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UFOMAMMUT 8

(NEUROT RECORDINGS) DOOM METAL, STONER

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A

ún tenemos incrustado en el cerebro el excelente directo de los italianos Ufomammut en esta pasada edición del Resurrection Fest. Pero sus directos, al igual que sus discos, no pueden entenderse escuchando sólo una canción: hay que trabajárselos. Quizás la mejor manera de describirlos es como una banda que necesita su tiempo y atención para poder descifrar sus encantos. 8 presenta cambios, y es que en este álbum deciden poner los riffs al frente y dejar las atmósferas en un segundo

término. Ése es el cambio más significativo de todos, y es que han decidido acortar bastante sus pasajes ambientales en favor de un groove más fluido y directo. Que ‘Babel’ y ‘Psyrcle’ no os engañen, porque aunque el disco empieza lento y pesado, la producción hace que haya mucha más luz aquí que en sus más recientes referencias, también aflorando así el lado más sludge de la banda. Aunque los gritos siguen muy presentes, es de aplaudir que Ufomammut intenten un acercamiento vocal ligeramente diferente como se puede apreciar en piezas como ‘Warsheep’. No es su mejor lanzamiento ni pretende serlo, pero si empuja a sus integrantes a probar algo diferente se agradece, porque en el intento no pierden su identidad en el trayecto. Las estructuras de las canciones cogen una fortaleza desmesurada, que en puntos como en ‘Zodiac’ los acercan hasta el metal más sureño. Si su objetivo era intentar conseguir el riff más pesado de su cosecha, lo han conseguido. JORGE FRETES

LEGENDARY SHACK SHAKERS After You’ve Gone (LAST CHANCE) PSYCHOBILLY SUREÑO

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N

o le debe haber resultado nada sencillo al Coronel J.D. Wilkes mantener a flote la nave de Th’ Legendary Shack Shakers en los últimos tiempos. Las constantes entradas y salidas en la formación, entre ellas la de su lugarteniente, el contrabajista Mark Robertson, le han terminado convirtiendo en el único miembro original de la banda. A pesar de todo ello, la bestia de Kentucky no ha detenido su actividad en directo, y encima está de vuelta con un nuevo plástico. Y no sólo eso, pues nos atrevemos a afirmar que se trata de lo mejor que han facturado en años. Después de un par de álbumes en

los que su descacharrante psychobilly había reducido considerablemente las revoluciones, Wilkes parece haber encontrado el punto idóneo en el que convergen la furia desquiciada de sus tres primeras obras y el tono más tradicional de su etapa reciente. Sin llegar a los niveles de Cockadoodledon’t o Pandelirium, piezas como ‘Curse Of The Cajun Queen’, ‘Long Legs’, ‘Frankenstein’s Mother’, ‘Get Outta My Brain’ y ‘Single Boy’ nos devuelven a esa licuadora infernal capaz de mezclar rockabilly con rock sureño, blues, country, punk y música de saloon en plenitud de facultades. No sólo eso, puesto que ahora, cuando les da por quitar el pie del acelerador, son capaces de bordarlo en cortes tan geniales como el irresistible boogie de ‘War Whoop (Chief Paduke’s Revenge)’ o el acertadísimo toque New Orleans de ‘(Sing) A Worried Song’, del que se beneficia un Coronel que sabe cómo hacer la canción completamente suya. Una más que sensible mejora que ya iba siendo necesaria. GONZALO PUEBLA

RockZone 140  
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