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EL PINTOR Y LOS PÁJAROS MÁGICOS Había una vez un pintor tan pobre, tan pobre, que solo tenía témpera  para crear un cuadro. Una noche, el pintor dejó preparado en el taller de su casa las  témperas para hacer el cuadro al día siguiente. Por la  mañana encontró  sobre la mesa un cuadro  totalmente terminado. ¡Era perfecto! Se veía que  estaba hecho por un maestro en el oficio. El pintor vendió el cuadro y compró más tempera. Por la noche dejó  todo preparado, y a la mañana siguiente, encontró un cuadro terminado,  que enseguida vendió a buen precio. Por la noche, el pintor y su mujer se escondieron en el taller. Al  sonar las doce aparecieron unos pajarillos empapados que pintaron un  cuadro mojando sus patitas en él y desaparecieron. ­¡Pobres pajarillos!­ dijo la mujer ­Están mojaditos. Les haremos  unos nidos calentitos para que se refugien de la lluvia. Por la noche dejaron los regalos sobre un árbol cerca de la casa y se  escondieron. A las doce aparecieron los pájaros y se llevaron la gran  sorpresa. Muy contentos, se metieron dentro y empezaron a piar y cantar  alegres melodías. El pintor y su mujer no volvieron a ver  a los pájaros, pero siempre  los recordaron con mucho cariño. Y nunca más les volvió a faltar tempera  para hacer cuadros.


El pintor y los pajaros magicos