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64 Juan había encontrado el momento perfecto. Al salir la feliz pareja, se había formado un bullicio indescriptible. La gente se había amontonado cerca de la entrada, empujándose unos a otros con las manos en alto y sosteniendo los móviles para sacar la mejor instantánea para alardear en Facebook. Juan lo tuvo muy fácil. Levantó el brazo en alto, pero no sostenía un móvil ni quería un recuerdo de la pareja. Sostenía una pequeña pistola plateada y tenía sed de venganza. Solo dudó un segundo acerca de su objetivo. Primero salió por la puerta el futbolista con una sonrisa de autosuficiencia dibujada en su cara. Al aparecer ella, el tiempo se detuvo por unos segundos. Juan la vio radiante, avanzando con paso decidido. Su fino vestido de raso se ondeaba con elegancia alrededor de su esbelta figura. Estaba más delgada y el pelo recogido hacia atrás daba protagonismo a sus redondeados hombros. Por encima del escote cuadrado vio asomarse un pesado colgante de color oscuro. Parecía pisar el suelo sin tocarlo. Al intentar llegar hasta el coche se produjo mucha confusión. Juan se enfureció al ver que ella miraba a Cristian con anhelo y amor, con pasión y deseo. Como nunca le había mirado a él. Al ver el resplandor que desprendía su lenguaje corporal, Juan decidió que no podía soportar ver aquello por más tiempo. Levantó el brazo, fijó su objetivo, apretó el gatillo y disparó. Un único disparo hizo que la bala atravesara la fina tela de su vestido plateado y su preciosa piel. La vio pararse un momento y quedarse inmóvil, como una estatua, probablemente a causa del dolor. Vio desvanecerse su sensual sonrisa y en su ovalado rostro apareció una expresión de sorpresa. Juan sonrió al ver la cara de desconcierto que llevaba el futbolista. Se miraba la mano ensangrentada sin entender lo que estaba pasando. Asombrado y confuso, la llamaba. La mancha roja se extendió con rapidez sobre el vestido de ella, por lo que pronto entendió que su amada había recibido una bala. Se enteró él y los cientos de ojos que eran testigos de lo ocurrido. Una mujer chilló entre la multitud indicando que había habido un disparo. Se formó una alarma social impresionante, que permitió a Juan irse sin levantar sospechas. Al llegar al conducto que tenía localizado, tiró con rapidez la pistola y se marchó con

Mister 7 nadia noor  
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