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REPORTAJE: SI LOS EDIFICIOS HABLASEN...

Observatorio y observado El inmueble neoclásico de Villanueva abre sus puertas al público PATRICIA GOSÁLVEZ - Madrid - 01/11/2010 El jueves aún estaban colocando los libros de astronomía en las estanterías. La tienda ubicada en uno de los antiguos gabinetes del plano original de Juan de Villanueva es un símbolo de la nueva vida del que fue Real Observatorio Astronómico de Madrid, que ya no es Real y se ha convertido en un museo que por fin puede visitar el público general.

La joya es un espejo original de cobre pulido del telescopio Herschel

"El edificio está concebido como un templo del saber, por ello tiene planta de cruz griega y un pórtico de orden corintio", explica Francisco Colomer, uno de los guías encargados de las visitas que arrancaron el pasado fin de semana (5 euros; cita previa en www.ign.es o en el teléfono 915 061 261). El inmueble fue proyectado por Villanueva a instancia de Carlos III y del marino Jorge Juan, pero el rey no llegó ver el comienzo de la obra, en 1790, que completaría el "eje de las ciencias" formado por el Jardín Botánico y la Academia de Ciencias, que al final no se inauguró como tal, al convertirse en el Museo del Prado. "A finales del XVIII, Madrid se acababa aquí, y la ausencia de contaminación lumínica en el cerrillo de San Blas lo hacía un lugar ideal para la observación", explica Colomer. Ahora los telescopios en uso están en Guadalajara y Almería, pero en este rincón madrileño una treintena de astrónomos siguen investigando ("en remoto") las estrellas en las diferentes dependencias del recinto.


En tiempos solo había seis astrónomos que vivían aquí con sus familias. En el templete circular que corona el edificio se estudiaba la meteorología y en la sala del círculo meridiano se ponían en hora los relojes. Desde una historiada silla reclinable (terciopelo, madera tallada y dos posiciones para sentarse a uno u otro lado), el astrónomo de turno calculaba la hora mirando a través de un ventanuco por un telescopio la posición de los astros. "Antes éramos reales astrónomos, ahora somos astrónomos virtuales", dice Colomer, que es jefe de Servicio de Efemérides y Hora y lo hace todo por Internet. En el salón central del edificio los visitantes se impresionarán con el enorme péndulo de Foucault colgado en los noventa, pero la joya es un espejo original de cobre pulido del telescopio Herschel. El sofisticado aparato duró poco: unos años después de ser instalado fue usado como leña por las tropas francesas que tomaron el Observatorio en 1808. Por suerte, ha sido reconstruido a escala en los jardines por un astillero de Bermeo. Protegida bajo una elegante caja de cristal del arquitecto Antonio Fernández Alba (que ganó el Premio Nacional de Restauración del Patrimonio Artístico en 1980 por su trabajo en el Observatorio), la estructura de madera que sujeta el cañón óptico también se incluye en la visita que acaba en la nueva Sala de las Ciencias de la Tierra y del Universo. El nuevo museo, también obra de Fernández Alba, emula por fuera las líneas neoclásicas de los antiguos edificios. Por dentro, guarda sismógrafos, nefoscopios, teodolitos, calculadoras con manivela y la regla geodésica con la que se midió España por primera vez de forma seria. Para entender la importancia de tanto cachivache misterioso conviene tener a mano un guía experto que acerque las estrellas al gran público, que ya puede disfrutar de este rincón ilustrado en lo que fue en tiempos un cerrillo a las afueras ideal para estudiar el cielo. Real Observatorio - Autor. Juan de Villanueva, Narciso Pascual y Colomer y Antonio Fernández Alba. - Construcción. Actuación inicial, 1790-1808. Conclusión y reforma, 1845-1847. Restauración, 1976-1979. - Estilo. Neoclásico. - Ubicación. Alfonso XII, 5 (Atocha). - Función original. Observatorio astronómico. - Función actual. Museo.


Observatorio y Observado