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Marzo de 2011

Informe Especial

¿Es Dios culpable de las catástrofes naturales?

do. Pero ¿acaso tienen alguna alternativa quienes no pueden permitirse construir hogares a prueba de terremotos?

E

Jorge R. Schaart - Chile

l corazón y la fe destrozados “HABÍA cuerpos por doquier, y no pudimos reconocer dónde había estado nuestra casa”, se lamentó un hombre de Sri Lanka después que un tsunami arrasara su aldea en diciembre de 2004. Por otro lado, un redactor de artículos religiosos admitió en un reportaje sobre el cataclismo: “A veces rezo apretando los dientes”. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el maremoto y el tsunami que se produjeron en el Océano Indico en ese año es “el más mortífero –en lo que a terremotos se refiere- de los últimos quinientos años y el segundo de toda la historia”. Este terremoto tuvo lugar al Norte de Sumatra (Indonesia) con una intensidad de 9, que seguidamente desencadenó el tsunami más mortífero de la historia. Las letales olas asesinas como se les llama, cobraron más de 200,000 vidas y dejaron un gran número de heridos y desplazados. El funesto abrazo del tsunami llegó incluso a la costa oriente de África, a más de 4,500 kilómetros al oeste del epicentro. Muchas personas opinan que las catástrofes naturales son castigos divinos. Cierto columnista llamó a un devastador huracán “el puño de Dios”. En Estados Unidos, algunos líderes religiosos dijeron que fenómenos como el huracán Katrina son la manifestación de “la ira de Dios” contra las “ciudades pecadoras”. En Sri Lanka, budistas radicales echaron la culpa del tsunami a los cristianos, ampliando así la brecha entre ambas religiones. El administrador de un templo hindú creía que el dios Siva estaba enojado porque la gente no llevaba vidas morales. Un líder budista de Estados Unidos reconoció: “No sabemos por qué suceden estas tragedias. Ni siquiera sabemos por qué estamos aquí”.

El 12 de enero de 2010, Haití fue azotado por uno de los peores terremotos de la historia en lo que se refiere a pérdidas humanas y materiales; y en su momento supuestamente había millones de dólares disponibles para reconstruir la capital, dotar de vivienda digna y alimentos adecuados a los millones de sobrevivientes que lo perdieron todo. A más de un año de la tragedia, todo indica que sola fueron “buenas intenciones” pero no en hechos concretos. ¿Será porque Haití es un país pobre que no aporta nada a la economía mundial?

planeta se ha vuelto un lugar peligroso debido a los cambios que el ser humano ha provocado en la atmósfera y los océanos. Dichos cambios, a su vez, han propiciado el aumento de la frecuencia y la gravedad de los desastres naturales. Y no parece que la situación vaya a mejorar en el futuro. “Estamos realizando un exhaustivo experimento sin ningún tipo de control con el único planeta del que disponemos”, dice un editorial de la revista Science acerca del cambio climático. A fin de entender mejor hasta qué punto las acciones humanas pueden estar incidiendo en la frecuencia y la gravedad de las catástrofes naturales, hemos de analizar un poco más los fenómenos naturales que desencadenan dichas catástrofes.

Cuando el suelo tiembla, La corteza terrestre está constituida por placas de diversos tamaños que se desplazan unas con respecto a otras. De hecho, hay tantos movimientos en la corteza que es posible que se produzcan varios millones de Al ver imágenes de hogares destruidos, temblores al año. Muchos de ellos, claro cadáveres y seres desconsolados, ¿se pre- está, pasan desapercibidos. gunta usted por qué permite Dios tanto dolor? ¿O piensa que Dios debe de tener Se dice que un 90% de los sismos se locabuenas razones para permitir estas cosas lizan en las fallas cerca de los bordes de las placas. Menos comunes, pero a veces pero que no las ha revelado? muy destructivos, son los terremotos que SI un automóvil recibe buen manteni- se producen en el interior de las placas. miento, probablemente será un medio Según los cálculos, el más mortífero del de transporte seguro, pero si se lo mal- que haya constancia fue el que sacudió trata y se lo descuida, puede resultar tres provincias de China en el año 1556. peligroso. En cierto sentido ocurre lo Se cree que murieron 830.000 personas. mismo con la Tierra. Los movimientos sísmicos también pueNumerosos científicos creen que nuestro den tener efectos secundarios letales. Por

ejemplo, el 1 de noviembre de 1755, un terremoto arrasó la ciudad portuguesa de Lisboa, que contaba con 275.000 habitantes. Pero la desgracia no acabó ahí. El sismo provocó incendios, así como tsunamis de hasta 15 metros de altura, que se sucedían veloces desde el océano Atlántico. En total, el número de fallecidos en la ciudad superó los 60.000. Sin embargo, también en estos casos, la magnitud de los desastres depende hasta cierto punto del factor humano. Un elemento determinante es la elevada densidad de población de las áreas de alto riesgo. “En la actualidad, casi la mitad de las grandes ciudades del mundo están emplazadas en zonas proclives a los sismos”, dice el escritor Andrew Robinson. Otro factor son los materiales y el diseño estructural de las edificaciones. Se ha dicho que “los terremotos no son los que matan a la gente, sino los edificios”, lo cual ha resultado ser cierto muy a menu-

El 27 de febrero del mismo año Chile enfrentaba el quinto terremoto más potente desde 1900 con una magnitud casi idéntica a la que les tocó a nuestros hermanos japoneses el anterior con una magnitud de 9. El más fuerte, que alcanzó una magnitud de 9,4 grados, se registró también en Chile en 1960. Aquel sismo, junto con el terremoto de 7,7 que asoló la capital mejicana en 1985, hizo que en Chile se adoptara normas de construcción rigurosas. Como resultado, en esta ocasión, en Santiago de Chile y otras ciudades cayeron pocos edificios. No obstante, hubo millares de heridos y cuantiosas pérdidas materiales. Se calcula que murieron unas quinientas personas, casi la mitrad de ellas en un tsunami que barrió la costa del país. Hoy le ha tocado el turno a Japón, la tercera economía mundial con un devastador terremoto de 9 grados acompañado de un tsunami (principal responsable de la tragedia material), Japón, al igual que Chile quienes conscientes de que sus

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