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TIEMPOS MODERNOS EN LA CALERA Roberto Manuel Carvajal 20/11/08

P

ara

nadie

puede ser un misterio que la frase Tiempos Modernos, pertenece a una de las películas más controvertidas del actor - humorista Charles Chaplin, filmada en 1936, haciendo una severa critica al sistema económico y social de los Estados Unidos de aquellos años, en relación al desarrollo industrial automatizado y que dejará a millones de trabajadores en cesantía. Han transcurrido 72 años y la automatización en la industria sigue creciendo y los conflictos que ello arrastra al trabajador continúan y sobre todo en nuestro país. ¿Y en La Calera? Si bien no es el mismo escenario podemos ver que en estos más de 150 años de vida de mi comuna, la modernidad ha llegado en ciertos parámetros y con mucha dificultad tanto para la comuna como para mi gente. Pues el desarrollo siempre es acompañado con esas enormes dificultades que nos afectan a todos, ya que somos díscolos al proceso del

cambio, aunque nos traiga muchas veces mejor bienestar. Es bueno que las ciudades se desarrollen pero no podemos dejar de lado lo patrimonial, no podemos dejar de lado la historia y yo siento que quienes evalúan, estudian, proponen y elaboran estos cambios, nunca respetan el patrimonio y la historia de mi ciudad. Ejemplos hay muchos, pero una muestra de estas acciones son la estación ferroviaria, el molino, la piedra del diablo, la fabrica maltería, el antiguo teatro, quizás con lo único que todavía podemos contar es la antigua fabrica de cemento. Las autoridades locales poco hacen por conservar el casco antiguo de la comuna, y es una falta de visión según mi punto de vista ya que si observamos las zonas más visitadas en el mundo sus puntos de mayor atracción turística justamente son los cascos antiguos, bien conservados por cierto. Nuestra comuna, tiene poco terreno y la población ha crecido a paso largo y rápido, con toda seguridad en el próximo censo, superarán los 60 mil habitantes o al menos estará cerca de esa cifra y es importante tener profesionales capaces de proyectar la comuna sin dejar de lado nuestro poco patrimonio que nos queda, como es el edificio donde funciona hoy la municipalidad. Pero no todo es culpa de nuestras autoridades, los dirigentes vecinales y los medios de comunicación también


tienen algo de culpa que estas cosas ocurran, ya que nunca al alzado la voz para proteger estas valiosas estructuras, no tan solo para la comuna, sino que también para nuestro país. Nos falta cultura patrimonial, lo que esta viejo hay que derrumbarlo y hacer cosas nuevas, no miramos la historia del edificio o del barrio, solo se piensa en destruir la historia. No hace mucho tiempo la autoridad local quizo rescatar uno de los

edificios con más tradición, pero se topo con la inoperancia, falta de cordura y cultura de los directivos de EFE y del gobierno central al no ceder ante la petición de traspasar en comodato el edificio de la estación ferroviaria, construida en el siglo 19 cuyos trabajos de iniciaron el año 1852 terminándose en 1863, hoy un lecho y guarida para delincuentes y drogadictos en pleno centro de la

comuna. Atrás quedaron aquellos días en que miles de personas usaban el

ferrocarril para trasladarse hacia el norte, oriente y poniente de la región, es que nuestra falta de visión de nuestras autoridades nacionales han dejado morir un transporte que en los países desarrollados sigue tan vigente como en sus inicios, con maquinas y carros modernos, pero sigue entregando el valiosos servicio de transporte de personas y carga. Y nosotros hemos perdido un nuevo patrimonio cultural, con impotencia estamos viendo derrumbarse la estación. Otro edificio antiguo que ya es solo un recuerdo es el viejo molino construido en 1870 en donde hoy se encuentra un centro comercial; aquel molino en su tiempo fue motor de la economía de la ciudad y sus alrededores y hoy solo quedan recuerdos y algunas fotografías en poder de particulares.

Si bien es cierto que era de propiedad privada, se podría haber hecho algo para que no se derrumbara por completo, ni siquiera un mínimo esfuerzo por conservar algo que perteneciera al primer alcalde de la comuna, don Alejandro Silva de la Fuente.


A pesar de todo siempre quedo

impresionado positivamente y no puedo dejar de admirar es el esfuerzo y el empuje de mi gente, alejados de todo estos cambios (aunque deberían estar más atentos), que siguen luchando incansablemente por sacar adelante a sus familias, y no dudan en hacer lo que sea necesario para llevar el sustento al hogar. Sabiendo que en nuestra comuna tienen pocas posibilidades de encontrar un trabajo estable, han sabido acomodarse a los tiempos modernos de La Calera y trabajar durante tres meses, descansar uno y con suerte volver al trabajo por tres meses más. Es que el mundo empresarial privado y del Estado en nuestra comuna funciona de esta manera. Por eso y por su grandeza soy un admirador de mi gente y me gustaría que todos los conocieran. Es sabido que no somos una ciudad

turística, pero tenemos la esperanza

que en un tiempo no muy lejano podamos aprovechar los pocos espacios territoriales que aun nos quedan para explotar esta variable socio económica que es muy importante para el desarrollo no tan solo para la comuna como ciudad, sino que para la mi gente que desde 1555 espera su turno. Es cierto que hemos avanzado, pero aun queda muchísimo por hacer y tanto los privados como las autoridades y el mismo ciudadano deben comprometerse en seguir en la senda del desarrollo sin dejar de lado el cuidado al poco patrimonio que tenemos. Me gustaría que la gente que nos visita pudiera observar nuestra historia en un museo y también un recorriera las fabricas Cemento Melón, Algas marinas, Sopraval, Maltería, pues no solo son el motor de la economía de nuestra comuna, sino que además varias de ellas son de principios del siglo 20 y ya son parte de nuestro patrimonio. El asunto del museo lo considero una

prioridad fundamental, no puede haber futuro sin saber nuestro pasado, no puedo entender como una ciudad donde nos presentamos ante el mundo como la más cariñosa y pujante no tengamos un lugar para mostrar nuestra historia, hay comunas más


pequeñas y con menos recursos que los nuestros; sin embargo tienen un museo. La cultura no es solo cantar y disfraces, la cultura de un pueblo es más que eso, debemos aprovechar que aun quedan algunos conciudadanos que tienen fotografías y artefactos de una época pasada que son parte de la historia de nuestra comuna y deberíamos invitarlos a donarlos al futuro museo histórico de La Calera, espero que las nuevas autoridades de la comuna pongan atención en este punto y logren hacer realidad este sueño de muchos, por no decir de todos los que habitamos en esta hermosa comuna enclavada en la ladera del cerro la melolina y en la orilla del río Aconcagua. Recuerdos mis paseos por localidades rurales en el sur y norte de mi país y en algunos países que he podido conocer, donde existe un lugar en cual cada visitante puede recorrer la historia de esos lugares, cosa que siempre he añorado para La Calera. En fin, nuestra ciudad, la más cariñosa de la quinta región debe siempre sobresalir por sus cosas positivas, por su gente amable, esforzada y pujante, por sus calles

limpias, sus áreas verdes bien cuidadas, por sus espacios públicos bien conservados y cuidados, por sus lugares patrimoniales, aunque sean

pocos, pero siempre bien resguardados y abiertos al público; plazas, etc.

No puedo terminar estas líneas sin antes dedicarle algo a la cultura, nuestra comuna tiene otro gran problema, se confunde eventos artísticos con cultura, si bien es parte de ella, no es lo único lo que encierra el concepto cultura. Hay cultura en la pintura, en la danza, en la poesía, en la literatura, en el cine, en los conciertos, en la naturaleza, en las reliquias históricas, etc. Ojala en estos Tiempos Modernos de La Calera, se logre parte de esto, que encontremos un lugar donde compartir un café en algún lugar y entablar alguna tertulia con amigos como si estuviéramos en algún barrio de tradicional del viejo y querido Valparaíso.

Hasta la próxima…….


Tiempos Modernos en La Calera