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dirigentes conciliadores; ahora que realiza sus huelgas por reivindicaciones económicas y constituye sindicatos; ahora que sectores de la juventud trabajadora: los estudiantes de los colegios industriales, despiertan a la vida política exigiendo mejores condiciones de trabajo; es necesario que nos preparemos.

Los militantes de Clase contra Clase, nos proponemos esta tarea, y te invitamos a ser parte de ella.

Debemos construir el Partido Obrero Revolucionario que los trabajadores necesitan. Un partido que sirva para que en los momentos en los que la clase trabajadora pase a la ofensiva, pueda ésta tomarse el poder, derrotando a los patrones que no hacen más que lucrar con el sudor de los trabajadores.

Por un Partido Trotskista Revolucionario de Trabajadores

Octubre, 2006

N°1

La Lucha de Clases y los Partidos

WWW.CLASECONTRACLASE.CL


Lucha de clases, intereses patronales e intereses obreros Cuando los políticos patronales de la Concertación dicen que es necesario establecer un “diálogo social” entre empresarios y trabajadores, cuando algunas corrientes de izquierda señalan que los trabajadores deben “aliarse a los medianos empresarios para luchar contra el imperialismo”, o cuando los propios empresarios hablan en nombre de los “intereses de la empresa” se dice, de otro modo, que es posible que los intereses de los trabajadores y los intereses de los patrones “coexistan armónicamente”. Pero estas afirmación, que en situaciones de estabilidad puede parecernos cierta, es en realidad una falsedad. No es posible armonizar los intereses de los trabajadores

y los intereses de los patrones. Entre obreros y empresarios no hay paz, sino lucha, lucha de clases. La lucha de clases se basa en el hecho de que los empresarios para aumentar sus ganancias necesitan inevitablemente reducir los salarios de los trabajadores a un mínimo posible, aumentar las jornadas laborales e intensificar los ritmos de trabajo, mientras que los trabajadores, para mejorar sus condiciones de vida, inevitablemente necesitan mejores salarios, jornadas laborales más cortas y menos intensas. Así, tanto patrones como trabajadores buscarán las formas que permitan que sus intereses sean satisfechos. Los patrones se asociarán en gremios como la SOFOFA o la CPC, los trabajadores crearán sus sindicatos y organizaciones.

problema fue que faltó precisamente un partido, un “órgano de conspiración” basado en una estrategia revolucionaria, que sirviese en el momento de ascenso, para que los cordones industriales, acaudillando a los campesinos que por ese entonces existían en Chile, a los pobladores y a los estudiantes, se propusieran la tarea de expropiar y expulsar a los patrones, destruir al Estado burgués, cerrando el parlamento que votaba leyes en contra de los trabajadores, cerrando el Poder Judicial que obstaculizaba cualquier avance, liquidara a carabineros y su poder represivo, y partiera al ejército ganando a los soldados rasos para la causa obrera, de tal forma de permitir constituir una milicia obrera, para defender a los Cordones Industriales y a los campesinos, pobladores y estudiantes de cualquier intento de derrocar al nuevo poder.

Faltó un partido que basara su estrategia en la lucha de clases. Los trabajadores dieron todo de sí, pero faltaron militantes revolucionarios, que durante años se prepararán concientemente, para luchar activamente por el poder en el momento crucial. Ninguno de los partidos obreros de ese entonces, apostó porque el poder pasara a manos de los trabajadores. Su estrategia de colaboración de clases, los llevó a confiar en las fuerzas armadas, o a intentar pactos con la patronal Democracia Cristiana. Ahora que la clase trabajadora reinicia su experiencia de lucha de clases, ensaya votando por políticos patronales que prometen beneficios, o con

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7 ¡Basta de explotación Capitalista!

clase contra clase


levantar un nuevo estado, basado en sus organismos de poder (el destino posterior de Rusia, es otro tema). En Chile la clase trabajadora tuvo la oportunidad de que el poder pasara a sus manos. Hablamos de 1972 y 1973, durante los últimos años del gobierno de la Unidad Popular. En ese entonces la lucha de clases se había hecho muy intensa, era evidente ante los ojos de cualquiera. Los trabajadores no sólo levantaban sindicatos, sino que también los llamados “Cordones Industriales”. Estos cordones organizaban territorialmente a los trabajadores en sus lugares de trabajo: a los de Cerrillos Maipú, a los de Vicuña Mackena, a los de Estación Central, a los de Macul, etc. Al calor de la lucha, se transformaron en organismos que además de dar respuesta a necesidades inmediatas, como por

ejemplo a la falta de repuestos para las máquinas que los patrones habían abandonado (atemorizados por el grado de organización y conciencia de los trabajadores); eran capaces de perfilarse como embriones de poder obrero: expropiando fábricas que el gobierno de Allende se n e g a b a a e x p r o p i a r, prestando apoyo a los campesinos que luchaban en contra de los latifundistas, abasteciendo a los pobladores de productos de consumo básico. Los trabajadores comenzaron a deliberar acerca del destino de la revolución y del país, acerca de las mejores formas de derrotar a los patrones. Pero la clase trabajadora no tomó el Poder. Vino la dictadura sangrienta de Pinochet, que reprimió a los trabajadores, que liquidó sus conquistas, matando a sus dirigentes, acabando con sus organizaciones. El

También, de esta lucha, surgirán instituciones que intentarán aparecer como mediadoras, como por ejemplo, la Inspección del Trabajo.

unos más de choque, otros más “amigables”, comparten un fin fundamental: mantener el dominio patronal sobre los trabajadores.

La función de los partidos políticos en la lucha de clases. El Partido Comunista y su estrategia.

¿Tiene la clase trabajadora su propio partido político, su órgano de conspiración que le sea útil en la defensa de sus intereses y para cambiar la correlación de fuerzas entre las clases, en esta lucha, a su favor? En Chile existe sólo un partido obrero: El Partido Comunista. Efectivamente el Partido Comunista está compuesto en parte por trabajadores, tiene inserción en sindicatos, etc. Muchas veces sus dirigentes obreros impulsan luchas reivindicativas que buscan obtener ciertas demandas. Pero bien, este partido tiene un gran problema: su estrategia. Si por estrategia entendemos “el conjunto de movimientos destinados a derrotar al enemigo”

La más alta expresión de estas “formas” son los partidos políticos. Estos constituyen órganos que sirven a cada clase para conspirar en contra de la clase enemiga y mantener la dirección del Estado. Por ejemplo, los distintos partidos patronales, burgueses, que hoy existen en Chile: la UDI, RN, la DC, el PRSD, el PS, el PPD, que están compuestos por empresarios y políticos profesionales financiados por éstos, más allá de sus permanentes disputas, de la diversidad de sus métodos,

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3 ¡Basta de explotación Capitalista!

clase contra clase


podemos decir que la estrategia del Partido Comunista, a diferencia de la estrategia patronal y antiobrera clara de los partidos patronales -que a través de estos o estos otros medios buscan derrotar a la clase obrera, mantenerla esclavizada a los patrones, aunque sea dando pequeños beneficios para calmar las aguas y de esa forma dar ataques encubiertos-, el Partido Comunista, pese a su carácter obrero, tiene una estrategia que no sirve para derrotar a los empresarios. En tal o cual ocasión podrá serle útil a los trabajadores, servirá para obtener tal o cual reivindicación puntual. Pero nunca servirá para que en la lucha de clases, puedan triunfar definitivamente los trabajadores por sobre los patrones. ¿Por qué? Por algo muy simple: el Partido Comunista no basa su estrategia en la lucha de

clases sino en la colaboración de clases. Cualquiera que lea cualquier material público del Partido Comunista, o que siga cotidianamente su práctica en el seno de las organizaciones obreras, se percatará de que su fin no es derrotar a la clase patronal, sino intentar aliarse con un sector de esta clase, con los pequeños y medianos empresarios, para supuestamente de esa forma, luchar en contra de los grandes empresarios y el imperialismo, de tal forma de conseguir una industrialización del país, y una sociedad más democrática. Para ellos, hay ciertos empresarios que podrán confluir con los trabajadores, aunar criterios con éstos, en pos de objetivos comunes. Pero los empresarios, por muy pequeños o medianos que sean, estarán

interesados en aumentar sus ganancias, como hemos dicho: bajando los salarios, aumentando las jornadas laborales e intensificando los ritmos de trabajo. De hecho, hoy en Chile, es en las pequeñas y en las medianas empresas donde se concentran las peores condiciones laborales, las faltas de beneficios, los obstáculos a la sindicalización, etc. Un buen ejemplo de esto son los pequeños y medianos empresarios de empresas contratistas, que pagan sueldos miserables a los trabajadores, obligándoles a través de eso a trabajar más y de manera más intensa, en las minas, las fábricas, los supermercados, los puertos y el comercio, sin darles los más mínimos beneficios. Que el Partido Comunista intente distinguir a los empresarios “buenos” de los “malos”, no contribuye a nada más que a fortalecer la ilusión de que los intereses de los trabajadores pueden

coexistir armónicamente con los intereses de los patrones. La necesidad de un partido obrero...¡revolucionario!. Por eso es necesario que la clase obrera levante un partido propio, pero revolucionario. La revolución consiste en que el Poder pasa de las manos de una clase a las manos de la otra. En algún momento de la historia, los burgueses realizaron su revolución y obtuvieron el poder que anteriormente pertenecía a la nobleza y a la aristocracia. La primera revolución burguesa de importancia fue la revolución de 1789 en Francia. También los trabajadores han realizado revoluciones triunfantes. En Rusia, un país que a comienzos del siglo XX era muy atrasado económicamente, los trabajadores consiguieron derrotar a los patrones, y

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podemos decir que la estrategia del Partido Comunista, a diferencia de la estrategia patronal y antiobrera clara de los partidos patronales -que a través de estos o estos otros medios buscan derrotar a la clase obrera, mantenerla esclavizada a los patrones, aunque sea dando pequeños beneficios para calmar las aguas y de esa forma dar ataques encubiertos-, el Partido Comunista, pese a su carácter obrero, tiene una estrategia que no sirve para derrotar a los empresarios. En tal o cual ocasión podrá serle útil a los trabajadores, servirá para obtener tal o cual reivindicación puntual. Pero nunca servirá para que en la lucha de clases, puedan triunfar definitivamente los trabajadores por sobre los patrones. ¿Por qué? Por algo muy simple: el Partido Comunista no basa su estrategia en la lucha de

clases sino en la colaboración de clases. Cualquiera que lea cualquier material público del Partido Comunista, o que siga cotidianamente su práctica en el seno de las organizaciones obreras, se percatará de que su fin no es derrotar a la clase patronal, sino intentar aliarse con un sector de esta clase, con los pequeños y medianos empresarios, para supuestamente de esa forma, luchar en contra de los grandes empresarios y el imperialismo, de tal forma de conseguir una industrialización del país, y una sociedad más democrática. Para ellos, hay ciertos empresarios que podrán confluir con los trabajadores, aunar criterios con éstos, en pos de objetivos comunes. Pero los empresarios, por muy pequeños o medianos que sean, estarán

interesados en aumentar sus ganancias, como hemos dicho: bajando los salarios, aumentando las jornadas laborales e intensificando los ritmos de trabajo. De hecho, hoy en Chile, es en las pequeñas y en las medianas empresas donde se concentran las peores condiciones laborales, las faltas de beneficios, los obstáculos a la sindicalización, etc. Un buen ejemplo de esto son los pequeños y medianos empresarios de empresas contratistas, que pagan sueldos miserables a los trabajadores, obligándoles a través de eso a trabajar más y de manera más intensa, en las minas, las fábricas, los supermercados, los puertos y el comercio, sin darles los más mínimos beneficios. Que el Partido Comunista intente distinguir a los empresarios “buenos” de los “malos”, no contribuye a nada más que a fortalecer la ilusión de que los intereses de los trabajadores pueden

coexistir armónicamente con los intereses de los patrones. La necesidad de un partido obrero...¡revolucionario!. Por eso es necesario que la clase obrera levante un partido propio, pero revolucionario. La revolución consiste en que el Poder pasa de las manos de una clase a las manos de la otra. En algún momento de la historia, los burgueses realizaron su revolución y obtuvieron el poder que anteriormente pertenecía a la nobleza y a la aristocracia. La primera revolución burguesa de importancia fue la revolución de 1789 en Francia. También los trabajadores han realizado revoluciones triunfantes. En Rusia, un país que a comienzos del siglo XX era muy atrasado económicamente, los trabajadores consiguieron derrotar a los patrones, y

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levantar un nuevo estado, basado en sus organismos de poder (el destino posterior de Rusia, es otro tema). En Chile la clase trabajadora tuvo la oportunidad de que el poder pasara a sus manos. Hablamos de 1972 y 1973, durante los últimos años del gobierno de la Unidad Popular. En ese entonces la lucha de clases se había hecho muy intensa, era evidente ante los ojos de cualquiera. Los trabajadores no sólo levantaban sindicatos, sino que también los llamados “Cordones Industriales”. Estos cordones organizaban territorialmente a los trabajadores en sus lugares de trabajo: a los de Cerrillos Maipú, a los de Vicuña Mackena, a los de Estación Central, a los de Macul, etc. Al calor de la lucha, se transformaron en organismos que además de dar respuesta a necesidades inmediatas, como por

ejemplo a la falta de repuestos para las máquinas que los patrones habían abandonado (atemorizados por el grado de organización y conciencia de los trabajadores); eran capaces de perfilarse como embriones de poder obrero: expropiando fábricas que el gobierno de Allende se n e g a b a a e x p r o p i a r, prestando apoyo a los campesinos que luchaban en contra de los latifundistas, abasteciendo a los pobladores de productos de consumo básico. Los trabajadores comenzaron a deliberar acerca del destino de la revolución y del país, acerca de las mejores formas de derrotar a los patrones. Pero la clase trabajadora no tomó el Poder. Vino la dictadura sangrienta de Pinochet, que reprimió a los trabajadores, que liquidó sus conquistas, matando a sus dirigentes, acabando con sus organizaciones. El

También, de esta lucha, surgirán instituciones que intentarán aparecer como mediadoras, como por ejemplo, la Inspección del Trabajo.

unos más de choque, otros más “amigables”, comparten un fin fundamental: mantener el dominio patronal sobre los trabajadores.

La función de los partidos políticos en la lucha de clases. El Partido Comunista y su estrategia.

¿Tiene la clase trabajadora su propio partido político, su órgano de conspiración que le sea útil en la defensa de sus intereses y para cambiar la correlación de fuerzas entre las clases, en esta lucha, a su favor? En Chile existe sólo un partido obrero: El Partido Comunista. Efectivamente el Partido Comunista está compuesto en parte por trabajadores, tiene inserción en sindicatos, etc. Muchas veces sus dirigentes obreros impulsan luchas reivindicativas que buscan obtener ciertas demandas. Pero bien, este partido tiene un gran problema: su estrategia. Si por estrategia entendemos “el conjunto de movimientos destinados a derrotar al enemigo”

La más alta expresión de estas “formas” son los partidos políticos. Estos constituyen órganos que sirven a cada clase para conspirar en contra de la clase enemiga y mantener la dirección del Estado. Por ejemplo, los distintos partidos patronales, burgueses, que hoy existen en Chile: la UDI, RN, la DC, el PRSD, el PS, el PPD, que están compuestos por empresarios y políticos profesionales financiados por éstos, más allá de sus permanentes disputas, de la diversidad de sus métodos,

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Lucha de clases, intereses patronales e intereses obreros Cuando los políticos patronales de la Concertación dicen que es necesario establecer un “diálogo social” entre empresarios y trabajadores, cuando algunas corrientes de izquierda señalan que los trabajadores deben “aliarse a los medianos empresarios para luchar contra el imperialismo”, o cuando los propios empresarios hablan en nombre de los “intereses de la empresa” se dice, de otro modo, que es posible que los intereses de los trabajadores y los intereses de los patrones “coexistan armónicamente”. Pero estas afirmación, que en situaciones de estabilidad puede parecernos cierta, es en realidad una falsedad. No es posible armonizar los intereses de los trabajadores

y los intereses de los patrones. Entre obreros y empresarios no hay paz, sino lucha, lucha de clases. La lucha de clases se basa en el hecho de que los empresarios para aumentar sus ganancias necesitan inevitablemente reducir los salarios de los trabajadores a un mínimo posible, aumentar las jornadas laborales e intensificar los ritmos de trabajo, mientras que los trabajadores, para mejorar sus condiciones de vida, inevitablemente necesitan mejores salarios, jornadas laborales más cortas y menos intensas. Así, tanto patrones como trabajadores buscarán las formas que permitan que sus intereses sean satisfechos. Los patrones se asociarán en gremios como la SOFOFA o la CPC, los trabajadores crearán sus sindicatos y organizaciones.

problema fue que faltó precisamente un partido, un “órgano de conspiración” basado en una estrategia revolucionaria, que sirviese en el momento de ascenso, para que los cordones industriales, acaudillando a los campesinos que por ese entonces existían en Chile, a los pobladores y a los estudiantes, se propusieran la tarea de expropiar y expulsar a los patrones, destruir al Estado burgués, cerrando el parlamento que votaba leyes en contra de los trabajadores, cerrando el Poder Judicial que obstaculizaba cualquier avance, liquidara a carabineros y su poder represivo, y partiera al ejército ganando a los soldados rasos para la causa obrera, de tal forma de permitir constituir una milicia obrera, para defender a los Cordones Industriales y a los campesinos, pobladores y estudiantes de cualquier intento de derrocar al nuevo poder.

Faltó un partido que basara su estrategia en la lucha de clases. Los trabajadores dieron todo de sí, pero faltaron militantes revolucionarios, que durante años se prepararán concientemente, para luchar activamente por el poder en el momento crucial. Ninguno de los partidos obreros de ese entonces, apostó porque el poder pasara a manos de los trabajadores. Su estrategia de colaboración de clases, los llevó a confiar en las fuerzas armadas, o a intentar pactos con la patronal Democracia Cristiana. Ahora que la clase trabajadora reinicia su experiencia de lucha de clases, ensaya votando por políticos patronales que prometen beneficios, o con

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clase contra clase


dirigentes conciliadores; ahora que realiza sus huelgas por reivindicaciones económicas y constituye sindicatos; ahora que sectores de la juventud trabajadora: los estudiantes de los colegios industriales, despiertan a la vida política exigiendo mejores condiciones de trabajo; es necesario que nos preparemos.

Los militantes de Clase contra Clase, nos proponemos esta tarea, y te invitamos a ser parte de ella.

Debemos construir el Partido Obrero Revolucionario que los trabajadores necesitan. Un partido que sirva para que en los momentos en los que la clase trabajadora pase a la ofensiva, pueda ésta tomarse el poder, derrotando a los patrones que no hacen más que lucrar con el sudor de los trabajadores.

Por un Partido Trotskista Revolucionario de Trabajadores

Octubre, 2006

N°1

La Lucha de Clases y los Partidos

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El Trotskista