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EL MIRADOR DE SOLOKO Cada día paso por este rincón. Por aquí he pasado mis mejores días, y los peores, y los días que simplemente no son malos ni buenos. Aquí he estado en los días calurosos del verano, los días más fríos del invierno, los días más lluviosos… Al salir de clase y en clase, siempre veíamos esto. En cuatro años, mi única diversión ha sido mirar por la ventana y ver este magnifico paisaje. Me perdía viendo las casas, las montañas, el cielo azul, algunas veces el cielo negro… Y sentía que yo estaba allí fuera, en las montañas, hasta que despertaba y veía la cruda realidad. En este rincón he pasado tardes, mañanas incluso noches. Se puede decir que desde aquí he visto el principio y el final del día. Este diría yo que es el sitio más bonito de Bilbo.

BEÑAT ALDAY


MI BILBAO Aquella tarde lluviosa, Aquella tarde oscura Allí estabas tú y a tu lado yo, Perdidos los dos acurrucándonos. Aquella tarde lluviosa, Aquella tarde oscura Escondidos bajo las frías calles de Bilbao. Todas las calles tenían una única dirección, Tu corazón. El bullicio de la plaza nueva llenaba mis oídos Y embotaba mis sentidos. Mientras tus ojos y los míos Miran en una única dirección. Gente que ríe, Cuadrillas unidas, Todo aquello que me hace sentir orgullosa, De mi dulce villa, Y tú a mi lado Acariciando mis manos Aquella tarde oscura, Aquella tarde lluviosa Sintiendo tu calor en las frías calles de Bilbao.

NAIA ÁLVAREZ


Mi querido parque, el que tantos recuerdos me transmite y en el que tantos momento de mi infancia he pasado. En verano es un espléndido lugar para relajarse e incluso tomar el sol ya que su ambiente cálido lo caracteriza. Poco a poco el verano acaba y apenas sin darnos cuenta empieza el frió invierno, las grandes nevadas que se producen en el parque y nos dejan una estampa preciosa. Para mi es único.

Daniel Bilbao Moreno

30 de octubre de 2013


UN RINCÓN DE MI CIUDAD

El aire fresco del norte viene cargado de mucha perseverancia. Mientras Lorenzo se despide con tristeza y amargura, las lluvias y frío traen consigo el anuncio de una nueva temporada. Aquellas tardes desde ahí arriba que pasaban casi sin darme cuenta, el tiempo pasaba y la noche caía. Analizo el horizonte, me paro a pensar qué sería de mí sin tenerte ante mis ojos. Mi mirada desolada se pierde observando tus imperfecciones. Sé que la perfección no existe, pero cuando me encuentro en este rincón, haces que yo me sienta perfecto conmigo mismo. Tanto tiempo a tu lado, no quisiera despedirme de ti jamás, y si lo hago no sería un adiós, sino un hasta luego.

YUVAL CONDE PÉREZ

29-10-13


Tardes de verano, en las que no tenías nada que hacer, que quedabas con las amigas y se decidía ir a ese lugar. Ese sitio que no mucha gente conoce, que está situado en el parque Etxebarria detrás del campo de Mallona. Una campa en la que puedes ver algo precioso, puedes contemplar todo Bilbao desde arriba. Ese es el momento en que te das cuenta que Bilbao es una ciudad única e inigualable. Toda la ría entera cruzando mi ciudad, Bilbao. Atraviesa todas sus calles, que vistas desde arriba, parecen pequeñas, pero solo lo parecen. Una ría cuya curva es interminable e inmensa. Un lugar en el que podrías pasar horas y horas, que jamás te aburrirías ni te cansarías de él. Cada vez que voy allí, y observo todo aquello, no puedo sentirme más orgullosa de poder decir :

¿VES ESTO? PUES ES BILBAO, Y ESTA ES MI CIUDAD, ¿ES PRECIOSO VERDAD?

Paula González


Desde que emprendo el primer paso del largo viaje mi mente recuerda ese lugar, aunque el viaje es pesado y sombrío, merece la pena. Alejada esta la senda para comenzar el ascenso hasta aquel codiciado lugar , necesario es pasar innumerables fincas, caminos abandonados, y lugares que hace años posiblemente eran campos de cultivo, y que hoy en día apenas son enormes arboledas de zarzas y espinos inquebrantables, a menos que lleves una moto-sierra. Tras avanzar a trancas y barrancas entre los peligrosos y estrechos caminos, encontraremos una pequeña ``golosina´´, que hará nuestro viaje más ameno, a veces a plena vista y otras acechando desde sus múltiples y recónditos escondites , un bello corcel blanco como la nieve de esos altos montes se esconde, con un elegante porte vigila sus tierras cual, granjero vigila su ganado. Cuando el cansancio te ahoga, el cuerpo apenas te responde y no puedes ni con tu propio peso lo encuentras, aquel lugar por el que tantas penurias has pasado te ilumina los ojos y te llena de fuerzas el alma. Un pequeño riachuelo fluye tras caer de una pequeña cascada creando un sonido relajante, a pocos metros de la caída de agua se encuentran unos asientos de tierra cubiertos de un musgo que imita el tacto de un almohada y a menudo se encuentran pequeños pájaros jugando con el agua, este lugar te enamora de tal manera que parece que el propio bosque te invitaría a pasar un rato en ese maravilloso lugar.

Rubén González Pérez


SAN MAMÉS

La niña cruza la puerta de la mano de su padre. Ante sus ojos miles de personas ¿cómo puede alguien sentirse tan pequeño y al mismo tiempo formar parte de algo tan grande? Toma asiento y el partido no tarda en empezar. Poco después su padre la coge en brazos y bajan las escaleras juntos. La niña no se ha dado cuenta, pero el partido ya ha terminado. Todavía le retumbaban los oídos por los gritos de los aficionados y recuerda con alegría la gran sonrisa en la cara de su padre. Una sonrisa se forma está vez en sus labios, por fin lo entiende, está en San Mamés.

NAGORE IBARZABAL


Veo los árboles azules y la música oigo el saxofón que toca en la esquina, y me viene a la mente mi madre que le echa unas monedas.

Veo las calles de Mazarredo, esas mañanas de domingo con toda la familia mi amama, mis tíos, mis primos.

Veo las gotas de lluvia estallar sobre las baldosas y me vuelvo una niña saltando en un charco con mis botas de goma.

Veo el Parque Europa esas tardes de viernes la perfección de un banco, unas amigas y un paquete de pipas.

Jone Uriarte


Ese escalofrío que sentí en el cuerpo Y solamente por un momento Ese grito de celebración que siempre recordaré En esa única y maravillosa catedral de San Mamés

El paseo junto a la ría Me insipira día a día Lo disfruto siempre con mis amigos, la mejor compañía Y todo lo que vemos se convierte en armonía

El museo de Guggenheim en la villa Es tal vez la primera maravilla Un lugar elegante y vanguardista Donde paso muchas tardes disfrutando con mi cuadrilla

Mañanas soleadas junto a la familia siempre serán recordadas con alegría y mejor si son viendo Bilbao y la ría desde lo alto de Artxanda en alegre compañía

Nekane Macho


Mi rincón de Bilbao Cada mañana veo desde mi ventana ese amanecer tan precioso que sale entre los montes. Cada día tiene distinto color; amarillo, morado, azul o verde, con la mezcla de nubes que forma la naturaleza, aparece aquel mágico paisaje. En cambio, cuando cae la noche desaparecen las nubes, los colores, los montes y la oscuridad prevalece. Solo pueden verse las luces que tiene la metrópoli de Bilbao y alguna estrella que se sitúa sola entre la oscuridad. Y sin olvidarme de la gran luna que orbita la tierra. Sé que a pocos les interesa este alucinante paisaje. También sé que la belleza de la naturaleza siempre me va a sorprender con algo nuevo.

Iker Martínez


SE HACE DE NOCHE La noche esconde el paisaje en su negrura infinita, su cielo color carb贸n engulle las monta帽as que protegen este valle, las sombras avanzan a rastras, engullendo colores y sonidos hasta que mi barrio se queda dormido. Solo quedamos en pie yo y las hojas de abedul mecidas por el suave viento del sur, bailan bajo la protecci贸n de la naranja luz de una farola, que espanta, aunque solo sea un poco las sombras de mi ventana. Y en mitad del oscuro silencio se enciende una luz, un rojo lucero en mitad del cielo de la noche, que rompe el infinito sin querer, ni poder, evitarlo. Un rojo lucero, formado por tres ojos que vigilan desde la altura. Y como ellos vigilan y yo estoy cansado me duermo tranquilo bajo su cuidado.

Andoni Miguez


San Mamés Todo comenzó un veintiuno de junio hace 16 años, nació una niña con toda la vida por delante para reír, llorar, sufrir, amar y con ganas de formar una familia. La historia comienza la primera vez que pisó el viejo San Mamés con una persona muy importante para ella que por desgracia ya no está entre nosotros. Lo que sintió aquella pequeña niña era algo muy intenso entre el equipo de fútbol y ella, es algo imposible de explicar con palabras, es algo que sintió dentro, en el corazón. Cada vez que pisaba aquel campo era como estar en una nube, en su segundo hogar. Cuando el campo fue derribado sintió una tristeza enorme. Después al entrar por primera vez en el nuevo campo experimentó un sentimiento de fuerte nostalgia por el campo viejo. Para ella era un sitio donde se sentía mas cerca de aquella persona que ya no está.

Irati Morán Rodrigo


MIRADOR DE SOLOKOETXE

El mirador que está situado en la parte de arriba de las escalinatas de Solokoetxe, es un rincón muy especial de Bilbao para mí. Cada día antes de entrar al instituto y al salir siempre estaba allí con mis amigos. Hemos vivido muchas cosas en ese mirador. Tal gusto le cogimos que íbamos incluso los fines de semana allí, se convirtió en un tipo de hogar para nosotros. En ese rincón situado entre el Casco Viejo y Santutxu, hemos disfrutado del calor del verano pero también ha tocado soportar el frío del invierno y cómo no, la lluvia de Bilbao. Además de haber pasado buenos momentos con los amigos, al mismo tiempo podíamos disfrutar de las vistas. Desde ese lugar se pueden ver los rojos tejados del Casco y las montañas lejanas que no puedes ver desde casi ningún otro lado de los alrededores. Un bonito rincón en el que estar en cualquier momento.

MAREN OURO KAREAGA


MIRO AL HORIZONTE… Miro al horizonte y pienso, el verano pasa llega el otoño. Llegan las lluvias, el frio, los arboles sin hojas… Miro al horizonte y pienso, el invierno está al caer. Llegan las bufandas, las tardes en casa, las navidades… El invierno es triste, pero tiene su encanto y pasa volando. Miro al horizonte y pienso, llega la primavera. Llega el buen tiempo, las tardes más largas, vuelve el sol… Miro al horizonte y veo, un año ha pasado El tiempo pasa, volando como un suspiro. Pero siempre con la ilusión de algo nuevo. ¿Qué sería de nosotros sin ilusiones? ¿ Qué sería de nosotros sin esperanzas? IBAI PEREZ


PELDAÑOS Sentada me paso el día en unas escaleras unas escaleras que parecen interminables.

Sentada me paso viendo la gente pasar gente de diferente clase social diferente altura, peso y de forma de andar.

Unamuno es una plaza diferente a las demás al lado de las escaleras eternas una boca de metro está ahí circula gente que viene y va.

Sentada me paso en esta plaza en particular con una fuente de cuatro cabezas, en cada león fuego, tierra, viento y agua grabados están.

Sentada me paso en unamuno otra tarde más en unas escaleras que parece que nunca acabarán.

  Josune Rodríguez    


RINCĂ“N DE PATINAJE

Cojo la mochila pensando en que tengo que hacer la misma ruta de siempre. Cojo la mochila e introduzco los patines como de costumbre. Patino sin pensar en las tareas que debo hacer despuĂŠs y me centro en el aire fresco que choca contras mis mejillas de fresa. La gente me mira raro, como si nunca hubiesen visto un caracol de esta misma calaĂąa. El viento no para de pelear contra mis ojos. Una y otra vez se enfrentan hasta que ellos se rinden y la lagrima se derrama. Cojo la mochila y me la quito de los hombros, enorme y espaciosa, como si del parque Europa se hablara.

Rebeca Sayem


Un lugar sobre raíles

Cada día se llena de gente nueva, Cada día se llena de historias nuevas, Pero todos vamos en el camino. En él mezclan risas, lloros y gritos, pero todo sigue igual, cada uno tiene su destino. Estoy sentada, en el vagón. Levanto la mirada y todo ami alrededor es desconocido. En frente de mí se encuentra un niño, el niño llora, llora constantemente, y todos le miramos. A su lado la madre, nerviosa, avergonzada, Sin saber qué hacer. Justo a mi lado un joven, un joven extranjero. Totalmente ajeno a todo, aislado, en su mundo. Y por último yo, observando, esperando, Esperando mi destino.

Oihana Valverde Moreno


Vuestros rincones  

Ciudad y poesía