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ANDALUCÍA 2014

GABRIEL ARESTI BHI

1. BATXILERGOA


MEZQUITA CON SABOR A TORTILLA    Este lugar que aparece en la foto es la Mezquita de  Córdoba. La foto está tomada desde un ángulo bajo  para  mejor  visión  de  la  Mezquita  y  de  la  calle  en  general.  He  elegido  esta  foto  porque  este  lugar  me  parece muy callejero, estrecho y antiguo.   En  la  foto  podemos  ver  a  un  chico  joven  y  guapo  posando  para  una  foto  en  esta  calle    en  la  que  podemos  ver  a  un  señor  andando  en  bici  tranquilamente al lado de una tienda con productos  en plena calle, algo muy habitual en esta ciudad. La  calle  es  acogedora  y  los  edificios  parecen  no  estar  renovados recientemente.  Cerca de este lugar había una calle llamada La calle  del Pañuelo en la que en un tramo no podías pasar dos personas a la vez, un metro de  ancho  tan  solo  llegaría  a  tener.  Esta  calle  hacía  referencia  bruscamente  a  lo  que  la  ciudad en mi impresión es, una ciudad pequeña y antigua.  Una curiosidad a contar sobre este lugar es que muy cerca de aquí había un bar donde  las tortillas de patata eran tres veces más grandes que las normales. Un bar conocido  prácticamente  por  sus  tortillas  en  el  que  tuve  el  gusto  de  estar  y  poder  probar  la  tortilla sin quedar totalmente satisfecho por el sabor.  En  la  visita  de  la  Mezquita  sentí  como  si  volviéramos  muchas  décadas  atrás    por  las  fachadas y edificios, viejos y sin brillo alguno. La visita fue magnífica y pude observar  objetos muy interesantes. No fue una de las visitas más divertidas pero si una de las  visitas más convenientes para la enseñanza juvenil.   En este viaje de estudios hemos podido aprender cosas importantes sobre la historia  de  Al  Andalus,  visitado  lugares  especiales  y  haber  disfrutado  de  vistas  increíbles.  Sin  embargo,  para  mí  como  para  la  mayoría    sin  duda  alguna  hay  que  destacar  la  convivencia entre amigos, las amistades nuevas   y las amistades reforzadas gracias  a  esta semana increíble que perdurara en nuestra mente. Una experiencia inolvidables  que todos repetiríamos sin pensarlo dos veces.    Iñigo Álvarez 


Andalucía está al sur de España. Está compuesta por ocho provincias: Sevilla, Córdoba,  Jaén, Almería, Granada, Málaga y Cádiz. Su capital es Sevilla, una ciudad maravillosa,  con unos paisajes muy florales y con muchos naranjos.  Granada se encuentra entre Almería y Málaga. En ella podemos destacar la Alhambra,  un palacio construido en el siglo XIII por los árabes.     En  la  imagen  encontramos  el  bello  paisaje  de  la  Alhambra,  un  palacio  árabe,  y  a  lo  lejos  se  hallan  las  altas  cumbres  de  Sierra  Nevada,  rodeadas  por una espesa niebla.  Aunque es de día el tiempo transmite  pesimismo  ya  que  el  cielo  está  nublado y no nos deja ver nada.   Se  encuentran  pequeñas  casas  blancas rodeadas de un paisaje con mucho verdor.  Yo me encuentro en el mirador observando el paisaje que se encuentra a mí alrededor.  Como se puede observar en la foto, mis amigos están a mi lado. Con ellos pasé unos  momentos muy gratos en esta bellísima ciudad, y esta imagen me trae recuerdos muy  agradables  al  lado  de  todos  y  cada  uno  de  ellos.  Pero  no  sólo  de  los  que  en  ella  aparecen, también de todos los amigos que no aparecen pero que seguro que  por ahí  estaban todos, sacándose fotos.  Es una imagen que me hace recordar momentos graciosos, como aquel que vivimos un  día que comenzó a llover de repente y una de mis amigas resbaló varias veces hasta  caerse al suelo, lo cual nos hizo reír hasta llorar y ella acabó empapada.  Son sentimientos y recuerdos que gracias a las fotos nunca se borrarán de mi mente y  siempre podré recordar los instantes vividos junto a mis amigos de la infancia, aunque  estos    ya  no  estén  cuando  sea  mayor.  Son  además,  paisajes  que  con  el  paso    del  tiempo no cambiarán en la imagen.                                                                                                                      NAIA ÁLVAREZ ORBEA  


ACTO DE VALENTÍA Viaje de estudios; un término con distintos significados dependiendo de quien lo piense. Para los jóvenes significa estar una semana junto a sus amigos, sin padres y de fiesta. Para los padres, al contrario, significa un viaje para conocer, para que sus hijos conozcan otras ciudades, museos y monumentos, cosa que a los hijos no les suele divertir mucho. En nuestro caso, ha sido una grata mezcla de las dos. Hemos conocido tres maravillosas ciudades del sur tanto de día como de noche, muy diferentes a la que ya conocemos y en la que vivimos. Hemos vivido aventuras y momentos que siempre recordaremos y que estaremos repitiendo una y otra vez durante las próximas semanas, tanto que llegará un día en el que no recordaremos por qué nos hizo tanta gracia. Lo bueno de todos los viajes es que todos los instantes quedan plasmados en las fotos, como en esta que he escogido yo. Esta foto pertenece a nuestro segundo día en Sevilla, alrededor de las siete de la tarde y no con más de diez grados. Llevábamos varios días diciendo que nos íbamos a meter a la piscina y aunque reconozco que al principio me lo tomé a broma, en aquel momento me entraron muchas ganas de hacerlo. Todo empezó aquella misma tarde, dando un paseo en barca por el río de la plaza España mientras el sol nos acompañaba. Tocaba el agua y me entraban inmensas ganas de meterme incluso con ropa. Así que, no me lo pensé dos veces y según llegamos al hotel lo primero que hicimos fue meternos a la piscina. La piscina más fría a la que me he metido jamás. Saltamos a la de tres las dos juntas, no me lo podía creer, estaba saltando de verdad. Pensaréis que estamos locas pero nunca he disfrutado tanto un chapuzón, aunque sintiese que se me estaba encogiendo el cuerpo a medida que tocaba el agua. Pensamos que nadar nos ayudaría a entrar en calor pero no fue así, no había manera. Como si eso fuera poco, el sol nos abandonaba; se iba escondiendo poco a poco sin darnos tiempo para secarnos. Finalmente decidimos salir, cogimos la toalla y nos la pusimos alrededor del cuerpo esperando que se nos calentase rápido. Ahí acabo nuestro acto de valentía.

ANE BARROS


Esta foto está tomada  en lo alto de la Giralda  de  Sevilla,  como  ya  sabes  hemos  estado  de  viaje  de  fin  de  curso  visitando  Andalucía  y  la  ciudad  que más me gusto fue  Sevilla,  por  eso  he  elegido  esta  foto  tomada  por  mí  en  la  que  se  ve  una  gran  parte  de  Sevilla,  precisamente, la parte  del  norte,  ya  que  nos  orientamos  hacia  allí  para  hacer  honor  a  nuestra procedencia, el norte de la península ibérica, Euskal Herria.  Como ya he comentado anteriormente, podemos observar la barriada sevillana y el montón de  edificios blancos que cubren la imagen, ese color blanco semejante al de la cal se debe al calor  que  hace  en  esa  zona  y  así  pueden  disfrutar  del  frescor  en  sus  casas,  ya  que  en  verano  e  incluso en estas fechas suele hacer calor. Desde la otra parte de la giralda, se puede observar  el campo Sánchez Pizjuán en el que juega el Sevilla.  Mientras  he  estado  allí  junto  a  mis  compañeros,  he  conocido  mejor  a  mis  compañeros  e  incluso he descubierto nuevos amigos y amistades, también me he sentido libre ya que hemos  podido disfrutar de las tierras andaluzas tanto a la mañana como a la noche, por esta zona de  el país se cuece muy buen ambiente en el cual nos hemos desenvuelto bastante bien.  Cuando  íbamos  a  ir  a  la  Giralda,  unos  de  mis  compañeros  y  yo  nos  perdimos  por  la  ciudad  mientras  nuestro  grupo  entraba  a  la  Catedral,  entonces  al  llegar  a  el  destino  previsto,  nos  negaron  el  acceso  a  él.  Nosotros,  utilizando  nuestra  astucia,  nos  las  ingeniamos  para  poder  disfrutar de aquel monumento el cual nos interesaba, ya que era el monumento elegido por mi  grupo  para  exponer  en  clase.  Fuimos  a  las  taquillas  y  dijimos  que  éramos  unos  alumnos  del  colegio  Gabriel  Aresti  y  que  nos  habíamos  perdido,  entonces  nos  dejaron  entrar  para  poder  contemplar Sevilla desde lo alto de la Giralda.  Solamente puedo decir que este viaje ha sido bueno tanto para mí como para mis compañeros  ya que hemos desconectado de el ambiente habitual del instituto y hemos conocido mejor a  nuestros  propios  compañeros,  también  hemos  aprendido  cultura  y  hemos  podido  conocer  monumentos históricos los cuales han sido bastante interesantes.  Daniel Bilbao  


TODO SU ENCANTO, TODA SU BELLEZA.   

Como citó Antonio Machado,  “Todas las ciudades tienen su encanto, Granada el suyo y el de todas las demás”; o como grabado en la pared de la antigua casa del pintor Max Moreau, “No hay nada como la pena de ser ciego en Granada” son frases que describen a Granada, dos entre tantas, aunque en mi mente no hay ni palabras ni frases que puedan describirla. Después de tantos años admirándola, todavía hay lugares que no he conocido y que sé que me van a sorprender, y también hay lugares que conozco desde mi niñez y que me siguen impresionando como la primera vez. Porque el sur es vida, Andalucía es vida, Granada es vida, porque no hay nada como poder bañarse en las aguas cristalinas del mediterráneo y tener de frente el infinito horizonte y saber que a tus espaldas tienes a una preciosa Sierra Nevada mirándote con el sol cual aureola. A una persona la hace bella por lo que es, por lo que tiene, incluso todas su imperfecciones, así es como creo que se caracteriza Granada, lo que la hace bella son tanto todas sus perfecciones como sus imperfecciones, las cuales si no llegan a estar, si de verdad fuera una ciudad perfecta, ya no sería la misma belleza. Ese contraste que tiene entre lo antiguo y lo nuevo, sus paisajes, su gente, sus estrechas calles que pueden llevarte a rincones asombrosos, como si de los cuentos de hadas estuviesen sacados. Lo mejor de todo es que sé que Granada ocupa una pequeña parte en la mente de muchas personas, ya la hayan visitado o no, y que en la de uno mismo también lo ocupe, saber que esa belleza, ese encanto de Granada te une con gente desconocida de todo el mundo, es algo asombroso, algo que te hace recordar Granada para siempre.

AINHOA CÁCERES


Brillantes recuerdos, como cristales bañados por el sol. Esta foto está tomada en la  mezquita‐catedral  de  Córdoba.  Más  exactamente,  la  imagen  pertenece a la Cúpula de la  Maqsura.  Es  la  parte  que  más me ha gustado, ya que,  aunque  la  zona  del  edificio  que  es  catedral  es  también  imponente,  esta  ha  sido  la  única  que  ha  conseguido  que  me  doliera  apartar  los  ojos  de  ella.  Pero  no  por  ello  voy  a  negar  que  pasear  despacio  entre  las  columnas,  descubriendo cómo se unen dos religiones, dos estilos, cómo se funden los cristales y  arcos  rojiblancos  con  la  grandiosa  piedra  caliza  y  la  madera  tallada,  me  haya  sobrecogido.    Las fotos dicen mucho, pero no todo. Se pueden ver los colores y las formas, pero no  los  brillos  y  las  pequeñas  piedras.  Se  pueden  llegar  a  observar  cada  uno  de  los  mil  detalles de la bóveda, pero no todo lo que la rodea.     Yes  justo  eso  lo  que  cambia  muchas  veces  la  manera  en  la  que  vemos  los  objetos.  Siempre  será  precioso,  pero  nunca  igual,  porque  las  cosas  las  ves  desde  tus  ojos,  directamente  conectados  al  alma.  Si  vuelvo,  ojala,  no  lo  veré  de  la  misma  forma. No  estaré  con  las  mismas  personas,  en  el  mismo  estado  de  ánimo,  ni  con  la  misma  sensación. Pero, aun así; creo, ya que nunca doy nada por seguro; que me volverá a  embelesar.    Córdoba  ha  sido  un  visto  y  no  visto,  y  aun  así  me  llevo  de  allí  uno  de  los  mejores  recuerdos. Y es que, como decía mi abuela, lo bueno, si breve, dos veces bueno.    Paula Calcedo 


La imagen  que  se  encuentra  a  nuestra  derecha pertenece a la  ciudad  de  Sevilla  concretamente  a  la  plaza  de  España.  En  este  lugar  aparecen  todas y cada una de las  provincias  que  forman  la  península  ibérica.   Esta  foto  está  tomada  desde  un  camino  cercano  a  la  plaza,  que  está  rodeada  por  un  pequeño  río  donde  puedes  alquilar unas barcas para disfrutar de un agradable paseo sobre el agua.  En la foto se puede apreciar una plaza con una fuente enorme en el centro  de esta y dos puentes en la parte central de la imagen. Por lo contrario no  podemos ver cada una de las provincias mencionadas anteriormente en el  anterior párrafo al igual que el pequeño río que la rodea. En esta plaza se  vivieron los momentos más divertidos del viaje de estudios por mi parte,  ya que todas las personas que montaron en las barcas a parte de disfrutar  del  agradable  paseo  formaron  parte  de  una  pequeña  guerra  de  agua.  Aquellos  momentos  en  el  que  las  barcas  se  cruzaba  y  componentes  de  ambas se salpicaban mutuamente golpeando con los remos en el agua. La  cara de felicidad, las risas, las miradas, los insultos cariñosos, la rabia al no  poder  mojar  al  contrario  y  la  ropa  mojada  al  salir  son  las  cosas  que  más  recuerdo.  Finalmente, este viaje me ha servido para mucho más de lo que pensaba,  entre  tantas  otras  como    para  conocer  otra  ciudad,  para  conocer  otra  cultura, otro modo de vida y lo más importante para conocer gente nueva  de nuestro centro que nunca hubieras pensado ni hablar con ella.  ANDER CANTERO 


El candado y la llave Esta foto fue tomada el primer día de estancia en Andalucía, Granada. Nos encontrábamos visitando la catedral y decidimos sacarnos una foto entre amigos, para recordar ese día. Pedimos a un señor que nos sacara la foto y él con una dulce sonrisa accedió. Delante de nosotros se encontraba una pared de piedra y una salida que pertenece a la catedral. Lo que no se puede admirar en la foto es que estábamos muertos de frío, deseando que saliera el sol y movernos de ahí. Nuestras caras estaban dibujadas en un tono de cansancio inusual, debido a la buena noche que pasamos el día anterior, riendo, bailando y lo más importante, todos unidos. Tampoco se puede admirar como la piedra en la que estaban nuestros culos descansando se encontraba congelada como el hielo y ni nuestros culos consiguieron calentarla. Tampoco podemos observar como al levantarnos aparte de tener los culos congelados, nuestros pantalones habian cogido un tono blanco. Recuerdo perfectamente, como esa mañana tras visitar la catedral e ir de compras sin comprender aún como pasó, nos perdimos todos y cada uno de los que aparecemos en la foto, al final tuvimos que llamarnos y desde entonces tenemos un grupo de whatsapp por si acaso. Sin duda alguna ese día fue unos de los mejores, me ssentí aceptada ya que no me encontraba con nadie de mi clase y gracias a ese primer día conocí e hice nuevos amigos, a los que durante el transcurso del viaje llege a conocer y querer mucho. Además las vistas merecieron la pena, ya que después de visitar la catedral fuimos a ver las calles del Albaicín las cuales estaban repletas de casas blancas y preciosas. En general este viaje a sido muy productivo tanto para conocer sitios nuevos y culturas diferentes como para hacer amigos. A mí sinceramente lo que más me ha gustado ha sido que gracias a este viaje he hecho unos amigos únicos, de esos con los que esperas estar siempre, de los que una vez que los has conocido si dejas de verlos siempre los extrañarás ya que las amistades de verdad son como un candado, una vez cerrado son para siempre a no ser que se encuentre una llave, esa llave que abre el candando destruyendo ese circuito cerrado. EDURNE CERVANTES


ALHAMBRA Este patio que aparece en la imagen es ‘El patio de los leones’ del importante monumento llamado ‘Alhambra’ situada en Granada. Esta foto está tomada desde uno de los lados centrales del patio. La he elegido porque es una de mis favoritas y es uno de los sitios más bonitos que he visitado.

Como podemos ver, en el centro del patio se encuentra una fuente rodeada de estatuas de leones. En el borde de la fuente, se encuentra esculpido un poema de Ibn Zamrak. También podemos observar que hay varios canales en el suelo que conducen a otras fuentes más pequeñas. Alrededor hay unas columnas a través de las que puedes entrar. En los techos y columnas están tallados a mano unos detalles típicos de los musulmanes y coloreados con colores vivos.

Cuando entré en ese patio fue una sensación fantástica ya que es muy luminoso y hacía un día fabuloso. Es increíble pensar que todo eso lo hicieron a mano, cada detalle, cada color, cada escultura… Te sientes diminuta en un palacio y terreno tan grande.

Voy a contar lo que me ocurrió en aquel lugar: andando por el patio pisé uno de esos canales y me caí de culo, poca gente se dio cuenta, pero la vergüenza que pasé fue brutal.

Para finalizar mi trabajo quiero decir que gracias a este viaje he conocido a muchas personas de mi curso con las que no me trataba y he conseguido bastantes amistades e incluso unirme más a algunas de las que ya tenía. Seguid haciendo este tipo de viajes con todas las clases, ya que es divertido y tienes oportunidad de conocer otros lugares y culturas que no has conocido nunca, como la cultura musulmana en este caso.

CARLA COLLANTES  


LA SEMANA MÁS CORTA DE MI VIDA Durante  este  viaje,  hemos  visitado  tres  sitios  de  Andalucía:  Granada,  Sevilla  y  Córdoba.  En  estos  lugares  hemos  estado  durante  casi  una  semana,  los  tres  primeros  días  estuvimos  en  Granada, los dos siguientes en Sevilla y el último en Córdoba. El lugar que aparece en la foto  esta  tomada  desde  la  azotea  del  hotel  de  Sevilla,  en  la  que  se  puede  apreciar  la  Giralda  y  la  Torre  Del  Oro  en  un  bonito  atardecer.  A  mi  parecer,  una  estampa  preciosa  en  un  fantástico  lugar.  En Sevilla hay sitios muy interesantes por visitar, pero sin duda el más bonito es la Giralda, de  los lugares que visitamos es el que más recuerdo y que más me sorprendió. Desde lo alto de  este monumento se podía ver un mar de casas, casi todas de color blanco, que hacen de Sevilla  una ciudad especial. Por las calles se respira alegría y buen humor, y entre calle y calle siempre  asoma  un  buen  baile  de  flamenco.  Como  se  puede  ver  en  la  foto,  la  piscina  hace  que  este  rincón sea aún mejor. Y cuantas cosas más que no  se ven esconde esta bella ciudad...     Era el último día en la capital y decidimos meternos en la piscina, estaba anocheciendo y hacía  buen  tiempo,  era  el  momento  perfecto  para  darse un  buen  baño.  El  agua  estaba  demasiado  fría  así  que  no  estuvimos  mucho  tiempo,  pero  resultó  divertido  y  quedará  como  un  buen  recuerdo.  Cuando  estaba  allí  es  como  si  todo  lo  demás  dejase  de  importar,  aquello  realmente  era  agradable y se estaba tan a gusto... Lo que daría por volver a vivir una experiencia así.     El  viaje  de  estudios  a  Andalucía ha sido inolvidable y  nunca  lo  olvidaré.  Aparte  de  haberlo  pasado  muy  bien  también he aprendido muchas  cosas  nuevas  que  no  sabía  y  que  me  han  impresionado  gratamente.  La  convivencia  con  los  compañeros  y  profesores ha sido muy buena  aunque  como  en  todo,  siempre  sucede  algún  que  otro  desliz.  Semana  perfecta  en un lugar maravilloso.         

YUVAL CONDE


UN PASEO POR LA ALHAMBRA 

        En esta imagen podemos apreciar uno de los lugares que más captó mi atención durante el  viaje de estudios a Granada. No era la primera vez que visitaba La  Alhambra, ya que todos los  años voy de vacaciones a Granada y el año pasado fui a verla junto a mi familia. Pero, pese a  ello, sentí la misma calidez y relajación que la primera vez. Esta foto está tomada desde uno de  los  extremos  de  la  fuente.  La  saqué  mientras  caminaba  por  la  Alhambra  junto  a  mis  compañeros de clase y he elegido esta fotografía porque, los Jardines del Generalife, es uno de  los  lugares  que  más  me  atraen,  tanto  por  su  elaboración  como  por  los  sentimientos  que  afloran en mi interior cuando contemplo su belleza.          Eran unos jardines de cuento, unos jardines donde era inevitable relajarse al oír el piar de  los pájaros y el tintineo de las gotas de agua sobre las estatuas de piedra. No parecía real, los  setos estaban recortados de mil maneras diferentes dando un aspecto de perfección; las flores  eran cada cual más bonita que la anterior y en cada fuente nadaban tímidos peces de colores  intentando refugiarse bajo los nenúfares.                 En este mismo lugar, mis compañeros y yo, comentamos anécdotas del viaje y lo que  más nos había impresionado de la Alhambra. Para algunos, lo que más les llamó la atención,  fue la increíble vista que se apreciaba desde allí arriba, para otros, el esfuerzo y dedicación que  requería construirla y para otros tanto como para mí, la paz y la tranquilidad que se respiraba  en aquel lugar.          En  general,  este  viaje  ha  sido  espectacular  e  inolvidable.  No  solo  por  el  hecho  de  pasármelo  bien  con  mis  amigos,  si  no  por  haber  visitado  Granada  que  es  como  mi  segundo  hogar y por haber conocido Sevilla y Córdoba, dos ciudades donde no había estado nunca y me  ha encantado visitar.  NEREA DELGADO 


Miércoles 26 de febrero, el sol arreciaba sobre la capital de Sevilla. Nos levantamos ese  día  para  visitar  la  gran  catedral  de  la  ciudad.  Era  impresionante  ver  los  trabajos  realizados por tantísimas personas por sus creencias religiosas, así pudimos constatar  cómo  primero  los  musulmanes  habían  comenzado  su  mezquita  como  obra  de  arte  y  reunión para poder realizar sus oraciones, y cómo seguidamente los cristianos con la  misma idea culminaron esta obra preservando la Giralda y el Patio de los Naranjos.  Después  de  ver  a  la  mañana  esta maravilla,  a la  tarde,  decidimos  dar  una  vuelta por  Sevilla  para  conocer  la  hermosura  de  esta  ciudad.  Al  estar  cansados  de  tanto  andar,  decidimos  descansar  en  un  bonito  parque,  allí  estuvimos  sentados  un  buen  rato  a  la  sombra  de  los  árboles.  De  repente  nos  dimos  cuenta  de  que  iba  a  ser  mucho  más  cómodo y fácil ver el panorama de la gran ciudad paseando en unas bicis de alquiler y  recorriendo las hermosas orillas del rio Guadalquivir.  Pero para nuestra sorpresa como mínimo solo se podían alquilar las bicis durante una  semana  y  por  desgracia  no  pudimos  cogerlas  aunque  teníamos  unas  inmensas  ganas  de poder dar una vuelta en bici, nos vimos obligados a realizar el paseo andando pero  no dudamos en sacarnos una foto para nuestro recuerdo.  Por  eso  he  decidido  presentar  esta  foto  porque  en  el  momento  que  la  hicimos  teníamos tantas ganas de poder realizar una excursión por las orillas del Guadalquivir  que no la pudimos hacer y nos quedamos bastante desilusionados. Por otro lado, este  viaje ha sido fantástico e inolvidable. Lo repetiría muchísimas veces y más con la gente  con la que he ido. ¡Impresionante!                    OIER ELGEZABAL 


ANDALUCíA EL VIAJE INOLVIDABLE :)

La fotografía que he elegido del viaje de estudios es una en la cual se puede ver la plaza de España (Sevilla) y sus barcas o barquichuelas en las cuales los estudiantes estuvimos montados. Esta plaza se sitúa en el Parque de María Luisa el cual se encuentra en una preciosa y llena de arte ciudad como Sevilla. Al llegar a este parque me vino a la cabeza una imagen de la mítica Venecia, quizás sea por sus barcas y sus calles de agua… En esta plaza se podía coger tanto barquitas pequeñas de máximo 4 personas de capacidad o barcas más grandes con una capacidad de hasta 12 personas empujadas por un motor. He decidido hablar sobre esta fotografía o este lugar en la plaza España porque fue donde mejor me lo pasé remando en las barcas. Me reí mucho porque ninguno de mi tripulación sabía remar en condiciones y no éramos capaces de avanzar unos pocos metros con aquel aparato. Al final conseguimos manejar un poco la barca y llegamos a nuestro destino sanos y salvos. Sin duda alguna yo repetiría este viaje de estudios por muchas horas que sean en la carretera (11 nada menos). Merece la pena porque conoces lugares en los cuales en mi caso jamás había estado y te relacionas con otros estudiantes de tu mismo instituto con los que nunca antes has hablado.

JON GÓMEZ


El Albaicín La foto en la que está basado este texto es una foto tomada desde el mirador del Albaicín. Fuimos al allí el primer día que estuvimos en Granada. Me pareció un sitio único, pues nunca antes había sentido aquella sensación que me recorrió el cuerpo al llegar a ese lugar. Es un sitio extremadamente tranquilo en el que es muy difícil escuchar el ruido de un motor y en el que se respira tranquilidad. La plaza del mirador estaba atestada de turistas y lugareños, aunque había muchos más turistas. La gente era muy amable y mirases donde mirases se veía personas sonriendo y riendo. Especialmente me acuerdo de de un señor que tenía un loro y se sentó a nuestro lado, el loro se puso a andar a su alrededor y acabó pasando por encima de todos. También recuerdo a un niño de unos 12 años que estaba jugando al fútbol con otros niños, era buenísimo jugando, durante todo el rato que estuvimos allí, ninguno de sus amigos logró quitarle el balón. Esa misma noche unos pocos decidimos volver al mismo lugar. Estaba totalmente diferente, no había nadie por las estrechas calles vagamente iluminadas por dispersas farolas. Al llegar al mirador vimos toda Granada iluminada por las luces de las calles y las casas, era una visión espectacular. Algún día me gustaría volver allí pues me pareció un sitio precioso y creo que en una mañana no pudimos apreciar todo lo que nos podía ofrecer.

Erlantz González 


Una experiencia única e inigualable.  El  lugar  que  yo  he  elegido  es  la  Alhambra  de  Granada.    Este  fue  el  lugar  que  visitamos  el  segundo  día,  el  domingo  por  la  mañana.  Aparte  de  ser  el  lugar  que  más  me  gustó  en  Granada,  también  fue  el  que  más  disfruté  en  todo el viaje. Nos hizo muy buen tiempo y eso  hizo que la visita fuera más agradable. La foto  está  tomada  desde  el  lugar  más  alto  de  la  Alhambra,  desde  una  de  sus  grandes  torres.  Desde  allí  se  podía  disfrutar  de  Granada,  ya  que las vistas eran inmensas.   Como ya he dicho antes, las vistas eran increíbles y aparte de disfrutar aquello las fotos  también  quedaban  preciosas.  Cada  rincón  de  ella  era  muy  bonito,  las  ruinas,  las  paredes, los techos, los patios…                 Un lugar que me gustó mucho también, fue el  palacio  de  Carlos  V,  no  era  nada  del  otro  mundo  pero  tenía  un  patio  circular  muy  grande y me gustó mucho.   El hecho de que fuera tan grande, hizo que en  algunos  momentos  te  despistaras  y  perdieras  al  grupo  de  vista,  pero  de  lo  malo  malo,  siempre  te  perdías  con  alguien  y  luego  no  resultaba  difícil  encontrar  a  los  demás.  Además,  había  muchísima  gente  y  mucho  turista y eso me resultó raro, ya que era una semana normal y no había vacaciones, el  hecho de ver a tanta gente, me resultó extraño.  Sin ninguna duda, ha sido uno de los viajes que más he disfrutado en la vida, aparte de  haberlo pasado estupendamente, lo he podido compartir con grandes amigos, al final,  estos viajes consiguen unir más a las personas y conoces y te relacionas con gente con  la  que  antes  no  lo  solías  hacer.  Todos  acabamos  como  una  pequeña  familia.  En  mi  opinión, estos viajes se disfrutan más si los haces en buena compañía.     

                                                           PAULA GONZÁLEZ 


SEVILLA A MIS PIES Elegir un  lugar  favorito  no  es  tarea  fácil,  como  tampoco  lo  es  elegir  mi  foto  favorita.  ¿Cómo  hacerlo  si  en  apenas  unos  días  hemos  visto  tanto  arte?  La  Alhambra,  la  Mezquita de Córdoba, la Plaza de España de Sevilla… Lugares tan bellos y únicos, que al  igual que este viaje espero no olvidar nunca.   Tras visitar la majestuosa catedral, una de las más grandes de Europa, fue turno de la  Giralda.  Lo  que  desde  el  suelo  parece  una  simple  torre  con  poco  que  ofrecer,  se  convirtió en uno de mis lugares favoritos.  Llegar no fue sencillo, ya que tras cada curva había una nueva cuestecilla que parecía  interminable, el viaje solo se hacía más ameno  gracias a las pequeñas ventanas desde  las  que  se  veía  el  cielo.  Muchos  ni  lo  intentaron,  otros  se  quedaron  a  medio  camino,  pero  los  que  llegamos  hasta  el  final  nos  sentimos  afortunados,  sin  duda  alguna  había valido la pena.  Tras  los  últimos  escalones,  Sevilla  nos  aguardaba, asomarse y contemplar la fachada  de la Catedral, el Alcázar, el río Guadalquivir…  Sin  creérnoslo  teníamos  Sevilla  a  nuestros  pies; simplemente increíble.  No me gustó su fachada, ni su interior, lo que amé fue el tesoro que alberga la Giralda,  tesoro que guardaré en mi memoria para siempre: las vistas. Vistas que no escondían  ni el más mínimo rincón de ciudad. No sabías por dónde empezar a mirar. Como Dioses  desde el Olimpo, pudimos apreciar la ciudad al completo. La imagen que empezaba a  nuestros pies, terminaba en el horizonte.  Desde  lo  alto  de  la  torre  ves  toda  Sevilla  y  desde  todos  los  rincones  de  Sevilla  eres  capaz de ver la Giralda ¿fascinante, verdad? 

NAGORE IBARZABAL 


La foto que he elegido está tomada en Sevilla junto con mis compañeras Nora y Garazi. La he elegido ya que esta ciudad andaluza fue la que más me gustó e impresionó, por su barrio antiguo, sus callejuelas y sus monumentos. Por la mayoría de las calles del centro circulaban relucientes y hermosos caballos que tiraban de pequeñas calesas en las cuales, sobre todo, se montaban turistas. A mí, personalmente, esto me llamó mucho la atención, pues no estoy acostumbrada a ver tantos caballos trotando sobre el asfalto de una ciudad. La idea de proponer a mis amigas tomar esta instantánea fue mía ya que quería tener un recuerdo de esos maravillosos momentos que pasamos durante la estancia de esta bonita ciudad. Lo pasamos muy bien porque los habitantes de esta localidad eran muy amables y simpáticos y además, cuando hablaban o se expresaban con su acento andaluz, parecía que estaban de broma y eso nos hacía mucha gracia. El vivo e incesante ambiente de esta ciudad es a la vez turístico, moderno e histórico. Quizá esa mezcla fue la que más me atrajo de este lugar ya que no tuve ocasión para aburrirme o para acordarme del enorme cansancio que arrastraba. En todo momento sentía curiosidad por conocer todos los rincones y lugares más emblemáticos y, sobre todo uno, los jardines del Alcázar, fue el que más me llamó la atención. La presencia del agua, una vez más, era el eje vital de todo el jardín. Había numerosas fuentes y un gran estanque donde se veían unas enormes carpas que se acercaban a todos los visitantes esperando que les arrojasen cualquier trozo de comida. Los colores que se dibujaban y reflejaban en el agua me hacían percibir un intenso contraste de frescura frente al sol reluciente del cielo de Sevilla. No puedo dejar de recordar la belleza de los naranjos de estos jardines que resaltaban con sus frutos como si fuesen bolas de bronce contrastando con el verde intenso de sus hojas. Con este viaje he tenido la ocasión de disfrutar conociendo ambientes, lugares y personas que habitualmente no estoy acostumbrada a ver. Ha sido una gran experiencia que junto con mis compañeras y compañeros y profesores, recordaré toda mi vida. Nekane Macho


Al despertarnos a la mañana, bajamos a desayunar cansados, como consecuencia de haber dormido poco. Directos nos aventuramos entre las calles de Granada soleadas por un sol matutino, que por cierto me quemó la cara. Una vez llegamos a ese lugar llamado la Alhambra entramos en un recinto el cual parecía un castillo desde fuera. Una vez subimos a lo más alto de aquel lugar, a una torre con una preciosa campana en un lateral, avisté un hermoso paisaje que me dejó más que impresionado. Desde uno de los rincones de esa gran torre se lograba ver las montañas heladas de Sierra

Nevada

formadas

por

grandes

montículos cubiertos de una capa de nieve que la hacía relucir a la luz del sol. Por otro de los extremos, podíamos avistar un paisaje homogéneo y heterogéneo a la vez ,es decir, era una ciudad repleta de casas de distintos tamaños, en distintos lugares, en distintas alturas y sin duda de diferentes características, no obstante, a lo lejos creaba una ilusión en la que aparecían cientos de casas agrupadas y ordenadas homogéneamente con los

mismos

colores

blanquecinos

en

las

fachadas y con sus tejados anaranjados; dejando ver así otro modo de interpretar la vida que las calles y los barrios de Granada desentrañan. Finalmente cuando nos llegó la hora de descender de aquella torre, me fijé una vez más en la campana.

La

campana estaba resguardada por una pared en la que se pronunciaba un agujero en medio por ser más grande que la campana. Entonces me fijé que en la cima de la pared de ladrillos envejecidos, había unos picos similares a los de un castillo y una bandera izada por encima de ella creando así la imagen de un castillo muy antiguo en aquella pared, con ese agujero grande para crear la sensación de una puerta principal. O así lo creí yo. ISCAR SALDAMANDO


EL MIRADOR  DE  LOS  RECUERDOS    En  Granada  si  subías  por  unas  calles  hasta  arriba  del  todo,  llegabas  a  una  bonita  plaza  desde  la  que  se  podía  ver  la  Alhambra como desde un mirador.   La  plaza  era  muy  alegre  y  viva,  los  gitanos  tocaban  y  cantaban  alegres  canciones  de  flamenco,  mientras  los  hippies  se  divertían  hablando  o  mientras los niños jugaban para entretenerse mientras los padres iban al  bar.  Todo  era  espectacular,  ya  que  los  edificios  eran  antiguos  y  también  porque había una bonita fuente en una esquina de la plaza. Desde la plaza  se  veía  como  bajaba  el  río  a  una  velocidad  descomunal,  hasta  llegar  al  bonito puente construido entre la Alhambra y la calle por la que se llegaba  a la plaza.  La  plaza  y  los  niños  que  jugaban  en  ella  me  sumergían  en  un  mundo  de  fantasía en el que regresaba a mi infancia, en una época en la que yo solía  ir  a  la  Plaza  Nueva  de  Bilbao  a  jugar  con  mis  amigos  mientras  nuestros  padres iban al bar a tomar unas tapas o unas cervecitas.   Pero  no  fue  sólo  eso,  el  viaje  en  general  fue  bastante  divertido  y  emocionante, tanto por el hecho de visitar los monumentos como por el  de estar con los amigos. Lo de los monumentos era espectacular todos los  que  vimos  eran  alucinantes  y  muy  bonitos,  se  podía  apreciar  como  los  árabes  eran  unos  artistas  construyendo  edificios,  palacios  y  todas  esas  cosas que se construían en esa época y también como los que construían  los españoles eran muy inferiores en todo.  

Jon Marías    


¿Cocheinómanos?          Córdoba,  esa  pequeña  ciudad  situada  en  Andalucía.  Rodeada  por  miles de olivos y decorada por cientos de naranjos. Esa pequeña ciudad en  la que coches no pasan. En la que el calor y el sol son protagonistas. Esa  pequeña  ciudad  que  tanto  me  gusta.  Creada  por  artísticos  musulmanes  alrededor de su conquistada mezquita.            Calles  apretadas,  interminables,  callejones  sin  salida...  las  calles  de  esta  ciudad  son  como  un  laberinto.  Exactamente  la  calle  Encarnación,  una  de  las  calles  más  bonitas  de  Córdoba,  estrecha,  extensa,  luminosa  y  acogedora.    Cualquiera  puede  perderse  como en un laberinto.              Al  llegar  a  este  lugar  me  sentí  diferente.  En  una  época  distinta,  en  la  que  no  existen  los  coches,  en  la  que  caballos  abarrotan  las  calles,  mercados  artesanales ocupan las plazas, en la que  hombres cargan turbantes en la cabeza. Me sentí en otra época.              Cuando saqué esta foto me dirigí con Eneko Pelayo a una tienda de  recuerdos. En la tienda compramos varios regalos para familiares. Allí nos  intentó  timar  la  dependiente  de  la  tienda.  Quería  robarnos  cincuenta  euros. Tengo que ser más cuidadoso con la gente que desconozco.               A  pesar  de  que  la  gente  no  nos  trataba  como  a  los  demás,  me  lo  pasé  muy  bien  en  esa  semana  por  Andalucía.  Conocimos  tres  ciudades  muy    agraciadas  las  cuales  tienen  interesantes  historias.  Acabé  muy  cansado ya que andamos muchos kilómetros. Hice amistades nuevas con  gente de mi curso y me lo pasé muy bien.    Iker Martínez  


Un rincón de la Alhambra

Entre palacios nazaríes, castillos mudéjares, alicatados y mozárabes, se encuentra un reducto del arte romano, de columnas griegas y del más puro estilo Renacentista. Con un aire de plaza de toros se descubre a mi alrededor el palacio de Carlos V, escondido entre aldabas y ladrillos, adornado con imágenes de batalla en las puertas, y cráneos de toro en los capiteles.

Ni rastro de la arquitectura religiosa que centra su atención en el altar, solo una planta redonda de la que yo soy centro y eje, pues el palacio gira a mi alrededor.

Ni rastro de la arquitectura árabe y el sonido ligero del agua corriendo por los jardines y fuentes, sólo la fina lluvia que entra al patio interior, lluvia que me acaricia y refleja la luz como una cortina de seda a mi alrededor.

Ni rastro de la decoración mudéjar de materiales escasos, coloridos y muy labrados, solo piedra desnuda y tallada, áspera o fina, grandes bloques de granito o finas baldosas de mármol.

Ni rastro del gentío que abarrotaba esta semana cada rincón de las ciudades y monumentos, sólo algún curioso que mira con vergüenza, yo y el palacio.

He quedado impresionado por estas paredes, por estas columnas y techos, por este enorme patio y el silencio que nos envuelve, pase por su balcón, giro y giro por sus pasillos, acarició las columnas y las puertas, subo y bajo por las escaleras, piso cada baldosa hasta haber estado en cada rincón abierto del edificio.

Es una pena que solo paráramos a tomar el almuerzo.

Andoni Miguez 


La vuelta a la muralla        La siguiente foto la sacamos en nuestro viaje de estudios a Andalucía.  La primera ciudad  que visitamos fue Granada y la primera excursión que teníamos en el programa era visitar La  Alhambra.  Un  sitio  turístico  en  el  que    tuvimos  problemas  con  los  empleados  porque  no  se  comportaron nada bien con nuestro grupo, nos pusieron muchísimas normas absurdas y a  la  profesora  no  le  dejaron  explicarnos  todo  lo  que  sabía  sobre  el  lugar,  porque  no  tenía  la  “autorización de profesora o de guía”.        Durante la visita, mi amigo Oier perdió la entrada que nos permitía pasar a todos los sitios  de  La  Alambra  y  al  llegar  a  una  de  las  puertas  no  le  dejaron  entrar.  El  resto  del  grupo  ya  lo  había hecho, éramos los últimos. Solo quedábamos Naia y yo que, aunque teníamos nuestro  pase, decidimos quedarnos con él y acompañarle  hasta la siguiente puerta por donde iban a  salir nuestros compañeros, para eso tuvimos que dar una vuelta enorme a toda la muralla que  rodea  La  Alambra.  Estuvimos  un  buen  rato  despistados  dando  vueltas  porque  no  sabíamos  bien  por  donde  había  que  ir,  y  en  un  momento  dado  Naia  dijo  “pensar  que  ellos  no  van  a  poder  ver  este  sitio”.  Se  refería  a  un  parquecito  que  nos  encontramos  mientras  estábamos  perdidos, un sitio muy bonito en el que decidimos hacernos una foto para tener un recuerdo  de aquella “aventura”. Se puede ver detrás de nosotros en la fotografía.    No sé si Oier y Naia lo recordarán igual, pero a mí esa vuelta a la muralla me pareció  muy divertida, ya que nos reímos un buen rato de la situación y es una de las fotos que más  me alegra ver del viaje.    

    JULEN MORALES 


Un viaje, una ilusión Se que esta foto no tiene ningún paisaje ni ningún otro monumento histórico pero por eso precisamente la he elegido, solo quería, ser original. La foto fue tomada en la cuesta para subir a la Alhambra, que se nos hizo eterna por el cansancio acumulado de la noche anterior, fue tomada por dos compañeros que claramente nos hacían reír por eso tantas “tomas falsas”. En las fotos lo único que se ve es la puerta principal que te conduce a la mayor reliquia de la ciudad, la Alhambra, fue para mí el monumento más asombroso de todo el viaje, sin contar la última visita que hicimos que fue a la mezquita de Córdoba que eso si que me impresionó. Anécdotas hay muchas e imposible contar todas, lo único que si puedo contar es que me traigo buenas amistades de gente que al principio del viaje ni nos dirigíamos la palabra ,ni sabía que existía. Sobre todo reforzada algunas más que otras como por ejemplo la de mi compañera de clase Nagore que apropósito he puesto una foto con ella para darle las gracias por todo lo que ha hecho y por ser como es. Este viaje me ha servido para darme cuenta de la cultura que hay en nuestro país y de cuanto se puede aprender en un viaje de una semana. Por último, solo quiero decir que este viaje lo voy a recordar siempre que son recuerdos que cuando seamos mayores recordaremos y nos reiremos, pero para eso todavía queda mucho así que de momento solo puedo decir una cosa: la vida es para vivirla.                

Irati Morán Rodrigo


Detrás En

esta

de foto

se

la puede

foto apreciar

la

espectacular Alhambra, un increíble paraje en el que puedes disfrutar de un perfecto día en compañía: tanto familia como con los amigos. La Alhambra es uno de los mayores atractivos turísticos de la comunidad de Andalucía y de España en sí. He de decir que

me

parece

un

lugar

precioso,

posiblemente el más bonito que haya visitado jamás. Un espacio muy acogedor acompañado de un tiempo espléndido: una suave brisa que acariciaba nuestra cara mientras el sol tostaba nuestra piel. Dentro me siento como un minúsculo ser, cuyo único deber es gozar de este lugar. Esta foto fue tomada en el mirador San Nicolás, desde el que son apreciables unas vistas maravillosas de la Alhambra. He elegido esta foto por varias razones: por un lado me parece una foto hermosa, pero la razón principal es la persona que se halla junto a mí, Oihana. Jugando con el título, “Detrás de la foto”. A simple vista es fácil decir que las dos personas que aparecen en la foto presentada son amigos. Pero ¿qué hay detrás de la foto? La amistad, un concepto un tanto extraño imposible de ver, pero fácil de sentir. Para mí uno de los símbolos de la amistad es esta joven que me acompaña, por así decirlo sería la cumbre, la cima de la amistad; tan alta que ni siquiera yo puedo hablar de su magnitud. Oihana es una de las personas más importantes de mi vida, la que ríe cuando río, y la que llora cuando lloro, es el reflejo de la frase: “Tanto para lo bueno como para lo malo”. Es tanto sentimiento para mí que me emociono al escribir estas palabras sobre lo que pienso de ella. Una anécdota que me ha ocurrido es que estábamos acostumbrados a llevar las gafas de sol puestas todo el rato y me jugó una mala pasada. Entramos a un restaurante elegante a comer, una vez ya pedida la comida se me acercó el camarero y se dirigió a mí diciendo amablemente: - Disculpe señor, pero lleva las gafas de sol puestas y aquí como ve no hace sol. Yo avergonzado, me sonrojé y me quité las gafas disimuladamente. Para finalizar, me veo obligado a decir que este viaje ha marcado un antes y un después en mi vida y que posiblemente no lo vaya a olvidar jamás. Me siento agradecido a esa gente que ha hecho de este viaje una experiencia inigualable, a los que puedo llamar amigos. IMANOL MORANTE


Cada recuerdo… un sentimiento de ausencia Todo empezó aquel 22 de febrero con toda la ilusión que llevábamos todos los alumnos de primero de bachillerato. Al parecer nos disponíamos a efectuar un largo trayecto al que todos o casi todos acudimos, nuestro próximo destino era Andalucía en el cual íbamos a visitar diferentes ciudades: Granada, Sevilla y Córdoba. En este viaje han pasado muchas cosas tanto malas como buenas, todas han sido junto a personas increíbles que nunca jamás olvidarán aquellos momentos. El día de la Alhambra, en Granada, por cierto una ciudad admirable y con vistas fabulosas. Estuve con un amigo llamado Aitor que para mí es como si fuese un hermano, porque siempre está ahí para todo y en este viaje he pasado muy buenos momentos a su lado y me encantaría repetirlos. Esta foto la he escogido porque me transmite diversos sentimientos, uno de ellos y el más profundo es nostalgia. El simple hecho de ver aquella foto a diario y no poder estar junto a él y a mis compañeros me entristece muchísimo, y me gustaría volver a repetir cada uno de aquellos momentos vividos en ese viaje de estudios, en el que todos hallamos una amistad más fuerte.

El lazo entre los compañeros ha mejorado mucho, es decir, la convivencia es lo que mayormente une a las personas cuando apenas se conocen entre sí. Desde mi punto de vista, este viaje de estudios ha sido una experiencia inolvidable que desearía volverla a repetir, y más aún con personas como este amigo casi hermano del que os hablo en esta foto.

UNAI NAVARRO


Una semana inolvidable, llena de risas, llena de locura, llena de felicidad. Pasaran los años y yo seguiré recordando momentos increíbles vividos en Andalucía. Momentos que recordaremos al ver las imágenes hechas durante el viaje, donde queda reflejada la belleza de las ciudades visitadas y las innumerables tonterías hechas en ellas. Lugares increíbles que te dejaban boquiabierto, y lugares no tan increíbles que se convertían en paseos llenos de risas añadiendo un poco de nuestra locura. Locura desatada en nuestras salidas nocturnas donde intentábamos disfrutar al máximo sabiendo que con solo un pestañeo el viaje llegaría a su fin. Gente que veías por el pasillo del instituto y no sabías ni su nombre, la misma gente con la que has compartido grandes momentos en el viaje. Mucha locura y mucha diversión, reflejado en la imagen elegida. Simplemente dos amigas haciendo el tonto y divirtiéndose. No hace falta más para pasarlo bien, buenos amigos y una pizca de locura.

Las dos con una sonrisa en la cara reflejando lo que fue el viaje, una constante sonrisa que todos manteníamos después de haber dejado todos nuestros problemas en Bilbao. Porque sabíamos que esto solo se vive una vez en la vida y hay que saber disfrutarlo. Y eso hicimos, disfrutar de cada minuto sin pensar en nada ni nadie y sin que importase quien estuviese al lado. Si me ofreciesen repetir todo lo vivido no me lo pensaría dos veces. En todo momento riéndote de esto o de aquello, gracias a gente que solo quería disfrutar de la oportunidad que nos habían dado. Un buen viaje en buena compañía.

ISAMAR NOGUEIRO


ALHAMBRA No he elegido esta foto por el día en el que visitamos la Alhambra, sino por el que fuimos a un mirador desde el cual se veía este edificio. Aunque la Alhambra me pareciese un monumento interesante y bello por dentro, me impresionó mucho más la vista del edificio por fuera, que se podía ver desde este mirador. Parecía mucho más grande y complejo que visto desde el interior, además, desde el mirador el paisaje era espectacular. Por otro lado, el día que visitamos la Alhambra, fue un día lluvioso que no me gustó demasiado. Aunque es verdad, que estuvo bastante entretenido el recorrido que hicimos entre jardines y pasillos, me pareció más bonito el paseo que dimos hasta el mirador.

Hizo sol, pero no hacía demasiado calor, era una temperatura perfecta para estar en la calle. Nada más empezar, pasamos por un parque en el que vimos a un grupo tocando una mezcla entre música reggae y folk, que no había oído nunca antes. Estuvimos un rato escuchándoles y me gustaron tanto su música, como la manera en que la tocaban, lo hacían de una forma bastante divertida. Después tuvimos que subir una cuesta no muy larga hasta el mirador. Una vez allí, nos sentamos al sol y nos hicimos los bocatas con el pan que habíamos "cogido prestado" del hotel y nos los comimos. También conocimos a un hombre que tenía un loro como mascota, lo llevaba siempre en el hombro y se ganaba la vida dejándoles a los turistas hacerse fotos con él. Cuando bajábamos para dirigirnos a nuestro alojamiento, nos pareció estar perdidos un rato, pero al final, resultó que estábamos al lado del hotel.

Por todo esto me parece que fue el mejor día del viaje de estudios y por eso he elegido esta foto.

Urko Orue


EL ALBAICÍN El primer  lugar  que  visitamos  según  llegamos  a  Granada  fue  el  Albaicín  y  también fue el lugar que más me gustó durante el resto del viaje. Hubo algún  que otro sitio que también me pareció  interesante pero el Albaicín y el mirador  de San Nicolás fueron los que más me gustaron. 

El camino  fue  bastante  largo,  nos  pasamos  toda  la  mañana  caminando  por  aquellas  calles  tan  estrechas,  que  ni  se  me  pasó  por  la  cabeza  que  por  ahí  podían  circular  los  coches,  pero  si  así  era,  cada  vez  que  venía  un  coche  había  que  ponerse  en  fila  india  contra  la  pared    si  no  queríamos  romperle  un  retrovisor. Pero bueno, no nos tocaron muchos coches. Tuvimos suerte porque  ese día hizo un tiempo espectacular, parecía un día de verano.   Era  una  zona  antigua  de  calles  estrechas e inclinadas y repletas  de casitas blancas. A medida que  íbamos  avanzando,  la  cuesta  se  iba  inclinando  más  pero  llevábamos  un  ritmo  muy  ligero  para  poder  disfrutar  de  los  espectáculos  que  había  en  la  ruta. La última cuesta fue la más  inclinada  y  fue  la  de  subir  al  mirador  de  San  Nicolás  donde  íbamos a descansar y comer el almuerzo.   El mirador era increíble se podía disfrutar de unas vistas  increíbles, desde ahí se  podía ver la Alhambra y los alrededores. Cuando vi aquello me di cuenta de que  mereció  la  pena  subir  todas  las  cuestas  esas.  Además  poder  disfrutar  de  todo  aquello  con  buen  tiempo  y  la  compañía  de  mis  amigos,  fue  una  experiencia  increíble.    MAREN OURO   


MARAVILLAS DE LA VIDA

Cuando llegamos  a  la  cumbre  de  aquel  largo  paseo,  pudimos  admirar  aquellas  vistas  tan  bonitas.  La  alhambra  tan  bella  y  la  fría  sierra  nevada.  La  foto  está  tomada  desde  un  mirador,  que  también  tiene  importancia  para  mí  al  ver  la  foto.  Por  eso  he  elegido  esta  foto,  porque  aparece  uno  de  los  lugares  que  mas  me  gustaron  y  me  recuerda  al  trayecto que también.     El  trayecto  fue  largo  y  costoso  pero  a  la  vez  impresionante  y  agradable. Había un ambiente en el aire tranquilo, limpio y de paz. No era  ciudad,  era  un  paseo  rodeado  de  casas  no  muy  grandes  y  un  rio  algo  estrecho con muchas piedras y plantas alrededor. Por otro lado, la gente  de allí era muy tranquila y nos encontramos con más de un artista. Unos  bailando y cantando, otros exponiendo sus obras de arte y manualidades.     Por  otro  lado,  la  alhambra  es  un  lugar  curioso  que  te  inunda  de  poder y lujo, al imaginar cómo sería vivir allí. Entre tantos jardines, patios,  cuartos  y  paredes,  techos  y  puertas  talladas  era  imposible  no  quedarse  boquiabierto.  Al  igual  que  las  vistas,  no  podían  haber  elegido  mejor  sitio  para construir esa diminuta ciudad de fantasía.     Desde el primer día que llegue no he parado de decir que volvería a  irme  de  viaje  de  estudios  otra  vez,  no  solo  por  todas  esas  vistas  y  esos  sitios  que  nos  han  ofrecido  nuestros  antepasados,  sino  por  los  amigos  nuevos que he hecho y por la gente que ya conocía. La verdad es que ha  sido increíble e insuperable.    

                   

Naia Pastor 


LA ALHAMBRA, MONUMENTO EXCEPCIONAL Esta foto expresa con claridad la impresión que me causó La Alhambra al ver lo grande y maravillosa que era, aunque aquí no se vea muy clara la grandeza de este monumento histórico. Esta foto fue tomada de camino al Generalife. He elegido la Alhambra porque la historia de este monumento y el estilo me han gustado mucho. La Alhambra tiene un estilo hispano-árabe y fue construido por Abu Al-Ahmar (el rojo) hace más de seiscientos años. Dentro de La Alhambra hay varios monumentos: el Palacio de Carlos V, el cual no llegó a utilizar al morir en guerra, el Patio de los Leones,... detrás de La Alhambra también está colocado el Generalife, un pequeño palacio con jardines muy cuidados. Al entrar por primera vez me ilusioné mucho porque no me imaginaba que fuese tan grande y me di cuenta de que había muchas fuentes. El sistema hidráulico de la Alhambra está organizado mediante una red octogonal de acequias mayores, menores y brazales, al que se encuentran asociados pozos, norias, aljibes y albercas para proporcionar riego a huertas, jardines y olivares, así como para garantizar la vida y disfrute de los pobladores de la Alhambra y el Generalife. Al sentarnos en un banco, que estaba delante de una fuente, empecé a mover mis piernas sin darme cuenta y le dije a mi amigo a ver si no le estaban dando ganas de orinar. Este viaje, en mi opinión, ha sido uno de los mejores viajes que haya tenido durante toda mi vida. Ha sido emocionante, divertido y cultural, pero sobre todo divertido, aunque ya haya estado más de una vez en Andalucía.

Eneko Pelayo


La sombra de la Alhambra

Esta foto está tomada en uno de los balcones de la Alhambra. He elegido esta foto porque me encanta por el hecho que se ve un paisaje espléndido y de mi solo se ve la silueta. El hecho de que me guste la silueta es que ha pasado por casualidad porque al compañero que tomó la foto le daba el sol de frente. En la foto se puede ver una parte del balcón de la Alhambra y al fondo una parte de la ciudad de Granada además de mí. En la foto no se ve casi nada de la Alhambra pero sí se puede ver una parte de la ciudad y apreciar su arquitectura, se puede apreciar que el color mayoritario es el blanco y las casas no son muy altas. También se ve un cielo completamente azul y como he mencionado antes mi silueta. Cada vez que veo esta foto siento nostalgia por los grandes momentos que pasé durante esa fantástica semana. Granada fue la ciudad donde mejor me lo pasé y mejor conocía. Aparte la Alhambra me pareció grandiosa aunque ya me lo esperaba por los comentarios que había escuchado de antemano. Aunque el monumento me gustó mucho la actitud de los funcionarios del lugar no me pareció nada buena. Pero aun así cada vez que pienso en el viaje me sale una sonrisa y me alegro mucho de haber tenido la oportunidad de hacer el viaje. En conclusión, el viaje me ha encantado, he visitado monumentos fantásticos he conocido bien a mucha gente y me lo he pasado genial.

IKER PINILLA


NUEVOS AIRES POR EL SUR Aquí estamos otra vez contemplando estas enormes e increíbles vistas desde un pequeño balcón de la Alhambra al que pudimos acudir algunos de los alumnos de Gabriel Aresti. Todos muy cansados de subir y visitar pequeños sitios de la Alhambra, recargamos la pilas y acudimos a este paraíso, que nos encantó muchísimo para sacarnos mil fotos. Podemos observar a un lado las pequeñas casas blancas y por el otro la maravillosa ciudad a la que visitamos durante dos días. Aquí todos tomamos fotos para enviárselas a nuestros padres o guardarlas de recuerdo. Desde ahí podías ver a gente callejera mostrando su talento ya sea cantando o bailando, lo que fue bastante agradable. El corazón que forman mis manos es señal de agradecimiento por la gente de Granada, la que nos trató con tanta humildad y la que nos hizo pasar momentos fabulosos, tanto en el hotel como en los bares (Nancis Rubias),... Recuerdo aquel día nubloso donde las nubes peleaban entre ellas hasta hacer que lloviera a mares. Mientras bajamos la Alhambra mi zapatilla se empapó hasta formar un pequeño charco dentro, seguramente eso fue lo peor del viaje. Aparte de todo esto lo que más me gustó fue hacer nuevas amistades y pasar todos juntos como si fuésemos una pequeña, que digo pequeña, enorme familia momentos que jamás olvidaré. Esas noches de risas, fiestas, sin que tus padres te pongan una hora a la que llegar a casa o las reuniones en las habitaciones. En conclusión, repetiría este viaje de estudios ¡mil veces más!

REBECA SAYEM


He elegido esta imagen porque me parece una vista que no se ve muy a menudo ya que solo hay un lugar así en el mundo. Esto es en Granada y la foto está sacada desde La Alambra, de todos los sitios visitados fue el que más me gustó. No solo la he elegido por eso, el día, después de visitar aquel monumento, fuimos a

esa

cuidad

que

se

puede

apreciar en esta imagen. Allí había una iglesia y enfrente una plaza bastante ancha desde la que se podía ver La Alambra sin obstáculo alguno. También fue una vista maravillosa pero, por desgracia, no se me ocurrió sacar foto desde allí.

El título lo he puesto así a propósito, porque aquella visita para mí fue como un día de verano paseando al sol. Como acabo de decir, hizo muy buen día y pude disfrutar de aquellas vistas.

Cambiando un poco de tema, a continuación explicaré brevemente la experiencia vivida en este viaje: empezando por que no fui con los amigos de toda la vida; es mi primer año en este centro y no conocía a mucha gente, pero eso no impidió que lo pasara estupendamente. Para mí no ha sido un viaje cualquiera, ya que no solo estuvimos en Granada, Sevilla y Córdoba, también eran ciudades bonitas, las 3 tenían cosas parecidas y entonces no parecía que estuviéramos en diferentes lugares. Para terminar tengo que decir que, fuera de los paisajes y todo lo demás, me quedaría con los momentos de Granada y Córdoba, ya que en esas ciudades sí había chavales como nosotros, no como en Sevilla, donde anduvimos toda la noche buscando y buscando y nada… Si pudiera repetiría una semanita más… OMAR JESÚS SOW 


AIRES DE ANDALUCÍA    La Alhambra. Una maravilla en lo alto de Granada. Como toda Andalucía tiene ese toque tan especial, esos aires moriscos que te transportan a lugares exóticos, con una lengua y cultura diferente. Una sensación de lejanía a pesar de continuar en España.

Esta foto está tomada como bien he dicho en La Alhambra, el primer día que estuvimos en Granada. Hacía un día precioso, un cielo despejado, sin ni siquiera una pequeña nube que manchara aquel azul tan hermoso. El tiempo nos había acompañado para disfrutar de este lugar con mayor intensidad. Ese domingo vi espacios maravillosos como “El Patio De Los Leones” o techos con una cantidad de decorados que te hacían exhalar todo el aire por el tiempo y paciencia empleado para crear aquella laboriosa, pero hermo sísima obra de arte. A pesar de todo ello, yo me he decantado por una imagen menos conocida y a la vez totalmente típica si hablamos de Andalucía. ¿Por qué he elegido esta imagen? Bueno simple y llanamente porque es la que más me ha llenado, la que me hace sentir mayor cantidad de sentimientos. Al mirar esta foto me viene a la mente el buen tiempo, la buena temperatura, pero a la vez un frescor que solo sientes al estar rodeado de plantas y fuentes a la sombra un día soleado de verano. Una sensación de plena tranquilidad, sin preocupaciones, sin mayor objetivo que relajarte y disfrutar de ese precioso lugar.

Esta semana ha sido muy especial para mí, he visto lugares preciosos que aún no conocía, he reforzado amistades de toda la vida y he hecho nuevas que espero que duren otro tanto.

Jone Uriarte


UN VIAJE A ANDALUCÍA  La  foto  que  he  escogido  es  del  Patio  de  los  Arrayanes,  el  cual  forma  parte  de  la  Alhambra. Es un espacio que tiene una especie de piscina en medio del patio rodeado por unas  enredaderas.  En  las  esquinas  del  patio,  hay  balcones  que  están  formados  con  columnas  que  tienen forma de arco. Es muy luminoso y bastante amplio el cual se usaría para relajarse. En  los costados del patio, los cuales no se ven, hay entradas a otros patios. Dentro de la puerta  que  se  ve  al  fondo  de  la  foto,  está  la  sala  donde  tomaban  las  decisiones  importantes  y  se  hacían  las  reuniones.  El  techo  de  esa  sala  es  un  poco  extraño  porque  es  muy  alto  y  tienen  dibujos que se refieren a Dios, que lo apreciaban cómo el ser que todo podía hacer.   Elegí  sacarme  la  foto  porque  me  gustó  bastante  el  lugar.  Llama  bastante  la  atención  por  su  luminosidad  y  por  el  agua  que  hay  en  medio.  Cuando  entras  en  esta  sala  sientes  una  sensación  que  te  produce  relajarte.  Al  ser  un  sitio  tan  calmado  y  que  es  muy  amplio  está  bastante bien para pensar en tus cosas y desconectar de tus problemas. También te produce  quedarte asombrado con cómo está construido, lo trabajado que están las columnas y con las  formas que hacen en las paredes.  Hacer  este  viaje  a  Andalucía  me  ha  gustado  bastante  ya  que  ver  este  tipo  de  sitios  como la Alhambra ha sido lo que más me ha gustado de todos los sitios que hemos visitado.  Sin duda ha sido un viaje en el que volvería a visitar la Alhambra ya que ha sido un sitio que me  ha llamado mucho la atención.  

  Rubén Valle   


Viaje en el tiempo El segundo día amaneció dorado en Granada, los rayos atravesaron las gruesas cortinas de la habitación, mientras la ciudad empezaba a despertar. Nos reunimos todos en el hall del hotel y nos pusimos en camino a la Alhambra. Al principio, todos estábamos cansados y nuestros pies se sublevaban, pero a medida que avanzábamos el sol calentaba nuestro cuerpo inundándolo de energía; gracias a ello, todos comenzamos a cantar y aquellas duras cuestas se convirtieron en un suave paseo hacia uno de los parajes más alucinantes de todo nuestro esperado viaje de estudios. Ya una vez arriba, con Granada a nuestros pies, contemplamos el escenario como si hubiéramos viajado en una máquina del tiempo. Nos encontrábamos en otra época de alfombras voladoras, mercaderes, princesas e historias de guerra, de nobleza, de poder y de Historia con mayúscula. Eran las casas moriscas las que ofrecían ese estilo peculiar de la época, en contraste con el Palacio de Carlos V y su recia y basta piedra que formaban grandes y majestuosas paredes, en estas resaltaba lo fino y detallista. Los techos eran noches estrelladas de verano y el sol iluminaba los grandiosos patios adornados por piscinas cristalinas. Me senté en la torre más alta desde dónde se podía contemplar toda la ciudad y apreciar el barrio del Albaicín, cuyas casas blancas colocadas en una cima semejaban piezas de puzzle. También se apreciaban las montañas blancas de Sierra Nevada que brillaban a la luz del sol. Detrás de mí se encontraba uno de los castillos más grandes e importantes que forman la Alhambra y en su interior el laberinto de piedra donde me hubiera gustado perderme para permanecer más tiempo en este escenario de película medieval. Todo lo que me rodeaba inspiraba serenidad, sosiego, paz,... hasta que mi atención fue dirigida hacia un gran cañón de piedra. En su base encontré una piedra tallada en la que decía: 2001 G.Aresti. Mi asombro fue tal que se me escapó un grito ahogado. Tuve que leerlo varias veces para poder creer lo que tenía entre mis manos, pero aun así no podía contenerme y tenía que compartirlo con alguien, por eso acudí a Paula. Ella al principio pensó que se trataba de una simple broma, pero al mostrárselo se quedó tan perpleja como yo. Esa fue la razón por la que realizamos esta foto, para así congelar este momento. Al obtener la foto decidimos que nosotras también queríamos formar parte de esa huella creada trece años atrás. Por eso si ahora alguien la vuelve a encontrar también tendrá una parte de nosotras junto a la de esa persona anónima.

Oihana Valverde


Salpicados E

En esta bella fotografía podemos contemplar parte de la plaza de España situada en Sevilla. Fue construida en 1929 y en sus bancos aparecen representadas todas las provincias de España en paños de azulejos, así como los bustos de españoles ilustres en sus muros. Me ha gustado el edificio de la plaza y la gran cantidad de arcos que dejan entrar los rayos de sol, iluminando así la galería interior con luz natural. Esta foto está tomada desde un banco mientras sentía las caricias del brillante sol. La he elegido porque la plaza me pareció espectacular. Aunque no se ve muy bien, la plaza está rodeada por un riachuelo y ofrece la posibilidad de alquilar una barca para dar una vuelta. Yo nunca me había montado en una y quise probar. Al principio, no la controlábamos muy bien y nos chocábamos continuamente con las paredes u otras barcas, parecíamos patos mareados. Cuando conseguimos el control fue más divertido porque avanzábamos más rápido. Estábamos paradas tomando el sol con los ojos cerrados cuando de repente fuimos salpicadas por otro grupo. Asique retomamos el remo y fuimos tras ellos para mojarlos. Al final, acabamos ambos calados. Fue una experiencia divertida y como era un día caluroso, no nos importó, al contrario, nos pareció agua de rosas. Sevilla fue la segunda ciudad de nuestro recorrido por Andalucía y a mi juicio, la más hermosa. Sus calles son amplias y posee espacios abiertos, varios parques y abundantes zonas verdes. Todo ello hace que pasear por la ciudad sea muy agradable. El viaje de estudios ha merecido la pena, no sólo por visitar tres diferentes que a la par hermosas ciudades de Andalucía, sino también por ser una buena oportunidad para profundizar las amistades entre nosotros y por supuesto, pasar una maravillosa e inolvidable semana, que siempre recordaremos.

MAITANE VÁZQUEZ


Y al regresar, la maleta vacía, pero…

¡¡el corazón lleno!!

Andalucía 2014  

Viaje de estudios del IES GABRIEL ARESTI

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