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Soñando con el Jefe Lilian Darcy Soñando con el Jefe (13.04.2005) Título Original: The Boss's Baby Surprise (2004) Editorial: Harlequín Ibérica Sello / Colección: Jazmín 1940


Género: Contemporáneo Protagonistas: Nick Delaney y Cecilia Rankin Argumento: Su pequeño necesitaba una madre… y él necesitaba una mujer La práctica y eficiente Cecilia Rankin no era de las que creían que los sueños podían hacerse realidad.. pero eso era exactamente lo que parecía estar ocurriendo. Llevaba mucho tiempo soñando con su jefe y eso no había cambiado, pero de pronto había aparecido un bebé encantador. Fue entonces cuando Nick se enteró de que tenía que hacerse cargo de un pequeño huérfano. Él no sabía absolutamente nada de biberones y pañales. Menos mal que su ayudante, Cecilia, estaba allí para ayudarlo. Y a medida que pasaban más tiempo juntos, Nick fue descubriendo que tenía un sueño. . convertir a Cecilia en su esposa. https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 1 Una de las mayores ventajas de volar en primera clase, para una secretaria ejecutiva eficiente y organizada como Cecilia Rankin, era que iba en la parte delantera del avión. No tenía que atravesar pasillos largos y estrechos ni se encontraba con viajeros a los que pedir disculpas para poder avanzar. Seguía los pasos de Nick Delaney para embarcar en el vuelo de Nueva York a


Columbus y estaba deseando sentarse para abrir el ordenador portátil. Tampoco le sorprendió que su jefe retomara la conversación que habían cortado cuando les anunciaron la puerta y embarque. —Es más, ni te molestes en abrir el archivo de Fadden McElroy —dijo él mientras se paraba junto a su asiento. —No, me ha parecido que no han captado los principios de Delaney’s — confirmó Cecilia. Delaney’s era una cadena de restaurantes especializados en chuletones de carne que hacía poco había rescindido el contrato con su agencia de publicidad. Ese viaje a Nueva York había sido parte del proceso para elegir otra agencia. A Celie, como todo el mundo llamaba a Cecilia, le había parecido fascinante, pero agotador. —Exactamente —corroboró Nick—. Durante el vuelo quiero repasar las presentaciones de las otras agencias, pero antes llamaré a la oficina de Chicago. — Pronto van a pedirnos que desconectemos los teléfonos móviles. —Va a ser una llamada muy corta. Nick sacó el teléfono y marcó. Su poderoso cuerpo casi llenaba el amplio pasillo


de primera clase. Habían sido de los últimos en embarcar y los auxiliares de vuelo empezaban a hacer las comprobaciones finales. Nick miró hacia su asiento mientras hablaba por teléfono. Había una almohada azul, la levantó con gesto de preocupación y se apartó para dejar pasar a Celie. Ella se sentó y pensó recogerle la almohada, pero él la sujetaba como si fuera un bebé mientras escuchaba atentamente. No quería distraerlo, aunque estaba segura de que no quería la almohada en absoluto. Le recordó a algo y parpadeó. Nick con un bebé que no quería en realidad. Ella había soñado con aquello, con algo muy parecido, la noche anterior a que salieran de Columbus hacia Nueva York, hacía dos días. Celie vivía en un apartamento muy acogedor de una enorme casa antigua en el barrio de Victorian Village en Columbus, Ohio. A veces le parecía demasiado acogedor y romántico para una persona eficiente y organizada como ella. La verdad era que nunca había tenido unos sueños tan vívidos como los que tenía desde que se había mudado allí hacía dos meses. Esa semana había soñado con Nick y un bebé y en ese momento podía recordarlo con todo detalle. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 2-91


https://www.facebook.com/novelasgratis El niño le sentaba tan bien como un vestido hecho a la medida a una modelo. Se complementaban el uno al otro, por decirlo de alguna manera. Una cabeza grande, hermosa y morena con otra cabeza pequeña, preciosa y morena. Hombros anchos y dedos diminutos. Corbata roja sobre un peto azul. El hombre y el niño parecían hechos el uno para el otro, como la nata y la tarta de manzana o el béisbol y los perritos calientes. Su jefe multimillonario sujetaba al niño de tal forma que los dos resultaban extrañamente vulnerables y los dos la llegaron al corazón con una fuerza que ella no quería y a la que no estaba acostumbrada. En el sueño, él no parecía el Nick Delaney que conocía por pasar horas juntos en la oficina. Ese Nick era seguro de sí mismo, apremiante e imponente. Por el contrario, el Nick del sueño tenía una delicadeza en los ojos que daba la sensación de ternura y cansancio y las dos cosas habían conseguido que la Celie del sueño no pudiera contenerse y se acercara a él para apoyarse en su cuerpo alto y musculoso y levantara los dedos para acariciar su cara... Celie frunció los ojos y se sentó recta. No le gustaba soñar con esas cosas ni recordarlas tan claramente. Ella era


prudente, responsable, eficiente y con dominio de sí misma. No era una visionaria ni, naturalmente, se había imaginado a su jefe en una situación tan íntima. Tenía el orgullo profesional de no haberse enamorado de ninguno de sus jefes durante los siete años que llevaba como secretaria ejecutiva. Desde luego, no estaba enamorándose de él. Sería un peligro enamorarse precisamente de ése. El organizaba sus sentimientos exactamente igual que su vida: en compartimentos estancos y etiquetados. Era algo que Celie valoraba en un jefe, pero no creía que le gustara en la persona querida. Nick, que seguía hablando por teléfono, iba de un lado a otro como solía hacerlo Alex, el cuñado de Celie, cuando quería tranquilizar a su bebé, que no paraba de llorar. La pequeña Lizzie había ido a Columbus desde Kentucky para pasar una semana y celebrar que cumplía tres meses, Celie la adoraba. —A lo mejor he mezclado a Nick y a Alex en un sueño —pensó Celie en voz alta mientras abría al ordenador portátil. —¿Te pasa algo? —le preguntó Nick con la mano tapando el teléfono. —No, nada. —Por favor, abre las hojas de cálculo de Hampton Finn Lloyd.


El siguió con su aire de león enjaulado, con todos los músculos en tensión, como si una mera llamada telefónica no fuera suficiente para toda la energía que tenía. Tendría que sentarse pronto. Los auxiliares de vuelo habían empezado a cerrar las puertas. Celie había conseguido arrebatarle la almohada azul sin distraerlo, como hacia su hermana Lizzie con su hija. Que Celie supiera, Nick no tenía niños pequeños cerca. No tenía hijos ni sobrinos. Su único hermano, Sam, estaba casado, pero no tenía hijos. Celie tampoco sabía si Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 3-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Nick salía con alguien. No era de esos jefes que le pedían que comprara regalos para su novia. Ella aseguraría que en ese momento no tenía compromisos, que estaba libre, le puntualizó una vocecilla en su interior. Frunció el ceño y volvió a argumentar mentalmente. Nick le gustaba, naturalmente. Lo respetaba. Era consciente de la impresión que


producía en casi todo el mundo cuando lo conocían. Tenía una mirada limpia, estrechaba la mano con fuerza, su mente era muy veloz... A veces, incluso se sentía un poco posesiva, al fin y al cabo se ocupaba de aspectos muy importantes de su vida... Laboralmente, se complementaban. Como el béisbol y los perritos calientes y esas cosas. Sin embargo, eso no quería decir que ella se sintiera como si quisiera levantarse y... —Muy bien, esas cifras... —comentó Nick. —Es el desglose de los gastos de imprenta y campaña —respondió inmediatamente Celie. Se alegraba de concentrarse en el trabajo y dejar a un lado los pensamientos que la abrumaban. Los motores empezaron a ganar revoluciones y los auxiliares de vuelo hicieron la exhibición sobre medidas de seguridad. Nick y Celie tuvieron que cerrar el ordenador portátil y el maletín durante el despegue, pero Nick seguía tan inquieto como siempre. —Muy bien, lo dejaremos aquí —dijo Nick hacia el final del vuelo—. Voy a llamar a Sam. —¿Quieres que yo...?


Él negó con la cabeza y sacó su teléfono móvil. Tenía los ojos nublados, cosa que no era así hacía unos minutos, y la boca reflejaba cierta tensión. Durante los últimos ocho meses, Celie se había aficionado a interpretar las señales anímicas de Nick. Estaba preocupado por su hermano menor, como ella se preocupaba muchas veces por su madre. Nick seguramente no sabía que ella se lo notaba, pero ella lo sabía y no le extrañaba. Sam sólo tenía once meses menos que su hermano y siempre habían estado muy unidos, tanto que habían trabajado juntos diez años y había conseguido un triunfo impresionante. Durante los últimos meses, Sam había tenido problemas con su matrimonio y Nick no quería que le hicieran daño. —¿Dónde estás? —le preguntó Nick—. ¿En casa? ¿Alguna novedad? — Escuchó un instante—. No, sólo quería estar seguro. ¿Estás solo? ¿Vas a salir a comer? —Se hizo otro silencio—. A lo mejor me paso por ahí... El tono era despreocupado, pero los ojos estaban concentrados, serios y muy azules. Casi tan azules como la almohada y la manta para bebés del sueño de Celie. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 4-91


https://www.facebook.com/novelasgratis Eso volvió a desasosegarla. ¿Por eso se acordó repentinamente del sueño? Mantas para bebés, ojos azules de bebés, los ojos azules de su padre... No. Seguro que no. Estaba cansada. El vuelo aterrizó puntualmente, el equipaje les esperaba en la cinta continua y Leo, el chofer personal de Nick, los llevó en la limusina. Su casa estaba de camino a la de Nick y la dejó de paso. —Pareces machacada. Ella se dio cuenta de que no quería ser desagradable sino que constataba un hecho. La miró de arriba abajo y se detuvo en las arrugas de su falda gris y en las de las comisuras de la boca y los ojos. Ella notó que su mirada la abrasaba y asintió con la cabeza. —Sí, es verdad. Me alegro de estar en casa. —Tómate la mañana libre. No vengas hasta las dos. Si necesitas más tiempo, llámame. —A las dos. Está bien. —¿Estás segura? —Tenemos que repasar las cifras regionales —le recordó ella—. Además, hay que preparar las reuniones.


—De acuerdo, a las dos. Buenas noches. Leo ya había abierto el maletero para sacar las bolsas de Celie y llevarlas hasta el portal. Nick la observó mientras seguía al chofer. Tenía una espalda recta, unos andares elegantes, buen gusto para la ropa eficiente y hecha a medida y una melena oscura que oscilaría al ritmo de sus pasos si no la llevara adecuadamente recogida en un moño. Nick sintió que se ponía en tensión por la súbita necesidad de salir detrás de Celie y quitarle la pinza que le sujetaba el pelo para que la sedosa cortina se convirtiera en realidad y no fuera sólo fruto de su imaginación. Se contuvo. Estaba perplejo por lo intenso y repentino de ese arrebato. Casi podía sentir su pelo entre los dedos. La vio llegar. Como era normal en ella, ya llevaba las llaves en la mano. Celie era muy previsible y eso le gustaba. No permitió que Leo le subiera las bolsas y desapareció enseguida. Una serie de luces fueron encendiéndose y pudo seguir la ascensión de Celie por las escaleras. Al final, se encendió la habitación con fachada redondeada del segundo piso. Celie era una magnífica secretaria ejecutiva. La noche anterior la había tenido trabajando en su habitación del hotel hasta bien pasada la medianoche y, seguramente, acabó con la cabeza dando tantas vueltas que no pudo descansar bien. No le extrañaba que pareciera agotada y algo descentrada. A él nunca le había pasado eso. Desde muy joven había aprendido a desconectar y dormir profundamente. De niño, el sueño era el único sitio donde se sentía seguro.


Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 5-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Muy bien, Leo —borró a Cecilia Rankin de su cabeza y agarró el móvil—. Voy a encargar algo de comida para llevar a casa de Sam. ¿Podemos pasar por el Dragón Verde? A Celie le pareció que su viejo apartamento de suelos crujientes le daba la bienvenida. El reloj antiguo que tenía en la mesilla de la entrada dio las ocho como si fuera un percusionista que marcaba el ritmo. Su estómago le comunicó que era hora de cenar. Era igual de eficiente en casa que en el trabajo y tenía la nevera bien surtida de comida preparada. En diez minutos tendría preparados unos raviolis de queso con salsa y una ensalada. Vio la bata roja que colgaba de la puerta del cuarto de baño y tuvo ganas de darse una ducha mientras se cocían los raviolis y cenar en bata y con las zapatillas a juego. De niña le dejaban hacer eso cuando estaba cansada. Su madre la arropaba con una manta en el sofá y le llevaba una bandeja con un mantelito de lino. Se tomaba la sopa caliente y unas galletas recién hechas y se sentía mimada y segura. Hacía años que no hacía algo así. Desde la muerte de su padre, cuando ella


tenía diecisiete años, había tenido que ser adulta, responsable y la que mimaba. Parecía como si su madre, que dependía de ella, se asustara si mostraba algún signo de debilidad o vulnerabilidad. La bata la tentaba para que se permitiera ese capricho, pero temió que si se dejaba llevar por ese impulso, podría quedarse dormida en el sofá mientras los raviolis se cocían y organizar un incendio. Cenó se acostó y a las diez estaba dormida. Al cabo de unas horas de placentero descanso, se despertó asustada por el llanto de un bebé. Parecía llegar desde muy cerca. ¿Estaba despierta? Se encontró junto a la ventana, aunque no recordaba cómo había llegado hasta allí. Alguien susurró algo. ¿Tranquilizaba al bebé o la llamaba a ella? Seguía oyendo el llanto. Miró alrededor. No había ningún bebé en la habitación. ¿Llegaría del apartamento de abajo? El sonido era nítido y real, tan real como se puede sentir algo en sueños y más intenso que en la vida cotidiana. Celie abrió las cortinas y miró afuera. Había dejado la ventana abierta porque la noche de abril era templada. La calle estaba silenciosa y no veía a nadie. Quizá el llanto llegara del apartamento de abajo. Ya le parecía algo más amortiguado. La pareja del apartamento de abajo no tenía hijos, pero quizá tuviera una visita.


Iba a cerrar la cortina cuando algo resplandeciente en el alfeizar de la ventana le llamó la atención. Lo agarró. Era un alfiler de sombrero victoriano. Era un objeto anticuado, como una vara de metal oscuro y sin lustre con una perla de cristal en el extremo. Ella pensó que aquello era la prueba definitiva de que estaba dormida. La perla de cristal era bonita y ella se imaginó a una mujer joven de pelo oscuro y expresión simpática que se sujetaba un sombrero de paja y gasa en la nuca. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 6-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Es un suelo precioso —le dijo a la mujer—, pero ojala ese bebé dejara de llorar. —Nick irá y lo calmará para que se duerma —le contestó la mujer que sonrió y tranquilizó a Celie. Al cabo de unos segundos, el bebé dejó de llorar. La mujer del sombrero tenía razón. Nick lo había tomado en brazos. Veía su cabecita morena apoyada contra el poderoso hombro. Tenía la camisa por fuera de los pantalones, pero estaba absorto con el bebé y no se había dado cuenta. Todo estaba en orden. Celie volvió a acostarse con una sonrisa en los labios. Sin embargo, por la mañana, el alfiler de sombrero seguía en el alféizar de la


ventana y eso era más raro. Lo tomó entre los dedos como si la perla de cristal fuera una pequeña flor. Era precioso ver el reflejo a la luz de la mañana. Pensó en encajes victorianos, telas tejidas a mano, sombreros complicados y figuritas de porcelana. Tenía algo puntiagudo, pero era femenino. Pensó que había una explicación completamente racional para que estuviera en el alféizar. Aunque quizá no fuera completamente racional... Era posible. Estaban remodelando el apartamento encima del suyo. Los obreros habían levantado suelos y picado las paredes. El alfiler debió perderse hacía años entre los tablones del suelo y.. Lo cierto era que estaba en el alféizar de su ventana y tendría que haber pasado algo parecido a eso. Lo del bebé protegido por Nick había sido un sueño. Por algún motivo, Celie no quería perder el alfiler y lo guardó en un compartimiento con cremallera del bolso. Desayunó frugalmente y se fue al centro comercial. —Siento el retraso —dijo Celie con la respiración entrecortada mientras entraba


en el despacho de Nick. El miró el reloj. Tenía razón. Llegaba dos minutos tarde. También tenía otro aspecto. Parecía descansada, feliz y con energías renovadas, pero también le pareció que había algo más. El pelo parecía más sedoso que nunca y las pinzas del pelo eran nuevas. Nunca llevaba pinzas con florecitas. Desentonaban con la severidad de su falda, como lo hacía el top color pastel que llevaba puesto. Sin duda, tenía otro aspecto y eso le molestaba ligeramente, pero no tenía tiempo para pararse a pensar porqué. —Estás muy guapa —le dijo sinceramente. Ella asintió con la cabeza. —Gracias —sabía que él no iba a pasar de allí. —Vamos a ver esas cifras regionales. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 7-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Las cifras regionales les ocuparon: casi toda la tarde y Celie no tuvo mucho tiempo de repasar la mañana ligeramente perturbadora que había pasado en el centro comercial. Las pocas veces que tuvo para acordarse, se sintió agitada por dentro. Por un lado había sentido un cosquilleo en el estómago, como una niña que va a una fiesta de cumpleaños, pero por otro lado, se había sentido intranquila. No había dejado de pensar en el sueño y el alfiler de sombrero.


Incluso lo había sacado algunas veces para comprobar que era real, aunque quizá se hubiera sentido más tranquila si no lo fuera. Lo había tenido entre los dedos cuando la peluquera le preguntó si sólo quería un repaso. Ella estuvo tentada de decirle que quería algo completamente nuevo, pero se contuvo. Aunque tuvo que hacer un esfuerzo para acordarse de que no era práctico tener el pelo por la cara cuando estaba concentrada en el trabajo. Terminaron con las cifras regionales a la hora prevista y Nick estaba contento. Cuando esa noche Celie abrió el armario para guardar los otros dos tops que se había comprado, el armario pareció alabar la elección. Unas horas más tarde, la cama no resultó tan agradable. Los sueños eran más violentos y las imágenes no encajaban. Una figura estaba tumbada en el suelo de la cocina. ¿Su cocina? La habitación le resultaba conocida y la figura también, pero el sueño tomó otra dirección y oyó el sonido de una tela que se rasgaba. La figura y la cocina desaparecieron antes de que pudiera saber quién era y lo que estaba pasando. El bebé empezó a llorar y ella se sentó en la cama de un salto. —No pasa nada —le repitió la mujer del espejo—. Ahora va Nick. Nick se ocupará de él.


—Eso espero —replicó —Celie—, pero ¿qué ha pasado con la mujer que estaba en el suelo? —Llámala por la mañana. —Muy bien. Eso haré. Naturalmente. Le pareció muy lógico y eso la tranquilizó. Volvió a dormirse o a salir del sueño, pero no se le ocurrió que no sabía a quién llamar Por la mañana, se despertó tarde. Se vistió a toda prisa mientras intentaba pensar en el sueño que había tenido, pero no tuvo tiempo para intentar recordarlo. Eso ocurrió más tarde. —Me encanta ese peinado —le dijo Kyla, la secretaria personal de Sam, mientras se sentaban para una reunión. ¿Hay algún motivo especial? —No he tenido tiempo de hacerme un moño esta mañana, nada más. Lo había intentado un par de veces, pero sus dedos se negaban a hacer esa operación tan rutinaria. Al final, se había dejado el pelo suelto sobre los hombros. —Deberías llevarlo así más a menudo —le aconsejó Kyla. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 8-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Kyla era una rubia platino que llevaba muchas joyas y vestía con ropa negra.


Era madre soltera y tenía una hija de cinco años, Nettie. A veces resultaba frívola, pero hacía las cosas y Sam dependía de ella más de lo que la propia Kyla le dejaba suponer. —Lo haré, pero no es muy práctico —le contestó Celie. Volvió a sentir cierta intranquilidad. No se sentía segura. Se acordó del sueño y del consejo tranquilizador de la mujer del espejo. —Tendría que llamar a alguien —afirmó en voz alta—. Interesarme por alguien. Se levantó aterrada y se dio cuenta de golpe. La figura tumbada en el suelo vestida con un camisón y la pierna... Era su madre. Hacía once años, Verónica, la hermana mayor de Celie, estaba lejos, en la universidad, cuando murió su padre. Su madre no había asimilado muy bien ni la ausencia de Verónica ni la viudedad. La propia Celie había ido a la universidad en Ohio para poder quedarse en casa. Se había mudado a su apartamento hacía unos años, pero seguía muy pendiente de su madre. Pasaba mucho tiempo con ella en su casa y llamarla en aquel momento le pareció realmente urgente. Un grupo de ejecutivos de Delaney y de directores regionales entraron en ese


momento con maletines y montones de papeles. Nick y Sam andarían cerca. — Kyla, si están preparados para empezar —balbuceó Celie—, diles... que volveré enseguida. O... ¿podrías tomar notas para el señor Delaney si las necesita? —Claro. ¿Qué te pasa? ¿Pareces.. ? —Nada. Seguro que no pasa nada. Celie fue a su despacho, que estaba contiguo al de Nick, y marcó el número de teléfono de su madre, pero su madre no contestó y tampoco lo hizo el contestador automático. Hacía unos meses que su madre se había hecho la prueba de densidad ósea y el resultado había sido regular. Corría riesgos sin darse cuenta de que eran peligrosos hasta que Celie se lo decía. Bajaba al sótano sin encender la luz; se subía a un taburete en el jardín para llegar al ciruelo. . Celie tenía el número de teléfono de la señora Pascoe, la vecina de su madre. —No te preocupes, cariño, iré a verla —le tranquilizó la señora Pascoe. Sin embargo, cuando la señora Pascoe la llamó al cabo de unos minutos, su voz tenía otro tono. —Gracias a Dios que me llamaste, Cecilia.


Su madre se había caído del taburete cuando intentaba cambiar la bombilla de la cocina. Se había roto la pierna y no había podido llegar hasta el teléfono. —He llamado a emergencias y está viniendo una ambulancia. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 9-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Celie colgó. Temblaba de pies a cabeza y casi no podía respirar. Le pareció que había pasado una hora cuando la otra mujer volvió a llamarla. —Está bien, aunque los médicos de urgencias han dicho que parece una rotura complicada. La llevan a Riverside. Seguramente puedas oír las sirenas. Está en estado de shock después de tanto tiempo tirada en el suelo. La señora Pascoe colgó, pero Celie se quedó aferrada al teléfono. Nick apareció en la puerta. —Kyla ha dicho... —Nick no terminó la frase—. ¿Qué te pasa, Celie? Estás pálida. —Mi madre se ha roto la pierna. Ha pasado dos horas retejiéndose de dolor y tirada en el suelo de la cocina. Lo he soñado. Aunque parezca un disparate. —¿Has soñado que tu madre se rompía la pierna? —Sí. Vi la figura en el suelo, pero no sabía quién era. Alguien, en el sueño, me dijo que la llamara por la mañana. Me he acordado del sueño y la he llamado, pero... —


Celie resopló—. ¡Menos mal que la he llamado! —Celie, no pasa nada. Respira hondo. ¿Vas a desmayarte? —No —no se había desmayado nunca y no iba a empezar en ese momento. —Ya está atendida, ¿verdad? —Ha ido una ambulancia. —Entonces, está bien. Haz el favor de no preocuparte por un sueño. —No, claro. Tienes razón. Celie notó que se le iba la cabeza. No había pensado que fuera a desmayarse porque estaba decidida a no hacerlo, pero cuando Nick la rodeó con sus brazos, se agarró a su jefe como si su vida dependiera de ello. —No me sueltes —le susurró con voz ronca. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 10-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 2 —Tendríamos que volver al trabajo —farfulló Nick después de un par de minutos que parecieron un par de vidas enteras. Celie, gracias a Dios, se sentía más firme. Ya no temía caerse al suelo como un fardo. Se había sentido como si no tuviera huesos, como si no fuera real del


todo. El fue soltándola poco a poco y se sintió aliviado al ver que no se caía. Aun así, no quería soltarla. Ella se encontraba increíblemente bien. Demasiado bien. Diferente. Era sorprendente. El no quería una secretaria que fuera sorprendente y, sin embargo, todos sus sentidos le decían que aquello estaba bien. Parecía mucho más delicada que con esos trajes envarados. También parecía más cálida, como si se hubiera metido en la cama con ella en una mañana de invierno o como si ella hubiera estado sentada delante de una chimenea. En cuanto al olor. . Un leve olor a rosa, como si le quedara el olor del jabón sobre una piel y un pelo limpios. También había otros olores que no sabía distinguir. Olores buenos, clásicos, a primavera, no eran artificiales sino delicados. Nunca había tenido la cara tan cerca de su cuello. ¿Quién habría dicho que aquella secretaria predecible, eficiente y extremadamente digna de confianza resultaría tan cálida y delicada entre sus brazos? Nick, por fin, la soltó, dio un paso atrás y la miró. Ella tenía la mirada azul algo perdida y la boca más carnosa, lo que le cambiaba toda la expresión. Él nunca había sospechado que ella podría tener esa faceta. Por algún motivo, si él rompía sus propias reglas y se la imaginaba íntimamente, siempre daba por sentado cierto grado de. . eficiencia, incluso en lo más profundo de su corazón. Imaginaba sentimientos ordenadamente dispuestos, afectos prudentes,


relaciones sin riesgos. . Después del primer mes en el puesto, él se había felicitado por haberla contratado y había decidido hacer cualquier cosa para conservarla. Supuso que ella acabaría casándose con algún hombre que trabajara por la zona. La quería en Delaney cuando tuviera las fotos de sus nietos en la mesa y el pelo recogido en un moño gris. Siempre la había considerado inteligente, preparada y práctica, pero nunca se había imaginado que también pudiera ser una persona apasionada. Se preguntó si ella misma lo sabría. Era posible que no lo supiera. Ese inesperado toque de pasión que le asomaba en los ojos y la boca lo había impresionado. No lo deseaba y no quería que estropeara las cosas. Ella sonrió lentamente. —Vamos. Nick casi podía notar la sangre que palpitaba en las venas de Celie. Ella tenía los puños cerrados y respiraba con fuerza, como si tuviera que hacer un esfuerzo. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 11-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Nick se dio cuenta de que estaba fijándose en su cuerpo. Estaba fijándose en sus


labios, que los tenía hinchados, y en sus pechos, que se movían con la respiración. Sus trajes solían ocultarlos, pero el top que llevaba ese día se ajustaba mejor a sus formas. No podía apartar la mirada, aunque sabía que no estaba bien. Ella se daría cuenta y, naturalmente, no estaría pensando en lo mismo. Estaría pensando en su madre y en su perturbador sueño. Nick no creía en los sueños. Había aprendido desde muy pronto a creer sólo en las cosas que podía ver y tocar. Sus padres adoptivos eran personas prácticas y racionales que habían trabajado mucho para rescatarles a Sam y a él de una infancia oscura y respetaba muchísimo esa actitud. Su padre se había jubilado hacía unos años y pasaba los inviernos en Florida, por lo que los veía menos. Sin embargo, seguía sintiéndose muy cerca de él y compartían muchas creencias e, incluso, respetaba las que no compartían. No, él, como su padre y su madre, no creía en el significado de los sueños. Sin embargo, podía ver lo impresionada que estaba Celie, tanto por lo que había pasado como porque creía que el sueño la había prevenido. —Siéntate —le ordenó, preocupado y desconcertado—. Voy a decirle a Kyla que, te traiga un té caliente y algo de comer de la cafetería. Luego ya hablaremos de cuándo puedes irte. Tu madre vive en Columbus, ¿verdad?


—Sí. Están llevándola a Riverside. No se sentó. Se apoyó con la mano izquierda en la mesa. Los dedos se separaron. Eran largos, delicados y bien cuidados. —¿Qué quieres tomar? —Ah no. . no tengo hambre. Desechó la idea con un elegante gesto de la mano derecha. —Tienes que comer algo —insistió tajantemente Nick—. Aunque sea una magdalena. —De acuerdo, una magdalena. —No pienso dejarte que conduzcas en este estado. —¿Conducir? —¿No quieres verla antes de que la operen? La expresión desapareció, la frente le quedó tersa y sin arrugas y delicadamente enmarcada por el pelo que se había dejado suelto. —Sí, claro. ¿Puedo? ¿Puedo irme? ¿Puede Kyla seguir sola el resto de la reunión? Tengo los archivos en... —No te preocupes, Celie. Nos apañaremos. Tómate todo el tiempo que necesites. Un par de semanas, si es necesario...


—¡Gracias, señor Delaney! —volvió a sonreír. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 12-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Celie tenía una sonrisa maravillosa. Se había dado cuenta desde que empezó a trabajar para él y se acordaba de que había pensado que era una pena que no pudiera ponerlo en su currículo. Ese día, la sonrisa era amplia, delicada y vacilante, mucho más sincera que nunca. No pudo mantenerla y se le desvaneció. —Por favor, deja lo del señor Delaney para las rumores. Soy Nick. La agarró del brazo y la sentó en su butaca. Luego, llamó a Kyla desde el teléfono que había en la mesa de Celie porque no se fiaba de lo que podía hacer si la dejaba sola. Lo típico sería que se pusiera a recoger la mesa, ordenar memorandos y comprobar el correo electrónico antes de marcharse. —Estás mucho más débil de lo que te imaginas —le dijo Nick. —No, de verdad que no —replicó Celie—. Quiero decir, me doy cuenta de que estoy débil, gracias. El té me vendrá muy bien. Unos minutos después, Nick la miraba mientras se tomaba el té y una magdalena que le había llevado Kyla. Había pasado algo. Nick y ella no se habían besado, pero había sido el abrazo más


intenso que Celie había recibido en su vida. Todavía notaba el cuerpo de Nick contra el suyo, todavía olía el olor de su piel, limpio, masculino y mezclado con el de una lavandería profesional. Todavía sentía la palpitación de partes muy íntimas de su cuerpo. Era fuerte, sólido y firme y ella necesitaba eso después del sueño premonitorio de su madre. No había hecho nada por soltarlo, ni siquiera cuando su debilidad empezó a desaparecer. Entonces, él le dijo que podía irse con su madre. Nunca había necesitado tomarse un tiempo libre tan precipitadamente y no había esperado que él fuera tan atento. Muchos hombres tan triunfadores como él habrían sido mucho más implacables con el tiempo libre de sus empleados. Recordaba que había apoyado la cabeza en su pecho, que había escuchado su respiración y su corazón, que lo había rodeado con los brazos y lo había estrechado contra sí todo lo que había podido. Había notado la hebilla de su cinturón contra su abdomen y sus pechos aplastarse contra sus costillas. En ese momento, estaba tan preocupada por su madre que no había reaccionado como mujer, pero una vez calmada, la piel se le puso de gallina. —Muy bien —dijo Nick—. ¿Necesitas algo de dinero? Te haré un cheque. —No lo necesito, Nick. Sólo necesito tiempo y me lo estás dando. Te lo agradezco. —No vuelvas demasiado pronto.


—No lo haré Muchas gracias. —No te preocupes. Ocúpate de tu madre. Celie no vio a Nick durante una semana. Casi, ni pasó por su casa. Su madre necesitó mucha dedicación. Primero en el hospital y luego en su propia casa. Después de una semana, su madre seguía sin Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 13-91 https://www.facebook.com/novelasgratis manejarse muy bien con las muletas, pero su hermana Verónica se había organizado para acudir desde Kentucky, con Lizzie, durante todo el tiempo que hiciera falta. Su apartamento volvió a darle la silenciosa bienvenida. El reloj de la mesilla se había parado y había bastante polvo. En el alféizar se encontró un trozo de tela blanca bordada. Era como una nota escrita que le habían dejado para ella. Sin embargo, ¿de dónde había llegado? ¿Quién la había dejado? ¿Qué significaba? —¿Qué está pasando? ¿Por qué me haces esto? No soy la persona indicada — exclamó en voz alta. Se dio la vuelta casi con la esperanza de ver en el espejo a la mujer del sombrero con una blusa bordada, pero no había nadie. Se dio cuenta de que hablar sola era bastante raro. Eso, por lo menos, podía


solucionarlo. No hablaría. Celie no tuvo sueños memorables mientras estaba encasa de su madre, pero esa noche volvieron a hacer acto de presencia. El bebé lloró. ¿No sería un muñeco? Vio figuras extrañas. Unas eran personas, lo cual era tranquilizador, pero otras recordaban vagamente a esculturas humanas. ¿De qué estaban hechas? ¿Escayola? ¿Metal? Ninguna de las figuras se quedaba el tiempo suficiente como para saberlo. Había destellos blancos que la aturdían y pensó que debía de haber habido una explosión. ¿Dónde estaba el bebé? ¿Corría peligro? Saltó de la cama para buscarlo. El bebé de Nick era un niño. Celie aspiró aire para intentar captar el olor a pólvora, pero no olió a nada. Tampoco encontraba al bebé. El llanto le perforaba los oídos. ¿Por qué Nick no hacía nada esa noche? Su pasividad la desesperaba. El bebé era de él. La mujer lo había insinuado y ella lo sabía. El bebé era de Nick, pero esa noche él no estaba cerca. —Él no lo sabe —le dije desesperadamente a la mujer—. No sabe que el bebé está llorando. No sabe nada del bebé. —Lo sabrá —le contestó la mujer con la sonrisa tranquila que hacía que Celie creyera que no pasaba nada—. Ya se enterará. Puedes decírselo tú si quieres. —¿Y la explosión?


—No ha sido una explosión. Además, el bebé está a bastantes kilómetros de allí, en la otra punta de la ciudad. No corre ningún peligro. Eso quería decir que podía dormirse. No le costó porque había estado dormida todo el rato. Nada era real. A la mañana siguiente, le encantó volver al trabajo y estar ocupada. Se sentía segura, eficiente y ordenada y no tenía tiempo para pensar en Nick Delaney, salvo como jefe exigente. Llevaba un severo traje azul con rayas y trabajó sin parar siquiera para tomar un café. Nick había programado un día ajetreado, lleno de reuniones y conferencias telefónicas. Entre otras, hubo una demostración de los cocineros y científicos alimenticios de Delaney’s. Delaney’s cambiaba de menú según las estaciones del año y aunque era primavera, ya se estaban pensando las nuevas ofertas de otoño. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 14-91 https://www.facebook.com/novelasgratis A Celie no le sorprendió que a media tarde Nick anunciara que esa noche iba a ir a un par de restaurantes para ver el ambiente. Hacía nueve años sólo había un Delaney’s y Nick y Sam podían comprobar el


ambiente durante dieciséis horas al día. En ese momento, había noventa y ocho establecimientos y pensaban abrir otros doce ese año, la cadena era tan grande que corrían el riesgo de perder el contacto con un ambiente que habían conseguido con mucho esfuerzo. —¿Quieres tomar notas? —le preguntó Celie—. ¿Quieres que te acompañe? —Me gustaría que me acompañaras. No sé si tendremos que tomar notas. Sólo quiero ver el ambiente. Sam va a hacer lo mismo con Kyla con los que están cerca de su casa. Nick no dijo nada de la impresionante y pelirroja mujer de Sam, Marisa. Esos días no hablaba de ella y Celie tenía la impresión de que no le gustaba. La propia Celie había tenido problemas con la actitud esnob y arribista de Marisa. Dejaron la oficina justo pasadas las cinco y fueron al Delaney’s de Mill Run en el coche de Nick, un coche americano muy normal, en vez de en la limusina. Celie llegó a pensar que conservaba el coche para ocasiones como ésa. Le espantaba que lo reconocieran como el propietario de la empresa cuando visitaba uno de sus establecimientos. Eso habría desvirtuado el propósito de la visita. Una universitaria muy simpática los acompañó a un compartimiento en la zona del bar y no reconoció a Nick. Era mitad de la semana, pero estaba tan animado que parecía un viernes por la


noche. La decoración era nueva y estaba limpia y los clientes podían elegir entre compartimentos, mesas, butacas o taburetes en la barra. Todos los Delaney’s eran sitios donde un hombre podía llevar a una mujer con la seguridad de que a ella le gustaría el ambiente y a él la cerveza. En un rincón había una televisión que daba noticias o ponía deportes, pero que no molestaba. Nick se sentó de espaldas a la televisión y no la miró siquiera. Ella sabía lo que estaba pensando. ¿Cuánta gente había? ¿Qué proporción había de cada sexo? ¿De qué edades? ¿De qué razas? ¿Cuántas personas se quedaban en la zona de bar y cuántas se tomaban algo antes de pasar al restaurante? El departamento de marketing de Delaney’s tenía todos esos datos, pero a Nick le gustaba comprobarlos por sí mismo. Sam y él creían que era la mejor forma de captar las tendencias. —¿Quién está mirando la televisión? —le preguntó a Celie—. No quiero darme la vuelta. —Tres hombres... no, cuatro. Acaban de empezar las noticias. —Las televisiones en los bares son una cosa de hombres, ¿verdad? Los datos demuestran que hay una gran diferencia demográfica cuando un restaurante


es... Se quedó callado. Celie intentó sonreír para animarlo a que siguiera, pero no pudo. Las imágenes de la televisión la tenían atrapada. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 15-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Los reporteros se afanaban por acercarse a unos políticos para hacerles unas preguntas. Los resplandores de los flashes iluminaban la pantalla como si fueran explosiones. Flashes de cámaras... Había visto flashes de cámaras en el sueño sobre el bebé de Nick en Cleveland. En su momento lo había interpretado mal, pero en ese momento sabía que significaban algo. —Cleveland —dijo en voz alta. El bebé estaba en Cleveland. Se levantó como si las cámaras apuntaran hacia ella y los reporteros quisieran entrevistarla. Volvió a sentarse igual de bruscamente al quedarse sin fuerzas. El mensaje sobre Cleveland y el bebé de Nick estaba muy claro, demasiado claro. No quería que eso le pasara a ella. Quería que el subconsciente la dejara en paz.


—¿Cleveland? —le preguntó Nick mientras miraba hacia la televisión—. No, eso es Washington. Será algún escándalo político. ¿Qué te pasa, Celie? —Anoche tuve un sueño con flashes de cámaras —respondió Celie con una expresión desoladora—. No me había dado cuenta hasta ahora. Creía que eran explosiones. Significan algo. Son importantes por algún motivo y el sueño tiene algo que ver con Cleveland. ¿Tenía que decirle que su bebé estaba en Cleveland? ¿Pensaría él que se había vuelto loca, como ella misma se temía? —Bueno, la semana que viene vamos allí —Nick frunció el ceño—. Tenemos la inauguración del museo de arte. —Es verdad. Se me había olvidado. Delaney’s como parte de su labor filantrópica, patrocinaba una importante exposición de escultura que sólo se vería en cuatro ciudades de Estados Unidos. Cleveland era una. Celie había participado mucho en las fases de preparación, pero eso había sido hacía algunos meses. Con el accidente de su madre, se había olvidado de que la inauguración estaba tan cerca. Nick tenía reuniones en Cleveland ese día y ella había reservado habitaciones en un hotel para pasar esa noche. Le apetecía mucho una


ocasión tan especial y se había comprado un vestido, sencillo y negro, pero muy elegante. En ese momento se preguntaba si no debería estar aterrada. —¡Eh...! No pasa nada... —la tranquilizó Nick—. Bebe un poco. No, espera... Salió de su lado del compartimiento y se sentó junto a ella. Puso una mano con la palma hacia arriba en la mesa y con la otra le bajó la cabeza hasta apoyar la frente en la palma de la mano. Luego, le acarició la nuca durante un momento y bajó la mano hasta la espalda. —Respira hondo. ¿Tienes náuseas? —No. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 16-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Cuando te incorpores, bebe un poco y cuéntame qué te pasa. Es la segunda vez que te veo así en una semana. Le acarició la espalda. El contacto era lo suficientemente firme como para transmitirle la fuerza y calidez de su mano, pero también era tan leve que le acariciaba la espalda a través de la tela de la blusa como si fuera un manantial que la envolvía. Tejía una red de sensaciones en todo su cuerpo, una red que habría


conservado toda su vida. Cuando se incorporó, un poco pronto, la cara de Nick estaba borrosa, pero notó su expresión preocupada y eso la fastidió. Nunca lo había necesitado en ese aspecto y, de repente, como él decía, llevaba dos veces en una semana. No quería necesitarlo ni tener un motivo para necesitarlo. Quería ser dueña de su vida y estaba segura de que él pensaba lo mismo. Los dos estaban orgullosos de sus límites profesionales y de lo bien que podían bandearse solos. —No pasa nada —aseguró Celie—. Estoy bien. —Ya... Seguro... —Nick le pasó un mechón de pelo por detrás de la oreja, entrecerró los ojos y separó los labios. Celie bajó la mirada y oyó su respiración—. ¿Sigues preocupada por tu madre? ¿Has vuelto a trabajar demasiado pronto? Parece como si estuvieras pasándolo mal. —No paro de tener sueños con mensajes —se agarró las manos sobre el regazo—. La semana pasada soñé con que mi madre se rompía la pierna. He visto flashes de cámaras como si quisieran decirme algo. Te he oído... he oído el llanto de un bebé y ése es el mensaje. —No sé si creo en ese tipo de sueños —respondió Nick lentamente—. Mejor


dicho, estoy seguro de que no creo. —Yo tampoco creía —lo miró e intentó sonreír otra vez—. Hasta que he empezado a tenerlos. No quiero creer en ellos, pero ¿cómo puedo evitarlo cuando se convierten en realidad? Nick, te aseguro que te agradecería que me convencieras para que no creyera. Celie agarró el vaso y dio un sorbo. Unas risotadas llegaron del compartimiento contiguo y un grupo recién llegado pasó junto a ellos hacia las sillas del fondo. Delaney’s estaba llenándose y poniéndose más ruidoso. —Vámonos —le propuso Nick—. Quiero que cenes bien y hablar de todo esto, pero no aquí, donde no dejo de pensar en las tendencias y en la próxima campaña publicitaria. Celie no podía discutir. Nick dejó algunas monedas en la mesa y se fueron. Celie no prestó atención a su nuevo destino hasta que pararon delante de uno de los restaurantes más selectos de la ciudad. Nick no necesitaba reserva porque el maître, al revés que la camarera de Delaney’s, lo reconoció al instante. —¿Mejor? —le preguntó Nick cuando estuvieron sentados. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico


Nº Paginas 17-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Sólo había algunas mesas ocupadas y los camareros iban de un lado a otro sin hacer ningún ruido. Celie hizo un esfuerzo para esbozar una sonrisa. —¿Insinúas que no te gustan tus restaurantes? —Me encantan nuestros restaurantes, pero esta noche, me ha parecido que éste es una idea mejor. Quiero que me cuentes lo de tus sueños, Celie. Le contó el sueño de su madre tumbada en el suelo y las imágenes de los flashes que le hablaban de Cleveland. No le dijo nada del bebé, pero sí le habló del alfiler de sombrero, de la mujer del espejo y del trozo de tela bordada. Sacó el alfiler del bolso y se lo enseñó. —Tienes razón, tiene que ser la remodelación del apartamento de encima — confirmo Nick. También pasó el dedo por el trozo de metal hasta casi la punta y durante un segundo Celie casi notó el contacto de su dedo sobre la piel. El tono seguro de Nick la tranquilizó, pero ella insistió. —¿Crees que las remodelaciones hacen que los sueños se conviertan en realidad? —Las remodelaciones pueden hacer que aparezca un alfiler de sombrero en


el alféizar. ¿Acaso no lo pensaste tú misma? —Ya no estoy segura. —Además, las remodelaciones te ponen los nervios de punta. La gente sueña más cuando está nerviosa. Los sueños pueden explicarse. —Entonces, hazlo, Nick. Necesito una explicación. —Tú ya estabas preocupada por tu madre, ¿no? —Es mayor. Sus huesos son débiles y corre riesgos sin darse cuenta. Me he hecho responsable de ella desde que murió mi padre hace once años. Ella no se ha recuperado completamente de su pérdida. Una parte de ella. , la abandonó y yo me he encontrado con su desinterés por todo. —No hablas mucho de eso. —No hace falta. Está controlado y no te concierne. Quiero a mi madre y me alegra poder ayudarla, pero, sí, estoy preocupada. —Ahí quería yo llegar. Inconscientemente temías un accidente y ocurrió. —¿Los flashes? ¿Qué significan? ¿Por qué me remiten a Cleveland? —La exposición de la semana que viene es muy importante. Lo sabes. Estará la


prensa y, seguramente, nos sacarán fotos. Sin darte cuenta, estarás nerviosa por eso. Celie fingió que la había convencido, pero no era así. Los sueños seguían siendo demasiado vívidos y amenazaban la propia conciencia de saber quién era ella. Como le había contado a Nick, se ocupaba de la vida de su madre y de la suya propia desde que tenía diecisiete años. No era mística ni intuitiva. Tenía muchas Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 18-91 https://www.facebook.com/novelasgratis responsabilidades y no podía permitirse el lujo de que los sueños se interpusieran en la realidad. El camarero llevó los menús y los dos pidieron. —¿Quieres vino? —le preguntó Nick. —Una copa. Incluso una copa fue demasiado. Le desató la lengua y no paró de hablar mientras comían. —He tenido otro sueño noche tras noche que tiene menos sentido que los demás. —¿Más predicciones? Sólo intento que vuelvas a poner los pies en el suelo, Celie.


—¿De verdad? —Por tu bien. Estás muy alterada con esto. Está consumiéndote más de lo que debería. Fíjate cómo me miras con el ceño fruncido. —Tienes razón —Celie sonrió y se pasó la mano por la frente—. Yo no sé si el sueño es una predicción, pero cada vez se aclara un poco más. Quizá puedas explicármelo porque creo que tiene un mensaje para ti. Celie tomó aire y jugueteó con el alfiler de sombrero entre el dedo pulgar y el índice. La perla resplandeció a la luz de la vela. Nick tenía los ojos azules clavados en ella y a ella le pareció que se sumergía en las profundas pozas de aquellos ojos. —Cuéntamelo, Celie. No des rodeos ni lo suavices, cuéntamelo. —De acuerdo. ¿Existe la más mínima posibilidad de que tengas un hijo en algún sitio y no lo sepas? —¿un qué...? —exclamó casi con un alarido. —Un hijo —repitió Celie. Celie se inclinó hacia delante y agarró la mano de Nick sin saber que estaba haciéndolo. Estaba caliente y era fuerte. Fue más fuerte cuando él la retiró para rodear, con ella la mano de Celie. Nick la apretó con fuerza y bajó la mirada para concentrarse en el contacto.


—Suéltame, Celie. —Perdona —Celie retiró la mano precipitadamente—. Es un niño pequeño. Lo oigo llorar y me levanto para ver qué le pasa. Entonces, aparece una mujer que me dice que no hace falta que me levante porque tu irás a ocuparte. El llanto cesa y yo tengo una sensación de paz porque sé que estás allí. Sin embargo, anoche no fuiste. —No... Fui... —Con el bebé. Me di cuenta de que no sabías que existía. Te aseguro que no me gusta tener estos sueños y sé que éste parece.. —No existe ningún hijo, Celie. El sueño no tiene sentido —frunció el ceño —. No he tenido hijos, ni niño ni niña. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 19-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Pero a lo mejor no lo sabes —insistió Celie que se encontraba atrapada por la tupida red de sus sueños—. A veces, una mujer se queda embarazada y tiene motivos para no querer que el padre lo sepa. No quiero meterme en tu vida personal, pero si recapacitas, ¿hay alguien que pueda haber...? —No —la rotundidad de la palabra cayó como una losa—. Te digo que es


imposible, Celie, y tienes que creerme. Espero que no estés proponiéndome que te haga una lista de las mujeres con las que me he acostado. —Claro que no. —¿Quieres que las llame para preguntárselo? Esa vez pareció enfadado. Tenía motivos. Toda la conversación había sido una intromisión en su intimidad y un ataque a los límites que se habían impuesto y a toda la relación laboral que los unía. Celie tendría que haberse dado cuenta, pero ¿podría haber contenido la fuerza de sus sueños? Tenía que entender lo que estaba pasando. Se descuidó y se clavó el alfiler en la yema del dedo pulgar. Le pareció una advertencia por no haber manejado bien el asunto. Dejó el alfiler en la mesa. Ya no tenía apetito. El restaurante se había llenado y si Nick no quería escucharla, era el momento de marcharse. —Si no te importa que te lo pregunte, ¿cómo de larga crees que sería esa lista? — la voz de Nick transmitía tranquilidad. —Perdona —respondió ella inmediatamente—. Creía que tenía que decirte lo que me había parecido que significaba el sueño. Nada más. Era muy vívido. Naturalmente, no insinúo que lleves una lista. —Pero sí insinúas que si la llevara, habría unos cuantos nombres. Que hay una


mujer en mi pasado y que, como hablamos de un bebé, es un pasado reciente. Que el año pasado dejé embarazada a una mujer por no tener cuidado y que ni siquiera me preocupé de comprobarlo. Ella lo miró boquiabierta y sonrojada. —Perdona —repitió otra vez. Era espantoso si se planteaba como lo hacía él. ¿Qué le estaba pasando a ella? ¿Cómo era posible que unos sueños la tuvieran tan obsesionada? Las miradas se encontraron y no se desviaron. Los ojos de Nick seguían encendidos de ira y su rostro parecía más duro. Ella se puso más recta para intentar recuperar algo de dignidad. —No quería sobrepasar los límites de mi papel, pero, evidentemente, lo he hecho. —En eso tienes razón —gruñó él—. No lo esperaba de ti, Celie. —Si quiere mi dimisión, señor Delaney, la tendrá mañana a primera hora del día. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 20-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 3 Nick agarró el alfiler de sombrero y le dio vueltas entre los dedos. Miró las


mejillas congestionadas de su secretaria ejecutiva. Se daba cuenta de lo mucho que se arrepentía de su error y se dio cuenta de que él también tenía mucha culpa. El la había animado a que hablara y no podía reprocharle que hubiera ido más allá de lo que él quería. —Naturalmente, no vas a presentar tu dimisión, Cecilia Rankin. No hay ninguna necesidad. No estaba dispuesto a quedarse sin la mejor persona que había tenido en ese puesto. Al menos por un episodio tan circunstancial como aquél. Los sueños no podían significar lo que ella decía. Todo había sido un cúmulo de coincidencias y de preocupaciones. —De acuerdo —el tono de Celie era cauteloso—. Prefiero quedarme. Sé que te resulto valiosa. —¿Pero vas a volver a poner los pies en la tierra, ¿de acuerdo? Últimamente no eras la misma. No tengo un hijo, seguro. Si alguna vez me caso, será un paso muy meditado y lo haré con la persona indicada. Además, también lo pensaremos muy bien antes de tener un hijo. Siempre he tenido un cuidado especial en no ser padre accidentalmente y no lo soy. El alfiler de sombrero resplandeció entre sus dedos y él miró la perla.


—Y es una bendición —añadió mientras bajaba la voz—. No creo que fuera un buen padre con mis antecedentes. —De acuerdo —dijo Celie con otro tono—. Lo siento. No sabía que iba a afectarte tanto. El tampoco lo había planteado nunca tan abiertamente. Sin embargo, cuando se oyó decirlo como si fuera otro, supo que era verdad. No se veía como padre. Al menos, como un buen padre. —Cuando tu vida ha empezado como la de Sam y la mía... —se aclaró la garganta. En realidad, no quería hablar con ella de eso. Además, lo curioso del caso era que casi no se acordaba de aquello. Sólo se acordaba de que alguna vez había tenido algún recuerdo. Había hecho todo lo posible por borrar los recuerdos porque pensaba que le hacían vulnerable. Eran como monstruos. Hambre y violencia. Abandono y soledad. Miedo y dolor. Juegos con Sam, los dos, como sardinas en latas, en un... no se acordaba de los detalles, aquello no podía ser bueno... como sardinas en lata en un escondrijo. Eran juegos y nada más que juegos. —¿Sabes una cosa? —se oyó preguntar—. Sólo recuerdo conscientemente una cosa clara de mi infancia, de antes de que nos adoptaran a Sam y a mí.


Celie asintió lentamente con la cabeza. Tenía los ojos azul grisáceo abiertos de par en par y el rostro resultaba pálido en contraste con el traje oscuro. Nick se acordó de Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 21-91 https://www.facebook.com/novelasgratis que ya le había contado que les habían adoptado, ni Sam ni él lo ocultaban, pero tampoco hablaban de sus vidas antes de la adopción. El destello de la perla volvió a captar la atención de Nick. —Es un instante —Nick no apartó la mirada del alfiler de sombrero—. Casi no es ni un recuerdo. Estoy abriendo la puerta de una nevera y dentro hay una tarta helada. Maravillosa. Todavía puedo verla como si fuera ayer. Tenía hadas con faldas rosa de bailarina. —Entonces, no era para un niño. Ni para Sam ni para ti. —Supongo que no. No está en el congelador y está medio derretida. No tengo ni idea de cuándo pasó eso. No sé por qué estaba allí. ¿Sería el cumpleaños de alguien? Como tú dices, seguramente no era ni el de Sam ni el mío. Sólo recuerdo que la boca se me hacía agua, una punzada de hambre en el estómago y la ilusión de contárselo a Sam para que él también tomara un poco. ¡Sam, hay comida! ¡Parece buena! ¡Si nos damos prisa, antes de que venga alguien, a lo mejor no pasamos hambre en una


temporada! Dejó caer el alfiler en el plato vacío y el ruido pareció un estruendo, como si hubiera dejado caer un cuchillo. —No sé por qué estoy contándote esto.. —Porque es importante para ti —susurró ella. —Eso suele ser un motivo para no decirlo, ¿no te parece? Nick levantó la mirada y se encontró con la de ella. Estaba seria y con la boca inmóvil. Nick sintió unas ganas irresistibles de besarla. Ya sabía que había una verdadera mujer detrás de la careta de eficiencia. La boca era deliciosa. Además, besarla sería una forma muy agradable de cambiar de tema. La imaginó entre sus brazos mientras se deleitaba con aquellos labios cálidos y maravillosos. ¡Por todos los santos! ¿Qué estaba pensando? Besarla sería la manera perfecta de tirar por tierra una relación laboral magnífica. Hablarle de su infancia y de la de Sam tampoco había sido mucho más sensato. Él había puesto los límites, ¿acaso quería saltárselos? ¿Qué le pasaba? —Aun así, me alegro de que lo hayas dicho —reconoció Celie. Celie se pasó un mechón de pelo por detrás de la oreja. Era un gesto que había


repetido varias veces porque el pelo parecía negarse a permanecer sujeto por las pinzas. —¿Y tú? —Nick volvió a sorprende. ¿Crees que alguna vez te gustaría tener hijos? —Sí, si es con la persona adecuada. —¿Así de sencillo? Ella sonrió. —No, no es así de sencillo. Lo he pensado. No me engaño, ser madre no es fácil, pero no hay nada en la vida que merezca la pena y sea sencillo. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 22-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Mis padres son maravillosos —Nick no hizo caso de todas las advertencias para que se callara—. Mis padres adoptivos —puntualizó… —Lo que pasa es que nunca pienso en ellos como si lo fueran. Con el calificativo de adoptivos. . Son papá y mamá y han sido maravillosos desde el primer día. Sam y yo les dimos mucho trabajo al principio. —Supongo que nunca has buscado a tu madre biológica.


Nick dejó escapar una risotada sin ganas. —¿Destapar la lata de lombrices? No, gracias. —No sabía que lo habías pasado tan mal. —¿Por qué iba a hablar de ello? Pertenece al pasado. No me ha afectado para lo que he llegado a ser. Sin embargo, eso no era verdad, se dijo Celie. Le había afectado muchísimo, aunque él no lo notara. —Tomaría café —Nick se giró en el asiento con una impaciencia que ella ya conocía—. ¿Dónde está el camarero? ¡Ah! Ya lo veo. Levantó el brazo y captó la atención del camarero con un gesto de la cabeza y una sonrisa. Celie miró su mandíbula cuadrada, su perfil afilado, la prueba de una energía inagotable. Pensó en su actitud protectora hacia Sam en su necesidad de límites, en su rechazo al desorden y en lo que le había dicho sobre lo que sentía hacia la paternidad. Se equivocaba si pensaba que los primeros años de su infancia no le habían marcado. Se le empañaron los ojos y esperó que él no se hubiera dado cuenta. La secretaria ejecutiva perfecta no lloraba cuando pensaba en el niño valiente, protector, decidido y descuidado que su jefe debía de haber sido. Además,


ningún jefe multimillonario y con las cosas claras quería darse cuenta de que su secretaria, gracias a un par de frases y una anécdota, se había enterado de tantas cosas sobre el hombre que era por dentro. Aquella noche había sido muy personal para los dos. La rotunda negativa sobre sus sueños sobre el bebé debería haber conseguido que Celie los olvidara completamente y tendría que sentirse aliviada porque ella tampoco quería creer en ellos. Sin embargo, en lo más profundo de su ser, ella se sentía más convencida sobre ese asunto, a pesar de las aterradoras implicaciones que esa certeza suponía. En algún sitio, casi con toda seguridad en Cleveland, Nick tenía un hijo pequeño. Aunque no fuera un hijo biológico, como él aseguraba finamente, el bebé era suyo. El bebé lo necesitaba. Celie recogió el alfiler se sombrero del plato vacío de Nick. Le dio vueltas entre los dedos y admiró, como siempre, los destellos de la perla. Volvió a guardarlo en el bolso y decidió que, por el bien de su empleo y de su cordura, tenía que olvidarse un rato de los sueños y el bebé. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 23-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Sin embargo sabía que había algo más. Aparte de que los sueños amenazaran la


propia conciencia de saber quién era ella, también se trataba de Nick. Él no estaba preparado para tener un bebé, todavía. —La verdad es que no creo en nada de todo esto —le aseguró Celie a la mujer del sueño unas noches después. —Nick tampoco —le replicó la mujer. La actitud desafiante de Celie no le había impresionado lo más mínimo. Tenía un maniquí de sastre en la habitación y mientras hablaba iba haciendo el dobladillo de un vestido azul que llegaba hasta el suelo. El espejo reflejaba una luz cálida y dorada. —Está un poco preocupado —añadió la mujer. —Lo sé. —También está preocupado por Sam. —No me estás contando nada que no sepa ya. El matrimonio de Sam tiene problemas. Nick lo sabe. Kyla lo sabe. Todos lo sabemos. La costurera sonrió y siguió poniendo alfileres. —Sam estará mejor cuando ella se vaya. —¿Marisa? La costurera no contestó porque el bebé empezó a llorar. Esa vez, Celie supo que alguien, una mujer, estaba abajo, en la calle, con un bebé en brazos y buscando a Nick. Salió corriendo, flotando, hacia la ventana.


—¡Espere! —gritó. —Ella quería esperar, pero no podía —le dijo la costurera por encima del hombro. No había nadie en la calle. Nick descolgó el teléfono en la Suite del hotel de Cleveland. Miró el reloj y esperó a que Celie contestara. Iban con el tiempo muy justo porque las reuniones de ese día se habían alargado mucho. El servicio de habitaciones había tardado en llevarle la comida y se preguntaba si Celie habría podido comer algo. Por fin descolgó y parecía agitada. — ¿Estás preparada? — ¿Puedo encontrarme contigo en el vestíbulo? Leo estará esperando. — No tengas prisa. — No, ya estoy. Supuso que estaría terminando de maquillarse y de ponerse los zapatos por el pasillo, pero no insistió. Ella nunca reconocía que la había pillado desprevenida. Al menos, no lo había hecho hasta hacía poco. El siempre había dado por supuesto que ella lo consideraba como parte de su papel de secretaria ejecutiva perfecta. La semana siguiente a la cena demasiado personal, ella había vuelto a encerrase en su caparazón de eficiencia y él lo había agradecido. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 24-91 https://www.facebook.com/novelasgratis


Sin embargo, esa noche, por primera vez, se había preguntado si habría algo más, si su delicado silencio era para protegerse ella o, también, para proteger a su jefe y los límites de su relación profesional. Se dio cuenta de que su retirada no había sido completa. Había algunos indicios sutiles de que aquella cena había cambiado la percepción que ella tenía de su relación, pero él no podía distinguirlos claramente y no quería indagar más. ¿Era su sonrisa? ¿Era la forma de contener su cuerpo? No quería seguir pensando en eso. Tomó el ascensor para bajar al vestíbulo y no se la encontró por el camino. Ella tenía razón, Leo estaba esperándolos con la limusina. —Celie tardará un par de minutos —le dijo al chofer. Volvió a mirar el reloj. Delaney’s era el patrocinador principal de la exposición y no podían llegar tarde. Celie y él eran los representantes de la empresa porque Sam, repentinamente, se había ido unos días al Caribe con Marisa para intentar arreglar su matrimonio. Nick iba de un lado a otro del vestíbulo. Oyó la campanilla del ascensor. Se dio la vuelta y vio a Celie que se dirigía hacia él. ¿Quién podría haberse imaginado que podía resultar tan impresionante? El vestido era sencillo, negro, ceñido, con unos tirantes finos y un mero esbozo de escote, pero su estatura, su elegancia, su figura y el color de las mejillas hacían que la secretaria ejecutiva vestida apropiadamente para una velada de trabajo se convirtiera en una mujer sensual que ocultaba sus


encantos a simple vista. Al acercarse, él comprobó que estaba un poco congestionada, como si, efectivamente, hubiera tenido que correr para estar preparada a tiempo. Las mejillas sonrojadas, los ojos un poco desorbitados y, el pelo levísimamente despeinado le daban ese aire turbador que había captado en ella últimamente. Notó que la sangre le bullía de una forma que empezaba a ser muy conocida. En el sentido profesional, él podría desear que ella no tuviera un corazón detrás de la fachada de eficiencia, pero como hombre, cada vez se daba más cuenta de cómo reaccionaba a ese aspecto que acababa de descubrir en ella. No era partidario de mezclar el trabajo con el placer. ¿Quién habría dicho que estaba tan tentado a infringir su propia norma? —Tenemos que irnos —consiguió decir Nick. —Lo siento, la cena no llegaba —se pasó los dientes por el carnoso labio inferior. La boca atrajo su mirada como un imán. —A mí me ha pasado lo mismo. —Sólo he podido dar un par de bocados. —¿No has comido? Le tocó la espalda, pero retiró la mano inmediatamente como si el contacto pudiera abrasarlos. —La verdad es que no —se giró un poco y la luz le bañó el cuello y un


hombro—. No pasa nada. Hay cena esta noche, ¿verdad? Voy a devorar. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 25-91 https://www.facebook.com/novelasgratis La expresión fue bastante normal, pero a él le pareció muy sugerente. El vestíbulo del museo y las salas de exposición estaban abarrotados cuando llegaron. Las cámaras dispararon sus flashes y Nick notó que ella vacilaba a su lado. La tomó del brazo y la miró a la cara. Se había calmado un poco. Las autoridades locales y la flor y nata de la ciudad empezaron a cuchichear. Unos reporteros de una cadena de televisión grabaron a los invitados y a las esculturas, Nick se metió de lleno en la parte que menos le apetecía. Estrechó manos, charló y recibió las alabanzas que Sam y él se habían merecido por patrocinar la exposición. Escuchó los discursos y él mismo pronunció uno. Todo el mundo aplaudió. Vio que Celie le esperaba con el vaso de agua helada que le había pedido y el cuerpo le comunicó que toda la velada merecía la pena sólo por verla en ese momento. Elegante, alta, imperturbable en la superficie e inesperadamente turbadora por dentro. Fuego con apariencia de hielo. —Nick, ¿tienes amigos y familiares en Cleveland? —le preguntó ella mientras le daba el vaso.


—Algunos conocidos por trabajo. Casi todos por esta exposición. No los llamaría amigos. ¿Por qué lo preguntas? Ella sonrió y se encogió ligeramente de hombros. —Me lo preguntaba. Evidentemente, te gusta Cleveland. Aquí abristeis la primera filial después de Columbus y sigues haciendo muchos estudios de mercado de Cleveland: Elegiste este museo en vez de alguno más cerca de casa. —Sí, me gusta Cleveland. Me gusta el lago y soy aficionado al rock. El museo de personajes del rock and roll es una maravilla. Celie asintió con la cabeza, pero la respuesta no la había convencido. Cleveland. Flashes. El bebé. En un rincón de su cabeza notaba una triple conexión. ¿Debía ir más allá o quedarse en ese rincón? Fueron viendo las esculturas una a una. La manga del esmoquin de Nick le rozó el brazo. Había mucha gente y tenían que estar más cerca el uno del otro que de costumbre. Celie no sabía que era peor, si ver de lejos lo impresionante que estaba con el esmoquin, o tenerlo cerca y sentir su calor. Celie dio otro sorbo de vino y lamentó no haber elegido un refresco o un zumo. Los camareros no le pasaban las bandejas con aperitivos y no quería que el


vino se le subiera a la cabeza. Ya no confiaba en sí misma, en muchos sentidos. No confiaba en su eficiencia ni en su dominio de sí misma, lo que significaba que necesitaba nuevos puntos de apoyo. La mujer de los sueños había dejado caer de una forma un tanto enigmática que el bebé de Nick estaba en Cleveland y ella no sabía qué hacer al respecto. Su parte racional le decía que no hiciera nada. —El bebé es muy raro, ¿no? —comentó Nick. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 26-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Celie tardó un instante en darse cuenta de que no hablaba de su bebé sino del que tenían delante; del bebé tallado en mármol. Un bebé de formas suaves y con hoyuelos, pero al que el escultor renacentista había dado proporciones de adulto. —Sí, pero me gustan estas esculturas clásicas. Son estilizadas y un poco rígidas, pero si las miras a los ojos y la boca, tienen humanidad y transmiten sentimientos. Celie desafió a los vigilantes y alargó una mano para tocar la piedra. Parecía cera. La expresión de la Virgen y el Niño eran tan reales que Celie casi esperó que


estuviera caliente. Sin embargo, al tocarlo, el mármol estaba frío. —Supongo que tienes razón —concedió Nick—. La modelo de esta Virgen, o la mujer en la que estaba pensando el escultor, seguramente tendrían alegrías y tristezas muy parecidas a las nuestras, aunque viviera hace quinientos años. Hablaron de muchas cosas y tuvieron que acercar las cabezas para oírse por encima del ruido, hasta que Celie se dio cuenta de que se había terminado el vino y de que la gente estaba yéndose. Debían haber estado hablando un buen rato. —Deberías hablar con otras personas —le recordó a su jefe. —Preferiría marcharme —ya no hacía falta que estuvieran tan cerca, pero no se movió—. Hemos hecho todo lo que teníamos que hacer. —Tu discurso ha estado muy bien. Añadiste algo de tu cosecha al borrador que te di. Celie le tocó la manga y notó que él le rozaba la cintura con los dedos. Todo fue muy fugaz, pero la sensación resultó imborrable. —Gracias, fue una improvisación y no estaba seguro de que hubiera salido bien. —Estuvo perfecto. —Voy a despedirme de un par de personas y luego nos iremos —le pasó la mano


por el final de la espalda—. Nos encontraremos en la salida. Nick apareció al cabo de unos minutos y ella sintió un peligroso arrebato de felicidad porque se escapaban de la multitud, los flashes habían cesado y volvían a estar los dos solos. También se recordó que no podía pensar en él de aquella manera. Sin embargo, no dejó de hacerlo durante el camino de vuelta en la limusina; en el ascensor; mientras recorrían el pasillo para ir a su habitación; cuando él se paró a su lado, demasiado cerca; mientras ella buscaba la tarjeta magnética en el bolso de noche... Supo que los dos se habían metido en un lío. —Siempre tienes la llave preparada, Celie —susurró Nick. —Esta noche... esta noche se me ha olvidado. —¿Por qué? —Porque yo... yo... —miró dentro del bolso con sensación de impotencia. Nick se había acercado más—. Porque... Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 27-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —No hace falta que lo digas.


—Estoy cansada y siento como si estuviera pasando algo, pero... —No digas nada. Deja que yo me ocupe de esto. La agarró delicadamente de la cintura y la separó de la puerta. Ella dejó caer la mano que sujetaba el bolso con la escurridiza llave. Nick la besó suave y lentamente en los labios. Celie cerró los ojos, levantó la cara, separó los labios. Lo deseó como no recordaba haber deseado otra cosa. Cuando él la rodeó con los brazos y profundizó el beso, a ella le pareció que todo el universo había contenido la respiración. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 28-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 4 Nick había besado a unas cuantas mujeres en su vida. Con un par de ellas había llegado bastante más lejos, pero había tenido mucho cuidado de no ir detrás de nadie que estuviera fuera de sus límites. Mientras besaba a Celie no podía recordar por qué ella no entraba en su terreno de juego. No estaba casada ni tenía novio. No tenía participaciones en una cadena de restaurantes de la competencia. Además, entre sus brazos, parecía perfecta. Al sentirla tan cerca se le anulaban los sentidos. Olía a flores recién cortadas. La boca parecía un pastel caliente y era igual de dulce. Se estrechaba contra él como una


sirena en el agua, con sensualidad y decisión. Incluso hacía unos ruidos muy agradables mientras le sacaba la camisa de los pantalones. Sin embargo... ¿Eran quejas? Estaba intentado decirle que no quería hacerlo, aunque cada milímetro de su cuerpo aseguraba todo lo contrario. Ella le tomó la cara entre las manos, puso más pasión, las bocas se abrieron y él quedó desarbolado. —¿Es una buena idea, Nick? —susurró. Celie le apartó el pelo de la frente y le acaricio la mejilla. Volvió a besarlo con tal ardor que lo dejó marcado para que recordara sus labios durante meses. Nick notó que el aliento de ella le acariciaba suavemente la piel. —Dada nuestra magnífica relación laboral, ¿te parece una buena idea? — insistió Celie. Él gruñó y se acordó de que ella tenía razón. —No, no es una buena idea. Había albergado la disparatada idea de que al besarla se desharía de su omnipresencia y su relación volvería a ser la de siempre, pero cuando los labios se encontraron, se olvidó de todo. —Estás delante de la puerta de mi habitación. Es muy tarde. Yo no quería cortar...


—Pero estaba claro que yo tampoco iba a hacerlo —Nick terminó la frase—. Así que no tuviste otra alternativa. —Algo así. Me pareció mejor. Ella le acarició la cara otra vez, como si se disculpara. Nick comprendió que no era justo dejarla como si ella fuera la única que velaba por su comportamiento. Dio un paso atrás aunque la separación lo destrozó. En ese momento se dio cuenta de la avidez con que ella se había estrechado contra él. Vio su boca, hinchada por la pasión, el pelo desmadejado alrededor de la cara y la mirada perdida de sus ojos. Se había equivocado al pensar que para ella había sido más fácil parar aquello que para él. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 29-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Gracias por decir lo que tendría que haber dicho yo —confesó Nick—. Es más, no tendría que haber dejado que pasara, lo siento. —Yo también. —¿Tienes la llave? —Voy a buscarla —rebuscó en el bolso con la cabeza baja. Él no podía ver su expresión. —¡Aquí está! —el tono de alivio fue como una ráfaga de viento.


Celie intentó pasar la tarjeta vacilantemente, pero él se mantuvo apartado y no la ayudó. No se fiaba de lo que podía pasar si volvía a tocarla y no quería poner en peligro su relación profesional por una noche ardiente. Ya habían difuminado bastante los límites durante las semanas pasadas. Él había pasado seis meses o más presenciando el lento e inevitable desmoronamiento del matrimonio de Sam por haber elegido a la mujer equivocada por los motivos equivocados. No quería que le pasara lo mismo. El sufrimiento de Sam le había confirmado su decisión de elegir muy cuidadosamente sus parejas, fueran esporádicas o serias. Su secretaria ejecutiva no entraba en ninguna de esas categorías. Oyó un chasquido y vio una luz verde en el mecanismo electrónico. Ella abrió la puerta y encendió la luz de la habitación. —Que duermas bien, Celie —le deseó con voz ronca. —Gracias. Estoy cansada. Debería dormir. Sin embargo, la sonrisa de Celie fue forzada, fugaz y sin mirarlo a los ojos. Él estaba seguro de que ella no pegaría ojo y de que él, por el mero hecho de estar al otro lado del pasillo, dormiría tanto como ella. Celie intentó convencerse de que no iba a sentirse incómoda por lo que había


pasado. Los dos estaban de acuerdo en que había sido un error y una complicación que no deseaban. Había pasado, lo habían cortado y ya podía olvidarse de todo. Era más fácil decirlo que hacerlo. Volvieron a Columbus a primera hora de la mañana. Abrieron los ordenadores portátiles y sacaron los papeles antes de que Leo pusiera en marcha la limusina. Parecían muy ocupados, pero a pesar de la actividad y el follón de papeles, no avanzaron mucho. Celie decidió que el top y la falda que había llevado no eran muy adecuados, sobre todo el encaje del final de las mangas. La eficiencia y el encaje eran incompatibles. Tenía que tenerlo presente para el futuro. Todo tipo de peligros la acechaban cuando salía de su caparazón de eficiencia y profesionalidad. De vuelta en la oficina, Nick le dio una lista interminable de tareas y se encerró en su despacho durante el resto del día. Se comunicaron mediante escuetos correos electrónicos y conversaciones por el interfono que carecían de la fluidez habitual. Celie se convenció de que era mejor así. La tirantez y la omnipresencia del otro se disiparían si tenían cuidado y eran escrupulosos. Ella se ocuparía de que fuera así. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico


Nº Paginas 30-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Ella se ocuparía de mantener el moño firme e inmaculado en lo alto de la cabeza. Siempre llevaría traje de chaqueta y no caería en la tentación de ponerse la ropa más femenina y delicada que se había comprado. Incluso sacaría el alfiler de sombrero del bolso porque inspiraba una feminidad que, evidentemente, era una influencia perversa para su estado de ánimo. Desgraciadamente, su apartamento parecía no estar de acuerdo con ninguna de sus decisiones. Había refrescado bastante y cuando abrió la puerta de su casa, poco antes de las seis de la tarde, comprobó que las habitaciones estaban gélidas. Repasó los radiadores de hierro y descubrió que tenían las válvulas cerradas, aunque estaba segura de que no las había dejado así. Esa noche soñó que tenía frío, se sentó en la cama y se encontró con que su preciosa concha y las sábanas a juego se habían caído al suelo. —¿Así quieres sentirte? —le preguntó la costurera. Ella parecía muy confortable y arreglando una costura de una capa victoriana de color gris que tenía sobre las rodillas. La capa parecía suave y mullida y casi de plata.


—¡Claro que no! —Exclamó Celie mientras recuperaba la concha y la sábana con indignación—. No pongas esa cara, puedo notar que estás muy calentita. —Tú también podrías estarlo, en sus brazos. —Y sin trabajo al cabo de unos meses, cuando todo se desmorone. Deja de comportarte como si tuvieras todas las respuestas. —Nick no correrá el riesgo de desmoronarse. Eso es parte del problema. Demuéstrale cómo puede cambiar la gente. ¿No quieres? Celie quiso preguntar a la costurera qué significaba todo aquello, pero se había envuelto en la colcha y se había quedado dormida. La siguiente vez que se despertó, o la primera, porque era imposible que la anterior hubiera estado despierta, era de día y vio que en el alféizar había unos hilos de tela gris. Sin embargo, faltaba algo. Tardó unos minutos en saber qué era y cuando lo descubrió no supo si sentirse aliviada o asustada. El bebé no había llorado por primera vez desde que la costurera aparecía en sus sueños. Como Nick le había dicho que el bebé no podía ser suyo y que ni siquiera podía existir, era posible que los sueños no significaran nada. Sin duda, no significaban nada. Mientras se vestía enfrente del espejo, no notó que tuviera nada especial, a pesar de que, en sus sueños, siempre reflejaba una luz cálida y hermosa. Eligió una falda negra y recta y una chaqueta gris. El gris podía ser un color delicado si se combinaba bien, pero cuando se ponía sobre una insulsa camisa blanca de algodón, resultaba


frío e impersonal. Se sujetó el moño con tres pinzas, sacudió la cabeza con fuerza y se alegró de que se mantuviera en su sitio. Hasta que se tropezó con la alfombra, cayó en la cama y el moño se le deshizo. Lo rehízo, por decir algo, y de camino a la oficina, un poco tarde, Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 31-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Celie se sintió furiosa consigo misma, con su subconsciente, con la costurera de sus sueños y con todo su apartamento. Tuvo que hacer un esfuerzo para no cerrar la puerta de un portazo. —Despacho de Nick Delaney, dígame. Era un viernes a las dos de la tarde y Celie contestó el teléfono. Se sentía dispuesta a pasar el fin de semana y a distanciarse un poco. Testarudamente, se había puesto su traje pantalón marrón, el más adecuado y menos femenino de su guardarropa, se sentía envarada, incómoda y tenía calor. Aunque se había quitado la chaqueta y sólo llevaba la blusa de seda color crema. —Soy Cecilia Rankin —puntualizó. —Me gustaría hablar con el señor Delaney —dijo una voz de mujer. —¿Le importaría decirme su nombre y el asunto? Por favor. Notó una vacilación, como si el teléfono hubiera soltado una pequeña descarga eléctrica.


—Es un asunto personal —contestó la mujer al cabo de un instante— Me llamo Ellen Davis, pero eso no le aclarará nada. Llamo desde Cleveland, a lo mejor eso le dice algo —a Celie le pareció oír un suspiro—. Aunque es posible que no, después de tanto tiempo —añadió la desconocida. —¿Desde Cleveland? Para Celie sí tenía significado. Si creía en los sueños... Apretó el botón de la línea de Nick con un dedo repentinamente húmedo. —Sí... —contestó Nick con aire distraído. —Te paso una llamada personal. —¿No puede esperar? Estoy en medio de. . No podía esperar. Le cortó y dio paso a Ellen Davis. Estaba convencida de que un minuto después, Nick saldría de si despacho hecho un basilisco por no filtrar adecuadamente las llamadas y hacerle perder el tiempo. Esa tarde, la planta superior de las oficinas de Delaney’s estaba muy tranquila. Sam seguía en el Caribe y le había dicho a Kyla que se tomara la tarde libre. No había reuniones programadas y tampoco había personal de mantenimiento enredando con ordenadores rebeldes o con fotocopiadoras. El despacho de Nick estaba especialmente silencioso. Él tenía la puerta cerrada y Celie no oía ni el vuelo de una mosca, aunque la puerta de su despacho sí


estuviera abierta. Intentó concentrarse en las cifras que estaba sumando, pero se le desdibujaban y dejaban de tener sentido. El resultado de su calculadora no cuadraba con la cifra que tenía en el impreso. Farfulló algo, borró la suma y empezó otra vez con todo el cuidado del mundo. La puerta del despacho de Nick se abrió veinte minutos después, justo cuando había terminado de puntear las cifras. Levantó la cabeza con tal violencia que notó Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 32-91 https://www.facebook.com/novelasgratis un chasquido en el cuello. El estómago se le encogió al ver su cara. Estaba tan pálido que parecía verde y casi no se sostenía de pie. —Es el bebé, ¿verdad? —le espetó Celie mientras se levantaba. ¿Por eso no habría oído el llanto del niño las noches pasadas? —¿Por qué lo sabías? —Nick se pasó impacientemente la mano por la cabeza —. Ya sé que lo soñaste, lo cual ya es bastante raro, pero ¿por qué sabías que la llamada de esa mujer era sobre el bebé? Todo ello es. . —Porque me dijo que llamaba desde Cleveland. Nick asintió con la cabeza. —Ella vio nuestra foto en el periódico del miércoles. Había seguido mi pista desde hacía dos semanas. Sabía exactamente quién era yo, pero no se había puesto en contacto. No sabía si era lo correcto. Sin embargo, no dejaba de mirar la foto y hubo algo que la convenció para llamarme.


—¿Algo de la foto? —Fue bastante vaga sobre eso. Empezó a ir de un lado a otro del despacho de Celie. Ella lo miraba con impotencia. Además, todavía temía que las piernas no lo sujetaran. Tenía un aspecto horrible, estaba completamente conmocionado. Celie quería que se sentara y bebiera un vaso de agua. Quería una explicación que tuviera sentido. Quería que él pareciera feliz, que sonriera, que le transmitiera que las noticias eran buenas y no un desastre. —¿Acaso un bebé no era una buena noticia? —Háblame del bebé, Nick. Cuéntamelo todo. —Quiero ir allí —fue la respuesta de Nick. —¿A Cleveland? ¿Ahora? —Sí, ahora. Hoy ya no puedo hacer nada. Quiero ver a esa mujer. Quiero ver a ese... a mi… a ese niño. —Leo está llevando a los de la agencia de publicidad al aeropuerto y le has dicho que tenía libre el fin de semana. —¿Has traído tu coche? Puedes dejarme en casa e iré en mi coche. Celie tomó aire. —No voy a dejar que conduzcas casi doscientos cincuenta kilómetros en el estado


que estás, Nick. Él parpadeó e intentó parecer menos aturdido. —Sam y yo tenemos una hermana. Una hermanastra. O la teníamos —se corrigió rotundamente—. Tenía cáncer, pero no aceptó ningún tratamiento hasta que el bebé naciera sano y salvo y entonces fue demasiado tarde. Empezó a intentar localizarnos Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 33-91 https://www.facebook.com/novelasgratis cuando supo lo enferma que estaba, pero tuvo que dejarlo en manos de su madre adoptiva, Ellen. Ellen Davis. La mujer que había llamado. —Ellen tiene al niño. Se llama Carter y tiene cinco meses —estuvo a punto de desvanecerse—. Llévame a casa. —No voy a dejar que conduzcas —le repitió Celie. Ella no sabía cómo reaccionaría él a su obstinación, pero a Celie le parecía que tenía que hacerlo. No estaba en condiciones de conducir. Se acercó a él para darle su apoyo, pero no sabía bien qué hacer. Habían tenido mucho cuidado en no tocarse desde el martes por la noche. Él la agarró de la cintura y subió las manos por sus brazos. Ella sintió que


cada centímetro de su cuerpo se ponía en tensión. —Acompáñame —le pidió él—. Conduce tú. Tienes razón. Tengo que asimilar todo esto lo antes posible. —Voy por mi bolso y a apagar el ordenador. —Vamos. Sin embargo, no la soltó. La tenía agarrada del brazo como si fuera una tabla de salvación. —Nick... —Celie le soltó los dedos uno a uno mientras hacía un esfuerzo para poder mantener la respiración—. Tú también podrías apagar tu ordenador. Le pasó la mano por la nuca, por encima del cuello de la camisa y sintió que el deseo se apoderaba de ella de una forma que ya le resultaba demasiado conocida. Quiso abrazarlo y estrecharse contra él. Se mordió el labio y cerró los puños con toda su fuerza, aunque sabía que Nick estaba completamente absorto en otra cosa y no sentía lo mismo que ella. —Me alegro de que estuvieras aquí —Celie notó que recuperaba algo de su energía—. ¿Qué hora es? Son casi las dos y media. No llegaremos hasta las cinco —salió hacia su despacho.


—¿Le has dicho a la señora Davis que íbamos a ir hoy? —le preguntó Celie. —Sí. Tengo la dirección de su casa. Me ha dicho que se acuerda de mí. Ella podría ser cualquiera. Hay gente que trama cosas así, pero me dio detalles que encajan perfectamente. Su cuerpo enorme con traje gris parecía metido a presión en el asiento del pasajero del Ford utilitario de Celie. Tomaron la autopista hacia el noreste y Nick hizo un resumen de lo que sabía de Ellen Davis. El súbito dominio de sí mismo y la frialdad del tono preocuparon a Celie. Ella prefería los sentimientos que había mostrado en la oficina. —La señora Davis se ocupaba esporádicamente de Jane desde que era muy pequeña. Nuestra madre biológica tenía problemas. Intentó mantenernos a los tres, pero no pudo. Supongo que Sam y yo éramos una carga. Al final se dio cuenta de que era mejor para todos si nos dejaba a nosotros y nos daba la oportunidad de Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 34-91 https://www.facebook.com/novelasgratis empezar desde cero. No puedo reprochárselo porque mamá y papá fueron maravillosos.


—Tuvo que ser un sacrificio enorme para ella —comentó Celie. —Sin embargo, nunca dejó a Jane y su ocupó de ella mientras pudo. No puedo entender por qué no me acuerdo de una hermana pequeña. —¿Cuántos años tenías cuando nació ella? —Casi tres. —Eras muy pequeño. ¿Cómo vas a acordarte? —Cuando nuestra madre biológica estaba pasando un mal momento, apareció la señora Davis. Al parecer, Jane también estaba gestando sus propias complicaciones, pero aun así estaba emocionada con su hijo. La señora Davis y Jane hablaron de lo que deberían hacer. La señora Davis tiene casi setenta años. Decidieron intentar localizarnos a Sam y a mí con la esperanza de que uno de los dos pudiera adoptar al hijo de Jane. Nick se calló y Celie se planteó la pregunta evidente. ¿Estaba preparado para adoptar a su sobrino? No se atrevió a preguntárselo. Celie se quedó mirando la carretera. Era una tarde preciosa con un sol radiante y el cielo completamente azul. Los campos estaban rebosantes de maíz recién brotado y las flores silvestres adornaban los lados de la autopista. Nick se agitó en su asiento y Celie lo miró. No podía dar crédito a lo que


veía. Estaba sacando su ordenador portátil. Ella ni siquiera sabía que lo había llevado. —¿Qué haces? —le preguntó con cierta brusquedad—. ¿Vas atrabajar? —Voy a hacer unos números. Lo lógico es constituir un fondo para Carter y proporcionar asistencia a jornada completa a la señora Davis para que siga ocupándose de él sin que le suponga una carga. Naturalmente, se lo comentaré a Sam, pero él no pondrá objeciones. Parecía como si estuviera hablando de la estrategia comercial de Delaney’s. —Pero la señora Davis quiere que lo adoptéis —le replicó Celie. Él siguió tecleando en el ordenador hasta que terminó sus cuentas. —Eso es inviable —contestó—. El matrimonio de Sam es un lío y aunque no lo fuera, no puedo imaginarme cómo asimilaría ella tener que adoptar al sobrino de su marido que ni siquiera sabía que existía. —¿Y tú, Nick? —No —respondió sin pensárselo dos veces. —¿Así de sencillo? —De acuerdo, ¿quieres la versión razonada? —Parecía enfadado y sentía algo más que ella no pudo distinguir—. No sé nada de niños ni de bebés.


—Casi nadie lo sabe cuando se convierte en padre. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 35-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Él no le hizo caso. —Soy soltero. Estoy dedicado en cuerpo y alma a una empresa en expansión. Sólo puedo ofrecerle apoyo económico y estoy dispuesto a hacerlo. Es posible que este asunto no se trate en esta primera visita y te agradecería que no hablaras de mis intenciones. . —Claro. —. . .porque primero tengo que comprobar lo que cuenta esta señora y ver qué tipo de persona es. Quiero conocerla y hablar con ella antes de tomar alguna decisión. —Yo creía que íbamos a Cleveland a ver al bebé... Sintió una decepción bastante profunda por la actitud de Nick y se dio cuenta de lo ingenua que había sido. Carter era un bebé muy real para ella. Había pasado muchas noches oyéndolo y se había preocupado cuando dejó de oírlo.


Hubo veces que incluso lo vio, como la noche anterior al viaje a Nueva York, pero casi nunca estuvo cerca de él. Casi siempre lo oía como si estuviera en la habitación de al lado. Al saber que lo vería dentro de una hora y que quizá lo tuviera en brazos, había sentido una emoción que, ingenuamente, había esperado que Nick también sintiera. Sin embargo, él no había oído llorar a Carter como ella. —Claro que vamos a ver al bebé —aclaró Nick como si fuera algo inevitable —, pero se trata, sobre todo, de hacerme una idea de Ellen Davis. No puedo permitir que la empresa, Sam o mis padres se vean mezclados en la trama de una desconocida para aprovecharse de nuestro éxito. —De acuerdo. Lo entiendo. Supongo.. Nick la miró. —No te pongas sentimental, Celie —Nick suavizó el tono—. Valoro tu preocupación y tú interés. Incluso valoro que te lo tomes tan sentimentalmente, pero no lo hagas. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 36-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 5 Nick y Celie llegaron a las cinco y cinco a la zona residencial donde vivía la


señora Davis. Ella estaba esperándolos. Nick entró en el camino de la casa y antes de que apagara el motor, ella apareció en la puerta principal. Tenía un aspecto agradable, pelo gris algo desordenado y una sonrisa de oreja a oreja. Su emoción era autentica, incluso para la recelosa mirada de Nick. Le había comentado por teléfono que era viuda. Su marido había muerto hacía unos cinco años. Habían adoptado hijos además de tener los propios. En ese momento, le dijo, sólo se ocupaba de casos especiales. Como Carter. Nick y Celie se bajaron del coche y recorrieron el camino de piedra que había entre dos pequeñas zonas de césped muy bien cuidado. Nick iba delante y alargó la mano, pero ella no hizo caso, bajó los escalones con los brazos extendidos entre risas y exclamaciones de placer e ilusión y abrazó con toda su fuerza a Nick antes de que él pudiera abrir la boca. Él le dio unas palmadas en la espalda mientras intentaba respirar para no asfixiarse, aunque ella no era muy alta y olía a papilla de manzana. La cena de Carter. —¿Está despierto? —le preguntó Nick como si se hubiera olvidado de que esa mujer podía ser una farsante desnaturalizada. —Está en la trona —le respondió la señora Davis—. Pasen. ¿Usted es la señora Delaney? —le preguntó a Celie con una sonrisa resplandeciente. —Es mi secretaria ejecutiva, Cecilia Rankin —contestó Nick.


La señora Davis no pareció impresionarse. —Encantada de conocerte. Le dio una palmada en el brazo y Celie la besó en la mejilla aunque se arrepintió inmediatamente de impulso. —Lo siento —se disculpó Celie—. Me ha parecido como si ya la conociera — frunció el ceño—. Bueno... esta tarde... hemos hablado un poco por teléfono... La señora Davis subió los inmaculados escalones con ellos. Nick se fijó en los arbustos de azaleas que estaban a punto de florecer. El interior de la casa estaba igual de limpio y bien cuidado. Atravesaron una sala y una habitación que podía haber sido un comedor, pero que se utilizaba de cuarto de juegos y llegaron a una cocina grande con aire campestre. Allí estaba el niño atado Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 37-91 https://www.facebook.com/novelasgratis a una trona. Tenía toda la cara manchada de papilla y daba golpes con una cuchara en el plato de plástico. —Carter, éste es tu tío Nick. El tono era alegre y cariñoso, pero no se dirigía al niño con empalago ni


como si fuera tonto. —A partir de este momento tendremos que llamarte tío Nick, ¿no? —añadió la señora Davis. —Parece lo adecuado —consiguió decir Nick que estaba más emocionado que lo que había esperado. Nick buscó a Celie y la encontró parada en la puerta de la cocina. Evidentemente, había decidido que en aquel momento él era protagonista. El y Carter. Nick se acercó. Carter dejó caer la cuchara al suelo y Nick la pasó por alto. —Hola, pequeñajo —lo saludó Nick. El bebé sonrió con una sonrisa húmeda, franca y sin dientes. Una sonrisa que se reflejaba en unos vivarachos ojos marrones y que se extendía a los bracitos que agitaba desenfrenadamente. También balbuceó algo. —Es un chico muy guapo —comento Nick Sonó inapropiado aunque fuera verdad. El bebé tenía una mata de sedoso pelo oscuro con reflejos dorados, unas mejillas como melocotones con hoyuelos, una nariz chata y esos ojazos despiertos bajo una frente despejada y amplia. Llevaba un peto azul con un pato blanco bordado en el pecho.


Nick intentó buscar una expresión más adecuada que «guapo». —¿Sonríe así a todo el mundo? —Lo hace cuando no está cansado y de morros. Está en la edad de ofrecer su corazón a todo el mundo. Dentro de seis meses o así, la cosa habrá cambiado. Ya habrá aprendido a quién debe querer. —Me lo imaginó —respondió Nick educadamente. ¿El comentario de la señora Davis era una demostración de sus conocimientos sobre los niños o tenía otra intención? ¿A quién debería querer Carter? ¿Estaba ella planteándole la pregunta? —Cuando son tan pequeños, hay algunos que te reclaman incluso cuando estás duchándote —siguió la señora Davis. —¡Dios mío! —Ya ha terminado de cenar. ¿Quieres tomarlo en brazos? Nick ni siquiera sabía por dónde se agarraba a un bebe y ése parecía muy frágil. Tampoco le gustaría mancharse el traje con papilla y, además, la tela podría ser demasiado áspera para la piel del niño. Celie notó la aprensión. —¿Puedo tomarlo yo? —preguntó. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico


Nº Paginas 38-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Nick sintió un agradecimiento infinito. Celie volvía a estar donde la necesitaba. No la había contratado para esa situación, pero en ese momento le daba igual. —Claro —contestó la señora Davis. Limpió la cara de Carter con un paño limpio y le soltó el arnés. Carter daba patadas mientras lo levantaba y se agarró con fuerza a la manga de la señora Davis. Lo pasó a Celie y Nick observó que todo el cuerpo de su asistente ejecutiva se alteraba cuando lo recibió entre sus brazos. —¡Es precioso! Es ideal. Tengo la sensación de que ya lo conocía. He pasado mucho tiempo esperando para verlo. Celie sonrió e inclinó la cabeza para mirarlo. Nick se dio cuenta de que se podía agarrar a un bebé por cualquier sitio. Celie acarició la mejilla de Carter con la sonrisa más encantadora que Nick había visto en su vida. Hasta que los ojos se le empañaron de lágrimas y tuvo que aclararse la garganta. —¿Cuánto tiempo estuvo con su madre? —le preguntó a la señora Davis. —Casi tres meses. —Entonces, ¿llegó a ver su sonrisa? —Seguro que sí. Ella estaba muy enferma y con un tratamiento muy fuerte,


pero cuando son tan pequeños, duermen mucho y los dos se abrazaban en la cama. Los médicos provocaron el parto seis semanas antes de tiempo. Ella no permitió que lo hicieran antes. Sin embargo, nació muy sano y fue el recién nacido más bueno que he conocido. Como si supiera que ella necesitaba que lo fuera. Celie asintió con la cabeza. —Eso es algo... Nick no podía decir ni una palabra. —Para Jane lo fue todo. Eso y la esperanza de encontrar a los hermanastros de los que le había hablado su madre. ¿Nunca supiste nada de ella, Nick? Esa vez le tocó a Nick aclararse la garganta. —Nada. Debería tener algún recuerdo. Como visitarla en el hospital cuando dio a luz o algo así... —Jane nació enferma y cuando no estaba en el hospital, estaba conmigo. No se levantó hasta el día que cumplió tres meses. Entonces tu madre lo celebró. Bueno, lo intentó. Compró una tarta helada enorme decorada con... —Dios mío —susurró Nick—. ¿Una tarta helada? Me acuerdo perfectamente. Se lo había contado a Celie hacia semana y media y podía verla claramente en ese


momento. Una tentadora tarta helada rosa que empezaba a derretirse en la nevera Ya no era sólo un recuerdo, estaba relacionada con su hermana menor. Celie lo miró con sus maravillosos ojos. Ella tampoco se había olvidado de lo que le había contado. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 39-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Toma —dijo Celie—. Te toca a ti. Antes de que se diera cuenta, Nick tenía a Carter en brazos. —Hola. Hola, pequeñajo. Le acarició la mejilla como había hecho Celie y le sonrió. Carter también le sonrió y empezó a agitar su cuerpecito. —Se ha echado una buena siesta esta tarde —intervino Ellen—. Cuatro horas. Está rebosante de energía. ¿Queréis salir con él al jardín? Hay un columpio con asiento para bebés. —¿Vamos, Nick? —le preguntó Celie con una expresión resplandeciente. Eso era más de lo que él se había imaginado y muy distinto. Por teléfono, Ellen la había hablado de partidas de nacimiento, certificados de defunción y registros de adopción. Él se había imaginado estudiando todo eso con la concentración que en ese momento dedicaba a Carter. No se había formado una


imagen del niño en absoluto y no se había preparado para que fuera tan encantador. En esas circunstancias, la documentación podía esperar. —De acuerdo —contestó Nick—. Vamos. Llevó al niño como si fuera la pieza de porcelana más delicada. Cruzaron el cuarto de juegos y salieron a un jardín todavía bañado por el sol. El columpio estaba enfrente de dos árboles en flor. Los árboles habían formado una alfombra de pétalos que parecía nieve rosa. Le pareció complicadísimo atar a Carter al columpió de plástico, pero el niño se mostró muy comprensivo con su torpeza y no dejó de sonreír ni un segundo. —¿Puedo empujarlo? —preguntó Celie. —Suavemente —le avisó Nick como si supiera por experiencia propia cómo le gustaba a Carter que lo empujaran. Se fueron turnando y cuando el niño acabó por aburrirse, Nick comprobó que tenía la cara cansada de tanto sonreír. De vuelta a la casa, Ellen les había preparado algo para comer: café, sándwiches, galletas y un poco de tarta También había sacado la documentación que él casi había olvidado. Puso la manta en el suelo y dejó a Carter rodeado de almohadones. Nick casi ni se enteró de qué Celie y Ellen charlaban mientras él estudiaba las fotocopias.


—Nuestra madre biológica se llamaba Louise Taylor —murmuró—No menciona el nombre del padre de Jane ni da su partida de nacimiento, pero sí el del nuestro: Andrew Gray. —Un nombre muy normal —comentó Ellen que lo había oído—. No sirve de mucho para seguir el rastro de vuestra historia. —Tampoco me interesa —respondió Nick lacónicamente. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 40-91 https://www.facebook.com/novelasgratis No pensaba hacer nada que pudiera molestar a los padres que tanto lo habían querido. —Tu madre no hablaba mucho de él —recordó Ellen—. Ella murió cuando Jane tenía quince años, pero llevaban un tiempo sin verse. Nick repasó los documentos. No había ningún indicio de que fueran falsas ni había notado nada sospechoso en aquella mujer. Todo lo que ella le había dicho era cierto y Carter era el familiar más cercano que tenían Sam y él. Cuando se fueron, eran cerca de las seis y media. Ellen los invitó a cenar, pero también entendió que Nick no aceptara. —Necesito un poco de tiempo para asimilarlo —le explicó Nick. —Me parece normal.


—También tengo que decidir con Sam lo que vamos a hacer por el bien de todos los implicados. —No hay ninguna prisa. El tono de Ellen denotaba cierta severidad, aunque quizá fuera cautela. O, incluso, decepción. ¿Se habría imaginado que Nick no consideraba la posibilidad de la adopción? ¿Sería excesivo pensar que era tan perceptiva? —Es una decisión muy importante —añadió Ellen. —Además, hay varias alternativas —le recordó Nick—. Sam y yo estaríamos encantados de costear cualquier gasto que se derive de la estancia de Carter contigo, entre otros, una niñera a jornada completa. También tenemos que tener en cuenta que hay miles de parejas en todo el país que están deseando adoptar, aunque es algo que no encaja en la situación de Sam ni en la mía en estos momentos. Ella asintió con la cabeza. —Claro, es algo muy repentino —dijo ella como si Nick sólo tuviera que hacerse a la idea. Estaba equivocada. Carter no era un gatito. Era un compromiso para toda la vida y Nick iba a decidir su futuro racionalmente y con la cabeza fría, no llevado por un arrebato sentimental que podía desvanecerse con un cambio de humor.


—Te llamaré pronto —concluyó Nick con un tono neutro—. Si entretanto pudieras hacerme una fotocopia de estos documentos, sería fantástico. Nick se empeñó en conducir durante el camino de vuelta y Celie no discutió. Las emociones la habían dejado exhausta, más que los doscientos cincuenta kilómetros que había conducido a la ida. Durante un rato, Celie fingió dormir, aunque estaba muy despierta a pesar del cansancio. Abrió los ojos y observó a Nick que tenía la mirada clavada en la carretera y no se daba cuenta de que ella lo observaba. Había dejado la chaqueta en el asiento de atrás, se había quitado la corbata y remangado la camisa, pero no parecía relajado. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 41-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Su cara parecía tallada en mármol, indescifrable, salvo que el mármol transmitiera alguna emoción propia. Quizá lo hiciera. El martes por la noche, durante la inauguración de la exposición, había descubierto lo agradable que era mirar el mármol y tenerlo cerca. Era duro y seguro, pero, al final, resultaba frío. La idea de que Nick no adoptara al niño la entristecía mucho. No quería analizar las complicaciones tal y como se sentía en ese momento y se dijo que era la vida de su jefe. Era su decisión, su pasado, su bebé, exactamente, el bebé de Nick.


Él tenía que querer a Carter. Tenía que llevarlo en su corazón. Si no lo hacía, la decepcionaría, sería mucho menos hombre y ella no podría perdonárselo. Sin embargo, quizá no pudiera hacerlo solo. Quizá su problemática infancia le había dejado huellas profundas. Celie se preguntó si eso era lo que le había querido decir la costurera. La costurera no se había limitado a decirle que existía el bebé y que tenía que encontrarlo, sino que Nick necesitaría ayuda para integrar a Carter en su vida. Le pareció una responsabilidad muy grande, sobre todo cuando ella, por su propia salud emocional, prefería mantenerse a cierta distancia de su jefe. Se dijo que no era asunto suyo, que era un asunto de Sam, Nick, Ellen y los padres de Nick. Especialmente, de Nick. ¿Cómo podía animarlo a hacer algo que él no quería hacer? Sin embargo, ¿qué pasaba con Carter? La costurera se lo habría dicho si estuviera en el coche. Afortunadamente, no estaba y Celie podía pasarla por alto. Se acurrucó un poco más y siguió fingiendo que dormía. Lo fingió tan bien que cuando oscureció, se quedó dormida y perdió la noción del tiempo hasta que notó que el coche disminuía la velocidad y hacía varios giros. Abrió los ojos y comprobó que estaban cerca de casa de Nick. Eran cerca de las nueve. —¿Vas a llevarme a casa, Nick? —le preguntó un poco aturdida y con la blusa


arrugada. —Te recuerdo que es tu coche y todavía no voy a llevarte a tu casa. Ven a mi casa y cenaremos como Dios manda. Tienes que espabilarte y comer algo. Entró en el camino de su casa y abrió la puerta del garaje con el mando a distancia. Celie no había estado nunca en su casa. Si lo estaba en ese momento, era gracias a la nueva relación personal que tenían. Ella sabía que Carter lo había conmovido más que lo que él estaba dispuesto a reconocer, pero también temía que no fuera suficiente. Cruzaron una puerta y entraron en un pasillo con moqueta y paredes muy bien pintadas. Celie sabía que se había comprado esa casa hacía unos tres años, cuando Delaney’s había subido un escalón más en su éxito. La casa reflejaba su categoría de multimillonario. Se fijó en el panel de control de la alarma, en las enormes habitaciones, los muebles caros y las obras de arte que colgaban de las paredes. Lo siguió y llegaron a la cocina, que parecía más propia de un restaurante Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 42-91 https://www.facebook.com/novelasgratis de primera categoría. Le dio la sensación de que Nick no había abierto ni una lata en tres años, pero pronto comprobó que estaba equivocada.


Lo primero fue champán francés. —Quiero brindar por Carter y Jane —dijo Nick con dos copas en la mano—. No importa que Carter pueda complicarnos la vida a Sam y a mí, pero hay que brindar por él y estar contentos. ¿Estás de acuerdo? —Claro. Me alegro mucho de que pienses eso, Nick. La miró con los ojos entrecerrados mientras descorchaba la botella. —No me digas que estoy poniéndome sentimental.—añadió Celie desafiantemente. Él se encogió de hombros y sonrió. —De acuerdo. Ella sintió un cosquilleo mientras veía que la copa se llenaba de líquido espumoso. Estaba segura de que Nick interpretaba todo mal. Nick le dio una copa y levantó la otra. —Por Carter y para que Sam y yo hagamos todo lo que esté en nuestras manos por él. Una sombra de barba le oscurecía la mandíbula y los ojos azules parecían cansados. Celie dio un sorbo del maravilloso champán.


—Sam no sabe nada todavía—reflexionó ella en voz alta. —No voy a decirle nada hasta que vuelva el domingo. —¿Crees que le estropearía las vacaciones? Nick se quedó un instante en silencio. —No quiero criticar mucho a mi cuñada, pero creo que si Marisa se entera de que Carter existe, ella le amargaría las vacaciones. Ella no querrá saber nada de un bebé con unos orígenes tan confusos. Incluso pondrá pegas a que lo ayudemos económicamente. Si pueden salvar su matrimonio, no quiero complicar las cosas. —Tienes razón —concedió Celie. —¿Quieres comer algo? —¿Hay comida? Nick abrió el congelador que había junto a la nevera. —Mi asistenta me congela comida. Cantidades fabulosas de comida. No sé si quiere que tenga muchos invitados o que me ponga como un luchador de lucha libre. Celie se rió. —¿Los dos juntos podríamos comer como un luchador? Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 43-91


https://www.facebook.com/novelasgratis —Te sorprenderás. Es una cocinera muy buena y pone etiquetas en los recipientes como si fuera un restaurante. Esta noche tenemos pato a la naranja con croquetas de patata y verduras de temporada y, luego, marisco con salsa de vino blanco y hierbas aromáticas sobre un lecho de arroz silvestre y algo que se llama pot-au-feu. —Muy bien. Podemos tomar las tres cosas. En serio, el pato.. —levantó la copa— va muy bien con el champán. —De acuerdo. Pato. ¿A ver qué dice? —farfulló Nick—. Microondas medio durante… —¿Seguro que es una asistenta? Parece un ángel. —Debe de serlo —metió una fuente en el microondas y apretó un botón—. La contraté en una agencia y sólo la he visto una vez. Mantenemos una cálida y respetuosa correspondencia —notó que ella ponía una expresión rara—. Te parece raro, ¿verdad? Frío o algo así. —Nunca me has parecido una persona fría, Nick. Celie se apoyó en la encimera de granito y dio un sorbo de champán mientras lo miraba. Las burbujas le fueron directamente a la cabeza. El microondas empezó a


sonar. Intentó analizar la actitud de Nick con la asistenta y se dio cuenta de que le disgustaban los límites que ponía entre los distintos aspectos de su vida. Antes no le disgustaban. Los había respetado, los había compartido, pero Carter había entrado en la vida de Nick y había cambiado todo. —Pero sigue pareciéndote raro —insistió él. —Me parece que te pones muchos límites. —Tú también pones más de un límite. —Ya no estoy segura de saber dónde están —soltó Celie—. No estoy segura de que deban existir esos límites. Ella se había referido a Carter, pero cuando miró a Nick se dio cuenta de que los dos, repentinamente, estaban pensando en otra cosa. En la noche del martes. Ella no había respetado los límites entonces y él tampoco. Ella había sido la primera en recuperar la sensatez o la primera en perder de vista algo muy importante. ¿Qué era? Ella ya no lo sabía y si Nick sí lo sabía, no lo parecía. Estaba de pie con la copa entre los dedos y mirándola. Celie captaba muy claramente lo mucho que se deseaban y le asustaba que pudieran comunicarse tan claramente sin palabras y sin


dar un paso para acercarse. Nick dio un sorbo de champán sin dejar de mirarla. Cuando retiró la copa, los labios separados brillaron por la humedad. Celie notó que se le aceleraba el pulso. Intentó sonreír como si se sintiera cómoda, pero los dos sabían que la situación era cualquier. Cosa menos cómoda. —¿Tenemos que poner la mesa? —preguntó Celie para romper la tensión. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 44-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Ella siempre la deja puesta con dos servicios. Parece una premonición, ¿no? Los dos fueron hacia la puerta batiente que comunicaba con el gigantesco comedor. —¿Ella tiene nombre? —Sí, tiene nombre —Nick se acercó un poco y parecía impaciente—. Incluso lo sé. Peg. Además, en Navidad, le compro un regalo sin mandarte al centro comercial para que lo hagas por mí. ¿Podemos dejarlo? —¿Dejar qué? —La censura. La sutil insinuación de que si no soy íntimo amigo de mi asistenta


de cincuenta y seis años, entonces no soy capaz de tomar la mejor decisión sobre cómo integrar a Carter en ni vida. —Yo no... —Te conozco muy bien, Celie —se inclinó hacia ella con el ceño fruncido—. Últimamente he llegado a conocerte mejor. Sé lo que piensas, pero un par de sueños misteriosos no te dan derecho a participar en mi decisión, ni a opinar sobre ella. —Habría tenido una opinión sin los sueños. —Pues en el futuro, te la callas. —Si es lo que quieres. —Y no me amenaces con dimitir, porque te necesito. —Más de lo que te imaginas —le aseguró ella al acordarse de lo que la mujer del sueño quería que hiciera. —Muy bien. De acuerdo. Más de lo que me imagino —la mirada a la boca— Más de lo que quiero imaginarme. —Le acarició la cara. Si ella se hubiera apartado, quizá él no la habría besado, pero no pudo apartarse porque el deseo la tenía clavada al suelo. La besó. Tenía los labios pegajosos y dulces por el champán. Celie intentó no tocarlo porque temía lo que pudiera pasar si lo hacía. Tenía las manos en los costados, cerró los ojos y se deleitó con la boca enérgica y ardiente... Sin embargo, se olvidó de que todavía tenía la copa en la mano y derramó el contenido.


Su exclamación dejó muy claro lo que había pasado. Nick le tomó la mano y la levantó. Le quitó la copa y le besó los dedos. —Pegajosos. Le pasó la punta de la lengua por la palma de la mano y el costado de los dedos hasta llegar a ese punto tan sensible donde se unen con la palma. Celie se quedó sin fuerzas. Le entregó la mano como si no necesitara nada más y quisiera que se la quedara para siempre. Cuando terminó de limpiársela, entrelazó los dedos con los de ella y la sujetó firmemente para poder besarla otra vez. Se besaron hasta que sonó la campanita del microondas. —Puede reposar— farfulló Nick mientras seguía besándola. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 45-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Empezó a oler a salsa de naranja y el beso era cada vez más sabroso. Celie se soltó la mano y la pasó por el brazo de Nick hasta posarla en su hombro. Estaba duro y era musculoso. Lo acarició y lo recorrió para saber algo más de la


forma de aquellos músculos. Le rozó el cuello con los nudillos, era suave y cálido y tenía una forma arrebatadora. Dejó el hombro para dedicarse al cuello. Le pareció que ya lo conocía, como le había pasado con el bebé. Claro que lo conocía. Se había ocupado de Nick durante meses. No sabía hasta dónde llegaría esa ocupación, pero sí sabía que la llamada de Ellen Davis de esa tarde había hecho que todo fuera más peligroso. Hasta entonces, Nick no había tenido la capacidad de herirla, pero ya la tenía. —No tenía que haberte involucrado con el bebé —se lamentó Nick—. Tendría que haber esperado a tranquilizarse o haber llamado a Leo. Celie se puso tensa. —¿Qué quieres decir con no haberme involucrado con el bebé? —lo preguntó con furia. —Tenía que haberte mantenido al margen. No había ningún motivo para que lo vieras. —Ya estaba involucrada, Nick, y lo habría estado aunque no te hubiera llevado a Cleveland. Llevaba involucrada desde la primera vez que lo oí en sueños. ¿Vas a


volver a decirme que es una coincidencia? Yo ya no lo creo. El llanto de Carter y el mensaje de quién era fueron verdaderos. —No puedo explicar esa parte y tampoco quiero pensar en ella —Nick hablaba lenta y cautelosamente—, pero acabo de decirlo y lo repito, los sueños son misteriosos de acuerdo pero no te dan más derecho a participar en una decisión crucial en mi vida que el que tiene Kyla a participar en el matrimonio de Sam y Marisa. —Creo que te equivocas —replicó Celie con firmeza aunque por dentro sentía que se desmoronaba. —Eres importante para mí y no quiero perderte —siguió Nick—. También sentir una atracción muy fuerte el uno por el otro, lo cual complica más las cosas y ninguno de los dos quiere correr el riesgo de dar un paso. —En eso estoy de acuerdo. —Es posible que la atracción no hubiera surgido si últimamente no hubiéramos estado especialmente sensibles. Voy a decírtelo, Celie. No te metas. Si quiero saber tu opinión sobre Carter, te la preguntaré. Ella asintió con la cabeza y al borde del llanto. —Ha quedado muy claro.


—Y no dimitas. —Eso ya lo has dicho antes. —No sabía si había quedado claro. ¿Comemos? Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 46-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Come tú. Yo me voy a casa —se dio la vuelta hacia la puerta del. Garaje. —No. —Quiero irme. —Soy tu jefe y te ordeno que te quedes para tomar pato a la naranja con croquetas de patata y verduras de temporada. Ha sido un día y una semana muy complicados. Si quieres, nos pondremos cada uno en un extremo de la mesa. Era una mesa muy larga. —De acuerdo. Cada uno en un extremo. —¿Vas a dimitir? —No. —Me alegro, porque te necesito. —Eso también lo has dicho. —Dímelo cuando quieras que te lo repita.


Celie pensó que la respuesta era que nunca, porque cada vez que la necesitaba de una forma nueva, a ella se le hacía más difícil no seguir necesitándolo a él. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 47-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 6 Celie cerró el maletero del coche de su hermana Verónica. Iba cargado con las dos maletas y las muletas de su madre y con tantas cosas para Lizzie que podrían llenar toda una tienda de bebés. Iba a llevarse a su madre a Kentucky para que estuviera con ella varias semanas, hasta que pudieran quitarle la escayola. La noche anterior, Celie se marchó de casa de Nick en cuanto se tomó el pato a la naranja y él no intentó retenerla. No volvió a acercarse a ella y ninguno de los dos mencionó a Carter mientras comían, hablaron de los tres restaurantes que iban a abrir en California como si eso fuera lo más importante del mundo. Cuando llegó a su apartamento, Celie se quedó parada en medio de la habitación. —Lo siento —dijo en voz alta a las habitaciones silenciosas. No dijo qué sentía, pero, seguramente, el apartamento y su anterior ocupante lo


sabrían... Sentía haber dudado de los sueños. Sentía no haber reunido antes a Carter y Nick, aunque no era culpa suya. Había decidido que ese fin de semana iría a la peluquería y se cortaría el pelo. Ya no quería seguir peinándose con moño. No podía reprocharle a Nick que no permitiera que Carter entrara en su vida si ella tampoco estaba preparada para introducir alguna novedad. Ya había pedido cita en la peluquería para esa misma mañana y abrazó a su madre antes de ayudarla a sentarse en el asiento del pasajero. —Ten cuidado, Celie, cariño —le aconsejó su madre. —Tú también, mamá. No te emociones. No intentes ayudar a Alex con las tareas del jardín. Haz que Verónica te trate como a una reina. ¿Dónde está Lizzie para despedirme? —Esperándote —contestó Veronica que tenía a su hija en brazos. Celie la agarró y la abrazó. Olía a champú, tenía el pelo rubio y los ojos azules. Celie calculó que sólo tendría unas semanas más que Carter, pero sus circunstancias Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 48-91


https://www.facebook.com/novelasgratis habían sido completamente distintas. ¿El sobrino de Nick llamaría alguna vez papá y mamá a alguien? —Eres una niña con mucha suerte —le susurró Celie—. Espero que no se te olvide nunca. —¿Qué te está diciendo tu tía, Lizzie? —Verónica la tomó y la ató al asiento para niños. —Nada importante —le contestó Celie. Nada importante para Lizzie en ese momento. Quizá Carter algún día pensara otra cosa. Verónica se subió al coche y puso el motor en marcha. Celie los vio alejarse. Fue a la casa de su madre, ordenó algunas cosas, la cerró y se fue a la peluquería. Luego, cuando volvió a su casa y se quedó junto a la verja para abrir el buzón, se encontró con una mujer que llevaba un cochecito con un bebé envuelto en ropas rosas. Otro bebé. ¿No había un dicho que decía que «no hay dos sin tres»? Lizzie, Carter y esa niña. La tapa del buzón rechinó y Celie se preguntó por qué habría sentido la necesidad


imperiosa de ir a recoger el corroo. Sólo había facturas y publicidad. Hizo una mueca se apartó un mechón de su nueva melena por la barbilla y vio que la mujer con el cochecito estaba mirando la casa. Sonrió a Celie. —¿Puedo ayudada en algo? —le preguntó Celie. Tuvo la sensación de que aquella madre no estaba admirando la arquitectura victoria. —Perdone si le ha parecido que estoy fisgando —se disculpó la mujer—. Me llamo Anna y vivía aquí. Anna Jardine. Me encantaba la casa. Me entraron ganas de venir a enseñar a mi hija. —¿Ante la casa? —le preguntó Celie con una ligera sonrisa. —Sí —la mujer se sonrojó y asintió con la cabeza. Era más o menos de la edad de Celie, alta, esbelta, pelirroja y con una sonrisa preciosa—. Parece un disparate, ¿verdad? Verás, yo ocupaba el apartamento del torreón— y se detuvo como si sospechara lo que iba a decir Celie. —También es mi apartamento —dijo Celie con sensación de que todo tenía algún sentido. Anna inclinó ligeramente la cabeza.


—Me preguntaba si sería posible. Entonces, has conocido a ... Tampoco terminó la frase y frunció el ceño. Celie fingió no entender para no precipitarse. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 49-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Conocer .. ? —A lo mejor la has conocido —preguntó Ana con tono distante—. Me refiero a una mujer que se sienta a coser o se pone delante del espejo a probarse los vestidos. Celie asintió lenta y silenciosamente con la cabeza. Anna juntó las manos. —¡Estaba segura! —He tenido unos sueños raros. Muy reales. No sabía si hasta hace poco no he querido creer que eran Seguramente sepas cómo te sientes. —¡Claro que sí! —exclamó Anna—. Están los sueños y luego deja cositas en el alféizar. —Un alfiler de sombrero. Un trozo de tela. —Celie tenía la sensación de estar confesando un pecado muy íntimo. El pecado de creer en la magia. Sin embargo, una


vez confesados, a Celie ya no le parecían pecados. —O una flor de seda. Anna abrió el bolso y sacó un pequeño capullo de rosa de colores desvaídos. Celie lo tocó con la punta del dedo como Nick había tocado al alfiler de sombrero en el restaurante. —Es precioso. Tienes razón. Tiene que ser suyo. —Lo llevo en el bolso desde que me lo dio —dijo Anna—. La llamo la bordadora de sueños. —Me gusta. Le va muy bien, ¿verdad? Es como lo que ella hace. —Fuera quien fuese, debió de coser mucho en su vida. Siempre tuve la sensación de que pasó muchas horas felices en esa habitación. —Es muy sabia. Se ocupa un poco de mí —confesó Celie. —¡Tienes razón! Yo comí muchas cosas nutritivas cuando vivía allí. —¿Te cocinaba? —No, pero era como si me dijera que me cuidara, porque antes no lo había hecho. Antes de mudarme a ese apartamento me sentía hundida y le debo mucho. Este bebé, por ejemplo —sonrió al bebé que iba en el cochecito.


—Parece muy interesada en los bebés —susurró Celie. Anna se rió. —Empiezo a tener curiosidad. ¿Qué te ha dicho? —Bueno, no debería decírtelo. No es un secreto mío. —¿No? —Es un mensaje para otra persona. —Debe ser importante. —No es, pero él no está preparado para oírlo, todavía —sintió una punzada en el estómago—. No sé si lo estará alguna vez sería muy triste. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 50-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Peor que triste. —Eh, bordadora de sueños, míranos —dijo Anna mientras miraba hacia el torreón—. Estamos hablando de ti. Te he traído el bebé para enseñártelo. ¿No te parece? El bebé empezó a agitarse. —Vaya, será mejor que me marche y que volvamos al coche. Maybelle y yo hemos


dado un paseo muy agradable. Estoy aparcada al final de la calle King. ¡No puedes llegar y aparcar en la puerta cuando vas a visitar a un fantasma! —¿Es un fantasma? —Ya, te parece aterrador, ¿no? Ella no es aterradora. No la llamaremos fantasma. Es la bordadora de sueños. Me alegro de haberte conocido. —Yo también me alegro de haberte conocido. Me llamo Cecilia Ranking. —Seguramente venga de vez en cuando. ¿Te importa si te llamo para saludarte? —Me encantaría. Podrías quedarte a tomar café. A lo mejor puedo contarte algo más. —Buena suerte con el mensaje de la bordadora de sueños. —Gracias. Se sonrieron y Anna empezó a empujar el cochecito hacia la esquina. Celie recogió el correo y entró en la casa. Tenía que pensar en muchas cosas y también tenía la sensación de que haber salido a por el correo en ese momento podría ser parte del plan de la bordadora de sueños. La idea no la asustó como lo habría hecho hacía una semana y tuvo la certeza de que, al fin y al cabo, la mujer del espejo había dado los sueños sobre el bebé de Nick a la persona indicada. Nick esperó a que Sam llegara a las oficinas de Delaney’s el lunes por la


mañana para darle las noticias sobre su hermanastra y el hijo de ésta. Pidió a Celie que llevara una caja de los pasteles de chocolate preferidos de Sam y que hiciera café para los dos y se encerró con él en la sala de reuniones. Ya había ordenado a Kyla y a Celie que no les pasaran ninguna llamada. —¿Qué tal en Mustique? —le preguntó a su hermano menor para romper el hielo. Le acercó una taza de café Y la caja de pasteles. Sam tomó uno, lo miró distraídamente y volvió a dejarlo. Era una mala señal. —Le ha encantado. Quiere vivir allí. Como en París, Londres, Roma y Nueva York. ¡Caray, Nick! —le tembló la voz—. Cuando éramos novios me decía que no le importaba el dinero o la posición social si estábamos juntos. ¿Era todo una farsa? Ya no se preocupa por disimular que me tiene para satisfacer sus caprichos. Es tan impresionantemente guapa que antes no vi el resto. —No creo que fueras el primero. —Vamos a separamos. Es inútil. Anoche, en cuanto llegamos, se fue a un hotel. Lo peor es que aunque sepa perfectamente cómo es, no puedo dejar de sentirme Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 51-91 https://www.facebook.com/novelasgratis


destrozado. El amor no es un grifo que puedas cerrar, aunque quieras. En cuanto pueda, voy a hablar con un buen abogado, porque Marisa va a hacerlo. Siento mucho si todo esto afecta a mi rendimiento en la empresa durante los próximos meses. Lo recuperaré cuando todo se haya solucionado, te lo prometo. —No hay nada que recuperar. Nos lo enseñaron mamá y papá. Ya lo compensarás y si no, somos hermanos, da igual—le apoyó la mano en el hombro… —Ya gracias —Sam miró el café que no había tocado. Sam tenía la piel algo más oscura que su hermano y ese ánimo sombrío le daba un aire reconcentrado que a Nick no le gustaba. No era el momento ideal para dar noticias tan importantes, pero no podía seguir ocultándoselo a Sam. —El Viernes tuve una llamada —dijo Nick. —¿Sí ? Nick tomó aire antes de lanzarse a contarle la historia. Sam y él no salieron de la sala de reuniones hasta una hora después y cuando lo hicieron, la situación era como la que Nick había previsto. Sam estaba de acuerdo en prestar a Ellen Davis toda la ayuda económica que pudiera necesitar y en que tenían que llamar a sus padres ese mismo día para contárselo.


Mientras, Sam tenía que organizar su divorcio. Lo dejó para que se pusiera en contacto con el abogado y Nick se fue a su despacho. De camino pasó junto a la ordenada mesa de Celie. Estaba trabajando con su ordenador, pero levantó la mirada al oírlo. Ella sabía por qué se había encerrado en la sala de reuniones con Sam y quería saber qué le había dicho su hermano. Kyla se había ido a hacer unas fotocopias y era un buen momento para hablar. —Te alegrará saber que Sam y yo estamos de acuerdo —dijo Nick arrastrando las palabras aunque sabía que no le alegraría nada saberlo. Al día siguiente tenían programado un viaje a California, donde pasarían dos noches, y no estaba muy seguro del resultado del viaje. Por un lado, tenían muchas cosas que hacer, pero por otro lado, estarían juntos el noventa por ciento del tiempo y ni siquiera toda la actividad del mundo podría disimular la tensión que había entre ellos. —¿De verdad? —la ilusión del tono desconcertó a Nick—. ¿Te ha convencido? ¡Es fantástico! —Celie se levantó—. ¡Es maravilloso, Nick! Parecía tan contenta que Nick se dio cuenta de que su frase sarcástica la había confundido completamente. —No. Quería decir que Sam está de acuerdo conmigo.—aclaró rápidamente —.


Tenemos que mantener a Carter y participar en su vida, pero que también tenemos más que dejarlo donde mejor está, con Ellen Davis. No quería decir que vayamos a adoptarlo. —Ah, claro —Celie cambió de expresión— Qué tonta he sido. La decepción no se suavizó por el nuevo corte de pelo ni por el precioso top y la femenina falda que llevaba ni por los pendientes y collar dorados. Se cruzó de brazos y encogió los hombros como si sintiera frío. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 52-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Sam y Marisa van a divorciarse —explicó Nick con tono irritado. El propio Sam había hecho hincapié en que en ese momento no estaba en condiciones de ocuparse de la vida de Carter. —Ah —volvió a decir Celie más inexpresivamente—. Bueno, creo que nos lo esperábamos. —Los dos estamos de acuerdo en que no podemos tomada decisión de adoptarlo a la ligera. El bebé se merece algo mejor. —¿Mejor que sus tíos?


—Delaney’s va a abrir doce restaurantes este año —le recordó Nick—. ¿Qué iba a hacer Sam con un bebé? En este momento tiene la cabeza en otro sitio y emocionalmente está destrozado. ¿Y yo? ¿Iba a dejar a Carter con una niñera todo el día? ¿Eso es lo mejor para él? —Es de tu misma sangre. ¿No tendría que ser eso lo más importante? ¿No habría que conseguir que funcionara como fuera? Los ojos de Celie irradiaban ira, pero resultaban atractivos. Sus mejillas encendidas tenían un color que él no había visto hasta hacía poco, hasta que habían empezado a mostrarse sus sentimientos el uno al otro. Se había pasado casi toda la noche del viernes soñando con Celie en los más variados estados de ánimo y si los sueños de ella eran la mitad de vívidos que los suyos, quizá debiera creer más en ellos. —Las personas a las que llamo papá y mamá no son de mi misma Sangre — replicó Nick haciendo un esfuerzo para aferrarse a lo que él creía—. Según eso, ellos deberían contar menos en mi vida, pero no lo hacen. —Es verdad —Celie frunció el ceño—. Perdona, no quería menospreciar relación. —Creo que se trata de decidir lo que es mejor para Carter la mejor forma de ocuparse de él, no de lazos biológicos. —Entonces, ¿de verdad crees que te ocuparías mal de Carter? ¿Crees que serías


un mal padre para él? —¿Súbitamente? ¿En el momento menos adecuado de mi vida? Sí —lo dijo sinceramente. —Muy bien y ¿cómo se sentirá Carter un día, cuando descubra que su momento crucial, que toda su existencia, no coincidió con un hipotético momento adecuado de tu vida? Creo que eso es lo que tienes que plantearte, Nick. —¡No lo sé! —fue casi un grito—. ¿Importa el motivo? ¿Acaso es de tu incumbencia? —No. Supongo que no. Nick notó que ella había perdido toda la confianza que le había dado la ira, pero se dio la vuelta y se fue a su despacho sin mirar hacia atrás. El viaje a California empezó mal. El vuelo se retrasó una hora por problemas mecánicos del avión y todos los pasajeros tuvieron que quedarse en sus asientos. Una Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 53-91 https://www.facebook.com/novelasgratis vez en Los Ángeles, quedaron atrapados en un atasco nada más salir del aeropuerto. El aire era caliente y turbio por la polución. Todas las reuniones se retrasaron y no llegaron al hotel hasta las ocho de la tarde, las once de la noche en Ohio. Celie sólo quería quedarse en su habitación y comer algo en la cama. La noche anterior había


hecho eso mismo y había dormido hasta que sonó el despertador. No soñó. Supuso que la bordadora de sueños no tenía nada nuevo que decirle. Echaba de menos los sueños, pero seguía sintiendo que el apartamento la recibía con los brazos abiertos. Desde el viernes por la noche, no había vuelto a encontrarse con las válvulas de los radiadores cerradas ni con ninguna otra señal de disgusto de su compañera de apartamento invisible. En cambio, los candelabros parecían más relucientes, el reloj antiguo sonaba más nítidamente y el agua caliente no se le acababa nunca. Sin embargo, sabía que esa noche no sería tan acogedora. Nick y ella habían preparado el día siguiente, que también sería agotador porque, por la noche, inauguraban el primer restaurante de Delaney’s en Los Ángeles. Nick la llamó desde su suite, en el piso de encima, cuando acababa de preparar la ropa que iba a ponerse al día siguiente. —¿Quieres venir a cenar conmigo en mi suite? He bajado a ver el restaurante, pero estaba lleno y había gente esperando. —El servicio de habitaciones no está mal. —Mira el menú, dime lo que quieres y lo pediré desde aquí. Sube cuando estés preparada. Terminaremos con el trabajo lo antes posible.


Pidió pasta y ensalada y Nick volvió a llamarla un poco después. —Han dicho que tardarán cuarenta minutos, así que no hay prisa. No puedo pensar en mañana con el estómago vacío. Celie se dio un baño con sales. Se habría puesto el albornoz, pero tenía que tomar el ascensor para ir a la habitación de su jefe. Le espantaba la idea de vestirse otra vez, pero, por lo menos, los músculos se la habían relajado y se le había pasado el dolor de cabeza que la amenazaba. Cuando llegó a la habitación de Nick, el camarero del servicio de habitaciones acababa de marcharse y había dejado la cena perfectamente preparada en la mesa. Nick parecía tan cansado como ella, se había quitado la chaqueta y la corbata y tenía desabrochados algunos botones de la camisa. —Prefiero preparar las reuniones de mañana durante el desayuno, si no te importa —le dijo Nick —Me parece perfecto. No puedo concentrarme ni un minuto más. Empezaron a comer en silencio. —Hueles como si te hubieras bañado. ¿Te ha sentado, bien? —le preguntó él al cabo de un rato. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 54-91


https://www.facebook.com/novelasgratis —De maravilla. Muy recomendable. He puesto los chorros de masaje — sonrió con cierta timidez—, pero si puedes olerme desde donde estás es porque también he echado sales con olor a gardenia. —¿Hueles a gardenia? —él también sonrió. Nick se inclinó hacia delante e inhaló, como si tuviera la nariz contra su piel, contra la nuca o entre los pechos, y a ella la pareció que llevaba el albornoz en vez de un top de punto de seda y la falda que usaba para viajar. Le pareció muy peligroso. Notó un cosquilleo en todo el cuerpo y recordó cada detalle de como se había sentido en sus brazos la noche del viernes. También recordó que él se había sentido abrumado por la atracción evidente entre ellos. A través de la puerta que conectaba con el dormitorio, vislumbró una cama enorme con una chocolatina en cada almohada. Tuvo una visión, como si fuera la escena de una película. Sábanas desordenadas. Cuerpos desnudos. Miembros entrelazados. La cuna estaba demasiado cerca. La suite del hotel era demasiado anónima y muy íntima. Si él la tocaba, si la besaba, no había de dónde sacaría las fuerzas para resistirse.


—Me marcharé en cuanto haya terminado —dijo Celie por decir algo—. Estoy agotada. Será como la una de la madrugada en Ohio. —En punto—confirmó él mientras miraba su reloj—. No tengas prisa, Celie. No pasa nada. —Se me quita el hambre cuando es tan tarde. Comió un poco más y se levantó mientras se limpiaba la boca con la servilleta. Nick no insistió, la acompañó hasta la puerta y la abrió. Celie lo notaba muy cerca detrás de ella y estaba dispuesta a salir con una breve frase de despedida. ¿Cuándo acabaría aquello? ¿Cuándo podría notarlo cerca sin que su aroma masculino la aturdiera por el deseo? —Hasta ... Se quedó muda al notar la mano de Nick en un hombro. —No te lo había dicho antes —comentó Nick—. Ellen Davis ha llamado mientras esperaba a que trajeran la cena. Yo había intentado localizarla antes de tornar el vuelo y dejé el número de teléfono del hotel en su contestador automático. Celie se dio la vuelta. —¿Le ha pasado algo a Carter? —No. Está bien —Nick apoyó el brazo en la puerta abierta y a Celie le pareció que


sus ojos eran más oscuros en la penumbra—. Estaba profundamente dormido, claro. Sólo quería mantener el contacto con ella cuando la llamé esta mañana. Dice que él ya empieza a sentarse solo, mejor que la semana pasada. —¿Por qué me cuentas esto, Nick? Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 55-91 https://www.facebook.com/novelasgratis ¿Por qué se le acercaba tanto cuando estaba decidida a que no lo hiciera? Se preguntó a sí misma. —Quería habértelo contado durante la cena —respondió él—. Pensé que te interesaría. —¿Los avances de Carter o que la hayas llamado? —Él se encogió de hombros. —Las dos cosas. ¿Tiene algo de malo? —El viernes por la noche me dijiste que te arrepentías de haberme implicado. Nick la miró a la cara y suspiró. —Es verdad, pero supongo que me fastidia que pienses que estoy haciéndolo mal, Celie. Nos entendemos en el trabajo, pero parece ser que personalmente no lo conseguimos. —Me imagino que ése es un buen argumento para no mezclar las cosas —


susurró Celie aunque sabía que ella ya no creía en esos límites. —Quería demostrarte que él me interesa y que me ocupo de lo que le pasa. Quiero que te des cuenta. Sencillamente, no puedo integrado en mi vida, nada más. Celie se planteó olvidar ese asunto. Podía convencerse de que era la vida de Nick y que no era de su incumbencia, pero los sueños en los que Carter lloraba habían hecho que fuera de su incumbencia en algún sentido. La bordadora de sueños quería que fuera partícipe y no podía mantener una distancia profesional con ese asunto. —Quizá lo mejor para todos, para Carter, Sam y tú, habría sido que no os hubiera dado otra alternativa —dijo Celie con sinceridad—. Que no hubiera nadie más que pudiera ocuparse de él. Nick soltó un juramento y apretó las mandíbula. —Piensas que quiero encontrar la forma más fácil de evadirme del problema, ¿verdad? —Sí, creo que Ellen Davis os está facilitando un poco las cosas. —Muy bien, piénsate lo otra vez. Una de sus hijas adoptadas va a tener un hijo en


Chicago dentro de una semana y Ellen me ha preguntado si podría hacerme cargo de Carter durante el fin de semana para que ella pueda ir a ayudar a su hija cuando salga del hospital. —¿Qué le has contestado? Nick dejó escapar una risotada. —Le he dicho que lo haría, naturalmente. ¿De verdad has pensado que podía negarme? Sé muy bien lo que está intentando hacer, pero no por eso voy a dejarme engañar. Me ocuparé de Carter lo mejor que pueda y, cuando haya pasado el fin de semana, se lo devolveré. —¿Estás nervioso? —le preguntó Celie. Pensó en su sobrina y en cómo se sentiría si su hermana le pidiera que se ocupara de Lizzie durante todo un fin de semana sin poder acudir a nadie. Cambiarle los pañales, levantarse por la noche para calentar los biberones a la temperatura exacta. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 56-91 https://www.facebook.com/novelasgratis


Verónica decía que sabía, sólo por el llanto, si Lizzie tenía hambre o estaba cansada o estaba aburrida. Celie se preguntó cuánto tiempo se tardaría en aprender eso. —Aterrado —confesó Nick—, pero voy a contratar una niñera. —Muy bien —Celie volvió a pensar en Lizzie y le pareció una buena idea—. ¿De una agencia? —Sí, llamaré en cuanto volvamos. —Si quieres, puedo hacerte una lista —se ofreció Celie. —No, ya me apañaré —la miró unos segundos a los ojos sin decir nada—. De acuerdo, Celie, ¿cuál es el reproche? Lo dijo muy lentamente y se inclinó hacia ella con un brillo desafiante en los ojos. Ella levantó la barbilla aunque por dentro sentía el cosquilleo tan conocido. —No te reprocho nada, Nick. De verdad. Seguramente sea lo mejor que puedes hacer. Nick se sintió casi decepcionado, como si hubiera querido un poco de pelea. —El viernes por la tarde llevará en coche a Carter y sus cosas y luego tomará un vuelo a Chicago desde Columbus. —¿Cuándo lo recogerá?


—Sobre el lunes a mediodía. —Tres noches. Nick sonrió. —Sí, sé contar. ¿Tú harás lo que te he pedido y no te meterás? —le preguntó con suavidad. Ella no respondió, No quería prometer nada que a lo mejor no podía cumplir —Buenas noches, Nick. Hasta mañana —le dijo mientras salía al pasillo. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 57-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 7 —¡Hola, señor Delaney! La niñera de la agencia estaba en la puerta de la casa de Nick. Sonreía con un pañuelo en la nariz. Era joven y morena y tenía los ojos húmedos y congestionados. No tenía buen aspecto. —¿Qué le pasa? —le preguntó directamente Nick—. ¿Está enferma? —Creo que sólo es un resfriado —contestó ella con un tono desenfadado—. Seguro que me pongo bien cuando me tome algo. Volvió a sonreír para tranquilizado, no quería desilusionarlo o era una


estudiante que necesitaba el dinero. A Nick no le gustaba nada la situación. Ella no parecía que fuera a ponerse bien enseguida. Ellen llegaría con Carter antes de media hora. ¿Cómo se sentirían si el niño enfermaba cuando estaba a su cuidado? Tampoco le hacía gracia tener una niñera que estaba medicándose. Algunos de esos medicamentos le podían dar sueño. El prospecto avisaba para que no se manejara cierta maquinaria, pero un bebé era igual de complicado y mucho más frágil y valioso. ¡Era lo que le faltaba! Se dijo Nick. No era culpa suya si se había puesto enferma y la agencia podría encontrarle otra niñera rápidamente, pero él se había tomado la molestia de entrevistar a la señorita Palmer y de explicarle un poco la historia de Carter. También le había enseñado la casa y había comprobado personalmente todas las referencias. No quería aceptar cualquier sustituta en el último momento y, además, no llegaría antes de que en se hubiera marchado. No quería que la madre adoptiva de Carter tuviera ninguna duda sobre cómo estaba haciéndose cargo de ese asunto. —Pase un momento —le pidió a la niñera. —Voy a mandarle a casa porque está enferma, pero le haré un cheque por el tiempo que ha perdido.


La señorita Palmer no miró el cheque antes de marcharse, pero Nick sabía que había sido generoso y que ni ella ni la agencia podrían quejarse. Sin embargo, seguía sin tener una solución para su problema. La solución evidente se le ocurrió al instante: Celie. Al fin y al cabo, la mitad de su función profesional era conseguir que las cosas fueran sobre ruedas para él, solucionar problemas, ayudado en las situaciones complicadas. Sin embargo, eso no se trataba de una cuestión profesional. Era personal y hacía una semana le había pedido que se viniera. Nick fue a su despacho entre maldiciones y buscó el teléfono de la agencia en la agenda que tenía junto al teléfono. Marcó el número, pero colgó antes de que contestaran. El otro número no tuvo que buscarlo en ningún sitio. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 58-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Hola, Celie —dijo al cabo de unos segundos. —¿Quieres que vaya yo? —Alguien en quien pueda confiar. Alguien a quien no tenga que explicarle nada. Alguien que sepa por lo menos algo de bebés. Lo hiciste muy bien con Carter hace


dos semanas. —Un abrazo y un empujón en el columpio. Me encantaría poder ayudar, pero... —Estás sorprendida porque te dije que no te metieras —Nick terminó la frase. —Efectivamente —confirmó ella—. Tampoco voy a decir que sea una experta. —Si quieres que me disculpe por decirte que no te metieras, me disculpo. —Te perdono si entiendes que sólo he cambiado pañales de Lizzie un par de veces y que no me darían ningún premio por mi destreza. —Ya son un par de pañales más que los que yo he cambiado en mi vida. ¿Cuánto tardarás en llegar? —¿Hasta cuándo quieres que me quede en la oficina? Todavía eran las tres de la tarde del viernes y la había dejado con una lista de tareas, pero la lista le daba igual. —Olvídate de la oficina, vete a casa, haz una bolsa con lo que necesites y ven corriendo. —¿Quieres que me quede a dormir? —el tono era de espanto. Él también se habría espantado si no le hubiera espantado más la idea de verse a las tres de la mañana con un sobrino despierto y sin tener la más remota idea de lo que quería.


—¿Acaso no es la noche el peor momento de los bebés? —Tardaré una hora —el tono de Celie no desveló nada. Ellen y Carter llegaron a los quince minutos. Les llevó un buen rato descargar el coche. Había llevado una bolsa enorme para cambiar de ropa a los bebés, una cuna portátil, un paquete de pañales y una bolsa con más ropa que la que necesitaría una modelo para pasar una semana de vacaciones. —Es por si no puedes hacer una celada —le explicó Ellen. Carter estaba dormido en la silla mientras ella lo llevaba con mucho cuidado a la casa y Nick se fijó en lo cautelosamente que andaba. Tendría que aprender a andar así. Evidentemente, una vez dormido el bebé, se trataba de que se quedara así todo el tiempo posible. El niño estaba adorable en la silla con una manta color crema por encima. Tenía las mejillas sonrosadas y unas pestañas largas y tupidas como el pincel de un artista. —La niñera se ha puesto enferma —se lamentó Nick—, pero tengo una… mmm… amiga que va ayudarme. Así que no te preocupes. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 59-91


https://www.facebook.com/novelasgratis ¿Por qué hablaba así? Era copropietario de una empresa enorme le iba muy bien y no tenía por qué parecer inseguro ni disculparse por nada. Ellen no parecía preocupada. —Te resultará fácil. No es un bebé complicado en comparación con otros que he cuidado. —Bueno, me alegro de saberlo —comentó Nick sin ningún convencimiento. Nick sabía que Ellen tenía hijos, hijos adoptivos, nietos y nietos adoptivos repartidos por medio país. Si hubiera una lista de madres expertas, ella estaría en los puestos más altos. Él intentó disimular lo aterrado que estaba. —¿Quieres tomar un café? —le preguntó él. —Tengo que ir al aeropuerto. Me espantaría perder el avión. —Ellen le dio uno de sus abrazos fuertes y cariñosos y también le dio unas últimas instrucciones que a Nick le sonaron a chino. Se marchó para no volver hasta después de sesenta y nueve horas. No era que Nick estuviera contándolas. Nick entró en el salón enorme con su equipo de música y vídeo de última generación, sus butacas de color gris pizarra y sus cuadros colgados de las paredes.


El salón donde Ellen había dejado a Carter en medio de una alfombra persa. Al principio parecía profundamente dormido, pero el niño empezó a agitarse, a estirarse y a hacer ruidos con la boca. Nick contuvo la respiración y el bebé volvió a tranquilizarse. Miró el reloj. Celie llegaría dentro de unos veinticinco minutos. No era que estuviera contándolos. A las cuatro en punto, Nick, más tranquilo, abrió la puerta a Celie. En contraste con el traje, la blusa y los zapatos de tacón que llevaba ella, él se había puesto unos vaqueros, unas zapatillas de deporte blancas y un yérsey de algodón azul remangado hasta los codos. Él tenía una taza de café en la mano. —¿Quieres un café? —le preguntó al ver que ella lo miraba —Sí, gracias. Lo había visto tomar café muchas veces, pero en ocho meses que llevaban trabajando juntos, nunca lo había visto vestido sin traje. Siempre resultaba importante. Incluso cuando se quitaba la chaqueta y la corbata pero nunca le había parecido tan abrumadoramente físico. Los vaqueros y el yérsey marcaban su cuerpo hasta el mínimo detalle Y dejaban entrever un cuerpo musculoso y sin un gramo de grasa. Tenía que hacer bastante ejercicio y periódicamente; aunque él nunca había hablado de ello. En ese instante decidió que prefería vedo con traje. Era


menos Era más Nick Delaney el jefe de le empresa y menos Nick Delaney el hombre. Celie se alegró de no haberse cambiado de ropa porque así tendría presente lo que tenían que separarlos Nick se llevó un dedo a la boca. Sigue dormido en la silla del coche. Está en el salón. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 60-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Hay algún cuarto libre donde pueda dejar la bolsa? —preguntó Celie. —En el piso de arriba. Te lo enseñaré. Sin duda, Nick hacía ejercicio. Al seguido por la escalera tuvo que observar sus espaldas y comprobar el triángulo perfecto que formaban con su estrecho y apretado trasero. Una vez arriba, encontró la respuesta en la segunda puerta de la derecha. Tenía un gimnasio. El dormitorio de Celie resultó ser el que estaba en frente del gimnasio. Tenía su propio cuarto de baño, con un acuario empotrado en la pared, y estaba decorado como si sus padres fueran los visitantes más asiduos. Tenía una cama enorme cubierta por una colcha con el dibujo de un anillo de boda que parecía hecho a mano, muebles antiguos y una estantería con libros de todos los tipos.


—Siéntete como si estuvieras en tu casa —le dijo Nick—. Baja a tomar ese café cuando te hayas puesto cómoda. Si Carter nos da una buena noche, a lo mejor mañana a estas horas me siento como un experto y dejo que te vayas a casa. Carter eligió ese momento para anunciar que estaba despierto. Más bien, despierto y enfadado. —¡Vaya! —exclamó Nick—. Me imagino que no podía durar toda la vida. Supongo que lloran al despertarse. Se fue hacia la escalera. —Te acompaño —se ofreció Celie. Lo siguió hasta donde estaba el bebé, pero nunca consiguió al café prometido. Carter no dejó de llorar. Comentaron el asunto y los dos adultos llegaron a la conclusión de que debía haber tenido un mal sueño, pero cuando después de unos minutos de carantoñas no consiguieron tranquilizarlo, empezaron a preguntarse si se le habría dormido un pie, si le molestaría el pañal, si le molestaría el cordón del vestido azul Nick le frotó el pie y buscó algún cordón, pero no lo encontró. Celie le cambió el pañal y se fijó en que su jefe se quedaba a su lado para ver cómo se hacía. O, en determinado momento, cómo no se hacía. Celie estuvo a punto de ponerle el pañal al revés. Carter tenía un trasero suave y delicado, sin ningún sarpullido, así que ése no podía ser el problema.


—Creo que algunos bebés tienen sarpullidos —comentó Nick al ver que su sobrino no alejaba de dar patadas. —Se les pone crema, ¿no? —al parecer algo había aprendido de los anuncios de la televisión—. No le saldrá uno este fin de semana. No querría devolvérselo a Ellen con algo que no traía. —No nos agobiemos. Celie se incorporó y levantó a Carter del sofá donde lo había puesto. Tenía las mejillas coloradas y gritaba más fuerte de lo que ella se había imaginado que pondría hacer con su tamaño. Nick se acercó y lo miró con preocupación. Dio una palmada a Carter en la espalda y en la cabeza y apoyó el hombro en el de Celie sin darse cuenta. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 61-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Para un desconocido. Formarían una escena enternecedora: dos padres inexpertos con su primer bebé, pero Celie prefirió no pensar en eso. —Vamos a intentar calmarlo antes de pensar en sarpullidos —siguió Celie—. ¿Te dijo Ellen cuándo había que darle de comer? ¿A lo mejor es la hora de la cena o del biberón? —Dijo un par de cosas mientras se marchaba. Yo... mmm ... no me enteré muy bien —Nick empezó a ir de un lado a otro—. Pero podemos intentar con un


biberón. Tampoco le hará ningún daño, ¿no? Encontraron los biberones y la lata con la papilla en la bolsa de Carter. También había frascos con puré de albaricoque, zanahoria y manzana. Las instrucciones de la lata eran fáciles de seguir e hicieron el biberón en la cocina. Carter se lo tomó encantado, como si hubieran acertado de pleno. Celie lo tomó con un brazo y se sentó en la mesa redonda que había en un rincón de la inmensa habitación. Le encantaba lo calentito que estaba y lo ansiosamente que se tomaba el biberón. —¡Muy bien! —exclamó Nick cuando sólo se oyó el ruido del biberón vacío —. Tenía hambre. Esta vez ha sido fácil. Pero la cosa no había terminado ahí. Extendieron una manta de juegos sobre la alfombra persa del salón. Lo tumbaron boca abajo, él se quedó un par de minutos así y se puso a llorar. —A lo mejor quiere estar de espaldas —propuso Nick. Lo intentaron, pero Carter se dio la vuelta sin dejar de llorar. —A lo mejor quiere un juguete. —No resultó —A lo mejor quiere que lo tengamos en brazos. —Celie se levantó del borde


del sofá donde estaba sentada, pero Nick llegó antes; se agachó, lo tomó en brazos y empezó a balanceado delicadamente contra el hombro, como si se hubiera olvidado de que jamás había hecho eso. Celie estaba impresionada de ver a un hombre tan grande actuando tan delicadamente, pero Carter no dejó de llorar. —Se queja —aseguró Celie—. Es como si se quejara. —¿No habrá tomado suficiente biberón? —Se ha tomado uno entero. No debería estar cansado después de venir dormido desde Cleveland —A lo mejor sí. ¿Le pongo la cuna portátil para ver si vuelve a dormirse? —¿Sólo tiene la cuna portátil? —preguntó Celie. —¿Tiene algo de malo? —preguntó también Nick con tono de preocupación. —Mi hermana dice que le cuesta calmar a Lizzie en esa cuna porque es muy baja y está muy incómoda al agacharse. —He comprado una mesa para cambiarlo y una trona, pero no una cuna... —Ya me lo imaginaba. Vamos a montar la cuna portátil. ¿Dónde la ponemos? Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 62-91


https://www.facebook.com/novelasgratis —En mi cuarto. Celie no se había esperado que pusiera a Carter en su propio dormitorio. Se le olvidó la ligera decepción porque Nick hubiera creído que no hacía falta comprar una cuna. Además, se sintió desbordada por una serie de sentimientos encontrados que no supo reconocer al principio. Felicidad y esperanza, sí, pero había algo más. No podía ser marginación. No podía sentirse al margen, como si le doliera el leve vínculo de Nick con su sobrino porque ella no estaba incluida. Sería un disparate. Quería que Nick y Carter estuvieran unidos y ella, naturalmente, no entraba en esa unión. Ella ni siquiera estaría allí si la niñera no se hubiera puesto enferma. —¿Puedes agarrarlo? —le preguntó Nick—. Yo subiré la cuna. Celie se lo apoyó en el hombro y le dio unas palmadas, como había hecho Nick, pero sin resultados positivos. El dormitorio de Nick era inmenso. Allí cabían tres camas extra grandes en vez de la única que había. Nick luchó a brazo partido con la cuna durante par de minutos mientras insultaba a la hoja de instrucciones. Terminó por abrirlo correctamente y encontró la colcha y las sábanas azules y blancas que había


metido Ellen. —Muy bien. Ahora, ¿lo tumbamos y le deseamos buenas noches? —no confiaba en que Celie tuviera la respuesta. —Bueno, mi hermana se pone a Lizzie en un pecho hasta que se adormila y luego la deja en la cuna. —Carter no parece adormilado y tampoco tomará un pecho —miró a Celie a la cara—. De acuerdo, tenemos un pecho, bueno, dos, y muy… pero no… ya me entiendes. —Te entiendo —Celie se rió y se sonrojó mientras Carter intentaba esconder su cara en su hombro—. Vamos a dejarlo en la cuna, le cantamos una nana, lo dormimos y nos vamos de puntillas. —De acuerdo. Yo lo arropo y tú te ocupas de la nana. —Apagaron la luz y Celie empezó a cantar. —A rorro mi niño, a rorro mi sol... Celie dejó a Carter de espaldas y Nick lo tapó con las sábanas y la colcha; el bebé se destapó de una patada y siguió llorando. Celie volvió a taparlo. Él volvió a destaparse.


—A lo mejor tiene calor —comentó Nick. Celie asintió con la cabeza sin dejar de cantar. —Yo... —Nick fue de puntillas hasta la puerta y se quedó allí. Celie seguía cantando y Carter llorando cada vez con más fuerza. Terminó la canción y Nick mantuvo la puerta abierta para Celie. Salieron y Nick cerró la puerta. El llanto de Carter atravesó la puerta como si fuera de papel. Nick Y Celie se miraron con expresión de sufrimiento. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 63-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Puedes hacerlo? —preguntó Nick con voz entrecortada mientras la agarraba del brazo—. ¿Puedes irte abajo y dejarlo así? —No. —Yo tampoco. —¿Tienes al número de Ellen en Chicago? —Todavía no habrá llegado —contestó Nick—. Además, no voy a reconocer que Carter nos ha superado a las dos horas —miró el reloj—. Bueno, a las dos horas y media.


—¿Ya son las seis y media? —Vamos a levantarlo —Nick irrumpió en el cuarto y tomó a Carter como si fuera a desactivar una bomba de relojería. —Hola, pequeñajo —le dijo en un tono tranquilizador que Celie no le había oído nunca—. Te diré que tus mensajes son tan claros como los de un ordenador cuando da un error. Ya noto que no estás contento, pero ¿podrías damos una pista más clara del motivo? ¿Es por la economía? ¿Es por la deforestación del Amazonas? ¿Echas de menos a Ellen? —Se te da muy bien, Nick —Celie no pudo evitar decírselo. —Sí, pero no sirve de mucho, —Carter se frotó el costado de la cabeza contra la cara de Nick—. ¿Te parece que está caliente? —Estaba bien cuando lo dejé en la cuna. Creo que no necesita las sábanas. —No, me refiero a caliente de fiebre. Como si estuviera poniéndose enfermo. —¿Enfermo? —Celie se acercó y le puso la mano en la frente. Estaba caliente—. ¿Tienes un termómetro? —No. Yo nunca me pongo enfermo y cuando tengo fiebre lo sé sin necesidad de tomarme la temperatura. —Quizá Ellen haya metido uno en la bolsa. Rebuscaron, pero no lo encontraron. —En cualquier caso —decidió Nick—. ¿Qué íbamos a adelantar? Está caliente. No


hay vuelta de hoja, Celie. Voy a llevado a urgencias. —Tiene una infección en el oído —les dijo un joven médico hora y media más tarde—, pero no hay otros síntomas. La garganta y el pecho están bien. Puedo recetarle un antibiótico y puede darle alguna medicina para el dolor. —¿Eso es todo? —le preguntó Nick—. Es muy normal en los bebés, ¿verdad? —Sí, muchos bebés son propensos a las infecciones de oído. —Muy bien. ¡No sabe qué alivio! Celie vio que la preocupación de disipaba de la cara de Nick y sintió que el corazón le daba un vuelco. Quizá no quisiera comprometerse y adoptar a Carter, pero nadie podría decir que estaba tomándose ese fin de semana a la ligera. Se preguntó cuánto le costaría devolverle el bebé a Ellen. Quizá no pudiera hacerlo. . Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 64-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Buscaron en la bolsa de ropa que se habían llevado y encontraron un frasco con una medicina contra el dolor que Ellen había atendido. Llenaron la cucharita hasta el nivel adecuado y la metieron en la boca de Carter. Luego, fueron directamente a la farmacia para comprar el antibiótico que le había recetado


el médico. De vuelta a casa, Carter seguía quejoso, pero se tranquilizó en cuanto lo sentaron en la trona que había comprado Nick, le dieron la primera dosis de la medicina rosa y le calentaron una papilla de albaricoque. Celie le tocó la frente. — Ya no está caliente. —¿Tienes hambre, renacuajo? —le preguntó Nick. La tenía. Carter se comió toda la papilla y se tomó medio biberón en brazos de Nick mientras Celie recogía el desastre que había organizado en la trona. Cuando volvió a mirar al bebé, estaba dormido. —¿Qué hago ? —imploró Nick. —Déjalo en la cuna. —¿ Y si se despierta? —Nos ocuparemos de eso cuando ocurra. —Parece un buen plan. Nick se levantó con cuidado y con la cabeza de Carter apoyada en el hombro. Salió de puntillas y subió al piso de arriba. Celie lo adelantó para abrir la puerta y ordenar la cuna de Carter. El niño se agitó un poco cuando Nick se acercó a la cuna, pero lo balanceó suavemente y acercó la cabeza a la de Carter. —¿Qué tal estás? —le susurró—. ¿Sigues dormido?


Miró al bebé con ojos cansados. Ojos azules cansados y un peto azul del color de la almohada del avión. Una cabeza grande y morena y una cabeza pequeña y morena. Parecían hechos el uno para el otro. Como la nata y la tarta de manzana o los perritos calientes y el béisbol. Como en su sueño se acordó Celie. Estuvo a punto de decirlo en voz alta pero cayó en la cuenta de que esa imagen no la había sacado de un sueño que le había recordado cuando vio a Nick con una almohada azul en el pasillo de un avión. Fuera sueño o realidad no quería contárselo a Nick en aquel momento. Le pareció que había pasado mucho tiempo pero había sido hacía algunas semanas. Habían cambiado muchas cosas en su corazón y en todos los sentidos. Ya no podía engañarse como se había engañado durante semanas o meses. Se había enamorado de Nick y quería estar entre sus brazos como Carter. Aunque Nick todavía no se diera cuenta de que ése era el sitio de Carter. ¿Era posible que nunca lo comprendiera? Celie no podía creerlo al ver tanta ternura en él. ¿Alguna vez sentiría por ella lo que sentía por el bebé? —Muy bien —susurró Nick—. Voy a dejarlo en la cuna. Verás lo pronto que se despierta.


Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 65-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Carter no se despertó. La espera en el hospital lo había cansado. Se puso de costado e hizo unos ruidos como si no le preocupara nada en el mundo. Nick lo tapó y los dos adultos salieron de puntillas y no dijeron nada hasta que estuvieron en el piso de abajo. Celie estaba segura de que el silencio de cada uno obedecía a motivos distintos. —¿Crees que podemos hablar? —le preguntó Nick cuando llegaron al salón —. ¿No se despertará? —Creo que está profundamente dormido y soñando con los angelitos. —Esto es increíble. La agarró de la cintura y bailó con ella por la habitación. Ella no paraba de reírse por todas las emociones que sentía. —¿Qué es esto? —¿No te parece que esta noche hemos conseguido algo? No teníamos ni idea, adivinamos que tenía fiebre. Conseguimos un diagnóstico, le dimos la medicina y ahora está bien. Me muero de hambre. Nunca te tomaste aquel café. ¿Quieres comer


algo? —¿Ha cocinado algo Peg? —Vamos a comprobarlo. La soltó mucho antes de lo que ella habría querido, pero no tan pronto como para no alterarla. Comentaron las alternativas delante del congelador. —¿Sabes una cosa? —decidió Nick por fin—. Vamos a cocinar. Me apetece un chuletón, cerveza y música. Harían una fiesta para dos. Nick puso su disco favorito de rock and roll y abrió dos botellas de cerveza. Celie no solía beber cerveza, pero le pareció bien tener una botella fría en la mano y dar un sorbo de vez en cuando. Nick hizo lo mismo y ella observó cómo estiraba el cuello y rodeaba la botella con los dedos. También lo observó mientras daba la vuelta al chuletón, como habría hecho cuando Delaney’s era Sam y él solos. Celie cortó una cebolla y Nick la hizo con un poco de cerveza para que saliera más sabrosa. Celie encontró unas patatas, unas bolsas de ensalada y una botella de aliño italiano. Cuando tuvieron todo preparado, se sentaron en la mesa del rincón de la cocina y se pusieron a comer con la música de fondo. Hablaron de Carter, de Sam y Marisa, de cine, de libros y de televisión. No hablaron de inauguraciones de restaurantes ni de campañas de publicidad ni de


márgenes de beneficios. —¿Quieres otra cerveza? —le preguntó Nick cuando terminaron de comer. —No, gracias —Celie le sonrió y sintió como si estuviera derritiéndose, igual que los límites—. No es una buena idea. Uno es el número ideal. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 66-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Una cerveza. Un hombre. Nick. Ya no podía acordarse de por qué se había resistido tanto a aquella idea. ¿Qué era aquello de los límites? ¿Por qué iban a existir cuando había cosas mucho más importantes? —Propongo que bailemos un rato —replicó Nick—, aunque me parece que tampoco es una buena idea. Era una idea maravillosa, pero Nick no se había dado cuenta todavía. —¿Por qué no llamaste a la agencia y conseguiste una sustituta, Nick? Nick pareció sorprenderse del repentino cambio de tema. —Quería a alguien de confianza. —¿Confías en mí para cuidar a Carter; pero no confías en mí para bailar? —Lo miró a la cara y lo desafió a que mirara hacia otro lado. La mesa era muy pequeña. Ella se inclinó un poco hacia delante, consciente de que si él hacía lo mismo se tocarían. —Tienes razón —contestó Nick sin apartar la mirada.


—¿Confías en ti mismo? —No. No confío en mi mismo. —Perfecto —Celie se levantó y se inclinó sobre la mesa con una postura provocativa—. Creo que podemos mejorar eso. Lo dijo con tono de secretaria eficiente, burlándose de la relación profesional que habían tenido durante ocho meses y retándolo a que se refugiara en ella. —Celie... —empezó a decir Nick. —El nombre se disipó en el aire cuando ella se lo arrebató de los labios con un beso. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 67-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 8 Celie lo había hecho intencionadamente. Nick lo sabía, pero saberlo no lo ayudaba para a contener su reacción. Ella se estiró sobre la mesa con los brazos cruzados debajo de los pechos. El escote de la blusa se le abrió y él pudo captar una visión perfecta e inolvidable de piel entre sombras y satén, de encaje virginal y de dos formas redondeadas que quiso acariciar y besar al instante. Antes de que él pudiera mover un músculo, salvo para decir su nombre, ella se había levantado y se había inclinado todavía más para llevarse el beso que quería, como si hubiera ido a la mesa de Nick y se hubiera llevado una


grapadora que era suya. Como si quisiera demostrarle que era muy eficiente y no perdía el tiempo cuando había tomado una decisión. Fue un beso muy corto. Él cerró los ojos, preparado para deleitarse, pero después de un breve contacto húmedo, ella retiró la boca. Nick dejó escapar un gruñido de descontento y abrió los ojos justo en el momento en el que ella le acariciaba las mejillas y se sentaba en su regazo. ¿Cómo era posible que hubiera rodeado la mesa tan rápidamente? —Celie ... —repitió Nick. Esa vez el beso no se interrumpió. Él se dejó caer contra el respaldo, la abrazó y se entregó a la voracidad de la boca de Celie. El contacto de sus dedos en su mandíbula, como seda trenzada, le volvió loco. Los dedos parecían ordenarle que no se moviera; que iban a retenerlo el tiempo que ellos quisieran; que serían delicados, pero que él no se moviera de allí. Nick no tenía inconveniente. No tenía interés en ir a ninguna parte. Le encantaba que Celie hubiera tomado la iniciativa. Le encantaba la pequeña y ardiente llama de decisión que notaba en ella. Le encantaba que ella superara su propia inexperiencia y sobrepasara sus límites.


Ella se sentó más cómodamente y la presión y el fuego aumentaron. Nick la tomó de los hombros y la estrechó contra sí para profundizar el beso y dar más intensidad a la escena. Ella no sabía qué la había impactado y sólo imaginarse su reacción lo excitaba más. ¿Cómo se movería ella? ¿Qué ruidos haría? Un lazo le cerraba el escote de la blusa. Nick tiró de uno de los extremos y lo deshizo. Le abrió la blusa hasta los hombros y se maravilló con la visión de sus pechos. Sumergió allí la cara y el escotado sujetador de encaje le permitió saborear su piel. Notó que ella se cimbreaba y jadeaba y que sus dedos se le clavaban en los hombros. La respiración se le entrecortó más cuando le soltó el sujetador y se lo quitó. —Maravillosos —susurró él. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 68-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Ella intentó besarlo otra vez, pero Nick no lo permitió. Le pasó los dedos por los labios sin apartar la vista de los pechos, pasándole la punta de la lengua por los pezones y por el borde de la areola rosada, donde se unía con el color más pálido de la piel. Los pezones se endurecieron más y se los introdujo en la boca. Ella se levantó ante el espanto de Nick que pensó que iba cortar aquello.


Sin embargo, no iba a cortar nada. Sólo quería más. Levantó a Nick y le quitó el yérsey. —Mucho mejor. Lo dijo con el tono de secretaria eficiente que enloquecía a Nick porque lo había oído durante meses y nunca se le había ocurrido pensar lo erótico que podía ser en aquella situación. Ella le puso las manos en el pecho y acarició el sedoso pelo. —¿Desde cuándo haces gimnasia? —¿Mmm ... ? —¿iba a ponerse a charlar de bobadas en ese momento?— Ah, lo dices por la habitación de arriba . Un par de años —seguía sin salir de su asombro por la pregunta—. He ido a distintos gimnasios desde que tenía veinte años. —Me gusta el resultado. No se nota mucho cuando vas con traje. No me había dado cuenta. Impresionante, pero no exagerado. Muy deseable —bajó el tono a un ronroneo—. Muy besable. —Supongo ¡Ah ... ! Ella le pasó los labios desde la base del cuello hasta el ombligo y su aliento le abrasó la piel. Lo tenía agarrado de las caderas y seguía bajando hacia el botón de la cinturilla, hacia la cremallera .. Nick sólo pensaba en abrirle todos los pasos, pero si llegaban a ese punto, sería irreversible. Irreversible... Era un buen panorama. Un panorama perfecto. Su cuerpo aseguraba que era un


panorama inevitable. Otra parte de sí mismo le recordó los límites y que ella era su secretaria ejecutiva, no su amante ejecutiva. Quería pasarle los dedos por el pelo y retenerla allí. Quería cerrar los ojos y averiguar qué se proponía acceder y cómo. ¿Cómo recorrería aquel camino la eficiente Cecilia Rankin? Sin embargo, sabía que tenía que mantener el dominio de sí mismo y de la situación antes de que cayeran por un precipicio del que nunca podrían regresar. Apretó los dientes. —Para, Celie. Lo tenía abrazado por los muslos y giró la cara hasta apoyar la mejilla en el hueso de la cadera. Lo miró. Ella tenía el pelo despeinado alrededor de la cara y los ojos grisáceos era como unas perlas negras. —Bueno, ya he parado. ¿Quieres quitarte los vaqueros? —Sí. No. Sí, pero... Lo sabes... pero... ¿Desde cuándo eres tan lanzada? No —se corrigió rápidamente—. No contestes eso. Es sólo que. . Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 69-91 https://www.facebook.com/novelasgratis La agarró de los brazos y los soltó de sus muslos aunque ella le pasó los dedos


por cada músculo que se encontró por el camino. La tomó de las manos y la puso de pie. Ella restregó los pechos cálidos y desnudos contra el pechó de él. Nick sintió un estremecimiento de anhelo y tuvo que morderse las mejillas por dentro para dominarse. —Muy bien —dijo Nick— Hablemos de esto. —No hablemos —susurró ella mientras movía las caderas de un lado a otro. —No voy a hacerlo. No podemos. Hay tantos motivos para que sea una mala idea que no sé por dónde empezar. —Empieza por tres. —¿Tres qué? —Tres motivos. Has dicho que no sabías por dónde empezar. Empieza por tres motivos. —Celie… —hizo el gesto de sacar un bloc de notas y un bolígrafo y forzó una sonrisa. —Estoy preparada para tomar nota. —¿Desde cuándo eres así? —le preguntó Nick con incredulidad. —Es posible que algún día intente saberlo yo misma porque tienes razón, es una pregunta interesante, pero en este momento estoy esperando a oír el primer motivo.


—Primer motivo ... —repitió él—. Pues casi medianoche, faltan siete horas para que amanezca. —¿Y bien? —Faltan siete horas para el resto de nuestras vidas. No voy a acostarme contigo para pasar una hora en el paraíso cuando es incompatible con todo el engranaje que nos vamos a encontrar dentro de siete horas. Segundo motivo. En estos momentos, tengo que plantearme algo muy importante para mi vida y si nos acostamos, tú querrás participar en todo eso. Incluso, seguramente, yo querría que participaras. Sin embargo, eso no sería justo ni para ti ni para mí ni para nadie. Tercer motivo —se detuvo. —¿Tercer motivo ? Celie fingió no estar nada convencida de los dos motivos que le había dado, aunque, a regañadientes, lo estaba. —Tercer motivo. Carter está llorando. Escucha... —Celie tardó un par de segundos en oírlo. —Supongo que se le ha pasado el efecto de la medicina —aventuró Celie—. Hace cuatro horas que estuvimos en el hospital. —A lo mejor sigue teniendo fiebre. —Deberíamos comprobarlo.


Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 70-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Yo iré —el tono de Nick no admitía discusión. Se puso el jersey, que estaba tirado en el suelo, sin fijarse en que estaba del revés. Salió de la cocina antes de que Celie pudiera moverse lo más mínimo. Sintió frío sin él, aunque la noche de primavera era templada. El ruido de la nevera y el congelador servían de fondo para los pasos de Nick que subía las escaleras. Se tomó los pechos con las manos. Los tenía sensibles y los pezones todavía estaban duros. Sintió que algo le palpitaba muy dentro de ella al recordar el contacto tan íntimo con Nick. Era como si le hubieran arrebatado una capa cálida y protectora. Se puso precipitadamente el sujetador y la blusa, como si esas capas de tela pudieran atenuar la intensidad de los recuerdos y las sensaciones, pero no fue así. Sabía que durante meses reviviría mentalmente esa media hora. Oyó que el llanto de Carter no cesaba a pesar de la profunda y tranquilizadora voz de Nick. Necesitaba más medicina contra el dolor, pero se acordó de lo mucho que les había costado dársela en el hospital. No podía hacerlo Nick solo. Cuando Celie llegó al dormitorio de Nick, él sujetaba a Carter con un brazo mientras con el otro rebuscaba frenéticamente en la bolsa de la ropa.


—¿Dónde demonios hemos metido la medicina? —le preguntó al verla entrar. —Creo que en uno de los compartimentos laterales. —Muy bien. ¿En cuál? —Yo miraré. No puedes hacerlo con una mano. Vas a tirarlo. —¿A lo mejor eso es lo que quiere decirme? ¿Es eso lo que quieres decirme, renacuajo? Celie buscó por los compartimentos laterales de la bolsa y encontró el frasco marrón que estaban buscando. —Siéntate en la cama con él en brazos. Si gira cabeza mientras se la damos, se manchará la cara y tendremos que empezar otra vez. —Muy bien —Nick se sentó en la cama y se colocó a Carter entre los brazos —. Vuelve a estar caliente y se toca la oreja. No me extraña que se queje. Espero que el antibiótico haga efecto pronto. Celie le metió en la boca la cucharilla con la medicina. Carter intentó escupirla, pero, afortunadamente, ya se había tragado casi toda. —Tardará unos veinte minutos en hacer efecto —dijo Nick mientras contenía un bostezo.—. Yo me quedaré con él. Puedes irte a la cama. —Prefiero haceros compañía. —Yo prefiero que te vayas a la cama —la miró fijamente.


—¿Es porque no te fías de lo que podría pasar cuando Carter esté dormido en su cuna? —Acertaste. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 71-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Quería estar segura. —¿No vas a disuadirme? —¿Quieres que lo haga? Nick cerró los ojos y apretó los labios. —Sabes lo que quiero que hagas —la voz le salió como si fuera de hormigón —. No acabemos siempre con la misma discusión, Celie. Es tarde y mi distanciamiento puede convertirse en una calabaza a medianoche, por no decir nada de mi autocontrol. Además, no me extrañaría que Carter volviera a despertarse a las cuatro. Duerme un poco. —¿Por qué crees que lo he hecho, pequeñajo? —le preguntó Nick a Carter cuando estuvo seguro de que Celie estaba en su cuarto. —¿Por qué he rechazado a una mujer muy deseable y que me atrae con locura?


Acunó al niño en sus brazos y sólo consiguió algunos ruidos confusos como respuesta. La luz era muy tenue y el ambiente sereno y silencioso. Muy agradable. Debería tener una mecedora, no era muy cómodo estar sentado en el borde de la cama mientras se movía adelante y atrás. —Tienes que dormirte, Carter —el bebé lo miró con curiosidad e interés— Ah, ¿quieres saber mi teoría sobre lo que está pasando? Ya, supongo que tienes un interés personal. Sonrió al bebé porque era casi imposible no sonreír y Carter le devolvió la sonrisa. —Muy bien —siguió Nick—. Mi teoría es muy sencilla. Celie y yo nos hemos encontrado con toda una serie de sentimientos que no habíamos necesitado hasta ahora. Enterarme de que existías fue increíble. Podría parecer que tu existencia debería ser el final de la historia, pero no es así. ¿Tiene algún sentido? Carter volvió a sonreír. Empezaba a parecer somnoliento y ya no lloraba. Nick, con mucho cuidado, se quitó los zapatos y se tumbó en la cama. Si se quedaba así, con Carter entre los brazos, y se tapaban con la colcha, el bebé se dormiría enseguida.


—Sólo me he acostado con una mujer cuando no ha habido complicaciones —le confesó a su sobrino. — Cuando los dos teníamos muy claro lo que queríamos y hasta dónde íbamos a llegar. La cuestión es que el sexo es como una droga que te altera la cabeza. Tú, todavía no necesitas saberlo, pero algún día lo sabrás. Puede deformar tu percepción de las cosas. Puede conseguir que creas que sientes cosas que no sientes, sobre todo cuando eres inexperta, como Celie. Carter bostezó. —Ya —Nick también bostezó—. Querías la versión corta. No te preocupes, ya he terminado casi. Todo se resume en que yo soy quien tiene el poder y el control y eso es una responsabilidad. Hacia ti; hacia Ellen, hacia Sam hacia Celie. Sobre todo no puedo crearos ninguna expectativa que no pueda satisfacer a plena luz del día. No os lo merecéis. Especialmente Celie ... Cerró los ojos e intentó encontrar las palabras adecuadas para que Carter entendiera exactamente lo que tenía Celie de especial, por qué se merecía un trato Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 72-91 https://www.facebook.com/novelasgratis especial. El bebé le daba calor en el brazo. Tenía cerrados los ojazos marrones y la respiración era tranquila y regular. Sin embargo, Nick tenía que contarle lo que sentía por Celie antes de que se durmiera. Lo pensaría un poco antes de hablar ... La cama se movía y alguien hacía ruidos, ruidos raros y felices que no decían


nada. Entraba luz en la habitación, pero Nick decidió que no tenía por qué despertarse. La cama se movió más y la criatura que hacía esos ruidos sin palabras parecía encantada de la vida. Hasta que oyó un grito y una exclamación de una voz femenina que reconoció. Abrió los ojos como impulsados por un resorte y vio a Celie. Tenía a Carter en brazos y estaba dándole unos besos para calmarlo. Él lloraba con la fuerza de un huracán. —¿Se ha caído de la cama? —preguntó Nick—. He debido de quedarme dormido con él en brazos. Se ha despertado para jugar, pero yo no me he dado cuenta de lo que estaba pasando. —No se ha golpeado la cabeza —le tranquilizó Celie. Ha caído con los pies por delante y se ha quedado sentado. Además, yo lo sujeté a tiempo. —Gracias. Gracias de todo corazón. ¿Lo oíste desde tu cuarto? —Oí que quería jugar, pero como tú no reaccionabas, supuse que seguías dormido. Pensé sacarlo de la cuna y llevarlo abajo para que siguieras durmiendo. Tranquilo... —le dijo a Carter—. Te has asustado, ¿verdad? Ya ha pasado todo. —Hay que pensar en muchas cosas cuando hay un bebé —puntualizó Celie. Los dos dieron un doble sentido a sus afirmaciones.


En ese momento, las camas eran como precipicios para los dos y tenían que pensar en muchas cosas por un bebé. Nick comprobó la reacción de Celie al ver que se ponía seria y pensativa. Había que pensar en muchas cosas. Como en el futuro de Carter. Además, había otra cosa. La noche anterior. El disparate que estuvo a punto de pasar entre ellos. Lo que ella, desvergonzadamente, intentó tramar con una mezcla de eficiencia y tímida perversión que lo estremecía cada vez que se acordaba. Él sabía, por cómo lo miraba y se sujetaba el cuerpo, que ella todavía lo tenía presente, pero no podía interpretar qué le parecía. Seguramente, lo que le pareciera daba igual. Bastaba con que uno de los dos tuviera la certeza de que eso no llevaba a ninguna parte y no volvería a suceder. —Será mejor que llame a Ellen para informarle —comentó Nick para cambiara un tema más seguro. Se quedó un poco pasmado al darse cuenta de que consideraba que Carter era un tema más seguro que Celie. —Me pregunto si ella intentaría llamar aquí anoche, cuando estábamos en el hospital —siguió Nick precipitadamente—. Aunque a lo mejor estaba demasiado absorta con su nueva nieta —¿Vas a contarle lo de la infección de oído?


Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 73-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Cuando vuelva. No quiero preocuparla. Parece que esta mañana está bien y ha dormido incluso cuando se le ha pasado el efecto de la medicina. Quizá el antibiótico esté funcionando. —Hay que darle otra dosis con el desayuno. Los tres comieron en la cocina que resplandecía con la luz del sol. El día de mayo prometía ser maravilloso, con el cielo despejado y unos veinte grados de temperatura. Dentro de una semana, el verano se presentaría, temprano como siempre y muy distinto dé la primavera; con más humedad y cielos pálidos y rasos. Había que disfrutar de aquel día. Nick llamó a su hermano después de desayunar y Sam dijo que se pasaría por allí más tarde y los acompañaría al parque. Celie oyó la mitad de la conversación, pero podía adivinar que Sam estaba deseando conocer a su sobrino, aunque era menos capaz que Nick de plantearse su adopción. Después de la llamada, Nick y Celie sacaron a Carter al porche de madera que daba al jardín de la parte sur. El bebé se sentó al sol en una manta llena de


almohadones y al cabo de un rato empezó a llorar con un llanto que, incluso para Celie y Nick, decía claramente que tenía sueño. —Yo lo llevaré—se ofreció Celie. Necesitó un rato para cambiarle los pañales y dejarlo instalado. Cuando volvió al piso de abajo, comprobó que Sam había llegado. Los dos hermanos estaban en el despacho de Nick. La puerta estaba entreabierta y Celie oyó dos frases con la palabra «abogado». Eso le bastó para saber que hablaban del divorcio de Sam. Volvió al piso de arriba, eligió un libro de misterio de la estantería de su cuarto Y salió al porche. Carter durmió hasta mediodía. —¡Caray! —exclamó Sam cuando Nick bajó con el niño. Celie estaba entrando del porche. Sam parecía muy impresionado. Celie se dio cuenta de que había adelgazado y parecía demacrado. Si Nick ya estaba preocupado antes de la separación oficial, Celie notó que en ese momento lo estaba más todavía. Ella se encontró fuera de lugar. Los dos hermanos estaban muy unidos y la llegada de Carter los uniría más. Ya no se sentía segura allí por muchos motivos. Sam estaría preguntándose por qué la había llamado como niñera sustituta en vez de


pedir otra en la agencia. Ella no quería que le hiciera ninguna pregunta comprometida ni que le contara nada a Kyla. —Tómalo, hermano. —Estaba claro que Nick quería que su hermano se concentrara en algo concreto. —No sé cómo se hace —replicó Sam. —Tiene un pequeño secreto. Lo aprenderás antes de lo que piensas. Ya soy un experto a las veinticuatro horas. —Voy a tomarte la palabra, Nick —comentó Celie mientras aparecía con el libro en la mano. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 74-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Qué quieres decir?—le preguntó Nick un poco asustado. —Si eres un experto, ya no me necesitas. Lo más complicado pasó anoche, estoy segura de que Sam y tú queréis enseñarle cosas de hombres, ¿no? Seguro que ya puede aprender a batear ... —el tono de brama no funcionó—. Yo ... verás ... yo tengo que hacer cosas en casa antes del lunes... —¿Lavarte la cabeza? —le preguntó Nick con un brillo irónico en los ojos.


—Sí —Celie le aguantó la mirada—. ¿Puedo tomar prestado este libro? —Sólo si me prometes devolverlo cuando yo lo necesite urgentemente, como esta noche, por ejemplo. —Carter no va a despertarse esta noche. Además, tú sabrás tan bien como yo lo que quiere. A lo mejor Sam puede quedarse —Yo también tengo que hacer cosas antes del lunes —aseguró Sam con el ceño fruncido—. Mi abogado dice que tengo que repasar todo ... —se calló al acordarse de que Celie estaba en la habitación— Ahora te lo cuento, Nick. Celie, no me gustaría aburrirte con mis historias. —Claro. Lo entiendo, Sam. Celie subió a su cuarto para hacer la bolsa de viaje y Nick apareció en la puerta justo cuando había terminado de hacerla. Al verlo, el corazón le dio un vuelco. Esa mañana no se había afeitado y llevaba unos vaqueros y una camiseta gris. No podían mirarse, ni a aquella distancia, sin sentir una atracción. —Gracias por quedarte —le dijo Nick. —Ya ... pero he comprendido que Sam y tú teníais que estar solos. —Eso no ha sido quedarte, ha sido marcharte. —Me ha gustado quedarme y me habría quedado más si Sam no hubiera venido a hacerte compañía. No tienes que agradecerme nada.


—Pero quiero agradecértelo. —¿Y si yo te dijera que preferiría que no lo hicieras? —Me daría igual. Por cierto, estas horas se reflejarán en tu talón a final de mes. —No —Celie notó que las mejillas le abrasaban y que el alma se le caía a los pies—. Me niego rotundamente, Nick. Le ofendía que quisiera pagarla por haberlo ayudado con Carter. Ella sabía por qué le ofendía y también sabía por qué se lo había comentado él. Los dos veían las cosas de forma muy distinta y Nick no daba muestras de que creyera que debería cambiar. —Ya sé que no lo quieres —aclaró Nick sin sonreír—, pero es algo que no depende de ti. Te llevaré la bolsa al coche y ya te veré el lunes por la tarde. —Hasta el lunes, hermano —se despidió Sam mientras se montaba en el coche— Buena suerte con lo que queda de fin de semana. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 75-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Bueno, nos hemos quedado solos, pequeñajo —le dijo a Carter. Sam se había quedado a cenar un menú de Peg y pronto sería la hora de acostar a


Carter. Ya le había dado el antibiótico y le pareció que no necesitaba la medicina contra el dolor. Sólo le faltaba bañarlo, cambiarle los pañales y cambiarlo de ropa, porque la que llevaba estaba manchada de papilla de zanahoria. Ellen también le había dicho que le gustaba que le contara una historia antes de dormirse. Era muy espabilado para tener cinco meses y medio. Nick se sintió orgulloso y se asustó. Quería dominar sus sentimientos hacia Carter. Sam había comentado algo sobre su matrimonio, pero a él le había parecido aplicable a su paternidad. —¿Alguna vez te has preguntado si mamá y papá nos adoptaron demasiado tarde? ¿Si ya era demasiado tarde para que aprendiéramos algunas lecciones sobre el amor? ¿Si ellos ya no podrían reparar algunos reveses? Efectivamente, Nick se lo había preguntado. Había pensado mucho en lo que Ellen le había contado sobre Jane y su madre biológica. Por primera vez, había intentado recuperar los recuerdos en vez de alejarlos de él. No tenía muchos ni muy concretos, pero todos tenían algo en común: el caos y lo impredecible. En lo más profundo de sí conservaba la sensación de que, repentinamente, la seguridad podía convertirse en peligro, la amabilidad en ira y el placer en pérdida. El amor era el elemento más impredecible de todos. Podía tener muchas manifestaciones. Podía ser obsesivo y exuberante. Podía desvanecerse sin dejar rastro. Podía ser triste, aterrador e insoportable.


Sus padres habían pasado años enseñándoles, a Sam y a él, que el amor no era eso, pero no lo habían conseguido. Sam había elegido la cara superficial del amor y lo había destrozado. Nick quería esperar hasta que el amor le llegara en un precioso paquete que no le explotara en la cara. Seguramente, eso no era un error. Seguramente, era posible. Tomó al bebé en brazos y subió al cuarto de baño. Como había estado enfermo la noche anterior, Celie y él no habían tenido la oportunidad de bañarlo juntos. Nick se dio cuenta de eso y de que no sabía por dónde empezar. Llegó al cuarto de baño, comprobó que no había nada para bañar a un bebé y se rió al ver su reflejo y el de Carter en el espejo. —Míranos. ¿Qué vamos a hacer, renacuajo? ¿Puedo meterte en la bañera? ¿Puedo usar jabón normal? ¿Me perdonarás si te doy el baño más disparatado de tu vida? Claro que sí, ¿verdad? Eres muy tolerante. Quince minutos más tarde, el cuarto de baño estaba empapado de agua y Nick, con una toalla enganchada al cinturón del vaquero, tomó en brazos al niño más sonriente del mundo. —¿Sabes una cosa? No me apetece nada que llegue el lunes —le confesó a


Carter con una sensación extraña y punzante en el pecho. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 76-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 9 Celie no creía que Nick fuera a hacerlo hasta el preciso momento en que lo hizo. No creía que fuera a devolverlo a Ellen como si hubiera cumplido con su tarea y eso no hubiera afectado a sus sentimientos. El viernes por la noche se había mostrado cariñoso con Carter y más cómodo con la relación. El domingo le había dicho a Sam, con cierto orgullo, que ya era un experto. A pesar de haberse sentido ofendida porque Nick quisiera pagarle por lo que había hecho, había pasado el resto del fin de semana con una sonrisa en los labios al imaginarse que los sentimientos de Nick hacia su sobrino se harían más profundos, sobre todo cuando no estaba ella para incordiar. Durante todo el lunes por la mañana, cada vez que sonaba el teléfono, ella se imaginaba que sería Nick para darle alguna instrucción urgente.


Se imaginaba que la llamaría para decirle que había decidido adoptar a Carter o, por lo menos, que cancelara algunas reuniones de esa tarde para poder hablar con Ellen porque quería tener un papel más importante en la vida de Carter. Sin embargo, él no llamó. Ella hizo el trabajo que tenía sobre la mesa y despachó con algunos ejecutivos en nombre de Nick. Luego, a la hora de la comida, empezó a remolonear porque no quería dejar el edificio antes de que él llegara. Llegó a la una y cuarto. —Habría venido antes, pero el vuelo de Ellen se ha retrasado. —¿Qué ha pasado? ¿Cómo ha ido todo? —le preguntó Celie. —No fue nada, sólo una avería mecánica. —Me refería a Carter, a Ellen... —Le conté lo de la infección del oído, pero no le preocupó. Su hija y su nieta están muy bien y se lo ha pasado de maravilla el fin de semana. —¿Dónde está Carter? Nick la miró. —En el coche de Ellen, de vuelta a Cleveland —contestó con un tono de paciencia algo exagerado—. Ya sabías que ése era el plan, Celie. —Sí, pero... —se le irritaron los ojos—. Se pueden cambiar los planes.


Los sentimientos podían cambiar. Todo podía cambiar. Celie no se molestó en decírselo y Nick se limitó a dirigirse hacia su despacho. —Necesito que hagas algunas llamadas telefónicas —le dijo Nick desde la puerta— Quiero que prepares una lista de agencias de asistencia doméstica en Cleveland, y de niñeras. He hecho un borrador de los requisitos. Puedes echarle una Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 77-91 https://www.facebook.com/novelasgratis ojeada para ver si me he olvidado de algo. Se lo he enseñado a Ellen y le ha parecido bien, pero tú tienes experiencia en asuntos de personal y de contratación. —Claro. No había usado un tono tan impersonal y neutro con él desde la primera semana de trabajo. En los nueve meses que había sido su jefe, él nunca la había hecho llorar, pero siempre había una primera vez para todo. —¿Cuándo quieres la información y que te de vuelva el borrador? —le preguntó Celie. —Lo antes posible. Ellen necesita ayuda y quiero resolverlo enseguida. Iré a hacer las entrevistas en cuanto estén programadas. —¿Sam también ... ? —Sam lo ha dejado en mis manos, como harás tú, Celie, aparte de ocuparte


de las cosas que yo te pida. —Entiendo. —No es nada personal ... —Nunca lo es —se atrevió a replicar Celie. —Como debe ser en nuestra situación —Nick apretó las mandíbulas—. Hemos corrido el riesgo de olvidarlo y tenemos que volver al cauce establecido. ¿Ha quedado claro? —Muy claro. —Perfecto. Celie consiguió contener las lágrimas hasta que volvió a su casa esa noche. Si Nick no podía integrar a Carter en su vida, tampoco tenía un sitio para ella. Celie no podía expresarlo mejor y no podía comprender por qué iba a ser verdad, pero sabía que lo era. Ella lo amaba de tal manera que necesitaba que él quisiera a Carter como a un hijo y eso parecía poco probable. El apartamento parecía sentir lo mismo que ella. El reloj iba más despacio y el agua para cocer la pasta tardó mucho en hervir. Esa noche había tenido una serie de sueños con baúles anticuados, archivadores mordernos y anuncios por palabras


subrayados en periódicos. No sabía lo que querían decir ni cómo darles una interpretación positiva. La bordadora de sueños la ayudaba a embalar. —¿Voy a perder el trabajo? ¿Voy a marchame de aquí? —le preguntó Celie. —Kyla mejorará con el cambio. No te preocupes. —Me alegro por Kyla. —replicó Celie con cierto sarcasmo. La misteriosa respuesta era cuando menos fastidiosa. Celie miró a la bordadora de sueños, pero ella se limitó a sonreír y siguió doblando telas. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 78-91 https://www.facebook.com/novelasgratis A la mañana siguiente, en el alféizar, había una vieja etiqueta de papel de las que se pegaban en los equipajes. Esa misma tarde encontró una nota de Anna Jardine en el buzón del correo: Éste es mi número de teléfono. Me encantaría que me llamaras. ¡Quiero que me pongas al día del bebé de tus sueños! A Celie le habría gustado poder decirle algo más positivo. A finales de semana, Nick ya había elegido la niñera y la asistenta para Ellen. Empezaban a trabajar el lunes siguiente.


Entretanto, la madre y el padre de Nick habían ido a Ohio a pasar el verano. Estarían parte del tiempo con Nick, otra parte con Sam y el resto en una cabaña preciosa que tenían a orillas de un lago. Llevaban unos cuantos años haciendo lo mismo, desde que su padre se había jubilado como ejecutivo de una empresa farmacéutica. Nick y Sam habían planteado su decisión sobre Carter como un hecho consumado y sus padres no lo discutieron. Aun así, querían conocerlo y acordaron con Ellen que pasarían a visitarlos un fin de semana camino de la cabaña. Cuando llegaron a la cabaña. Llamaron a Nick para decide que habían pasado un par de horas muy agradables con el niño. —El bebé es adorable —dijo su madre—. ¡Y la señora Davis parece muy capaz! Ya me gustaría a mí ser la mitad de capaz que ella, si alguna vez soy abuela... Sus padres nunca habían apremiado a Sam o a Nick para que se casaran y tuvieran hijos. Era un terreno en el que preferían mantenerse al margen. Nick siempre los había adorado por eso, como los adoraba por otras muchas cosas, pero aquel domingo por la noche, cuando colgó el teléfono, se sintió desbordado por el deseo irracional de que hubieran sido injustos por una vez en la vida. Quería


que lo hubieran presionado sin motivo, que hubieran expresado alguna opinión que él no compartía, para poder hacer exactamente lo contrario. Quería que lo chantajearan sentimentalmente con alguna historia fabulosa sobre montones de regalos debajo del árbol de Navidad o sobre enseñar a pescar a un niño. Él podría haber dicho que eso era imposible, pero también podría haber dado su brazo a torcer y hacerlo porque les hacía ilusión a ellos. Todo aquello era un disparate y lo olvidó. Habían pasado más de dos semanas. Unas semanas complicadas, llenas de pequeños problemas que él normalmente remitía a Celie y se olvidaba de ellos. ¿Por qué había dejado de funcionar esa estrategia? Quizá porque los dos estaban tensos y distantes. Enfadados. Rebosante de la misma atracción, a pesar de los intentos por pasada por alto. Estaba claro que ella también estaba deseando que desapareciera. Él seguía queriendo justificarse ante ella y eso le enfadaba todavía más. Él quería decirle todo lo que hablaba con buen cada vez que la llamaba para preguntar por Carter y cómo funcionaban la niñera y la asistenta. Sin embargo, siempre se contenía Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 79-91 https://www.facebook.com/novelasgratis y no le decía nada. Que Celie pensara lo que quisiera. Si creía que nunca llamaba a Cleveland, mejor. Era su vida y no era de la incumbencia de ella.


—¿Te importaría hacer una copia de este informe para la reunión de esta tarde? — le pidió a Celie. Habían pasado casi tres semanas desde que pasó el fin de semana con Carter y era una mañana de jueves inexplicablemente calurosa. Efectivamente, al día siguiente se cumplirían tres semanas. No era que llevara la cuenta... El aire acondicionado estaba perdiendo la batalla con el sol que entraba por los ventanales y él estaba de mal humor. Gracias a Dios, el sol desaparecería de su despacho por la tarde y él podría trabajar un poco mejor. —La fotocopiadora funciona mal —le contestó Celie a su petición. Era lo que le faltaba. Él sabía que Ellen Davis no tenía aire acondicionado en su casa. ¿Qué haría con Carter? ¿Qué había hecho con todos sus hijos? Ellen era impresionante. Había estado pensándolo toda la mañana. Casi todos sus pensamientos se dirigían directamente a Carter y los que no lo hacían se dirigían a Celie. —El técnico está en ello —le explicó Celie. —¡Fantástico! —exclamó Nick. —¿Quieres algo más? —¿Hay algo más que no funcione?


—Nada, que yo sepa. —¿Nada funciona? —Todo funciona, Nick —le contestó pacientemente Celie que seguía de pie delante de la mesa de Nick—. No hay nada más que no funcione. Ella pensó que, últimamente, todas sus conversaciones. Eran así. Siempre se entendían mal. Todos los días. Estuvo a punto de llorar. Volvió a su despacho con el informe que él quería que fotocopiara. Lo haría en cuanto el técnico arreglara la fotocopiadora. Mientras tanto, organizaría otro viaje que tenía que hacer con su jefe la semana siguiente. Sería el primero desde que fueron a California y no le apetecía nada. Sonó el teléfono y reconoció la voz de Ellen Davis. —¿Se puede poner Nick? —Te paso con él, Ellen. Celie había decidido que Nick siempre se pondría a las llamadas de la madre adoptiva de su sobrino y él no lo había discutido. No era gran cosa para allanar el camino de su relación y estaba segura de que la bordadora de sueños estaría decepcionada con ella; ella misma estaba decepcionada consigo mismo. Si amabas a un hombre y él ni siquiera te escuchaba, ¿qué


sentimientos demostraba con eso? Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 80-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Nick, en el horno de su despacho, contestó la llamada. —¿Pasa algo, Ellen? Ella ya había llamado un par de veces a media mañana, pero sólo cuando era importante. Hacía dos semanas le había pedido que le mandara la receta del antibiótico porque no se lo había dado y otro día, la semana anterior, lo había llamado para decirle que la niñera estaba enferma y para preguntarle si tenía que llamar a la agencia para que mandaran a una sustituta. —Naturalmente —le contestó—. No tienes que pedirme permiso para eso. —Ya lo sé, pero quiero saber si tengo que hacerlo. —Ellen estaba encantada de apañarse sola. —Bueno ... algo ... —contestó Ellen a la primera pregunta de Nick. Nick sintió que el pulso se le paraba. —¿Qué pasa? ¿Qué ha pasado? —Lo siento. Lo de la niñera y la asistenta no funciona. Son encantadoras y voluntariosas, pero no estoy acostumbrada a dar órdenes a personas que están todo


el rato alrededor de mí. Intento sacar partido a tu dinero, pero estoy demasiado incómoda. —Podemos entrevistar a más gente. A lo mejor es cuestión de la personalidad. —No. Lo que pasa es que no estoy acostumbrada. Sé que tienes razón. La semana que viene cumplo setenta años y no soy la persona indicada para cuidar de Carter yo sola. Además, anoche vino de visita mi hija Lisa con sus dos hijas. Viven en Maine. —Entonces, la casa estará abarrotada —comentó Nick. Él seguía esperando alguna noticia de Carter que realmente lo impresionara. Estaba impaciente y con el corazón en un puño. No parecía que el bebé estuviera en el hospital ni nada parecido, pero sabía que había algo más. —Bueno, Lisa me ha dado una idea para que las cosas funcionen mejor para todos —dijo Ellen—. Ella y Jane crecieron juntas. Lisa sólo era dos años mayor y fueron muy amigas durante un tiempo. Tiene dos hijas de tres y cinco años. Llamó a su marido a primera hora de la mañana después de que lo comentáramos anoche y él está de acuerdo. —De acuerdo, ¿con qué? Ellen le explicó el plan en dos palabras y Nick colgó el teléfono. Estaba


demasiado impresionado para poder hablar. Cuando Celie volvió a entrar en el despacho de Nick para llevar le unos papeles, se lo encontró sentado en su butaca con una expresión que dejaba muy claro que tenía algún problema. —¿Qué ha pasado? —le preguntó—. ¡Nick! Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 81-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Si él la hubiera mirado, habría captado claramente lo que ella sentía, pero él tenía la vista perdida. Parecía como un hombre que padeciera de vértigo y estuviera al borde de un precipicio de cien metros de altura. —Ellen ha llamado. Su hija de Maine quiere adoptar a Carter. —¡Nick! —volvió a decir Celie que se había quedado sin palabras. —Yo ... —Nick sacudió la cabeza. —No quieres que se vaya tan lejos —era evidente. —No. —¿Y qué quiere Ellen? —Lo mismo que yo. Todos queremos lo mejor para Carter —Nick se levantó y


empezó a ir de un lado a otro—. He estado engañándome. Celie. Creía que podríamos hacer que funcionara tal y como lo habíamos acordado pero ahora tengo que elegir .. No sé si podré hacerlo. —¿Hacer qué, Nick? —Tomar la decisión acertada ¿Podría ser el mejor padre para él? —Sólo si quieres serlo —Celie no sabía si estaba escuchándola—. Eso es lo único que él necesita. Que quieras serlo. —No sé si podría —concluyó Nick con tono pesaroso. Nick se inclinó sobre la mesa con los ojos cerrados y sacudiendo la cabeza. Celie esperó en silencio y parecía como si él casi ni se diera cuenta de que ella estaba allí. Celie no sabía si abrazarlo para calmado o intentar convencerlo de que superara todo lo que le impedía querer lo suficiente a Carter. Sin embargo, ya había sufrido bastante por meterse en la vida de Nick. No le importaría sufrir más si eso sirviera de algo a Carter o a Nick, pero ya creía que no serviría de nada. —Estaré en mi despacho si me necesitas —terminó diciendo Celie. —Gracias —Nick seguía con los ojos cerrados. Poco antes de la comida, el técnico le comunicó que la fotocopiadora ya


funcionaba. Celie agarró el informe que le había dado Nick. —Entonces, ¿puedo. .? —Claro —le contestó el técnico— Pruébelo usted misma. Veinte minutos después, Celie volvió con un montón de papeles para la reunión de esa tarde. Los dejó sobre su mesa y fue al despacho de Nick para decírselo. Sin embargo, el despacho estaba vacío. También hacía mucho calor. Celie comprobó el aire acondicionado y descubrió que una de las salidas de aire estaba cerrada por algún motivo que ignoraba. La abrió y notó que el aire fresco salía otra vez. Cuando él volviera la habitación estaría más agradable. Aunque no sabía adónde había ido .... Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 82-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Celie —Kyla estaba justo detrás de ella—. Me ha pedido que te dijera que se ha ido. —¿Que se ha ido? —Celie se dio la vuelta. —Todo el día. No sabe cuándo volverá. ¿Qué pasa? —Eso no estaba en el programa. —Ya. Parecía bastante agitado. Me ha dicho que Sam tendría que ocuparse de la


reunión de esta tarde —Kyla frunció el ceño y sonrió forzadamente—. ¿Qué les pasa a los dos hombres de negocios impasibles con los que trabajábamos? —¿Crees que han cambiado? —preguntó Celie. —¿Tú no? Nunca pensé que el divorcio fuera a afectar tanto a Sam. —A mí me encantaría que Nick cambiara —soltó Celie. —¿No crees que vaya a cambiar? —Creo que hará todo lo posible para no cambiar. ¿Sabes una cosa? No estoy segura de hasta cuándo voy a soportar verlo hacer eso. —Celie ... ¿Vas a marcharte? —Él insiste en que no lo haga... —Si podéis hablaros con esa confianza es que sois muy francos el uno con el otro. Yo tengo la sensación de que Sam ni siquiera se acuerda de mi nombre la mitad de las veces. Sólo soy la rubia que le hace las cosas. —Kyla, eso no es verdad. —Lo es por el momento. El otro día hablé de mi hija y me miró como si se hubiera olvidado de que tengo una. Ni siquiera sé por qué me molesta, pero estábamos hablando de ti. ¿Realmente tienes que marcharte?


—Nunca pensé que tendría que hacerla por un motivo como éste. —Celie... —Pero creo que no puedo quedarme para ver cómo sigue siempre igual, Kyla — tenía la voz entrecortada por las lágrimas. Al menos cuando ... cuando .... —Sientes lo que sientes —Kyla asintió con la cabeza. —Siento lo que siento—confirmó Celie. —¿Quieres que me ocupe de tu parte de la reunión? —se ofreció Kyla. —No, estoy bien. Supongo que Nick me llamará para decirme qué le pasa. ¿Dijo... si era ... algo personal? Kyla arqueó una ceja. —Por la expresión de su cara parecía que sí lo era. Aunque él no lo mencionara. —Sin embargo, eso no era de mucha ayuda para Celie. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 83-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 10 Nick no apareció para la reunión, tampoco llamó ni se presentó en la oficina al día siguiente, aunque Celie tenía una lista de tareas en el contestador automático.


—No he vuelto a verlo —le dijo Celie a Anna Jardine mientras tomaban un café con la pequeña Maybelle. —Estás realmente preocupada... —Me gustaría saber qué significa todo esto. ¿Tan rápidamente avanza la adopción por parte de la hija de Ellen? ¿Habrá ido a Cleveland para despedirse de Carter? —Maine tampoco está en el fin del mundo. —Está demasiado lejos. —¿Nuestra querida amiga no te ha dado ninguna pista? —No —Celie frunció el ceño y miró al espejo, que le pareció polvoriento—. La verdad es que no está ayudándome mucho. Sigue embalando y subrayando anuncios por palabras. —Es como si pronto fueras a cambiarte de apartamento —Anna sonrió como si se acordara de algo entrañable. Celie tenía los ojos cerrados y sacudió la cabeza. —No. Voy a buscar un trabajo nuevo. El jueves, Kyla me preguntó si iba a marcharme. Yo no lo había pensado y no quiero hacerlo, pero empiezo a pensar que


es la única alternativa juiciosa. Sobre todo, si Nick permite que Carter se vaya a Maine. Anna dio un sorbo de café y volvió a sonreír. —¿Acaso la bordadora de sueños no te ha convencido todavía de que no hay alternativas juiciosas? —¡A veces no es tan clara como yo quisiera! —Espera y verás. Anna tomó en brazos a su hija para darle un beso. —Cuéntame qué te pasó, Anna. ¿Cuál fue la secuencia de tus sueños? ¿Cómo te cambiaron? ¿Cuánto tardaste en vedo todo claro? Me gustaría saber toda la historia, si no te importa contármela. . Celie quería un final feliz, aunque no fuera el suyo. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 84-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡Me encantaría contártela! Celie bebió un poco de café y sonrió. —Soy toda oídos. —Todo empezó cuando yo estaba trabajando de modelo ... El teléfono de Celie sonó y Anna no pudo terminar la frase. Lo descolgó con una


intuición. —¿Nick .. ? —¿Cómo sabías ... ? Da igual. Debería estar acostumbrado a tus visiones. Celie no reconoció qué aquella vez había dicho su nombre sólo por desesperación. —Estoy en el coche —siguió Nick—. Quería saber si estabas en casa. ¿Puedo pasarme por ahí? —Claro. —Tardaré cinco minutos. Tardó tres. Anna le había preguntado a Celie si seguía con la historia, pero Celie le había confesado que no podría prestarle atención. —Lo entiendo. Prepararé a Maybelle y nos iremos. La próxima vez pásate por casa. Me encantaría que conocieras a mi marido. —A mí también me encantaría. —Te llamaré, ¿de acuerdo? Anna y Maybelle se encontraron con Nick que subía las escaleras. Celie hizo unas someras presentaciones y Anna fingió mucha prisa. Nick tenía otro aspecto. Su presencia llenó todo el apartamento, pero eso no era nada nuevo. Lo habría llenado en cualquier momento que hubiera ido allí. Entonces,


¿qué tenía de distinto? ¿Una sonrisa amplia y burlona? ¿Una energía radiante? ¿Una mancha azul en la parte trasera de los pantalones? Celie vio la mancha reflejada en el espejo, que ya no le pareció polvoriento. Quizá hubiera cambiado la luz. —No sé por dónde empezar —Nick iba de un lado al otro—. Quiero enseñarte algo. ¿Es eso lo que debo hacer primero? Celie se rió. —Si quieres... Ella no sabía lo que le esperaba. Él se había quitado todo el peso que lo abrumaba. Había tomado una decisión y estaba encantado. A Celie se le aceleró el pulso. —Me gusta tu apartamento —Nick miró el espejo, el candelabro y el alféizar de la ventana—. Eh, apartamento, me gustas. Normalmente no suelo hablar con el apartamento de los demás, pero en este caso me ha parecido procedente. ¿Ella suele contestar? —No de día. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 85-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Entonces, a lo mejor tendré que venir de noche —le dio tiempo para que ella reaccionara—¿ Celie ... ?


—Dime. —¿Necesitas algo? Tu bolso o algo así. . Parece un barrio seguro, pero tengo un caballo en la parte de atrás del coche y nunca se sabe. —¿Un caballo? —agarró su bolso con un nudo en el estómago—. Estoy preparada. —Es un juguete. Lo verás enseguida. Nick alargó el brazo para abrir la puerta y ella notó que le rozaba el hombro. Lo miró y se quedó paralizada. El deseo y el amor la dominaban y sentía el anhelo de acariciarlo y decirle todo lo que sentía. —Vamos. —¿Sólo quieres que vea el caballo? —le preguntó Celie. —No. Hay mucho más. Nick empezó a bajar las escaleras y Celie lo siguió sin dejar de admirar aquel cuerpo que amaba. Casi no podía respirar. A Celie le pareció que el caballo era impresionante. —¿Es un regalo para Carter? ¿Sería el regalo de despedida? El peso que se había quitado de encima, ¿sería el peso de la responsabilidad? Algunos hombres estarían encantados de pasarle


la carga a una familia responsable de un Estado lejano. —Efectivamente —respondió Nick a la pregunta del regalo. El caballo era precioso y podía imaginarse a Carter tratándolo como si fuera un animal de compañía. —¿Qué pasa, Nick? ¿Qué habéis decidido Ellen y tú? —Nick no contestaba. —Ya sé que no es de mi incumbencia, pero... —Tenemos que hablar, Celie. Abrió la puerta del coche para Celie y la miró con los impresionantes ojos azules. A Celie se le aceleró el pulso más todavía. Deseaba con toda su alma compartir la energía que desprendía su jefe, pero cierto instinto de supervivencia la retuvo. Él ya le había hecho bastante daño. Aunque fuera a adoptar a Carter y estuviera encantada por los dos, aquello no tenía nada que ver con ella. Nick la había dejado al margen de su vida personal salvo para las ocasiones más desesperadas y no quería ser una tabla de salvación. —Quiero exponerlo por el orden correcto, ¿de acuerdo? —Nick la miraba con seriedad—. Me parece importante. Primero, antes de hablar, vamos a mi casa. —Muy bien. Nick conducía con el ceño fruncido y Celie le preguntó si le pasaba algo.


Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 86-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Espero no haber hilado demasiado fino —contestó Nick—. Quería que todo saliera perfectamente. Cuando llegaron a su casa. Nick la agarró de la mano como si estuviera impaciente de arrastrarla dentro. Llevaba el caballo debajo del otro brazo. Celie notó otra mancha de pintura en los escalones del garaje. Una mancha amarilla en vez de azul. Por lo demás, todo seguía igual... Hasta que la llevó al piso de arriba. El gimnasio ya no era un gimnasio. Era el cuarto de Carter. Nick dejó el caballo en el suelo y miró alrededor. —Los decoradores terminaron hace un par de horas, pero me pareció que la moqueta estaba bastante vacía y el caballo le daba un poco de vida. ¿Te gusta? —Es maravilloso, Nick. —Me refiero a toda la habitación —Nick abrió las ventanas para que se fuera el olor a pintura—. Voy a poner un poco la calefacción, si no te importa. —Claro. Por cierto, uno de los aparatos de aire acondicionado de tu despacho


estaba cerrado, por eso hacía tanto calor. —Me da igual. Al menos, hoy. ¿Te gusta la cuna y la ropa de cama? —Me gusta todo. Es perfecto. Tenía las paredes pintadas con campos verdes y un sol en el cielo azul. También había estanterías a juego para que dejara los libros y los juguetes. Ya había algunos, pero no tantos como para malcriar a Carter. Vio una mecedora y una cómoda. También vio la mesa para cambiarlo que había comprado Nick hacía unas semanas. —¿Te ha parecido el orden correcto? —Nick se acodó en la trona. —No sé... —Celie se rió. —Claro no lo entiendes. . —Sí, entiendo que vas a adoptar a Carter y estoy feliz. Deberías haberlo sabido. —Tú fuiste la persona que me dijiste lo que tenía que oír. Ni Lisa en Maine ni Ellen que intentaba chantajearme emocionalmente con la oferta de su hija. Tú. Cuando me dijiste que lo que Carter necesitaba era que yo quisiera ser su mejor padre. También me acordé de lo que dijo Ellen el primer día sobre que un bebé deber saber a quién querer. ¿Te acuerdas? —Sí.


—Me di cuenta de que quería que él me quisiera a mí y que si dejaba que Lisa y su marido lo adoptaran, nunca lo haría. —Es verdad. No lo habría hecho. —Ni a ti, Celie. Nunca te querría a ti y eso era igual de importante. Más importante. ¡Tenías tanta razón! Primero tenía que saber qué era importante. Tenía que quererlo. Luego tendría que conseguir hacerlo. EI jueves descubrí que quería hacerlo. Hoy tenemos que empezar a hacerlo. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 87-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡Un momento! ¡Alto! —Celie se tomo la cabeza entre las manos—. Vas demasiado deprisa. ¿Quieres que Carter me quiera? Nick se acercó y la abrazó. —Yo también quiero quererte a ti. ¿No lo notas? —su voz se hizo un susurro y Celie notó que la besaba en los labios—. ¿Lo he hecho todo por el orden correcto? Dímelo. —Yo ... no lo sé. Celie empezó a reírse porque la abrazaba cada vez con más fuerza y la miraba


como si le hubiera hecho la pregunta más importante del mundo y necesitara la respuesta. —Esta vez —siguió Celie con un tono ligeramente burlón—, tu objetivo no está tan claramente definido como otras veces y no estoy segura de que hayas dado en la diana. Formúlame le pregunta de forma que pueda entenderla, Nick. —Te quiero, Celie. Quiero casarme contigo —seguía rozándole los labios mientras hablaba—. Quiero ser el padre de Carter y que tú seas su madre. Es una oferta de dos por uno y de todo corazón. —¿Dos por uno? ¿Cómo el postre especial de Delaney’s? —El uno no significaría nada para mí sin el otro. Os necesito a Carter y a ti. —¡Yo también os necesito, Nick! Creía que nunca sería posible. Nick apoyó la frente en la frente de Celie con los ojos un poco vidriosos. —Durante mucho tiempo necesité los compartimentos y los límites que Sam y yo nos construimos gracias a nuestros padres. Nos ayudaron cuando éramos niños y nos ayudaron a que Delaney’s fuera el éxito que queríamos que fuera, pero yo había llegado a un punto en el que no sabía cómo mirar más allá de los límites. —Al principio, yo tampoco —confesó Celie. —Tú tenías una pequeña ayuda mística.


—No servía de mucho. —Supongo que no, pero yo no me daba cuenta en ese momento. Tus sueños me asustaban. Lo que decían, la forma de presentarse, las normas que rompieron sobre la forma de relacionarnos... —Yo también tardé un tiempo en acostumbrarme a ellos. Ellos apremiaban, yo me resistía y nosotros nos enfadábamos el uno con el otro. —Hasta que empezamos a romper con las reglas sin ayuda de los sueños y eso fue peor todavía. Yo no dejaba de pensar que haría cualquier cosa por conservarte como secretaria personal, aunque yo estuviera enfadado porque tú me dejabas muy claro que estaba llevando muy mal todo el asunto de Carter. —Una vez dentro de tu vida personal, no podía dejar de meterme, como tú querías que hiciera. Ya era irreversible. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 88-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —No podíamos estar alejados, pero hasta entonces sólo había tenido un tipo de


relaciones que yo sabía que te harían daño y que no eran las que te merecías. Hasta el jueves, no pude ver claramente todo el panorama, cuando llamó Ellen y tú y yo hablamos. —Yo creía que ibas a decidir que Carter se fuera a Maine. Luego, desapareciste y yo no sabía qué estaba pasando. —Fui a Cleveland y di un ultimátum a Ellen. No iba a dejar que Carter se fuera a Maine, pero faltaba algo, como un agujero enorme, eras tú. Tú y Carter estabais conectados incluso antes de que yo lo conociera y cuando supe lo que quería hacer con Carter, me quedó muy claro lo mucho que te quería. ¿Es posible, Celie? Dime que te casarás conmigo y formaremos una familia. —Lo haré. ¡Claro que lo haré! Lo sentía desde hacía mucho tiempo, desde mucho antes de saberlo. Cuando lo comprendí me pareció imposible, me asusté y me puse tensa. Te quiero, Nick. Te quiero y quiero ser tu mujer. Nick sonrió y los ojos dejaron de estar vidriosos. —La verdad es que me alegro, porque... mira encima de la trona. —Mmm...


Vio una fila de estuches. Eran doce. Sabía lo que contenían. Eran estuches de anillos. —Esta mañana me he vuelto un poco loco en la joyería. Necesitaba que me aceptaras. —Si quieres vuelvo a decírtelo, Nick. Sí. —Devolveremos los que no te gusten. Si no te gusta ninguno, podemos escogerlo juntos. Nick estaba detrás de ella y abrazándola. Celie empezó a levantar las tapas de los estuches y vio rubíes, diamantes, ópalos, esmeraldas y perlas. —¡Es imposible! —Celie se rió—. Tendrás que ayudarme. ¿Tienes alguno favorito? —Todos. Por eso no podía elegir. —¿Tú tampoco? —Yo tampoco. Incapaz. Por primera vez en mi vida no me parece aterrador y un error. Me lo imaginaba en tu dedo y todos me parecían perfectos. Como tú, mi perfecta Celie. —Nick. Ella se dio la vuelta y él la besó lenta y delicadamente. Al cabo de unos minutos oyeron el timbre de la puerta de entrada.


—Son puntuales —dijo Nick. —¿Sabes quién es? —Espero que sea Ellen, con Carter. Todo está saliendo como yo quería. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 89-91 https://www.facebook.com/novelasgratis La agarró de la mano y la llevó escaleras abajo. Ellen juntó las manos y los miró con lágrimas en los ojos. —Lo sabía. Es perfecto. Cuando vi la foto en el periódico, había algo en tu forma de mirarla, Nick sabía que si salía así, sería perfecto. Ellen los besó y Celie notó que también se le empañaban los ojos. —¿Dónde está Carter? —preguntó Nick. —Dormido en el coche. El maletero está lleno de sus cosas y algunas mías. —¿Vas a quedarte? —le preguntó Nick—. Por favor, quédate. —Me imagino que os vendrá bien tener una niñera si queréis celebrar algo. Aunque depende de vosotros, claro. —Desde luego que tenemos que celebrar algo —Nick miró a Celie y volvió a abrazada—Vamos a casamos, Carter tendrá papá y mamá. Todos oyeron el llanto que salió del coche. —Me parece que os ha oído, aunque creo que lo ha entendido mal. —¿Puedo ir por él? —preguntó Celie—. Quiero abrazarlo.


Fue casi corriendo. Sabía que su futuro marido estaba detrás de ella y entre los dos sujetaron al bebé. Carter debió de adivinar que algo bueno estaba pausando porque los miró con una sonrisa resplandeciente y agitó las manitas. —El espejo va con el apartamento —le dijo Celie a Kyla seis semanas más tarde—. Es lo que me dijeron cuando yo me mudé. Si lo quieres, claro. —Sí, lo quiero —Kyla, rodeada de todas las cajas que acababa de subir, echó una ojeada al apartamento vacío—. Va mucho con este sitio, ¿no? —Es lo que yo siempre he pensado. —Este sitio transmite buenas sensaciones. He estado muy bien con mi madre mientras Nettie era pequeña, pero este otoño empieza el colegio y ya no necesito que mi madre se ocupe tanto de ella. Nettie tendrá su propio dormitorio y el salón será el cuarto de estar y mi dormitorio. —Muy bien, toma las llaves. Te he dejado una nota con el funcionamiento de las cosas. —No te preocupes, no voy a llamarte durante tu luna de miel para que me digas cómo se enciende el horno. ¿No tienes que ir a la peluquería? No puedo creerme que la boda sea dentro de seis horas. —Te veré allí.


Se dieron un abrazo y Celie dejó el apartamento por última vez como inquilina legal. En la nota le explicaba los pequeños trocos de la lavadora que había en el sótano y la tendencia a cerrarse que tenían las válvulas de los radiadores, pero no le comentaba nada de los sueños, de la bordadora de sueños o de las cosas que podría encontrar en el alféizar de la ventana. Sonrió. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 90-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Si Kyla tenía que saber algo de todo eso, lo sabría cuando llegara el momento adecuado, hacía unas tres semanas que Celie no soñaba nada. Quizá fuera porque Nick y ella habían estado muy ocupados con los preparativos de la boda, pero Celie se preguntaba si sería porque la bordadora de sueños no tenía nada que decirle. ¿Eso era bueno? Quiso que alguien le aconsejara sobre modistas para el vestido de novia, pero aunque la bordadora de sueños sabía mucho sobre vestidos hermosos, nunca le dio ninguna opinión. Una vez en la calle, Celie se volvió para despedirse de la vieja casa victoriana. Verónica y su madre se encontraron con ella en la peluquería y la ayudaron a


vestirse de novia cuando volvieron a la habitación de su madre. Al ponerle el velo, Celie sacó el alfiler de sombrero que se había encontrado en el alféizar. Le pareció que había pasado un siglo. —Quiero llevar esto con los demás alfileres. Celie pensó que era una forma de que la bordadora de sueños también participara. Llegaron a la iglesia a las cinco en punto. En la entrada la recibió Alex, el marido de Verónica, que iba a acompañarla hasta el altar. Nick y Celie habían tardado sólo seis semanas en preparar la boda, para asegurar el futuro de Carter, y habían elegido una celebración sencilla y muy familiar. Mientras caminaba por el pasillo, Celie vio amigos, primos, tíos y tías. Supuso que también había familia Delaney y algunos miembros del clan de Ellen. Los padres de Nick estaban en la primera fila pero no vio a Marisa por ningún lado. En la primera fila también estaban su madre y Verónica con Lizzie. Ellen con Carter y Kyla y su madre con la pequeña Nettie. Detrás de ellos estaban Anna Jardine, su marido Jack y Maybe. Por un instante a Celie le pareció ver la silueta de una mujer junto a Anna pero el velo se le movió y comprobó que no había nadie. Enfrente. Esperándola junto al altar vio al hombre de su corazón acompañado por su hermano. —Estás preciosa —le susurró Nick. La tomó de las manos y la miró a los ojos. Entonces Celie con el corazón rebosante de felicidad, comprendió que ya no necesitaba sueños ni


bordadoras de sueños. Todo lo que podía querer ver sobre su futuro estaba escrito en los ojos azules de Nick. Texto. Fin. Escaneado por Polylopez y corregido por Todoloromantico Nº Paginas 91-91

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Sonando con el jefe lilian darcy  

Sinopsis: Su pequeño necesitaba una madre... y él necesitaba una mujer La práctica y eficiente Cecilia Rankin no era de las que creían qu...

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