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https://www.facebook.com/novelasgratis Grandes Emociones Lucy Gordon 1ยบ Serie Amores italianos Amores italianos (11.10.06)


Título Original: Wife and mother forever (2005) Serie: 1º Amores italianos Editorial: Harlequín Ibérica Sello / Colección: Jazmín Género: Contemporáneo Protagonistas: Justin Dane y Evie Wharton Argumento: ¿Podría enseñarle a volver a amar? Evie Wharton era un espíritu libre, todo lo contrario que el millonario padre soltero Justin Dane, pero deseaba ayudar al hijo de Justin. Evie no tardó en descubrir que, tras el aspecto oscuro y distante de Justin, se escondía un doloroso pasado. Y, en contra de lo que le dictaba el sentido común, se enamoró de él…¿Podría ayudarlo a enfrentarse a sus demonios? ¿Podría ayudarlo a encontrar a la familia que nunca había tenido? Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 1-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Prólogo Eran Las cuatro de la tarde, casi hora del comienzo de la celebración del cumpleaños de la Signora. Brillantes limusinas negras ascendían la colina hacia la Villa Rinucci que, desde su emplazamiento privilegiado, dominaba la bahía de Nápoles. Dispuesto en la amplia terraza de la villa, había un gran despliegue de exquisitas


viandas y vinos de la tierra volcánica del Vesubio. Un festín digno de dioses. En lo alto, el cielo era de un azul profundo y, mucho más abajo, el azul se reflejaba en las aguas de la bahía, centelleantes a la luz del sol de la tarde. -Un día perfecto -Toni Rinucci se unió a su esposa en la terraza y suavemente le rodeó los hombros con un brazo-. Como debe ser. Era un hombre bajo y fuerte, de pelo gris, rostro abultado y sonrisa fácil. Como siempre, sus ojos eran tiernos cuando se dirigían a su mujer. La Signora Rinucci cumplía cincuenta y cuatro años, pero representaba bastante menos. Todavía su figura era tan esbelta como la de una joven. Todo en ella era gracioso y elegante. Todo su entorno era refinado, en gran parte gracias a un hombre rico encantado de gastar su dinero en ella. A pesar de las inevitables líneas de expresión, su rostro aún era bello, aunque con rasgos demasiado acusados para ser bonita. La nariz, demasiado grande para una mujer, dominaba sus rasgos y le confería carácter y decisión. La boca generosa florecía en una sonrisa que muchos hombres encontraban cautivadora. Ésa fue la sonrisa que le dirigió a su marido mientras sus dedos acariciaban los diamantes alrededor del cuello. -Y tu regalo siempre es el mejor, como todos los años. -Pero no es el que realmente deseas, ¿verdad? ¿Crees que no lo sé? -repuso


él, con suavidad. -Eso forma parte del pasado, caro T oni. No pienso en ello -aseguró con un ligero estremecimiento. Él sabía que no decía la verdad. El secreto que habían mantenido durante treinta años de matrimonio era tan potente en ese momento como siempre lo había sido. Pero, como siempre, ella no lo iba a herir diciendo que su felicidad era incompleta. Y, como siempre, él fingió creerla. Dos hombres aparecieron en la puerta que conducía a la terraza y se detuvieron al ver a la pareja tiernamente abrazada. Luke, el más corpulento, dijo cariñosamente: -Vosotros dos, los invitados están por llegar. No hay tiempo para arrullos. -Que se vayan -repuso Toni, con los ojos fijos en su mujer. Pietro, un hombre alto, de brillantes ojos y un talante relajado que proclamaba su ascendencia napolitana, sacudió la cabeza con burlona desesperación. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 2-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Incorregibles. Tal vez deberíamos dejarlos solos y llevarnos a los invitados a


una sala de fiestas. -Ya pasas demasiado tiempo en salas de fiestas, hijo mío -dijo la Signora al tiempo que lo besaba en la mejilla. -Soy un caso perdido -replicó el hijo con malicia-. Tendrás que darte por vencida. -Nunca me doy por vencida con ninguno de mis hijos. Con ninguno -observó ella, suavemente. Pietro y Luke intercambiaron una mirada. Ambos comprendían el significado de esas palabras. -Algún día, Mamma -murmuró Pietro con dulzura. -Sí. Un día él vendrá aquí. Me lo dice el corazón, aunque no puedo decir cómo ni cuándo sucederá. Pero no moriré antes de su llegada. De eso estoy segura. Toni, que se había acercado a su esposa, alcanzó a oír sus palabras. -Cara, hoy no es día para pensamientos tristes. -Pero si no estoy triste. Sé que un día mi hijo me encontrará. Y eso me hace feliz. ¡Vaya, ya habéis llegado! Con una brillante sonrisa se alejó para saludar a los primeros invitados. Tres jóvenes muy parecidos entre sí habían conducido a los recién llegados a la terraza. - Mamma -llamó el más alto al tiempo que señalaba a uno de ellos-, mira quién ha venido.


Era Francesco, tal vez el favorito. O tal vez no, porque cada uno pensaba que lo era. Los otros dos eran Ruggiero y Carlo, los mellizos, nacidos de su matrimonio con Toni Con veintiocho años, eran los más jóvenes. Aunque no idénticos, eran muy parecidos, con el mismo aire de estar dispuestos para todo. Especialmente para las fiestas. Y aquélla iba a ser la gran fiesta. A medida que caía la tarde y el sol se ocultaba en la bahía de Nápoles, las luces se encendieron en la Villa Rinucci para recibir al grueso de los invitados que llegaron con regalos para celebrar el cumpleaños de Hope Rinucci. Allí se había reunido la alta sociedad de Nápoles, y algunos habían viajado desde Roma e incluso de Milán porque los Rinucci era una de las familias más notables de Italia, vinculada a los negocios y a la política. La mujer centro de las atenciones era inglesa, incluso tras vivir treinta años en Italia. Pero nadie la habría tomado por una extranjera. Era el corazón de la familia. No sólo de su marido sino de los cinco hombres que se consideraban sus hijos, aunque sólo tres fueran propios. Sin duda eran los más apuestos de la fiesta y circulaban entre los invitados con gracia e inconsciente arrogancia. Todos eran Rinucci, incluso los que no habían nacido con ese apellido. Durante toda la velada, Hope se dedicó a atender a sus invitados con su


gracia encantadora. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 3-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Sí. Indiscutiblemente era la reina entre sus admiradores. Aunque no de todos. Por cada uno que la consideraba una mujer todo encanto y generosidad, había otro que opinaba que era implacable y despiadada. Sin embargo, ni sus enemigos habrían rechazado su invitación. Precisamente fueron ellos los que llevaron los regalos más costosos, los que se deshicieron en alabanzas y los últimos en abandonar la fiesta, como irónicamente Luke hizo ver a Pietro. Finalmente, cuando el último de los invitados se hubo marchado, la familia pudo disfrutar de la última copa antes de retirarse a sus habitaciones. -¿Quieres que te lleve algo, Mamma? -preguntó Pietro mientras se preparaba un whisky-. ¿Mamma? Pero ella contemplaba ensimismada el mar desde la terraza,


totalmente ajena a lo que ocurría a su alrededor. -¿Es que no puede olvidarse de él, incluso en un día como hoy? -suspiró Pietro. -Hoy menos que cualquier otro día. No olvides que también es su cumpleaños -dijo Luke. -¿Es que sus cinco hijos no somos suficientes para ella? -preguntó Carlo con cierta tristeza. -No somos cinco, sino seis. Son seis, y hasta el día de hoy sufre por el que perdió. Cree de todo corazón que un día lo encontrará -comentó Toni con serenidad. -¿Y tú crees que se cumplirá su deseo? -preguntó Ruggiero. Toni dejó escapar un suspiro de impotencia. Ignoraba la respuesta. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 4-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 1 -De Acuerdo, chicos, la clase ha terminado -dijo Evie al oír el timbre que anunciaba el fin de la jornada escolar. Sin demasiado alboroto, los quince chicos de doce años no tardaron ni un minuto en abandonar el aula. Tras frotarse el cuello, Evie se estiró un poco para aliviar la


tensión muscular. -¿Una semana muy dura? -preguntó una voz desde la puerta. Era Debra, subdirectora del colegio y la amiga que le había pedido que hiciera una sustitución durante un trimestre. -Sí, pero no me quejo. Son buenos chicos. -¿Tienes tiempo para una copa? -Vamos. Más tarde, sentadas en una agradable terraza junto al río, Debra preguntó con fingido tono casual: -¿De veras te gustan esos chicos? -Algunos son simpáticos, especialmente Mark Dane. Se le dan bien los idiomas. A propósito, hoy no lo he visto. -Eso significa que se ha escapado otra vez. Su tendencia a hacer novillos empieza a ser preocupante. -¿Has hablado con sus padres? -Con el padre. Dijo con un tono muy seco y severo que se ocuparía del asunto. Evie hizo una mueca. -No me gusta lo que dijo. -A mí tampoco. Demasiada prepotencia. Creo que es un hombre importante


en la industria, un hombre que se hizo a sí mismo y que todo lo tiene bajo control. -¿Y eso incluye a su hijo? -Creo que eso nos incluye a todos. A ti, a mí, a Mark. Pero basta de hablar de él -dijo antes de exhalar un suspiro-. Mira, Evie, te he invitado aquí por otra razón... -Me lo temía. Evie se reclinó en el asiento de madera con un elegante tobillo enfundado en una bota sobre la otra rodilla. Con los ojos cerrados, echó la cabeza hacia atrás dejando que el suave sol del atardecer acariciara su rostro, en el que se dibujaba una feliz sonrisa. Con las botas, los vaqueros, su esbelta figura y los oscuros cabellos cortos bien podría haber parecido un muchacho. O cualquier cosa, menos una profesora de veintinueve años. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 5-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Evie -insistió Debra con el tono paciente que empleaba para tratar con su voluntariosa amiga. -Ahórratelo, Deb. Sé lo que vas a decir, y me temo que la respuesta es no. Prometí un trimestre y eso es todo lo que puedo hacer. Pronto acabará y entonces me perderás de vista.


-Pero el Director está sorprendido por el modo en que te has ganado a los alumnos. Realmente quiere que te quedes. -No. Sólo accedí a sustituir a la profesora de lengua mientras esperaba a su bebé. Y ahora ya tiene a su precioso niño. -Pero ella no quiere volver y tengo instrucciones de persuadirte para que te quedes en el colegio a tiempo completo. -Nunca hago nada a tiempo completo, lo sabes. Necesito cambios y variedad. -Pero dijiste que te gustaba la enseñanza. -Sí, pero en pequeñas dosis. -Esa es la historia de tu vida, ¿verdad? Todo en pequeñas dosis. Un trabajo aquí, otro allá... Evie esbozó una sonrisa tan perversa como encantadora. -Quieres decir que soy inmadura, ¿no es así? A mi edad debería estar dispuesta a aceptar un empleo de nueve a cinco de la tarde, un vástago y un marido. Una vida estable como corresponde a una mujer que se aproxima a los treinta. ¡Al diablo! Vivo como me apetece. ¿Por qué la gente no puede aceptarlo? -Porque todos te tenemos envidia -admitió Debra con una sonrisa-. Te las has ingeniado para permanecer en libertad. Nada de ataduras. Apuesto a que nunca nadie te ha obligado a hacer algo en tu vida.


Evie dejó escapar una risita. -Algunos lo han intentado. Sin demasiado éxito, y nunca una segunda vez. -Alec, David, Martin... -recitó Debra. -¿Quiénes eran? -preguntó Evie inocentemente. -¡Qué vergüenza! ¡Es una maldad olvidar tan pronto a tus amantes! -No eran amantes, eran carceleros. Intentaron mañosamente conducirme al altar. -¿Y qué pasa con Andrew? -preguntó Debra, con malicia. -Andrew me gusta mucho -dijo Evie mirando al cielo-. Es agradable. -Pensé que tal vez estuvieras enamorada de él. -Creo que sí... bueno... tal vez. -Cualquier otra mujer pensaría que es un buen partido. Tiene un buen empleo, buen carácter, sentido del humor... -Pero es contable. Cifras, libros de contabilidad, balances, declaraciones de la renta. . Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 6-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Eso no es un delito. -Su filosofía es que «hay que hacer bien las cosas» -dijo Evie con profunda


pesadumbre. -Espero que un día caigas atrapada en las redes de un hombre que no puedas poseer. -¿Por qué? -preguntó Evie sinceramente desconcertada. -Sería una experiencia nueva para ti. Evie dejó escapar una risita. Era la risa feliz y confiada de alguien que tenía la vida «resuelta». Era traductora del francés e italiano al inglés. Tenía libertad para viajar y a menudo lo hacía. Tenía toda la compañía masculina que deseaba y también la compañía femenina, porque, además, no le faltaba talento para trabar amistad con las mujeres. Al principio no quedaba claro por qué la gente se sentía atraída hacia ella. Su rostro era encantador, pero no extraordinariamente hermoso. La nariz prominente y las cejas bastante marcadas recargaban sus rasgos, por lo general alegres. Tal vez hubiera algo en la frescura de su risa sonora, en el modo en que su rostro podía iluminarse como la luz del sol al amanecer; había algo en su expresión, como si hubiera descubierto un secreto que gustosamente compartiría con cualquiera que quisiera reírse con ella. -Debo marcharme. Siento no poder ayudarte, Deb. Juntas se dirigieron al aparcamiento donde Debra subió a su coche y Evie montó en


su reluciente moto al tiempo que se ponía el casco y desaparecía tras dedicarle a su amiga un saludo con la mano. La joven disfrutaba paseando en la moto por los bonitos barrios de las afueras de Londres. Mientras pasaba por una de sus calles, vio a Mark Dane. Lo reconoció no sólo por el oscuro cabello castaño con reflejos rojizos, sino porque caminaba cabizbajo, con los hombros caídos, una actitud de desaliento que a menudo había notado en él. Le complacía su inteligencia rápida y brillante. En clase, solía ser el primero en responder; las palabras le salían atropelladamente, a veces a expensas de la precisión. Entonces, Evie solía aconsejarle que hablara con más lentitud y claridad, complacida por su entusiasmo. Sin embargo, fuera de la clase parecía encerrarse en sí mismo, como si estuviera malhumorado. «No, desdichado», pensó Evie en ese momento mientras disminuía la velocidad tocando el claxon. El chico se volvió con rapidez y luego sonrió al reconocer la figura con gafas y casco que se acercaba a él. -Hola, señorita Wharton. -Hola, Mark -saludó al tiempo que se quitaba el casco-. ¿Un día muy


atareado? -Sí, he estado... -Mark renunció al leer la ironía en sus ojos-. Bueno, a decir verdad, no fui al colegio exactamente. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 7-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -¿Y qué hiciste exactamente? Mark se encogió de hombros como para dar a entender que no lo recordaba ni le importaba. -No es la primera vez que haces novillos -dijo ella intentando no parecer demasiado severa. El chico volvió a encogerse de hombros-. ¿Dónde vives? -En Hanfield Avenue. -Tus andanzas han llegado demasiado lejos. ¿Cómo vas a volver a casa? ¿Quieres que te lleve? -se ofreció al ver que Mark alzaba los hombros otra vez. -¿De veras? -preguntó, resplandeciente -Siempre y cuando te pongas esto -dijo ella al tiempo que se quitaba el casco. -Pero tú te quedarás sin él. -Iremos despacio. Ahora siéntate atrás y agárrate a mi cintura. Tardaron media hora en llegar a la lujosa casa situada en una calle bordeada de


árboles. Tras cruzar la verja y mientras se acercaban a la puerta principal, Evie preparó mentalmente lo que diría a los padres de Mark, que en ese momento estarían en casa, posiblemente muy preocupados. Pero la mujer que abrió la puerta parecía demasiado mayor para ser la madre. Los ojos se le abrieron como platos al ver la moto. -¿Qué diablos. .? -Hola, Lily -saludó Mark al tiempo que bajaba del vehículo. -¿Qué significa llegar a casa a estas horas? ¿Y en esa cosa? -dijo al tiempo que miraba a Evie con dureza-. ¿Y quién es usted? -Es la señorita Wharton, una de las profesoras de mi colegio -intervino Mark al instante-. Señorita Wharton, ésta es Lily, el ama de llaves de mi padre. -Será mejor que entres -dijo ella mirando a la profesora con ojos dudosos-. Tu cena está en la cocina. -¿Puedo hablar con los padres de Mark? -pidió Evie, ya en el vestíbulo. Lily esperó a que Mark desapareciera antes de decir: -Su madre falleció y su padre tardará en llegar. -Me gustaría esperarlo. -Podría ser una espera muy larga. El señor Dane no tiene horario fijo de llegada.


-¿Qué es lo que lo mantiene tanto tiempo lejos de casa? -El poder. Se dedica a las empresas, o más bien, su compañía es dueña de otras empresas y, si no las posee, las compra. Y si no puede comprarlas, se encarga de llevarlas a la quiebra. Ese es su modo de actuar. -Por eso no está en casa -murmuró Evie-. Después de todo, si uno está ocupado comprando el mundo no queda mucho tiempo para otras cosas. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 8-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Es cierto. Por lo general, yo soy lo único que tiene ese pobre chico y no soy suficiente. Hago lo que puedo, pero no puedo sustituir a sus padres. No le cuente al señor Dane lo que le he dicho -añadió apresuradamente. -Me alegra que lo hiciera y no se lo diré. Lo prometo. -Voy a preparar té. La sala de estar está allí. Mientras esperaba el té, Evie echó una mirada alrededor del salón y comprendió lo que Debra había dicho acerca de Justin Dane, además de lo que Lily le acababa de revelar. Era el hogar de un hombre acaudalado. Evie empezó a mirar con atención en


busca de algún indicio de la madre de Mark. Pero no había ninguna fotografía de ella, nada que recordara al niño que su madre había existido. -¿Quién demonios es usted? La voz indignada que llegó desde el umbral la hizo saltar. No había duda sobre la identidad del hombre de pie junto a la puerta. Si la pista del reflejo rojizo en el oscuro pelo castaño no lo hubiera proclamado como el padre de Mark, de todos modos lo habría sabido gracias a la descripción de Debra. «El orgullo y la seguridad personificados. Todo bajo control», pensó. Duras líneas parecían peligrosamente insertadas en su rostro delgado y había una ferocidad en sus ojos que ella se negó a permitir que la intimidara. -Soy la señorita Wharton. Enseño idiomas en el colegio de Mark -dijo con decidida amabilidad. -¡No me diga! -replicó con ironía. -Sí, se lo digo. -¿Vestida de ese modo? Ella miró su colorida vestimenta y se encogió de hombros. -Al margen de la vestimenta, un verbo siempre se conjuga del mismo modo, señor


Dane. -Parece una estudiante alocada. -Gracias -repuso con una sonrisa. Sabía que él no había intentado hacer un cumplido, pero no pudo resistirse a sacarlo de quicio-. A mi edad es agradable oírlo. -No era un cumplido. -Me sorprende. Supuse que usted iba por la vida conquistando corazones gracias a su diplomacia. Hubo un parpadeo de inseguridad en los ojos del hombre. ¿Estaba o no estaba burlándose de él? «Dejémoslo en la duda», pensó ella. -¿Qué edad tiene? -La suficiente para no tolerar que me ladren -repuso Evie. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 9-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -De acuerdo, de acuerdo -se dignó conceder-. Tal vez me haya precipitado. Empecemos de nuevo. Ella lo miró fascinada. Ese hombre era tan carente de buenos modales que hasta la divertía. -Supongo que eso es lo más parecido a una disculpa.


-No pretendía disculparme. No estoy acostumbrado a llegar a casa y ser investigado por un extraño. -¿Investigado? -Es una palabra más amable que «espiado». ¿Está aquí para luego presentar un informe a los servicios sociales del colegio? Si es así, dígales que mi hijo tiene un buen hogar y que no necesita la interferencia de nadie. -De eso no estoy tan segura -Evie observó con calma. -¿Qué? -¿Éste es un buen hogar? Hasta donde he visto, es suficientemente cómodo y lujoso, pero desolado. Aunque, después de todo, ¿qué es el dinero? -Algunas personas piensan que el dinero es importante -respondió, fascinado a su vez. -No, si es lo único que se posee. -Y usted se cree con derecho a formular juicios, ¿verdad? -¿Por qué no? Sólo me he limitado a mirar este salón, pero usted me ha juzgado por mi ropa y mi edad. -Ya le dije que eso había quedado borrado -replicó, impaciente. -Tal vez para usted, pero no para mí. Y puede ser que tenga derecho a sacar


conclusiones precipitadas, igual que usted. Evie sabía que pisaba sobre una fina capa de hielo, pero, ¿qué importaba? Tardaba mucho en enfurecerse, pero había algo en ese hombre que la inducía a comportarse de modo irracional. Él dejó escapar un suspiro exasperado. -Esto no conduce a ninguna parte. ¿Qué está haciendo en mi casa? Una casa, no un hogar. Bueno, en eso tenía razón. -He traído a Mark. -¿En ese armatoste que está estacionado fuera? -No. Yo conducía y él corría detrás... -Evie desistió. No era hora de sarcasmos-. Desde luego. Montó en el asiento trasero. -¿Tenía casco? -Le puse el mío. -¿Y usted condujo sin casco? Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 10-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Sí. -Eso es ilegal.


-Lo sé, pero, ¿qué más podía hacer? ¿Dejarlo allí? El caso es que su cabeza iba a salvo. -Pero no la suya. -Me abruma su preocupación. -No me preocupo por usted, sino por mi hijo en el caso de que la policía la hubiera detenido -disparó. Evie apretó los dientes-. ¿Y por qué lo ha traído? ¿Se dedica a llevar a sus alumnos a casa después del colegio? -No lo traje después del colegio. Hoy hizo novillos, y no es la primera vez. -Sí. Ya me informaron. -¿Y qué hizo usted? -Fui al colegio y hablé con la subdirectora. -No me refiero a eso. ¿Qué hizo usted cuando volvió a casa? ¿Habló con Mark? -Desde luego. Le dije que cambiara de conducta o tendríamos problemas. Pero parece que no me escuchó. De acuerdo, déjemelo a mí. Yo me encargaré de esto. -¿Y eso qué significa? -preguntó horrorizada. -Significa que me voy a asegurar de que se entere de lo que le va a pasar por haberme desobedecido nuevamente. ¿No ha venido para eso? -¡No! -exclamó con tanto énfasis que él la miró alarmado-. El niño parece muy desdichado y quiero saber por qué. No llevo aquí más de cinco minutos y ya creo


saberlo. ¡Cielos, qué lugar! -¿Qué pasa con este lugar? -Parece un museo. Lleno de objetos, pero realmente vacío. Tras echar una mirada a la lujosa decoración, Dane se volvió a ella totalmente desconcertado. -¿Dice que está vacío? -Vacío de todo lo que realmente importa, especialmente de unos padres que reciban al hijo con amor cuando vuelve a casa. -Su madre está muerta -replicó con dureza. -Peor que muerta, señor Dane. Ha desaparecido. ¿Dónde están sus fotografías? -Después de lo que hizo, consideré que no hacía falta conservarlas, y mucho menos hacer un despliegue de ellas. -¿Y Mark? ¿Qué habría deseado? -Señorita, se está entrometiendo en asuntos que no le incumben. -Se equivoca. Soy profesora de Mark y me preocupa su bienestar. Todo lo de él me concierne, especialmente su sufrimiento. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 11-90


https://www.facebook.com/novelasgratis -¿Qué sabe de su sufrimiento? -Sólo lo que intenta decirme sin palabras y confío en que usted me cuente el resto. ¿Qué hizo ella exactamente para que usted se arrogue el derecho de borrarla de la vida de su hijo? Por la expresión hermética del hombre, Evie supo que no iba a hablar. Entonces intentó calmarse, mientras Dane se acercaba a la ventana y le daba la espalda. Era alto, esbelto, de hombros anchos. Sin embargo, en él era una rígida constitución física que exudaba poder pero que carecía de gracia y flexibilidad. «Dios se apiade del que se cruce en su camino. ¿Qué clase de vida le proporciona a ese pobre niño?», se preguntó Evie. -Esto no nos conduce a ninguna parte -dijo el padre finalmente, con un suspiro exasperado-. Acepto que haya venido con las mejores intenciones y me alegro de haberme enterado de la mala conducta de mi hijo. Pero creo que su labor ha terminado y sugiero que lo dejemos aquí. -Mientras usted se refiera sólo a la mala conducta de Mark, mi trabajo no ha terminado. Mi alumno no se comporta mal. Lo que pasa es que su madre está


muerta y su padre intenta fingir que nunca existió. Mark se siente solo y desgraciado. Esa debería ser su prioridad. -Mire, señorita... Ambos se volvieron al oír un ruido en la puerta y Evie se preguntó cuánto habría escuchado el chico desde que estaba allí. -Hola, papá. -Hola, Mark. ¿Le han ofrecido té a la señorita Wharton? -Sí. Lily ya lo tiene preparado. -Entonces sugiero que le enseñes tu habitación. A ella le gustaría ver las cosas que te interesan. -Gracias. Agradezco mucho su colaboración -dijo Evie contenta de comprobar que su observación lo enfadaba. En la habitación de Mark había todo lo que un chico podría desear, incluso un modernísimo aparato de música. Evie concluyó que Mark poseía una profusión de aparatos mecánicos y nada humano. Allí tampoco había fotografías de su madre. Mark encendió el sofisticado ordenador conectado a Internet. -Papá quiso asegurarse de que este aparato fuera mejor que el de mis compañeros.


-Me lo figuro ¿Qué quieres hacer cuando termines el colegio, Mark? -Algo relacionado con idiomas. A papá no le gusta, porque opina que con eso no se gana dinero. Pero a mí no me importa. Los idiomas te ayudan a comprender la mentalidad de otras personas, conocer mundos diferentes, de modo que no te sientes atrapado y... Debido a su entusiasmo las palabras brotaban atropelladamente. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 12-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Comprendo -dijo Evie con una sonrisa estimulante. -El italiano es el idioma que más me gusta. Un día quiero ir a Italia. Unos golpecitos en la puerta anunciaron la llegada de Lily con el té. Mientras Mark la hacía pasar, Lily miró la estantería llena de libros detrás de su silla. Complacida, tomó un volumen al azar. Una fotografía se deslizó de entre las páginas. Evie contempló a una mujer joven con un pequeño en brazos, igual a Mark. Ambos reían mirándose a los ojos. Con un nudo en la garganta comprobó que aquellas dos personas se habían amado. Pero ella había muerto y el pequeño vivía con un padre severo, en una casa donde el lujo no podía ocultar la desolación.


De pronto, fue consciente del silencio reinante y alzó la vista. Mark la observaba con el rostro pálido. -Ah, allí estaba. Temí haberla perdido. -¿Es tu...? -¿Quiere que le sirva el té? -se apresuró a preguntar con demasiada cortesía. -Sí, gracias -dijo ella al tiempo que le tendía la foto. Luego reanudaron la conversación sobre Italia, un país que evidentemente Mark había estudiado a fondo. -Eres un experto. -Que no lo sepa mi papá. -De acuerdo. Adivino que podrás enfrentarte a él cuando seas un poco mayor. -No siempre la gente puede enfrentarse a papá. Excepto usted -comentó con un suspiro deleitado. Evie no pudo evitar la risa. -Bueno, tengo que marcharme. -Me gustaría que no lo hiciera. Es muy agradable estar aquí con usted. -Te veré mañana en el colegio. Si es que vas por allí. -Iré. -¿No más novillos?


-Lo prometo -dijo al tiempo que se estrechaban la mano. -Muy bien -dijo Justin desde la puerta-. Los mejores tratos se hacen con un apretón de manos -añadió tranquilamente. -Hemos hecho un pacto. Mark me ha prometido que, a partir de hoy, irá al colegio todos los días. Como sé que es un hombre de palabra, doy por zanjado el asunto. -Mark, ¿quieres acompañar a nuestra invitada a la puerta? -se limitó a decir, aunque Evie pudo percibir un destello de sorpresa en sus ojos-. Adiós, señorita Wharton saludó con una ligera inclinación de cabeza antes de alejarse. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 13-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 2 Al día siguiente, Evie supo que Mark estaba en el colegio porque lo vio de lejos, aunque ese día no le tocaba con él. Pero a la mañana siguiente, el niño estaba en su clase, tranquilo y atento. Cuando sonó el timbre y el chico se marchaba, Evie lo abordó. -¿Todo bien? -Sí. -¿Tu padre no te riñó cuando me marché?


-No dijo una palabra acerca de los novillos, pero hizo muchas preguntas sobre usted. -¿Qué clase de preguntas? -Quería saber quién era usted, qué sabía yo de usted y en qué se diferenciaba de los otros profesores -respondió antes de añadir con malicia- Le dije que no era diferente a los demás profesores y él preguntó: «¿Es que todos tienen moto?» -Será mejor que te marches -dijo ella rápidamente, con una risita que no pudo evitar. El resto de la semana transcurrió sin novedades. Mark asistió todos los días, como había prometido, y Evie se sintió satisfecha por un trabajo bien hecho. Aunque su vida personal era menos tranquila. Andrew comenzaba a sentirse contrariado porque sabía que no tenía prioridad en el corazón de Evie. Ella no ignoraba que podía salvar la relación con un gran esfuerzo. ¿Y luego qué? ¿El matrimonio que siempre había evitado? En ese momento deseó saber la respuesta. Él la había invitado a cenar fuera esa noche, así que los vaqueros y las botas fueron sustituidos por un elegante vestido azul y un collar de filigranas de plata. Tras acabar la jornada, se quedó una hora en el aula corrigiendo deberes mientras esperaba que Andrew fuera a buscarla al colegio. Apenas había terminado cuando Justin Dane entró en el aula. Ella captó el enfado antes de que apareciera en su rostro. -Hizo un trato con mi hijo, un joven de palabra, según usted. Tenía que dejar


de hacer novillos. -Y lo hizo. Desde entonces ha venido todos los días. Lo he visto. -¿Hoy? -Sí, esta tarde. De hecho, su traducción fue especialmente buena. Acabo de corregirla. Mire. -¿Dónde está Mark ahora? -¿No ha vuelto a casa? -No. -Quizá saliera con sus amigos. -No tiene permiso para salir sin avisar antes a Lily o a mí. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 14-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -¿Quiere decir que anda vagando solo? -Ojalá lo supiera. ¿Dónde lo encontró la última vez? -Sé dónde, pero desconozco el nombre de la calle. -De acuerdo. Lléveme allí. Su despreocupada manera de dar órdenes la sacó de quicio. -Como parece no haberse dado cuenta, estaba a punto de marcharme. Tengo


una cita -dijo con los dientes apretados. -¿Y cómo podría haberme dado cuenta? -Porque me he arreglado para la ocasión -dijo al tiempo que indicaba el vestido y el maquillaje-. Y no me visto así a menos que esté obligada a hacerlo. -La creo -comentó Dane con una increíble sonrisa. -Señor Dane, estoy segura de que esto será una novedad para usted, pero lo cierto es que tengo mi propia vida. No estoy sentada aquí sólo para esperar sus órdenes. -¿Así que no me va a ayudar? -No he dicho eso, pero sería bueno utilizar las palabras «por favor». -De acuerdo. Por favor. ¿Nos vamos ahora? Ella consultó su reloj. Andrew llegaría pronto. Adivinó cómo se iba a sentir si lo postergaba, pero no podía olvidar la cara triste de Mark y sus hombros hundidos. -Está bien, pero no tengo mucho tiempo y antes debo hacer una llamada. Tras marcar el número, se sintió aliviada cuando Andrew atendió personalmente la llamada. -Querido, voy a tardar un poco. ¿Podríamos reunirnos una hora más tarde? -De acuerdo. Nos vemos un poco más tarde -respondió él con un suspiro resignado.


El lujoso coche de Dane esperaba en el patio del colegio. Sentada junto a él, Evie miró su perfil con cautela. Un perfil duro, que de otro modo habría sido atractivo. -Cuénteme qué ha sucedido -dijo finalmente, tras un largo silencio. -Llamé a casa y pedí hablar con Mark. Lily dijo que no había llegado y no sabía dónde estaba. Lo mismo que la vez anterior. -Y le faltó tiempo para culparme. -Pensé que usted podría saber algo. -No sé por qué volvemos a la misma calle. No es probable que se encuentre allí por segunda vez. -A menos que haya algo que lo atraiga. ¿Una tienda? ¿Un cine? -Es sólo una calle arbolada, como todas las que la rodean. ¿Qué pasa? Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 15-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Evie notó que, repentinamente alerta, Dane disminuía la marcha y miraba a su alrededor. -Sé donde estamos. Hace tres años vivíamos en este barrio. ¿Aquí lo encontró?


-En la próxima calle. Dane entró en la calle donde Evie había visto a Mark vagando desolado, pero, tal como ella temía, allí no había rastro del chico. -¿Dónde quedaba su casa? -A cinco minutos de aquí. Giramos en la próxima esquina y luego la primera a la derecha. -¡Ahí está! En el cementerio -exclamó Evie repentinamente. Cuando bajaron del coche, la joven se apresuró a dar alcance a Justin y juntos subieron los escalones que conducían a un prado poblado de sepulcros. Algo hizo que Mark se volviera y lo primero que vio fue a Evie que se acercaba a él. Con la cara iluminada dio un paso hacia ella. -Hola -saludó Justin, que apareció detrás de la joven. El niño se volvió obedientemente hacia su padre con un rostro inexpresivo. Y eso fue suficiente para que Justin se detuviera. Con los puños apretados, Evie deseó que no regañara a su hijo, pero él se alejó tras encogerse de hombros. Una actitud que en otra persona habría sido un gesto de impotencia. Evie se acercó a Mark y le habló con voz queda para que Justin no pudiera oírlos. -Sabes que estás haciendo trampa. No juegas limpio. Me prometiste que no


volverías a hacer novillos -dijo intentando no parecer demasiado dura. -Pero hoy fui al colegio. -No hiles tan fino. No hacer novillos significa que no vas a desaparecer después del colegio, que no vas a obligarnos a buscarte causando un gran disgusto a tu padre. Evie creyó percibir el esbozo de una sonrisa incrédula en la cara del niño. -Me gusta venir por aquí. -¿Habías venido a este lugar la tarde en que me encontré contigo? -Sí. Esto es muy hermoso. -Enséñamelo. Mark la condujo de la mano al interior del cementerio poblado de tumbas y mausoleos victorianos que le conferían un aspecto apacible. -Tu madre está muerta, ¿no es verdad? -inquirió. El chico asintió con la cabeza-. ¿Y está sepultada aquí? Mark hizo un gesto negativo. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 16-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Pero tendría que estarlo -murmuró en un tono tan quedo que ella creyó no haber


oído bien. -¿Qué quieres decir, Mark? -Nada. Creo que deberíamos volver junto a papá. Justin los esperaba en el mismo sitio. -¿Volvemos a casa? -¿Viene con nosotros? -preguntó Mark mirando a Evie. -No puedo. Voy a salir esta noche y se me ha hecho muy tarde. -Por favor... Evie sintió a Justin a su lado esperando la respuesta con una expresión hermética. -De acuerdo, pero no puedo quedarme mucho tiempo. El hijo sonrió aliviado y el padre se relajó un poco. Tras tomar a su profesora de la mano, Mark casi la arrastró al coche hasta asegurarse de que se acomodaba en el asiento trasero junto a él. Evie empezó a sentirse alarmada. Ese niño apenas la conocía y, sin embargo, se aferraba a ella como si fuera su salvación. -La señorita Wharton tiene hambre -Mark se apresuró a decir cuando Lily salió a recibirlos a la puerta. -Entonces iré a preparar la cena -dijo la mujer antes de desaparecer en el interior de la casa junto con el chico. -Espero que pueda quedarse a cenar con nosotros -murmuró Justin.


-Antes he de hacer una llamada telefónica. La callada exasperación en la voz de Andrew le hizo comprender que esperaba esa llamada. -Aquí ha surgido un imprevisto que no puedo eludir. -¿Otro más? -Querido, eso no es justo -protestó, consciente de la rápida mirada de Justin-. Créeme que no he pedido que esto sucediera. -Nunca lo haces. Sencillamente las cosas te suceden. Evie, ¿no has pensado alguna vez que tu vida está demasiado llena? Tal vez necesites deshacerte de algunas cosas, empezando por mí. -¿Hablas de romper nuestra relación? -¿Es que no vamos en esa dirección? -No, no -rebatió con vehemencia-. Yo no lo deseo. Por favor, Andrew, es un tema demasiado importante como para discutirlo en este momento. -Claro que sí. Si quieres lo postergamos un poco para que puedas mantenerme en suspenso a tu gusto. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 17-90 https://www.facebook.com/novelasgratis


-¿Eso es lo que hago? -inquirió, compungida. -Me cuesta creer que todavía no te des cuenta. Vamos, Evie, sé valiente. Dime que no te importo nada. -Pero sí que me importas. Es sólo por esta noche. Por favor, ten paciencia. Mañana volveré a llamarte y tal vez podríamos organizar algo. -Sí, seguro que lo harás. Lo que tú digas -contestó antes de cortar la comunicación. -Andrew.. ¿Andrew? Evie se quedó mirando el auricular mientras intentaba hacerse a la idea de que el querido y amable Andrew le había colgado el teléfono. -¿Se ha enfadado? -preguntó Justin Dane. -No puedo culparlo. Usted habría colgado antes. Para su sorpresa, él replicó con una extraña mirada: -Tal vez no. La respuesta de Justin la dejó desconcertada, pero en ese momento no tenía tiempo para pensar en sus problemas. Mark era lo único que importaba. No podía olvidar su alegría al verla en el cementerio. -De acuerdo -dijo Justin en tono de ejecutivo-. Tiene derecho a una explicación, así que voy a aclarar las cosas.


-Ahora no. Lo que Mark necesita ahora es que compartamos una cena amigablemente, o al menos lo intentemos. Dejaremos las explicaciones para más tarde. Entonces le preguntaré lo que quiero saber. Al ver su ceño fruncido, Evie adivinó que no estaba acostumbrado a que lo trataran así. -Está bien -convino finalmente-. Si usted cena con Mark, yo podré trabajar un poco. -No, tiene que acompañarnos -dijo con firmeza-. ¿Con qué frecuencia cenan juntos? -Rara vez, porque tengo mucho que hacer. -No lo dudo, pero hay unas cosas más importantes que otras. Y la más importante es estar con su hijo. La boca de Justin se convirtió en una dura línea. -Señorita Wharton, le agradezco las molestias que se toma por Mark, pero esto no es cosa suya... -Sí que lo es. Permítame aclararle por qué creo que también es cosa mía. Si yo puedo dedicarle una noche a su hijo, usted también puede hacerlo. O cena con nosotros o me marcho ahora mismo. Y puede explicarle mi ausencia como estime conveniente. -No estoy acostumbrado a recibir órdenes, ni en mi casa ni en ninguna otra parte -


replicó, verdaderamente enfadado. Ella lo miró a los ojos. Y la rabia se enfrentó a la rabia. Y el desafío contra el desafío. Y en ese mismo instante apareció Mark. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 18-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Lily dice que servirá la cena en la terraza. ¿Tiene que poner tres cubiertos? -Sí, de acuerdo -dijo Justin finalmente, con una sonrisa a su hijo. Al instante Mark tomó a Evie de la mano y casi la arrastró a la terraza que daba al jardín. Era un espacio muy agradable, costosamente diseñado para que pareciera un lugar rústico. El servicio se había puesto en una mesa de madera. La cena resultó ser excelente, servida a la perfección y seguida de un café delicioso. -Y ahora, veamos -dijo Justin cuando Lily se hubo marchado-. ¿Por qué desapareciste hoy causando un disgusto a todo el mundo? -Déjelo para más tarde -intervino Evie antes de que el hijo pudiera contestar-. Mark es un joven reflexivo, como yo. A veces necesitamos un poco de tiempo para nosotros mismos, lejos de la gente. No hay nada de malo en ello. -Yo sólo... -empezó a decir Justin. -Ya es suficiente -interrumpió Evie con ligereza, decidida a mantener una atmósfera agradable y consciente de que Justin comprendía su intención-. Le hablaba a tu padre sobre el último trabajo que hiciste para mí. Era una traducción realmente buena -


comentó al tiempo que se volvía a Justin-. Es uno de mis mejores alumnos. Tiene que estar orgulloso de él. -Y lo estoy, si usted dice que es trabajador. «Intente parecer más convincente. Dígale algo agradable, sin tanta frialdad», quiso chillarle Evie. -Según sus profesores permanentes, hay otras cosas por las que usted tendría que estar orgulloso. Dicen que Mark es el primero en ofrecerse voluntariamente para ayudar en lo que se ofrezca. Y es un buen jugador en el equipo del colegio. Al ver la expresión sorprendida de Justin, Evie concluyó que ser un buen deportista no estaba en la lista de sus prioridades. -Bueno, eso también puede ser útil -gruñó-. ¿Qué quiere decir con lo de profesor «permanente»? ¿Usted no lo es? -No, sustituyo a una profesora sólo por un trimestre. Luego volveré a mi verdadero trabajo. Soy traductora. -¿No se quedará? -preguntó Mark, cabizbajo. -Nunca me quedo demasiado tiempo en un sitio. Me encanta despegar hacia el vasto espacio azul. Siempre hay lugares nuevos que conocer. Creo que volveré a Italia antes de fin de año.


-¿A qué parte? -Mark se apresuró a preguntar. -Voy a visitar diversos lugares. Quiero aprender dialectos. -Creía que todos hablaban italiano. -Así es. Pero algunas regiones tienen sus propios dialectos, que casi son idiomas diferentes. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 19-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -¿Y con qué fin? -inquirió Justin-. ¿Por qué no hablan todos en italiano? -Porque un dialecto regional nace del pueblo, es parte de su historia, de su personalidad. Digamos que es su patrimonio. ¿No le parece que es importante? La expresión de Justin se volvió hermética. -Creo que hablar un solo idioma es más eficaz -comentó tras un denso silencio. -Por supuesto que es más eficaz. Pero, ¿quién desea ser eficaz todo el tiempo? A veces es más divertido ser pintoresco. -Con esa teoría mis negocios no llegarían muy lejos. -Afortunadamente, los italianos no son tan prácticos -comentó Evie intentando


aligerar la atmósfera-. Son encantadores, llenos de vida y música. Y todo eso también importa. ¿Quién querría ser eficaz todo el tiempo? -Yo. Justin notó la mirada que intercambiaron Mark y Evie, pero no dijo nada. -¿Me enviará postales desde Italia? -preguntó el niño pensativamente. -Muchas, de todas partes. A continuación, empezó a bombardearla con preguntas que ella contestó gustosamente. Justin escuchaba complacido la relajada charla entre ellos. -Tómate un descanso, Mark, y come algo -sugirió suavemente en un momento dado y Mark lo obedeció. Evie aprovechó la pausa para echar una mirada al jardín y de pronto vio a una perra que se acercaba seguida de cinco cachorros. -Ésa es Cindy -informó Mark-. Es de Lily. Bueno, todos los perros son suyos. Y ahí viene Hank, el padre. El inmenso perro mitad alsaciano y mitad raza desconocida, empezó a ladrar mostrando sus terribles colmillos cuando vio que uno de los cachorros, al terminar la comida que Lily había puesto en los respectivos cuencos, empezaba a comer en el de su padre. -¿No deberíamos rescatar a ese pequeño? -sugirió Evie al tiempo que se ponía


de pie-Hank va a devorar el cachorrito de una dentellada. Pero Justin la retuvo poniéndole una mano sobre el brazo. -Déjelos. No va a pasar nada. -Bajo ese aspecto feroz se esconde un tierno corazón -comentó la joven riendo cuando vio que el cachorro empezaba a dar cuenta de la comida de su padre sin que la beligerancia de su progenitor le impresionara lo más mínimo-. Ven aquí, Hank, muchacho. Veamos si te gustan los espaguetis -dijo al tiempo que tomaba entre sus manos la cabeza del perro que, sentado ante ella, la miraba con silenciosa simpatía. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 20-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Mientras besaba al perrazo en la frente en medio de las risas de Mark y de Lily, Evie alzó la vista hacia Justin. La observaba con vivo asombro, como si hubiese sido alcanzado por un rayo. Lily aprovechó el momento para sacar de allí a su familia perruna. -Está muy guapa con ese vestido -aventuró Mark cuando Evie volvió a la mesa tras lavarse las manos que Hank había lamido-. No suele vestirse así. -Iba a salir esta noche.


-¿Tenía una cita? -Sí. -¿Tiene novio? -Sí -respondió riendo. -Mark... -murmuró Justin entre dientes. -¿Se enfadará con usted? -preguntó Mark, imperturbable. -Nada que no se pueda solucionar -replicó ella alegremente. -Apostaría a que usted sabe arreglarlo todo. ¿Está loca por él? -¡Mark! -reconvino Justin, muerto de vergüenza al tiempo que se cubría los ojos con las manos. Evie sintió que en ese momento el hombre casi le agradaba. -Eso es un secreto -respondió, consciente de la mirada del padre, que había retirado las manos de los ojos. -¿Y él está loco por usted? -insistió Mark. -Probablemente no lo estará después de haberlo dejado plantado esta noche. -Mark, ya es suficiente -intervino Justin, irritado. -De veras que no me importa -repuso ella, consciente de que el niño se había callado de inmediato. Como si una luz se hubiese apagado en su interior. Con una mirada tranquilizadora, Evie le guiñó un ojo. Tras un segundo de vacilación, Mark le devolvió el guiño y luego echó una mirada insegura a su padre. Evie se quedó sorprendida ante la expresión de Justin. Parecía desamparado,


como un niño excluido de un círculo mágico. La expresión de su rostro duró sólo un instante, y Evie se preguntó si no se habría equivocado. Pero era absurdo. Ese hombre tan duro podía sentir cualquier cosa, menos desamparo. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 21-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 3 Cuando acabaron de cenar, Lily fue a avisar a Justin que lo llamaban por teléfono. Pensando que tardaría un poco, Evie aceptó la invitación de Mark de subir a su habitación. Bastante más relajado, le contó que lo había pasado en grande haciendo fotos de los cachorritos. -¿Puedo verlas? -preguntó Evie, de inmediato. Mark puso en marcha el ordenador y luego le enseñó la gran cantidad de fotografías que había archivado. -¿No tienes fotos de tus amigos? El chico se encogió de hombros con inquietud. -No llevo mucho tiempo en este barrio, así que no conozco casi a nadie.


-Pero no vivías demasiado lejos. -Nos trasladamos cuando mamá se marchó. Entonces papá compró esta propiedad porque dijo que no quería vivir en esa casa. Y tuve que cambiarme de colegio. -¿Tu mamá se marchó? -Sí, se fue muy lejos y nunca más volvió. Aquí tengo más fotografías. Mark abrió otro archivo dedicado a los perros y ella dejó pasar el tema pensando que era su modo de referirse a la muerte de la madre. Había tal cantidad de fotos que más parecía la secuencia de una película. De pronto, Evie vio una fotografía del padre en el momento en que ordenaba a un cachorro que se bajara del sofá donde se había encaramado para estar cerca de él. Sin inmutarse, el cachorrito decidió subirse al escritorio. Evie contuvo la respiración, pensando que Justin, muy enfadado, lo barrería de la mesa. Pero no fue así. En las fotos siguientes se veía a Justin con el perrito en una mano y una expresión de dulce resignación. Fue esa suavidad lo que la impactó. Evie estudió el rostro de Justin con más detenimiento. No era un hombre apuesto. Sus rasgos eran demasiado irregulares, la nariz demasiado grande. Incluso con esa tierna sonrisa, aún irradiaba poder debido a la intensidad de su mirada. Evie sabía que cualquier mujer se sentiría atraída hacia él; pero no ella, porque Justin no era el tipo de hombre que le gustaba. Demasiado


impaciente, demasiado seguro de sí mismo, demasiado reacio a escuchar. -¿Crees que tu padre te va a reñir por lo que hiciste hoy? -preguntó con suavidad-. Imagino que no es fácil vivir con él. -No es tan malo -afirmó Mark inesperadamente-. Se enfada, pero después siempre queda afligido. Eso era lo último que Evie esperaba oír. -No debería enfadarse. ¿Es que no ve que sufres? -Él también sufre -aseguró con una extraña expresión de adulto en su rostro de niño. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 22-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -¿Por tu madre? -Creo que sí. Yo solía escuchar sus discusiones con mamá. Era terrible. Un día ella dijo que había algo oscuro en el interior de papá y le preguntó por qué no podía confiarse a ella. Entonces él dijo que hablar no cambiaría las cosas y se marchó. Yo estaba en el rellano de la escalera y pude verle la cara. Creí que estaría enfadado, pero no fue así. Parecía terriblemente triste. -¿Se dio cuenta de que lo mirabas?


Mark negó con la cabeza. -Le habría sentado muy mal. No le gusta que la gente sepa lo que siente. Me gustaría poder ayudarlo -añadió inesperadamente. -¿No debería ayudarte él a ti? -preguntó Evie, sorprendida. -Nos ayudamos mutuamente. Bueno, eso es lo que yo quisiera. Quiero ser... si sólo... balbuceó con los hombros hundidos y ella vio las lágrimas que rodaban por sus mejillas. Entonces lo estrechó entre sus brazos-. Lo siento -sollozó Mark. -No tienes que pedir perdón. Si estás triste necesitas desahogarte y hablar con alguien. -No tengo a quién contarle mis cosas. Nadie me comprende. -Vamos, vamos -susurró en tanto lo acunaba en sus brazos y lo mecía intentando calmarlo. Entonces, un leve ruido le hizo alzar la vista y vio a Justin en la puerta, paralizado por la sorpresa. Evie hizo un ligero movimiento negativo con la cabeza y el padre se retiró sin decir una palabra. Al parecer, Mark no se dio cuenta. Más tarde se enderezó, se secó las lágrimas y se esforzó en sonreír. -Lo siento -murmuró avergonzado, como si haber dado rienda suelta a sus sentimientos no fuera cosa de hombres. -No te preocupes. Se hace tarde. ¿Por qué no te vas a la cama?


-¿Vendrás a despedirte de mí antes de marcharte? -Lo prometo. Ella volvió a abrazarlo y luego bajó la escalera pensativamente. A través de la puerta abierta del salón vio a Justin y entró. -¿Está bien? -preguntó Justin con brusquedad. -No muy bien. Pero se ha tranquilizado y ahora se irá a la cama. Le prometí despedirme antes de marcharme, aunque creo que usted debería ir a verlo. -Es inútil -murmuró el padre con voz cansada-. Esto ya ha sucedido otras veces. No hablará conmigo. Me odia. -Se equivoca -Evie se apresuró a replicar. Justin le dirigió una intensa mirada. -¿Usted lo sabe? ¿Qué dijo? Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 23-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -No puedo hablar de eso porque fue una confidencia y debo respetarla. -¡Tonterías! Soy su padre. -Y yo soy la que tuvo que venir en su ayuda, señor Dane. Aunque el niño no habla demasiado, soy la única persona con quien lo hace. Mark no lo odia. Al contrario.


Aunque no voy a traicionar sus confidencias. -¡Al diablo con eso! -Está bien, ¡écheme de aquí si eso es lo que desea! -No me tiente. Por toda respuesta, ella sacó el móvil del bolso y marcó un número de teléfono. -¿Andrew? La mano de Justin se cerró con fuerza sobre la de ella. -Será mejor que se quede. -Me alegra que lo haya pensado mejor. No puedo soportar a un hombre indeciso. -Ahora Andrew estará preguntándose qué ha sucedido -observó Justin con un hondo suspiro-. Mejor será que vuelva a llamarlo. -No hace falta. No marqué su número. -¿Así que fue una trampa? -No. Sólo una advertencia para que no intente darme órdenes. Haré todo lo que pueda por ese pobre niño. Pero tendrá que ser a mi manera. -Yo suelo hacer lo mismo -repuso Justin con calma. -Entonces uno de los dos tendrá que ceder -aventuró con firmeza. El instinto le decía que Justin sólo respetaba a los que se enfrentaban a él-. ¿No cree que debería contarme qué sucede


realmente? ¿Por qué Mark fue a ese cementerio? Usted dijo que su madre había muerto, así que pensé que estaba sepultada allí, pero el chico dice que no es así. -No, no está allí. ¿Añadió algo más? ¿O no puede contármelo? -Comentó que ella debería estar allí. ¿Qué quiso decir? -Mi esposa nos abandonó hace dos años. Había otro hombre y se fue a vivir con él a Suiza. -¿Y no se llevó a su hijo? ¿O usted se lo impidió? -inquirió Evie, horrorizada. -No se lo habría impedido, pero creo que ni siquiera lo pensó. -No comprendo cómo una madre puede hacer eso. Dejar a un hombre, bueno, suele suceder si la relación no funciona; pero abandonar a un niño indefenso. . -Es el peor de los crímenes. Un crimen que va contra la naturaleza, verdaderamente imperdonable -observó Justin en tono sombrío. Luego guardó silencio. A Evie le sorprendió el tono de su voz que superaba la ira. Era odio. -Pobre niño. ¿Se mantienen en contacto? Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira


Nº Paginas 24-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Bueno, ella le escribía y a veces lo llamaba por teléfono. También le enviaba regalos por Navidad y para su cumpleaños. Pero nunca lo invitó a visitarla. El novio no lo quería; ese hombre era más importante para ella que su propio hijo -declaró en un tono más parecido al dolor que a la ira. -Eso debe de haberlo hundido en la tristeza. ¿Cuál fue su reacción? -Mark es fuerte y valiente. Ahora ya sabe cómo funciona el mundo. -Es demasiado joven para saberlo. -¿Es que hay una edad adecuada para que un niño descubra que su madre no lo quiere? -preguntó con una risa más bien triste. -Desde luego que no. -Cualquier edad es demasiado prematura, puede suceder a los diez, nueve. . siete años -murmuró. Su voz cambió de tal modo al pronunciar «siete» que Evie lo miró con atención, pero él pareció no darse cuenta-. El mundo se convierte en algo irreal. Se pierden todas las referencias y se produce el caos. Entonces la incredulidad se convierte en un refugio cuando no hay nada más. Habría hecho cualquier cosa para


evitar que mi hijo supiera que su madre lo rechazaba. Aplacé el divorcio, fui a verla a Suiza, incluso le rogué que volviera con nosotros. Sólo por el bien de Mark, porque yo la odiaba entonces. Incluso compré esta casa para ella. Es más grande y mejor que la que teníamos. A ella le gustaban las cosas buenas. Ni siquiera vino a verla. Se había encaprichado de su amante y nada más le importaba. -¿Y qué sucedió después? -Murió. Ambos fallecieron en un accidente automovilístico. Tuve que hacerme cargo del funeral, porque legalmente todavía era mi esposa. Podría haberla traído a Inglaterra, pero no se me ocurrió. Está sepultada en Suiza. Después de todo, ¿cuál habría sido la diferencia? -Creo que a Mark le habría gustado tenerla cerca, incluso aunque estuviera muerta. Verá, las personas necesitan centrar su dolor en algún lugar donde se puedan sentir cerca de la persona que han perdido. Para eso son los sepulcros. Y Mark lo siente más todavía porque usted vendió la casa donde ella vivía; por tanto, ahora no puede recorrer las habitaciones del hogar recordando sus vivencias con ella. El chico necesita esos recuerdos. ¿Y dónde puede encontrarlos? ¿En este regio mausoleo que suele estar vacío cuando vuelve a casa? -No está vacío. Lily siempre está aquí y él no quiere verme. ¿Es que no se da cuenta?


-Me he dado cuenta de que no están tan unidos como debería ser. Y usted tendría que hacer algo al respecto. Creo que no dedica mucho tiempo a su hijo. -Tengo que trabajar todo el día. Los negocios no funcionan solos. He creado esta empresa con mi propio esfuerzo y debo estar pendiente de ella permanentemente. -¿Para usted es más importante que su hijo? -Hago lo mejor que puedo por él. Intento darle una buena vida. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 25-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Sí, he visto esa buena vida en su habitación. El mejor ordenador, una impresora y una cámara fotográfica digital de vanguardia... -Está bien. Usted piensa que le doy demasiada importancia al dinero. Creo que el dinero es lo único en que se puede confiar. Nunca te traiciona. Y lo que has comprado realmente te pertenece. -Y usted puede controlarlo. -Eso es -convino Justin sin notar que caía en una trampa. -Y eso es lo que verdaderamente importa, ¿verdad? Mantener el control.


-Siempre es importante. -¿El control sobre las cosas? ¿O también sobre las personas? ¿Por qué lo abandonó su mujer realmente? -Quizá porque no pagué lo suficiente -declaró con un destello de odio en la mirada. Antes de que ella pudiera replicar, Justin salió de la sala dando un portazo. La joven se quedó sola al tiempo que se maldecía silenciosamente. «No tenía derecho a hablar de su mujer. Ahora tendré que ir a buscarlo y pedirle perdón». En ese preciso momento se abrió la puerta. -¿Empezamos de nuevo? -pidió Justin, con suavidad. -Eso sería una buena idea. Por favor, le ruego que olvide mi última pregunta. No tenía derecho... -Olvidada -convino apresuradamente-. Por lo demás, posiblemente sea cierto todo lo malo que usted piensa sobre mí y creo que sería la primera persona en decírmelo si no hubiera decidido que lo más prudente era actuar con tacto. - Touché -murmuró ella finalmente, con un hondo suspiro-. Aunque debo decirle que no pienso lo peor de usted. Creo que sólo se siente un poco.. confuso y perdido. -Es verdad. No sé qué decirle a Mark, qué hacer por él. No hablamos el mismo idioma. Lo que usted dijo sobre el cambio de casa quizá sea cierto, pero creí


que era lo mejor. -Ojalá pudiera ayudar en algo, pero ni siquiera me quedaré aquí demasiado tiempo. Pienso marcharme cuando acabe el curso. Aunque, si usted lo desea, puedo mantenerme en contacto con Mark dondequiera que me encuentre. -Se lo agradecería mucho. -Y ahora iré a despedirme de él, tal como le prometí. -Gracias. Luego la llevaré a su casa. -No hace falta, puedo llamar un taxi. -Señorita Wharton, la llevaré a su casa -insistió con firmeza. Juntos subieron a la habitación de Mark. Evie abrió la puerta sin llamar. -Estoy despierto. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 26-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Ella se acercó a la cama riendo y le dio un abrazo. -Y ahora me voy. Sólo vine a desearte buenas noches. -Buenas noches -dijo Mark al tiempo que la besaba en la mejilla. Entonces vio a su padre en la puerta y se apartó de Evie. -Hola, papá -saludó en tono cortés. «Si sólo pudiera sonreír a su padre. . O al menos no ser tan formalmente


educado con él ...», pensó Evie. -Voy a llevar a la señorita Wharton a su casa, hijo. -Buenas noches, papá. -Siento haberle arruinado la velada con su novio -dijo Justin cuando estuvieron en el coche y conducía hacia el barrio de ella. -Lo llamaré en cuanto llegue a casa. -¿Qué le dirá? -La verdad. ¿Qué más podría ser? -Espero que no se preste a una mala interpretación por parte de Andrew. -Eso no sucederá si me atengo a los hechos. -¿Es usted una de esas personas terriblemente sinceras que siempre dicen la verdad, a toda costa? Ella se echó a reír. -No, no soy tan mala. Y la sinceridad no tiene nada que ver con esto. Lo dije porque pienso que las mentiras siempre acaban por volverse contra uno. Eso lo aprendí cuando tenía diez años. En la oscuridad del vehículo, Evie percibió la sonrisa de Justin. -Yo lo aprendí bastante antes. Cuando llegaron frente al bloque de apartamentos, Evie se volvió hacia él. -Si me deja aquí... -Y yo que esperaba que me invitara a subir para continuar la charla -sugirió


con una sonrisa. Antes de que ella pudiera decir algo, el móvil empezó a sonar-. Creo que es Andrew, así que todavía puede salvar su noche con él. Entonces la dejo aquí. Buenas noches. No era precisamente el momento que ella habría elegido para atender a Andrew, pero no tuvo otra opción que bajar del coche. Tras cerrar la puerta del acompañante, Justin se alejó en la oscuridad de la noche mientas ella atendía la llamada que resultó ser un número equivocado. También se preguntó si Justin la llamaría para invitarla a visitar a su hijo, pero eso no sucedió. Movida por la curiosidad, Evie investigó sobre él a través de Internet y lo que allí encontró sólo fue la confirmación de lo que Lily le había dicho. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 27-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Hacía quince años, y comenzando de la nada, Justin había creado un imperio basado en un duro e incesante trabajo, mucho genio, talento comercial y métodos implacables. En cuanto al período anterior a esos quince años, había vacíos de información. Finalmente, Evie se quedó con la impresión de que se trataba de un hombre fiero, fríamente indiferente al sentimiento de los otros, un hombre que incluso podría


haber pasado una temporada en la cárcel. -Detestable -murmuró-. Quizá sea una buena idea no volver a verlo. El lunes siguiente, Evie buscó a Mark en el colegio, pero no lo encontró. Más tarde, Debra le dijo que su padre había llamado para decir que estaba resfriado y que se quedaría en casa unos días. Evie decidió enviarle un mensaje a través del correo electrónico, y de ese modo comenzó entre ellos una amable charla virtual que duró hasta unos días antes de fin de curso. Entonces Evie se despidió de su alumno no sin antes prometer que le enviaría mensajes a través del ordenador desde el lugar donde se encontrara. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 28-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 4 El último día del curso, los alumnos debían marcharse inmediatamente después del almuerzo. Evie renunció a la comida y se preparó para irse de inmediato. Le esperaba una larga jornada. -¿Un regalo de los alumnos? -Debra indicó una gran tarjeta donde los chicos había garabateado sus firmas-. No veo la de Mark. ¿No ha asistido a las últimas clases?


-No, y siento no poder despedirme de él. Por otra parte, confieso que temía que dependiera demasiado de mí. Así es mejor. Aunque me gustaría dejar de sentirme culpable por pensar que lo he dejado en la estacada. -Hiciste todo lo que estuvo en tu mano. Ahora olvídate del colegio y disfruta de tu verano. ¿Vas a un lugar bonito? -Pasaré algunas semanas en mi casita de la playa. -¡Qué bien! ¿Con Andrew? -Se va a reunir conmigo dentro de uno o dos días, pero no es seguro. Todavía está enojado y no lo culpo. -No te preocupes. Una vez que esté allí, lograrás hacerle cambiar de ánimo. Ya verás, un paseo a la luz de la luna, una atmósfera romántica... No se va a resistir. -Espero que no. Cuando estaba a punto de perder a Andrew, Evie empezó a recordar su amabilidad, su dulzura, su buen carácter y lo tonta que sería si lo dejara marchar. Bueno, todo saldría bien. Iría a verla, pasarían hermosos momentos juntos y todos los problemas se olvidarían. Lo que no le contó a Debra fue que ésa sería la última vez que pasaría sus vacaciones en esa vivienda campestre junto al mar. La había heredado de un tío abuelo que acababa de fallecer. Aunque también le había legado una montaña de deudas y


tendría que vender la propiedad para pagarlas. Así que había alquilado un furgón para retirar las cosas que había acumulado durante años. Más tarde, fue un alivio para ella alejarse de la bulliciosa ciudad de Londres y conducir en dirección a Cornwall y Penzance. Bajo un sol radiante, pronto se vio en medio de la verde campiña, un paisaje que le alegró el espíritu. Entrada la noche, al fin llegó a la casita junto al mar. Era una construcción anticuada, con una amplia estancia en la planta baja donde había una pequeña cocina y en el otro extremo una escalera que conducía al piso superior. Muy cansada, preparó un refrigerio con la intención de acostarse cuanto antes. La casa estaba un poco fría y desolada, pero tendría un aspecto más cálido por la mañana. O tal vez cuando llegara Andrew. Seguro que iría, aunque no le había dicho cuándo. Esa indecisión se debía a que estaba enfadado por las constantes postergaciones de Evie y, finalmente, por haberlo dejado plantado la noche que iban Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 29-90 https://www.facebook.com/novelasgratis a cenar juntos. Sin embargo, las cosas no podían acabar de ese modo; y si así fuera, Justin Dane sería el culpable, por haber hecho que dejara a Andrew esperando.


Su mente se resistía a culpar a Mark. Ese chico tan vulnerable ya llevaba demasiada carga sobre sus hombros. Lamentaba haberse marchado sin despedirse de él, y el pensamiento la afligía. También pensó en su discusión con Justin. No había sido su intención aunque, al parecer, no había otro modo de comunicarse con ese hombre. Si hubiera tenido una pizca de decencia habría ido al colegio para invitarla a su casa a despedirse de Mark. Estaba claro que no se le había ocurrido pensar en los sentimientos de su hijo. Al día siguiente, fue al pueblo a comprar provisiones. Una vez de vuelta, se dedicó a limpiar la casa a fondo para poder enseñarla a los posibles compradores. Si se mantenía ocupada, olvidaría que el teléfono no sonaba y que Andrew no se dignaba aparecer por allí. Tras prepararse unos bocadillos, decidió comerlos fuera mientras contemplaba la puesta de sol. De pronto se sintió muy sola. Y fue entonces cuando oyó el claxon de un coche que se aproximaba por el camino de entrada. -Andrew -murmuró con deleite. No tardó mucho en comprobar que el conductor no era Andrew.


-¡Usted! -exclamó, horrorizada al ver que Justin Dane bajaba del coche-. ¿Qué demonios....? -su voz se apagó al ver que Mark le sonreía desde detrás de su padre. Ella le devolvió la sonrisa. -Andábamos por aquí y decidimos venir a visitarla. -¿Paseaban por este lugar tan remoto? -preguntó en un tono escéptico. -Bueno, es un poco más complicado que eso. -Entremos y me cuenta lo complicado que ha sido -sugirió Evie intentando mostrarse agradable para ocultar su enfado. Justin le había estropeado las cosas con Andrew una vez y, al parecer, estaba claro que volvería a hacerlo. Mark salió disparado a examinar el lugar. -¡Está muy cerca del mar! -gritó. -Sé que no debí haber venido sin avisar. -Mark tiene mi correo electrónico. Podría haberlo utilizado. -Pero tal vez usted se hubiera negado. -En ese caso habría hecho mejor en no correr el riego -exclamó alzando las manos con desesperación. -Lo hice por Mark. Cuando supo que no volvería a verla se sintió muy contrariado. Ayer fuimos al colegio y usted ya se había ido. El conserje me dijo que se había


marchado en un furgón, pero no sabía adónde. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 30-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Y. . ¿cómo descubrió mi paradero? -Usted le dijo a Mark que tenía una casa en la playa. Como no sabíamos dónde quedaba, me acerqué a su piso y una de las vecinas fue muy amable conmigo. -¿Quiere decir que me ha investigado como si fuera una delincuente? -Tenía que averiguar dónde se encontraba. Ambos se miraron con rabia. Justin se preguntó por qué ella no podía comprender que había hecho todo lo que hacía falta para conseguir lo que quería. Eso era lo que siempre hacía, y le parecía bien. En cuanto a Evie, a ella le disgustaba que la trataran como una presa que había que cazar cuando le convenía al cazador. -Papá -llamó Mark, que apareció desde un costado de la casa-. Éste es un lugar maravilloso. ¿De veras es suyo? -le preguntó a Evie. -Algo así. Vamos a comer algo. -Se hace tarde. Mark está cansado y necesita irse pronto a la cama. Si nos dice dónde se encuentra el hotel más cercano... -Sabe muy bien que no los voy a echar a esta hora.


-Pero no quiero molestarla -dijo con una sonrisa repentinamente encantadora. -Eso no es cierto -replicó con ligereza aunque con una mirada de advertencia-. Nada le importa con tal de conseguir lo que quiere. Y ahora cállese y entre. Evie notó con placer que Mark también sonreía. Por él, le perdonaría al padre cualquier cosa. Bueno, casi cualquier cosa. Vista la cantidad de equipaje que Justin sacó del coche, quedaba claro que iba preparado para quedarse un tiempo. Pero sólo sería hasta la llegada de Andrew, y ni un minuto más. -Esto no se parece en nada a lo que usted está acostumbrado. Aquí no hay lujos. Sólo lo indispensable. -No intenta desanimarme, ¿verdad? -preguntó Justin con una brillante sonrisa. Una sonrisa como para conquistar a cualquier mujer, menos a ella, que estaba en guardia contra él. -Esta casa es como las que aparecen en los libros de cuentos. No hay cosas modernas. Me gusta -comentó el niño. -Tengo una habitación para invitados, con dos camas. Tras sacar sábanas y mantas de un armario, Evie las dejó sobre las camas. -No tardará demasiado en hacerlas -le dijo a Justin con una sonrisa desafiante-. Mark, ¿por qué no vamos a la cocina a ver qué hay para cenar?


Justin la miró con las cejas alzadas, pero no pareció desconcertado. -¿A qué está jugando tu padre? -cuchicheó Evie cuando estuvieron solos en la cocina. -Cuando papá se propone algo no para hasta conseguirlo. Me prometió que yo volvería a verla. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 31-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -¿Aunque pierda un día de trabajo? -No perderá mucho. Ha traído su ordenador portátil y el teléfono móvil -dijo entre risas. -En otras palabras, en realidad no piensa tomarse un descanso. Se dedicará a los negocios como de costumbre, pero en un escenario diferente -observó Evie y Mark asintió con la cabeza-. Hasta que lo eche. -No lo hará. -Claro que lo haré, pero a su debido tiempo. -¡Vaya! ¿Me promete que cuando lo eche yo estaré allí para presenciar la escena? Evie se echó a reír.


-Eres un chico malvado. De acuerdo, te lo prometo. Ambos se separaron al ver que Justin entraba con un aire de triunfo, aunque contenido. -Todo listo arriba. -Vamos a ver. Fue casi una sorpresa encontrar que las camas estaban muy bien hechas y la ropa cuidadosamente colgada en el armario. Evie notó que él la miraba atentamente y que disfrutaba con su expresión. -Bien hecho. ¿También sabe cocinar? -Póngame a prueba. -Lo haré. Las patatas y lo huevos que preparó quedaron muy bien, aunque ambos bañaron el plato con ketchup. Evie no pudo evitar una sonrisa al ver que comían al unísono hasta que al fin rebañaron el plato con un trozo de pan. Cuando la cena hubo terminado, Evie se reclinó en su asiento mientras miraba a Justin con los brazos cruzados sobre el pecho. -¿Y bien? -dijo al tiempo que inclinaba ligeramente la cabeza en dirección al fregadero.


-Yo cociné -replicó Justin, indignado. -Sí, pero recuerda que hemos venido sin invitación, papá -murmuró Mark. -Está bien. Yo lavo, pero tú secas, ¿eh? ¿Dónde está el detergente? -preguntó al tiempo que se levantaba de la mesa. -Yo lo haré -dijo Evie entre risas. Más tarde, cuando miraban el telediario, se produjo un ruido amenazador y todos se pusieron a escuchar con gran alarma. -Está lloviendo -dijo Mark, horrorizado. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 32-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Cuando salieron a mirar, llovía a cántaros. -Mañana hará buen tiempo -aseguró Evie-. Y ahora creo que deberíamos ir a dormir. -¿Mañana podremos ir a nadar? -¿Y tu catarro? -Estoy mucho mejor, ¿verdad papá? -De otro modo no lo habría traído. Mark, ya has oído a la señorita Wharton. A la cama.


-¿Puedo llamarte Evie? -preguntó el chico al tiempo que le tomaba la mano. -¡Mark! -Ya no soy su profesora, señor Dane. Sí, tesoro, llámame Evie. El niño se marchó muy satisfecho. -Acepte mis disculpas -gimió Justin cuando quedaron a solas. -No pasa nada. El chico sólo quería ser amistoso. -Hasta que mañana compruebe que sigue lloviendo. -No lloverá -dijo Evie con un bostezo-. Yo también me voy a dormir. Buenas noches. Evie se despertó repentinamente y miró el reloj. Eran las dos de la madrugada. Tras ponerse una bata, salió al pasillo y, desde la baranda de la escalera, miró hacia la amplia sala de estar. Tal como Mark había dicho, con la mirada fija en la pantalla de su ordenador, Justin hablaba por el móvil casi en un murmullo. Evie bajó silenciosamente. En la cocina preparó un par de tazas de té y, cuando entró en la estancia, Justin ya había cortado la comunicación. -Gracias. Perdóneme si la he molestado, pero tenía que atender una llamada de negocios. -Me sorprende que haya dejado su trabajo para venir aquí. -¿Por qué no confiesa que le sorprende que haya dado prioridad a mi hijo? No, no se moleste en responder. Sé que ya se ha formado una pobre opinión de mi persona. -Mi opinión ha mejorado bastante al comprobar que sólo por Mark se ha tomado la


molestia de conducir cientos de kilómetros hasta llegar aquí. -Señorita Wharton.... -¿Por qué no me llama Evie? -Porque no me ha dado permiso. Evie cayó en la cuenta de que hablaba en serio. ¿Era posible que un hombre moderno como él fuera tan anticuado? Contra su voluntad, pensó que había algo encantador en ello. -Bueno, llámame Evie y yo te llamaré por tu nombre, ¿qué te parece? -Me parece muy bien. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 33-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Verás, Justin, sólo podrás quedarte poco tiempo porque estoy esperando a alguien. -¿Andrew? ¿Cuándo viene? -preguntó al ver que ella asentía. -No lo sé exactamente, pero cuando me avise tendréis que marcharos. Él y yo tenemos muchas cosas que solucionar. -¿Te refieres a lo de la otra noche? -Entre otras cosas.


-¿Te ha vuelto a llamar desde entonces? -Yo lo llamé. Es lo mismo. -¿Estás enamorada de él? -preguntó pensativamente. -No es asunto tuyo -replicó con un suspiro. -Ya que he preguntado, ¿por qué no decírmelo? O no lo amas o no estás segura de tus sentimientos y la razón que te lleva a postergarlo con tanta facilidad es porque en realidad intentas dejarlo. Ella se quedó sin palabras al recordar que Andrew había dicho lo mismo. -Estoy enamorada de él -dijo con firmeza. Justin guardó silencio. -Entiendo -dijo finalmente-. ¿Así que quieres que nos marchemos mañana? -Yo no he dicho eso. -Pero si me encuentra aquí puede pensar que estás jugando con él. Sé que le dirás la verdad, aunque, ¿piensas que él te creerá? -Desde luego. Confiamos plenamente el uno en el otro. Y no vendrá sin antes avisarme. -Puede que esta vez no lo haga. -Andrew no es así. -¿Es sólido y fiable? -Sí.


-¿Y eso no hace la vida un poco monótona? Evie lo miró con los ojos como ascuas. Era sencillamente imperdonable que Justin fuera capaz de hacerse eco de sus propios pensamientos. Bueno, no de los pensamientos actuales, porque había decidido que no estaba dispuesta a perder a su novio. -No voy a hablar contigo sobre Andrew. -Una decisión muy prudente. Ambos se miraron y Evie cayó en la cuenta de que realmente podía ser un hombre encantador. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 34-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Me han impresionado tus habilidades domésticas. Veo que tu madre te educó muy bien -comentó. Al ver que Justin guardaba silencio mirando al vacío, añadió-: Oye, sólo intentaba hacer un cumplido a tu madre. -No hace falta. No la conocí. -¿Quieres decir que murió muy joven?


-Algo así -dijo al tiempo que desconectaba el ordenador. -¿Te he ofendido al mencionarla? -Desde luego que no. A propósito, creo que ha dejado de llover-contestó cambiando de tema. -Ya te lo dije. ¿Habéis traído los bañadores? Lo digo porque si no pensabais quedaros... -Desde luego que los hemos traído. Confieso haber pensado que tal vez podría convencerte de que nos admitieras. -Ya veo. ¿Y qué esperas ganar ahora? -La confianza de mi hijo... y su amor. A cualquier precio. Pero necesito tu ayuda. Por eso me encuentro aquí. Eres de vital importancia si quiero tener alguna posibilidad con mi hijo. Evie guardó silencio, sorprendida. Había bastante más en él de lo que ella había creído a primera vista. Incluso era posible que ese hombre llegara a gustarle. -¿Y si te pido un precio demasiado alto? -preguntó con una sonrisa. Justin alzó una ceja. -Si lo haces, deberías decírmelo ahora mismo, para hacer los arreglos necesarios. -¡Oh, piérdete! -exclamó, contenta de su victoria-. Me voy a dormir. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira


Nº Paginas 35-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 5 Al mirar por la ventana a la mañana siguiente, Evie agradeció que su promesa a Mark se hubiese cumplido: el sol lucía en lo alto e iluminaba las olas con intensos reflejos. Luego fue a la cocina, puso la tetera al fuego y empezó a preparar el desayuno. A los pocos minutos entraron los hombres y Evie echó una mirada a Justin que, en pantalones cortos y camisa deportiva, le hizo una solemne reverencia sin dejar de mirar a Mark. -¡Oh, todopoderosa! -gritó el chico inclinándose ante ella. -Mark insistió en este ritual porque gracias a tu magia ha dejado de llover y ahora luce el sol. Así que te veneramos, todopoderosa -dijo Justin con otra inclinación. -De acuerdo -rió deleitada-. Ya es suficiente por hoy. Vamos a desayunar. -¿No podemos ir a la playa ahora? -rogó Mark. -Más tarde, cuando el agua se caliente un poco. No olvides que acabas de salir de un catarro. -Y además tenemos que ir a comprar comida -dijo Justin. Circular juntos con el carrito en el supermercado del pueblo le proporcionó a Evie


otra visión de las múltiples facetas del carácter de Justin. No sólo sabía cocinar, también sabía comprar. -¿Podemos ir a la playa ahora? -preguntó Mark mientras volvían a casa-. Hace calor. -Primero haremos unos bocadillos para llevarlos a la playa -propuso Evie. Entre todos prepararon el almuerzo, lo pusieron en una cesta y partieron a la playa. El camino de la casa al mar estaba sembrado de rocas y terminaba en una pequeña cala de arena dorada flanqueada a ambos lados por otras rocas más altas que la convertían en una pequeña playa privada. Evie llevaba el bañador debajo del vestido. Era un biquini elegido pensando en Andrew, por tanto no debería habérselo puesto. Pero había pensado demasiado tarde en ese detalle. Mientras ellos daban cuenta de los bocadillos y las bebidas, Mark apenas probó bocado. -Tienes que comer más -protestó Evie. -No, porque vas a decir que no debo ir a nadar tras una comida pesada. Como sólo he tomado un bocadillo, me voy ahora mismo.


Antes de que pudieran detenerlo se puso de pie de un salto, salió disparado por la arena y se zambulló en el agua. -Vamos -dijo Justin al tiempo que se quitaba la ropa y corría tras su hijo. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 36-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Evie se quitó el vestido y se acercó a la orilla. Los hombres empezaron a tirarle agua sin piedad hasta que la obligaron a zambullirse. Juntos jugaron un rato en el agua, aunque Evie se mantenía un poco a distancia para que padre e hijo pudieran estar juntos. Por fin Mark anunció que tenía hambre. -Ve a terminar tu almuerzo -dijo Evie. -De acuerdo. -Yo voy a nadar un rato -comentó Justin antes de adentrarse en el mar. Evie y Mark se instalaron en unas grandes toallas. -Estoy muy contento de haber venido. Y papá también -comentó el chico. -¿Te lo ha dicho él? El niño sacudió la cabeza. -Papá nunca dice cosas como ésa. Pero está contento. Porque tú estás aquí. -No, es por ti. Le gusta estar contigo. Yo me alegro de que esté contento. Es mucho más agradable cuando sonríe.


-Sí -dijo Mark, convencido. Evie miró hacia el mar. -¿Dónde está? El chico sacó unos prismáticos del bolso. -Allí. Se ha alejado mucho. Tras un instante, ella vio la cabeza oscura de Justin y el rítmico movimiento de sus brazos contra las olas. Más tarde, hizo un amplio círculo y trepó a las rocas. Se mantuvo allí el tiempo suficiente como para que Evie lo estudiara detalladamente y llegara a la conclusión de que la ropa convencional le hacía poca justicia. Su cuerpo esbelto y tenso, sin un gramo de grasa, le hacía pensar en un atleta o en un hombre dedicado a pesados trabajos físicos, no en un magnate elegante y finamente vestido que viajaba por todo el mundo. -¡Evie! -Mark le tocó el brazo. Sobresaltada, la joven volvió a la realidad. -Lo siento. Estaba distraída contemplando el paisaje -explicó vagamente. -Te he puesto zumo de naranja en el vaso. Ella intentó concentrarse en el sabor de la bebida, pero la figura de Justin se mantenía detrás de sus párpados cerrados a causa del sol. Cuando volvió a abrir los ojos, vio que se acercaba a ellos. -Mucho mejor -comentó Justin al tiempo que se tumbaba sobre una toalla-. He pasado mucho tiempo sin hacer ejercicio.


-Pensé que siempre ibas al gimnasio. -En teoría, pero el trabajo se amontona y siempre lo postergo. -Me voy a explorar -dijo Mark de improviso. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 37-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -No te alejes demasiado -le advirtió Justin. -Prometido -Mark se alejó apresuradamente para evitar más promesas. -Nunca se había divertido tanto -comentó el padre, sin dejar de mirarlo-. Gracias por todo esto. -¿No habíais ido de vacaciones a la playa anteriormente? -Íbamos de vacaciones mientras vivió su madre, pero siempre a lugares como Disneyland. Eso es lo que les gusta a los chicos de hoy en día, pero esto.. Justin abarcó el paisaje con un amplio movimiento del brazo-. Está feliz. -¿Alguna vez tu familia te llevó a la playa cuando eras niño? Al ver que continuaba mirando a la distancia sin responder, Evie se preguntó si la habría escuchado. Por último, concluyó que simplemente había omitido la pregunta. -¿Qué hace ahora? -Justin preguntó finalmente, con los ojos puestos en su hijo. Ambos vieron a Mark en las rocas, evidentemente fascinado por algo que había allí.


-Habrá descubierto un cangrejo o una estrella de mar. Yo solía encontrarlos en ese mismo charco cuando era pequeña. -¿Esta casa es de tu familia? -De mi tío abuelo Joe. Era maravilloso y prácticamente me crié con él tras la muerte de mis padres, cuando yo tenía doce años. Mi tío hizo mucho más que proporcionarme un hogar. Yo quería a mis padres, pero eran muy convencionales. Consideraban que había una sola manera de hacer las cosas. Muy rígidos. Joe era todo lo contrario. Opinaba que no había maneras correctas de hacer las cosas, sólo tenías que elegir la manera incorrecta que más te conviniera. Con una sonrisa él se apoyó en un codo para mirarla mejor. -Apostaría a que la muchachita de doce años estaría encantada. -Era formidable, luminoso. Pensaba que el único delito consiste en hacer lo que los otros esperan de ti. Y creía que era una virtud ofender al menos a una persona cada día. -Vaya, por eso tú... -Nunca llegué tan lejos -lo interrumpió. Justin alzó una ceja. -Lo haces sólo conmigo, ¿verdad? -Sólo con los que lo merecen. ¿Me dejas continuar?


-Por favor. -Cuando tuve que marcharme de aquí para ir a la universidad, me sentí muy triste. Incluso pensé en negarme, pero Joe se enfadó muchísimo y casi me echó a empujones. Dijo que si no estaba dispuesta a aprovechar una oportunidad que me daba la vida sería mejor que no apareciera por su casa. Fui a la universidad, pero siempre volvía en las vacaciones de verano. Para mí éste era el lugar más maravilloso Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 38-90 https://www.facebook.com/novelasgratis del mundo -comentó con un suspiro de felicidad. Luego su rostro se ensombreció-. Joe falleció hace poco y me dejó la casa, pero luego descubrí que tenía muchas deudas. Yo no tenía ni idea. Solía enviarle dinero, pero al parecer todo fue a parar a las agencias de apuesta. Nunca supe sus problemas, y tengo la horrible sospecha de que empezó a jugar tras mi partida, porque se sentía solo. Ahora debo vender la casa para pagar las deudas. He venido a sacar mis cosas y echar una última mirada al paisaje. -¿Vas a vender la casa? -preguntó Justin al tiempo que se sentaba. -En cuanto me hagan una oferta decente. He intentado pagar las deudas y a la


vez mantener la propiedad, pero el dinero no me alcanza. Incluso pensé. . Evie se interrumpió al oír el teléfono móvil. A Justin no se le escapó su ansiedad mientras lo buscaba en el bolso, ni cómo se le hundían los hombros cuando atendió la llamada. -Hola, Sally -saludó. Tras una breve conversación de carácter técnico, Evie cortó la comunicación-. Era mi editora, que me informaba sobre un libro que he traducido y que se publicará el próximo mes. -¿Entonces no era Andrew? ¿Te ha llamado? -Llevo aquí dos días solamente. -¿Y en esos dos días no te ha llamado? -Por favor, no me interrogues. -Entonces no lo ha hecho. Si yo estuviera enamorado de una mujer no me olvidaría de llamarla. -Bueno, tal vez no desee parecer demasiado ansioso. Hemos tenido algunos problemas. Ésa es la razón de su próxima visita. -Pero, ¿va a venir? Ella ignoró la pregunta. -Pasaremos unos días juntos intentando arreglar las cosas.


-¿No crees que es un poco prematuro? Verás, eso de arreglar las cosas sucede cuando la pareja ha convivido un tiempo y las cosas se han tornado amargas, aunque ambos desean recuperar la magia de los primeros momentos. Si tienes que «arreglar las cosas» en lo que debería ser el mejor período de la relación, es que el tipo no te conviene. -Me corresponde a mí decidirlo, gracias. -Puedes decidir lo que quieras, pero insisto en que no te conviene. ¿Por qué elegirlo a él precisamente? Bueno, tal vez sea por temor a convertirte en una solterona. -¡Piérdete! -exclamó con buen humor. -Bueno, tenía que decirlo. Ya no eres una jovenzuela. Debes de estar... ¿en los cuarenta? -¡Treinta! Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 39-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Justin se echó a reír a carcajadas. -Me propuse saber tu edad antes de que acabara el día -confesó. Evie le hizo una mueca y él volvió a reír-. Así que treinta años. Claro, a esa edad la vida y los


hombres ya han pasado. Aún eres bonita pero sólo bajo luces atenuadas. Y nadie se ha comprometido seriamente contigo -comentó con malicia. Evie le devolvió la sonrisa, desconcertada por la repentina aparición de su encanto varonil-. Así que adivino que soportas su conducta desagradable por temor a perderlo. -No es así. Es mi conducta desagradable la que ha causado problemas. -¿Se puso histérico porque esa noche le diste plantón? -¿Y tú no harías lo mismo? -A mí nadie me deja plantado -declaró con total seguridad. -Eres el hombre más arrogante y engreído que he conocido en mi vida. Debo decirte que no fue la primera vez que lo hacía. Pero ahora todo cambiará. -¿Porque es tu héroe? ¿El único cuya voz te hace latir el corazón alocadamente? -¡De acuerdo! -dijo ella al tiempo que intentaba reprimir la risa-. El asunto es algo más prosaico que eso pero, como bien dices, la vejez empieza a rondarme. -¡No cabe duda! dijo irónicamente mientras la miraba de arriba abajo. Un verdadero cumplido. Era la primera vez que insinuaba que la admiraba como mujer, y eso la descontroló. Repentinamente, el modesto biquini dejó de serlo. Sintió que su pecho era más


generoso de lo que pensaba y que el sujetador era lo suficientemente escotado como para demostrarlo. Fue como descubrir que todo el tiempo había estado desnuda bajo su mirada sin darse cuenta hasta ese momento. Evie sintió que empezaba a sonrojarse. Pero justo en ese momento creyó descubrir lo que Justin tramaba. Quería que ella sólo pensara en Mark y si eso significaba combatir sus otros intereses, con toda seguridad lo haría. Entonces decidió atormentarlo un poco. -La verdad es que me siento en una encrucijada -empezó a decir con un suspiro-. La libertad está muy bien, pero hasta cierto punto. Tarde o temprano una mujer desea formar una familia con un buen hombre. Por otra parte, está la seguridad. Cuando acabe de pagar las deudas de Joe no me quedará demasiado dinero y debo pensar en el futuro. -¿Y te casarías con él por dinero? -No sólo por eso. Tú mismo has dicho que es mi héroe. Su voz hace latir mi corazón. . -Evie se detuvo al ver que la miraba fijamente-. Bueno, algo así -añadió entre risas.


-¿Y entonces por qué no estás en Londres llamando a su puerta? -Porque eso le haría correr en dirección contraria. ¿Qué te parecería una mujer que se arroja en tus brazos? ¡Qué tonterías digo! Seguro que lo hacen. -¿Tú crees? -preguntó en tono satírico. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 40-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -¿Con tu dinero? Seguro que sí -dijo a la ligera. «Es una gran calumnia», pensó mientras lo miraba tendido negligentemente en la arena. Lo había visto de lejos, pero de cerca era mucho más impresionante. Evie consideró la situación objetivamente. Sus preferencias se decantaban por un hombre como Andrew, físicamente menos espectacular, pero con una mentalidad compatible con la suya. Y la mentalidad de un hombre era importante. Andrew era inteligente, fino, aficionado a la literatura, de carácter suave y sensible. Justin Dane era indudablemente inteligente. Perspicaz y astuto en la defensa de sus propios intereses. Con toda seguridad carecía de gustos literarios y su carácter era difícil. Era una molestia que tuviera un cuerpo diseñado para enloquecer a las mujeres.


Aunque por fortuna, ella no enloquecía fácilmente. Mark llegó con un pequeño cangrejo. -Mirad lo que he traído. -Muy bonito -dijo Justin al tiempo que echaba un vistazo al bicho con recelo. -¿No es hermoso? -exclamó Evie al tiempo que lo ponía en la palma de la mano-. Solía buscarlos en esta playa cuando era pequeña. -¿Y qué hacías con ellos? -quiso saber Mark. -Solía meterlos bajo la camisa de alguna persona. -¡No me digas! Os advierto que debéis olvidar cualquier idea parecida exclamó Justin, amenazador. -No estarás asustado, ¿verdad, papá? Todos se echaron a reír. Fue el momento más feliz y relajado que compartieron juntos ese día. En ese momento, el móvil empezó a sonar. El corazón de Evie dio un brinco al pensar que podía ser Andrew. Pero no era él. Una voz desconocida de mujer pidió hablar con la señorita Wharton para comunicarle que un matrimonio deseaba ver la casa esa misma tarde si era posible. -Era mi agente inmobiliario. El señor y la señora Nicholson llegarán en un par de horas -dijo antes de volver la cara para ocultar su abatimiento-. Tengo que ir


a limpiar la casa. Entre todos limpiaron, ordenaron, metieron apresuradamente cosas en los cajones y pasaron una bayeta por la superficie de los muebles. Los Nicholson llegaron con media hora de anticipación y se pasearon por la propiedad como si ya fueran los dueños. Era una pareja de mediana edad, rica e insensible. Ella y su marido recorrieron las habitaciones sin dejar de criticarlo todo amparados en alabanzas tales como: «Es maravilloso, hermoso, magnífico». A medida que pasaba el tiempo, el ceño de Justin se fruncía cada vez más. Finalmente puso las manos en los hombros de Evie y le murmuró al oído: Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 41-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Es perfecto, pero habrá que cambiarlo todo. ¡Al diablo con ellos! Cuando ella asintió, las manos se retiraron de sus hombros dejando en su piel una cálida sensación que duró varios minutos. -En cuanto al precio, es excesivo. Esperamos que lo baje a fin de llegar a un acuerdo satisfactorio -insinuó la señora Nicholson. -Me temo que no es posible -intervino Justin. Evie se volvió hacia él. Miraba a la mujer con la misma decisión con la que seguramente había cerrado


negocios rentables en el pasado-. Verá, la señorita Wharton no está capacitada para negociar con ustedes. Me temo que tendrá que tratar con el albacea de su tío, que legalmente está obligado a llegar al mejor acuerdo posible. -Pero seguro que usted se da cuenta. . -Y yo estoy seguro de que usted se da cuenta de que él se sentiría muy molesto si la señorita Wharton accediera a pactar un precio más bajo de lo estipulado. -Pero si primero llegamos a un acuerdo en privado. . -insistió ella. -La señorita Wharton le dará el número de teléfono del albacea, que con mucho gusto atenderá su llamada. La mujer anotó el teléfono a regañadientes y se marchó seguida de su dócil marido. A través de la ventana, los tres contemplaron el lujoso coche que se alejó rápidamente. -¿Me he pasado? -preguntó Justin con una inseguridad impropia de él. -No, estuviste fabuloso. Pero, ¿cómo.. ? -Esa mujer intentó aplastarte con una apisonadora y yo no iba a permitir que eso sucediera. Soy un experto en no dejarme aplastar. -Apostaría a que sí. Gracias. Aunque de todos modos tendré que vender. -Pero has ganado más tiempo. -¿No quieres vender la casa? -preguntó Mark, que había escuchado atentamente la


conversación. Evie sólo fue capaz de negar con la cabeza. Unos minutos más tarde llamó el albacea. -He rechazado la oferta de los Nicholson. Pienso que ofrecerán más si esperamos un poco. ¿O quiere que cierre el trato ahora mismo? -No -se apresuró a decir Evie-. Debemos esperar un poco más. -¿Qué ha pasado? -preguntó Justin apenas hubo cortado la comunicación. -Los Nicholson han hecho una oferta más baja que el precio estipulado, así que la he rechazado. -¿Eso quiere decir que podremos quedarnos? -preguntó Mark con ansiedad. -Sí, un poco más -sonrió Evie. -¡Fabuloso! Lo vamos a pasar en grande. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 42-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Sí -aseguró ella mientras lo abrazaba-. Lo vamos a pasar en grande. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 43-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 6


Evie había esperado que Mark pronto se aburriera en ese anticuado lugar de veraneo. Pero no fue así. Disfrutaba con las experiencias más sencillas y ella se veía a sí misma en él. Durante los días siguientes lo pasaron tan bien que casi olvidó sus problemas. Nadie fue a ver la casa y disfrutaron plenamente de ese respiro temporal. Un día fueron a explorar las cercanías y Mark escuchó extasiado historias de piratas. Evie le compró un libro de cuentos sobre el tema que él leyó durante todo el trayecto de vuelta a casa. Al día siguiente, Justin encontró a un pescador que le alquiló su barca y se hicieron a la mar. Evie contemplaba todo eso con delicia, aunque a veces Justin la desconcertaba. Se mostraba agradable con ellos y aparentemente todo marchaba bien entre padre e hijo. Pero a veces, cuando él creía que nadie lo miraba, la sonrisa desaparecía de su rostro y se tornaba distante. En una ocasión, Mark se había referido a la oscuridad que había en el interior de su padre y Evie empezó a percibir una atmósfera de irrealidad. Justin intentaba dar lo mejor de sí mismo, aunque según normas que él mismo no comprendía. Una o dos veces estuvo a punto de enfadarse por algo sin importancia, pero de inmediato se controló y pidió excusas. Sin embargo, a ella le preocupaba la trivialidad de las cosas que desataban su mal humor. A menudo lo sorprendía observándola cuando estaba


junto a Mark, como si intentara desesperadamente descubrir algo. A la larga terminó por pensar que eran imaginaciones suyas. Justin trabajaba durante horas por la noche para mantener al día sus negocios y, sencillamente, estaba muy fatigado. Una noche, cuando encontró a Mark dormido sobre su libro y a Justin luchando para mantener los ojos abiertos, se echó a reír. -Será mejor que os vayáis a la cama -sugirió bostezando a su vez. Justo entonces sonó el teléfono. Padre e hijo vieron cómo la sonrisa desaparecía de su rostro. -Era el albacea del tío Joe. Los Nicholson han subido su oferta y él ha aceptado. Quieren tomar posesión de la casa cuanto antes. Apenas empezaba a clarear el alba cuando Justin, sin hacer ruido, bajó la escalera con la intención de ir a nadar. Llevaba pantalones cortos y la camisa abierta porque ya empezaba a hacer calor. Cuando cruzaba la sala para ir a la puerta de entrada, se detuvo en seco al comprobar que no estaba solo. La figura en el sofá parecía tan quieta y silenciosa que casi no la había visto. Entonces se acercó a ella sin saber qué iba a hacer a continuación. Suponía que debía Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 44-90


https://www.facebook.com/novelasgratis marcharse y no invadir su intimidad. Pero en cambio se arrodilló junto a ella. Evie, con los ojos cerrados, tenía todo el aspecto de haber llorado. La noche anterior había estado a punto de derrumbarse tras la llamada telefónica, aunque de inmediato se repuso insistiendo en que todo iba bien. Pero nada iba bien, pensó Justin. Al igual que él, ella no permitía que nadie invadiera su intimidad. De pronto, Evie abrió los ojos y lo miró fijamente. Justin se quedó paralizado durante unos segundos, más sorprendido que ella. -Lo siento. Estaba preocupado por ti. -¿Porqué? -Porque estás afligida. -Estoy bien. -¿De veras? Ella negó con la cabeza y luego se frotó los ojos. -Me quedé aquí hasta muy tarde y parece que me dormí en el sofá. Estuve contemplando la estancia a la vez que recordaba mi vida en esta casa junto al mar. Nada ha cambiado. Está igual que cuando llegué por primera vez. -¿Cómo era entonces? -Entonces pensé que era un lugar mágico, con sus suelos enlosados, la gran chimenea y sus pequeñas ventanas antiguas. Cuando Mark entró en esta sala por primera vez, fue como verme a mí misma, maravillada como sólo un niño puede estarlo. Y


cuando crecí, la casa seguía siendo maravillosa. Me encantaba volver aquí y estar con el tío Joe. Fueron los tiempos más felices de mi vida. Habría querido conservar la propiedad para siempre, tal como hizo él... -murmuró con la voz cada vez más enronquecida. -Mira, Evie, vamos a hacer algo. No llores. -No estoy llorando. No lo hago nunca. -Ya veo. -Pero esa horrible mujer está decidida a cambiarlo todo y yo no puedo impedirlo porque será la propietaria de esta casa -murmuró antes de ocultar la cara entre las manos. Los sollozos sacudían sus hombros. -Llora, llora, no te hará daño -murmuró Justin mientras que la estrechaba entre sus brazos. La cabeza de Evie quedó apoyada en su hombro. Y la dejó allí. Lo único que deseaba era dar rienda suelta a las lágrimas retenidas desde que había comprendido la magnitud de su pérdida. Sorprendentemente, Justin demostró que sabía consolar una aflicción, sosteniéndola pacientemente contra su cálido cuerpo mientras ella lloraba. Y ella, una mujer que se preciaba de su independencia, se aferraba a él como si fuera su última esperanza de salvación. Finalmente recuperó el control de sí misma y se separó de él. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira


Nº Paginas 45-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -No sé qué me ha pasado -dijo, incómoda-. No suele sucederme. -Tal vez deberías hacerlo más a menudo. -No suelo llorar fácilmente -replicó con firmeza. -Desde luego que no. Pero no debes intentar hacerlo todo sola. ¿No tienes a nadie que te ayude? -Ya no me queda ningún familiar. -¿Y Andrew? A propósito, ¿no es contable? -Sí, pero... -¿Por qué no se le puede ocurrir una buena solución, como alguna manera de evitar el pago de impuestos? ¿De qué sirve conocer a un contable si no puede arreglar las cosas en tu beneficio? -No quiero que haga trampa por mí. -Al menos pudo haberse ofrecido. Evie recordó que una vez le había hablado de sus problemas con la casa de la playa y él le había aconsejado que resistiera hasta conseguir un buen precio, pero no le había dicho nada sobre el modo de quedarse con la casa. -Yo...


-¿Por qué no se lo pides? -la interrumpió. -Supongo que es una buena idea. Lo haré cuando venga a verme. -¿Cuando venga? ¿De cuánto tiempo dispones? -De nada. Tienes razón, lo llamaré. A esta hora debe de estar durmiendo. Era la excusa perfecta para llamarlo y preguntarle cuándo iría a verla. Evie marcó el número del piso de Londres. -Hola... -murmuró él con voz ahogada cuando al fin atendió el teléfono. -Hola, dormilón -bromeó Evie. Se produjo un silencio que la joven se negó a interpretar. -Evie -dijo finalmente. -¿Quién creías que era? -replicó intentando reír. -Yo... Bueno... no lo sé. -Llevo unos cuantos días aquí en la playa. De veras que te va a encantar. -Verás... quería hablar contigo... bueno, hablar sobre el estado de nuestra relación... -Andrew, yo... Él guardó un incómodo silencio, y entonces Evie oyó un sonido que le heló la sangre. Era la risita de una mujer joven, a todas luces de muy buen humor. -Vamos, cariño -arrulló muy cerca de Andrew-. No te quedes pegado al teléfono. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira


Nº Paginas 46-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Evie, ¿estás ahí? -murmuró él apresuradamente. -Sí, no me perdería esto por nada del mundo. -Te ruego que seas razonable. Después de todo, eres tú la que siempre me pide disculpas. . -Pero no porque alguna vez me hayas sorprendido en la cama con otra persona. -Bueno, últimamente las cosas no han ido bien entre nosotros, y de verdad no creo que esto te importe demasiado. -No me vengas a decir qué es lo que me importa y lo que no me importa. -Lo siento, pero es un cambio agradable estar con alguien para quien soy el primero. Nunca lo hiciste, y si piensas en la razones, te darás cuenta de que no valía la pena continuar juntos. Ella abrió la boca para aclarar el asunto, pero la volvió a cerrar. Mientras buscaba las palabras adecuadas se cortó la comunicación. Andrew le había colgado. -¿Andrew? ¡Andrew! Conmocionada, Evie puso el auricular en su sitio. Justin salió de la cocina, donde se había refugiado para respetar su privacidad. La encontró mirando al frente, con la


mirada vacía. -¿No puede ayudarte? -preguntó con suavidad. -No. Ni siquiera se lo pedí. Todo ha terminado. No vendrá. Soy una tonta. Debí haberme dado cuentas antes. Estaba en la cama con otra mujer. Justin se acercó a ella. -¿Nunca sospechaste nada? -No -replicó burlándose de sí misma-, sólo veía las cosas desde mi punto de vista. Íbamos a pasar unos días idílicos aquí en la playa, le iba a decir que estaba verdaderamente enamorada de él y todo iba a salir bien. Pero las cosas no funcionan así, ¿verdad? -Me temo que no. Justin le tocó la cara y luego puso en orden sus cabellos desordenados. -Vamos, Evie, no tienes el corazón destrozado. No estás locamente enamorada de él. Nunca lo estuviste. -Eres tan malo como él diciéndome cómo he de sentirme. -Cuando una mujer está enamorada, se nota. No olvida al hombre ni un solo instante. ¿Puedes decir con sinceridad que nunca te olvidaste de Andrew? Apenas te acordabas de él -comentó. Evie hizo un movimiento para alejarse, pero él la retuvo


con más fuerza-. Él tampoco se acordaba de ti -continuó sin remordimientos-, porque cuando un hombre ama a una mujer, ella está con él, en su mente, en su corazón, en cada momento del día. -Suéltame. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 47-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -¿Podías sentir su cuerpo contra el tuyo aunque estuvieras a cientos de kilómetros de distancia? -¿Cómo te atreves? Evie intentó liberarse, pero fue inútil. El rostro de Justin estaba muy cerca y pudo sentir su cálido aliento en la mejilla, muy cerca de la boca. Con gran contrariedad comprobó que una intensa sensación se apoderaba de su cuerpo, despertando sus sentidos en un momento muy inoportuno. -¿Te enloquecían sus besos, Evie, o ya no te acuerdas? Apenas pudo oír el murmullo de sus palabras porque ya su boca descendía a la de ella hasta que sus labios se tocaron. No, no era posible que ese hombre incómodo, arrogante y manipulador la hiciera temblar de esa manera. Evie intentó no hacer caso a sus propias sensaciones, pero su cuerpo insistía en


responder mientras, una y otra vez, los labios de Justin se movían sobre los suyos. Su corazón también la traicionaba martilleando en su pecho como nunca antes, casi como si estuviera confabulado con Justin. Y mientras su mente hervía de indignación, todo su ser anhelaba un contacto más intenso, más íntimo. Finalmente, Justin aflojó el abrazo de modo que ella pudo echarse hacia atrás. -Te lo advierto, suéltame ya o pagarás las consecuencias -lo amenazó con voz ahogada. -Lo siento. No sé qué... sólo quería que comprendieras que ese hombre... que tú no... balbuceó muy confundido. -¿Y se supone que debo caer a tus pies? Piensas que no sufro porque eso es lo que te conviene creer. Acabo de perder al hombre que amaba y no se te ha ocurrido pensar que eso me rompería el corazón. -Lo habría pensado si se tratara de una mujer diferente. -No sabes qué clase de mujer soy yo. -Sé que tienes mucho sentido común. -Muchas gracias -disparó, insultada-. Crees saber todo sobre los demás, pero se trata de mi vida y yo decido cómo me siento. . -Así sería si pensaras con la cabeza. Yo te lo diré has hecho bien librándote de él. -No lo conoces.


-Es cierto. ¿Y sabes por qué? Porque no está aquí cuando lo necesitas. Estabas enferma de tristeza ante la idea de perder tu casa, ¿y qué hacía él? Ligaba con otra mujer. No ha movido un dedo para ayudarte. -No es su problema. -Tendría que serlo, maldita sea. -No me comporté con él como debía y lo confundí. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 48-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -¡Paciencia, Señor! -exclamó, profundamente irritado-. ¿Qué ha pasado con la mujer independiente que creí haber conocido? -¡Se ha tomado la noche libre! -exclamó, consciente de que decía tonterías, pero sus nervios no daban más de sí. -Y toda la vida, si sigues hablando así. ¿Por qué tienes que culparte? Mira, te besé con la intención de que te sintieras mejor. -Eres un engreído. -Quizá fui torpe. Bueno, tal vez cometí un error. Pero si pudieras aclarar tus pensamientos y considerar. . -Otra vez. Incluso tus disculpas se vuelven insultos disfrazados. Con un hondo suspiro de impaciencia, Justin recogió la toalla que había dejado caer en una silla y se precipitó fuera de la casa.


Evie corrió escaleras arriba. Desde la ventana vio que cruzaba apresuradamente la playa hacia el mar. Nunca se había sentido tan enfadada con él. Todo lo que había hecho era inexcusable: había intentado imponerse, se había atrevido a arrojar una luz de sentido común en su relación con Andrew, la había besado, no la había vuelto a besar... Entonces se arrojó sobre la cama tratando de calmar la turbulencia que bullía en su interior. Justin tenía razón, desde luego que sí. ¿No había sabido desde el principio que su relación con Andrew era incompleta porque siempre le había negado una parte de sí misma? De pronto, oyó que Mark se movía en la habitación de al lado y se obligó a recuperar la calma. Cuando el niño bajó a la cocina, ella estaba preparando el desayuno con una sonrisa. -¿Dónde está papá? -Fue a nadar. -¿Puedo ir yo también? -Tienes que desayunar primero. Justin volvió poco más tarde y, tras saludarlos, anunció: -Hoy tendré que ausentarme unas cuantas horas. ¿De acuerdo? -preguntó sin dirigirse a nadie en particular.


-De acuerdo. Mark y yo pasaremos un buen día juntos, ¿verdad que sí? Pero Mark miraba fijamente a su padre. -¿Estarás mucho tiempo fuera, papá? -Sólo hasta mañana. -¿Lo prometes? -Prometido. -¿Dónde vas? Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 49-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Eso es un secreto. Pero volveré con una sorpresa para ti. Creo que te gustará -dijo mientras le revolvía el pelo y luego subía a cambiarse. Durante un instante, Evie estuvo tentada de seguirlo, pero luego lo pensó mejor. Más tarde, Justin bajó vestido formalmente con su cartera en la mano. Entonces comprendió la ansiedad de Mark por su regreso. Para su padre, las vacaciones habían terminado y en unas cuantas horas llamaría diciendo que estaba en Londres y le pediría a Evie que llevara a Mark a casa. «¡Muy bien!», pensó con cierto desprecio. Ella no le fallaría a su hijo, aunque él lo hiciera. Pasaron el día en la playa y al atardecer se pusieron a jugar al ajedrez. En un momento dado, sonó el teléfono y Mark corrió a contestar.


-Hola, papá ¿Cuándo vuelves? De acuerdo, se lo diré -dijo antes de cortar la comunicación. Luego se volvió a Evie-. Papá no pudo hablar contigo porque tenía mucha prisa, pero dice que mañana estará aquí a primera hora. El nudo de ansiedad que se desató en su interior la dejó perturbada. Era como si el regreso de Justin casi le produjera alegría. Más tarde, ambos se fueron á dormir. En la oscuridad, Evie intentó concentrarse en Andrew mientras se preguntaba si realmente debía sentirse afligida. Pero tuvo que renunciar. ¿Cómo podría estar triste por un hombre cuyo rostro apenas recordaba? En la madrugada, despertó al oír ruidos en la planta baja. Evie saltó de la cama y, tras ponerse una bata, salió al rellano de la escalera. -¿Justin? -llamó en voz baja -Baja. Tengo algo que decirte. -¡Cielo santo! ¿Has conducido toda la noche? Pareces agotado -dijo al notar su fatiga y la barba crecida. -No importa -replicó Justin con impaciencia al tiempo que sacaba un gran sobre de su cartera-. Mira, esto es tuyo. Al principio, las palabras escritas bailaron ante los ojos de Evie. Luego reconoció la dirección de la casa de la playa. -Está vendida -murmuró finalmente-. ¿Tan rápido se movieron los Nicholson? -Ellos no. Yo. Ayer compré esta casa.


-¿Qué? -exclamó Evie antes de ver el precio de venta-. ¿Esto es lo que pagaste por ella? No, no puede ser. El precio final excedía en cincuenta mil libras la cantidad original. -Tuve que hacerlo. Cuando los Nicholson se enteraron de mi oferta aumentaron la suya, te confieso que contra lo que yo esperaba considerando que habían intentado conseguir la casa a un precio más bajo que el original. Pero una vez decididos, no cejaron en su empeño, así que se produjo una guerra de ofertas que al final gané yo porque tuve más resistencia que ellos. -Me imagino. Pero, ¿por qué...? Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 50-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Echa una mirada al otro documento. El otro documento era una escritura de donación en la que Justin Dane cedía la propiedad a Evie Wharton. -No comprendo. -Está claro. La casa es tuya. -Pero, ¿por qué me la regalas? -inquirió con una incipiente impaciencia.


Evie tenía que haber sentido una oleada de gratitud, pero la antigua e inquietante sensación de quedar atrapada en una red se apoderó de ella. Justin no lo había hecho por ella, sino por razones propias. -¿Y qué importa eso? La casa es tuya y ya no tendrás que dejarla. Y como pagué una cantidad bastante más elevada, te quedará mucho dinero cuando liquides las deudas de tu tío. Es un buen negocio para ti. -Así es, ¿no es cierto? -espetó con repentina dureza-. Realmente has pagado bastante más de lo que vale la casa. -A veces hay que hacerlo si es la única manera de conseguir lo que quieres. -Es impresionante cómo te las ingenias para no permitir que nadie te gane la partida. Nadie. Justin se volvió hacia ella y la miró desconcertado. -¿Es que no lo comprendes, Evie? La casa es tuya para siempre. Eso es lo que deseabas. ¿No tienes nada que decirme? Ella lo miró con los ojos como ascuas. -Sí -dijo con fiereza-. Tengo algo que decirte. Mientras viva, nunca te perdonaré lo que has hecho. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 51-90


https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 7 -¿He oído bien? -Creo que sí. ¿Qué esperabas? ¿Gratitud? Tal vez estaría agradecida si no supiera la verdadera razón que se oculta detrás de esto. -¿Y cuál es esa razón? -inquirió con dureza. -El control. Soy útil para ti a causa de Mark, y cuando algo te es útil debes asegurarte de que no se te escape, ¿verdad? Por eso compraste la casa. Justin se puso pálido. -¿Eso es lo que piensas? ¿Que intento comprarte? -¿Qué más podría ser? Sólo soy un objeto de adquisición para ti. -¡Objeto de adquisición! ¡Por el amor de Dios, estás diciendo una sarta de tonterías! Sólo intenté regalarte algo que pensé que deseabas. Tú misma dijiste cuánto amabas este lugar. -Hablaba en general, no pedía un gesto de caridad. -Ayer llorabas porque ibas a perder la casa. -No me recuerdes lo que sucedió ayer. Aún le dolía la forma en que la había besado, como una afirmación de su poder, y ese recuerdo la impulsaba a castigarlo con crueldad. Pensaría en ello más tarde. En ese momento, sólo sabía que desde la primera vez que lo vio había sentido que su


corazón se perturbaba de un modo misteriosamente ligado a la ira. -Ahora la propiedad es tuya. Haz lo que se te antoje con ella. -No puedo aceptarla. -Te recuerdo que la casa ya está vendida. -No puedo aceptarla como un regalo, ni tampoco quedarme con el dinero extra. En cuanto el albacea liquide las deudas de mi tío le diré que te devuelva el resto del dinero. -Eso es ridículo. ¿Dónde está tu sentido común? -Está claro que nunca lo he tenido, pero te aseguro que me queda suficiente respeto hacia mí misma para no aceptar tu caridad -declaró mientras le tendía los documentos. -¡Vete al infierno! -exclamó Justin, arrebatándoselos de las manos. Tensos de ira, no notaron la pequeña figura que los observaba desde el rellano de la escalera ni el sigiloso ruido que hizo al escabullirse a su dormitorio. Al ver que ella permanecía inmutable, Justin se marchó de la sala y, minutos más tarde, Evie oyó que ponía en marcha el vehículo. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 52-90 https://www.facebook.com/novelasgratis


La joven se derrumbó en un peldaño de la escalera temblando convulsivamente mientras se preguntaba qué le había sucedido para haber rechazado el regalo de Justin de esa manera. Su mayor deseo era quedarse con la casa, y ya era suya. Si pudiera doblegar un poco su orgullo. . Aunque de ningún modo se doblegaría ante ese hombre tan insoportablemente impositivo. Y lo peor era que ese mismo hombre empezaba a reinar en un rincón de su corazón. Evie volvió a su habitación y, al poco rato, se sumió en un sueño ligero e inquieto. Cuando despertó, el sol brillaba en lo alto, pero Justin no había regresado. Evie miró por la ventana y vio a Mark sentado en las rocas. Se vistió y se apresuró a ir en su busca. -Hola -lo saludó animadamente-. Veo que has madrugado. -Sí, he venido aquí a pensar un poco; aunque los pensamientos no ayudan mucho. No cambian nada. La joven notó la tristeza en el rostro del niño. -Es más fácil reflexionar con algo en el estómago. ¿Vamos a desayunar? Así lo hicieron, y más tarde, volvieron a la playa y se dedicaron a explorar los


charcos entre las rocas. -Ahí viene papá -anunció Mark de pronto. Era cierto. Cuando Justin estuvo junto a ellos sonrió en dirección a Evie y luego a su hijo. Mark lo saludó con amabilidad, aunque sin alegría. Y así pasaron el resto del día, en una calma aparente. Al atardecer, Justin insistió en llevarlos a cenar a un restaurante. Como era un lugar elegante, todos se vistieron para la ocasión. Evie se preguntó por qué lo había hecho y pronto llegó a la conclusión de que la tensión entre ellos sería menos notoria en medio del ajetreo de los camareros, la elección del menú y la presencia de otros clientes. Justin le ofreció vino, aunque él no bebió tras explicar que nunca tomaba alcohol. «Claro, la sobriedad es un medio de mantener el control», pensó ella antes de decidir que debía desalojarlo de sus pensamientos. Sin embargo, no era tan fácil cuando otras personas parecían prestarle mucha atención. En una mesa cercana, dos mujeres jóvenes y hermosas no dejaban de observarlo con una mirada apreciativa, cargada de lujuria. Pero toda la atención de Justin se centraba en Mark y en ella. Evie lo miró a través de los ojos de esas mujeres y vio a un hombre atractivo, carismático y de gran vitalidad. De pronto se vio contra su pecho desnudo mientras él la besaba con vehemencia. Era inútil decirse que no había deseado ese beso. Una


parte de ella sí lo había deseado. Luego recordó la inesperada dulzura con que la había consolado aquella madrugada en el sofá. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 53-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Su gesto había conmovido su corazón volviéndola vulnerable. -¿Estás bien? -preguntó Mark de pronto-. Pareces un poco triste. -No lo estoy -mintió. Cuando regresaron a casa, Mark iba casi dormido y Evie sugirió que se fuera a la cama. El niño obedeció sin protestar. -Creo que yo también iré a dormir -dijo. -De acuerdo. Buenas noches -se despidió Justin antes de abrir el ordenador portátil. Exasperada ante su talante impasible, Evie subió a despedirse de Mark y se sentó al borde de su cama. -Hoy no lo has pasado bien, ¿verdad? -No, fue como antes. -¿Cuándo? -Antes de que mamá se marchara. Papá y ella se comportaban con amabilidad, pero


era horrible. -Lo siento, Mark. No estábamos de buen humor. Pero no tiene importancia, no te preocupes. Ahora duérmete y verás que mañana todo será diferente. Más tarde, cuando Evie inútilmente intentaba dormir, oyó un gemido desde la habitación del niño. De inmediato corrió a su cuarto y lo encontró sentado en la cama, con los ojos cerrados, hecho un mar de lágrimas. -Mark -dijo estrechándolo entre sus brazos-. ¿Qué sucede, cariño? -Mamá, mamá -sollozó el niño y no dijo más. -Dime, tesoro, ¿has tenido una pesadilla? -No, ha sido un sueño maravilloso -balbuceó llorando desconsoladamente en el hombro de Evie. -¿Has soñado con tu madre? Mark asintió. -Siempre la echas de menos, ¿verdad? -Por las noches es peor porque en mi sueño ella está viva. Viene a casa a decirme que todo fue un error, que no quería irse sin mí. Entonces nos vamos juntos. O a veces ella se queda en casa conmigo. Fue un error. Ella realmente no me abandonó, porque nunca lo habría hecho.


El niño volvió a ocultar la cara en el hombro de Evie, estremecido por los sollozos. -No, tesoro, ella no lo habría hecho. Poco a poco, Mark se fue calmando. Evie lo mantuvo abrazado. -Si no hubiera muerto habría venido a buscarme, ¿verdad? -Desde luego que sí. Sé que nunca dejó de pensar en ti. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 54-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -¿Entonces por qué no vino a casa? ¿Crees que papá se lo impidió? -No -dijo ella de inmediato-. Sé que él no habría hecho eso. -No puedes saberlo. -Claro que lo sé. Él nunca haría nada que te causara daño, Mark. Debes creerme. -Pero él no la trajo a casa cuando murió. -Eso es diferente. Evie hizo una pausa. No tenía derecho a repetir lo que Justin le había confiado. Tras un instante de silencio, cayó en la cuenta de que no había necesidad de añadir nada más. El niño se había quedado dormido en su hombro. Después de tenderlo en la cama, lo cubrió con las mantas y lo besó suavemente en la mejilla antes de marcharse y cerrar la puerta tras ella. El pasillo estaba oscuro, pero la luz de la luna que se filtraba por una ventana


le permitió descubrir a Justin, apoyado contra la pared, inmóvil y con la cabeza baja. -Justin. . -Horas y horas esperando junto a la ventana -murmuró-, pensando que tal vez ese día vendría. Estaba claro que había oído las palabras de su hijo y su corazón al fin había comprendido. Si pudiera hablar con Mark como lo hacía en ese momento con ella. . Evie vio las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas, pero no intentó secárselas. Entonces lo abrazó del mismo modo que lo había hecho con su hijo. Y de inmediato sintió que sus brazos la rodeaban como si buscara refugio en ella. -Pero nunca regresó. . -Justin -Evie lo meció un poco y él la miró con desesperación. -Estaba seguro de que volvería, pero nunca lo hizo. -¿Tú? -murmuró, preguntándose si había oído bien. -Ella lo prometió. Yo estaba seguro de que no iba a romper su promesa. Pero nunca más volví a verla. Sólo entonces cayó en la cuenta de que Justin no se refería a la pérdida de su hijo.


Hablaba de una pérdida relacionada con él. Fue como si un abismo se hubiera abierto a sus pies y una profunda tristeza se apoderó de Evie, un dolor demasiado intenso como paró resistirlo. El hombre, abrazado a ella, se estremecía de aflicción. Pero se sentía incapaz de consolarlo por algo que no podía comprender. En cualquier caso, no debían quedarse allí. Mark podría despertar en cualquier momento y oír lo que hablaban. Suavemente, lo llevó a su propia habitación. Justin apenas podía andar. Tras cerrar la puerta, encendió la luz. Él casi se derrumbó sobre la cama, arrastrándola consigo porque sus manos continuaban aferradas a Evie. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 55-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -No pasa nada. Yo estoy aquí. Apóyate en mí -murmuró con la misma piedad que había sentido por el hijo-. Justin, ¿qué sucede? No te refieres a la madre de Mark, ¿verdad? Los ojos de Justin se mantenían fijos en ella. Todavía temblaba, como un hombre


atrapado en una pesadilla de la que no podía escapar. -No -dijo con la voz enronquecida. -Cuéntame. -No puedo... son tantas cosas... que ya no tienen solución. -Todo tiene solución si contamos con alguien que realmente quiera ayudarnos. ¿Cómo podría hacerlo si no consigo comprender lo que sucede? Evie no podía soportar la agonía de Justin. Sin pensarlo, lo besó tiernamente en los labios. -Todo saldrá bien. Cuenta conmigo -susurró. Aunque la verdad era que no sabía qué hacer para ayudarlo. Sin embargo, lo que realmente importaba era calmar su dolor, así que lo besó una y otra vez hasta que sintió que comenzaba a relajarse en sus brazos. A diferencia del beso anterior, aquella vez impregnado de ira, en las caricias que le prodigaba la piedad y la ternura se mezclaban con la pasión que ardía en su interior. Evie se ofreció a él sin reservas esperando que surgiera el deseo varonil. Al percibir sus dudas, empezó a desabotonarle la camisa mientras le sonreía para calmar la angustia que leía en su rostro. Al cabo de unos instantes, lentamente Justin le abrió la camisa del pijama y apoyó la cara contra la cálida piel femenina. De pronto, sus manos empezaron a acariciarla con urgencia y ella supo que ambos


deseaban lo mismo. Hicieron el amor rápidamente como si intentasen descubrir algo que necesitaban saber desesperadamente. Y cuando encontraron la respuesta, volvieron a unirse, esa vez lentamente, saboreando el tesoro recién descubierto. Más tarde, ya en calma, continuaron abrazados, ensimismados en su nuevo mundo mientras la luz de la luna acariciaba sus cuerpos desnudos. -¿Quieres hablar ahora? -susurró ella mientras lo besaba tiernamente. -No estoy seguro. Nunca lo he intentado. -Tal vez ése sea el problema. Háblame, Justin. Hazlo por nosotros. -No sé por dónde empezar. -Empieza por tu madre. -¿Cuál? -murmuró. Sorprendida, Evie se apoyó en un codo y lo miró. Tras un largo instante de silencio, Justin comenzó a hablar. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 56-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Durante los primeros siete años de mi vida fui como cualquier otro niño. Tenía un


hogar, dos padres que me querían, o al menos eso parecía. Entonces la mujer que yo creía que era mi madre se quedó embarazada y, de la noche a la mañana, perdió su interés en mí. Un día oí que le decía a su hermana: «Será maravilloso tener un hijo propio». Así fue como supe que no era mi verdadera madre. -¡Cielo santo! ¿Hablaste con ella? -No, guardé el secreto intentando convencerme de que no era cierto. Hasta que nació el bebé, un niño. Yo estaba tan celoso que empecé a sufrir continuas rabietas. Cansados de mis berrinches, mis padres llamaron a los servicios sociales. Dijeron que no sabía controlarme y que ellos debían hacerse cargo de mí. Entonces fue cuando supe que me habían adoptado porque pensaban que no podían tener hijos. No recuerdo con claridad lo que sucedió ese día. Sé que les pedí a gritos que no me enviaran a otro lugar. Lloré y les rogué, pero todo fue inútil. Ya no me querían. -Con toda seguridad debieron de haberte querido. -No lo comprendes. Yo era un sustituto. Si no hubieran tenido un hijo propio me habrían querido, pero tras el nacimiento del bebé, yo sobraba. Me llevó años comprenderlo. Porque entonces me sentía culpable. Me dijeron que habían tenido que tomar esa decisión por mi mala conducta.


-¿Cómo se puede ser tan cruel para culpar a un niño de ese modo? -estalló Evie-. Supongo que eso era lo que ellos deseaban creer para no sentirse culpables por lo que hicieron. ¿Dónde te llevaron? -A un lugar irónicamente llamado «hogar de acogida». Una institución, en suma. Al principio pensé que mi madre iría a visitarme. Solía quedarme junto a una ventana vigilando la puerta de entrada. Estaba seguro de que ella iría. Pero pasaron las semanas y no dio señales de vida. Entonces uno de los chicos me dijo lo que yo ya sabía en el fondo de mi corazón: «Tu madre te ha abandonado». He de decir que el hogar no era un sitio tan malo. El personal tenía buenas intenciones y hacía lo que podía -Justin se detuvo, estremecido-. Dame un minuto, por favor. -Claro que sí. Lentamente se aproximó a la ventana. En ese momento, en lugar del cuerpo imponente que una vez la había estremecido, todo lo que Evie pudo ver fue el intenso dolor que lo atormentaba. Entonces se acercó a él y tuvo que luchar contra las lágrimas al contemplar su rostro descompuesto. -El día que me marché del hogar de acogida, los directores de la institución tuvieron que decirme toda la verdad. Así fue como me enteré de que mi verdadera madre me había abandonado al nacer. No lo vas a creer, pero me dejaron en la puerta de un


orfanato. Mi madre ni siquiera se tomó la molestia de registrar mi nacimiento. -Es horrible. Toda una vida sin saber realmente quién eres. -Sí que lo sé -replicó con amarga ironía-. Soy el hijo de dos madres que no me quisieron. -Me pregunto cómo has conseguido mantener tu equilibrio. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 57-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -No estoy tan seguro de haberlo logrado. Durante mucho tiempo cometí muchas locuras. No me comportaba bien, bebía en exceso y era muy pendenciero. Hasta que tuve problemas con la policía. La primera vez que fui a parar a la cárcel mis padres adoptivos se pusieron en contacto conmigo a través de un abogado. Prometieron que tendría la mejor defensa legal a condición de que renunciara al nombre que me habían dado. Como Strassne no era un apellido corriente, temían que la gente los asociara con el joven casi delincuente en que me había convertido. Así que John Davis fue mi nuevo nombre. Mis padres adoptivos cumplieron su promesa y quedé


en libertad. Sin embargo, no modifiqué mi conducta, seguí metiéndome en problemas y siempre terminaba en la cárcel. No cumplía sentencias demasiado largas, sólo unos meses. Y cada vez que me ponían en libertad, me cambiaba el nombre. »La última vez que estuve encarcelado, conocí al hombre que me enseñó el buen camino. Se llamaba Bill y visitaba la prisión. Él también había pasado un tiempo entre rejas y sabía de qué se trataba. Al parecer vio algo bueno en mí y puso manos a la obra. Cuando salí de la cárcel, me estaba esperando en la calle. Me cedió una habitación en su propia casa para poder vigilarme estrechamente. Más tarde, me matriculó en un colegio nocturno. Ahí aprendí mucho y descubrí que tenía ambiciones. Poco a poco, me convertí en un ciudadano respetable; la clase de hombre que necesita tener su documentación en regla. Así que por última vez cambié mi nombre y me convertí en Justin Dane. Entonces entré a trabajar en la empresa de Bill. »Pasado un tiempo me prestó el dinero para crear mi propia empresa. En tres años pude devolverle el préstamo y en ocho años compré la suya. Bill estaba encantado porque le hice una oferta tan buena que le dio la posibilidad de jubilarse sin


problemas económicos. Y después sólo me dediqué a hacer dinero. Y eso era todo lo que sabía hacer. No era capaz de establecer relaciones personales. -¿Y tu esposa? ¿La querías? -Muchísimo. Incluso llegué a pensar que ella también me amaba. Nos casamos porque estaba embarazada y yo anhelaba ser padre. Pero no resultó. Al final ella no pudo soportarme. Y me lo dijo. Mark fue lo único bueno que salió de esa relación. En un tiempo pensé que tendría éxito con él, pero no ha sido así. Creo que lo estoy alejando de mí, como hago con todos. -Pero lo que sucedió con tus dos madres no fue culpa tuya. -Puede que no, pero me hizo tomar un camino del que ya no sé cómo salir. No me vas a creer, pero cuando me dicen que me vaya al infierno, me siento casi aliviado. Al menos es un terreno muy familiar para mí -dijo con amarga risa. Entonces guardó silencio. Evie lo abrazó fuertemente y ambos se quedaron junto a la ventana. Ella tampoco dijo nada, porque ante una historia tan terrible no había nada que decir. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 58-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 8 Después de esa conversación tan intensa, no volvieron a tocar el tema. Justin había hablado más de lo que podía soportar y Evie supo instintivamente que


había que parar ahí. También tuvo que modificar el concepto que se había formado de él. En lugar del matón que intentaba manipularla, descubrió un niño desamparado que se preguntaba qué había hecho para no ser querido. Ese niño permanecería en su interior toda su vida y ya había hecho de él un hombre vulnerable a los desaires y al rechazo cuya única defensa consistía en atacar primero. Con una sonrisa, Evie pensó que Justin se enfadaría mucho si supiera que ella lo veía bajo ese aspecto. Tendría que guardarlo para sí misma. Naturalmente que a Mark no le contaron por qué la atmósfera se había relajado tan repentinamente, y tampoco el niño hizo mención de las noches que había despertado y descubierto que la cama de su padre estaba vacía, volviendo a dormirse con una sonrisa en los labios. Era un muchachito que sabía guardar silencio, igual que su padre. Una noche, la pareja estaba en la cama, cuando Justin de pronto se volvió hacia ella. -¿Qué sucedió con Andrew? -No me recuerdes lo tonta que fui -replicó ella entre risas-. Quise creer que estaba enamorada de él y el esfuerzo por convencerme a mí misma me creó un gran


problema. -Pero, ¿por qué? -Una vez dijiste que nadie se había comprometido seriamente conmigo. -Dije muchas tonterías. No debiste hacerme caso. -Recuerdo que esa vez lograste que me enfadara cuando te referiste a mí como la fea del baile que se aferraba a su última oportunidad. Justin la besó sonriendo. -¿Y cuál es la verdadera historia? -Siempre fui yo la que huía de los compromisos. Amaba mi vida como era, amaba la libertad, la variedad. Nunca hubo un hombre que me hiciera desear cambiarla, aunque creía que si esperaba lo suficiente tal vez encontraría a alguien. De pronto me encontré al borde de los treinta años y.. Andrew es un hombre suave, gentil y.. -Y decidiste que habías encontrado a tu hombre, ¿verdad? -Sí, supongo que así fue. Empezaba a sentir la soledad y me decidí por él. Sin embargo, no me comportaba como una mujer enamorada y él terminó dándose cuenta de que algo no funcionaba. Me alegro de que haya encontrado a la chica adecuada. -Nunca se puede estar seguro -murmuró Justin y ambos guardaron silencio.


Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 59-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -¿Le has dicho a Mark que compraste la casa? -preguntó Evie, de pronto. -No, porque no sabía qué decirle después de tu reacción. -Eso fue porque no supe interpretarte. Pensé que tú. . Bueno, me equivoqué. Esta mañana el abogado me ha dicho que ha pagado las deudas del tío Joe y que me ha enviado el resto del dinero en un talón. -¿Y piensas arrojármelo a la cara? Evie notó el temor bajo su tono engañosamente ligero. -No -replicó alegremente-. Lo pondré en el banco y pienso divertirme una barbaridad. -Me alegro. -Hablando en serio, lo voy a utilizar para hacer reparaciones en la casa... bueno, si todavía es mía. Justin le cerró la boca con un beso, la atrajo hacia sí y, sin dejar de besarla, la condujo hacia lo que ambos deseaban. Incluso bajo la urgencia del deseo, ella percibió el alivio de Justin al saber que finalmente aceptaba su regalo. Junto a Evie, él había encontrado una especie de dulce felicidad, aunque eso no


bastaba para ahuyentar los demonios del temor y la inseguridad que lo devoraban. Todavía estallaba por pequeñas cosas sin importancia, aunque siempre pedía excusas de una manera que dejaba claro su temor a que ella terminara por cansarse. Evie lo perdonaba con facilidad, aunque se afligía por él. Más inquietantes eran los momentos en que controlaba su turbulencia interna y luego se marchaba a sufrir en soledad. Luego volvía con una alegre sonrisa que encubría una cierta tensión. Una noche bastante fresca, cuando Mark se hubo ido a la cama, ambos se acomodaron en el viejo sofá ante el fuego crepitante de la chimenea. -Justin ¿cuánto tiempo piensas seguir así? -preguntó Evie con suavidad. Él se encogió de hombros. La joven ya había aprendido que eso no era un gesto de rechazo sino una muestra de su confusión. -¿Y qué puedo hacer? -Cuanto más te conozco, más me doy cuenta de que pasas enfadado la mayor parte del tiempo. La irritación siempre está latente en tu interior esperando que algo la haga surgir, sin darte tregua. Me temo que no eres feliz. -Sí que lo soy -afirmó al tiempo que la estrechaba con más fuerza-. Un poco más del tratamiento balsámico de la doctora Evie y me convertiré en un hombre suave y


alegre. -¡No lo lograrías ni en un millón de años! Y tampoco me gustaría que fueras así. No te reconocería -comentó con buen humor. Justin dejó escapar una risita ahogada sobre los cabellos de Evie-. Además, un bálsamo mágico actúa sólo en la superficie. Necesitas algo que actúe en tu interior. -Evie, no estoy enfermo. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 60-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Te estás devorando por dentro y eso es una especie de enfermedad. Deberías enfrentarte a ello. -¿Y por qué? -Porque, si no, nunca resolverás tus problemas. -¿Qué hay que resolver? Sólo se trata de mi vida pasada y eso ya no tiene solución -Tal vez sí. -Evie, escúchame. No es posible cambiar las cosas que han ocurrido. Uno es responsable de ellas. -Pero puedes investigarlas y tal vez descubras que no fuiste responsable de las más importantes.


-¿Qué quieres decir? -Quiero decir que deberías descubrir quién fue tu verdadera madre, qué clase de persona era y por qué no pudo quedarse contigo. -¿Estás loca? -No, pero temo que enfermes si sigues soportando esa carga sobre tus hombros. Creo que has empezado a derrumbarte, Justin. Era una afirmación muy arriesgada y Justin le lanzó una mirada sombría, aunque no lo negó. -¿Y para qué tendría que encontrarla? -inquirió, finalmente. -Podría contarte cosas que te harían comprenderla mejor. Tal vez no tuvo otra opción. Probablemente era una joven soltera. No ignoras que la situación para una madre soltera era mucho más difícil entonces que ahora. Por lo menos inténtalo. -Lo único que sé es que me abandonó y eso no tiene vuelta atrás. -Podría tenerla si supieras que tal vez ella no quiso hacerlo. Podría haber estado sometida a una presión intolerable. -Me gustaría encontrarme con alguien que me presionara hasta el punto de verme


obligado a abandonar a mi hijo. -¡No seas ridículo! Estamos hablando de una joven vulnerable. En cambio, tú eres un hombre adulto en la cúspide del poder. Nadie puede intimidarte. -Tú no lo haces mal -replicó con cautela. -No te estoy intimidando. Me limito a señalarte los hechos. -¿Crees que podría permitir que un extraño se inmiscuyera en mi vida privada? ¿Sabes cuánto me ha costado incluso hablar contigo? Vamos a suponer que ella no hubiera sido una joven vulnerable. Supongamos que era alguien que no quiso tomarse la molestia de cargar con un bebé. -De acuerdo, es posible, aunque de haber sido así, ¿para qué abandonar a su hijo en secreto? Se podría haber puesto en contacto con los servicios sociales. No sabemos nada concreto, Justin, por eso es tan importante averiguarlo. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 61-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Te olvidas de que nunca registró mi nacimiento. En cierto sentido nunca existí legalmente. Todos esos organismos que intentan poner en contacto a los hijos con sus madres no pueden ayudar a un hombre que carece de un certificado de nacimiento. -Tienes razón, eso complica las cosas -concedió Evie-. Pero no las vuelve


imposibles. Tengo un buen amigo que es detective privado, un excelente profesional. Justin guardó silencio, atormentado por las dudas. Incluso Evie pudo sentir la violencia de unos sentimientos que lo desgarraban en direcciones opuestas. -Verás, yo puedo ocuparme de todo. Tú te limitas a darme los detalles y yo hablo con mi amigo. Ni siquiera tendrías que conocerlo si no quieres -sugirió. -De acuerdo. Lo haré si puedo dejar todo en tus manos. Evie lo abrazó con fuerza rezando para que su decisión fuese la correcta. Si fracasaba, los problemas de Justin se agravarían. Aunque ella sabía que no podría continuar así por más tiempo. Llegó el momento de dejar la casa de la playa y regresar a Londres. Evie le echó una última mirada pensando que no habría despedidas tristes, por lo menos no respecto a la casa. En cuanto a Justin y a ella, no sabía a ciencia cierta qué les depararía la vida a partir de ese momento. A fin de viajar juntos, Justin hizo los arreglos necesarios para que un conductor llevara el furgón a Londres. -Llegaremos muy tarde. ¿Por qué no te quedas con nosotros a pasar la noche, o si quieres unos cuantos días? -sugirió Justin cuando entraron en la ciudad. Evie aceptó encantada y Mark sonrió satisfecho. Un par de días más tarde, Justin se marchó a Estados Unidos. Antes de partir, llevó a Evie a su oficina y le enseñó el archivo que contenía los pocos documentos relacionados con su nacimiento


Cuando Justin estaba en Nueva York, Evie se puso en contacto con David Hallam, el detective privado. -No me traes mucho -se quejó tras examinar el material-. Pero no te preocupes. Lo tomaré como un desafío. La noche anterior a la llegada de Justin, David la llamó. -Sí que has ocasionado un buen revuelo. -¿Has descubierto algo? Hallam le contó lo que había averiguado y ella apenas pudo contener su entusiasmo. Pero debía tener paciencia. Al día siguiente, fue con Mark al aeropuerto a buscar a Justin. Evie contuvo su impaciencia esperando un momento propicio para hablar con él. En la noche, cuando finalmente quedaron solos, le dijo: -David ha localizado a alguien que desea verte. Justin se puso tenso. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 62-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -¿No será...?


-No, no es ella. Es un hombre. Se llama Pietro Rinucci. Su madrastra, que es inglesa, en su juventud tuvo un hijo que le arrebataron cuando nació. Durante muchos años, Rinucci ha intentado localizarlo para complacer el deseo de ella. Ha hecho averiguaciones en múltiples organizaciones y agencias de detectives y cuando su búsqueda fracasaba, no dejaba de pedir que lo mantuvieran informado si llegaban a saber algo. Así fue como David dio con él. Justin, es posible que tú seas la persona que él busca. Justin se puso pálido. -¡Oh, Dios! -Justin, piensa un poco. Si así fuera, significa que ella te ha estado buscando. -¡Calla! -murmuró con dureza-. No me des falsas esperanzas, ¡Evie, por Dios! -Sí, cariño. ¡Sí! Ésa podría ser la respuesta que por fin lograra devolverle la paz. Sin embargo, Evie sabía que Justin se encontraba al borde del precipicio y que una falsa esperanza podría destruirlo. Y ella se culparía toda la vida si eso llegaba a suceder. -¿Qué más sabes sobre ese hombre? -Que viene de Nápoles para reunirse contigo. Lo he organizado para pasado mañana. -Tengo una reunión. -¡Aplázala!


-¿Dónde tenemos que ir? -¿Quieres que te acompañe? -No lo podría hacer sin ti. A veces pienso que no soy capaz de hacer nada sin ti. Como si tú me ataras a la vida. Si se cortara ese lazo, yo... me hundiría en un pozo negro y no saldría más de él. Evie intuyó que las palabras de Justin en boca de otro hombre habrían sido una declaración de amor. Pero ese hombre no hacía nada como los demás. Tal vez nunca le dijera que la amaba, aunque su vida había estado llena de hombres que sí le habían declarado su amor, pero no habían tenido eco en su corazón. Ella quería a ese torpe oso con su torturada necesidad de amor. -He captado tu tierno mensaje, Justin -dijo entre risas. Él enlazó sus dedos con los de ella, le besó la mano y luego se la llevó a la mejilla. -Ríete de mí si quieres, con tal de que no me dejes. La reunión se celebraría en un terreno neutral. David alquiló una habitación en un hotel de Londres y los cuatro se reunieron a la hora de comer. Evie llevó todos los documentos. Pietro Rinucci resultó ser un hombre alto, de unos treinta años, con una mata de pelo castaño. A pesar de su nombre, se expresaba en un perfecto inglés. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira


Nº Paginas 63-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Cuando Pietro puso los ojos en Justin se quedó inmóvil unos segundos y luego dejó escapar un hondo suspiro. Entonces Evie lo supo. Sin embargo, no habría podido decir si Justin había visto o comprendido el gesto de Rinucci. Se sentía incómodo, su actitud era rígida y más que sonreír, fruncía el ceño. David, con exquisito tacto, se retiró en cuanto hubieron hecho las presentaciones. -Llámame más tarde -le susurró a Evie. Cuando se hubo marchado, los hombres se miraron con cautela. -Quizá te preguntes qué tengo que ver contigo -dijo Pietro-. Déjame hablarte un poco sobre mí. Nací en Inglaterra y aquí viví los primeros años de mi vida. Mi padre se llamaba Jack Cayman y era inglés. Mi madre era italiana. Su apellido de soltera era Rinucci. »Falleció cuando yo era un bebé y mi padre volvió a casarse con Hope Martin, una joven inglesa. Era una mujer maravillosa, y más que una madrastra, fue una verdadera madre para mí. Desgraciadamente, el matrimonio no duró demasiado. Cuando se divorciaron, mi padre insistió en quedarse conmigo. Más tarde, también falleció. Entonces me llevaron a Italia a vivir con la familia de mi madre y me


pusieron su apellido. »Sin embargo, cuando Hope supo dónde me encontraba, fue a verme. Mi familia la recibió muy bien y mi tío Toni se enamoró de ella. Yo me sentí feliz cuando se casaron, especialmente porque me llevaron a vivir con ellos. Sentí que había ganado una madre. Años más tarde, cuando ya era un joven, me enteré de que ella había tenido un hijo antes de su matrimonio con mi padre. Hope tenía sólo quince años y sus padres querían que diera a su bebé en adopción. Se pusieron furiosos cuando ella se negó. »Sin embargo, nunca vio a su hijo. Le dijeron que había nacido muerto, lo que era mentira. Hope dio a luz en casa y una tía hizo de comadrona. La tía se llevó al niño a otra ciudad, a cientos de kilómetros de distancia. Y Hope no lo supo. -¡Qué horror! -exclamó Evie. Justin no dijo nada. Se limitó a mirar fijamente a Pietro. -Sí, fue una crueldad -convino con una cálida mirada hacia ella-. Hope lloró la pérdida de su hijo, pero más dolor le causaba pensar que quizá estuviera vivo y separado de ella, tal vez pensando que su madre lo había abandonado. Justin se sobresaltó, pero no dijo nada.


-¿Cómo supo la verdad? -preguntó Evie. -La tía falleció. Cuando sintió que llegaba su fin, mandó llamar a Hope e intentó contarle lo que había sucedido, pero estaba agonizando y no hablaba con claridad. Lo único que Hope comprendió fue que su hijo no había nacido muerto y que se lo habían robado. Se quedó sin saber a qué ciudad lo habían llevado. Lo único que tenía era la fecha de nacimiento. Aquí está. Pietro puso un trozo de papel sobre la mesa. La fecha se adelantaba exactamente dos semanas a la que aparecía en el certificado de nacimiento de Justin. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 64-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Vaya... -murmuró Evie. -Hace quince años empecé a buscarlo. Tardé años en encontrar el lugar donde un niño casi recién nacido había sido abandonado poco tiempo después de esta fecha. Finalmente, pensé que mi búsqueda había terminado porque los detectives que trabajaban para mí descubrieron que ese niño fue adoptado por un matrimonio de apellido Strassne -dijo Pietro. Se produjo un penoso silencio. Sin decir una palabra, Justin apretó la mano de Evie hasta hacerle daño-. Durante varios años, ese niño


vivió con ellos bajo el nombre de Peter Strassne -continuó Pietro-. Pero hace veinte años asumió otra identidad y ahí le perdimos la pista. Según las escrituras legales, Peter Strassne se había convertido en John Davis. -John Davis -repitió Evie. «Le perdieron la pista porque volvió a cambiar de nombre. Y lo hizo muchas veces. Cuando al fin se convirtió en Justin Dane ya no quedaba nada que lo vinculara a su primera identidad», pensó la joven. -Cuando pareció que se lo había tragado la tierra -continuó Rinucci-, la única esperanza que albergamos fue que él también estuviera investigando sus orígenes y que, de alguna manera, yo lo sabría. Así fue, y por eso estoy aquí. Creo que ya sé la respuesta, pero, ¿me podrías decir si alguna vez te llamaste Peter Strassne? Justin asintió lentamente con la cabeza. Luego puso sus documentos sobre la mesa. Pietro los examinó brevemente. -Quedo satisfecho. -¿Tan fácil como eso? -preguntó Justin, con la voz enronquecida-. ¿Qué pueden probar unos cuantos papeles? -La verdad es que supe la respuesta en cuanto te vi. Tu parecido con tu madre es sorprendente. Con un análisis de sangre se podrían demostrar definitivamente


vuestros lazos sanguíneos, pero no me cabe la menor duda de que eres el primer hijo de Hope Rinucci. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 65-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 9 El vuelo de Londres a Nápoles salía por la mañana temprano, así que los tres pasaron la noche previa al viaje en el hotel del aeropuerto. Esa noche cenaron juntos. -Tío Toni sabe por qué estoy aquí -les dijo Pietro cuando se hubieron acomodado en una de las mesas del comedor-. Antes de partir no dije nada a la Mamma por temor a que concibiera falsas esperanzas. Acabo de hablar con Toni y le he contado lo sucedido. Él se encargará de prepararla con suavidad. Hope ha soñado tanto con este encuentro que va a quedar conmocionada. -¿Toda la familia estará allí? -quiso saber Evie. -Sí, pero los otros hermanos no aparecerán cuando lleguemos -Pietro se dirigió a Justin-. Ambos necesitáis un primer encuentro a solas. Más tarde nos reuniremos todos. -¿Es cierto que Hope tiene otros cinco hijos? -preguntó Evie, con curiosidad. -Sí, aunque no todos somos suyos. Mi padre y ella adoptaron a Luke. Luego está


Francesco. Hope se enamoró de Franco, su padre, mientras todavía estaba casada con Jack Cayman, y ésa es la razón por la que mi padre se divorció de ella. Carlo y Ruggiero nacieron de su matrimonio con Toni. Así que de una u otra manera tienes cinco hermanos -Pietro miró a Justin con una sonrisa alentadora, aunque pareció no darse cuenta de su débil sonrisa ni de su escasa participación en la charla-. La Mamma querrá conocer a Mark, su nieto. Se sentirá desilusionada cuando no lo vea contigo, aunque tal vez hagas bien en no llevarlo esta vez. -Me gustaría aclarar las cosas primero -dijo Justin en voz queda. -Desde luego. Signorina, me encanta que hable mi idioma -dijo Pietro en italiano. -Sólo hablo italiano -respondió ella en el mismo idioma-, no napolitano. Pero me gustaría aprenderlo. -Será un placer enseñarle -se ofreció Pietro. Al notar el ceño fruncido de Justin, añadió rápidamente en inglés-: Perdóname, es una descortesía hablar en un idioma que no entiendes, aunque es un placer conocer a una dama que habla italiano con tanta fluidez. Será de una gran ayuda para ti. Bueno, me voy a dormir. Buenas


noches -Pietro apuró el vaso de vino, besó la mano de la joven y se marchó. No mucho tiempo después, Justin dejó a Evie ante la puerta de su habitación. Minutos más tarde llamaba con suavidad. -¿Estás bien? -preguntó al tiempo que lo hacía entrar-. Has estado muy callado durante la cena. Justin se paseó por la habitación y luego se volvió a ella. -Evie, olvidemos esto y regresemos a casa. -Justin, si hemos llegado hasta aquí tenemos que seguir adelante. No puedes arrepentirte ahora cuando estás a punto de descubrirlo todo. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 66-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -¿Y qué es «todo»? Desde que estamos juntos ya tengo otro «todo». ¿Qué relación podría haber entre ella y yo después de todos estos años? -No puedes hacerle eso. Ella te espera y le romperás el corazón si no vas. En el futuro vas a lamentar no haberla conocido y averiguar lo que necesitas saber. Justin, sólo estás poniendo excusas. ¿Por qué? -Porque tengo miedo. Siempre pensé que era fuerte, pero acabo de descubrir que soy un cobarde. -No seas tan duro contigo mismo. No eres cobarde.


-Tú conoces mis debilidades más que nadie en el mundo y eres la única persona en quien confío. Eres todo lo que necesito y deseo pasar el resto de mi vida contigo. Nada más me importa. Evie le acarició la mejilla mientras sonreía -Cariño, yo te quiero y me parece maravilloso lo que acabas de decir. ¿Pero no ves que no podemos hablar de nosotros ahora? Lo que va a suceder mañana es tan importante para tu vida que todo lo demás pasará a un segundo plano por un tiempo. Estoy a tu lado si así lo deseas, pero sólo podemos avanzar, no retroceder. -Nada puede hacerte quedar en un segundo plano. Seguiré adelante de la mano contigo. Ayúdame, Evie. Contigo me siento capaz de solucionarlo todo. Sin ti. . Justin guardó silencio con el rostro ensombrecido. -No estarás sin mí -dijo ella mientras lo abrazaba. Luego hicieron el amor y Evie llevó la iniciativa. Nunca antes había sentido con tanta intensidad su deseo de protegerlo como en esos momentos. Sin embargo, no podía ignorar la pequeña sombra que anidaba en el fondo de su mente. Justin había dicho que quería pasar el resto de su vida con ella. No era


exactamente una proposición de matrimonio, aunque ella pudo haber conseguido que lo fuera si hubiese querido. ¿Por qué no lo había hecho? ¿Por su antigua reticencia a los compromisos? ¿O había algo peligroso en ese hombre, algo que le advertía que actuara con cautela aunque estuviera enamorada de él? El vuelo a Nápoles transcurrió sin novedad y, a primera hora de la tarde, se dirigieron a la Villa Rinucci en el vehículo que les habían enviado. Evie estaba tan extasiada al verse otra vez en Italia que casi olvidó todo lo demás. Bajo el calor del sol que brillaba en lo alto, empezaron a ascender la colina con la bahía de Nápoles a sus pies. La primera visión de la villa fue mágica para Evie. Vista desde abajo parecía un palacio de piedra de color miel. Tenía varias alas y una terraza cubierta que la rodeaba por completo, adornada con altos arcos que sostenían el techo. Por fin, el vehículo se detuvo en el patio donde los esperaba un hombre. -Ése es mi tío Toni, el marido de la Mamma -informó Pietro. Fue el primero en bajar del coche. Tras estrechar la mano del hombre, señaló a Justin, que ya se acercaba a ellos. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 67-90 https://www.facebook.com/novelasgratis


Con un leve sobresalto, Toni contempló los rasgos de su mujer en el rostro del hijo. Pietro los presentó. Los hombres murmuraron unas palabras y luego el anfitrión los condujo a la villa. Cuando estuvieron en el interior, Toni estudió a Justin con más detenimiento. -Pietro me aseguró que eras tú y creo que tiene razón. De lo contrario, no permitiría que te acercaras a mi esposa. Verás, desde que se lo conté se ha sentido muy perturbada, aunque su único deseo es conocerte. Te espera en esa habitación. Justin miró a Evie, pero ella dio un paso atrás. -Esto es sólo entre ella y tú. Toni abrió la puerta. Dentro de la sala, una mujer estaba sentada de espaldas a una ventana y la luz le llegaba por detrás, así que sólo se veía su silueta. Cuando Justin entró, ella se puso de pie y Evie pudo ver que ambos se aproximaban lentamente. Una pausa. Entonces las manos de Hope Rinucci volaron a su boca en un gesto de asombrado deleite y luego cayeron uno en brazos del otro. Toni cerró la puerta suavemente. - Signorina Evie, perdóneme por no haberla saludado como corresponde. Bienvenida a nuestra casa -dijo mientras la abrazaba con calidez-. La doncella de mi esposa le enseñará su habitación. Cuando esté preparada quiero que baje a conocer a los pillos que merodean por esta casa -añadió en tono risueño.


Mientras María la conducía a la planta superior, Evie pudo observar los amplios espacios decorados en un estilo tradicional, los suelos enlosados en tonos rojo y marrón y la madera pulida. El efecto era elegante y costosamente rústico. Cuando se hubo refrescado un poco, Pietro la escoltó a la planta baja. -Evie, Pietro nos ha contado lo mucho que ayudaste a Justin en su búsqueda dijo Toni, tuteándola afectuosamente-. Se lo diré a mi esposa. Pronto la conocerás. Ahora vamos a tomar un aperitivo. Mientras Evie contemplaba el maravilloso paisaje de la bahía al tiempo que bebía un ligero vino espumoso, los otros hijos se acercaron a ella. Luke, el hijo adoptado, Francesco, el hijo del amor, Carlo y Ruggiero, los mellizos. Los jóvenes le hicieron muchas preguntas sobre Justin, aunque al mismo tiempo dejaron claro que la valoraban por sí misma. Al cabo de unos minutos todos charlaban en italiano. -Pietro nos habló de ti como si ya fueras nuestra cuñada. ¿Entonces nosotros no tenemos esperanzas? -preguntó Francesco. -Sólo conozco a Justin de unas cuantas semanas -aclaró ella, en tono risueño. -Pero tú lo ayudaste a llegar hasta aquí. Y te eligió a ti para acompañarlo. Eso significa que en su corazón ya eres su esposa. Y así serás tratada por todos


los hombres de esta casa -dijo Toni alzando la voz. -Sí, Pappa -dijeron los hermanos a coro. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 68-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Al cabo de una hora, Evie ya había hecho amistad con todos. Lo único que deseaba era que Justin se sintiera tan cómodo como ella en esa casa y con esa gente. En un momento dado, se abrió la puerta y apareció Hope del brazo de Justin y juntos se dirigieron a la terraza. Sonriendo y con lágrimas en los ojos, Hope tendió las manos a su marido. -Ha vuelto a mí, Toni. Siempre supe que volvería. -Desde luego que sí, carissima. Justin mantenía los ojos fijos en su madre, como si la experiencia que acababa de vivir lo hubiera dejado aturdido. Antes de estrecharle la mano, Carlo y Ruggiero estudiaron a su nuevo hermano con interés. Los otros hicieron lo mismo. -Ahora tengo a todos mis hijos junto a mí -dijo Hope, mirando el círculo que se había formado a su alrededor.


Toni le presentó a Evie. Hope la saludó con su encanto habitual, pero a la joven no le pasó inadvertido el brillo sagaz de sus claros ojos azules y supo que la examinaba minuciosamente. Evie se preguntó qué le habría dicho Justin acerca de ella y deseó poder hablar con él. Pasó mucho tiempo antes de que llegara ese momento. La misma Hope llevó a Justin a su habitación. A Evie le agradó ver que iba colgada del brazo de Justin. Nada le haría mejor que ese gesto posesivo de su madre. Evie se atrevió a albergar la esperanza de que pronto se acallaran sus demonios internos. El resto de la tarde lo pasó charlando amablemente con los mellizos acerca del dialecto napolitano. Más tarde, Toni le enseñó la biblioteca y le causó gran placer ver que ella examinaba con verdadero interés sus libros italianos antiguos y que era capaz de traducirlos. -Eres experta en mi idioma -comentó con admiración. -Eso espero, porque así es como me gano la vida. Esa noche toda la familia se reunió a la hora de la cena. Sentada junto a su hijo recién llegado, Hope se dedicó a conversar animadamente con él. Evie observó con alivio que se mostraba más relajado. Sonreía a su madre y le hablaba con naturalidad.


-¿Cuándo podré conocer a tu hijo? Es mi primer nieto. Bueno, el único nieto, hasta que otro de mis hijos se decida a cumplir con su deber. Aunque debo decir que no hay indicios de que eso suceda -declaró sonriendo. Se produjo una cómica protesta general en la mesa-. Haz que venga a la villa. Quiero verlo mañana mismo. Lo dijo con una encantadora sonrisa, aunque Evie notó los indicios de una orden en su gentil petición. Era una mujer acostumbrada a formular sus deseos y hacer que se cumplieran cuanto antes. -Mañana es demasiado pronto. Tendría que ir a buscarlo y... -No, no, me hablaste de tu ama de llaves. Ella puede traerlo. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 69-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -No puede ser -intervino Evie-. Una vez me contó que los aviones le daban miedo. Y Mark no debe viajar solo. Yo iré a buscarlo. Me marcharé pronto por la mañana y estaremos aquí al día siguiente. Justin le dirigió una mirada de gratitud. Cuando la cena hubo finalizado, Evie anunció que se iba a retirar a su habitación


porque tendría que madrugar. Le habría gustado hablar en privado con Justin, pero eso podría esperar. El tiempo de Justin pertenecía a Hope. Pero más tarde recibió una sorpresa. Cuando estaba a punto de apagar la luz, oyó que llamaban a la puerta. Era Hope. -Tal vez es un poco tarde, pero quiero hablar brevemente contigo. No hemos tenido oportunidad de conversar y creo que nadie conoce a mi hijo mejor que tú. -Eso no es exactamente cierto -respondió Evie en tono vacilante-. Sólo lo conozco desde hace unas pocas semanas. Hope se encogió de hombros expresivamente. -¿Es el tiempo lo que de verdad importa? Algo me dice que tú lo has conocido mejor en un mes que cualquier otra persona en toda su vida. -Me temo que Justin nunca se ha permitido intimar con nadie, excepto con Mark. -Ah, sí, Mark. ¡Cuánto deseo conocerlo! Eres muy generosa al hacer que mi deseo se vuelva realidad. Y ahora te dejaré dormir. Te deseo un buen viaje -dijo antes de darle un cálido abrazo perfumado y marcharse con su arrogancia habitual. Mark la esperaba, ansioso por saber todo lo que había sucedido. Durante el vuelo a Nápoles, el niño no dejó de consultar su reloj.


-¿Estarás conmigo cuando me presenten a la familia? Porque tú eres parte de la familia, ¿verdad? -Bueno, no realmente... -Pero, papá y tú... bueno, ya sabes. -No estoy segura de comprender lo que dices. -¡Sí que lo entiendes! Mi papá se entusiasmaba cuando te veía en biquini. Otra vez la presunción de que Justin y ella formaban una pareja estable. Evie examinó la idea y una cálida sonrisa se expandió en su interior en lugar de su viejo temor al compromiso. Justin y Hope los esperaban en el aeropuerto. Hope no dejó de observar al niño mientras se acercaba a ella. -Mark, ésta es tu abuela -dijo Justin. Mark y Evie habían estado ensayando ese momento durante todo el viaje. -Buon giorno, Signora -saludó el chico con solemnidad al tiempo que le tendía la mano. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 70-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Hope dejó escapar un grito de alegría y estuvo a punto de abrazarlo, pero recordó


cómo se sentían los niños cuando los mimaban en público. Entonces se limitó a estrecharle la mano y, con ese gesto, se ganó de inmediato la buena voluntad de su nieto. Justin besó a Evie en la mejilla. -Hope ha estado esperando tu regreso con suma impaciencia... y yo también murmuró al oído de la joven. Durante el trayecto a la villa, comprobaron complacidos que Hope y Mark había conectado muy bien y que, tras unos pocos minutos de charla, el chico ya había empezado a llamarla nonna, abuela en italiano. Toni y los hijos lo recibieron con gran alegría y Mark pareció disfrutar del encuentro. Evie pudo apreciar que congeniaba con la familia con más facilidad que Justin. Más tarde, él la acompañó a su habitación y se aseguró de cerrar bien la puerta antes de estrecharla entre sus brazos. -Te he echado tanto de menos... -murmuró entre un beso y otro-. ¿Dónde has estado todo este tiempo? -¿Todo este tiempo? -bromeó ella, feliz-. Sólo ha sido un día. -Sabes que te necesito.


-No me digas que has pensado en mí con todo lo que significa empezar a acostumbrarte a tu nueva familia. ¿Cómo te llevas con tu madre? -Bastante bien -¿Bastante bien? ¿Eso es todo lo que puedes decir? -Sí, por el momento. Esto es mucho para mí. Aunque creo que más tarde me daré cuenta de su significado. -Sí, supongo que es demasiado para asimilarlo de una vez. -Sé que Hope es mi madre. Basta con una mirada para darse cuenta de nuestro parecido. Sin embargo, hay una parte de mí que se niega a creerlo. Me parece que de pronto voy a despertar para descubrir que todo ha sido un sueño. -No, no lo es -dijo ella con ternura-. Es la pura realidad. Ella es tu madre, y lo mejor de todo es que no te abandonó. No fuiste rechazado. Fuiste amado desde el primer momento. Hasta el día de hoy. El amor de tu madre ha sido como un arco que se ha tensado a través de los años uniendo el pasado con el presente. -Desde luego. Te expresas tan bien. . Pero a mí me cuesta expresar mis sentimientos. -No tiene importancia. Las cosas se están resolviendo, con su propio ritmo y a su debido tiempo. Todo saldrá bien, mi vida. Más tarde tendría que recordar cómo pudo haber sido tan ciega y estúpida al


no ver el abismo que se abría a los pies de ambos. Él lo había visto pero, en su incapacidad para expresarse con claridad, no supo cómo decírselo. Hasta que fue demasiado tarde. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 71-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 10 La villa Rinucci era un torbellino. Durante días todo giró en torno a la fiesta en la que Hope presentaría al nuevo hijo a su círculo de amigos. Todo el mundo debía saber que se regocijaba por el hijo recobrado. Mientras ella se ocupaba de los preparativos, las dos familias se dedicaron a conocerse mejor. Justin pasaba bastante tiempo con Toni y Pietro. Aunque su relación con este era más bien tensa, se esforzaba por mostrarse cordial, consciente de lo que le debía. Ambos eran hombres de negocios y en ese plano se entendían bien. Francesco y Luke se habían marchado a Nápoles con la promesa de volver el día de la fiesta. Los mellizos se dedicaron a entretener a Evie y a Mark, que instintivamente se inclinaba por Carlo, un joven alegre y juguetón a quien adoptó como su tío favorito. Evie prefería a Ruggiero, un joven tranquilo y reflexivo con una fiera


intensidad encubierta que le recordaba a Justin y cuya gran pasión era su moto. Tras la sorpresa que el descubrimiento causó a Evie, ambos se reconocieron como almas gemelas. Un día, ambos decidieron dar un paseo en moto y desaparecieron durante varias horas. Antes de partir, se produjo un momento de tensión cuando, con toda formalidad, Ruggiero informó a Justin que iría a dar un paseo con Evie, «con tu permiso». -Con o sin su permiso -intervino Evie-. Vamos. Tras besar a Justin ligeramente en la mejilla, se marchó a toda prisa, ansiosa por probar el juguete nuevo. Estuvieron fuera más tiempo del que ella había previsto. Cuando finalmente volvieron a la villa, muy contentos del largo paseo en moto, descubrieron que toda la familia los miraba desde la terraza. -Nosotros ya hemos cenado. Refrescaos y luego bajad al comedor -dijo Hope con una sonrisa. Evie y Ruggiero cenaron acompañados por Mark, que hizo de ayudante de camarero, sin parar de hablar. No había señales de Justin. Más tarde, Evie fue a buscarlo.


-¿No me vas a contar cómo has pasado el día? -Me parece que haremos negocios con Pietro; aunque hay muchos puntos en discusión, creo que será factible. -Entonces lo has pasado bien. -Espero que tú también hayas disfrutado. -Ha sido maravilloso. En cuanto regresemos a Inglaterra voy a vender mi moto y compraré una como la de Ruggiero. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 72-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Estaba preocupado por ti -dijo Justin con una ligera vibración de rabia en la voz-. Me pregunto cómo se te ocurre conducir una moto que no conoces bien y por caminos que no has visto en tu vida. No quiero ni imaginar a qué velocidad ibas. -Entonces no lo hagas -replicó con brusquedad-. Puedo controlar una moto. Además iba con Ruggiero. -Estás loca. -Siempre lo has sabido. ¿Por qué ahora es tan diferente? -Estaba preocupado. ¿Es que no puedes entenderlo? -exclamó. Evie se arrepintió de inmediato. Había olvidado que Justin se tomaba las


cosas demasiado en serio. -Lo entiendo, pero no te preocupes por mí -dijo con suavidad-. Necesitaba ese paseo y te aseguro que no cometí ninguna locura. -Prométeme que no volverás a hacerlo. -No puedo, me apetece dar otra vuelta antes de marcharme de aquí. -No quiero que arriesgues tu vida y no quiero verte paseando horas por ahí con otro hombre. -No digas tonterías. Ese chico tiene dos años menos que yo. Para él soy como su hermana mayor. -¿Y te trató como a una hermana mayor? -Por supuesto que sí -mintió. Ruggiero había coqueteado con ella y, ella lo había alentado hasta cierto punto y luego se había defendido entre risas. El coqueteo siempre había sido uno de los placeres de su vida, pero siempre sabía cuándo parar. Aunque estaba claro que Justin nunca lo entendería. Tal vez fuera hora de renunciar a ese inocente placer. -Me trató como a una colega chiflada por las motos. Además, no olvides que me invitó para que tú pudieras estar a solas con tu madre. -Hope está muy ocupada con los preparativos para la fiesta. Tú y yo pudimos


haber pasado la tarde juntos. -Lo siento. Olvidemos el asunto. -Siempre y cuando me prometas que no volverás a hacerlo. -Justin, deja de darme órdenes, por favor. Deja de controlarme. Ambos se miraron conmocionados por la estúpida disputa surgida de la nada. -Lo siento -dijo Justin, finalmente-. No se qué me ha pasado. -Cariño... -murmuró Evie con los brazos tendidos hacia él. -Olvídalo, ¿quieres? -le pidió él antes de marcharse apresuradamente. Evie se culpó, irritada consigo misma por no haber sabido manejar la situación. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 73-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Pero al día siguiente se olvidó de todo, sumida en los preparativos de última hora para la fiesta. Pasó un día maravilloso en las tiendas de Nápoles y volvió a la villa con un elegante modelo de seda negra, que la convertía en una mujer muy diferente a la motorista con aspecto de muchacho. Con el traje largo parecía una mujer elegante y sofisticada. Estaría a la altura de Justin. Cuando intentaba decidirse por una de las pocas joyas que tenía, él llamó a su


puerta con la solución en la mano. Llevaba un colgante y unos pendientes de diamantes que hacían juego con el vestido. -¿Los has comprado para mí? -preguntó Evie con los brazos tendidos -No, Hope me pidió que te los entregara. -Entonces me los ha comprado ella, ¿verdad? -observó, maravillada. -Me parece que ya los tenía. -Pónmelo. Justin cerró el broche en torno a su cuello y luego le puso las manos en los hombros desnudos. A Evie le hizo bien el contacto de las manos cálidas y firmes sobre su piel. -Lo siento, Evie. No debí haberme enfadado por tu paseo del otro día. Aunque me consta que no eres muy prudente en lo que a motos se refiere. -También fue culpa mía. Estaba enojada con Ruggiero por haberte pedido permiso para salir conmigo y tú pagaste las consecuencias. Debí haber recordado que los italianos son muy formales respecto a la familia. Justin le besó la nuca y ella se estremeció de placer. -No deberías hacerlo cuando apenas nos quedan unos minutos para bajar a la recepción -murmuró con voz temblorosa. -Tienes razón, no es muy prudente. Sólo quería que supieras... bueno,


dejémoslo. ¿Bajamos ya? Cuando entraron en el salón, Evie supo que la velada sería un éxito. Hope no había dejado nada al azar y, como la joven empezaba a aprender, era una característica típica de su personalidad. Los tiempos habían cambiado. El niño que una vez permaneció oculto, en ese momento era anunciado al mundo para regocijo de su madre. Justin y Mark permanecieron junto a ella mientras recibía a los innumerables invitados. Al cabo de una hora, todo el mundo sabía quién era Justin. Cuando Evie comprobó que Hope tenía a sus invitados comiendo y bebiendo a gusto, se acercó a ella. -Gracias -dijo al tiempo que tocaba los diamantes de su cuello-. Son hermosos. Justin me dijo que eran tuyos. -Sí, mi marido me los regaló hace unos años. Toni sabe que te los he obsequiado y está de acuerdo. Esperamos que pronto te conviertas en un miembro de la familia. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 74-90


https://www.facebook.com/novelasgratis Sin más, se alejó con su paso majestuoso. Ése era su modo de obrar. Hope Rinucci ya había expresado su deseo. -Estás muy sola -dijo una voz en italiano. Era Pietro. -No, he estado hablando con Hope. -¿Te ha contado sus planes respecto a ti? -preguntó con una sonrisa traviesa. -Algo así. -No te enfades con ella, Evie. Tiene buen corazón y quiere ver a todo el mundo tan feliz como ella. -Lo sé. Y no me enfado. -La música ha comenzado. Baila conmigo -le pidió. Mientras giraban por la pista al compás de un vals, Pietro comentó-: Los hombres no te quitan los ojos de encima. Todos envidian a Justin. -No digas tonterías -replicó entre risas, aunque sabía que era cierto. Más tarde se sentaron a conversar. En un momento dado, Evie vio que Justin se acercaba a ellos, pero algo lo detuvo. Entonces se hizo a un lado y sacó a bailar a una joven belleza rubia. -Pietro, debes dejar de hablar en italiano en presencia de Justin. Eso le


molesta porque se siente excluido, y tú lo sabes. -¿Excluido? ¿Crees que se siente excluido justo cuando acaba de ser incluido en una familia que nunca había tenido? Es el héroe de la noche. -Justin no te gusta, ¿verdad? -¿De qué te sorprendes? No es especialmente simpático. -Creí que... bueno, todo eso que habéis dicho sobre la unión de los hermanos... -Pero no lo somos. No llevamos la misma sangre. Él es hijo biológico de mi madre y yo no lo soy. -Estás celoso -observó Evie, incrédula. -Claro que sí. ¿Por qué no habría de estarlo? ¿Porque soy un hombre y piensas que los celos son cosa de niños? -Tienes razón, siempre hay una parte del niño que llevamos dentro que no acaba de crecer. Sin embargo, no tienes razones para sentirte celoso. ¿Qué te parece el hecho de haber sido abandonado por dos madres como le pasó a Justin? -Me sorprendes, Evie. Tú deberías conocer mejor que nadie a los italianos. Y yo me considero italiano a pesar de mi padre inglés. No tenemos sangre fría como los anglosajones. Para nosotros la vida gira en torno a la familia y la madre es el


centro de ella. Hope es la única madre que he conocido. En mi niñez estábamos muy unidos. Durante años me consideré su hijo mayor. Y de pronto descubrí que no lo Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 75-90 https://www.facebook.com/novelasgratis era. Entonces empecé a preguntarme si esa unión con ella no sería más que una ilusión. Tal vez sólo fuera el sustituto del hijo que había perdido. Las palabras de Pietro eran tan parecidas a lo que Justin le había contado de sus propios padres adoptivos que Evie se sobresaltó. -Sin embargo, durante largos años te dedicaste a buscarlo. Y fuiste tú quien lo encontró. -Lo hice por ella. Quería verla contenta. Ahora ya es feliz y yo también. Aunque además estoy celoso -añadió con una tímida sonrisa. -Pero no vas a estropear las cosas, ¿verdad? -Desde luego que no. A pesar de lo que dije antes, él es mi hermano. ¿Y quién dice que los hermanos tienen que estar de acuerdo todo el tiempo? Evie se alejó de él al tiempo que intentaba ignorar la vocecita interior que le


advertía que algo iba mal. -¿Ahora me toca a mí? -preguntó una voz a su espalda. Era Justin-. No he podido acercarme a ti en toda la noche -observó en tono irónico. -Yo también podría decir lo mismo -bromeó ella-. Debo de ser la única mujer que no has sacado a bailar. -Ven aquí -Justin abrió los brazos y Evie se refugió en ellos. -Me siento tan feliz por ti.. ¿Quién iba a decir que todo saldría tan bien? Es como si un sueño se volviera realidad. -Más que eso. ¿Cómo podría haber imaginado todo esto? Ella apoyó la cabeza en su hombro y se movieron lentamente al compás de la música. Evie pensó de pronto que unas semanas atrás Justin era un desconocido para ella y que en ese momento no deseaba estar en otro lugar más que en sus brazos. Entonces alzó la vista y la expresión de Justin la sobrecogió. En lugar del deleite y la satisfacción que esperaba ver en su rostro, allí no había más que desconcierto. Alarmada, cayó en la cuenta de que nunca había visto a un hombre tan desesperado. -¿Debéis marcharos ya? ¿Es que he recuperado a mi hijo sólo para volver a perderlo? -se quejó Hope al día siguiente.


-No me vas a perder. Volveré, pero tengo que atender mis negocios -replicó Justin. -Por favor, papá. ¿No podemos quedarnos un poco más? Esto es fabuloso. Y Evie también quiere quedarse, ¿verdad que sí? -Yo también tengo que volver a Inglaterra -respondió ella con una sonrisa-. Pero tal vez... -añadió mientras intercambiaba una mirada con Hope, que de inmediato comprendió. -Al menos deja que Mark se quede unos días más. Y así tendré la seguridad de que volverás, Justin -dijo la madre. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 76-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Mark dirigió a su padre una mirada implorante. -Por supuesto. Si es lo que quiere.. Vendré a buscarlo en septiembre. -¿Y vendrás con Evie? -urgió Hope-. Así hablaríamos de vuestra boda. Incluso la podríamos celebrar en la villa. -Hablaremos de ello más tarde, Hope -se apresuró a decir Justin. -Desde luego que sí, hijo mío. Soy como una máquina apisonadora. Pero es que ansío


dar la bienvenida a Evie en la familia -dijo Hope antes de besarla cariñosamente en la mejilla-. Mi primera nuera. Qué contenta voy a estar... -Mamma, otra vez vuelves a las andadas -murmuró Pietro. Todos se echaron a reír, menos Justin, que esbozó una débil sonrisa. Parecía estar lejos de allí. Evie no se alarmó porque estaba demasiado ocupada pensando en el maravilloso tiempo que pasaría a solas con él. -Tom, mi chofer, irá recogernos al aeropuerto -le informó Justin cuando volaban a Londres. -¿Me llevará a casa o tendré que llamar un taxi? -No seas ridícula -dijo al borde del enfado-. Te vienes a casa conmigo. Si es que lo deseas, claro está -añadió con inquietud. Ella se echó a reír. -Sólo quería saber qué habías pensado al respecto. -Hace días que no he podido estar a solas contigo. Y necesito hacerlo. Ella asintió con entusiasmo y varias horas después cuando llegaron a casa, Lily salió a recibirlos con una sonrisa. De acuerdo a las instrucciones de Justin había preparado una habitación para Evie. -Les he preparado una cena fría. Está en el comedor dijo cuando los tres subían la escalera-. Y ahora me voy a dormir -añadió mientras dejaba la maleta de Evie


en el dormitorio. -Buenas noches -dijeron ambos al unísono. Cuando la puerta se hubo cerrado, se abrazaron con urgencia. Justin la llevó a la cama mientras la besaba apasionadamente y le quitaba la ropa con rapidez. Evie hizo lo mismo con él y más tarde se quedaron profundamente dormidos. Horas después, Evie despertó de un salto al recordar que no habían tocado la cena fría y, riendo, volvió la cabeza para comentarlo con Justin. Pero él no estaba en la cama. Desnudo y de pie junto a la ventana, la miraba fijamente, inmóvil como una estatua. -Justin, ¿qué te pasa? Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 77-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -No lo sé. Me he despertado con la sensación de estar en una nube negra. Se me ha venido encima mientras dormía, aunque ha sido como si la estuviera esperando. Tenía que suceder. -Estás un poco deprimido y muy cansado. Has vivido experiencias demasiado


intensas. Pasará. -Ojalá pudiera creerlo. Desde que conocí a Hope he esperado que surgieran en mi interior los sentimientos naturales de un hijo hacia su madre. En la fiesta me dediqué a contemplar a toda la familia, los rasgos físicos que algunos compartimos, y de pronto me dije: «He llegado a casa. Un final feliz porque ahora sé quién soy y dónde está el lugar al que pertenezco». ¿Y sabes qué sucedió? Nada. Me lo repetí una y otra vez esperando el brote de alegría que al fin pondría las cosas en su lugar, como tenía que ser. Pero no hay nada dentro de mí. -Desde luego que no, mi vida. Es demasiado pronto. Sólo los cuentos de hadas acaban con un repentino final feliz. En la vida real no ocurre así. No has vivido todos estos años en el vacío. Te has convertido en un hombre. . -Duro, suspicaz, insensible -la interrumpió Justin. -No digas eso. No eres un hombre insensible y lo sé mejor que nadie. Sí que eres vulnerable y has intentado defenderte bajo una coraza de insensibilidad, pero no ha funcionado. -¿No crees que de eso sé más que tú? -preguntó con calma. -No, eres el hombre que amo y que seguiré amando. Sé que no será fácil, pero yo me encargaré de ahuyentar los demonios de tu mente. -Ojalá fuera así. No debí haberte traído a casa, no debí haber hecho el amor contigo. Perdóname. Mi única excusa es que no me pude resistir. Tenía que sentirme


cerca de ti y contarte lo que veo con claridad en mi interior, aunque sólo Dios sabe que no quiero enfrentarme a ello. -¿A qué no te quieres enfrentar, Justin? -preguntó, alarmada. -A la certeza de que este amor no es posible y que será mejor separarnos mientras aún estemos a tiempo. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 78-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 11 Bajo su intensa conmoción, Evie se dio cuenta de que iba a suceder, porque incluso en medio de la alegría de Nápoles había sentido que algo no funcionaba. Lo había percibido sin comprenderlo o quizá no se lo había permitido. Sin embargo, Justin era su vida y no se iba a rendir sin luchar. -¿Quién dice que no podemos amarnos? -preguntó con rabia-. ¿Tú? -Lo que soy y no puedo cambiar en mi interior -respondió con una triste sonrisa-. Lo más extraño es que tú me lo hiciste ver. -¿Yo? ¿Cómo? ¿Cuándo? -Cuando volviste a la villa tras el paseo con Ruggiero y yo intenté impedir


que volvieras a hacerlo. Me dijiste que no te diera órdenes ni intentara controlarte. Exactamente lo mismo que me pidió Margaret cuando estábamos casados. Me acusaba de ser posesivo y controlador. -Pero eso fue porque temías perderla, como habías perdido a todos los demás. Seguro que te dabas cuenta de ello, ¿verdad? -Por supuesto. Aunque el hecho de conocer las razones de una conducta intolerable no significa cambiar de actitud. Sabía que ella se estaba alejando de mí y, aun sabiéndolo, no pude parar a tiempo. Vi cómo empezaba a gestarse su odio y, sin embargo, seguí insistiendo. Naturalmente fracasé porque ninguna mujer puede amar demasiado tiempo a un tirano. -No te trates con tanta dureza. -Es la verdad. Lo soy y no puedo convertirme en otra cosa. -Sí que puedes, porque ahora me tienes a mí -replicó, obstinada. Justin se sentó junto a ella al borde de la cama. Evie sintió su aroma masculino y la calidez de sus manos cuando las puso a ambos lados de su cara mirándola a los ojos. -Me lo he dicho mil veces cuando intentaba creer que tenía derecho a unirte a mí.


Pero siempre he sabido que no lo tengo. Un día recordé lo mucho que había amado a Margaret. Pero eso no impidió que me convirtiera en lo que soy. Yo la destruí, la envié a la muerte y no me arriesgaré a hacerlo contigo. Evie acarició su cuerpo desnudo antes de atraerlo hacia sí. -Deja de hablar -lijo con ímpetu-. No son más que palabras. Sé que hay problemas, pero podemos vencerlos, así..., así..., así... -murmuró entrecortadamente mientras lo besaba, intentando llegar al nivel más profundo donde ambos podían encontrarse. Sin embargo, Evie sabía que ése no era el modo de convencerlo. Poseía su corazón y su cuerpo, pero la mente de Justin se resistía. Y así nunca le pertenecería plenamente. -Evie, no, por favor. -No puedes destruirme, soy fuerte -insistió con vehemencia. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 79-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Sí, tienes la fuerza suficiente para combatirme porque conoces mis puntos débiles. ¿Pero es ése el tipo de amor que queremos? Ella también luchó contra mí. Al final no hacíamos más que pelear. Me atrevería a decir que realmente intentaba alejarla de


mí. -¿Porqué? -Porque eso fue lo que aprendí en mi niñez. La vida es menos penosa si soy yo el que abandona. Te dije que en el fondo era un cobarde. Acéptalo. -No lo aceptaré, porque no es cierto. Un cobarde no habría hecho ese viaje para encontrarse con su madre. -Lo hice gracias a ti. Sin ti me hubiera encerrado en la jaula de acero donde habitaba cuando nos conocimos. -No -lloró Evie, desesperada, al tiempo que se cubría los oídos con las manos. -Tienes que saberlo -replicó Justin con dureza mientras le retiraba las manos, sujetando las muñecas con fuerza-. Tienes que comprender el motivo que me lleva a tomar esta decisión. -No quiero saber nada de esa jaula. Una vez la abrimos entre los dos y ahora la estamos haciendo añicos. -Si tú supieras cuánto lo he deseado... Porque eres la única que podría haberlo hecho. -No puedo creer que renuncies con tanta facilidad a lo nuestro. -Porque realmente no sabes quién soy, no conoces las sombras que hay dentro de mí. Ni siquiera ahora puedo librarme de ellas. Tengo que tomar la decisión por


los dos, pero no pienses que es fácil para mí. Perdóname, Evie. Intenta perdonarme. -No te perdonaré. Estás destruyendo un regalo precioso que nos ha dado la vida. -No puedo hacer nada más. ¿Es que no lo ves? Debo vivir dentro de mi jaula porque no tengo otra opción. Pero que me condene si te dejo encerrada en ella. -¿Y Mark? -Mark ha encontrado lo que necesitaba en su nueva familia. Siempre te estaré agradecido por ello. -Necesitas algo más que vivir encerrado en una jaula. -Es un lugar seguro. Allí no hay sentimientos. -No intentes convencerme de que eres insensible. ¿Crees que una mujer no se da cuenta cuando un hombre la ama? Lo he visto en tus ojos y en cómo pronuncias mi nombre cuando hacemos el amor. No puedes olvidar esos momentos. Fueron hermosos. -Claro que fueron muy agradables. Cierto que lo hacemos bien en la cama. Nadie podría negarlo, pero tampoco nos pongamos sentimentales por eso. La crueldad de sus palabras dejó a Evie sin habla. -Es cierto que juegas sucio -murmuró, finalmente.


Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 80-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Ya era hora de que descubrieras quién soy realmente. Aléjate de mí, Evie. Ojalá que nos hubiéramos conocido antes, pero ahora es demasiado tarde. -Me niego a creerlo. -¿Qué es lo que no puedes creer? ¿Que al mismo tiempo que te abandono puedo hacer esto? Justin la besó brutalmente y luego hicieron el amor sin ternura, con desesperada intensidad. Evie pensó que podría ser su última oportunidad y se dijo que ganaría la contienda como fuera. En cada caricia salvaje sintió que vencía porque en todo momento Justin la amó con abandono dejando al descubierto su profunda necesidad de ella. El modo en que ella respondía a su pasión fue una promesa nacida de su alma y Justin tenía que percibirla y. . responderle. Pero en los últimos instantes, ella sintió que la victoria se escapaba de sus manos. Era el final. Más tarde, cuando yacían uno en brazos del otro, Evie notó que Justin lloraba sobre su piel desnuda. Y ella lloró con él. Evie recordó que en el pasado era ella la que ponía fin a sus relaciones sentimentales por temor a perder su libertad. Pero en esos días sintió que


había caído en un pozo negro. Había amado a Justin con una intensidad que nunca había experimentado y que a ella misma la había dejado sorprendida. Amarlo y estar junto a él se había convertido en la meta más importante de su vida, incluso más importante que su libertad. A veces pensaba que Justin se había visto obligado a alejarla de él, no por sí mismo, sino por el bien de ella. Ese pensamiento era más penoso que ningún otro, porque significaba que él había elegido encerrarse en la desolación de su jaula donde no brillaba el sol y su amor nunca podría alcanzarlo. Antes de marcharse de la casa, devolvió a Justin las joyas que Hope le había regalado. Estaban destinadas a la futura nuera, por tanto no podía conservarlas. Se marchó antes del regreso de Mark, que le envió mensajes a Londres a través del correo electrónico. Se negaba a creer que todo hubiera terminado entre ellos. Evie le respondió explicando que Justin y ella habían decidido separarse, pero que siempre estaría en contacto con él. Entonces Mark empezó a enviarle mensajes regularmente. Nunca se refería a su padre aunque algunas veces añadía: «Papá te


envía saludos». Evie escribió a Hope agradeciendo su cálida acogida en la villa y el regalo de los diamantes. Hope respondió furiosa que guardaría las joyas bajo llave hasta que Justin y ella entraran en razón. Llegaron los días fríos y Mark le informó que pasaría la Navidad en Nápoles. Evie no quiso pasar las fiestas con Debra y su familia, porque la visión del marido y los hijos era más de lo que en esos momentos podía soportar. Así que, encerrada en su apartamento, se dedicó a trabajar hasta caer rendida. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 81-90 https://www.facebook.com/novelasgratis No dejaba de recordar las palabras de su amiga: «Espero que un día caigas atrapada en las redes de un hombre que no puedas poseer». Entonces Debra bromeaba, pero a Evie ya no le parecía divertido. Un gélido día de febrero llamaron a su puerta. -¡Mark! -¿Puedo entrar? -Claro que sí


Evie lo hizo pasar y luego echó una mirada al pasillo. Justin no estaba allí. En seis meses, Mark había crecido mucho. Sus rasgos empezaban a ser los de un jovencito. Evie ansiaba hacerle mil preguntas, pero esperó que el niño, sentado a la mesa de la pequeña cocina, diera cuenta vorazmente del refrigerio que le había preparado. -Esto está muy bueno. -Me alegro que te guste. Cuéntame, ¿cómo pasaste las navidades? -Fue fabuloso. Nonna es muy buena, pero te eché mucho de menos. Pensé que aparecerías por sorpresa, pero no fue así. -Mark, cariño. Eso no es posible. Tu padre y yo ya no estamos juntos. Me he retirado de su vida para siempre. -Pero no de la mía -replicó con obstinación-. Por eso he venido. Quiero que me acompañes al funeral de mi madre. -Es maravilloso. Es lo que querías, ¿verdad? Él asintió con los ojos brillantes. -Siempre quise que estuviera aquí, pero papá pensaba que no era importante. Él ha cambiado, Evie. Ahora es capaz de comprender cosas que antes no entendía comentó. La joven sintió algo muy parecido a la alegría, porque en gran parte el cambio de actitud de Justin se debía a ella-. El funeral es pasado mañana,


¿vendrás? -No puedo, Mark -respondió con la voz ahogada-. Puede que asistan familiares de tu madre y creo que no les agradaría verme allí. -Mamá no tenía a nadie. Sólo estaremos papá y yo... y tú. Evie deseó más que nada en el mundo aceptar la invitación de Mark sólo para poder ver a Justin, hablarle, contemplar su rostro. -Verás, yo... -Papá todavía tiene tu fotografía. -¿Qué foto? -Una de las que te hice una vez que fuiste a casa, ¿no lo recuerdas? La encontré en su billetero. -Mark, no debiste hurgar en el billetero de tu padre. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 82-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Pero lo hice. ¿Cómo podría descubrir ciertas cosas si no compruebo los hechos? Era una locura sentir esa alegría repentina. Justin había guardado su foto y lo mejor de todo era que había escuchado su consejo. De algún modo, todavía formaban parte de la vida del otro aunque nunca se volvieran a ver.


-Mark, ¿avisaste a tu padre de que vendrías aquí? El chico negó con la cabeza. Justo en ese momento sonó su teléfono móvil. -Hola, papá. Todo bien. No, no he desaparecido. Vine a ver a Evie. ¿Papá? ¿Estás ahí? Le pedí que nos acompañara al funeral de mamá, pero dice que no puede. -Déjame hablar con él -le pidió Evie. Mark le tendió el aparato-. ¿Justin? -Sí -respondió, tras un breve silencio. -Sólo quiero que sepas que Mark está bien. En unos minutos volverá a casa. No te preocupes. -No me preocupo si está contigo, sólo lamento que te cause molestias. -Ninguna molestia. Justin... me alegra saber lo de su madre. -Siempre ha sido su gran deseo. Debí haberlo comprendido desde el comienzo. Me dijo que quería que asistieras al funeral. -Me gustaría ir, pero no me parece correcto. -Él quiere que vayas. Pero comprenderé... bueno, no podría esperar que tú... -Iré, desde luego que sí. La verdad es que no pensé que quisieras verme allí. Silencio. -Mark te echa de menos. Pienso que significaría mucho para él -dijo finalmente. -Entonces iré.


-Enviaré a Tom a recogerlo. Gracias por recibirlo en tu casa. Buenas noches. -Buenas noches -se despidió ella con el mismo tono formal, aunque dolida por ese trato tan cortés, como si fueran unos extraños. -Así que irás. ¡Fabuloso! -exclamó Mark. Luego se pusieron a charlar hasta que llegó el chófer y le dijo que pasaría a recogerla para llevarla al funeral de la madre de Mark. Esa mañana, Evie se puso un austero traje azul marino y luego se miró al espejo una y otra vez. Cuando llegaron al cementerio, Mark la recibió en la puerta de la iglesia. -Gracias por venir. Ya está todo preparado -murmuró mientras la tomaba de la mano. Tal y como Mark había dicho, estaba solo con su padre. Justin se encontraba de pie en la primera fila, de espaldas a ella. Cuando Evie se aproximaba con Mark, él se volvió y a ella le costó reconocerlo. Como había temido, parecía mayor y más delgado, y tenía una expresión dura y marchita. -Hola -lo saludó con suavidad. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 83-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Él vaciló un instante antes de hacer una leve inclinación de cabeza.


-Gracias por venir -dijo cortésmente-. Era importante para Mark. -Me alegro de que quisiera verme aquí. Entonces apareció el sacerdote y preguntó si podían comenzar. Justin asintió y luego echó una mirada a su hijo. Sin soltar la mano de Evie, el niño se situó entre ellos. Fue un servicio breve. Justin mantuvo la mirada fija el ataúd cubierto de flores. ¿En qué pensaba en ese momento? ¿Estaría Margaret en su corazón? ¿Y habría allí un lugar para ella? Más tarde salieron al cementerio y se acercaron al lugar donde se había cavado la tumba. Evie miró el ataúd. Había dos ramos de rosas con sendas tarjetas y leyó en una de ellas: «Para mamá, con el amor de siempre». La otra simplemente decía: «Gracias». Mark apretó la mano de Evie, conmovido. Luego se apartó un poco. La cara de Justin era como una piedra, totalmente inexpresiva. A Evie todo le parecía irreal. ¿Cómo podía estar allí con el corazón rebosante de amor, como si nunca se hubiese separado? -Al margen de Mark, ¿te alegras de verme aquí, Justin? -preguntó enfrentándose a él. -Sí, me alegro -dijo tras una breve pausa-. Me preguntaba cómo estarías.


-Yo también me he preguntado si te encontrabas bien, cómo te trataba la vida. -Muy bien, como puedes ver. «No, lo único que veo es tu rostro tenso, abatido y fatigado, como cuando te conocí», pensó ella. -¿Sueles ver a tu familia? -Tenemos una invitación permanente para ir a Nápoles. Mark va más a menudo que yo, aunque nos llevamos bien con Hope. «Pensé que había logrado borrar esa mirada defensiva de tus ojos, pero ha vuelto a aparecer», se dijo Evie. -Me alegro mucho. -Fue algo que hiciste por mí y nunca lo olvidaré. ¿Y tú? ¿Has vuelto a Italia? -No he tenido tiempo. He estado sumida en mi trabajo. -Me alegro de que tu carrera vaya bien. -Sí, muy bien, gracias. Evie se había engañado con falsas esperanzas respecto a ese encuentro. Justin no deseaba verla, y en ese momento se esforzaba por decir algo. -El chófer te llevará a casa. Espero que no hayas perdido demasiado tiempo por nosotros -dijo. Evie sintió un nudo doloroso en la garganta. Ahí terminaba el


esperado encuentro. Entonces supo que era el final del camino-. ¿Evie, te pasa algo? Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 84-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -No. ¿Y a ti? El negó con la cabeza. -Adiós -susurró. Ella le acarició la mejilla. -Adiós, mi amor. Adiós. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 85-90 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 12 Evie empezó a perder la noción del tiempo. Los días se sucedían, unos casi iguales a otros. Dedicaba largas horas a sus traducciones, sentada ante la pantalla del ordenador. Se arrastraba a la cama, se levantaba de madrugada y bebía una taza de café antes de obligarse a despertar del todo con una ducha fría. Y vuelta al trabajo. «No pienses, no prestes atención a un teléfono que nunca suena.


No te preguntes cómo vas a resistir el resto de tu vida». Mark mantenía correspondencia con ella. Así Evie se enteró de las veces que iba a Nápoles, de las veces que Justin lo dejaba con su abuela y él se marchaba a sus negocios. Evie se hizo la vaga idea de que Justin se sumía en su trabajo para evitar pensar y sentir, como ella. Todos los mensajes de Mark terminaban con una esperanzadora posdata: «Papá no sale con nadie». Cuando llegó la primavera, Evie volvió a la casa de la playa. Lo había evitado justificándose con el mal tiempo, pero no podía soportar el pensamiento del volver al lugar donde había estado con Justin y había aprendido a amarlo. Con el dinero extra de la venta de la casa podría hacer muchas reparaciones necesarias y ya era hora de empezar. La casa estaba fría. Evie oyó el eco de sus pasos sobre las losas del suelo y luego subió la escalera hacia los dormitorios vacíos. Se preguntó cómo podría soportarlo, pero entonces supo que no podría soportar marcharse de allí. Ése era el lugar donde se habían amado, y él estaría allí con ella para siempre. Empezó a ir a nadar. Una mañana salió temprano y se adentró en el mar bastante más de lo que solía. Después de un rato, se dio cuenta de que sería prudente volver. Y lo hizo nadando lentamente. Empezaba a sentir que le faltaban las fuerzas, sentía las piernas y los brazos tan pesados que le pareció que no avanzaba nada. Su mente no funcionaba


con claridad. Sería tan fácil dejarse llevar y quedarse dormida en el seno del mar. . -¡Eee.. viee! La voz que la llamaba le llegaba desde el cielo, desde el mar, desde el aire. De todas partes. -¡Eee.. viee! Evie por fin localizó la voz que venía de un punto de la playa. Una mujer alta y elegante la llamaba y le hacía señas a la orilla del mar. Era Hope. Evie parpadeó y con gran esfuerzo obligó a su cuerpo a volver a la vida y nadó hacia la playa. Cuando llegó a la parte poco profunda, intentó ponerse en pie, pero se tambaleó penosamente. En ese instante descubrió que estaba exhausta. Sin vacilar un segundo, Hope se metió en el agua sin importarle su elegante vestido. Cuando llegó hasta Evie puso un brazo de la joven sobre sus hombros y la llevó casi a rastras a la playa. Evie se desplomó en la arena. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 86-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Francamente, eres tan mala como él -dijo exasperada. Más tarde, ya al abrigo de la casa, Evie se duchó y se vistió. -Siéntate aquí y come -ordenó Hope con firmeza.


Cubierta con una bata de Evie mientras su ropa se secaba, Hope había preparado una estupenda comida con lo que había encontrado en la cocina. -Está delicioso -comentó Evie, tras reconocer la mano de una auténtica ama de casa. -¿Te molesta que haya venido? -preguntó Hope mientras se sentaba a la mesa con ella, dispuesta a beber una taza de té. -Desde luego que no. Me alegro de verte, aunque creí que estabas en Italia, con Mark. -Mi nieto no me necesita por ahora. He venido a Inglaterra a ver a mi hijo. Él sí que me necesita. Y tú. -Me las arreglo -se defendió Evie. -¿De veras? No me lo pareció cuando te vi en la playa. -Estaba muy cansada. -Tal vez, pero algo me dice que te rondaban pensamientos peligrosos comentó con una mirada amable. -Sí, pero sólo fue un momento. Lo habría superado. -Desde luego. Eres una mujer. De alguna manera siempre superamos los malos momentos. Pero ellos. . -Hope calló al tiempo que se encogía de hombros. Luego echó una mirada a la sala y se detuvo en el escritorio, el ordenador, los libros abiertos, en todas las señales de un trabajo incesante.


-¿Duermes alguna vez? -preguntó finalmente. -Sólo cuando tengo que hacerlo. -Siempre trabajando, como me temía. Pero tú te las arreglas mejor que Justin. -¿Lo has visto? ¿Cómo está? -Ayer estuve con él. Trabaja hasta muy tarde, como tú, hasta el agotamiento. El teléfono suena sin cesar y él ladra órdenes. Es terrible -comentó con un suspiro-. Su caparazón es el mismo de siempre, pero Justin se está muriendo por dentro. -Por favor, no me cuentes nada más -susurró Evie. -Tengo que hacerlo. De otro modo, ¿cómo podría ayudar a mi hijo? Evie, he venido a decirte que tienes que volver con él. Debes hacerlo, de lo contrario Justin será un hombre acabado. -Pero Hope, yo no lo abandoné. Él me dejó a mí. Eso es lo que quería. -No seas ridícula; claro que no era eso lo que quería. Es lo que creyó que tenía que hacer por tu propio bien. Era su modo de mostrarse fuerte, pero fracasó. Te necesita y no podrá sobrevivir si ti. -Él cree que puede. Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 87-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Entonces debes demostrarle que se equivoca. Debes volver a él, con o sin su


consentimiento. Si protesta, limítate a ignorarlo. Evie, te ruego que me escuches. Eres su última oportunidad. Nunca pude hacer nada por mi hijo, pero ahora debo hacer esto por él. -No puedo -dijo desesperada-. Y no es que no desee ayudarlo. Si supieras cómo lo quiero... Noche y día, todo el tiempo, a cada minuto. -¿Crees que no conozco ese anhelo? -Supongo que sí. -Cuando tenía quince años me enamoré de un muchacho un poco mayor que yo. Se llamaba Philip. Era impetuoso y apuesto y todas las chicas se desvivían por él. Mi madre me previno contra él porque pensaba que no era bueno. Venía de una familia de delincuentes y era como ellos. Pero a mí no me importó. Me entregué a él segura de que nuestro amor duraría para siempre, pero cuando me quedé embarazada no quiso saber nada del asunto y descubrí que tenía muchas otras chicas. Más tarde fue a parar a la cárcel. Entonces, las madres solteras no contaban con ninguna ayuda. Yo quería tener a mi bebé porque todavía amaba a Philip. Pensé que se sentiría tan conmovido que volvería a amarme y cuando quedara en libertad viviríamos juntos. ¡Las historias que una se cuenta a los quince años!


Hope dejó escapar un suspiro y guardó silencio. -Es verdad -murmuró Evie mientras que ponía una mano sobre la de ella. Hope la apretó con afecto y así se quedaron un momento. -Entonces nació mi bebé, pero nunca volví a ver a Philip. Me dijeron que mi hijo había nacido muerto. Y desde entonces empecé a penar por él, pero cuando supe la verdad, la tristeza fue mayor al saber que estaba vivo y que nunca podría verlo. Me casé con Jack Cayman sin amarlo verdaderamente. Tenía un hijo, Pietro, y creo que intenté reemplazar a un hijo con otro. Pietro y yo estábamos muy unidos. Entonces adoptamos a Luke. Pero no se puede utilizar a un niño para sustituir a otro. -Es verdad. -Intenté ser una buena madre para ellos, pero entonces conocí a Franco y nos enamoramos. Estaba casado y no pudimos vivir juntos. Francesco fue el fruto de nuestro amor. -¿Y Toni? -preguntó Evie con timidez. -Toni fue el amor de mi madurez -Hope sonrió con calidez-. Todavía lo es y siempre lo será. Cuando fuisteis a Nápoles el año pasado yo estaba loca de alegría. Esperaba poder conversar largamente con mi hijo. Le contaría todo y estaríamos unidos, como


debe ser entre madre e hijo. Pero. . -Hope se encogió de hombros con un suspiro. -¿No le contaste todo? -Sólo los hechos esenciales. El niño de mis sueños no existía. Me encontré frente a un ser que se había convertido en un hombre de hierro a fin de sobrevivir a los golpes que le había dado la vida. ¿Cómo podía compartir con él mis pensamientos y sentimientos? Se habría sentido muy incómodo. Pasamos juntos largas horas Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 88-90 https://www.facebook.com/novelasgratis charlando de cosas sin importancia. Al final, nuestros corazones todavía estaban cerrados para recibir al otro, y creo que el suyo seguirá cerrado, excepto para su hijo y para ti. Justin lo admite en su mente, pero no me siente como su madre. Para él es una palabra que no tiene sentido porque nunca tuvo amor ni cuidados maternales por mi parte. Por eso siempre me llama Hope. -Sí, me di cuenta. -Ahora intento hacer lo único que puedo por él. Me contó cómo y por qué había forzado vuestra separación. Y no deja de tener algo de razón. Su interior es sombrío y no todas las mujeres pueden con ello. Pero creo que tú puedes y he venido a pedirte que vuelvas y le des otra oportunidad. -Pero Hope...


-Evie, he aprendido muchas cosas sobre los hombres, quizá demasiadas. Algunos están hechos para ser esposos y otros para ser amantes. Una mujer sabia debe notar la diferencia, pero yo no siempre lo fui. -Creo que eres una de las mujeres más sabias que he conocido. -Si así fuera, he aprendido duramente la lección. Sé mucho sobre la añoranza que sientes por un solo hombre, porque es el hombre de tu vida. Sé cuándo debes cortar la relación, porque te destruirá, y sé cuándo debes escuchar. Y ahora debes escuchar, porque de otro modo nunca serás libre. -¿Pero cómo puedo volver con él contra su voluntad? Tal vez secretamente deseaba terminar conmigo. -No dirías eso si lo vieras. Si ambos os alejáis para siempre, tú sobrevivirás, pero no creo que él sea capaz de hacerlo. Tú posees una energía vital que él no tiene. -Si supiera cómo acertar... -Escucha a tu propio corazón. Te dirá todo lo que necesitas saber. No será fácil para ti. Siempre será un hombre difícil, pero te necesita desesperadamente. Y tendrás todo su amor, aunque para él sea difícil expresártelo. -Me vestiré rápidamente -dijo Evie, tras un hondo suspiro. Cuando al fin llegaron a la casa de Justin, Hope abrió con su propia llave.


Todo estaba muy tranquilo, y al principio Evie pensó que no había nadie. Pero cuando lo vio en el jardín bajo unos árboles a la luz del atardecer, echó a correr hacia él. Justin vio que Evie se aproximaba a toda prisa y se quedó inmóvil un instante, pero finalmente abrió los brazos y la estrechó con fuerza. -Vete, Evie. No hagas esto -dijo sin dejar de abrazarla. -Calla. No vas a conseguir deshacerte de mí con palabras. Me quedo aquí, ¿lo has oído? -Te romperé el corazón. ¿Es que no lo sabes? Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 89-90 https://www.facebook.com/novelasgratis -Sí, y probablemente yo romperé el tuyo. ¿Y qué? Pero si volvemos a separarnos el mío se romperá definitivamente -dijo antes de besarlo. En el abrazo de Evie había tanta pasión como fuerza y decisión, y finalmente el mensaje se abrió paso en el interior de Justin. La decisión ya no era suya. Ella había impuesto su voluntad y todo lo que a él le quedaba por hacer era someterse en paz y alegría. -Evie. . -He venido para quedarme, ¿entiendes? Se acabaron las tonterías. Nos vamos


a casar. El asintió con una débil sonrisa. -Es un compromiso de por vida y tú siempre has huido de los compromisos serios. -Déjame a mí lamentarlo. -Evie, escúchame. Cuando estemos casados, nunca te dejaré marchar. Seré un marido celoso, posesivo, egoísta, exigente, porfiado.. -Entendido -replicó riendo-. Me limitaré a darte una patada en la espinilla. -Quedas advertida. Déjame antes de que sea demasiado tarde. -Hace mucho tiempo que era demasiado tarde, pero no nos dimos cuenta. Todo saldrá bien -dijo besándola con dulzura. Entonces Justin apoyó la cabeza en su hombro con algo muy parecido a un sollozo. Evie lo mantuvo contra su cuerpo, calmándolo en silencio. Cuando Justin alzó la vista, Hope estaba en la penumbra, no lejos de allí. -¿Tú has hecho esto? Ella asintió. -Gracias... madre. Con una leve sonrisa satisfecha, Hope se perdió entre los árboles y ellos iniciaron un largo y difícil camino en el que habría alegrías y amarguras. Pero la alegría sería más dulce porque no sería fácil de alcanzar. Justin y Evie


recorrerían juntos esa senda, sin volver atrás. Fin Escaneado por Mariquiña y corregido por Sira Nº Paginas 90-90

Grandes emociones lucy gordon  

Serie 1º Amores italianos Sinopsis: ¿Podría enseñarle a volver a amar? Evie Wharton era un espíritu libre, todo lo contrario que el mill...

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