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Errores del ayer Kathie DeNosky 1º Los hermanos Adams Errores del ayer (2001) Título Original: The Rough and Ready Rancher (2001) Serie: 1º Los hermanos Adams Editorial: Harlequin Ibérica


Sello / Colección: Deseo 1048 Género: Contemporáneo Protagonistas: Flynt McCray y Jenna “J.J.” Adams Argumento: Cuando el ranchero Flint McCray descubrió que el famoso adiestrador de caballos J.J. Adams era en realidad una mujer, se puso hecho una furia. Pero Jenna demostró rápidamente sus habilidades con el brioso Black Satin…y también una predisposición innata para alterar a Flint. La innegable sensualidad que vibraba entre ellos hizo que éste tuviera que hacer acopio de toda su voluntad para dominar sus instintos. Pero ¿qué daño podía hacer una noche de pasión? Por pasarla con Jenna, merecía la pena correr el riesgo… https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo Uno Flint McCray dejó de hojear los papeles que había sobre su mesa y miro a su capataz con gesto serio. —Si el tal Adams no aparece en una hora, se queda sin trabajo. —Tranquilízate, Flint —dijo Brad Henson, que estaba sentado frente a él—. Cal Reynolds me aseguró que J.J. Adams es el mejor entrenador de caballos que ha


conocido, y si Cal lo dice, por algo será. Flint meditó las palabras de Brad. Reynolds era uno de los criadores de caballos más respetados de Texas, y su opinión debería bastarle, pero su instinto le decía que algo iba mal. —Si Adams es tan bueno, ¿por qué no he oído hablar antes de él? —Reconoce que desde que obtuviste la custodia de Ryan has tenido cosas más importantes en mente que encontrar un preparador para ese caballo que insistes en domar. Flint sintió un inmediato orgullo al oír mencionar a su hijo. —Ahora que tengo a Ryan, lo único que debería preocuparme durante una temporada sería el entrenamiento de Black Satin. Brad negó con la cabeza. —Me temo que no. Anoche volvieron a robarnos. —¿Del rebaño de Widow's Ridge? —al ver que Brad asentía, Flint golpeó el escritorio con un puño—. ¿Cuántas esta vez? —Unas quince cabezas —Brad se enfrentó directamente a la mirada furiosa de Flint—. Pero aún no has oído lo peor. Rocket se convirtió ayer en un buey muy caro. —¿En Widow's Ridge?


Brad asintió. —También tuvo ayuda para llegar allí. O eso, o ha aprendido a abrir y cerrar las verjas por su cuenta. —¡Maldita sea! —Tengo la sensación de que alguien trata de vengarse, Flint. —¿Castrando a un toro de veinticinco mil dólares? Sin duda alguna —Flint se frotó el puente de la nariz con el pulgar y el índice—. Pero no tengo idea de quién pueda ser ni de por qué lo hace. Jed Summers asomó la cabeza al despacho. —Será mejor que vayas al establo deprisa, Flint —dijo—. Un jovenzuelo ha saltado la valla y está en medio del corral con Satin. Nº Páginas 2—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Flint tomó su sombrero negro, se lo puso y se levantó. Con Brad y Jed pisándole los talones fue hasta el establo, donde varios de sus hombres observaban la escena con horrorizada fascinación. El tiempo pareció detenerse mientras el semental se lanzaba contra la delgada figura que se hallaba en el interior del corral. Una nube de polvo se alzaba donde dejaba caer sus cascos con la evidente intención de golpear. Pero, para asombro de Flint, el chico no daba muestras de temor y se apartaba justo a tiempo de evitar el golpe.


Observó a Black Satin mientras se disponía a lanzar otro ataque. Sintió una momentánea esperanza cuando el despreocupado joven comenzó a soltar una letanía de palabras ininteligibles que el semental se detuvo a escuchar como si comprendiera lo que querían decir. Pero uno de los hombros soltó una maldición y el embrujo se rompió. De inmediato, el impresionante caballo se alzó sobre sus patas traseras y manoteó con las delanteras en el aire mientras relinchaba su rabia. A no ser que tuviera deseos de morir, Flint no entendía qué se traía entre manos aquel joven, pero ya había visto bastante. —Abre la puerta, Brad —ordenó—. Jim, tú y Tom preparad vuestros lazos. Si Satin no sale hacia el pasto cuando se abra la puerta, quiero que lo lacéis cada uno de un lado —apoyó un pie en la parte baja de la valla—. Mantenedlo sujeto el tiempo suficiente para que yo pueda sacar a ese maldito chiquillo de ahí. En cuanto vio que el caballo no salía por la verja abierta, Flint saltó la valla y corrió hacia el chico. Lo rodeó con sus brazos a la vez que dos lazos caían sobre la cabeza del semental. Se echó al joven al hombro y lo sacó del corral. —¿Qué diablos hacías ahí dentro? —preguntó tras dejarlo en el suelo. —Mi trabajo. Flint estaba a punto de reprender al joven por haber hecho una tontería semejante, pero su voz pareció perderse en algún lugar entre sus cuerdas vocales y su boca abierta cuando el ala del sombrero de este se alzó y unos ojos grises y


brillantes se toparon con los suyos. Unos labios indudablemente femeninos se curvaron en una sonrisa a la vez que la mujer se quitaba su baqueteado Stetson y una espesa cascada de pelo rubio caía sobre sus hombros. —Soy J.J. Adams —dijo, a la vez que le ofrecía su mano. Flint se sintió como si una mula acabara de darle una coz en el estómago. Ignorando el gesto de la mujer, la miró de arriba abajo. Las curvas disimuladas por su amplia cazadora vaquera se hicieron repentinamente aparentes. Unos pechos firmes y redondeados subían y bajaban al ritmo de su agitada respiración, y sus vaqueros, gastados en zonas especialmente tentadoras, estaban perfectamente rellenos. Flint movió la cabeza mientras volvía a mirar su rostro. Ligeramente morenas, sus mejillas resplandecían con un tono rosado natural que ningún maquillaje habría logrado conseguir. Nº Páginas 3—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Sus suaves rasgos y su figura solo confirmaban lo que la mente de Flint trataba de negar: se hallaba frente a una mujer, y muy atractiva. Jenna apretó los labios ante la expresión mezcla de asombro y enfado del hombre que la miraba. Sin duda, no debía faltarle atención femenina. Tenía una


pequeña cicatriz en el extremo de su ojo derecho y la barba de un día ensombrecía sus enjutas mejillas. El pelo castaño que caía sobre su frente parecía suavizar su severo porte. Tragó saliva. Apostaría sus mejores botas a que si alguna vez sonriera podría conquistar a la solterona más reticente. Sus anchos y musculosos hombros, estrechas caderas y largas y fuertes piernas, atestiguaban que se encontraba en una excelente condición física. Una divertida sonrisa jugueteó en sus labios. Cuando la había sacado del corral se había movido con la facilidad de un caballo de carreras, y no le cabía ninguna duda sobre la identidad del pura sangre que tenía delante. Su autoritaria presencia y su actitud arrogante solo podían significar una cosa. Aquel hombre no era otro que Flint McCray, el dueño y señor del rancho Rocking M… su nuevo jefe. Y en aquellos momentos parecía lo suficientemente enfadado como para escupir clavos. Había llegado el momento de la confrontación. —Soy la nueva preparadora de su caballo. Siento haber llegado tarde, pero Daisy ha sufrido una avería cerca de San Antonio y el mecánico ha tenido dificultades para encontrar una junta universal para un vehículo de tantos años.


Flint movió la cabeza. —No sé qué clase de chanchullo se trae entre manos, señorita, pero no me lo trago. Cuando uno de los hombros tosió con la evidente intención de reprimir una risa, Flint tomó a Jenna por un codo y se encaminó con ella hacia la casa. —El espectáculo ha terminado, chicos. Volved al trabajo. Quiero que traigáis aquí el rebaño de Widow's Ridge. Tú ven conmigo, Brad. Unos momentos después entraban en el despacho. Jenna había visto otros muy parecidos durante a lo largo de su vida. El cuero y la madera dominaban un ambiente claramente masculino y, sin necesidad de mirar, supo que los libros de las estanterías eran sobre la industria del ganado y la cría de caballos. En una repisa, junto al típico reloj antiguo, había una pequeña urna de cristal; el magnífico collar de diamantes que había dentro brillaba bajo los rayos del sol del atardecer. Jenna se sentó en la silla que había libre junto a la que había ocupado el capataz y trató de olvidar el collar. La vida de McCray no era asunto suyo, y lo que eligiera para decorar su despacho carecía de importancia. De todos modos, aquella joya parecía fuera de lugar en una habitación tan masculina. Flint dejó su sombrero en un gancho que había junto a la puerta y ocupó su asiento tras el escritorio. Miró a la mujer que se hallaba sentada frente a él. Le estaba Nº Páginas 4—112 https://www.facebook.com/novelasgratis


costando asimilar lo que había pasado cuando la había acompañado hasta la casa. El contacto con ella le había producido la misma descarga que si hubiera agarrado un cable suelto de la electricidad. Si había tenido aquella reacción simplemente con tocarle el codo, ¿qué pasaría si acariciara su sedosa piel? Se maldijo mentalmente. Aquella mujer se traía algo entre manos y, distraído por su aspecto, había estado a punto de morder el cebo. —Antes de que se le quede petrificado el rostro con ese ceño fruncido, deje que me explique —dijo Jenna—. Utilizo mis iniciales con fines comerciales. Mi nombre completo es Jenna Jo Adams. Su serena actitud sacó de quicio a Flint. —Como supongo que comprenderá, me gustaría ver algo que la identifique. Sonriente, Jenna sacó su carné de conducir del bolsillo de su cazadora y se lo entregó. Flint se lo devolvió tras observarlo atentamente. —Usted no puede ser Adams. Adams es uno de los entrenadores de caballos más conocidos en el negocio. Aprender eso lleva más años de los que usted tiene. Jenna dejó de sonreír. —Llevo trabajando con caballos casi los veintiséis años que tengo. Y soy


buena —negó con la cabeza—. No, no soy simplemente buena. Soy «muy» buena —alzó una ceja perfecta y añadió—: Pero el problema no es la edad, ¿verdad? —No —reconoció Flint. No había duda de que aquella mujer tenía coraje, pero no quería tener a una mujer desenfadada como ella deambulando por el rancho. Miró el collar que estaba bajo la urna de cristal. Ya había tenido suficiente de mujeres como aquella. Lo que necesitaba era un entrenador de caballos. —Quiero darle las gracias por el tiempo que ha perdido y las molestias que se ha tomado, pero, después de pensarlo detenidamente, creo que no es adecuada para el trabajo. Jenna sonrió con calma. —¿Por qué no lo dice claramente, McCray? J.J. Adams no es un hombre — Flint le dedicó una torva mirada, pero no dijo nada—. Cuando hablé con el señor Henson hace unos meses, mi género no pareció ningún problema. Flint miró a su capataz. —¿Sabías que era una mujer? El rostro de Brad reflejó su asombro.


—No. Cuando hablé con Cal, me puso con su secretaria y… —Usted habló directamente conmigo, señor Henson, y en ningún momento le dije que fuera la secretaria de Cal —dijo Jenna, divertida—. Le dije que si estaban de acuerdo con los honorarios y los demás requisitos, debía enviármelo firmado por el Nº Páginas 5—112 https://www.facebook.com/novelasgratis señor McCray al Lazy R. —se volvió hacia Flint y sonrió—. Y eso fue precisamente lo que hizo. Él tomó su copia del documento. —Firmé esto suponiendo que iba a tratar con un entrenador avezado. Usted no puede tener la experiencia necesaria para transformar a un semental como Black Satin en un caballo dócil. Además, carece de la fuerza física necesaria para hacerlo. —No me apetece bailar esta tarde, señor McCray, así que déjese de dar vueltas y hable claro. El motivo por el que no quiere que me ocupe de su caballo no tiene nada que ver con mi supuesta falta de experiencia o fuerza, sino con el hecho de que soy una mujer. Flint sintió que empezaba a perder el control de la situación. —Usted ha tergiversado las cosas —dijo, agitando el contrato ante ella—. No pienso tratar con alguien dispuesto a utilizar engaños para conseguir un trabajo.


—Si echa un vistazo al contrato, verá que no ha habido ningún tipo de engaño. Mis honorarios y lo que puede esperar de mí están claramente expresados. —¿Incluye parte de su trabajo dejarse matar? La «proeza» que ha realizado en el corral ha sido una de las más descabelladas que he visto en mi vida. —Admito que mis métodos no son muy ortodoxos, pero le aseguro que funcionan —dijo Jenna, y se encogió de hombros—. Satin y yo nos estábamos entendiendo a la perfección hasta que usted y sus hombres han llegado. Veía que McCray estaba cada vez más enfadado, pero no le iba a quedar más remedio que acostumbrarse al hecho de que el mejor hombre para aquel trabajo era una mujer. Además, ella no podía permitirse empezar a cancelar contratos si pretendía alcanzar su meta. Y estaba cerca de alcanzarla. Muy cerca. —No quiero que se ocupe de mi caballo —dijo Flint, tenso—. A Satin le espera un gran futuro, pero, después de conocerla, creo que su influencia no sería buena para mi caballo. Jenna sintió que la rabia se iba acumulando en su interior. Si sabía hacer algo era transformar un animal brioso y díscolo como Satin en un magnífico caballo para la competición. A fin de cuentas, hacía más de seis años que era entrenadora


profesional de caballos y llevaba toda su vida junto a ellos. —El año pasado, un caballo entrenado por mí ganó la segunda plaza en la National Reining Horse, otros dos ganaron el primer premio en competiciones similares y tres de los principales competidores de este año también han sido entrenados por mí. —Está muy bien recomendada por Cal, señorita Adams, pero… —Pero nada —Jenna se levantó, apoyó las manos en el escritorio y se inclinó hacia delante—. Si tiene una razón válida para querer cancelar el contrato, yo seré la primera en romperlo. Pero no la tiene. El hecho de que sea una mujer es intranscendente. Cuando entro en un corral carezco de género. No soy ni hombre ni mujer. Adiestro caballos y punto. Eso es todo lo que debería importarle. Nº Páginas 6—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Flint se levantó y adoptó una postura similar a la de ella, de manera que sus narices estuvieron a punto de tocarse. —Voy a cancelar el contrato, señorita Adams. —Me llamo Jenna, y no puede cancelarlo. Es un contrato blindado, a menos que ambas partes estén de acuerdo en anularlo. Y le aseguro que las gallinas empezarán a dar leche antes de que yo me eche atrás —se encaminó hacia la puerta y se volvió


para sonreír a su rabioso patrón—. Hable con su abogado y él le aclarará las cosas. O me paga por adiestrar a su caballo, o me paga por no hacer nada. Punto. Usted elige. Pero deje que le recuerde que la lista de espera de mis clientes incluye a sus principales competidores. Sólo acepté adiestrar a su caballo y ponerle a usted por delante por hacerle un favor a Cal. De lo contrario, habría tenido que esperar por lo menos un año. A continuación salió del despacho y cerró la puerta suavemente a sus espaldas, pero apenas logró caminar unos pasos antes de tener que detenerse para apoyar la espalda contra la pared. Todo el cuerpo le temblaba, y las rodillas se le habían vuelto de gelatina. Hacía tiempo que había aprendido a enfrentarse a cierta animosidad por parte de los criadores de caballos de mentes más estrechas. Pero McCray se había excedido criticando su habilidad profesional y su experiencia. Si le hubiera dicho desde el principio que prefería no tratar con ella, o que se sentía incómodo con la situación, se habría planteado la posibilidad de liberarlo del contrato. Pero ya no estaba dispuesta a hacerlo. Quería demostrarle lo que valía. Sonrió para sí. Aquello era una primicia para ella. Además de adiestrar un caballo para la competición, se le había presentado una oportunidad de oro para dar una o dos lecciones a un asno. Su sonrisa dio paso a una risita cuando una maldición, seguida del sonido de un teléfono al ser colgado con violencia, llegó desde el despacho de Flint. Al parecer, su abogado acababa de darle las buenas noticias. J.J. Adams


adiestraría a su caballo y, a menos que quisiera pagarle por no trabajar, no iba a poder hacer nada al respecto. Sonriendo, Jenna se apartó de la pared. Había llegado el momento de recoger sus cosas de Daisy y buscar un lugar en el que alojarse en los barracones. Flint se pasó la mano por la frente, tenso. —Hilliard dice que recuerda que el contrato es uno de los más claros que ha visto en su vida. No hay nada que hacer. O J.J. Adams hace su trabajo, o le pago por no hacerlo y me busco otro entrenador. —Debería haber buscado algún otro —dijo Brad con expresión sombría—. Cal no me dijo que J.J. Adams era una mujer. Nº Páginas 7—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —No os culpo ni a ti ni a Cal —Flint lanzó una mirada iracunda hacia la puerta—. Es evidente que la señorita Adams ya ha practicado este pequeño engaño antes con sus iniciales y le ha salido bien. Tuvo oportunidad de sobra de identificarse cuando hablasteis sobre el contrato. Además, yo debería haber hecho que investigaran su nombre antes de firmarlo —volvió la mirada hacia la urna de cristal—. Y puede que no sea mala idea hacerlo ahora. Brad se levantó para irse.


—Haz lo que mejor te parezca. Ya que una de las condiciones del contrato es que el adiestrador tenga una habitación en los barracones, será mejor que me ocupe de eso antes de la cena. —No. La señorita Adams va a ser la única mujer de menos de sesenta años viviendo en un radio de treinta y cinco millas, y no quiero problemas entre los hombres —Flint siguió a Brad al vestíbulo—. Puede ocupar una de las habitaciones de arriba. —Se lo diré. Flint negó con la cabeza. —De ahora en adelante, yo me ocupare de Jenna Adams. Ya veremos cuánto le gusta tratar con alguien inmune a la distracción de su bonito rostro. Brad se encogió de hombros antes de salir. —Tú eres el jefe. Flint fue a la cocina. —Whiskers, necesito que prepares una de las habitaciones de invitados. El viejo cocinero removió el contenido de una gran perola que tenía en el fuego y luego miró una bola de masa que se hallaba sobre la encimera. —¿No tengo bastante que hacer como para que vengas a pedirme que haga otra


cosa? —Pareces un poco agitado. ¿Te ha dado mucho la lata Ryan? —preguntó Flint a la vez que deslizaba un dedo por encima de una tarta de chocolate. Whiskers tomó una cuchara de madera y golpeó con ella el dorso de la mano de Flint. —Mantente alejado de esa tarta. Es para la cena —agitó la cuchara ante él—. Controlar a ese hijo tuyo es como tratar de retener al viento en una jaula. Es imposible. Flint sonrió. —Sospecho que vas a tener que echarte una siesta antes de la cena. —Muchacho, sabes muy bien que apenas hago algo más que cerrar unos momentos los ojos durante el día. Flint reprimió una risa. Los ronquidos de Whiskers mientras «cerraba unos momentos los ojos», podrían causar una estampida. Nº Páginas 8—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Dónde está Ryan? —preguntó, mirando a su alrededor. —Supongo que fuera, buscando algún modo de crear problemas —Whiskers volvió a remover el contenido de la perola—. Hace unos momentos he oído


un revuelo procedente de tu despacho. ¿Qué es lo que te ha irritado tanto? Flint se puso repentinamente serio. —La mujer que va a adiestrar a Satin. Whiskers se quedó boquiabierto. —¿Mujer? ¿Has dicho mujer? ¿La que he visto cruzar el patio en dirección a los barracones? —Sí. —¿Te has vuelto loco? Ese no es lugar para una dama. Flint frunció el ceño mientras Whiskers se encaminaba hacia las escaleras. —No tengo intención de alojarla con los hombres. Por eso te he dicho que prepararas una de las habitaciones. —Pues no te quedes ahí parado con esa cara de mal genio. Sal a ayudar a la chica a traer sus cosas —dijo el viejo cocinero mientras subía los primeros escalones—. Tienes peores modales que una mula. Contrariado por toda la situación, Flint salió a buscar a Jenna y la encontró frente a los barracones, sacando una baqueteada maleta del asiento de una vieja furgoneta. Le habría gustado poder ignorar su típica amabilidad texana, pero le


resultó imposible y se acercó a tomar la maleta. —Va a alojarse en la casa principal. —Eso no será necesario, señor McCray. Estaré perfectamente cómoda en… —No es su comodidad lo que me preocupa —interrumpió Flint a la vez que cerraba de un portazo la furgoneta—. Tengo que dirigir el rancho, y no pienso quedarme quieto mirando cómo convierte a mis hombres en unos inútiles Casanovas. Ha venido aquí para adiestrar a Black Satin, no para ocupar sus tardes de los sábados con encuentros románticos. Y hará bien en recordarlo. —Un momento, vaquero —Jenna golpeó con la punta del dedo índice el pecho de Flint—. No tengo ninguna intención de relacionarme con sus hombres, pero si decidiera hacerlo no sería asunto suyo. Lo que haga en mi tiempo libre es solo cosa mía —tomó la maleta de su mano y la retiró con energía—. Y no vuelva a cerrar así la puerta de Daisy, o hará que se caiga la herrumbre que la mantiene de una pieza —a continuación se encaminó hacia la casa, pero se volvió enseguida para lanzarle una mirada iracunda—. No sé cuál es su problema, pero su actitud hacia mí apesta. Mientras haga mi trabajo, no tiene de qué quejarse. Y hará bien en recordarlo. Flint la miró mientras se alejaba hacia la casa. No debería importarle lo que hiciera mientras adiestrara bien al caballo. Pero la visión de su bonito trasero y de sus largas piernas hacía que se le secara la boca. Aquellas piernas subían hasta…


Nº Páginas 9—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Asqueado consigo mismo, movió la cabeza. ¿Cómo iba a esperar que sus hombres se mostraran inmunes a ella si él no podía? Más que ningún otro, él debería ser inmune a Jenna Adams y sus encantos después de cómo lo había engañado para que la contratara. No debía acercarse a ella más de lo que se acercaría a una serpiente cascabel. Jenna se iría en cuanto acabara su trabajo con Black Satin. Y eso era precisamente lo que él quería. Nº Páginas 10—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo Dos Jenna terminó de guardar su ropa en el armario y se volvió a contemplar su habitación. Unas cortinas indias a juego con la colcha de la cama enmarcaban las altas y antiguas ventanas. Sobre la cabecera había un «atrapa sueños» adornado con tiras de cuero y plumas de halcón para asegurar un plácido sueño al ocupante de la cama. Sonrió. No era en absoluto una habitación femenina, pero el contraste de los brillantes colores con las paredes blancas le daban un ambiente amistoso y agradable. —Justo lo opuesto a su dueño —murmuró mientras se encaminaba hacia las


escaleras. Siguiendo un delicioso aroma, acabó en la espaciosa cocina de la casa. —Algo huele maravillosamente. Whiskers se volvió para dedicarle una sonrisa carente de dientes. —Espero que te guste el guiso de hija de… —sus arrugadas mejillas se tiñeron de rubor por encima de su barba blanca—… de ternera, quiero decir. Jenna rio y le palmeó el brazo. —Lo llames como lo llames, estoy segura de que estará delicioso. Whiskers sacó una bandeja de galletas del horno. —¿Qué te parece tu cuarto? Hace tiempo que no tenemos una dama por aquí, y puede que no sea todo lo elegante que debería. Jenna tragó saliva. ¿Cuánto tiempo hacía que a nadie le preocupaba si le gustaba su dormitorio, o si tenía uno? —Es perfecto —dijo—. Gracias. Un niño de unos cinco años abrió la puerta de la cocina y entró corriendo con una caja en las manos. —¡Mira lo que he encontrado, Whiskers! —al ver a Jenna se detuvo en seco —. ¿Quién eres tú?


—Cuida tus modales, Ryan McCray —dijo Whiskers en tono severo—. Ni siquiera has saludado a la señorita. —Lo siento —dijo el niño, y sonrió amistosamente—. Hola, ¿quién eres? Jenna rio cuando Whiskers suspiró, exasperado. —Soy Jenna Adams. —¿Quieres ver lo que he encontrado, Jenna? —el niño levantó la tapa de la caja para que lo viera—. Es un gatito. Jenna y Whiskers se quedaron petrificados en el sitio. El niño los miró, desconcertado. Nº Páginas 11—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Qué sucede? Ya sé que huele un poco, pero puedes tocarlo. —¡Eso es una mofeta! —exclamó Whiskers. Como a cámara lenta, Ryan dejó la caja en el suelo y los tres observaron al animalito mientras salía. Negro, con dos rayas blancas a lo largo de la espalda, recorrió la cocina husmeando su nuevo territorio. —Que nadie se mueva —susurró Whiskers. Cuando el animal se acercó a la puerta, tomó el escobón y utilizó el mango para abrirla—. Saca a Ryan de aquí


mientras yo me ocupo de esta alimaña. —¡Quiero mi gatito! —protestó el niño. Temiendo que Ryan asustara a la mofeta, Jenna apoyó una mano sobre su boca y salió de la cocina caminando de espaldas. Pero apenas había dado unos pasos cuando se topó con un objeto inmóvil plantado en medio del pasillo. Flint se puso tenso al sentir la calidez de aquel trasero femenino contra sus muslos. Alzó las manos para sujetarla. Se dijo que solo trataba de evitar que cayera. Pero cuando ella se volvió a mirarlo por encima del hombro, su cuerpo rozó la parte más vulnerable de la anatomía de Flint, que se sintió como si acabara de rozar una valla electrificada. Apretó los dientes y trató de ignorar la reacción de su cuerpo. Debía centrarse en el modo en que había visto salir a Jenna de la cocina con el niño. Sintió una mezcla de enfado y suspicacia. ¿Acaso estaba tratando de secuestrar a su hijo? —¿Qué diablos haces? —preguntó, y su poderosa voz resonó por toda la casa. Un olor agrio invadió de pronto el aire, seguido de una vehemente maldición de Whiskers. —Mofeta —dijo Jenna, y se tapó la nariz con una mano. Flint entró en la cocina. Tosió varias veces, se tapó la nariz y miró a Whiskers


con el ceño fruncido. —¿Cómo ha llegado aquí? —Vas a tener que sentarte a enseñar a ese hijo tuyo a qué animales no debe acercarse —contestó Whiskers, enfadado—. Creía que el maldito bicho era un gato — fue cojeando a apagar el fuego, acentuando cada paso con una retahíla de maldiciones—. Ahora nos hemos quedado sin cena y tendremos que comer fuera durante un mes. Y todo por culpa tuya. Si no hubieras hablado tan alto, la habría echado de la cocina antes de que decidiera marcarla con su hedor. —Quiero mi gatito, papá —gimió Ryan desde el pasillo. —¿Cuándo fue la última vez que tomaste un baño, Whiskers? —preguntó Brad, que acababa de asomarse por la puerta trasera. Los demás vaqueros se amontonaron tras él. Tom Davison agitó su sombrero. —¡Guau! Huele a una mezcla de cabra vieja y los pies de Jed. Nº Páginas 12—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Whiskers, ¿has muerto y alguien ha olvidado decírtelo? —bromeó Jim Kent.


—Fuera —dijo Flint, corriendo hacia la puerta. Permaneció unos momentos en el patio aspirando profundas bocanadas de aire. Cuando Whiskers se acercó a él, se puso en contra del viento—. ¿Te importa apartarte un poco? —No ha sido culpa mía que el niño atrapara una mofeta —protestó Whiskers mientras Ryan y Jenna se reunían con el grupo—. No entiendo cómo no lo ha mordido al atraparla. Esos bichos pueden tener hidrofobia. Preocupado, Flint se arrodillo frente a su hijo y buscó indicios de alguna herida. —¿Te ha mordido o arañado, Ryan? —preguntó. El niño negó con la cabeza. —No. ¿Qué es hidro… hidrotrofia? —Hidrofobia. Es otro nombre de la rabia —explicó Flint con delicadeza—. Es una enfermedad peligrosa que tienen algunos animales. Por eso no quiero que vuelvas a tratar de atrapar ninguno sin avisarme antes, ¿de acuerdo? Ryan asintió. El viento cambió en ese momento de dirección y el niño arrugó la nariz. —Apestas, Whiskers. Claramente exasperado, el viejo cocinero abrió y cerró la boca varias veces en busca de epítetos adecuados para los oídos de una dama y de un niño.


—Tú tampoco hueles precisamente como una rosa, muchacho. —¿Y qué vamos a hacer con la cena? —preguntó Jed, que estaba hambriento. —¿Cómo puedes pensar en comer en medio de este olor? —preguntó Jim, asqueado—. Yo voy a ayunar una semana. —No puedo evitarlo —protestó Jed—. Tengo tanta hambre que sería capaz de comerme la maldita mofeta. Whiskers se cruzó de brazos. —Pues yo no pienso volver a la cocina hasta que esté aireada. Jed señaló a Jenna. —¿Qué hace? Flint se volvió a tiempo de ver a Jenna inspirando profundamente antes de entrar en la cocina. Unos minutos después, con lágrimas corriendo por su rostro, salió cargada de comida y la dejó en la mesa de picnic que había en un lateral de la casa. Tras toser varias veces, regresó decididamente al interior. Cuando salió con varias latas de cerveza, algunos refrescos y un bote de zumo de tomate, Whiskers dio con el codo a Flint en el costado. —¿No supera eso todo lo que has visto? Jenna se frotó los ojos con la manga de la camisa y se dejó caer bajo la sombra de un roble. Flint y sus hombres la miraron, maravillados.


Nº Páginas 13—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Jed fue el primero en romper el silencio. —Gracias, señorita —dijo, a la vez que se llevaba una mano al sombrero. —Whiskers, tú y Ryan tenéis que lavaros con el zumo de tomate —Jenna tosió varias veces más y apoyó la espalda contra el tronco del árbol—. El olor desaparecerá de vuestra piel, pero me temo que tendréis que quemar vuestras ropas. Lo último que quería Flint era sentir admiración por aquella mujer pero, después de lavar a Ryan con el zumo de tomate, no le quedó más remedio que hacerlo. En medio de un montón de hombres curtidos por la vida y el trabajo duro, ella había sido la única capaz de superar el repugnante olor. Tras vestir al niño con las ropas que le había llevado Whiskers, se acercó a llevarle un sándwich y una lata de refresco. —Toma. Te lo has ganado. Jenna aceptó el refresco, pero no quiso el sándwich. —Gracias, pero ahora mismo no tengo apetito. Flint se sentó junto a ella. Después de lo que acababa de hacer por Ryan y sus hombres, se merecía algún elogio, pero las palabras parecían negarse a salir de su boca. —Yo… te agradezco lo que has hecho —logró decir finalmente—. Y antes,


en el pasillo… supongo que he sido un poco… brusco —se aclaró la garganta—. Desde que mi ex esposa murió y obtuve la custodia del niño, tengo una actitud demasiado protectora con él. Jenna lo miró con suspicacia. Además de haber empezado a tutearla, Flint parecía dispuesto a establecer una especie de tregua. —No te preocupes —dijo—. Yo siempre he sido así con mi hermano Cooper, y eso que es mayor que yo. Flint la miró pensativamente. —¿Cooper Adams es tu hermano? —al ver que Jenna asentía, añadió—: Es uno de los mejores montadores de toros que he visto. Le vi alcanzar una puntuación de noventa y cuatro en un rodeo en Mesquite, y de noventa en Amarillo. ¿No llegó a las finales nacionales hace un par de años? Jenna volvió a asentir. —Ganó el segundo puesto, y el cuarto en la puntuación global. Ryan abrió los ojos como platos y se sentó entre ellos. —¡Guau! ¡Debe ser realmente valiente! Al recordar a otro especialista en montar toros y las dos mil libras de carne


que acabaron con su vida, un estremecimiento recorrió la espalda de Jenna. Miró a lo lejos. La imagen, grabada a fuego en su memoria, la perseguiría hasta su muerte. —Los toros pueden ser muy peligrosos —murmuró. Nº Páginas 14—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Papá no me deja ir a los corrales de los toros—. Ryan miró a su padre con cara de pocos amigos—. No me deja acercarme a ningún animal si no me acompaña alguien mayor. —Supongo que le dará miedo que te hagas daño —dijo Jenna, agradecida por la distracción. —No mi papá. Él no tiene miedo de nada —Ryan miró a su padre con una admiración sin límites. Jenna sonrió. Ella solía pensar lo mismo de su padre. Alzó una mano y revolvió cariñosamente el pelo del niño. —Estoy segura de ello. Ryan se puso en pie de un salto y se volvió hacia ellos, emocionado.


—Yo quiero montar toros cuando sea mayor. Flint sonrió. —La semana pasada querías ser un caballero Jedi. Y la anterior ibas a tocar la guitarra y a cambiar tu nombre por el de Garth. —También puedo hacer eso. Pero quiero montar toros y competir en todos los rodeos. Jenna se puso en pie. —Voy a limpiar la cocina mientras los hombres terminan de comer —dijo. Flint negó con la cabeza. —No. Nosotros… —¿Hay algún voluntario para la patrulla de limpieza? —preguntó Jenna a los hombres reunidos en torno a la mesa. Las miradas volaron hacia el horizonte y hubo un movimiento generalizado de pies bajo la mesa, pero todos permanecieron en silencio—. De acuerdo, no insistiré —dijo, y se encaminó hacia la casa. ¿A qué estaba jugando?, se preguntó Flint. Si creía que mostrándose servicial iba a disculpar su engaño respecto al contrato, estaba muy equivocada. Se palmeó mentalmente la espalda por una lección bien aprendida. Ahora que sabía cómo funcionaba aquella mujer, no iba a dejarse engañar por ella. Jenna salió al porche a contemplar la puesta de sol. En la distancia se oyó el


solitario aullido de un coyote. A pesar de que no hacía frío, se rodeó con los brazos para reprimir un escalofrío. Aquella hora del atardecer siempre le recordaba su soledad. Se suponía que las cosas no deberían haber salido así, pensó con tristeza. La vida debería ser compartida. —Bonita noche, ¿no? Nº Páginas 15—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Sorprendida, Jenna se volvió y vio a Flint apoyado contra una de las columnas del porche. —Creía que estaba sola. —Lo siento. No pretendía asustarte. Avergonzada por el hecho de que Flint hubiera sido testigo de su meditabundo humor, Jenna dejó caer los brazos a los lados y se volvió de nuevo para contemplar el horizonte. Pasaron varios minutos antes de que Flint volviera a hablar. —El olor ha desaparecido de la cocina. Gracias. Ella se encogió de hombros. —Afortunadamente, la mofeta no soltó una dosis completa, y el jugo de tomate


y el amoníaco se han hecho cargo de eliminar el olor. —¿Cómo sabías lo que había que hacer? Jenna fue hasta el asiento de balancín y se sentó. —Cuando has viajado tanto como yo, aprendes cosas sin recordar cómo ni dónde. —Quería preguntarte algo respecto a eso —dijo Flint con un matiz de suspicacia—. Lo normal es que el caballo acuda al entrenador, no al revés. Jenna puso el balancín en marcha con un empujón de los pies. —He comprobado que los caballos se encuentran más relajados en un entorno familiar, y es mucho más fácil conseguir su confianza. Una vez conseguido eso, puedo enseñarles casi cualquier cosa. Flint se apartó de la columna y fue a sentarse en la barandilla frente a ella. —¿Llevas mucho tiempo viajando? —Toda mi vida. Mi padre solía seguir el circuito de rodeos. Mi hogar siempre ha sido un saco de dormir en la parte trasera de una furgoneta. Flint frunció el ceño. —Supongo que permanecerías en algún lugar el suficiente tiempo como para ir a la escuela.


—Mamá se ocupó de enseñarnos una temporada —Jenna tragó con esfuerzo. No quería recordar ciertos acontecimientos de su infancia. Eran demasiado dolorosos—. Después, Cooper y yo seguimos estudiando por correspondencia —de pronto se hizo de noche y, alterada por los desagradables recuerdos, se puso en pie— . Será mejor que me vaya a dormir. Me gustaría empezar a trabajar con Satin a primera hora de la mañana. —¿Necesitas algo especial? —No. He visto que ya lleva dogal, así que supongo que está adiestrado para ser guiado, ¿no? Nº Páginas 16—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Flint asintió. Jenna abrió la puerta para regresar al interior de la casa, pero se volvió repentinamente y al hacerlo chocó contra el ancho pecho de Flint. Él la sujetó por los hombros con sus encallecidas manos y el estómago de Jenna dio un vuelco al ver su atractivo rostro tan cerca. Flint la miró un largo momento. Ella vio cómo se entreabrían sus labios y notó que su respiración se volvía más agitada. Cuando la


atrajo hacia sí, los latidos de su corazón se aceleraron al percibir el deseo que iluminó la mirada de Flint y al aspirar el aroma limpio y masculino de su piel. Alzó las manos para empujarlo y liberarse, pero la sensación de su musculoso pecho bajo las palmas hizo que las rodillas se le volvieran de goma. ¿Cómo podía provocarle aquella reacción un hombre al que apenas conocía? Y sobre todo, ¿por qué estaba permitiendo que sucediera? En algún lugar del fondo de su mente, una vocecita le advirtió que estaba coqueteando con el desastre. Pero cuando los labios de Flint se acercaron a los de ella para marcarla con su beso, la advertencia quedó en el olvido. Flint alzó las manos de sus hombros para acariciarle el pelo y Jenna sintió que cada célula de su cuerpo revivía. Un repentino y ardiente deseo se acumuló entre sus piernas. Trató de presionar los muslos para contenerlo, pero la musculosa y cálida pierna que Flint había colocado entre las suyas se lo impidió. Un ronco gemido escapó de la garganta de este a la vez que apoyaba una mano en su trasero y la presionaba contra la áspera tela vaquera que cubría su muslo. El repentino sonido de una puerta cerrándose hizo volver a Jenna a la realidad. —Por favor… —dijo, y empujó a Flint con ambas manos. Él la soltó, metió las manos en sus bolsillos y fue a apoyarse de nuevo contra la


columna, de espaldas a ella. Respiró profundamente. —¿Necesitas algo más, Jenna? Su repentina retirada y el desapasionado tono con que había hablado apagaron por completo el deseo de Jenna. —No. Furiosa consigo misma por haberse dejado llevar, permitió que el enfado ocupara el lugar del deseo. —Y tampoco necesitaba «eso». —No he notado que protestaras. —Tampoco lo he pedido. Flint se volvió hacia ella y sonrió significativamente. —Vamos, cariño. Ya somos bastante mayorcitos como para andarnos con tonterías. ¿Por qué si no te has arrojado entre mis brazos? —Me he vuelto para pedirte que mantuvieras a los hombres alejados del corral mientras trabajo con Satin —replicó Jenna, indignada—. Nada más —tras volver a abrir la puerta para entrar en la casa, añadió—: Quiero que quede bien claro que eres Nº Páginas 17—112 https://www.facebook.com/novelasgratis tú el que me ha sujetado a mí, no al revés. Y si no estuvieras tan pagado de ti


mismo, lo admitirías, McCray. Flint recibió las palabras de Jenna como una auténtica bofetada mientras observaba en silencio cómo se cerraba la puerta a sus espaldas. Era cierto que él la había sujetado, pero solo para evitar que cayera. Lo que no entendía era por qué había permitido que las cosas fueran más allá. Tal vez se había debido al modo en que lo había mirado con aquellos grandes ojos grises… unos ojos que no solo prometían el éxtasis, sino que también reflejaban una soledad tan grande como la suya. Masculló una maldición. Fuera cual fuese el motivo, cuando había sentido la suavidad del cuerpo de Jenna bajo sus manos, había actuado con la delicadeza de una apisonadora. Salió del porche y se encaminó hacia el pasto oeste. Tenía que olvidar la sensación de Jenna presionada contra su cuerpo, el sabor de sus labios… Movió la cabeza. Seguía siendo un misterio por qué había permitido que se metiera bajo su piel. Pero, pasara lo que pasase en el futuro, no iba a permitir que sucediera de nuevo. Hacía tiempo que había aprendido que más allá del verde de su dinero no era más que un vaquero cubierto de polvo con muy poco que ofrecer a una mujer. Era una lección que había aprendido por el camino difícil, y mantenía


el collar de diamantes que compró para su ex esposa en una urna de cristal en su despacho para asegurarse de no olvidarla. Lo único que sucedía era que llevaba demasiado tiempo sin una mujer. Todo hombre necesitaba una liberación física de vez en cuando. Y ya hacía tiempo que había vencido su plazo. Jenna permaneció despierta largo rato después de dejar a Flint. Había tenido tiempo para reflexionar sobre el incidente, y la rabia que sentía se había vuelto hacia sí misma. Era posible que él hubiera iniciado lo sucedido, pero ella podía haberlo concluido en cualquier momento. ¿Por qué no lo había hecho? ¿Qué tenía aquel hombre que la afectaba tanto? La habían besado muchas veces antes, pero nunca se había sentido como esa noche. En cuanto Flint la había tomado entre sus brazos, el sentido común la había abandonado. Ni siquiera los besos de Dan le habían provocado un estado tan febril. Y ella lo había amado. Una mezcla de culpabilidad y tristeza la envolvieron cuando pensó en el hombre con el que había prometido casarse. A esas alturas ya estarían a punto de celebrar su sexto aniversario. Pero la vida le había enseñado que los planes cambiaban, y que no había ninguna garantía para la felicidad. Dan murió en la arena del rodeo el mismo día que le pidió que se casara con él, y ella había


tenido que aprender a seguir adelante con su vida. Frotó con impaciencia una lágrima de su mejilla y se volvió de costado para tratar de relajarse. Ya había perdido demasiado tiempo sintiendo lástima de sí Nº Páginas 18—112 https://www.facebook.com/novelasgratis misma. Tenía un nuevo caballo con el que trabajar y debía descansar para poder hacerlo adecuadamente. Además, tratar de comprender sus reacciones ante Flint McCray era como tratar de resolver una adivinanza sin ninguna pista. Estaba a punto de dormirse cuando el sonido de unos disparos la despejó al instante. Giró en la cama rápidamente y aterrizó en el suelo de madera con un golpe seco. Su mano golpeó la mesilla de noche y algo afilado desgarró su palma, pero, tras un grito de sorpresa, ignoró el dolor y se arrastró lentamente hacia la puerta. Tal vez debería reconsiderar su insistencia en que Flint cumpliera con el contrato, pensó, sintiendo los fuertes latidos de su corazón contra las costillas. Si iba a tener que dedicarse a esquivar disparos, prefería irse. Cuando la puerta se abrió de repente, apenas tuvo tiempo de cubrirse la cabeza con las manos antes de que un gran cuerpo se abalanzara sobre ella. Nº Páginas 19—112


https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo Tres —¿Se puede saber qué haces en el suelo? —bramó Flint mientras se agachaba junto a ella. La luz de la luna a través de la ventana iluminó la figura de Jenna y la delgada línea de sangre que corría por un lado de su rostro. El corazón de Flint se detuvo un instante. No sabía cuál era el alcance de sus heridas, pero la tomó entre sus brazos. —Te lo advierto, McCray… —Jenna respiró profundamente—… si esto sigue así, voy a exigir un pago por peligrosidad laboral además de mis honorarios habituales. —¿Has visto u oído a alguien? —preguntó él, estrechándola contra su pecho desnudo. —No. Un incontenible cosquilleo de placer recorrió el cuerpo de Flint al sentir el cálido aliento de Jenna sobre su piel. Parecía hecha para sus manos… Se aclaró la garganta y trató de hablar con naturalidad. —Entonces, ¿por qué has gritado? —Tiendo a hacerlo cuando alguien me dispara. —¿Cuando alguien te dispara? —repitió Flint, perplejo. De pronto, rompió a


reír—. Eso no eran disparos. Era el tubo de escape de la furgoneta de Whiskers — recordó la sangre y dejó de reír al instante—. ¿Dónde te has herido? —En la mano. He golpeado algo cuando he girado en la cama. Flint tuvo que hacer un esfuerzo para concentrarse en las palabras de Jenna. Era una sensación maravillosa sostener su pequeño cuerpo, apenas cubierto de ropa, y la intensidad de su reacción hacia ella lo tenía anonadado. Estaba abrumadora, completa e innegablemente excitado. Y su reacción había sido casi instantánea. Distraído por sus pensamientos, necesitó unos momentos para darse cuenta de que Jenna lo estaba empujando. Se puso en pie y tiró de ella. —Veamos tu mano. Salió al pasillo con ella, encendió la luz y reprimió un gruñido cuando sus ojos se adaptaron. Allí estaba, más duro que el peñón de Gibraltar, mirando a la mujer semidesnuda responsable de su estado. Habría tenido que estar ciego para ignorar las posibilidades de la situación. Maldijo entre dientes y trató de ignorar el contorno de los pechos de Jenna


contra su camiseta. Esta apenas cubría sus braguitas y mostraba la suficiente cantidad de piernas como para hacer que la tensión arterial le subiera cincuenta puntos. Haciendo un esfuerzo supremo, se apartó de ella. Nº Páginas 20—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Espera aquí —dijo, con más aspereza de la que pretendía. Jenna observó a Flint mientras se alejaba por el pasillo hacia su habitación. Cuando había encendido la luz, había necesitado hacer acopio de todas sus fuerzas para no quedarse mirando su pecho, perfectamente esculpido, y su estómago, duro como una tabla de lavar. Una fina capa de pelo marrón oscuro cubría músculos trabajados a lo largo de muchos años y, por el moreno de su piel, era evidente que solía trabajar sin camisa. Tragó saliva al recordar la oscura línea de pelo que se iba cerrando desde debajo de su ombligo hasta la cintura de sus gastados vaqueros. Estaba a punto de tener que abanicarse con la mano cuando Flint regresó al pasillo y avanzó hacia ella mientras se metía la camisa por los pantalones. —Ponte esto —dijo en tono imperativo a la vez que le entregaba una bata.


La tela se enganchó en una larga astilla que sobresalía de la palma de la mano de Jenna, que no pudo evitar contraerse. —Lo siento —murmuró él—. Vamos a ver tu mano. —¿Y Ryan? —preguntó Jenna. Flint la tomó por el codo y la condujo hacia las escaleras. —Su cuarto está al otro lado de la casa. Había ido a ver cómo estaba cuando te he oído gritar. Suele estar tan activo durante el día que haría falta un cañón para despertarlo de noche. En el despacho, Jenna se sentó ante el escritorio y extendió la mano para que Flint la inspeccionara. —Es sólo una astilla —dijo. Flint soltó un silbido. —Pues parece un tronco —dijo, y sacó el botiquín de primeros auxilios del escritorio—. ¿Te han puesto recientemente la inyección del tétanos? —Por mi trabajo, me conviene llevar al día todas mis vacunaciones — contestó Jenna mientras Flint trataba de sacarle la astilla—. ¡Uf! ¿Qué pretendes, McCray? ¿Buscar petróleo? Flint le limpió la herida con agua oxigenada, le puso un antiséptico y luego le vendó la mano con una gasa.


—Creo que lo he sacado todo, pero la herida te molestará unos días. Jenna alzó la mirada al ver que Flint no le soltaba la mano. Sus ojos se encontraron y la carga de excitación que había entre ellos la dejó sin aliento. Cuando él tomó una gasa para quitarle la sangre del rostro, se preguntó si volvería a respirar alguna vez. Más afectada de lo que le habría gustado por la sensación de la mano de Flint sosteniendo la suya y la delicadeza con que le estaba limpiando la sangre, tiró de la suya para liberarla. Nº Páginas 21—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Por qué tengo la impresión de que no te habría extrañado que alguien nos hubiera disparado? —preguntó, decidida a obtener una explicación—. Más vale que me digas qué está pasando. Tengo derecho a saberlo. —No es asunto tuyo. Jenna señaló la puerta con el pulgar de su mano derecha. —Lo que ha pasado arriba ha hecho que sea asunto mío. Me has preguntado si había visto a alguien. Si voy a tener que dedicarme a mirar por encima del hombro mientras estoy aquí, me gustaría saber por qué. Flint ocupó su asiento tras el escritorio y se pasó una mano por el rostro. Si él hubiera estado en la situación de Jenna, también habría pedido una explicación. Pero su calmada actitud lo inquietaba, y la suspicacia empezó a nublarle la mente. ¿Existía la posibilidad de que ya estuviera al tanto de la situación? ¿Estaría implicada de algún modo en el robo del ganado? ¿Por qué


no se había puesto histérica si creía que alguien había disparado contra ella? Nicole se habría puesto histérica. Pero lo cierto era que su ex mujer podía poner el grito en el cielo por la menor tontería. —Hemos tenido algunos problemas con unos cuatreros —contestó, atento a su reacción. —Los ranchos del tamaño del Rocking M siempre serán objetivos de los ladrones de ganado —dijo Jenna—. Pero, normalmente, los cuatreros nunca se acercan a la zona habitada del rancho. Además, una cosa es robar ganado y otra merodear en torno a una casa. Y eso es exactamente lo que tú creías que había pasado. —Hace solo un par de días que las cosas han empezado a ponerse feas — Flint buscó algún indicio de que Jenna pudiera estar al tanto de la situación. Al no encontrar ninguno, siguió hablando—. La noche pasada castraron un toro de veinticinco mil dólares. Jenna se echó hacia delante en el asiento con los ojos abiertos como platos. —¿Por qué no estaba cerca de la casa un animal tan valioso? —Lo estaba. De algún modo logró atravesar dos verjas cerradas y recorrer un pasto de seiscientos acres.


—Evidentemente, tuvo ayuda. ¿Han tenido problemas similares otros rancheros de la zona? —Todavía no. —Esto es algo más que un simple caso de robo de ganado —dijo Jenna—. Parece que alguien busca venganza. —Tal vez, pero no se me ocurre quién ni por qué puede estar haciéndolo — Flint no estaba acostumbrado a hablar con una mujer sobre los problemas del rancho. Nicole nunca se interesó por ellos. Lo único que le preocupaba era que el dinero siguiera fluyendo. Nº Páginas 22—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Te has puesto en contacto con los inspectores estatales de marcas? — preguntó Jenna—. Ellos deberían estar al tanto de quién lleva el ganado a los corrales. Flint pensó que Jenna sabía lo suficiente sobre la industria del ganado como para estar implicada en el asunto, pero eso le sucedía a mucha gente. O era una magnífica actriz, o no tenía nada que ver con el asunto. De un modo u otro, se


enteraría cuando el investigador que había contratado le entregara el informe sobre su pasado. —Claro que lo he notificado a las autoridades —contestó—. Pero el único ganado con la marca del Rocking M que ha llegado a los corrales es el que he enviado yo. Jenna arqueó una ceja. —Entonces, ¿dónde están las cabezas que te han robado? No pueden haberse desvanecido así como así en el aire. —El sheriff encontró algunas pieles con nuestra marca en una zona remota a unas setenta y cinco millas de aquí. Al parecer, los cuatreros están descuartizando el ganado en la parte trasera de un tráiler refrigerador y se llevan la carne ya despellejada. —¿Y los inspectores? Deberían haber localizado alguna partida de carne ilegal en el mercado. Flint se encogió de hombros. —¿Quién sabe? Puede que haya algún inspector implicado, o alguna empresa de productos cárnicos —se levantó de la silla—. En cualquier caso, no supone una gran diferencia. Después de lo sucedido la pasada noche, yo diría que se están impacientando. Sólo es cuestión de tiempo que metan la pata —su tono se volvió frío y su sonrisa mortal—. Y cuando lo hagan, estaré allí para dar su merecido a esos


bastardos. Jenna sintió un escalofrío mientras se levantaba. No le gustaría estar en la piel de los cuatreros cuando Flint los atrapara. Solo hacía falta mirar aquellos intensos ojos marrones para saber que podía ser un adversario muy peligroso. Sintió su mirada clavada en la espalda mientras subía las escaleras. Sabía que, a sus ojos, nadie estaba libre de sospechas. Ni siquiera ella. Pero eso no importaba. Flint podía pensar lo que quisiera. Pero si hubiera sabido que tenía aquella clase de problema en el rancho, tal vez no habría insistido en que cumpliera con su contrato. Movió la cabeza y enseguida apartó aquel pensamiento. Huir de los problemas era el camino de los cobardes. Y nadie había sido capaz de decir nunca que Jenna Adams fuera una cobarde. Nº Páginas 23—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Te aseguro que creía que el furgón estaba bien, Jed, o de lo contrario no te lo habría prestado —dijo Whiskers mientras pasaba un trapo por la encimera—. Si Flint no me hubiera dicho que la explosión del tubo de escape asustó a Jenna, no te habría creído. —Pues te aseguro que la oí —dijo ella, entrando en ese momento en la cocina. —Buenos días, señorita Adams —Jed señaló su mano herida—. Después de


lo que sucedió anoche, seguro que está deseando salir corriendo de aquí. Jenna negó con la cabeza y se sentó ante un plato lleno de galletas de aspecto delicioso. —Hace falta algo más que una astilla para que renuncie a adiestrar a un potencial campeón. —Flint ha dicho que resultaste herida —dijo Whiskers, preocupado—. Tal vez será mejor que no intentes trabajar con Satin esta mañana. Conmovida por su preocupación, Jenna sonrió y le mostró su mano vendada. —Estaré perfectamente. He trabajado con heridas mucho peores que ésta. —No me gusta la idea de que una pequeña como tú se meta en el corral con ese diablo negro —dijo Whiskers, a la vez que tomaba el plato de Jed para vaciarlo de los restos. —Aún no he terminado —protestó el vaquero. Whiskers dejó el plato en el fregadero. —Sí has terminado. Jed fue a protestar, pero se interrumpió cuando un nudoso dedo lo señaló. —El resto de los hombres ha terminado de comer hace un cuarto de hora — dijo Whiskers—. Y ahora, levanta tu trasero de ahí para que pueda seguir


trabajando. Jed se puso en pie. —Si sigues hablando así a la gente, alguien te va a arrancar un día la cabeza y va a cerrar el agujero. —¿Y quién alimentaría entonces tu despreciable cuerpo? —preguntó Whiskers. —Eso es lo único que me contiene, viejo —Jed tomó su sombrero y salió de la cocina. Afectada por el evidente enfado del vaquero, Jenna perdió el apetito. —No tengo mucha hambre, Whiskers —se levantó de la mesa—. Pero gracias de todos modos. —No puedes haber acabado —al ver que Jenna asentía, el cocinero alzó las manos—. No es de extrañar que seas tan chiquita. —Tiene que ser fibrosa y rápida para trabajar con caballos como Satin —dijo Flint, que había entrado en ese momento en la cocina. Nº Páginas 24—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Jenna bajó la cabeza para ocultar su asombro. Aquel no era el argumento que Flint había utilizado el día anterior para tratar de romper su contrato. La había


acusado de no tener fuerza suficiente para trabajar con su caballo, ¿Qué le había hecho cambiar de opinión? Decidió ignorar el comentario. Debía concentrarse por completo en Satin y su adiestramiento. Se ajustó las perneras. —Hablando de Satin, será mejor que me ponga en marcha. Flint sintió que se le secaba la boca al fijarse en cómo ceñía y enmarcaba el cuero el trasero de Jenna. Tragó con esfuerzo. No lograba olvidar lo que había sucedido la noche anterior en el porche y en el pasillo. El recuerdo de Jenna semidesnuda y entre sus brazos ya lo había obligado a tomar una ducha fría esa mañana. —El almuerzo es a las doce —dijo Whiskers tras ella. Luego miró a Flint con ojos brillantes y sonrió traviesamente—. A menos que el gran lobo malo se la coma a ella primero. Flint tuvo que hacer un esfuerzo increíble para no ruborizarse. Debería haber supuesto que Whiskers notaría su incomodidad. El viejo tenía la vista de un halcón. —Me alegra ver que te interesas por esa pequeña —dijo el cocinero, sonriente— . Me gusta mucho más que la otra con la que solías estar. —No sé de qué estás hablando —mintió Flint—. La señorita Adams solo me interesa como adiestradora de Black Satin. —¿Y por eso da la impresión de que vas a convertirla en tu próxima comida? Flint frunció el ceño.


—Maldita sea, Whiskers. Yo no… —Ahórrate el aliento, muchacho. He tenido el horno encendido esta mañana y ya hay suficiente aire caliente en la cocina. Si tuviera cuarenta años menos, yo mismo le echaría el lazo. Acuérdate de mis palabras: esa jovencita es un magnífico partido. El ceño de Flint se marcó aún más. —No me interesa ella ni ninguna otra mujer. Si aún te queda algo de memoria, recordarás que ya lo intenté y resultó un desastre. Whiskers agitó una cuchara ante Flint. —Si uno juega con un gato salvaje corre el riesgo de que lo arañe. Te advertí sobre esa mujer antes de que te liaras con ella. Ella es la responsable de que ahora estés asustado. —No estoy asustado —protestó Flint—. Simplemente no quiero volver a cometer el mismo error. —Eso sería imposible con Jenna. —¿Desde cuándo te has convertido en un experto en mujeres? Nº Páginas 25—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Whiskers dejó en el fregadero los platos que había recogido de la mesa y sirvió dos tazas de café. Tras hacer un gesto para indicar a Flint que se sentara,


ocupó una silla frente a él. —Sabes distinguir un Mustang de un pura sangre, ¿no? Flint sabía que lo mejor que podía hacer era dejar el tema pero, en lugar de irse, se sentó. —¿Qué tienen que ver los caballos con las mujeres? Whiskers sonrió. —Jenna es como un Mustang… Flint rio. —Estoy seguro de que le halagaría la comparación. —¿Vas a callarte y a escucharme? —De acuerdo. Sigue. —Como iba diciendo, Jenna es bonita, pero también tiene mucho corazón. No se asusta cuando hay un trabajo que hacer. Sí, señor. Cuando es necesario, seguro que lo da todo hasta que ya no le queda nada dentro… como un auténtico Mustang —la voz de Whiskers adquirió un matiz de desagrado cuando siguió hablando —. Sin embargo, Nicole era una auténtica pura sangre. También era una auténtica belleza, sin duda, pero veleidosa y temperamental como el diablo. La más mínima cosa podía


alterarla. —Olvidas algo —dijo Flint. Whiskers se rascó la cabeza. —¿Qué? —Que no necesito ninguna mujer. Soy feliz con mi vida tal como es. Tengo a Ryan y el rancho… —¡Para el carro! A Ryan y a ti os sobra sitio en esta casa. Una casa de este tamaño necesita un montón de niños. Y necesitas una pequeña como Jenna a la que arrimarte para conseguirlos. Flint miró al viejo cocinero con expresión horrorizada. —¿Es que has perdido la cabeza, Whiskers? Apenas hace veinticuatro horas que la conozco. —Y la temperatura te ha subido considerablemente desde entonces. Flint apretó los dientes y luego mintió entre ellos. —Eso no es cierto. Por lo que a mí se refiere, Jenna Adams es una empleada más… como Brad y los otros. Whiskers se puso en pie moviendo la cabeza. —Nunca creí que llegaría el día en que podría llamar mentiroso a Flint McCray.


Nº Páginas 26—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Sin decir nada, Flint dejó su taza en la mesa, se levantó y salió de la casa. Se detuvo en medio del patio con los puños apretados. Respiró profundamente para calmarse. Pero lo cierto era que lo que lo había enfadado no era que Whiskers lo hubiera llamado mentiroso, sino la verdad que había en sus palabras. Las observaciones del viejo habían dado en el clavo. Estaba hecho un manojo de nervios desde que Jenna había llegado, y no le gustaba en lo más mínimo que fuera tan obvio. Jenna acortó la cuerda hasta que Satin se hizo más manejable. Le hizo girar a su alrededor unos minutos más y luego lo ató a un poste para cepillarlo. Reconocía los indicios de una mente activa y de un exceso de energía. Pero, a diferencia de otros caballos que había adiestrado, Satin no era rebelde ni difícil. Tendía a volverse agresivo y a atacar cuando estaba excitado o asustado, pero eso se debía a que era un semental criado libremente en los pastos, no a que odiara a los humanos. Cuando aprendiera que no había nada que temer, lo convertiría en todo un campeón. —Hola —saludó al ver a Flint junto a la valla. —¿Cómo han ido las cosas esta mañana? —preguntó él después de que Jenna


dejara al caballo en el pequeño pasto que había tras el corral. —Bastante bien. Es un animal con mucho potencial. —Parece haberse adaptado bien. —Suele suceder con estos caballos si consigues que no se aburran. Por eso prefiero un programa variado para caballos como Satin. Su temperamento no puede soportar la monotonía de constantes ejercicios de repetición. —¿Qué tienes planeado para esta tarde? —Nada —contestó Jenna mientras salía—. Ya ha tenido suficiente por hoy. Mañana repetiré lo que ha aprendido hoy e introduciré un par de actividades nuevas —se encogió de hombros—. Mañana no trabajaré con él mucho más de media hora. Flint frunció el ceño. —¿No será una pérdida de tiempo? —No —Jenna se encaminó hacia la casa—. Es una precaución. Flint la sujetó por el brazo. —Ya que soy yo quien paga, ¿te importaría explicar eso con más detalle? Jenna sintió un inmediato cosquilleo donde Flint la estaba tocando. ¿Por qué no le dejaba hacer su trabajo en paz? Lo miró un momento a los ojos antes de liberarse de un tirón de su mano y


seguir caminando. Nº Páginas 27—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —No me has contestado. Quiero saber por qué vas a malgastar la tarde. Jenna necesitaba escapar de su inquietante presencia para recuperar el equilibrio. Pero Flint no parecía dispuesto a cooperar. Se volvió de nuevo hacia él. —Satin tiene una gran energía, tanto física como mental —dijo, tensa—. Eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de planear su entrenamiento —al ver que Flint fruncía el ceño, expelió el aliento con exasperación—. ¿No dirías que eres una persona con mucho empuje? —Sí, pero… —¿Te gustaría tener un trabajo en el que tuvieras que hacer la misma tarea repetitiva día tras día? —Lo dejaría. —Exacto. Te frustraría la falta de reto mental —Jenna señaló el pasto—. Satin es así. Hay que mantenerlo interesado para que se concentre en lo que debe hacer. Flint rio. —¿Quieres decir que ejerces de psicóloga con los caballos?


Jenna sintió ganas de darle una bofetada. —Si yo estuviera en tu lugar no lo encontraría tan divertido, McCray. Por lo que he visto hasta ahora, no puede decirse que tus hombres y tú hayáis hecho precisamente un buen trabajo con él. Flint dejó de sonreír al instante. —¿Qué se supone que quiere decir eso? Jenna sonrió con dulzura. —Has tenido que recurrir a mí, ¿recuerdas? Evidentemente, llegaste a la conclusión de que adiestrar a Satin es una tarea que supera tu limitada experiencia — se encaminó hacia la casa—. Deja que me ocupe a mi manera de su adiestramiento y tendrás un campeón. Interfiere y tendrás un caballo normal y corriente. Flint se quedó clavado en el sitio. Vio cómo se alejaba Jenna hacia la puerta trasera de la casa, pero no se atrevió a moverse por temor a explotar. Prácticamente había sido criado en una silla de montar y aquella mujer se había atrevido a calificarlo de novato y pardillo. Giró sobre sus talones y se encaminó al establo. Ensilló uno de sus caballos favoritos y luego cargó en las alforjas las herramientas necesarias para arreglar la valla. Cuando salía del establo se encontró con Brad.


—¿A dónde vas? —preguntó el capataz, extrañado—. Es la hora de comer. —Al diablo con la comida —gruñó Flint, y puso el caballo al galope. Nº Páginas 28—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Revisaría el vallado del rancho y trataría de encontrar alguna pista de los cuatreros. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de olvidar que había oído hablar alguna vez de Jenna Adams. Llegó al rancho cuando ya había anochecido. Agotado, desmontó y condujo al caballo al establo. Había recorrido todo el rancho y, aparte de arreglar el vallado donde hacía falta, no había encontrado el más mínimo rastro de los cuatreros. Había logrado liberarse de su rabia, pero no había conseguido olvidar a Jenna y lo que le hacía sentir. Aquella mujer tenía la increíble habilidad de enfurecerlo hasta el punto de hacerle desear ahogarla a la vez que lo ponía duro como el granito. Pero, en el fondo, sabía que no estaba tan enfadado con ella como consigo mismo. Por alguna razón incomprensible, encontraba increíblemente sexy y excitante que se enfrentara a él y lograra mantener su punto de vista. Lo trataba como a un igual y utilizaba la lógica y el razonamiento para imponer sus opiniones. Y eso era lo que lo desequilibraba. No estaba acostumbrado a


encontrar aquellas cualidades en una mujer. Su ex esposa nunca las poseyó. Nicole solía recurrir a las lágrimas y las pataletas para conseguir lo que quería. Brad entró en ese momento en el establo. —Tenemos que hablar, Flint. Flint observó la expresión tensa de su capataz. Fuera lo que fuese lo que tuviera que decirle, sería mejor oírlo con una copa en la mano. —Deja que primero me lave. Me reuniré contigo dentro de un rato en el estudio. —Yo iré sirviendo el whisky —dijo Brad, y salió del establo. Unos minutos después, Flint estaba sentado tras su escritorio, con un vaso en la mano. —¿Robaron más ganado anoche? Brad asintió, serio. —En el pasto este. Odio decirlo, pero me temo que hay alguien implicado en el rancho. El humor de Flint se ensombreció. —No hay otra explicación. Quien sea que esté robando el ganado debe tener alguien dentro que le pasa información. Hasta ayer por la tarde no decidí


llevar ese rebaño al pasto este. Después de un momento Brad continuó. Nº Páginas 29—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Lo que no sé es de quién pueda tratarse. Todos los muchachos llevan bastante tiempo con nosotros, y hasta ahora no he oído quejas respecto al trabajo ni al salario. Si alguno de ellos se trajera algo raro entre manos, ya me habría enterado. —Sea cual sea la razón, lo que está claro es que alguien pretende destruir el Rocking M —dijo Flint desapasionadamente—. Y de paso, a mí. Nº Páginas 30—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo Cuatro Una gota de sudor se deslizó por la frente de Jenna. A pesar de que una suave brisa mecía las ramas del roble que se hallaba junto a la casa, el calor resultaba opresivo. Hacía una semana que sufrían una ola de calor, hasta el punto de que había tenido que trasladar prácticamente a la madrugada su horario de trabajo con Satin. —¿Vas a jugar? —preguntó Ryan, con sus pequeñas y redondeadas mejillas rosadas a causa de calor—. Es tu turno.


Jenna miró sus cartas. —¿Tienes algún cuatro? —No. Jenna alargó una mano para tomar otra carta, pero un movimiento en la distancia llamó su atención. No sabía quién era el jinete, pero debía estar loco para hacer galopar al caballo con aquel calor. Pero cuando el animal se acercó vio con preocupación que ningún jinete lo montaba. Aquello solía indicar que había un vaquero con problemas, y estos podían ser especialmente graves con aquel calor. Dejó las cartas sobre la mesa y se puso en pie. —Ve a avisar a tu padre, Ryan —dijo, a la vez que se encaminaba al corral. Ya estaba esperando cuando el caballo se detuvo ante la valla cerrada, con el pecho cubierto de sudor y espuma saliendo de su boca. Se acercó lentamente para evitar asustarlo y lo sujetó por la brida. Al ver las riendas enrolladas en torno al pomo de la silla su preocupación fue en aumento. Era un indicio innegable de que el jinete había salido disparado de la silla de forma repentina e inesperada. —¿Qué ha pasado? —preguntó Flint en cuanto se reunió con ella—. ¿Dónde está Jim? —Yo diría que en algún lugar entre este y aquel al que Brad lo haya enviado a


trabajar esta mañana —contestó Jenna. Flint asintió. —Brad lo ha enviado a comprobar cómo están los pastos en el Cañón del Diablo. —¿Qué sucede? —preguntó Whiskers cuando él y Ryan llegaron. —Parece que Jim ha tenido algún problema —dijo Flint a la vez que se encaminaba al establo. Cuando volvió, dejó su silla en lo alto de la valla y luego eligió uno de los caballos del corral—. Voy a buscarlo. Jenna fue a pasar la valla para tomar otro caballo. No quería quedarse en el rancho si podía servir de ayuda para el amistoso vaquero. Nº Páginas 31—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Voy contigo. Flint le bloqueó el camino. —No —dijo, mientras sacaba su caballo—. No va a ser un viaje de placer, Jenna. —No seas cretino, McCray —ella señaló con el pulgar por encima de su hombro—. Hay un hombre perdido solo Dios sabe dónde, y tal vez herido, y cuanto antes lo encontremos, mejor. Flint entrecerró los ojos e interrumpió sus preparativos.


—Lo que más me preocupa es encontrar a Jim. Más allá del arroyo seco se extiende uno de los territorios más duros de este lado del infierno. Ni siquiera se puede acceder a él con un todo terreno. Lo que menos necesito es la responsabilidad añadida de tener que cuidar de ti. Jenna alzó la barbilla. —Sé cuidar de mí misma. Además, dos jinetes pueden cubrir más terreno que uno. —Eso es cierto —dijo Whiskers—. Vas a tener que traer a Jim en tu caballo. Si se ha roto una pierna o algo, puede que necesites ayuda. Por si hay que llevarlo al doctor, Ryan y yo podemos reunimos con vosotros en el todo terreno a este lado del arroyo seco. A Flint no le gustaban en lo más mínimo sus opciones. ¿Por qué su única ayuda posible tenía que ser aquella pequeña y deseable rubia? Llevaba días haciendo lo posible por evitarla, trabajando como loco para caer rendido de noche y no pensar en ella. Frunció el ceño mientras miraba su reloj. No tenía opciones. No podía esperar a que regresaran sus hombres de las distintas zonas del rancho en que estaban trabajando para empezar la búsqueda. Jim podía necesitar atención inmediata. Mascullando una maldición, tomó las riendas del alazán de Jim de manos de


Jenna y se las entregó a Whiskers. —Tranquiliza al caballo de Jim —ignoró la sonrisa del viejo cocinero y se volvió hacia Jenna—. Voy a la casa por el botiquín. Si no estás lista para cuando vuelva, me iré sin ti. Whiskers miró a lo alto, exasperado. —No hay duda de que sabes hablar con dulzura a una joven. Flint ignoró el comentario y se encaminó hacia la casa. Lo que quería hacer con Jenna no requería palabras, pero sin duda sería dulce. Cuando regresó al corral, metió el rifle en su funda y ató las alforjas y una manta extra a la silla. —Quiero que sepas desde ahora que si no puedes mantener mi ritmo seguiré sin ti. Jenna montó el caballo que había ensillado. Nº Páginas 32—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —No te preocupes. Si por casualidad me caigo del caballo, siempre puedes hacer lo decente y pegarme un tiro para que no sufra. Flint contuvo el aliento y pensó en el «sufrimiento» que estaba experimentando él. Una mirada a los firmes muslos de Jenna ceñidos en torno al caballo había


bastado para que el sudor cubriera su frente y los vaqueros se le quedaran repentinamente pequeños. —No me tientes —murmuró, y a continuación metió el pie en el estribo y montó su caballo. Whiskers observó a los dos jinetes mientras enfilaban sus monturas hacia el Cañón del Diablo. Movió la cabeza mientras se volvía hacia Ryan. —Cuando te hagas mayor y empieces a cortejar a las damas, recuérdame que sea yo el que te enseñe a hacerlo. Flint se centró en las oleadas de calor que brillaban en la distancia mientras seguían avanzando. Su preocupación por Jim había ido creciendo según pasaban los minutos. Esperaba haberlo encontrado ya, un tanto avergonzado por haber perdido su montura, pero sano. Pero cuanto más se acercaban al cañón, menos posibilidades había de que eso sucediera. Al parecer, sus peores temores iban a confirmarse. Lo más probable era que Jim estuviera inmovilizado. Un pesado sentimiento de culpa se apoderó de él. Merecía que lo fusilaran. Había insistido en que Jenna se quedara en el rancho cuando lo cierto era que iba a necesitar toda la ayuda posible para encontrar a Jim.


Pero estar cerca de ella suponía un auténtico suplicio para su sistema nervioso, y por eso había exagerado un poco respecto a los peligros del camino. En realidad había exagerado bastante, admitió para sí, pero lo cierto era que cuanto más tiempo pasaban juntos, más tiempo quería estar con ella. Y eso, además de no ser una exageración, era un auténtico peligro. Jenna siguió a Flint mientras cruzaban el arroyo seco. Él no le había dirigido la palabra desde que habían salido del rancho, pero le daba lo mismo. De hecho, casi lo prefería. Durante los días pasados, Flint McCray había demostrado tener la personalidad de un poste de madera, y ella habría preferido comunicarse con uno de estos que con él. Tampoco había esperado que se mostrara agradecido cuando se había ofrecido a acompañarlo, pero sí que al menos aceptara su ayuda sin protestar. No habría insistido en ir, pero un vaquero herido y en medio de aquel calor podía deshidratarse rápidamente, y encontrarlo cuanto antes era cuestión de vida o Nº Páginas 33—112 https://www.facebook.com/novelasgratis muerte. Había ido por Jim, no porque quisiera pasar un rato con el señor «amabilidad». —¿Cómo consigues traer el ganado aquí, McCray? —preguntó.


—Lo traemos del este. Hay un paso bastante estrecho a unas cuatro millas. Nosotros estamos siguiendo un atajo. Cabalgaron unos minutos más en silencio, hasta que Jenna señaló unos buitres que volaban en círculos a poca distancia de ellos. —¡Maldición! —murmuró Flint—. Me lo temía. Pusieron los caballos al trote y se acercaron a la zona que sobrevolaban los buitres. —Ahí está —Jenna se estremeció al ver el cuerpo caído en el suelo. Rogando para que no fuera demasiado tarde, saltó del caballo y corrió junto al hombre —. Jim. Jim, despierta. Flint se arrodilló y apoyó los dedos contra el cuello del joven vaquero. —Su pulso es fuerte, pero creo que está prácticamente deshidratado —tomó su cantimplora y empapó el pañuelo que Jim llevaba al cuello—. Trata de despertarlo para que podamos darle un poco de agua. Jenna se colocó de manera que su cuerpo protegiera del ardiente sol al vaquero. —Vamos, Jim —dijo mientras le humedecía el rostro—. Tienes que despertarte. Flint se acercó con las alforjas y las dejó en el suelo. Luego desabrochó la


camisa de Jim y deslizó las manos por su torso. —Por el moretón que tiene en el costado, yo diría que se ha roto un par de costillas —señaló con una mano el extraño ángulo de una de las piernas—. Debe tenerla rota por debajo de la rodilla. Cuando desgarró con el cuchillo la tela del pantalón, la visión de la pierna retorcida hizo que Jenna apartara la vista. —¿Vas a estar bien? —preguntó Flint. —Sí —contestó ella, y su expresión reveló a Flint que iba a utilizar sus agallas para hacer lo que hubiera que hacer. —Bien, porque la inflamación en torno a su bota está cortando la circulación de su pie. Vas a tener que sujetarle la pierna con firmeza mientras yo trato de quitársela. ¿Crees que podrás hacerlo? —Sí —replicó Jenna, pálida, pero con expresión resuelta. Flint la miró y supo que no se iba a rajar, por muy desagradable que pudiera llegar a ser la situación. Las palabras de Whiskers resonaron en su mente. «Sí, señor. Cuando es necesario, seguro que lo da todo hasta que ya no le queda nada dentro». Siguiendo un repentino impulso, se inclinó hacia ella, apoyó una mano tras su


nuca y le dio un rápido y duro beso. Nº Páginas 34—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Sigue así, querida. Lo estás haciendo muy bien —solo pretendía que fuera un beso de ánimo, pero su cuerpo parecía tener otra opinión—. ¿Estás lista? — preguntó, decidido a ignorar la repentina tensión de su bragueta. Jenna apretó los labios y alargó las manos para sujetar la pierna de Jim. Era evidente que le estaba costando, pero no se iba a echar atrás. Flint admiraba aquella clase de agallas. Desgarró la costura lateral de la bota. —Sujétalo con firmeza mientras trato de quitársela. Jim recuperó la consciencia en ese momento y gimió. —Duele… mucho. —Aguanta solo un poco más, amigo —para distraerlo de su evidente dolor, Flint preguntó—: ¿Qué ha pasado? —Regresaba del cañón… cuando he visto un coyote arrastrando el pellejo de un ternero —Jim contuvo el aliento mientras Flint liberaba su pie hinchado. Cuando el dolor remitió en parte, continuó—. Como un idiota, he sujetado las riendas a la silla y he sacado el rifle para cazarlo. Pero no esperaba cruzarme con una cascabel. El viejo Red la ha olfateado y se ha vuelto loco. Me ha arrojado al suelo de dos saltos y para terminar de arreglarlo me ha coceado en las costillas.


—¿Y has atrapado al coyote? Jim rio débilmente. —¡No! Se ha dado la vuelta en cuanto me ha visto y luego se ha quedado a observar el rodeo. Te juro que después de caer del caballo me ha parecido oírle reír. —Probablemente lo haya hecho. Imagino que tú y Red habéis dado un buen espectáculo —la bota salió finalmente del pie y Flint respiró aliviado. Entregó a Jenna su cantimplora—. Trata de hacerle beber un poco. Jenna colocó la cantimplora sobre los agrietados labios de Jim y este dio un sorbo. —Es muy agradable despertar viendo el rostro de un ángel —dijo el vaquero. De pronto se puso pálido y su rostro se contrajo en una mueca de dolor. —Tranquilo, Jim —dijo Jenna con suavidad—. Ahora que estamos aquí todo va a ir bien. Flint sintió envidia cuando vio que apoyaba una mano en la mejilla de Jim. El sonido de su aterciopelada voz pronunciando el nombre de otro hombre y la visión de su mano acariciándolo hicieron que deseara ser él el herido. Apretó los dientes para frenar aquellos absurdos pensamientos y fue a buscar la manta que llevaba enrollada tras la silla.


—Quítate el cinturón, Jenna —dijo mientras colocaba la manta junto a la pierna herida de Jim. Luego se quitó su propio cinturón—. También voy a necesitar el tuyo, Jim. ¿Puedes quitártelo? Nº Páginas 35—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Jim trató de erguirse, pero el dolor lo obligó a volver a recostarse contra Jenna. —Dame un minuto… para recuperar el aliento… y lo intentaré de nuevo. —Yo te lo quito —dijo Jenna. Flint vio cómo acercaba sus manos a la hebilla del cinturón de Jim. ¿Cuántas veces a lo largo de los últimos días había imaginado que hacía aquello con él? No quería que se lo hiciera a otro hombre. Mascullando una maldición, apartó las manos de Jenna a un lado y se ocupó personalmente de retirar el cinturón de Jim. —Sostenle la pierna mientras pongo la manta debajo —ordenó, ignorando la mirada de exasperación que le dirigió ella. Tras envolver la pierna con la manta, colocó dos tablillas a los lados y las sujetó firmemente con los cinturones. Luego alzó la mirada y vio que Jenna estaba ayudando a Jim a quitarse la camisa. —¿Qué crees que estás haciendo?


—¿No has dicho que es probable que tenga dos costillas rotas? —Sí. —¿Y no crees que habría que vendarle el torso? Flint sabía que se estaba comportando como un idiota, pero no podía evitarlo. Sin decir nada, sacó una venda del botiquín, vendó con ella a Jim y luego lo ayudó a ponerse en pie sobre su pierna buena. —No nos va a quedar más remedio que ir juntos en el caballo —dijo—. ¿Crees que podrás sostenerte en la silla, Jim? Con los labios blancos a causa del dolor, el joven vaquero asintió. —Lo intentaré. —Puede venir conmigo —ofreció Jenna. Flint negó con la cabeza. —Va a necesitar apoyarse, y tú no eres lo suficientemente fuerte. —Soy más fuerte de lo que parezco. —No seas ridícula… —Si no os importa —interrumpió Jim—, querría que me viera un doctor antes de que se me caiga la pierna. —Trae aquí los caballos, Jenna —dijo Flint, avergonzado. Jim necesitaba atención médica urgente y todo lo que se le ocurría hacer era discutir con ella.


Cuando los caballos estuvieron a su lado, volvió a colocar las alforjas y ayudó a Jim a montar. Luego montó tras él. Al notar que el cuerpo del joven se relajaba por completo lo sujetó con ambas manos. Nº Páginas 36—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Aguanta —murmuró, a pesar de saber que había perdido el conocimiento —. Whiskers nos espera en el arroyo. Media hora más tarde respiró aliviado al ver a Whiskers y a Ryan esperándolos con una de las camionetas abiertas del rancho. —He puesto unas mantas en la parte trasera para que Jim pueda ir tumbado — dijo el viejo cocinero—. ¿Cuánto tiempo lleva desmayado? —Desde que hemos salido del cañón —Flint condujo su caballo hasta la parte trasera de la camioneta, desmontó sobre la plataforma y luego tumbó a Jim sobre las mantas—. Además de una pierna rota, creo que se ha roto un par de costillas y está parcialmente deshidratado. —¿Se va a poner bien, papá? —preguntó Ryan con voz temblorosa. Flint saltó de la parte trasera de la camioneta y tomó a su hijo en brazos. —Claro que sí. Vamos a llevarlo al hospital de Amarillo y allí lo dejarán como


nuevo. —No me gustan los hospitales —dijo el niño, lloroso—. La gente que entra en ellos nunca sale. El corazón de Flint se encogió al ver el miedo que reflejaban los ojos de su hijo. Desde que su madre había muerto, le aterrorizaban los hospitales. Lo abrazó y trató de tranquilizarlo. —En los hospitales también se cura mucha gente. Jenna desmontó y se acercó a ellos. —Ryan, ¿quieres volver a casa conmigo mientras tu padre y Whiskers llevan a Jim al hospital? Así, podríamos terminar nuestra partida de cartas. El niño miró a Flint con gesto esperanzado. —¿Puedo, papá? Flint miró a Jenna. Su tranquilizadora sonrisa le hizo sonreír a su vez. —Claro. Si a ella no le importa. —Por supuesto que no me importa —Jenna tomó a Ryan en brazos y lo sentó en el caballo—. Tú lleva a Jim al hospital. Te estaremos esperando en casa. Flint la miró un momento más antes de subir a la parte trasera de la camioneta. Trató de ignorar la reacción que le habían producido sus palabras, los


sentimientos que habían evocado. Pero saber que lo estaría esperando a su regreso hizo que su corazón latiera más deprisa. Jenna estaba sentada en el balancín del porche con Ryan dormido en su regazó. Siempre había querido tener hijos y, si las cosas hubieran salido como las había Nº Páginas 37—112 https://www.facebook.com/novelasgratis planeado, en aquellos momentos tendría uno de aproximadamente la misma edad. Un niño o una niña de pelo rubio y ojos verdes como los de su padre. Por primera vez en seis años se permitió recordar libremente al joven con el que había planeado casarse. Pero la imagen de su rostro ya no era tan intensa y clara como lo había sido. El paso del tiempo había sanado en gran parte el dolor de perderlo, y también había situado a Dan en un cómodo lugar del pasado. Un pasado con el que había aprendido a vivir, pero que no olvidaría nunca. Durante largo tiempo había esperado que alguien la despertara, que le dijera que todo había sido una terrible pesadilla, que Dan no se había ido. Pero así había sido, y nada en el mundo podía cambiar esa realidad. Ahora volvía a esperar. A saber cómo estaba Jim. A Flint.


Su pulso se aceleró al ver que se acercaban las luces de un vehículo. La espera había terminado. Flint estaba en casa. —¿Cómo está Jim? —preguntó en cuanto Flint y Whiskers subieron al porche. —Se va a poner bien —dijo Whiskers, y a continuación bostezó aparatosamente—. Me estoy haciendo demasiado viejo para estos trajines. Nos vemos por la mañana. El sonido de la puerta al cerrarse sacó a Flint de la bruma en que se encontraba desde que las luces de la camioneta habían iluminado a Jenna en el balancín con Ryan acunado en sus brazos. ¿Había algo más dulce para la vista de un hombre agotado que la imagen de una mujer y un niño esperando su regreso? —¿Cuánto tiempo lleva dormido? —preguntó. —Más o menos una hora —Jenna miró a Ryan y sonrió—. Quería esperarte despierto, pero no lo ha conseguido. Le he prometido que tú lo acostarías. Flint se sentó junto a ella. —Siento haberme retrasado tanto, pero han tenido que operar a Jim de la pierna y, como no tiene familia por aquí, Whiskers y yo hemos esperado hasta que ha salido del quirófano —se encogió de hombros—. No nos ha parecido bien


dejarlo sólo. Jenna asintió. —Habéis hecho lo correcto. Es triste estar en un hospital sabiendo que no hay nadie cerca que se preocupe por uno. Flint la miró. Estaba seguro de que había hablado por experiencia. —¿Qué pasó? —Caí con pulmonía después de una gripe severa y tuve que ser hospitalizada. —¿Y tu hermano? ¿No estaba contigo? Jenna suspiró. —Como siempre, Cooper estaba en algún rodeo. Yo no sabía dónde ni cómo ponerme en contacto con él. Nº Páginas 38—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿No podrías haber avisado a tus padres? —Mi padre había tenido un accidente —Jenna hizo una pausa y suspiró profundamente—. Nunca llegó a recuperarse del todo. Murió un año después. Eso fue mucho antes de mi estancia en el hospital. —¿Y tu madre? —Mamá… —la voz de Jenna se quebró—… también se había ido. Instintivamente, Flint pasó un brazo por sus hombros y la atrajo hacia sí. Ella


trató de apartarse, pero la retuvo a su lado. Se dijo que solo le estaba ofreciendo consuelo, apoyo. Pero la sensación de tenerla junto a sí le hizo admitir enseguida que había estado buscando una excusa para poder volver a abrazarla. —Creo que será mejor que vayamos a acostarnos —murmuró Jenna con voz ligeramente temblorosa. Flint tragó saliva. —¿Qué? —Es tarde. Necesitamos dormir —Jenna le entregó al niño y luego se levantó —. Cuando mañana termine de trabajar con Satin hablaré con Brad para que me diga donde me necesita para trabajar. Flint la miró, confundido. —¿De qué estás hablando? —Con Jim en el hospital te falta un hombre —Jenna se encogió de hombros —. No se me ocurre ningún motivo por el que no pueda echar una mano. —Ni hablar. —No seas ridículo. Te vendrá bien la ayuda, y a mí no me importa en lo más mínimo ofrecértela. —He dicho que no —insistió Flint. Jenna apoyó las manos en sus caderas y lo miró con gesto desafiante.


—¿Y puede saberse por qué? Soy perfectamente capaz de trasladar ganado, arreglar alambradas y comprobar el estado de los pozos. Flint se puso en pie. —Es un trabajo duro y sucio. Jenna arqueó una ceja. —¿Y adiestrar caballos no? —No forma parte de tu contrato. —Tampoco forma parte de mi contrato limpiar cocinas apestadas por una mofeta, y eso no pareció preocuparte. Al ver que Ryan se removía a causa de las voces, Flint bajó la suya. —Hablaremos de eso por la mañana. Nº Páginas 39—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Jenna alzó las manos al pasar junto a él. —¡Muy bien! —Ya veremos si te parece «muy bien» mañana —murmuró Flint mientras la puerta se cerraba tras ella. El mero hecho de pensar que Jenna pudiera sufrir un percance similar al de Jim hacía que se le encogiera el estómago, y estaba dispuesto a hacer lo que fuera para impedirlo.


Nº Páginas 40—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo Cinco —Déjalo ya, Jenna. No me convences —dijo Flint mientras dedicaba una mirada severa a la mujer que estaba sentada al otro lado del escritorio. Jenna le había argumentado muy razonablemente por qué debería permitirle echar una mano en las tareas del rancho, pero él no estaba dispuesto a ceder. No quería correr el riesgo de que resultara herida. —No seas testarudo, McCray —replicó ella—. Necesitas ayuda y yo tengo tiempo para ofrecértela. —No. —Puedo comprobar el estado de los molinos y los pozos, puedo informar sobre el ganado enfermo o herido… —He dicho que no. Trabajar sola puede ser peligroso. —Podría formar equipo con uno de tus hombres. Aquello era lo último que quería Flint. —No conoces la zona. —Eso es una tontería, y lo sabes. Estaría trabajando con alguien que la conoce.


Además, ayer recorrí el área que va de aquí al Cañón del Diablo. —Mantente alejada del Cañón del Diablo —ordenó Flint. Jenna se levantó rápidamente para salir. —No hay problema. Flint iba a decir que aquello no significaba que hubiera consentido, pero en ese momento sonó el teléfono y Jenna aprovechó para irse. Dos horas más tarde Flint y Ryan cabalgaban por el cuadrante sur del rancho. Flint se dijo que el hecho de que Jenna estuviera trabajando con Tom Davison no tenía nada que ver con la dirección que había elegido. Simplemente estaban dando el paseo que le había prometido a su hijo unos días atrás. Pero lo cierto era que, tras hablar con Brad, no había podido ensillar su caballo tan deprisa como le habría gustado. Tom tenía fama de donjuán, y a Flint le irritaba la idea de que Jenna estuviera sola con él. —Mira papá —dijo Ryan, y señaló el rebaño de vacas que había ante ellos—. Ahí están Jenna y Tom. Flint sintió que el corazón se le subía a la garganta al ver que Jenna estaba a punto de lazar un novillo de gran tamaño para marcarlo. La acción fue rápida y efectiva y, a pesar del miedo que le produjo, no le quedó más remedio que admirar la habilidad con que la llevó a cabo.


Nº Páginas 41—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Contempló cómo ambos desmontaban después de haberlo tumbado, lo marcaban y luego intercambiaban una palmada antes de recoger sus lazos. Para cuando los alcanzaron, Flint podría haber partido en dos un clavo con los dientes. —Puedes venir a echarme una mano cuando quieras, cariño —dijo Tom. Luego se volvió hacia Flint y sonrió—. ¿Has visto…? —Jenna, llévate a Ryan a casa —ordenó Flint—. Ya has tenido bastante por hoy. —Pero no he terminado… —Ya me has oído. Vuelve a la casa. Jenna dudó un momento. Luego montó su caballo y se acercó al de Ryan. —¿Qué problema tienes, McCray? Flint no apartó la mirada del otro vaquero. —Necesito hablar de algo con Tom. Tom le devolvió la mirada. —Haz lo que dice. Al parecer, el jefe quiere desahogarse. Una vez que Jenna y Ryan se hubieron alejado, Flint apoyó una mano en el pomo de la silla.


—Llevas suficiente tiempo trabajando en esto como para saber lo que puede pasar cuando se tumba a un novillo como lo habéis hecho. Sobre todo si el que laza no es un experto. —Jenna me ha dicho que ya lo había hecho antes —dijo Tom, tenso—. Y tal como ha lazado al novillo… —Podría haber resultado herida o muerta —interrumpió Flint—. Si quieres seguir trabajando en el Rocking M, más vale que no se te ocurra volver a ponerla en peligro —sabía que se estaba comportando como un auténtico estúpido, pero no podía remediarlo—. Y ya que estamos en ello, la señorita Adams es territorio prohibido. Está aquí para realizar un trabajo y no quiero que se distraiga. Tom lo miró atentamente un momento. —¿Es ese el verdadero motivo, o la está reivindicando como suya, jefe? Sin pararse a pensarlo dos veces, Flint asintió. —Yo ya te he advertido. —¿Te gustan los perros, Jenna? —preguntó Ryan. —Claro. ¿Por qué? —Quiero un cachorro. Nº Páginas 42—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Flint detuvo su caballo junto a un álamo y oyó la excitada voz de su hijo. Sonrió


mientras desmontaba. Estaban sentados a la orilla de un arroyo, y parecía que el niño había convencido a Jenna para salir a pescar después de haber regresado al rancho. Con el ánimo ligero, se encaminó hacia ellos. Había pensado mucho desde que dejó a Tom en el pasto norte, y había llegado a varias conclusiones. Durante los días pasados había estado evitando a Jenna, pensando que así se aplacaría la atracción que sentía por ella, pero lo cierto era que solo había servido para alentarla. Sonrió, satisfecho. Había notado que ella tampoco era totalmente inmune a él, de manera que, ¿por qué no aprovechar el tiempo que iban a estar juntos? Lo único que le quedaba por hacer era convencerla. —El otro día querías un gatito —dijo cuando estuvo junto a ellos—. Si tuvieras un cachorro, ¿quién lo cuidaría? —¡Yo! —Ryan dejó su caña a un lado y se puso en pie de un salto—. ¿Puedo tener uno? Flint rio mientras lo tomaba en brazos. —Sí, pero tienes que prometer que cuidarás de él. —¡Lo prometo, papi, lo prometo! ¿Cuándo podemos ir a buscarlo? ¿Hoy? Flint guiñó un ojo a Jenna y dejó al niño en el suelo. —Podríamos ir a Amarillo esta tarde, pero, ¿qué me dices de la pesca? Jenna sintió que los latidos de su corazón se aceleraban cuando Flint le


dedicó su devastadora sonrisa. —Ya no quieres pescar más, ¿verdad, Jenna? —preguntó Ryan, esperanzado. —No, supongo que no. Al ver que Flint se agachaba, Jenna supuso que iba a recoger la caña de Ryan, pero lo que hizo fue apoyar una de sus grandes manos en las de ella. Se miraron y sintió que una intensa calidez llegaba hasta el fondo de su alma. Cuando tiró de ella con suavidad para que se levantara, su corazón dio un vuelco. Retiró su mano con tal rapidez de la de Flint que perdió el equilibrio y experimentó de inmediato la extraña sensación de volar. Un instante después, el agua del riachuelo se cerraba sobre su cabeza y su trasero golpeaba contra el mullido lecho del fondo. Un gran objeto cayó a su lado y, cuando logró erguirse y apartar su pelo empapado del rostro vio el sombrero de Flint flotando a su lado. Al parecer, también le había hecho perder el equilibrio a él. Ryan rio. —Cuidado, Jenna. Antes de que pudiera preguntar a qué se refería, unos fuertes brazos la rodearon por las piernas y volvió a caer. Cuando logró ponerse en pie y vio a Flint a su lado, le salpicó el rostro con agua. Nº Páginas 43—112


https://www.facebook.com/novelasgratis —Eso ha sido tu perdición —dijo él, y su profunda risa resonó cálidamente en el cuerpo de Jenna. Cuando vio que empezaba a avanzar hacia ella, trató de alcanzar la orilla, pero la corriente le impidió moverse todo lo rápido que habría querido y Flint la atrapó por la cintura. Ella luchó por liberarse. —Seguro que no quieres hacerlo, McCray. —¿Por qué no? —No me gusta que me hagan ahogadillas. El rio y volvió a llevarla hasta el centro del riachuelo. —A mí tampoco me ha gustado que me tiraras al agua ni que me salpicaras, querida. Riendo, Jenna no sonó tan convincente como le habría gustado. —No lo he hecho queriendo. En serio. —Y yo tampoco voy a hacer esto queriendo —dijo Flint, y volvió a arrojarla al agua. Jenna logró tomar una bocanada de aire antes de sumergirse y, moviéndose bajo la superficie, logró colocarse tras él. El acertado empujón que dio a la


parte trasera de sus rodillas logró el resultado deseado. Flint cayó al agua como un saco de ladrillos. Cuando salió, estrechó a Jenna contra su sólido cuerpo. —¿Tregua? —Tre… tregua —asintió ella con voz ronca. La proximidad de Flint hacía estragos en sus sentidos, y se sorprendió rodeándolo por el cuello con los brazos. —¿Vais a salir de una vez del agua para que podamos ir a comprar mi cachorro? —preguntó Ryan, claramente impaciente con los dos adultos. —Por supuesto —contestó Flint sin apartar la mirada de Jenna—. Tengo una idea. ¿Por qué no recoges las cañas y las llevas a casa? Nosotros iremos enseguida. Cuando el niño tomó las cañas y se alejó hacia la casa, Jenna vio que una lenta sonrisa curvaba los labios de Flint mientras la llevaba hacia la orilla. Se traía algo entre manos, y estaba segura de que no tenía nada que ver con la compra del perro. Si hubiera tenido algo de sentido común, habría salido corriendo y no habría parado hasta la frontera con Oklahoma. Pero cuando Flint la dejó en el suelo, su traicionero cuerpo se negó a moverse del sitio. Empapado, con la camisa y los pantalones pegados al cuerpo y marcando claramente cada músculo y cada parte de su anatomía, resultaba realmente difícil


resistirse al varonil atractivo de Flint. Nº Páginas 44—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Jenna trató de fijar la mirada en algo… en cualquier cosa por encima de su cintura. Sus oscuros ojos marrones la retenían cautiva y, como si fuera una criatura nocturna atrapada por una luz, no tuvo voluntad para volar y alejarse. Se humedeció los labios. —Deberíamos irnos. —Desde luego —dijo él, y a continuación alzó una mano para frotar con el pulgar una gota de agua de la comisura de los labios de Jenna. Ella se estremeció cuando vio que inclinaba la cabeza para besarla. Acarició con lentitud y a conciencia sus labios antes de hacerle entreabrirlos para penetrar en el interior de su boca con la lengua. Cuando la moldeó contra sí, Jenna sintió que en su alma estallaban fuegos artificiales. La sensación de sus pechos presionados contra él y la firmeza de la evidente excitación de Flint, hicieron que una oleada de deseo recorriera sus venas. Apartó a un lado todo pensamiento y dejó que sus sentimientos tomaran el control. Flint alzó una mano y tomó en ella la sensible carne de uno de sus pechos. Le acarició el pezón con el pulgar mientras dejaba un rastro de ardientes besos


en su garganta. —Será mejor que nos vayamos —murmuró—. Ryan se disgustará si no consigue hoy su cachorro. Jenna recuperó la cordura con lentitud, hipnotizada por el sonido de su ronca voz de barítono. Permitió que Flint la llevara junto a su caballo. —¿No vamos a caminar? —preguntó, sin aliento. —No —él la tomó por la cintura y la subió a la silla sin ningún esfuerzo. Luego se montó tras ella y la colocó sobre sus musculosos muslos. El cuerpo de Jenna se acaloró al sentir el íntimo contacto. —Puedo ir andando —susurró. —Ni hablar, cariño —Flint la sujetó con un brazo y puso el caballo en marcha—. ¿Qué clase de caballero sería si te dejara caminar mientras yo cabalgo? El cálido aliento de Flint junto a su oído hizo que Jenna se estremeciera. Maldijo interiormente su debilidad. —No sé qué te traes entre manos, McCray, pero… —Sólo te estoy dando una vuelta a caballo, querida. —…ni siquiera nos gustamos. —Tú sí me gustas a mí. Lo único que sucede es que no me fío de ti —Flint le mordisqueó la parte trasera del cuello—. Pero eso no significa que no podamos


disfrutar el uno del otro mientras estás en el Rocking M. Jenna se mordió el labio inferior para no gemir, pero cuando las palabras de Flint penetraron su aturdido cerebro, se puso rígida. Pasó una pierna por encima del pomo de la silla y trató de librase de su brazo. Nº Páginas 45—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡Suéltame, miserable reptil! Sorprendido por su exabrupto, Flint tuvo que hacer malabarismos para no caer con ella de la silla. Frenó al caballo. —No hasta que te calmes. Jenna dejó de luchar y le dedicó una mirada iracunda. —¿Cómo quieres que me calme si acabas de dudar de mi honradez? Ponte en mi lugar, McCray. ¿Cómo habrías reaccionado? Flint sabía que habría tumbado de un golpe a cualquiera que hubiera dudado. Pero no era su honradez la que estaba en cuestión. —Utilizaste tus iniciales en nuestro contrato sabiendo que pensaría que eras un hombre. Eso es lo mismo que un fraude, cariño. —¿Me habrías contratado si no lo hubiera hecho así?


—No. —Son los hombres como tú los que me obligan a utilizar mis iniciales en lugar de mi nombre completo. Y eso no es ningún fraude. Son mis iniciales —Jenna apoyó un dedo con firmeza contra el pecho de Flint—. Y deja que te aclare algo, vaquero. Pienses lo que pienses de mí, no soy una mujer que tenga aventuras. —El hecho de que la integridad de una bella mujer esté en duda no es obstáculo para que un hombre la desee. —Ya me he calmado —dijo Jenna de repente—. Puedes soltarme. Reacio, Flint dejó que bajara del caballo. Una vez en el suelo, ella se volvió a mirarlo. —Me halaga que me encuentres atractiva, McCray, pero resulta que no creo en las relaciones sexuales separadas del amor —dijo, y a continuación se encaminó hacia la casa. Jenna acababa de cepillarse el pelo cuando Ryan entró corriendo en la habitación. —¿Vas a venir con nosotros? Te dejaré sostener a mi perrito. Ella dudó.


—¿Sabe tu padre que has venido a pedirme que os acompañe? —Oh, sí. Ha dicho que podía hacerlo. ¿Estás lista? —Supongo que sí —dijo ella, no queriendo decepcionar al niño. Nº Páginas 46—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Ryan la tomó de la mano y salieron juntos de la casa. Flint los esperaba en el porche. Por la expresión del rostro de Jenna dedujo que no estaba muy convencida de acompañarlo a ningún lado después de su conversación de esa tarde. Se inclinó hacia ella. —Nunca habría pensado que fueras una cobarde —susurró, y rio abiertamente cuando ella frunció el ceño y se encaminó con paso firme hacia el todo terreno. Unas horas más tarde, Flint no pudo evitar sentirse aturdido mientras conducía desde la perrera municipal hacia el rancho. Whiskers había accedido a tener un perro en la casa. ¿Qué haría cuando se enterara de que había adoptado tres? En algún momento de la tarde, y no sabía exactamente cómo, había perdido el control de la situación. Entre los ruegos de Ryan y las caras de pena de Jenna, se había ablandado como una lata de aluminio en un torno.


Movió la cabeza. Debía estar suavizándose mucho con los años. Si se lo hubieran pedido, habría sido capaz de adoptar todos los perros de Texas para no decepcionarlos. —¿Me tomas en brazos, Jenna? —preguntó Ryan—. Betsy solía hacerlo cuando me iba a quedar dormido. Jenna miró a Flint. Él asintió. —Ya estamos en los terrenos del Rocking M. No habrá mucho tráfico. Jenna soltó el cinturón de seguridad de Ryan y lo tomó en brazos. —Me gustas mucho —dijo el niño, acurrucándose contra ella—. Eres muy suave. Jenna dedicó una mirada fulminante a Flint cuando este soltó una risita irónica. Luego miró a Ryan, que se había quedado instantáneamente dormido y lo besó en la frente. —¿Betsy era su niñera? Flint negó con la cabeza. —Betsy era la doncella de Nicole. Era una mujer decente, pero apenas tenía tiempo para Ryan —toda traza de diversión desapareció de su rostro cuando


añadió—. Dudo que Nicole lo sostuviera más de una docena de veces en brazos durante los cuatro años que lo tuvo. —Pero era su madre. Flint alzó una ceja. —Conoces lo suficiente el ganado como para saber que solo por dar a luz las vacas no crían a sus terneros. He visto a más de una rechazarlos. —Sí, pero se supone que las personas somos diferentes al ganado. La expresión de Flint se endureció. Nº Páginas 47—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Si el instinto de criar no existe, poco se puede hacer al respecto. Jenna tragó saliva. Aquello era algo que conocía muy bien por propia experiencia. —¿Entonces por qué no…? —¿Traté de obtener la custodia de Ryan antes de la muerte de Nicole? Ella asintió. —Hasta que mi esposa murió, yo ni siquiera sabía que tenía un hijo — respondió Flint con amargura. Jenna lo miró, pero él siguió con la vista fija en la carretera, tenso. No era de extrañar que desconfiara profundamente de las mujeres.


—¿Y cómo pudo hacer eso? Flint rio sin ningún humor. —Si la hubieras conocido, no necesitarías preguntármelo. Nicole era muy vengativa. Cuando nos divorciamos, trató de vengarse quedándose parte del rancho. No le sentó bien que el juez sentenciara a mi favor. Lo último que me dijo fue que un día se vengaría. —¿Mantuvo en secreto su embarazo? Flint asintió mientras entraba con el coche en el largo sendero que llevaba a la casa. —Una de las cosas que se interpuso entre nosotros fue que yo quería hijos y ella no. Ocultarme la existencia de Ryan fue su venganza final —miró a Jenna y sus ojos reflejaron cuánto le había dolido el engaño de su esposa—. Nunca recuperaré los años que perdí con Ryan. Pensar que alguien fuera capaz de utilizar a un niño de ese modo hizo que Jenna se sintiera enferma. Una lágrima se deslizó por su mejilla cuando acarició con delicadeza el rostro del niño. Sentía una afinidad especial con él. Aunque su propia madre no ignoró a sus hijos antes de dejarlos, no los amó lo suficiente como para quedarse. Tras aparcar el vehículo, Flint lo rodeó para recoger a Ryan, pero Jenna retuvo


al niño entre sus brazos. Cuando la miró a los ojos y vio la angustia que reflejaban y las lágrimas que amenazaban con derramarse de ellos, se quedó mudo. Odiaba ver llorar a cualquier mujer, pero las lágrimas de Jenna lo desgarraron por dentro. —¿Qué sucede, cariño? —Ryan nunca entenderá por qué su madre lo trató así —dijo ella con voz temblorosa. Flint apoyó una mano en su mejilla. —¿Cómo sabes eso? Nº Páginas 48—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Cuando tenía nueve años, mi madre se fue y nunca volvió. Una noche me metió en la cama y a la mañana siguiente se había ido. Crecí preguntándome si habría dejado de quererme por algo que había hecho. Durante mucho tiempo pensé que si hubiera sido diferente se habría quedado. —No fue culpa tuya, querida. Jenna asintió. —Tardé mucho tiempo en comprender que yo no había hecho nada malo, que fue la manera que mi madre encontró para vengarse de mi padre por no dejar


de viajar de rodeo en rodeo sin llegar a asentarse nunca en ningún lugar. Flint la ayudó a salir del todo terreno, pasó un brazo por sus hombros y caminaron en silencio hasta la casa. Quería tomarla en sus brazos, borrar su dolor. Pero Jenna le entregó a Ryan en cuanto entraron en la casa. —Lo que te hizo tu esposa fue deplorable, y tienes todo el derecho del mundo a sentirte amargado por ello. Pero lo que le hizo a Ryan fue peor. Lo utilizó para vengarse de ti —su mano tembló cuando acarició la mejilla del niño—. Los inocentes siempre sufren más por una venganza que la supuesta víctima. Mucho después de meter a Ryan en la cama y de instalar a los cachorros para pasar la noche, Flint pensó en las palabras de Jenna. Ryan era el que más había sufrido las consecuencias de la venganza de Nicole. ¿Por qué no se había dado cuenta de eso? ¿También habría estado ciego para ver otras cosas? Al parecer, así era. De lo contrario, habría reconocido enseguida que Jenna nunca había sido, y nunca sería, una mujer parecida a su ex esposa. Nº Páginas 49—112


https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo Seis Jenna suspiró satisfecha mientras, apoyada en la valla, contemplaba a Black Satin corriendo por el pasto con la cola alta, amo y señor de sus dominios. Pero se sobresaltó cuando un par de musculosos brazos la rodearon por la cintura. Estaba tan concentrada observando al caballo que no había oído a nadie acercándose. —Será mejor que te apartes —advirtió—. Guardo una escopeta en Daisy que puede transformarte de semental en percherón en un abrir y cerrar de ojos. Y sé cómo usarla. —No serías capaz de hacerle eso al tipo que te regaló esa escopeta y te enseñó a usarla, ¿verdad? —susurró el hombre junto a su oído. —¡Cooper! —Jenna se volvió entre sus brazos. Alborozada al ver a su hermano, lo abrazó estrechamente—. ¿Cuándo…? ¿Cómo…? —Frena el carro, hermanita —dijo él, riendo—. Pasé por la casa de Cal Reynolds en Houston y me dijo dónde encontrarte. Jenna volvió a abrazarlo. —Me alegro tanto de verte. ¿Cuánto tiempo puedes quedarte? Cooper se encogió de hombros y miró a lo lejos.


—Ya me conoces. Siempre en pos del próximo rodeo. Feliz por ver a su hermano por primera vez en varios meses, Jenna no dejó que nada ensombreciera su ánimo. —No quiero pensar en eso ahora. Estás aquí y eso es todo lo que importa. Cuando se encaminaron hacia la casa, Cooper preguntó. —¿Crees que al capataz le importará que me aloje en los barracones un par de días? Jenna dudó. Brad no pondría objeciones, pero por el modo en que Flint la había evitado desde el viaje que hicieron a Amarillo la semana anterior, no estaba segura de cómo reaccionaría. —No creo que haya problema. Cooper se detuvo y la miró con el ceño fruncido. —¿Te ha estado dando la lata alguien últimamente? —Nada que no pueda manejar por mi cuenta. —Sólo tienes que decírmelo, hermanita —Cooper simuló golpearla en la barbilla—. Ya sabes que soy muy capaz de poner en su sitio a quien haga falta. Jenna sonrió mientras simulaba tambalearse hacia atrás. En ese momento oyó que la puerta de la casa se cerraba de golpe. Al volverse, vio que Flint se acercaba a ellos como si fuera un toro embistiendo.


Nº Páginas 50—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Es ése el que te está dando la lata? —preguntó Cooper. —No exactamente… Inmediatamente dispuesto para la lucha, Cooper la tomó por un brazo y la colocó a sus espaldas. —Deja que yo me ocupe de esto. —¿Tienes algún asunto pendiente por aquí? —preguntó Flint en tono claramente amenazador cuando los alcanzó. —Puede que sí —replicó Cooper—. Pero eso no es asunto tuyo. —En este lugar no pegamos a las mujeres. Cooper se encogió de hombros. —Donde yo vivo tampoco. Jenna miró de un hombre al otro. La situación era explosiva. Flint estaba tan enfurecido como un oso con el trasero lleno de perdigones y Cooper había adoptado la actitud de Rambo. Si no hacía algo pronto, se iba a armar una gorda. —Relajaos… —Mantente al margen —dijeron ambos hombres al mismo tiempo. Jenna se situó entre ellos. —¡Basta ya! ¡Los dos! —apoyó una mano en el pecho de cada uno para


mantenerlos separados—. ¿Sabe alguno de los dos con quién está a punto de pelear? ¿O por qué? Ninguno de los dos contestó mientras se fulminaban con la mirada por encima de su cabeza. —Lo suponía —Jenna se volvió hacia Cooper—. Por si te interesa saberlo, este es mi jefe, Flint McCray —dedicó a Flint la misma mirada mordaz—. Y me gustaría presentarte a mi hermano, Cooper Adams —se apartó de en medio y alzó los brazos en el aire—. Y ahora, por mí podéis pegaros hasta caer sin sentido. Ambos hombres la observaron mientras se alejaba hacia la casa como si fuera un general en un campo de maniobras. Luego se miraron con cautela. Flint fue el primero en hablar. —No te había reconocido. Desde los asientos no se distingue demasiado bien el rostro de los participantes en un rodeo, y cuando te he visto golpear a Jenna en la barbilla… —No te preocupes por eso —Cooper sonrió—. Es agradable saber que alguien cuida de mi hermanita cuando no estoy cerca. Flint sonrió y le ofreció su mano.


—Bienvenido al Rocking M. Nº Páginas 51—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Aún disgustada, hermanita? —preguntó Cooper desde la valla del corral en el que estaba Jenna. Ella terminó de cepillar a Satin antes de volverse. —Sí y no. Cooper se echó atrás el sombrero con el pulgar. —Aún estás enfadada conmigo. Pero me perdonas porque soy tu hermano y soy tan adorable como un osito de peluche, ¿verdad? —¡Ja! Jenna abrió la puerta del pasto y palmeó la grupa de Satin para que pasara. Luego se acercó a su hermano y lo miró atentamente. Su voz había sonado demasiado despreocupada, y su sonrisa resultaba un tanto forzada. —¿Por qué has venido realmente, Cooper? Él dejó de sonreír y apartó la mirada. —Tal vez solo porque quería ver a mi hermanita. —Sí, claro. ¿Por qué no te pones un tutú, sacas la varita mágica y me cuentas un cuento de hadas? Cuando Cooper se decidió a mirarla, sus ojos azules habían adquirido una


expresión sombría. Jenna solo lo había visto así una vez: la mañana en que le dijo que su madre se había ido. —¿Cooper? —¿Hay algún lugar en el que podamos hablar? Un cuarto de hora después estaban sentados junto al riachuelo. Cooper permaneció unos minutos pensativo antes de animarse a hablar. Jenna se limitó a esperar. Las cosas siempre habían sido así entre ellos. —¿Te has preguntado alguna vez qué harías si tuvieras que dejar de adiestrar caballos? —preguntó finalmente. —Lo cierto es que no lo he pensado mucho —contestó Jenna—. Pero supongo que trataría se seguir de algún modo en el mundo de los caballos. Sus esperanzas aumentaron al anticipar lo que su hermano estaba a punto de decirle. Llevaba años rogando para que llegara el día en que dejara de competir, de apostar con el destino. —Nunca he pensado mucho más allá del siguiente rodeo, pagar la inscripción y superar mi tiempo anterior —continuó Cooper—. Montar toros y caballos ha sido mi vida durante los últimos doce años. Es todo lo que sé hacer —cuando miró a Jenna, sus ojos reflejaron la angustia que sentía—. Voy a tener que dejarlo, hermanita.


—¿Cómo has llegado a tomar esa decisión? —pregunto ella, sabiendo que tenía que haber sido devastador hacerlo. Nº Páginas 52—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —He perdido el nervio —Cooper miró a lo lejos—. Últimamente he estado cerca varias veces. —¡Oh, Dios mío! Cooper pasó un brazo por los hombros de Jenna. —Tranquila, cariño. No debería haberte dicho nada. Aún te altera hablar de eso, ¿verdad? —Siempre me alterará —Jenna se apartó de él y lo miró con ansiedad—. ¿Cuándo piensas dejarlo? —La próxima semana, en el rodeo de Amarillo. —¿No vas a esperar hasta el final de la temporada? —Estoy demasiado abajo en las listas como para acceder a la final de este año, y cada vez cuesta más conseguir el dinero para la inscripción —Cooper trató de sonreír—. No tiene sentido invertir el dinero en una causa perdida. Todos los vaqueros que se dedicaban al rodeo tenían un espíritu competitivo


elevadísimo, y Jenna sabía cuánto debía haberle costado a su hermano hacer aquella confesión. —Creo que has tomado la decisión correcta. Solo un tonto sigue jugando cuando sabe que la partida ha terminado. —Eso pienso —Cooper tomó una hoja de hierba y mordisqueó un extremo pensativamente—. ¿Vas a venir a ver mi última participación? Fue el turno de Jenna de mirar a lo lejos. —Sabes que no puedo hacerlo. Permanecieron en silencio varios minutos antes de que Cooper volviera a hablar. —No puedes seguir culpando al rodeo por todas las cosas que te han ido mal en la vida. Mamá nos dejó porque siempre quería algo más y mejor. Habría dado lo mismo dónde hubiéramos vivido o lo que papá hubiera hecho para ganarse la vida. Nunca se habría sentido satisfecha —arrojó la hoja de hierba al arroyo—. Creo que papá siempre supo que un día se iría. Simplemente no sabía cuándo. —Pero de no ser por el rodeo, él y Dan seguirían vivos —dijo Jenna, enfadada. Cooper movió la cabeza. —Eso no puedes saberlo. Los accidentes ocurren. Podrían haber resultado


heridos al cruzar una calle, o bajando unas escaleras —tomó a su hermana por la barbilla y la obligó a mirarlo—. El destino juega un papel muy importante en nuestras vidas, hermanita. Si tiene que suceder, sucederá. Y apenas se puede hacer nada al respecto. Nº Páginas 53—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Flint observó a Jenna mientras esta caminaba por el sendero que llevaba a la casa. No habían hablado desde el incidente con su hermano. De hecho, era la primera vez que la veía desde la mañana. Y lo mejor que podía hacer en aquellos momentos era desaparecer. Cuanto más estaba con ella, más quería que llegaran a conocerse. Pero cuando se apartó de la barandilla del porche, sus pasos le llevaron directamente hacia ella. Trató de decirse que solo quería comentar los progresos de Black Satin. Cuando la alcanzó y se puso a caminar a su altura trató de pensar en algo que decir. ¡Maldición! ¿Acaso había olvidado cómo iniciar una conversación? —¿Tenías algo en mente, McCray? —No. Solo quería pedirte disculpas por… —No hace falta. Sé que Cooper y tú no habéis podido evitarlo. —Jenna se encogió de hombros—. Los asnos son asnos y siguen siéndolo hasta el fin. Da lo


mismo que los tiñas, que les pongas flores en la crin o un sombrero en las orejas. Siguen siendo asnos. Flint se detuvo a mirarla un momento antes de romper a reír. —Supongo que me lo tengo merecido. —Desde luego —dijo Jenna, devolviéndole la sonrisa. Permanecieron mirándose. Sin advertencia previa, el ambiente se cargó de anticipación. Jenna se estremeció al ver el profundo anhelo que reflejaban los ojos de Flint, su intensa necesidad. —Flint, no pienso… —Yo tampoco —susurró él—. No cuando estoy cerca de ti —alargó las manos para atraerla hacia sí—. Ahora mismo, todo lo que quiero es sentir —rozó con sus labios los de ella—. Sentirte a ti —volvió a besarla—. A mí —la besó una vez más—. Juntos. Jenna lo rodeó por la cintura con los brazos. ¿Cómo podía resistir una mujer palabras como aquellas? Flint movió su boca sobre la de ella con tal delicadeza que no pudo resistirse. Su cuerpo se acaloró mientras él la besaba como nunca antes la había besado. Marcó el contorno de su boca con la lengua, le mordisqueó los labios con sus fuertes dientes y luego los suavizó con pequeños y repetidos besos.


Por primera vez en su vida, Jenna dejó a un lado sus inhibiciones y se entregó completamente al beso de Flint. Permitió que sus lenguas se encontraran, que bailaran juntas una sensual danza. Una embriagadora sensación de poder femenino se apoderó de ella al oír el ronco gemido de placer que escapó de la garganta de Flint. Nº Páginas 54—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Él sintió el calor de un poderoso fuego creciendo en su alma. Sabía con certeza que cuando por fin estuvieran juntos sería la pura perfección. Dos mitades de un todo inequívocamente completo. Mientras se apartaba un poco para mirar los ojos cargados de pasión de Jenna sintió que se erizaba el vello de la nuca. Tuvo la clara sensación de que alguien los observaba. Estaban bastante apartados de la casa, de manera que no podían ser Whiskers o Ryan. Además, los ojos que los observaban eran siniestros y estaban cargados de odio. Podía sentirlo en los huesos. —Podría seguir así toda la noche, Jenna, pero tenemos compañía —susurró junto a su oído. Cuando ella trató de apartarse, la retuvo junto a sí—. Quiero que te quedes a mi lado. Vamos a volver caminando hacia la casa como si no


sucediera nada. Pero si te doy una voz, quiero que corras como el diablo y no mires atrás. ¿Entendido? Jenna asintió. —¿Quién crees que es? Flint pasó un brazo por sus hombros y se encaminó hacia la casa. —No lo sé. Pero no debe traerse nada bueno entre manos, o de lo contrario habría hecho notar su presencia. Cuando entraron en el estudio, Flint respiró aliviado. Tras alertar a Brad por teléfono, tomó su rifle. —¿Qué quieres que haga? —preguntó Jenna. —Nada. Quédate aquí. —Pero podría… —He dicho que te quedes aquí —insistió Flint—. Voy a encontrarme con Brad en el establo. Fuera quien fuese, lo más probable es que se haya ido cuando ha visto que entrábamos en casa —se encaminó hacia la puerta—. Pero quiero comprobar si ha dejado alguna pista que nos pueda indicar de quién se trata y qué pretende. —Ten cuidado. Flint se volvió y besó rápidamente a Jenna en los labios.


—Descuida. Tenemos un asunto pendiente. Aún no había amanecido cuando alguien llamó a la puerta del estudio de Flint. Éste apartó la mirada de los libros de contabilidad. —Adelante. Cooper se asomó a la puerta. —¿Tienes un minuto? Nº Páginas 55—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Claro. Siéntate. —Jenna me ha dicho que últimamente habéis tenido algún problema —dijo Cooper tras sentarse frente al escritorio. Flint asintió. —Al principio sólo estaban robando un poco de ganado, pero últimamente la cosa ha empezado a ponerse más fea. —Eso he oído. Jenna mencionó que alguien os estaba espiando anoche. —Brad y yo encontramos algunas huellas, pero nada más —admitió Flint—. Jed estaba junto al establo de las yeguas preñadas, pero tampoco vio a nadie. Fuera quien fuese, se esfumó rápidamente. Cooper rio.


—Las reglas del juego siempre cambian cuando hay un Winchester de por medio. Flint lo miró a los ojos. Cooper tenía en mente algo más que los intrusos. —Creo que quieres decirme algo, Adams. Si es así, suéltalo. —Me caes bien, McCray. Eres un tipo muy agradable. —¿Pero? —Me tiene preocupado lo que hay entre Jenna y tú. No quiero que mi hermanita sufra —Cooper miró a Flint a los ojos—. Ya ha tenido bastante. —No veo cómo… Cooper alzó una mano. —Sé que da la impresión de ser capaz de enfrentarse a cualquier cosa y, hasta cierto punto, es así. Pero cuando Jenna entrega su corazón no retiene nada. Flint no sabía qué decir. No iba a insultar la inteligencia de Cooper negando que hubiera algo entre él y Jenna. Miró el collar de diamantes bajo la urna. Gracias a su ex esposa, no sabía si alguna vez estaría preparado para reconocerlo. Antes de que pudiera decir nada, Cooper sonrió. —Sólo quería advertirte antes de irme. Haz daño a mi hermana y volveré por algo más que una simple pelea. Flint asintió. —Lo tendré presente.


Cooper se levantó para irse. —Gracias por la hospitalidad. —¿A dónde vas? —A Nuevo México. Pero la semana que viene estaré en Amarillo, en el rodeo Panhandle Stampede. Nº Páginas 56—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Flint sonrió. —Veré si Jenna deja que Ryan y yo la acompañemos cuando vaya a verte. —No cuentes con eso. —¿Por qué? —preguntó Flint, suspicaz. —No le atraen especialmente los rodeos. Culpa a estos de algunas de las peores cosas que le han pasado en su vida aunque, en mi opinión, nada ni nadie podría haberlas prevenido. —Mencionó lo que sucedió con vuestra madre —dijo Flint—. Lo siento. Cooper asintió. —Eso y otro par de cosas la afectaron tanto que ni siquiera quiere verme montar. —Tu hermana puede ser un poco testaruda.


Cooper rio. —No me estás diciendo nada que no sepa, McCray —estrechó la mano de Flint—. Si tienes tiempo, trae a Ryan a Amarillo. Me aseguraré de presentarle a alguno de los muchachos. —Seguro que le encantará, gracias. Flint permaneció sentado mirando la urna de cristal largo rato después de que Cooper se hubiera ido. Entendía la actitud protectora de este hacia su hermana, pero se temía que estaba equivocado. Porque tenía la sensación de que sería él quien se quedaría lamiéndose las heridas cuando Jenna se fuera. Nº Páginas 57—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo Siete Flint se encaminaba hacia la casa cuando Jed lo llamó desde la puerta del establo. —Flint, creo que será mejor que vengas a echar un vistazo a esto. Hizo una seña para que se acercara y cuando entraron en el establo le enseñó un trozo de papel sujeto a una de las sillas en el cuarto de los aperos. —Lo he encontrado cuando he venido por unas bridas. He pensado que era mejor dejarlo en el mismo sitio hasta que lo vieras. Flint miró la nota que se hallaba en el centro del asiento de cuero. Las palabras


habían sido formadas con letras recortadas de alguna revista. — Es hora de que pagues por lo que has hecho —leyó Flint en voz alta. Luego fue hasta el teléfono que había junto a la puerta—. Antes de tocar nada, quiero que comprueben las huellas que hay en la silla y en la nota. Una hora después, Flint y sus hombres observaban a Troy Bartlow, el sheriff del condado, mientras esparcía un polvillo blanco sobre la silla. —Aquí hay unas buenas huellas —dijo cuando las imágenes se hicieron más visibles. Sacó una cámara de su bolsillo, tomó unas fotos y luego cubrió cada huella con una cinta adhesiva transparente. Después de imprimirlas en un papel especial, el sheriff se volvió hacia Flint—. Las pasaremos por el ordenador para ver qué sacamos. Si quien lo ha hecho tiene antecedentes de cualquier clase, averiguaremos quién es. ¿Sabes si han tomado las huellas de algunos de tus hombres antes? —Tomaron las mías cuando estaba en el ejército —dijo Jed. Cuando Brad y Tom negaron con la cabeza, el sheriff Bartlow sacó una almohadilla de tinta y unos cartones de su cartera. —Será mejor que os las tomemos para eliminar cualquier posible confusión — hizo una pausa para mirar a Flint—. ¿Alguien más tiene acceso al cuarto de los aperos?


—La señorita Adams entra a menudo debido a su trabajo —dijo Jed. —En ese caso, será mejor que también tome sus huellas. Flint llamó a la casa. Aquello no le gustaba, pero Jed tenía razón. Recordaba haber visto a Jenna en el cuarto de los aperos poco antes de que apareciera la nota. Jenna llegó unos minutos después, justo cuando el sheriff acababa de tomar las huellas a Brad y a Tom. —Puedo decirle ahora mismo que encontrará mis huellas por toda la silla — dijo en cuanto le explicaron lo que sucedía—. Es la que he usado para montar estos días. Flint estaba a punto de salir para comprobar el estado de los pastos de la zona norte del rancho cuando el sheriff llamó para comunicarle que no había ninguna Nº Páginas 58—112 https://www.facebook.com/novelasgratis huella en la nota. Pero las de Jenna aparecían por toda la silla, como ella misma había predicho. Aquello no era ninguna evidencia conclusiva, razonó Flint mientras ponía su caballo al trote. No quería creer que fuera Jenna la que estaba pasando información a los ladrones de ganado. Pero el número de sospechosos empezaba a reducirse. Flint confiaba en Whiskers implícitamente. Jim era incapaz de moverse sin sus


muletas, de manera que quedaba descartado. Eso solo dejaba a Jed, Tom y Brad. Flint los conocía hacía años y los consideraba empleados muy valiosos. No le hacía ninguna gracia pensar que alguno de ellos pudiera estar implicado con los cuatreros. Cuando Jenna pasó la mano por el lomo de Black Satin, el magnífico animal se estremeció de placer. No pensaba trabajar con él aquella tarde, pero la temperatura había bajado varios grados y aún quedaban varias horas de luz. Además, cuanto antes terminara de adiestrar al semental, antes podría dejar el Rocking M y distanciarse de su dueño. Y por mucho que anhelara sus caricias, no pensaba ceder a la atracción que había entre ellos. Tenía planes que no incluían implicarse en una relación con un tipo duro como Flint McCray. Era un buen hombre. La clase de hombre que siempre había esperado encontrar. Honrado y directo. Trabajaba duro para alcanzar las metas que se proponía, y no le gustaba andarse con zarandajas. Si quería algo, iba por ello. Pero, seis años atrás, Jenna había prometido no permitir jamás que nada se interpusiera entre ella y un hogar propio. Y una relación con el dueño del Rocking M se habría interpuesto en sus planes. Además, estaba segura de que Flint aún no creía por completo en su inocencia, y no tenía intención de ofrecerle una relación a largo plazo. Y ella no se conformaría con menos. —Te hemos echado de menos durante la cena. Jenna alzó la mirada. Flint y Ryan estaban junto a la valla. —No tenía hambre.


—¿Cuándo vas a montar a Black Satin? —preguntó el niño, ilusionado. Jenna miró a Ryan y luego a su padre. Habían llegado a significar tanto para ella… Nada le habría gustado más que formar parte de su pequeña familia. Pero cuanto más tardara en irse de allí, más parte de su corazón se quedaría en el rancho cuando se fuera. Tomó una decisión inmediata. —Ahora mismo. —Un momento —protestó Flint. Cuando Jenna fue a salir del corral para dirigirse al cuarto de los aperos, se interpuso en su camino—. ¿Por qué no esperas a…? Nº Páginas 59—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Satin está listo y yo también —ella trató de rodearlo—. No hay motivo para retrasarlo más. A Flint no le gustaba la idea de que Jenna montara el semental. Satin seguía sin aceptar a nadie cerca que no fuera ella. Para él, eso era indicio de una posible reacción imprevisible con la que no quería jugar. —Hay tiempo de sobra —dijo, sujetándola por un brazo—. No hay motivo para precipitarse.


Jenna lo miró un momento antes de dar un suave tirón para librarse de su mano. —Yo soy la adiestradora, ¿recuerdas? Yo he organizado el programa, he controlado los progresos de Satin y soy yo la que decide cuándo está mentalmente preparado para algo nuevo —apoyó un dedo contra el pecho de Flint—. Y ahora, apártate y deja que haga mi trabajo. Con el ceño fruncido, Flint la observó mientras desaparecía en el establo para tomar una silla del cuarto de los aperos. Enseguida volvió al corral. Para él era evidente que estaba disgustada por algo más que por su intento de interferir en el adiestramiento de Satin. Había visto una tristeza en su mirada que antes no estaba allí, y también había notado que las manos le temblaban. Jenna palmeó al caballo y luego empezó a hablarle en el tono ininteligible que Flint había llegado a reconocer como su forma de tranquilizar al animal. Permanecer al margen mientras ensillaba a Satin fue una de las cosas más duras que había hecho en su vida. Sabía que el caballo podía estallar en cualquier momento. Pero vio con alivio que Jenna concluía la tarea y lo llevaba al centro del corral sin ningún incidente. Contuvo el aliento cuando Jenna introdujo un pie en el estribo. El apoyó automáticamente un pie en el primer tablón de la valla, dispuesto a saltar al


interior en cuanto el caballo diera el más mínimo indicio de no querer ser montado. Jenna tomó impulso, montó al caballo y palmeó su cuello sin dejar de hablarle. En lugar de ponerse tenso, Satin parecía interesado en lo que le decía. Golpeándolo suavemente con los talones, lo puso al paso y luego al trote. Confiada ante la reacción del caballo, alabó su buen comportamiento para estimularlo. De pronto, totalmente concentrada en su tarea, supo que algo iba mal. La silla empezó a deslizarse hacia un costado, haciendo perder al caballo las sensaciones de la presión de sus piernas. Todo sucedió en un instante. Jenna y la silla acabaron en tierra mientras, asustado, Black Satin se encabritaba y pateaba el aire con los cascos delanteros. Mientras se ponía en pie, Jenna vio que Flint estaba a punto de saltar la valla. —Limítate a mantener a Ryan alejado de la valla —dijo en tono imperativo mientras se acercaba al asustado semental—. Deja que trate de calmar a Satin. Nº Páginas 60—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Una combinación de adrenalina y miedo recorrió el cuerpo de Flint mientras agarraba con todas sus fuerzas la parte alta de la valla. Si el caballo trataba de cargar contra Jenna, ¿podría sacarla a tiempo de allí? Asombrado, vio que Satin dejaba sus agitados movimientos y movía la cabeza de un lado a otro mientras escuchaba el murmullo de la voz de Jenna. Cuando lo


tomó por la brida, se tensó un momento, pero enseguida se relajó, como si entendiera lo que le estaba diciendo. —Ve por otra silla, Flint —dijo Jenna mientras acariciaba el cuello del caballo. —No —el corazón de Flint aún latía con fuerza contra sus costillas, y no creía que pudiera sobrevivir a otro episodio como aquel—. Espera hasta mañana, cuando esté más calmado. —Tiene que comprender enseguida que no hay nada que temer. Ve por la silla. Contra su voluntad, Flint hizo lo que le pedía. —No tienes por qué hacer esto —dijo mientras se la entregaba. —Sí tengo que hacerlo —sus manos se tocaron y se miraron unos segundos —. No va a pasarme nada. Te lo prometo. Flint no creía haber hecho nunca nada tan difícil como permanecer al margen mientras Jenna volvía a pasar por el mismo proceso con el caballo. Contuvo el aliento cuando este irguió las orejas y giró los ojos mientras Jenna lo montaba. Pero una vez que Satin comprendió que no iba a suceder nada más, se relajó. Para cuando Jenna devolvió al semental a su casilla en el establo, Flint se sentía agotado. Nunca había experimentado tanto miedo como cuando la había visto caer. Y nunca se había sentido tan impotente. Si Jenna no hubiera podido levantarse


rápidamente, sabía que no habría podido llegar a tiempo de sacarla de debajo de los cascos del caballo. Cuando Jenna volvió al corral, la recibió con los brazos abiertos y ella se refugió en ellos de inmediato. El incidente la había alterado más de lo que habría querido reconocer. Su pequeño cuerpo temblaba, y se aferró a él como si las piernas no la sostuvieran. Flint la estrechó con fuerza entre sus brazos. —Me has dado un susto de muerte. ¿Qué ha pasado? Antes de que ella pudiera responder, Ryan corrió hasta ellos. —¿Estás bien? —preguntó, preocupado. Jenna acarició la mejilla del niño. —Estoy perfectamente, cariño. Flint pasó un brazo por sus hombros y tomó a Ryan en el otro. Permanecieron en silencio unos momentos, abrazados. —Vamos a ver esa silla —dijo Flint finalmente, y dejó al niño en el suelo. —Se ha roto la cincha —explicó Jenna. Nº Páginas 61—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Entraron al corral, donde la silla aún yacía en el polvoriento suelo. Flint la colocó sobre lo alto de la valla y examinó la cincha. —No se ha roto sola —miró a su alrededor al notar una vez más que alguien


los observaba. Casi pudo oler el odio—. La han cortado. Nº Páginas 62—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo Ocho Flint contempló la cincha que había dejado en su escritorio. En condiciones normales, cuando un caballo se encabritaba el jinete podía al menos tratar de sujetarse a la silla. Pero en aquel caso, aquella pequeña seguridad había sido eliminada. Si Satin hubiera reaccionado de otro modo… Respiró profundamente. Quien quiera que hubiera cortado la cincha había anticipado una reacción violenta por parte del caballo la primera vez que fuera montado. Un caballo como aquel podía matar a una persona de una sola coz. —¿Flint? —Jenna se asomó a la puerta del despacho—. Whiskers me ha dicho que querías verme. —Tenemos que hablar. —De acuerdo —Jenna ocupó la silla que había frente a él—. ¿Hay algún problema? —Voy a extenderte un cheque por la cantidad estipulada en tu contrato más el


salario por los días que has trabajado en el rancho —Flint hizo una pausa. Aunque su corazón no estuviera conforme, su mente había decidido que aquella era la mejor decisión que podía tomar—. Quiero que te vayas del Rocking M mañana a primera hora. —¿A qué viene esto, Flint? Él sacó un cheque de un cajón de su escritorio y lo rellenó. Luego lo empujó hacia ella. —Ambos sabemos que lo que ha pasado con Satin esta tarde no ha sido un accidente. Alguien tenía intención de hacerte daño. —Sí, pero… —No pienso permitir que vuelva a suceder nada parecido. Jenna vio el auto reproche en la mirada de Flint, el arrepentimiento. Su corazón latió más deprisa al ver que estaba dispuesto a poner en peligro el programa de adiestramiento de Satin y su propósito de convertirlo en un campeón con tal de protegerla. —Gracias —tomó el cheque y lo rompió en pedacitos—. Pero aún no he terminado mi trabajo, y no vas a librarte de mí hasta que lo haga. No pienso irme


hasta que acabe. Flint sacó otro cheque. —Te estoy liberando de tu contrato con toda la paga. —Eso ya lo he entendido —Jenna se reclinó contra el respaldo del asiento—. Aprecio tu ofrecimiento en lo que vale, pero no me queda más remedio que rechazarlo. Nº Páginas 63—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡Ni hablar! —Flint se puso en pie—. ¿No comprendes? Corres peligro quedándote aquí. No puedo garantizar tu seguridad. —No te pido que lo hagas. Lo único que quiero es tu confianza, Flint. —Ya la tienes, querida. A pesar de que externamente parecía calmada, por dentro Jenna era un manojo de nervios. Poco antes le habría parecido bien irse del Rocking M, pero la idea de dejar a Flint en aquellos momentos no le gustaba nada. Tenía serios problemas, y no pensaba abandonarlo. Además, el asunto se había convertido en algo personal cuando el culpable había roto la cincha de la silla. —Lo que ha pasado hoy ha sido en parte culpa mía —admitió—. Debería haber comprobado todos los correajes antes de ensillar a Satin.


—No había ningún motivo para que lo hicieras —Flint rodeó el escritorio y se detuvo ante ella—. La silla y la cincha eran nuevas. Jenna se levantó. —Sí, pero si hubiera tomado las precauciones debidas, lo habría visto. Flint la tomó por los hombros. —Eso no cambia el hecho de que alguien pretendía hacerte daño. —Pues quien sea se habrá llevado una gran decepción —Jenna tomó las manos de Flint de sus hombros y colocó en una de ellas el cheque roto—. Nunca he huido de nada en mi vida, y no pienso empezar ahora. Voy a terminar de entrenar a Satin para que se convierta en un gran campeón. Flint pasó una mano tras su cintura y la besó. Ella abrió la boca para que pudiera penetrarla con su lengua y el dejó escapar un irregular suspiro. Jenna estaba dispuesta a poner en peligro su propia seguridad para ayudarlo. Nunca había conocido a una mujer tan sacrificada. Nicole no lo había sido. El interés de su ex esposa por él no había ido más allá de su cuenta en el banco y cómo dilapidarla. Pero Jenna no era como Nicole. El dinero no era importante para ella. Relajó el puño en el que sostenía el cheque roto y los trozos cayeron al suelo. Apoyó una mano sobre uno de los pechos de Jenna y le acarició el pezón con el pulgar. Recompensado por su gemido de placer, se estremeció ante la fuerza


de la necesidad que recorrió su cuerpo como una ola. Cómo la deseaba… Y no solo físicamente. Lo asustaba reconocerlo, pero ya no podía negarlo más. Quería poseer su cuerpo y su alma. —¿Le sucede algo malo al corazón de Jenna, papá? —preguntó Ryan a la vez que tiraba de la manga de la camisa de su padre. El niño y los cachorros habían entrado inadvertidamente en el despacho y observaban a los adultos con curiosidad. Cuando Jenna fue a apartarse, Flint la retuvo a su lado. Nº Páginas 64—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Su corazón estaba latiendo demasiado deprisa —dijo, y apartó la mano de su pecho—. Sólo quería comprobar si se encontraba bien. Jenna enterró el rostro en su hombro, intensamente ruborizada. ¿No se le podía haber ocurrido una excusa mejor? —Seguro que aún está asustada por el susto que le ha dado Black Satin — dijo Ryan solemnemente. —Creo que tienes razón —asintió Flint—. ¿Sabes si le han sobrado algunas


galletas a Whiskers? —Me ha pedido que viniera a deciros que tiene preparado un tentempié para nosotros —Ryan miró a Jenna, claramente desconcertado—. Tienes la cara muy roja. ¿Aún te duele el corazón? Jenna asintió a la vez que rogaba para que se la tragara la tierra. Cuando Ryan le palmeó un brazo para manifestarle su simpatía, Flint tuvo que aclararse la garganta para reprimir la risa. —¿Quieres ir a decirle a Whiskers que vamos enseguida? —De acuerdo, papá —Ryan corrió hacia la puerta, pero se volvió antes de salir—. Te sentirás mejor después de tomar un vaso de leche y unas galletas, Jenna. —Creo que voy a pasar del tentempié —dijo ella cuando recuperó la voz—. Lo mejor será que me vaya a la cama. Ryan asintió y se puso a llamar a Whiskers a voces mientras corría por el pasillo seguido de los cachorros. —Jenna no va a comer nada. No se siente muy bien y papá le ha puesto una mano en el corazón para ver qué tal está. ¿Pueden comerse sus galletas mis perritos? La risa de Whiskers llegó alta y clara hasta el despacho.


—¿Sigue alterado tu corazón? —preguntó Flint, con una traviesa sonrisa en los labios. Jenna volvió a ruborizarse. —No, ha dejado de latir por completo. Sin decir nada más, se encaminó hacia la puerta. Cualquier cosa que dijera empeoraría las cosas. Y, por primera vez en su vida, optó por el camino del cobarde. Jenna evitó la brillante mirada de Whiskers al entrar en la cocina y fue directamente a la nevera por algo de beber. No tenía intención de hacer ningún comentario sobre el embarazoso incidente de la noche anterior. Y si el viejo cocinero sabía lo que le convenía, tampoco diría nada al respecto. —¿Has visto a Brad? —preguntó. Nº Páginas 65—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Flint lo ha mandado a la ciudad —Whiskers la observó mientras se servía un vaso de zumo de naranja y movió la cabeza—. ¿Eso es todo lo que piensas desayunar? Jenna se dejó caer en una silla. —Hace demasiado calor como para comer.


—Eso no puedo discutírtelo —el cocinero bajó la voz y añadió —: No le diría esto a cualquiera, pero en días como estos es cuando más me alegro de haber envejecido y de haber tenido que ocuparme de la cocina y de la casa. Quedarme aquí disfrutando del aire acondicionado mientras los jóvenes salen a atrapar el ganado no me molesta en lo más mínimo. Divertida, Jenna preguntó. —¿Aunque tengas que compartir la casa con tres perros? —Esos bichos están fuera, donde les corresponde —dijo Whiskers con firmeza—. Y ahí van a seguir. No van a volver a destrozarme más botas. Cuando he encontrado las últimas que me había comprado solo les quedaban las suelas. Jenna rio. Había visto los restos de las botas a las que se refería, y tenía razón. Terminó su zumo y preguntó: —¿Ha dejado Brad algún mensaje para mí antes de irse? —No. Flint ha dicho que hoy trabajarías con él después de tu sesión con Black Satin. —¿Sabes dónde está? —Ha llevado a Ryan a ver el nuevo ternero, pero no creo que tarden, porque ya llevan un buen rato fuera —Whiskers fue cojeando a la despensa—. Me ha dicho que


prepare unos sándwiches porque no vais a volver a comer. Antes de que Jenna pudiera preguntar si Flint había mencionado dónde iban a trabajar, este y Ryan entraron en la cocina. —Papá me ha regalado un ternero —dijo el niño al pasar corriendo junto a ella en dirección a las escaleras. De pronto se detuvo y se volvió—. ¿Qué tal está hoy tu corazón? Jenna asintió, ruborizada. —Estoy mucho mejor, Ryan. Gracias por preguntar. —Bien —Ryan empezó a subir las escaleras—. Tengo que ir por mis guantes. Voy a ayudar a Brad con mi ternero cuando vuelva. Flint había visto cómo se ruborizaba Jenna. Su pelo caía sobre sus hombros como una cascada dorada. La miró de arriba abajo y sintió que le costaba respirar Con la luz del sol a sus espaldas, su fina camiseta bien podría haber sido transparente. El tono amarillo pálido iba muy bien con el moreno de su piel, pero hacía poco por ocultar el contorno de su cuerpo, la plenitud de sus pechos… Nº Páginas 66—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Te encuentras bien, Flint? —preguntó ella, y se acercó a él—. Te has puesto


un poco colorado. Whiskers salió en ese momento de la despensa y se fijó en las mejillas enrojecidas de Flint. —Se recuperará. He visto ese fenómeno antes cuando un hombre tiene demasiado calor —riendo, entregó a Flint un par de alforjas. Luego sonrió a Jenna—. Échale un poco de agua fría encima. Se recuperará enseguida. Flint miró al cocinero con cara de pocos amigos mientras tomaba las alforjas y uno de los teléfonos móviles que había comprado desde el accidente de Jim. —¿Has terminado por hoy con Satin, Jenna? —preguntó. —Sí —ella logró contener la risa. Era un consuelo saber que no era la única que estaba sufriendo a causa de un calor que no tenía nada que ver con la temperatura exterior. —Necesito que me ayudes a trasladar uno de los rebaños pequeños al Cañón del Diablo —dijo Flint mientras se ponía el sombrero. —El hombre del tiempo ha advertido de la posibilidad de alguna inestabilidad atmosférica —advirtió Whiskers—. Si la cosa empieza a ponerse fea, buscad un lugar en el que refugiaros, ¿de acuerdo? Jenna recogió el pelo en el interior de su sombrero y siguió a Flint.


—No te preocupes. Si es necesario, lo haremos —prometió. Cuando la pareja se hubo alejado lo suficiente, Whiskers rio animadamente. —Con eso cuento, pequeña. Jenna se alejó con pesar del cañón. Le había parecido uno de los lugares más bonitos del rancho de Flint. El contraste de la hierba verde y exuberante con los estratos de tierra multicolor de las paredes del cañón la habían dejado maravillada. —Es difícil llegar aquí —comentó cuando salieron del estrecho desfiladero —, pero es un lugar realmente precioso. Es casi como un oasis en medio del desierto. Flint rio. —¿Un trozo de cielo en medio del infierno? —Eso lo resume más o menos —asintió Jenna, sonriendo. Flint miró un momento a lo lejos antes de volver a hablar. —Ya no tendrás que volver a preguntar a Brad en qué parte del rancho vas a trabajar. —¿Por qué? Flint detuvo su caballo y esperó a que ella hiciera lo mismo. Nº Páginas 67—112 https://www.facebook.com/novelasgratis


—Porque de ahora en adelante vas a trabajar conmigo. —Soy perfectamente capaz de cuidar de mí misma. —Esto no es negociable —dijo Flint con firmeza. —Alargó una mano para tomarla del brazo—. Ayer, alguien en el rancho trató de hacerte daño. El único modo de impedir que vuelva a suceder es manteniéndote junto a mí. La sensación de la mano de Flint en su brazo, la mirada protectora de sus oscuros ojos marrones, hicieron que el estómago de Jenna se encogiera. —De acuerdo —dijo, sencillamente. Cuando el sonido de un trueno retumbó en la distancia, señaló hacia el horizonte—. Puede que por fin nos de un respiro el calor. Flint la soltó y observó el cúmulo de nubes oscuras que se estaban amontonando en el suroeste. Maldijo entre dientes. Aún a varios kilómetros de ellos, el centro de la tormenta iba adquiriendo fuerza según avanzaba por la pradera. El viento arreciaba mientras las quebradas líneas de los rayos iluminaban amenazadoramente el horizonte. Empezó a llover. Evaluó rápidamente la situación. Estaban demasiado lejos del cañón como para refugiarse en él y, a menos que la tormenta cambiara rápidamente de dirección, se iban a topar de lleno con ella. —Esperaremos a que pase en la vieja cabaña del Circle S —dijo, tomando una


rápida decisión. Protegida en tres de sus caras por las laderas de las montañas, la maciza cabaña se hallaba a sólo medio kilómetro de allí y era el mejor refugio que podían encontrar en aquellas circunstancias—. Sígueme. Hizo girar su caballo y lo puso al galope. Jenna lo siguió de inmediato. En cuanto llegaron a su destino y ataron a los caballos en el cobertizo, Flint tomó las alforjas y empujó a Jenna hacia la cabaña justo cuando empezaba a granizar. Una vez dentro, le hizo tumbarse rápidamente en el suelo y la cubrió con su cuerpo para protegerla. El viento en el exterior se convirtió en un rugido ensordecedor. —Es un tornado —dijo junto a su oído—. Estate quieta. Jenna aferró con ambas manos la pechera de la camisa de Flint, cuyos músculos se tensaron de inmediato. La deseaba con cada fibra de su cuerpo. Quería… Y entonces, tan rápido como había llegado, la tormenta pasó. Jenna movió las piernas y Flint necesitó unos segundos para comprender que trataba de levantarse. —Tranquila, cariño —se levantó y tiró de ella—. Ya ha terminado. —Gracias a Dios —dijo Jenna con voz temblorosa. Flint miró su rostro arrebolado y sintió un destello de ardiente deseo. Tenerla debajo había sido una mezcla de cielo e infierno. Lo que más deseaba en aquellos momentos era desnudarla y dar el último paso hacia el final de la tormenta.


Para controlarse, se obligó a mirar a su alrededor. Nº Páginas 68—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Hace tiempo que no venía por aquí, pero parece que está bastante limpia. —He visto lugares peores —dijo Jenna. Flint fue hasta la puerta y se asomó al exterior. El tornado había pasado, pero los rayos aún iluminaban de cuando en cuando el cielo y la lluvia no mostraba señales de ir a remitir. Probablemente necesitaba que le examinaran la cabeza, pero no lamentaba en lo más mínimo verse atrapado en aquel lugar. Había alcanzado su límite, y era suficientemente hombre como para reconocerlo. Mordiéndose el interior del labio para no sonreír, trató de buscar el modo más adecuado de poner al tanto a Jenna de algo de lo que probablemente no querría saber nada. Finalmente decidió que lo mejor era ser directo. —Vamos a tener que pasar la noche aquí, querida. —Supongo que estás de guasa, ¿no? —Me temo que no. Aunque ahora mismo dejaran de caer rayos, la riada nos impediría volver. Esta clase de lluvia es capaz de transformar la quebrada en un torrente indomable.


Jenna no dudó de la palabra de Flint. Sabía que una quebrada seca como un hueso podía transformarse en un instante en un río de corriente rápida. Miró a su alrededor y gimió. Solo había una cama. Se volvió hacia Flint. —¿Estás seguro de que no hay forma de salir de aquí? —Ninguna —contestó él, y a continuación hizo una rápida llamada a Whiskers para hacerle saber que se encontraban bien. Luego se encaminó hacia la puerta—. Voy a atender a los caballos. Incapaz de decir nada, Jenna se limitó a mirar cómo salía. Flint regresó unos minutos después y encontró a Jenna leyendo las etiquetas de algunas latas. Fue hasta la cama y se sentó en ella. —Aún nos quedan algunos sándwiches del almuerzo. —Sí, pero he pensado que sería agradable acompañarlos con algo más —dijo Jenna—. ¿Crees que al dueño le importará? —No —Flint se quitó las botas y se estiró en el catre—. De hecho, le alegrará que haya cierta variedad en su próxima comida. Jenna arqueó una ceja. —Creía que habías dicho que esta cabaña pertenecía al Circle S.


—Así solía ser —Flint empujó el sombrero sobre sus ojos y colocó las manos tras su cabeza—. Hace unos treinta años, mi padre compró el Cicle S al padre de Jed Nº Páginas 69—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —vio que Jenna miraba una lata con gesto escéptico—. Eso debería estar en perfecto estado. Los muchachos usan la cabaña como campamento base durante la época de caza. Por debajo del ala de su sombrero, Flint vio que Jenna asentía y luego se volvía hacia la mesa. Se le cayó el abrelatas. Estaba tan nerviosa como él. Ambos sabían que ya no había obstáculos… ni viejos entrometidos y charlatanes, ni niños jugueteando alrededor, ni ojos siniestros observándolos. Esa noche, nada impediría que exploraran la química que había entre ellos. Cuando Jenna dejó la lata en la mesa, él se quitó el sombrero, se levantó de la cama, se acercó a ella de dos zancadas y la tomó entre sus brazos. —Flint… —Calla, querida —Flint deslizó las manos por su rígida espalda y la besó en la sien—. Te deseo. Lo sabes. Pero no voy a saltar sobre ti simplemente porque estemos a solas. Nunca he tomado nada que una mujer no quisiera darme voluntariamente, y no voy a empezar a hacerlo ahora. Cuando hagamos el amor, será porque tú lo


desees tanto como yo. Jenna se apartó un poco para mirarlo a los ojos. Cuando era más joven se convenció a sí misma de que deseaba a Dan. Pero sus escasos y torpes intentos de hacer el amor acabaron por avergonzarlos a ambos. En aquellos momentos comprendió que lo que había sentido por Dan había sido el amor puro e inocente de una adolescente. Sin embargo, sus sentimientos por Flint eran los de una mujer. Nunca había experimentado la necesidad de una mujer, la pasión de una mujer por un hombre. No hasta que Flint la había abrazado y besado. Y en aquel momento también comprendió que nunca volvería a experimentarlo con otro hombre. Solo con Flint. Trató de pensar en las complicaciones que podía traerle aquello, pero las apartó enseguida de su mente. La decisión había sido tomada en el momento en que Flint la había estrechado entre sus brazos. La madre naturaleza los había empujado a aquella pequeña y desolada cabaña para que estuvieran juntos. —Te deseo —susurró. Nº Páginas 70—112


https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo Nueve Flint tomó el rostro de Jenna entre sus manos. —¿Estás segura? Si no, dilo ahora, porque no sé si podré detenerme si cambias de opinión luego. Jenna reconoció el intenso deseo que revelaba su mirada. —Más vale que no pares, vaquero. Eres tú el que ha hecho que me sienta así, de manera que será mejor que hagas algo al respecto. Flint sonrió. —Siempre apago los fuegos que enciendo. Sus labios reclamaron los de ella en el beso más tierno y conmovedor que Jenna había experimentado. Cuando sus lenguas se encontraron, cada célula de su cuerpo despidió chispas de placer. Disfrutó del sabor de Flint, se deleitó con las caricias de sus labios. Una seductora y provocativa excitación la recorrió. Flint deslizó las manos desde su rostro hasta sus pechos. Cuando le acarició los pezones con los pulgares, Jenna sintió que iba a arder. —¿Te gusta? —susurró él junto a su oído—. ¿O quieres que pare? —Por favor…


Flint apartó las manos. —¿Quieres que pare? —¡No! Si pararas ahora… no sé si sobreviviría. Mirándola a los ojos, Flint le quitó lentamente la camiseta y la tiró a la silla. Sonrió y deslizó los dedos por el borde superior del sujetador, pero cuando se lo soltó y deslizó las tiras hacia abajo por sus hombros, la sonrisa se esfumó de su rostro y contuvo el aliento. Se inclinó para besar cada pecho. —Eres perfecta. Tan suave. Tan dulce. Arrojó el sujetador sobre la camiseta y tomó las manos de Jenna para guiarlas hacia los botones de su camisa. —Tu turno, cariño. Jenna los desabrochó rápidamente. Anhelaba volver a sentirlo como aquella primera noche en el porche. Al apoyar las manos sobre su musculoso pecho, el crujiente pelo que lo cubría le cosquilleó en las manos. La sensación provocó destellos de excitación a lo largo de todo su cuerpo. Cuando Flint le apartó las manos para estrecharla contra sí, la sensación de piel contra piel, el roce de sus pezones contra él le hicieron gemir. Convencida de que su deseo había alcanzado la culminación, dejó escapar un gritito ahogado cuando Flint apoyó ambas manos en su trasero y la alzó hacia sí. La


evidencia de su dura Nº Páginas 71—112 https://www.facebook.com/novelasgratis excitación presionada contra su bajo vientre hizo que la sangre fluyera ardiente por sus venas. —Flint… La pasión de su voz excitó a Flint como pocas cosas lo habían hecho en su vida. —Cuando dices mi nombre así me vuelves loco. La besó, dejándole saborear su necesidad, la profundidad de unos sentimientos que ya no quería ocultar. De algún modo, encontró la fuerza para apartarla de sí y quitarse rápidamente la camisa. Luego se inclinó y le quitó las botas. Cuando la tomó en brazos tuvo que apretar los dientes para mantener el escaso control que le quedaba. Cuando la dejó sobre la cama, comprendió que estaba más excitado de lo que nunca había estado en su vida. —Querida, no voy a poder aguantar mucho más esto. Necesito sentirte entera y desnuda contra mí. Mientras deslizaba hacia abajo los vaqueros y las braguitas de Jenna por sus piernas, ella gimió su nombre. Nunca le había afectado tanto la excitación de una


mujer. Pero lo cierto era que tampoco creía haber excitado nunca tanto a una mujer. Una sonrisa satisfecha curvó las comisuras de sus labios. La respuesta de Jenna a sus más mínimas caricias y la pasión que veía en sus ojos no eran algo que se pudiera simular. No necesitaba cualquier hombre. Lo necesitaba a él. Aquel pensamiento envió una oleada de calor entre sus piernas. Tuvo que apretar los dientes para contenerse y, levantándose rápidamente, se quitó los vaqueros y los calzoncillos. El primer impulso de Jenna fue de cubrirse, pero la pasión que oscureció los ojos de Flint cuando la miró le hicieron sentirse bella y especial por primera vez en su vida. Cuando lo vio ante sí completamente desnudo se quedó sin aliento. Flint era la muestra perfecta de un hombre en su plenitud. Sus hombros anchos y musculosos se estrechaban hasta un estómago plano y unas estrechas caderas. Cuando deslizó la mirada más abajo, su pulso se desbocó al ver su poderosa erección. Cuando alzó los ojos hacia él vio que la estaba mirando como si fuera la mujer más deseable del mundo. En breves momentos pertenecería a Flint en todo el sentido de la palabra. Y él


sería su hombre. Al menos por una noche. Flint dejó bajo la almohada el pequeño envoltorio que había sacado del bolsillo de sus pantalones y se tumbó junto a ella. Cuando la atrajo hacia sí, cerró los ojos. Nunca había querido satisfacer a una mujer tanto como a Jenna, pero su cuerpo palpitaba de anticipación, y la tensión que latía entre ellos había transformado su sangre en un torrente de necesidad. Nº Páginas 72—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Jenna deslizó sus curiosas manos por la espalda de Flint y éste sintió que sus pulmones dejaban de funcionar. —Me encanta sentir tus manos sobre mi cuerpo, querida… —cuando Jenna llevó los dedos hasta la curva de sus nalgas, un estrangulado y ronco sonido surgió de la garganta de Flint—… pero si sigues así, esto va a acabar muy pronto. Sin saber cuánto tiempo más iba a soportar la tortura de tenerla abrazada sin dar el paso final, deslizó una mano entres sus cuerpos y apoyó la palma entre los muslos de Jenna. Sentir que ya estaba preparada para él y escuchar su sorprendido gemido avivaron aún más el fuego. Cuando se arqueó contra él, supo que no iba a poder


aguantar mucho más. —Tranquila, querida. Sacó el envoltorio de debajo de la cama, se ocupó de su protección y luego separó las rodillas de Jenna. Tomó sus manos y las sujetó a ambos lados de su cabeza. —¿Qué necesitas, Jenna? —A ti… Parecía un poco indecisa. —¿Estás segura? —¡Sí! Ante su apasionada admisión, Flint la reclamó suya de un solo movimiento. Pero su júbilo se transformó en consternación al sentir una inesperada resistencia y ver el destello de dolor que ensombreció la mirada de Jenna. Se quedó paralizado. —¿Qué diablos…? Ella se mordió el labio y Flint sintió que su cuerpo trataba de resistirse involuntariamente a ser invadido. Ni siquiera se le había ocurrido pensar en la posibilidad de que fuera virgen. A fin de cuentas, Jenna tenía ya veintiséis años. —¿Por qué no me has dicho que nunca habías estado con un hombre? —


preguntó, preocupado por el temor de haberle hecho daño. —¿Qué te había hecho pensar lo contrario? —la voz de Jenna fue apenas un susurro. Flint vio que una lágrima se deslizaba por su mejilla. Se sintió como un completo asno. Encima de haberle hecho daño, sólo se le ocurría quejarse. Manteniendo la parte baja del cuerpo quieta, abrazó a Jenna y secó la lágrima con sus labios. Ella acababa de darle algo muy especial, y lo último que deseaba era que se arrepintiera de haberlo hecho. —Lo siento, Jenna. No merecías esto… —enterrado en ella como estaba, su cuerpo lo instaba a terminar. Pero él sabía que Jenna necesitaba tiempo para Nº Páginas 73—112 https://www.facebook.com/novelasgratis adaptarse. Respiró profundamente para tratar de controlarse—. Si me lo hubieras dicho, habría tenido más cuidado. —Estoy bien, Flint. De verdad. Cuando estaba alcanzando el límite de su resistencia, Flint vio que los ojos de Jenna se suavizaban y supo que el dolor estaba dando paso al deseo insatisfecho. —Ahora voy a amarte, querida. Se movió lentamente, atento al menor indicio de incomodidad por parte de


Jenna. Nunca había estado con una virgen. ¿Cuánto tiempo duraba el dolor? ¿Qué podía hacer para aliviarlo? Pero cuando ella apoyó las manos en sus nalgas y lo atrajo hacia sí, el control de Flint se esfumó por completo. Se entregó a ella como ella se estaba entregando a él, y cuando sintió que empezaba a ponerse rígida, aceleró sus movimientos. Cuando Jenna gritó su nombre y se sintió envuelto en su placer, experimentó una satisfacción totalmente nueva para él. Solo entonces cedió a la fuerza de la necesidad que latía en su interior y, con un empuje final, fue poseído por el triunfo de su explosión. —Ha sido increíble —murmuró Jenna varios minutos después. —Desde luego —Flint la estrechó contra su costado y apoyó una mano en su cadera—. ¿Estás bien? —Estoy muy bien. —Ojalá me lo hubieras dicho. Podría haberte hecho daño. —Pero no me lo has hecho Jenna le mordisqueó juguetonamente el hombro —. Además, ha sido mi elección. Sus palabras fueron como una caricia para Flint. Jenna había querido que fuera el primer hombre en su vida, y un repentino fuego en su interior le hizo comprender que él quería ser el último. La idea de que otro hombre tocara a Jenna intensificó la llamarada de su cuerpo, impulsándolo a volver a hacerla


suya para dejar de nuevo en ella su marca. Cuando Jenna deslizó una mano desde su pecho hasta su costado, abandonó toda especulación. Analizaría sus emociones más tarde. En aquellos momentos, la cautelosa exploración de la mano de Jenna lo estaba volviendo loco. —No seas tímida —dijo, animándola—. Te prometo que no voy a romperme. Cuando ella lo tomó completamente en su mano y empezó a moverla delicadamente de arriba abajo, Flint gimió como si estuvieran torturándolo. La mano de Jenna se detuvo al instante. —¿He hecho algo mal? —¡No! —exclamó Flint, y se volvió para sujetarla contra el colchón—. Lo estás haciendo muy bien. Demasiado bien. Nº Páginas 74—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Ella lo miró a los ojos, expresándole su necesidad, rogándole que acabara con aquella dulce tortura. Su gemido de placer cuando Flint la hizo suya impulsó a este a darle todo lo que tenía. Y cuando sus cuerpos se fundieron para celebrar el gozo de su mutua


liberación, ella se entregó a él en cuerpo y alma. La tarde siguiente, Flint estaba sentado en su despacho, con la mirada fija en un gran sobre marrón que tenía sobre la mesa. El investigador había completado su informe, pero Flint no estaba seguro de querer enterarse de los secretos que contenía. Dos semanas atrás quería que Jenna desapareciera del rancho a toda costa. En aquellos momentos lo único que quería era que su estancia se prolongara. No habían hablado desde su regreso al rancho por la mañana. Él había estado ocupado con los papeleos y ella con el adiestramiento de Black Satin. Pero ambos sabían que las cosas habían cambiado entre ellos. Flint sabía que Jenna le había dado algo muy especial, algo que solo podía darse una vez en la vida. Y él nunca había experimentado algo como lo que habían compartido en la cabaña. A lo largo de la noche habían despertado con renovado deseo y, en cada ocasión, su pasión había sido más intensa que la anterior. Él había instruido a Jenna en el acto físico del amor, pero ella le había enseñado mucho más. Había extraído emociones de su interior que ni siquiera sabía que existían. Sonrió mientras pensaba en cómo iba a demostrarle su agradecimiento y abrió el sobre. Pero, tras echar una ojeada al informe que había en el interior, la sonrisa abandonó su rostro. Se apoyó contra el respaldo del asiento y miró el


collar de la repisa. Sus brillantes piedras preciosas parecieron burlarse de él con su belleza. Se sintió como un idiota. Había supuesto que habría algo como unas multas sin pagar en el pasado de Jenna, pero en ningún momento había esperado que la información sobre ella fuera a ser de aquella magnitud. Y tampoco esperaba que el informe fuera a plantearle más preguntas de las que contestaba. Jenna encendió las luces del establo y miró la larga hilera de casillas. Le había parecido que las yeguas preñadas estaban especialmente inquietas. Se acercó a la primera casilla y una yegua castaña asomó la cabeza, curiosa. Acarició distraídamente su hocico. Había salido a dar un paseo para tratar de aclarar sus ideas. Desafortunadamente, aún no había llegado a ninguna conclusión. Había hecho el amor con Flint y nada le haría lamentar lo que habían compartido. Pero cuando llegara el momento, ¿cómo iba a irse del Rocking M sin dejar su corazón atrás? Nº Páginas 75—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Qué haces aquí? Jenna se sobresaltó al escuchar la áspera voz de Flint. Al volverse y ver que


estaba apuntándola con su rifle, frunció el ceño. —Baja el arma —dijo, molesta. Con expresión pétrea, él hizo lo que le pedía. —Te he hecho una pregunta. Afectada por la dureza de su tono, Jenna se sentó en un fardo de heno que había junto a las puertas. —He salido a dar un paseo y me ha parecido que las yeguas estaban inquietas, de manera que he entrado a echar un vistazo. —No parecen tan inquietas como tú. Jenna se preguntó si Flint habría perdido el juicio. —¿No te pondrías nervioso tú si alguien te apuntara con un rifle? —¿Cómo iba a saber que eras tú la que había entrado? Jenna hizo un esfuerzo por calmarse. Con los problemas que había habido en el rancho, era lógico que Flint hubiera asumido lo peor al ver una luz en el establo. —Lo siento. Debería haber advertido a alguien que iba a salir a dar una vuelta. —Sí, deberías haberlo hecho —Flint apoyó el rifle contra la pared del establo y se cruzó de brazos—. Pero ahora tenemos otras cosas de las que hablar al margen de tu paseo.


—De acuerdo —dijo Jenna, preguntándose que habría hecho para merecer aquella amenazadora y fría mirada—. ¿De qué quieres que hablemos? ¿Del tiempo? ¿De los precios del ganado? —Los precios del ganado pueden ser un buen comienzo. Al parecer, varios de los ranchos en los que has trabajado han sufrido robos de ganado. Jenna miró fijamente a Flint. ¿Acaso creía que era ella la que le estaba robando? —Sí, es cierto. Pero ambos sabemos que los ranchos grandes como este son objetivos fáciles para los cuatreros. Siempre lo han sido y siempre lo serán. —Pero coincide que tú estabas en ellos cuando sufrieron los robos. Jenna apretó los puños y se esforzó por no perder la paciencia. —¿No tenías problemas antes de que yo llegara? —Sí. —¿Y eso no te hace pensar que no estoy implicada? —Las cosas se calentaron en cuanto tú llegaste. —También el tiempo —espetó ella—. ¿Quieres culparme también de eso? Flint entrecerró los ojos. Nº Páginas 76—112 https://www.facebook.com/novelasgratis


—Si yo estuviera en tu lugar no me mostraría tan insolente. Aún no me has explicado por qué llevas la vida de un nómada teniendo más de un cuarto de millón de dólares en un banco en Austin y otros veinticinco mil en Oklahoma. Jenna tomó aire compulsivamente. —¿Cómo te atreves a husmear en mi vida? No es asunto tuyo. Flint la taladró con la mirada. —Yo creo que sí lo es. Explícame por qué llevas la vida que llevas teniendo tanto dinero. Podrías permitirte una buena a casa y un vehículo decente para viajar. Jenna se puso en pie. —Por lo que a mí se refiere, no tenemos nada de qué hablar —replicó. No tenía intención de explicar su estilo de vida a Flint ni a nadie. Y se negaba a seguir escuchando sus acusaciones. Él la tomó por un brazo. —Aún no me has contestado. Jenna bajó la mirada hacia su mano. La reacción que siempre acompañaba a su contacto estaba allí, pero decidió ignorarla. Flint se había entrometido en una parte de su vida que no tenía intención de compartir con él ni con nadie. Y en aquellos momentos lo despreciaba por ello.


—No tienes ningún derecho a meter tu nariz en mis asuntos, McCray —dijo, furiosa, y dio un tirón para librarse de su mano—. Y no pienso justificar tu prepotencia respondiendo a tus preguntas. —Ahora trabajas para mí, y me gusta saberlo todo sobre mis empleados. Jenna le lanzó una mirada iracunda. —Nuestro contrato estipula que estoy aquí para adiestrar a tu caballo, no para convertirme en tu sierva. Jenna se volvió hacia la puerta del establo, pero Flint le bloqueó el paso. —¿No sospecharías tú de una adiestradora de primera que conduce una furgoneta de tercera mano? Dolida, Jenna sintió deseos de llorar, pero se negó a permitir que Flint viera el alcance de su tristeza. —No sabes de qué estás hablando, McCray. Y no pienso ilustrarte al respecto. Está claro que ya has tomado tu decisión y que no me creerías de todos modos. Trató de pasar junto a él, pero Flint apoyó las manos en sus hombros. —¿Por qué, Jenna? Explícamelo. Repentinamente poseída por años de desolación, Jenna miró por encima del hombro de Flint hacia la oscuridad del exterior. Con voz carente de toda emoción,


susurró: —No podrías comprender… Nº Páginas 77—112 https://www.facebook.com/novelasgratis La repentina conmoción de unos caballos agitados al otro extremo del establo llamó su atención. Al volverse vio un inquietante brillo anaranjado extendiéndose por la pared del fondo. Flint la apartó a un lado y corrió hacia el fuego. —Avisa a los hombres. Olvidando de inmediato su enfrentamiento, Jenna tomó el rifle, salió rápidamente al exterior y disparó al aire varias veces seguidas. Luego apoyó el rifle contra un abrevadero, volvió a entrar en el establo y abrió la primera casilla. Mientras conducía a los nerviosos animales al corral más cercano, los hombres de Flint empezaron a soltar una manguera larga y a empapar mantas con agua. Ignoró sus gritos y volvió a entrar en el establo. Las llamas se estaban extendiendo velozmente, y las valiosas yeguas corrían serio peligro. Tenía que evacuar tantas como pudiera. Saltaban chispas por todas partes, y el crujido de la madera siendo consumida


por el fuego era ensordecedor. Las lágrimas no dejaban de derramarse de sus ojos a causa del humo, pero se negaba a salir. Sólo quedaba por abrir una casilla. Cuando lo hizo trató de sujetar el ronzal de la yegua, pero esta estaba demasiado asustada y no fue posible manejarla. Encontró un saco en el lateral de la casilla, lo envolvió en torno a los ojos del animal y logró sacarlo al pasillo. La nerviosa yegua comenzó a girar a su alrededor y Jenna tuvo que utilizar toda su fuerza para sujetarla. El crujido de una viga al quebrarse asustó tanto a la yegua que dio un bandazo y aprisionó a Jenna contra los tableros laterales de la casilla. Sintió un dolor punzante y se quedó sin aire. Buscó a Flint entre los hombres que luchaban con las llamas y cuando fue a gritar su nombre la voz le falló. Un dulce letargo de apoderó de ella. Su imagen se volvió confusa y los sonidos que la rodeaban parecieron alejarse. Mientras se sumergía en la pacífica quietud de un negro abismo, sintió un gran alivio al pensar que ya no iba a tener que esforzarse en respirar. Su último pensamiento fue para Flint. No quería dejarlo. Él aún no lo sabía, pero la necesitaba. Nº Páginas 78—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo Diez Flint se volvió para gritar a sus hombres, pero la escena que se estaba


desarrollando a unos metros de distancia lo dejó sin habla. Como en cámara lenta, vio que Jenna caía al suelo bajo los cascos de una yegua aterrorizada. Dejó caer la manguera que sostenía, llamó a Brad y a los otros hombres para que se hicieran cargo del animal y corrió a tomar a Jenna en sus brazos. Cuando salió al exterior, el miedo atenazó sus entrañas. ¿La habría coceado la yegua? ¿Sufriría alguna herida interna? Sosteniéndola con firmeza contra sí, corrió a la casa. —Trae el botiquín de primeros auxilios —dijo a Whiskers mientras subía las escaleras de dos en dos. Pasó de largo por la puerta del dormitorio de Jenna y la llevó al suyo. Cuando la dejó en la cama, ella gimió. —Jenna, cariño, ¿puedes oírme? Sus pestañas aletearon y abrió lentamente los ojos. —Flint… —Tranquila, tranquila. Ahora estás a salvo —rogando para no encontrar ninguna herida, Flint deslizó las manos por su cuerpo. Tras comprobar que no tenía ningún hueso roto, se sentó junto a ella y apartó el pelo de su rostro. No había signos visibles de ninguna herida, pero lo que lo preocupaba era que hubiera sufrido algún daño interno. Ryan entró en el dormitorio seguido de Whiskers.


—¿Está herida? —preguntó el viejo cocinero. —No lo sé —Flint pasó el paño húmedo que le había entregado Whiskers por el rostro de Jenna—. Ve por un poco de agua. —Por favor, papá, no la lleves al hospital —rogó Ryan con voz temblorosa —. La quiero. No quiero que se muera. Jenna tosió varias veces antes de poder hablar. —Estoy… estoy bien, pequeño —tomó la mano de Ryan—. Te lo prometo — luego miró a Flint—. ¿Y la yegua? —Los hombres la han sacado. —He llamado a Mac —dijo Whiskers a la vez que le entregaba a Flint un vaso— . Estará aquí en quince minutos. Sabiendo que Ryan se sentía tan impotente como él, y no queriendo disgustarlo más de lo que ya lo estaba, Flint pasó un brazo por sus hombros. Nº Páginas 79—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Necesito que hagas algo muy importante. ¿Puedes ir a la cocina a esperar al doctor McEvers? —sonrió al ver que su hijo asentía—. Bien. Tráelo aquí en


cuanto llegue. ¿De acuerdo? —De acuerdo, papá —dijo Ryan, ya camino de la puerta. Flint se volvió para sujetar a Jenna mientras ésta bebía un poco de agua. —Descansa —dijo—. El rancho del doctor está solo a unas millas. Estará aquí enseguida. —No es necesario —protestó ella con voz ronca—. Tengo la garganta un poco irritada, pero nada más. —Quiero asegurarme. Brad se asomó en ese momento al dormitorio. —¿Se encuentra bien Jenna? Flint asintió. —Whiskers ha llamado al médico para asegurarnos. —El establo de las yeguas se ha perdido —dijo el capataz—. Lo mejor que podemos hacer es evitar que el fuego se extienda a los demás edificios y dejar que acabe de quemarse. Por la expresión de Brad, Flint supo que quería decirle algo más. Tomó la mano de Jenna y la estrechó con delicadeza. —Vuelvo enseguida.


Ella le devolvió un débil apretón. —No te preocupes. Solo me he quedado sin aliento, pero ya estoy bien. Flint la dejó al cuidado de Whiskers y siguió a Brad. —¿Qué sucede? —Parece que nuestro misterioso enemigo acaba de asestarnos otro golpe —el capataz condujo a Flint hacia los establos—. El fuego no ha sido accidental —tras rodear uno de los barracones, señaló dos latas vacías—. Jed las ha encontrado cuando iba a apagar el fuego. Flint se agachó a comprobar de qué se trataba. —Queroseno. Brad asintió. —He echado un vistazo en el cobertizo. Alguien ha estado hurgando en el suministro que guardamos para los calefactores del establo de los terneros. Flint se puso en pie. Su rabia y frustración se multiplicaron por diez al sentir una vez más aquellos maliciosos ojos observándolo. Nº Páginas 80—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Jenna abrió lentamente los ojos y vio que ya estaba atardeciendo. Por unos segundos se preguntó dónde estaba, y mientras los acontecimientos de la noche anterior volvían a su mente, miró a su alrededor. Estaba en el dormitorio de Flint.


En la mesilla de noche vio una foto de este y de Ryan y se levantó para verla mejor. Acarició el marco y sus ojos se llenaron de lágrimas. Los quería tanto… ¿Cómo iba a ser capaz de dejarlos? Pero, después de las acusaciones de Flint, no le iba a quedar más remedio que irse en cuanto terminara de adiestrar a Black Satin. Entristecida por aquel pensamiento, hizo la cama y luego fue a su dormitorio a ducharse. Veinte minutos después bajaba las escaleras. La casa estaba en completo silencio. Acababa de bajar el último escalón cuando vio que Flint salía de su estudio. Se miraron irnos momentos y Jenna comprendió con pesar que aún sospechaba de ella. —¿Cómo te sientes? —preguntó él finalmente, rompiendo el tenso silencio —. Mac te dio algo para dormir. ¿Te has recuperado lo suficiente como para estar levantada? —Sí. —El doctor dijo que habías sufrido algunas contusiones, pero que por lo demás estabas bien. Jenna asintió. No podía soportar la tensión ni un minuto más. Había llegado el


momento de aclarar las cosas. —Tenemos que hablar. Flint la miró un largo e incómodo momento antes de apartarse para dejarla entrar en su despacho. —¿Por dónde quieres empezar? —preguntó una vez que estuvieron sentados. Jenna respiró profundamente. —En primer lugar, aparte de por mera coincidencia, no puedo explicar por qué algunos de los ranchos en los que he trabajado han tenido problemas con cuatreros. Pero ambos sabemos que robar ganado siempre ha sido un negocio muy rentable. Dependiendo del mercado, un ladrón puede ganar cientos de dólares con cada animal. Flint se apoyó contra el respaldo de su silla. —Has ganado mucho dinero en muy poco tiempo. Los ojos grises de Jenna centellearon. —¿De dónde has sacado información sobre mis asuntos financieros? —Hice que te investigaran. Nº Páginas 81—112 https://www.facebook.com/novelasgratis


—¿Por qué? —Como ya sabes, al principio quería rescindir nuestro contrato. Esperaba encontrar algo que demostrara que no eras apta para el trabajo. Jenna alzó una ceja. —¿Y ahora crees haberlo encontrado? Flint la miró a los ojos y luego volvió la vista hacia la repisa en la que estaba el collar. —No estoy seguro. Claramente enfadada, Jenna se echó hacia delante en su asiento. —En ese caso, ¿por qué me trataste ayer por la noche como si hubiera cometido un delito? —Flint fue a responder, pero ella lo interrumpió—. Yo sé por qué. Asumiste que era responsable del robo del ganado y de haber guardado en el banco los beneficios, ¿no? Flint no quería admitirlo, pero eso era exactamente lo que había pensado. —Los hechos y los números no mienten. Las personas sí. —En ese caso, deja que te aclare algo, McCray. En primer lugar, yo no volvería a utilizar a ese investigador, porque es evidentemente incompetente. Si hubiera hecho bien su trabajo, los números habrían cuadrado. Ambos sabemos que cobro un


precio bastante alto por entrenar caballos. Si quieres lo mejor, tienes que pagar por ello. Es así de sencillo. He adiestrado muchos caballos en los últimos seis años. Por eso parece que tengo mucho dinero ahorrado. —Pero… —Aún no he terminado —espetó Jenna—. Tú heredaste este rancho, y eso me parece muy bien. No te envidio ni un acre de él. Pero yo nunca he contado con esa ventaja. He tenido que luchar muy duro para ganarme la vida, y he aprendido a valorar mucho lo que tengo. ¿Se te ha ocurrido pensar en algún momento que podría estar ahorrando mi dinero porque tengo un propósito? ¿Eres tan arrogante como para creer que eres el único que tiene planes? ¿El único que tiene sueños? —No —Flint empezaba a sentirse terriblemente culpable. Lo que Jenna estaba diciendo se acercaba demasiado a la verdad—. Pero… Antes de que pudiera responder, Jenna, se levantó y se puso a caminar de un lado a otro del despacho. —Tú siempre has tenido un hogar, Flint. Yo nunca he contado con ese lujo. Lo creas o no, Daisy es el único lugar que he podido considerar un hogar. Por eso la conservo. Podría comprar una nueva furgoneta, pero no pienso hacerlo. Es lo


único que me queda de mi padre —se volvió a mirar a Flint con gesto desafiante—. Y no te confundas conmigo. No me avergüenza en lo más mínimo mi pasado ni haber sido pobre casi toda mi vida. Pero quiero algo mejor. Quiero un hogar permanente y caballos propios. Para eso estoy trabajando. Para eso estoy ahorrando mi dinero. Nº Páginas 82—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Nunca he robado nada a nadie y nunca he destruido las posesiones de otro — afirmó—. Todo lo que pido es una oportunidad para llevar adelante mis sueños. Cuantas más explicaciones le daba, peor se sentía Flint consigo mismo. —¿Y por qué no has comprado ya lo que quieres? Tienes dinero de sobra para hacerlo. —No, no lo tengo. Cuando compre un rancho donde pueda criar y entrenar a mis caballos, no habrá hipotecas, ni préstamos ni nada parecido. Pagaré todo al contado y será mío desde el primer momento. Cuando tenga lo que quiero, no pienso darle a nadie la oportunidad de que me lo quite. Flint se levantó, se acercó a ella y la rodeó con los brazos por la cintura.


Podía identificarse con la tenacidad. Siempre había pensado que si merecía la pena tener algo, también merecía la pena luchar por conservarlo. —Perdóname, cariño. Sé que estaba equivocado y que me he pasado. ¿Crees que podrás perdonarme? Las palabras no bastaban para expresar lo que sentía, de manera que se inclinó lentamente hacia ella para besarla. Jenna sintió un cálido cosquilleo en los labios cuando Flint los rozó con los suyos. Sus sospechas y su desconfianza le habían dolido mucho, pero sus sinceras disculpas y la mágica sensación de su boca acariciándola transformaron el dolor en una emoción totalmente distinta. Inquieta por el deseo que se estaba acumulando en su interior, deslizó las manos por su cintura y las introdujo en sus bolsillos traseros para acariciarle las nalgas. Los hombres pensaban que las mujeres tenían traseros muy sexys, pero a las mujeres les pasaba lo mismo con los de ellos. Y el trasero de Flint era perfecto. —Tienes un trasero muy sexy, vaquero —murmuró. —No tanto como el tuyo. Cuando Flint la imitó y metió las manos en sus bolsillos traseros para atraerla hacia sí, Jenna cerró los ojos y su respiración se volvió más agitada. Sin saber muy bien cómo había sucedido, se encontró de pronto desnuda de cintura para arriba.


—¿Y si entran Ryan o Whiskers? —preguntó al comprobar que Flint parecía tener intención de seguir hasta el final. —No tienes por qué preocuparte por eso —murmuró él con voz ronca mientras tomaba con suma delicadeza en sus manos ambos pechos—. Se han ido al amanecer a visitar a la hermana de Whiskers. Después de lo de la silla y lo del fuego de anoche, temía por la seguridad de Ryan. Jenna empezó a desabrochar la camisa de Flint. —Voy a echarlos de menos, pero creo que has tomado la decisión correcta. Nº Páginas 83—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Te refieres a quitarte la camiseta? —bromeó él, y se inclinó para besarla en el cuello. El sonido del teléfono interrumpió la respuesta de Jenna. Irritado, Flint descolgó el auricular. —Rocking M —gruñó. Escuchó unos segundos, luego cubrió el micrófono con una mano y se volvió hacia Jenna—. ¿Te importa ir al vestíbulo para ver si están allí las llaves del todo terreno? —en cuanto Jenna se puso la camiseta y salió del despacho, apartó la mano del micrófono y preguntó —: ¿Sigue vivo? — escuchó la


respuesta, tenso—. Enseguida vamos. Con el estómago encogido a causa de la preocupación, fue a reunirse con Jenna en el vestíbulo y apoyó las manos en sus hombros. —Ha habido un accidente, querida. Tenemos que ir al hospital. Jenna se puso pálida. —¿Ryan? Flint negó con la cabeza. —Cooper ha sido corneado en la espalda por un toro en el rodeo de Amarillo. —¡Oh, Dios mío, no! ¡Otra vez no! Las rodillas de Jenna cedieron y Flint tuvo que sujetarla. —Está malherido, pero sigue vivo. Un sollozo estrangulado escapó de la garganta de Jenna. —No puedo perderlo. No así. No puedo volver a pasar por esto. Flint la zarandeó con delicadeza para hacerla reaccionar. —He dicho que está vivo, Jenna. En estos momentos lo están operando. Unos minutos después se dirigían hacia el hospital. Flint estaba preocupado por la reacción de Jenna. Si algo había aprendido sobre ella en aquellas semanas era que no tenía ninguna tendencia a dejarse llevar por el pánico. La había visto reaccionar en varias situaciones de emergencia y siempre lo había hecho con tranquila eficiencia.


Pero en aquellos momentos parecía totalmente ida, y era evidente que miraba por la ventanilla sin ver nada de lo que pasaba ante sus ojos. Tal vez, si lograba hacerle hablar podría sacarla de su letargo. —¿Qué has querido decir con que no puedes volver a pasar por lo mismo? ¿Te referías al accidente de tu padre? Jenna asintió. —Perdí a Dan al mismo tiempo —dijo, débilmente. —¿Dan? Jenna se volvió a mirar a Flint como si hasta ese momento no se hubiera dado cuenta de que estaba con él en el todo terreno. —Mi prometido. Nº Páginas 84—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Flint se quedó boquiabierto. ¿Jenna había estado prometida? No se lo había mencionado antes, y aquel dato no aparecía en el informe del investigador. Apretó los puños en torno al volante. —¿Qué pasó? —Los vaqueros especializados en montar toros no solían utilizar chalecos protectores como ahora —contestó ella en tono neutro—. Ese día papá participaba en la cuadrilla que debía estar al quite. Hizo lo posible para alejar al toro de Dan, pero resultó herido. Después, el toro arremetió contra Dan. Murió en el ruedo.


Flint se sintió como si acabaran de golpearlo. No era de extrañar que Jenna estuviera conmocionada. Conocía demasiado bien aquella pesadilla. Manteniendo el volante sujeto con una mano, pasó el otro brazo por sus hombros y la atrajo hacia sí. —¿Dan Tyler? —preguntó. Ella asintió. —¿Lo conocías? —No, pero recuerdo haber leído sobre su muerte. Sucedió en Oklahoma City, ¿no? —Sí —Jenna se estremeció—. Por eso el dinero está en el banco de Oklahoma. Flint movió la cabeza, apesadumbrado. —Y tú eras la beneficiarla del seguro —dijo, sintiéndose como un miserable. El día anterior prácticamente la había acusado de haber ganado su dinero vendiendo ganado robado. Jenna asintió. —Pero nunca gastaré un centavo de ese dinero. —¿Por qué dices eso? —Lo último que quería era beneficiarme de su muerte —contestó ella con voz


apagada—. Quería a Dan, no su dinero. El sentimiento de culpa de Flint se agudizó. A pesar de sí mismo, sintió una punzada de celos al imaginar a Dan Tyler abrazando a Jenna, besándola. Pero cuanto más pensaba en ello, más valoraba que Jenna le hubiera ofrecido su virginidad. Había estado comprometida con un joven, pero lo había elegido a él para hacer por primera vez el amor. Permanecieron unos momentos en silencio antes de que Jenna volviera a hablar. —Cuando Cooper vino al rancho, me dijo que este iba a ser su último rodeo — angustiada, enterró el rostro entre sus manos—. ¿Por qué no lo dejó antes? ¿Por qué no llevaba puesto el chaleco protector? —No puedo responder a eso, cariño —dijo Flint, y la estrechó con fuerza contra su costado. Nº Páginas 85—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Creen que se recuperará? —el tono de Jenna reflejó su miedo. —No lo han dicho. Flint habría querido decirle que todo iba a ir bien, que Cooper se recuperaría. Pero no podía hacerlo. Cuando habían llamado del hospital habían dicho que estaba


en estado crítico y que había que avisar de inmediato a sus parientes más cercanos. —Gracias por estar aquí conmigo. —No querría estar en ningún otro sitio, cariño. Flint no quería dejar a Jenna. Ella lo necesitaba. Y, fuera por su sentimiento de culpabilidad, o porque sentía más por ella de lo que había sentido nunca por otra mujer, necesitaba que ella lo necesitara. Nº Páginas 86—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo Once Si perdía a Cooper, se quedaría sin nadie, pensó Jenna mientras se detenía junto a la ventana de la sala de espera. —¿Te apetece un café? —Flint se colocó tras ella y la rodeó con los brazos por la cintura. Reconfortada por su calor, Jenna trató de alejar aquellos pesimistas pensamientos. No podía imaginar la vida sin su hermano. Cuando su madre los dejó, su padre perdió el interés por la vida, y Cooper se ocupó de ayudarla a superar las distintas fases del crecimiento.


El fantasma de una sonrisa tocó sus labios. Recordó la vez que la llevó a una tienda y trataron de elegir entre los dos su primer sujetador. Ninguno de los dos sabía exactamente qué buscar, pero lo hicieron lo mejor que pudieron. Y Cooper no se burló ni una vez de ella por el hecho de que tuviera que rellenar las copas. Un año después, incómodo e intensamente ruborizado, hizo todo lo que un muchacho de diecisiete años podía hacer por explicarle los cambios que estaba experimentando su cuerpo cuando tuvo su primer periodo. Cooper también estaba con ella el día que su padre resultó herido y Dan murió. Estuvo junto a ella mientras el mundo se desmoronaba a su alrededor y la ayudó a superar los momentos difíciles que siguieron al funeral de Dan y a la hospitalización de su padre. En muchas ocasiones a lo largo de su vida, Cooper la había ayudado a superar momentos difíciles. Y a pesar de que Jenna sabía que le había decepcionado que no quisiera verle participar en los rodeos, también sabía que lo había comprendido. ¿Qué iba a hacer si le sucedía algo? Flint la estrechó con fuerza entre sus brazos. Había escuchado el sollozo que Jenna había tratado de reprimir.


—¿Por qué no nos sentamos, cariño? —preguntó con delicadeza. La condujo hasta el sofá, hizo que se sentara junto a él y volvió a abrazarla. Normalmente, Flint se alejaba lo más posible de una mujer llorosa. Nunca sabía qué hacer o decir en aquellas circunstancias. Pero cada sollozo de Jenna desgarraba su corazón y sentía que su dolor le llegaba directamente al alma. La retuvo contra sí mientras sus lágrimas le empapaban la camisa. —¿Necesitas algo en especial, Jenna? —No. Solo abrázame. Por favor. Flint la besó en la frente. —No te preocupes. No te soltaré hasta que me pidas que lo haga. Nº Páginas 87—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Varias horas más tarde, un hombre vestido con una bata azul de cirujano entró en la sala de espera. —¿Están aquí por el señor Adams? —¿Se va a recuperar mi hermano? Flint trató de leer la expresión del médico, pero no logró deducir nada. Preparándose para lo que tuviera que venir, tomó a Jenna de la mano. —El señor Adams ha superado la operación —dijo el hombre mientras se


sentaba en una silla frente a ellos—. Soy el doctor Langston. Estoy de guardia durante este fin de semana. —¿Cree que mi hermano saldrá adelante? —preguntó Jenna. Aferró la mano de Flint como si fuera una cuerda de salvamento. —No estoy seguro —contestó Langston con sinceridad—. Ha sufrido algunas heridas muy serias. Ha sido necesario extirparle el bazo debido a las cornadas, y tiene varias costillas rotas. Una de ellas le ha atravesado el pulmón y, debido a la compresión del corazón, hemos tenido que someterlo a reanimación cardiopulmonar antes de llevarlo al quirófano. Jenna se llevó una mano a la boca y Flint le pasó un brazo por los hombros. —¿Cuándo lo sabrán? El doctor apoyó los antebrazos en las rodillas y lo miró directamente a los ojos. —Si el señor Adams logra superar las siguientes veinticuatro horas, creo que tiene bastantes posibilidades de conseguirlo. Es fuerte y está en buenas condiciones físicas. También parece tener un gran empeño en seguir vivo. De lo contrario, no sé si habría superado la operación. —¿Cuándo puedo verlo? —preguntó Jenna, ansiosa. —En cuanto lo lleven a la unidad de cuidados intensivos. Solo podrán estar con


él unos minutos cada varias horas. En estos momentos, lo más importante es que descanse. Su cuerpo necesita tiempo para recuperarse del trauma del accidente y comenzar el proceso de sanación. Flint se levantó para estrechar la mano del médico. —Muchas gracias. El doctor Langston sonrió mientras palmeaba el brazo de Flint. —Enviaré a alguien en cuanto pueda para que los lleven a la UCL. Media hora después, una enfermera se asomó a la sala de espera. —¿Señorita Adams? Su hermano está despierto y pregunta por usted. Jenna apenas fue consciente de que Flint la seguía mientras entraba en la habitación llena de aparatos que ocupaba Cooper. Acarició su pelo rubio oscuro mientras miraba atentamente su rostro. Tenía varios moretones, y sus ojos azules Nº Páginas 88—112 https://www.facebook.com/novelasgratis estaban ensombrecidos a causa del dolor pero, por lo demás, no tenía mal aspecto dadas las circunstancias. —Aún no me había llegado el turno, hermanita —dijo, débilmente—. Voy a


recuperarme. Lo prometo. —Oh, Cooper. ¿Por qué no llevabas tu chaleco protector? —He debido… perderlo. No estaba en mi bolsa. Cuando Cooper alzó una mano para tomar la de Jenna, ella no pudo evitar que una lágrima se deslizara por su mejilla. —¿Te duele mucho? —Suficiente —Cooper vio a Flint tras el hombro de Jenna—. ¿Habéis… estado aquí toda la noche? Flint sonrió. —No teníamos nada mejor que hacer. —¿No se te ocurre un lugar mejor para… pasar la noche con mi hermana? — la voz de Cooper fue apenas un susurro—. No… no debes salir mucho por ahí, McCray. Jenna notó que su hermano estaba haciendo verdaderos esfuerzos por mantener los ojos abiertos. —Ahora descansa. Estaremos aquí cuando despiertes. Cooper negó con la cabeza y miró directamente a Flint. —Cuida de ella McCray.


—Lo haré —prometió Flint mientras Cooper perdía el conocimiento. Tras mirar cinco veces la misma página del cuaderno de contabilidad sin enterarse de lo que decía, Flint lo apartó a un lado. Sus pensamientos regresaron una semana atrás, cuando vio a Jenna firmar un documento en el hospital en el que asumía toda la responsabilidad económica por el tratamiento de Cooper. Sin pensárselo dos veces, había dejado en suspenso sus sueños para asegurarse de que su hermano recibiera las atenciones adecuadas. Era capaz de hacer cualquier cosa por su hermano. ¿Sería capaz de hacer lo mismo por él? ¿Estaría dispuesta a establecer su negocio de adiestramiento de caballos en el Rocking M y a quedarse con él? Cuando oyó que un vehículo se detenía en el sendero de entrada, abandonó sus especulaciones. Una sonrisa distendió su rostro y su humor se aligeró. Apagó la luz del escritorio y salió del estudio. Jenna había vuelto del hospital, y las interminables horas que había pasado tratando de hacer algo útil sin conseguirlo habían pasado. —Hola, cariño —saludó, estrechándola entre sus brazos—. ¿Cómo está Cooper? Jenna sonrió y se acurrucó contra él. —Lo han sacado de la unidad de cuidados intensivos. El doctor Langston ha dicho que si sigue mejorando a este ritmo le darán el alta en unos días. Nº Páginas 89—112 https://www.facebook.com/novelasgratis


—Estupendo —Flint dejó un rastro de besos desde su sien hasta su garganta —. Cooper puede usar la habitación de Whiskers, que está junto a la cocina. Así no tendrá que subir escaleras. Jenna se apartó un poco para mirarlo. —¿Lo dices en serio? ¿Quieres que Cooper venga a pasar aquí su convalecencia? —Por supuesto —sosteniéndola entre sus brazos y aspirando su fragante aroma, Flint sintió que su cuerpo se tensaba—. Necesitará algún lugar en el que recuperarse, ¿y qué mejor sitio para hacerlo que el Rocking M? —besó a Jenna hasta que ambos tuvieron que recuperar el aliento—. Además, tú estarás aquí para cuidarlo —volvió a besarla—. Y yo estaré aquí para cuidar de ti. Jenna dio un gritito ahogado cuando Flint la tomó en brazos y se encaminó hacia las escaleras. Sonrió y lo rodeó por el cuello con los brazos. Había sido tan maravilloso esos días, tan amoroso… Había entendido a la perfección su necesidad de acudir a diario al hospital y, a pesar de que no había podido acompañarla siempre a visitar a Cooper, no había habido una noche en que no la hubiera esperado despierto… y en que no hubieran hecho el amor. Y esa noche, como las otras, Flint la llevó con sus besos y caricias más allá de los límites del placer, a un lugar que solo podían alcanzar los amantes


cuando se entregaban plenamente, haciendo que sus cuerpos unidos y sus corazones latieran como uno solo. Nº Páginas 90—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo Doce Cuando Flint salió del todo terreno y avanzó hacia ella, Jenna sonrió. Se había ido aquella mañana temprano a visitar a Ryan y a Whiskers en Oklahoma, y lo había echado de menos. —¿Has tenido un buen viaje? —No tanto como si hubieras venido conmigo —dijo él, y la rodeó con sus brazos por la cintura. —Ya sabes que no podía dejar solo a Cooper. Solo lleva tres días fuera del hospital. La puerta trasera se cerró y Flint alzó la mirada. —Hablando de tu hermano, será mejor que vayamos a comprobar si necesita ayuda. Jenna corrió hacia el porche al ver que Cooper estaba bajando las escaleras con


un bastón en una mano y una silla plegable en la otra. —¿Por qué no has pedido ayuda? —¡Maldita sea, Jenna! Puedo hacer algunas cosas solo. Apártate y deja de dar la lata —Cooper miró a Flint—. ¿No puedes encargarte de mantenerla ocupada, McCray? Flint sonrió y tomó la silla. —Hago lo que puedo. —Pues esfuérzate un poco más —dijo Cooper. Miró a su hermana—. Me pone nervioso. —Tú sí que me pones nerviosa a mí —Jenna observó a su hermano mientras este iba cojeando hacia el corral—. Solo llevas unos días fuera del hospital y el doctor dijo que debías tomártelo con calma. Cooper frunció el ceño. —Si me lo tomara con más calma empezaría a salirme moho en el trasero. —El moho en el trasero es mejor que estar criando malvas. Cooper gruñó y señaló un roble cercano al corral. —Voy a sentarme ahí a verte trabajar con Satin. Jenna comprendía la inquietud de su hermano, su necesidad de estar al aire libre. Siempre había sido muy activo, y estar encerrado dos semanas lo había puesto de los nervios. Pero tenía que tomárselo con calma, y ella pensaba


asegurarse de que así lo hiciera. Una vez que Cooper se hubo instalado junto al árbol, ella fue a ensillar al semental, y para cuando Black Satin entró en el corral, tenía toda una audiencia Nº Páginas 91—112 https://www.facebook.com/novelasgratis aguardándola. Con la ayuda de Jed y Tom, Jim había utilizado sus muletas para ir hasta los barracones, y los tres se habían reunido con Flint y Cooper bajo el roble. —¿Te importa hacer una demostración para los heridos? —preguntó Jim, que se había sentado en la silla que le había llevado Tom. —En absoluto. Satin necesita acostumbrarse a trabajar frente a una audiencia. Jenna montó al semental y, tras un breve calentamiento, pasó a realizar las figuras que tendría que ejecutar en las competiciones. Utilizando las riendas y la presión de las piernas, hizo que el caballo ejecutara una serie de giros espectaculares, que caminara de lado y hacia atrás, que doblara las patas delanteras y se mantuviera en vilo sobre las traseras. —Ese semental no parece el mismo caballo —dijo Jed, incrédulo. —Si no supiera que es imposible, juraría que alguien lo ha sustituido por un doble —añadió Tom. Cooper sonrió, orgulloso.


—Aún no he visto un caballo que mi hermanita no pudiera adiestrar. Satisfecha con la actuación de Satin, Jenna palmeó cariñosamente su cuello y se acercó hacia el lado del corral en el que estaban los hombres. —Parece que casi he terminado mi trabajo con el caballo. Flint frunció el ceño. —Muchachos, tengo que hablar con Jenna. Jed, ayuda a Jim a volver al barracón. Tom, tú echa una mano a Cooper. Hubo un murmullo de protesta generalizado, pero todos acabaron obedeciendo. Cuando se hubieron alejado lo suficiente, Flint se volvió hacia Jenna. —¿Cuánto falta para que acabe la preparación de Satin? Ella desmontó, retiró la silla del caballo y la dejó sobre lo alto de la valla. —Un par de días. —¿Dónde tienes tu próximo trabajo? Jenna comenzó a cepillar vigorosamente al caballo. —De aquí vuelvo al rancho de Cal y luego voy a Fort Worth. ¿Por qué lo preguntas? —¿Qué te parecería entrenar aquí a tus caballos? Jenna miró a Flint. Había notado cómo fruncía el ceño al oír que estaba a punto


de terminar su trabajo, y una leve esperanza comenzó a surgir en su interior. —¿Qué quieres decir? —Después de pagar la factura del hospital de Cooper, va a pasar un tiempo antes de que tengas dinero suficiente para comprar tu rancho —Flint tomó el cepillo de la mano de Jenna y la estrechó entre sus brazos—. Además, no quiero que te vayas. Quiero que te quedes aquí, conmigo. Nº Páginas 92—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Por qué? «Dilo, Flint. Di que me amas». —Porque este es el lugar al que perteneces. —¿Qué te hace pensar eso? —Que me amas. —¿Y? Flint dudó. —Te deseo. Eres la mujer más excitante y apasionada que he conocido. Hacemos buena pareja. —Eso no es suficiente Jenna se apartó de él y condujo a Satin hacia la verja que daba al pasto. Tras soltarlo, volvió junto a Flint con la visión borrosa a causa de las lágrimas.


—Quieres que me quede, pero sin compromisos, ¿no? —Yo no he dicho eso. —Entonces, ¿qué estás diciendo, Flint? —preguntó Jenna con suavidad. —Sabes que siento cariño por ti. —¿Pero? Flint se frotó la parte trasera del cuello en un evidente esfuerzo por aliviar la tensión que sentía. —Aún tengo que aclararme respecto a ciertas cosas. Jenna sintió un escalofrío. —No soy tu ex esposa, Flint. No soy Nicole. —Nunca he dicho que lo fueras. Las lágrimas se derramaron incontrolablemente por las pálidas mejillas de Jenna. —No hacía falta que lo hicieras —respiró profundamente—. Cooper y yo nos iremos pasado mañana por la mañana, en cuanto acabe mi sesión con Satin. Cuando se volvió, Flint alargó una mano para detenerla. —Jenna… Ella se libró con delicadeza de su mano y se encaminó hacia la casa. —No, Flint. No queda más que decir. Jenna se estremeció en la soledad de su cama un momento antes de apartar la


sábana. No podía soportar permanecer un minuto más tumbada mientras su mente y su cuerpo combatían con su corazón. Amaba a Flint y anhelaba sus caricias. Pero si él Nº Páginas 93—112 https://www.facebook.com/novelasgratis no podía creer en ella, no había base para una relación ni motivo para que siguiera en el Rocking M. Descalza, bajó a la cocina. Raramente lloraba, pero sentía tal torbellino de emociones que no lograba parar. Tal vez, un vaso de leche la ayudaría a relajarse lo suficiente como para dormir un rato. —¿Qué sucede, hermanita? —preguntó Cooper, apoyado contra el marco de la puerta. El dormitorio de su hermano daba a la cocina, y Jenna no se sorprendió de verlo allí. Tenía el pelo revuelto, como si se hubiera pasado las manos por él varias veces, y el rostro demacrado a causa de la convalecencia. —¿Has vuelto a tener esa pesadilla? —preguntó. Cooper asintió. —Cada vez que cierro los ojos. —El médico te dijo que aún pasaría un tiempo hasta que dejaras de revivir el accidente —Jenna abrió la nevera—. ¿Quieres un poco de leche? Podría ayudarte a relajarte.


—No —Cooper se sentó en una de las sillas de la cocina—. Y tampoco te ayudará a ti. —Puede que sí. —La leche nunca ha servido y nunca servirá como sustituto de los brazos de un hombre. —¿Qué quieres decir? —preguntó Jenna, sorprendida. —No te hagas la tonta, hermanita. Tu habitación está justo encima de la mía. Esta es la primera noche que has dormido en ella desde que me dieron el alta. —Oh… no me había dado cuenta… —Jenna cerró la nevera sin sacar la leche. Cooper se encogió de hombros. —No tiene importancia. Eres una mujer adulta. Además, sé que tú y McCray estáis enamorados. Sin previa advertencia, las lágrimas volvieron a derramarse por las mejillas de Jenna. —Oh, Cooper, no sabes lo equivocado que estás. A pesar de que aún no estaba totalmente recuperado de sus heridas, Cooper se acercó a ella y la rodeó con sus brazos. —¿Qué sucede, corazón?


—Nada. Todo —Jenna no pudo controlar un sollozo—. Oh, Cooper, lo quiero tanto… —¿Y cuál es el problema? —Él no me corresponde. De lo contrario, creería en mí. Nº Páginas 94—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Cooper se apartó para mirarla a los ojos. —Sé que te quiere mucho. Lo he visto con mis propios ojos. Jenna asintió. —Pero no confía en mí. —¿Por qué no nos sentamos y me cuentas de qué va todo esto? —Cooper la acompañó hasta la mesa—. Luego decidiré si voy a tener que dar una patada o no en el trasero a ese Flint McCray. Jenna respiró profundamente y comenzó a hablar. Cuando terminó de contarle a su hermano todo lo relacionado con la ex esposa de Flint y lo que había hecho con Ryan, Cooper estaba moviendo la cabeza. —No me extraña que Flint se muestre reacio a comprometerse con otra mujer. Yo sentiría lo mismo si una mujer me hiciera lo mismo —Cooper estrechó la fría


mano de Jenna—. Dale un poco de tiempo, hermanita. Cuando asimile del todo la situación, estoy seguro de que nada se interpondrá entre vosotros. —¿Pero cuánto tardará? —Un día, una semana, un mes. No lo sé —Cooper sonrió—. Pero no creo que tarde mucho. Por lo que me has contado, Flint no quiere que te vayas —su sonrisa se transformó en una risa—. Si yo estuviera tan colado por una mujer, movería cielo y tierra para conseguir que se quedara. Jenna se encogió de hombros. —Tal vez tú sí, pero no estoy segura de que Flint lo hiciera. —Yo sí —dijo Cooper con firmeza—. Encontrará un modo de impedir que te vayas. Confía en mí —se levantó de la silla y tiró suavemente de Jenna para que hiciera lo mismo—. Y ahora ve a dormir un rato, hermanita. Si no lo haces, acabarás teniendo el mismo aspecto que yo. —¿Vas a estar bien? —preguntó Jenna con una temblorosa sonrisa en los labios. —Claro que sí —Cooper fue a entrar en su cuarto, pero se volvió antes de hacerlo—. Por cierto, ¿cómo se apellida Jed? —Summers. ¿Por qué lo preguntas? —Tengo la sensación de que no le caigo muy bien. Se va cada vez que trato de hablar con él. Sé que lo he visto antes en algún otro sitio, pero no logro


recordar dónde. —Probablemente lo viste cuando viniste a visitarme hace unas semanas. Y no te preocupes por su actitud poco amistosa. Tengo la sensación de que es un solitario. —No creo —dijo Cooper, pensativo—. El día que vine, Jim aún estaba en el hospital y Tom y Jed tenían el día libre. El único al que conocí fue a Brad. Y ahora que lo menciono, ¿dónde está Brad esta noche? No lo he visto por aquí. Nº Páginas 95—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Flint lo ha enviado a investigar otra empresa de productos cárnicos en la que piensa que podrían estar aceptando ganado robado —Jenna bostezó—. Volverá mañana. —Más vale que te vayas a la cama, hermanita. Jenna besó a su hermano en la mejilla. —Gracias, Cooper. —Todo saldrá bien. Espera y verás —Cooper rio mientras entraba en su dormitorio—. Y si es necesario, tu hermano mayor y su rifle se asegurarán de ello. Para cuando Flint terminó su primera taza de café, aún sentía la cabeza como si


fuera un bombo. Sabía que no debía mezclarse el vino con el whisky, pero lo había hecho de todos modos. Y esa mañana tenía que pagar el precio. El sonido del teléfono lo sobresaltó y pareció atravesarle directamente los tímpanos. Descolgó el auricular rápidamente para que dejara de sonar. —Rocking M —murmuró, malhumorado. —¿Flint? —Jed sonaba excitado—. Creo que será mejor que vengas cuanto antes a la cabaña del Circle S. Instantáneamente alerta, Flint se irguió en el asiento. —¿Qué sucede? —He atrapado a dos de los cuatreros. Flint olvidó al instante su dolor de cabeza. —¿Puedes retenerlos? Jed rio. —Eso creo. Los tengo atados de pies y manos. —Enseguida voy. Flint llamó de inmediato al sheriff Barlow para ponerlo al tanto de la situación y luego tomó su rifle. Cuando salía a ensillar su caballo se cruzó con Jenna.


—¿Qué sucede? —preguntó ella, señalando el rifle. —Jed acaba de llamar desde uno de los móviles. Ha atrapado a dos de los ladrones en la cabaña del Circle S —alzó una mano y deslizó con delicadeza el pulgar por las ojeras de Jenna. Quería decirle cuánto la había echado de menos la noche pasada, pero aquel no era el momento para hacerlo—. Tengo que irme enseguida. Hablaremos cuando regrese. —Flint, no… Nº Páginas 96—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Él apoyó un dedo en sus labios. —Cuando regrese, cariño. Jenna suspiró, resignada. —De acuerdo. Flint tomó a su bayo, lo ensilló, lo montó y se acercó a ella. Se inclinó y le dio un rápido beso. —Resolveremos las cosas. Jenna permaneció largo rato observando cómo se alejaba. Amaba a Flint tanto que le dolía, pero, ¿podían resolverse sus problemas tan fácilmente? Una vez atrapados los ladrones, cualquier duda que Flint pudiera seguir teniendo sobre ella desaparecería. ¿Pero bastaría eso para que confiara en ella?


Se encaminó hacia la casa, moviendo la cabeza. No estaba segura de que Flint pudiera dejar atrás el pasado y volver a confiar. —¿Dónde ha ido Flint? —preguntó Cooper cuando Jenna entró en la cocina —. Ha salido de aquí como un gato escaldado. —Va a la cabaña del Circle S. Jed ha atrapado a un par de cuatreros. Cooper permaneció un momento pensativo antes de soltar un repentino juramento. —Es una trampa. —¿Qué quieres decir? —preguntó Jenna, inmediatamente preocupada. —Acabo de recordar dónde había visto a Jed —Cooper tomó un juego de llaves de los ganchos que había tras la puerta y se lo entregó a su hermana—. Tenemos que detener a Flint. Va directo a una trampa. Jenna alzó una mano. —Un momento, Cooper. No entiendo. ¿Qué es eso de una trampa? —Cuando has mencionado el Circle S he recordado donde había visto a Jed. Un par de noches antes del accidente yo estaba en un bar en Amarillo. Había un tipo bebido que no paraba de contar a todo el mundo que por fin iba a recuperar el Circle S. Yo no sabía que trabajaba para Flint ni que el rancho del que hablaba formaba


parte del Rocking M. Dijo que llevaba unos meses fastidiando al dueño y que para cuando terminara con él estaría acabado. Era Jed. Jenna sintió que se ponía enferma. —Su familia era dueña del Circle S antes que los McCray. Pero él lleva años trabajando para la familia de Flint. ¿Estás seguro de que era él? —Totalmente —Cooper señaló la puerta—. Y ahora ponte en marcha. Tenemos que detener a Flint. Jenna dejó las llaves en la encimera. Nº Páginas 97—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Tengo que ir a caballo. El único camino que lleva allí viene del norte y está muy alejado. Mientras corría al corral, su hermano la siguió cojeando. Se detuvo para sacar algo de Daisy y, para cuando llegó al establo, Jenna ya tenía ensillado el caballo. Cooper puso un pesado objeto en sus manos. —Toma. Puede que la necesites. Jenna tomó la pistola y la guardó en las alforjas. —¿Puedes volver solo a la casa?


—¡Claro que sí! Ahora vete y detén a Flint. Jenna montó el caballo. —Hay una lista de números de teléfono en la pared de la cocina. Llama al sheriff y luego a Tom a su móvil. Cuéntale lo que pasa y dile que vaya a la cabaña en cuanto pueda. —¿Se ha llevado Flint un móvil? Jenna trató de recordar. —No. Tenía prisa y supongo que no ha pensado en ello. —¡Ten cuidado! —dijo Cooper mientras Jenna ponía a su caballo al galope en dirección al Circle S. Flint detuvo el caballo junto a la cabaña y desmontó. Miró a su alrededor, pero no vio indicios de Jed o los ladrones. Miró en el cobertizo. El caballo de este estaba allí, pero él no aparecía. Algo iba mal. Sacó el rifle de la funda y fue a abrir la puerta de la cabaña. Miró cautelosamente el interior, pero estaba vacío. Al salir sintió que el vello de la nuca se le erizaba. La ya conocida mirada de odio estaba haciéndole un agujero en la espalda. —Así que eras tú —dijo, volviéndose hacia Jed Summers—. Debería haberlo supuesto. Casualmente, fuiste tú el que encontró la nota y las latas de queroseno. —Así es, McCray —Jed salió de detrás de unos arbustos apuntando con su


pistola a Flint—. Deja caer el rifle y dale una patada hacia aquí. Flint dudó. —Ni lo pienses —cuando Flint dejó el rifle en el suelo, Jed asintió—. Eso está mejor. No querría matarte antes de que firmes esta escritura y yo recupere mi propiedad. —Ese papel no valdría de nada. Mis abogados se ocuparían de ello. Jed rio. Nº Páginas 98—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Tus abogados pueden irse al diablo. Y tú no estarás para contradecir la versión que yo les cuente. —Eso es asesinato. Negando con la cabeza, Jed se puso unos guantes de cuero y se agachó a recoger el rifle de Flint. —No. Será un accidente. —Por supuesto. Jed se aseguró de que el rifle estuviera cargado y luego le alcanzó un papel. —Firma esto para que pueda matarte. —¿Cómo vas a preparar el accidente? —preguntó Flint para hacer tiempo. —¿Qué más te da?


Viendo la expresión crispada de Jed, Flint comprendió que tenía muy pocas opciones. Aquel hombre estaba loco. Pero cuanto más le hiciera hablar, más posibilidades habría de que el sheriff apareciera. —Pura curiosidad morbosa —contestó, tenso. —Tu caballo se asustó y al caer se te disparó el rifle —explicó Jed, riendo. Flint detectó un movimiento en la colina, tras Jed, y al darse cuenta de que Jenna bajaba por la ladera el corazón se le subió a la garganta. Tenía que mantener distraído a Jed como fuera. Se negó a pensar qué pasaría si no lo lograba. —¿Y cómo piensas explicar mi renuncia al Circle S? Jed rio. —Eso es lo mejor. Me lo vas a vender. He ahorrado mi parte de los beneficios. Las cabezas que vendimos hace un par de semanas me reportaron una buena cantidad. Cuando te encuentren tendrás el dinero en el bolsillo —volvió a reír —. Dinero conseguido con tu propio ganado. —¿Con quién has estado robando? —¿Qué más te da? Vas a estar muerto. —Ya te he dicho que siento curiosidad. —Me traje un par de amigos de Oklahoma con un remolque, y otro que solía trabajar en una empresa cárnica y llevaba la carne a otro que falsificaba el


sello. Flint buscó a Jenna con la mirada y casi lamentó haberlo hecho. Había logrado deslizarse hacia un lado de Jed. Si éste decidiera dispararle, él no podría hacer nada por impedirlo. —No te vas a salir con la tuya. —¿Y quién va a impedirlo? —preguntó Jed, confiado—. Los muertos no pueden hablar. —Pero yo sí —dijo Jenna, apuntando con su arma al vaquero. Nº Páginas 99—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Nunca había apuntado con una arma de fuego a otro ser humano, pero estaba dispuesta a hacer lo que fuera por Flint. Nº Páginas 100—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo Trece —¿Qué diablos haces tú aquí? —preguntó Jed. —Cooper ha recordado por fin por qué le resultabas familiar Jenna se encogió de hombros—. Al parecer, cuando bebes te vuelves muy hablador. Jed soltó un juramento brutal.


—Debería haber muerto. Jenna entrecerró los ojos. —¿Qué quieres decir? —Os vi hablando junto al arroyo el día que fue a visitarte, pero vosotros no me visteis a mí. Después de haber abierto el pico en el bar, supuse que debía cubrirme las espaldas. De manera que hice algunas averiguaciones y me enteré de que el primer toro que le había tocado montar a tu hermano era The Shredder. La mañana siguiente al incendio, entré en su camioneta, le robé el chaleco protector y saboteé su equipo —movió la cabeza—. Si esa correa se hubiera roto un salto antes… Jenna ya había tenido suficiente. El toro que había mencionado Jed era famoso por su agresividad, y Jed ya había dicho que tenía intención de matar a Cooper. —Tira el rifle o juro por Dios que te disparo. Jed rio despectivamente. —Esa es una pistola muy grande para una señorita. Hace falta mucho valor para apretar el gatillo, y no creo que… Jenna apuntó al sombrero de Jed y disparó. El sombrero cayó a varios metros de distancia. —¡Maldita sea! ¡Vuelve a hacer eso y mato a Flint! Esto es algo entre él y yo. —Ya no —dijo Jenna, furiosa—. También intentaste librarte de mí cortando


la cincha de la silla. Luego fuiste por mi hermano. Así que esto también es asunto mío. —Suponía que meterías el rabo entre las piernas y saldrías corriendo —dijo Jed en tono despectivo—. Después de todos mis intentos, deberías haber captado el mensaje. —No me asusto fácilmente. Y tampoco me da miedo disparar. Ya te lo he demostrado. Y ahora, deja caer el rifle. —¡Antes dispararé a Flint! —Aún no he firmado la escritura —dijo Flint—. Tu plan no funcionará a menos que lo haga. —¡Firma! —No. Con los ojos desorbitados, Jed volvió el rifle hacia Jenna. Nº Páginas 101—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡Firma o le pego un tiro a ella! Jenna ya estaba apuntando al rifle que Jed sostenía en la mano, y en cuanto vio


que lo apartaba de Flint, volvió a disparar. La bala rozó la mano de Jed, que dio un grito, soltó el rifle y cayó de rodillas. Sujetándose la mano, miró a Jenna. —¡Lo has estropeado todo! —Vigílalo —dijo Flint mientras se agachaba a recoger los rifles. Los dejó apoyados en la pared de la cabaña y luego tomó su lazo de la silla del caballo. —¿Por qué, Jed? —preguntó tras atarlo firmemente—. ¿Por qué has hecho todo esto? Jed le lanzó una mirada llena de odio. —Tú y tu maldita familia me robasteis lo que era mío por derecho. Yo debería ser el dueño del Circle S, no tú. —Tu padre vendió esta tierra hace veinticinco años —le recordó Flint—. Cuando le notificaron que habías sido dado por desaparecido en Vietnam se deprimió profundamente y no fue capaz de seguir adelante. —Y vosotros los McCray estabais listos para aprovecharos de su desgracia — Jed contrajo el rostro en una mueca de profundo desagrado—. No teníais bastante con vuestra tierra. También tuvisteis que quedaros con la mía. Flint negó con la cabeza.


—Tu padre nos ofreció el Circle S antes que a nadie porque bordea la parte norte del Rocking M. Pagamos un precio justo por él. Jed rio histéricamente. —Para cuando volví a los Estados Unidos se había matado bebiéndose todo el dinero y yo me quedé sin nada. —Si te sentías así, ¿por qué empezaste a trabajar para los McCray? — preguntó Jenna—. No puedes culparlos a ellos por algo que hizo tu padre. Jed volvió su rabiosa mirada hacia Jenna. —Quería recuperar mi rancho. —¿Pero por qué ahora? —preguntó Flint—. ¿Por qué has esperado todo este tiempo? —Todos los McCray habéis hecho algo para que el Rocking M crezca — espetó Jed—. Cuando recuperaste a ese mocoso tuyo, no pude soportar ver cómo crecía para acabar quedándose con todo. Entonces supe con certeza que nunca recuperaría mis tierras. —¿Por qué no intentaste comprarlas? —preguntó Jenna. Nº Páginas 102—112


https://www.facebook.com/novelasgratis Flint notó que algo se quebraba dentro de Jed y este empezó a balbucear incoherentemente. El hombre había dejado que años de enfado y resentimiento desembocaran en un afán de venganza totalmente enloquecido. Apartó a Jenna para no correr riesgos. —Vamos a esperar aquí —dijo, y la llevó junto a la cabaña. Las manos de Jenna temblaban tanto que parecía que iba a dejar caer en cualquier momento la pistola que sostenía. —¿De dónde has sacado eso? —Flint la retiró con cuidado de sus manos y la dejó junto a los rifles—. Parece un cañón. —Cuando empecé a viajar sola, Cooper me la compró y me enseñó a dispararla. Recuerdo que dijo que probablemente nunca me haría falta utilizarla; solo con enseñarla disuadiría a cualquiera que quisiera molestarme. Se estremeció y Flint pasó un brazo por sus hombros mientras el sonido de unas sirenas distantes llegaba hasta ellos. Jed tenía razón. Hacía falta mucho valor para apuntar a alguien y disparar. —No sabes cuánto me alegro de que hayas venido, cariño —Flint la besó en la frente y la estrechó con fuerza—. Empezaba a pensar que había visto mi


último amanecer. Ya había oscurecido cuando Flint llamó a Whiskers para decirle que ya podía volver al rancho con Ryan. —¿Dices que esa pequeña te salvó el trasero? —Whiskers soltó una carcajada de satisfacción—. ¿No te había dicho que era una chica estupenda? Flint sonrió. —Sí. —Supongo que ahora vas a echarle el lazo, ¿no? Flint miró el collar en la repisa. —Estoy pensando en ello. —Serás tonto si no lo intentas —la voz de Whiskers sonó sospechosamente temblorosa a través del teléfono—. Me he acostumbrado a tenerla en el rancho. Flint permaneció largo rato mirando el collar después de colgar. Lo había guardado para no olvidar nunca lo que realmente querían las mujeres de los hombres. Pero Jenna no era como Nicole, y ya era hora de que dejara de compararlas. Sabía que Jenna nunca le pediría que se librara del collar. No era su estilo. Se levantó, fue hasta la repisa de la chimenea y levantó la urna de cristal. Tomó


el collar y miró sus brillantes piedras. Estaba dispuesto a hacer lo necesario para que Jenna fuera feliz el resto de su vida. Y el día siguiente por la mañana sería un Nº Páginas 103—112 https://www.facebook.com/novelasgratis momento tan bueno como cualquier otro para dejar atrás el pasado. Tenía intención de desmoronar la única barrera que se interponía entre él y la mujer que amaba. De pie en el corral, Jenna observaba a Satin mientras corría por el pasto. El día que tanto temía había llegado. Había terminado de adiestrar al caballo y Flint podía ocuparse de seguir enseñándole a partir de ese momento. Además, era evidente que Flint quería que se fuera. Sabía que esa mañana terminaba su trabajo y que se iba del rancho. Pero se había ido por la mañana temprano y aún no había vuelto. Probablemente quería evitar una situación incómoda cuando ella y Cooper se fueran. Respiró profundamente y regresó hacia la casa. Seis años atrás le costó mucho recoger los trozos de sus sueños rotos y seguir adelante con su vida. Pero en esa ocasión sabía con certeza que nunca se recuperaría del dolor de amar a Flint y no ser correspondida. Se volvió al oír el sonido de un vehículo acercándose y vio que llegaban


Whiskers y Ryan. Esperaba haberse ido antes de que llegaran. Irse del Rocking M iba a ser una de las cosas más difíciles que había hecho en su vida, y pensar en tener que despedirse de ellos iba a hacer que resultara aún más difícil. —Jenna! —Ryan corrió hacia ella y se arrojó entre sus brazos—. Te he echado de menos. ¿Me has echado de menos tú a mí? —Claro que sí —Jenna tomó al niño en brazos y lo estrechó contra sí, emocionada—. No he tenido a nadie con quien jugar a las cartas desde que te fuiste. —Ahora ya estoy aquí. ¿Quieres que vaya buscar unas? —Yo, er… —Jenna no se animaba a decirle que tenía que irse. Pero los ladridos de los perritos corriendo hacia ellos pusieron fin a su dilema. Abrazó una vez más a Ryan y lo dejó en el suelo—. Tus cachorros también te han echado de menos. Mientras el niño correteaba por el patio con los perros siguiéndolo, Whiskers se acercó a Jenna y sonrió. —Me alegro de verte, pequeña. Ella le devolvió la sonrisa. —Todos te hemos echado de menos, Whiskers. Al parecer, el viejo cocinero vio a través de la actitud aparentemente animada de Jenna. Frunció el ceño.


—¿Qué sucede? —Nada —mintió ella. Whiskers movió la cabeza. —Ya no veo tan bien como antes, pero no estoy ciego, pequeña. Nº Páginas 104—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Jenna apartó la mirada. —Me… me voy del rancho dentro de un par de horas. —¿Lo sabe Flint? —No —Jenna tragó con esfuerzo—. No está aquí. —¿Dónde está? —No lo sé. Se fue esta mañana antes de que me levantara. —En ese caso, no te vayas a ningún sitio hasta que regrese —ordenó Whiskers. Jenna sonrió con tristeza. —No puedo hacer eso. Whiskers se quitó el sombrero, lo tiró al suelo y lo pisoteó. —Aunque viviera trescientos años, creo que nunca volvería a encontrarme con dos personas más testarudas que tú y que Flint. No habéis dejado de dar largas al


asunto desde el día que os conocisteis, y ya empezáis a tenerme harto — recogió su sombrero, lo sacudió contra su pierna y se alejó hacia la casa. Jenna vio cómo cerraba la puerta a sus espaldas. Sabía que, más que enfadado, estaba decepcionado. Desde el primer momento dejó bien claro que le habría gustado que se quedara en el Rocking M. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Le habría encantado que el Rocking M se hubiera convertido en el hogar que siempre había anhelado, pero la ausencia de Flint indicaba claramente que quería que se fuera. Irguió los hombros y alzó la barbilla. Nunca había implorado por nada en su vida, y no iba a empezar a hacerlo. Si Flint decidía que podía dejar su pasado y su desconfianza atrás, tendría que ir a buscarla. Ella no quería crear una situación embarazosa estando allí cuando regresara. Tenía más caballos que adiestrar y una vida con la que seguir adelante. —¿Has tratado de hablar con ella? —preguntó Whiskers a Cooper. —Hasta que me he quedado afónico —Cooper metió otra camisa en su bolsa de viaje—. Pero una vez que toma una decisión, es imposible hacerle cambiar de opinión. Whiskers se rascó la cabeza. —¿Y no hay ninguna manera de retenerla hasta que vuelva Flint?


—No creo. Ya me he tomado tres veces más tiempo del que suelo necesitar para hacer el equipaje. —¿Y tu espalda? —preguntó Whiskers, esperanzado—. ¿No te está empezando a doler un poco? —Eso ya lo he intentado —Cooper sonrió—. Me ha hecho tomar una pastilla. Nº Páginas 105—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Para cuando Jenna consiguió que Cooper se animara a irse, ya empezaba a atardecer. Le había puesto tantas excusas para retrasar su marcha que había acabado echando su bolsa de viaje en la parte trasera de Daisy y exigiéndole que se metiera en ella. Cuando puso la furgoneta en marcha tuvo que hacer verdaderos esfuerzos por contener las lágrimas. Flint no había aparecido, y el significado de su ausencia era devastador. —Después de que vayamos a recoger mi furgoneta en Amarillo, ¿vamos a ir un hotel a esperar hasta mañana para marcharnos a Houston? —preguntó Cooper. —Lo haremos si quieres. Pero Daisy no tiene aire acondicionado, y viajar de noche puede resultar más agradable. —A mí no me importa el calor —Cooper miró por la ventanilla y exclamó—.


¡Para la furgoneta! Jenna pisó el freno. —¿Por qué? Su hermano frunció el ceño y salió. —He oído un ruido sibilante. Puede que se esté desinflando una rueda. Jenna bajó de la furgoneta y comprobó el estado de las cuatro ruedas. —Yo no he oído nada. ¿Estás seguro? —Parece que Flint ha vuelto —dijo Cooper, y se apoyó contra el parachoques. Parecía muy satisfecho de sí mismo. Jenna se volvió y vio el todo terreno de Flint acercándose. Luego miró a su hermano y le soltó una retahíla de frases realmente creativas. —Lo has visto venir —concluyó. —Alguien tenía que salvarte de ti misma —cuando Jenna abrió la puerta de Daisy para volver a entrar, Cooper la tocó en el hombro para que se detuviera —. Creo que al menos deberías hablar con él. Jenna sintió el ardor de las lágrimas en los ojos. —No sé si podré hacerlo. Cooper se encogió de hombros mientras Flint detenía si vehículo a unos metros


de distancia. —¿Qué puedes perder? —El orgullo, la dignidad, el respeto por mí misma… Flint se acercó a ellos, se detuvo con firmeza ante Jenna y se cruzó de brazos. —¿A dónde crees que vas? Jenna alzó la barbilla ante su tono imperativo. —Ya he terminado mi trabajo con Black Satin. Es hora de que me vaya. Nº Páginas 106—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Flint negó con la cabeza. —Aún tenemos unos asuntos que aclarar —se volvió hacia Cooper—. ¿Puedes llevar a Daisy de vuelta a la casa? Una amplia sonrisa distendió el rostro de Cooper. —No hay problema. Flint tomó a Jenna del brazo y la llevó hasta su todo terreno. —Entra —ordenó. —No. —Si así es como quieres que sean las cosas, así serán —Flint la tomó en brazos y la dejó en el asiento del copiloto. Luego se sentó tras el volante y dirigió el


coche hacia la casa—. Aún no te he pagado por tu trabajo. —Puedes enviarme el cheque por correo. Flint aparcó el todo terreno junto a la casa. —Yo no hago así los negocios. —Pues ya es hora de que empieces. Cuando salieron, Flint esperó a que Cooper aparcara a Daisy. —También tengo que hablar contigo. —Cooper, ¿vas a quedarte ahí parado mientras se dedica a dar órdenes a todo el mundo? —preguntó Jenna. —Sí —cuando su hermana le dedicó una mirada furibunda, Cooper sonrió y se encogió de hombros—. Aún no estoy en condiciones como para atizarlo. —No lo harías aunque pudieras. Cooper miró a Flint y luego a su hermana. —No. Flint llevó a Jenna al estudio. —Quédate aquí mientras hablo con tu hermano. Cerró la puerta antes de que pudiera protestar e hizo una seña a Cooper para que lo acompañara a la cocina. —¿Has pensado en lo que vas a hacer cuando terminen tus días de rodeo? —En realidad no.


—Bien —Flint le entregó unos papeles—. Acabo de hablar con un amigo mío. Está buscando un comentarista para su compañía de rodeos. ¿Te interesaría algo así? —¡Claro! —Cooper estrechó efusivamente la mano de Flint—. Gracias, McCray. Flint se encogió de hombros. Nº Páginas 107—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Tendrás que hablar con él, pero el trabajo es tuyo si lo quieres —hizo una pausa—. Tengo otra cosa que preguntarte. ¿Tienes algún problema en que me case con tu hermana? Cooper rio. —No, pero te advierto que es una mujer de armas tomar. Flint también rio. —Eso hará que la vida resulte más interesante. Whiskers salió en ese momento de la despensa con el rostro radiante. —Ya era hora de que volvieras —señaló con un dedo hacia el pasillo—. Y ahora, echa el lazo a esa chiquilla antes de que se te escape. ¿Por qué no le dejaba irse con al menos un poco de dignidad?, pensó Jenna


mientras caminaba de un lado a otro del estudio con los puños cerrados. Estaba furiosa con Flint por haberla obligado a tener el enfrentamiento que se avecinaba. Cuando se acercó a la repisa se detuvo en seco. Algo no encajaba. Faltaba algo. Antes de que pudiera deducir de qué se trataba, Flint entró en el estudio. —Siéntate, por favor —Flint tomó unos papeles de su escritorio—. Tenemos que hablar de los términos de nuestro contrato. Jenna parpadeó mientras se sentaba. —¿No te parece que es un poco tarde para renegociarlo, McCray? —No —Flint se sentó en el borde del escritorio frente a ella y separó uno de los papeles—. Considero que nuestro contrato es totalmente inaceptable. —Un momento, vaquero. Aceptaste que… —Quiero un nuevo acuerdo. Jenna se puso en pie. —Ese contrato es legal y vinculante. No puedes decidir de pronto que quieres cambiar los términos. Flint rompió el documento en dos pedazos. —Sí puedo.


Jenna entrecerró los ojos. —Eso no sirve para nada. Yo aún tengo mi copia. —Quiero que las condiciones sean totalmente distintas. —¿Cómo? —Quiero fusionar tu trabajo de adiestramiento con mi programa de cría y que te dediques exclusivamente a «nuestros» caballos. Nº Páginas 108—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Y? —Como pago por tu trabajo voy a darte a Black Satin. Vivirás aquí. El Rocking M será la casa que siempre has querido, y compartiremos los beneficios de la fusión —Flint entregó a Jenna los papeles en los que aparecía como dueña de Satin y luego la tomó entre sus brazos para besarla. Cuando se apartó, añadió—: También compartiremos mi cama. La mirada de sus ardientes ojos marrones dejó a Jenna sin aliento. —¿Qué tratas de…? Fue en ese momento cuando se dio cuenta de lo que faltaba en la repisa. El collar de diamantes había desaparecido. Mientras miraba el espacio vacío, trató de reprimir la esperanza que empezó a


florecer en su interior. La ausencia del collar podía significarlo todo… o nada. Miró a Flint mientras su corazón latía desbocado. —¿Dónde está el collar, Flint? —Depositado en una caja de seguridad en el banco. —¿Por qué? —Ya que perteneció a Nicole, he supuesto que Ryan querrá tenerlo algún día. Jenna asintió. —Seguro que sí. —Pero no quiero hablar de eso ahora —Flint sonrió—. Tenemos cosas más importantes que discutir. —¿La fusión? Él asintió. —Quiero que quede perfectamente claro qué debe esperarse de cada uno de nosotros. —Mi contrato lo especifica todo. Flint apartó un mechón de pelo de la frente de Jenna y la besó en la mejilla. —Faltan demasiados detalles, querida. El amor que Jenna vio reflejado en los ojos de Flint hizo que se le pusiera la carne de gallina. —¿Qué… detalles?


—Por un lado, no hubo testigos cuando firmamos el primer contrato. Cuando el nuevo documento quede finalizado, quiero que medio Texas sea testigo de las condiciones que acordemos. —¿Y qué condiciones serán esas? Flint sonrió. Nº Páginas 109—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —Es bastante sencillo. Yo prometeré permanecer contigo en la pobreza y en la riqueza, en la enfermedad y en la salud mientras vivamos. Los ojos de Jenna se llenaron de lágrimas mientras su corazón se colmaba de amor y felicidad. —¿Y qué prometeré yo? Flint la miró con expresión embelesada. —A cambio, tú prometerás amarme, honrarme y… —No lo digas, vaquero. Flint rio. —¿Y respetarme? Jenna asintió, sonriente. —¿Lo dices en serio?


Flint la abrazó. —Nunca he dicho nada más en serio. ¿Querrás casarte conmigo, Jenna? — preguntó—. ¿Querrás ser la madre de Ryan y de los hijos que tengamos juntos? Pero aún no había dicho las palabras que quería oír Jenna. —¿Por qué, Flint? ¿Por qué quieres que me case contigo? —Porque no puedo vivir sin ti. —¿Y? —Y porque te amo, Jenna. Te amo con cada aliento, con todo mi corazón. Flint hizo que Jenna volviera a sentarse antes de sacar una pequeña cajita de terciopelo del bolsillo de sus vaqueros. Rodilla en tierra frente a ella, abrió la cajita y sacó un anillo de compromiso con un diamante y un zafiro. Se lo puso en el dedo anular y la miró a los ojos. —Y ahora, ¿vas a decir que sí? —¡Oh, Flint! ¡Sí! ¡Claro que sí! —inmensamente feliz, Jenna lo rodeó por el cuello con los brazos—. Te quiero, vaquero. —Y yo te quiero a ti, muñeca. Nº Páginas 110—112 https://www.facebook.com/novelasgratis Epílogo


Jenna se inclinó para palmear el cuello de Black Satin. El momento de la verdad había llegado. Habían superado todas las rondas preliminares con las puntuaciones más altas y se habían ganado un puesto para la final del Campeonato Nacional de Doma. Cuando oyó sus nombres por los altavoces, respiró profundamente. —Ahora vamos a competir con los mejores, Satin. Vamos a demostrarles lo que sabes hacer. Jenna hizo avanzar al caballo hasta el centro del ruedo. La textura de la arena era excelente y estaba convencida de que podían hacerlo muy bien. Debían hacer ocho giros y luego círculos grandes y pequeños a derecha e izquierda. El semental ejecutó los ejercicios sin el menor fallo, y cuando se alzó sobre los cuartos traseros mantuvo el equilibrio sin la menor vacilación. Mientras abandonaban el ruedo, Jenna supo que habían ganado. Buscó a Flint entre los espectadores que les estaban dedicando una clamorosa ovación. Ryan y Cooper estaban junto a él, pero apenas se fijó en ellos. La sonrisa de Flint la mantenía cautiva. Reflejaba el orgullo y la felicidad por la victoria, pero sobre todo revelaba el amor que sentía por ella. Más tarde, en la habitación del hotel, Flint estrechó a Jenna entre sus brazos. —¿Sabes lo que más me gusta de las camisetas que te pones para dormir?


—¿Qué? —preguntó ella, acurrucándose contra él. —Quitártelas. Cuando Flint fue a hacer precisamente eso, Jenna le sujetó la mano y le hizo apoyarla sobre su estómago. —¿Recuerdas aquella pequeña escapada que hicimos hace un par de meses a la cabaña del Circle S para celebrar nuestro primer aniversario? Flint asintió. —Ese fin de semana me diste algo más que un maravilloso recuerdo. Me diste un bebé. Dentro de siete meses vas a volver a ser padre. Flint nunca había experimentado una emoción como aquella. —Ryan va estar encantado. Jenna asintió. —Lleva tiempo preguntándome cuándo iba a tener un hermanito con el que jugar. Nº Páginas 111—112 https://www.facebook.com/novelasgratis —No me importaría que fuera una hermanita —dijo Flint mientras acariciaba el cálido vientre de su esposa—. Una niña que sea igual que su madre.


—Niño o niña, esta vez podrás disfrutar del bebé desde el principio. Iremos juntos a los cursos de natalidad… —Un momento, cariño. No estoy seguro… —Un momento tú, vaquero Jenna apoyó con firmeza su dedo índice contra el pecho de Flint—. Esto ha sido un esfuerzo conjunto. Nos hemos metido en esto juntos y vamos a salir de ello juntos. Incapaz de dejar de sonreír, Flint miró a Jenna a los ojos y tomó su mano. —Juntos, cariño —dijo, y besó el dedo que había utilizado para dejar claro su punto de vista—. Juntos para siempre. Fin Nº Páginas 112—112

Errores del ayer kathie denosky  

Sinopsis: Cuando el ranchero Flint McCray descubrió que el famoso adiestrador de caballos J.J. Adams era en realidad una mujer, se puso he...

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