Page 1


El encuentro más deseado Lori Handeland 1º Los Hermanos Luchetti El encuentro más deseado (2007) Título Original: The daddy quest (2003) Serie: 1º Los Hermanos Luchetti Editorial: Harlequín Ibérica Sello / Colección: Sensaciones 564


Género: Contemporáneo Protagonistas: Aaron Luchetti y Nicole Houston Argumento: Tenía que enfrentarse al pasado y decir la verdad… La adolescente Rayne Houston tenía una misión. Tras descubrir que su padre estaba vivo, no dudó un segundo en hacer la maleta y salir en su busca, acompañada tan sólo por Tim, un pequeño huérfano de seis años. Nicole Houston se puso frenética cuando se dio cuenta de que Rayne se había ido. Cuando se había quedado embarazada de ella hacía ya catorce años, había creído que lo mejor era mentir, pues la vida que había elegido Aaron Luchetti no les había permitido estar juntos. Ahora tendría que volver a ver a Aaron para buscar juntos a Rayne y quizá entonces pudieran ser la familia que todos ellos necesitaban desesperadamente. https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 1 Lo encontró en un callejón, temblando tras un cubo de basura, como un desecho más. Pero Rayne Houston llevaba toda la vida rodeada de rechazados y marginados de la sociedad. Sabía perfectamente cómo actuar. Nada de movimientos rápidos, ni de ruidos. La clave era tener paciencia… y


algo de comida. Era más fuerte que la mayoría, por lo que tardó varios días en convencerlo de que saliera. Pero al menos no desapareció. Cada día cuando iba a visitarlo después de salir del colegio, él estaba esperándola. Empezó a hablar con él contándole los horrores de tener trece años y ser diferente a los demás, del colegio, de los chicos y de vivir en una casa de acogida y de lo vergonzoso que resultaba. —No puedo llevar a mis amigos a un lugar llamado Mercy House, «casa de la caridad» —farfulló Rayne. Claro que tampoco tenía ningún amigo además de su madre, Janet y del sin fin de mujeres que pasaban por sus vidas. Aunque, para ser sincera, tampoco ella había sido muy amable con nadie últimamente. Contestaba mal a su madre, no hacía caso a nadie y pasaba la mayoría del tiempo sola en su habitación. Se sentía… rara. Seguía siendo una niña, pero se sentía adulta. Segura de sí misma y aun así vacilante. Se enfadaba y se entusiasmaba con la misma facilidad. No sabía qué le pasaba, quizá sólo fuera una de esas etapas de las que siempre oía hablar. A Rayne nunca le habían interesado las tonterías que preocupaban a las chicas


del colegio. Ella veía la vida real cada día en casa y en las calles de Las Vegas, cosas que hacían que los dramas que montaban las niñas de séptimo parecieran un chiste. Sin embargo debía admitir que habría estado bien tener al menos una amiga. El problema era que todas las niñas pensaban que era un bicho raro porque no se teñía el pelo, ni llevaba pendientes en la nariz, ni ropa tres tallas más grande o dos tallas más pequeña de lo que le correspondía. Rayne bajó la mirada para observar su atuendo preferido: pantalones de campana y una camisa de flores que había descubierto en una tienda de segunda mano especializada en ropa hippie. También allí había comprado un pañuelo a juego que solía atarse en la frente. Sus compañeras solían burlarse de ella. —Haz el amor y no la guerra —solían decirle cuando pasaban a su lado, mientras le hacían el signo de la paz. —Prefiero que me confundan con una fan de Austin Powers antes que con una prostituta —solía responder ella. Aquel muchacho sabía escuchar, la miraba con aquellos enormes ojos azules llenos de comprensión. Rayne no dejaba de preguntarse cómo podría convencerlo Escaneado por Vale Black y corregido por Taly


Nº Paginas 2—173 https://www.facebook.com/novelasgratis para llevarlo a casa y hacer que se quedara en secreto. Debía ser en secreto porque no se permitían hombres en Mercy House, sólo ex prostitutas, drogadictas y bailarinas exóticas. —Una gran familia feliz. El chico levantó la cabeza al oírla hablar y pronunció la palabra «familia», pero de su boca no salió sonido alguno. Rayne se inclinó hacia él, pero el leve movimiento sirvió para empujarlo de nuevo a la profundidad de las sombras. «Maldita sea». Aquel muchacho era más huidizo que un perro herido y estaba igual de delgado. Era evidente que lo habían abandonado, pero antes le habían dado una buena paliza. Rayne había visto a mucha gente maltratada como para saber el aspecto que tenían aun después de que las heridas hubieran desaparecido; había algo en sus ojos, algo en el modo en que se movían y hablaban, tratando por todos los medios de pasar desapercibidos. Aquel muchacho tenía esa típica mirada con la que parecía estar implorando que no le pegaran. Sólo con mirarlo, Rayne se ponía tan furiosa que habría deseado tener delante a la persona capaz de hacer algo así.


Sabía perfectamente que la violencia nunca solucionaba nada, o al menos eso era lo que siempre decía Janet. Pero claro, ella había sido monja, ¿qué otra cosa podría decir? Rayne sin embargo creía que había gente que sólo entendía una buena bofetada en sus caras de estúpidos. —Oye, ¿cómo te llamas? Creyó que no contestaría, pero unos segundos después, un pequeño susurro rompió el silencio. —Rata. Rayne se puso en pie de un salto. —¿Una rata? ¿Dónde? —No. Me llamo Rata. Rayne cerró los ojos. Estaba claro que había gente que necesitaba una buena bofetada. —¿Te llamas Rata? —Sí. —Yo no pienso llamarte así. Entonces salió a la luz, encogiéndose de hombros de un modo que no hacía sino acentuar su extrema delgadez.


—Pues ese es mi nombre —dijo sencillamente. —¿Cuántos años tienes? ¿Cinco? ¿Seis? Frunció el ceño mientras pensaba. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 3—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —No lo sé. No podía dejar a un niño de cinco o seis años solo en mitad de la oscura noche. —Vamos —dijo tendiéndole una mano—. Voy a llevarte a mi casa. El muchacho se puso en tensión y miraba su mano como si fuera algo peor que una rata. —¡No! Miró a un lado y a otro, como si tuviera intención de echar a correr, pero Rayne le bloqueó la única vía de escape. —Tranquilo… —se negaba a llamarlo Rata, sencillamente no podía. —No quiero volver. —¿Adónde? —A ese lugar horrible.


—¿Qué lugar? —No lo sé. Todos me odiaban. Rayne se identificó con la afirmación de inmediato. —Yo no te odio, todo lo contrario. El pequeño la miró durante una milésima de segundo. —De todas maneras no voy a ir. —Te puedes quedar en el trastero —le ofreció—. Nadie sabrá que estás allí. Gracias a la arena del desierto, en Las Vegas apenas se utilizaban los sótanos de las casas, por eso bajo las escaleras de Mercy House había espacio más que suficiente para otro dormitorio. Cierto era que estaba todo lleno de muebles viejos y cajas, pero eso también lo convertía en el escondite perfecto. —No —negó el muchacho con énfasis. —Escucha. No puedo dejarte aquí. No está bien que estés solo en la calle, así que te vas a venir conmigo a casa. Eso es todo. —No me gusta la gente alta. —¿Te refieres a los adultos? Esa vez asintió con el mismo énfasis que antes había negado. —Pegan. —No todos. —Sí.


—Créeme, los que viven en mi casa no te pegarían ni aunque les pagases por ello. No parecía muy convencido y Rayne no podía culparlo por ello. Tenía que sacarlo de la calle. Una vez que lo hubiera llevado a Mercy House, se hubiera Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 4—173 https://www.facebook.com/novelasgratis tranquilizado un poco y se hubiera dado cuenta de que la gente que vivía allí era diferente a los que él había conocido, saldría del sótano voluntariamente. Entonces Rayne se preocuparía por la norma que sólo permitía la presencia de mujeres. Con un poco de suerte, quizá no incluyera a los niños. —Mi madre nunca te mandaría a ese lugar tan malo —le prometió Rayne. —¿Por qué? —Porque ella también estuvo en unos cuantos. El interés se reflejó en los ojos del niño y Rayne se sintió satisfecha. Cuando salió del callejón, el muchacho la siguió hasta casa. Lo escondió en el trastero como le había prometido y después se fue a su habitación con una sonrisa en los labios. Siempre había querido tener una mascota, pero también le valía un hermano


pequeño. Todas las noches Nicole Houston subía al tejado y observaba cómo el paisaje de Las Vegas se llenaba de vida. Primero el horizonte se llenaba de brillantes puntos blancos sobre las colinas; después, a medida que la oscuridad lo inundaba todo, las colinas iban adquiriendo un color azul profundo que hacía de telón de fondo para las luces eléctricas que iluminaban la ciudad. Nicole observaba para no olvidar nunca cómo había llegado allí la primera vez. Cegada por la luces de neón, seducida por la música, el dinero y el vicio… ¿Qué huérfana sola no se habría dejado seducir? Ella había tenido más suerte que la mayoría, pues había encontrado un lugar donde vivir, una vida y un poco de esperanza. Pero precisamente el lugar del que había salido le permitía ahora hacer bien su trabajo. Nicole suspiró y se dio media vuelta. Durante la noche la ciudad parecía preciosa, pero por el día resultaba difícil imaginar un lugar menos atractivo. Las luces de colores, las lentejuelas y los destellos no eran suficientes para ocultar la fealdad que crecía en algunos rincones del mundo. —¿Nicky? ¿Estás ahí arriba? Algunos ruidos y voces precedieron la llegada de la mujer a la que Nicole


admiraba más que a nadie en el mundo. Cerca de los setenta, Janet Bristol seguía moviéndose como si no tuviera más de cincuenta y cinco. Tenía una melena larga y rojiza, aunque algo débil, más de un metro ochenta de estatura y una tendencia a vestirse como si fuera un personaje de una película de militares, ocultaban su verdadera vocación porque, durante casi cuarenta años, Janet había sido la hermana Martha Grace. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 5—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Ten —Janet le dio a Nicole un vaso de plástico y después se dejó caer sobre la única silla que había, una vieja silla que parecía estar a punto de romperse en mil pedazos. En deferencia a la cálida temperatura de aquellos últimos días del mes de mayo, que sin duda era suave si se comparaba con los cuarenta y cinco grados que se podían llegar a sentir en el verano de Nevada, Janet llevaba pantalones cortos de camuflaje y una camiseta de tirantes de color verde caqui. Se había quitado las botas militares, pero seguía llevando los calcetines negros. Los habitantes


de Las Vegas decían que Janet era ella sola un ejército de Dios, y tenían razón. Nicole miró el vaso, parecía tener vino tinto, pero sabía que no podía ser porque en aquella casa no había ni drogas, ni alcohol, ni sexo. Para ella era perfecto porque había tenido bastante de las tres cosas antes de cumplir los dieciséis. —Por otro trabajo bien hecho —dijo Janet levantando su vaso, y Nicole brindó obedientemente. El líquido resultó ser zumo de uva, pero habían hecho el mismo brindis con todo tipo de bebidas. No importaba lo que hubiera en el vaso, sino lo que simbolizaba. Habían salvado otra alma perdida. Habían añadido otro a la lista de los buenos. Últimamente, sin embargo, Nicole no se sentía una súper heroína precisamente. Quizá porque tenía una hija adolescente y se había convertido en la persona más aburrida del mundo. Nicole no pudo reprimir un suspiro que atrajo la atención de Janet. —¿Qué? —Nada. —Nada siempre es algo.


Resultaba imposible comprender que una mujer que había sido monja durante la mayor parte de su vida pudiera ser merecedora del premio a la madre del año. Cierto era que Janet había visto muchas cosas que la mayoría de las monjas no veían jamás. Se había negado a adoptar el papel de monja-profesora y se había aventurado donde muchas otras monjas jamás se habrían atrevido a ir, directa al corazón de la bestia. ¡Viva Las Vegas! Finalmente, a pesar de todas las mujeres a las que había ayudado y todas las vidas que había salvado, la congregación le había pedido que se ajustase a las normas o se marchara. Aun así, Janet no se había dejado vencer ni amargar. —Si todo el mundo va a lo suyo, ¿cómo vamos a aprender nada? —decía a menudo. A Nicole le habría gustado ser la mitad de fuerte y de válida que Janet, pero jamás podría serlo. —Suéltalo —le pidió Janet—. ¿Qué ha hecho la niña esta vez? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 6—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Nicole sonrió. Janet la conocía demasiado bien y conocía a Rayne aún mejor. ¿Qué habría hecho hacía catorce años si no hubiera sido por Janet?


Se había presentado a la puerta de Mercy House, una bailarina de striptease de dieciséis años, embarazada y con una hoja que había arrancado de las páginas amarillas en la mano. Bueno, en realidad entonces ya había dejado de bailar; en cuanto había empezado a notársele el embarazo, se había quedado sin trabajo. En Mercy House la habían acogido sin preguntas y llevaba allí desde entonces. Aquella era ahora su casa y Janet y Rayne eran la única familia que había tenido o que tendría. —Rayne oculta algo —admitió Nicole por fin. Justo en ese momento sonó el teléfono móvil de Janet. —Perdona —le dijo levantando un dedo—. Que no se te olvide lo que me ibas a contar. Con un movimiento de muñeca que habría envidiado hasta el director general más sofisticado, Janet contestó al teléfono. —¿Sí? ¿Qué? —frunció el ceño—. No, no creo que esté bien robar en un casino —siguió escuchando y después negó con la cabeza—. Jesús echó a los cambistas del templo, no les quitó el dinero —otra pausa—. Sí, ya sé que tú no eres Jesús. No sé qué me habrá hecho darme cuenta.


Janet cerró los ojos con exasperación mientras Nicole hacía un esfuerzo por no echarse a reír. El número de teléfono de su amiga circulaba en los bajos fondos de la sociedad de Las Vegas, quizá porque Janet se lo daba a cualquiera que se lo pidiera e incluso a algunos que no lo hacían. El resultado era que la gente la llamaba a todas horas para pedirle consejo y escuchar una palabra amable. Janet siempre estaba ahí. Su estilo directo pero reconfortante se había convertido en una leyenda, pero a veces las preguntas resultaban ridículas, e incluso divertidas. —Recuerda —continuó diciendo Janet—. «No robarás». Conciso y sigue siendo actual hoy en día —añadió justo antes del colgar—. Algún día voy a pedir un número de ésos en los que se gana dinero cuando te llaman. —Tú jamás cobrarías por dar un consejo. —No, pero tengo el eslogan perfecto y es una lástima no utilizarlo. Nicole la miró sin comprender. —Está bien, morderé el anzuelo. ¿Qué eslogan es ése? —«Pregúntaselo a una monja». —Muy lista. —Esa soy yo, la vieja monja lista —dijo guiñándole un ojo—. Bueno, cuéntame por qué crees que Rayne te oculta algo.


Nicole pensó en su comportamiento de los últimos días. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 7—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Está nerviosa, distraída y llega tarde a casa, algo que jamás había hecho. ¿Crees que tiene novio? —Pregúntaselo. —Ya lo he hecho. Me miró como si me hubiera vuelto loca. —Adolescentes —concluyó Janet—. No se puede vivir con ellos y no se les puede poner un collar para controlarlos. —Vaya, ahora comprendo por qué llama todo el mundo para pedirte consejo. —De nada —Janet se terminó el zumo sin inmutarse por el sarcasmo de Nicole—. Es lógico, Nicky. Vive en una casa llena de mujeres, no tiene hermanos ni padre. Nicole hizo un gesto de dolor. Janet era la única persona en el mundo que sabía la verdad sobre el padre de Rayne. Algo que ni la propia Rayne sabía. —Los padres de sus compañeros de colegio son todos magos, bailarinas o crupiers. Esta ciudad es el colmo del glamour sin dinero. Ella tiene a una antigua monja y una…


Janet se detuvo y miró el interior de su vaso como si esperara que apareciera más zumo de manera milagrosa. Janet siempre esperaba un milagro. A lo largo de los años que llevaba viviendo allí, Nicole había aprendido que había algo que distinguía a los creyentes profesionales de los aficionados; los primeros esperaban que sucedieran los milagros, los últimos simplemente tenían la esperanza de que algún día llegarían. Nicole, por ejemplo, había perdido la esperanza mucho antes de perder todo lo demás. —¿Crees que le molesta que yo soliera ganarme la vida desnudándome? Hay cosas peores. —Y nosotras las hemos visto. Y Rayne también. Nicole sintió la familiar punzada de la culpabilidad. —Quizá ahora que es más mayor no debería vivir aquí. Podría enviarla a… —¿Adónde? Nicole enarcó una ceja. —¿A la academia militar? Janet resopló antes de decir nada. —Perfecto. Tiene trece años, se supone que debe ser una maldita pesadilla. Yo me preocuparía si no lo fuera. Nicole tomó un sorbo de zumo.


—¿Puedes decir esas palabras? —Puedo decir lo que quiera, este sitio es mío. Bueno, de J.B. Grace. —Pero como sois la misma persona… Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 8—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Exacto —Janet se puso en pie—. Bueno, si queremos pagar las facturas, será mejor que J.B. se ponga a trabajar con el lápiz y el papel. J.B. Grace, alter ego de Janet, era una autora de libros cómicos que la mantenía. Después de abandonar la iglesia, Janet había hecho varias intervenciones para proteger a sus chicas que habían acabado con gran parte de sus fondos. Hacía algunos años Nicole se había encontrado con un cuaderno con unos dibujos que ilustraban con todo detalle la historia de un luchador contra el crimen llamado Ángel de Luz. El héroe aplicaba castigos propios del Antiguo Testamento a una serie de malhechores que estaban causando estragos en las calles de una ciudad del estilo de Las Vegas. Al verse descubierta por Nicole, Janet había admitido que escribía para descargarse de la frustración que le provocaban los males del mundo. En aquellas historias, Nicole había reconocido muchas de las terribles experiencias que


les habían contado las mujeres que habían pasado por Mercy House. La diferencia era que en el mundo del Ángel de Luz los malos siempre pagaban por sus fechorías, a veces muy duramente. Nicole no había tardado en engancharse a la historia. Igual que muchas otras personas que habían convertido los libros del Ángel de Luz en una publicación de culto que reportaba el dinero suficiente para financiar Mercy House y asegurarles un techo bajo el que vivir aquellos meses en los que llegaba el momento de pagar el alquiler y no tenían nada. —¿Podrías decidir para quién va a ser la habitación de Carolina? Nicole parpadeó y miró a Janet, que estaba a punto de desaparecer en las escaleras que conducían a la casa. —¿Qué? —Busca a alguien, Nicky. Yo estoy muy ocupada. —Pero… pero… Siempre era Janet la que escogía a las mujeres que vivirían en Mercy House. Parecía tener un sexto sentido para reconocer a aquéllas que estaban a punto de cambiar. Carolina, por la que acababan de brindar, había acudido a ellas procedente de una de las casas de fiestas que había a las afueras de la ciudad. Había estado allí ocho meses y se había marchado esa mañana, con enormes ganas de empezar una nueva


vida como ayudante del ayudante del chef de un lujoso restaurante de San Francisco. Las mujeres que estaban dispuestas a empezar de nuevo, pero no sabían cómo hacerlo, eran bienvenidas en Mercy House. Pero para conseguirlo, debían desear esa oportunidad con todo su corazón. Janet siempre había podido ver la mujer que se escondía bajo tanta fachada dura y valiente. Nicole, por el contrario, no estaba segura de poder hacerlo. ¿Qué pasaría si elegía a alguien que no debía? —Elige —insistió Janet—. Sólo porque hayas tomado algunas decisiones equivocadas en el pasado no significa que no puedas tomar una buena. A menos, por supuesto, que te niegues a tomar decisión alguna. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 9—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Las decisiones que tomé a los dieciséis años no cuentan. —Yo no me refería a cuando tenías dieciséis años. El corazón le dio un doloroso vuelco. —Prometiste no hablar de eso. —¿De verdad? Parece que la edad me hace olvidar las cosas. —Mentirosa.


Aunque la voz de Nicole sonaba tranquila y la expresión de su rostro no había variado, tenía las manos empapadas en sudor y se le había acelerado el pulso. No podía hablar del pasado. No iba a hablar de él. —¿Dónde está Rayne? —preguntó de pronto Nicole. Janet apretó los labios. Sabía perfectamente lo que su amiga trataba de hacer porque era lo que hacía siempre. Cuando él salía, o amenazaba con salir en la conversación, Nicole cambiaba de tema inmediatamente. Rayne era siempre una buena opción. —Estaba sombreando uno de mis dibujos. —¿Y los deberes? —Ya los ha hecho. O al menos eso me ha dicho. —Ya —Nicole se dirigió a la escalera—. Prefiero comprobarlo. Janet no parecía tener intención de moverse de donde estaba. Como Nicole no quería chocar con aquella guerrera amazona, se vio obligada a pararse a escuchar. —Nicky, no puedes huir de todo lo que te hizo sufrir en el pasado. De todos tus errores. No es sano. Ni para ti ni para Rayne. —No estoy huyendo de nada. Simplemente no quiero cometer más errores.


—Eso tampoco es sano. —No me gusta meter la pata, no creo que eso sea un crimen. —Hay una gran diferencia entre querer hacer bien las cosas y no hacer absolutamente nada por miedo a cometer un error. —Hago muchas cosas. Cualquiera diría que soy una triste recluida que no sale nunca de casa. Janet la miró con gesto irónico. —¡Salgo muchas veces! —Eres más monja de lo que lo fui yo nunca. —No es cierto. —Vamos, Nicky. Tienes veintinueve años y no tienes una cita desde… ¿cuándo? Ni siquiera lo recuerdo. —No me gustan las citas —dijo, desdeñosa. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 10—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —No es sano. —Bueno, pues comeré más verduras. —Empiezo a creer que lo que no te gustan son los hombres. —¿Qué tienen de bueno?


—No puedes culpar a nadie excepto a ti misma. Si le hubieras contado lo de Rayne, él habría vuelto. —Y habría dado la espalda a todo lo que deseaba. No podía arruinarle la vida. —¿No crees que eso debería haberlo decidido él? —No, porque no habría decidido lo correcto. —¿Quién eres tú para decir qué está bien y qué está mal? ¿Has aprendido a caminar sobre las aguas últimamente? Nicole levantó las manos con gesto de frustración. Era imposible discutir con una monja. —Lo hecho, hecho está. Ya no puedo cambiarlo. —No deberías haberle dicho a Rayne que estaba muerto. Algún día esa mentira te pasará factura. —Me parece que últimamente pasas demasiado tiempo con Rayne. —Y tú sigues cambiando de tema. —Nunca dije que estuviera muerto. Dije que se había ido y era cierto. —Alguna vez tendrás que decírselo. Entonces ella… —Me odiará. —Iba a decir que querrá conocerlo. Eso era precisamente lo que más temía Nicole.


Rayne no pretendía fisgonear. Pero ¿quién escondía secretos en la Biblia? ¿No sería pecado? Había ido a la habitación de su madre igual que hacía todos los días antes de cenar. Algunos días ella estaba allí, esperándola; otros, como aquél, estaba en el tejado pensando o hablando con Janet. Quizá debería haber bajado al sótano a ver qué tal estaba el muchacho, pero tendría que hacerlo más tarde para llevarle comida y no quería desaparecer tantas veces. Si lo hacía, alguien acabaría por preguntarse qué estaba pasando e iría tras ella. Así que se tumbó sobre la cama de su madre a esperar, pero no tardó en aburrirse. El único libro que tenía lo bastante cerca como para alcanzarlo sin levantarse era la Biblia y, nada más pasar unas páginas, se encontró con aquel papel. Con el número de teléfono de su padre. Sintió un escalofrío al pensar que aquello lo había escrito un hombre que ahora estaba muerto. Acarició aquellas letras Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 11—173 https://www.facebook.com/novelasgratis y aquellos números con los dedos temblorosos y lo imaginó escribiéndolo, dándole la nota a mamá y despidiéndose de ella con un beso. Después había desaparecido de


sus vidas, había muerto demasiado joven. Rayne no sabía bien el motivo por el que se había marchado ni cómo había muerto. Su madre siempre se ponía nerviosa cuando le preguntaba sobre su padre, por lo que Rayne había dejado de hacerlo. Suspiró dramáticamente. Su madre debía de haberlo pasado mal, de eso no tenía ninguna duda. La habían abandonado a las puertas de la iglesia de San Nicolás de Houston cuando era sólo un bebé. De ahí procedía su nombre, Nicole Houston. Después había pasado de casa en casa hasta que uno de sus hermanos adoptivos había tratado de ser algo más que un hermano con ella. —Asqueroso —farfulló Rayne al recordarlo. Otro que necesitaba una buena bofetada. Entonces Nicole se había subido a un autobús y, al llegar a Las Vegas, había intentado conseguir un buen empleo por todos los medios, algo imposible para una adolescente fugitiva. Su belleza, el cabello largo y rubio, los ojos azules y las generosas curvas de su cuerpo le habían valido para acabar como bailarina exótica en lugares en los que no eran muy minuciosos comprobando la mayoría de edad de las empleadas. La madre de Rayne había sido muy sincera con ella sobre lo que había hecho en


aquella época, lo horrible que había sido y los motivos que la habían llevado a cometer todos y cada uno de sus errores. Nunca había tenido el menor problema en charlar de todo, excepto del padre de Rayne. —Supongo que debe de ser una asco que tu novio se muera dejándote embarazada —murmuró Rayne para sí. Ni siquiera tenían una foto. Lo único que Rayne sabía de su padre era su nombre, que tenía el pelo oscuro, los ojos azules y que era de Illinois. Siempre había supuesto que se parecía a él ya que no se parecía nada a su madre. Pelo negro, ojos verdes, de dónde habían salido, seguramente nunca lo sabría, y… Rayne resopló con furia al pensar en su cara de pícara, su cuerpo pequeño y sus inexistentes pechos. Le frustraba enormemente ser la chica más baja y más plana de todo el colegio. Sobre todo teniendo en cuenta que sus compañeros de trece años se referían a su madre como «el bombón». —¡Maldita sea! —protestó Rayne sentándose en la cama. Al principio temió que Janet apareciera y la regañara por utilizar esas palabras, pero ni siquiera ella podía oír a través de las puertas cerradas, aunque Rayne a veces llegaba a creer que sí podía. Estaba a punto de devolver la nota a donde la había encontrado cuando una


vocecilla la hizo titubear. «¿Por qué no llamas a ver qué pasa?». Rayne inclinó la cabeza, consideró la idea y luego se encogió de hombros. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 12—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Sí, ¿por qué no? Agarró el teléfono de su madre y marcó el número rápidamente. Unos segundos después oyó la voz de un hombre al otro lado. —¿Hola? De pronto Rayne no supo qué decir. ¿A quién estaba llamando? ¿Y por qué? —Oye, te oigo respirar. ¿Eres Zsa Zsa? —el hombre resopló y después habló a alguien a gritos—. La niña ha vuelto a agarrar el teléfono. —No, no. Yo… —¿Hola? Rayne abrió la boca y después volvió a cerrarla. Miró la nota que aún tenía en la mano y dijo: —Aaron Luchetti.


—Ah, perdón. Pensé que eras la hija de mi hermana. Aaron no está en estos momentos. ¿Quieres dejarle un mensaje? «¿No está en estos momentos?». Rayne se quedó helada. —¿Oye? ¿Sigues ahí? Tuvo que mover con fuerza la cabeza para reaccionar. Todo le daba vueltas. —Eh, sí… Quiero decir, no, no quiero dejar ningún mensaje, gracias. Rayne colgó el teléfono y se quedó mirándolo como si fuera a morderla. Su madre le había mentido. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 13—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 2 Rayne no estaba en la habitación de Nicole y ese simple hecho hizo que Nicole se inquietara. La niña andaba metida en algo y Nicole iba a descubrir de qué se trataba, pero antes tenía que encontrarla. No estaba en la habitación de Janet y las cuatro mujeres que vivían en la residencia tampoco la habían visto. La cocina estaba vacía, igual que los tres cuartos de baño. ¿Dónde estaba? En otro tiempo, Mercy House había sido una residencia para crupiers de los casinos del centro. En la época en la que la mafia dirigía el Glitter Gulch, el


centro de Las Vegas, y la calle Fremont era el corazón de la acción. Pero esos días habían quedado atrás. Ahora la zona que atraía a los turistas era el Strip, donde se habían construido nuevos casinos a modo de parques de atracciones para adultos. Se había intentado por todos los medios que la gente volviera al centro, con ideas como The Freemont Street Experience, un espectáculo suave que se proyectaba permanentemente en una gran pantalla en Glitter Gulch. La iniciativa había obtenido un éxito relativo, pero el espectáculo era objeto de las bromas de los habitantes de la ciudad. Se afirmaba que, una vez se veían las imágenes de estética kisch de la pantalla, no merecía la pena verlas otra vez. Mercy House se encontraba varias manzanas al norte de Fremont, en la frontera de una zona de no muy buena reputación. Pero era allí donde debían estar si aspiraban a ayudar a aquéllas que más lo necesitaban. Nicole abrió la puerta del trastero y gritó: —¿Rayne? Algo se movió al fondo y Nicole cerró la puerta de golpe. A los ocho años había pasado varios días encerrada en un sótano sucio y sombrío y desde entonces no le gustaban los lugares pequeños y oscuros. Otra pequeña fobia que merecería la pena tratar con un psiquiatra. De camino a su dormitorio, Nicole se detuvo a pensar en la idea. Nunca había


ido al psiquiatra porque sentía una desconfianza innata hacia todos aquéllos que representaban algún tipo de autoridad, pero quizá debería hacerlo. Sabía que tenía problemas. Y grandes. Deseaba tanto que Rayne fuera una persona normal que la posibilidad de que no fuera así no la dejaba dormir por las noches. Le aterraba no saber criar a su hija porque ella nunca había tenido una madre y no tenía la menor idea de cómo serlo ella. Tantos años yendo de casa en casa habían hecho que Nicole sintiera una tremenda confusión respecto a los patrones familiares. Había recurrido a los libros para llenar los vacíos emocionales y había llegado a la conclusión de que probablemente aquella casa no era el mejor entorno para una adolescente impresionable como Rayne. Pero era el único que tenían. Allí tenía un trabajo que le gustaba y que se le daba bien, tenían un lugar donde vivir y el apoyo y la amistad de Janet. Nicole y su hija seguirían saliendo adelante. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 14—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Rayne? —preguntó, y abrió de nuevo la puerta de su dormitorio. Seguía vacío. Pero al observar la habitación con más atención que antes


empezó a sentirse inquieta. Había algo diferente. Otras veces al entrar a su habitación había tenido la sensación de que alguien había tocado sus cosas. Normalmente significaba que una de las nuevas residentes se había venido abajo y había entrado allí con la esperanza de encontrar una dosis o el medio de conseguirla. Como Nicole no tenía ningún tipo de droga, no la había tenido nunca y probablemente nunca la tendría, no había peligro. Esas cosas eran normales en Mercy House. Lo que no era normal era que alguien hubiera tocado la Biblia que siempre estaba sobre su mesita de noche. Nicole no había hablado con Dios desde… bueno, desde siempre, así que la Biblia que le habían regalado al llegar a Mercy House no había sido de demasiada utilidad. No la había abierto nunca excepto aquella vez. Nicole agarró el libro y hojeó los pasajes del Edén y del diluvio, después los profetas y los discípulos. ¿Dónde lo había puesto? Pasó unas páginas más hasta que apareció un trocito de papel que cayó directamente al suelo. La imagen de aquel papel la inquietó. Volvió a mirar a la Biblia y resopló. —El libro de la Revelación. Bueno, Janet siempre dice que Dios tiene mucho sentido del humor. Se inclinó a agarrar la notita del suelo. Allí estaban sus palabras escritas a mano, esas palabras que había utilizado como despedida. Llámame si me necesitas. Aaron Luchetti.


Habían pasado catorce años y aquella nota seguía haciéndola enfadar igual que la primera vez que la había leído. Había suspirado al decir su apellido como si no supiera de qué Aaron se trataba. Como si pudiera olvidar al padre de su hija. —Volveré en cuanto encuentre a mi padre —susurró Rayne. —No. El muchacho, que jamás se acercaba a menos de un metro de ella, prácticamente saltó sobre ella cuando Nicole abrió la puerta del trastero y llamó a Rayne. Pero Rayne sabía que no se atrevería a bajar; odiaba los lugares oscuros… y parecía que también odiaba la verdad. Sintió una rabia tan fuerte que se le formó un nudo en la garganta. Ése era el único motivo por el que sentía ganas de llorar. El único. Porque su madre llevaba toda la vida mintiéndole, no porque no quisiera dejar allí al muchacho. —¿Cómo que no? —le preguntó sin darse cuenta de que la tensión la había hecho hablar más alto de lo que habría querido. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 15—173


https://www.facebook.com/novelasgratis El niño se escabulló tras la caja de cartón en la que dormía y después se asomó a mirarla. —No volverás. La gente que me gusta nunca vuelve. Rayne suspiró. Empezaba a tenerle cariño, pero no podía llevarlo con ella. No podía. Antes de hacer la maleta y bajar al sótano, Rayne se había colado en el despacho para conectarse a Internet. No le había costado mucho comprobar que el número de teléfono al que había llamado era de Gainsville, Illinois. Apenas tenía dinero para llegar a aquel lugar en mitad de ninguna parte, así que mucho menos podría permitirse llevarse al niño. —Es una misión de búsqueda —dijo ella—. ¿Sabes lo que es eso? —No. —Como Indiana Jones en busca del Arca perdida. —¿Quién? Rayne frunció el ceño. Pobre muchacho. Seguramente no había visto una película en toda su vida. —No importa. Los héroes y las heroínas tienen misiones en las que tienen que ir


en busca de algo o alguien importante que les cambiará la vida para siempre. Yo tengo que encontrar a mi padre. —¿Puedes buscar uno para mí también? —preguntó el pequeño, maravillado. Rayne no sabía qué decirle, por eso no dijo nada durante un tiempo. —Tengo que irme —dijo por fin después de aclararse la garganta—. Aquí estarás bien, te lo prometo. —Promesas —murmuró el niño al tiempo que negaba con la cabeza—. Nadie cumple lo que promete. ¿Estaba tratando de hacer que se sintiera mal? Rayne dio un paso hacia él y observó su rostro pequeño, inocente y lleno de manchas. Dios, se estaba chupando el dedo. Ahora tendría que llevárselo consigo. —Está bien —dijo mirando al cielo y negando con la cabeza—. Puedes venir. Una enorme sonrisa apareció en la carita del muchacho. —Pero nada de chuparte el dedo, ni de lloriquear. Y tendremos que hacer autostop parte del camino porque no tengo bastante dinero para comprar dos billetes a Illinois. —Vale —convino él—. Pero… —el muchacho se metió la mano en el bolsillo y volvió a sacarla—. ¿Es suficiente? Tenía la manita llena de dinero, de billetes de veinte y de cincuenta dólares. —¿De dónde has sacado todo eso?


El niño se encogió de hombros y Rayne prefirió no insistir. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 16—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Una cosa más —continuó diciéndole después de que él le diera el dinero —. No pienso llamarte Rata, así que será mejor que escojas un nombre. —Vale. Salieron de la casa sin que nadie los viera. No fue difícil porque en Mercy House había toque de queda y Rayne estaba rompiéndolo. La temperatura era bastante fresca, como lo era siempre después de que el sol se ocultara en el desierto. Rayne miró al muchacho. No tenía nada excepto la ropa que llevaba puesta: unos pantalones demasiado cortos y demasiado anchos y una camiseta que en otro tiempo debía de haber sido blanca, pero había adquirido un tono grisáceo. Necesitaba ropa nueva, pero Rayne dejaría el problema para otro momento. De pronto se dio cuenta de que estaba temblando. —Espera.


Rayne sacó una sudadera de la mochila y se la puso. Al menos había conseguido que dejara de sobresaltarse cada vez que se acercaba a él. La sudadera le llegaba por las rodillas. —Gracias —dijo él tocando el suave material como si acabaran de regalarle la luna. —Es que no quiero que me retrases porque te pongas malo. Rayne volvió a echar mano de la mochila para sacar una vieja gorra de béisbol que se puso metiendo todo el pelo en el interior. Se había puesto la ropa más vieja y aburrida que tenía, prendas sin color, sin estilo. No le gustaban nada, pero necesitaba pasar desapercibida si no quería que la devolvieran a casa antes de haber empezado siquiera el viaje. La estación de autobús no estaba lejos de Mercy House. El vestíbulo estaba lleno de gente, algunos de ellos los miraron, pero nadie mostró interés en ellos. Había algo en Las Vegas, quizá las luces, el ruido y las promesas de ganar en el juego, que hacía que todo el mundo estuviese centrado en sus propios problemas. Otra ventaja era que el ambiente de la estación era tan ajetreado como el del aeropuerto. Muchos visitantes de Las Vegas acababan teniendo que volver a casa de la manera más barata después de unos días en los que el juego les había quitado casi todo lo que llevaban. Aquella noche nadie los miraría dos veces, y menos aún los


recordarían. La madre de Rayne pensaba que ella no era capaz de desenvolverse sola en el mundo, pero Rayne iba a demostrarle que se equivocaba. Iba a conocer a su padre, a descubrir la verdad. ¿Sabría él que existía? ¿Le importaría? ¿Quién era el malo… la madre en la que siempre había confiado o el padre al que no conocía? *** Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 17—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Nicole no perdió los nervios hasta la medianoche. Para entonces ya había llamado a todos los conocidos de Rayne e incluso a gente que su hija ni siquiera conocía. La casa entera se había movilizado; las chicas y Janet habían ido a todos y cada uno de los rincones de la ciudad, pero no había ni rastro de Rayne. A la una de la madrugada llegaron dos policías que le hicieron las preguntas de costumbre. —¿Han discutido usted y su hija? —No.


—¿Cree que pueda haberse escapado de casa? —No. —¿Tiene novio? —No. —¿Adónde cree que puede haber ido? —No tengo la menor idea. Los agentes intercambiaron una mirada que hizo que Nicole apretara los dientes. Prácticamente podía oír lo que estaban pensando; no prestaba atención a su hija ni la conocía. La niña había crecido sin control y ahora se había escapado. Pero eso no era cierto, de hecho nada estaba más lejos de la realidad. Si acaso, Nicole le prestaba demasiada atención a Rayne, pues siempre había tratado de cumplir ella sola el papel de padre y de madre. Lo sabía todo sobre su hija, o creía haberlo sabido… hasta esa noche. —Echaremos un vistazo, señora Houston. Llámenos si se pone en contacto con usted, ¿de acuerdo? —¿Eso es todo? —Nicole los miró con incredulidad—. Mi hija de trece años ha… ha… Movió las manos con desesperación. No podía seguir hablando, no podía pensar. Quizá si no lo decía, no sería verdad. Su hija no había desaparecido. Respiró hondo y volvió a intentarlo:


—Está ahí fuera, sola y lo único que van a hacer ustedes es echar un vistazo. —No podemos hacer mucho más, señora —dijo uno de los agentes evitando su mirada—. No hay nada que indique que pudiera tratarse de un secuestro o de cualquier otro acto delictivo. El hecho de que se llevara todo su dinero y algo de ropa da a entender que se ha escapado. En esos casos lo normal es que vuelva voluntariamente, la mayoría lo hacen. Pero fueron los fantasmas de aquellos que no lo hacían los que mantuvieron despierta a Nicole toda la noche. O quizá fueron las dos cafeteras que se bebieron Janet y ella después de la búsqueda por toda la ciudad. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 18—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Ya está bien —dijo Janet cuando habían aparecido en el cielo las primeras luces del amanecer y Rayne seguía sin volver—. Te vas a ir a la cama ahora mismo y yo también. —No puedo. —Tienes que echarte un rato o te vendrás abajo y eso no sería de mucha ayuda para Rayne.


—¿Pero y si estoy durmiendo mientras ella…? —¡No! —la detuvo Janet automáticamente—. No pienses en eso. Hasta que sepamos algo con seguridad, pensaremos que Rayne tiene una rabieta por algo… —Rayne nunca tiene rabietas —protestó Nicole. —Querrás decir que no las tenía. Nicole suspiró. Su amiga tenía razón. Rayne estaba diferente y a ella le estaba costando relacionar los arrebatos emocionales que había tenido su hija últimamente con la niña tranquila y siempre dispuesta a ayudar que Nicole conocía. —Las cosas cambian —continuó Janet—. Quién sabe qué le habrá pasado. Tiene trece años. —Hablas como si Rayne hubiera sido suplantada por un extraterrestre. —Eso es la adolescencia. —Estupendo. Janet le dio unas palmaditas en el hombro a su amiga. —Vas a ver como no tarda en aparecer. Entonces quedará castigada de por vida y perderá todos los privilegios. Que es lo que te pasará a ti si no te acuestas inmediatamente. —Está bien —respondió Nicole haciendo un esfuerzo por esbozar una


sonrisa— . Pero sólo una hora, después seguiré buscándola. —Y yo te acompañaré. Se separaron en la puerta del dormitorio de Nicole. Lo primero que vio al entrar fue la Biblia. Recordó la sensación que había tenido antes de que alguien había estado en la habitación. ¿Y si ese alguien había sido Rayne? ¿Y si…? Nicole se sentó en la cama y abrió la Biblia por el Libro de las Revelaciones, que ya no le parecía divertido. Miró la nota con gesto dubitativo. Quizá Rayne la hubiera visto, pero aun así… La niña sabía el nombre de su padre, pero ¿y si…? Nicole farfulló una maldición entre dientes y marcó el número. Aaron Luchetti acababa de terminar sus labores matinales y estaba entrando en la casa con la intención de desayunar cuando oyó que sonaba el teléfono. Ni siquiera Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 19—173 https://www.facebook.com/novelasgratis se preguntó si la llamada sería para él porque Ezra, su único amigo, había cerrado la taberna que tenía en Gainsville para irse a Costa Rica a construir un orfanato. Acostumbrado a ese tipo de cosas, Aaron se había limitado a encogerse de hombros y


desear buena suerte a su amigo. Pero su marcha había reducido a cero el número de llamadas que recibía Aaron. Dean contestó con su encanto habitual. Aaron escuchó a su hermano mientras se quitaba las botas y las dejaba en el porche. Sabía que sus padres estaban en Tahití, pero eso no significaba que su madre no fuera a darse cuenta de que alguien había dejado huellas en el suelo. Podía imaginársela sentada en la cama en mitad de la noche acusándolo implacablemente. Su madre a veces daba miedo. —¿Quién? ¿Padre? ¿Qué? No, está en Tahití. ¿Quiere dejar algún mensaje? Al sonido del teléfono al colgar le siguió una maldición. Aquel comportamiento no era de extrañar en Dean, pero de todos modos Aaron sintió curiosidad. De los seis hermanos Luchetti, sólo Aaron y Dean seguían trabajando en la granja a tiempo completo. Evan, el más joven de la familia, trabajaba en otras granjas y hacía trabajos esporádicos si se le necesitaba. Su hermana, Kim, llevaba casada más de un año y estaba muy ocupaba con su propia granja, su marido y su hija. Los otros dos hermanos estaban Dios sabía dónde haciendo Dios sabía qué, que era lo normal en Bobby y Colin. Aaron entró a la cocina, se sirvió un café y le quitó a Dean la tostada que acababa de salir del tostador mientras su hermano buscaba… cualquier cosa que


comer en la nevera. —¿Quién era? —le preguntó después de dar un mordisco a la tostada. Al verlo, Dean frunció el ceño y se la quitó de las manos. Como era mucho más grande a pesar de tener varios años menos que Aaron, Aaron no opuso resistencia. —¡Le has dado un mordisco! —protestó tirándosela a la cara. —¿Qué más te da? Tú comes comida de perro. —No desde que cumplí los cuatro años. —Pero entonces te gustaba. —También tú me gustabas entonces y lo superé. Aaron ocultó la sonrisa tras la taza de café. La sinceridad de Dean podía sacar de los nervios a mucha gente, pero Aaron siempre le había gustado, incluso cuando iba cargada de sarcasmo e irreverencias, que era lo más habitual. Continuó comiéndose la tostada de su hermano sin ningún remordimiento. Llevaba levantado desde antes del amanecer y tenía hambre. La granja estaba equipada con los más modernos sistemas de ordeño, pero resultaba difícil desprenderse de las viejas costumbres, así que los Luchetti seguían supervisándolo todo. Además, siempre había cerdos o pollos a los que alimentar y montones de


cosas desagradables que limpiar. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 20—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Aquel día Dean estaba libre para hacer lo que hiciera normalmente mientras Aaron trabajaba como un esclavo y sus padres se encontraban en Tahití. Eso le hizo recordar la pregunta inicial. —¿Quién llamaba? —Una mujer, pero ha colgado sin decirlo. Aaron frunció el ceño. —¿Con quién quería hablar? —Con papá, creo. —¿No lo sabes? —Dijo que quería hablar con el padre Luchetti. Le dio un vuelco el corazón al oír aquello. El resto de tostada que quedaba se le cayó de las manos. Dean lo miró a los ojos. —¿Crees que se refería a ti? —No soy, ni he sido nunca, el padre Luchetti.


—Entonces debía de referirse a papá —dijo Dean encogiéndose de hombros y volviendo a la comida. —Supongo —convino Aaron, aunque en realidad sabía que no era así. Miró al teléfono. Había una manera de averiguarlo, pero para ello tenía que hacerse con el teléfono en privado antes de que hubiera otra llamada. —Voy a ducharme. —De eso nada. Primero yo. —Me parece que no. Aaron hizo el gesto de correr hacia el baño y eso sirvió para que su hermano se le adelantara. —¡Te gané, como siempre! —le dijo con gesto triunfal. La puerta del baño se cerró unos segundos después. Si Aaron no hubiera tenido la sensación de estar perdiendo el control y metiéndose de lleno en el pasado, se habría reído de lo fácil que resultaba manipular a su hermanito. Atravesó la cocina en dos grandes zancadas, agarró el teléfono y marcó asterisco sesenta y nueve. Ella contestó de inmediato, como si estuviese sentada al lado del teléfono. —Casa de la Caridad, ¿dígame?


Sabía que sería ella, ¿quién si no llamaría preguntando por el padre Luchetti? Aun así, se le encogió el corazón al oír su voz después de tantos años. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 21—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Había oído sus palabras dulces y sexys miles de veces en sus sueños, pero no había hablado con ella desde que se había marchado de Las Vegas hacía ya casi catorce años. Había esperado que lo llamara, incluso había rezado pidiendo que lo hiciera, pero había pasado un mes y otro, y después un año tras otro, y Aaron había dejado de sobresaltarse cada vez que sonaba el teléfono. —Nic —dijo él y, automáticamente, sintió cómo a ella se le cortaba la respiración. Un sonido que le hizo pensar en sábanas arrugadas y cuerpos desnudos. La primera vez que había estado con una mujer. —Aaron, ¿por qué me llamas? —Porque tú me has llamado a mí. —N… no. —He dado a la última llamada recibida y has contestado tú, Nic.


La oyó maldecir entre dientes. —Pensé que estabas en Tahití. —El que está en Tahití es mi padre. —Ah. Se hizo un silencio ensordecedor, el silencio que provocaban las cosas que nunca se habían dicho. Así que Aaron decidió decir algo… una estupidez. —¿Qué tal estás? —Bien, ¿y tú? —Muy bien —murmuró él. No podía creer que estuvieran teniendo una conversación tan tonta. ¿Cuántas veces había imaginado lo que le diría si alguna vez lo llamaba? Demasiadas. Sin embargo ahora era incapaz de decir nada de lo que había pensado. ¿Cómo podría decirle que seguía pensando en ella cada día, que recordaba la suavidad de su piel, el dulce sonido de su risa y la sal de sus lágrimas? Nicole era la mujer más bella, voluptuosa y tentadora que había conocido en toda su vida. La tristeza que había visto en sus ojos y la necesidad de su corazón le habían cautivado. —¿Por qué has preguntado por el padre Luchetti? —Que yo sepa, es así como uno se dirige a los curas, ¿no es cierto? —Yo no soy cura. Esperó a que ella le hiciera las inevitables preguntas, pero lo único que oyó


fue el sonido del teléfono al colgar. Aaron se quedó mirando el auricular durante varios segundos. Podría volver a llamarla, pero no creía que fuera a contestar. Y él quería que contestara, no sólo al teléfono, sino a una pregunta muy importante. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 22—173 https://www.facebook.com/novelasgratis ¿Por qué lo había llamado? No obtendría la respuesta por teléfono. Pero quizá sí si iba a Las Vegas a hablar con ella. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 23—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 3 ¿Aaron Luchetti no era cura? ¿Desde cuándo? Nicole lanzó una mirada de odio al teléfono como si la máquina fuera el origen de todos sus problemas. No debería haber colgado hasta averiguar toda la verdad, pero la conmoción había sido demasiado fuerte.


Tenía las manos heladas y temblorosas. ¿Cómo era posible que con sólo oír su voz se sintiera como si la hubiera besado por primera vez? Lo cierto era que su primer beso había sido algo impactante, algo con lo que llevaba soñando desde entonces. El primer beso y el primer abrazo amable y excitante que ella había sentido. El cansancio hizo que la luz parpadease ante sus ojos. Nicole se tumbó en la cama y se permitió recordar. En aquel entonces Nicole llevaba tres meses trabajando de bailarina de striptease, bailarina exótica, aunque la verdad era que lo único exótico que había habido en aquel lugar era que no hubiera ratas en los camerinos. Porque, para ser un local de striptease, el Kitty Kat tenía mucho estilo. Ya no sentía vergüenza por tener que quitarse la ropa, quizá porque sabía que la única alternativa era la prostitución. Nicole daba las gracias a su estrella de la suerte por poder ganar lo bastante para sobrevivir. Otras no eran tan afortunadas. Por un lado, la falta de dinero había sido una bendición ya que había cortado de raíz cualquier afición a las drogas. Muchas chicas necesitaban algo que las ayudara a olvidar lo que ocurría en sus vidas. Nicole no había sido diferente, pero ella había decidido que prefería dejar las drogas y enfrentarse a la música y a las miradas lascivas con sobriedad en lugar de vivir en la calle o tener que volver al lugar del que procedía.


No habría sabido decir en qué momento se había fijado por primera vez en el joven que se sentaba todas las noches en la primera fila. Lo que sí sabía era que era diferente a los demás. Él no se bebía al menos dos copas sin pestañear y luego pedía las demás sin apartar la mirada del escenario, de ella. No, él pedía los cócteles y los dejaba reposar; las gotas de condensación caían por el cristal y después formaban un charquito en la mesa antes de caer al suelo. Y jamás tocaba esas bebidas. Jamás. Tampoco le miraba el cuerpo, sólo la cara. Y lo hacía con un gesto dulce y amable, con una sonrisa nada amenazadora. Era muy extraño, tanto que Nicole empezó a ponerse nerviosa. En aquella época, su autoestima había estado totalmente ligada a su cuerpo; su éxito se medía por el dinero que conseguía mostrando ese cuerpo. Por eso cuando se dio cuenta de que aquel joven se negaba a mirarla siquiera más abajo del cuello, Nicole temió estar perdiendo su atractivo. Si era así, ¿qué haría? Su cuerpo era lo Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 24—173 https://www.facebook.com/novelasgratis único de valor que poseía. Nunca terminó sus estudios y no tenía oficio alguno. No


tenía nada. Así que empezó a bailar con más ímpetu, a mover más la melena y acercarse un poco más. Su misión era conseguir que la mirara no sólo a la cara. Pero pasaban los días y no lo conseguía. Entonces una noche al salir del club, el joven estaba esperándola y Nicole descubrió qué hacía allí: —Dios me ha encomendado una misión —le dijo. Nicole se rió en su cara, pero lo que la sorprendió fue que él también se rió. —Lo sé, parece una película. Pero es cierto. Ella lo miró boquiabierta. —¿Qué eres, cura o algo así? —Todavía no, pero lo seré algún día. Su rostro resplandecía de satisfacción. Nicole no sabía cómo tratar a alguien completamente entregado a Dios. Que un hombre como Aaron, joven, fuerte, inteligente y sin defectos aparentes, quisiera pasar la vida solo le intrigaba y le maravillaba al mismo tiempo. Aunque debería haber echado a correr y no haber parado, se quedó allí. Y se enamoró de él. Su primer error. ¿Pero qué era un error entre tantos? Rayne había sospechado desde el principio que al niño le pasaba algo. ¿Por qué


iban a haberlo abandonado si no? Después de llevar una hora con él en el autobús, empezó a intuir de qué se trataba. No podía estar quieto. No dejaba de moverse de un modo u otro; daba golpecitos con un pie, empezaba a temblarle una pierna o lo tocaba todo con las manos. Trató de mantenerlo entretenido haciéndolo pensar en nombres, pero su atención no tardaba en desviarse al paisaje que había al otro lado de la ventana o a otro pasajero. Rayne recuperaba su atención proponiéndole un nombre nuevo, nombres que el muchacho rechazaba con una sonrisa o con una risilla nerviosa. Aparte de la suciedad que cubría su rostro, el niño era adorable. Tendría que lavarlo pronto porque la gente empezaba a mirarlos, aunque quizá las miradas se debían a sus continuos movimientos y no a las manchas que cubrían su rostro o al olor a pies que lo seguía allí donde fuera. —¿Luigi? —le preguntó—. ¿Pascal? ¡Ya lo tengo! Ludwig. Él resopló y le dio una patadita más al asiento de delante, a lo que la señora que lo ocupaba se volvió y habló a Rayne con ofuscación: —¿No puedes darle una pastilla?


Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 25—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Qué? —Es evidente que es hiperactivo. Hay pastillas para eso. —No es… —Pues está claro que le pasa algo —dijo la mujer observando detenidamente al muchacho y después a ella—. Este niño tiene síndrome de abstinencia. ¡Qué vergüenza! Rayne se quedó boquiabierta. La mujer creía que era su hijo y que ella había tomado drogas durante el embarazo. Pero eso no fue lo que más la escandalizó, sino que alguien pudiera decirle algo tan desagradable a un completo desconocido en un sitio público y delante de un niño. El mundo estaba lleno de misterios. Un sollozo atrajo la atención de Rayne a unos ojos llenos de lágrimas. —Yo no tomo drogas, Rayne. Te lo prometo. La droga es lo peor del mundo. —Lo sé —se puso sus piernas encima del regazo para que no pudiera seguir pateando el asiento y después miró a la mujer—. Estará orgullosa. La señora se dio media vuelta sin decir nada.


—Ni caso —susurró Rayne al muchacho. Él estaba chupándose el dedo de nuevo y no contestó. Rayne miró unos segundos el asiento delantero, haciendo un esfuerzo por no dejarse llevar por la tentación de darle ella misma una buena patada pues sabía que no podía dar tan mal ejemplo. Después miró por la ventana. Ser madre no era nada divertido. Los kilómetros pasaban tan rápido como las horas. El muchacho terminó por quedarse dormido, pero ella se despertaba con cada uno de sus movimientos o cada vez que hablaba en sueños. Le pasaba algo y probablemente fuera lo que había dicho aquella desagradable bocazas. Conocía a otros niños hiperactivos, aunque ahora lo llamaban TDAH, pero no sabía bien lo que significaban las letras. Lo que era evidente era que incluso si tenía TDAH, no era culpa suya y Rayne no iba a permitir que nadie más volviera a hacerlo llorar. Su madre siempre la había llamado Rayne la Bondadosa. Llevaba toda la vida fijándose en cómo podían cambiar las cosas con un poco de amabilidad, por eso cada vez que sus compañeros del colegio se portaban mal con alguien, cosa muy común,


Rayne siempre se ponía de lado del niño bajito, o del gordo o del raro. Alguien tenía que hacerlo. Preparándose por si los seguían, Rayne había comprado los billetes únicamente hasta Alburquerque y luego hizo lo mismo hasta Oklahoma. Resultó ser además una buena idea porque al muchacho le hacía bien bajarse del autobús de vez en cuando y caminar unas horas. Y, sinceramente, a ella también. De camino a Little Rock, empezó a resultarle imposible pensar en más nombres que proponer y el muchacho seguía respondiendo sólo al de Rata. Había que hacer algo al respecto. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 26—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Nunca has oído un nombre que te pareciera tan bueno que quisieras llamarte así? —le preguntó. —¿Como qué? —No sé. Yo por ejemplo, siempre he querido llamarme Katie o Amanda. —¿Para qué? —preguntó el niño arrugando la nariz. —Son nombres normales. Muchas chicas se llaman así.


—Son aburridos. Rayne es más bonito. Aquello la hizo sonreír. —Mi madre dice que significa reina o algo así. Ella quería que fuese fuerte y valiente. —Y lo eres. Yo también quiero un nombre fuerte y valiente. ¿Y si me llamo como ese héroe que dijiste? Indiana Jones. Rayne enarcó una ceja. —Más que un nombre es un apodo. —¿Entonces quién es el tipo más fuerte, grande y valiente que conoces? Alguien de quien nadie se atreva a burlarse. —Arnold Schwarzenegger —respondió Rayne tajantemente. —¿Quién? Había vuelto a olvidar la limitación que el muchacho tenía con el cine. —Es un actor. Salía en una película estupenda que se llama Terminator. —Así me llamo entonces. Timinator. Rayne soltó una carcajada. —Seguro que se nos ocurre algo mejor. —Pero a mí me gusta. Quiero llamarme así. Bueno, cualquier cosa era mejor que «Rata», «muchacho» o «chico». —¿Qué te parece si te llamamos Tim para acortar?


—Vale. El viaje continuó hasta San Luis, donde se entretuvieron en comprar algo de ropa para Tim. Pero antes de dejar que se la pusiera, Rayne lo metió en el baño de las mujeres y lo lavó todo lo que pudo. —Yo tenía razón —dijo Rayne mientras lo observaba, ya lavado y vestido. —¿Qué? —Tim se miró a las enormes zapatillas deportivas que llevaba ahora. Era bajito y muy delgado, pero si crecía en consonancia con el tamaño de sus pies, algún día podría asustar al verdadero Terminator. —Pensaba que debía haber un niño debajo de tanta suciedad y tenía razón — le dijo con un guiño—. Limpio estás precioso. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 27—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Los chicos no son preciosos —protesto frunciendo el ceño. —Guapo, entonces. Tim respondió con una sonrisa que dejó ver el hueco que tenía entre los dientes delanteros y le recordó a Rayne que también necesitaban un cepillo de dientes para él.


Ser madre, aunque sólo fuera por un rato, era un trabajo sin descanso. ¿Cómo se las había arreglado la suya? Rayne negó con la cabeza para no pensar en eso. Estaba enfadada con su madre y seguiría estándolo algún tiempo, quizá para siempre. Resultaba difícil perdonar ciertas cosas. En ese momento, Tim la agarró de la mano. —No vas a abandonarme, ¿verdad, Rayne? Te prometo que me portaré bien. Te haré caso, no comeré mucho, ni hablaré. También intentaré no moverme tanto, pero es que a veces se me olvida. Pero no… Se detuvo cuando empezó a temblarle la voz. —¿No qué? —No me lleves a un sitio y me digas que vas a volver. Odio que me abandonen. —¿Es que te pasa mucho? —Muchísimo. —¿Eso es lo que te hace tu madre? —No sé. No sé cuál de ellas era mi madre, a lo mejor ninguna —añadió encogiéndose de hombros—. Pero tú eres mejor que todas. Tú no gritas, ni


me pegas, ni me pellizcas. Rayne suspiró y contó hasta diez. En aquel momento habría deseado pegar a alguien o gritar. Si alguna vez tenía la mala suerte de conocer a la madre de Tim, le diría un par de cosas. Afortunadamente para ambas, no había muchas posibilidades de que eso fuera a ocurrir porque tenía la sensación de que la madre de Tim había desaparecido hacía ya mucho y seguramente no volvería jamás. —Yo no te abandonaré —prometió apretándole la mano—. Pero recuerda que tenemos una misión. —Es verdad —el muchacho sonrió con total confianza e inocencia—. Vamos en busca de tu padre. —Exacto —murmuró ella—. Me gusta cómo suena. Aaron miró por la ventana mientras el avión se preparaba para aterrizar. Un oasis de luces de neón se extendía en mitad del desierto, o al menos eso era lo que parecía desde el cielo. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 28—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Nunca había sido un tipo muy fantasioso. Un granjero con aspiraciones de


cura que finalmente volvía a ser granjero no parecía un ejemplo de persona imaginativa. Pero lo cierto era que hacía mucho tiempo que no veía una ciudad con tantas luces, y no pudo evitar dejarse cautivar. Desde muy joven, Aaron había sentido un fuerte vínculo con la iglesia. Siempre le había encantado la música, las velas, los tapices y el oro, incluso le encantaba el latín. La iglesia era parte viva de la historia, algo que demostraba que ciertas cosas perduraban siempre. Por eso después de acabar el instituto en Gainsville, se había matriculado en la universidad católica de Missouri. Había tenido la completa seguridad de que sabía lo que quería, de cuál era su lugar y la arrogancia de creerse un elegido de Dios. Pero su primera misión en Las Vegas le había demostrado lo equivocado que estaba. Era fácil no pecar cuando nunca había estado ante la tentación. Con sólo echar un vistazo a la ciudad del pecado, se le habían ocurrido mil y una cosas que hacer. Allí había mucha gente que lo necesitaba. Aaron se sintió intrigado por el humo, el barullo y el dinero, pero lo que realmente lo atrajo fueron las mujeres… ¿o debería decir la mujer? —Por favor, permanezcan sentados hasta que el avión se haya detenido frente a la puerta. La voz del auxiliar de vuelo lo sacó de la ensoñación. Habían aterrizado


mientras él recordaba el pasado. Esperó a que todo el mundo hubiera salido para ponerse en pie, recoger su única bolsa y abandonar el avión. Muchos de los que viajaban con él estaban ya frente a las máquinas tragaperras situadas en el aeropuerto. Aaron meneó la cabeza con incomprensión. Nunca había entendido el atractivo del juego. Se podían hacer tantas cosas con el dinero mejor que desperdiciarlo sin más… Una vez fuera del aeropuerto, paró un taxi y le pidió que lo llevara a Mercy House. El conductor asintió y Aaron respiró aliviado por no tener que dar más explicaciones. No había querido llamar a Nic por miedo a su reacción cuando se enterara de que iba a ir a Las Vegas, así que había buscado la dirección en Internet, pero no estaba del todo seguro de dónde se encontraba la casa. Había leído en la página web que Mercy House era una residencia para mujeres que querían empezar de nuevo y que la dirigía una ex monja… no estaba mal la coincidencia. Aquello hizo que se sintiera culpable. ¿Catorce años y Nic estaba empezando de nuevo? ¿Habría vuelto a los clubes de striptease… o algo peor después de que él se marchara?


Ya era hora de que se enfrentara a ella y le pidiese perdón por haber traicionado su confianza. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 29—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Pero con sólo verla encima del escenario, todo lo que había sabido de sí mismo y sobre su futuro se había vuelto borroso. Porque nada más ver a Nic la había deseado con todo su corazón. Algo que un futuro cura jamás debía haber sentido. Ése había sido su primer error. En lugar de solicitar una nueva misión, había decidido demostrar que podía resistirse a la tentación. Y había aprendido que sólo un estúpido escupía a Satán a la cara. Había creído que la salvaría, pero lo que había hecho había sido perderse él. El timbre sonó a las diez de la noche, veinticuatro horas después de que Rayne hubiera desaparecido. A Nicole se le encogió el corazón, pero no tardó en bajar las escaleras corriendo y abrir la puerta. Aaron Luchetti esperaba en el porche. Por un instante, sintió un enorme júbilo de tenerlo delante. Después el pánico sustituyó a la alegría. Pero ese momento de duda fue más que suficiente para


él. Para ser un granjero tranquilo, Aaron siempre había sido muy rápido en sus movimientos, por eso pudo sujetar la puerta antes de que Nicole tuviera tiempo de cerrársela en las narices. —Nic —murmuró él. La miró como siempre la había mirado, como si pudiera ver lo que había en su mente, en su corazón y en su alma, como si realmente quisiera conocerla a fondo. Aaron había sido la primera persona que la había mirado así. Le había hecho creer que no sería el último. Aunque sólo fuera por eso, no podría odiarlo, aunque había otras cosas que hacían que a veces no estuviera tan segura. —¿Qué demonios estás haciendo aquí, Aaron? —desistió de cerrar la puerta y se dio media vuelta para dirigirse al salón, donde estaría más cerca del teléfono. —¿Tú qué crees? —No tengo la menor idea. ¿Por qué estaba allí? No podía saber lo de Rayne, estaba demasiado tranquilo. Claro que tampoco podía decir que hubiera visto a Aaron nervioso alguna vez. No, eso no era cierto. Una vez lo había visto al borde de perder la razón, el


mismo estado en el que se había encontrado también ella. Nicole desechó el recuerdo tan rápido como pudo. No iba a pensar en la única noche de amor que había vivido mientras tuviera tan cerca al hombre con el que la había compartido. El pensar en lo cerca que estaba hizo que se diera cuenta de cuánto habría deseado poder tocarlo, así que apretó las manos hasta clavarse las uñas en las palmas y recuperar el sentido común que le quedaba. —Tú me llamaste, Nic. ¿Por qué lo hiciste? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 30—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Encontré tu número —se encogió de hombros con la esperanza de poder hacerle creer que aquella llamada no había tenido la menor importancia. Necesitaba tiempo para pensar y le resultaba imposible hacerlo con él tan cerca—. Supongo que tuve un momento de nostalgia. Eso es todo. Pero no tenías por qué venir hasta aquí. —Te di el número para que me llamaras si me necesitabas. Prometí que vendría si me llamabas. Nicole lo miró fijamente.


—No recuerdo ninguna promesa. Él cerró los ojos y apretó los labios durante unos segundos. —Me lo prometí a mí mismo. Nicole se quedó inmóvil. Si lo hubiera llamado hacía catorce años, habría acudido en su ayuda. En realidad siempre lo había sabido, por eso precisamente no lo había llamado. Aaron había decidido dedicar su vida a Dios y, amándolo tanto como lo amaba, ella no habría podido arrebatarle algo tan importante. Durante muchos años había creído que el único hombre al que podría amar era uno al que jamás podría tener y, manteniendo en secreto la existencia de su hija, había querido hacerle un regalo tan preciado como el que él le había hecho a ella. Ahora sabía que el sacrificio había sido en vano y eso la ponía furiosa. Tenía que hablarle de Rayne, pero antes tenía que saber qué había pasado. —¿Por qué no eres cura? Aaron abrió los ojos de par en par. —¿Cómo podía serlo después de fracasar en la única prueba a la que me había sometido? —¿Qué prueba?


—Tú, Nic —su sonrisa era tan triste, tan suya—. Tú fuiste mi tentación y caí en ella. Fracasé horriblemente. Nicole había dado un paso hacia él, pero consiguió controlarse antes de oír aquello con asombro. Hablaba en serio. —¿Me estás diciendo que Dios está para poner notas? Aprobado, suspendido. No lo creo. —Pensaba que no creías en Dios. —Claro que creo. Creo que la tiene tomada conmigo. —Nic —comenzó a decir él. Pero ella no quería oír lo mismo de siempre. Dios la amaba. Pues si así era, tenía una curiosa manera de demostrarlo. —¿Renunciaste a lo que más deseabas en el mundo por una sola noche? —Traicioné tu confianza y todo lo que representaba. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 31—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Cómo es posible que el amor sea una traición? Se pasó la mano por el pelo y se dio media vuelta como si no pudiera soportar


seguir mirándola. —No fue amor, sino lujuria. Nicole se alegró de que no estuviera mirándola porque así no pudo ver el dolor que le provocaron aquellas palabras. Lo que para ella había sido el único amor que había conocido, para él no había sido más que la corrupción de todas sus creencias. No podía contarle lo de Rayne. Su hija merecía algo más que un padre que no la vería más que como el resultado de una noche de lujuria. ¿Cómo había podido ser tan tonta de pensar que sólo por que ella lo amara, él también tenía que amarla? —Lo siento, Nic —continuó diciendo—. Debí haberte ayudado y, en lugar de eso, te dejé sola. No sabes lo feliz que me siento de ver que por fin estás saliendo de todo aquello. Nicole se echó a reír después de un momento de sorpresa. Aaron la miró frunciendo el ceño. —¿Crees que acabo de salir ahora de todo eso? —Bueno, sí. ¿No es por eso por lo que estás aquí? En realidad, quizá no hubiera salido de no haber sido por Rayne. Seguramente nunca habría acabado en un sitio como Mercy House de no haber estado


embarazada. —Vivo aquí —respondió ella—. Llevo trabajando aquí casi trece años. Ya puedes quitarte el cilicio, Aaron. Empecé de cero después de que te marcharas. No necesité tu ayuda. —Bien —dijo después de parpadear varias veces—. Me alegro. Miró a su alrededor como si no supiera qué decir o qué hacer. Ya eran dos. —Bueno, gracias por pasar por aquí —dijo Nicole dirigiéndose hacia la puerta—. Seguro que si vas directamente al aeropuerto podrás tomar un avión esta misma noche. Al pasar a su lado, él la agarró del brazo. Al principio trató de zafarse de él, pero al dejar de intentarlo, él relajó la mano, pero la mantuvo suavemente sobre su brazo. Por un segundo, Nicole se relajó y sintió el agradable contacto de su mano. Olía igual que siempre, a brisa fresca en mitad del desierto. Y seguía teniendo el mismo tacto, el de las manos endurecidas por el trabajo. Y la misma altura, sólo un poco más que ella, para que pudiera reposar la cabeza sobre su hombro fácilmente. Su respiración le rozó la sien; retrocedió en el tiempo tan rápido que se mareó al recordar un amor que en realidad sólo había sido lujuria. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly


Nº Paginas 32—173 https://www.facebook.com/novelasgratis La breve suavidad se transformó en un nudo que apenas la dejaba respirar. Intentó alejarse, pero él no se lo permitió. Y, al mirarlo, se encontró con unos ojos que no la miraban a ella. Observaba la piel blanca y suave como las nubes que tantas veces habían mirado mientras compartían los días y Aaron le contaba sus sueños. —¿De dónde has sacado eso? —preguntó él con voz ronca y gesto confundido. Nicole consiguió soltarse esa vez y pudo seguir su mirada hasta la fotografía de Rayne que había sobre la mesita del teléfono. Sintió un escalofrío que le recorrió la espalda. ¿Y ahora qué? —Dime —insistió—. ¿De dónde has sacado eso? El modo en que se refería a Rayne como «eso» terminó de hacerle perder el control. —Eso —dijo ella irónicamente —es todo lo que tú me dejaste. Aaron no podía apartar la mirada de la fotografía de su hermana cuando era pequeña, con doce o trece años. Aunque no recordaba que Kim hubiera llevado nunca ropa tan hippie. Su hermana se moriría antes de dejarse ver con ropa retro. Kim era una gran aficionada a la alta costura, lo cual resultaba divertido


ahora que estaba casada con un granjero. Incluso su hija, Gloria, había nacido con cierta inclinación por las cosas más finas y lujosas. Una inclinación que le había valido el sobrenombre de Zsa Zsa. Aaron negó con la cabeza. Algo no encajaba. La niña de aquella foto no podía ser Kim, por mucho que se le pareciera. De pronto sintió que el suelo temblaba bajo sus pies al pensar en lo que Nic acababa de decir… Todo lo que él le había dejado… De repente comprendió quién era la niña de la foto. —Tengo que sentarme —farfulló antes de sentarse, en el suelo. Colocó la cabeza entre las rodillas, pero no sirvió de nada. Seguía teniendo la sensación de estar a punto de vomitar, o de desmayarse. Nic no dijo nada, claro que no podría decir nada que explicara aquello. Había tenido una hija suya y no se lo había dicho. Tenía que saber por qué, pero al abrir la boca, salió otra pregunta: —¿Dónde está? Quiero verla. —Ya somos dos. —¿Qué? —consiguió levantar la cabeza. —Se ha ido —Nic miró la fotografía y le temblaron los labios—. ¿Quieres saber


por qué te llamé? Porque mi hija desapareció anoche sin decir una palabra. —Querrás decir nuestra hija. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 33—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Sus ojos encontraron los de él. Aaron sabía la verdad, pero quería oírsela decir a ella. Nic esperó varios largos e intensos segundos antes de hablar. —Nuestra hija. ¿Cómo era posible sentir alegría y terror al mismo tiempo? Porque había recibido un regalo y se lo habían retirado en el mismo instante. Aaron se puso en pie y le puso la mano en el hombro a Nicole, que se estremeció bajo su mano. Ella también estaba asustada y la Nicole que él había conocido jamás se asustaba por nada. —Voy a encontrarla, Nic. —¿Lo prometes? Aaron titubeó unos segundos. Había roto todas y cada una de las promesas que había hecho en su vida, por eso había dejado de hacerlas hacía ya mucho tiempo. Pero era evidente que Nic necesitaba algo a lo que agarrarse, así que asintió.


—Lo prometo. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 34—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 4 —¿Qué pasa? Al oír la voz de Janet, Nicole se apartó de Aaron de un salto. Sólo le había puesto la mano en el hombro, pero Nicole la había sentido en el corazón. Debía recordar que sus estúpidos sueños de amor negado no eran más que eso. Estupideces. Nicole se dio media vuelta para mirar a Janet, que estaba en el vestíbulo con la mirada clavada en Aaron. No había señal de las otras chicas, seguramente seguían buscando a Rayne. Nicole sintió que le ardían los ojos. —¿Quién es éste, Nicky, y qué está haciendo aquí? No se permitían hombres en Mercy House. Nicole no había olvidado la norma, pero se había quedado demasiado atónita al ver a Aaron como para respetarla. Aaron apartó a Nicole y le tendió una mano a Janet. —Soy Aaron Luchetti.


Nicole contuvo la respiración. Janet conocía todos sus secretos y no era famosa por su diplomacia precisamente. Su amiga levantó la mirada de la mano de Aaron a su cara y sonrió. —Ya era hora. Aaron parpadeó mientras Janet le agitaba la mano con excesiva energía. —Señora. —Supongo que habrá venido por la niña —soltó a Aaron y se dirigió a Nicole— : Me alegro de que se lo hayas dicho por fin. —No me ha dicho nada. Janet se detuvo y volvió a mirar a Aaron. —¿Entonces cómo lo ha sabido? —Es idéntica a mi hermana —explicó señalando la fotografía—. No ha sido difícil adivinarlo. —Vaya —murmuró Janet—. Los caminos del Señor son inescrutables. —Y que lo digas —respondió Nicole con sequedad. Ni Aaron ni Janet le hicieron el menor caso. —Pero si no sabías nada de la niña hasta que viste la foto, ¿qué estás haciendo aquí?


—Nicole me llamó y vine. —Eso no es del todo cierto… —empezó a decir Nicole, pero Janet la interrumpió con un movimiento de mano. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 35—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Deberías haberlo llamado hace mucho. Tienes una hija —dijo dirigiéndose a Aaron con esa mirada que hacía que los niños confesaran cualquier fechoría y que fue igualmente eficaz con Aaron—. Ya es hora de que te hagas responsable de ello. —Tiene razón, señora. —Llámame Janet. Deduzco que te han dejado ausentarte de la congregación temporalmente. —No tengo congregación. Soy granjero. Janet lanzó «la mirada» en dirección a Nicole, que automáticamente sintió la necesidad de admitirlo todo. Pero no quedaba nada que decir, hacía mucho que Janet sabía todos sus secretos inconfesables. —Será mejor que me pongas al día, Nicky. —Sí, Nicky, ponla al día —convino Aaron—. Y de paso, me pondrás al día


también a mí. Quiero saber por qué no me llamaste en cuanto te enteraste de que ibas a tener un hijo mío. Nicole abrió la boca y volvió a cerrarla enseguida. Miró primero a Janet, que alzó las cejas y se encogió de hombros, y luego a Aaron, que seguía teniendo esa expresión hostil en el rostro. —Creo que mejor os dejaré solos —murmuró Janet—. Ya hablaremos más tarde. Desapareció dejándola sola con la única persona con la que no debería estar a solas. Aaron cruzó los brazos y Nicole miró fascinada las venas que se le marcaban en los antebrazos y le llegaban a las manos. La última vez que lo había visto no las había tenido. Le daban un aspecto duro, casi peligroso. Lo miró a la cara y comprobó que no parecía peligroso, sólo enfadado. Nunca había visto a Aaron enfadado y aunque probablemente tenía motivos más que suficientes para estar enfadado, también los tenía ella. Si no era cura, no tenía excusa para no haber vuelto con ella. Aunque en realidad no la hubiera amado, Nicole había creído que al menos la respetaba y ese respeto le había dado confianza, pero quizá también eso fuera mentira. —¿Cómo se llama? —preguntó él. —Rayne. Rayne Houston —añadió Nicole con énfasis. Vio el gesto de dolor en su rostro y deseó retirar lo que había dicho, pero él


no le dio oportunidad de hacerlo. —¿Sabe siquiera que existo? —No exactamente. —¿Qué quiere decir eso? O lo sabe o no lo sabe. Se quedó callado y después se frotó el entrecejo con el dedo pulgar como si le doliera la cabeza. Nicole recordaba aquel gesto suyo. —¿Cree que soy cura? —suspiró y apartó la mirada con desesperación—. Dios, imagino cómo debe de sentirse. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 36—173 https://www.facebook.com/novelasgratis A Aaron siempre le preocupaba lo difícil que era la vida para los demás, pero Nicole prefería no pensar en sus buenas cualidades porque sabía que no les haría bien a ninguno de los dos. —Sabe tu nombre —respiró hondo antes de continuar—. Pero cree que estás muerto. Así fue más fácil. —¿Para quién? Maldita sea, Nic, ¿por qué no me llamaste? —Te fuiste, Aaron. Tú no me querías. Amabas a Dios… Pero no sabía que


hubieras sido tan tonto como para renunciar también a él. Aaron la miró con incredulidad. —¿No me dijiste que ibas a tener un hijo mío por que yo iba a hacerme cura? —¿Se te ocurre una razón mejor? —No hay razón alguna que justifique que me ocultaras una cosa así. —No quería arruinarte la vida —volvió a respirar hondo y miró hacia otro lado—. Pero parece que lo hice de todos modos. —No —dio un paso hacia ella con la mano extendida, pero se detuvo cuando estaba ya a punto de rozarla. Eso le dolió aún más porque en otro tiempo, Aaron había sido incapaz de controlar el deseo de tocarla aun sabiendo que no debía hacerlo. Ahora no la rozaba siquiera, aunque nada le impedía hacerlo. Dejó caer el brazo y se metió la mano en el bolsillo para mayor seguridad. —Mi vida está bien —murmuró entonces—. No tienes por qué preocuparte. —Estás mintiendo —lo sabía con la misma seguridad con la que sabía que ella tenía el corazón roto. —¿Por qué dices eso? —preguntó mirándola fijamente. —Tú querías ayudar a los demás y lo hacías bien. No creo que seas muy feliz como granjero. —Yo no he dicho que fuera feliz.


El corazón se le encogió ante la idea de que Aaron fuera infeliz. Tenía que dejar de sentir eso, no podía dejar que se diera cuenta de cuánto lo había amado. Las cosas ya estaban bastante mal sin necesidad de que sintiera lástima por él. —¿Y por qué sigues allí si no eres feliz? —No sé hacer otra cosa. Nicole suspiró angustiada. —Metimos la pata hasta el fondo, ¿verdad? —Sí. —¿Cómo vamos a solucionarlo? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 37—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Primero vamos a encontrar a Rayne, después nos encargaremos de todo lo demás. —¿Lo demás? —De mí, de ella, de ti, de nosotros. Sintió un escalofrío al oír la palabra «nosotros». Pero sabía que no significaba lo que ella deseaba que significara. —No hay un «nosotros», Aaron. —Siempre habrá un «nosotros» porque está Rayne.


Deseaba negarlo, pero era cierto. Rayne era lo mejor de ambos. —¿Tienes la menor idea de adonde ha podido ir? —preguntó él. —No. —¿Os peleasteis? —No. Simplemente desapareció. La preocupación se reflejó en su mirada. —¿Es posible que alguien se la llevara? —Yo también lo pensé hasta que entré a su habitación y vi que se había llevado ropa y todo su dinero. —¿Estás segura de que no sabe nada de mí? De pronto recordó la Biblia, el Libro de las Revelaciones. Quizá hubiera sido una broma de Rayne y no de Dios. —¿Sabes si llamó alguien a tu casa además de mí preguntando por ti? —Que yo sepa, no, pero puedo asegurarme. Agarró el teléfono de inmediato y marcó el número. —¿Sabes la hora que es? —Hola, Dean. Yo también te echo de menos. —Vete a paseo, hermanito. Tengo que levantarme dentro de tres horas. —Lo siento. De verdad lo sentía, pero necesitaba hablar con ella. Una niña de trece años,


su hija, había desaparecido y en ese momento no le importaba lo más mínimo que en Illinois fuera la una de la mañana. —Me has dejado aquí solo —continuó diciendo Dean con voz de estar ya completamente despierto. —¿Y Evan? —preguntó Aaron frunciendo el ceño. —Se ha ido. —¿Adónde? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 38—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Sé tanto como tú. Ya sabes cómo es. Sí que lo sabía. Su hermano tenía la costumbre de desaparecer durante semanas sin dar explicación alguna. A veces por culpa de alguna mujer, otras por un trabajo. Pero… —Pero no es propio de él desaparecer sabiendo que lo necesitamos. —No lo necesitaba. Y no lo necesitaría teniendo las maquinas de ordeñar y a ti, pero resulta que salí de la ducha y tú no estabas.


—Te dejé una nota. —Pues no la he visto. Aaron miró a Nic. Observaba una foto de la pared fingiendo que no estaba escuchando la conversación. Aaron nunca le había hablado de su familia; habían hablado sobre todo de sus sueños y esperanzas. En realidad no recordaba haber oído los sueños de ella, quizá no los había tenido entonces. ¿Los tendría ahora? Volvió a centrar la atención en el presente. —La dejé en la mesa de la cocina. —Estoy delante de esa misma mesa. Lo cual demostraba que Dean estaba despierto cuando lo había llamado. Su hermano era la persona que menos necesitaba dormir en el mundo. —Hay marcas de café —continuó diciendo—, restos de mermelada y algunas migas, pero ni rastro de una nota. —Vas a llevarte una buena reprimenda como mamá vuelva a casa y se encuentre con ese desorden. —Le diré que lo dejaste tú. Espera un segundo —dijo de pronto y dejó el teléfono durante el tiempo suficiente para que Aaron empezara a preocuparse —. Se había caído debajo de la mesa —dijo unos segundos después. Se oyó el ruido del


papel—. «He tenido que salir de viaje». ¿A eso llamas tú «nota»? ¿Dónde estás? Aaron vaciló un momento. No quería decirle a Dean que estaba en Las Vegas porque eso provocaría un montón de preguntas que no estaba preparado para responder. Y menos por teléfono. —Una amiga necesitaba ayuda —cosa que se aproximaba bastante a la verdad. Nic levantó la mirada al oír la palabra «amiga», pero enseguida volvió a mirar a la pared. —Bueno, pero aún no me has dicho dónde estás. Aaron hizo caso omiso de la pregunta implícita porque era él el que tenía que hacer una. —¿Me ha llamado alguien últimamente? —¿Qué? ¿Desde que te fuiste? No. —No, últimamente. En los últimos días. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 39—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —A ti nunca te llama nadie, hermano. Aaron apretó los dientes. Quería a su hermano con todo su corazón, pero a


veces deseaba tirarlo al suelo y restregarle la cara contra algo asqueroso… como le había hecho él muchas veces siendo niños. Aaron ya sabía que no tenía una vida interesante, pero no hacía falta que nadie se lo recordara. —Entonces no ha llamado nadie preguntando por mí —concluyó. —Nadie, excepto la mujer que llamó para hablar con el padre Luchetti, pero dijiste que… —se quedó callado unos segundos—. Ya comprendo. Alguien llama preguntando por el padre Luchetti y de pronto desapareces. O sea que es cierto que estás ayudando a alguien. —¿Qué demonios pensabas que estaba haciendo? —Esperaba que estuvieras divirtiéndote un poco, para variar. Aaron miró a Nic. Ella era lo más divertido que le había ocurrido en la vida. —No —se dijo a sí mismo al tiempo que a su hermano—. No sé cuándo volveré, pero te llamaré cuando tenga un número en el que puedas localizarme. Colgó mientras Dean seguía protestando y despotricando. Su hermano podía hacerse cargo de la granja él solo y, si realmente necesitaba a alguien, podría llamar a su cuñado, que además era el mejor amigo de Dean, Brian Riley. Dean había ayudado a Brian el año anterior, después de que Brian se cayera del tejado de la hermana de los Luchetti… y se rompiera las dos muñecas. Pero eso era otra


historia. Además, sus padres no tardarían en volver de su segunda luna de miel. Conociendo a su padre, ya estaría harto de sol y mar y retomaría las labores de la granja con todas las ganas. —¿Vives con tu madre? Aaron apartó la mirada del teléfono y la dirigió a Nicole. Imaginaba lo que estaba pensando. Tenía treinta y dos años, no se había casado y seguía viviendo en casa de sus padres. Era como tener la palabra «perdedor» tatuada en la frente. Pero tampoco iba a negar la realidad, nunca se le había dado bien hacerlo. —Con mi madre, con mi padre y con mi hermano. —Suena muy bien. Por un momento creyó que se burlaba de él, pero la expresión de su cara decía que hablaba con nostalgia. —Me encantaría haber tenido una gran familia. A Rayne le haría bien tener a alguien más aparte de Janet y de mí. —Lo tiene —le recordó él con calma. La nostalgia fue sustituida por temor. Volvió a mirar la fotografía de la pared. —Supongo que tienes razón. Aaron cruzó la habitación y se detuvo junto a ella.


Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 40—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Qué ocurre? Se quedó pensativa un momento antes de que las palabras empezaran a salir de su boca. —Tienes derecho a verla y conocerla, pero por favor, no te la lleves, Aaron. Rayne es todo lo que tengo. —¿Llevármela? —repitió él. Nicole apretaba los puños, pero lo miró sin parpadear. —Estoy segura de que cualquier juez opinaría que Rayne estaría mejor contigo y con tu familia, viviendo en una granja en lugar de con una madre ex bailarina de striptease y una antigua monja. —¿Un juez? —no podía dejar de repetir lo que ella decía porque no entendía de qué estaba hablando. —Si pidieras la custodia… —dijo muy despacio —de nuestra hija. De pronto comprendió. —Yo no haría eso.


Nicole resopló. —Si tuviera un centavo por cada padre que dice eso y luego lo hace, sería rica. —Me conoces lo bastante para saber que yo no lo haría, Nic. —¿Tú crees? —lo miró fijamente a los ojos—. Yo creo que no te conozco en absoluto. Aaron sintió la repentina necesidad de apartarle el pelo de la mejilla y acariciar aquella piel clara y perfecta. Siempre había tenido la piel más suave que uno pudiera imaginar, una suavidad que le había provocado no pocos tormentos y tentaciones. Recordaba su olor exótico, una mezcla de especias y dulzura que nunca había podido identificar, pero cuyo aroma lo había perseguido desde entonces. Se inclinó hacia ella y pudo olerla. Olía a… coco. Eso era nuevo. El olor le hizo pensar en arena caliente, sol… y sexo. Aaron volvió a ponerse recto de golpe y parpadeó varias veces. Si ella no lo conocía en absoluto, ya eran dos. Se obligó a alejarse antes de que la fantasía se hiciera demasiado intensa e incluyera caricias, besos y algo más. No se creía capaz de controlarse. Hacía demasiado tiempo que no acariciaba a nadie y nadie lo acariciaba a él. Fue entonces cuando se fijó en lo que estaba mirando Nicole. Frunció el ceño


al ver aquella obra de arte colgada en la pared de un salón. La protagonista del dibujo a tinta era la imagen de un rostro cubierto de sombras, pero en lugar de temor y miedo, transmitía paz. Quizá porque el abrigo del hombre se extendía al viento como si fueran las alas de un ángel y en su pecho brillaba un crucifijo que parecía iluminado por un fuego interior. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 41—173 https://www.facebook.com/novelasgratis — El Ángel de Luz —murmuró él. La vio mirarlo por el rabillo del ojo. —¿Lo conoces? —Soy fan de los libros desde el principio. ¿Cómo podría no serlo? El Ángel de Luz era el superhéroe de Dios, todo lo que él había soñado ser algún día. —Pues éste es el original —dijo Nicole y después respiró hondo—. Cuando estoy enfadada o triste, lo miro y me hace sentir mejor. —¿Un original? Debe de haber costado… —Nada. La respuesta le retumbó en el cerebro. ¿Habría pagado con algo que no fuera


dinero? La ira hizo que la idea desapareciera de inmediato. Ira contra sí mismo por ser tan tonto y contra la imagen de Nicole con otro hombre. Tonterías. No se habían visto desde hacía catorce años. Tenía que haber habido otros hombres igual que había habido otras mujeres para él. Pero ella era la madre de su hija y eso lo cambiaba todo. —No hice lo que estás pensando. La miró rápidamente. ¿Cómo lo sabía? —No es que lo haya hecho nunca. —¿El qué? —Estar con alguien por dinero. —Nic, no hables así. Siempre había sido muy sincera respecto a lo que hacía y quién era. Hasta que había tenido a la niña. —¿Por qué no decirlo? —preguntó encogiéndose de hombros—. Era lo que estabas pensando. —No. No era eso. —Vamos, Aaron. No soy tonta. No. Nunca había sido tonta. Había estado desesperada y sola, pero siempre había sido una mujer fuerte y valiente. Nunca tonta. —No pensemos en el pasado.


—Pero tú piensas en mi pasado cada vez que me ves. No sabía qué decir, así que prefirió volver a centrarse en el dibujo. —Tenemos cosas más importantes en qué pensar, así que olvidémonos de nuestros errores —añadió él. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 42—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Tienes razón, pero entonces deja de preguntarte cosas… —señaló el dibujo —. Janet es J.B. Grace. —¿De verdad? —miró a Nic y después de nuevo al dibujo. Era como descubrir que Elvis estaba vivo—. ¿Te he dicho que soy un gran admirador suyo? Nicole enarcó una ceja. —Sí, creo que sí. Aaron sintió que se le sonrojaban las mejillas. Estaba babeando, pero ella parecía no darse cuenta. —Afortunadamente, tiene muchos admiradores. El Ángel de Luz mantiene esta casa. Nicole se alejó y fue hacia el vestíbulo. Aaron la siguió.


—Voy a dormir un rato y después saldré otra vez a buscar a Rayne. —Muy bien. Abrió la puerta y lo miró. Aaron no comprendió qué quería hasta que lo invitó a salir con un gesto. —Hay una regla muy importante en Mercy House, que además es mi preferida. —¿Cuál? —No se permiten hombres. Hay un motel dos manzanas más abajo —dijo indicándole la dirección—. Te veré por la mañana. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 43—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 5 —Eso no ha sido muy amable por tu parte. Nicole seguía con la cabeza apoyada en la puerta, intentando olvidar la imagen de su rostro. Respiró hondo, trató de recobrar la compostura y se volvió a mirar a Janet, que la miraba desde lo alto de la escalera con su camisón de camuflaje. —¿No encuentras tu tienda, soldado? —preguntó Nicole.


—No conseguirás cambiar de tema con tu sarcasmo. —¿Cuál es el tema? —El padre de tu hija. Nicole no quería hablar de eso. —Ven aquí. Nicole obedeció sabiendo que daba igual lo que quisiera. Al entrar en la habitación de Janet volvió a chocarle la austeridad del lugar. Quizá hubiera dejado la iglesia, pero los gustos de su amiga en materia de decoración seguían pareciéndose bastante al estilo celda de monja; paredes desnudas y sábanas blancas. Probablemente volcaba toda su creatividad en el Ángel de Luz o quizá tenía cosas más importantes que hacer que preocuparse por el aspecto de su dormitorio. —Siéntate —le dijo señalando la silla que había frente al escritorio. Nicole volvió a obedecer. Janet se sentó en la cama y cruzó las piernas debajo de la falda del camisón. —¿Qué ha pasado? —Ya lo has oído. Le he dicho que se fuera. —Antes de eso. Nicole abrió la boca y volvió a cerrarla. —No sé por dónde empezar.


—Puedes empezar donde te plazca. ¿Qué hace aquí? ¿Por qué no es cura? ¿Por qué lo has echado si es evidente que lo que querías era que se quedara? —Las reglas son las reglas. Aquí no se permiten hombres. —Podrías haberte ido con él. Enseguida apareció en su cabeza la imagen de lo que podría haber pasado si se hubiera ido con él, pero en lugar de tentarla, la idea la puso triste. Lujuria, no amor… lo había vivido demasiadas veces y no quería volver a hacerlo. Si dejaba que la tocara como deseaba que lo hiciera, como también él Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 44—173 https://www.facebook.com/novelasgratis deseaba hacerlo a juzgar por el calor que había visto en su mirada, echaría por tierra todo lo que había conseguido en los últimos trece años. Le había costado demasiado como para volver a donde estaba otra vez y, si volvía a acostarse con alguien sin amor, allí sería precisamente donde estaría. —No —le dolía el pecho al respirar—. No, no podía irme con él. Janet le puso la mano sobre la suya. —Suéltalo, Nicky. Te sentirás mejor si hablas.


Nicole nunca había podido ocultarle nada a su amiga, así que habló, le contó todo, incluso que Aaron le había dicho que nunca la había amado. Pero cuando hubo acabado, no se sintió mejor, sino mucho peor. Su hija seguía sin aparecer. Estaba asustada, sola y triste. Quería que las cosas volvieran a ser como antes, pero sabía que ya no sería posible. —Secretos que guardar, problemas que encontrar —dijo entonces Janet. —Deja de hablar como Yoda, odio cuando haces eso. —Ser divertido. Especialmente si tú enfadarte. Janet sólo imitaba al maestro Yoda cuando quería animarla, pero esa vez no serviría de nada, así que lo mejor sería no hacer caso. —Supongo que es tu manera de decirme «te lo dije». Janet suspiró y cejó en su intento de repartir sabiduría como Yoda. —Es mi manera de decirte que deberías decirle que lo amabas. —¿Es que no me has oído? Él nunca me quiso. Sólo me deseaba, como todos los demás. Nicole luchó contra la desesperación que empezaba a apoderarse de ella. Lo único que había querido en toda su vida era encontrar a alguien que la amara. Llevaba catorce años pensando que alguien lo había hecho y ahora resultaba que era


mentira. —Ese hombre no sabe lo que es amar. Seguro que si le dijeras que lo amabas… —Janet la miró pensativamente—. Que lo amas también ahora, se daría cuenta de que él a ti también. Dale tiempo. Dale una oportunidad. Sintió un profundo temor. La posibilidad de decirle a Aaron que lo amaba y que él se limitara a darle las gracias o algo parecido le ponía la piel de gallina. No podía hacerlo. —Yo no lo quiero. —Ya. Nicole apretó los labios para no echarse a llorar. —Ya no es el hombre que yo conocía, ni yo soy la misma mujer. —Yo diría que eso es bueno —se detuvo a pensar antes de preguntarle—: ¿Tanto ha cambiado? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 45—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —No lo sé. —Llevas muchos años enamorada de un ideal, pero lo que tienes ahora aquí es la realidad. ¿Por qué no averiguas quién es él en realidad? Quién eres tú y


cómo estaríais juntos. Resultaba tentador, pero había algo que no podía olvidar. —Él nunca podría amarme como yo necesito que lo haga. —Pequeña, nadie nos quiere como nosotros queremos que nos quieran. Excepto Dios. Nicole resopló con exasperación. —¿Es que ganas puntos cada vez que lo mencionas? Janet se puso en pie y le hizo un guiño. —Como todo el mundo. Aaron recorrió las calles de Las Vegas en mitad de la noche y recordó lo que lo había llevado allí la primera vez. Por todos lados había alguien que necesitaba ayuda. Sabía que dar dinero no servía de nada porque lo utilizarían para comprar alcohol o drogas antes de que él llegara a la siguiente esquina. Así que entró a una tienda. El dependiente lo miró con desconfianza a pesar de que Aaron había dejado en Illinois su vieja ropa de trabajo y sus botas y llevaba una camiseta y unos vaqueros nuevos y unas sencillas zapatillas de deporte. Tenía un aspecto normal, pero


seguramente aquel tipo ya había visto muchos ladrones de aspecto normal e inofensivo. Poco después puso sobre el mostrador un buen número de sándwiches, bollos, zumos y leche. El tipo frunció el ceño, pero no hizo preguntas y retiró la mano de debajo del mostrador, donde seguramente escondía una pistola o un rifle, o quizá ambas cosas. Aaron no pudo evitar sentir cierta intranquilidad al pensar que su hija vivía a menos de dos manzanas de un lugar en el que era normal sacarle la pistola a un cliente. Pagó lo que debía y salió a la calle a repartir la comida entre aquellos que vio que pudieran necesitarla. Algunos pensarían que era una tontería, que un poco de comida no resolvía los problemas de aquella gente, pero había oído muchas historias de personas a las que una sencilla muestra de amabilidad o afecto les había cambiado la vida. Durante todos aquellos años, Aaron había participado en organizaciones benéficas y otro tipo de actividades de la iglesia, pero no había hecho nada que realmente mereciera la pena con sus propias manos. Hasta que había vuelto allí, a aquellas calles de Las Vegas, no se había dado cuenta de cuánto lo había echado de menos.


Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 46—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Tiró la bolsa de plástico a la basura y entró en el motel que Nic le había indicado. El tipo que había en recepción lo miró con aburrimiento mientras masticaba lo poco que le quedaba de un puro. —¿En qué te puedo ayudar? Aquel lugar olía a comida, humo y cerveza, seguramente porque eso era lo que había en cada rincón y flotando en el aire. —Quiero una habitación, con cocina si puede ser. —No, no la quieres con cocina, créeme. Teniendo en cuenta el estado en el que se encontraba la recepción, seguramente aquel tipo tenía razón. Su habitación estaba justo enfrente de un cartel de neón rojo que decía otel California. La «M» que faltaba trataba de brillar de vez en cuando, pero enseguida volvía a desaparecer. El cartel daba a la habitación una sombra rojiza que, al encender la bombilla, se convirtió en naranja. Su madre habría sufrido un ataque si hubiera podido ver aquellas sábanas. El baño era algo mejor, aunque eso no significaba que no fuera asqueroso. La


alfombra estaba plagada de manchas que Aaron prefirió no pararse a identificar. Pero nada de eso le importaba. Sólo quería estar cerca de Nicole. Ella no quería que estuviese allí, de eso se había dado cuenta incluso antes de que le abriera la puerta. Pero cuando la había visto en el porche, por un instante lo había mirado como lo había hecho tantas veces hacía catorce años, y lo había hecho sentirse… especial. Hacía mucho tiempo que no se sentía de otro modo que no fuera perdido. Pero las sombras no habían tardado en cubrir su mirada y se había convertido en una desconocida que nada tenía que ver con la chica que él había conocido. Aaron no podía culparla porque quisiera que se fuera de allí; seguramente su presencia no le provocaba más que malos recuerdos. Sin embargo verla a ella a él le despertaba sólo buenos recuerdos. Anduvo por la habitación y después se tumbó en la cama con el mando a distancia de la televisión. Estaba demasiado tenso como para dormir, pero también para hacer algo tan vacío como ver la televisión. «Tengo una hija». No conseguía asimilarlo. Quizá le hubiera resultado más fácil si se tratase de una niña, de un bebé, pero descubrir que tenía una hija y que se trataba de una


jovencita… Miró al techo manchado por sucesivas goteras, pero sólo podía ver el rostro de Rayne. El día anterior a esa misma hora, había estado durmiendo plácidamente. Un hombre infeliz y solo que vivía con su madre. Ahora sin embargo era el padre de una Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 47—173 https://www.facebook.com/novelasgratis adolescente y el pánico que había sentido al saber de su existencia y de su desaparición no lo dejaba dormir. No la conocía, ella ni siquiera sabía que estaba vivo, pero era su hija y no podía pensar en otra cosa que en encontrarla cuanto antes. El timbre sonó a las siete de la mañana. Nicole bajó las escaleras con una extraña sensación de déjá vu. Al igual que la noche anterior, Aaron esperaba en el porche, pero esa vez no sintió alegría al verlo. Su hija llevaba desaparecida más de treinta y seis horas, no había pegado ojo, no podía comer y no sentía nada. Aaron entró sin ser invitado y, al sentirlo tan cerca, Nicole se dio media vuelta para huir hacia la cocina, hacia el café. Pero él le puso la mano en el hombro. La


necesidad de apoyarse en él, de refugiarse en sus brazos, era casi insoportable y, precisamente por eso, Nicole se esforzó en quedarse inmóvil. —Pareces agotada. Ella también lo miró. Se había cortado al afeitarse y, a pesar del bronceado, estaba pálido. —Tú tampoco tienes muy buen aspecto. ¿Un café? —preguntó al tiempo que se escapaba del tacto reconfortante de su mano. Unos segundos después se encontraban los dos frente a las tazas humeantes. Nicole había vuelto a olvidarse de la regla que prohibía la presencia de hombres en la casa, pero en aquel momento le hacía tan bien no estar sola, que no podía pensar en echarlo. —Anoche salí a buscarla —murmuró él. —¿Toda la noche? Su mirada bastó como respuesta. —¿Por dónde? —Por todos lados. Nicole frunció el ceño. —¿Dónde exactamente? —Al sur del motel. —No deberías haber caminado por esa zona tú solo y de noche.


Las Vegas era una ciudad que nunca dormía, y eso no era necesariamente bueno. —Fui lo bastante listo de no acercarme a la zona oeste. Nicole resopló con impaciencia. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 48—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —En esta ciudad hay tipos con pistola en todos los rincones. Tipos a los que no les importa que seas alto o fuerte. —¿Estás preocupada por mí, Nic? Sus labios se tensaron. —Siempre me preocupan los tontos, es uno de mis defectos. Aaron sonrió, pero seguía habiendo mucha tristeza en su rostro y a Nicole volvió a llamarle la atención lo cambiado que estaba. En otro tiempo había estado lleno de alegría y una firme determinación… que a veces resultaba algo molesta, pero ella había aprendido a sonreír y a reír de nuevo estando con él. El nuevo Aaron no parecía reír muy a menudo. —¿Por qué fuiste tú solo? —le preguntó—. Podría haberte pasado algo. La miró con gesto confundido.


—¿Cómo no iba a ir? Rayne es mi hija. —Biológicamente, sí. Pero ni siquiera la conoces. —Eso no tiene nada que ver. Buscaría a cualquier niño perdido, pero si además se trata de mi hija… —negó con la cabeza—. Me aterra pensar que no pueda llegar a verla, a hablar con ella. Ni siquiera puedo pensar. No he podido pegar ojo en toda la noche. Nicole sintió una intensa emoción que enseguida se apresuró a enterrar donde enterraba siempre lo que no debía sentir. Aaron era un hombre bueno, a pesar de algunas estúpidas convicciones y de un desarrollado sentimiento de culpa. Cuando amaba, lo hacía con todo su corazón. Nicole quería esa clase de amor para su hija. Si ella no podía tenerlo, al menos Rayne sí podría. Si conseguían encontrarla. —¿Alguien la ha buscado en Glitter Gulch? —Sí, aunque es imposible que esté allí. —¿Por qué? —Porque nadie dejaría entrar a una menor de veintiún años que no fuera acompañada de un adulto. Mira su foto, ni siquiera aparenta trece años — Nicole


parpadeó para evitar derramar las lágrimas que le llenaban los ojos—. Odia parecer más pequeña de lo que es. Aaron asintió. —A mi hermana también le sentaba muy mal. Mamá siempre le decía que a ella le habría encantado aparentar menos edad. —Si le dices eso a una adolescente se pondrá como una fiera. —¿Rayne es…? —Aaron titubeó antes de terminar. —¿Qué? —¿Difícil? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 49—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Sí, a veces. Pero ojalá estuviera aquí ahora poniéndose difícil. Pienso en todas las veces que me he quejado de tener una adolescente en casa y… —Nicole trató de tragar el nudo que se le había hecho en la garganta. —¿Y qué? —Y me odio a mí misma. Aaron le puso la mano en la espalda.


—Todos decimos cosas de las que luego nos arrepentimos. Podrás decírselo cuando la encontremos. «Si la encontramos», pensó Nicole. —¿Estás segura de que no puede haberse escondido en alguno de los casinos? —le preguntó él. —Completamente. Los guardias la echarían inmediatamente y, si estuviera por la calle sola, alguien se habría fijado en ella. Janet tiene contactos por toda la ciudad. Y Nicole también. Eso hacía que la desaparición de Rayne resultara aún más inquietante. —¿Adónde demonios puede haber ido? —murmuró Aaron. De pronto apareció una idea en su cerebro, algo vago y sin forma. Nicole inclinó la cabeza y se esforzó por darle sentido. —¿Nic? Levantó una mano para pedirle que le diera tiempo, cerró los ojos y vio la… —La estación de autobuses —espetó de golpe. —¿Qué? —Entre nosotros dos y las chicas, hemos cubierto toda la ciudad y nadie la ha visto.


Aaron empezó a asentir antes incluso de que ella hubiera terminado la frase, de hecho fue él el que añadió la conclusión. —Lo que quiere decir que quizá no esté en la ciudad —dijo poniéndose en pie— . Vamos allá. Diez minutos después estaban en la estación, que era tan deprimente como Nicole la recordaba. Ella había llegado a Las Vegas con la cabeza llena de ilusiones y cincuenta dólares en el bolsillo. Ambas cosas habían desaparecido en menos de una semana. Le aterraba la idea de que Rayne estuviera siguiendo el mismo camino. Como si hubiera podido sentir su inquietud, Aaron le apretó el hombro antes de acercarse al mostrador. —Estamos buscando una chica. —Tú, yo y la mitad del mundo. Amigo, estás en la ciudad perfecta. Nicole le mostró la foto de Rayne. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 50—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —A esta chica. El hombre apenas la miró.


—No la he visto. Nicole se inclinó hacia él, pero antes de que ella perdiera los nervios, habló Aaron con la tranquilidad y la sensatez que lo distinguían del resto del mundo. —Desapareció hace dos días y creemos que podría haber venido aquí. —Aquí viene mucha gente, yo no puedo recordarlos a todos. Además, yo no soy el único que vende billetes. Nicole resopló, angustiada. —Es como encontrar una aguja en un pajar. —Entonces iremos pajita por pajita hasta encontrarla —Aaron volvió a hablar al tipo de la taquilla—. ¿Quién más trabaja aquí y dónde puedo encontrarlos? —El del turno de noche acaba de marcharse —dijo señalando a la puerta—. Está saliendo en este momento. Nicole corrió tras él. —Señor, espere, por favor. El hombre se volvió y la miró de arriba abajo. —Lo que tú me pidas, preciosa. Nicole apretó los dientes. Por muchos años que hiciera desde que había dejado de desnudarse delante de tipos como aquél, seguía revolviéndole el estómago


que alguien la mirara de ese modo. —Quiero hacerle una pregunta. —Yo a ti también. ¿Tu talla es la 100 o la 105? Nicole prefirió obviar tan grosera pregunta sobre el tamaño de sus pechos. —¿Ha visto a esta chica? El tipo se acercó y fingió mirar a la foto, pero lo que hizo fue colocarse lo bastante cerca para rozarle el pecho. —Yo diría que es una 105. ¿Cuanto quieres por dejarme que lo compruebe con…? Un puño aterrizó de lleno en su mandíbula y lo hizo caer de bruces. Nicole no pudo hacer otra cosa más que mirar cómo se llevaba la mano a la cara y se quejaba, sentado en el suelo. Miró a Aaron, la furia que vio en sus ojos la impulsó a ponerse en su camino. Le puso la mano en el pecho y sintió cómo vibraba bajo sus dedos. —No vuelvas a tocarla. No gritó, no fue necesario. La intensidad de su mirada y el tamaño de sus puños era más que suficiente para asustar a cualquiera. Nicole se habría asustado si Escaneado por Vale Black y corregido por Taly


Nº Paginas 51—173 https://www.facebook.com/novelasgratis no hubiera sabido con la misma seguridad con la que sabía que no la amaba, que él jamás le haría daño. Como para demostrar lo que pensaba, Aaron relajó los puños y sus manos volvieron a ser aquellas con las que Nicole seguía soñando, unas manos que le agarraron ambos hombros con suavidad y la apartaron de su camino. El tipo se puso en pie sin apartar la mirada de Aaron. —No sabía que fuera tuya. ¿Cómo demonios iba a saberlo? —Aaron —trató de calmarlo, pero él ni siquiera la miró. —No es mía, ni de nadie. ¿Qué te parecería si alguien te agarrara y te preguntara qué talla de calzoncillo usas? El tipo consideró la pregunta y sonrió tontamente. —No me importaría. Aaron lo agarró por la pechera y no lo soltó. —Nic, acércale la foto. Nicole parpadeó al darse cuenta de que estaba mirando a Aaron con la boca abierta y prácticamente babeando. Meneó la cabeza para deshacerse de tan peligrosos pensamientos y le tendió la foto de Rayne.


—¿La has visto? El hombre frunció el ceño. —No estoy seguro. Vino una chica… pero llevaba puesta una gorra. No pude verle bien el pelo, ni la cara. No sabría decir. —¿Cuándo fue eso? —Hace un par de noches. —¿Adónde fue? —preguntó Aaron. Nicole sintió cómo se le encogía el corazón mientras aquel hombre hacía el esfuerzo de acordarse de lo ocurrido hacía dos noches, algo que parecía ser demasiado para su cerebro. —A Nuevo México. Puede que a Alburquerque, no sé. Nicole soltó la respiración que había estado conteniendo. Pero las siguientes palabras acabaron con la esperanza que se había encendido dentro de ella. —Sí. Estoy casi seguro de que su hermano y ella compraron billetes a Alburquerque. —¿Su hermano? —Aaron miró a Nicole y ella negó con la cabeza. Aaron soltó al tipo y le dio las gracias por su ayuda. Ambos se quedaron mirándolo mientras se alejaba de ellos tan rápido como podía. —Esa no era Rayne —dijo ella. —No.


Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 52—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Él bajó la cabeza y Nicole se descubrió fijándose en el modo en que la camiseta se le ajustaba a la espalda. ¿Tendría el pecho tan bronceado como los brazos? ¿Sería suave? ¿Sabría tan bien como olía? Apartó la mirada de él en cuanto pudo. ¿Qué demonios le ocurría? Estaban buscando a Rayne y lo único que podía pensar era en que Aaron tenía más músculos que la última vez que lo había visto. Quizá aquellos pensamientos tan poco apropiados era una especie de mecanismo de defensa para no dejarse llevar por el pánico que sentía por su niña. Su cerebro prefería enviarle imágenes de Aaron sin camisa en lugar de pensar en lo que podría haberle pasado a Rayne. De sus labios salió un sonido de desesperación que no pudo frenar. —¿Qué ocurre? —le preguntó Aaron sin volverse a mirarla. —Nada —Nicole se fijó en que tenía los hombros encorvados. ¿Por qué no se daba la vuelta? Al colocarse frente a él vio que tenía los ojos cerrados y el gesto atormentado.


—¿Qué ocurre? —preguntó ella esa vez al tiempo que le ponía la mano en el brazo. —Yo solía ser un hombre pacífico. —¿Y ya no lo eres? —Le he pegado un puñetazo a ese tipo. —Ya lo he visto. Ha sido genial. —¿Genial? —él negó con la cabeza—. Pegar a alguien nunca resuelve nada. —¿No? Pues a mí me has ayudado bastante. Le acarició el brazo y al sentir cómo se estremecía su piel también ella se estremeció. —Nunca me había defendido nadie antes. Gracias, Aaron. —Pero… —Nada de peros. En este mundo hay gente que no entiende los métodos pacíficos. Ese tipo era uno. —Entonces debería ayudarlo, no pegarle. Debería enseñarle que hay mejores maneras de resolver las cosas. Nicole resopló. —Sí, claro. Aaron se alejó de ella y se pasó la mano por la cabeza. —Cuando lo he visto tocarte —siguió diciendo él—, cuando lo he oído hablarte


de ese modo, he sentido ganas de pegarle. —Yo también. —Nunca había sentido algo así. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 53—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Nunca? Se encogió de hombros a modo de respuesta. —De pequeño me peleaba con mis hermanos. E incluso no siendo tan pequeños. Tengo cuatro hermanos, a veces una pelea era nuestra mejor diversión. Tenía cuatro hermanos. Nicole no lo sabía. Al fin y al cabo, ¿qué cosas sabía de él? Sólo que la miraba como no lo hacía nadie más en el mundo, que era amable y la había amado… o eso había creído ella. Nicole suspiró deseando superar aquello de una vez por todas. —Nunca había deseado hacer daño a nadie del modo que lo he deseado hace un rato —murmuró él. —Le has dado un puñetazo, Aaron. El mundo no se va a acabar por eso. —¿No?


—No —dijo ella con una sonrisa. —¿No te he asustado? Nicole estuvo a punto de echarse a reír, pero entonces se dio cuenta de que lo decía en serio, así que se limitó a negar con la cabeza en lugar de decirle que lo que había sentido no había sido miedo sino… ¿Qué? ¿Interés? ¿Curiosidad? ¿Excitación? Dios, si Aaron supiera que el comportamiento que tanto le avergonzaba la había excitado, le practicaría un exorcismo allí mismo. —Claro que no me has asustado. —¿Estás segura? —insistió él. —Aaron, ¿cómo iba a asustarme de que le dieras un puñetazo a alguien? He visto cosas mucho peores y las he sufrido. —¿Alguna vez te ha pegado alguien? Lo vio tan aterrado, que la risa que había contenido antes salió de golpe. —Bastante más de una vez. Se hizo el silencio. Aaron volvió a cerrar los puños y Nicole deseó haber mantenido la boca bien cerrada. Aaron tenía un corazón muy sensible, no como ella. —Pero fue hace mucho tiempo —añadió poniendo su mano sobre la de él—. Yo


ya ni siquiera me acuerdo de ello. Tampoco lo pienses tú. Aaron aflojó los dedos y los entrelazó con los de ella al tiempo que le ponía la otra mano en la barbilla. Sus ojos brillantes e intensos atraparon la mirada de Nicole como lo había hecho en otro tiempo. —No quiero que nadie vuelva a hacerte daño jamás. «Demasiado tarde», pensó ella mientras se unían sus bocas. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 54—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 6 Nicole seguía siendo lo más bello que había visto en su vida. Más deslumbrante que las luces de neón, más cálida que la arena del desierto, más sexy que el sonido de un saxofón. Para Aaron, lo que había sentido por Nicole y por Las Vegas siempre había estado muy unido, casi entrelazado. Y seguía siendo así. Desde que la había visto tras la puerta de Mercy House había deseado besarla y había sabido que no debía hacerlo. Pero los sentimientos contra los que había estado luchando, el deseo y la necesidad, se mezclaban con otros contra los que no podía luchar… ternura, temor, orgullo. Sentimientos a los que se había rendido.


Al rozarle la barbilla, se quedó maravillado por la suavidad de su piel. Sus párpados temblaron levemente antes de cerrarse y hacer que sus pestañas formaran una media luna sobre las mejillas. Se inclinó hacia él, sus labios carnosos y pálidos buscaban los de él. Aaron no podía parar. Tenía que volver a saborear aquella boca y no le importaba si estaban en mitad del aparcamiento de la estación, bajo el sol implacable del desierto, igual que no le habría importado que hubiera habido medio centenar de personas observándolos. Ni siquiera oía el ruido de los coches que pasaban a su lado. Sus labios rozaron los de ella y todo desapareció. El beso empezó siendo una manera de consuelo; no habría sabido decir si se trataba del consuelo que pretendía darle a ella o del que él mismo necesitaba. Ella tenía los labios fríos, pero se calentaron al contacto con los suyos. Su respiración le acarició la mejilla y Aaron sintió un escalofrío, aunque sentía cualquier cosa menos frío. Ni siquiera reparó en que había bajado las manos hasta ponerlas en sus caderas hasta que ella le puso las suyas en los codos. Sólo los separaba un suspiro. Siempre le había llamado la atención la perfección con la que encajaban. Podría haber pasado horas besándola y nunca le habría dolido el cuello. Sus caderas le llenaban las manos. Eran más anchas que antes y eso le gustaba. Pero lo que más le gustaba en aquel momento era que se le había subido la


camisa y eso permitía que pudiera rozarle el estómago con la punta de los dedos. Sintió su reacción, una reacción que despertó sentimientos dormidos dentro de él desde hacía mucho tiempo. Sus manos le acariciaban los brazos, seguían el recorrido de sus venas como si quisieran aprenderlo. Aaron habría jurado que el pulso de ambos latía al unísono. La besó una y mil veces en la boca y en el cuello, donde pudo sentir los latidos de su corazón. —¿Amigo? Oye, amigo —alguien le tiró de la camisa—. ¿No tendrás otro sándwich? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 55—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Nicole se sobresaltó y, al separarse de él, miró a su alrededor con angustia. No había nadie en el aparcamiento, excepto el vagabundo que seguía tirándole a Aaron de la camisa.


Aaron movió la cabeza para intentar despejarse, pero no podía pensar en otra cosa que no fuera el sabor de los labios de Nicole, el modo en que los había abierto, le había rozado la lengua con la suya y le había hecho recordar todo lo que nunca había deseado olvidar. —¿Un sándwich? —repitió Aaron, atontado. —Ya sabes, pan y carne —le dijo el vagabundo haciendo el gesto de llevarse un sándwich a la boca. —Ya, ya —dijo Aaron—. Te compraré uno. Espera aquí. Al ver que se dirigía a la estación, Nicole fue tras él. —¿Qué demonios haces? —Ya lo has oído. —¿Vas a comprarle comida porque te lo ha pedido? —¿Se te ocurre una razón mejor? —Te pedirá cada vez que te vea. —¿Y qué tiene eso de malo? La oyó resoplar y entendió lo que sentía. A él también le había sentado mal que los interrumpieran en mitad del beso. Aaron dejó de mirarla, tratando de deshacerse de la confusión que sentía al darse cuenta de que la deseaba tanto como antes, quizá más… pero ahora era la madre de su hija y eso le hacía sentir… diferente. Hacía que sintiera otro tipo de cosas además del deseo; cariño, respeto, admiración, aunque ninguna de esas cosas podía frenar el ansia que sentía cada vez que estaba


cerca de ella. Durante años había creído que tenía su libido bajo control; ahora comprendía que el deseo no había desaparecido, sólo había quedado aletargado hasta que había vuelto a ella. Lo que sentía por Nicole no lo había sentido jamás por nadie, y no sabía qué pensar. —¿Cómo puede parecerse tanto a ti sin siquiera conocerte? —le preguntó entonces Nicole con voz suave. Él se detuvo en seco. —¿Qué? —Rayne también suele darle comida a los vagabundos. Dice que a veces ayuda. Aaron suspiró, emocionado. —Es cierto. —Claro que ayuda —dijo el vagabundo—. Vamos, amigo. Estoy muerto de hambre. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 56—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Aaron miró a Nicole y siguió camino de la estación para no dejarse llevar por la voz que le pedía que se la llevara a la habitación del motel y no la dejara salir


de allí en una semana. Nicole vio alejarse a Aaron a toda prisa. Después se dio media vuelta y suspiró. Había sido él el que la había besado. ¿Entonces por qué se sentía tan culpable? —Bonito espectáculo —le dijo el vagabundo. —¿Qué? —Podríais haber encendido las luces de todo el aparcamiento con tanta pasión. Pensé que ibais a hacerlo aquí mismo. Si no os importa tener público, y parece que no, podríais ganar una fortuna. Nicole lo miró fijamente, tratando de comprender a qué se refería. Entonces lo comprendió. —¿Hay lugares así? —Preciosa, aquí hay lugares para todo lo que desees. Sólo hay que saber dónde mirar. Nicole llevaba años viviendo en Las Vegas, había trabajado en antros a los que mucha gente ni siquiera se atrevería a entrar, había tratado con mujeres que habían conocido cosas todavía peores y sin embargo seguía llamándole la atención la


cantidad de cosas que aún no conocía en aquella ciudad. Quizá ése fuera uno de sus encantos… si se podía decir que un lugar así tenía encantos. Nicole desde luego no lo haría. A pesar de que parecía inofensivo, Nicole no le quitó la vista de encima al vagabundo mientras esperaban a Aaron. No iba a permitir que nadie le diera un golpe o le robara a plena luz del día. Como no podía permanecer quieta, comenzó a caminar de un lado a otro. Desde que Aaron la había besado, le temblaba el cuerpo y no podía pensar en nada que no fuera él. Durante años había atesorado el recuerdo de la ternura que habían compartido. Lo mejor de aquella única noche que habían pasado juntos había sido cuando él la había abrazado después del sexo y había susurrado su nombre. Habría hecho cualquier cosa por él. Y lo había hecho. Pero ese día, después de que la hubiera defendido, Nicole había sentido algo completamente distinto a la ternura. Cuando sus labios habían rozado los de ella, había deseado perderse en él, arrancarle la ropa y acariciarle con las manos y con la boca, arrodillarse, saborearlo y dejar que él la saboreara a ella. Si él la hubiera llevado a su habitación, o incluso a un callejón tranquilo, lo


habría seguido encantada. Otra vez habría hecho cualquier cosa por él y eso la asustaba. ¿Era aquello lujuria? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 57—173 https://www.facebook.com/novelasgratis La puerta de la estación se abrió para dejar paso a Aaron. Sólo con verlo aparecer bajo el sol se le aceleró el corazón y la respiración… hasta que la miró y directamente dejó de respirar. Le dio el sándwich al vagabundo, pero siguió mirándola a ella. La intensidad de aquellos ojos azules la hizo estremecer. Siempre la había mirado así y ella siempre había creído que era amor. Ahora sabía que no era cierto. Pero después de lo sucedido hacía un rato, empezaba a preguntarse si lo que ella había sentido por él todo aquel tiempo había sido también lujuria en lugar de amor. —¡Hemos llegado! Tim bajó del autobús y empezó a saltar sobre un pie y después sobre el otro. —¿Tienes que ir otra vez? —No. Bueno, puede ser. Sí.


Rayne se puso la mochila y lo agarró de la mano para llevarlo hacia la estación de servicio de Gainsville que parecía servir también de estación de autobuses. Tim se quedó atrás. No porque quisiera molestar, sino porque le interesaba todo lo que veía. Desde que había empezado a hablar con ella, apenas paraba de hacerlo; parecía querer hacerle todas las preguntas que había ido acumulando durante años de silencio. —¿Está aquí tu padre? ¿Podemos comer? ¿Cómo has dicho que se llama este sitio? Nunca daba tiempo suficiente para que Rayne contestara, lo cual estaba bien porque no sabía cómo responder a muchas de sus preguntas. Fueron los únicos que se bajaron en Gainsville, pero no le extrañó. Durante kilómetros y kilómetros no habían visto otra cosa que campos de cultivo. Una ráfaga de aire fresco les dio en la cara nada más entrar en la estación. El hombre que había al otro lado del mostrador los miró con el ceño fruncido. Antes de que pudiera decirles una palabra, Tim se soltó de la mano de Rayne y corrió hacia él. —¿Es usted mi papá? —le preguntó. El hombre parpadeó. —¿Qué? Rayne volvió a agarrar a Tim y tiró de él.


—Calla. No podía creer que le hubiera dicho algo así a un completo desconocido. Estaba claro que Tim deseaba tener un padre más de lo que parecía, o quizá sabía que ella no dejaría que nadie volviera a hacerle daño. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 58—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Al ver la danza de Tim, la sorpresa del hombre se convirtió en enfado. —Los baños son para los clientes —dijo antes de que Rayne pudiera preguntarle dónde estaba el servicio. —¿Es que quiere que se lo haga en el suelo? —Debería haber ido en el autobús. —Debería haber hecho muchas cosas, señor. Pero es pequeño y todavía no está muy domesticado. Rayne le apretó la mano y Tim comenzó a bailar aún más deprisa y puso cara de lástima hasta que el hombre se dio por vencido. —Está bien, pero que se dé prisa. Os estoy observando por el espejo, así que no se os ocurra meteros nada en el bolsillo, ¿me oís?


Rayne no se molestó en contestar. Los habían tratado igual en todas las estaciones por las que habían pasado. Nada importaba que hubiera pagado los billetes; la gente veía dos niños desaliñados y solos y daba por hecho que eran un par de ladronzuelos fugitivos. Mientras esperaba a Tim junto a la puerta del servicio de caballeros, Rayne miró por la ventana. Parecía que el calor de Illinois era igual de asfixiante que el del desierto de Nevada. Observó los aburridos edificios que formaban el pueblo de Gainsville; madera blanca, ladrillos grises y alguno rojo para romper la monotonía, pero ni rastro de luces de neón. ¿Cómo podía la gente vivir en un sitio así? De pronto echó tanto de menos su casa, que sintió una especie de mareo. Por suerte, Tim eligió justo ese momento para salir del baño y darle un abrazo. Le resultaba difícil comprender cómo un niño que había recibido tan poco afecto en su vida podía ser tan cariñoso. Rayne le pasó la mano por la cabeza, despeinándolo y haciéndolo reír. Después se volvió a mirar al hombre que seguía observándolos tras el mostrador y le dijo: —Espero que ése no sea mi padre, Rayne. Y el tuyo tampoco. Se le encogió el corazón. ¿Y si su padre resultaba ser alguien así? ¿Y si siempre había sabido que tenía una hija y no le había importado? ¿Y si tenía otra


familia? ¿Y si le cerraba la puerta en las narices? Abrazó a Tim aún con más fuerza hasta que el muchacho empezó a moverse y tuvo que soltarlo. —¿Qué vamos a hacer ahora? —le preguntó. Rayne no tenía la menor idea. No sabía si debía presentarse en la casa de su padre, dondequiera que estuviese, y anunciar que era su hija. Quizá fuera mejor quedarse un tiempo por el pueblo y ver qué podía averiguar. Tantas preguntas sin respuesta estaban volviéndola loca. —Oye, jovencita —le dijo el hombre del mostrador—. ¿Os vais a quedar aquí toda la noche? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 59—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Siguió observándola más de lo que Rayne habría deseado, así que ella se caló bien la gorra y volvió a ponerse las gafas de sol que se había guardado en el bolsillo. —¿No eres demasiado joven para viajar sola?


—No —respondió ella de inmediato. —¿Tiene que venir alguien a buscaros? Quizá debería llamar al jefe. ¿El jefe? Rayne se imaginó a un jefe indio con tocado de plumas y todo. ¿Habría indios en Illinois? Seguro que tenían algunos escondidos por ahí, donde nadie los viera. —Por aquí no están bien vistos los vagabundos. De pronto comprendió. El jefe de policía. —Ya nos vamos —dijo tirando de Tim hacia la puerta. En un pueblo tan pequeño, todo el mundo conocía a todo el mundo. La gente no dormía en la calle o en el parque y menos aún en la estación de autobús, puesto que no había. Así que la idea de quedarse por allí desapareció más rápido que la mamá de Tim. —Oiga —le dijo entonces al señor—. ¿Conoce a alguien llamado Luchetti en el pueblo? —¿Luchetti? —el hombre irguió la espalda al oír aquel nombre—. ¿Has venido a visitar a los Luchetti? Ella no habría elegido la palabra «visitar», pero quizá fuera lo que más se


acercaba. —Sí. —Debes de ser pariente suyo. —Algo así. El señor la miró detenidamente una vez más hasta ponerla nerviosa. —Olvídelo. Ya preguntaré por ahí. —Espera un segundo. John me cortará el cuello si se entera de que he dejado marchar así a alguien de su familia. Rayne no tenía ni idea de quién era ese John, pero le cayó bien desde el momento que vio que aquel hombre le tenía miedo. —No importa. —Pero no sabes lo lejos que está la granja —advirtió señalando por la ventana— . Son seis kilómetros por la carretera y luego casi dos más por un camino que sale a la derecha —siguió explicando incluso mientras levantaba el teléfono —. Lo que voy a hacer es llamarlos y decirles que estáis aquí. —¿Llamarlos? —A los Luchetti. Viven todos en la misma granja, excepto la chica. Claro que ella ya no es una Luchetti. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly


Nº Paginas 60—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Demasiada información como para asimilarla de una vez. Parecía haber muchos Luchetti, vivían en una granja y parecía que la búsqueda estaba a punto de concluir. Mientras el hombre marcaba el número, Rayne pensaba qué hacer con el corazón latiéndole en la garganta. No sabía cómo iba a explicarle a un desconocido quién era. Pero si Tim y ella salían corriendo, el jefe de policía los encontraría antes de que hubieran recorrido el primer kilómetro. Apenas había árboles y los cultivos del campo eran demasiado bajos como para esconderse, así que no tenían escapatoria. El hombre colgó el teléfono con gesto contrariado. —Ha saltado el contestador. Deben de estar en el granero o con las vacas — y, diciendo aquello, se quitó un llavero que llevaba enganchado al cinturón y se puso en pie—. Tendré que cerrar y llevaros hasta allí yo mismo. —¿Puede hacer eso? —preguntó Rayne, sorprendida. —¿Por qué no? El negocio es mío. Estuvo a punto de echarse a reír al oírla dar la excusa preferida de Janet para


salirse con la suya, pero la añoranza volvió a apoderarse de ella y tuvo que parpadear muy rápido para hacer que las lágrimas desaparecieran antes de caer. Pero, por muy duro que fuera, tenía algo que hacer antes de poder volver a casa. Una vez hubo cerrado la estación de servicio, el hombre les hizo un gesto para que lo siguieran a la parte de atrás del pequeño edificio. —Pero, Rayne —susurró Tim, aunque su susurro tenía el volumen que para cualquier otra persona era el de una conversación normal—, no podemos subirnos al coche de un desconocido. El muchacho miró a aquel hombre como si fuera un monstruo. —Soy Harvey —dijo el aludido—. Harvey Griss. Y tú eres… —Timinator. Nadie se atreve a meterse conmigo. Harvey curvó los labios y casi llegó a sonreír, pero se contuvo de hacerlo y en su lugar miró a Rayne. —Yo soy Rayne. El hombre esperaba que ella dijera también el apellido, pero Rayne se limitó a mirar al suelo. No era tonta. Si hubiera querido que su madre supiera dónde estaba, se lo habría dicho directamente.


No tenía la menor duda de que su madre habría llamado ya a la policía y seguramente su foto aparecía en la portada de todos los periódicos. Aunque no podía ser, porque aquel hombre no la había reconocido ni aun después de haberla observado detenidamente. Y nadie más lo había hecho en todo el viaje. No obstante, no iba a ponérselo fácil dando su nombre a todo el mundo. —Bueno —farfulló Harvey—. Como ya no somos desconocidos, vámonos. Unos segundos después Tim y ella se encontraban en el coche de Harvey, camino de la granja de los Luchetti. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 61—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —No puedo creer que John haya dejado que alguien de la familia llegara al pueblo sin que hubiera nadie para recibirlos. Especialmente dos chavales. —Bueno, es que no sabíamos exactamente a qué hora íbamos a llegar. Ya sabe cómo son los horarios de los autobuses. Harvey contestó con una especie de gruñido que Rayne no habría sabido decir si significaba que la creía o no. —Tenemos una misión —anunció Tim de pronto mientras saltaba en el asiento


delantero al que afortunadamente lo ataba el cinturón de seguridad y le impedía darse con la cabeza en el techo. —Tim —lo reprendió Rayne. —Vale. Pero ya había picado la curiosidad de Harvey. —¿Qué clase de misión? —Sólo es un juego —respondió Rayne antes de que Tim tuviera oportunidad de decir nada más sobre buscar papás o algo parecido. Por suerte, Harvey parecía más interesado en que Tim dejara de botar que en el contenido del juego. —Para un poco, muchacho —le dijo con cara de pocos amigos y después se dirigió a Rayne—. ¿Qué le ocurre? —Nada. Rayne se dio cuenta de que debería haber sentado a Tim a su lado para mantenerlo controlado. Por muy molesto que resultara a veces, el muchacho no merecía que nadie lo asustara y Rayne no quería que volviera a ser el pequeño retraído y aterrado que había encontrado en aquel callejón.


—No te preocupes, muchacho —le dijo Harvey—. No voy a morderte. Es sólo que no estoy acostumbrado a tanta energía. Después de eso, Tim debió de concentrarse en mantenerse inmóvil, pero Rayne sabía que no podría aguantar mucho, así que deseó que el viaje durara lo menos posible. —¿Qué relación tenéis con John? Como Rayne no tenía la menor idea de quién era John, fue fácil contestar. —Es complicado. —¿Sois de esos primos terceros o así? Nunca he entendido bien lo que significa eso. —Yo tampoco. Sobre todo porque no tenía primos. O quizá sí, quizá tuviera también tías, abuelos… La cabeza empezó a darle vueltas y volvió a ponerse furiosa con su madre. ¿Cómo había podido mentirle durante tanto tiempo? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 62—173 https://www.facebook.com/novelasgratis


—Ahí está —anunció Harvey poco después. —¡Mira, Rayne! Hay un montón de animales —exclamó Tim, emocionado ante la visión de la granja, algo tan nuevo para él como para ella. —Ya veremos. —«Ya veremos» siempre quiere decir «no» —adivinó con tristeza. Rayne lo miró con el ceño fruncido y el muchacho entendió la indirecta. —Bueno, aquí os dejo. Tengo que volver rápido para no perder más clientes. Decidle a John que os traje yo. Tan pronto como se hubieron bajado, el coche desapareció en una nube de polvo y los dos se volvieron a mirar la imagen perfecta que formaban la casa blanca de la granja y los campos verdes llenos de vacas. ¿Cómo podía estar ante un lugar tan idílico y sentirse tan inquieta y asustada? —¿Tu padre está aquí? —preguntó Tim. Rayne lo agarró de la mano. —Vamos a ver. Eleanor Luchetti estaba arreglando el caos que habían dejado durante su ausencia, cuando los perros empezaron a ladrar. Convencida de que sería su hija, que había ido a darle la bienvenida, se acercó a la ventana con total tranquilidad. Dos niños se acercaban a la casa dados de la


mano. Dejó la cesta de la colada al tiempo que maldecía a Evan y a Aaron por no estar en casa porque, para cuando volvieran, su enfado habría amainado y no podría regañarlos como merecían. El pensar en ello hizo que frunciera aún más el ceño. Estaba acostumbrada a que Evan desapareciera de casa sin dar explicaciones, pero Aaron… Dean le había dicho que había ido a ayudar a un amigo lo cual, conociendo a Aaron, seguramente fuera cierto. ¿Pero a qué venía tanto secretismo? Eleanor miró al camino preguntándose de dónde habían salido esos críos, pero no vio más que una nube de polvo que se dirigía a Gainsville. —Qué raro —murmuró para sí. Los perros no tardaron en rodearlos y hacer que el niño se escondiera detrás de la muchacha. Ella lo protegió y les dijo algo a los perros señalándolos con el dedo. El gesto de enfado se transformó en una sonrisa al ver que los perros se alejaban cabizbajos. No sabía quién era esa niña, pero le gustaba. No podía verle la cara porque llevaba una gorra de béisbol, pero había algo en


ella que le resultaba familiar. Seguramente la habría visto alguna vez por el pueblo. Se acercó a la puerta y la abrió antes de que ellos llamaran. —Hola —los saludó—. ¿Puedo ayudaros en algo? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 63—173 https://www.facebook.com/novelasgratis El niño sonrió mostrando los huecos en los que debería haber tenido varios dientes. —Hola, soy Timinator, pero puedes llamarme Tim. —Hola, Tim. Yo soy Eleanor Luchetti. El muchacho empezó a saltar sobre un pie y después sobre el otro. Eleanor, madre de cinco hijos, supo enseguida lo que significaba aquel baile. —¿Necesitas ir al servicio? —Sí. Eleanor abrió la puerta de par en par. —Al fondo del pasillo a la derecha. El niño salió corriendo y Eleanor miró a la niña. Su rostro seguía medio oculto por la gorra, pero era evidente que conocía aquella cara. Unos ojos verdes tremendamente familiares la miraron fijamente.


—Estoy buscando a mi padre. Eleanor asintió. Uno de sus hijos iba a recibir una buena patada en el trasero, ¿pero cuál? Podría ser cualquiera excepto… —Aaron —dijo la muchacha—. Mi padre es Aaron Luchetti. Eleanor se preguntó si sería muy temprano para tomarse una copa. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 64—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 7 La señora, que se presentó como Eleanor, apoyó una mano en la puerta y se tambaleó como si estuviera a punto de desmayarse. —Eso no me lo esperaba. —¿Se encuentra bien? —Sí. Sólo necesito unos segundos. Respiró hondo varias veces y después se puso recta como si hubiera recuperado las fuerzas. —Has dicho Aaron, ¿verdad? Rayne asintió. —¿Está aquí? —Será mejor que entres —sugirió al tiempo que se daba la vuelta y hacía que


su larga trenza blanca bailara sobre su espalda—. ¿Cómo te llamas? —Rayne. Rayne Houston. —Bonito nombre. Pasa y siéntate. Voy a avisar a mi marido. —¿A Aaron? Eleanor se echó a reír. —Es el mejor piropo que me han echado desde hace mucho tiempo. Aunque no tuviera el pelo blanco, no creo que pudiera pasar por la esposa de un hombre de treinta y dos años. Rayne pensó que tenía muy buen aspecto; era cierto que tenía el pelo blanco, pero era una melena abundante y larga. Era una mujer grande, no gorda, sino fuerte. Llevaba pantalones vaqueros y los pies descalzos con la uñas pintadas del mismo rosa que las flores de la camisa. Cuando se acercó a ella y le quitó la gorra, Eleanor miró a Rayne con unos ojos intensamente azules y le dijo: —Yo soy tu abuela, querida. —¿Me cree? —preguntó Rayne, sorprendida—. ¿Así de fácil? —Por supuesto.


—¿Por qué? —Ven aquí y verás por qué. Rayne la siguió hasta el salón de la casa. La habitación estaba más desordenada de lo que Rayne habría imaginado en una mujer como Eleanor, aunque se veía que aquél era un verdadero hogar. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 65—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Siéntate, si es que puedes encontrar un sitio limpio. Tienes que disculpar el estado en el que se encuentra la casa. Yo he estado de viaje y mis hijos son unos guarros. Rayne abrió los ojos de par en par. Eleanor era una mujer directa, del estilo de Janet, y eso le gustó aun sin apenas conocerla. —Eh… tengo que encontrar a Tim antes de que… —justo en ese momento oyó que algo se rompía en otro lado de la casa. Rayne suspiró—. Rompa algo. —No te preocupes. Esta casa ha sobrevivido a cinco niños, podrá aguantar uno más.


—Gracias, pero de todas maneras tengo que encontrarlo. Rayne se ponía nerviosa si perdía a Tim de vista durante demasiado tiempo. —¿Es tu hermano? —No, señora. —No hace falta que me llames señora. Rayne se encogió de hombros. No podía llamarla abuela. Era demasiado pronto. Como si hubiera sentido su confusión, Eleanor sonrió. —Puedes llamarme Ellie, así es como me llama todo el mundo. Precisamente en ese instante, Tim apareció por el pasillo y, al entrar al salón, se chocó contra la pared, haciendo que una foto cayera del clavo con el que estaba colgada. Rayne la agarró al vuelo y se quedó mirándola. Volvió la vista a Ellie sin comprender. Tim se abrazó a su cintura. —Rayne, ¡eres tú! —exclamó el muchacho. —No —consiguió decir Rayne—. No soy yo. La cara era la misma y los ojos y el pelo, pero la chica de la fotografía iba vestida con ropa de hacía al menos diez años y era mayor que Rayne. —Es mi hija, Kim —dijo Ellie colocando la fotografía en su lugar—. El día del baile de graduación. Y el que la acompaña es Brian Riley —señaló al joven alto que


aparecía con ella con un elegante esmoquin—. Ahora son marido y mujer, viven a pocos kilómetros de aquí y tienen una hija llamada Gloria. Rayne asintió como atontada. Tenía varios tíos, una tía, una prima, abuelos… la familia cuya existencia desconocía hasta hacía muy poco se multiplicaba tan rápido que no le daba tiempo a asimilarlo. —Necesito sentarme —dijo deshaciéndose de los brazos de Tim. Ellie los acompañó hasta el sofá. —Esperad aquí mientras voy a llamar a los demás. Rayne creyó que se refería a llamar por teléfono, por eso pegó un bote cuando vio que lo que hacía era acercarse a la ventana, abrir el cristal y gritar: Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 66—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —John, Dean, ¡venid aquí! —después se volvió a mirar a Rayne y se fijó en la expresión de sorpresa y confusión que había en su rostro—. Lo siento, querida. Supongo que aquí hay mucho más ruido del que estás acostumbrada a soportar.


Rayne estaba acostumbrada al ruido, aunque normalmente procedía de fuera de la casa, no de dentro; gritos, peleas, sirenas, cristales rotos. Eso le recordó algo. —Tim, ¿qué se te ha roto antes? —No lo sé —dijo después de intentar recordar durante unos segundos. Rayne lo miró frunciendo el ceño. —Tim. —De verdad, no me acuerdo de haber roto nada. —Pero hubo un ruido. —Como no fuera el que hice al bajar la tapa del inodoro como tú me dijiste que debía hacer si quería seguir con vida —al decir eso, miró a Ellie con gesto solemne—. Las chicas odian que nos dejemos la tapa abierta. Ellie sonrió. —Por supuesto. En cuanto estuvieron sentados, Tim empezó a moverse de un lado a otro, así que Rayne le pasó el brazo por los hombros y trató de mantenerlo quieto. Empezó a temblarle la pierna y Ellie lo observó. No dijo nada, pero aquella mirada especulativa hizo que Rayne se preguntara qué pasaría si allí todo el mundo se ponía tan nervioso con Tim como la gente que habían conocido durante el viaje. ¿Y si Ellie le pedía a


Tim que se fuera? Levantó bien la cabeza y miró a Ellie a los ojos. Si alguien echaba a Tim, ella también tendría que irse porque el muchacho era su responsabilidad. —¿Es que crees que me gusta hacer daño a los cachorros? —dijo Ellie de pronto. —¿Qué? —No voy a hacer daño a tu mascota. —Yo no soy una mascota —protestó Tim pegando un bote en el sofá—. Soy Tim. Yo y Rayne tenemos una misión. Primero vamos a encontrar a su padre y después encontraremos uno para mí. —Vaya —murmuró Ellie. —Fue idea de Tim —aseguró Rayne antes de decidir que no podía seguir siendo tan educada y tan paciente. Tenía que saberlo—: ¿Dónde está mi padre? —Ha desaparecido. —¿Qu…qué? —Sí, eso dije yo también. El sonido de la puerta interrumpió la conversación. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 67—173


https://www.facebook.com/novelasgratis —¡Quitaos las botas! —ordenó Ellie sin siquiera volverse a mirarlos. Los dos hombres volvieron sobre sus propios pasos y después regresaron sin botas. —¿Dónde está el fuego, Ellie? —preguntó el más mayor de los dos. El hombre miró a Rayne, después a Tim y después volvió a mirar a Ellie, boquiabierto. Rayne se fijó en el más joven, la expresión era idéntica. Habiendo visto la fotografía con sus propios ojos, entendía por qué la miraban así, incluso sin tener la menor idea de quién era. Tim se puso en pie sin que Rayne pudiera hacer nada por impedirlo y fue directo a los hombres. —¿Alguno de vosotros es mi papá? Los dos hombres cerraron la boca de golpe y dieron un paso atrás como si estuvieran ante una serpiente. Rayne y Ellie se echaron a reír al mismo tiempo. El hombre mayor volvió a mirar a Rayne una vez más. —¿Alguien puede decirme qué está pasando aquí? —John —comenzó a hablar Ellie poniéndole la mano en el hombro a Rayne —, te presento a tu nieta. —Oh-oh —dijo el más joven—. Alguien está metido en un buen lío.


Tim se abrazó a la cintura de aquel hombre. —Tú debes de ser mi padre. El aludido levantó las manos como si estuviera rindiéndose y miró al niño horrorizado. —¿Qué? De eso nada, suéltame, muchacho. —Dean, intenta cerrar la boca por una vez. Ve con Tim al jardín y deja que juegue con Toro y con Oso. —¿Un toro y un oso? —repitió Rayne yendo rápidamente hacia Tim—. De eso nada. —Así es como se llaman los perros —explicó John—. Son inofensivos. Rayne asintió con algo más de tranquilidad y John, que no había apartado la mirada de ella por un momento, le pidió a Dean que hiciera lo que le había pedido su madre. —Muy bien —murmuró Dean al tiempo que le daba la mano a Tim—. Pero yo no soy tu padre, muchacho. —Vale —respondió el niño aceptando gustoso la mano de aquel desconocido. Rayne no podía creer todo lo que había cambiado Tim desde que habían salido de Las Vegas. El viaje había sido muy bueno para él.


Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 68—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Antes de salir del salón, Dean se detuvo a mirar a Rayne y a su madre. —Antes dime quién está metido en un buen lío. —Aaron —respondió Rayne antes de que nadie pudiera hacerlo por ella—. Mi padre es Aaron Luchetti. —¡Vaya! —exclamó Dean, ostensiblemente sorprendido—. Esto va a ser muy divertido. —Sal de aquí —le ordenó John. Dean se encogió de hombros y dejó que Tim tirara de él hacia el jardín. John Luchetti seguía mirando a Rayne sin pestañear. Era un hombre alto, de facciones marcadas y con unos ojos tan verdes como los de ella. Por fin se acercó a ella. —Es asombroso —dijo mirando a su mujer. —Sí. —Quizá deberíamos sentarnos y charlar un poco —sugirió John. Rayne empezó a ponerse nerviosa, pues no sabía qué debía hacer, si contarle todo o nada, y se preguntaba qué querría decir el hecho de que su padre hubiera


desaparecido de allí justo cuando ella había aparecido. Se sentaron, pero nadie dijo nada. ¿No tenían nada que decirse? O quizá tenían tantas cosas, que ninguno sabía por dónde empezar. —¿De dónde eres? —le preguntó por fin Ellie. Rayne se quedó pensando. No quería que la subiesen al siguiente avión para mandarla a casa, pero tampoco podía negarse a contestar y, puesto que nunca había estado en otro sitio que no fuera Las Vegas, no se le ocurrió otro nombre. —De Las Vegas. —¿Las Vegas? —repitió Ellie y después frunció el ceño—. Vaya. El silencio se alargó unos minutos más durante lo que Rayne pudo oír el tictac del reloj que estaba colgado en la pared. —¿Entonces eres hija de Aaron? Rayne se sobresaltó al oír la pregunta y miró a John, su abuelo… no conseguía digerir todo aquello. Al ver que ella asentía, en el rostro de John se dibujó una enorme sonrisa. —¡Magnífico! —¿Magnífico?


¿Qué demonios le ocurría a aquella gente? No sabía muy bien cómo se comportaba una familia normal, pero algo le decía que aquello no progresaba como habría sido de esperar cuando alguien descubría que tenía una nieta de trece años de la que no habían sabido nada hasta ese momento. —John —le advirtió Ellie. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 69—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Qué? Me alegro de saber que mi hijo es padre. ¿Qué tiene eso de malo? —Nada. Es que sé por qué te alegras tanto. —¿Por qué? —preguntó Rayne. Ellie apretó los labios y miró a su marido levantando ambas cejas como diciéndole que había metido la pata. —Bueno… —John se aclaró la garganta—. ¿Qué es lo que sabes de tu padre? Esa vez fue Rayne la que frunció el ceño. ¿Acaso era un asesino en serie o algo así? Quizá no estuviera allí porque estaba en la cárcel… o quizá estaba dejando correr demasiado a su imaginación. No habría sido la primera vez. —Sé su nombre y que vive en Illinois. —¿Eso es todo? —Sí. ¿Por qué? ¿Es que le ocurre algo?


—Claro que no —respondió Ellie al mismo tiempo que su marido decía: —Ya no. —¡John! —protestó Ellie. —¿Qué? —preguntó su marido con gesto de inocencia. —Creo que deberías contarme algo de él —propuso Rayne. Después de lanzar otra mirada reprobatoria a su esposo, Ellie se dirigió a ella. —No hay nada que contar. Aaron es un buen hombre, vive aquí y trabaja en la granja. —¿No está casado? —No. Nunca lo ha estado. Rayne frunció el ceño. Hasta ella sabía que era un poco extraño que un hombre de treinta y dos años siguiera viviendo en casa de sus padres y nunca hubiera estado casado, y que en un pueblo como Gainsville debía de ser sencillamente insólito. —¿Por qué no? —Pues… bueno, él era… —Ellie se quedó callada, mirándose las manos. —¿Gay? —preguntó Rayne sin pensarlo. —No —se apresuró a decir John—. Bueno, creo que es obvio, puesto que estás tú aquí.


Entonces lo comprendió. John había creído que su hijo era gay, por eso se alegraba tanto de que tuviera una hija. Lo que seguía sin comprender era por qué Ellie estaba tan tensa. —¿Entonces? —Estuvo a punto de hacerse cura —respondió su abuela a bocajarro. —¿Qué? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 70—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Sí, a mí tampoco me hacía ninguna gracia —comentó John. Rayne se quedó en silencio unos segundos, tratando de asimilar la nueva información. —¿Y qué ocurrió? —Nunca nos lo contó. Fue a la universidad y después a una misión a Las Vegas. —Vaya —murmuró Rayne. —Exacto. En un abrir y cerrar de ojos, dejó la universidad, volvió a casa y empezó a trabajar en la granja sin decir una palabra ni explicarnos por qué. De eso hace catorce años —Ellie le quitó el pelo de la cara a su nueva nieta —. ¿Qué edad tienes, querida?


—Trece. —Bingo —exclamó John. —¿Y no se hizo cura por…? —Rayne no terminó la pregunta, pero se señalaba a sí misma con el dedo. —Tendremos que esperar a que vuelva para que nos lo aclare él. —¿Cree que sabía que tenía una hija y no me quería? —le tembló la voz al hablar. —No. Ellie volvió a acariciarle la cabeza y Rayne tuvo que respirar hondo para no dejarse llevar por las ganas de refugiarse en los brazos de su abuela. ¿Qué impresión habría dado? —Aaron jamás le daría la espalda a un hijo suyo, no es esa clase de persona — Ellie hizo una pausa—. Pero, cuéntanos, Rayne, ¿cómo es que no lo conociste antes? —Hasta la semana pasada, creía que estaba muerto. —¿Muerto? ¿Y por qué creías eso? —Eso fue lo que me dijo mi madre. —Ah —en sus ojos se reflejó un ligero enfado—. ¿Y qué dice ahora tu madre? Rayne tuvo que pararse a pensar. No quería que su madre se enterara todavía


de dónde estaba. Sabía que Nicole no tardaría en aparecer allí para llevársela de vuelta a casa y Rayne aún no estaba preparada para marcharse. Antes tenía que conocer a su padre y a su nueva familia. Tenía que averiguar dónde acababan las mentiras y empezaba la verdad. Tampoco quería mentir. Su madre siempre le decía que había que decir la verdad. Para Nicole, mentir era una de las peores cosas que se podían hacer… ¿Entonces por qué había mentido a Rayne durante toda su vida? Aquello le hizo sentir una profunda rabia. En aquel momento, deseaba hacer daño a su madre aunque sabía que estaba mal. —Se enfadó cuando me enteré de la verdad —dijo de pronto. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 71—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Cómo lo descubriste? —Encontré su número de teléfono —les explicó brevemente lo que había ocurrido cuando había llamado a la casa de los Luchetti. —Dean no nos dijo nada de esa llamada —comentó Ellie con cara de pocos amigos.


—Debió de ser Evan —dedujo John—. Él nunca da los mensajes. No sé ni para qué se molesta en contestar al teléfono. —¿Y entonces qué pasó, Rayne? —le siguió preguntando su abuela. —Me puso en el autobús. Me dijo que si tanto quería conocer a mi padre, quizá fuera hora de que viviera con él durante un tiempo. Ellie abrió los ojos de par en par y John se quedó boquiabierto. Se miraron el uno al otro y después otra vez a Rayne. Se dio cuenta de que estaban pensando que su madre era una verdadera bruja y estuvo a punto de confesar la verdad. Justo entonces Ellie la estrechó en sus brazos. —Puede que tu madre tenga razón. Y, por primera vez desde hacía meses, Rayne sintió que estaba donde debía estar, así que se tragó la verdad y siguió adelante con la mentira. —¿Qué es eso? —Una gallina. —¿Y eso? —Una vaca. —¿Y…? —Oye —Dean lo interrumpió bruscamente—, ¿es que nunca habías visto


ningún animal? —No, estos no. Había visto pájaros, sobre todo palomas. Y ratas tan grandes como perros y mucho más peligrosas. Dean enarcó las cejas mientras veía cómo el muchacho abrazaba a Oso y el perro aprovechaba la oportunidad de lamerle la cara. Si su madre lo veía, pondría el grito en el cielo. Pero Dean se echó a un lado y dejó que Tim siguiera jugando con los perros, al menos durante ese tiempo no le haría más preguntas. Nunca había visto a una persona tan hiperactiva, pero no pudo evitar sonreír al verlo jugar. Dean no había tratado con muchos niños. La hija de su hermana tenía sólo nueve meses. Zsa Zsa era encantadora, a veces divertida, pero la mayoría del tiempo también era una molestia; había que darle de comer, de beber y limpiarla a todas horas. A él no le importaba hacer esas cosas con las vacas, pero con los niños… Dean meneó la cabeza. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 72—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Entonces volvió a mirar a Tim y se preguntó en qué clase de sitio había vivido,


que sólo había visto pájaros y ratas. Muy a su pesar, sintió ternura por el muchacho. Mirando a su alrededor se dio cuenta de que no habría sabido que hacer sin todo aquello. Adoraba aquellas tierras, aunque a veces, con todo el trabajo que daba la granja, se olvidaba de la suerte que tenía. No todo el mundo estaría de acuerdo con él, pues había mucha gente que creía que era un tonto por seguir allí y un fracaso por no saber hacer otra cosa que trabajar en la granja. Pero, aunque hubiera tenido el menor interés en estudiar una carrera y una mínima posibilidad de ser admitido en una universidad, tampoco habría ido. Dean no era muy inteligente y él lo sabía y lo aceptaba. Había cosas peores que ser un tipo corriente. O al menos eso era lo que se decía a sí mismo una y otra vez cuando sentía celos de sus hermanos. Porque tener una inteligencia media en aquella familia era como ser un mueble. No comprendía por qué seguía preocupándole. Nunca había deseado ser más de lo que ya era y sin embargo seguía siendo infeliz. El muchacho consiguió escapar de los dos perros y salió corriendo. Oso y Toro


fueron tras él. Nadie había podido nunca ser más rápido que ellos… hasta ahora. —¡Oye! —gritó Dean—. ¿Adónde crees que vas? Tim no debió de oírlo porque siguió corriendo hasta desaparecer tras el granero. Dean no se preocupó. ¿Qué podía pasarle en los treinta segundos que tardaría él en llegar? Pero cuando los perros volvieron hacia él con el rabo entre las piernas, Dean frunció el ceño. Y cuando oyó un grito, echó a correr. Enseguida descubrió lo que había ocurrido. Tim se había colado por la valla que servía para que no se escapara el ganado, no para que no entraran los niños, y ahora se encontraba frente a frente con Herby, un enorme toro negro. —Vaca buena —dijo el muchacho con una voz demasiado alta como para resultar tranquilizadora. Herby era un magnífico semental con muy mal genio. No le gustaban los animales… ni las personas y, a juzgar por el modo que miraba a Tim, menos aún los niños. Dean no se molestó en decirle a Tim lo que debía hacer. Saltó la valla y echó a correr hacia el muchacho al mismo tiempo que lo hizo el toro.


Afortunadamente, él se encontraba mucho más cerca. Agarró a Tim como si fuera un balón de rugby y corrió de nuevo hacia la valla tan rápido como pudo. No era fácil correr con un niño en brazos, pero consiguió salir del cercado unos segundos antes de que el toro alcanzara la valla. Eso sí, ambos cayeron de bruces al suelo sobre un montón de paja… sucia. —Maldición —protestó Dean. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 73—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Eso es lo que es —dijo Tim—. Me has salvado de la vaca mala. —No era una vaca. —Pero sí que era mala. —Mucho. No vuelvas a entrar ahí, ¿de acuerdo? —Vale. Eres un héroe. Como Arnold Schwarzenator. Al oír el modo en que pronunció aquel nombre, Dean no pudo menos que echarse a reír. El muchacho lo miró con una expresión en la que se podía ver reflejado el miedo, pero también la esperanza. —¿Estás seguro de que no eres mi padre?


Por un momento, Dean deseó serlo y eso le preocupó tanto que contestó con cierta brusquedad: —Completamente. Pero Tim no se dejó asustar. —Si pudiera elegir un padre —murmuró—, te elegiría a ti. Nadie había elegido a Dean antes para nada. No sabía qué hacer al respecto, pero cuando Tim lo abrazó y apoyó la cabeza en su hombro, el nudo de infelicidad que le oprimía el pecho se aflojó un poco. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 74—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 8 Janet estaba esperando junto a la puerta cuando Nicole y Aaron volvieron a Mercy House. También ella debía de haber estado buscando a Rayne porque seguía teniendo puestas las botas militares. —¿Habéis averiguado algo? —les preguntó nada más verlos. —Me temo que no —respondió Aaron al tiempo que seguía a Nicole al interior de la casa.


Nicole tenía previsto darle las gracias por su ayuda y cerrarle la puerta en la cara, pero, a pesar de su carácter amable, nunca había sido fácil que Aaron hiciera lo que una quería. Los catorce años que había estado trabajando en la granja habían fortalecido su cuerpo, sin embargo su corazón parecía seguir siendo tan sensible como siempre. Mientras habían recorrido la ciudad en busca de Rayne, había gastado todo lo que tenía en la cartera en comprar comida para los indigentes. En lugar de pensar que estaba loco, Nicole se había dado cuenta de que aquella mezcla de fuerza y amabilidad le resultaba enormemente atractiva. Pasar el día con Aaron, después del beso que se habían dado por la mañana, había sido una de las cosas más difíciles que Nicole había tenido que hacer en su vida. Lo miró de reojo al cerrar la puerta, y al verla mirando, él sonrió. ¿Cómo podía estar tan relajado? Durante todo el día la preocupación por Rayne le había llenado la cabeza tanto como el beso, pero él parecía no recordarlo. Nicole dio un paso adelante, pero Aaron chocó contra ella. —Perdón —dijo poniéndole las manos en los hombros. Tuvo que apretar los dientes para no dejarse llevar por el impulso de darse


media vuelta, apoyar la cara en su pecho y empaparse de su aroma. —Parecéis muy cómodos juntos —comentó Janet con cierta ironía—. Y yo que pensaba que no te gustaban los hombres, Nicky. Nicole le lanzó a su amiga una mirada envenenada, pero Janet no le prestaba atención, estaba demasiado ocupada metiéndola en líos. —¿Que a Nicky no le gustan los hombres? —preguntó Aaron, aparentemente confundido. —Eso es lo que ella dice. —No tengo tiempo para salir con ellos. —Ninguna lo tenemos —murmuró Janet. Al mirar a Aaron, Nicole creyó ver que esbozaba una sonrisa. Lo cierto era que la idea de Janet saliendo con hombres resultaba bastante curiosa. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 75—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Sentaos —les ordenó Janet—. Tenemos que hablar. Ambos obedecieron sin protestar. —Ha llamado la policía. Nicole sintió un inmediato golpe de pánico. Buscó la mano de Aaron y la


encontró a medio camino, pues él también estaba buscando la suya. Sus dedos se entrelazaron con fuerza. —¿Qué han dicho? —fue Aaron el que tuvo fuerzas para preguntar. —No saben nada —Janet miró el rostro de su amiga—. ¿Qué creías que dirían, Nicky? Ya sabes que nunca llaman para dar malas noticias, eso lo hacen en persona. Aaron miró a Nicole. —¿Por qué tendrías que saberlo? —Porque han venido aquí varias veces a dar malas noticias. —¿Qué clase de malas noticias? Parecía realmente desorientado, era tan ingenuo que a Nicole le daba dolor de cabeza. —Las mujeres vienen aquí porque quieren cambiar, pero a veces cambiar es demasiado difícil. —No comprendo. Nicole miró a Janet en busca de ayuda. —Es difícil superar las adicciones, ya sean a la droga, al alcohol o a los hombres —explicó Janet con claridad—. Y cuando se vuelve a caer en ellas, se hace con fuerza, como para compensar el tiempo perdido.


Algo hizo que Nicole se pusiera en tensión y apartase la mano de la de Aaron. ¿Era ése el motivo por el que ella reaccionaba de ese modo a la presencia de Aaron? Nicole nunca había tenido adicción a los hombres, pero sí a Aaron… al menos eso era lo que él le hacía sentir. Había vuelto a caer en sus sentimientos por él, y lo había hecho con fuerza. La solución era muy sencilla. Tendría que pasar el síndrome de abstinencia. Nada de besos, nada de caricias y nada de soñar con él. Lástima que no pudiera librarse de la tentación, porque Aaron se quedaría hasta que encontraran a Rayne. Se lo había prometido y, aunque él parecía creer que sus promesas no valían mucho, Nicole no opinaba lo mismo. —¿Estás hablando de sobredosis? —preguntó Aaron. —Entre otras cosas —Janet levantó la mano para evitar más preguntas—. Todo lo que se te pase por la cabeza y cosas peores. Dejémoslo ahí. Aaron se quedó pensativo, con una expresión que hizo que Nicole deseara acercarse a él y abrazarlo, pero como sabía que no debía hacerlo, optó por ponerse en pie e ir hacia la ventana. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 76—173 https://www.facebook.com/novelasgratis


—No me gusta que Rayne haya visto todo lo que ha debido de ver — murmuró Aaron. Nicole se dio media vuelta dispuesta a verter el enfado contra él, pero parecía tan triste que se contuvo. Era evidente que no había pretendido criticarlo, sino mostrar su comprensión. —Rayne es una chica fuerte —aseguró Janet—. Sabe cómo es la calle y la gente. Le gusta ayudar, pero su madre se ha encargado de que no sea ninguna tonta. Janet completó aquellas palabras con una cariñosa sonrisa que consiguió darle fuerza a Nicole, una fuerza que siempre sentía cuando Janet le hacía ver que se sentía orgullosa de ella. —Si hay alguien que pueda manejarse sola en el mundo, es Rayne — continuó diciendo—. Y es gracias a cómo ha sido educada. —Quería que tuviese algo que yo nunca tuve —murmuró Nicole. —¿El qué? —preguntó Aaron con gesto serio y preocupado. —La seguridad de ser muy querida y de saber qué está bien y qué está mal. Rayne sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, pero como solía decir Janet, una vez que se decía una mentira, resultaba muy difícil echarse atrás y volver a la verdad.


Así que no lo hizo. Pero compensó el hecho de haber mentido sobre cómo había llegado a Illinois contando toda la verdad sobre todo lo demás. De hecho, desveló todos los secretos que se le pasaron por la cabeza. —Mi madre se marchó de su casa. Fue bailarina de striptease y vendió su cuerpo. Tenía que comer. Ellie iba quedándose más y más blanca con cada revelación. El rostro de John sin embargo estaba completamente rojo. Pero Rayne se dio cuenta de que no podía dejar de hablar. —Vivimos con prostitutas, bailarinas exóticas y alguna que otra drogadicta. A Tim lo encontré en un callejón y me lo llevé a casa, lo tuve un tiempo en el trastero. —¿T… tu madre dejó que se quedara en el trastero? —Ellie le tomó la mano a su marido. —Ella no lo sabía. —¿No sabía que había un niño viviendo en su casa? —No. Ellie cerró los ojos y movió la boca como si estuviera rezando, o quizá contando


hasta diez. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 77—173 https://www.facebook.com/novelasgratis La estruendosa risa de Tim atrajo la atención de Rayne en ese momento. Salió corriendo cuando la risa se convirtió en un grito agudo, pero se detuvo en seco en la puerta del porche. Tim, en ropa interior, bailaba bajo el chorro de agua de la manguera que sostenía Dean. Los perros correteaban a su alrededor, varias vacas observaban la escena desde un cercado próximo mientras un enorme toro se daba de cabezazos contra la pared del granero. Esas cosas nunca pasaban en Las Vegas. —Se está riendo —afirmó John, maravillado. —Tim se ríe mucho. —Me refería a Dean. Él nunca se ríe. —¿Nunca? Ellie suspiró antes de responder. —No. —¿Por qué no?


—Nunca ha sido muy bromista —admitió John—. Es granjero. —Tú también lo eres. —Hay muchas cosas en la vida que me resultan divertidas —explicó con sencillez. —¿Y a Dean? —A Dean todo le da motivos para refunfuñar. Ellie les dio la espalda para dirigirse a su hijo. —¿Qué hacéis, Dean? Rayne miró a su tío justo antes de que la sonrisa desapareciera de su rostro. Lástima. Estaba guapo cuando sonreía. De hecho, muchas mujeres lo considerarían sexy. —El chico se cayó sobre la paja sucia y tuve que limpiarlo. —Hola, Rayne —Tim no dejó de pegar saltos mientras la saludaba—. ¿Vienes a jugar? —Ahora no. Será mejor que te busque ropa seca. Rayne entró en la casa para mirar en su mochila, Ellie la siguió mientras que John se quedó afuera. —Va a acabar muy cansado —comentó Ellie. —Sería la primera vez —murmuró Rayne.


Se hizo un largo silencio sólo interrumpido por el sonido de fondo de la risa de Tim. —¿Qué le ocurre? —preguntó Ellie después de un rato. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 78—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Nada —se apresuró a responder, ya con la camisa de Tim en la mano. —Mis hijos son perfectos —explicó su abuela—… pero ese muchacho no es normal. —A Tim no le pasa nada —insistió Rayne—. Es encantador. —Claro que lo es. —Y no causará ninguna molestia. —No he dicho que me molestara. He criado seis hijos, cinco de ellos chicos, hay pocas cosas que me resulten una molestia. Pero sé que le ocurre algo. —Sólo es un poco inquieto. —Eso es como decir que el Papa es un poco católico. Rayne se encogió de hombros, pero su abuela siguió mirándola a la espera de una respuesta. Había visto esa misma mirada en su madre y en Janet y sabía que


seguiría allí hasta hacerla claudicar. Así que eso fue lo que hizo. —Creo que tiene TDAH. —He oído hablar de ello. ¿Qué dijo el médico? —¿El médico? —No lo has llevado al médico. —Ellie, lo encontré escondido detrás de un cubo de basura. Ningún médico atiende a los niños como él. —Claro que sí. Rayne negó con la cabeza. Quizá fuera mucho mayor que ella, pero era evidente que Ellie no había visto ni la mitad de cosas que Rayne y no tenía la menor idea de cómo era la vida para la gente de la calle. En un sitio como aquél, seguramente nunca lo sabría y eso no era malo. —Entonces no sabes seguro que tenga TDAH —resumió Ellie. Tim entró en la casa con los pies empapados y llenos de barro. Resbaló y estuvo a punto de caerse, pero apoyó las manos en la pared, dejándolo todo lleno de barro. —Uy —farfulló al darse cuenta del desastre. —Creo que nos quedaremos en el granero hasta que venga mi padre —le dijo Rayne a su abuela. —No me ofendas. Os quedaréis en la antigua habitación de Kim.


—¿Ofenderla? —Querida, la gente de la familia no se queda en el granero. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 79—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Aaron se quedó de pie en la calle junto a Mercy House y miró a las estrellas. Allí eran mucho más débiles que en la granja. La otra vez no lo había notado, seguramente porque se había quedado maravillado con el resto de las luces que iluminaban el cielo. Oyó que se abría la puerta a su espalda y se dio la vuelta con una sonrisa en los labios, una sonrisa que se borró al ver que se trataba de Janet. —Nicky se ha acostado. Vuelve a entrar —y se alejó dejando la puerta abierta para que él la siguiera. Janet no necesitaba la ropa de camuflaje para parecer un general. Aaron entró en la casa, intrigado por el motivo por el que Janet querría que volviera. —Siéntate —le pidió una vez estuvieron en el salón. El sonido de un teléfono móvil los sobresaltó a ambos.


—Discúlpame —le dijo antes de contestar—. No, no puedo enviar al Ángel de Luz a que te ayude —dijo después de unos segundos. Aaron sabía que no debía escuchar lo que hablaba, pero no pudo evitarlo. —Porque no es real —hizo una pausa para escuchar—. ¿A ti te parece real? ¿Has estado bebiendo? ¿Fumando? ¿Esnifando algo? —otra pausa tras la cual suspiró—. Las tres cosas. Bueno, entonces no me extraña. Escucha, te voy a dar un número al que puedes llamar y enseguida alguien irá a ayudarte —otro silencio—. No, el Ángel de Luz no. Janet le repitió el número varias veces antes de colgar. —¿Otro admirador? —preguntó Aaron. —Más o menos. Como escritora supongo que debería sentirme halagada de que alguien crea que puede ponerse en contacto por teléfono con el Ángel de Luz. —¿Pero? —Pero como persona, me da escalofríos. ¿Cómo es posible que alguien no sea capaz de distinguir la ficción de la realidad? —Porque la mayoría del tiempo la realidad supera la ficción. Janet lo miró como si acabara de decir algo tremendamente inteligente, cuando


lo único que había hecho había sido repetir una frase hecha. Después le dio una palmadita en la mano y sonrió. —Te ofrecería una copa, pero en esa casa no hay una gota de alcohol. —Y yo no bebo. —¿Por qué? —No sé. Nunca me ha llamado la atención. Cuando quiero beber algo, prefiero un buen té frío. —Me temo que tampoco tenemos. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 80—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Entonces es una suerte que no quiera nada —se quedó en silencio, esperando a que hablara ella, pero cuando vio que no lo hacía, lo hizo él—: Supongo que no me has invitado a entrar para ofrecerme algo que no hay. Así que ¿qué es lo que querías? —Respuestas. —Muy bien. —¿Cuáles son tus intenciones con Nicole? Aaron tuvo que parpadear varias veces para poder reaccionar, y ni aun así lo


consiguió realmente. —Pues… —No es una pregunta tan difícil, Aaron. Para él sí lo era. No podía olvidar el beso que se habían dado. Desde entonces, Nicole había estado diferente; rehuía su mirada y trataba de evitar hasta el más mínimo contacto. Actuaba como si le resultara insoportable estar con él y, aunque no la culpaba por ello, tampoco lo comprendía porque había respondido al beso con la misma pasión de hacía años. Por eso en el momento en que sus bocas se habían rozado, Aaron había vuelto de golpe a aquella noche en la que se lo había dado todo y había aceptado todo de ella. Le horrorizaba la idea de descubrir que seguía deseándola, porque eso significaría que no había aprendido nada de su error. No, seguramente no había aprendido nada porque deseaba cometer otro. ¿Qué tendría de malo?, le decía una vocecilla insidiosa. Los dos eran adultos y solteros… Podrían hacer el amor hasta quedar exhaustos y a nadie le importaría. A nadie excepto a él. —Nicole y yo… —¿Qué?


Trató de encontrar lo que quería decir y se dio cuenta de que era muy sencillo. —No nos conocemos. Ahora somos dos completos desconocidos. —Dos desconocidos con una hija en común. —Sí, pero eso no hace que nos conozcamos mejor. —Entonces hacedlo por vuestra hija. Conoceros bien. Se sentía tentado. Deseaba a Nicole con todas sus fuerzas, siempre lo había hecho y empezaba a temer que siempre lo haría. Un solo día con ella no sólo había reavivado su deseo por ella, también le había hecho sentir curiosidad por la mujer en la que se había convertido. Caminando por las calles de Las Vegas había podido hacerse una idea de cómo era su vida y se había dado cuenta de que le gustaba. Quizá se hubiera burlado de él por dar comida a los pobres, pero ella también ayudaba a los demás siempre que podía. Nicole contestaba a las preguntas que se le hacían, escuchaba los problemas de los demás y trataba de ayudarlos remitiéndolos a todo tipo de asociaciones. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 81—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Tenía poca paciencia con cierta gente, pero cuando alguien la necesitaba


realmente, allí estaba ella. Nicole llevaba la vida con la que Aaron había soñado. Una vida que ahora lo cautivaba del mismo modo que lo cautivaba la mujer que la vivía. No sólo porque quisiera llevársela a la cama, sino porque deseaba estar con ella y pasar tiempo con ella. Y eso lo confundía aún más que el deseo. Había algo en Nicole que despertaba al hombre que Aaron había olvidado. De pronto se dio cuenta de que Janet lo estaba observando con una sonrisa en los labios. —Suéltalo —le ordenó. Y él obedeció. —Ella… ha cambiado. —¿Es que creías que seguiría siendo la misma? —En mi cabeza lo era. —¿Y está mucho en tu cabeza? «Sí. Normalmente por las noches». Janet enarcó una ceja como si hubiera oído lo que pensaba. Seguramente se le notaba en la cara. —He pensado en ella, sí —admitió. —Pero nunca la llamaste, ni escribiste. ¿Nunca se te pasó por la cabeza que podrías haberle dejado algo más que un recuerdo? Lo cierto era que no. Ni una sola vez.


Janet volvió a leerle los pensamientos. —¿Por qué no? —Yo pensé que ella se había encargado de… de eso. —¿Eso? ¿Te refieres a los anticonceptivos? Aaron asintió, avergonzado y triste. Nunca le había resultado fácil hablar de cosas tan personales, probablemente porque nunca había tenido muchas cosas personales de las que hablar, pero hablar de sexo con una antigua monja de setenta años era demasiado para cualquiera. —¿No se lo preguntaste? —Digamos que yo no estaba muy versado en la materia. —Eras virgen. No se molestó en contestar puesto que en realidad no le había preguntado. No podía seguir sentado y quieto por más tiempo, así que se puso en pie y empezó a caminar de un lado a otro. —¿Por qué ella? —siguió indagando Janet—. ¿Qué tenías, veinte años? —Dieciocho. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 82—173 https://www.facebook.com/novelasgratis


—¿Y no habías estado con nadie hasta Nicole? ¿Por qué? —Nunca lo había deseado. —Pero deseaste estar con ella. Se detuvo junto a la ventana y miró a la calle. —Más de lo que he deseado nada en toda mi vida. —¿Cómo pudiste marcharte entonces? Aaron se dio media vuelta para mirarla mientras respondía. —De pronto descubrí que todo lo que había creído sobre mí mismo hasta ese momento era mentira. Janet lo miró a los ojos fijamente. —¿Qué era lo que creías? —Que estaba en el camino que Dios había elegido para mí y que no lo abandonaría. Que era incorruptible —soltó una triste carcajada—. Quería salvar el mundo yo sólito. —Dios mío. Lo estabas pidiendo a gritos. —¿Qué? —Nadie es tan perfecto, Aaron. —El Ángel de Luz sí lo es. —Pero no es real. Tú sí —suavizó un poco la voz antes de continuar—. Querías


ser un superhéroe, pero no eres más que un hombre, lo cual no está mal. Nadie espera que seamos perfectos, sólo que vivamos y aprendamos y… —resopló con impaciencia—. ¿Podrías sentarte para no provocarme una tortícolis? Aaron se sentó a pesar de que le resultaba difícil estar quieto sintiéndose tan agitado. —Tienes que seguir adelante con tu vida, Aaron. —Eso he hecho —pero sabía que no era cierto. Durante aquellos años, había existido, pero no había vivido realmente. —Diste marcha atrás en lugar de seguir adelante. —¿Crees que debería haberme hecho cura? —No. Ya hay demasiados hombres que lo son sin deber. Pero podrías haber hecho muchas otras cosas. ¿Quién sabe cuándo un error puede llevarte al camino adecuado? —No comprendo. —No sabes la cantidad de veces que he pensado que había tomado la decisión errónea y entonces me he dado cuenta de que al hacerlo había aprendido mucho más de lo que habría imaginado.


—¿Como por ejemplo? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 83—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Cree el Ángel de Luz para rebelarme por todo el mal que veía en el mundo, pero lo escondía porque me avergonzaba de estar tan furiosa. Pero resultó que más que una maldición, fue un regalo. Gracias a esas historias he llegado a gente a la que jamás habría podido llegar de otro modo. —A mí nunca se me ha dado bien salirme del camino en el que estaba en ese momento. Lo hice una vez y mira lo que pasó. Janet suspiró y Aaron tuvo la sensación de que la había decepcionado. —Nicole me ha dicho que te gustaba ayudar a la gente y que lo hacías bien. ¿Nunca has pensado en buscar un trabajo en el que pudieras utilizar ese don? —¿Como qué? —Trabajo social. O enseñando. —¿Cómo podría ayudar a nadie si ni siquiera soy capaz de ayudarme a mí mismo? —¿Se puede saber qué es lo que hiciste que te avergüenza tanto? Aaron había enumerado sus pecados tantas veces, que no le costó ningún trabajo repetirlos ante ella.


—Soberbia porque una mujer tan bella se molestara siquiera en hablar conmigo, ansié más y más, envidié su libertad y sentí ira conmigo mismo por no ser capaz de controlar la lujuria. Gula de espíritu y, desde que me marché de aquí, caí en el pecado de la pereza de vivir. —Los siete pecados capitales. Eres un chico muy malo. —No tiene gracia —dijo él apretando los puños. —Tienes razón. No es divertido porque es evidente que de verdad lo crees. Puede que tú te odies —dijo al tiempo que le ponía la mano sobre el puño—. Pero Dios te quiere. De eso estaba tan seguro como de su nombre, pero el problema no era el amor de Dios. Sabía que Dios lo amaba, lo que no comprendía era por qué. —¿Por qué te encerraste en aquella granja? ¿Como penitencia? Aaron se encogió de hombros. Nunca se había parado a analizar su vida, no se había dado cuenta de lo desgraciado que era hasta que había vuelto a Las Vegas, había visto a Nicole y se había sentido… renacer. De pronto se dio cuenta. Desde que había vuelto volvía a sentirse vivo. No quería volver a lo de antes.


—De acuerdo. Tú te has castigado por tus pecados, pero… ¿qué pasa con Nicole? —Nicole no hizo nada malo —respondió de inmediato. —Yo nunca he dicho que lo hiciera —aseguró frente a tan vehemente defensa— . Nicole pudo seguir adelante. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 84—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Sí, ahora está muy bien. —¿Y por qué crees que es eso? —¿Qué? —¿Por qué crees que Nicole está bien? —repitió la pregunta muy despacio, como si estuviera hablando con un tonto. Quizá eso era lo que era Aaron puesto que no alcanzaba a comprender lo que trataba de decirle. Al ver que seguía mirándola sin decir nada, Janet optó por responder a su propia pregunta: —¿No se te ha ocurrido pensar que tu pecado fue para ella la salvación? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 85—173


https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 9 Aaron continuó mirando a Janet. No sabía qué decir. Entonces entró Nicole y ya ni siquiera pudo pensar. —Janet, estaba pensando que… Se detuvo en seco al verlo allí y la falda de su camisón azul bailó sobre sus pies descalzos. Aaron no podía hacer otra cosa que mirarla. Estaba tan bonita… El color del algodón del camisón resaltaba el azul de sus ojos y su piel se veía delicada como el nácar. Cuando debería estar admirando el modo en que la fina tela se ajustaba a la curva de sus pechos y de sus caderas, no podía pensar en otra cosa que en lo maravilloso que había sido caminar junto a ella durante todo el día. Cruzó la habitación y se echó por los hombros una pequeña manta que había en una silla antes de volver a mirarlo. —¿Qué haces aquí? Aaron olvidó de pronto la conversación que había tenido con Janet, todas las preguntas e implicaciones teológicas. ¿El pecado? ¿La salvación? ¿A quién le importaba?, le decía su mente cuando lo invadió la más pura alegría sólo con verla.


—¿Aaron? —¿Sí? —sonrió como un tonto. Janet se echó a reír y Nicole le lanzó una mirada de la que se habría sentido orgullosa la madre de Aaron. Pero enseguida volvió a dirigirse a él. —Tú. Aquí. ¿Por qué? —Pues… —le llegó un ligero toque de su aroma que le impedía recordar. —Estábamos hablando —intervino Janet. Nicole los miró con desconfianza. —¿De qué? Las ensoñaciones de Aaron desaparecieron en cuanto cayó en la cuenta de que mencionar el pasado sólo serviría para que Nicole se pusiera triste o se enfadara. Y quería evitar cualquiera de las dos cosas. —De nada —contestó él y, al ver que ella levantaba una ceja, se apresuró a añadir—: De nada en particular. Sólo estábamos charlando un poco para conocernos mejor. Janet tosió varias veces. —Eso. Lo que él ha dicho. —Creía que no se permitía la entrada a los hombres.


Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 86—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Yo pongo las normas —le recordó Janet después de ponerse en pie y quedarse frente a ella con los brazos en jarras—. Quería hablar con Aaron y le pedí que entrara. —Dictadora —murmuró Nicole. —Exactamente. —Si eras igual de sarcástica y de gruñona cuando eras monja, no comprendo cómo no te obligaron a hacer voto de silencio. —Prueba a que te llamen Martha durante cuarenta años a ver qué tal te sienta. —Siempre me he preguntado de dónde salió ese nombre. —Martha es una tía muy gruñona que sale en la Biblia. —Ahora lo entiendo. Aaron miraba a la una y a la otra con curiosidad. Habiendo crecido en una casa con mayoría de hombres, estaba acostumbrado a que las discusiones se solucionaran a puñetazos. Los comentarios sarcásticos y mordaces eran la especialidad de su madre y de su hermana, pero ellas habrían acabado gruñendo en dos segundos.


Quizá por eso contuvo la respiración mientras las dos mujeres se miraban mutuamente. Nicole resopló y Janet se echó a reír para después acariciarle la cabeza a su joven amiga. El afecto que sentían la una por la otra era palpable. Aaron se dio cuenta de que él también estaba sonriendo. —Dinos, Nicky, ¿qué te ha hecho bajar corriendo? —Es verdad —Nicole se retiró el pelo de la cara con un gesto que Aaron recordaba perfectamente—. En realidad, me alegro de que estés aquí, Aaron. Aquellas palabras le provocaron una cálida sensación. —Yo también me alegro de estar aquí, Nic. La vio juntar las cejas y la cálida sensación se esfumó automáticamente. No se le daba bien utilizar sus encantos con las mujeres. Nunca se le había dado bien, pero la pregunta era: ¿por qué de pronto deseaba hacerlo? —No dejo de pensar en el número de teléfono —farfulló Nicole. —¿Qué número de teléfono? —El tuyo. El que guardaba en la Biblia. —¿Guardas mi número de teléfono en la Biblia? —¿En qué otro sitio podría guardarlo? —En cualquiera.


—No creí que nadie fuera a mirar ahí. Ni siquiera yo. Janet suspiró con frustración. —Puede que algún día encuentres en ella algo que te resulte de utilidad. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 87—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Aaron creyó ver un brillo de tristeza en los ojos de Janet; tenía que ser difícil para ella que su amiga no sintiera la menor afinidad por Dios. —Creo que ya lo he encontrado —dijo Nicole muy despacio—. El día que Rayne desapareció tuve la sensación de que alguien había tocado la Biblia. Después encontré el número de Aaron en el Libro de las Revelaciones. —¿Y? —preguntó Janet. —Yo habría jurado que lo dejé en el Génesis. Aaron sonrió. —El comienzo. Nicole lo miró de un modo extraño. —¿Crees que Rayne encontró la nota y después volvió a colocarla en el Libro de las Revelaciones? «Chica lista», pensó Aaron. Cuanto más sabía de su hija, más le gustaba.


—Creo que Rayne podría haber llamado a ese número. —Pero yo ya hablé con Dean —le recordó Aaron—. Me dijo que no me había llamado nadie salvo tú. —¿Cuánta gente vive en tu casa, Aaron? Aaron resopló. «Demasiada». —Dios. Cruzó la habitación, levantó el auricular del teléfono y marcó el número. Nicole fue tras él y se quedó tan cerca que prácticamente se rozaban. Aaron sintió su aroma mientras escuchaba las señales al otro lado de la línea. El olor a coco ya no le evocaba imágenes de sol y sexo. Esa vez pensó en el brillo de una vela, en el calor del fuego en mitad de la noche… Tuvo que controlar las ganas de abrazarla y no dejarla marchar nunca más. Alguien levantó el auricular al otro lado, pero se oían demasiadas voces al mismo tiempo. Por fin distinguió la de su hermano. —¿Sí? —Hola, soy… —¡Vaya! —Dean parecía muy contento—. Espera un segundo. Nicole se acercó aún más. —¿Qué pasa? Aaron aún estaba negando con la cabeza cuando su hermano volvió a hablar


desde Illinois. —¡Estás metido en un buen lío, jovencito! El volumen con el que habló su madre a Aaron le hizo retirarse el teléfono del oído. Aun así pudo oír las palabras de Ellie. Y también las oyó Nicole. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 88—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Acabó de meter a tu hija en la cama. Sintió la profunda respiración de Nicole y sus palabras de alegría: —¡Está bien! Vio cómo se le llenaron los ojos de lágrimas y, sin pensarlo, Aaron la tomó entre sus brazos y la apretó contra su pecho. Su madre continuaba hablando al otro lado. —¡Tu hija tiene trece años! ¡Trece! —Mamá, no hace falta que grites. Te oigo perfectamente. —Grito porque no sé si estoy hablando con un imbécil. ¿Dónde demonios estás? —En Las Vegas. Eso la hizo callar.


—¿Qué? ¿Por qué? —Por mi hija. —¿Tú lo sabías? —Claro que no. Un resoplido de exasperación atravesó cientos de kilómetros. —Será mejor que subas tu trasero a un avión y vengas aquí para que podamos solucionar todo esto. La idea de volver a Illinois empañó un poco la alegría de haber encontrado a Rayne. Quería seguir en Las Vegas con Nicole, ayudando a todo aquél que pudieran, viendo cómo el sol se escondía tras las montañas y las luces de neón iluminaban el cielo. No quería volver a donde tan sólo existía; quería quedarse allí y vivir. —Llegaremos mañana. —¿Llegaréis? —Nicole irá conmigo. Miró a la cabeza rubia que descansaba sobre su pecho. Le había empapado la camisa con sus lágrimas, pero le hacía bien sentirla tan cerca. Muy bien. —¿Te parece buena idea? —preguntó su madre. —La mejor que he tenido.


—No me gusta todo esto, John. El reloj del salón marcó la medianoche. Afortunadamente, desde que John había tenido el ataque cardiaco hacía un año, ninguno de los dos se levantaba al amanecer. Ahora eran sus hijos los que se encargaban de todo. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 89—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Qué te ocurre? —John se volvió a mirar a Eleanor—. ¿Necesitas una pastilla para dormir? —añadió poniéndole la mano en la cadera. Ellie se echó a reír. La mejor pastilla para dormir, según John, era el sexo, siempre lo había sido. —Esta noche no. —¿Tienes jaqueca? —siguió bromeando—. Tengo algo que la cura a la perfección. —No, lo que me duele no es la cabeza, sino el corazón. John se retiró unos centímetros y la miró de frente. —¿Sientes dolor en el pecho? Hombres. Se lo tomaban todo al pie de la letra.


—No. Estaba pensando en Rayne. Él sonrió. —¿No es magnífica? —Mmm. —¿Es que no te gusta? —Claro que me gusta y me habría gustado nada más nacer si hubiera sabido de su existencia —de pronto no aguantaba seguir en la cama, así que se levantó y empezó a caminar por la habitación—. Tengo una nieta de trece años. Me pone furiosa no haber podido conocerla hasta ahora, John. Muy furiosa. Su marido la observaba desde la cama. —¿Sigues tomándote las medicinas? Ellie dejó de caminar y lo miró fijamente. —No todos mis cambios de humor tienen que ver con las hormonas. Puede que esté con la menopausia, pero eso no me ha vuelto loca. —¿No? Eleanor contuvo las ganas de tirarle algo a la cara a su marido porque sabía que no habría hecho más que hacerle creer que tenía razón. Era cierto que últimamente


había estado como loca. Su cuerpo la había traicionado con una menopausia algo prematura que la había hecho sentirse vieja e inútil. Había llegado a creer que John la habría cambiado por una mujer más joven de haber podido, igual que hacía con las vacas. A veces tenía frío y al segundo siguiente se moría de calor, estaba inquieta y triste. Entre eso, el infarto de John y el regreso de la hija pródiga, sus vidas eran un verdadero caos. La parte positiva era que habían aprendido a tratar el uno con el otro. Ahora hablaban de lo que sentían, algo completamente nuevo para ellos y, desde entonces, su relación y su vida amorosa eran mejores que nunca. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 90—173 https://www.facebook.com/novelasgratis No obstante, John seguía siendo de la vieja escuela. Era un hombre muy hombre… un tonto. Por eso, aunque Ellie lo amaba con todo su corazón, a veces deseaba darle una bofetada. Eleanor respiró hondo para tratar de calmarse. —Voy a dejarlo pasar —murmuró. John se encogió de hombros, pues no comprendía qué había hecho para


ofenderla. —Hemos perdido tantos años con Rayne… —continuó diciendo—. Y Aaron también. —Entonces alégrate de tenerla ahora. Te preocupas demasiado. Siempre lo haces. —Porque siempre tengo mucho por lo que preocuparme. Mi hija se larga de casa y no aparece durante ocho años y entonces me entero de que perdió un bebé y que lleva sufriendo por ello desde entonces. —Kim está bien. Brian y ella son felices y tienen una hija encantadora. Ya no hay de qué preocuparse. —Tampoco debería preocuparme con Colin, perdido en algún lugar olvidado de la mano de Dios, donde podría contagiarse de disentería, y todo por su empeño en respetar el derecho de la gente a saber. ¿Y no debería inquietarme por la profesión que ha elegido Bobby? Por el amor de Dios, las Fuerzas Especiales van a los lugares donde nadie más quiere ir. Yo no quiero que vaya. —Bobby está sirviendo a su país. Yo estoy orgulloso de él. —Y yo, pero no sabemos nada de él desde… —empezó a temblarle la voz. —Ellie —susurró John dulcemente—. Si hubiera malas noticias, ya nos habrían llamado.


Eleanor se aclaró la garganta y se secó las lágrimas. —Lo sé, pero… —Estás preocupada. —Estoy en mi derecho como madre. —¿Qué más te preocupa? —Evan nunca sentará la cabeza. No puede tener los pies en el mismo sitio mucho tiempo, ni tampoco… —prefirió no continuar—. Ya sabes a lo que me refiero. —Le gustan las mujeres. Mejor eso que el que no le gustaran. Ellie resopló al oír el comentario de su marido. John no era homófobo; desgraciadamente, le costaba entender a todos aquéllos diferentes a él. —Quiero que mis hijos sean felices —continuó diciendo ella—. Quiero que encuentren alguien que los quiera y formen una familia y un hogar. —Eso es lo que tú consideras felicidad, pero puede que para ellos no lo sea. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 91—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Aaron no es feliz desde que dejó la universidad. —Y ahora ya sabemos por qué. —¿Tú crees? ¿Crees que era desgraciado por que la dejó a ella? ¿O a Dios? —Ojalá lo supiera. Lo que sé es que ya son todos mayorcitos. Tienes que


dejar de preocuparte. —No puedo. Son mis niños, siempre lo serán. —Pero a veces uno tiene que tragarse las cosas y seguir adelante. —Quizá tú puedas hacerlo, yo no. Yo necesito saber en qué estaba pensando esa mujer. —¿Qué mujer? —La madre de Rayne. —¿Por qué? —Porque nos impidió conocer a nuestra nieta y que ella conociera a su padre. —Estoy seguro de que tenía sus razones. —¿Qué razón podría explicar trece años de silencio? —Podrás preguntárselo mañana. —No entiendo que la enviara aquí sola. —No estaba sola —le recordó él con una mueca—. La acompañaba Timinator. —Sí, un niño al que tuvo metido en el trastero. —Tengo la sensación de que Rayne lo recogió de la calle y lo metió en la casa sin que su madre se enterara.


—¿Como si fuera un perrillo abandonado? —Te recuerdo que es hija de Aaron. Eleanor sonrió. Aaron siempre llevaba a casa todos los animales abandonados que encontraba en la calle… claro que no es que hubiera muchos en Gainsville, pero los pocos que había, siempre acababan en casa de los Luchetti. —Pero me sigue resultando extraño que le dejara cruzar medio país para ir a casa de unos desconocidos. ¿A ti eso te parece propio de una mujer sensata? —«Sensatez» y «mujer» son dos palabras que no pueden ir en la misma frase. —Muy gracioso. —Hay muchas cosas que no me encajan —admitió John. —¿Crees que Rayne nos ha mentido? —Lo que creo es que será mejor esperar a mañana para saber cuál es la verdad —concluyó antes de dar unas palmaditas sobre el colchón—. Ahora vuelve a la cama si no quieres volverte más loca. —¿Más? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 92—173 https://www.facebook.com/novelasgratis


—No, no —se apresuró a decir—. Yo no he dicho «más», sólo he dicho «loca». Eleanor se sentó en la cama. —Seguro que sí. Dean escuchó el mugir de las vacas desde el porche, observó las estrellas y esperó a que llegara la paz que siempre le hacían sentir aquellas cosas. Pero fue en vano. La granja lo era todo para él. Nada más aprender a andar había empezado a seguir a su padre a todos lados; había aprendido a recoger los huevos de las gallinas a los cuatro años, a dar de comer a las vacas a los diez y a conducir el tractor a los doce. Aquél era su sitio, siempre lo había sabido. En el pasado, cuando no podía dormir, lo único que tenía que hacer era salir allí y respirar el aire fresco. Dean respiró hondo. ¿Qué demonios le ocurría? Tendría que haber estado tan feliz como un cerdo en el barro, como solía decir su padre. Había puesto al día la granja y ahora la dirigía como creía conveniente. Y sin embargo se sentía vacío. Se sacó un cigarrillo del bolsillo con cierta culpabilidad, pues sabía que si su madre lo veía, después de haber conseguido que su padre dejara de fumar después de cuarenta años, se le caería el pelo y ella perdería la cordura que le quedaba. Encendió la cerilla mientras negaba con la cabeza. Veintinueve años y


preocupándose porque su madre lo descubriera fumando. No era de extrañar que se sintiera desgraciado. Oyó la puerta abrirse a su espalda y escondió el cigarrillo inmediatamente. Pero al darse la vuelta descubrió que se trataba de Tim, que no dejaba de pegar saltos. —Hazlo ahí, en la tierra, antes de que te empapes los pantalones. El sonido de las voces no tardó en atraer la presencia de los perros. —Lo siento —se disculpó el muchacho intentando susurrar. Dean creyó que Tim se iría a la cama, pero no parecía cansado en absoluto; de hecho parecía tener energías suficientes como para pasarse bailando el resto de la noche. —Relájate, muchacho, me estás poniendo nervioso. —Lo siento —repitió. Dean le puso la mano en el hombro. La piel de Tim parecía temblar bajo la tela de la camiseta que le había dejado para dormir. Por un momento quiso darle un abrazo y acurrucarlo en sus brazos hasta que dejara de temblar, pero tenía la sensación de que no serviría de nada. Lo que hacía temblar a Tim era demasiado


serio para poder curarlo con un abrazo. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 93—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Así que lo que hizo fue darle un golpecillo en el brazo, como hacían los hombres, y hacerle un guiño. —Oye, no te tomes a mal nada de lo que yo te diga. Primero hablo y luego pienso. No pretendo ser desagradable. —He conocido mucha gente desagradable y sé que tú no lo eres —aseguró Tim con los ojos muy abiertos. Dean frunció el ceño. —¿Quién ha sido desagradable contigo? —No suelo gustar a la gente. Soy molesto —dijo con total sencillez. —¿Sí? Eso es lo que dicen de mí. —¿En serio? No pensaba que se le pudiera decir a un adulto que es molesto. —Te aseguro que sí se puede. —Pero a mí me pasa algo —dijo Tim con el tono de voz más bajo del que era capaz—. Todo el mundo lo dice. Dean sintió una enorme ternura y comprensión por el muchacho. Había oído decir lo mismo sobre sí mismo un millón de veces. Nunca había sido tan


encantador como Evan, tan paciente como Aaron, tan interesante como Colin o Bobby y jamás podría ser tan inteligente como Kim. Pero él era un adulto y ya no le importaba lo más mínimo lo que pensaran los demás; era como era y al que no le gustara no tenía por qué aguantarlo. Pero era evidente que Tim no sentía lo mismo. —Yo te veo muy bien. No te sale nada extraño de la nariz, ni hueles mal, ni nada de eso. Tim sonrió mostrando todos los dientes. Un segundo después se acercó un poco más a él y se apoyó en su pierna. Dean le pasó la mano por la cabeza. —¿Cansado? —No —respondió Tim con firmeza—. Casi nunca me canso. —Yo tampoco. —A la gente le pone nerviosa. Dean suspiró. —Lo sé. Así que allí se quedaron, observando la luna y las estrellas. —Vamos, Tim, voy a llevarte a donde tienes que estar —le dijo después de unos


minutos. —¿Con los Servicios Sociales? —preguntó el muchacho, angustiado. —A la cama. Si mi madre se entera de que estás despierto a estas horas, te enterarás de lo que es ser molesta. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 94—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Tim se acostó en la cama de Bobby sin protestar y Dean volvió a su habitación. No se quedó dormido de inmediato, pero cuando por fin lo hizo, durmió mejor de lo que había dormido desde hacía años. Cuando despertó se encontró con Tim durmiendo a los pies de su cama con el dedo pulgar metido en la boca. Se quedó mirando al muchacho y se preguntó de dónde habría salido aquel niño. Entonces se dio cuenta de que por una vez sería útil tener una hermana que era casi abogada. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 95—173


https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 10 El avión comenzó a descender hacia el aeropuerto de Chicago, iluminado por un sol brillante que les había ofrecido una bonita perspectiva de los campos llanos y verdes del estado de Illinois. Habían salido de Las Vegas a primerísima hora de la mañana. Sin embargo lo último que había visto Nicole de la ciudad habían sido las brillantes luces de neón, que no se apagaban hasta que el sol estaba en lo alto del cielo. Nicole no había volado nunca antes y no quería volver a hacerlo jamás. Había pasado todo el vuelo mirando por la ventana. Aaron había tratado de hablar con ella nada más despegar y después había intentado tomarle la mano cuando se encontraban ya sobre las nubes, pero no había servido de nada. Ella no había hecho otra cosa que mirar por la ventana y desear volver a tierra cuanto antes. En cuanto hubieron aterrizado, Nicole salió disparada hacia la puerta y, debido a la extrema palidez de su rostro, nadie puso impedimento alguno a que saliera la primera. Una vez puso el pie sobre la alfombra de la terminal del aeropuerto empezó a sentirse mejor y pudo esperar pacientemente a que apareciera Aaron. Lo hizo después del resto de pasajeros y cargado con el equipaje de mano de varias ancianas y de una madre que viajaba con sus dos hijos. Echó un vistazo a su alrededor y sonrió al verla. Aquella sonrisa fue directa al


corazón de Nicole y lo hizo palpitar con más fuerza. Habría deseado besarlo allí mismo. ¿Nunca dejaría de desear a aquel hombre? No parecía. —Lo siento —le dijo él en cuanto llegó a su lado—. Estaba… —Ayudando —terminó de decir ella—. ¿No has recogido la basura que había en el suelo de camino? Aaron recibió su sarcasmo con mala cara y Nicole se apresuró a pedirle disculpas mientras se retiraba el pelo de la cara. —Estás temblando, Nic. Aaron la levantó de donde estaba sentada y la estrechó en sus brazos. Nicole sabía que debía alejarse, pero no tenía fuerzas para hacerlo. —Deberías haberme dicho que te daba miedo volar. Podríamos haber venido en coche. —No sabía que me daba miedo hasta que vi el suelo tan lejos. —¿Nunca habías montado en avión? —Nunca he necesitado hacerlo, y espero no volver a necesitarlo. Aaron se echó a reír y Nicole deseó acercarse aún más a él y sumergirse en el delicioso aroma a jabón de su piel, pero se contuvo. —Pero no me importa pasarlo mal si así puedo ver antes a Rayne.


Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 96—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Aaron se alejó un poco, pero siguió abrazándola, dejándole margen para que fuera ella la que decidiera cuándo quería separarse. Como sabía que así no conseguiría apartarse de la cabeza la idea de colar las manos por debajo de su camisa y acariciarlo, Nicole decidió que era mejor soltarse cuanto antes. Al perder el apoyo que le proporcionaba el contacto con su cuerpo, Nicole se tambaleó. —¿Estás bien? Ella asintió con firmeza. Tenía que ser fuerte. —¿Cómo vamos a ir hasta la granja? Aaron la observó unos segundos más antes de contestar. —Tengo la camioneta en el aparcamiento del aeropuerto. Aún nos quedan dos horas de viaje, así que quizá deberíamos dormir un poco. —No —dijo ella enseguida. —¿Estás nerviosa? —le preguntó Aaron, ya camino del aparcamiento. Nicole asintió. —Últimamente Rayne ha estado impredecible. Janet dice que es porque tiene trece años, como si eso lo explicara todo.


—Por lo que tengo entendido, puede que Janet tenga razón. —No sé si va a alegrarse de verme, quizá no quiera ni hablarme. Tampoco sé lo que te dirá a ti y además… —¿Qué? —Voy a conocer a tu familia. Él se echó a reír. —Son muy amables, ya lo verás. —¿Cómo van a ser amables con una ex bailarina de striptease que sedujo a su hijo? —Nic, fui yo el que te sedujo a ti. Nicole se detuvo en seco. Cuando ya se encontraba a varios metros, Aaron se volvió hacia ella. —¿Vas a quedarte ahí? Comenzó a caminar de nuevo hacia él. —¿De verdad crees que fuiste tú el que me sedujo a mí? —No es que lo crea, es que lo sé. —¿Cómo? —¿No te acuerdas? Una tarde estábamos mirando las nubes y tú me dijiste que nunca habías visto nada tan hermoso. Yo te dije que yo sí lo había visto y te besé.


Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 97—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿A eso lo llamas seducir a alguien? —Para mí lo fue. —Pues para mí no fue más que una frase que había oído un millón de veces. Aaron no parecía convencido. —Y, si no te seduje, ¿por qué te acostaste conmigo? No podía decirle lo enamorada que había estado. O lo enamorada que había creído estar. —Porque supe que tenía que hacerte mío desde el momento que te vi por primera vez. Ahora fue Aaron el que se detuvo en seco en mitad de la gente. Miró a los cientos de personas que había a su alrededor. —Quizá deberíamos seguir hablando de esto en el coche. —Puede ser. No dijeron una palabra más hasta que estuvieron en el interior de la camioneta de Aaron y hubieron conseguido salir del aeropuerto en dirección sur. Hacía bastante calor para Illinois. De haber estado solo, Aaron habría bajado la


ventanilla, pero Nicole y él tenían que hablar y lo harían más cómodos sin el ruido infernal del viento y de los coches que llenaban la autopista. Así que optó por el aire acondicionado. —¿Estás cómoda? —No creo que pueda estarlo hasta que vuelva a Mercy House con Rayne. —Me refería a la temperatura. —Ah, sí. Gracias. Volvió a hacerse el silencio. Aaron no sabía cómo empezar, pero, afortunadamente, no tuvo que hacerlo. —Cuando dijiste que habías traicionado mi confianza —dijo Nicole—, pensé que te referías a haberte marchado. —Supongo que te traicioné dos veces —respondió él con profunda tristeza. —Aaron, tú nunca me traicionaste. Yo ya era mayorcita y sabía lo que estaba haciendo. De hecho lo sabía mucho mejor que tú. Si hay alguien que debería preocuparse por eso, soy yo. —No… —Deja que termine. Aaron respiró hondo y después cerró la boca. —Yo te deseaba —continuó ella—. Y te conseguí. —Haces que me sienta como un trozo de carne. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly


Nº Paginas 98—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Bienvenido al club. —Supongo que tú llevas toda la vida sintiéndote así. —Sí, por eso precisamente no debería haberte tratado así a ti. Si sirve de algo, me sentí muy mal conmigo misma e intenté compensar lo que había hecho, no diciéndote que me había quedado embarazada. No quería arruinarte la vida rompiendo tu sueño. —Ya que estamos siendo sinceros el uno con el otro, ¿puedo preguntarte algo? —Claro. —¿Cómo pasó? ¿Cómo te quedaste embarazada? —¿Es que no te acuerdas? Yo desde luego sí. Aaron no creía ser capaz de sonrojarse tanto. Pero se equivocaba. —Claro que me acuerdo —«de todo, todo el tiempo»—. Ya sabes a lo que me refiero. —¿Quieres decir que cómo dejé que pasara? —Sé que debería habértelo preguntado o haber hecho algo. Pero era… —Ingenuo. Inocente. Y fácil de seducir. Tienes razón. Debería haber tenido


más cuidado —perdió la mirada en el paisaje que se extendía al otro lado del cristal como si estuviera mirando al pasado—. Aaron, tú me cautivaste. Estando contigo, llegué a creer que era especial. —Es que lo eras. Y lo sigues siendo. Aquella lánguida sonrisa quería decir que no lo creía, pero no dejó que él protestara. —Quería que me acariciaras y me besaras, pero no creí que fueras a hacerlo. Sé que es una excusa muy pobre, pero aquella noche no existía nada más que nosotros dos. En ningún momento me paré a pensar en tomar precauciones… hasta la mañana siguiente. —Dios, yo ni siquiera lo pensé entonces. Menudo irresponsable, ¿verdad? —Tú no hiciste nada malo. Aunque sabía que era una tontería, Aaron se alegró de oír aquellas palabras. —Hay otra cosa que no puedo quitarme de la cabeza —dijo él después de un momento de silencio—. Janet dijo que no te gustan los hombres. —Janet tiene la boca muy grande —murmuró Nicole—. Claro que me gustan los hombres, pero cuando llegué a Mercy House me prometí a mí misma que no volvería a haber más sexo sin amor en mi vida. Porque, como tú has dicho,


me hace sentir como un trozo de carne. Sabía que no debía decirlo, pero Aaron no pudo evitar preguntarle: —Entonces… ¿no ha habido nadie desde… lo nuestro? Nicole se quedó callada unos segundos, pero finalmente contestó. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 99—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —No. Nadie. No he encontrado a nadie al que mereciera la pena querer… excepto Janet y Rayne. ¿Por qué aquello le resultó tan intrigante? A pesar de lo que había hecho antes, Nicole se quedó dormida. La conversación con Aaron había sido algo así como catártica. No le había dicho toda la verdad; jamás podría decirle que había creído estar locamente enamorada de él, pero le había dicho mucho. De pronto se sentía menos culpable y esperaba que él también, aunque dudaba que fuera así. Desgraciadamente, soñó con Aaron de un modo que no debería haberlo hecho. Soñó con sexo sin amor, con la tentación y con mucho más. Despertó con un sobresalto; con el corazón agitado y la piel temblorosa.


Siempre que se sentía así, se preguntaba por qué demonios habría renunciado al sexo sin amor. —Bienvenida a Gainsville —susurró Aaron al ver que estaba despierta. —No pareces muy contento. —No lo estoy. Nicole se frotó los ojos. Tenía la blusa arrugada y seguramente, el pelo hecho un desastre. Habría deseado poder darse una ducha antes de conocer a su familia, pero tendría que arreglarse con lo que tenía: un peine y unos chicles. —¿No te gusta esto? —Prefiero Las Vegas. —Puaj —dijo ella metiéndose el chicle en la boca. —¿No te gusta Las Vegas? —Lo odio. —¿Entonces por qué vives allí? —¿Dónde podría ir si no? Aaron miró a los viejos edificios de Gainsville y susurró: —Te entiendo perfectamente. —¿Qué tiene esto de malo? —Nada. Gainsville es perfecto y todo el mundo es feliz.


—No me lo creo. —¿Que todo el mundo sea feliz? —Y que Gainsville sea perfecto. Aquí no hay vagabundos a los que puedas ayudar. —La última persona que durmió en la calle fue Freda Lallenheimer, pero fue porque su marido le cerró la puerta por volver demasiado tarde de una reunión de Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 100—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Las Hijas de la Revolución Americana y aparecer cantando las canciones de Moulin Rouge. Nicole se echó a reír. —¿Y supongo que aquí tampoco hay nadie que pase hambre? —Si se corre la voz de que una familia está teniendo problemas, la comida empieza a aparecer a la puerta de su casa como por arte de magia y todo el mundo lo atribuye a las hadas de la comida. Los granjeros de Illinois son muy orgullosos. —Claro. La verdad es que sí que parece perfecto. Llegaron a las afueras del pueblo y Aaron pudo volver a acelerar al tomar la carretera. —Nada es perfecto.


—¿No? —preguntó ella sarcásticamente—. No me digas. —Aquí también hay drogas. Lo peor es el alcohol. Los jóvenes se aburren, hacen fiestas y, después de beber demasiado, tienen que conducir por carreteras estrechas y sin iluminar para volver a casa. No te puedes imaginar la cantidad de víctimas de accidentes de tráfico que hay en pueblos como éste. —Todos los paraísos tienen su lado oscuro. Aaron no dijo nada. Al mirarlo, Nicole lo encontró con la vista fija en lo que había al otro lado del parabrisas. —Ahí está —anunció en voz baja. Nicole observó los tres enormes silos que se levantaban hacia el cielo y sintió que se le aceleraba el corazón. —¿Crees que ella…? ¿Crees que le gustaré? —preguntó Aaron. —Estaba a punto de preguntarte lo mismo. —Rayne te quiere mucho. Nicole respiró hondo antes de decir: —Me refería a tu madre. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 101—173 https://www.facebook.com/novelasgratis


Capítulo 11 La camioneta comenzó a recorrer el camino de grava que conducía a una casa de piedra de tres pisos, rodeada de campos y cercados. A medida que se acercaban, su corazón latía con más y más fuerza y empezó a dolerle la cabeza. Un dolor que no hizo más que aumentar cuando vio que el porche estaba lleno de gente. —¿Quiénes son todos ésos? Aaron maldijo, algo muy poco común en él, que daba cuenta de su nerviosismo. —Es la mitad de mi familia. —¿La mitad? Su voz sonaba aguda. Se aclaró rápidamente la garganta; no podía saludar a su familia con voz de dibujo animado. Tampoco perdería la compostura con Rayne. Se comportaría como una mujer adulta y tranquila. Eso era lo que debía hacer. Ansiosa por ver a Rayne, aunque no parecía formar parte del comité de bienvenida, Nicole abrió la puerta del coche antes de que Aaron hubiera apagado el motor. Dos enormes perros salieron disparados hacia el coche. Nicole se refugió en


el interior del vehículo a toda prisa y cerró la puerta. Los perros golpearon el coche como si quisieran devorarla. Todos los que los observaban desde el porche se echaron a reír. —Son inofensivos —aseguró Aaron. —A mí no me lo parecen. —¿Te dan miedo los perros? —Supongo. —¿Supones? —¿Cómo iba a saberlo? Es la primera vez que estoy delante de un perro más de unos segundos. Aaron le puso la mano en la rodilla en un intento por tranquilizarla. —Espera aquí —le dijo antes de salir del coche—. ¿Podríais llevaros a los perros al granero? Uno de los hombres, vestido con unos vaqueros llenos de barro y botas de trabajo, dio un silbido y los perros lo siguieron obedientemente. De todos modos, Nicole permaneció dentro del coche hasta que se cerró la puerta del granero. —¿Nic? —Aaron se inclinó y le habló por la ventanilla—. ¿Preparada?


—No. —Yo estaré a tu lado —le dijo con una sonrisa. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 102—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Respiró hondo y salió del coche. Mientras andaban hacia la casa sintió el olor a hierba y a abono, el calor del sol, que contrastaba con la gélida mirada de Eleanor Luchetti. Se sintió completamente sola hasta que Aaron se acercó a ella y le tomó la mano. La mirada de Eleanor se endureció aún más, por lo que trató de soltarse, pero Aaron no le dejó hacerlo. —¿Dónde está Rayne? —preguntó antes incluso de decir hola. —Arriba —respondió su madre sin apartar la mirada de sus manos entrelazadas—. No quería hablar con su madre ni conocer a su padre de este modo. Nicole sintió una punzada al oír aquello, pero la mano de Aaron apretándole la suya le dio fuerzas para hablar. —Señora Luchetti, me alegro de… De pronto un niño salió de la casa y fue corriendo hacia ellos. —Hola. Tú eres la madre de Rayne —le dijo con una sonrisa—. Yo soy Tim. He


oído que te quitabas la ropa por dinero, suena divertido. Yo me la quito todos los días y nadie me paga. Notó que le ardían las mejillas. Levantó la mirada hacia la familia de Aaron, todos parecían tan sorprendidos como ella. —¿De dónde ha salido este niño? —preguntó Aaron. El muchacho se puso la mano en la boca y se escondió detrás del hombre que había encerrado a los perros. Eleanor cruzó los brazos sobre el pecho y miró fijamente a Nicole. —Vino con Rayne. —¿Qué? —gritó Nicole. —Se llama Tim y Rayne lo ha tenido escondido en tu trastero. Algo encajó de pronto en su cabeza. Eso era lo que había estado ocultando Rayne antes de desaparecer; no se trataba de novios, de drogas ni de ningún suspenso. Sino de otro ser abandonado. —Quiero verla —dijo Nicole. Nicole creyó ver un ápice de interés en los fríos ojos azules de Eleanor, pero desapareció antes incluso de que empezara a hablar. —Está arriba —miró a Aaron—. En la habitación de Kim. —Vamos —dijo él. —¿Es que no nos vas a presentar a tu… —titubeó mientras fruncía el ceño —


tu… bueno, a ella? Una mujer joven que se parecía a Rayne lo bastante como para ser su hermana y que, por tanto, debía de ser la de Aaron, se adelantó con una pequeña en los brazos. —Por Dios, mamá, cualquiera pensaría que has nacido en un granero. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 103—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Eleanor se volvió a mirar a su hija, liberando a Nicole por unos instantes, del peso de su mirada. —Cuida esa boca —la reprendió. Pero la joven no le hizo el menor caso. —Soy Kim Riley, la hermana de Aaron —hizo un gesto al hombre alto y bronceado que estaba a su lado—. Mi marido, Brian. Brian la saludó con un guiño que consiguió aliviar levemente la presión que sentía en el pecho. —Y ésta es Gloria —añadió refiriéndose a la pequeña. —Todos la llamamos Zsa Zsa —aclaró Brian—. Fue idea de Dean. A juzgar por el gesto de Brian, Dean era el que había encerrado a los perros y que ahora la saludó con un movimiento de cabeza. Nicole sonrió con cierto


esfuerzo. Todo el mundo estaba siendo muy amable tratando de fingir que el encuentro con Tim no había tenido lugar. A Nicole también le habría gustado hacerlo, pero estaba demasiado ocupada fingiendo no estar dándose cuenta de que Eleanor seguía teniendo la mirada clavada en ella. Tenía que decir algo, cualquier cosa. —¿Por qué Zsa Zsa? —Dean cree que nuestra casa se parece a la de Granjero último modelo — explicó Kim. —¿No era Eva Gabor la protagonista de esa serie? —preguntó Nicole con ciertas dudas. —Puede ser —murmuró Dean—. No soy un experto en los clásicos de la televisión. De todos modos se parece más a Zsa Zsa. Nicole miró a la pequeña, que parecía muy concentrada en sus zapatos morados. —Estoy de acuerdo —respondió, ganándose una sonrisa del áspero hermano de Aaron. Alguien se aclaró la garganta. Nicole levantó la mirada hacia el hombre alto y


desgarbado que tenía los ojos idénticos a los de Rayne. Su aspecto le gustó de inmediato. —Yo soy John, el padre de Aaron. Bienvenida. Tenía una cálida sonrisa, como la de Aaron, y eso la hizo sentirse realmente bien recibida. —Gracias. Después de eso, Aaron la condujo al interior de la casa sin que nadie dijera nada más. Cuando se disponían a subir al primer piso, Nicole se detuvo al pie de las escaleras. Aaron comprendió de inmediato, se acercó a ella y le puso la mano en el hombro. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 104—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Todo va a ir bien. Lo miró directamente a los ojos y, por primera vez desde hacía mucho tiempo, no se sintió sola. Tener a Aaron a su lado le dio el valor necesario para subir aquella escalera. Una vez arriba, Nicole se quedó junto a la puerta del dormitorio e hizo lo que debía hacer. —Me gustaría que esperaras aquí un minuto.


—¿Qué? No. Quiero verla. —Y vas a verla, pero ahora va a estar enfadada y es mejor que lo pague conmigo. No quiero que vuestro primer encuentro os deje un mal recuerdo. —Pero no quiero que hagas esto tú sola. Ya has tenido que hacer demasiadas cosas sola. Nicole le acarició la mejilla. Era tan dulce, tan amable… —Precisamente porque he hecho demasiado, déjame que intente arreglarlo. Por favor. Se dio cuenta de que Aaron no quería dejar que entrara sola, pero lo hizo. Porque ella se lo pedía. Aquel gesto era motivo más que suficiente para adorarlo. Rayne fue de un lado a otro de la habitación de Kim una y otra vez. Desde el momento que se había levantado de la cama esa mañana las cosas habían ido de mal en peor. Al acostarse la noche anterior, se había sentido feliz. Sus abuelos la querían y ella los quería a ellos. Estaba a más de mil kilómetros de su madre y no tenía por qué afrontar el momento de conocer a su padre… por el momento. La vida era estupenda. Pero esa mañana, Ellie había llamado a la puerta y la había despertado


diciéndole algo que había cambiado por completo su estado de ánimo: —Tu padre y tu madre están de camino. Después de la sorpresa inicial de saber que su padre había estado en Las Vegas y que volvía acompañado de su madre, Rayne había empezado a ponerse nerviosa. Ahora tendría que conocerlo y recibir los gritos de su madre al mismo tiempo. A todo aquello había que añadir la ausencia de Tim, que de pronto se había convertido en la sombra de Dean. Incluso había dormido con él esa noche en lugar de con ella y Rayne debía admitir que se sentía abandonada y algo enfadada. En aquella casa todo el mundo se levantaba con el sol, cuando para Rayne era prácticamente de madrugada, pero a ellos parecía gustarles. Pero Rayne no estaba acostumbrada a aquellos horarios, así que a media mañana estaba agotada, lo que no había hecho más que aumentar su mal humor. Afortunadamente, Ellie le había sugerido que subiera a la habitación a descansar un rato hasta que llegara su madre. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 105—173 https://www.facebook.com/novelasgratis


Rayne sabía que no podría relajarse sabiendo que estaba a punto de conocer al padre al que había creído muerto durante toda su vida. Pero había agradecido la oportunidad de poder estar a solas con sus pensamientos y había estado escondida en el dormitorio desde entonces. Asustada y furiosa. Había oído llegar la camioneta hacía unos quince minutos. A los ladridos de los perros había seguido el murmullo de las voces entre las que se encontraba la de Tim, lo que significaba que su amigo había conocido a su padre antes que ella. Rayne le dio una patada a la cama. ¿Acaso su madre no la echaba de menos? ¿No estaba preocupada? ¿Y su padre no quería verla? El enfado había ido en aumento, así que cuando oyó unos pasos que se acercaban, estaba a punto de explotar. Y eso fue lo que hizo en el momento que su madre abrió la puerta y entró en la habitación. El hecho de que no hubiera ni rastro de su padre no ayudó a mejorar su disposición. —¡No pienso volver a casa! —gritó.


Nicole miró a Rayne como si no la hubiera visto antes. Desde luego nunca la había visto así. Aquella Rayne de personalidad descontrolada había surgido en los últimos meses. —No tenemos por qué decir nada ahora mismo —dijo su madre con calma. Su tranquilidad no hacía sino ponerla aún más furiosa. Tenía derecho a estar enfadada, se decía a sí misma. Nadie iba a convencerla de lo contrario, ni siquiera su madre. —¿Decisiones? ¿Quieres tomar otra decisión como la de ocultarme a mi padre? ¿De quién fue esa idea? No creo que fuera de él porque ni siquiera sabía que yo existía, ¿verdad? Su madre se pasó la mano por la frente y por un momento Rayne se sintió culpable. Ella nunca había dejado que pasara hambre ni que nadie le hiciera daño. Rayne siempre se había sentido querida. Tim habría matado por tener una madre así. Si por Rayne fuera en aquel momento, Tim podía quedársela para él. Le había mentido durante trece años y Rayne no podía perdonárselo. Al menos por el momento. —Hice lo que consideré más conveniente.


Tenía la sensación de que otra persona, una chica furiosa y desagradable, hubiera invadido su cuerpo. Últimamente cualquier cosa, hasta el más mínimo contratiempo, le hacía perder los nervios y romper a llorar. Era como si ya no se conociera a sí misma y eso le asustaba. Y el miedo hizo que atacara. —No quiero verte. Vete de aquí. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 106—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Nicole no lloró. No gritó. Si hubiera estado en condiciones de pensar con claridad, Rayne habría admirado la valentía de su madre, pero en lugar de admirarla, sólo podía ir más y más allá en su desagradable ataque. —Te odio —le gritó. La puerta se abrió para dejar paso a Aaron Luchetti. Rayne habría deseado tragarse la lengua, que la tragara la tierra; habría dado cualquier cosa por desaparecer de allí y que no fuera cierto que aquélla fuera a ser la primera impresión que iba a llevarse su padre de ella. Pero él sonrió sin decir nada. Rayne pudo observar por fin, en persona, el resultado de su misión, de su búsqueda: su padre. Observó cada detalle de su aspecto, pero eso no hizo que la ira desapareciera.


—¿Estaba escuchando desde el principio? Nicole asintió. —Yo quería hablar contigo a solas. Quería explicártelo. —No creo que nada pueda explicar lo que hiciste. —Hizo lo que creyó que era mejor —intervino Aaron. —¿Para quién? ¿Para ella? —Si hubiera querido optar por el camino más fácil, podría haber hecho muchas otras cosas. —¿Me estás diciendo que tengo suerte de estar viva? —Rayne no podía creer lo beligerante que sonaban sus propias palabras. Su madre la miraba como si fuera un extraterrestre que se había apoderado de su hija. Rayne deseaba calmarse y volver a ser dulce y amable, pero no podía. —Todos tenemos suerte de estar vivos —dijo Aaron—. Lo que quería decir es que todo habría sido sencillo, más fácil para tu madre si me hubiera llamado a mí o a mi familia. Pero eligió criarte sola para hacer que mi vida fuera más sencilla. El modo en que miró a su madre denotaba admiración. Rayne no comprendía nada. Si tanto le gustaba, ¿por qué la había abandonado? Pero antes de que pudiera preguntárselo, Aaron continuó hablando:


—Yo también creo que tu madre tomó la decisión equivocada, pero lo hizo por un buen motivo. —Gracias —susurró Nicole. Rayne resopló. —Creo que voy a dejaros solos un rato —sugirió entonces su madre. —Buena idea —murmuró Rayne, aunque una parte de ella deseaba suplicarle que se quedara, que no la dejara sola con aquel desconocido tranquilo y sensato. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 107—173 https://www.facebook.com/novelasgratis No tuvo tiempo de hacerlo. En unos segundos la puerta se había cerrado tras Nicole y Rayne se encontró a solas con su padre, que la miraba como si estuviera ante una de las siete maravillas del mundo. —¿Qué? —preguntó ella—. ¿Es que tengo algo en la cara? No sabía por qué trataba de provocarlo. El caso fue que no lo consiguió porque, en lugar de enfadarse, Aaron se rió. —No, eres la chica más bonita que he visto en mi vida. Rayne sintió que se le sonrojaban las mejillas. Apartó la mirada de él, pero no por mucho tiempo. Nunca la habían mirado de ese modo, con esa


fascinación… Y precisamente después de la escena que había montado… —Yo… normalmente no soy tan… —no sabía cómo describir su propio comportamiento. —¿Desagradable? —sugirió él. Rayne se encogió de hombros. —Debe de ser frustrante descubrir que tienes una hija como yo. —¿Como tú? ¿Qué quieres decir? Parecía confundido, como si su pataleta hubiera sido algo perfectamente normal y hubiera olvidado ya lo que le había dicho a su madre. Desgraciadamente, Rayne seguía oyendo aquellas terribles palabras retumbando en su cabeza. —Creo que me estoy volviendo loca —dijo de golpe—. De pronto estoy enfadada y de pronto emocionada. Hasta las cosas más pequeñas me ponen triste — respiró hondo antes de hacer una pregunta que le aterraba—: ¿Tú crees que estoy loca? —No, creo que tienes trece años —le dijo con una sonrisa—. He sido testigo de cómo una hermana encantadora se convertía en una lunática rabiosa. Por muy mal


que te sientas, puedo asegurarte que eres normal, Rayne. —¿Esto es normal? —Tan normal como pueda ser uno durante la adolescencia. —Estupendo —farfulló ella—. Tenía la esperanza de que hubiera una pastilla que lo curara. —Me temo que no. Tendrás que superarlo como lo hicimos todos en su momento —tras decir aquello, hizo una pausa—. ¿Quieres que vayamos abajo con los demás? Rayne dijo que no con la cabeza. No quería tener que compartirlo con nadie. Todavía no. —¿Cómo te enteraste de que existía? —le preguntó ella. Aaron le explicó brevemente cómo había acabado en Las Vegas mientras ella iba hacia Illinois. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 108—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —El destino —concluyó Rayne. —Dios —opinó él. —¿Crees en Dios? —¿Por qué no iba a hacerlo?


—No te hiciste cura. —Pero eso no fue porque Dios me fallara, el que falló fui yo. —Por mí —susurró con la mirada clavada en el suelo. —No —respondió con firmeza—. Ni siquiera sabía que existías, así que tú no pudiste tener nada que ver. —Por mamá. —Tampoco. El fallo fue sólo mío. Pero alguien me ha dicho últimamente que los errores pueden conducir a cosas buenas. —Has estado hablando con Janet. —¿Cómo lo sabes? —Llevo trece años viviendo con ella; podría citar sus frases hasta dormida. —Es una mujer muy sabia. —Eso le gusta creer a ella. Aaron sonrió. —¿Y tú dejas que lo crea? —Claro. Se hizo un silencio durante el que pudieron oír la aguda voz de Tim y el eco de la risa de Zsa Zsa. Sin darse cuenta, Rayne también sonrió. —¿Te gusta esto? —le preguntó Aaron. —Sí, mucho. Todavía no quiero volver.


—Muy bien. ¿Muy bien? ¿Así de fácil? Si ni siquiera se lo había preguntado a su madre. Su padre le gustaba cada vez más. Aaron no podía apartar la vista de su hija. Realmente era lo más bonito que había visto en su vida. Aunque se parecía mucho a Kim, también le recordaba mucho a su madre. Por un momento deseó poder volver atrás en el tiempo y verla cuando no era más que un bebé, poder acunarla hasta dormirla. Ver su primera sonrisa, sus primeros pasos. Sintió una enorme frustración al pensar en todo lo que se había perdido y que jamás podría recuperar. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 109—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Pero a pesar de todo ello, no podía enfadarse con Nicole. Además, Rayne ya lo hacía por los dos. Además de parecerse físicamente a Kim, daba la sensación de que iba a pasar por el mismo torbellino emocional y hormonal por el que había pasado su hermana pequeña en la adolescencia. Después de la explosión de genio que había


tenido con Nicole, Rayne se comportaba de un modo agradable y relajado. —¿Te gusta el colegio? —nada más hablar, Aaron se odió a sí mismo por preguntarle algo tan típico y tan estúpido. —La verdad es que no. —¿Por qué? —La gente se burla de mí. Aaron tuvo que hacer un esfuerzo por aflojar los puños y hablar con calma. ¿Cómo se había vuelto tan violento de repente? —¿Por qué? —Porque visto raro, vivo en una casa de acogida… —Rayne miró por la ventana con gesto pensativo, como si quedara algo más que decir. —¿Por que no tienes padre? Se encogió de hombros y asintió. —Parece que los niños son tan malos como cuando yo era pequeño. —¿También se burlaban de ti? —le preguntó con claro interés. —Todo el tiempo. —¿Por qué? —Porque hacía todos los deberes, sacaba buenas notas y nunca hacía ninguna travesura. La verdad es que no tenía muchos amigos.


—Yo tampoco los tengo. No encajo en ningún grupo. ¿A mí qué más me da de qué color se pinten los labios cuando sigue habiendo gente durmiendo en los callejones del país más rico del mundo? Aaron volvió a quedarse mirándola fijamente sin darse cuenta. —¿Qué? Su hija era sincera, directa y original. Y él estaba fascinado de poder escuchar todo lo que ella quisiera contarle. —Todo esto es muy raro —murmuró él. —Ya sé que soy rara —espetó bruscamente—. No hace falta que me lo digas. —No —le dijo poniéndole la mano en el hombro—. Yo tenía el mismo problema cuando tenía tu edad. Me preocupaba la gente que pasaba hambre en África mientras a los demás sólo les preocupaba que su equipo hubiera perdido un partido. Era la vergüenza de la familia. Me gustaba recaudar dinero en la cafetería del colegio para mandarlo a los orfanatos del sudeste asiático. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 110—173 https://www.facebook.com/novelasgratis En lugar de reírse, Rayne abrió los ojos de par en par.


—¡Qué buena idea! Antes de que pudiera contarle otras de sus iniciativas, se oyó a su madre tocando el cencerro desde el jardín. Rayne gritó asustada. —No te preocupes, sólo nos está llamando a comer. —Dios mío. ¿Es que aquí está todo el mundo sordo? —Seguro que ahora ya sí. Entonces sí se rió. Aaron le apretó el hombro y la soltó. Ella titubeó como si quisiera abrazarlo, pero no supiera cómo. Él dio un paso hacia ella, pero Rayne finalmente se alejó hacia la puerta. A pesar de lo bien que habían conectado durante la última hora, seguían siendo dos desconocidos. No podía obligarla a que lo quisiera. Tendría que tener paciencia. Ya tendrían tiempo. Porque no iba a dejar que Rayne saliera de su vida ahora que la había encontrado. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 111—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 12 Eleanor no podía dejar de mirar a Nicole, ni siquiera después de que John le diera una patada por debajo de la mesa. Ni cuando Tim le preguntó:


—¿Por qué miras a la mamá de Rayne como si hubiera hecho algo malo? Tampoco la mirada de súplica de su hijo impidió que sus ojos volvieran enseguida al rostro de Nicole Houston. Aquélla era la mujer que le había arruinado la vida a su hijo. Sabía que estaba siendo injusta; no, estaba siendo completamente irracional. Por lo que había deducido de la conversación que habían tenido durante la comida, no todos los errores habían sido de Nicole. Eleanor Luchetti nunca había sido rencorosa. La vida era demasiado corta. Por eso precisamente no comprendía qué demonios le pasaba con esa mujer. No era porque hubiera deseado que Aaron se convirtiera en cura. No, ella sólo había querido que fuera feliz. Y él no lo había sido. Pero lo que importaba era saber si había sido infeliz por abandonar a Dios o por abandonar a Nicole. ¿Sabría él la respuesta? Había que admitir que la mujer tenía agallas; por muy duramente que Eleanor la mirara, Nicole mantenía la atención en el plato. Claro que si había bailado desnuda encima de un escenario, sin duda había tenido que aprender a hacer caso omiso a miradas mucho más peligrosas que las de una señora mayor. ¿Qué habría visto Aaron en ella? Bueno, Nicole era guapa. Tanto, que podría


aparecer en la portada de cualquier revista, o quizá en las páginas centrales. Eleanor comprendía que muchos hombres pudieran caer rendidos a su pies, pero jamás habría pensado que lo haría Aaron. Siempre había creído que su hijo se enamoraría de una mujer sencilla, recatada y religiosa. Alguien que necesitara ayuda, que lo necesitara a él. Nicole no parecía necesitar a nadie, sólo a su hija… eso era lo único que Eleanor y ella podrían tener en común. —¿Cuánto tiempo puedes quedarte, Nicole? La pregunta de John hizo que Eleanor se concentrara aún más en ella. Nicole frunció el ceño y después miró a Rayne, cuya mirada no era ni la mitad de dura de lo que lo había sido la de Eleanor. —No quiero dejar mucho tiempo sola a Janet en Mercy House. No sería justo. —¿Qué sabrás tú de lo que es justo? —murmuró Eleanor. —Ellie —la reprendió John. Aaron le lanzó una mirada con la que parecía estar diciéndole cuánto lo estaba defraudando. —Parece muy enfadada conmigo, señora Luchetti —le dijo Nicole con valentía—. Me gustaría saber por qué. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 112—173


https://www.facebook.com/novelasgratis A Eleanor le sorprendió tanto que tuviera tantas agallas, que por un momento, pensó en no contestar. Pero sólo fue un momento. —Me he perdido trece años de la vida de mi nieta. Igual que Aaron. —Seguro que le habría encantado que se presentara en su casa una bailarina de striptease con un bebé en brazos. —Me habría encantado que mi nieta apareciera de cualquier modo. Por cierto, ¿cómo se te pudo ocurrir subir a una niña a un autobús y dejar que cruzara sola medio país? Nicole abrió los ojos de par en par. —¿Qué? —Oh, oh —farfulló Rayne. Todas las miradas se dirigieron a ella, que se encogió de brazos con gesto inocente. —Yo… bueno, creo que… —Mentiste —concluyó Ellie. —Sí, lo siento. No debería haberlo hecho, pero pensé que si os decía que me había escapado, llamaríais a mi madre.


—Inmediatamente. Rayne bajó la mirada. Ellie volvió a mirar a Nicole e imaginó la angustia que debía de haber sentido. Sintió compasión por ella, pero echó a un lado ese sentimiento recordando que era la misma mujer que había alejado a Rayne de ellos durante tanto tiempo. —Me has decepcionado mucho, Rayne —murmuró Nicole. Rayne alzó la cabeza y se enfrentó a su madre con gesto beligerante. —Igual que tú me has decepcionado a mí. —Ya está bien —intercedió Aaron—. No vamos a perder el tiempo en echarnos la culpa los unos a los otros. Lo hecho, hecho está. Ahora tenemos que centrarnos en el presente. En ese momento, Rayne se puso en pie y clavó la mirada en su madre. —No pienso marcharme. No puedes obligarme. Nicole abrió la boca y volvió a cerrarla como un pez a punto de ahogarse. Parecía faltarle el aire. ¿Acaso Rayne no le había contestado nunca de ese modo? Eleanor estaba sorprendida e impresionada. Si tenía que ser sincera, tenía que admitir que Nicole debía de haber educado bien a su hija para que se convirtiera en la joven independiente y buena que era. No muchos adolescentes se habrían hecho responsables de un niño como Tim y habrían cuidado de él tan bien como lo


había hecho Rayne. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 113—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Por qué iba a tener que obligarte? —preguntó Nicole—. Tu casa está en Las Vegas. —Mi familia está aquí. —Pero… —¡No voy a marcharme! —gritó antes de salir corriendo de la habitación. El silencio se quebró con el golpe que dio la puerta del cuarto de Kim. —Como en los viejos tiempos —murmuró John. Una carcajada generalizada alivió un poco la tensión. —¿Voy a darle un abrazo? —sugirió Tim. —No —respondió Dean—. Ahora querrá estar sola y, créeme, es mejor dejar a las chicas solas cuando están así. ¿Verdad, hermanita? Kim lo miró y le sacó la lengua. Zsa Zsa se echó a reír y repitió el gesto. —Estupendo —dijo Eleanor—. Bonito ejemplo. Tim no parecía muy convencido, pero Dean le puso la mano en la espalda


para reconfortarlo. Su hijo parecía saber muy bien qué era lo que Tim necesitaba en cada momento, lo cual era impresionante teniendo en cuenta el poco cuidado que solía tener Dean con todo lo que no tuviera cuernos y mugiera. —Lo siento mucho —murmuró Nicole—. Rayne nunca se había comportado de este modo. —Pues volverá a hacerlo —le explicó Eleanor—. Una y otra vez. Así son las adolescentes. —Recuerdo cuando yo tenía trece años —afirmó Kim quitándole a su hija un trozo de pan de las manos antes de que lo tirara al suelo—. Todo era una tragedia. —¿De verdad? —preguntó Nicole, algo confundida. —¿Es que nunca tuviste trece años? Todo te sale mal, tus padres son unos idiotas —siguió recordando Kim con una mirada de soslayo a Eleanor—. Los únicos que te entienden son tus amigos. —Yo nunca tuve padres, ni tampoco muchos amigos. La sonrisa de Kim desapareció de pronto. —Lo siento. Mi madre me volvía loca. Ahora que la conoces, seguro que puedes imaginártelo perfectamente.


Nicole se atragantó con el trago de agua que acababa de dar. Eleanor la vio sonrojarse y sintió lástima por ella. Aquella situación debía de estar siendo muy difícil para ella. —¿Cómo es que no tuviste padres? —preguntó Dean. —Me abandonaron —respondió con total calma. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 114—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —A mí también —anunció Tim y, al recordar lo que era que a uno lo abandonaran sin motivo alguno, el muchacho se bajó de su silla y fue a sentarse sobre el regazo de Dean. Eleanor observó la escena, segura de que su hijo no tardaría en echar al muchacho o moverse con incomodidad. Pero, para su sorpresa, Dean hizo hueco a Tim y lo acunó contra su pecho. —Supongo que debería sentirme agradecida por tener una madre —admitió Kim justo cuando pudieron sentir un fuerte golpe en el techo, que era el suelo de su dormitorio. Un golpe que parecía el de un pie pateando la cama. Después silencio. Eleanor miró a su hijo y a… ¿qué era ella? No era su esposa, ni su novia. ¿Su


amante quizá? Todo aquello era muy complicado. Había que hacer algo al respecto. —Deberíais quedaros unos días —afirmó de pronto. Nicole levantó la cabeza tan rápido, que Eleanor temió que le diera un tirón en el cuello. —Señora… —Llámame Ellie —dijo con un suspiro de resignación. Le había dado permiso para que la tuteara, no para ser su amiga del alma. Nicole asintió, pero no repitió el nombre. —¿No seremos mucho problema? Eleanor se encogió de hombros. —Los problemas parecen perseguirme esta semana. —Mamá, ¿podrías ser aún más grosera? —preguntó Aaron con tensión. —Claro que podría, pero estoy intentando no serlo. Nicole puede quedarse en la habitación de Bobby y Colin —respiró hondo para luchar contra la sensación de pánico que la invadía cada vez que pronunciaba los nombres de sus hijos ausentes—. No creo que ninguno de los dos vaya a necesitarla en los próximos días. Siempre pendiente de las preocupaciones de los demás, Aaron la miró con


ternura. —¿No habéis sabido nada de ellos? —No. —Mi hermano Bobby está en las Fuerzas Especiales —le aclaró a Nicole—. Hace meses que no da señales de vida. —¿Y no es normal? Tengo entendido que las Fuerzas Especiales siempre van en misiones secretas y… ese tipo de cosas. —Sí, todo tipo de cosas —añadió Eleanor con rabia. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 115—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Normalmente se pone en contacto con nosotros más a menudo —siguió explicando Aaron—. Y para colmo de males, mi hermano Colin, que es corresponsal en el extranjero, está en Oriente Medio y tampoco nos ha llamado desde hace tiempo. —Lo siento —dijo Nicole—. Debe de ser muy difícil para todos vosotros. Su compasión parecía sincera, lo que hizo que Eleanor sintiera cierta camaradería con ella. Seguramente Nicole entendía a la perfección lo que ella sentía, pues acababa de pasar varios días creyendo que su hija había desaparecido. Ya


tuviera trece años o treinta, un hijo siempre era un hijo. En un intento por disipar un poco la tensión que se había creado en el ambiente y ahuyentar la afinidad que de pronto había sentido por Nicole, Eleanor se puso en pie. —Aaron, lleva la bolsa de tu… amiga al dormitorio. Era evidente que a Aaron le resultaba difícil apartar la mirada de Nicole. —¿Ahora? —Sí. —¿Por qué? —Porque lo digo yo. —Nunca he comprendido por qué eso tiene que ser motivo suficiente para hacer nada. —Pues a mí me parece perfectamente lógico. Eleanor habría jurado que Nicole se había reído al oír aquello. Quizá todavía había un poco de esperanza. Nicole no pudo ayudar a retirar la mesa como pretendía porque Eleanor se lo impidió de inmediato. —Mejor vete a descansar un rato —le dijo quitándole el plato de las manos. —No estoy cansada —sus palabras no sirvieron de nada porque Eleanor ya


había desaparecido tras la puerta de la cocina. —Le gusta hacer las cosas por sí sola —explicó Kim, pero no resultó muy convincente porque ella ya tenía las manos cargadas de platos—. Bueno, también le gusta que las haga yo. Supongo que es una especie de venganza por todas las veces que no hice nada. Pero Tim también estaba ayudando. Los hombres habían desaparecido con Zsa Zsa, así que Nicole no tuvo más remedio que hacer lo que le habían ordenado. Al pasar junto a la puerta del antiguo dormitorio de Kim, se detuvo a escuchar. Nada, ni llantos, ni golpes, nada. Quizá se había quedado dormida. Seguramente eso le haría bien. Se metió en la única habitación que tenía la puerta abierta y en la que además encontró su bolsa. La habitación tenía dos estilos perfectamente diferenciados; una Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 116—173 https://www.facebook.com/novelasgratis mitad estaba llena de fotografías de lugares exóticos, revistas y diccionarios y la otra parecía haber sido habitada por un militar adolescente. A Janet le habría encantado. Nicole se sobresaltó al pensar en su amiga. Había prometido que la llamaría en


cuanto llegaran. Un segundo después, había sacado el teléfono móvil del bolso y marcado el número de su amiga. —Me odia —dijo en cuanto oyó la voz de Janet y sin molestarse en identificarse, pues sabía que su amiga reconocería su voz aun sin el identificador de llamadas. —Rayne no te odia. Nicole se dejó caer sobre la cama de sábanas color caqui que debía de haber pertenecido a Bobby. —No me refería a Rayne, aunque ella también me odia. La madre de Aaron me detesta. —Lo dudo mucho. —Porque no la has visto. —¿Tan mal ha ido? Nicole percibió el tono de su voz. —¿Te parece divertido? Estoy a cientos de kilómetros, en una habitación que sólo a ti podría gustarte, mi hija me mira como si fuera Hannibal Lecter y la madre de Aaron me trata como si fuera… Nicole frunció el ceño, intentando recordar alguna de las historias que Janet solía contarle.


—¿Cómo se llama ésa que sedujo a un hombre que era perfecto hasta que ella lo agarró? —¿La hermana de Satán? —¿Podrías tomártelo en serio? —Lo intentaré. Dame más pistas, sabes que me encantan las preguntas sobre la Biblia. —Era un hombre elegido de Dios, pero entonces conoció a una mujer que lo estropeó todo. —No sé de quién me hablas. —Tenía el pelo largo y ella se lo cortó. —Sansón y Dalila. —Exacto. Pues su madre me trata como si fuera Dalila. Yo le arruiné la vida a su hijo. —Estás exagerando. Estoy segura de que la madre de Aaron sólo está enfadada por no haber podido conocer antes a su hija. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 117—173 https://www.facebook.com/novelasgratis


—¿Cómo lo sabes? Es exactamente lo que ella dijo. —¿Lo ves? No creo que te odie. Sólo está enfadada, pero se le pasará. —No parece de las que olvidan las cosas fácilmente. —Arriba esos ánimos. Demuéstrale quién eres. —¿Y quién soy? —La mujer más fuerte que ha conocido. —No me siento muy fuerte. Estoy cansada, triste y sola. —Nunca estás completamente sola. Nicole respondió con un gruñido que hizo reír a Janet. —Bueno, cuéntame qué ha hecho la niña esta vez —le dijo, como le había dicho mil y una veces en los últimos trece años. Aquellas palabras hicieron que Nicole echara de menos su casa. Jamás habría creído que añoraría Las Vegas, y mucho menos tan rápido. —No quiere volver a casa y dice que no puedo obligarla. ¿Qué puedo hacer? —Obligarla. —No puedo arrastrarla llorando y gritando hasta Las Vegas. —A lo mejor si la agarras bien de las orejas… —Rayne no es un perro. —¡Yo jamás le haría eso a un perro! —exclamó Janet, ofendida. —Deja de bromear y dime algo útil.


—Nunca me dejas divertirme —dijo con un suspiro—. Quédate allí un tiempo. Mal no hacer, ayudar poder. —Estupendo, ya empezamos con el maestro Yoda otra vez. Me alegro de haberte llamado —Nicole creyó oír una risilla, pero prefirió no pensarlo—. Si me necesitas, estaré en casa de los Luchetti. —Suena divertido. —Pues no lo es —aseguró secamente. —¿Y qué me dices de Aaron? ¿Qué tal se lleva Rayne con él? —Mejor que con ningún otro, excepto con su abuela. Parecen amigas de toda la vida. —¿Estás celosa? Se paró a pensarlo. —Puede ser. Rayne y yo solíamos ser amigas y ahora… ahora ya no sé qué somos. —Madre e hija. Es complicado, pero deberías alegrarte de que tenga alguien con quien hablar. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 118—173


https://www.facebook.com/novelasgratis Tenía razón. Nicole nunca había tenido a nadie y había sido horrible. —¿Y Aaron y tú? —siguió Janet con el interrogatorio. —Nada. —¿Por qué? —Ya sabes por qué. Él no me quiere y yo no puedo volver a cometer el mismo error, Janet. No puedo. —Pero tú a él sí lo quieres. —Eso creía, pero ya no lo sé. —¿Pero te sientes atraída por él? El recuerdo del beso apareció en su mente de pronto y le provocó un escalofrío. Había soñado con aquel beso con la misma intensidad con la que recordaba la única noche que habían pasado juntos. El recuerdo volvía a su cabeza cuando menos lo esperaba; cuando él la rozaba, cada vez que sentía el impulso de abrazarlo y besarlo hasta hacerle perder el sentido. —No —respondió. —Mentirosa. Un pecado más que añadir a la lista. El caso era que no pensaba discutir sus


ataques de lujuria con Janet. —Una cosa más —dijo Nicole. —Estoy aquí para servir. Lo que, en el caso de Janet, no era sólo sarcasmo sino la más pura realidad. —¿Podrías averiguar si se ha denunciado la desaparición de un niño de unos cinco o seis años, pelo castaño y ojos azules? —No son muchas pistas. —Se llama Tim y parece sufrir TDAH. Janet suspiró. —¿Dónde encontró Rayne a éste? —No lo sé, pero parece ser que ha estado viviendo en nuestro trastero. —¿Qué? Nicole se echó a reír. Al menos había sorprendido a Janet. —Eso mismo dije yo. —¿Hay algo más ahí abajo? —Creo que deberías echar un vistazo. —Sí, yo también lo creo. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 119—173 https://www.facebook.com/novelasgratis


Capítulo 13 —¿Por qué tengo yo que llevar al niño al médico? —preguntó Dean—. No es mi hijo. Su madre lo había acorralado en el granero, adonde lo había seguido para que nadie pudiera oírlos, ni siquiera Tim, que estaba por ahí persiguiendo a los perros. —No es el hijo de nadie —replicó ella—. Así que tendremos que ayudarlo entre todos lo mejor que podamos, al menos mientras esté aquí. —¿No es ése el cometido de Aaron? ¿No es él el que ayuda a los indefensos? —Aaron ya está bastante ocupado en estos momentos. —Me parece que cuando estuvo muy ocupado fue hace catorce años. Se agachó antes de que la mano de su madre aterrizara en su nuca, era una habilidad que había adquirido en la adolescencia y que no había perdido con los años. Quizá porque nunca había dejado de practicarla. —Haz lo que te pido por una vez, ¿de acuerdo? Parecía tan desesperada, que Dean se mordió la lengua y no hizo el comentario sarcástico que tenía en mente. En otro tiempo, su madre habría mantenido la calma en cualquier situación, pero desde hacía dos años, había perdido la cabeza por


completo. Por lo visto, era todo culpa de la menopausia. En realidad no le importaba llevar a Tim al médico, lo que ocurría era que odiaba a los médicos. El último al que había visitado había dicho que Dean estaba sano como un toro, pero que debía ir al psiquiatra. Trabajaba como un esclavo, recibía poco dinero y estaba solo y frustrado sexualmente. ¿Quién no habría estado deprimido viviendo así? Pero lo superaría sin necesidad de consultar a un psiquiatra y sin tomar ningún tipo de pastillas. Al ver el gesto de su madre se dio cuenta de que no podría negarle lo que le pedía y se lo hizo saber poniéndole la mano en el hombro con torpeza. Nunca se le había dado bien consolar a las mujeres, era mucho mejor haciéndolas llorar. Eleanor puso su mano sobre la de él. —Gracias —susurró—. Sabía que podía contar contigo. Después salió del granero y lo dejó allí, pensando. Una vez más había conseguido que hiciera lo que ella quería y él ni siquiera se había dado cuenta de la maniobra. —¿Cómo lo hace? —se preguntó a sí mismo en voz alta. —¿El qué? Al darse la vuelta se encontró con Tim, que lo miraba desde la puerta del granero, Toro estaba a su lado como si llevaran toda la vida juntos.


—No importa —dijo Dean—. ¿Dónde está Oso? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 120—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Ha salido corriendo por allí —dijo señalando el agujero del cercado por el que últimamente se escapaba demasiadas veces en busca de aventuras. —Hijo de perra —farfulló Dean. —¡Claro! —exclamó Tim riéndose y mirándolo entusiasmado—. Eres el mejor —anunció el pequeño abrazándose a él. Una cálida sensación se apoderó de él, algo parecido a lo que sentía cuando podía disfrutar de unos minutos de soledad al aire libre y de un buen cigarrillo, pero sin el mal sabor de boca de después. —Tengo algunas cosas que hacer en el pueblo —le dijo entonces—. ¿Quieres acompañarme? —¿Puedo buscar a mi padre? La imagen de Tim preguntándoles a todos los hombres del pueblo si eran su padre hizo que Dean deseara seguir fumando en soledad. —No. —Pero… —Mira, muchacho. Yo te buscaré un papá, déjalo en mis manos.


—¿De verdad? —Tim lo miró como si fuera el mismísimo Ángel de Luz—. Gracias. Una hora después, entraron en la sala de espera de la consulta del doctor Maxwell, pediatra. Aquello estaba lleno de niños que tosían, estornudaban o lloraban. Nada más poner un pie allí, Tim intentó huir, pero Dean lo agarró de la camiseta. —Mi madre no tardará en encontrarnos y en hacernos volver. —Ellie es buena. Seguro que no quiere que yo venga a este sitio. —No es tan buena como parece —dijo Dean—. Créeme. Llevó a Tim hasta un rincón de la sala en el que había un par de sitios libres. ¿Qué había pasado con la igualdad de sexos y oportunidad y con los permisos de paternidad? Dean era el único hombre que había en la sala. Parecía que el siglo XXI aún no había llegado a Gainsville. La recepcionista lo recibió con más entusiasmo del necesario y le dio un impreso para que rellenara. Con el papel en la mano, Dean volvió junto a Tim y se sentó a su lado. —¿Tú no eres el hermano de Evan? —le preguntó la señora que estaba sentada a su derecha.


—Sí. —Nos arregló el tejado el verano pasado. Un joven muy agradable. Sí, pensó Dean, acostumbrado a oír ese tipo de afirmaciones sobre su hermano. Evan siempre lo arreglaba todo con una sonrisa en los labios. No como Dean. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 121—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Trató de centrar su atención en el impreso, pero no había mucho que pudiese completar. Ni apellidos, ni fecha de nacimiento, sólo pudo escribir Tim. —¿Qué tal está Bobby? —esa vez era la mujer de la izquierda. —Bien —respondió Dean escuetamente, pero al levantar la vista hacia ella, vio que iba acompañada por tres bebés exactos—. ¡Por todos los demonios! — murmuró al ver a los trillizos. —¡Por todos los demonios! —exclamó Tim con alegría. —Deja de repetir todo lo que digo —le dijo Dean. —Quizá usted debería dejar de decir cosas que él no deba repetir —opinó una tercera mujer. «Y quizá usted debería meterse en sus asuntos», pensó Dean, pero optó por


morderse la lengua y asentir. —¿Ha vuelto ya Colin? —preguntó la misma mujer. —Todavía no. —¿Y Aaron? ¿Qué tal está? —aquello lo preguntó una mujer mayor que parecía haber llevado al médico a todos sus nietos. —Muy bien —farfulló Dean. —¿Cómo has dicho que te llamabas? —le preguntó la primera mujer. —Dean. —¿Dean? —repitió frunciendo el ceño—. Es curioso, pero no me acordaba de ti. —No me extraña —dijo él entre dientes sin levantar la mirada del impreso. Todos sus hermanos eran mucho más sociables que él. Seguramente Bobby y Colin habían ido al colegio con las dos mujeres jóvenes que habían preguntado por ellos. Evan sin duda había salido con todas las presentes, más de una vez. Incluso Aaron conocía a la mayoría de la gente del pueblo y hablaba con ellos. Pero a Dean sólo le interesaban las vacas. —¿Señor Luchetti? —lo llamó la recepcionista. —¿Qué van a hacerme? —preguntó Tim de camino al despacho del médico.


—No lo sé, pero te propongo algo, lo que te hagan a ti, pueden hacérmelo a mí también. ¿Vale? —Vale. La puerta se abrió y se encontraron frente a frente con el doctor Maxwell, un hombre que enseguida le recordó a Dean a un profesor de química que había tenido en el instituto. Un genio que había estado tan centrado en la ciencia, que se había olvidado de algo tan mundano como la vida real. Después de leer el impreso, el doctor levantó la mirada hacia Dean. —¿No sabe el apellido de su hijo? —preguntó con las gafas al borde de la nariz. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 122—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —No es mi hijo. Dean miró a Tim, que ya había empezado a temblar y no tardaría en empezar a pegar botes. —Será mejor que se explique —sugirió el doctor. Y eso hizo, habló tan detalladamente como pudo y mientras, Maxwell tomó notas y los temblores de Tim aumentaban por momentos.


—Vaya historia —dijo Maxwell al final—. Tendré que contárselo a los Servicios Sociales. —¡Servicios Sociales! —repitió el muchacho con un grito agudo y angustiado al tiempo que salía disparado hacia la puerta. Dean lo agarró de la camiseta y miró al médico con cara de pocos amigos. —Buen trabajo. Maxwell hizo caso omiso a Dean y se dirigió a Tim: —¿Has hablado alguna vez con alguien de Servicios Sociales? —No. Cada vez que oigo esas palabras, salgo corriendo. —Bueno —Maxwell tomó nota y después volvió a mirar a Dean—. Empezaremos con una revisión completa; le haremos análisis de sangre a ver si podemos averiguar de qué está vacunado y de qué no —observó a Tim mientras él pegaba saltos—. Y después quiero que vayan a ver al doctor Harter, él hará un diagnóstico más aproximado sobre TDAH. —¿Quién es el doctor Harter? —Un psiquiatra. Dean frunció el ceño y Maxwell se apresuró a tranquilizarlo.


—Es un procedimiento normal, señor Luchetti. También le hará un test de inteligencia y otras pruebas. Les hará un hueco hoy mismo, como favor especial. —¿Por qué tanta prisa? —¿No le parece que este niño ya lleva demasiado tiempo abandonado? —Desde luego. Y sin decir nada más, Maxwell salió en busca de la enfermera. Tim se subió al regazo de Dean. —¿Por qué todo el mundo me llama eso? ¿Esos números? —¿Qué números? —¿TDAH? —Son letras —lo corrigió Dean. —Lo que sean. ¿Qué significan? —No estoy seguro, pero supongo que nos lo explicarán. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 123—173 https://www.facebook.com/novelasgratis La enfermera apareció entonces con una cesta llena de botes, agujas y gasas. —No te va a doler. —Eso dicen siempre —murmuró Tim—. Tú primero —añadió levantando el


brazo de Dean. —No, usted no —dijo la enfermera, confundida. —Dijiste que dejarías que te hicieran todo lo que me hicieran a mí, ¿verdad, Dean? —Sí —y extendió bien el brazo—. Primero yo. —Le costará el doble. —Pues cóbremelo —dijo Dean con resignación. ¿Por qué estaba todo el mundo tan obsesionado con el dinero? —No se preocupe, que lo haré. Varias horas después, Dean y Tim salieron a la sala de espera después de que los hubieran medido, pinchado y preguntado todo tipo de cosas. Dean estaba agotado, y sin embargo Tim seguía dando saltos. Se sentaron allí y esperaron a que les dieran los resultados. —Todos los síntomas indican que pudiera tener TDAH —dijo Maxwell después de decirle que lo demás estaba bien y que sólo habría que ponerle recordatorios de las vacunas. —¿Qué quiere decir eso? —Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.


—Ya sabíamos que es hiperactivo, para eso no habría sido necesario que viniéramos a verlo. —Claro, pero el TDAH es algo más que… —miró a Tim, que se encontraba felizmente dando pataditas a la mesa del doctor sin hacerles el menor caso—. Eso. —¿Qué más? —Falta de atención, impulsividad… ¿Suele meterse en líos? Dean recordó el incidente con el toro. —¿Pero no es eso normal en un niño? —Por supuesto, por eso resulta tan difícil diagnosticar este problema. Muchos de los síntomas son normales en los niños. —¿Entonces qué es lo que hace que Tim sea diferente a los demás niños traviesos? —La combinación de los síntomas y su intensidad. —¿Y cuál es el origen? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 124—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Nadie lo sabe a ciencia cierta. Sabemos que la genética influye, pero también


lo hacen los malos cuidados durante la gestación y la malnutrición durante el primer año de vida. Dean pensó que probablemente Tim encajaba en los tres supuestos. —También es común que haya dificultades en el aprendizaje, ansiedad y problemas de conducta —prosiguió el médico—. Todo ello provoca muchas veces que los afectados del TDAH sufran falta de autoestima y de presión. Tim no parece padecer ninguna de esas cosas, lo que podría indicar que se trata de un trastorno suave, pero debemos empezar a tratarlo antes de que desarrolle ningún problema más. Dean sintió que la cabeza le daba vueltas tratando de asimilar toda aquella información, pero hizo un esfuerzo por concentrarse en las palabras de Maxwell. Sabía además, que después su madre querría un relato exhaustivo de la visita. —Le voy a recetar una dosis suave de Ritalin y veremos cómo evoluciona. —¿No podríamos hacer que corriera un poco todos los días y quitarle el azúcar? —Ésos son dos falsos mitos sobre el TDAH. Lo cierto es que el ejercicio no influye en absoluto y el azúcar, con moderación, no le hace ningún mal. —¿Qué dice? —preguntó Tim repentinamente.


—Que no hace falta que corras todos los días y que puedes comer caramelos. —Me gusta este médico —afirmó con una enorme sonrisa que hizo que también Maxwell sonriera. —No quiero que se convierta en una especie de zombi —declaró Dean. —Yo tampoco. Por eso vamos a empezar con la dosis más baja del medicamento. Pronto será capaz de estar sentado sin moverse continuamente y podrá concentrarse en una tarea, dormir bien por la noche. Pero le prometo que no será ningún zombi. De pronto, Tim rompió a llorar y fue a refugiarse en los brazos de Dean. —Me pasa algo —dijo entre sollozos—. Ahora nadie querrá ser mi papá. —Claro que sí. El doctor va a curarte. —Es cierto, Tim —aseguró Maxwell mientras escribía algo ilegible en la receta. Dean se puso en pie con Tim en brazos y estiró la mano para que el doctor le diera la receta, pero no lo hizo. —Quizá debería volver a sentarse, señor Luchetti. —¿Hay algo más? —Me temo que sí. El llanto de Tim se había convertido en un hipo que hacía que su pequeño


cuerpecito temblara aún más. Dean le frotó la espalda varias veces y se sentó. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 125—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Ha sido una suerte que se hiciera las mismas pruebas que Tim —el doctor sacó otro informe de debajo del de Tim—. Tenemos que hablar de lo que hemos encontrado. Aaron no sabía qué hacer. Rayne seguía en su habitación y no parecía que fuera a salir pronto. Nicole también se había ido a la suya. Kim, Brian y Zsa Zsa se habían ido a su casa y sus padres se habían echado la siesta. Bueno, Aaron sabía que la siesta era sólo una excusa que nadie se había creído nunca. En realidad era una suerte que sus padres siguieran queriéndose tanto como para deleitarse en los placeres del matrimonio a media tarde. Lo que resultaba frustrante era que su padre de cincuenta y tres años tuviera una vida sexual mejor que la suya. Así pues, salió al porche y se sentó en la hamaca. Desde allí vio poco después una nube de polvo que anunciaba la llegada del coche de Dean. —¿Dónde estabas? —le preguntó a su hermano en cuanto Tim y él hubieron


salido de la camioneta. Dean lo miró con gesto ausente, como si no se hubiera dado cuenta de que estaba ahí. —Mamá me pidió que llevara al niño al médico. —¿Está enfermo? —¿Qué? —definitivamente, estaba despistado. —Que por qué has llevado a Tim al médico. Dean movió la cabeza, subió las escaleras del porche y se sentó en la otra hamaca. Después se quedó mirándose las botas sin decir nada. Eso no era propio de Dean. —¿Qué ocurre, Dean? —¿Qué? Ah, Tim tiene TDAH. —Eso ya lo sabíamos. Podría haber sido peor. —Lo es. —¿Por qué? Volvió a negar con la cabeza. —Olvídalo —se dispuso a ponerse en pie—. Tengo que mirar… Aaron lo obligó a volver a sentarse. —Todo está en orden. Las vacas estás perfectamente; ninguna ha explotado y todas han sido ordeñadas automáticamente sin ningún problema.


—Estupendo… Gracias. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 126—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Dar las gracias tampoco era propio de Dean. ¿Qué pasaba en el mundo? Pero, antes de que pudiera preguntárselo, fue él el que habló. —Así que tienes una hija. Aaron enarcó las cejas. ¿También iba a darle conversación? —Eso parece. —Y… ¿cómo te sientes? Lo miró boquiabierto. Su hermano quería saber lo que sentía. La tierra debía de haberse detenido sin que él se diera cuenta. —Deja de mirarme como si me hubiera vuelto loco —le pidió Dean—. Sólo intento ser amable. Si no quieres hablar, yo tengo muchas cosas que hacer. Eso sí era propio de Dean. —Claro que quiero hablar. —Entonces hazlo. —Muy bien. ¿Cómo me siento? —se detuvo a pensar en ello unos segundos —. Sorprendido, asustado, avergonzado, culpable.


—¿Avergonzado? —Nunca me paré a pensar que pudiera haberla dejado embarazada. —Eres un genio —murmuró Dean con el tacto que lo caracterizaba. —De ahí que me sienta avergonzado. —¿Y asustado? Sé que las adolescentes son difíciles, aún me acuerdo de Kim. —Sí, yo también me acuerdo. Era una pesadilla —murmuró Aaron. —Pero ¿qué es lo que te da miedo? —Me da miedo no poder ser un buen padre. Me da miedo que pueda pasarle algo o que nunca me quiera. Dean lo miró extrañado. —¿Por qué no iba a quererte? —Creo que eso es lo más amable que me has dicho en toda tu vida. —Bueno, pero que no se te suba a la cabeza. Aaron se echó a reír y desapareció la tensión que se le había alojado en el pecho al hablar de sus miedos. —¿Por qué culpable? —le preguntó después de un silencio. —Durante años Nicole fue para mí una especie de prueba no superada, sentía que había caído en la trampa del demonio. —A mí no me parece que Nicole sea el demonio precisamente.


—A mí tampoco —admitió Aaron. En realidad Nicole era más bien un ángel. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 127—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Sigo sin comprender por qué te sientes culpable. —Nicole se quedó embarazada por mi culpa. —Que yo sepa, ella también participó. —Sí, pero el culpable fui yo y ella pagó por ello. —Siempre has sido un poco mártir —murmuró Dean—. Tienes que dejar de comportarte así, empecé a cansarme hace unos doce años. —Nunca debería haber… —Pero lo hiciste, así que olvídate de ello. Sabes que no voy mucho a misa, pero creo recordar algo sobre que nadie es perfecto y sobre el perdón de Dios. Así que, si él puede perdonarte, ¿por qué no lo haces tú también? Aaron se quedó pensando en las palabras de su hermano. El perdón de Dios. ¿Cuántas veces se lo había dicho a otra gente? ¿Por qué no decírselo también a sí mismo? —¿Tan especial te crees? —preguntó Dean. —No… —Aaron no sabía muy bien qué debía responder.


—Ahí lo tienes. Entonces mereces el perdón tanto como cualquier otra persona. Quizá más porque tú eres más tonto que ningún otro. La broma hizo que aquello sonara menos trascendental, pero lo cierto era que Aaron se sentía como un completo estúpido. Ni siquiera recordaba haber tenido una conversación tan profunda con ninguno de sus hermanos, pero desde luego nunca habría imaginado que la tendría con Dean. Y menos aún que su hermano pequeño acabara dándole consejos, buenos consejos. —Ahora explícame por qué crees que Nicole pagó por tu error —continuó diciendo Dean—. A mí me parece que está muy bien. De hecho, tengo la sensación de que Rayne la salvó de sí misma. —Mi pecado fue su salvación —murmuró Aaron recordando las palabras de Janet. —Lo que tú digas. Una vez me dijiste que todo ocurre por un motivo. ¿Sigues creyéndolo? —Sí. —¿Entonces de qué te quejas? Todo esto tenía que pasar. —Pero…


—Pero nada. Cometiste un error, ese error vino a buscarte y ahora necesita un padre. Aaron reaccionó de inmediato. —Es mi hija, no un error. —¿De verdad? Cualquiera lo diría por el modo en el que has estado actuando. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 128—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Aaron miró a su hermano fijamente. —¿Sabes una cosa? Soy un idiota. Dean se recostó en la hamaca. —No pienso llevarte la contraria al respecto. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 129—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 14 Aaron dejó a Dean en el porche, observando cómo Tim jugaba con Toro. Ninguno de los dos parecía cansado. Él sí lo estaba, pero tenía que hacer algo antes de poder irse a dormir. Así que subió las escaleras y llamó a la puerta del antiguo dormitorio de Kim.


—¡Vete! —la voz de Rayne sonaba ahogada en llanto. Aaron no sabía qué hacer, no sabía si debía entrar o esperar. Pero, a juzgar por la voz de Rayne, podría tener que esperar mucho tiempo. De pronto se abrió la puerta bruscamente. —He dicho… Rayne cerró la boca al ver que era él. —Hola —murmuró Aaron—. ¿Puedo entrar? Tenía el rostro empapado de lágrimas y los ojos enrojecidos por el llanto. A Aaron se le encogió el corazón al ver tanta tristeza. Deseaba protegerla de todo sufrimiento, hacer que sus problemas desaparecieran y que su vida fuera sencilla. No podía hacerlo, pero lo deseaba con todas sus fuerzas. Rayne se alejó de la puerta y fue a sentarse en la cama. Como había dejado la puerta abierta, Aaron lo interpretó como una invitación. —¿Qué ocurre? —le preguntó con cierta torpeza. —Nada. Todo. Se acercó un poco más y ella rompió a llorar. Aaron se sentó a su lado sin esperar que su hija fuera a echarse en sus brazos. Su primer abrazo y Rayne estaba hecha un mar de lágrimas. —Bueno, bueno —susurró al tiempo que le pasaba la mano por la cabeza.


—Nunca… nunca —le temblaba la voz y parecía incapaz de hilar las palabras — . ¡Tú nunca me querrás después de esto! —dijo por fin. Era todo tan melodramático, que Aaron sintió ganas de reír, pero sabía que no debía hacerlo. Sabía que en aquel momento Rayne tenía la sensación de que el mundo entero se derrumbaba. —Eso es imposible porque ya te quiero. Rayne levantó la cabeza y lo miró con sus enormes y tristes ojos. —¿Qué? —Te querré siempre, pase lo que pase. —¿De verdad? —la tristeza se convirtió en desconfianza—. ¿Por qué? —Porque eres mi hija. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 130—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Ésa no es razón. Lo único que he hecho desde que me conoces ha sido gritar y comportarme como una histérica. ¿Por qué ibas a quererme? —No tienes que ganarte mi amor, Rayne. Soy tu padre y te quiero. —Eso no tiene ningún sentido.


—Yo creo que sí. Lo más sorprendente era que realmente le parecía que tenía todo el sentido del mundo. De pronto, todo lo que le había resultado tan confuso e increíble había empezado a adquirir sentido desde que había descubierto que tenía una hija. Siempre había pregonado la doctrina del perdón y del amor infinito de Dios, pero realmente nunca lo había creído. Porque no había sabido que cuando se amaba a alguien de manera incondicional, sólo por existir, como quería un padre a un hijo, entonces se podía perdonar cualquier cosa. —No te creo —dijo Rayne separándose de él. Aaron le agarró la mano antes de que se le escapara del todo. —Créeme, Rayne. Te quiero y no hay nada que puedas hacer para que deje de quererte. —¡Pero yo… fui un error! —gritó con desesperación. —Yo también pensaba así antes, pero ya no. De hecho, empiezo a pensar que en esta vida no existen los errores. —Me parece que has hablado demasiado con Janet. —Puede que no lo suficiente. ¿Alguna vez has cometido un error y después te


has dado cuenta de que en realidad había sido la decisión más acertada? —No. —Eso es porque todavía eres muy joven —le dijo con un guiño—. Pero piensa en mi caso; yo rompí una promesa muy importante, traicioné la confianza de alguien y me comporté como un estúpido durante mucho, mucho tiempo. —¿Y qué pasó? Aaron secó una lágrima del rostro de su hija y sonrió con ternura. —Que el error se convirtió en un milagro. Nicole oyó hablar a Rayne y a Aaron y se alegró de no tener que seguir oyendo los llantos de su hija sin poder hacer nada. No podía consolarla porque ella era la causa de su tristeza. No estaba acostumbrada a que Rayne estuviera enfadada con ella. Durante mucho tiempo, habían sido Janet, Rayne y ella contra el mundo. Ahora sin embargo era Rayne contra Nicole, y no sabía qué hacer al respecto. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 131—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Acabó por quedarse dormida sobre la cama de camuflaje y completamente


vestida. Se despertó sobresaltada al oír que alguien llamaba a la puerta suavemente. Sobresaltada y desorientada. —Pasa —dijo sin darse cuenta siquiera de dónde estaba. La luz del pasillo dibujó la silueta de un hombre y Nicole supo de inmediato que se trataba de Aaron. —Estabas dormida —dijo con la intención de volverse a marchar. —No. Bueno, sí, me he quedado dormida —aclaró al tiempo que se sentaba en la cama y se apartaba el pelo de la cara—. ¿Qué ocurre? Aaron titubeó brevemente antes de entrar en la habitación y cerrar la puerta a su espalda. Parecía contento. —He hablado con Rayne —anunció mientras acercaba una silla para sentarse frente a Nicole. —Por tu cara, deduzco que ha ido bien. —Eso creo. —Al menos alguien tiene suerte con ella —dijo con un suspiro que hasta a ella le resultó lastimoso. —Lo superará, Nic. Es una niña y le hemos hecho daño.


—Y yo le he mentido. Nunca debería haberlo hecho. —Pero así fue. Tenemos que dejar de preocuparnos por lo que deberíamos haber hecho y empezar a pensar en lo que debemos hacer ahora. —¿Hacer? —Sobre Rayne. Nicole sintió que el corazón se le subía a la garganta. —Quieres que se quede aquí contigo, ¿verdad? —Al menos durante un tiempo. ¿No crees que le vendría bien quedarse a pasar aquí el verano? Le ardían los ojos. De pronto pensó en el futuro; en todos los veranos, todas las vacaciones. —Siempre y cuando esté de vuelta para empezar el curso. ¿Podrías llevarme al aeropuerto mañana? —No. —¿Y pasado mañana? —No. Quiero que Rayne se quede, pero eso no significa que quiera que tú te vayas. —Aquí no me necesitas.


Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 132—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Nunca la había necesitado, ése era el problema. Nicole echó a un lado ese sentimiento de autocompasión. Estaban hablando de Rayne, no de ella. —Rayne te necesita. —Rayne me odia. Y tu madre también —Aaron se echó a reír—. No tiene gracia. —Rayne no te odia y mi madre no odia a nadie. —A nadie excepto a mí. —No seas ridícula. Nicole no respondió. Se abrazó a sí misma, puesto que nadie más lo haría. Aaron se puso en pie y ella pensó que iba a marcharse, pero lo que hizo fue sentarse junto a ella y echarle el brazo por los hombros. —¿Tienes frío? —No —se recostó sobre él. Sabía que no debía hacerlo, pero resultaba agradable sentir su calor. —¿Por qué crees que mi madre te odia? —Yo me odiaría si fuera ella. —Entonces serías una tonta.


—¿Quieres decirle a tu madre que es tonta? Me gustaría verlo. —Vamos, tampoco da tanto miedo —dijo él riéndose. —Sí que lo da. —Está bien. ¿Por qué te odiarías si fueras mi madre? —Como ella misma dijo muy amablemente, se perdió trece años de su nieta por mi culpa. —Pero no lo hiciste con mala intención. —Eso no cambia nada. —Debería. Aaron apoyó la mejilla en su cabeza y Nicole se relajó. —Qué gusto —susurró sin pararse a pensarlo. —Sí —convino él. Podía sentir el roce de su respiración en el pelo y el movimiento acompasado de su pecho al respirar. Se sentía conectada a él más intensamente que nunca, por eso le hizo la pregunta que llevaba pensando tanto tiempo. —¿Por qué no estás enfadado conmigo? Aaron respiró hondo antes de contestar. —Al principio lo estuve, pero después me di cuenta de que no me haría ningún bien enfadarme por haberme perdido la primera sonrisa, sus primeros pasos.


Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 133—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Nicole cerró los ojos al dolor que le provocaban aquellas palabras. Jamás podría devolverle todo lo que le había quitado, por mucho que lo deseara. —Pero eso ya pasó —continuó diciendo—. Ahora tengo que pensar en el futuro. No parecía enfadado, ni triste; en realidad parecía lleno de esperanza. Nicole abrió los ojos. —¿En qué? —En su primer vestido de fiesta, su primer coche, la graduación, en acompañarla hasta el altar. Nicole se alejó un poco, lo suficiente para poder verle la cara. La alegría que encontró en sus ojos le iluminó el alma. —Aaron Luchetti, eres muy bueno. —Creo que estoy empezando a darme cuenta. Eleanor se levantó con el sol. Tenía la casa llena de gente, así que había mucho trabajo por hacer. Se puso manos a la obra con una sonrisa en la cara. Hacía mucho tiempo que no tenía tantas cosas que hacer. En otro tiempo había


rezado por tener una hora libre para ella sola, y sin embargo ahora que tenía una hora tras otra, debía admitir que se aburría. Y lo mismo le pasaba a su marido; no era bueno para ninguno de los dos tener tanto tiempo libre. —Hola —dijo Rayne varias horas después cuando entró a la cocina y encontró a su abuela cocinando. Aún había rastro del llanto del día anterior, pero Eleanor prefirió no hacer comentario alguno. —Buenos días —respondió. Le gustaba volver a tener niños en casa. En el último año había conseguido los nietos que tanto había deseado: una bebé a la que podía mecer en sus brazos y una jovencita con la que podía hablar. Era una mujer afortunada. En lugar de preguntarle nada, optó por ofrecerle el desayuno y guardar silencio. Con Kim había aprendido que cuanto menos hablara una madre, más conseguía escuchar. Unos minutos después recibió la recompensa a su paciencia. —Mamá y yo ya no nos llevamos bien. —¿No? —No. Estoy muy enfadada con ella. —Lo comprendo.


—¿De verdad? —Claro —Eleanor también estaba enfadada con Nicole, pero no iba a decírselo a Rayne. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 134—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Quiero quedarme aquí a vivir. Una cálida sensación floreció en el pecho de Eleanor. Por fin alguien que quería vivir con ella. —Bueno, veremos lo que podemos hacer. Un sonido ahogado procedente de la puerta hizo que Eleanor se diera media vuelta y se encontrara con la mirada acusadora de Nicole. Una mirada que la hizo estremecer. Pero antes de que pudiera decir nada, apareció Aaron y trató de sembrar la paz como hacía siempre. —Te quedarás a pasar el verano, Rayne. Rayne saltó hacia él y lo abrazó con fuerza. —¡Gracias! Eleanor vio la alegría en los ojos de su hijo y la voz de su nieta. La cálida sensación no hizo sino aumentar.


—Bueno, hasta la vista, Nicole —dijo Rayne después de soltar a su padre. Nicole la miró sin comprender. —¿Por qué no me llamas mamá, como siempre? —Ahora mismo no me resulta cómodo llamarte así. Eleanor enarcó las cejas y se dio media vuelta, fingiendo tener que concentrarse en los fogones. Recordaba perfectamente discusiones de ese tipo con Kim y no las añoraba en absoluto. ¿Cómo lo llevaría Nicole? Eleanor nunca lo había llevado nada bien con Kim. —Muy bien, comprendo cómo te sientes —dijo Nicole después de un breve silencio—. Pero no me voy a marchar todavía. —¿Por qué? —Porque hay cosas que debemos solucionar. A ninguna de las dos nos vendría bien estar separadas en estos momentos. —A mí sí —aseguró Rayne. Nicole no hizo caso del comentario. Eleanor debía admitir que admiraba la tranquilidad de Nicole; en un momento así, Kim y ella ya habrían estado tirándose de los pelos.


—Estoy de acuerdo en que necesitas conocer mejor a tu padre y a su familia, pero tú y yo necesitamos hablar. —Yo no quiero hablar. —Pero lo haremos de todos modos. —¿Por qué tienes que decidir tú lo que vamos a hacer? —gritó Rayne. —Porque soy tu madre aunque tú no quieras llamarme así. —Puedo cuidarme sola. No te necesito. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 135—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Eleanor apretó los dientes. Aquello debía de doler. —Quizá creas que puedes cuidarte sola, pero no es cierto. —Tú podías cuando tenías mi edad. —Y no te lo recomiendo. —¿Por qué tengo que aceptar los consejos de alguien que se quedó embarazada a los dieciséis años? Eleanor se quedó helada. —¿Qué? Se dio media vuelta y clavó la mirada sobre Aaron, que miraba a Nicole con los


ojos abiertos de par en par y la cara lívida. —¿Qué ha dicho? —preguntó Eleanor. Nicole parecía confundida, pero Rayne contestó con calma. —¿No lo sabías? Mi madre me tuvo con dieciséis años. Eleanor se acercó a su hijo y le dio en la frente con la cuchara de madera. —¡Ay! —Aaron se llevó la mano a la cara. Justo en ese momento aparecieron John, Dean y Tim. —¿Qué ha pasado? —preguntó Tim con su baile característico. —Al baño —le ordenó Eleanor inmediatamente. El niño salió corriendo de la cocina. —Ellie, ¿Por qué demonios pegas a nuestro hijo con una cuchara de cocina? —Porque se lo merecía. Nicole tuvo a Rayne con dieciséis años. ¡Dieciséis! Todos miraron a Nicole, que deseó que la tierra la tragara en ese mismo instante. Aaron se sentó en la silla más cercana y hundió el rostro entre las manos. —Ay, Dios mío. —Rezar no va a servirte de nada en este momento —le dijo Dean con tono de diversión. —Aaron, ¿cómo pudiste hacer algo así? —preguntó Eleanor después de apagar


la cocina—. Sólo era una niña. Nicole consiguió encontrar por fin fuerzas para hablar. Se colocó entre Aaron y su madre y le puso a él la mano en el hombro. —No lo sabía. —Deberías haberlo preguntado. —¿Por qué? Se supone que las bailarinas de striptease deben ser mayores de dieciséis. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 136—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Ahora comprendo por qué la llaman la ciudad del pecado —murmuró Eleanor. Nicole se encogió de hombros. Las Vegas había cambiado bastante en la última década, pero seguía teniendo un lado oscuro, que era el motivo por el que Nicole seguía teniendo trabajo. Aaron levantó la cabeza y a Nicole se le cortó la respiración al ver el dolor de su mirada. Olvidándose de que estaba allí casi toda su familia, Nicole se arrodilló frente a él para poder mirarlo frente a frente. —No te martirices por esto, Aaron. El pasado es pasado. La edad que yo tenía


entonces no tiene nada que ver con el presente. —Pero Rayne… —Rayne siempre ha sabido la edad que tengo. Nicole la miró; su hija parecía tan preocupada por Aaron como ella. —Sí —aseguró Rayne—. Aprendí a restar en segundo, así que esto no es nuevo para mí. —Sólo para mí —murmuró Aaron. —Pero eso no cambia nada. —Lo que hice es ilegal. —¡Vamos, Aaron! —protestó Nicole, a punto de perder los nervios—. Si hubiéramos estado en el instituto, nadie se habría escandalizado de que una chica de dieciséis estuviese con un chico de dieciocho. —Puede que yo sí —intervino Eleanor. Nicole le lanzó una mirada asesina. Estaba harta de la madre de Aaron. Podía odiarla todo lo que quisiese, pero no iba a permitir que la tristeza volviera a invadir los ojos de Aaron. —Él no hizo nada malo. Eleanor la miró atónita. —Oh, oh —murmuró Dean—. Voy a buscar a Tim —anunció antes de escapar. —Ellie —advirtió John a su mujer.


Nicole no pensaba dejarse intimidar. Quizá Eleanor fuera la reina de la casa de los Luchetti, pero Nicole se había enfrentado a problemas mayores que una madre de Illinois. Las dos mujeres continuaron mirándose mientras los demás observaban la escena en completo silencio. Finalmente los labios de Eleanor temblaron ligeramente y todos la habrían visto sonreír si no se hubiera dado la vuelta para volver a encender la cocina. —Creo que Nicole y Rayne deberían quedarse en casa de Evan durante un tiempo —anunció de pronto. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 137—173 https://www.facebook.com/novelasgratis A Nicole no le extrañó que quisiese deshacerse de ella, pero… —¿Por qué Rayne? —Necesitáis pasar más tiempo juntas. —No —protestó Rayne. —Pero… —empezó a decir Aaron. —Evan nos ha avisado de que estará fuera un mes. La idea de disponer de una casa para Rayne y para ella, donde nadie más


pudiera intervenir en sus discusiones, era demasiado atrayente como para dejarla escapar. —Muy bien —aceptó Nicole. —Entonces yo también iré —afirmó Aaron. —Me parece que no —dijo su madre. Aaron ni siquiera la miró. —Me da igual lo que te parezca. Voy a pasar todo el tiempo que pueda con mi hija. Eleanor se encogió de hombros. —Como quieras. Pero come algo antes. —Voy a preparar mis cosas —dijo Nicole antes de salir de allí. Nicole subió las escaleras con el corazón latiéndole en la garganta. Se alegraba de disponer de tiempo para intentar solucionar las cosas con su hija, aunque, a juzgar por el comportamiento de la adolescente, tenía la sensación de que iban a necesitar mucho tiempo. Pero no podía quedarse allí mucho, unas semanas como máximo. También se alegraba de no tener que estar bajo el mismo techo que Eleanor porque esa mujer la volvía loca. Pero lo que la hizo salir corriendo a la habitación y encerrarse allí antes de que el corazón se le escapara por la boca fue la perspectiva de Rayne, Aaron y ella viviendo juntos en la misma casa. Como si fueran la familia que había deseado toda su vida.


—Estás muy orgullosa de ti misma, ¿verdad? Eleanor sonrió al oír la voz de John a su espalda, en la cocina desierta después del ajetreo de la comida. —Sí. —No sabía que fueras tan taimada. —Hay muchas cosas que tú no sabes. —Todo ha salido de acuerdo con tu plan. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 138—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Qué plan? —El de hacer que estén los tres juntos. Primero mandas a Nicole y a Rayne a casa de Evan y luego le dices a Aaron que no vaya sabiendo que así tendrá más motivos para ir. —¿Y qué pasa si lo hice? —Ellie, es como poner gasolina y una caja de cerillas en mitad de un granero lleno de paja seca. —¿Tú crees? —Sabes que no tardará en explotar. ¿Estás preparada para apagar las llamas?


—¿Por qué tenemos que apagarlas nosotros? —Rayne estará aquí todo el tiempo quejándose de su madre, como hacía Kim contigo. —No fue tan horrible. —¿Y qué me dices de Nicole y Aaron? —No tiene pinta de que esos dos vayan a ponerse a discutir. —No, más bien tienen pinta de ir a arrancarse la ropa el uno al otro en cuanto se queden solos. Eleanor siguió limpiando los platos con calma. —Pensé que ella no te gustaba —siguió diciendo John. —Y no me gustaba. —¿Qué te hizo cambiar de opinión? Eleanor recordó la mirada de Nicole al ver que Aaron se derrumbaba por la tristeza y el sentimiento de culpa, el modo en que le había asegurado que él no había tenido culpa de nada. Aquella mujer era una luchadora que además protegía a aquéllos que necesitaban protección y no se acobardaba ante nada. A una mujer así podía perdonársele casi cualquier cosa. Eleanor había creído que su hijo necesitaba una mujer tranquila, pero se había equivocado. Lo que necesitaba era una mujer como Nicole. Necesitaba a Nicole.


Y Eleanor iba a asegurarse de que la tuviera. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 139—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 15 Aaron, Nicole y Rayne se instalaron en casa de Evan esa misma tarde. La casita tenía sólo dos dormitorios y un cuarto de baño. Aaron enseguida se ofreció a dormir en el sofá cama del salón. —No es necesario… —empezó a decir Nicole pensando que sería más cómodo para todos si Rayne y ella compartían habitación y le dejaban la otra a él. Su hija no podría seguir sin hablarle si tenían que dormir en la misma cama. —Gracias, papi —dijo Rayne, encantada antes de meterse en su habitación y cerrar la puerta con cerrojo. Nicole y Aaron se quedaron en el pasillo con la boca abierta. —Me ha llamado papi —dijo él. Tenía el rostro tan lleno de satisfacción, que Nicole no pudo dejarse llevar por la rabia que le daba ver que él se había convertido en «papi» mientras ella era ahora «Nicole». Dio una vuelta por la casa durante la que pudo comprobar que el hermano de Aaron no era precisamente un hombre muy ordenado.


—Parece que Evan no ha tenido novia últimamente —observó Aaron. —¿Novia? ¿Es que su novia le limpia la casa? —En realidad son novias, muchas. Y sí, le limpian la casa, le hacen la compra, cocinan para él. Es terrible. —No hablas en serio, ¿verdad? —Sí que hablo en serio. De hecho, se disputan el privilegio de servirle. —Madre mía. Tengo que conocer a ese hermano tuyo. —De eso nada. Nicole lo miró con sorpresa, pero él ya se había dado la vuelta. Por un momento, Nicole había pensado que estaba celoso y había querido comprobarlo. —Nic —le dijo entonces, apoyado en la mesa de la cocina y mirando por la ventana—. Deberíamos hablar de lo de esta mañana. Aunque no le veía bien la cara, Nicole sabía que estaba preocupado. No entendía cómo podía conocer tan bien a aquel hombre habiendo pasado tan poco tiempo con él. —No hay nada de qué hablar, Aaron. Nunca se me ocurrió decirte la edad que tenía. —Ni a mí preguntártelo. Para ser sincero, siempre pensé que eras mayor que


yo. Nicole suspiró al recordar cómo había sido ella en aquella época. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 140—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Y lo era. —Me alegro de no haberlo sabido —dijo después de un silencio—. Si hubiera sabido que tenías dieciséis años, quizá no me habría atrevido a estar contigo y entonces no tendríamos a Rayne. Nicole se acercó a él, le puso la mano en el hombro y, cuando él se volvió a mirarla, levantó la mano hasta su mejilla y lo acarició. —Ya empiezas a pensar igual que yo. Sus miradas se unieron con fuerza. Deseaba tanto besarlo, que llegó a inclinarse hacia él hasta que sus muslos se rozaron. El sonido del cerrojo de Rayne los separó de golpe. Su hija ni siquiera los miró antes de meterse en el baño. —Será mejor que limpie esto un poco —dijo Nicole después de tomar aire. —Te ayudo.


Rayne aprovechó que habían bajado al sótano a buscar los productos de limpieza para escaparse a casa de los abuelos; eso sí, al menos les dejó una nota para avisarlos. —Vamos a buscarla —propuso Nicole arrugando la nota. Aaron se echó a reír y le quitó el papel de las manos. —Déjala. Nicole lo hizo porque él se lo había pedido. Después de limpiar la casa de arriba abajo, fueron a comprar comida a una pequeña tienda del pueblo. —He oído que hay una jovencita por ahí con la cara de Kim —le dijo la vieja dependienta a Aaron. —Será mejor que alguien se lo diga a Kim —bromeó Aaron. —No te hagas el listo conmigo, muchacho —lo reprendió la mujer de pelo teñido y mirada escudriñadora. Aaron le guiñó un ojo a Nicole y ella tuvo que hacer un esfuerzo por contener la risa. Había oído que los pueblos eran así, que todo el mundo conocía a todo el mundo, pero como nunca había estado en ninguno, no lo había creído del todo. —¿Quién es ésta? Nicole parpadeó al ver un dedo que la apuntaba. Aaron le bajó la mano a la


mujer con amabilidad antes de responder: —Annabelle, ésta es Nicole Houston. —Sí, bueno, pero ¿quién es? ¿Una prima? ¿Una hermanastra perdida? Aaron miró a su alrededor con fingido terror. —Cuidado. Mi madre tiene muy buen oído. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 141—173 https://www.facebook.com/novelasgratis La mujer se echó a reír. —Y no queremos molestar a Eleanor. —No, por Dios —murmuró Nicole. La mirada de Annabelle volvió a centrarse en Nicole. —O sea que es la novia de alguien —dedujo—. Pero… ¿de quién? No puede ser ni de Bobby ni de Colin porque siguen fuera. No parece una de las de Evan. ¿De Dean? —estudió a Nicole de pies a cabeza—. Imposible. —¿Por qué no puedo ser la novia de Aaron? —preguntó la aludida. —¿Lo eres? Nicole abrió la boca y luego volvió a cerrarla sin decir nada. —Buen trabajo —murmuró Aaron agarrando las bolsas para salir de allí


cuanto antes. Nicole fue tras él, ansiosa por escapar del análisis de la que era sin duda la mayor chismosa del pueblo. —¡Aaron Luchetti! —gritó la mujer cuando estaban casi saliendo de la tienda. Aaron se dio media vuelta, soltó un resoplido y se encogió de hombros con resignación. —Annabelle, te presento a la madre de mi hija. —¿Qué? —preguntó la mujer con los ojos a punto de salírsele de las órbitas —. ¿Qué hija? —La que tiene la cara de Kim. Mientras Annabelle trataba de entender lo que acababa de oír, Nicole siguió a Aaron a la calle. —¿Estás loco? —le preguntó una vez fuera. —No. —Se lo dirá a todo el mundo. —Exacto. —¿Es eso lo que quieres? —¿Por qué no? Se enterarán tarde o temprano, así que cuanto antes, mejor.


—A tu madre le dará un ataque. —Lo sé —dijo riéndose con malicia—. ¿A que va a ser divertido? Los días pasaban y Rayne seguía sin perdonar a Nicole; apenas le hablaba. Sin embargo, la pequeña casa de Evan se convirtió en el hogar con el que Nicole había soñado durante su larga y solitaria niñez. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 142—173 https://www.facebook.com/novelasgratis A pesar de la tensión entre madre e hija, o quizá gracias a ella, padre e hija estaban cada vez más unidos. Cuando no estaba en casa de los abuelos visitando a Tim, que se había convertido en un integrante más de la familia Luchetti, Rayne estaba con Aaron. Juntos paseaban, jugaban a las cartas o veían la televisión mientras Nicole cocinaba, leía y los oía reír. Añoraba la buena relación que había tenido siempre con su hija, pero disfrutaba observando lo que había surgido entre Rayne y su padre. No se le ocurría un mejor regalo para cualquiera de los dos que el haberse encontrado. Su momento preferido del día eran las primeras horas de la mañana. Después de despertarse cuando el sol inundaba su habitación, iba hasta el dormitorio de


Rayne y la veía dormir. Durante esos momentos de silencio y paz absolutos, llegaba a convencerse de que algún día la perdonaría. Después de hacer café, se dirigía al porche a tomárselo pero, al pasar por el salón, nunca podía evitar caer en la tentación de ver dormir también a Aaron. Y siempre tenía que acabar saliendo a toda prisa antes de dejarse llevar por el deseo de colarse bajo las sábanas junto a él. Aquella mañana, observando la quietud del campo y de las vacas pastando… y a uno de los perros de John volviendo de una de sus aventuras románticas, Nicole pensó en los otros hombres que había habido en su vida. No recordaba el nombre de ninguno de ellos. Ninguno la había marcado tan profundamente como lo había hecho Aaron en una sola noche. Y dudaba mucho que pudiera hacerlo nadie. Sabía que el mejor modo de superar una adicción era cortarla de raíz, pero no podía liberarse de Aaron. Y la hija que tenían en común los unía más y más. Si hubiera continuado siendo el hombre derrotado que había vuelto a Las Vegas después de catorce años, quizá podría haberlo superado. Pero Aaron había cambiado con todo lo que había ocurrido en las últimas semanas. Cada vez le recordaba más al joven que había tenido el mundo entero a sus pies y todo el futuro por delante.


Había vuelto a hacer bromas y a reírse, tocaba a la gente con afecto y caminaba con la cabeza bien alta. Llevaba a Rayne a todos sitios y se la presentaba a todos aquéllos con los que se cruzaban. Igual que a Nicole. Lo más curioso era que los habitantes de Gainsville saludaban a Nicole y a su hija con el mismo cariño y simpatía que obviamente sentían por Aaron. El ataque que habían esperado que sufriera Eleanor nunca había llegado a tener lugar. De hecho, Eleanor iba con Rayne a todos sitios y la presentaba con tanto orgullo como el propio Aaron. La hija de Nicole estaba disfrutando tanto, que seguramente nunca desearía volver a Las Vegas. Pero tarde o temprano llegaría el momento de dejar de jugar a las casitas y entonces… ¿Qué? ¿Tendría que llevársela a rastras y hacer que Rayne la odiara el resto de su vida? ¿O haría lo correcto y dejaría que su única razón de vivir se quedara en Illinois y disfrutara de una existencia que Nicole jamás podría darle? Como habría dicho Rayne, la decisión era pan comido. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 143—173 https://www.facebook.com/novelasgratis


Al encontrar a su padre, Rayne había encontrado una nueva vida, una nueva familia y un nuevo hogar… En el que no había sitio para Nicole. Estaba tan inmersa en sus pensamientos que se sobresaltó al ver quién había llegado a visitarlos. La madre de Aaron ya estaba perfectamente vestida, lo que hizo que Nicole, en pijama, se sintiera aún más ridícula. —¿Te importa si te acompaño? —Eleanor no esperó la respuesta para subir los escalones del porche y sentarse junto a ella. —¿Qui… quieres un café? —No, gracias. Ya he tomado suficiente para todo el día. Nicole dio un sorbo al suyo para intentar aplacar los nervios. ¿Qué estaría haciendo allí la madre de Aaron? —Supongo que te estarás preguntando qué hago aquí. Nicole parpadeó. Aaron había mencionado que su madre a veces sabía cosas que no debía saber o adivinaba los pensamientos con sólo mirar a alguien. En lugar de responder a base de tartamudeos, Nicole optó por encogerse de hombros y dar otro sorbo de café. —¿Has visto a alguno de nuestros perros por aquí? —Eleanor también


parecía tener problemas para hablar con fluidez. —Ha pasado uno, venía de… —Hijo de… —refunfuñó Eleanor—. Ya ha dejado preñada a la caniche de la granja vecina, y cualquier día nos dejarán los cachorros en la puerta. Nicole hizo un gesto de dolor. La conversación se parecía demasiado a una historia que le resultaba muy familiar. Eleanor no tardó en darse cuenta. —No pretendía… sólo pretendía charlar un poco. Lo siento. Nunca sé qué decirte. —Ya somos dos. Se hizo un silencio que resultó aún más incómodo que la conversación. —Bueno, ¿qué tal van las cosas por aquí? —preguntó Eleanor. —Bien. —Parece que Rayne y Aaron se llevan muy bien. —Sí. —¿Y Rayne y tú? —No. —Esa niña está realmente ofendida. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly


Nº Paginas 144—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Tiene derecho a estarlo. Yo siempre fui muy pesada con el tema de mentir. Debería haber predicado con el ejemplo. —A veces resulta difícil. Sus palabras, sus gestos, su tono de voz… casi parecía que Eleanor comprendiera por qué Nicole había hecho lo que había hecho. —Kim y yo tampoco nos llevábamos bien. Aaron le había hablado mucho de la mala relación que habían tenido su madre y su hermana durante mucho tiempo, pero no lo dijo porque seguramente no era buena idea que Eleanor supiera que Nicole sabía los secretos de la familia. —Pero cuando se hizo mayor y empezó a tener sus propios problemas serios, de pronto me veía como una especie de sabia a la que recurría en busca de consejo. Nicole se dio cuenta de que estaba sonriendo. —No me digas que voy a tener que esperar a que tenga más de veinte años para dejar de ser la tonta del pueblo. —Espero que no —parecía hablar de corazón—. Sólo tienes que pensar que la


relación que tengas con ella cuando sea adulta habrá compensado todos los problemas que hayas tenido con ella durante la adolescencia. —¿De verdad? —No. Pero es mejor pensar eso, así no hay que tomar tanto Valium. Nicole se echó a reír de buena gana. —Siempre tuve miedo de que no fuera una chica normal por culpa del sitio en el que había crecido o de quién la había criado. —A mí tú me pareces muy normal. Parecía hablar en serio. Nicole no sabía qué decir excepto la verdad: —Puede que eso sea lo más agradable que me han dicho en la vida. —Lo que quiere decir que la gente debería ser más amable contigo. Las dos mujeres se miraron en silencio y se transmitieron su mutua comprensión. Ambas sonrieron. —Sigue preocupándome —admitió Nicole—. Rayne ha visto cosas que la mayoría de chicos de su edad no ven jamás. —Puede que eso no sea malo. A pesar de cómo se ha comportado estas últimas semanas, es evidente que es una buena chica. Es comprensiva y solidaria. Mira si no lo que hizo por Tim. —Supongo que tienes razón. Pero está tan irascible…


—Son las hormonas. Créeme. Hace un par de años tuve la menopausia y creí que iba a volverme loca. Lloraba y reía al mismo tiempo. —¿Entonces no ha perdido la cabeza por que yo sea una mala madre? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 145—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Eleanor se echó a reír. —Todas creemos que somos malas madres. Si no creyeras que eres mala madre, empezaría a preocuparme. —En los libros que leo nunca se dice nada de este tipo de cosas. —¿Qué libros? —Libros para padres. —Quémalos. —¿Qué? —¿Lees libros para saber cómo ser una buena madre? —Yo nunca tuve madre. La expresión del rostro de Eleanor se suavizó visiblemente. —Debió de ser muy duro. —Bueno, no tenía nada con lo que comparar. Por eso traté de buscar algún tipo


de referencia cuando tuve a Rayne. —Todos los niños son diferentes y todas las familias. Sólo tienes que ser su madre y quererla pase lo que pase. Así todo irá bien. Era muy agradable hablar con una mujer que entendiera por lo que estaba pasando. Tan agradable, que Nicole estuvo a punto de olvidar que Eleanor la odiaba y que su hija no podía ni verla. Pero no llegó a hacerlo. —Nunca tuve intención de privaros de Rayne. —Olvídalo —dijo quitando importancia a la disculpa—. No eras más que una niña. Cometiste un error… Si yo tuviera que explicar todas las tonterías que hice a los dieciséis años, estaríamos aquí durante horas. —Gracias. —No hay por qué darlas. Pero he venido porque quería preguntarte algo. Nicole se puso en tensión, segura de que iba a preguntarle cuándo iba a marcharse. —Estabas enamorada de él, ¿verdad? Nicole se quedó boquiabierta y después miró a su alrededor. —La puerta y las ventanas están cerradas y las dos sabemos que ni Rayne ni Aaron van a despertarse a estas horas. Así que, cuéntame, Nicole. Me gustaría


mucho saberlo. —¿Por qué crees que estaba enamorada de él? —No es que lo crea —le dijo con voz suave, pero firme—. Es que lo sé. —¿Cómo? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 146—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Para empezar, te quedaste con el bebé a pesar de que tu vida habría sido mucho más fácil si te hubieras deshecho de ella. —No. Mi vida habría estado completamente vacía sin ella. En realidad Rayne me salvó. —Pero entonces no sabías todo eso. La tuviste porque creías que era todo lo que tendrías de él. Aaron tenía razón. Su madre daba miedo. Jamás le había dicho aquello a absolutamente nadie, ni siquiera a Janet. —Muchas mujeres habrían llamado al número que te dejó —continuó Eleanor—. Habrían pensado en sí mismas y no se habrían preocupado por estropear sus sueños. Sin embargo para ti eso fue más importante que tu propia felicidad. Ése es el tipo de amor que mucha gente no encuentra jamás y que sólo unos pocos


merecen. Después de tantas semanas tratando de convencerse a sí misma de que no lo había amado, que no había sido más que deseo, Eleanor acababa de demostrarle lo contrario en un abrir y cerrar de ojos. Y eso dolía. Lo había amado entonces y lo amaba también ahora. Pero eso no importaba porque él no la había correspondido entonces ni la correspondía ahora. —No se lo digas —le pidió de pronto—. Por favor. No le digas que lo amaba, sólo haría que se sintiera aún más culpable de lo que ya se siente. Eleanor negó con la cabeza. —Esa culpabilidad católica… —dijo con tristeza—. Pero parece que ahora está saliendo adelante. Quizá deberíais intentarlo. —No te preocupes. Me iré de aquí muy pronto. —¿Qué? —Me voy a Las Vegas y voy a dejar aquí a Rayne. —¿Por qué? —Quiere estar con su padre y tiene derecho a poder hacerlo. Se lo merece. —¿Y tú? —Mi sitio está en Las Vegas. Eleanor la miró fijamente durante varios segundos antes de decir:


—Sí de verdad lo crees, puede que sea cierto. Eleanor volvió a su casa con el propósito de cumplir su misión a toda costa. Estaba convencida de que Nicole estaba tan enamorada de su hijo como lo había estado hacía catorce años. Desgraciadamente, ella parecía empeñada en martirizarse tanto como lo había hecho Aaron antes y a sacrificar sus sueños como lo había hecho él. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 147—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Sinceramente, a veces Eleanor deseaba agarrar a todo el mundo por las orejas y obligarlos a hacer lo que creía que les convenía más, como lo había hecho en los viejos tiempos. Pero los tiempos habían cambiado. Una lástima. —Buenos días, mamá. De vuelta del granero, Dean se detuvo a darle un beso en la mejilla. Un gesto tan inesperado, que Eleanor agarró a su hijo de la mano y lo retuvo. —¿Estás bien? —le preguntó. —Claro. ¿Por qué no iba a estarlo?


No podía decirle que llevaba de buen humor toda la semana porque sabía que eso haría que dejara de estarlo. Pero lo cierto era que últimamente Dean no refunfuñaba ni la mitad de lo normal. Era evidente que ocurría algo. —¿Dónde está Tim? —Ha estado una hora persiguiendo a los perros y ahora está practicando la caligrafía en el porche. —Sigue lleno de energía, ¿verdad? —Sí. Me alegro de que no se haya convertido en un zombi. Me tenía preocupado. Ella también lo había estado. Pero el muchacho parecía estar bien. Era capaz de estar sentado el tiempo suficiente para aprenderse el abecedario e incluso había dejado de chuparse el dedo, aunque seguramente eso era más por sentirse cuidado y a salvo que por el Ritalin. Y era un niño muy inteligente. Su energía y precocidad le recordaban mucho a Dean. Su hijo había sido impulsivo y curioso hasta que había empezado el colegio, donde había tenido unos resultados tan pobres, que habían hecho mella en su autoestima. Eleanor nunca había conseguido convencerlo de que no era tonto porque


él estaba demasiado convencido de que lo era. Sin embargo Tim parecía ansioso por aprender. A Eleanor le encantaba el pequeño y esperaba que se quedara por allí. —¿Sabes si Kim ha averiguado algo? —le preguntó ella. —Nadie parece saber nada de la desaparición de un niño que encaje con la descripción de Tim. —¿Y ahora qué? —No lo sé. Le prometí que le encontraría un papá. Eleanor lo miró con los ojos como platos. —¿En serio? Unas semanas antes, Dean le habría dicho al niño que lo dejara en paz. —Sí —dijo encogiéndose de hombros—. Así que será mejor que lo haga. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 148—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Eleanor no sabía muy bien cómo interpretar los cambios de Dean. Dado que había cambiado a mejor, pensó que, por el momento, lo pondría en el último lugar de la lista de tareas. Tenía que concentrar todos sus esfuerzos en su misión principal. —¡John! —gritó. —¿Qué?


Eleanor subió al lugar del que procedía la respuesta de su marido. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 149—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 16 Por primera vez desde hacía… ni siquiera podía recordarlo, Aaron despertó con una sonrisa en los labios. En los últimos días no dejaba de pensar cuánto deseaba poder vivir toda la vida en aquella casita con su hija y su… Nicole. De camino hacia el baño, se hizo una vez más la misma pregunta: ¿Qué iba a hacer respecto a Nicole? Se miró al espejo y se dio cuenta de que no tenía la menor idea. Y se esfumó parte de su felicidad. Por mucho que deseara seguir viviendo como lo habían hecho durante las últimas semanas, sabía que no podía hacerlo. Tarde o temprano tendrían que tomar decisiones, entre las cuales estaba la de qué iba a hacer el resto de su vida. Una llamada a la puerta principal lo sacó de sus pensamientos. No oyó contestar ni a Rayne ni a Nicole, así que debía de estar solo en casa. Se pasó la mano por el pelo y echó un vistazo a los pantalones de deporte con los que


había dormido, aún abultados por la erección matutina que todavía no había perdido y que no perdería si seguía pensando en Nicole. —¿Quién es? —preguntó a gritos. —Yo —respondió su padre desde la puerta. —Pasa, ahora mismo salgo. Salió del baño después de una ducha fría que lo despertó y le bajó la excitación. En ese tiempo, su padre había tenido tiempo para preparar café y servir dos tazas. —¿Está bien todo el mundo? —le preguntó Aaron una vez tuvo su café en las manos. —Sí, claro. ¿Por qué no iban a estarlo? —Por nada. Estaba tratando de averiguar qué haces aquí. —¿Es que un padre no puede venir a ver a su hijo? No estoy acostumbrado a no verte por casa. —Llevas años diciéndome que me largue de casa. —Pero no lo decía en serio. Aaron sabía que su padre lo quería mucho y que la mayoría del tiempo sólo estaba bromeando. Igual que sabía que aquélla no era una visita meramente social.


—Rayne es increíble —comentó John de pronto. —Sí que lo es. —Aunque a veces tiene muy mal genio. Igual que su abuela y su tía. —Deben de ser los genes. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 150—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Me he fijado que su madre no es así. Nicole es una mujer muy interesante. Aaron suspiró pacientemente. —Suéltalo ya, papá. —Eso trato de hacer, pero necesito tiempo. Mira que lo he preparado con tu madre, pero aun así me cuesta hablar de mis sentimientos —admitió con incomodidad—. O de los de los demás. —¿Entonces qué haces aquí? —Porque me ha obligado tu madre. Ya sabes cómo es. —¿Y desde cuándo le haces caso? —Siempre le he hecho caso. —Ya —Aaron no iba a decirlo, pero ambos sabían que sus padres no se habían hecho caso el uno al otro porque ni siquiera habían hablado demasiado hasta después del ataque al corazón de su padre. Así que la relación que tenían


ahora sus padres era tan nueva como la máquina de ordeño automático de Dean—. Bueno, ¿y de qué se supone que tenemos que hablar? Aaron suponía que sería de la granja. Con toda la nueva tecnología se había hecho evidente que no había trabajo suficiente para los tres hijos. A él eso no le preocupaba porque renunciaría gustoso a unas tareas que nunca le habían gustado. Durante los últimos días había llegado a la conclusión de que no podía quedarse allí, lo que aún no sabía era dónde iría o qué haría. Además, tenía que tener en cuenta a Rayne. Abrió la boca para decirle a su padre que ya sabía lo que le iba a decir, pero John lo sorprendió. —De Nicole. —¿Qué? —¿Qué está pasando aquí? —¡Nada! —exclamó Aaron de inmediato. —Hijo, a veces me preocupas. Una mujer preciosa por la que evidentemente sientes algo, una casita de lo más acogedora… —Y mi hija en la habitación de al lado. —Como ocurre en la mayoría de los hogares del mundo. —La diferencia es que seguro que la mayoría de esos hogares están habitados por una familia.


—Una familia como la que tú podrías tener si quisieras. ¿Lo quieres? Ni siquiera tuvo que pararse a pensarlo antes de responder. —Sí. —¿Entonces a qué estás esperando? Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 151—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Ahí sí titubeó. Nunca había hablado con nadie de su incapacidad para comprender sus propios sentimientos o de su falta de conocimiento y de experiencia en relaciones sentimentales. No tenía particular interés en hablarlo con su padre pero, puesto que ya estaba allí y él sí parecía dispuesto a hablar y a escuchar, Aaron se encogió de hombros y se lanzó al vacío. —No sé si la quiero. —¿A tu hija? Ésa era una de las razones por las que no hablaba de cosas serias con John Luchetti; le resultaba enormemente difícil concentrarse en algo sin hacer bromas. —¡Papá! Claro que quiero a Rayne, estábamos hablando de Nicole. John frunció el ceño. —¿Cómo que no sabes si la quieres?


—¿Cómo se sabe eso? —¡Demonios! Se sabe y punto. —¿Qué fue lo que sentiste tú con mamá? —No sé… No podía pensar en otra cosa que no fuera en ella. En los dos — vaciló unos segundos—. Ya sabes, en nosotros dos juntos. La deseé desde el primer momento que la vi y aún sigo deseándola. Aaron sintió que le ardían las mejillas. —Por el amor de Dios, papá, eso es lujuria, no amor. —Pues nos ha ido muy bien desde hace más de treinta años. Dime, hijo, ¿alguna vez has sentido por otra persona lo que sientes por Nicole? Pensó en lo que había vivido con Nicole hacía años y lo que estaba viviendo con ella ahora. Después pensó en las mujeres que había conocido y ni siquiera pudo recordar sus nombres. —No —susurró. —Mira, a mí no se me da bien dar consejos, pero voy a decirte lo que pienso. —Adelante. —Cásate con la madre de tu hija. —¿Por que la deseo?


—Porque un hombre debe ser responsable de sus actos. Cásate con ella por el bien de tu hija y forma una familia con ella. —¿No te parece un poco anticuado incluso para ti? —No digo que dos personas que se odian deban estar juntas, pero ¿desde cuándo es malo estar con alguien por un hijo? —Desde 1975. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 152—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Ese estúpido rollo hippie… —protestó John—. La familia es lo más importante y, si no haces algo rápido, Nicole va a volver a Las Vegas. El corazón le dio un vuelco al oír aquello. —¿Qué? —Se lo ha dicho a tu madre esta mañana. —¿Y Rayne? —Tiene pensado dejarla aquí para que podáis estar juntos. Aaron frunció el ceño. No quería que Nicole fuera desgraciada para que él pudiera ser feliz, pero tampoco quería que Rayne viviera en el otro extremo del país. ¿Qué era lo que quería entonces? Sabía la respuesta perfectamente. Quería que las cosas siguieran como habían


estado hasta ese momento y su padre acababa de darle el modo de hacerlo. Después de que Eleanor se hubiera marchado, Nicole salió a dar un paseo y a tener una larga conversación consigo misma. Si iba a marcharse, lo mejor era que lo hiciera cuanto antes, pues de nada servía prolongar la agonía. La idea de decirle a su hija que se iba a Las Vegas y que ella se limitara a decirle adiós hacía que se le llenaran los ojos de lágrimas. Miró al reloj. Tenía que hacer el equipaje, ir a la casa familiar a despedirse y pedirle a alguien que la llevara al pueblo, donde intentaría alquilar un coche para no tener que volver a subirse en un avión. Quizá así para cuando llegara a Las Vegas después de horas conduciendo, habría conseguido dejar de llorar. Con los ojos enrojecidos y un nudo en la garganta, Nicole subió corriendo los escalones del porche y entró en la casa. Allí chocó de lleno con Aaron, que salía del baño. —¡Vaya! —exclamó agarrándola de los brazos para que no se cayera—. Ahora mismo iba a ir a buscarte. Nicole no quería que viera las lágrimas que le llenaban los ojos, así que no levantó la mirada de su pecho. Lo cual resultó ser un gran error porque no llevaba camiseta. Todas las fantasías que había tenido sobre su cuerpo, las de hacía catorce años y las que había descubierto desde que se había reencontrado con él, inundaron


de pronto su cabeza. Tenía su piel a sólo unos centímetros de los labios y podía sentir su calor y su aroma. Sus manos actuaron por voluntad propia. Se extendieron sobre aquel pecho fuerte y terso y después fueron bajando hasta la cintura. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 153—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Sintió cómo se le cortaba la respiración por efecto de sus caricias y su piel se estremecía bajo las manos de Nicole. Era más fuerte, más sexy de lo que recordaba. No podía dejar de recorrer las curvas de aquel cuerpo que la tenía fascinada. Él le apretó los brazos y ella alzó la mirada sin saber si iba a apartarla de sí. —¿Nic? —susurró él. El sonido grave de su voz hizo que el pasado y el presente se fundieran. Aquél era el padre de su hija, pero también era el hombre al que jamás podría tener. Sin embargo se puso de puntillas y buscó su boca. Él pareció vacilar y Nicole estuvo a punto de gritar de frustración. Estaba a punto de marcharse de allí, pero antes quería volver a sentir su pasión. Si se lo permitía, Aaron optaría por ignorar la atracción que existía entre ellos y entonces ella se quedaría sin nada. No podía


permitirlo, así que lo besó. El ligero suspiro que se escapó de sus labios fue suficiente para provocarle un escalofrío. La lengua de Nicole jugó con los labios de Aaron antes de que él los alejara para besarla una y mil veces en el cuello mientras le agarraba las caderas con ambas manos y la atraía hacia así para que sintiera su excitación. Era lo mismo que había sucedido hacía años. Entonces no habían podido parar, ¿cómo iban a hacerlo ahora? Sobre todo ahora que Nicole sabía que no quería hacerlo, por nada del mundo desearía poner fin a aquello que estaba sucediendo. —¿Dónde está Rayne? —consiguió decir. —En casa de los abuelos. Tardará horas en volver. Antes de que pudiera darse cuenta, él la había levantado del suelo y la llevaba al dormitorio. —No deberíamos —dijo cuando oyó el cerrojo de la puerta. —Llevo toda la vida pensando en lo que no debería… Su boca la cubrió de besos, y aunque los besos eran duros, sus manos eran delicadas. Con esa delicadeza y ternura recorrió su vientre y fue subiendo hasta el sostén. Nicole se estremeció de deseo de que continuara, pero también de miedo a que lo hiciera.


Entonces él alzó la vista y la miró a los ojos fijamente. —Cásate conmigo, Nicole. Se habría alejado de sus brazos si él no se lo hubiera impedido, así que lo miró como si hubiera perdido la cabeza. Porque sabía que eso era lo que había pasado. Aaron bajó la cabeza y la besó suavemente en la frente para luego volver a hacerlo en la sien y hacer que ella cerrara los ojos, arrastrada por el poder de la sensación. —Cásate conmigo. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 154—173 https://www.facebook.com/novelasgratis La calidez de su respiración le rozó la boca justo antes de que lo hicieran sus labios. —Aaron —no sabía bien si estaba protestando o suplicándole. Sintió su mano en el pecho, el calor de su piel atravesaba la fina tela del sostén y hacía que se le endureciera el pezón. Nicole trató de pensar, pero no tardó en darse cuenta de que no podía hacerlo, así que dejó de intentarlo. —Tócame —susurró él—. Por favor, Nic. Nadie me ha tocado como lo hiciste tú. Al recordar cómo había reaccionado él a sus caricias y cómo lo había hecho


ella también, todo su cuerpo pidió a gritos volver a sentir. ¿Nadie lo había tocado así? Nicole dudaba mucho que fuera cierto. Pero la idea de que Aaron deseara sentir sus manos sobre él le proporcionó una satisfacción que no recordaba haber sentido desde la última vez que habían estado juntos. Sin dejar de mirarlo a los ojos, Nicole bajó la mano por su pecho hasta el vientre y después más abajo, hasta agarrarlo por encima de la tela de los calzoncillos. Estaba duro y firme tal y como lo recordaba. Aquella vez lo había acariciado y le había enseñado todo lo que sabía y un par de cosas de las que tan sólo había oído hablar. Recorrió su miembro con un dedo y sintió la tensión de su cuerpo antes de que pusiera la mano encima de la suya. Nicole temió que fuera a hacérsela retirar, pero lo que hizo fue obligarla a apretarlo un poco más; le mostró lo que quería. Para cuando cayeron sobre la cama, Nicole tenía la respiración tan acelerada como él y la mente aún confundida. ¿De verdad le había pedido que se casara con él? Sí. Estaba segura de haber oído bien. ¿Cuándo se había enamorado de ella? ¿Por qué no se lo había dicho antes? Prefirió no pensar más y centrarse en las sensaciones. Al poner la mano en la


cinturilla del calzoncillo, él se la agarró. —Todavía no. Primero tú. Nicole bajó la mirada. Ella seguía completamente vestida, mientras que él apenas llevaba nada puesto. —Suéltate el pelo —le pidió con un susurro. Retiró la cinta que le ataba la trenza, sumergió los dedos en la larga melena y movió la cabeza como había aprendido a hacer hacía mucho, mucho tiempo. Había muchas cosas que había aprendido a hacer por dinero, pero ahora, para él, quería desnudarse muy despacio, de la manera más seductora. Quería que él volviese a desearla como la había deseado antes. Quería que la deseara siempre. Se desabrochó un botón de la camisa, después otro. La mirada de Aaron seguía atentamente los movimientos de sus dedos. Cuando por fin se liberó de la blusa, él le tendió los brazos y Nicole se sumergió en ellos con un suspiro. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 155—173 https://www.facebook.com/novelasgratis El resto de la ropa de ambos fue cayendo al suelo poco a poco y, una vez estuvieron completamente desnudos, Aaron la miró atentamente.


—Eres preciosa —le dijo acariciándole la piel. Pero Nicole no quería ser preciosa, quería ser suya y sólo suya. Enseguida descubrió que lo que deseaba ella era lo mismo que deseaba él. Reconoció cada centímetro de su cuerpo, besó algunas cicatrices que no habían estado allí la última vez y acarició los músculos que se habían desarrollado en los años en los que habían estado separados. Él por su parte recorrió la curva de sus pechos con la yema de los dedos y Nicole se preguntó si las imperfecciones que allí encontraría le recordarían los errores del pasado o la culpabilidad del presente. Pero lo que hizo Aaron fue besar dichas imperfecciones y después fue bajando más y más la boca hasta hacer que se olvidara de todo excepto de él. Cuando Nicole aún estaba temblando, él se alejó e, inmediatamente, ella trató de impedirle que lo hiciera. —Tranquila —susurró con una sonrisa en los labios—. Voy a tomar algo prestado a mi hermano. El sonido de un cajón al abrirse y el crujir del plástico y Nicole entendió a lo que se refería. —Puede que sea lento, pero no soy tonto —murmuró cuando volvió a su lado. Sonriendo, Nicole tiró de él para volver a besar su boca y recibirlo dentro de su


cuerpo. Sí que era lento, y a ella le gustaba así. Pero desde luego no era tonto, ni mucho menos. Sabía perfectamente cómo hacerla gemir de placer. Suave y luego más fuerte, lento y después más lento; su mente y su cuerpo ansiaban alcanzar la liberación. Aun con los ojos cerrados, podía ver algo increíble, lo sentía fuera del alcance de su cuerpo. —Aaron… —susurró con desesperación y con un toque de inseguridad que bastó para que él se detuviera un instante y la mirara. —Ven conmigo, preciosa. Quédate conmigo —salió de ella y luego volvió a sumergirse hasta lo más profundo. Y Nicole supo que no se refería sólo a aquel momento. Quería decir para siempre. Sus miradas se unieron en el momento en que juntos encontraron algo que nunca habían llegado a perder del todo. Cuando creía que no podía sentir nada más, se dio cuenta de que no era así. Lo que había sentido por él antes no podía compararse siquiera con lo que sentía por él ahora. No podía contener la alegría. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 156—173


https://www.facebook.com/novelasgratis —Te amo —dijo sin pensar. En el momento en que las palabras abandonaron sus labios, Nicole deseó no haberlas dicho. Aaron la miró con los ojos muy abiertos, desconcertado. Habló y, al hacerlo, hizo que la alegría de Nicole estallara en mil pedazos de tristeza. —Gracias. La pesadilla se había hecho realidad. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 157—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 17 Aaron se odió a sí mismo. No era la primera vez y, por desgracia, no sería la última. ¿Gracias? ¿Cómo había podido decir algo así? Nicole lo apartó de ella y, una vez liberada de su peso, se levantó de la cama, se envolvió en la sábana y lo dejó desnudo y solo. —Espera —trató de agarrarla, pero ella le quitó la mano de un manotazo. —No me toques.


Aaron buscó los calzoncillos en el suelo y se los puso. No quería tener aquella conversación estando completamente desnudo. —Soy un cretino —empezó a decir. —Estamos de acuerdo. —Déjame que te explique. —¿Qué quieres explicarme? Que me deseabas y yo a ti. Somos dos personas adultas. Aquellas palabras tan aparentemente tranquilas habrían resultado más convincentes de no haber tenido la voz temblorosa y los ojos empapados en lágrimas. —No es eso. —¿Qué es entonces? —Te he pedido que te cases conmigo —no sabía qué otra cosa decir. —Había oído que hay hombres que utilizan esa frase para acostarse con una mujer, pero deberías saber por experiencia que conmigo no es necesario. Hablaba de un modo tan frío, que Aaron sintió miedo. ¿Cómo había podido meter tanto la pata? —Nic, por favor. Esto no se me da nada bien. —Al contrario. Se te da muy, muy bien. No tengo ninguna queja. Aaron suspiró con frustración. Merecía sus burlas. No debería haberla tocado,


debería haber esperado. Pero llevaba tanto tiempo esperando… —Por favor, preciosa… —¡No me digas eso! Hacía unos minutos no le había importado lo más mínimo. Desgraciadamente, Aaron se sentía terriblemente torpe en situaciones como aquella. No obstante, respiró hondo y lo intentó de nuevo. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 158—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Nicole, cuando te he pedido que te casaras conmigo, lo he dicho completamente en serio. —¿Por qué ibas a querer que me casara contigo? —¿Por qué no iba a querer? Nicole resopló con evidente exasperación y después se quedó mirándolo durante varios segundos. —Aaron, dime la verdad… ¿Tú me amas? Aaron buscó en lo más hondo de su corazón y de su mente. Deseaba saber la respuesta a aquella pregunta, pero la realidad era que no lo sabía. Ella suspiró. —Olvídalo.


—Espera. Déjame que responda. Nicole volvió a mirarlo, esa vez con una triste sonrisa en los labios. —Ya lo has hecho. Sentado en la cama, vio cómo recogía su ropa y se disponía a salir. Tenía que decir algo. —Quiero tener una familia —espetó de golpe. Ella se detuvo frente a la puerta y negó con la cabeza. —Ya la tienes, no me necesitas para eso. —Pero… —En otro tiempo, habría vendido mi alma por tener una familia. Llevaba siglos estando con gente que no quería estar conmigo; nadie me quiso nunca tal y como yo era. Y yo lo deseaba con todas mis fuerzas. Sigo deseándolo. Rayne me quiere, o me quería, así… Y Janet también. Ahora que ya sé lo que es el verdadero amor, no pienso conformarme con menos. Ni siquiera por ti, Aaron. Merezco algo mejor. No podía rebatir nada porque ella tenía razón. —Llámame —dijo entonces—. Si alguna vez me necesitas. Nicole apoyó la cabeza en la puerta y volvió a suspirar, fue un suspiro


profundo, largo y triste. —Lo que necesito es que tú me necesites a mí, Aaron. Pero sé que nunca lo harás. Rayne había escapado a casa de sus abuelos como hacía cada día para no tener que estar bajo el mismo techo que su madre. No quería perdonarla todavía. Quería aferrarse a la rabia y al rencor que sentía, lo cual no era propio de ella. Pero nada lo era últimamente. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 159—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Nada más llegar a la casa, Ellie le pidió que la acompañara a hacer la compra al pueblo y Rayne aceptó encantada. Una hora más tarde habían metido prácticamente todo el contenido de la tienda en bolsas de plástico y se disponían a guardarlas en el coche de Ellie. —¿Señora Luchetti? —una joven enfermera rubia fue la que la llamó—. Hola, soy Maddy Blake. Salí con Evan durante un tiempo cuando estábamos en el instituto. Rayne contuvo la risa. Por lo que había oído, casi todas las mujeres del pueblo


habían salido con Evan en un momento u otro de sus vidas. Ellie, sin embargo, asintió elegantemente y dijo: —Sí, lo recuerdo. ¿Qué tal estás? —Bien. Ahora soy enfermera, pero supongo que ya lo sabe por Dean. Por todas esas pruebas. Es curioso cómo acabaron haciéndole el diagnóstico, y también es una suerte. Ellie miró a su nieta y se encogió de hombros. —¿Te refieres a Tim? La sonrisa de la enfermera desapareció de golpe. —No. —Será mejor que te expliques. —¿No lo sabía? —preguntó llevándose la mano a la cabeza como si quisiera evitar que salieran más secretos de ella. —¿El qué? —No puedo decirle nada más, señora Luchetti. Tendrá que hablar con Dean. Se dio media vuelta y prácticamente salió corriendo. —Qué raro —murmuró Rayne antes de seguir colocando las bolsas de la compra en el coche. Al ver que su abuela no la ayudaba, se volvió a mirarla y se dio cuenta de que


tenía los ojos llenos de lágrimas. —¿Qué pasa? —le preguntó, asustada. —Lleva tiempo actuando de un modo extraño. Está muy amable, como si quisiera compensarnos por algo —se frotó los ojos para secarse las lágrimas —. Yo estaba tan contenta de verlo contento, que pensé que por fin había encontrado una razón de vivir gracias a Tim. Y ahora resulta que puede ser que no sea de vivir de lo tenga que preocuparse. Rayne miró al lado de la calle por el que se había marchado Maddy, la enfermera bocazas, y recordó lo que había dicho. —¿No creerás que…? —No sé qué pensar… Pero voy a averiguar la verdad en cuanto lleguemos a casa y le ponga las manos encima a Dean. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 160—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Rayne le puso la mano en el brazo y le dijo: —Todo va a salir bien, abuela. Ellie la miró. —Es la primera vez que me llamas abuela.


—Pero no será la última. Dean estaba repasando la contabilidad sentado a la mesa de la cocina. Aquella era la parte del negocio que menos le gustaba. Siempre había preferido el trabajo físico y estar con los animales. Ellos jamás lo miraban como si fuera un bicho raro o un estúpido… eso sí, siempre y cuando les diera de comer a su hora. El sonido de la puerta lo sacó de su relativa concentración. Un segundo después oyó los firmes pasos de su madre dirigiéndose hacia él y trató de pensar en qué había hecho últimamente que pudiera haberla hecho enfadar, pero no consiguió recordar nada. La vio aparecer en la cocina y se preparó para recibir sus gritos. Pero Ellie lo miró y, diciendo su nombre, lo abrazó con fuerza. —¿Qué demonios? —intentó ponerse en pie, pero ella lo apretaba tanto, que no podía ni moverse—. ¿Estás bien, mamá? ¿Dónde está papá? —A quién le importa dónde esté tu padre. Lo que me importa es saber si tú estás bien. —Perfectamente —farfulló al tiempo que conseguía ponerse en pie para huir de su madre—. Tengo que ir a ver a los cerdos. —De eso nada.


Dean se detuvo en seco. Podía tener veintinueve años, pero ese tipo de frases de su madre seguían teniendo el poder de dejarlo inmóvil. —He visto a Maddy Blake. —¿Con la que salió Evan? —preguntó, confundido. —Eso da igual. —No te entiendo, mamá. —Trabaja en la consulta del médico. —Maldita sea. —Ahora dime qué demonios te ocurre. Dean no sabía bien si era una pregunta retórica o se refería a su condición física. Optó por la segunda opción. —Lo mismo que me ha ocurrido toda mi vida, por lo que dicen los médicos. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 161—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —No te entiendo —dio un paso hacia él y él otro para alejarse—. Dean, por favor, dime que no te estás muriendo. —¿Qué? ¿De dónde has sacado eso? —Pruebas. Médicos. La manera en la que te has comportado últimamente.


—Me he comportado bien. —Exacto. ¿Por qué? Dean resopló. Era bastante indicativo de su personalidad que a su madre le extrañara que se portara bien. Siempre había tenido mal carácter y le había costado relacionarse con los demás. Era impulsivo, inconstante y ahora sabía por qué. —Porque he descubierto que todo lo que pensaba sobre mí mismo no es cierto. —¿Qué es lo que has descubierto? —Que no soy estúpido, ni un fracaso. —¡Por supuesto que no lo eres! —Lo que me ocurre es que tengo TDAH —dijo lentamente—. Igual que Tim. Su madre lo miró atentamente y después se derrumbó sobre una silla. —No lo entiendo. Si eres adulto. —Muchos adultos sufren TDAH y no se enteran hasta que se lo diagnostican a sus hijos. —Jamás pensé que… Tú tenías mucha energía, pero nada fuera de lo normal. Los niños hiperactivos se suben por las paredes. —No todos. Pero tienen problemas en el colegio porque les cuesta concentrarse. Y no duermen bien.


—Tú nunca dormiste bien. —Y sigo sin hacerlo, lo que aumenta mi mal genio. —¿Y cómo lo descubriste? Dean le contó lo sucedido en la consulta del médico. Ellie se quedó en silencio unos segundos antes de reunir fuerzas para hablar. —Lo siento mucho, hijo. Jamás pensé que tuvieras ningún problema de salud. Tú eras diferente, pero todos lo somos y no por eso había que ir al médico — trató de explicar y cerró los ojos con sentimiento de culpabilidad. —No es culpa tuya. Me lo descubrieron por accidente y ese accidente ha resultado ser un verdadero regalo. Ahora sé por qué soy como soy y puedo recibir ayuda. Con medicación y con terapia. Sólo el hecho de saber que un motivo físico me impide concentrarme hace que me sienta mejor. Su madre volvió a quedarse callada. —¿Hice yo algo durante el embarazo o cuando eras pequeño que pudo desencadenarlo? —preguntó después de unos segundos de introspección. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 162—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Tomaste drogas o alcohol?


—¡Claro que no! —Pues eso es lo único que se puede controlar y que hace que aumente el riesgo. Aparte de eso, los motivos son la genética, la biología, los accidentes durante el parto… quién sabe. No todo lo que les ocurre a tus hijos es culpa tuya, mamá. —¿Entonces por qué me siento así? —Porque eres una madre. Si no te sintieras culpable por alguno de nosotros, la vida dejaría de tener sentido para ti. —Muy gracioso —lo reprendió sin demasiada energía—. ¿Entonces ahora vas a dejar de fumar? —¿Qué? ¿Cómo lo sabes? —Piensa con quién estás hablando. —¿Cómo lo haces? —Es un don. —O una maldición. Ellie extendió la mano bien abierta y Dean la miró. Lo cierto era que llevaba algunos días pensando en dejarlo porque no quería que Tim creyera que era bueno fumar. Así que, con un suspiro de resignación, le entregó el paquete de tabaco a su madre.


—Ya me darás las gracias —dijo ella estrujando los cigarros uno a uno. Los ladridos de los perros que llevaba oyendo desde hacía un buen rato de pronto se volvieron insoportables. Dean y Ellie no tuvieron más remedio que salir a comprobar qué ocurría. Al abrir la puerta, se quedaron helados. —¡Hola, Dean! —lo saludó Tim mientras acariciaba a al menos media docena de cachorros. —Voy a matar a ese perro —farfulló Eleanor. —Los han abandonado —dijo Tim con gesto lastimoso—. Como a mí. Ahora tendremos que encontrarles un papá. —Sí —dijo Eleanor con la mirada clavada en Dean—. Tú te encargas de eso y, si no, haber llevado a Oso al veterinario como te pedí. Cuando Nicole salió de la ducha, Aaron no estaba. Por si sus palabras, o más bien su falta de ellas, no la habían convencido de que no la amaba, lo haría su comportamiento. Después de vestirse, hizo las maletas y se dirigió a la casa familiar. Rayne le facilitó las cosas porque, cuando llegó Nicole, se encontraba sola en el porche. Con sólo ver la bolsa que llevaba en la mano, Rayne se puso en pie de un salto. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly


Nº Paginas 163—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡No pienso volver a Las Vegas! —Ya lo sé —dijo Nicole dejando la bolsa en el suelo—. He venido a decirte adiós. Rayne la miró con gesto enfadado y confundido. —¿Me abandonas? Nicole trató de tener paciencia, pero parecía que últimamente no había manera de tener contenta a su hija. —Tú quieres quedarte aquí y yo tengo que irme. Así de sencillo. —Ya nada es sencillo. Qué razón tenía. —Puedes quedarte hasta que empiece el colegio. Pero si quieres volver antes a casa, puedes hacerlo cuando te apetezca. Rayne bajó la mirada. —¿Me dejas por lo mal que me he portado? —¡No te dejo, Rayne! A quien dejaba era a Aaron, pero eso no podía decírselo. —¿Qué ocurre? —preguntó Eleanor desde el umbral de la puerta.


—Es hora de volver a casa. Eleanor y ella ya habían hablado del tema, así que no había motivo para que se sorprendiera, y sin embargo lo hizo. —¿Dónde está Aaron? —No lo sé. ¿Podría alguien llevarme al pueblo? —¿Estás segura de que es eso lo que quieres? —Sí. —Muy bien. Le pediré a John que te lleve, Dean y yo estamos muy ocupados con nuestros nuevos cachorros. —¿Qué cachorros? —preguntó Nicole. Rayne rompió a llorar y se metió corriendo en la casa. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 164—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 18 A medida que las horas se convertían en días y se acercaban ya a la semana, Aaron sentía que su vida estaba cada vez más vacía. Rayne y él seguían viviendo en la casita de Evan, pero su hija pasaba la mayor parte del tiempo con Tim, cuidando de los cachorros de Oso. Cuando no


estaba con Tim, se metía en su habitación y lloraba desconsoladamente. El sonido de su llanto hacía que Aaron deseara llorar también. Pasaba las noches en vela, buscando a Nicole en la cama. Jamás habían pasado juntos toda una noche, ni habían vivido como marido y mujer, y sin embargo él sentía que hubiera perdido a su compañera del alma. La paz que había alcanzado en las últimas semanas había desaparecido al mismo tiempo que lo había hecho Nicole. La tristeza que había arrastrado durante años había vuelto a instalarse en su corazón. Se sentía solo, culpable y estúpido. Por supuesto que se alegraba de que Rayne estuviese allí, pero lo estaba volviendo loco. No había querido volver a Las Vegas con su madre, pero era evidente que tampoco quería estar allí. Había intentado concentrarse en las tareas de la granja y matarse a trabajar con la esperanza de no pensar en ella. Pero aun cuando pasaba el día entero trabajando bajo el sol, llegaba la noche y no podía dormir. La echaba de menos.


Volvía a sentir que su vida no tenía sentido, y fue entonces cuando se dio cuenta de que el sentido de su vida era ella. Eleanor colgó el teléfono y miró a su marido. —¿Qué te han dicho? Sentía una punzada en el pecho y estaba mareada. John fue hacia ella y la tomó en sus brazos. —Ellie, respira. Trató de tomar aire, pero seguía doliéndole el pecho y tuvo la sensación de que seguiría doliéndole hasta que supiera qué le había pasado a su hijo. —Dicen que ha desaparecido. —¿Bobby ha desaparecido en acción de guerra? —No, porque donde estaba no ha habido ninguna acción de guerra en la que pudiera desaparecer. Simplemente… no está. —Eso es imposible. —Parece que no lo es tanto. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 165—173 https://www.facebook.com/novelasgratis En ese momento se abrió la puerta de la cocina y apareció Aaron preguntando


por Rayne. —Está dando de comer a los cachorros. Al verlos a ambos, se dio cuenta de que algo iba mal. —¿Qué ocurre? Le contaron la llamada que habían recibido del superior de Bobby. Aunque estaba tan preocupado como ellos, Aaron estaba algo despistado. Llevaba la mochila de Rayne en un hombro y su bolsa de viaje en el otro. —¿Te vas a algún sitio? —le preguntó su madre. —A Las Vegas. —Ya era hora —farfulló John—. Ya te dije que te casaras con ella. —Me encantaría hacerlo, pero no me acepta. —¿Qué? —preguntó Eleanor, indignada—. ¿Por qué no? —Porque cree que no la quiero. —¿Y por qué cree eso? —Porque cuando me dijo que me amaba yo le dije «gracias». Eleanor lo miró y negó con la cabeza. —Estúpido. —Gracias, mamá. Agradezco tu apoyo. —¿Te dijo que lleva años enamorada de ti? —¿Qué?


—Bocazas —le dijo John a su mujer al ver la reacción de sorpresa de su hijo. —Parece que además de estúpido estás ciego. Tuvo sola a tu hija para no estropearte la vida y que tú pudieras hacer realidad tus sueños… —¿Desde cuándo lo sabes? —Desde hace algún tiempo. —¿Y no me lo dijiste? —Nicole no quería que lo supieses. No quería hacerte sentir más culpable. —Pues así es como me siento ahora —murmuró Aaron. Eleanor miró a su marido. —¿Por qué los hombres de esta familia son incapaces de decir «te quiero»? —Lo que faltaba. —John, llevábamos más de treinta años casados cuando tú me dijiste que me querías. —Pero te lo había demostrado mucho antes. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 166—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Eso no basta. Y mira el ejemplo que les has dado a tus hijos. John miró a Aaron con resignación. —¿Qué vas a hacer ahora, hijo? —le preguntó.


—Llevar a Rayne a Las Vegas. —¿Y después de eso? —No tengo la menor idea. —¿Qué es lo que sientes Aaron? Desgraciadamente, la familia Luchetti tenía enormes problemas para expresar sus sentimientos y eso les creaba muchas dificultades a todos. Aaron tardó tanto en contestar, que Eleanor llegó a pensar que no iba a hacerlo. Pero cuando empezó a hablar, fue como si se hubiera deshecho de una coraza y todo saliera libremente. —Sin ella me siento vacío —empezó a ir a un lado y a otro de la habitación —. No puedo dormir, no puedo comer y no pienso en otra cosa que no sea ella. —¿Por qué no se lo dices? Aaron fijó la mirada en un punto unos segundos. Después agarró la bolsa y anunció: —Eso es lo que voy a hacer. Salió por donde había entrado. Eleanor lo oyó llamar a Rayne. —¿Crees que deberíamos decirle que está enamorado? —le preguntó John a su mujer.


—No. Hay cosas que es mejor que uno descubra solo. Nicole entró a Mercy House un jueves por la noche después de conducir veinte mil kilómetros. No volvería a hacerlo jamás y, como tampoco pensaba volver a subirse a un avión, seguramente tendría que pasar en Las Vegas el resto de su vida. —¿Nicky? La imagen de Janet en lo alto de la escalera con su camisón de camuflaje le llenó los ojos de lágrimas. Si Las Vegas era su hogar, Janet era lo más parecido a una madre que podría tener. Nicole soltó la bolsa y corrió a abrazar a su amiga. —¿Qué tal ha ido el viaje? —Horrible. —Lo supongo. —Ya la echo de menos. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 167—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Volverá.


Nicole sintió un nudo en la garganta antes incluso de dar voz a su mayor temor: —¿Y si no lo hace? El timbre de la puerta interrumpió la conversación. —¿Puedes abrir tú? —le pidió Janet—. No quiero abrir en paños menores. Nicole bajó la escalera, abrió la puerta y se encontró con Aaron Luchetti. —Te amo, Nic. Le cerró la puerta en las narices. —¡Nicky! ¿Qué demonios te ocurre? Abrieron la puerta con llave desde fuera y apareció Rayne. —¡Mamá! —exclamó al tiempo que se echaba en los brazos de Nicole, que estaba tan sorprendida que lo único que podía hacer era abrazar a su hija y mirar a Aaron. —¿Qué haces aquí? —consiguió decir. —Te he echado de menos —Rayne parecía no querer soltarla y, después de tantos días en los que ni siquiera había querido mirarla a la cara, Nicole tampoco quería que la soltase. —Pensé que me odiabas. —Mamá, jamás podría odiarte. —Pues recuerdo habértelo oído gritar al menos en una ocasión.


—Lo siento —dijo cabizbaja—. Después de que te marcharas me di cuenta de algo; la gente comete errores y a veces esos errores hacen que las cosas sucedan como tienen que suceder. Nicole se volvió a mirar a Janet, que la miró con un gesto con el que parecía querer decir: «¿Qué puedo decir?». —¿Y qué era lo que tenía que suceder? —preguntó Nicole. —Si tú no me hubieras mentido, yo no habría crecido aquí y no habría conocido a Tim. Él no habría encontrado a Dean y todo el mundo no sería tan feliz como lo son ahora. —¿Todo el mundo es feliz? —Bueno, podríamos serlo. La voz de Aaron la hizo estremecer. Rayne trató de alejarse de los brazos de su madre, pero Nicole no quiso dejarla. No quería enfrentarse a él. Con sólo verlo allí otra vez, había vuelto a sentirlo todo: el amor, el deseo, el dolor. ¿Qué demonios había querido decir con que la amaba? En ese momento Rayne consiguió escapar y corrió escaleras arriba a abrazar a Janet. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 168—173


https://www.facebook.com/novelasgratis —Hola, jovencita —la saludó Janet—. Tengo un montón de dibujos nuevos para enseñarte. —¿Ahora? —preguntó Nicole. Janet le lanzó una intensa mirada. —Ahora. Y desaparecieron en el piso de arriba dejando solos a Aaron y a Nicole. Nicole escapó al salón. —¿Es que no vas a decir nada? —le preguntó Aaron mientras la perseguía—. Acabo de decirte que te amo. —Gracias. —Supongo que me lo merezco. —No tienes que decirme que me quieres, Aaron. Ni tienes que casarse conmigo para tener una familia. Rayne es tu hija y yo no pienso hacer nada para quitártela. Muchas parejas comparten la custodia de sus hijos, nosotros podemos hacer lo mismo. —Yo no quiero compartir.


Nicole levantó la mirada y se encontró con su rostro demasiado cerca como para permitirle pensar con claridad. —Cuando te he dicho que te amaba lo he dicho de todo corazón. —Hace una semana no sabías lo que era amar a alguien. —Hace una semana no te había perdido. —Sólo quieres lo que no tienes. ¿Cómo puedo saber si me quieres por mí, por Rayne o si me quieres siquiera? —No puedes saberlo. Alguna vez tendrás que confiar en alguien. Sé que te he hecho mucho daño y que no merezco que confíes en mí, pero eso es lo que quiero. Te quiero a ti. —Me deseas. Aaron resopló exasperadamente. —Lo que siento por ti es complicado. A los dieciocho años te deseé con una pasión que ni siquiera sabía que existiera, una pasión que catalogué como lujuria porque es lo que creía que era. No podía explicarlo de otro modo. ¿Cómo iba a enamorarme de alguien en un instante? —No podías. —Pues eso es lo que me pasó. En cuanto has abierto la puerta hace un rato


me he dado cuenta. Te amo. Puede que siempre te haya amado sin saberlo, pero lo que sé ahora es que siempre te amaré. Nicole miró a los ojos de Aaron. Deseaba creer en los milagros, pero no sabía cómo. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 169—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Te necesito, Nic. Cuando estamos juntos me siento capaz de todo. No estoy hecho para estar solo, sino para estar contigo. Y creo que tú estas hecha para estar conmigo. Nicole miró en el interior de su alma y todo lo que vio fue amor; un amor antiguo y nuevo a la vez, físico y espiritual, el amor de una madre por el padre de su hija. Todo eso era lo que sentía por aquel hombre. Claro que estaba asustada. ¿Qué pasaría si tomaba la decisión equivocada? Pero en las últimas semanas había aprendido algo… una decisión equivocada era mejor que no tomar ninguna. Alguna vez tenía que confiar en alguien. Y deseaba confiar en él. —Cásate conmigo —le pidió de nuevo.


En lugar de «sí», le dijo: —¿Cuándo? Su sonrisa era más brillante que el brillo del sol sobre la arena del desierto. —En cuanto consigamos arrastrar a toda mi familia hasta Las Vegas. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 170—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Epílogo —Tú ya tienes a tu papá —le recordó Tim arrugando la cara hasta dejarla como una pasa—. ¿Cuándo voy a conseguir yo el mío? —Tim, mis padres se casan dentro de cinco minutos. ¿Podemos hablar de eso más tarde? —Vale. Pero que no se te olvide que nuestra misión todavía no ha acabado. —¿Cómo podría olvidarlo? Tim llevaba hablando de la misión desde que había llegado a Las Vegas con el resto de la familia. Rayne creía tener al candidato perfecto en Dean, pero él no parecía por la labor de ocupar el papel de papá de Tim. —¡Rayne! —la llamó su madre—. Es la hora.


—Ya va, ya va. Tranquilízate un poco. Nicole, con su vestido de seda color champán, miró a Eleanor. —¿Será así siempre? —Quién sabe —dijo Eleanor. Rayne respiró hondo. Su padre y su madre iban a casarse y aún no podía creerlo. Un mes antes ni siquiera había sabido que tenía un padre y ahora resultaba que tenía toda una familia al completo. Empezó a sonar la marcha nupcial. Janet entró en la habitación en busca de la novia. Para cumplir la misión de llevarla hasta al altar, Janet había renunciado a la ropa de camuflaje y se había puesto un vestido… aunque la ropa interior sí era caqui. Pero eso era un secreto que sólo sabían Rayne y ella. —Todo el mundo a sus puestos —ordenó la antigua monja. Eleanor se hizo cargo de Zsa Zsa para que Kim ocupara su lugar de dama de honor junto a Rayne, y después se acercó a Nicole. —Si le haces daño, te serviré como comida para los cerdos. Rayne miró a su abuela con espanto y esperó la respuesta de su madre. —¿Los cerdos comen carne humana? —preguntó Nicole. —No estoy segura. A lo mejor son los pollos, ésos comen cualquier cosa, incluso pollo —añadió con una carcajada. —Lo recordaré —respondió Nicole guiñándole el ojo a su suegra.


Rayne sonrió. Eleanor y Nicole tenían una manera muy especial de demostrar el cariño que sentían la una por la otra. —¿Estar lista? —preguntó Janet con su mejor imitación de Yoda. Nicole respiró hondo. Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 171—173 https://www.facebook.com/novelasgratis —Lista estar desde hace mucho, mucho tiempo. Dean observó mientras otro más de sus hermanos pasaba por el altar. Si tenía que asistir a una boda más, tendría que comprarse un esmoquin. La fiesta tuvo lugar en Mercy House, donde parecían haber olvidado la regla que prohibía la presencia de hombres. No tardaron en descubrir por qué. Janet alzó su copa llena de zumo de uva. —Felicidades, Aaron y Nicole. Ya era hora —dijo dándoles un sobre marrón —. Buena suerte. Aaron frunció el ceño mientras abría el sobre. Al ver el documento que había en el interior, abrió los ojos de par en par; los de Nicole se inundaron de lágrimas. —Janet, no puedes regalarnos esta casa —protestó, emocionada.


—Ya lo he hecho. Tu marido y yo estuvimos hablando una noche y decidimos que a este barrio le vendría muy bien un albergue para gente sin hogar. —¿Y tú? —Ya se me ocurrirá algo que hacer en Reno. Mientras Nicole abrazaba a su amiga, la atención de Dean tuvo que centrarse en una vocecilla que preguntaba: —¿Tú eres mi padre? —Maldita sea —farfulló Dean mientras buscaba al dueño de aquella voz por toda la habitación. Ya se lo había preguntado al pastor, al editor de Janet y ahora, al camarero. Los hombres de la fiesta empezaban a huir de Tim… corriendo. Dean trató de no reír. ¿Por qué a la gente le daba tanto miedo un niño que necesitaba un padre? Se le quitaron las ganas de reír. ¿Qué era lo que le daba tanto miedo? Nada, absolutamente nada. Cruzó la habitación hasta llegar a Tim y lo levantó en brazos. —Oye, muchacho, ¿cómo es que nunca me lo preguntas a mí? —Lo hice una vez. —Inténtalo otra vez. Tim lo miró y la sonrisa que apareció en su rostro llegó hasta el corazón de


Dean. Igual que lo hacía siempre. —¿Eres mi padre? El hueco que Dean había sentido siempre en su interior dejó de existir de repente. Abrazó al niño con fuerza y susurró: —Sí. *** Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 172—173 https://www.facebook.com/novelasgratis Aaron miró por la ventana de la habitación de Nicole, pero no vio las estrellas, ni las luces de neón. Lo único que podía ver era a ella y el modo en que lo había mirado cuando le había dicho «sí, quiero». No podía creer la suerte que tenía. Una esposa, un hogar, una familia y un trabajo. No merecía tanto. La puerta se abrió y Aaron se dio media vuelta para verla. Nicole aún llevaba el vestido con el que se había casado con él, un vestido que Aaron se moría de ganas de quitarle. —Te amo —le dijo. Ella se echó a reír.


—¿Vas a compensar todos los años que estuviste sin decírmelo diciéndomelo ahora cada cinco minutos? —¿Te molesta? —No. —Estupendo. ¿Qué piensas de los niños? La pregunta hizo que se atragantara con su propia respiración. —¿Qué quieres que piense? Que son encantadores… a veces. Después crecen y ya no son tan encantadores. —Quiero todo lo que me perdí con Rayne. Pero sólo si tú también lo quieres. —¿Quieres tener que levantarte a media noche, cambiar pañales y todas las preocupaciones que traen? —Sí. —Muy bien —dijo guiñándole un ojo—. Supongo que podré hacerlo una o dos veces más. Aaron se sentó en la cama. —¿Ahora? —No pierdes el tiempo, ¿verdad? —Creo que ya he perdido demasiado. Nicole se sentó a su lado.


—Tienes razón. Uno de los regalos de boda que tenían en la habitación empezó a gimotear. —Será mejor que no sea un perro —advirtió Aaron. Pero sí que lo era. Fin Escaneado por Vale Black y corregido por Taly Nº Paginas 173—173

Profile for rivezen

En encuentro mas deseado lori handeland  

Serie 2º Los Hermanos Luchetti Argumento: Tenía que enfrentarse al pasado y decir la verdad...La adolescente Rayne Houston tenía una...

En encuentro mas deseado lori handeland  

Serie 2º Los Hermanos Luchetti Argumento: Tenía que enfrentarse al pasado y decir la verdad...La adolescente Rayne Houston tenía una...

Profile for rivezen
Advertisement