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Cautivos de la pasión Karen Van der Zee Cautivos de la pasión (08.05.1996) Título Original: Captive in Eden (1994) Editorial: Harlequín Ibérica


Sello / Colección: Julia 763 Género: Contemporáneo Protagonistas: Chase Montana y Sky Argumento: Sky tenía que convencer a Chase Montana de que se había quedado dormida aquella noche en su casa por casualidad... Ella no tenía intenciones ocultas ni propósitos extraños como él parecía pensar. Sí, Chase desconfiaba de ella, a pesar de lo cual la contrató para hacer un fantástico trabajo en el Caribe... ¿Por qué? Sky decidió aceptar porque no podía desaprovechar un empleo tan bueno y porque pensó que, de paso, podría averiguar sus intenciones. Pero lo único que descubrió fue que lo amaba con locura. Por eso, cuando ocurrió el desastre, Sky no estaba prepara para enfrentarse a él... https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 1 CUANDO llegaron a Virginia, a la casa de la vieja plantación, donde iba a celebrarse la fiesta, Sky apretó los dientes. Habría sido mejor esperar para darle a Sean la noticia de su viaje, pero había tenido la esperanza de que él la entendería, sólo que no fue así. —Lo discutiremos más tarde —repuso él mientras aparcaba. Su voz era seria y fría y eso la puso furiosa. Ella no era uno de sus empleados,


era una persona con su propia vida y sus propios sueños y tenía derecho a tomar sus propias decisiones. Sean abrió la puerta de coche para que Sky bajara; luego recorrieron en silencio la corta distancia que los separaba de la entrada. Era un edificio histórico, con un gran pórtico y rodeado de jardines. Un mayordomo los condujo hasta un vestíbulo con el suelo de mármol y luego a una habitación grande con un techo muy alto donde la fiesta estaba en todo su apogeo. Los hombres vestían trajes sobrios y las mujeres elegantes vestidos y todos hablaban y sonreían. Los diamantes brillaban y el champán corría. Los camareros se movían entre la gente con bandejas de bebidas y fuentes de magnífica comida artísticamente presentada. —Allí está —dijo Sean—, es aquél. El hombre era tal y como Sky esperaba que fuera: alto, sofisticado, elegante. Sus impresionantes ojos verdes tenían un brillo depredador, pensó Sky con una chispa de humorismo. Allí estaba un hombre con dinero y poder; uno de los propietarios del Montana Group, una compañía dueña de lujosos hoteles y centros turísticos en todo el mundo. El cóctel se ofrecía para celebrar un proyecto más, la construcción de un gran hotel en la selva ecuatoriana. A ella no le gustaba nada ese proyecto.


Los ojos verdes se clavaban en ella, una chispa eléctrica surgió en su sistema nervioso y su corazón perdió un latido. A Sky no le gustaba la arrogancia que emanaba de él mientras se dirigía decidido hacia ellos; abriéndose paso entre la gente con facilidad y confianza. —Sean, me alegro de verte —dijo con voz profunda y masculina. Sin embargo, su tono era tan frío como el brillo de sus ojos. Se notaba que Sean no le simpatizaba. Se volvió hacia ella y extendió la mano. —Chase Montana —dijo sin darle a Sean la oportunidad de presentarlos. Su mano firme presionó la de ella y Sky se sintió cohibida por el interés que denotaba su mirada. No, no era sólo interés, sino algo más intenso, e, inexplicablemente, sintió un escalofrío. Era una experiencia extraña tener una reacción tan fuerte hacia un desconocido. —Sky Malone —se presentó. Trató de retirar la mano que él retenía un poco más de lo normal. —Sky.. un nombre interesante —arqueó una ceja—. Me gusta. Digitalizado por PNM NºPaginas 2-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Gracias —respondió ella—. A mí también.


—Por favor —les sonrió—, pasad a tomar una copa. Sean fue directamente a buscar un escocés y Sky tomó una copa de champán de una de las bandejas y se dirigió a una pequeña habitación contigua donde había una mesa en el centro con una maqueta del hotel y los jardines que serían construidos en Ecuador. Mapas, planos y fotografías se encontraban expuestos en las paredes de la habitación. Veinticinco acres de selva primitiva serían despejados para llevar a cabo el proyecto. Se construirían carreteras y también caminos para ir a pie y a caballo a través de la selva. También se haría un embarcadero a la orilla del río. Los turistas acaudalados descubrirían el milagro de la selva y mirarían lelos a los indígenas quienes, a su vez, mirarían a los turistas de la misma forma. Después de ver todo, Sky dejó la habitación. Sean estaba conversando con dos señores, sonreía y parecía animado. Era guapo, encantador e inteligente, cualidades que la habían encantado cuando lo conoció unos meses atrás y que ahora empezaban a fastidiarla. Al principio no lo notó, pero empezaba a darse cuenta de que Sean era manipulador y le gustaba controlarlo todo. Estas eran facetas de su carácter que le provocaban el deseo de echarse a correr. Durante el camino a la plantación la atmósfera se tornó agria tan pronto como ella mencionó su viaje a México. Él se puso tenso y ella se dio cuenta de su desaprobación.


—¿Un mes? —preguntó incrédulo. —Sí. —Sky. No puedes irte durante un mes. Te necesito. Se suponía que eso la haría sentirse bien, amada y deseada, pero contrariamente, la puso furiosa. Sean era un egoísta, encantador, pero egoísta y su corazón se contrajo. Todo iba mal otra vez. De nuevo se encontraba sola. Con Josh compartió todo y juntos planearon y soñaron. El pensaba que todo lo que ella hacía con su cámara era mágico y ella que todo lo que él escribía con su pluma era mágico también. Suspiró y apuró un trago de champán. Tenía veintisiete años y la convicción de que nunca amaría a otro hombre. Terminaría triste, soltera y sin hijos; solitaria e insatisfecha. Miró la bebida burbujeante y rió. Algunas veces era mejor reírse de los propios temores. Ocho años era mucho tiempo para estar sola. Ninguno de los hombres que conoció desde Josh, llenó el vacío de su alma. Quizás era culpa suya. Quizás escogía al hombre equivocado, e inconscientemente, por alguna razón oculta. Las grandes puertas estaban abiertas y los jardines la invitaban a salir. La fauna de afuera era mucho más interesante que la de adentro, así que salió a tomar el aire fresco del jardín. Era una hermosa noche de primavera con montones de estrellas. Luces discretas, escondidas, iluminaban los jardines y creaban una atmósfera romántica de cuento de hadas.


Fuera se sintió mejor. Las fiestas y cócteles no eran un escenario para ella y menos las de esta clase. La gente de la casa representaba poder y riqueza y el aire era Digitalizado por PNM NºPaginas 3-91 https://www.facebook.com/novelasgratis un poco intimidante, especialmente cuando se está más acostumbrado a comunicarse con las arañas y las ardillas que con las personas. Temía decir algo indebido a alguien que no debía. Uno de sus defectos era que hablaba de más algunas veces. Decía las cosas sin pensar y esto no siempre era apreciado y cuando estaba equivocada, era mortificante. Escuchó pasos que se acercaban y reconoció a Chase Montana. Sintió que su cuerpo se tensaba. Era algo sin sentido. Él tenía un magnetismo ante el que ella reaccionaba involuntariamente y eso no le gustaba. —Agradable noche —dijo él y tomó un poco de su bebida. —Sí —contestó. Era muy alto. Por supuesto, cualquiera lo era junto a su metro cincuenta y cinco. —¿Ha visto la maqueta? —preguntó. —Sí.


—¿Qué opina de ella? La miró con interés, como si le importara su opinión, la cual en realidad no valía pues no era inversionista de ese proyecto ni tenía conexiones con él de ninguna manera. ¿Querría darle conversación? No. Él no era un hombre que desperdiciara el tiempo en charlas ociosas. Le hablaba por una razón y lo que quería saber era lo que ella pensaba del proyecto. Titubeó. —Adelante. —Va a ser un hermoso hotel y estoy segura de que el terreno es magnífico. ¿Pero? —Yo no he dicho que haya peros. Sus ojos la estudiaron por un momento. —Ah, pero sí hay uno —dijo lentamente—, puedo verlo en sus ojos. Usted no lo aprueba del todo. —No, no del todo —buscó las palabras apropiadas—. Pero no conozco todos los detalles y circunstancias y nunca he estado en Ecuador. No me gusta dar opiniones sin estar bien informada. —Digno de elogio. Sin embargo usted tiene una opinión. —Por supuesto que la tengo. Sus preguntas la inquietaban. Bebió champán y miró los sombreados


jardines. —¿Me la dará? Ese hombre era imposible. Ella suspiró. —A decir verdad, señor Montana, me preocupa. El hotel será muy grande. Tendrá capacidad para muchas personas. —Lo mejor para hacer dinero. Sky se enfureció. ¡Dinero! Digitalizado por PNM NºPaginas 4-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Sí, pero eso no es lo que me preocupa. —¿La parte que se refiere a hacer dinero? —No. No hay nada de malo en hacer dinero, lo que importa es cómo, a qué precio y para quién. Los ojos verdes se entrecerraron y la estudió por un momento. —Y usted tiene sus dudas con respecto a este proyecto —dijo con calma. Ella lo miró a los ojos y dijo con cautela. —Sí. Según se desprende de la información que se proporciona, entiendo que el hotel será construido en una aislada zona de la selva primitiva. Según las fotos y la pequeña propaganda antropológica que está sobre la pared, es obvio


que los indígenas de allí viven sus vidas de forma muy tradicional y tienen muy poco contacto con el mundo exterior. Llevar un gran número de occidentales acaudalados a un lugar como ése es algo irresponsable —ya estaba dicho. Su pregunta ya estaba contestada. El rostro de él se ensombreció. —Las selvas son grandes atracciones turísticas en estos días —comentó. —Lo entiendo —dijo tensa—, pero un hotel lleno de gente con cámaras fotográficas y de vídeo, gafas de sol y relojes, va a causar un gran impacto en el lugar, ¡y no del todo positivo! —respiró profundamente—. ¡Los turistas son una amenaza en ciertos lugares! —ya había empezado a hablar y seguiría—. En Kenya la fauna sufre porque demasiados turistas perturban su ritmo natural de vida. Los arrecifes tropicales están sufriendo un daño irreparable, ¡y las especies de peces se extinguen porque hay demasiados buzos! ¡Estamos acabando con las culturas tradicionales, algunas veces con tribus enteras! —No se puede detener el progreso —dijo él con suavidad. —El progreso no es sólo construir hoteles —dijo, terca, tratando de mantener


su actitud fría—. Y estoy segura que no soy la única persona que ha expresado este criterio. Él inclinó la cabeza un poco. —No, realmente no es la única —señaló con la mano hacia la casa—. Sin embargo, ninguna de esas personas está aquí, así que le sugiero que guarde su opinión para usted misma. ¡Qué descaro! —¡Yo la habría guardado para mí si usted no me la hubiera pedido con tanta insistencia! —Es cierto, y alabo su lenguaje diplomático. He escuchado expresar esa misma opinión en palabras más crudas —bebió su copa. Sus ojos fijos en el rostro femenino—. Voy a atender a los demás invitados. Disfrute del paisaje. ¿Se habría enfadado?, pensó Sky. Quizás sí, pero no le importaba. Digitalizado por PNM NºPaginas 5-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Disfrute del paisaje —se repitió a sí misma las palabras de él. Bueno, pues lo haría. No tenía humor para platicar con gente que se dedicaba


a destruir la naturaleza con el solo propósito de aumentar su riqueza. Respiró profundamente el aire perfumado y miró a su alrededor, dispuesta a relajarse. Sin embargo, según parecía, no estaba destinada a tener paz y quietud porque Sean apareció unos instantes después. Pasó un brazo posesivo por su cintura e instintivamente ella se puso rígida. Nunca le había pasado eso y comprendió que era una señal clara de que no lo amaba. —Te estaba buscando —dijo y le dio un beso en la mejilla—. ¿Bonita vista, verdad? ¿Qué haces aquí afuera? —Sólo quería tomar un poco de aire fresco. Obviamente ya no estaba enojado, pero ella no podía ignorar el incidente del coche. —¿Qué opinas de Chase Montana? —preguntó. —Es un hombre imponente y muy seguro de sí mismo. Sean rió. —Es una lástima que su hermano Breck no esté aquí. Se encuentra en el lejano oriente arreglando otro negocio. Los dos forman un buen equipo. Creo que en este negocio voy a ganar mucho dinero —dijo con satisfacción, pagado de sí mismo—.


Todo el mundo querrá ir a la selva. Sean sería uno de los pequeños inversionistas del proyecto, pero su entusiasmo era muy grande. Sky no deseaba iniciar otra discusión con él y no dijo nada. Sean acarició su nuca. —Siento haber discutido contigo hace rato —continuó—, pero por favor sé razonable —una ola de nuevo coraje subió a su cabeza. Se alejó de él y apretó los dientes. «Razonable» quería decir que cediera a sus deseos—. ¿No tienes que ir forzosamente, no crees? —preguntó. La desesperación se unió a su disgusto y formó una amarga mezcla. Él no la tomaba en serio. Tragó en seco. —La respuesta es no y sí. No tengo que ir porque me lo haya ordenado un superior, pero es una oportunidad fantástica y sí tengo que ir para aprovecharla. —Entonces llegamos a la conclusión de que quieres ir —el disgusto la dominaba ahora. —¡Por supuesto que quiero ir! Será magnífico para mi carrera. Sin embargo tú no lo entiendes, ¿verdad? ¡Dime honestamente por qué no quieres que vaya a este


viaje! —Es peligroso acampar en una región como esa. Podrías agarrar alguna enfermedad —al decirlo no osó mirarla de frente. —¡Oh, por Dios! —rió burlona—, no me hagas reír —pretextaba interés por su bienestar por ocultar su egoísmo. —Te irás mucho tiempo —hizo una mueca. Digitalizado por PNM NºPaginas 6-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Un mes. Seguramente podrás sobrevivir ese tiempo sin mí. —Tendremos que cancelar el próximo fin de semana. —Sí. Lo siento. Estaban invitados a un crucero por la Chesapeake Bay, en el lujoso yate de unos amigos, el próximo fin de semana. Sean suspiró con impaciencia. —Sky, necesito unas vacaciones. ¡He trabajado muchísimo últimamente y necesito relajarme! —Puedes ir sin mí. Sean. Sean la miró con frialdad. —Ése no era el plan. Yo te quería a mi lado. —Lo sé, pero algunas veces tienen que cambiarse los planes —dijo cansada.


Parecía un chiquillo engreído. Su actitud no era la de un hombre. —Pensé que querrías estar conmigo. Que entre nosotros había... algo. «Estás equivocado», pensó con tristeza. —Creo que eres extremadamente egoísta, Sean. ¿No ves que ese viaje es importante para mi carrera? —él no dijo nada y su silencio fue muy elocuente —. Tú no piensas en realidad que mi carrera sea importante, ¿verdad? —escuchó la resignación en su propia voz. Reconocía la verdad, pero se había resistido a decirlo hasta ahora—. Piensas que se trata sólo de un pasatiempo. —Muy pocos fotógrafos llegan a triunfar, Sky, tú lo sabes. —Yo triunfaré, Sean. Hice un gran trabajo el año pasado —sus fotografías fueron expuestas en la galería Benedict, en Washington—. Me sostengo yo sola, pago mis impuestos, no tengo deudas y poseo mi propia casa. —Un granero, Sky —dijo con un gesto despreciativo—. Vives en un granero — lo dijo como si ella durmiera en la paja con los cerdos. Sí, vivía en un granero remodelado, pintado de rojo y a ella le encantaba. Cierto, era un lugar excéntrico para vivir, pero era espacioso, confortable y único y se ajustaba a sus necesidades perfectamente. Desde luego era poco apropiado para


Sean. —No respetas mi trabajo, minimizas mis esfuerzos y no te gusta donde vivo — dijo con amargura—. No sé por qué estás interesado en mí y por qué no puedes vivir sin mí un mes. —No empieces, Sky. Ella lanzó una pequeña risa burlona. —¡No empiezo nada, lo termino! No puedo tolerar esa falta de respeto tuya, señor director gerente. Puede que tengas un gran título y enormes ingresos, ¡pero tienes una mente muy pequeña! Dio media vuelta y se alejó de él con piernas temblorosas. Echaba pestes por dentro cuando entró al salón donde se llevaba a cabo la fiesta, para salir inmediatamente por la primera puerta que vio. Al hacerlo chocó con alguien. Sintió un duro y ancho pecho y un hormigueo recorrió su cuerpo. Digitalizado por PNM NºPaginas 7-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Vaya, vaya —Chase arrastró las palabras—. ¿Quiere marcharse de mi fiesta? Él tenía colocado un brazo alrededor de ella en un intento por estabilizarla. Ella


se deshizo de su brazo y trató de recuperar su compostura. —Me gustaría —dijo tensa—, pero tendré que esperar a que me lleven. El regreso a casa, no iba a ser un viaje de placer. Sean estaría muy disgustado. Chase alzó una ceja. —¿No le gusta la fiesta? ¿Es por la comida? —No. Más bien es por los hombres. —Esa es una afirmación aplastante. —Estoy furiosa. El rió. Era una risa profunda y rica y de pronto Sky se encontró riendo también. Su sentido del humor la venció. Los ojos de él brillaban. —¿Qué les pasa a los hombres? —Son egoístas, manipuladores, arrogantes y tratan de controlar todo —dijo altiva. —¿Quiere tomar algo para calmarse? Él deseaba calmarla. Ella le sonrió, agradecida. —¿Le diría eso a uno de sus amigos o socios? —No. —No. Le daría una palmadita en el hombro y le diría: necesitas un trago, hombre, vamos.


—Me temo que sí, pero si le diera a usted en el hombro, la aplastaría. Ella gruñó. Era inútil, no podía evitar ser pequeña y rubia. Despertaba en la gente sentimientos protectores, lo cual resultaba agradable si se tenía neumonía, pero estando sana, resultaba insultante. —Yo soy muy resistente y sí, me gustaría tomar una copa. Algo más fuerte que el champán, cualquier cosa. Chase la estudió con curiosidad, divertido. —Venga conmigo —momentos después ella tenía un vaso de whisky con soda en la mano y tomaba un largo trago. Prefería las bebidas suaves, pero en esta ocasión necesitaba una más fuerte—. Me gusta su vestido —dijo mientras le observaba—. Está muy. . digamos poblado de árboles. Era corto y de línea simple y hubiera sido elegante y discreto si no fuera por el exótico estampado de la seda. Su frondoso diseño en varios tonos de verde, contrastaba con el rojo vivo, el amarillo y el azul que salpicaban la tela. —Gracias. Digitalizado por PNM NºPaginas 8-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Se preguntó si habría sido sincero. Nadie compartía su opinión. Sean fue


menos que entusiasta y le preguntó por qué usaba algo tan llamativo. —Con un vestido negro estarías más elegante —había dicho y ella había reído. —Sean. Pensé que sabías que yo no soy del tipo elegante ni sofisticado. Me encanta corretear por campos y bosques y comunicarme con los insectos y los pájaros. Con este vestido me siento como en casa —le había respondido. Le encantaba estar rodeada de árboles, plantas y pájaros, y en vista de que el proyecto del hotel se desarrollaría en la selva, Sky pensó que el vestido resultaba apropiado. Los ojos de Chase brillaron. —A los loros los encuentro especialmente fascinantes. —Papuan King parrots —le informó—. Alisterus Chlopterus. —Ah, es usted ornitóloga —aseguró. Ella negó con la cabeza. —Fotógrafa —sonrió inocente—. Cada vez que voy al bosque busco loros pero nunca veo ninguno. —Déjeme hacerle un favor —dijo y curvó sus labios—. No busque loros tropicales en Virginia porque pierde su tiempo. Sky se mordió el labio para evitar sonreír. —Yo no busco loros —tomó un poco de su bebida. Sentía que su pulso se aceleraba y que era presa de una extraña aprensión.


—¿Entonces, en qué está usted interesada? —preguntó. Sky tuvo la vaga impresión de que su pregunta tenía algún propósito escondido. —Me gusta viajar, pero no he tenido muchas oportunidades de hacerlo; también acampar y andar en balsa en los ríos. —¿De veras? —levantó una ceja. —Sí —asintió. Estaba acostumbrada a que la gente se sorprendiera. No tenía aspecto de deportista. Era demasiado pequeña, rubia y femenina. —¿Y usted? —le preguntó—. ¿Qué hace en su tiempo libre? ¿Juega al golf? ¿Monta a caballo? —Por supuesto —inclinó la cabeza. Apuró el resto de su bebida y después alguien reclamó su atención v ella, agradecida, se escabulló. Quería regresar a casa. Estaba cansada de sonreír con cortesía. Por supuesto Sean querría quedarse, pues a él le encantaban esas reuniones y a ella normalmente también le interesaban pues en su trabajo era muy importante mantenerse en contacto con las personas influyentes. Pero esa noche no se sentía capaz de nada. Sólo deseaba irse a casa para llorar. Apretó sus manos y tragó en seco para


deshacer Digitalizado por PNM NºPaginas 9-91 https://www.facebook.com/novelasgratis el nudo de su garganta. Cuando tenía diecinueve años su vida era perfecta y ella pensaba que así lo sería siempre. Cuando cumplió veinte, su mundo se derrumbó. Entonces era tan joven, tan idealista, estaba tan llena de sueños. Ahora algunas veces se sentía sabia, vieja y cínica. Buscó a Sean con la mirada y no lo vio. Tenía un terrible dolor de cabeza y quería marcharse. ¿Dónde estaría Sean? Impaciente recorrió el salón. Los pies le dolían porque no estaba acostumbrada a llevar tacones. Diez minutos después, al no encontrar ninguna señal de él, empezó a sentirse incómoda. La cabeza le punzaba. En un impulso, salió y fue en busca del coche de Sean, un Pontiac Fiero blanco. Si hubiera llevado su viejo jeep azul cielo, no tendría que depender de Sean para que la llevara a su casa; pero su pequeño jeep habría desentonado entre los elegantes automóviles del estacionamiento, pensó mientras recorría con la mirada la impresionante colección de coches. De pronto se dio cuenta. Él se había ido. El lugar en que había dejado el coche


estaba vacío. Por un momento se quedó allí, inmóvil e incrédula. ¡Se había marchado! Ella no conocía a nadie en la fiesta, ni siquiera sabía dónde estaba con exactitud... El dejarla allí era la venganza de Sean, sin duda. Debió imaginárselo. Ella le dijo que tenía una mente muy estrecha y ésa era la prueba. No tenía clase, ni maneras. ¿Cómo pudo gustarle el hombre? La asustaba pensar qué ciega había sido, qué ilusa, qué estúpida. Tragó con dolor. La cabeza le punzaba cada vez más. Regresó a la casa y se dirigió al bar. Necesitaba beber algo, algún zumo o por lo menos agua. Quería librarse de ese dolor de cabeza. Empezaba a ver estrellas, a sentirse mareada. Debía pensar en una manera de regresar a su casa. Examinó el salón y estudió a los invitados. Todos los hombres usaban trajes muy costosos y todas las mujeres vestidos muy caros, ninguno con loros. No encontró ni una sola cara familiar; ni una sola persona a quien pudiera pedirle que la llevara a su casa. Estaba a casi una hora de camino y, por supuesto, tenía que olvidarse de tomar un taxi. Si es que lograba conseguirlo, lo cual era bastante improbable, no tendría dinero para pagarlo. Pidió un vaso de zumo de naranja con hielo y fue en busca de una silla en un lugar tranquilo. Salió al vestíbulo. Estaba vacío. Si se sentaba allí un rato, quizás su cabeza dejaría de dolerle. Entonces vio una puerta ligeramente


entreabierta y miró. En la habitación había un escritorio y un sofá grande. ¡Un sofá! Empujó la puerta y se deslizó dentro de la habitación. Después cerró. Necesitaba recostarse un rato. Se desmayaría si no lo hacía. Colocó su vaso sobre el impresionante escritorio de roble y puso un sobre que encontró en la papelera como posavasos. Se quitó los zapatos y se acostó. Cerró los ojos y trató de vaciar su mente de cualquier cosa. Era el cielo. La quietud en ese estudio era como un bálsamo para su cabeza. Descansaría un poco y después abordaría el problema del transporte. Cuando despertó era demasiado tarde para abordarlo. Eran las tres de la madrugada y la casa estaba silenciosa como una tumba. Sintió que el pánico se elevaba dentro de ella y trató de calmarse. No era el fin del mundo. Era sólo una Digitalizado por PNM NºPaginas 10-91 https://www.facebook.com/novelasgratis situación muy embarazosa. Se sentó y miró en la oscuridad hasta que sus ojos distinguieron bien. No estaba todo oscuro. Un rayo de luna entraba por la ventana y bañaba el escritorio de madera con resplandor plateado. Ya no tenía dolor de cabeza y esa era una buena noticia. Necesitaba ir al baño y esa era una mala noticia. En el vestíbulo había un baño, pero, ¿qué pasaría si el tigre de ojos verdes la


oía? Por lo menos cabía la posibilidad de que estuviera dormido en algún sitio de esa mansión. Salió de puntillas y cruzó por la alfombra oriental del vestíbulo. Pudo ver la gran escalera de caracol que llevaba al segundo piso. Encontró el baño y rogó al cielo porque el tigre no escuchara el ruido del agua cuando se lavara las manos. El espejo le devolvió una imagen de pesadilla. El rímel se le había corrido y tenía la cara negra. Su pelo estaba alborotado y descolorido. Parecía una prostituta, especialmente con su vestido arrugado. Pobres loros. Se mordió el labio y ahogo una risita. De puntillas, regresó al estudio y se sentó sobre el sofá. Apenas respiraba pues esperaba escuchar los sonidos de los pasos en cualquier momento, pero nada. Después de unos minutos respiró con más tranquilidad. Necesitaba pensar. Dejar la casa era importante. No tenía medio de transporte y, además, ni siquiera sabía dónde estaba, salvo que se encontraba a más de una hora de distancia de su casa. No podía llamar a Beth, su amiga, o a su madre para que fueran a buscarla, porque como no sabía dónde estaba, no podía darles la dirección. Eso le dejaba una sola posibilidad: tendría que pedir ayuda. Ayuda a Chase Montana, que estaba dormido en algún lugar de esa enorme casa. Por obvias razones, las tres de la madrugada no era una buena hora para ir en su busca. Él estaría dormido en una gran cama y usaría pijama de seda negra o quizás nada. Probablemente nada. Se imaginó que tocaba su brazo y trataba de


despertarlo. Podía imaginarlo: él brincaría, desnudo. Rió para sí misma. Bueno, al menos podía reír aún. Esperaría hasta que amaneciera. Suspiró y alisó su vestido. Los vestidos de seda no eran para dormir. Estaría hecha una pena por la mañana. Sus ojos tropezaron con una fotografía enmarcada sobre el escritorio y no pudo resistirse a mirarla de cerca. Era el retrato de una estirada familia: el padre, la madre y dos hijos adolescentes. Uno era Chase, mucho más joven por supuesto. El otro era obviamente su hermano menor. El retrato era terriblemente formal. El padre usaba un traje a rayas y tenía una expresión severa. El vestido de la madre era conservador y elegante y llevaba un hilo de perlas al cuello. Su sonrisa era afectada. Los dos muchachos usaban chaquetas, camisas y corbatas oscuras y su pelo estaba alisado hacia atrás. La sonrisa del más joven era una mueca helada igual que la de Chase, aunque en éste la expresión era distinta. Sus ojos tenían un brillo demoníaco. Ella ya había visto ese brillo la noche anterior. Un repentino escalofrío recorrió su espalda. Regresó al sofá. Se acostó y cerró los ojos. Dormiría un poco más. Si pudiera llamar a Beth... Su amiga se moriría de risa. Sintió dolor al recordar a Beth. Kevin y ella se irían a vivir a North Dakota dentro de dos meses. Eran parte de su vida desde hacía mucho tiempo; desde el colegio. Eran sus dos únicos amigos cercanos que conocieron a Josh. Su partida dejaría un terrible hueco en su vida.


Digitalizado por PNM NºPaginas 11-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Cuando despertó, más tarde, la mañana era gris y se sintió deprimida por todo. Los rayos del sol no se filtraban por las ventanas sin cortinas y no parecía una mañana de primavera. Hizo una mueca. Quizás un rayo de sol la hubiera animado. Eran las siete pasadas, de acuerdo con su reloj. Café. Su cuerpo le pedía una taza de café fuerte. En silencio fue hasta la puerta y con todo cuidado la abrió. Ruidos apagados llegaron hasta sus oídos. Alguien andaba por ahí en algún lugar del segundo piso. ¿Chase Montana? Con el corazón en la garganta, fue al baño y se lavó la cara y las manos. Quitó las huellas del rímel con un pañuelo desechable y se peinó. Su vestido daba pena. Rápidamente, sin hacer ruido, regresó al estudio y se puso los zapatos. Enderezó su metro cincuenta y cuatro y respiró profundamente. Era hora de encararse con el tigre. Primero, por supuesto, tendría que encontrarlo. Sabía dónde estaba la cocina. Era el lugar más lógico para empezar su búsqueda. La puerta de la cocina estaba cerrada, pero se abrió antes de que ella pudiera


hacerlo y allí estaba él, el mismo Chase Montana, vestido con pantalones informales y una camisa con el cuello abierto. Tenía una taza de café en la mano. Sus cejas se alzaron con sorpresa; sus ojos se entrecerraron y su boca se curvó en una depredadora sonrisa. —Mira, mira —arrastró las palabras—. Mira quién está aquí. Digitalizado por PNM NºPaginas 12-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 2 SKY se sintió asustada por el tono de su voz. También sintió que sus rodillas se doblaban por los nervios, algo que no le pasaba muy a menudo. La única manera de tratar esta embarazosa situación era abordar directamente el asunto y dar una explicación. Su tono de voz, sin embargo, no la animaba ni la ayudaba a sentir confianza en sí misma. —Me quedé dormida en tu estudio —dijo—. Lo siento. Él puso su café sobre un mueble y se metió las manos en los bolsillos. La observó con recelo. —Es una técnica interesante —repuso con calma—. ¿La llevas a cabo a menudo?


—¿Técnica? —repitió Sky sin comprender. Él asintió. —Dicen que es muy difícil encontrar hombres con dinero estos días. Hasta se escriben libros sobre el tema. Ella conocía esos libros. ¿ Cómo atrapar un hombre rico? Es más fácil amar a un hombre rico, etc. La furia y la humillación la bañaron y necesitó toda su fuerza para calmarse lo suficiente como para contestarle. —No creo necesario utilizar esas técnicas, Chase Montana, y si algún día lo hiciera, puedo asegurarte que no te escogería a ti como mi víctima. No eres mi tipo. Y no lo era. Resultaba demasiado arrogante, refinado y seguro de sí mismo. —¿En serio? —preguntó él con lentitud. —Así es —aseguró y lo miró con dureza. Sin embargo, le resultaba difícil mostrarse digna con un vestido en cuya tela estaba impresa la jungla y además arrugado, pero estaría perdida si dejaba que él la intimidara. La mirada masculina la recorrió de pies a cabeza. —Entonces por favor aclárame por qué has pasado aquí la noche. —Simplemente me recosté en el sofá de tu estudio. Tenía dolor de cabeza y estaba exhausta —agregó en voz baja—. Me quedé dormida. —¿Dolor de cabeza? —Sí. Me explotaba la cabeza —lo miró desdeñosa—. Créeme, lo último que haría sería seducirte a ti o a cualquier hombre. Todo lo que quería era


librarme del dolor. Dio media vuelta y se dirigió con determinación a la puerta. Se iría andando. Cualquier cosa con tal de alejarse de ese hombre insufrible que creía que ella se había escondido en su oficina por algún propósito distinto. Sin embargo, no fue lo suficiente rápida, pues él capturó su muñeca. —¿Qué vas a hacer? Digitalizado por PNM NºPaginas 13-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡Me voy! —su fuerte mano le causaba dolor—. ¡Suéltame! —¿Tienes tu coche aquí? —¡No! ¡Iré andando! —No creo que sea aconsejable —la soltó y miró significativamente su arrugado vestido y sus zapatos de tacón alto—. Va a llover y no creo que estés vestida apropiadamente para ir a pie por la carretera a las siete de la mañana. Por supuesto que no lo estaba. Miró sus fríos ojos verdes. —Me debes una disculpa —dijo entre dientes. —No hasta que sepa por qué estás aquí. —Ya te lo he dicho.


—¿Por qué me costará creer la historia de tu dolor de cabeza? —¡No tengo idea! No tenía idea tampoco de qué le pasaba con ese hombre ni por qué él tenía ese efecto devastador sobre ella. El se apoyó sobre el marco de la puerta y cruzó los brazos. —Bueno, veamos. Tu nombre es Sky Malone y eres fotógrafa. —Sí —repuso y lo miró a los ojos. —Y supuestamente viniste aquí con Sean Kendall. —No supuestamente. Vine con él. —De acuerdo, viniste con él —asintió. —¿Querrías explicarme de qué se trata todo esto? —suspiró exasperada—. No me gusta ser interrogada y menos a las siete de la mañana. —Quizás debería ser cortés contigo y ofrecerte una silla y una taza de café. Ven —le ofreció una silla. En ese momento era un perfecto caballero. Ella se sentó ante la mesa de madera. No podía hacer otra cosa. La cocina era grande y cómoda. Nadie más estaba allí. El café olía a cielo—. ¿Azúcar?, ¿leche? —preguntó atento. —Los dos, por favor. Le dio su taza de café, colocó enfrente de ella la azucarera y una botella de


lecha para que se sirviera a placer. Él volvió a llenar su taza y se sentó en el lado opuesto a ella. —Dices que no te quedaste porque tuvieras algún interés en mi persona — repuso—. ¿Entonces por qué? —Seguramente por los cubiertos de plata —dijo ella con rapidez—. Quería robarlos. —Sólo que aquí tenemos un sistema de alarma que hubiera sonado si tratabas de salir —ella se encogió de hombros y él tomó café—. ¿Encontraste algún objeto de plata que te pareciera interesante? —preguntó con burlón interés. Digitalizado por PNM NºPaginas 14-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Ninguno —puso tres cucharaditas de azúcar a su café. —Bueno, es un alivio —la miró mordaz mientras ella mezclaba su café—. ¿Eres muy golosa? —Normalmente no, pero según parece hoy necesito la energía que me proporciona el azúcar. Saboreó la bebida. La rica mezcla la reconfortó por dentro. —Así que no estás interesada en mi persona ni en mis cubiertos de plata.


Bebió su café y la estudió por encima del borde de su taza como si ella fuera un insecto fascinante, pero peligroso. Ella apretó los dientes. —¿Siempre eres tan suspicaz con la gente? ¿Es una especie de paranoia? —No hasta hace poco. Él sonrió, pero su sonrisa no era amigable. —¿Y qué sucedió? —Alguien me demandó —la miró en forma penetrante. —¿Oh, de veras? ¿Andan detrás de ti los ecologistas? —no pudo evitar sonreír. —¿Lo encuentras divertido? —preguntó con frialdad. —Realmente sí —dijo imprudente y su sonrisa se amplió—. Ese hotel en Ecuador es una idea terrible. —Eso dijiste ayer. —¿Y eso me hace una criminal ante tus ojos? —No. Él se levantó y sirvió más café para ambos. Sky le puso al suyo cuatro cucharaditas de azúcar mientras Chase la observaba. Eso la hizo sentirse incómoda. Quizás él pensaba que ella estaba allí para espiarlo. Lo miró a los ojos. —Si me acusas de algo, tengo el derecho de saberlo. ¡Todo lo que yo hice fue


quedarme dormida en el sofá de tu estudio y ahora tú me interrogas como si fuera una criminal! Yo no sé nada acerca de esa demanda y no estoy aquí para espiarte. —Desafortunadamente no estoy seguro —entrecerró los ojos. —¿Crees que miento? —No lo sé —se encogió de hombros—. Es muy sospechoso que te haya encontrado aquí en esta casa. Sólo trato de averiguar cuál es la auténtica razón por la que estás aquí —hizo una pausa—, aparte de la historia del dolor de cabeza —ella se cubrió la cara con las manos y gimió. No le era posible convencerlo de su inocencia— . ¿Y qué pasó con Sean anoche? —continuó—. ¿No dices que viniste con él a la fiesta? —Sí, así fue —apretó sus manos. —Pero no te fuiste con él. —No. Digitalizado por PNM NºPaginas 15-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Dadas las circunstancias quizás eso resultaba sospechoso. Estaba segura de que a Chase no le simpatizaba Sean. —¿Y por qué?


Bueno, ¿qué podía decir sino la verdad? —Se fue sin mí. Trató de no mirar el vello oscuro que dejaba al descubierto su camisa de cuello abierto. Todo en él la perturbaba. Sus ojos, su voz y el endemoniado vello de su pecho. Él arqueó las cejas. —Eso es de muy mala educación. —Sí, fue una rabieta —ahogó una risita al recordar. La situación empezaba a ser divertida. —¿Una rabieta? Pensaba que eso sólo lo hacían los niños. —Algunos hombres también, cuando las mujeres no los complacen. —Ya veo. Así que hizo una rabieta porque tú no lo complaciste. Ella asintió y trató de no reír. —Eso puede decirse. Voy a irme a México un mes y discutimos en tu jardín. —Ah, sí, me imagino que después de eso fue cuando chocaste conmigo y prácticamente caíste en mis brazos, en los cuales encajas a la perfección — ella le lanzó una mirada fulminante—. Se trata sólo de una pequeña observación. Cuando abrazo a una mujer no puedo evitar sentir sus formas.


El corazón de Sky empezó a acelerarse. —¿Qué problema hay en que tú te vayas a México? —Por mi parte no hay ningún problema. Lo considero una oportunidad maravillosa para mi profesión. —Pero Sean no está de acuerdo contigo —asintió. —No es de tu incumbencia. Él empezaba a fastidiarla. No le gustaba ese brillo en sus ojos, extraña mezcla de diversión y sospecha. —Sean pensó que no podría vivir sin ti tanto tiempo, ni podía entender que tú prefirieras ir a México en lugar de quedarte con él. Ella se sintió furiosa. —Oh, así que él te lo contó, ¿no? —No —medio sonrió—. Conozco a Sean desde hace algún tiempo. ¿Para qué vas a México? —Un amigo mío que dirige un pequeño equipo de investigación me ha pedido que vaya con ellos como fotógrafo. No me pagarán mucho, pero la experiencia vale la pena. Será un nuevo ambiente y eso resultará inspirador —se mordió el labio y sintió Digitalizado por PNM NºPaginas 16-91 https://www.facebook.com/novelasgratis


una punzada—. Desafortunadamente Sean piensa que mi trabajo no es importante. Me lo dijo ayer —su voz se quebró de pronto y eso la molestó. —Y tú lo tomaste muy mal. —Sí. Le dije que no iba a tolerar esa falta de respeto y... —titubeó y se detuvo. —¿Qué? —él la urgió. Ella no pudo evitar sonreír. —Le dije que tenía un gran título y un gran salario, pero una mente muy estrecha. A él no le gustó. Creo que su venganza fue irse sin mí. —Qué niño es —Chase sonrió con pereza—. Y aquí estás —concluyó. Le parecía divertido. Ella terminó su café y apartó la taza. —Si no te importa, quisiera que me dieras la dirección de esta casa. Le pediré a mi madre que venga a recogerme. La verdad, no puse mucha atención en el camino, ayer. —¿Vives con tu madre? —No. Yo tengo mi propio apartamento, pero mis padres viven cerca. —¿Y qué va a pensar tu madre cuando llegue aquí y te vea así?


—Le diré lo que pasó y a ella le hará gracia —se encogió de hombros—. Tiene sentido del humor. Además a mi madre no le preocupa mi moral. —¿Porqué? —Porque no tiene nada de qué preocuparse a ese respeto. —Me agrada escuchar eso —dijo con devoción y ella sintió deseos de arrojarle el café a la cara, aunque logró controlarse—. Sin embargo —continuó—, no molestaremos a tu madre. Yo te llevaré a tu casa. —Eso no es necesario. Vivo a casi una hora de aquí. —No hay problema, pero primero desayunaremos. Ella se puso rígida. No deseaba que él la llevara a casa. —No quiero desayunar, gracias. Preferiría librarme cuanto antes de esta ropa y tomar un baño. Me siento estúpida aquí sentada y con este ridículo vestido. —Podrás ducharte aquí. Quiero que seas mi invitada, aunque en realidad ya lo eres. —No tengo ropa para cambiarme. No vine preparada para esta... excursión, aunque tú creas lo contrario. —Estoy seguro de que podremos encontrar algo. Ven conmigo. Dúchate mientras preparo el desayuno.


—¿Por qué no me llevas a casa mejor? Él se encogió de hombros. Digitalizado por PNM NºPaginas 17-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —No tengo prisa —pero lo que sus ojos dijeron fue: sin mí no irás a ninguna parte. Estaba a su merced. —Espero que te divierta este jueguecito de poder —dijo con frío desdén. —¿Jueguecito de poder? —alzó una ceja con ironía—. No seamos melodramáticos. Simplemente prefiero desayunar algo antes de empezar el día y te ofrezco lo mismo, así como una ducha y un cambio de ropa. Sólo trato de ser un buen anfitrión —sonrió cortés y señaló con la mano hacia la puerta de la cocina—. Ven conmigo —ella lo siguió por la escalera. Se sentía frustrada y fuera de control y no le gustaba. Él abrió la puerta de una amplia habitación—. El baño está allí —dijo y señaló al otro lado de la habitación—. Toma todo lo que necesites —repuso y abrió el guardarropa—. Estoy seguro de que encontrarás algo que te quede bien. Ella miró la ropa, cara y moderna y preguntó: —¿De quién es?, ¿de tu esposa? Él medio sonrió.


—No, si yo tuviera esposa, ella no tendría su propia habitación ni su propia cama. Compartiría las mías. —Para eso ella tendría que estar de acuerdo. Las palabras se le escaparon. Oh, Dios, ¿por qué no controlaba su lengua? Los ojos verdes se encontraron con los suyos. —Oh —dijo él lenta y significativamente—. Lo estaría. Contra su voluntad tenía que admitir que esto sería cierto. Perturbadoras imágenes inundaron su mente y las ahuyentó con esfuerzo. —Estás muy seguro de ti mismo, ¿verdad? —preguntó con voz muy burlona. —Oh, mucho —sonrió y miró alrededor del cuarto—. Esta habitación es de... mi hermana. ¿La habitación de. . su hermana? Seguro. Lo miró escéptica y los ojos verdes brillaron. Él regresó hasta la puerta. —Prepararé el desayuno. ¿Hay algo en especial que te desagrade o que te provoque alergia? Hubiera querido decirte que él, pero no lo hizo. —No, como de todo. —¡Así me gustan a mí las mujeres! Por segunda vez estuvo tentada a arrojarle algo a la cabeza. Él cerró la puerta


y se marchó. —Todos los hombres son despreciables —repuso en voz alta, para sí misma. Un primo de quince años se lo había dicho no hacía mucho tiempo y Sky empezaba a pensar que el muchacho tenía razón. Todos los hombres, excepto Josh, corrigió, mientras miraba furiosa la puerta cerrada. Pero Josh estaba muerto. Él no Digitalizado por PNM NºPaginas 18-91 https://www.facebook.com/novelasgratis había sido despreciable sino maravilloso. Habían compartido un acta de matrimonio, un pequeño apartamento, una cama cómoda, muy poco dinero y un caudal de sueños. Eso nunca volvería. Ella ya no era la adolescente recién casada con ojos como estrellas. No habría otro Josh. Ahora ella era mayor, tenía una profesión y su vida había cambiado. Los hombres que conocía eran mayores y tenían su carrera. Miró a su alrededor. La habitación de la... hermana de Chase, era preciosa. De esas que uno ve en las revistas caras, con una enorme cama con dosel. El mobiliario era antiguo y brillante, bien cuidado. El baño, suntuoso, con una magnífica bañera y un armario repleto de afelpadas toallas en tonos verde jade pálido, suave rosa y blanco. Los artículos de tocador abundaban: jabones caros, burbujas para el baño,


champús, talcos y lociones para el cuerpo. Tomar un baño allí no resultaba precisamente un castigo. Cuando se sentó en el agua humeante y fragante, pensó en los hombres, específicamente en los que había conocido después de quedar viuda, a los diecinueve años. El recuerdo no la animó. Ninguno se tomaba en serio su profesión de fotógrafa, sino que la veían como un bonito pasatiempo. Cuanto más dinero gana uno, mas prestigio y categoría tiene. Bueno, a ella le gustaba el dinero y ganar más no la molestaba, pero su carrera era algo más que una fuente de ingresos. Le había dado la oportunidad de conocer a mucha gente, entre otros a Sean, que era director gerente de una compañía de informática. Todos eran agradables y encantadores y la llevaban a cenar, le regalaban rosas y desde luego querían dormir con ella. Todos le decían que era hermosa y simpática y disfrutaban de su compañía; también que era una buena fotógrafa y que por qué no se mudaba de ese burdo granero a una casa decente en algún lugar más cercano a la civilización y más conveniente, como Washington o Richmond, donde seguramente también podría hacer fotografías. ¿Por qué siempre salía con este tipo de hombres? Miró las burbujas, malhumorada. Jamás encontraría un hombre adecuado para ella. Se olvidaría


de los hombres y enfocaría todas sus energías en su carrera. Algún día su excepcional trabajo y su visión creativa serían reconocidos y conseguiría importantes trabajos y viajaría alrededor del mundo. Su trabajo sería expuesto en galerías de prestigio. Acababa de hacer su primera exposición. Seguramente vendrían más. El año pasado había sido prometedor. Ella no necesitaba un hombre en su vida... Entonces, ¿por qué se sentía sola y asustada?, ¿por qué allí mismo dentro de esa agua caliente y con burbujas las lágrimas rodaban por sus mejillas? Media hora después salió del baño, limpia y fragante y de nuevo controlando sus emociones. Colocó una toalla seca a su alrededor y regresó a la habitación en busca de algo que ponerse. Al inspeccionar el guardarropa con un poco más de atención, trató de imaginarse a la mujer a la que pertenecía. Había ropa para todas las ocasiones, desde trajes de noche hasta sencillos pantalones, todo de impresionantes marcas, si es que esa clase de cosas impresionaban. La dueña de la Digitalizado por PNM NºPaginas 19-91 https://www.facebook.com/novelasgratis


ropa era joven, sin duda hermosa y tenía buen gusto y clase, pero era ligeramente extravagante. Como un milagro de milagros, pequeña como ella. Escogió unos pantalones blancos y una blusa negra amplia y muy larga que le llegaba a los muslos y que ocultaba sus formas. El color negro parecía apropiado para la ocasión. Se puso un par de zapatos de lona y se miró en el espejo. Su atuendo era informal y encajaba con la oscura mañana de sábado de mayo. Ella no sentía deseos de ponerse una blusa fina de seda y unos pantalones de diseño exclusivo propiedad de otra persona. Un delicioso aroma llegó hasta su nariz cuando abrió la puerta de la cocina: tocino y pan tostado. Estaba hambrienta. Chase se encontraba de pie junto a la cocina y se volvió cuando la oyó entrar. Su mirada la recorrió con evidente sorpresa y diversión. —¿De negro? —preguntó—. ¿Después del exuberante vestido con los loros, te vistes de negro? —Estoy de luto —dijo y se sentó. —¿Y por quién o por qué estás de luto? —los labios masculinos se curvaron. —Por la muerte de una ilusión —dijo en forma teatral—. Ya no quiero saber nada de los hombres.


—Sí que eres dramática —sonrió y le sirvió un vaso de zumo de naranja—. ¿Sean te convenció de ello? —No sólo él, también fueron otros. Tengo un primo de quince años que dice que todos los hombres son despreciables —suspiró—. He llegado a la triste conclusión de que tiene razón. —Y según veo esa conclusión te destroza el corazón —dijo, inexpresivo. Él no tenía idea de lo que albergaba su corazón y era preferible dejar las cosas así y no ahondar en el tema. Bebió un poco de zumo. —Llegar a esa conclusión ha sido un gran alivio —sonrió despreocupada—. Me olvidaré de los hombres y seguiré adelante. Mañana me vestiré de rojo y disfrutaré de mi libertad. —Una vida larga y estéril —movió la cabeza con lentitud—, con noches solitarias. Sin abrazos ni besos —la miró a los ojos y el corazón de Sky se agitó. Los ojos verdes tenían un brillo tan indefinible que se sintió mareada. Luchó por recobrar la compostura y se encogió de hombros. —Hay muchas más cosas que el sexo —dijo con arrogancia. —¿De veras?, ¿cuáles? —¿Cambiamos de tema?


—A mí me gusta éste. —Pero a mí no. Creo que deberías contarme lo de tu demanda. De pronto la atmósfera cambió. Él frunció el ceño y su sonrisa desapareció. Digitalizado por PNM NºPaginas 20-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Preferiría no hacerlo. Se me quitarían las ganas de comer. —Tengo derecho a saber de qué me acusas. —No te he acusado de nada. —De acuerdo, ¡entonces sospechas de mí por algo! —Olvídalo —se encogió de hombros. Ella no deseaba olvidarlo y él tampoco, estaba segura, pero dudaba poder sacarle algo. Bastaba con mirar la dura línea de su mandíbula y la expresión inescrutable de su rostro para saberlo. Él no haría nada que no quisiera. Giró el vaso entre sus manos. Un momento antes era cordial y estaba sonriente y ahora se mostraba frío e inescrutable, una combinación peligrosa. Bebió su zumo y decidió que era mejor no tocar más el tema. —Háblame entonces de tus negocios —sugirió—. ¿Cuántos hoteles posee tu compañía?


Él se puso de pie y sacó algunos huevos del frigorífico. —Preferiría que tú me hablaras de tu trabajo. ¿Trabajas en alguna empresa? Su reacción la sorprendió un poco. La mayoría de la gente prefería hablar en vez de escuchar. —Soy fotógrafo independiente —respondió—. Acepto todos los trabajos que me ofrecen, ya sea para revistas u organizaciones, y estoy inscrita en una sociedad que vende mis fotografías. —¿Te gusta tu trabajo? —Oh, sí. No me gustaría hacer otra cosa. Miró por la ventana. El día estaba gris y triste; sin sol; el cielo, encapotado. Todo encajaba con su estado de ánimo. Unos minutos después el desayuno estuvo listo y Chase se sentó frente a ella después de colocar sobre la mesa los huevos recién preparados, el tocino y el pan tostado. También un frasco de miel y otro de zarzamoras en conserva, así como mantequilla. —Pensé que habría muchos sirvientes aquí —comentó mientras untaba mantequilla a una rebanada de pan tostado. —Están de vacaciones, excepto la señora Lumpkins, que llegará más tarde — el teléfono sonó—. Discúlpame —repuso y tomó el auricular que estaba colgado sobre la pared—. Hola, ¿Michelle, eres tú? —Michelle. Un nombre de mujer. Sky


lo observó mientras hablaba—. No, no estaba dormido. Acabo de desayunar. ¿Qué tal Roma? Él escuchó. Su rostro mostraba ligera diversión. —Qué bien, ¿por qué no me das los detalles? —continuó y empezó a anotar algo en un bloc. Luego sonrió—. ¡Michelle, buen golpe! ¡Excelente trabajo! Ahora dime, ¿cuándo regresas a casa? —él asintió y anotó algo—. Por supuesto que te recogeré. Sólo dime, ¿cuántas maletas traes llenas de ropa nueva? ¿Necesitaré la camioneta o bastará con el Maserati? —él reía de todo lo que ella decía—. Te veré pronto —aseguró y colocó el auricular en su lugar. Digitalizado por PNM NºPaginas 21-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Supongo que era tu... hermana —los ojos verdes brillaron. —Sí. Tiene una gran inteligencia para los negocios y me ha ayudado a cerrar un trabajo en Roma. —Debe ser bonito tener una hermana tan brillante —dijo dulcemente. —Soy un hombre afortunado. ¿Más zumo?


—No, gracias. Preferiría irme a casa. Sólo llevaré mi vestido de loros, ya que anoche no encontré la plata, así que el Maserati será suficiente —sonrió triunfal. La situación rayaba en lo absurdo. Los ojos verdes brillaron. —El Maserati será —corroboró. Poco después el coche recorría el largo y sombreado camino que conducía a la carretera. Chase hablaba de cosas intrascendentes, pero Sky sospechaba que las preguntas de él tenían un propósito. Media hora más tarde comenzó a llover a cántaros. Los limpiaparabrisas se movían con rapidez, pero eran incapaces de alcanzar el ritmo de la lluvia. —Espero que conozcas bien la carretera —dijo Sky en voz muy baja, para ser escuchada a pesar del ruido que producía la lluvia al aporrear el techo. —A ciegas —respondió con ironía. Viajar en coche durante un aguacero como ése no era uno de los pasatiempos favoritos de Sky. Aunque se notaba que él era un buen conductor y que tenía nervios de acero, decidió quedarse quieta y no distraer su atención. Mientras, estudió su rostro. El perfil era fuerte y angular, como madera tallada; la nariz, curva y la mandíbula, cuadrada. Era un hombre que irradiaba dinamismo, confianza en sí mismo y una innegable virilidad. Desafortunadamente ella era muy


consciente de ello y no muy inmune a ello. Él tenía un magnetismo inequívoco contra el que era difícil luchar. Un sonido sordo como de madera al rajarse penetró a través del ruido de la lluvia, seguido por otro de algo que caía al suelo. Chase hizo el coche a un lado de la carretera y luego lo detuvo. —Creo que algo está bloqueando la carretera —encendió las luces y abrió la puerta; después desapareció dentro del torrente de lluvia para regresar momentos después empapado hasta los huesos. Su cabello se pegaba a su cara y cabeza —. Es una rama de árbol. Voy a quitarla. Tú no te muevas de aquí. —Te ayudaré —dijo Sky y alcanzó el picaporte de la puerta. —¡No! —Chase vociferó—. ¡Lo haré solo! ¡Quédate en el coche! —¡No me digas! —murmuró para sí misma. Saltó fuera del coche. La fría lluvia golpeó su rostro. En cosa de segundos sus ropas estaban empapadas. Siguió a Chase unos metros carretera abajo, donde la rama cruzaba diagonalmente la carretera y bloqueaba los dos carriles. No era muy grande, pero sí muy larga. Si Chase no se hubiera detenido con tanta rapidez, habrían chocado.


Digitalizado por PNM NºPaginas 22-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Qué te pasa? Te he dicho que lo haría solo. —Adoro la lluvia —gritó—, y dos podemos más que uno solo —examinó la posición de la rama—. Creo que deberíamos... —Yo la moveré por aquí —interrumpió. Le disparó algunas instrucciones que ella siguió sin comentarios, hasta que su pie se hundió en el lodo por el lado de la carretera y cayó sobre el fango. Murmuró maldiciones y se levantó otra vez. Tardaron un rato, pero al fin lograron quitar la rama. Regresaron al coche y al entrar metieron con ellos agua, lodo, hojas y hasta pequeñas ramas. El impecable Maserati nunca volvería a ser el mismo. Se miraron el uno al otro mientras recuperaban el aliento. Ella soltó una risa. Era difícil imaginarse que el magnate de negocios que había conocido el día anterior, con su impecable y fino traje, fuera el mismo que ahora estaba frente a ella, todo empapado. Él sonrió y la miró a los ojos. —Me asombras, Sky Malone —dijo con lentitud. Ella no podía apartar sus ojos de él y le era difícil respirar. —¿Por qué? ¿Porque salí del coche en medio de la lluvia?


—No creí que fueras de ese tipo de personas. Sky retiró de su frente un empapado mechón de pelo. —Bueno, pues sí lo soy. Los ojos verdes estaban fijos en su rostro. Ella sintió afecto bajo esa mirada, también algo peligroso y excitante que le produjo un repentino escalofrío. —Sky —su voz la acarició—. Nunca había oído ese nombre. ¿Tiene alguna historia? —No exactamente. Mis padres son amantes de la naturaleza y deseaban algo natural, pero creyeron que Daisy y Rose estaban ya un poco usados, así que pensaron en Sky. Mi hermano se llama Rock, pero todos le llaman Rocky. Sky adoraba a su hermano. Siempre estaba viajando de un lugar a otro, la mayoría de las veces en el agua. Navegaba o buceaba, o andaba en Kayak, río abajo. —¿Rocky? —la expresión de Chase se volvió fría y de nuevo sus ojos adquirieron esa expresión de crueldad—. Ya veo —repuso con lentitud. Un sentimiento de temor heló la sangre de Sky. Se preguntó qué habría visto él. A ella no le gustaba esa mirada tan penetrante. Frunció el ceño. —¿Qué hay de malo con el nombre de Rocky? —Nada, nada. Sólo me ha recordado algo —encendió el motor, aceleró y regresó a la carretera.


—¿Qué pasa? —preguntó Sky. —Estoy sucio, mojado y helado. ¿Estamos muy lejos de tu casa? Digitalizado por PNM NºPaginas 23-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Más o menos a dieciocho kilómetros. Continuaron en silencio. Algo había sucedido y ella no tenía idea de qué. Cuando llegaron al camino de grava que conducía a la casa de Sky, ya no llovía tanto. —Aquí es —informó. —Todo lo que puedo ver es un granero pintado de rojo. —Es mi casa. Vivo en ese granero —él paró el coche, pero no detuvo el motor—. Más te vale entrar y asearte —sugirió—, puedo ofrecerte una ducha, pero la ropa limpia será el problema —frunció el ceño—, podría poner la tuya en la lavadora y luego en la secadora, pero tardaría una hora en secarse... —No es necesario. Sólo me lavaré la cara y las manos. —Sí, por supuesto. Abrió la puerta del coche y salió. Él hizo lo mismo después de detener el motor. Caminaron hacia la puerta trasera, que estaba más cerca del baño y se


quitaron los zapatos. Él la siguió dentro de la cocina y miró a su alrededor. Ella observó su rostro y trató de adivinar lo que pensaba mientras observaba el lugar al que ella llamaba casa. Para granero, era muy pequeño y para casa, muy grande, aún más porque no tenía paredes interiores, excepto en el baño. Una barra desayunador era todo lo que separaba la cocina de la sala, amueblada confortablemente con mullidos sofás; una enorme mesa de centro redonda; amplios cojines sobre el suelo, plantas de grandes hojas que traían verdor dentro de la casa y un impresionante calentador de metal que dominaba una pared y que mantenía la casa calentita durante el invierno. El techo era muy alto y de vigas sin pintar. A la mitad de lo alto había un henil o desván que ahora servía como dormitorio, al que se llegaba por una simple escalera de madera. Estaba rodeado por una barandilla, también de madera, sobre la que colgaba un brillante tapete hindú. —Interesante —dijo y la miró—. ¿Tú remodelaste este lugar? —Mi hermano y algunos amigos me ayudaron, pero yo lo diseñé. Me gustan los espacios abiertos, no los pequeños con paredes y puertas. —Tu hermano debe ser muy diestro. —¡Oh, sí! —sonrió—, él puede hacer cualquier cosa con sus manos y yo no


podría haber hecho esto sin él. Nos dio mucho trabajo. Un pintor lo había usado como estudio y no estaba acondicionado. No para vivir permanentemente — retiró el cabello mojado de su rostro—. Bueno, el baño está allí. Toma cualquier toalla. Te prepararé una taza de café. —No te molestes —dijo y se dirigió al baño. Regresó minutos más tarde. Llevaba una toalla grande azul sobre sus hombros. —Te la devolveré. Ella asintió. —¿Estás seguro de que no quieres una taza de café? —Sí —abrió la puerta. Digitalizado por PNM NºPaginas 24-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Gracias por traerme a casa —dijo Sky. No sabía qué más decir. Sus ojos verdes se encontraron con los de ella, pero eran inescrutables. Él inclinó la cabeza. —Ha sido interesante conocerte. Ella lo vio por la ventana cruzar la terraza de ladrillo y desaparecer a un lado


del granero, donde el Maserati estaba estacionado. Dejó escapar el aliento y sintió con alivio que la tensión la abandonaba. Tomó un baño caliente y diez minutos más tarde, subía las escaleras hasta el desván para vestirse. Se puso unos pantalones y una sudadera roja. Luego salió y fue hasta el buzón. Ya no llovía, pero todo estaba mojado. Revisó rápidamente la correspondencia, que en su mayoría era sólo propaganda, salvo una brillante postal cuyo escenario era una isla tropical y tenía impresa la información de que Fiji era el paraíso. Era una postal de Rocky. Rió cuando descifró sus palabras escritas a toda prisa. ¡Hola, cielo azul! Espero que estés bien. Yo estoy de lo mejor. Voy en barco a Filipinas con un poeta excéntrico francés, su neurótica esposa, una cirujana canadiense y una anciana alemana, cantante de ópera. Estoy aprendiendo mucho. Abrazos. Rocky. —Oh, Rocky —dijo en voz alta y rió—. Estás chiflado. La toalla que Chase se llevó le fue devuelta por correo en un paquete. Dentro de éste Sky encontró una tarjeta con el logotipo de Montana Group, donde estaba garabateada la palabra gracias. Era todo lo que decía, aparte de la firma de él. Al mirarla, se estremeció, sin saber por qué. Cada vez que pensaba en él tenía un mal presentimiento, lo cual, desafortunadamente, sucedía con mucha frecuencia desde hacía dos días.


Ahora que ella tenía su dirección, le mandaría la ropa. Sintió una punzada de travieso gusto cuando se preguntó lo que la secretaria de Chase pensaría al abrir la envoltura dirigida a él y encontrar ropas de mujer dentro. La noche siguiente, Sky estaba catalogando sus fotografías cuando el timbre sonó. Al abrir, Chase Montana apareció y su corazón dio un brinco y luego empezó una desenfrenada carrera. Chase no parecía contento. Sus ojos verdes eran fríos y su rostro era una mueca. Usaba traje y corbata y llevaba un periódico en la mano. Sky respiró profundamente para reponerse. —Hola —dijo. —Quería cruzar unas palabras contigo. —Por supuesto, entra —cerró la puerta detrás de él—. Siéntate. Digitalizado por PNM NºPaginas 25-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Me quedaré de pie. Ella apretó los dientes. ¡Demonio de hombre! De pronto él miró a un lado y su atención fue captada por el collage sobre la pared. Era una exhibición de una cambiante selección de sus fotografías que le daba a ella la oportunidad de estudiarlas y analizarlas. La pared era un imán para los visitantes, que no podían


resistirse a mirar las imágenes representadas allí, y obviamente Chase no fue la excepción. Su mirada fue atraída por las fotos y su expresión al verlas fue de total concentración. Ella lo observó fascinada por la atenta mirada de esos ojos verdes y agudos y se preguntó qué pensaría. Con lo que pareció un esfuerzo, él retiró su atención del collage y la concentró en ella. Por un momento la miró en silencio y después con un repentino y enérgico gesto, ondeó el periódico sobre la mesa de la sala. Automáticamente ella miró que decía: Washington Post, Sección de negocios y que un párrafo estaba marcado con un círculo de pluma de tinta roja, alrededor. —¿Qué sabes de esto? —preguntó. —¿De qué? —Te lo advierto, Sky. No juegues sucio o te arrepentirás —su tono ominoso no prometía nada bueno. Ella no tenía idea de a qué se refería. Nadie le había hablado así nunca y no le gustaba. La adrenalina bañó su sistema nervioso. —¡No te atrevas a hablarme así! —¡Te hablaré de la endemoniada manera que yo quiera! —sus ojos se encendieron peligrosamente—. Ahora, una vez más, ¿qué tienes que ver con esto? —


señaló con un dedo el periódico—. ¡Y te sugiero que me digas la verdad! Digitalizado por PNM NºPaginas 26-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 3 SKY tomó el periódico y miró el párrafo marcado con pluma roja. No le fue difícil averiguar por qué Chase Montana estaba tan molesto. La pequeña noticia mencionaba supuestos deshonrosos negocios y una acción legal. Sin embargo, ella no tenía idea de qué se trataba. Lo que sabía era que él la acusaba de tener algo que ver con ello. Se forzó a calmarse y lo miró a los ojos. —No tengo idea de qué se trata. El viernes pasado fue el primer día que te vi y la primera vez que oí hablar de Montana Group fue cuando Sean mencionó que compraría acciones. Sean. ¿Tendría Sean algo que ver con eso? Él quiso que ella fuera con él al cóctel, lo cual probablemente no significaba nada, aunque quizá sí. A Chase no le simpatizaba Sean. ¿Sospecharía de ella por su relación con él? El rostro de Chase era una mueca. —¿Te mencionó Sean algo concerniente a esas infamias? —lanzó una mirada


despectiva al periódico—. ¿Qué te dijo de Montana Group? Sky lo miró llena de disgusto y resentimiento. —No recuerdo que dijera nada, sólo habló del hotel en Ecuador y del dinero que ganaría. —¿Del dinero que ganaría? —entrecerró los ojos. —Sí, por su inversión. —¿Estás segura? —Sí. ¡Fue todo lo que dijo, no sé nada más! No habló de ninguna demanda, si eso es a lo que te refieres. —¿Cuándo fue la última vez que lo viste? —El viernes en el cóctel —lanzó una falsa risa—. ¿Pensaste que lo vería otra vez después de la manera en que me trató? —él se encogió de hombros con indiferencia y fijó sus ojos en los de ella—. Creo que ya es suficiente. No tengo intención de someterme a tu interrogatorio y menos en mi propia casa. ¡Ahora, sal de aquí! —Me iré cuando haya terminado —ella le dio la espalda y se dirigió a la cocina. Sus piernas temblaban. No podía echarlo por la fuerza, pero sí podía alejarse de él. Entonces fue cuando él la siguió y se detuvo frente a ella, muy cerca. La miró


a los ojos con atención como si tratara de ver dentro de su alma—. ¿Y tu hermano, te ha hablado de mí o de mi compañía? —dijo. Sky lo miró sorprendida. —Sí —cortó él—. Rocky. Ella rió. Era tan indignante que no podía tomarlo en serio. ¿Rocky? Resultaba aún más ridículo que acusarla a ella. Su hermano era un hombre honesto y bueno, de trato fácil, incapaz de una jugarreta así. Rocky andaba por el Pacífico en su yate Digitalizado por PNM NºPaginas 27-91 https://www.facebook.com/novelasgratis desde hacía meses, con un grupo de excéntricos y ella no lo había visto ni hablado con él desde la pasada Navidad. Trató de tragarse su risa. —¿Estás loco? —dijo y se mordió con fuerza el labio inferior. Sus palabras se quedaron en el aire e hicieron eco en el silencio. La atmósfera cambió; se suavizó; los ojos verdes se oscurecieron y la risa de Sky se desvaneció. Un lento e insidioso calor se deslizó por sus venas. —Quizá —dijo con suavidad—. Quizá estoy loco. Ella permaneció allí, junto a él, hechizada por sus ojos verdes y su voz suave y seductora. Sintió su aliento abanicar su mejilla y el magnetismo de su cuerpo


que la atraía como un imán. Cerró los ojos y entonces sintió la boca masculina sobre la suya. Tuvo la sensación de que se sofocaba. El beso estaba lleno de fuego sensual que aceleraba cada nervio de su cuerpo. Se rindió bajo la intensidad que la abrumaba. Una traicionera necesidad fluyó de un lugar íntimo y secreto dentro de ella. Fuego, pasión y urgencia; locura. Se reveló. No permitiría que la abrumara de esa manera. Forcejeó para quedar libre, de pronto furiosa con él y con ella misma. ¿Cómo podía permitir que la arrastrara dentro de esas sensaciones? Sin embargo, mientras se lo preguntaba ya era consciente de que éstas no podían controlarse con el pensamiento racional. Eran instintivas. —¡Maldita sea! ¿Qué tienes dentro de ti? —preguntó ella con voz ronca por la emoción. —El demonio —respondió y sonrió—. El demonio me hace actuar así. Y el demonio hacía que ella permaneciera allí y lo aceptara. Metió sus dedos dentro de su cabello y se alejó de él. —No me ha gustado... —trató de mostrarse digna, pero su voz se quebró. —Oh, sí. Sí te ha gustado —dijo con insultante arrogancia. Sin decir otra palabra se dirigió a la puerta, salió y se fue.


Ella se apoyó en la mesa de la cocina y cerró los ojos. Un solo beso y era una ruina completa. No deseaba ser afectaba de esa manera por un hombre como Chase Montana. Sintió un extraño presentimiento y se cubrió la cara con sus manos temblorosas. A pesar del clima caliente del verano, sintió escalofríos. Sky se sentó ante la mesa de la cocina y leyó la carta por tercera vez. Era de esas cartas que a ella le gustaban por lo general, del Departamento de Arte de una compañía con una petición de ver su colección de fotografías. Se trataba de una carta común y corriente en la que se usaba un lenguaje común también, pero que estaba escrita en un papel con el membrete de Montana Group, lo que hacía la diferencia. Timbres de alarma sonaron en su cabeza. La compañía de la que Chase Montana era propietario poseía hoteles por todo el mundo y ella sabía la gran cantidad de usos que podían darle a sus fotografías, Digitalizado por PNM NºPaginas 28-91 https://www.facebook.com/novelasgratis pues el trabajo de arte era necesitado no sólo para anuncios y publicidad, sino para la decoración de habitaciones, oficinas, vestíbulos y salones de conferencias. Miró la carta y suspiró. No era una simple petición. No se necesitaba ser muy


inteligente para saber que la petición había sido ordenada por Chase. Él vio su trabajo, aunque brevemente, y se le había ocurrido algo, ¿pero qué? ¿A qué jugaba con ella? A pesar de sus sospechas, Sky estaba emocionada. Lograr entrar al departamento de arte de una gran compañía era una hazaña. La competencia era feroz. No podía dejar pasar la oportunidad. Su trabajo era bueno y Chase lo sabía. Sin embargo la carta no era sino un anzuelo que ella podía o no morder. Sí, era una trampa, pero Sky se sentía dividida. Por un lado, mostrar su trabajo era una gran oportunidad y por otro no podría averiguar de qué se trataba, a menos que acudiera a Montana Group. Tomó el teléfono, llamó a la oficina general de Washington y quedó con el director de arte el jueves siguiente a las once de la mañana. El director de arte resultó ser un hombre bajito y calvo cuyos penetrantes ojos azules la examinaron detenidamente cuando estrechó su mano. Sus ademanes eran formales y evasivos. —Bien. Muéstreme sus fotografías —dijo él en un tono que apenas ocultaba


su impaciencia. Ella se las mostró y pudo darse cuenta del cambio operado en él cuando estudió las imágenes. Su cuerpo se relajó y sus duras facciones se suavizaron. Sus ojos se abrieron pues en realidad le gustaba lo que veía. Sky dejó escapar su aliento con lentitud y se sintió más relajada. —Tiene un gran ojo. La tensión de ella disminuyó. Discutieron sobre su trabajo y él le dijo que quería ver más. Sky se sintió estimulada y regocijada. El Montana Group era una empresa grande y no dudaba que esto la condujera a un importante proyecto. Justo cuando guardaban de nuevo las fotografías, entró una secretaria y le pidió a Sky que fuera con ella hasta la oficina de Chase. Sky respiró profundamente y siguió a la chica por un largo corredor de mármol hasta un ascensor. Después llegaron a una salita de espera donde se le pidió que tomara asiento. Un momento después la puerta del despacho se abrió y el mismo Chase la invitó a entrar. Su pulso se aceleró al verlo. Estaba imponente, atractivo y sensual. El recuerdo de su beso la asaltó y Sky se


obligó a pensar en otra cosa, de modo que se puso a estudiar el mobiliario como si le fuera la vida en ello. —Es la hora de comer —dijo él y miró su reloj—. ¿Hambrienta? Sí, lo estaba. —Compraré algo rápido de preparar de camino a casa —dijo a la ligera. —Pensé que comeríamos juntos antes de que te fueras. Digitalizado por PNM NºPaginas 29-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Gracias —contestó amablemente—, tengo prisa —los ojos de Chase se encontraron con los de ella y Sky no quiso que él pensara que le tenía miedo. Sonrió despreocupada—. Pero creo que puedo perder una hora. —Gracias —dijo él. La condujo hasta un ascensor privado por donde bajaron y después hasta una limusina. Ella nunca se había subido a una antes y resultó toda una experiencia trasladarse con tal esplendor y confort. Tenía teléfono, bar, televisión y un ordenador pequeño. Todo lo que el ocupado hombre de negocios podía necesitar. —Impresionante —comentó ella y miró a su alrededor. Señaló con la mano hacia el televisor—. Supongo que no será para ver las series patrocinadas por los jabones.


El sonrió con un brillo de humor en sus ojos. —Yo más bien diría que para seguir las noticias sobre la bolsa y las finanzas, así como para asegurarme de que el mundo no está llegando a su fin mientras voy hacia algún lugar. Fue un corto camino hasta el restaurante, que resultó pequeño e íntimo, con ambiente europeo. ¿Lo habría escogido adrede? Se sintió de nuevo temerosa y deseó saber qué pensaba él. —A Cal le ha encantado tu trabajo —dijo él después de pedir la comida. —¿Cómo lo sabes? —frunció el ceño. —Me llamó cuando saliste de su oficina para dirigirte a la mía. —Ya veo —sintió regocijo de nuevo—. Supongo que sólo cumplía órdenes. —¿Qué órdenes? —Las tuyas. —Yo sólo le dije que mirara tu trabajo. ¡Como si eso no fuera suficiente! —¿Por qué? —preguntó—. ¿Por qué querías que tu director de arte viera mi trabajo? Él alzó los hombros.


—Siempre estamos en busca de nuevos talentos y tu trabajo es bueno. Sus palabras parecían francas, ¿pero por qué ella no creía que todo fuera tan sencillo? Miró a su alrededor y procuró relajarse. Chase parecía otro ese día. Le contó divertidas historias acerca del negocio hotelero y después le hizo preguntas sobre su trabajo, su vida y su familia, nada impertinente, ni indiscreto, sólo esa clase de preguntas usuales de cosas que se quieren saber de otra persona. Sin embargo ella no creyó ni por un momento que la charla fuera tan intranscendente como él quería que ella pensara. Advertía cierto peligro en el fondo Digitalizado por PNM NºPaginas 30-91 https://www.facebook.com/novelasgratis de todo, pero estaba determinada a no dejar que Chase pensara que la inquietaba. Trató de relajarse mientras respondía. Después de todo, ella no tenía nada que ocultar. La comida fue deliciosa y Sky se permitió tomar un postre de chocolate que estaba para chuparse los dedos. —Hacía años que no veía a una mujer comer postre —dijo—. Pensaba que estaban prohibidos para vosotras. —Para mí no —comentó ella, alegre.


—¿Cuándo sales para México? —le preguntó. —Mañana. Sintió excitación ante el pensamiento. Ya tenía hechas las maletas y estaba impaciente por iniciar su viaje. —Cal se pondrá en contacto contigo cuando regreses. —Gracias. Te agradezco que me consiguieras esa cita con él. —De nada —contestó y miró su reloj. La limusina los llevó de regreso hasta la oficina central y después caminaron hasta el estacionamiento subterráneo donde estaba el coche de Sky. —Que te diviertas en México —dijo él mientras sostenía abierta la puerta del coche para que ella se deslizara detrás del volante. —Gracias —encendió el motor y se alejó. No sabía qué pensar de él. Exteriormente, era encantador, cortés y amigable. Interiormente había algo más. No confiaba en ella y ella tampoco confiaba en él. Seis semanas después Sky estaba limpiando un pez que había pescado en el río Shenandoah esa mañana cuando el timbre de la puerta sonó. Se limpió las manos en un paño y fue a abrir la puerta. Era Chase Montana. Su corazón latió con fuerza. —Chase —gruñó.


Era la última persona que esperaba ver. Limpiaba sin cesar sus manos en el paño. Sentía cómo su corazón saltaba ridículamente dentro de su pecho. No lo había visto desde que comieron en Washington. Ella salió para México al día siguiente y no había vuelto a pensar en él.. Bueno, sí, en realidad había pensado en él a todas luces.. Chase llevaba una botella de vino en la mano y estaba guapísimo, como siempre. . Igual que en sus sueños. —¿Puedo entrar? —preguntó. —Estoy limpiando pescado —dijo ella en forma inconexa. —¿Quiere eso decir que no puedo entrar? —alzó la botella de vino—. Es una excelente cosecha con aroma a bosque y que va de maravilla con el pescado. Ella abrió un poco más la puerta. Digitalizado por PNM NºPaginas 31-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Como puedes ver no contaba con tener compañía, pero entra. —Gracias —inclinó la cabeza. Sky cerró la puerta detrás de él, consciente de su inquietud y del extraño latir de su corazón. —¿Qué te trae por aquí?


—Me gustaría que me hablaras de tu viaje a México y que me enseñaras tus fotografías. Me interesan mucho. Un repentino pensamiento acudió a su mente. Chase quería saber si ella había dicho la verdad acerca de su viaje a México. —¿Para saber si fui de verdad? —preguntó. —Tú no mentirías, ¿o sí? —preguntó. —No, no lo haría. ¿Cómo va la demanda? Se dio cuenta del error cometido al decir esas palabras. El rostro de él se volvió de piedra y sus ojos se helaron repentinamente. Entonces se dio cuenta de que Chase no era un hombre con el que se podía jugar. Sus ojos sondearon los de ella por lo que pareció una eternidad mientras el silencio gritaba en sus oídos. —Si sabes algo acerca de esa demanda, Sky —dijo suave pero amenazadoramente—, más te vale decírmelo ahora. A ella no le gustó la manera en que la miró. Él no tenía derecho a entrar a su casa y observarla con fría sospecha y decirle eso. Su corazón latió con rapidez por los nervios y el aire pareció crujir a causa de la tensión. —Te lo dije antes y te lo repito ahora. No miento. No sé nada acerca de esa demanda y no me gusta que desconfíen de mí —sus manos apretaron el paño —. No sé lo que quieres de mí, ni por qué estás aquí, pero creo que debes irte ahora mismo. No tengo necesidad de soportar esto.


Un silencio siguió a sus palabras. Se preguntó si él alcanzaría a escuchar el latir de su corazón. —Discúlpame —su mirada expresaba cansancio, pero no frialdad. Ella no supo qué decir. No estaba muy segura de que sus disculpas fueran sinceras. —Creo que deberías hablarme de esa demanda. —No puedo —dijo. Su tono era de determinación. Levantó la botella de vino en su mano—. Tomemos un trago y olvidémoslo. —No creo que pueda olvidarlo. Desconfías de mí y yo no sé por qué. Me debes una explicación. —Entiendo lo que sientes —repuso—, pero no estoy en posición de discutirlo — Sky lo miró a los ojos. En ellos no había disgusto ni desconfianza—. Siento haberte ofendido. Por favor acepta mis disculpas. Digitalizado por PNM NºPaginas 32-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Parecía sincero, sin embargo ella titubeó. —De acuerdo, las acepto —se dirigió a la cocina. —¿Qué te pareció México? —preguntó mientras la seguía.


—Es el paraíso para un fotógrafo —señaló una silla para que se sentara—. Siéntate. Tengo que terminar de limpiar estos pescados. No puedo dejarlos así. —Por supuesto —él no tomó asiento sino que se quedó de pie junto a ella y miró los róbalos, dos ya estaban fileteados, los dos restantes estaban todavía enteros y sus ojos vidriosos miraban a la nada—. ¿Dónde los conseguiste? —Los pesqué esta mañana en el río. —¿De verdad? —él levantó apenas las cejas. —Sí, en serio —dijo y sintió que recuperaba su buen humor—. Me encanta pescar muy temprano y ver la salida del sol. El amanecer tenía algo mágico que nunca dejaba de cautivarla. —¿Y ahora los limpias y fileteas tú misma? Estoy impresionado. —No es difícil una vez que aprendes a hacerlo. Me fascina el pescado y cuando yo misma los pesco es más barato. ¿Te parece una vulgaridad que los limpie? Él rió con obvia diversión. —No, no me lo parece. ¿Por qué no me dejas ayudarte con los dos que faltan mientras tú sirves el vino? Sky lo miró con escepticismo. —¿Sabes filetear pescado? —Sí.


Se quitó la chaqueta y enrolló las mangas de su camisa. Ella miró sus manos bronceadas. No podía imaginarlas limpiando el pescado crudo. Plumas de oro, copas de cristal, mujeres perfumadas, sí, pescado crudo, no. ¿Trataba de confundirla? Chase Montana era un poderoso hombre de negocios, dueño de una compañía que poseía lujosos hoteles en todo el mundo. No era el tipo de hombre que una se encuentra en un granero limpiando pescado. Chase tomó el cuchillo de los nerviosos dedos de Sky, agarró al desventurado animal por la cola y lo dejó caer de golpe sobre la mesa de la cocina. Después hizo una ligera incisión a lo largo de la espina, empezando por la cabeza. Toda duda abandonó a Sky cuando observó los hábiles movimientos. Chase Montana sabía cómo filetear un pescado. —¿Dónde aprendiste a hacer eso? —preguntó—. Probablemente no en la cocina de la plantación. —En el mismo lugar en que aprendí cómo matar un pollo o cómo ordeñar una vaca. —¿En una granja? La comisura de la boca de Chase se curvó.


Digitalizado por PNM NºPaginas 33-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Supongo que así se le puede llamar. El teléfono sonó y Sky tomó el auricular junto al frigorífico. Era su madre que llamaba para invitarla a comer el sábado y para decirle que había recibido una postal de Rocky. —¡Viene a casa el próximo mes! —dijo feliz—. Y dice que traerá a su novia. ¿Puedes creerlo? —¡Oh, yupi! —exclamó Sky—. Debe hablar en serio. Rocky no pasaba mucho tiempo en Virginia y nunca llevaba mujeres con él en sus visitas a casa, aunque nunca le faltaba compañía femenina. —Quizá una mujer lo haga sentar cabeza —continuó su madre, feliz. Después rió de su propio disparate—. Aunque yo no creo eso realmente. ¿Puedes imaginártelo en tierra, en una casa con un patio y un par de hijos? —No, no puedo —rió entre dientes y estaba riendo cuando cortó la comunicación. —Por lo visto te llevas bien con tu madre —comentó Chase. —¿Es tan sorprendente?


—Resulta reconfortante. Es asombroso cuánta gente no se lleva bien con sus padres. Estoy cansado de oír a los hijos culpar a sus padres de sus fracasos. Sky sacó dos copas corrientes para el vino. —Yo. Mis padres son algo magnífico. ¿Y los tuyos? —No tengo queja de ellos, por lo menos desde que crecí. Mi padre murió hace cuatro años. Mi madre es maravillosa. Hace poco se volvió a casar. —¿Y su esposo?, ¿te llevas bien con él? —Magníficamente —colocó los filetes sobre la bandeja con hielo y se lavó las manos. Ella sirvió el vino y le dio una copa. —Bueno, brindemos por nuestros padres. Chocaron sus copas. —¿Qué es lo que más te gusta de los tuyos? —preguntó él. Ella se sentó ante la mesa de la cocina. —Muchas cosas —rió—, pero más que nada que de niña me dieron libertad para hacer lo que me diera la gana. Él se sentó enfrente de ella. —¿Y en qué consistió esa libertad? —Me dejaban jugar con tortugas, tener conejos, trepar a los árboles. Siempre


estaba sucia. Mi hermano y yo teníamos una canoa y pasábamos horas en el río. Pescábamos y nadábamos y jugueteábamos. Por supuesto fui muy afortunada, pero Digitalizado por PNM NºPaginas 34-91 https://www.facebook.com/novelasgratis mi padre es guardabosques y pensaba que eso era exactamente lo que yo debería hacer. Mi madre es maestra y tiene corazón de niña. —Entonces tuviste una niñez feliz. —Oh, sí, muy feliz. Aunque eso no la preparó para los reveses de la vida. Por eso tuvo tantas dificultades en su trabajo y en su vida social cuando creció. Era más feliz metida en un charco tratando de encontrar alguna rana que bailando en una fiesta. A ella le gustaba trepar por las rocas y vadear en aguas oscuras que le llegaban a la cintura; esconderse durante horas en las copas de los árboles y llevar una vida menos complicada. —¿Te gustaría llevar un estilo de vida normal y ordenado? —preguntó Chase sobre el borde de su copa. Ella se preguntó de pronto qué clase de esposa buscaría un hombre como Chase


Montana, si es que buscaba una. Él necesitaría una mujer eficiente, con una vida bien organizada y con reglas de conducta. Una mujer que supiera cómo llevar una gran casa y cómo recibir a sus invitados; que siempre estuviera correctamente vestida y hablara sólo después de pensar muy bien sus palabras. Se imaginó la clase de vida que esa mujer llevaría y pensó que sería como estar muerta. Involuntariamente le dio un escalofrío. —Si quisiera una vida más ordenada, estaría sentada en un estudio fotográfico de nueve a cinco y haría retratos familiares todo el día. —¿Y eso no te gustaría? —tomó un trago de su vino. —Odio las fotografías familiares —hizo una mueca—, por supuesto yo no sería buena para eso. —No serían tan buenas como tus fotografías de la naturaleza —reconoció. —Aprendí a hacer fotos familiares en la escuela de fotografía. Hacía que mis víctimas se sentaran muy erectas y que sonrieran, aunque lo que yo deseaba era bailarles el huía o hacer algo escandaloso que los obligara a caer uno encima del otro para sacar una foto divertida y espontánea —rió entre dientes—. Una vez les puse una cara horrible. Primero, se quedaron inmóviles por la sorpresa y luego se rieron.


Entonces fue cuando les tomé la foto. —¿Y qué tal salió? —Fabulosa —rió—. A la familia le encantó y más tarde la vendí a una revista familiar por cien dólares. Nunca me sentí tan rica en mi vida. Estaba en el colegio — tomó un poco de vino—. Vi un retrato de ti y de tu familia en tu estudio — dijo impulsiva. —Demasiado formal, creo —asintió él—. Parece que estamos muertos. —Pero muy guapos —rió. Digitalizado por PNM NºPaginas 35-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Recuerdo cuando nos la hicieron. Yo quería hacer alguna locura pero no se me ocurrió nada —señaló los filetes de pescado—. ¿Y qué harás con ellos ahora? ¿Congelarlos? —Sí —se levantó y sacó unas bolsas de congelar—. Los meteré en el congelador y te enseñaré mis fotografías de México. Lo terrible era que se lo pasaba muy bien con él, con ese hombre que usaba trajes caros, pasaba sus días en una elegante oficina y seguramente nunca


treparía a los árboles. Eso no estaba bien. No deseaba sentirse cautivada por él, sino disgustada. Y sí, él le disgustaba. No era para nada su tipo, lo sabía por experiencia. Los intereses de Chase estaban en el precio de las acciones y en la construcción de grandes hoteles en la selva. Tenía intrigantes ojos verdes, cierto, y contaba interesantes historias, pero eso era todo. A él le gustaban sus fotografías. Ella se daba cuenta por el interés genuino y la admiración que demostraba al mirarlas. Estaba sentado junto a ella en uno de los sofás y estudiaba las fotografías que estaban esparcidas sobre la gran mesa de centro. —Son magníficas. Cal dice que tienes un ojo maravilloso y ya veo lo que quiere decir. —Gracias. Sintió emoción; una felicidad más allá del placer normal que por lo general sentía ante los cumplidos de alguien. De pronto sintió la urgente necesidad de tocar su mano; de sentir su calor y su fuerza; la urgencia de atraerlo más cerca de ella y besarlo. Oh, Dios. Tragó en seco y obligó a sus ojos a apartarse de él y a fijarse en una de las fotos. Él tomó otra fotografía y la examinó más de cerca. —No entiendo cómo alguien puede no tomar en serio tu trabajo. Se refería a Sean. Ella se encogió de hombros. —No gano mucho dinero y para algunas personas eso es lo que cuenta; lo único


que vale. —Es una manera cínica de ver las cosas. —Así es, pero muchos las ven así. —¿Y te molesta? —Era peor al principio, cuando luchaba por mantenerme y apenas lo lograba. Entonces mi confianza era muy frágil, pero ahora no. Mis fotografías son buenas y estoy consiguiendo buenos trabajos. Hice una exposición en la Galería Benedict, en Washington, el pasado otoño —apuntó hacia la pared—. Es esa serie de fotos que están al final de la izquierda —él asintió. —Las vi la otra vez que estuve aquí. Las llamas Hope. —Sí. Vendí la serie a una organización ecologista que la tiene colgada en sus oficinas. Son diez imágenes. Digitalizado por PNM NºPaginas 36-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Le pidió que se quedara a comer con ella el róbalo. Aunque al principio no tenía esa intención, la invitación salió de sus labios por su propia voluntad. Comieron el pescado con arroz mezclado con setas silvestres que ella había recogido el día


anterior, y ensalada. El vino resultó delicioso y se complementó con la comida a la perfección. En cuanto terminó su café, Chase se puso de pie. —Es mejor que me vaya —dijo—, gracias por la deliciosa comida —ella caminó con él hasta la puerta. Él le sonrió y buscó sus ojos—. Me lo he pasado muy bien — aseguró. El corazón de Sky empezó a acelerarse. —Yo también —aseveró. Esperaba que su voz sonara firme. De pronto, él la atrajo hacia sí y con determinación puso su boca sobre la de ella. Digitalizado por PNM NºPaginas 37-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 4 FUE un beso explosivo y Sky no estaba preparada para la impresión. En el momento en que él la rodeó con sus brazos y su fuerte boca tocó la suya, su piel se arreboló con un calor que la rindió y dejó inmóvil. Los labios masculinos eran tibios y sensuales y su lengua, un instrumento mágico de placer que la provocaba. El tiempo se detuvo. Su anterior resistencia hacia él, sus negativas y pensamientos racionales no encajaban con este instante. Era como si llevara mucho tiempo esperando y


respondió a él con alegre abandono. Estaba hipnotizada; en delicioso trance por su toque, por el calor de su boca. . Respondió a su beso con urgencia. No tenía ningún control, ni deseaba tenerlo. —No podrás vivir sin un hombre, ¿lo sabes? —suspiró contra su boca. Sus palabras la volvieron a los límites de la cordura. Su mente racional luchó por salir de esa inconsciencia. Registró el tiempo; el lugar; el beso y el disfrute que éste le produjo y también su propia respuesta. Gimió y con esfuerzo se soltó de su abrazo y apartó su boca de la de él. Chase no la retuvo ni se apartó de ella, sólo dejó de abrazarla. Ella deseaba decirle que se alejara; que no confiaba en él; que no estaba interesada en tener una aventura; que no quería que la besara de nuevo, pero las palabras no salieron de su boca. Chase acarició sus labios con un dedo gentil. —No digas nada. Buenas noches, Sky. Dio media vuelta y se fue. Ella se dejó caer sobre uno de los sofás y metió su rostro entre sus manos. ¿Qué intentaba probar?, ¿que tenía poder sobre ella? Que podía controlarla y ella, ¿se engañaba a sí misma al fingir que no se sentía atraída por él? Era deseo claro y simple. Chase era atractivo, sabía besar. Tenía unos ojos maravillosos y su voz hacía que su corazón tamborileara una danza. Por supuesto que se sentía atraída por él, pero todo eso no era sino algo superficial: deseo. No tenía nada que ver con la verdad. Ella no deseaba una aventura superficial, por muy excitante que resultara.


Al final, el precio sería demasiado alto. Ella, por dentro, siempre sería esa romántica idealista que deseaba algo real: promesas y compromisos; sueños para compartir, cosas que no podría esperar de un hombre como Chase Montana. Entonces, ¿por qué se había enamorado de él? Porque estaba enamorada. Pensaba en él a todas horas, en México cuando andaba por los bosques en busca de material para sus fotografías; por las noches, cuando yacía en su desván y miraba el techo. Había algo extraño en él, algo que no encajaba con su imagen, algo intrigante y perturbador. Sky no esperaba que él supiera limpiar pescado. El pensamiento la hizo sonreír. Chase le había dicho que había aprendido en el mismo lugar en que aprendí a matar pollos y ordeñar vacas. «¿En una granja?», le había preguntado Sky. «Supongo que así puede llamarse», fue su contestación. Su cerebro reprodujo la charla. «Así puede llamarse». Algo en esa frase la intrigaba. Obviamente no se trataba de una granja ordinaria. ¿Entonces qué era? Digitalizado por PNM NºPaginas 38-91


https://www.facebook.com/novelasgratis —Me da miedo —le dijo a su amiga Beth cuando fue a visitarla al día siguiente. —¿Porqué? —No sé —Sky hizo un gesto de impotencia—. Se comporta de una manera... como si me hubiera pescado con un anzuelo y estuviera enrollando el sedal. Estaban merendando y Beth casi se atragantó con el pastel. —Me encanta cómo lo describes —balbuceó—... tan... vivido. —Gracias —contestó Sky secamente, pero una sonrisa se le escapó al ver la cara que ponía su amiga. Después suspiró—. ¡No sé qué hacer! —gimió—. ¡Dime qué puedo hacer! Beth hizo una mueca. —Mejor pregúntale a mi querido Abby. —¿Qué clase de amiga eres? Estoy aquí confusa, agobiada, desesperada, y tú no me das ningún consejo. —De acuerdo, veámoslo de manera racional. Tenemos un hombre de negocios acaudalado y elegante, dueño de una mansión histórica y con mucho atractivo sexual. No te ofendas, Sky, pero podríamos decir que su gusto por las mujeres


probablemente no incluirá fotógrafas de la naturaleza que andan por ahí con los pantalones llenos de barro. Y si a eso agregamos que sospecha que eres autora de misteriosos crímenes, la cosa empeora. Primero se muestra desconfiado y ofensivo y luego encantador y seductor. No sé, no me gusta nada. Sky suspiró. —Temía que lo vieras de esa manera. —¿Es que hay otra manera de verlo? —La esperanza es lo último que se pierde. Lo que me has dicho es muy deprimente. —Toma otra rebanada de pastel —ofreció Beth—. Es una excelente medicina para las preocupaciones. —Sí, el colesterol tapará mis arterias y moriré, así mis problemas se terminarán. —Calla y come —ordenó Beth y le puso enfrente otro trozo de pastel. —¿Qué voy a hacer después de que te vayas? —hizo una mueca—. ¿Con quién hablaré cuando tenga un problema? —Conmigo —dijo Beth—, por teléfono. Pagarás cuentas astronómicas, pero siempre te resultará más barato que una terapia con un psicólogo.


Hablaron sobre la próxima partida de Beth y Kevin a una reserva india en North Dakota, donde Kevin administraría una clínica médica y Beth impartiría clases en la escuela primaria. Todos los amigos les decían que estaban locos por mudarse a ese lugar tan lejano, pero eso no los desanimaba. Cuando Beth se fue, Sky se sentó Digitalizado por PNM NºPaginas 39-91 https://www.facebook.com/novelasgratis ante la mesa de la cocina y empezó con los preparativos para la fiesta de despedida que varios amigos y ella organizaban para Beth y Kevin. Estaba programada para el próximo sábado y Sky iba a prestar su casa para que se llevara a cabo. Buscó una hoja de papel y empezó a hacer la lista de las provisiones. También necesitaría carbón para la parrilla y hielo para las bebidas, además de inspiración divina para su atormentado corazón. Sky observaba la reunión desde la terraza, con satisfacción. Esta se desarrollaba muy bien. La gente estaba por todas partes, dentro y fuera de la casa. Abundaba el rico pollo a la barbacoa, la ensalada, la bebida y la charla. Ella se sentía de excelente humor. Casi siempre estaba sola y le encantaba el tener a sus amigos con ella. Entró para servirse otra copa de vino y entonces se quedó sin aliento. Chase estaba de pie en la sala, con una copa en la mano, hablando con Kevin. El corazón de Sky empezó a latir con rapidez. —¿Qué te pasa? —preguntó Beth, agitando una mano frente a sus ojos.


Sorprendida, Sky negó con la cabeza. —Nada. Beth miró en la dirección en que antes miraba su amiga. —¿Es él verdad? —preguntó—. ¿Lo invitaste? —No. Sintió que no le quedaba otra alternativa y se dirigió a donde él estaba. Chase levantó la vista. Su expresión era indescifrable. —Pasaba por aquí —explicó. Era una absoluta mentira y ambos lo sabían. El granero donde ella vivía estaba muy retirado de la carretera y nadie pasaba por ahí. —Por supuesto. Todo era preferible a hacer una escena. Ella no podía decirle que se fuera delante de todos. Su presencia cambió la atmósfera, por lo menos para Sky. Se volvió y se alejó, pero sintió que la mirada de él la seguía por todas partes, pues siempre que ella miraba en su dirección, se encontraba con los ojos verdes. De nuevo había vuelto a enamorarse del hombre equivocado y lo que era peor, ella no confiaba en los motivos de él. Atolondrada, se movía por la casa, atendiendo a sus amigos automáticamente. Llenaba los platos de comida y sonreía estúpidamente. Había música y risas. Todos se divertían, pero todo parecía suceder a distancia, como si ella no formara parte de ello.


Entonces alguien en la sala lanzó un grito de susto y la conversación y las risas se detuvieron. De pronto todo se volvió muy real para Sky. Todos miraban con horror a Beth cuyos ojos estaban desorbitados y sus manos rodeaban su garganta. Se estaba poniendo azul. Se apresuró a atravesar la habitación, pero no fue suficientemente rápida pues Chase ya arrastraba a Beth fuera de la silla en la que Digitalizado por PNM NºPaginas 40-91 https://www.facebook.com/novelasgratis estaba sentada. La colocó de espaldas a él y rodeó su estómago con sus brazos para luego empujar con sus puños en el pecho de la chica. Algo salió disparado desde su garganta y ella aspiró aire en un tortuoso jadeo. Las lágrimas rodaron por su rostro cuando al fin jadeó para aspirar más aire. Entonces Chase la soltó en los brazos de Kevin. Sky se dejó caer sobre un cojín en el suelo y observó cómo Kevin sostenía a Beth en sus brazos. Él estaba muy pálido. Todo había sucedido y terminado muy rápido. Un minuto de pánico y confusión, una rápida acción y después, nada.


Como si se hubiera dado una señal, la charla y las risas se reanudaron aunque en tono nervioso. Ver la muerte tan de cerca era una experiencia terrible y nadie deseaba alargar el momento. Chase fue el héroe de la noche, el salvador, el expulsor de cacahuetes atorados en la garganta... Todos le preguntaron a Sky quién era ese hombre tan excitante. Horas después, Sky se dio cuenta de que tendría que olvidarse de librarse de Chase Montana, pues éste contaba con el apoyo incondicional de sus amigos, quienes sin duda pensaban que se trataba del hombre ideal para ella. Después de la una, la gente empezó a irse. Sky abrazó a Kevin y luego a Beth. —Que seas muy feliz, Beth —dijo y la abrazó fuerte. —Tú también —murmuró Beth. Tenía lágrimas en los ojos—. Espero que encuentres un hombre que te merezca, Sky. Después se volvió y se apresuró a salir sin mirar atrás. Sky tragó en seco para deshacer el nudo de su garganta y cerró la puerta. La casa estaba de pronto terriblemente silenciosa y ella se sentía abrumada. La ausencia de Beth y Kevin sería como un hoyo en su vida. Los dos conocieron a Josh y estaban vinculados a su pasado, un pasado que cada vez se hacía más borroso. Miró a su alrededor. Como la habían ayudado a limpiar antes de marcharse, ella ya no tenía nada que hacer,


aunque hubiera deseado ponerse a hacer algo para poder mantenerse ocupada y que Chase entendiera su mensaje y se fuera. Chase la observaba. —No debí irrumpir en tu fiesta —empezó, sin embargo su voz no tenía tono de disculpa. —Me alegro de que estuvieras aquí —aseguró. Chase palmeó el asiento junto a él. —Siéntate —pidió. Ella lo hizo y entonces vio un sobre que Beth le había dejado sobre la mesa y lo recogió. No estaba cerrado, tenía dos instantáneas dentro y al verlas el corazón le dio un vuelco. Eran fotografías de Josh y ella tomadas por un aficionado, por Beth, o quizá por Kevin. Una los mostraba a ella y a Josh sentados en un muelle de madera donde pescaban bajo la lluvia. Estaban muy juntos y abrazados y reían como tontos. La otra mostraba a Josh, sentado en el campo y apoyado en un árbol. La cabeza de ella sobre sus rodillas. Estaban dormidos. Se veían jóvenes e inocentes. Miró los retratos con gran nostalgia; con añoranza por algo precioso que había perdido y Digitalizado por PNM


NºPaginas 41-91 https://www.facebook.com/novelasgratis nunca recuperaría. De alguna manera los dos personajes de la fotografía eran ahora unos extraños. Sonrió con tristeza. —¿Sky? —la voz de Chase la asustó. Ya no recordaba que él estaba allí. Él sonrió—. Estabas tan callada, como en trance —ella tragó en seco y negó con la cabeza. Él miró las fotografías en su mano—. Estás muy jovencita. —Tenía diecinueve años. —¿Él era tu novio? —No, mi esposo —notó el brillo de sorpresa en sus ojos. —No lo sabía —él repuso. —No te lo dije. —¿Cómo se llamaba? —Josh. Joshua Milliken. Guardó silencio y miró de nuevo las fotos. —¿Qué sucedió? —preguntó él al fin. —Murió —dijo con voz apagada—. Siete meses después de nuestra boda. Su coche chocó de frente con un Mercedes Benz que conducía un borracho. Sus manos temblaron y las fotografías cayeron a la mesa. Después de todos


esos años, aún le afectaba relatar la horrible verdad. —Lo siento —repuso con suavidad. —Sucedió hace mucho —explicó, como si eso lo hiciera menos trágico—. Al ver esas fotografías me siento vieja. —¿Vieja? —sonrió apenas—. ¿Cuántos años tienes? —Veintisiete. —No eres tan vieja —sonrió. —No —sonrió también. Dio golpecitos a las fotos con un dedo—, pero aquí era mucho más joven. —Y estabas muy enamorada. —Sí —rió de lado—, él fue mi primer novio y nunca quise a nadie más. ¿Puedes creerlo? Tenía dieciséis años cuando lo conocí y en ese momento supe que sería él y punto. —Algunas veces es así de simple —repuso. Sus ojos se encontraron con los de ella. Algo vibró entre los dos y el corazón de Sky se aceleró. Bajó la mirada y negó con la cabeza, como si respondiera a alguna pregunta no formulada.


—Nunca volverá a ser tan simple otra vez —dijo calmadamente. —Cuéntame cómo fue —él la urgió. Digitalizado por PNM NºPaginas 42-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —No es una historia muy excitante —sonrió forzada. —De todas maneras cuéntamelo —él se apoyó contra el sofá, expectante. —Trabajamos juntos en el periódico del Instituto de Segunda Enseñanza y estudiábamos. Josh era un año mayor y estaba en otro curso. Yo tenía dieciséis y él diecisiete. Fuimos inseparables desde el principio —hizo una pausa—. Un año más tarde él dejó la escuela para estudiar periodismo. Mis padres se alegraron de que no estuviéramos juntos tanto tiempo; pensaban que yo era muy joven; esperaban que la distancia acabara con el romance —miró sus manos y sonrió. —Pero no fue así —Chase indicó. —No. El estar separados resultó una agonía insoportable. Todo lo que queríamos era estar juntos, así que cuando yo me gradué, me inscribí en el mismo colegio en que estaba él y estuvimos juntos de nuevo. Nos casamos un día de primavera de ese mismo año, en el bosque. Fue muy romántico. Nos juramos amor y fidelidad por sesenta años. Después regresamos al colegio. Fuimos a vivir a


una buhardilla con el techo inclinado. Hacíamos planes y soñábamos —se mordió el labio—. Todo está tan lejano ahora —dijo al fin—. Es como si hubiera sucedido en otra vida y a otra persona. —¿Y por qué? —Éramos tan jóvenes, teníamos tantos sueños y esperanzas... —las lágrimas de pronto inundaron sus ojos—. Oh, demonio —murmuró—. Lo siento. —No te apures —dijo—. ¿Con qué soñabais? Ella sonrió llorosa al recordar. —Con salvar al mundo —dijo y su voz tenía una nota de humorismo. —¿Y cómo pensabais hacerlo? —le sonrió. —Josh quería ser escritor y yo fotógrafa. Juntos formaríamos un fantástico equipo. Nos aventuraríamos por todos los rincones ocultos del globo, escribiríamos libros de aventuras que capturarían la atención de todos y fascinantes artículos con fotografías para elegantes revistas, que mostraran a todo el mundo qué hermosa es la Tierra y qué importante es cuidarla —mordió su labio. —Ah, el idealismo de los jóvenes —dijo con suavidad, sin tono de burla en su voz—. ¿Y cuáles son ahora tus sueños y esperanzas?


Ella se encogió de hombros. —Todavía espero que mis fotografías le lleven un mensaje a la gente — sonrió de lado—. Pienso que no se puede salvar al mundo, pero espero viajar más y quizá hacer un libro de fotos —miró sus manos—. Sólo que no tengo a nadie con quién compartir estas ilusiones, como antes. Eso fue lo mejor de todo lo pasado: tener a alguien con quien compartirlo —sonrió a través de sus lágrimas—. Me siento como una tonta sentimental —enjugó sus lágrimas—. Hace mucho tiempo que no lloraba por esto. Digitalizado por PNM NºPaginas 43-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Él la abrazó y ella no se resistió. Se sentía muy bien en sus brazos. Después de un rato la soltó, reacio. —Me voy —informó. Su boca se curvó en una triste sonrisa. Ella no quería que él se fuera. Deseaba el confort de su cuerpo tibio; sentir la fuerza de sus brazos al rodearla. Pero no, era una locura. Chase no era el hombre que le convenía. Él rozó con su boca la de ella.


—Nunca renuncies a tus esperanzas. Más tarde estaba acostada en su cama y pensaba qué fácil hubiera sido pedirle que se quedara. Qué fácil decirle sí, si él se lo hubiera pedido, pero él no se lo pidió. Dos días después él la llamó. Nunca había escuchado su voz por teléfono y le sonó imponente y autoritaria. —¿Te gustaría encargarte de un trabajo en el Caribe? —preguntó—. Con todos los gastos pagados, por supuesto. ¿Que si le gustaría ir al Caribe? ¡Le fascinaba el Caribe! ¡Por supuesto que iría! Cerró los ojos y se tragó una exclamación entusiasta. El señor Chase Montana, del Montana Group, le ofrecía un trabajo. Normalmente no era tan suspicaz, pero ahora, dadas las circunstancias, se preguntó qué habría detrás de todo eso. —¿De qué clase de trabajo se trata? —preguntó. Su voz sonó calmada como si llevaran a cabo una conversación común y corriente; como si fuera algo normal que ella tuviera ofertas de esa naturaleza. —Necesitamos fotografías de un lugar: el paisaje, la fauna, etc. Formarán parte de un proyecto de presentación. Se trata de St. Barlow, una pequeña isla que


luego te mostraré en un mapa. —¿Quieres construir ahí un hotel? —no pudo disimular el débil tono de censura en su voz. —No, un hotel no. Posiblemente un centro turístico natural. Sólo vamos a estudiar las posibilidades, eso es todo. Un centro turístico natural. Eso le sonaba mejor. Escuchó el sonido que producía el papel, como si él volviera páginas. —El problema es que tendremos que irnos pronto. —¿Tendremos? —preguntó. —Sí. Yo tengo que hablar con varias personas para elaborar un estudio de viabilidad. ¿Tienes libre el mes que viene? Sí, lo tenía. Pero Rocky iría a casa con su novia y ella no lo veía desde la Navidad. Quizá aún estuviera en la ciudad cuando ella regresara del Caribe, si iba. Pasar cuatro semanas en una pequeña isla con Chase sería un desastre. —Tendré que pensarlo —dijo. Su voz era calmada. Digitalizado por PNM NºPaginas 44-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Por supuesto —respondió como si no supiera que ella rabiaba por ir—.


Déjame darte una idea de lo fascinante que es la isla —continuó. La isla, según Chase, tenía playas idílicas con palmeras, arrecifes de coral plenos de vida marina, una costa rocosa al noroeste y una montaña volcánica cubierta de vegetación. La fauna incluía especies de loros endémicos, así como otras raras especies de pájaros llenos de color; lagartos e iguanas. Su excitación era creciente—. Ahora déjame darte los detalles. Los detalles incluían altos honorarios, además de gastos de viaje y alojamiento, pagados. Sky reprimió un gemido de frustración. ¿Por qué hacía él esto por ella? Resultaba imposible el decirle que no. Chase no deseaba que ella dijera que no, pero, ¿por qué? Si Chase no confiaba en ella, ¿cómo podía ella confiar en él? Respiró profundamente. Era mejor tomarlo con calma. —Tengo curiosidad —dijo en forma casual—. Hay miles de fotógrafos, ¿por qué yo? —Porque yo te quiero a ti —las palabras temblaron en el aire. «Porque él la quería a ella». Ella no dijo nada y el silencio fue desconcertante—. Admiro tu trabajo —continuó—. Sé que eres muy capaz y la compañía hace un excelente negocio al ofrecerte este trabajo.


Sonaba creíble y lógico y ella deseaba pensar que eso era todo, pero no dejaba de tener un extraño presentimiento. Cerró los ojos. —Aprecio tu confianza. —Cuando te hayas decidido —repuso—, avísame. Si no quieres hacer el trabajo tendremos que buscar a otra persona. Apunta mi número de teléfono. —Ya tengo tu número. —No el de mi apartamento. Tomó una pluma y apuntó el número. —No sabía que tuvieras apartamento —dijo sorprendida. —La casa es de la familia y además está muy lejos para ir y venir a diario. Mi madre y su esposo viven allí la mayor parte del tiempo. —Ya veo. —La compañía algunas veces la usa para alojar personas —explicó—. Discúlpame un momento —ella escuchó que él decía algo a otra persona y después regresaba al teléfono—. De acuerdo. Llámame mañana al medio día para comunicarme tu decisión —le dijo adiós y colgó. Sky se levantó y caminó por la sala, aturdida. La curiosidad se mezclaba con su aprensión. Cerró los ojos e imaginó los labios de Chase sobre su boca. Su


corazón se aceleró y Sky gimió, aturdida. Más tarde esa noche, ya metida entre las sábanas, en su desván, miraba el techo. Quería el trabajo, por supuesto; lo necesitaba y no podía darse el lujo de rechazar tan Digitalizado por PNM NºPaginas 45-91 https://www.facebook.com/novelasgratis magnífica oportunidad, además era un trabajo que generaría muchos otros. Bonitas visiones danzaron en su cabeza: aguas azules, flores tropicales, pájaros y mariposas de brillantes colores, palmeras... Quería el trabajo. No, no lo quería. No quería deberle un favor a Chase Montana. Él la atemorizaba con su encanto, con sus ojos verdes y su boca sensual; jugaba con ella y Sky no podía permitir que jugaran con su corazón. Absolutamente no. El no era su tipo. Era demasiado guapo; demasiado seguro de sí mismo; demasiado peligroso. Su empresa destruía los lugares naturales. Era poco escrupuloso trabajar con alguien que destruía la naturaleza y estúpidamente invadía la vida y la cultura de gente indefensa. Lo más terrible de todo era que ella se había enamorado de él. No podía evitar la necesidad y ansiedad que sentía cuando la besaba; no, a pesar de que no confiaba en él. Refugió su cabeza en la almohada y gimió. El amor nunca


volvería a ser tan simple como cuando amaba a Josh, y sus sueños nunca volverían a ser tan hermosos. —Oh, Josh —murmuró en el silencio—. ¿Por qué tuviste que morir? A pesar de sus palabras el rostro de Josh no llegó a su mente, sino que fue el de Chase el que apareció. Tres minutos antes de las doce del día siguiente, fortificada con tres tazas de café fuerte, marcó el número de la oficina de Chase con mano temblorosa. Era un manojo de nervios. La secretaria la atendió sin hacer preguntas y un momento más tarde escuchó la voz profunda de Chase. —He decidido aceptar el trabajo del que hablamos ayer. Se sintió como si acabara de lanzarse a un abismo. Sentía pánico. Estaba aterrorizada. Digitalizado por PNM NºPaginas 46-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 5 —EXCELENTE —repuso Chase con voz calmada—. Hablemos del plan de trabajo. Hablaron de trabajo. Desafortunadamente, un problema en uno de sus


hoteles de oriente, según le informó, lo obligaba a hacer un rápido viaje a Tailandia. Como si fuera a Nueva York o a Chicago. Chase dijo que él salía esa noche para Tailandia y que ella tendría que irse sola a la isla. Suspiró con alivio, muy bajito para que él no pudiera escucharla. Cuanto menos lo viera, mejor. Sus nervios necesitaban descanso. —No hay problema —dijo tranquila. —No sé cuándo podré llegar, probablemente el próximo viernes o el sábado. Su voz era estrictamente profesional. Era difícil creer que se trataba del mismo hombre que la había abrazado y besado hacía unos días... Sky cerró los ojos y se concentró en lo que él decía. —Tengo que darte algunos papeles: el contrato, los billetes, el mapa y un cheque por tu adelanto. También las llaves del coche. No necesitarás llave para la casa. —¿Qué casa? ¿Qué coche? —Mi casa en la isla y mi coche. Necesitarás alojarte en algún lugar y también transporte. —Sí, por supuesto. —La señora Drakes es quien cuida el lugar cuando nadie está allí —continuó


—. Ella te atenderá, cocinará y limpiará la casa y hará todo lo que tú necesites. Ella nunca había tenido a nadie que le cocinara ni le limpiara la casa, pero probablemente se acostumbraría a ello. —Me parece bien. —Ahora, tengo que pedirte un favor. Saldré en avión esta noche, pero tengo que regresar a casa a recoger unas cosas. Estaré allí a las cuatro de la tarde; llevaré conmigo tus papeles. ¿Podrías verme allí a esa hora? Discutiremos lo del trabajo un poco más y hablaremos sobre cualquier duda que puedes tener. También te daré las llaves del coche. ¿Meterse en la guarida del tigre? Sky cerró los ojos y sintió que la invadía un sentimiento de fatalismo. —Seguro, ¿por qué no? —respondió. La mujer que abrió la gran puerta de entrada de la casa de la plantación era pequeña y delgada, con delicadas curvas femeninas muy bien distribuidas. Sus ojos eran color café muy oscuro y su cabello negro, lacio y brillante. Tenía acento extranjero aunque hablaba bien el inglés. Usaba pantalones negros y una blusa sencilla de seda en color amatista. Era asombrosamente bien parecida. Digitalizado por PNM


NºPaginas 47-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Hola —dijo y sonrió. —Hola. Estoy aquí para ver a Chase —informó Sky y deseó ir vestida con ropa más elegante que sus pantalones cortos vaqueros y su blusa rosa—. Él me pidió que viniera a recoger algunos papeles —había unas cuantas maletas en el suelo. —Oh, por favor, entra. Él no está pero llegará de un momento a otro. Sky entró. —Soy Sky Malone —extendió su mano. —Michelle Harding —señaló con la mano el montón de finas maletas sobre el suelo—. Acabo de llegar a casa. Perdona el desorden. La señora Lumpkins prepara en este momento el té, ¿te gustaría tomar una taza mientras esperas? —Sí, gracias. Siguió a Michelle dentro de la sala, que estaba decorada con buen gusto y elegancia y resultaba acogedora a pesar de los imponentes muebles antiguos. —Por favor toma asiento —Michelle señaló el sofá—. Le diré a la señora Lumpkins que estás aquí. Sólo tardaré un momento. «Acabo de llegar a casa», había dicho, entonces ella vivía allí. Según parecía,


Michelle era la dueña de la hermosa habitación y el guardarropa lleno de bellas prendas. ¡Su hermana! ¡Cómo no!, pensó. En el retrato familiar del estudio no había ninguna chica, ni los padres tenían rasgos asiáticos. Y Michelle hablaba con claro acento extranjero. Seguramente no había crecido con Chase. Tomó una revista que estaba sobre la mesa. Tenía el logotipo del Montana Group y era una publicación interna para los inversionistas de la compañía. Las fotografías mostraban lujosos hoteles y campos completos en los que se impartían cursos de golf y tenis; también piscinas olímpicas. La hojeó sin encontrar en ella nada interesante, hasta que sus ojos se encontraron con el nombre de Ecuador. Un pequeño párrafo informaba al lector que el proyecto del Ecuador estaba detenido, pues había objeciones sobre el tamaño del hotel y el gobierno ecuatoriano estaba reconsiderando la situación. Rió para sí misma y sintió una satisfacción interior. Una mujer entró a la habitación con una bandeja con el té, seguida por Chase, quien parecía que acababa de llegar. El corazón le dio un vuelco cuando vio su alta figura. Estaba muy atractivo con su impecable traje; un hombre de mundo. La sospecha asomó. ¿Qué querría ese hombre de ella? —Hola —fue todo lo que ella pudo decir.


—Siento no haber llegado puntual —repuso él y se sentó en el sofá junto a ella—. Aprecio que hayas venido. Deseaba verte antes de tu partida. —No hay problema. Chase abrió su cartapacio y sacó algunos papeles. —Aquí tienes: contrato, billetes, domicilio, etc. —ella tomó el contrato y empezó a leerlo cuidadosamente. Era normal, no había razón para no firmarlo. ¿Por qué titubeaba entonces?—. ¿Todo en orden? —preguntó Chase. Digitalizado por PNM NºPaginas 48-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Sí. —¿Qué pasa entonces? —él percibía su inquietud—. Dime. —Ojalá lo supiera —contestó—. Ojalá supiera por qué estás tan interesado en que yo haga este trabajo. ¿Tiene algo que ver con esa demanda, no? Fue la palabra mágica. El rostro de él se puso tenso y sus ojos se volvieron inexpresivos. —Nadie te ha obligado a aceptar —dijo imparcial. No, y aparentemente sólo se trataba de un negocio. Nada raro ni turbio. Todo


estaba en regla. El contrato no tenía nada sospechoso. —Me has hecho creer que estás interesado en mí y que quizás me quieres en la isla por razones... más personales, pero yo no me trago eso. No soy una estúpida — tomó una pluma y firmó. Luego le dio el contrato firmado y lo miró a los ojos —. Así que ya sabes que yo sé. Él levantó una ceja. —¿Y eso qué quiere decir? —Quiere decir que no juegues conmigo o te arrepentirás. Le hacía la misma advertencia que él le había hecho una vez. Su voz sonaba con tanta determinación, tan controlada como si ella tuviera alguna defensa en contra de él. Los ojos de Chase brillaron, pero antes de que dijera algo, Michelle entró a la habitación. —Ah, ya estás aquí —dijo a Chase y sonrió—. ¡Me apetece mucho tomar una taza de té! —comentó y señaló el servicio—. Tengo la garganta seca. —¿Ya conoces a mi hermana? —preguntó Chase a Sky y torció la boca. —Ya nos hemos presentado —dijo Michelle y se sentó elegantemente en una silla. Miró a Sky, luego a Chase y finalmente a la primera. Rió—. ¿No te lo ha dicho, verdad? —¿No me ha dicho qué? —Que no somos realmente hermanos. Mi padre es británico y mi madre era


china, de Hong Kong. Ella murió cuando yo era pequeña. Mi padre se casó con la madre de Chase hace tres meses. El me ha aceptado como a una hermana, lo cual es muy bonito, pero confunde a la gente. Hacía tres meses, Sky hizo un rápido cálculo. Poco antes de que ella conociera a Chase en la fiesta. Michelle miró a Chase y después a Sky. —Le encanta confundir a la gente. Yo creo que es una rareza resultado de su adolescencia poco común —le sonrió a Sky—. Seguro que no te ha hablado de ello tampoco. Chase miró de forma significativa su reloj. —¿Qué pasa con esa taza de té? —preguntó—. Tengo que llegar a tiempo para tomar el avión. Digitalizado por PNM NºPaginas 49-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Y le gusta fingir que no oye cuando no quiere hacerlo —Michelle rió. —Habíame de tu adolescencia poco común —dijo Sky y sonrió alegre a Chase. —Quizás en otra ocasión —dijo.


—Entonces le diré a Michelle que me lo cuente —repuso. —No creo que lo haga —la cara de Chase mostraba calma pero su voz tenía una nota de advertencia—. ¿Tomaré ese té o no? Michelle sirvió el té. Le dio a Sky una taza. Sus ojos oscuros tenían un brillo de humorismo que no se le escapó a la chica. Los misterios de la juventud de Chase no le serían revelados. Él no deseaba que se tocara el tema. Había demasiadas incógnitas como para que ella se sintiera cómoda. Sky se preguntó si él querría escuchar algo sobre el tema del hotel de Ecuador. Valía la pena intentarlo. Sintió un repentino y delicioso impulso de provocarlo. Dio unos golpecitos con el dedo a la revista junto a ella, sobre el sofá y dijo: —Según esta revista, parece que tienes problemas con el proyecto del hotel en Ecuador. —Sí —asintió. No parecía muy interesado. —¿Estás muy disgustado? —preguntó Sky. —No. Ya me lo imaginaba. Su calmada réplica la dejó sorprendida. No era lo que ella esperaba. —¿Entonces por qué seguiste con el proyecto? —Porque mi obstinado hermanito necesitaba una lección. Él no escucharía razones y decidí que la única manera de que entendiera sería dejarlo que


continuara con el proyecto para que tuviera su experiencia y aprendiera su lección. Sky le puso azúcar a su té y frunció el ceño. —Hay algo que no entiendo. En la fiesta tú querías saber lo que yo opinaba del proyecto y cuando te lo dije me pediste que guardara esa opinión para mí misma, ¿por qué? —Por tu propio bien. Todos en ese salón estaban interesados en el gran hotel y las grandes ganancias. No hubieran apreciado tu interés por la cuestión ambiental — bebió su té. —¡No creo que la cuestión ambiental te interese a ti tampoco! —Oh, sí que me interesa, pero mis convicciones personales no eran relevantes en esa reunión en particular —él colocó su taza sobre la mesa—. Ahora creo que debemos ir a lo nuestro —sacó un mapa de su cartapacio. —Entonces será mejor que os deje solos —afirmó Michelle y salió de la sala. Chase le habló sobre las posibilidades de la isla. Su dedo se movía sobre el mapa y Sky tomaba notas. Digitalizado por PNM


NºPaginas 50-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Cuando tomes tus fotografías —la instruyó—, quiero que te concentres en la clase de cosas que atraerían a los amantes de la naturaleza y del deporte. Ella escuchó, escribió y bebió dos tazas más de té, mientras imágenes maravillosas danzaban en su cabeza. Durante todo el tiempo fue muy consciente de su cercanía y del sonido de su voz. Más tarde, él la acompañó hasta la puerta. Estaba excitada y Chase miró su rostro; su boca se curvó en una sonrisa. —Va a gustarte —aseguró. —¡Oh, sé que así será! Le resultó imposible decirlo con voz calmada. Estaba simplemente excitada. Quería que él abriera la puerta ya, pero él la miraba con sus profundos ojos verdes llenos de luz que hacían que su sangre se apresurara por sus venas. De pronto, le acarició la cara. —Ojalá pudiera estar esta misma noche contigo en la isla. Hay un lugar muy especial en la playa, aislado y muy... romántico. Te besaría... así —tomó su rostro entre sus manos y la besó, con un beso suave y sensual que hizo que cada una de sus células se estremeciera—. Y entonces te tendría muy cerca de mí. Su suave voz tenía una cualidad hipnotizante y ella se dio por vencida cuando él la presionó en sus brazos como si nunca fuera a soltarla. Todos sus


sentidos respondieron ante su fuerza. —Y entonces —continuó Chase—, te haría el amor apasionadamente, bajo las estrellas. ¡Magia, locura! Sky se separó de él y dio un paso atrás con piernas temblorosas. Lo último que ella quería era que él se diera cuenta de cuánto la afectaba con esa voz seductora y esas imágenes eróticas. —No dudo que seas muy bueno seduciendo mujeres, pero no tengo la intención de permitirte que me seduzcas a mí. —Quizás no seas capaz de resistirte —dijo con suavidad. Ella apretó sus manos una contra otra. —Quizás soy más fuerte y tengo más determinación de la que tú crees. —¿De veras? —lanzó una risita ronca—. Bueno, en tal caso leeré el Wall Street Journal —abrió la puerta con un ademán—. Y ahora discúlpame, pero tengo que alcanzar mi avión —sus ojos no se apartaron de su cara—. Adiós, Sky. Nos veremos pronto. Era una promesa. Se subió a su coche e inclinó la cabeza sobre el volante. Respiró profundamente. Condujo a casa automáticamente, viendo sus ojos y


escuchando su voz hipnótica. . y preguntándose cómo sería hacer el amor con él bajo las estrellas. Volar en esa pequeña avioneta era una aventura emocionante. Era como volar en un coche. Sky compartía el frágil y endeble artefacto con un biólogo, un experto Digitalizado por PNM NºPaginas 51-91 https://www.facebook.com/novelasgratis en reptiles y anfibios que hacía un estudio sobre las especies raras y endémicas de lagartos en las pequeñas islas del Caribe. Era de Florida y su nombre era Paul Santelli. Tenía el cabello oscuro, los ojos azules y profundos y su risa era contagiosa. Como Sky estaba interesada también en los lagartos, por sus cualidades fotogénicas, se enfrascaron en una animada discusión referente a salamanquesas, iguanas y caimanes durante el vuelo. Paul no podía creer en su suerte de viajar con una fotógrafa profesional de la naturaleza y la invitó a que unieran sus fuerzas por la ciencia y fueran juntos en persecución de reptiles un día, proposición que Sky aceptó de muy buena gana. La isla apareció de pronto. La vegetación cubría las montañas y las palmeras bordeaban las playas rodeadas por plácidas aguas bañadas por el sol. Era más hermosa que cualquier fotografía que ella hubiera visto y sintió que su excitación crecía. Quince minutos más tarde estaban fuera del avión; pasaban por la aduana y


por el control de pasaportes para luego subir al Mum’s Taxi, el único de la isla. La pequeña capital de Port Royal era una alegre y destartalada colección de edificios de suaves colores y varios estilos coloniales. Se detuvieron frente a un edificio color azul, el Sugar Bay Hotel, donde Paul se bajó. Él le ofreció una amplia sonrisa y le dijo que la llamaría. Ya fuera de la ciudad, Sky pudo ver pintorescas caletas, palmeras de cocos y pequeñas villas con casas en tonos pastel: turquesa, rosa y violeta. Exactamente al final de la villa pesquera de Ginger Bay, el conductor dejó la carretera para tomar un camino sin pavimentar, donde el coche se sacudió y vibró hasta llegar a un corto sendero que conducía a una cabaña rústica construida en la ladera y rodeada por exuberante follaje. Sky miró el modesto lugar y frunció el ceño. —No creo que sea aquí —dijo desconcertada y mostró el papel con la dirección al conductor, para que lo viera. —Oh, sí, este es el lugar, señora —rió—. No se preocupe. Ella bajó del coche y subió por el corto sendero hasta llegar a la cabaña con techo de paja. La terraza era una extensión de la cabaña, al aire libre, sin pared ni puerta. Estaba simplemente abierta. Cualquiera podría entrar y llevarse los muebles.. los cuales según vio, eran muy toscos. El sofá y las sillas estaban cubiertos con gruesos cojines elaborados con brillantes telas de la isla. Se quedó en la terraza y miró todo con aprensión. ¿Se suponía que debía entrar? Bueno, ¿no tenía otra


elección? Entró. No había nadie. ¿Qué pasaría si el conductor estaba equivocado y esa no era la casa de Chase? Sería muy embarazoso instalarse allí y que el propietario o propietarios de la casa la encontraran. Rió para sí misma. Se imaginaba la escena. De pronto, sus ojos tropezaron con una revista en la mesa de centro con el ya familiar logotipo del Montana Group. De acuerdo, esa era la casa de Chase. Se volvió y se dio cuenta de que el conductor estaba descargando su equipaje. —Tenía razón, este es el lugar —le dijo y el hombre movió la cabeza. —Se lo dije, ¿por qué no creía a este viejo sabio? Digitalizado por PNM NºPaginas 52-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Porque soy tonta y joven —Sky rió. Le pagó y agregó una generosa propia que él tomó con una sonrisa. Entró y miró a su alrededor el acogedor interior. No tenía otro techo que el natural de paja. Un gran librero lleno de libros y revistas ocupaba una de las paredes y sencillas pinturas, que describían alegres paisajes de la isla, decoraban las otras. Era un lugar maravilloso. La brisa de afuera soplaba a través de la casa. El murmullo de las palmeras se escuchaba por todas partes y desde la terraza era visible una


amplia extensión de mar. El ambiente era de romance e intimidad; era un lugar especial; un refugio privado. Era la cabaña de Chase. Se mordió el labio y cerró los ojos. Chase no sólo la había convencido de que fuera a la isla, sino que la había llevado directamente hasta su nido de amor. Exploró el resto de la cabaña. Tenía dos dormitorios y un baño. La cocina era pequeña pero contaba con el equipo necesario que incluía un refrigerador con pollo fresco y ensalada de fruta. Aparentemente la señora Drakes ya tenía noticias de su llegada. No tuvo que ir muy lejos para encontrar fauna. Las lagartijas corrían por el techo de paja. Una amarilla plátano andaba sobre la mesa de la terraza en busca de alimento y los colibríes revoloteaban sobre la buganvilla que enmarcaba la terraza. Los siguientes días exploró la isla en el pequeño Mini. Era un mundo lleno de belleza y sorpresas: árboles del pan y de jengibre, éstos últimos con sus flores amarillas en forma de trompeta; lagartijas verdes y pájaros con azules y brillantes plumajes, nubes de mariposas color morado. Fotografió pescadores que arrastraban sus redes fuera del agua, mujeres que descascarillaban nuez moscada, campesinos que cortaban enormes pencas de plátano y niños que jugaban. Se sentía ebria de excitación por estar en una isla que era el paraíso. —No entiendo —dijo la señora Drakes y miró perpleja el montón de ropa


sucia a sus pies—. ¿Qué es lo que hace todo el tiempo?, ¿a dónde va? —A todas partes. La señora Drakes movió la cabeza. La ropa de Sky estaba manchada de barro y una de sus blusas tenía una manga desgarrada. —No creo que las chicas deban llevar la ropa así —dijo con voz de madre, al fin y al cabo tenía tres hijas y trataba a Sky como si fuera una de ellas—. El señor Montana deja su ropa así —continuó—. Incluso peor, pero él es un hombre, un loco salvaje, no una muchacha tan bonita... —le lanzó a Sky una significativa mirada. —Soy fotógrafa de la naturaleza —explicó—. Me tumbo o me siento en el suelo, trepo por las rocas y a los árboles; me ensucio. La señora Drakes continuó moviendo la cabeza. —Mírese. ¿Cómo se ha hecho ese moretón en la pierna? —Me caí —dijo Sky—. Resbalé. —¿En dónde? Digitalizado por PNM NºPaginas 53-91


https://www.facebook.com/novelasgratis —En Rocks —Rocks era la rocosa costa noreste, por el lado del Océano Atlántico de la isla. —¡La gente se mata allí! ¡El año pasado un inglés loco se cayó y se rompió el cuello! —Yo soy muy resistente. —¿El señor Montana sabe que usted trepa a los árboles y a las rocas? — preguntó recelosa. No, no lo sabía. De hecho le había advertido que no lo hiciera. —Él me pega para que yo tome fotografías de la isla, señora Drakes. Usted no tiene por qué preocuparse. Es mi trabajo. Soy una profesional —señaló el montón de ropa sucia—. Y no se preocupe por la ropa. Está vieja y no importa si las manchas no se quitan. —¡Por supuesto que se quitarán! Sólo digo que está mal que ande trepando a todas partes. —No se preocupe —le aseguró—. Soy salvaje y loca como el señor Montana. Sus propias palabras hicieron eco en su cabeza. Frunció el ceño. ¿Salvaje y loca como Chase? ¿El Chase que ella conocía era salvaje y loco? Según parecía la señora


Drakes tenía esa opinión. —¿Qué hace el señor Montana cuando está aquí? —preguntó. —Escala las rocas —contestó la señora Drakes con desaprobación—, ¡y acampa en la selva! ¡Es peligroso! —¿Por qué es peligroso? —Hay víboras e insectos —hizo una pausa—, y espíritus —agregó en un murmullo. Para Sky las víboras e insectos no eran nada nuevo. Los espíritus sí lo eran. —¿Qué clase de espíritus? Pero la señora Drakes estaba de pronto muy ocupada con la ropa sucia y no hizo caso a la pregunta. Salvaje y loco. Iba pensando en él mientras se dirigía entre la vegetación de la montaña, a la ya tenue luz de la tarde, al sitio para acampar que había descubierto esa mañana y que era un maravilloso claro al lado de un río espumante que rodaba sobre peñas y rocas. Ella creía que Chase sería más afecto al tenis, al golf y a pasear en yate, pero la señora Drakes decía que era salvaje y loco. Frunció el ceño. Nada tenía sentido. Chase la confundía. Era como si la hubiera hechizado y no le gustaba nada esa


sensación. Los dos últimos días, Paul y ella habían ido en busca de lagartos y ella había tomado fantásticas fotografías. Gracias a la ayuda y experiencia de Paul. El entusiasmo de su amigo por las criaturas era contagioso y Sky terminó sabiendo más Digitalizado por PNM NºPaginas 54-91 https://www.facebook.com/novelasgratis de lo que deseaba sobre lagartos. Lo que ella quería era fotografiar un loro, pero hasta el momento no había visto ninguno. Al acercarse al lugar donde iba a acampar percibió olor a humo y cuando alcanzó a ver de lo que se trataba su corazón latió rápidamente. Chase estaba de pie junto a la fogata que alimentaba con pequeñas ramas secas de árbol. No vestía como el hombre de negocios que ella recordaba, sino que usaba pantalones cortos, una camiseta y zapatillas deportivas. Alto, fuerte y musculoso, emanaba una gran virilidad. Otra mochila estaba junto a la de ella y una tienda de campaña estaba atada a la primera. Su corazón latió con fuerza. De pronto, fue consciente de cuánto la afectaba verlo, qué frágil era su estado emocional y qué pocas sus defensas. El alzó la vista cuando escuchó sus pasos y sus miradas se encontraron. Sky percibió el brillo de sus ojos y la dura línea de su mandíbula. A pesar del calor tropical sintió que se helaba.


Digitalizado por PNM NºPaginas 55-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 6 —AHORA iba a buscarte —dijo Chase sin saludar—. ¿No te dije que no te internaras en la selva tú sola? Sky se mordió el labio y no dijo nada. Chase partió una rama seca en dos y arrojó los pedazos al fuego. —¡Te dije que no te internaras en la selva tú sola! —repitió. Ella se encogió de hombros y fingió una serenidad que estaba muy lejos de sentir. —¿Sí? No lo recuerdo. —Lo recuerdas muy bien. Y también te dije que no treparas en Rocks, ¡y según dice la señora Drakes, lo has hecho! Eso ya era demasiado. Él no era su cuidador ni ella su prisionera. Lo miró molesta. —Hago lo que me parece mejor y sé muy bien lo que hago. Tú me encomendaste una tarea y tienes que dejarme hacerla a mi manera. No podría llevarla a cabo si no voy a donde se supone que debo ir, ¿no crees? —¿Y no podías esperar unos días para que yo te llevara?


—¿Tú, llevarme a mí? Dijiste que ibas a estar muy ocupado. Además, yo no esperaba que mi trabajo lo hicieras tú. Él se ruborizó. —Sé dónde están los puntos estratégicos y pensaba ir contigo a la selva y a Rocks. Es peligroso que vayas sola. —Aprecio tu interés, pero no soy tonta; no me arriesgo estúpidamente y además no puedo trabajar con gente cerca de mí. Necesito paz y calma mientras trabajo, si no, no puedo concentrarme. —Tendrás toda la paz que desees —dijo con dura expresión. —No si te llevo pegado a mí —cortó—. Me irritas. —No lo creo. El corazón de Sky latió de prisa. Él sabía demasiado; entendía lo que ni siquiera ella estaba dispuesta a admitir. —¡Quiero que me dejes sola! ¡Y ya puedes empezar a recoger tu mochila e irte de aquí ahora mismo! —No me iré —dijo con determinación y fría sonrisa. —Bueno, entonces lo haré yo. —Oh. no, no lo harás. Ya casi es de noche.


—¡Ya verás si lo hago! Digitalizado por PNM NºPaginas 56-91 https://www.facebook.com/novelasgratis No sabía qué le pasaba. Era peligroso andar por la selva de noche, pero la locura se había apoderado de ella. Se inclinó y de un tirón sacó de la tierra uno de los extremos de su tienda de campaña. Chase la agarró por la muñeca. —¡Detente! ¡No seas tonta! —¿Me detendrás en contra de mi voluntad? —Sólo si es necesario. —¿Y cómo te propones hacerlo? Algo brilló en los ojos verdes. Se encogió de hombros. —Podría atarte. —¿Eres un bruto? ¡Qué civilizado! —tiró de la muñeca para soltarse, pero no le sirvió de nada. Se llenó de furia por dentro—. Te odio —murmuró fieramente. —Oh, no. No me odias —dijo con calma y soltó su muñeca—. Creo, Sky, que tú sientes algo por mí que no quieres admitir. Me quieres y luchas contra el sentimiento. —¡No te quiero! —gritó y dos pájaros que estaban en una rama cercana volaron


con temor. Algo la hería por dentro—. ¡No me gusta quién eres ni lo que haces! Temblaba y en algún rincón recóndito de su mente comprendió que él sabía que estaba mintiendo. —Bueno, al menos es un principio —dijo Chase fríamente—. Debo admitir que no recuerdo que nadie me haya dicho eso en mi cara —hizo una pausa mientras la estudiaba—. Sólo dime —preguntó con fingida voz casual—. ¿Quién soy y qué es eso que hago que te molesta tanto? —¡Eres un arrogante! ¡Manipulas a la gente! ¡Piensas que puedes tener todo lo que deseas! ¡Acabas con la selva! ¡Y todo por dinero, por obtener ganancias! —No he acabado de una sola pulgada de selva en ningún lugar. Deberías informarte primero, antes de hacer acusaciones. —¡Entonces piensas hacerlo! ¡O por lo menos j tu compañía lo hace! ¿Cómo llamarías a ese hotel en Ecuador? —Ese hotel nunca se construirá —dijo con frialdad—. Ya te lo dije. —¿Y tus otros hoteles? —Están localizados en la Riviera francesa; en la Costa Brava, en España; en Hong Kong; en Singapur; en Río de Janeiro; Nueva York, California y


lugares por el estilo —hizo una pausa—. Y esos no son exactamente lugares vírgenes de turistas, ¿no? No exactamente. A Sky no le gustaba sentirse como una estúpida. Había hecho acusaciones y suposiciones sin estar informada. Era humillante. —No —se sintió inundada de culpa. Miró la fogata y se odió por haber perdido el control. Reunió lo que le quedaba de dignidad y lo miró a los ojos—. Lo siento. He hablado demasiado. Estaba fuera de mí. Digitalizado por PNM NºPaginas 57-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Olvídalo. Se alejó y recogió una rama seca para echarla a la fogata. Sky abrió su mochila y sacó sus artículos de tocador, una toalla y ropa limpia. Fue a la orilla del río y se quitó la ropa para tomar un baño. El agua estaba muy fría y eso la reanimó. Tenía miedo de Chase; de sí misma; de sus propios sentimientos; de la manera primitiva en que respondía a él. Tiritaba de frío cuando salió del agua. Se secó y vistió con rapidez con


pantalones de algodón holgados y una camiseta larga. Tenía que mantener su cabeza fresca, lo cual no era ningún problema en ese momento porque toda ella estaba más que fresca. Se estremeció y regresó al fuego. Respiró profundamente cuando vio a Chase. El ya había colocado su tienda de campaña pequeña no lejos de la de ella y había puesto una olla ennegrecida sobre el fuego. Estaba sentado en el suelo, bebiendo algo en una taza verde esmaltada. —¿Quieres venir? —le preguntó y levantó la botella. Su voz era tranquila. Olvidemos lo que sucedió, decía su actitud. La tormenta había acabado. Ella siguió su ejemplo. —Sí, por favor —respondió Sky y se dispuso a prepararse la cena. —Yo me haré cargo de la cena —dijo Chase—. Eso si te gusta la comida de la señora Drakes. Arroz y cabrito al curry. Le quedaba un poco en el congelador. —Claro que me gusta, gracias. Su comida es exquisita. En realidad era mucho mejor que el pollo congelado que llevaba en un pequeño paquete en su mochila. Se sentó y apoyó la espalda en el tronco de un árbol. Sentía alivio al descansar los pies. Tomó un poco de vino y observó un pajarillo azul y


blanco que estaba sobre una rama cercana. —¿Cómo te ha ido hoy? —preguntó él. —Muy bien. Este lugar es maravilloso. Las palabras parecían un río que los conducía a una charla normal. Ella se sentía pequeña, estúpida y arrepentida de sus acusaciones. —¿Viste algún loro? —No. —No son fáciles de encontrar —se levantó y tomó su toalla y alguna ropa de su mochila—. Por favor, mueve el cabrito una o dos veces. Cuando regresó comieron el rico y bien sazonado manjar. El cabrito era una comida común en la isla, según la señora Drakes. Eso la hizo recordar algo que Chase le había contado hacía unas semanas. —Una vez me dijiste que habías aprendido a matar pollos y a ordeñar vacas en una especie de granja. ¿Qué clase de granja era ésa? —Era un campo de supervivencia —rió de lado con ironía. —¿Un campo de supervivencia? Digitalizado por PNM NºPaginas 58-91 https://www.facebook.com/novelasgratis


—Sí, o para ser más exactos, un correccional juvenil —metió en su boca otra cucharada de arroz y curry. La sorpresa fue tan grande para Sky que por un momento no pudo digerir el significado. —¿Una correccional juvenil? —repitió—. ¿Qué hacías allí? —«Corregirme» —dijo secamente. Ella lo miró confundida. La cuchara resbaló de sus dedos y cayó al suelo. —¿Estás diciendo que eras un... un... —la idea era tan absurda que tenía dificultad para expresarse—. . delincuente juvenil? La frase delincuente juvenil le traía imágenes de adolescentes que asaltaban a dependientes de gasolineras, que vendían drogas a sus amigos y que asaltaban viejecitas. La verdad, le resultaba difícil imaginarse a Chase asaltando abuelitas. —Estaba en camino de convertirme en uno —sonrió de lado—. Mi querido padre me metió al reformatorio, para evitar que terminara en la cárcel. En su opinión yo me encaminaba allí a grandes pasos y él tomó cartas en el asunto antes de que la policía creyera necesario hacerse cargo de mí. A mi padre le gustaba ser firme y controlar los asuntos de la familia. —Me doy cuenta —Sky no estaba segura de entenderlo. —Fue lo mejor que pudo sucederme —continuó Chase—. Me metieron en


cintura. —¿Qué hiciste que fuera tan terrible? —No podían controlarme. No iba a dormir a casa y no quería que nadie me dijera cómo vivir mi vida. Un día tomé el coche de mi madre, y ni siquiera tenía carnet de conducir; le birlé una tarjeta de crédito y salí para Virginia Beach a pasar una semana con un montón de compañeros del colegio. Bebí y fumé y choqué con el coche contra un poste de alumbrado en un estacionamiento. Ella lo miró fijamente. —¿Qué te pasaba? —Llevaba una vida demasiado fácil. No tenía incentivos ni objetivos y sí montones de dinero; estaba aburrido y buscaba estímulos en los lugares menos adecuados. —¿Y ahora ya no estás aburrido? —No lo he estado desde que me enseñaron a pescar, a cazar y a cocinar mi propia comida. En aquel centro tenían unas técnicas muy innovadoras, y funcionaron conmigo. —Y mírate ahora: un magnate hotelero; tu padre se sentiría orgulloso de ti. Él puso su plato vacío sobre el suelo y Sky limpió su cuchara con una servilleta.


—Supongo que a esto se refería Michelle cuando habló sobre tus años de adolescencia. Digitalizado por PNM NºPaginas 59-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Sí. —¿Cuánto tiempo estuviste allí? ¿Cuándo saliste? —Estuve allí dos años. Salí a los diecisiete y fui aceptado en Harvard. —¿Harvard? —No era estúpido —dijo secamente—. Sólo salvaje y loco. Esas mismas fueron las palabras de la señora Drakes. Sky miró el fuego. Se sentía como arrojada a un torbellino de imágenes, palabras e ideas y de pronto nada tenía sentido. Ni quién era Chase, ni sus propias opiniones sobre él.. nada. Él le sirvió más vino y sonrió. —Pareces confundida —comentó—. Toma más vino. Ella no estaba segura de que fuera más vino lo que necesitaba, pero aceptó en silencio y bebió lentamente. Terminó su comida y trató de comprender todo lo que había influido en el carácter de Chase. La oscuridad fue haciéndose más intensa; recogió los platos y fue a lavarlos al río. Él estaba preparando café cuando regresó.


Aún era temprano, pero parecía como si la noche profunda los rodeara. El fuerte grito de las cigarras y otros insectos vibraba en el aire. —¿Qué clase de centro turístico natural piensas construir aquí? —preguntó cuando él le daba su taza de café. Chase pensaba que el Montana Group tenía que expandir sus actividades a un tipo diferente de turismo. Deseaba establecer pequeños y exclusivos centros turísticos naturales en los lugares más remotos y excitantes del mundo; lugares que atraerían a los acaudalados aventureros, cansados de las cosas rutinarias. Ellos pagarían un precio muy alto por ver y experimentar lo real y lo natural, no por el lujo. —Los gobiernos locales están cada vez más conscientes de que sus lugares naturales necesitan ser administrados con cuidado y. . —Lo sé —interrumpió Sky—, lo que ellos necesitan es dinero para protegerlos de los cazadores y pescadores furtivos; de las compañías madereras y de los que provocan incendios.. así como de las masas de turistas destructores. La masa de turismo tiende a cambiar o destruir lo que viene a admirar, lo cual resulta una pérdida para todos.


—De acuerdo. Chase colocó otro leño en el fuego. St Barlow, por su tamaño y variedad de belleza natural, era el sitio ideal para un pequeño centro turístico. Se construirían unas pocas y sencillas cabañas y en la selva se usarían tiendas de campaña. Sería un lugar maravilloso para excursionistas, escaladores de rocas, buzos y pescadores. El gobierno de la isla podría recaudar fuertes sumas por el uso de su isla y destinar los ingresos a la preservación del medio ambiente. Terminaron su vino y charlaron al calor del fuego; también escucharon los misteriosos ruidos que producían los pájaros e insectos entre las hojas de los árboles y en la hierba del suelo. Aunque era aún temprano, Sky se sentía fatigada. Su cuerpo Digitalizado por PNM NºPaginas 60-91 https://www.facebook.com/novelasgratis parecía desplomarse; era como si sus huesos no pudieran sostenerla más. Le deseó a Chase buenas noches y prácticamente se arrastró hasta su tienda de campaña. Se quedó dormida inmediatamente. El canto de los pájaros la despertó temprano. Abrió la cremallera de su tienda de campaña y vio a Chase junto al fuego. —Buenos días —saludó—. ¿Café? —Sí, por favor. Desayunaron guayabas silvestres, pan dulce de coco y café. Él le preguntó


cuáles eran sus planes para el día y ella respondió que deseaba explorar más la selva. Más tarde, Chase la llevó hasta lo alto de la montaña, dentro de las nubes, donde el aire estaba cargado de humedad y la vegetación era más silvestre aún. Enormes helechos, delicadas orquídeas y lianas como enormes cuerdas que colgaban de los árboles, se ofrecían a la vista. Era un paraíso natural y Sky hizo varios rollos de fotografías. Se maravillaba por todo, menos por la conciencia de que Chase estaba a su lado. Sky esperaba que Chase intentara seducirla, pero se equivocó. Durante los días que siguieron todo fue amabilidad, cortesía y ayuda, pero no la tocó, ni intentó avances sexuales, a pesar de que la atmósfera entre ellos era cada vez más tensa. Vivir con él en la pequeña cabaña resultaba difícil y Sky no podía verlo sin sentir ansiedad. Chase era un anfitrión encantador. Le mostró paisajes desconocidos, la llevó a cuevas ocultas, lugares secretos, sitios de inigualable belleza y hermosas caídas de agua. Allí él estaba en su elemento. No la dejaba ni a sol ni a sombra y Sky se preguntó cuándo pensaría resolver los asuntos que, según él, le habían llevado a la isla. Un día se atrevió a comentárselo. —Es que no puedo dejar que andes sola, podrías perderte. —Ya entiendo. ¡Como la isla es tan grande...!


—Bueno, la verdad es que quería conocerte, pasar tiempo contigo. Ella guardó silencio un momento mientras estudiaba su rostro. —¿Por eso me mantienes cautiva en el paraíso? —¿Mantenerte cautiva? ¿Así es como te sientes? —Yo permití que sucediera. Quería el trabajo. —¿Esa fue la única razón? —Sky apartó su mirada y la concentró en el follaje. El tomó su mano. Era la primera vez que la tocaba en cinco días y sintió una descarga eléctrica. Guardó silencio para que su corazón se calmara—. Sé que no tengo derecho a hacerte esta pregunta, pero la haré de todas maneras. ¿Confías en mí? Mírame, Sky —ella tragó en seco y lo miró a los ojos—. No tengo miedo —dijo con suavidad. —Siempre me equivoco —se escuchó decir en voz baja y cerró los ojos. —¿Porqué? Digitalizado por PNM NºPaginas 61-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Porque quiero demasiado y espero demasiado. Una vez lo había tenido todo: amor, compromiso, respeto. Y quería tenerlo otra


vez. Él guardó silencio por un momento y luego continuó. —¿ Quieres un hombre que te ame? —Sí. —¿Y quieres que él respete tu trabajo? —Sí —desvió su mirada hasta un pequeño pájaro carmesí que cantaba animoso. —¿Deseas compartir tus sueños y esperanzas? Un día ella le dijo todas esas cosas y él ahora las recordaba. La mano varonil, fuerte y caliente, sostenía aún la suya. Hacía que su corazón se acelerara y ella quería evitarlo. —¿Algo más? —Sí —sonrió—. Deseo amar al hombre que me ame y respetar a mi vez su trabajo. —Me parece justo. No creo que sea pedir demasiado. —Pues así parece. Quizás todo fue demasiado fácil con Josh. Entonces todo me parecía simple y sin complicaciones. Sky soltó su mano y agarró una varita con la que hurgó entre la hierba del suelo. Pequeños insectos se alejaron de prisa para protegerse. La mano grande y fuerte de Chase bajó hasta la de ella, para silenciar el movimiento. —¡Ssh... Allí, mira!


Miró en la dirección que él indicaba y su corazón saltó de felicidad. Un loro de brillante plumaje naranja, verde esmeralda y negro estaba sobre la rama de un árbol. El primer loro que veía en la isla. Tomó su cámara sin quitar la vista de la hermosa ave. —Éste es el único sitio de la isla en el que pueden verse —aseguró Chase. Sky logró tomar varias fotografías del loro antes de que éste volara para internarse en la selva. Se sentó de nuevo sobre el tronco. Reía feliz y satisfecha. Chase sonreía también. —Uno de tus sueños vuelto realidad —le comentó—. Aunque supongo que entre todos éste es un sueño menor. Sky bajó la vista. Su corazón se aceleró de nuevo. Otra vez sintió ese insoportable anhelo dentro de ella; esa necesidad, esa ansiedad. En ese momento la cámara resbaló de sus rodillas y cayó al suelo, entre la húmeda hierba. —¡Oh, demonio! —murmuró. Se inclinó para recogerla y la secó con las manos. —Vámonos —dijo Chase. Digitalizado por PNM NºPaginas 62-91 https://www.facebook.com/novelasgratis


A pesar de la tensión, todos los momentos que pasaban juntos eran de placer. Chase no se impacientaba cuando ella se detenía para tomar fotografías, ni le importaba cuánto tiempo tardara en encontrar el ángulo correcto o la luz adecuada. Algunas veces Sky se concentraba en su trabajo tanto que se olvidaba de que él estaba allí y cuando levantaba la vista lo encontraba observándola, sentado sobre una roca, sobre la arena o sobre algún tocón de árbol. —Esto debe ser muy aburrido para ti —le aseguró ella un día mientras estaban sentados en la playa en una caletilla rocosa. —No. Me gusta verte —el pulso de ella se aceleró—. ¿Te sientes incómoda porque observo cómo trabajas? —preguntó. —No estoy muy segura —respondió mientras se sacudía la arena de sus piernas. —Ven aquí —dijo él con voz ronca. Sky se sentó junto a él. Chase tomó su rostro entre sus manos y buscó sus labios. La besó con fervor, con total entrega. Fue como la música, como un bailar delicado y elegante. La besó como si ella fuera la cosa más preciosa del mundo. Sky se sintió como si flotara en aguas cálidas y el deseo se encendió dentro de ella; la inundó. Un gemido escapó de sus labios y entonces el beso se hizo más apasionado. Chase le acarició el cuello y los hombros sin dejar de besarla. Luego su boca


descendió por su rostro hasta llegar al nacimiento de sus senos y Sky acarició su cabeza para mantenerla en esa posición. Sintió el calor y la presión de ese rostro en sus senos y el deseo la debilitó. Chase gimió y la abrazó y rodaron sobre la arena hasta quedar acostados de lado, uno enfrente del otro. Lo deseaba tanto que su boca buscó jadeante la de él. El sol calentaba sus cuerpos y el sensual murmullo de las olas era como una música erótica que arrastraba sus sentidos. Entonces, de repente, Chase la soltó. Se puso de pie y se alejó. —¿Chase? —la palabra resultó un murmullo que no obtuvo respuesta. Se sentó con lentitud y vio que Chase nadaba a grandes brazadas—. Maldito — murmuró. Sus ojos se llenaron de lágrimas. En realidad, debería agradecerle que no hubiera seguido adelante y la hubiera hecho suya allí mismo y en ese instante. Poco después él llegó a su lado, chorreando, y Sky le dio la camisa, simplemente por ser cortés. Sus ojos se encontraron. —Gracias —dijo él y secó su cara y pelo con la camiseta. Recogieron el equipo y regresaron a la cabaña en silencio. Durante la cena conversaron en voz baja, tensos. Más tarde él dijo que tenía que ir a Port Royal y se marchó. Sky se acostó. Afuera, se escuchaba el murmullo pacífico de las palmeras, pero dentro de ella la serenidad no tenía cabida. Al día siguiente Chase la llevó al otro lado de la isla para inspeccionar las


aguas poco profundas y explorar las cuevas. Ante ellos se mostró la escarpada montaña con Digitalizado por PNM NºPaginas 63-91 https://www.facebook.com/novelasgratis singular belleza, salvaje y primitiva. El mar allí era más bravo que en la costa oeste y las olas rompían contra las rocas. Como la marea era baja pudieron explorar las cuevas que la fuerza del mar había ido tallando. Las aguas poco profundas estaban vivas con una gran variedad de criaturas como anémonas de colores, anguilas, peces, ermitaños y erizos. Ella estaba cautivada con esa belleza y asombrada de los conocimientos de Chase. —Sabes mucho —le aseguró. Se reclinó y estiró las piernas. Era reconfortante saber que él compartía su admiración y gusto por esas cosas, que estaba con ella porque eso era lo que quería; que deseaba explorar con ella los arrecifes; que se maravillaba, como ella, ante la diversidad de vida; que trepaba a las rocas y disfrutaba de la belleza de los paisajes. Sky se sentía eufórica. Chase reconocía su trabajo. Le gustaba verla trabajar y le encantaban sus fotografías. Lo observó sentado en cuclillas atento a algo que se deslizaba por la orilla del agua. ¿Qué había de falso en ese hombre?, nada. Todo era sincero. Había sido demasiado obtusa al no verlo antes. Una ola de emoción la bañó. Una


emoción pura, clara y mágica. Lo amaba y ya no podía seguir negándoselo. Sólo deseaba regalarse la vista con él y abrazarlo. Chase alzó la vista al sentirse observado. —¿Por qué sonríes? —preguntó y la miró divertido. —Porque lo estoy pasando muy bien —dijo y apuntó hacia arriba, a las rocas —. ¿No vamos a trepar allí? Treparon, aunque con cierta dificultad, pues no tenían mucha práctica. Cuando al fin encontraron un lugar para sentarse, ella ya estaba sin aliento. El panorama desde allí era espectacular: un mar bravo azul verde con grandes rocas. Era diferente a las tranquilas y cristalinas aguas del otro lado de la isla y la suave y blanca arena de sus playas. Sky se apoyó agradecida contra la caliente pared de roca y Chase sacó de su mochila el pollo frío con coco, pan dulce y mango troceado que la señora Drakes les había puesto para comer. Después de comer, el sol fue adormeciendo a Sky, que deseó poder recostarse y dormir aunque fuera un rato. Había muy poco espacio y con cualquier movimiento podría caer por el rocoso acantilado, lo que no resultaría una experiencia agradable. —No te duermas —le advirtió Chase.


Él tomó su mano y un calor la inundó por dentro; estaban allí sentados mirando el mar y tomados de la mano como dos adolescentes. Su cuerpo empezó a excitarse más y más. Chase pasó su mano por detrás de su cabeza para acercarla a él y besarla. El calor de sus labios encendió fuego dentro de Sky, que le correspondió totalmente. Lo necesitaba, lo deseaba; no le importaba que él lo supiera. Los dedos de él la acariciaron hasta llegar al nacimiento de sus senos. Le desabrochó la blusa y sus labios dejaron su húmeda huella desde su garganta hasta el nacimiento de sus senos. Luego se retiró y se apoyó contra la roca. Miró sus ojos y después sus senos. Ella sentía que su mirada se colaba por el fino encaje de su sostén; su respiración se hizo poco profunda y su aliento entrecortado. Digitalizado por PNM NºPaginas 64-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Chase le desabrochó el sostén y sus senos quedaron libres. El sol tocó su piel desnuda con calor sensual. Por un momento Chase no se movió, pero después tomó un seno en su mano y suavemente frotó el pezón con su pulgar. Una exquisita


sensación de placer se extendió por todo el cuerpo de Sky. —Eres hermosa —dijo y acercó su boca hasta su seno. Sus labios y lengua le provocaron eróticas sensaciones y ella se olvidó de respirar. Se presionó contra la roca caliente por el sol y sintió que el deseo la inundaba. Succionó aire en un desesperado jadeo mientras su cuerpo temblaba—. Oh, Dios —murmuró—, Esto es una locura. Ella notó las tensas líneas de su rostro. Él abrió los ojos y la miró con un deseo que le robó el corazón. —Deseo hacerte el amor —dijo con voz ronca. —No podemos —susurró ella. —Lo sé —miró la saliente y después le sonrió—. Este lugar no se presta para agitados episodios románticos —ella rió, nerviosa, feliz por el alivio que sus palabras le prodigaban a su tensión. Abrochó su sostén y luego su blusa con manos temblorosas—. Pero esta noche... —dijo él y buscó sus ojos. Sus palabras tenían una pregunta implícita para la que él necesitaba respuesta. —Sí —susurró. Ella sabía que era la única respuesta. Chase sonrió y apretó su mano. Después contempló las rocas por las que habían


trepado y por las que tendrían que descender otra vez. —Creo que más nos vale tomar otra taza de café antes de bajar. Durante la cena se sintió confusa. En la mesa había velas y vino y después de que la señora Drakes se marchó, se sentaron en la terraza bajo el techo de paja para tomar el café y hablar. Tres ranas ofrecían sus fuertes cantos y los insectos ejecutaban su concierto nocturno. El aire estaba perfumado de jazmín y una luna llena bañaba el mar con su brillo plateado. Era una noche propia para el romance; una noche para amar. Chase se puso de pie y la tomó de la mano para ayudarla a levantarse. Luego la acercó a él y con su boca sobre el oído, le dijo. —Déjame hacerte el amor; déjame hacerte feliz. Digitalizado por PNM NºPaginas 65-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 7 LA cama de la habitación de Chase estaba bañada por la luz de la luna. La abrazó y la besó y ella respondió con una ansiedad que le debilitaba las rodillas y la mareaba. —Te deseo —susurró él contra sus labios—. Te quiero en mis brazos; en mi cama. Deseo sentirte desnuda y tocarte y besarte toda —continuó—. Hace mucho


tiempo que lo deseo. —Has sido tan caballeroso... —murmuró con una risita. Era difícil mantenerse de pie. Sus piernas temblaban. —No me dabas oportunidad de otra cosa; no me ayudabas —sus manos se deslizaron debajo de su blusa, por su espalda y senos—. No querías ser seducida, pero esta tarde en las rocas... Le quitó la blusa y la arrojó sobre una silla. Inclinó su cabeza y besó sus senos. Ella respiraba agitadamente por la necesidad. Pasó sus dedos por el cabello de él y luego acarició su cuello. Su cuerpo estaba lleno de deseo. Afuera, el ruido del viento que agitaba las palmeras se mezclaba con el de su aliento. El dulce perfume de los jazmines se mezclaba con la esencia de él formando una intoxicante mezcla. Chase le desabrochó el sostén y besó sus senos; sus pezones. La sensación la atormentó. Luego le quitó el resto de la ropa y besó su estómago y sus muslos. Cuando ya estaba desnuda ante él, Chase se quitó su ropa de prisa. El corazón de Sky dio un vuelco ante la vista de su excitación y de su hermoso cuerpo varonil. Lo tocó. Su piel estaba caliente. Abrazados, se dirigieron a la cama y se acostaron. —Te deseo mucho —murmuró Chase. La besó con pasión. Ella lo abrazó y luego se apartó un poco y besó cada pulgada de su cuerpo.


—No tan rápido —murmuró Chase con voz ronca—, que mi control tiene sus límites. —Eso espero —murmuró con deseo. —Me gusta. Me gusta la pasión honesta en una mujer. Después ya no hubo más palabras, sólo dulces murmullos y el ruido que hacían sus alientos. Hacer el amor era más elocuente que las palabras. A ella le encantó la manera atenta y generosa en que él la tocó. Respondió a su pasión con todo el amor que sentía por él, hasta que la necesidad que pulsaba en sus cuerpos los llevó al éxtasis, en el cual se abrazaron como si no fueran a soltarse. Pasó mucho tiempo antes de que su corazón volviera a su ritmo normal y Sky pudiera hablar otra vez. Entonces sólo murmuró el nombre de Chase. —¿Sí? —respondió él con suavidad. —Me has hecho sentir algo maravilloso.. —Esa era la idea, ¿no? —la abrazó con ternura, sin intenciones de soltarla. Digitalizado por PNM NºPaginas 66-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Sí, pero ha sido muy especial.


—¿Algo fuera de lo común? —Sí. —Bueno. Déjame decirte un secreto. Tienen que ser dos para nacerlo muy especial. «Lo que tiene que ver es el amor», pensó ella y dejó que ese pensamiento rondara por su mente hasta que el sueño la venció, cansada. Por la mañana, despertó por la sensación que le producían las manos de él acariciando su cuerpo. Fue una deliciosa manera de despertarla. Suspiró. Las manos de él le hacían cosas maravillosas y eróticas mientras estaba inmóvil, pero esa inmovilidad se convirtió en pasión que la llevó al paraíso una vez más. Más tarde, respiraban con dificultad enredados entre las sábanas. —Eres muy mujer, Sky Malone —susurró sin aliento—. Te advierto que nunca voy a tener suficiente de ti. —Diecinueve y pensaba que mi vida estaba terminada. Perdí cinco kilos y no podía trabajar, ni estudiar, ni concentrarme en nada. No podía dormir. Perdí un semestre completo en el colegio. Mis fotografías eran horribles; cosas feas y morbosas. Ya no quería fotografiar nada; deseaba morir. Por la tarde, fueron a la playa a nadar y él le pidió que le hablara de Josh. Sky no lo hubiera hecho por su voluntad, pero Chase parecía genuinamente


interesado en ella y en su vida. Otros hombres no se sentían bien cuando hablaban de su esposo, sin embargo, Chase no parecía perturbado por el hecho de que ella hubiera amado una vez a otro hombre. Se sentaron a la sombra de una palmera. Tenían la caleta para ellos solos. Mientras Sky hablaba, él contemplaba el mar y sentía la suave brisa tocar su piel. Era difícil pensar en esos días infelices cuando ahora todo era hermoso y sereno. —Era un desastre y todos estaban preocupados por mí y a mí no me importaba ya nada. Un día, Rocky vino a casa; me ayudó a hacer mi equipaje y me llevó a Oregón, y con una pareja de amigos suyos, navegamos por las aguas blancas del río Rogue. Fue la aventura más aterradora de mi vida, pasé un miedo horrible. . Entonces me di cuenta de que no estaba lista para morir. Más tarde supe que Rocky había organizado la expedición para mí. Sabía que lo único que podía hacerme olvidar mis penas era el temor, que yo sintiera tanto miedo que se me detuviera el corazón. Chase estaba acostado sobre la arena y miraba el cielo. —¿Lo quieres mucho, no? —Por supuesto. Es el mejor hermano que nadie puede tener. Está contigo


cuando lo necesitas. Cuando las cosas van mal se puede contar con él. Digitalizado por PNM NºPaginas 67-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Hubo un silencio hasta que de pronto Chase la besó ardientemente, abrumándola, cuando al fin levantó la cabeza, ella reía. —Eres salvaje y loco. Los ojos de él se oscurecieron y no sonrió. La inquietud la inundó por dentro, pero se sobrepuso. Lo amaba y la vida era maravillosa. Ojalá no despertara una mañana y se diera cuenta de que todo había sido un sueño. Fueron a bucear al día siguiente. Sentirse libre y sin peso, bajo el agua, era uno de los sentimientos más exquisitos que Sky conocía. Ir al mágico mundo de los peces, las plantas acuáticas y los jardines de coral, era un tesoro de color, forma y movimiento. Era maravilloso estar allí con Chase y compartir con él la belleza de la vida marina. Ante el pensamiento de explorar con él nuevos lugares, nuevos mundos, sintió júbilo. También lo sintió al pensar que el futuro les traería nuevas emociones.


Esa noche consultaron un montón de mapas y de viejos libros e hicieron una lista de los lugares mágicos del mundo, en algunos de los cuales acamparían; lugares que aparecerían en su libro de fotos; islas exóticas, selvas, aldeas escondidas en las montañas, pintorescos ríos, misteriosos desiertos. —¿Dónde quieres ir primero? —le preguntó Chase. No le llevó tiempo responder. —¡A África! ¡Me encantaría ir a África! Chase estudió su rostro. Una sonrisa débil curvaba su boca. Acarició con su dedo índice los contornos de la boca de Sky. —¿Sabes lo que estamos haciendo? —le preguntó con suavidad. —Sí —murmuró. Sabía lo que hacían: soñaban y hacían planes juntos. Fueron días de oro y resultó un poco atemorizante para Sky tanta felicidad, pero hizo a un lado sus miedos y rió y gozó. El tiempo era perfecto, la comida era perfecta, su trabajo era perfecto. . y Chase era perfecto. Una noche que Chase salió a cenar con los ministros de Finanzas, Comercio e Industria, y que Sky estaba sola en la cabaña, telefoneó su madre. Le preguntó cómo le iba y Sky le dijo que no podía irle mejor y que la isla era un absoluto paraíso; que su trabajo era estupendo y el tiempo fantástico; pero se detuvo de pronto, pues no podía decirle a su madre que sus noches eran mágicas y llenas de pasión y que las pasaba en los brazos del hombre que amaba. —Pareces muy feliz —dijo su madre secamente.


Sky no tenía duda de que su madre adivinaría lo que no le había dicho. —Me siento feliz —reconoció—. ¿Has tenido noticias de Rocky? —Llegó hace dos días —el tono de su madre era un poco cortante, no tan entusiasta como Sky esperaba que fuera. Digitalizado por PNM NºPaginas 68-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Y qué tal su novia? —preguntó—. ¿La llevó? —Sí, sí. —Háblame de ella, ¿quieres mamá? Era posible que su madre no estuviera muy entusiasmada con la chica. Quizás tenía el pelo pintado de inorado y un aro en la nariz o quizás practicaba algún culto exótico. Uno nunca podía saber lo que Rocky adquiriría en sus viajes por los océanos y para su madre algunas cosas eran ir demasiado lejos. —¡Oh, es muy agradable! —dijo su madre—. Es callada y muy elegante. No es como las otras chicas que han salido con Rocky. —¿Cuántos años tiene? ¿Cómo es? —Tiene veintinueve años y es morena y bonita. Con una belleza tranquila. Sky escuchó con asombro. Rocky tenía treinta y prefería a las chicas desenvueltas y jóvenes.


—Oh, una mujer madura, mamá. ¿Qué le ha pasado a Rocky? —Quizás está madurando —dijo su madre secamente—. Cumplirá pronto treinta años, aunque no los aparenta —respiró profundamente—. Sky, necesito hablar contigo —su voz repentinamente adquirió un tono desesperado. —¿Qué pasa? —¡Oh, Sky! No sé cómo empezar. —Yo tampoco —dijo Sky sin saber a lo que se refería su madre—. ¿Está papá bien? —Oh, sí, muy bien —su madre tragó en seco—. Recuerdas aquella vez, cuando Rocky estuvo en el Caribe dos años, ¿no? Cuando montó un negocio de buceo. Sky frunció el ceño y trató de recordar. —Vagamente —recordar las aventuras y vagabundos de Rocky en varios lugares del mundo no era fácil—. ¿Qué pasa? —Tenía un... socio, ¿recuerdas?, y les iba muy bien —escuchó a su madre respirar profundamente—. Su socio quería expandir el negocio más y Rocky no quiso. ¿Recuerdas que Rocky le vendió su parte y se compró un yate? —Sí, creo que me acuerdo —mordió su labio.


—El año pasado aquel socio de tu hermano vendió el negocio, por... no recuerdo bien, una tonelada de dinero. Sky suspiró. —¿De qué se trata, mamá? ¿Qué tiene que ver eso con Rocky? —¡Oh, Sky! ¡Rocky está aquí porque lo ha de mandado! Dice que el tipo le debe dinero y que él hará que le pague porque lo engañó cuando le compró su parte hace siete años. Sky se sintió de pronto enferma. Era una pesadilla. . Digitalizado por PNM NºPaginas 69-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Una demanda —murmuró. —Sí, Sky. No sabía si decírtelo, pero tu hermano ha puesto una denuncia contra Chase —dijo. Y mientras escuchaba esas palabras, su vida, el mundo de cuento de hadas en el que vivía desde hacía unas semanas, se derrumbó a su alrededor. Digitalizado por PNM NºPaginas 70-91


https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 8 —ROCKY ha demandado a Chase —repitió Sky como si al decirlo otra vez fuera más fácil aceptarlo. —Sí —repuso su madre al otro lado de la línea—. Rocky no sabe que estás trabajando para él. No le he dicho nada. Yo no sé —titubeó—... no sé qué habrá entre vosotros —dijo como si supiera algo. Los nudillos de Sky estaban blancos pues su mano apretaba el auricular. Las rodillas le temblaban y respiraba con dificultad. —¿Qué dice Rocky que él le hizo exactamente? —Sky, yo.. —¡Dímelo, mamá! —El abogado de Rocky dice que van a demostrar que Chase engañó a tu hermano, que le estafó una gran cantidad de dinero al aprovecharse de su confianza. Sky cerró los ojos como si así pudiera borrar las palabras que escuchaba. No podía ser cierto. Algo estaba mal; terriblemente mal. Se trataba de un error. ¿Por qué hacía Rocky tal cosa? A menos que estuviera en realidad justificado. Rocky, a quien no le importaba el dinero; Rocky, que era tan auténtico como el oro. No podía ser Chase. Seguro que se trataba de otra persona. —¿Estás segura que se trata de Chase?, ¿de Chase Montana? —preguntó


temerosa. —Sí. Chase Montana, del Montana Group. También yo quisiera que fuera otra persona, Sky, pero no es así. Lo siento, cariño. Sky no supo ni cómo terminó de hablar con su madre. Se sentó y tembló hasta que dolorosos sollozos empezaron a salir de su garganta. Más tarde esa noche, se acurrucó en la cama demasiado exhausta para llorar más. Ahora le resultaba fácil colocar las piezas. Ella sabía que algo andaba mal desde el principio, pero lo ignoró porque se enamoró de Chase. Sin embargo, entenderlo ahora no ayudaba. Era demasiado tarde. Años atrás Chase y Rocky tuvieron negocios juntos, en algún lugar de las islas. Los imaginaba buceando o navegando. Rocky no era un hombre de negocios. Amaba el agua y vivía a la buena de Dios, pero era un hombre feliz que hacía lo que le gustaba. No tenía cabeza para los negocios y no dudaba que fuera fácil timarlo. No era tampoco difícil imaginarse que Chase, con su innato talento para los negocios, hubiera tomado ventaja de su confiado hermano. Tenía que irse. El pensamiento de quedarse allí con Chase en la intimidad de una pequeña cabaña era intolerable. Haría su equipaje y saldría de la casa


antes de que Chase regresara de su cena con los políticos de la isla. No quería verlo más. Digitalizado por PNM NºPaginas 71-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Sin embargo, había firmado un contrato, no podía interrumpir su trabajo sin dar una explicación. Tendría que quedarse y hablar con Chase. A las diez, oyó el coche. Momentos más tarde los pasos de Chase se escucharon en la sala. Quiso meterse en las sábanas y fingir que dormía, pero en lugar de eso se sentó helada en la cama y abrazó la almohada, como si ésta le fuera a dar fuerza. Él entró sin hacer ruido a la habitación y vio el rostro lloroso de ella a la pálida luz de la lámpara de la mesilla. —¿Sky? ¡Estás llorando! —a grandes pasos llegó hasta ella y la tomó por los hombros—. ¿Qué pasa? —Ha llamado mi madre —dijo con esfuerzo—. Me ha contado lo de la demanda —él cerró los ojos—. ¡Me engañaste! —aseguró con voz angustiada —. ¡Me engañaste desde el primer día en que nos vimos! —temblaba y las lágrimas rodaban por sus mejillas. —No, Sky, no. Ella enjugó sus lágrimas con la punta de la sábana.


—¡No te atrevas a negarlo! ¡Sabías que yo era la hermana de Rocky y por eso desconfiabas de mí! ¡Pensabas que Rocky me había enviado a espiarte! —Sí —dijo él con cansancio—. Por supuesto que desconfiaba. —¡Deberías habérmelo dicho! —él guardó silencio y una terrible tensión lleno la habitación—. ¡Pero sabías que si me lo decías no habría venido aquí contigo! Y tú me deseabas, ¿no? —su voz tenía un tono de amargura. Deseaba golpearlo, herirlo, lastimarlo, pero sólo apretaba la almohada—. ¡Pero no me querías por mucho tiempo! Sabías que tarde o temprano yo lo averiguaría y todo terminaría. .. —¡Sky! ¡Calla! —dijo con voz ronca—. ¡Escúchame! —¡No!, ¿por qué habría de escucharte? ¡Yo sé por qué no me lo dijiste! ¡No querías que supiera la clase de hombre que realmente eres, un hombre capaz de engañar a su socio para ganar más dinero! —¡Sky! ¡Espera! —la sacudió por los hombros y ella empezó a llorar. —¡Te odio! —susurró—. ¡Te odio por lo que me has hecho! ¡Te odio por lo que le hiciste a mi hermano! —se zafó de sus manos—. ¡No eres más que un estafador sin escrúpulos! El rostro de él se volvió de piedra y sus ojos se tornaron helados. La miró fijamente por lo que pareció una eternidad y después se puso de pie y salió de


la habitación sin decir otra palabra. Sky temblaba. Debía salir de la isla, marcharse a Port Royal y salir en el primer vuelo que pudiera conseguir, al día siguiente. Pero tenía un contrato y un trabajo que cumplir. Ella, Sky Malone, no era una cobarde. Exhausta por las emociones se quedó dormida encima de las sábanas. La despertó el gorjeo de los pájaros y el aroma de café recién hecho. Sentía el cuerpo rígido, como si hubiera permanecido en una húmeda cueva. Se bajó de la cama y entró al baño, que estaba lleno de vapor, de fragancia de jabón y de loción para después de afeitar. Se resbaló en el suelo mojado y se agarró del toallero para evitar Digitalizado por PNM NºPaginas 72-91 https://www.facebook.com/novelasgratis caerse. La toalla de Chase cayó al suelo y ella la recogió automáticamente. Estaba mojada y la acercó a su rostro en un impulso. La angustia la desgarró por dentro y arrojó la toalla al suelo, furiosa. ¿Qué le pasaba? La garganta le dolía y los ojos le ardían. Estaba dispuesta a no llorar y a no sentir. Los buenos días de la señora Drakes fueron alegres. Su rostro estaba sonrojado y feliz. Le dijo a Sky que el café y el desayuno estaban en la terraza y Sky salió, asombrada ante su propia serenidad.


Chase estaba leyendo el periódico y ni siquiera la saludó. Eso era lo mejor. No quería verlo otra vez, ni escuchar su voz. El bajó el periódico cuando ella untaba mantequilla a un pan dulce. —Puedes irte en cuanto quieras —le dijo—. Te relevo de tus obligaciones contractuales. Ella lo miró con desprecio. —Yo vine aquí a hacer un trabajo y lo haré. Soy una profesional y no rompo mis contratos. —Digno de elogio, pero en las circunstancias. . —Las circunstancias son personales, no profesionales. No permitiré que interfieran en mi trabajo. Terminaré mi contrato y entonces regresaré a casa. Con el pan en una mano y la taza de café en la otra, entró a la cabaña y luego a su habitación. Se sentó en la cama y bebió su café, preguntándose si sobreviviría la siguiente semana mientras compartía la cabaña con él. Afortunadamente, lo vio muy poco los siguientes tres días. Lograron mantenerse ocupados fuera de la casa y lejos el uno del otro. Sin embargo, cuando coincidían en la cabaña, el ambiente era tenso y glacial. Era insoportable. Los nervios de Sky estaban tensos y, además, cada vez que lo veía sentía que moría un poco más.


Paul Santelli la llamó la siguiente noche cuando Chase estaba todavía fuera y le dijo que iba a una ronda de tortugas. Había una pequeña playa donde las tortugas marinas iban a hacer sus nidos y depositar sus huevos y quizás tuvieran la suerte de verlas. Le preguntó si estaba interesada en acompañarlo. —¿Qué clase de pregunta es esa? —rió. —No hay garantía. Puede que estemos allí toda la noche para nada, pero en ese caso podríamos intentarlo de nuevo mañana por la noche. —Iré. Dime en dónde nos vemos —ella no deseaba perderse el espectáculo por nada del mundo. Tuvieron suerte. Poco antes de las dos de la madrugada, Sky observó admirada cómo una tortuga de mar, gigante, que se movía pesadamente, salía del agua y empezaba a caminar con dificultad a través de la arena, hacia un grupo de palmeras. Digitalizado por PNM NºPaginas 73-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡Es enorme! —susurró con cierto temor. Parecía de la era de los dinosaurios; una antigua criatura primaria que


caminaba por la playa, a la pálida luz de la luna, para cavar su nido. Sky calculaba que mediría por lo menos metro y medio de largo. —Pesa alrededor de cuatrocientos kilos —comentó Paul en voz baja. La tortuga hizo su nido al resguardo de las palmeras cavando en la arena con sus miembros traseros. Al hacerlo, levantaba la arena. Pero una vez que el nido estuvo terminado, ella no quedó contenta. Lo abandonó y penosamente caminó más allá de las palmeras hasta que encontró otro lugar que le pareció más adecuado y empezó a cavar de nuevo. —¿Por qué hace eso? —preguntó Sky. —No sabemos —respondió Paul—. Es un misterio para la ciencia. Hacen varios nidos antes de quedar satisfechas. Cuando estudiemos los nidos podremos averiguar por qué. El segundo nido resultó satisfactorio y la enorme tortuga se colocó en el hoyo. Atónita, Sky observó cómo un río de blancos y brillantes huevos, perfectamente redondos, caían dentro del nido. Con todo cuidado se acercaron más. —No temas —aseguró Paul—. Cuando ponen sus huevos entran en una especie


de trance y no saben lo que pasa a su alrededor. Sky tomó muchas fotos mientras la tortuga, como si en realidad estuviera en trance, iba depositando sus huevos, más de ochenta en hora y media. Sky no podía creer en su buena suerte. «Si Chase pudiera estar conmigo», se dijo. El pensamiento llegó a ella en forma espontánea, sin desearlo. El dolor la lastimó de nuevo y sus lágrimas la cegaron por un momento. Una vez desempeñadas sus obligaciones maternales, la tortuga cubrió los huevos con arena y regresó al mar con dificultad. Nunca regresaría al nido, según le aseguró Paul. Los huevos se incubarían solos en un par de meses y las pequeñas tortugas bebé encontrarían su camino al mar, para empezar el ciclo de la vida otra vez. Por lo menos así sería si antes alguien no cavaba la arena y recogía los huevos para comérselos. Para que ningún ladrón encontrara el nido. Sky y Paul borraron las huellas que la tortuga había dejado y trataron de ocultar el nido tanto como fuera posible. Después, cansados y regocijados, se desearon buenos días y se fueron cada uno por su lado. Sky había salido de la casa a las doce de la noche, sin hacer ruido, después de que Chase se fue a la cama. Ahora aparcó el coche a corta distancia de la cabaña y fue andando el resto del camino. Intentaba entrar tan calladamente como fuera posible y no despertar a Chase, pero cuando la cabaña estuvo a la


vista, supo que sus esfuerzos habían sido vanos. La sala tenía luz y cuando atravesó la terraza vio a Chase sentado en el sofá con una taza de café y un vaso medio vacío encima de la mesa. Digitalizado por PNM NºPaginas 74-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Dónde demonios has estado toda la noche? Se levantó y su alta figura destacó sobre la de ella. Su rostro parecía tallado en piedra y su fría mirada verde barría a Sky de pies a cabeza. Todo el regocijo de los momentos pasados se evaporó ante su furia. Sky empezó a temblar. ¿Quién era él para preguntarle lo que había hecho? Lo miró furiosa. —Con Paul —dijo con frialdad. Sabía muy bien lo que él pensaba de Paul y no le importaba, deseaba herirlo. Él la miró, tenía la ropa sucia, manchada de arena y húmeda. —¿Divirtiéndote en la playa? —dijo con helado desdén. —No te importa lo que yo haga por las noches —temblaba, pero se forzó a mirarlo a los ojos. No permitiría que la intimidara.


—Pensé que tenías más clase —dijo con helado desdén—. ¿Es una especie de venganza? —¿Venganza? —rió con frialdad—. Oh, por favor, no seas melodramático — dio un paso al frente—. Ahora si me excusas, me gustaría tomar una ducha. Él no se movió para dejarla pasar. En su lugar la tomó por los hombros con fuerza. —¿Por qué, por Dios, por qué pierdes el tiempo con ese buscador de lagartos? Sky sintió el crudo dolor en los ojos de Chase; oyó el tormento en su voz. —No he hecho nada malo —dijo con voz ronca—. He ido a la playa con Paul, para hacer fotografías de una tortuga de mar mientras depositaba sus huevos en la arena; he estado trabajando. Se soltó y sin mirarlo se fue a su habitación y se tiró sobre la cama. Presionó su rostro contra la almohada, dispuesta a no llorar. Justo cuando pensaba que la situación ya no podía empeorar, empeoró. Cuando llegó a casa un poco después de las cinco de la tarde el día siguiente, Sky encontró dos visitas sentadas en la terraza. Una, era una mujer de cabello oscuro que ella no conocía; el otro, era un hombre rubio que ella conocía muy bien: su hermano Rocky,


que vestía una llamativa camisa de flores y lucía una traviesa sonrisa. —¡Hola Blue Sky! Se puso de pie y la abrazó con la fuerza de un oso, con lo que le sacó a Sky el aire de los pulmones. La emoción la inundó. Sentía felicidad al verlo y al mismo tiempo, pánico. —¡Rocky! —gritó después de recuperar el aliento—. ¿Qué haces aquí? Él la soltó y le sonrió con sus ojos azules. Digitalizado por PNM NºPaginas 75-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡He venido a verte! —la miró emocionado; feliz—. Además, quería que conocieras a Tiffany. La chica se puso de pie y le sonrió. Era de mediana estatura, con cabello castaño rizado y corto y cordiales ojos color café. Llevaba pantalones cortos blancos y una blusa color turquesa. Tenía aspecto saludable y atlético... —Ella es Tiffany —presentó—. Tiff, mi hermana Sky. Se estrecharon las manos y se sonrieron con curiosidad la una a la otra. —Sentaos —dijo Sky—. ¿Puedo ofreceros otra bebida? Los vasos sobre la mesa indicaban que la señora Drakes ya los había visto.


—Sí, por favor —dijeron. Momentos después bebían un zumo y charlaban. Sky rogaba al cielo en silencio que Chase no regresara hasta que ella encontrara la manera de librarse de esos dos. Era una pesadilla. ¿Qué iba a hacer? —¿Cómo habéis venido hasta aquí? —preguntó. Rocky le dijo que le habían pedido prestada a su padre su vieja motora que los llevó hasta Miami donde la dejaron en casa de un amigo y tomaron el avión para St John’s donde otro amigo les prestó su yate, y allí estaban. —Así que hśblame del tipo para el que trabajas —pidió Rocky. —Tú no necesitas que te diga nada acerca de él. Sabes quién es —dijo tensa —. Seguramente mamá te lo dijo. El rostro de Rocky se ensombreció. —.Sí. —Es muy embarazoso que estés aquí —repuso ella—. ¿Lo entiendes, verdad? El asintió. —Pero yo deseaba verte —miró a su alrededor—. Interesante lugar, pero no es


lo que yo esperaba —comentó. —¿Qué esperabas? —Una villa lujosa con piscina, cancha de tenis, estatuas romanas en el jardín... Bueno, ella no lo culpaba. Eso era lo que ella había esperado también. —Quiero saberlo todo sobre esa demanda y sobre los negocios que hiciste con él hace años. —Era un gran negocio y nos fue muy bien —suspiró—. Pienso que si hubiera continuado con él, ahora podría ser rico. —Tú no deseas ser rico —dijo Tiffany con rapidez. Él le sonrió. Digitalizado por PNM NºPaginas 76-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Ah, tú me conoces muy bien —hizo una mueca—. Me muero sólo de pensar en la contabilidad, en los informes del banco, en las inversiones y las decisiones.. ¡Qué pesadilla! —Eso es lo que pensé que dirías —repuso Tiffany secamente. —Me alegro de que seas tan comprensiva. Es agradable saber que no te


casarás conmigo por mi dinero. Sky se quedó boquiabierta. —¿Vais a casaros? No podía creer lo que escuchaba. Rocky no era de los que se casaban, o por lo menos eso había dicho durante muchos años. Rocky asintió. Sus ojos azules brillaron con humorismo. —Es un milagro, Sky. No creí que hubiera una mujer en este mundo que estuviera conforme con mis vagabundeos —tomó la mano de Tiffany dentro de la suya—. ¿Adivinas qué?: he encontrado otra vagabunda. Tiffany sólo sonrió. Sky recordó que su madre había dicho que no era de muchas palabras, lo cual resultaba cierto. Rocky hablaba suficiente por los dos. —Bueno, pues os felicito. —Gracias. Sky miró de nuevo a Tiffany. —Seremos cuñadas. Era una extraña sensación, pensó Sky; no había tenido tiempo para acostumbrarse a la idea y ni siquiera conocía a la joven. Miró a Rocky y se puso


rígida. —Ahora quiero saber cómo te engañó Chase. Tiffany observó su bebida. Rocky parecía triste. —Ahora no —contestó—. Es un asunto asqueroso y yo estoy muy contento de verte —escudriñó el rostro de Sky—. ¿Estás nerviosa por algo? —¡Por supuesto que estoy nerviosa! ¿Qué pasa rá cuando Chase te vea? Él regresará a casa pronto. —No te preocupes por eso. —A él no le simpatizas y es más fuerte que tú. —¿Y eso qué significa? —¡Oh, por Dios, Rocky, usa tu imaginación! Fue entonces cuando ella oyó el Mini Moke de Chase dar tumbos por el camino. Se heló en su silla cuando vio que Chase salía del coche de un salto. Usaba un traje ligero, camisa y corbata. Subió hasta la terraza y vio a Rocky. Sus ojos se entrecerraron peligrosamente cuando dio los últimos pasos para llegar a ellos. Rocky se puso de pie y por un interminable momento los dos Digitalizado por PNM NºPaginas 77-91


https://www.facebook.com/novelasgratis hombres se miraron en silencio. Luego Rocky extendió la mano. —Hola, Chase — saludó. Digitalizado por PNM NºPaginas 78-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 9 EL corazón de Sky dio un vuelco. La expresión en el rostro de Chase era glacial. Dejó su chaqueta sobre una silla y deslizó sus manos dentro de los bolsillos del pantalón. —Qué descaro el tuyo al venir aquí —dijo en voz baja y controlada. Rocky cruzó los brazos. —Pienso que quizás podríamos arreglar nuestras diferencias fuera del juzgado —dijo con calma. Chase lo miró con desprecio. —¿Te has vuelto loco? Ahora sal de mi casa y, ¡vete al demonio! —entró a la cabaña sin decir más. Sky dejó escapar el aliento y miró a Rocky y a Tiffany.


—El emperador se ha disgustado —dijo Rocky—. Supongo que es mejor que nos vayamos. —¿Está el yate en la bahía de Port Royal? —preguntó Sky con voz intranquila. El asintió y ayudó a Tiffany a ponerse de pie. —Sí. El taxi que nos llevará nos espera —le dio un abrazo a su hermana—. No te mortifiques. Relájate. ¿No quieres venir mañana a pasear con nosotros en el yate? La tentación era grande, pero negó con la cabeza. —Tengo trabajo pendiente. —Entonces ven por la noche a tomar una copa y a cenar —la invitó Tiffany. —Me encantará —contestó Sky. Se dijeron adiós y Sky los vio bajar por el sendero y desaparecer en la curva. Entró a la cabaña. Su corazón latía con fuerza y estaba muy nerviosa. Momentos después, Chase salió de su habitación. Ya no usaba el traje, sino pantalones cortos caqui y una camiseta negra. La expresión de sus ojos era de frialdad. —¿Tú los invitaste? —reclamó. —No, ¿por qué iba a hacerlo? —Sólo Dios lo sabe —se encogió de hombros. —¡Él quiere arreglar sus diferencias contigo y todo lo que se te ocurre es


llamarlo loco! ¿Qué te pasa? —Mejor pregunta qué le pasa a él —repuso con desdén—. ¿Por qué quiere de pronto llegar a un arreglo? —¿Por qué no me lo dices tú? —Porque no te gustaría oírlo. Sólo déjame asegurarte que él saldrá perdiendo en este asunto. Digitalizado por PNM NºPaginas 79-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Regresó a su habitación y cerró la puerta de golpe. Una lagartija se cayó del techo de paja y se escondió detrás del librero con terror. El día siguiente lo pasó confusa y luchó en vano por mantener su mente ocupada en el trabajo. —¿Qué pasa, Sky? —preguntó Rocky cuando subió al yate por la noche. Era grande y lujoso y Sky sonrió admirada. Rocky tenía amigos por todo el mundo; amigos que respetaban su experiencia y que le prestaban sus lujosos juguetes porque sabían que los dejaban en buenas manos; amigos que le debían uno o dos favores, sin duda porque él pasaba la mitad de su vida haciendo favores a la gente. Rocky le ofreció una silla y un minuto después Tiffany le llevó un ponche de ron.


—Gracias —tomó un poco de la bebida. —No has respondido a mi pregunta —dijo Rocky—. ¿Qué te pasa? —Nada —se encogió de hombros y miró el pequeño puerto—. No me pasa nada. Tengo un trabajo. La próxima semana lo terminaré y entonces regresaré a casa. —¿Y qué pasa con Chase? —¿A qué te refieres? —Tú lo amas —dijo tranquilo. —Por favor no me hagas advertencias —hizo una mueca—. Sé todo acerca de él. No te preocupes por mí. Lo superaré —trató de parecer convincente. —No me gusta verte en problemas —Rocky frunció el ceño. —Ahora soy mayor —sonrió. Tiffany salió de la cocina con una fuente con comida que colocó sobre una pequeña mesa. La cena resultó deliciosa y la charla, intrascendente. Era una noche agradable y Sky se animó cuando escuchó a Rocky relatar sus viajes. Él tenía talento como narrador y hacía que los sucesos más comunes sonaran como una excitante aventura. Era agradable reír otra vez y sentirse alegre aunque fuera por unas horas. —Necesito hablar con Chase —dijo Rocky cuando ella estaba lista para irse —.


No pienso continuar con esa demanda. El proceso durará mucho tiempo y yo no puedo quedarme en Virginia indefinidamente. Tengo cosas que hacer —le puso azúcar a su café—. Iré mañana por la noche a la cabaña y veré si está más dispuesto a oírme. —Debes estar bromeando —Sky soltó una risita. —No, no bromeo. Tiffany no dijo nada, pero era obvio que estaba molesta con Rocky. Sky se preguntó por qué. La noche siguiente, cuando Sky y Chase acababan de terminar su silenciosa cena, Rocky llegó a la cabaña. —Necesito hablar contigo —dijo a Chase. Digitalizado por PNM NºPaginas 80-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Habla con mi abogado —contestó Chase. Arrojó su servilleta sobre la mesa y se puso de pie. —Estoy harto de los abogados —dijo Rocky con disgusto—, y esto incluye al mío. Me gustaría invitaros a ti y a mi hermana a cenar al Sugar Bay Hotel, mañana por la noche.


Chase lanzó una desdeñosa risita. —¿Bromeas? —No, no bromeo —cruzó los brazos. Chase miró a Rocky como si fuera un desagradable roedor. —¿Estás asustado, quizá? —No, no estoy asustado, Chase —Rocky rió divertido. Chase lo estudió con expresión calculadora. —Parece buena idea —dijo en voz baja—. Cenar los cuatro, porque supongo que tu amiga irá también. —.Sí. Chase se volvió a Sky. —¿Qué opinas tú? —preguntó. Ella cerró los puños. —Si mi hermano tiene algo que decirte, tú deberías tener la cortesía de escucharlo. —Lo que tú no tuviste conmigo cuando te pedí que me escucharas. Su rostro se encendió. —¡Tú me engañaste! ¿Qué ibas a decirme? ¿Que no era verdad? —Perdonadme un momento —les dijo Rocky—. Estaré en el restaurante del hotel mañana a las siete —miró a Chase de pronto—. Me gustaría que


vinieras. —Casi no puedo esperar —dijo burlón. Al día siguiente, después de llegar a casa, Sky estuvo en su habitación hasta que fue hora de irse. Con un vestido corto de verano y las llaves del coche en su mano, salió de su habitación y encontró a Chase sentado en la terraza leyendo un periódico. Pasó a su lado y él dejó el periódico sobre la mesa. —Nos iremos juntos —dijo. No tenía objeto llevar dos coches, por supuesto, pero sentarse junto a él aunque fuera sólo por el corto camino al hotel, no le haría ningún bien a su sistema nervioso. Hicieron el camino en torturante silencio. Cuando llegaron, Rocky y Tiffany estaban ya en la mesa. Tiffany llevaba un vestido sencillo e iba muy poco maquillada. La serenidad emanaba de ella, como si comprendiera el mundo y cómo vivir en él. Sky envidió su compostura. Digitalizado por PNM NºPaginas 81-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Buenas noches —dijo Chase cortés. Demasiado cortés. Retiró una silla para que Sky se sentara y después lo hizo él.


—¿Queréis tomar algo? —ofreció Rocky. Pidieron las bebidas. —Me gusta este lugar —observó Rocky—. Tiene ambiente. Era un viejo hotel de la época colonial, con muebles antiguos. La tapicería estaba desgastada, lo mismo que la alfombra roja ya desteñida. Anticuados cuadros que describían escenas pastoriles, adornaban las paredes. El comedor estaba lleno de pasada gloria, pero los manteles eran blanquísimos y la vista del puerto, maravillosa. Una luna menguante iluminaba el mar y desde algunos pequeños barcos brillaban luces. Chase tomaba su bebida y no decía nada; de vez en cuando miraba a Tiffany como si se preguntara qué hacía allí. Sky terminó su bebida y Rocky tomó el menú. —Veamos qué tal es la comida aquí. Discutieron sobre la comida de forma muy civilizada. Chase estaba callado. Su mirada era indescifrable. —¿Qué tal estará el pez volador? —preguntó Rocky y miró a Chase. —Estoy seguro de que excelente —dijo con frialdad. Pidieron la cena y una botella de vino. —Lo que me gustaría hacer —dijo Rocky y miró a Chase—, es repasar cómo


fue nuestra relación y resumir los puntos principales de lo que nos condujo a este... conflicto. Veamos. Fue hace ocho años, cuando tú y yo nos conocimos en St John’s — Chase lo miró y no dijo nada—. Acababas de terminar Harvard y andabas en busca de algo divertido —de nuevo Chase guardó silencio. Se apoyó en su silla y bebió vino, aparentemente contento de que Rocky fuera quien hablara—. Navegamos, pescamos y buceamos. Yo tenía un velero y empezamos a dar clases de buceo a los turistas. Tú te compraste uno. Muy pronto nos fue muy bien. Invertimos un poco más de dinero —miró a Chase con los ojos entrecerrados—. Deténme en cualquier momento que quieras, socio. La boca de Chase se curvó con ironía. —Lo estás haciendo muy bien. —Un año después montamos un negocio, pequeño, pero respetable. ¿Estás de acuerdo? Chase asintió ligeramente. Un camarero apareció en su mesa y su presencia alivió la tensión cuando les dio su cena y les preguntó si deseaban algo más.


Pastillas calmantes, dijo Sky por dentro. —¿Me puedes pasar la sal, por favor? —pidió Tiffany y le sonrió a Sky. Había algo en su mirada, como un mensaje que Sky no estaba segura de entender; como si tratara de tranquilizarla. Le pasó a Tiffany la sal. Digitalizado por PNM NºPaginas 82-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Es excelente —dijo Rocky al probar su pescado. Sky hubiera querido estrangular a su hermano. ¿Por qué no decía de una vez lo que tenía que decir? —Bien —continuó Rocky—. Nos iba bien. Nos divertíamos mucho, pero la diversión no resultaba suficiente para ti. Tú querías hacer más dinero y desarrollar el lugar en un centro turístico natural y jugar a lo grande. Por supuesto, tenías derecho a ver las cosas de esa manera y yo lo respeto. Sky le lanzó una mirada furiosa y él le sonrió. Sus ojos tenían un brillo que no prometía nada bueno. —Es inútil decirlo, pero yo no tenía aspiraciones. No quería atarme, ni involucrarme en negocios que me impidieran disfrutar los pequeños placeres de la vida. Deseaba ser capaz de hacer la maleta en poco tiempo e ir a buscar pastos más


verdes o aguas más azules; soñaba con ir a las islas Fiji —tomó más vino—. ¿Qué tal lo estoy haciendo? —preguntó a Chase de nuevo. —Oh, por favor, adelante. Es muy interesante —dijo Chase con sarcasmo. —No me gustaría que os aburrierais. Ahora vendrá lo interesante —Sky notó que Tiffany daba una patada a Rocky bajo la mesa. Fingía ocuparse en su comida, pero estaba enojada—. De acuerdo. Entonces decidimos hacer un trato y que tú me compraras mi parte. Esto me dejaría libre para ir a donde quisiera y te dejaría libre a ti para llevar el negocio como desearas. Una solución perfecta — sonrió afable—. Así que tú me compraste mi parte. Como tenía dinero me compré mi yate y navegué a Fiji y este, por supuesto, debería ser el fin de la historia, pero no lo es. Sky comió otro poco de su pescado, que no le sabía a nada. —El año pasado tú vendiste el negocio —continuó—. Lo leí en una revista. Les conté a unos amigos que yo fui tu socio al principio, y ellos se asombraron. Tomamos unos tragos y discutimos la situación. Alguien expresó la opinión de que había cometido un error al vender mi parte. Bebimos un poco más. La idea de que yo fuera rico nos pareció de pronto muy atractiva. Llegamos a la conclusión de que no había recibido suficiente dinero por mi participación en el negocio. Decidí estudiarlo y uno de mis amigos estuvo dispuesto a ayudarme a hacer cuentas. —¡Lo que no hacen por ti un grupo de amigos ebrios! ¡Es asombroso! —


comentó Chase. —Estoy de acuerdo —dijo Rocky—. Pronto lo consultamos con un abogado y las cosas se pusieron interesantes —el rostro de Chase estaba lívido, pero él no agregó nada—. Alguien investigó sobre tu compañía y las cosas se pusieron más interesantes aún. Sky ya no comía. Tenía la horrible visión de que Chase se levantaría de la mesa y le pegaría a Rocky en la boca. —Las cosas se me fueron de las manos —sonrió de pronto y miró a Tiffany —. Sin embargo, ella tiene una cabeza sensata y no se dejó impresionar por la atmósfera de fiesta de la situación. Decidió tomar cartas en el asunto. Digitalizado por PNM NºPaginas 83-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡Ya marinero! —dijo Tiffany—. Vé al grano. —Tiffany revisó todo el papeleo. ¿Te dije que ella administra su propio negocio? Lo que encontró fue bastante interesante. —No he escuchado nada interesante todavía —dijo Chase con desprecio—. ¿Qué tal si dejamos los dramas aquí? —puso su plato vacío a un lado—.


Tienes cinco minutos más. Si tienes algo importante que decir, te sugiero que lo digas ahora. —De acuerdo. Por primera vez esa noche, Sky notó cierta vacilación en su hermano. Decía que quería resolver el conflicto pero ella no tenía idea de cómo. —Cómo tú dijiste, es asombroso lo que hacen por ti un grupo de amigos ebrios, y es asombroso también qué idiota puede volverse una persona normalmente cuerda cuando está influenciada —Rocky miró de frente a Chase—. No existe razón para que yo piense que tú me estafaste dinero por ofrecerme un mal trato. Tú no me estafaste. Digitalizado por PNM NºPaginas 84-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 10 EL silencio en la mesa fue electrizante. Sky pensó que soñaba. Chase miró a Rocky y no dijo nada. —Cometí un error y me disculpo. Haré una declaración en público para tal


efecto —miró a su hermana con ojos suplicantes—. Lo siento. Sky se sintió mareada por la rabia. Se puso de pie y lo miró furiosa. —¡Bastardo! —susurró—. ¡Creía en ti! ¡Confiaba en ti! No supo cómo logró ponerse de pie y dirigirse al tocador donde se sentó en una silla roja de respaldo alto. Temblaba y sus dientes castañeteaban. La puerta se abrió y entró Tiffany. Se veía apenada. —¿Estás bien? —preguntó. —No, no lo estoy —su voz temblaba. —Lo siento, Sky. —Tú no tienes la culpa. —Este desafortunado asunto ha complicado las cosas entre Chase y tú, ¿cierto? —Sí —sus ojos se llenaron de lágrimas y suspiró. —Quizá si hablas de ello con él.. Te espera para llevarte a casa. Chase la esperaba. —No puedo verlo, Tiffany —empezó a llorar sin poderse contener. —¿Por qué no? —¡Desconfié de él! Le dije que era un tramposo que se había aprovechado de mi hermano —sollozó más—. Quiero mucho a Rocky. ¡Hubiera metido las manos al


fuego por él! ¡Confiaba y creía en él! ¿Cómo pudo hacerme esto? —No te lo hizo a ti, Sky. Ni siquiera sabía que trabajabas con Chase hasta que tu madre se lo dijo. —¿Cómo pudo hacer algo tan estúpido? ¡Él, que ni siquiera se preocupa por el dinero! —No era el dinero, Sky, sino su orgullo. No le gustaba pensar que un tipo graduado en Harvard lo había engañado. Escuchó a gente equivocada y se formó un mal juicio. Todos lo hacemos a veces. —Lo que le dije a Chase es imperdonable —sollozó—. Lo amo, Tiffany y me volví en su contra. Desconfié de él. ¿Qué clase de amor es ése? —Imperfecto —contestó. Le sonrió con los ojos—. Oh, Sky, ni siquiera el amor es perfecto. Lo aprendemos cuando amamos. Tenemos que perdonarnos el uno al otro y continuar. Sky miró a Tiffany y por un momento se distrajo. —¿Dónde te encontró Rocky? —preguntó y ella le sonrió roncamente. Digitalizado por PNM NºPaginas 85-91


https://www.facebook.com/novelasgratis —En un velero. —¿Y lo amas? —Sí, lo amo. Por su forma infantil de amarme; por todas sus faltas. Es el hombre más amoroso y leal que he conocido. Lo que le hizo a Chase fue realmente estúpido —se encogió de hombros—. Yo misma he hecho un par de estupideces — era difícil de creer. Tiffany parecía tan calmada, tan sensata—. Y cuando Rocky se dio cuenta de que estaba equivocado, lo confesó y se hizo responsable. No puedo decirte que me haya emocionado ahora, pero me enorgullece que haya sabido reconocer que estaba equivocado. Sky la admiró. En ese momento no podía imaginarse a ninguna mujer tratando de justificar a Rocky. —Es afortunado al tenerte. —Yo soy afortunada al tenerlo a él —se levantó—. Vamos, échate un poco de agua en la cara. —No puedo ir a casa con Chase ahora —aseguró. —Si él te ama, entenderá. No estaba muy segura de que él entendiera o perdonara.


—Necesito tiempo para pensar. —¿Quieres quedarte en el yate con nosotros? —Tampoco quiero ver a Rocky. —¿Dónde vas a quedarte esta noche? —No sé. Aquí en el hotel, creo. No me importa. Por favor, dile a Chase que no voy a regresar con él a la cabaña. Invéntate algo. La pequeña habitación del segundo piso tenía el suelo de madera y cortinas de flores. El colchón era demasiado suave y el armazón de la cama, crujía cuando ella se movía. No importaba, todo lo que quería era estar sola. Y así lo estuvo. La brisa marítima movía las cortinas; la risa de una mujer llegó desde la calle. Vio en la pared un antiguo cuadro que seguramente estaba ahí desde hacía ciento cincuenta años. Probablemente costaría una pequeña fortuna y nadie lo sabía. Se quedó dormida y despertó durante la noche varias veces. En sus sueños veía a Chase que la miraba con frialdad. Se sentía desgraciada y sin ningún valor. Ella lo amaba y le había fallado. Se había negado a escucharlo. Por la mañana se duchó y se vistió con la misma ropa de la noche anterior para ir a cenar. Después de desayunar vagó por el pequeño pueblo. Deseaba tomar un avión e irse. Llevaba dinero y una tarjeta de crédito, pero su pasaporte, su ropa, sus cámaras y el equipo fotográfico estaban en la cabaña. Debía regresar, quizás él no estuviera


.allí, haría su equipaje y saldría en el siguiente vuelo. Pero no podía irse así. Había cometido un error y lo reconocía, como Rocky. Al recordarlo una ola de coraje la bañó. ¿Cómo pudo portarse así con el hombre que amaba? Digitalizado por PNM NºPaginas 86-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Le debía una disculpa, ¿pero cómo disculparse de todas las cosas que le dijo? Se olvidó de comer y cuando se sintió hambrienta compró un plátano asado en un puesto. Pasó una hora sentada en una pequeña terraza bebiendo un refresco y finalmente regresó al hotel donde se sentó en el pequeño bar y tomó un ponche de ron. Trató de pensar qué decir le a Chase, pero todo lo que se le ocurrió que podría decirle era: lo siento. Finalmente, salió del bar y fue al vestíbulo para preguntar cómo podía llamar un taxi, pero cuando llegó a la recepción, la puerta de entrada se abrió y entró Chase. Su corazón golpeó contra sus costillas. La recepcionista la miró con pena mientras le daba una hoja de papel doblada. —Un mensaje para usted. Chase se acercó a ella. —Pensé que tal vez ya querrías regresar a la cabaña. —En este momento iba a pedir que me enviaran el taxi. ¿Por qué había ido a buscarla?


—Tengo el coche aquí. Ella lo siguió sin hablar y entró al automóvil. Después miró hacia adelante. —Lee la nota —dijo. Se volvió a mirarlo. —¿Es tuya? —No. Sky alisó el arrugado papel sobre sus rodillas y lo movió para que le diera la luz de la puerta de entrada del hotel. Nunca he querido hacerte daño. Por favor, perdóname, Rocky. Le asombraba que la nota de Rocky fuera tan breve. Ella hubiera esperado una o dos páginas en lugar de sólo dos líneas. Las palabras le habían fallado. —Es de Rocky. Quiere que lo perdone. —¿Y vas a hacerlo? Quería decir que no. Se mordió el labio y le dolió la garganta por el esfuerzo que hacía para no llorar. —Es mi hermano —dijo con voz ronca—. Yo le quiero. Chase encendió el motor y el coche se internó en la transitada calle. Por todas partes, la gente hablaba y reía. Se escuchaba la música fuerte que provenía de un bar.


El olor a comida flotaba en el aire. Había dicha y felicidad y, dentro de ella, sólo desesperación. Cuando no pudo soportar más, se volvió a mirarlo. Era difícil distinguir sus facciones en la oscuridad. Digitalizado por PNM NºPaginas 87-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —Lo siento —dijo con voz gruesa por las lágrimas—. No sé qué más decir, pero lo siento. —Yo también lo siento —su voz era calmada. El desvió el coche fuera de la carretera y lo detuvo en un pequeño claro desde donde se podía ver la caletilla. La blanca arena brillaba a la luz de la luna y el plácido mar se veía oscuro. —Me disculpo también por mi hermano y por los problemas que él te ha causado. —No hay razón para que te disculpes por tu hermano. Él ya se disculpó lo suficiente. —Este asunto debe haberle costado a tu compañía mucho tiempo y dinero. —Tenemos un departamento legal que se encarga de todo eso. Fue un caso ridículo y si hubiera llegado a juicio habría terminado muy rápidamente. No estaba


preocupado por eso. Me preocupé cuando comprendí lo que podía pasarme —hizo una pausa y buscó sus ojos—. No me preocupa perder dinero, Sky, ni la demanda. Estaba preocupado por perderte a ti. —¿Perderme a mí? —susurró. —Sí. Me preocupaba que dejaras de amarme. Ella sintió de nuevo que las lágrimas inundaban sus ojos. —¿Pero por qué no me dijiste lo que pasaba? La boca de Chase se curvó con amargura. —Porque lo único que podía hacer para disculparme era culpar a tu hermano. Y no podía hacerlo. Eres una hermana leal, Sky. Es conmovedor. No podía destruir tu confianza en tu hermano. Esperaba arreglar ese asunto sin que tú te enteraras, lo cual sólo probaba qué loco estaba. Loco y desesperado. —¿Desesperado? —Me deslumbraste la noche de la fiesta, desde el momento en que te vi con ese vestido de loros. Había algo maravilloso y real en ti y nunca había experimentado tal atracción en mi vida —hizo una pausa—. Era un sentimiento irracional, loco e incontrolable. Luché contra él pero fue inútil —acarició su cabello—. Te quiero, Sky.


Te quiero más de lo que haya querido a nadie en mi vida. Sólo que... —¿Sólo qué? —Sólo que Rocky, tu querido hermano me había puesto una demanda. Necesitaba tiempo. Quería que me conocieras, que te dieras cuenta de cómo era yo... Las lágrimas rodaron por sus mejillas. —Te dije cosas horribles —susurró—. Me siento tan mal... —Yo me sentía peor. —Te fallé. Digitalizado por PNM NºPaginas 88-91 https://www.facebook.com/novelasgratis Presionó sus ojos con las manos para detener sus lágrimas. Él acarició otra vez su cabello. —Apoyaste a tu hermano. Admiro esa clase de lealtad y amor. Es algo hermoso y es parte de ti, de tu naturaleza. —No te demostré lealtad. Él sonrió con tristeza. —¿Por qué ibas a hacerlo? Fui un delincuente juvenil. Hice a mis padres


desgraciados, no respeté la ley, fui un bastardo desconfiado. ¿Por qué deberías creer en mí y no en tu hermano, un hermano al que amabas, que te ayudó a construir tu casa y se hizo cargo de ti en un momento crítico? —¡Porque te amo! ¡Por eso debería haber confiado en ti! —sollozó—. No me entiendo a mí misma. Debía haberte escuchado. Tiene que haber confianza. No se puede tener una buena relación sin confianza. —La confianza hay que ganársela, Sky. Yo no me había ganado aún tu confianza y tenía que adaptarme a la situación. Mi orgullo recibió un golpe, pero seguí viviendo. —Al menos debería haberte escuchado. —En momento de tensión, la razón a veces nos falla. —¿Cómo puedes ser tan comprensivo? ¿Por qué no estás enojado conmigo? Él la tomó de la mano y sonrió. —Oh, lo estaba, créeme, pero tuve tiempo de pensar. Cuando me calmé vi las cosas de diferente manera. Tú tenías muchas razones para no confiar en los hombres y temías que las cosas te salieran mal una vez más. Tu reacción no fue tan extraña. De hecho fue muy normal. —¿Te enfadaste mucho conmigo? —susurró. —Por supuesto. Tus acusaciones me ofendieron profundamente, en especial


porque venían de la mujer que yo amaba. —Hablas como si aún me quisieras. —Y así es, Sky —rió roncamente y la abrazó—. No puedo evitarlo —dijo con suavidad y besó sus ojos, sus mejillas, su boca—. Cuando estaba furioso contigo, aún te amaba. Eres mi destino. Tendrás que aceptarlo porque no hay nada que puedas hacer para cambiarlo. Ella sintió el calor de su cuerpo y percibió su esencia. —Quiero pasar el resto de mi vida contigo —continuó—. Estás viva y eres cariñosa y te preocupas por las cosas que en realidad importan. Eres la única mujer en el mundo con la que quiero soñar y planear mi vida. —No lo entiendo —dijo temerosa. —No tienes que entenderlo, sólo acéptalo. El amor es magia. ¿Me amas? Digitalizado por PNM NºPaginas 89-91 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡Sí, oh, sí!, para siempre. Él sonrió. —¿Te casarías conmigo? La dicha amenazó con hacerla llorar otra vez. —Sí —susurró y se sintió atolondrada.


Él la besó y fue el beso de amor más hermoso; que decía más que mil palabras. Chase se apartó un poco, tomó su mano y deslizó un anillo en su dedo. Ella lo miró asombrada. Aun a la débil luz, el diamante brillaba y chispeaba. —Oh, Chase —susurró—. Es hermoso. ¿Cuándo lo conseguiste? —La semana pasada, en Barbados. El día que tu madre te llamó. Su corazón se contrajo. —Oh, no —susurró mortificada—. Oh, Chase, yo... Él calló sus labios con un dedo. —Shh. Ya no importa. —Es hermoso —repitió ella. No era la clase de anillo que se lleva en el dedo cuando se camina por el lodo y se trepa por las rocas. —Y te compré este otro también —dejó una cajita forrada de terciopelo en sus manos. Ella la abrió y una risita escapó de su garganta. El otro anillo era un aro de oro. —Es más tu estilo, ¿no? —preguntó él. —Sí —rió.


—Este es para que andes por los pantanos y trepes a los árboles, y también para que vayas a la playa de noche, y tomes fotografías a las criaturas prehistóricas que ponen sus huevos en la arena. —¿De veras pensaste que había dormido con otro hombre esa noche? —Yo no podía pensar. Estaba loco. Fue la peor noche de mi vida. —Tenías un aspecto horrible. Él sonrió con tristeza. —Tan horrible que me dijiste la verdad. Entonces fue cuando supe que no todo estaba perdido. Si no hubieras sentido nada por mí, me habrías dejado pensar lo inconcebible. —Yo te amaba también —dijo con suavidad. —Tenemos que continuar amándonos por siempre porque nada podrá detenernos —ella asintió y tragó en seco—. Mientras uses el anillo de oro, no me importa que no uses el diamante. Es ostentoso, pero no pudo resistirme. Quería que Digitalizado por PNM NºPaginas 90-91 https://www.facebook.com/novelasgratis tuvieras un diamante. Quería darte uno, porque es lo usual y por razones


sentimentales, supongo. —Eres un romántico —susurró y sonrió. —Sí —la besó—. ¿Vendrás a la cama conmigo para que hagamos el amor apasionadamente y elaboremos nuestros sueños para el futuro? —ella asintió, pero su garganta estaba seca y las lágrimas inundaban sus ojos otra vez. Él la besó y las enjugó—. Sólo hay una condición. Tienes que dejar de llorar. No puedo hacerle el amor a una mujer que llora. —Es que soy muy feliz. —Lo sé. También yo —le dio un rápido beso y luego encendió el motor del coche y condujo hasta la cabaña. Esa noche, se amaron apasionadamente e hicieron planes para el futuro. . Fin Digitalizado por PNM NºPaginas 91-91

Cautivos de la pasion karen van der zee  

Argumento: Sky tenía que convencer a Chase Montana de que se había quedado dormida aquella noche en su casa por casualida...

Cautivos de la pasion karen van der zee  

Argumento: Sky tenía que convencer a Chase Montana de que se había quedado dormida aquella noche en su casa por casualida...

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