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Amor en Corfú Natalie Rivers Amor en Corfú (2007) Título original: The Kristallis baby Editorial: Harlequin Ibérica Colección: Bianca 1791


Argumento: El millonario Nikos Kristallis no podía creer que la persona que estaba al cuidado de su sobrino huérfano fuera la entrenadora personal Carrie Thomas. Nik no dudó en volar a Inglaterra de inmediato a buscar al único heredero de la fortuna de los Kristallis, Pero no imaginaba que Carrie fuera a negarse a darle al niño. Carrie era una mujer bella, sexy e inocente... y Nikos tenía un plan... Se la llevaría a su hermosa villa, allí la seduciría y la convertiría en su esposa. Carrie no tenía más opción que ceder a las exigencias de Nik, pero no estaba preparada para las intensas emociones que él le hacía sentir. No podía enamorarse de él, pues Nik sólo buscaba un matrimonio de conveniencia. Entonces Carrie descubrió algo que podría cambiarlo todo.. Se había convertido en la esposa virgen de un millonario griego. https://www.facebook.com/novelasgratis Prólogo Carrie miraba fijamente los cuatro ataúdes alienados en la capilla. A parte del pequeño Danny, acurrucado en sus brazos, nada le parecía real. ¿Cómo podía ser real? ¿Cómo podían haber muerto cuatro personas a las que ella quería? Danny y ella estaban solos en el primer banco. Carrie lo cambió de posición


sobre su regazo para poder mirarlo a la cara y, en cuanto se miraron, una sonrisa iluminó los rasgos del bebé. Ella le devolvió la sonrisa y dejó que las palabras del cura pasaran por encima. Si escuchaba lo que estaba diciendo, sabía que se pondría a llorar. No podía permitirse pensar en su adorada prima Sophie ni en su marido Leonidas, ni en el tío y la tía que la habían criado. No podía pensar en el terrible accidente de tráfico que se había llevado sus vidas, dejando a Danny huérfano, pues sabía que entonces la pena se apoderaría de ella. Si se rendía a ella, tal vez nunca pudiese dejar de llorar. Por el bien de Danny tenía que ser fuerte. El era lo único que le quedaba. Poco a poco fue consciente de la música que tocaban en el órgano y se dio cuenta de que el funeral había acabado. Se puso en pie y salió de la capilla con Danny en brazos. A los veinticinco años, el único funeral al que Carrie había asistido a parte de ése había sido el de su madre, pero ella era muy pequeña por entonces y no lo recordaba. Hacer los preparativos para ese día había sido horrible, y lo había tenido que


hacer ella sola. Su padre no la había ayudado. No se había molestado en ir al contarle lo del accidente y, más tarde, cuando lo había llamado para decirle la hora del funeral, había parecido incluso sorprendido. — No puedo escaparme en este momento –había dicho-. Estoy hasta arriba de trabajo. — Pero se trata de la familia –había dicho Carrie. Había aprendido a no esperar mucho de su padre, pero su intención de mantenerse alejado del funeral era completamente desconcertante. —La familia de tu madre, no la mía –contestó él —Mi familia también –dijo ella con la voz rota mientras hablaba-. Cuando te marchaste después de la muerte de mamá, ellos fueron lo único que tuve. —Mira, parece que lo tienes todo organizado –dijo él, negándose a dejarse llevar por los comentarios de su hija-. No me necesitas allí. Siento lo del accidente, pero el hecho de que vaya o deje de ir al funeral no cambiará nada. —Para mí sí –había dicho Carrie después de que su padre colgara. Quería comunicarle su intención de hacerse cargo de Danny, el hijo de Sophie, de seis meses. ¿Pero cómo iba a comprender eso un hombre que había abandonado a su propia hija siendo un bebé?


Carrie se quedó de pie al salir de la capilla, paralizada bajo el frío aire de noviembre, y abrazó a Danny contra su pecho. Casi todos los asistentes al funeral ya se habían marchado, y los pocos que quedaban caminaban en grupos. Agachó la cabeza para acariciar con su mejilla los rizos de Danny y dejó escapar un largo suspiro. Pronto podría marcharse y llevarse al niño lejos de aquel lugar lleno de tristeza. 2 https://www.facebook.com/novelasgratis No había pensado más allá del funeral. Había demasiadas cosas de la que ocuparse. Pero lo que í sabía era que siempre querría a Danny más de lo que podía expresarse con palabras. Y haría todo lo posible por que el niño fuera feliz. —¿Señorita Thomas? Carrie levantó la cabeza y se encontró mirando a un hombre maduro al que no había visto antes. Él la observaba con una expresión tan fría y dura que le produjo un escalofrío. —Mi nombre es Cosmo Kristallis –dijo él con un fuerte acento. Carrie abrió los ojos, sorprendida. Fue desconcertante darse cuenta de que


estaba cara con el padre desaparecido del marido de Sophie, Leonidas. Ese hombre era el abuelo de Danny. —Siento mucho la muerte de su hijo –dijo ella, estirando la mano instintivamente para tocarle el brazo. En el momento en que sus dedos rozaron la manga de su abrigo, supo que había cometido un error. Su compasión no era bien recibida, ni tampoco su gesto atrevido. —Mi hijo ya estaba muerto para mí –dijo Cosmo con desdén en sus palabras mientras observaba la mano colocada en su manga. No apartó el brazo ni se molestó en retirarle los dedos. No era necesario. Carrie ya estaba apartando la mano. —¿Entonces por qué está aquí? –preguntó ella, sorprendida. Si su hijo significaba tan poco para él, ¿por qué se habría molestado en ir a su funeral desde Grecia? —Cuando usted se puso en contacto conmigo para contarme lo del funeral, me di cuenta de que había ciertas cosas que tenía que dejarle claras –dijo Cosmo-. Sobre todo en lo referente al niño que tiene en brazos. —¿Danny? –Carrie dio un paso hacia atrás y abrazó al bebé con más fuerza.


—Como he dicho, mi hijo hacía mucho que había muerto para mí. Nunca reconoceré a ese niño como heredero de los Kristallis –dijo Cosmo-. Ese mocoso nunca verá nada de mi dinero. —¿Su dinero? – repitió Carrie, confusa y horrorizada ante lo que estaba oyendo. Danny era un niño inocente que acababa de perder a sus padres. ¿Por qué era ese hombre tan hostil y por qué estaba hablando de dinero? —Su prima era una cazafortunas calculadora –dijo Cosmo-. Lo único que quería era echarle las manos encima a mi fortuna. —Sophie no deseaba su dinero. Lo único que deseaba era vivir feliz con el hombre al que amaba y formar una familia –dijo Carrie, sintiendo cómo los ojos se le llenaban de lágrimas al pensar que su prima nunca viviría ese sueño. Nunca vería a su hijo crecer. Parpadeó furiosamente, decidida a no empezar a llorar, y miró a Cosmo Kristallis con frialdad. Sophie y Leonidas no estaban allí para defenderse, así que tendría que hacerlo por ellos. —Ese niño no es mi nieto –dijo Cosmo. 3 https://www.facebook.com/novelasgratis


—Sí, lo es –dijo Carrie-. La idea de que usted sea su abuelo me pone enferma, pero , de todas formas, es su nieto, y no permitiré que siga diciendo cosas horribles sobre Sophie y Leonidas. —Nunca lo reconoceré –dijo Cosmo-. Y, si alguna vez vuelve a ponerse en contacto con mi familia, lo lamentará – entonces, sin darle a Carrie oportunidad para responder, se dio la vuelta y se fue. Carrie se quedó mirándolo, dándose cuenta de que estaba temblando. Había oído muchas cosas desagradables sobre la familia griega de Leonidas, pero hasta ese momento no había entendido por qué Leonidas odiaba tanto a su padre. —No pasa nada. No tendrás que volver a ver a ese hombre tan horrible de nuevo –le susurró a Danny. Aunque sus palabras eran tanto para el bebé como para ella misma-. Nos tenemos el uno al otro y estaremos bien. Capítulo 1 Seis meses después 4 https://www.facebook.com/novelasgratis Por favor, Carrie, tienes que hacer esto por mí –le rogó Lulu, con el rimel corrido por las lágrimas- Si Darren escucha ese mensaje, me echará. —Quiero ayudar. Ya lo sabes –dijo Carrie, mirando a su llorosa amiga con


preocupación-. ¿Pero no sería mejor si lo hicieras tú? Después de todo, nadie verá raro que entres en el estudio de tu marido y contestes el teléfono. —Ya te he dicho que todo el mundo nos oyó discutir. Además, no puedo entrar así –dijo Lulu, señalando su maquillaje corrido-. Pero, si no borro ese mensaje, me meteré en problemas. —Bueno, yo no puedo mezclarme con la gente de la fiesta –dijo Carrie, observando la ropa deportiva que llevaba puesta. Era la entrenadora personal de Lulu, no una de las invitadas de la elegante fiesta de su marido futbolista-. Y sabes que tengo que marcharme o llegaré tarde a recoger a Danny. —No será mucho tiempo –dijo Lulu, tirando de su camiseta-. Rápido, quítate esto. Puedes ponerte uno de mis vestidos. Cinco minutos después, Carrie salió del dormitorio de Lulu vestida para su misión y sintiéndose muy cohibida. Tras seis meses cuidando de Danny y asimilando su pena, era una experiencia desconcertante vestirse para una fiesta de famosos. Incluso antes de que su vida hubiera cambiado tan dramáticamente, jamás se habría sentido cómoda con aquellos zapatos de tacón aguja y con un vestido tan ajustado, que apenas podía respirar. Dejó la mochila, con su atuendo deportivo, junto a la puerta de entrada y


caminó por la casa hacia el estudio de Darren. Lulu sólo necesitaba el teléfono el tiempo suficiente para borrar el mensaje de voz que le había dejado en un ataque de celos. Entonces la misión de Carrie habría terminado. Agarró una copa de champán de un camarero que pasaba y dio un largo trago. Una explosión de burbujas inundó su boca, haciendo que la garganta se le cerrara y los ojos le lloraran. Tosió ligeramente y parpadeó para aclararse la visión antes de mirar a su alrededor. A pesar de ser temprano, la fiesta estaba en pleno auge. Un fotógrafo se paseaba por la sala, y no le faltaban invitados dispuestos a posar para él; sin duda con la esperanza de encontrar sus fotos en las revistas. Carrie se alisó el vestido rojo sobre las caderas en un intento frustrado de cubrir parte de su muslo. Lulu no era conocida por elegir su vestuario con modestia, y eso, sumado a la considerable altura de Carrie, hacía que se mostrase una gran longitud de pierna. Incluso más desconcertante era el enorme escote que remataba el vestido. Sintiéndose muy cohibida, miró el suelo y caminó por la habitación. Una


cortina de pelo negro cayó sobre sus ojos, pero no se lo apartó. Se sentía mejor con la cara tapada, aunque nadie estaba mirándola realmente a la cara, pensó con un escalofrío. Finalmente se metió en el estudio y cerró la puerta tras ella. Ignoró los nervios que se acumulaban en su estómago y se acercó al escritorio. Dejó la copa de champán sobre la mesa, levantó la chaqueta de Darren del respaldo de la silla y metió la mano en el bolsillo. —¿Tiene eso por costumbre? 5 https://www.facebook.com/novelasgratis Carrie se dio la vuelta de golpe para ver a la persona que había hablado, llevándose la chaqueta al pecho. Había un extraño en el estudio. Alto e imponente, con un indiscutible aura de poder a su alrededor, estaba de pie muy quieto, observando sus movimientos. Carrie lo miró a la cara y, cuando sus miradas se encontraron, respiró profundamente. Era increíblemente guapo. El pelo castaño oscuro y la piel bronceada le daban una apariencia clásicamente mediterránea, salvo por sus ojos,


que eran de un azul impresionante. Lo miró, observando su increíble estructura ósea y sus rasgos perfectos. Era increíblemente guapo, pero había algo desconcertante en él. Carrie tenía la sensación de que había de saber de quien se trataba. Se mordió el labio y lo estudió, olvidando por un momento que aún tenía la chaqueta del delito en las manos. Le inquietaba el hecho de no poder identificarlo. Muchos de los invitados de la fiesta eran celebridades, gente fácilmente reconocible. Carrie estaba acostumbrada a eso, pues muchos de sus clientes eran famosos de un tipo u otro. Pero había algo extraño en ese hombre. Él también la estaba estudiando. Carrie sintió un escalofrío de conciencia sexual por toda su piel al sentir la mirada de aquel extraño. La intensidad de sus ojos azules hizo que de pronto se sintiera muy consciente de su cuerpo, y del vestido provocador que llevaba puesto. Era una sensación muy poco familiar. Durante los seis meses anteriores, había estado completamente absorbida por su nuevo modo de vida. Había descubierto las alegrías agridulces de cuidar de Danny mientras asimilaba la pérdida de sus seres queridos, y había aprendido


a enfrentarse al estrés diario de cuidar de un niño. Con todo eso, simplemente no estaba acostumbrada a pensar en sí misma como una mujer atractiva que los hombres pudieran encontrar deseable. —¿Puedo ayudarle? –preguntó ella-. ¿Se ha perdido, o simplemente estaba buscando a Darren? —No ha contestado a mi pregunta –dijo el extraño-. Le he preguntado si tiene eso por costumbre. —No sé a que se refiere –dijo ella en un intento por disimular. Dejó la chaqueta de nuevo en el respaldo de la silla, agarrando el teléfono móvil mientras sacaba la mano del bolsillo. Se apartó el pelo de la cara y miró a aquel hombre directamente. —¿Me refería a si tiene por costumbre colarse en los estudios de la gente y robar sus teléfonos móviles? –su voz era profunda y fuerte, con un ligero acento que Carrie no lograba identificar. —Yo no me he colado en ninguna parte –tratando de sonar confiada, observó su cuerpo de arriba abajo y se quedó impresionada por lo que vio. Fuerte y atlético, estaba increíble con su traje negro de diseño, pero Carrie estaba segura


de que estaría igual de bien con el atuendo deportivo que, debido a su trabajo como entrenadora, estaba acostumbrada a ver en los hombres-. Y no he robado nada. Éste es el teléfono de Lulu. Me ha pedido que se lo lleve. —Debería trabajar más en su coartada –dijo él. —Trabajo para Lulu. Ella me ha pedido que se lo lleve. 6 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿De verdad? –preguntó él, y la miró de arriba abajo- ¿Y esa es su ropa de trabajo? —Soy la entrenadora personal de Lulu –dijo ella, tratando de ignorar el calor de su piel al sentirse observada. Era extrañamente excitante, aunque inquietante, sentir cómo su cuerpo respondía-. Ahora, por favor, si me disculpa. Debo volver con ella –dio un paso hacia la puerta. De pronto, la voz de Darren en el exterior del estudio llamó su atención. Miró nerviosamente hacia la puerta. Seguía con su teléfono en la mano, y no podía escondérselo en aquel diminuto vestido. Le había hecho a Lulu una promesa, pero no iba a poder cumplirla. Miró al desconocido. ¿La delataría? ¿Diría que la había pillado con las manos en la masa mientras robaba el móvil?


En ese momento, comenzó a andar hacia ella. Se le aceleró el corazón y apretó el teléfono con fuerza. Se quedó paralizada como un ciervo ante los faros de un coche. ¿Qué iba a hacerle? ¿Quitarle el teléfono y decirle a Darren exactamente lo que había visto? Sus movimientos no parecían apresurados, pero había un brillo de determinación en sus ojos que le produjo a Carrie un escalofrío. Entonces se dio cuenta de que estaba justo frente a ella, parapetándola de cualquiera que pudiera entrar en la habitación. Sobresaltada por su súbita proximidad, Carrie se quedó mirándolo con los ojos muy abiertos. Con uno setenta de estatura, era alta, pero incluso con los tacones tuvo que levantar la cabeza para mirarlo. La expresión de su rostro hizo que el corazón le latiese erráticamente. Sus ojos azules se oscurecieron, y la miró tan profundamente a los ojos, que fue como si pudiera ver su alma. Luego inclinó la cabeza ligeramente hacia un lado, como si estuviera a punto de besarla. —Adorable –murmuró él mientras colocaba suavemente las manos sobre sus brazos desnudos.


Carrie se quedó perpleja. No podía apartar la mirada de su rostro. Era increíblemente atractivo. Sus rasgos eran perfectos, desde los ojos azules rodeados por largas pestañas hasta su boca amplia y expresiva. Y él la estaba mirando y viendo a una mujer deseable. De pronto fue consciente de cómo deslizaba la mano por su brazo, acariciándole la piel y haciendo que se le pusiera el vello de punta. Cerró la mano sobre el teléfono y se lo arrancó a Carrie de la mano. Luego deslizó el otro brazo a su alrededor y la presionó contra su cuerpo. Carrie se quedó con la boca abierta al sentir el calor de su cuerpo poderoso y masculino. El corazón le latía tan fuerte, que bloqueaba el resto de sonidos, y el estómago le daba vueltas. ¿Qué iba a hacer aquel desconocido? No podía tener intención de besarla. ¡Ni siquiera la conocía! En algún lugar de su mente, un pensamiento racional le dijo que debía apartarlo de ella y salir corriendo de allí mientras pudiera. Pero su cuerpo ignoró aquel arrebato de sentido común. Simplemente no quería hacer lo que era más sensato.


7 https://www.facebook.com/novelasgratis Se quedó mirándolo, incapaz de moverse o hablar. Entonces pasó el momento de no retorno, y él agachó la boca hacia la suya. El movimiento sensual de sus labios sobre su boca hizo que comenzara a temblar, y Carrie se aferró a él, dejándose llevar por el momento. Sentía las piernas débiles, y sus brazos parecían tener vida propia mientras se deslizaban sobre sus hombros anchos y fuertes. Él colocó una mano entre sus hombros para sujetarla y, echándose hacia delante, la inclinó sobre el escritorio. Segundos después, colocó la otra mano sobre su cintura y tiró de ella ligeramente hacia él. Carrie tenía las caderas presionadas contra él, arqueando la espalda hacia atrás y levantando los pechos. Era una postura innegablemente erótica, y un torrente de excitación sexual recorrió su cuerpo, despertando su deseo. Entonces, sin previo aviso, apartó la boca de ella. Carrie se quedó mirándolo en silencio. Lo único que podía oír era el sonido de su propia respiración y los latidos de su corazón acelerado. Lo único


que veía era su cara, su expresión intensa, aunque críptica. Seguía teniéndola agarrada, pero no con tanta fuerza como antes. —¿Carrie? –la voz de un hombre proveniente de detrás del desconocido irrumpió en sus pensamientos-. No sabía que fueses a venir esta noche. ¡Darren! Se había olvidado de él. De pronto recordó que le había quitado el móvil; aunque un instante después se dio cuenta de que ya no lo tenía en la mano. —Lulu. . Lulu me pidió que me quedara en la fiesta –balbuceó ella distraídamente, casi incapaz de apartar la mirada de la cara del desconocido para mirar a Darren. — ¿Qué estás haciendo aquí? –había un cierto tono de suspicacia en su voz mientras miraba la chaqueta. Estaba tirada sobre la silla de manera descuidada. Bueno, veo lo que estás haciendo. ¿Pero por qué lo estás haciendo en mi estudio? – añadió Darren. —Necesito estar un momento a solas con Carrie –dijo el desconocido de pronto, girándose para mirar a Darren. Carrie abrió los ojos desmesuradamente. ¿Cómo sabía su nombre?


¿Estaba repitiendo sencillamente lo que le había oído decir a Darren? ¿Y por qué había dicho que quería estar a solas con ella? Sintió una inquietante mezcla de emociones mientras lo observaba. ¿La habría seguido hasta la habitación simplemente para intentar ligar con ella? —¡Nik! –exclamó Darren-. Hace tiempo que no te veía. No me dijiste que fueras a venir. Carrie frunció el ceño sin comprender nada. Por alguna razón, se quedó sorprendida al ver que Darren conociese al extraño, pero al fin y al cabo era su fiesta, y todos eran sus invitados. Y había llamado al desconocido por su nombre... Nik. —Fue una decisión de última hora –dijo Nik-. He venido directamente desde el aeropuerto. 8 https://www.facebook.com/novelasgratis —Veo que no has perdido el tiempo, viejo zorro –dijo Darren, riéndose y dándole una palmadita en la espalda-. Y Carrie, mujer perversa –añadió-. Bueno, no dejéis que os interrumpa –dijo Darren mientras pasaba frente a ellos para recoger su chaqueta-. Veo que tenéis cosas que hacer, así que os dejaré


solos. Cerrad con llave, si queréis –finalizó, cerrando la puerta tras él al abandonar el estudio. Carrie se quedó mirando la puerta y luego miró de nuevo a Nik, que seguía pegado a ella. Se sentía confusa y abochornada por la respuesta que había tenido a su beso, pero también estaba enfadada con él por ponerla en esa situación. —Qué diablos crees que estás haciendo? –preguntó mientras lo apartaba de ella. Se incorporó, balanceándose levemente sobre sus tacones antes de encontrar el equilibrio, pero entonces colocó las manos con firmeza en sus caderas y lo miró, indignada. —Creía que era evidente –dijo él mientras se recolocaba la corbata y los puños de la camisa-. Estaba dejando el teléfono robado en su sitio, claro. —¡Ah! –Carrie estaba completamente desconcertada. ¿Cómo podía mostrarse tan asertivo con respecto a lo que acababa de ocurrir entre ellos? ¿Realmente la había besado sólo para distraer la atención mientras metía el teléfono en el bolsillo? El beso había durado sólo segundos, pero había tenido un profundo


impacto en ella tanto física como mentalmente. Durante medio año, su identidad como individuo con esperanzas y deseos había quedado bloqueada. No había pensado en ella como en una mujer con necesidades naturales y pasiones. Pero de pronto se había dejado llevar de un modo que era sorprendente. Había estado tan envuelta en aquel beso, que se había olvidado de lo que sucedía a su alrededor. Nik, por otra parte, parecía totalmente inalterado por la experiencia, e incluso había logrado concentrarse en otra tarea completamente diferente. Simplemente había creado una cortina de humo para que Darren no viera cómo depositaba el móvil en el bolsillo de la chaqueta. —Pensé que me estarías agradecida –dijo él-. De hecho, me ha dado la impresión de que lo has disfrutado. —¡No lo he disfrutado! –Carrie sintió como le ardían las mejillas ante aquella mentira-. ¡Y no hacía falta que me besaras así! —Es lo que hacen en las películas. Tenía que echarte hacia atrás para alcanzar la chaqueta –dijo Nik con una sonrisa-. Además, parecías un cervatillo asustado. Si me hubiera dado la vuelta para mirar a Darren, dudo que hubieras tenido la habilidad de aprovechar la distracción para poner el móvil en su


sitio. —No te he pedido ayuda –dijo ella, molesta por el insulto casual de Nik y por como trataba el asunto como si de una broma se tratara-. Simplemente le habría explicado a Darren que Lulu necesitaba el móvil. —No voy a disculparme por haberte besado, si es lo que pretendes – dijo él- he hecho lo que he creído necesario, y ya está. Yo tampoco he disfrutado particularmente con la situación, pero no te estoy exigiendo una disculpa. —¡No tengo nada de qué disculparme! –exclamó Carrie. El beso le había parecido increíble, aunque al parecer Nik opinaba de forma distinta-. No te 9 https://www.facebook.com/novelasgratis he pedido que me besaras. ¡No es culpa mía que lo hayas encontrado tan desagradable! —No estaba hablando del beso, desde luego. ¿Por qué las mujeres siempre se muestran tan inseguras con estas cosas? –preguntó él, arqueando las cejas exageradamente-. Quería decir que no era particularmente agradable descubrir que eras una ladrona. Esperaba que fueras una persona sincera y razonable.


—¿Qué? –preguntó ella, tratando de comprender sus palabras. ¿Por qué le importaba que tipo de persona fuese ella? De pronto recordó que había dicho que necesitaba estar a solas con ella. ¿Quién era aquel hombre? —Las primeras impresiones sirven de mucho –continuó él, observando su cuerpo y deteniéndose descaradamente en sus pechos antes de centrarse en su cintura. —¿Quién eres? –preguntó ella-. ¿Y qué quieres de mí? Él no contestó inmediatamente y, sin mirarla directamente a los ojos, siguió deleitándose con su cuerpo hasta llegar a los dedos de los pies. Carrie estaba a punto de repetir la pregunta cuando Nik levantó la vista de pronto y la miró a los ojos. —Mi nombre es Nikos Kritallis –dijo con frialdad-. Y he vendo para discutir los planes de mi sobrino. Capítulo 2 C arrie no podía hablar. Estaba tan sorprendida, que apenas podía pensar. Simplemente se quedó mirándolo. Nikos Kristallis. Era el hermano pequeño del marido de Sophie, Leonidas. El hijo favorito del orgulloso y arrogante Cosmo Kristallis. Era el tío de Danny. 10 https://www.facebook.com/novelasgratis


Una odiosa sensación de miedo se instaló en su estómago, pero respiró profundamente y consiguió controlarla. Trató de no pensar en su encuentro con cosmos Kristallis en el funeral. Había sido una experiencia horrible, y sus recuerdos de aquel momento eran inseparables de la pena que había sentido por sus seres queridos. —¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó finalmente con un susurro. Nik observó el profundo impacto de sus palabras en Carrie Thomas con una extraña sensación de satisfacción. El color desapareció de su cara con una velocidad alarmante y, por un momento, pareció totalmente asombrada. Nik se sentía complacido. No rea que le gustase infligir dolor en la gente por regla general, pero Carrie Thomas era diferente. Ella se había llevado algo que le pertenecía, ¡y haría cualquier cosa con tal de recuperarlo! —He venido a hablar de mi sobrino –contestó Nik-. Ahora que me he identificado, pensaba que eso sería evidente. —No tengo nada que hablar sobre Danny –dijo Carrie. Su cara parecía muy blanca en contraste con su pelo negro, pero el brillo regresó de pronto a sus ojos verdes-. No tenemos nada que discutir –se dirigió a la puerta y salió.


Nik no hizo intento de detenerla. Prefería mantenerla alejada de aquella fiesta. Era demasiado pública para lo que tenía que hacer, y había demasiados fotógrafos alrededor. Nik entornó los ojos mientras veía cómo Carrie se abría paso entre los asistentes a la fiesta. Era una criatura hermosa. Sus investigadores le habían proporcionado fotos, de modo que sabía que sería atractiva, pero esas fotos no le habían prevenido para el impacto que tendría en él su presencia. Carrie avanzaba con rapidez por la sala, caminando con gracilidad sobre sus zapatos de tacón. Todos los hombres de la sala la miraban según pasaba. Todos imaginaban esas largas piernas a su alrededor. O tal vez fuera sólo Nik. No podía dejar de pensar en volver a besarla. Besarla y muchas otras cosas más. Su melena negra y sedosa se movía al ritmo de sus pasos. Deseaba apartarle el pelo y acariciar la piel de su espalda hasta encontrar la cremallera del vestido. Se imaginó bajándole la cremallera y deslizando las manos por su cuerpo, acariciándola, quitándole la ropa hasta que estuviera desnuda y lista para él. Sabía que no sería una amante pasiva. Deseaba mirarla a los ojos mientras se


retorcía bajo su cuerpo y la conducía hacia el éxtasis. De pronto se dio cuenta de que Carrie ya casi estaba en la puerta. Dejó de lado sus pensamientos eróticos y se decidió a seguirla. Sabía hacia donde se dirigía pero sería bueno no perderla de vista. Carrie recogió su cazadora vaquera y su mochila de la alcoba que había junto a la puerta, luego se detuvo y escudriñó la habitación buscando a Lulu. Estaba desesperada por salir de allí, pero no podía olvidarse de su amiga. La divisó casi de inmediato, bajando las escaleras con rapidez y decisión, con el maquillaje retocado y vestida para matar con un vestido de cóctel plateado. —Lo siento mucho –dijo Carrie cuando Lulu se acercó a ella-. No he podido conseguir el teléfono. 11 https://www.facebook.com/novelasgratis —No te preocupes –dijo Lulu. Mientras hablaba miraba a Darren, que estaba hablando con un grupo de hombres-. Lo conseguiré yo misma. No creo que haya escuchado el mensaje todavía, de lo contrario no tendría tan buena cara. Entonces, sin decir nada más, se alejó hacia su marido. Carrie se quedó mirándola durante unos segundos, con la esperanza de que todo saliera bien, pero


no podía quedarse mucho más. A parte de querer escapar de Nikos Kristallis, tenía que darse prisa porque ya llegaba tarde a recoger a Danny. Se dio la vuelta y abandonó la fiesta. La brisa fría en su cara le resultó agradable, y respiró profundamente mientras bajaba los escalones de mármol de aquella casa londinense hasta llegar a la calle. Comenzó a caminar por la acera con rapidez, haciendo resonar sus tacones a su paso. Le temblaban los dedos sorprendentemente mientras se abrochaba la cazadora vaquera, y tuvo que resistir la necesidad de mirar hacia atrás para ver si Nikos Kristallis también había abandonado la fiesta. ¿Por qué estaría él en Londres? ¿Habría ido a finalizar lo que había comenzado su padre en el funeral? Tal vez quisiera que firmara algún documento legal diciendo que nunca buscaría conexión alguna con la familia Kristallis. Agitó la cabeza y se obligó a no pensar en eso por el momento. No podía estar triste cuando recogiera a Danny. No sería justo para él. Había un largo camino hasta la guardería, pero con suerte podría tomar un taxi. Giró la esquina para llegar a la calle principal y, sorprendentemente, el primer taxi que intentó parar se detuvo. Le Dio las indicaciones al conductor


y se montón, siendo de pronto consciente de cómo miraba sus piernas a través del espejo retrovisor. No era de extrañar que hubiera conseguido un taxi con tanta facilidad. Pocos minutos después, pagó al taxista y se mezcló con la multitud de londinenses que abarrotaba las calles. Se metió en una puerta y llamó al telefonillo. —Soy Carrie Thomas –le dijo al aparato-. Siento llegar tarde. Con un largo zumbido, la puerta se abrió, y Carrie entró en el edificio. Tras un tramo de escaleras y otra puerta de seguridad, llegó a la guardería de Danny. —¡Danny! –exclamó mientras tomaba en brazos al bebé. De pronto sintió lágrimas en los ojos. Era maravilloso poder abrazarlo con fuerza. Estaba segura de no poder quererlo más de lo que lo quería, incluso aunque fuera su propio hijo. Nikos Kristallis había perdido el tiempo yendo a Londres. Leonidas siempre había dicho que no quería que Danny tuviera nada que ver con su familia griega. Incluso le había hecho prometer a Sophie que, si algo le pasase, nunca


permitiría que le pusieran las manos encimas. Ahora, tras conocer a Cosmo y a Nik, era fácil para Carrie comprender sus razones. Y lo menos que podía hacer por Sophie era mantener la promesa que le había hecho a su marido antes de que ambos murieran. —Siento llegar tarde –dijo, dándole un beso en la cabeza a Danny y mirando a la chica que había estado viendo un libro de dibujos animado con él. 12 https://www.facebook.com/novelasgratis —No pasa nada –dijo la chica-. Nos lo estábamos pasando muy bien. ¿verdad, Danny? —Encontrará en la factura la penalización por llegar tarde, señorita Thomas. Carrie se tensó al oír la voz de la directora de la guardería, pero puso una sonrisa antes de darse la vuelta. Apenas podía permitirse la factura de la guardería sin penalizaciones añadidas. —Lo siento, señora Plewman –dijo-. Me entretuve. —Mmm –la señora Plewman no parecía impresionada, y no hizo ningún esfuerzo por ocultar su desaprobación mientras observaba la


minifalda del vestido rojo y los zapatos que Carrie llevaba. Suerte que se había abrochado la cazadora, no mostrando la parte delantera-. No llevo una institución de caridad, señorita Thomas. Asegúrese de que no vuelve a suceder. Tengo que pensar en mis empleados, ya lo sabe, pero pasaré por alto la penalización sólo por esta vez. —Muchísimas gracias, señora Plewman. Adiós –Carrie se echó al hombro la bolsa de Danny y recogió su cochecito del armario que había en el pasillo. No podía esperar a llegar a casa, a la seguridad y confort de su piso. Nik estaba de pie frente al edificio, frunciendo el ceño al sentir un inesperado nudo de anticipación en la garganta. Era una sensación poco familiar. Estaba a punto de ver a su sobrino por primera vez, ¿pero por qué iba eso a hacerle sentir inquieto? Había tratado de imaginarse al bebé, pero no había logrado hacerse una imagen de él. Debía de haber visto cientos de bebés en su vida, pero nunca había mirado a uno realmente. Sería muy raro regresar a Grecia con un niño. Por fin vio a Carrie Thomas emerger del edificio con un bebé de pelo oscuro en un brazo y un cochecito doblado en la otra mano. Miró a ambos lados


de la calle, pero la multitud de viandantes evitaron que lo viera. Nik se fijó en el bebé, el hijo de su hermano, y un entumecimiento se apoderó de él. Ese bebé era su familia. Ese bebé era todo lo que su hermano Leonidas había dejado detrás. Comenzó a caminar mecánicamente hacia ellos, viendo cómo Carrie abría el cochecito con un golpe de muñeca sin soltar al bebé. —Allá vamos, Danny –dijo ella, colocando al niño en la silla y abrochándole el cinturón-. ¿metro o autobús? ¿Qué prefieres? –miró al otro lado de la calle, a la cola de gente esperando en la parada del autobús. —Aún tenemos que hablar –dijo Nik, colocándose a su lado. Carrie se quedó quieta. Pero el cambio en su lenguaje corporal le hizo estar seguro de que lo había reconocido antes de darse la vuelta. —¡Cualquiera diría que me estás acosando! –exclamó ella mientras se giraba para mirarlo. —Te marchaste antes de que pudiéramos terminar nuestra conversación –dijo Nik —No tengo nada que decirte –dijo Carrie. Parecía muy fría, allí de pie, pero él sabía por experiencia que no estaba tranquila. 13 https://www.facebook.com/novelasgratis


—¿De verdad? –preguntó Nik con frialdad-. Dime, ¿por qué robaste el bebé de mi hermano? —Yo... yo... –Carrie agarró los mangos del cochecito con fuerza y dio un paso atrás-. Yo no he robado a Danny. Se quedó mirándolo con los ojos muy abiertos, y de pronto parecía más pálida que antes, si acaso eso era posible. Parecía auténticamente sorprendida por sus palabras. Tal vez no esperase que fuese a abordar el tema tan abiertamente. —¿Cómo llamas entonces a llevarse un bebé que no te pertenece? – preguntó Nik. —Los bebés pertenecen a la gente que los quiere –dijo Carrie. —Pertenecen a su familia –dijo Nik, advirtiendo cierto tono de amenaza en su propia voz, mientras daba un paso hacia ella-. Y, como he dicho, le has robado ese bebé a su familia. —Yo no he robado a Danny –dijo Carrie-. Cuando sus padres murieron en ese accidente, nadie lo quiso. —A nadie se le dio la oportunidad. —Tu padre... —Mi padre ha muerto –dijo Nik.


Carrie tomó aliento y se quedó mirándolo, confusa. Obviamente había vuelto a sobresaltarla, pero observó cierta expresión de compasión en su rostro. —Lo siento –dijo ella-. Yo... —No –dijo él, interrumpiéndola con un gesto de impaciencia. Su compasión era lo último que quería. Su padre había muerto súbitamente hacía dos meses; cuatro meses después de que Leonidas muriera en aquel accidente. Nik había pasado dos meses muy malos, haciéndose cargo del negocio familiar que su padre aún controlaba, pero, cuando las cosas comenzaban a encajar, había hecho un sorprendentemente descubrimiento entre los papeles personales de su padre. Leonidas había dejado un hijo. Observó al bebé sentado en el cochecito a su lado y luego volvió a mirar a la mujer que se lo había llevado. Ella tragó saliva cuando sus miradas se encontraron, obviamente desestabilizada por su presencia, y dio un paso hacia atrás. —¡Cuidado! –exclamó un joven al tropezar con ella. —Tenemos que irnos de aquí –dijo Nik, apartando a Carrie y el


cochecito hasta la seguridad relativa de la puerta de una cafetería-. Llamaré a mi chófer. —No pienso subirme a un coche contigo –dijo Carrie, apartándole la mano de encima y agachándose para ver a Danny-. Apenas te conozco. —Tenemos que hablar, y la calle no es lugar para ello –dijo Nik categóricamente-. Entraremos aquí –añadió señalando la estilosa cafetería italiana frente a la que se encontraban. Carrie vaciló un instante, mordiéndose el labio mientras pensaba. Sabía que algún día tendría que hablar con Nikos Kristallis, y sinceramente prefería quitárselo de encima cuanto antes. 14 https://www.facebook.com/novelasgratis —De acuerdo, pero no me quedaré mucho –se inclinó para sacar a Danny del cochecito-. Pronto tendrá sueñoPocos minutos después, estaban sentados a una mesa en un rincón tranquilo de la cafetería. Danny estaba sobre el regazo de Carrie, tratando de echar mano a su capuchino. Apartó su silla de la mesa, alejando a Danny de la bebida caliente, y miró a Nik subrepticiamente. No podía creer que quisiera quitarle a Danny. Hacía


ya seis meses que se había puesto en contacto con su familia para comunicarles la muerte de Leonidas y, si Nik hubiera tenido verdadera intención de llevarse a Danny, no habría esperado tanto para buscarla. Estaba ansiosa por saber qué era lo que verdaderamente deseaba, pero se contuvo de preguntárselo directamente. Quería que pusiera las cartas sobre la mesa primero para tener la oportunidad de procesar lo que dijese. Pero Nik apenas había hablado desde que se habían sentado, y ahora bebía su expreso en silencio. —Siento lo de tu padre –dijo ella-. Debe de haber sido horrible perderlo tan poco después de la muerte de Leonidas. —Gracias por tu preocupación –dijo Nik, dejando su taza sobre la mesa y dirigiéndole una mirada frío-. Pero no he venido a hablar de eso. He venido a hablar del niño. —¿A qué te refieres? —Danny tiene que estar en Grecia conmigo. Carrie se echó hacia atrás en la silla, agarrando a Danny con fuerza mientras miraba a Nik con descrédito. No podía ser cierto. No podía querer llevarse a Danny.


—Siento mucho tu pérdida –dijo ella-. Pero Danny se queda conmigo. —No –dijo Nik-. Danny regresará a Grecia conmigo. —Entiendo que estés triste tras la pérdida de tu hermano y de tu padre – dijo Carrie, tratando desesperadamente de mantener el control. No podía dejar que viese lo asustada que estaba ante la perspectiva de que pudiera hablar en serio-. Pero no quisiste a Danny hace seis meses. No puedes decidir venir a por un niño cuando te venga bien. —No me insultes –dijo Nik-. No se trata de mí. Se trata del derecho de Danny a ser parte de verdadera familia. —¿Estás diciendo que yo no soy su verdadera familia? –preguntó Carrie. —No eres su familia inmediata –dijo Nik-. Y obviamente no eres una tutora apropiada. —¿Qué se supone que significa eso? ¡Ni siquiera sabes cómo soy! —Sé que te pillé robando. —No estaba robando –protestó Carrie, pensando en la desesperada petición de ayuda por parte de Lulu. No se avergonzaba de tratar de ayudar a una amiga. No era asunto de Nik, pero de pronto decidió contárselo todo-. Lulu me pidió que lo hiciera. Estaba preocupada porque Darren se enfadara con ella


por un mensaje que le había dejado en el móvil, de modo que quería borrarlo. Miró a Nik para ver si había aceptado su explicación, pero su expresión seguía siendo impasible. 15 https://www.facebook.com/novelasgratis —Supongo que no debe de haber sido fácil cuidar de un bebé tú sola – dijo Nik-, pero... —Me las he arreglado perfectamente bien –dijo Carrie-. ¡Maravillosamente, de hecho! —Soy su tío –dijo Nik-. Tú eres su prima. —¿Qué diferencia hay? –preguntó Carrie-. Yo estaba ahí cuando necesitó a alguien. Nadie más lo quiso entonces. Tu padre lo llamó mocoso... —¿Conociste a mi padre? –preguntó Nik-. ¿Cuándo? —Vino al funeral –contestó Carrie. EN ese momento tuvo miedo de cómo podría reaccionar. —El pasado mes de noviembre –dijo Nik tras una breve pausa. —Sí –Carrie lo miró recelosa, preguntándose si el hablar de su padre y de su hermano le resultaría doloroso. No había muestra de ello, pero era imposible saber qué le rondaba por la cabeza.


—¿Qué te dijo mi padre? –preguntó él. —No mucho. Simplemente dijo que sería mejor para Danny quedarse en Inglaterra con la familia de su madre. —¿De verdad? –Nik se rió irónicamente-. Yo conocía a mi padre, y dudo mucho que ésas fueran sus palabras exactas. —Lo que dijo tu padre no fue divertido -¿cómo podía estar riéndose en un momento así? —De eso estoy seguro. Pero me resulta sorprendente ver como pones esas palabras en su boca. —¡A tu padre le daba igual Danny! –exclamó Carrie-. ¡Deseaba que nunca hubiera nacido! —Probablemente –dijo Nik-. Pero yo no comparto su punto de vista. —Si ése es el caso, ¿dónde estabas después del accidente?¡No te importaba lo suficiente como para venir! –estaba tan furiosa, que no se dio cuenta de que estaba alzando la voz. De pronto, Danny trató de alcanzar el capuchino otra vez-. ¡Cuidado, Danny! –lo apartó del café, pero, con el movimiento, golpeó con el codo la taza. Se tambaleó sobre el plato y, segundos después, la mesa estaba empapada de café espumoso.


Se puso en pie de un brinco para evitar mojarse, comprobando inmediatamente que Danny no se hubiera manchado. —Bebidas calientes y bebés; mala combinación –comentó Nik. Se giró y levantó una mano para llamar a la camarera-. Necesitamos un trapo. Carrie abrazó a Danny y observó el desastre que había provocado. Nik la había alterado tanto, que no sabía que decir ni que pensar. Utilizó su servilleta de papel para limpiar el café, pero quedó empapada en un segundo, y no evitó que el líquido cayera al suelo. —Tengo que irme –dijo, agachándose para recoger su bolsa, apenas sin darse cuenta de que estaba colocada sobre un charco de café, y se giró para recoger el cochecito; pero Nik ya lo había agarrado-. Siento mucho el desastre – dijo cuando la camarera apareció con un trapo. Se dio la vuelta y Salió a la calle. 16 https://www.facebook.com/novelasgratis —Aún no hemos terminado la conversación –dijo Nik, reuniéndose con ella en la acera. —Sí, la hemos terminado. Me llevo a Danny a casa. —Os llevaré –dijo Nik.


—No, gracias –Carrie miró hacia la carretera y se sintió aliviada al ver un autobús aproximarse-. Ahí está mi autobús. A Danny le gusta el autobús. Sin esperar una respuesta, agarró el cochecito con un brazo, a Danny con el otro, y corrió hacia la parada del autobús. El niño se acomodó en su regazo y se rió felizmente mientras el autobús se alejaba. Por el rabillo del ojo, Carrie aún podía ver a Nik, de pie en la acera. Se quedó mirando al frente, resistiendo la tentación de girar la cabeza. Un escalofrío recorrió su espalda cuando el autobús se detuvo frente a Nik. Era cierto que a Danny le gustaba el autobús, pero a ella se le ocurrían cosas más agradables que estar sentada y apretujada con un cochecito doblado entre las rodillas y tratando de mantener a un bebé inquieto alejado de la mancha de café de su vestido, sabiendo todo el tiempo que esos ojos griegos estaban puestos en ella desde el otro lado de la ventana. Sabía que debía haberse quedado más tiempo para descubrir qué nivel de verdad albergaban las palabras de Nikos Kristllis sobre llevarse a Danny. Pero por el momento deseaba estar lo más alejada posible de él. Nik observó el autobús mientras avanzaba. Sabía que Carrie era


consciente de él, pero seguía mirando hacia delante, negándose a reconocer su presencia. Sólo hacía un par de horas que la conocía, pero Carrie Thomas ya era extrañamente significativa en su vida. Ella había conocido a Leonidas, mientras que para Nik, su hermano había sido un misterio. Incluso había conocido a su padre. Y ahora tenía a su sobrino. Nik se dio cuenta de que Danny lo había visto allí de pie. Sus ojos brillantes estaban puestos en él, y se echó hacia delante y giró la cabeza para seguir viéndolo cuando el autobús finalmente se alejó. El pequeño era lo único que quedaba de Leonidas. Carrie Thomas podría llevarse al bebé a casa esa noche, pero Nik no tardaría mucho en llevárselo con él a Grecia. Capítulo 3 Carrie corría por la calle hacia la guardería de Danny. Había sido un día agotador, y lo único en lo que podía pensar era en recoger a Danny y llevarlo a casa. Normalmente le encantaba su trabajo, pero estaba tan cansada y estresada, tras una noche de insomnio pensando en lo que Nikos Kristallis iría a hacer, que


el día le había parecido interminable. Se decía a sí misma que Nik no quería llevarse realmente a Danny. Después de todo, si estuviera verdaderamente interesado en el bebé, habría aparecido antes. Y, aunque quisiera llevárselo, no podría hacerlo sin más. Tal vez 17 https://www.facebook.com/novelasgratis fuese rico y poderoso, pero tendría que hacer las cosas debidamente, de lo contrario sería un secuestro. Estaba comenzando a arrepentirse de haberse marchado el día anterior sin que nada hubiese quedado resuelto. No saber las intenciones de Nik estaba matándola, y había estado de los nervios todo el día, esperando que Nik se pusiera en contacto con ella en cualquier momento. Cada vez que sonaba el teléfono, se sobresaltaba. No podía dejar de pensar en Danny y en lo mucho que lo quería. Lo único que deseaba mientras caminaba por la calle era llegar a la guardería y abrazar a Danny con fuerza. De pronto se detuvo en seco. Se quedó mirando hacia el otro lado de la calle, incapaz de creer lo que estaba viendo. Nikos Kristallis estaba de pie frente a la guardería de Danny, inclinado


ligeramente hacia delante, como si estuviera hablando por el telefonillo. Los autobuses y taxis pasaban frente a ella, haciendo que fuese difícil ver. No podía ser cierto. Estaba tan estresada, que sus ojos le estaban jugando malas pasadas. No, era real. La puerta de entrada estaba cerrándose tras él, pero, antes de que se cerrara del todo, Carrie lo vio subir las escaleras. ¡Iba a llevarse a Danny! Carrie echó a correr por la acera hacia el paso de peatones. El semáforo estaba cambiando de rojo a ámbar, y cuatro carriles de coches comenzaron a moverse cuando los últimos viandantes despejaron la calzada. Ella corrió de todas formas, ignorando los cláxones y sin dejar de mirar hacia la puerta de la guardería. Si mediatamente. No podía perderlo entre la multitud. Se detuvo frente a la puerta y llamó insistentemente al telefonillo. —¡Soy Carrie Thomas! –dijo casi sin aliento-. Por favor, déjeme entrar. Ya estaba apoyada en la puerta y, cuando se abrió, entró apresuradamente y subió las escaleras de dos en dos. No podía dejar que Nikos Kristallis se fuera con Danny. Cruzó la puerta al final de la escalera y corrió por el pasillo hasta la habitación de los bebés. Danny estaba allí, jugando; sano y salvo.


Carrie dijo su nombre y el niño levantó la cabeza, pero, cuando sus miradas se encontraron, Danny se echó a llorar. —Ven aquí, cariño –dijo la profesora, tomándolo en brazos antes de que Carrie pudiera quitar el cerrojo de seguridad que daba acceso a la sala-. Hoy ha estado raro –continuó, hablándole a Carrie-. Lleva todo el día gruñón. Puede que le estén saliendo los dientes. —Pobrecito –dijo Carrie, estirando los brazos para tomar a Danny. Lo abrazó con fuerza y sintió como parte de su ansiedad desaparecía. Luego lo apartó y lo miró atentamente. Tenía las mejillas sonrojadas, pero ya había dejado de llorar. De pronto unas voces en el pasillo llamaron su atención y recordó que Nikos Kristallis estaba en el edificio. —Y ésta es la sala de los bebés –oyó que decía la señora Plewman tras ella-. Tiene unas instalaciones excelentes, y un miembro del personal para cada dos bebés. 18 https://www.facebook.com/novelasgratis Carrie se dio la vuelta y se encontró cara a cara con Nikos. Parecía


completamente indiferente al hecho de que lo hubiera descubierto en la guardería; un lugar en el que no tenía razón para estar, y su preocupación con respecto a su presencia de pronto se convirtió en ira. Era tan arrogante, que pensaba que las normas no se le aplicaban a él. —¿Qué estás haciendo aquí? –le preguntó-. ¡No tienes derecho a estar cerca de Danny! —La señora Plewman ha sido tan amable de mostrarme las instalaciones de la guardería –contestó él suavemente, dirigiéndole una sonrisa encantadora. —No quiero que este hombre esté cerca de Danny – le dijo Carrie a la señora Plewman-. No confío en él; quiere llevarse a Danny a Grecia con él. —Tengo derecho a ver dónde cuidan a mi sobrino –dijo Nik. —Pero no es por eso por lo que estás aquí – dijo Carrie, abrazando a Danny con fuerza. —¿Su sobrino? –preguntó la señora Plewman. —Sí, Danny es mi sobrino –confirmó Nik sin dejar de mirar a Carrie-. ¿Qué otra razón tengo para venir aquí? —Para llevarte a Danny –dijo Carrie-. Para ponerle las manos encima cuando yo no estoy.


—Estás exagerando –dijo Nik-. Como la señora Plewman te dirá, no permiten a gente no autorizada que recoja a los niños. Además, si ésa fuera mi intención, ¿por qué elegiría venir justo cuando vas a venir tú? —¿Para que el personal nos vea juntos? –sugirió Carrie. —¿Dejar que me vean contigo me daría credibilidad? –preguntó Nik con incredulidad. La miró de arriba abajo y su expresión desdeñosa dejó claro lo que pensaba al respecto. —Me llevo a Danny a casa –dijo Carrie-. Y, para asegurarme de que lo comprendes, no vas a volver aquí. De hecho, no quiero que te molestes en llamarnos. Carrie no esperó una respuesta. Sabía que tendría que hablar con la señora Plewman para dejar claro que nadie salvo ella debería recoger a Danny, pero en ese momento simplemente tenía que marcharse. Salió al pasillo y se inclinó para sacar el cochecito del armario. De pronto, Nik estaba otra vez a su lado. —Déjame a mí –dijo él, quitándole el cochecito-. Es peligroso llevar tantas cosas por las escaleras. —Ya me las apaño, gracias –dijo Carrie, tratando de recuperar el cochecito.


—Yo estoy aquí, pedo ayudar –dijo Nik con firmeza-. ¿Qué sentido tiene arriesgar tu salud y la de mi sobrino cuando no tienes por qué hacerlo? —No estoy arriesgando la salud de nadie –dijo Carrie, pero se giró y miró hacia las escaleras. Cuanto antes saliera, antes podría tomar el autobús. —Os llevaré a casa –dijo Nik cuando estuvieron en la calle. —¿Estás loco? –preguntó Carrie, quitándole el cochecito y abriéndolo con furia-. ¡No voy a ninguna parte contigo! 19 https://www.facebook.com/novelasgratis —Aún tenemos que hablar –dijo Nik-. Ayer te marchaste antes de que pudiéramos abordar nada. Sabía cuando recogías a Danny y pensé que sería un buen momento para vernos. —No tenías derecho a entrar en la guardería –dijo Carrie, abrazando al niño-. Y la señora Plewman no tenía por qué dejarte entrar. —Mi sobrino no tiene por qué estar en ese horrible lugar –replicó Nik-. Quería ver por mí mismo cómo se ocupan de él y, francamente, no estoy impresionado. No pasará mas tiempo en ese ambiente tan horrible. Así no se educa a un niño Kristallis. —Puede que su apellido sea Kristallis –dijo Carrie-. Pero Sophie y Leonidas no querían que fuera educado como un Kristallis.


—Sus padres han muerto. Ahora es responsabilidad mía. —¿Ahora? ¡Tiene casi un año! –exclamó Carrie-. ¡Muy responsable por tu parte perderte el primer año de su vida! —No pretendo perderme más de su vida –dijo Nik-. Ahora tenemos que encontrar un lugar en el que hablar. —Danny necesita irse a casa –dijo Carrie, acariciándole la frente al niño. Estaba inusualmente caliente-. No es justo tenerlo fuera si no se encuentra bien. —Entonces os llevaré a casa –dijo Nik, señalando una limusina negra que estaba aparcando junto a la acera-. Cuando el niño esté dormido, podremos hablar. —No necesito que me lleves, gracias –dijo Carrie-. Iremos bien en el autobús, como todos los días. —No seas ridícula –dijo Nik-. Sólo porque hayas adquirido un irracional desprecio hacia mí, no significa que mi sobrino tenga que sufrir innecesariamente en un autobús público. —No les pasa nada a los autobuses. No todo el mundo tiene una limusina privada –dijo ella, viéndose reflejada en las lunas tintadas del coche. De pronto recordó ver a Nik entrando en la guardería. Si se hubiera llevado a Danny y lo hubiera metido en ese coche, tal vez ella no lo hubiera vuelto a


ver. Podrían haber pasado frente a ella y nunca habría sabido que Danny se encontraba tras esos siniestros cristales negros-. No pienso meterme en un coche contigo. Apenas te conozco. —El niño no tiene buena cara –dijo Nik-. No dejes que tu orgullo y tu desprecio hacia mí te hagan ignorar lo que es mejor para Danny. —No está enfermo –dijo Carrie, acariciándole la cara a Danny-. Cuando les salen los dientes a los bebés, pueden tener fiebre y estar incómodos, pero eso no significa que esté enfermo. En ese mismo instante, el cielo se abrió y comenzó a llover. Danny comenzó a llorar cuando las primeras gotas le dieron en la cara, y Carrie miró a su alrededor desesperada. Era hora punta, y la idea de subirse a un autobús atestado de gente o en un metro lleno de paraguas mojados no era nada apetecible. Pero no podía aceptar la propuesta de Nik. Era cierto que apenas lo conocía, y aún desconfiaba de sus motivos para ir a la guardería. Entonces Danny comenzó a llorar con más fuerza y, cuando le toó la mejilla para calmarlo, notó que estaba más caliente aún. Realmente tenía que llevarlo a casa cuanto antes.


20 https://www.facebook.com/novelasgratis —Te voy a llevar a casa quieras o no. Dile al chofer dónde vives. A pesar de sus protestas, Nik le quitó a Danny de los brazos y se agachó para sentarlo en la sillita para niños, que ya estaba colocada en la parte trasera de la limusina. Carrie se mordió el labio, preguntándose que hacer. Estaba lloviendo a mares, y Danny tenía que llegar a casa. Estaría con él todo el tiempo en la limusina, y sería mucho más rápido que el autobús. El chofer agarró el cochecito y trató de doblarlo. Carrie se lo quitó y lo cerró con un movimiento diestro. No quería que el hombre se pillara los dedos. Aunque, si hubiera sido Nik, habría sido diferente. Un minuto más tarde, estaba sentada en la parte de atrás de la limusina con Nik. Danny lloraba con fuerza, y nada de lo que ella hiciera parecía hacer que se sintiera mejor. En la guardería pensaban que Danny estaba echando los dientes. Tenían años de experiencia con bebés y siempre parecían saber de lo que hablaban. Pero Carrie empezaba a pensar que el niño podría estar enfermo. Realmente no tenía buen aspecto. Aunque también podría haber sido


desestabilizador verla discutir con Nik. —No deberías haber entrado en la guardería – dijo Carrie de pronto-. Deberías haberme esperado. Sabías que sólo tardaría unos minutos. —No me habrías dejado entrar –contestó Nik-. No me ha gustado verlo ahí, cuidado por extraños. Debería ser atendido por su familia. —Esas personas no son extrañas para Danny –dijo Carrie, sacando un juguete de la bolsa y tratando en vano de alegrar al niño-. Puede que la guardería sea un poco vieja, pero la elegí porque se ve que a los empleados les gustan los niños. Además, tienen una proporción fantástica entre empleados y niños; mucho mejor que en los demás lugares que miré. —No es lo mismo que estar con la familia –insistió Nik. —Puede que tú seas pariente de sangre –dijo Carrie-, pero para él eres un extraño; las mujeres de la guardería, no. —Eso es algo que cambiará –dijo Nik. Carrie lo miró fijamente. Algo en su tono de voz le ponía nerviosa. La guardería ya no le parecía un lugar seguro; ¿cómo podría saber que era seguro dejar a Danny allí cuando tuviera que trabajar? De pronto Danny elevó el volumen de sus llantos y ella centró toda su


atención en el niño. Pobre. No podía pensar en que estuviera enfermo. Y, si estaba malo en vez de estar echando los dientes, no podría viajar con él a España al día siguiente con una clienta. No soportaba dejar tirada a la gente, sobre todo a una buena amiga y clienta como Elaine, pero Danny era más importante que todo lo demás. —Toma –Nik agarró una bolsa con juguetes de bebé y se la entregó a Carrie. Ella tomó la bolsa y sacó un colorido sonajero que parecía funcionar a pilas, con luces parpadeantes y música. A Danny normalmente le gustaban los juguetes ruidosos. Para alivio de Carrie, tras un par de sollozos finales, se quedó callado y agarró el sonajero. Ella lo encendió y comenzaron las luces y la música. 21 https://www.facebook.com/novelasgratis Danny comenzó a llorar al instante. —Quizá no es la mejor elección de juguete –dijo Nik con tono condescendiente-. No creo que todo ese ruido y las luces sean buenos si tiene


dolor de cabeza. Carrie apretó los dientes y se inclinó hacia delante para apagar el aparato. A Danny no era el único al que le dolía la cabeza. Ella sentía la tensión en las sienes y en los hombros. —¡No tiene botón de apagado! –exclamó con exasperación-. ¡Oh! Odio los juguetes ruidosos que no pedes parar cuando han empezado. —Estoy seguro de que lo disfrutará cuando se sienta mejor –dijo Nik mientras contemplaba a Danny. Su cara estaba a tan sólo unos centímetros de la del bebé y, aunque sólo estaba mirándolo, pareció captar su atención. El niño dejó de llorar y, aunque no parecía exactamente feliz, ya no estaba alterado. Carrie trató de ignorar el presentimiento que tuvo al ver como Nik y Danny se miraban. El súbito silencio cuando el sonajero dejó de sonar pareció terriblemente funesto. —Danny no puede regresar a ese lugar –dijo Nik sin girarse para mirarla, pero eso no disminuyó el impacto de sus palabras. —Tiene que hacerlo, para que yo pueda ir a trabajar –dijo Carrie. Tenía que ganar dinero. Era tan simple como eso. Estiró los hombros y se negó a dejarse


intimidar por Nikos Kristallis. —¿Qué pasa con el resto de tu familia? –preguntó él. La pregunta la pilló de sorpresa. Por alguna razón había dado por hecho que sabía como había acabado ella sola con Danny. —Mi madre murió cuando yo era muy joven –dijo ella. —¿Y tu padre? —Mi padre no pudo asumirlo. Me dejó con mis tíos y mi prima, Sophie. —¿Y creciste siendo parte de su familia? —Sophie era como una hermana para mí –de pronto sintió las lágrimas en los ojos y miró hacia el suelo, decidida a no dejar que Nik lo viera. Su relación con sus tíos nunca había sido cálida. De algún modo, las infrecuentes aunque inquietantes apariciones de su padre llevándoles dinero para su educación habían provocado eso. Pero adoraba a Sophie. —Perdiste mucho en ese accidente de tráfico. Algo en el tono de voz de Nik hizo que levantara la cabeza. Sus miradas se encontraron, y Carrie se sintió temblorosa. Durante un momento, no pudo apartar la mirada, a pesar de saber que Nik había visto las lágrimas en sus


ojos. Entonces Danny emitió un sonido y, de pronto, se rompió el hechizo. Miró al niño, y el amor que sentía por él creció en su interior. No dejaría que Nik se lo llevara. No podía separarse de Danny en ese momento. Lo había querido desde el primer momento, y había disfrutado de su tiempo juntos desde entonces; incluso aunque casi nadie había apoyado su 22 https://www.facebook.com/novelasgratis decisión de criar a un niño huérfano. A veces parecía como si todos estuvieran observándola, esperando a ve si lo hacía correctamente. Sus amigos del pueblo en el que había crecido seguían diciéndole que regresara a casa, donde había gente que podría ayudarla si lo necesitaba. Le decían que era una irresponsabilidad tratar de educar a un bebé sola en la ciudad, sobre todo si no tenía experiencia ni nadie a quien recurrir. Pero Carrie había trabajado duro para escapar de sus raíces, y haría casi cualquier cosa para evitar regresar. Se había construido una vida en Londres. Disfrutaba de su nuevo estilo de vida y había encontrado una auténtica sensación de logro gracias a su carrera


como entrenadora principal. Sus amigos de Londres no sabían nada de su niñez, y así era como quería que fuese, pero entonces no tenían manera de saber por qué cuidar a un niño huérfano era tan importante para ella. Danny parecía encontrarse un poco mejor. Sus mejillas aún estaban sonrojadas, pero por el momento estaba bien. Llegarían a casa pronto, y tenía que admitir que esa manera de viajar era mucho mejor para un niño enfermo que el abarrotado transporte público. Mirando a Danny, se preguntó de pronto por qué Nik tendría una silla para bebés en la limusina. La idea de que pudiera estar casado y tener hijos le revolvió el estómago. Probablemente un padre de familia dispuesto a adoptar a su sobrino tendría más peso en un tribunal que un hombre de negocios soltero. —¿Tu mujer y tú tenéis hijos? –preguntó Carrie. —¿Por qué lo preguntas? –dijo él, mirándola con una expresión que indicaba que había malinterpretado su interés. —Tienes sillita de bebé –dijo ella. No tenía intención de dejarle saber cómo el brillo de sus ojos había hecho que se le acelerase el corazón. Sin duda, Nikos Kristallis estaría acostumbrado a que las mujeres se le lanzaran


encima, pero ella tenía cosas más importantes en las que pensar. Tal vez fuese el hombre más guapo que jamás hubiera visto, y no cabía duda de que ella misma lo había encontrado atractivo al principio, pero había sido antes de averiguar su identidad. Ese beso en el estudio de Darren había sido extraordinario para ella, pero por entonces no sabía la amenaza que representaba para Danny y para ella. —No estoy casado, y en este momento no tengo hijos –dijo Nik-. Sin embargo, podremos continuar nuestra discusión sobre mi estatus marital más tarde. —Creí que la discusión ya estaba acabada. No me interesa tu situación sentimental. —¿De verdad? Pensé que me lo había preguntado por una razón; una razón más importante que saber por qué llevo sillita de bebé en la limusina. —¿Qué razón podría tener? –preguntó ella-. Sólo estaba dándote conversación. Nik sonrió. Era una sonrisa orgullosa, con un odioso arqueamiento de sus cejas. Carrie se giró para mirar por la ventana, y estaba pensando en algún


comentario ingenioso que hacerle cuando un súbito movimiento hacia Danny la pilló por sorpresa. 23 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Qué haces? No le quites el cinturón. ¡No es seguro! —¿Cómo si no vamos a llevarlo dentro? –preguntó Nik, genuinamente sorprendido-. Doy por hecho que el chofer nos ha traído a la dirección correcta. Carrie se dio cuenta con sorpresa de que la limusina había dejado de moverse, Volvió a mirar por la ventana y vio que la calle era la suya. Estaban aparcados frente a su casa. —Gracias por traernos –dijo ella-. Ya me encargo de Danny. —De acuerdo -dijo Nik-. Llevaré tus cosas. Una ráfaga de aire frío entró en la limusina cuando el chofer abrió la puerta de Carrie. Ella tomó a Danny en brazos y salió a la calle. —Muchas gracias –le dijo al chofer. —Tenemos que meter a Danny en casa, donde esté seco y caliente –dijo Nik-. Luego veremos qué es lo mejor que podemos hacer; si necesita ver a un médico o. . —¿Veremos? –repitió Carrie-. Yo entraré con él. No hay necesidad de


que te tomes más molestias. Gracias por tu ayuda. Estiró el brazo para quitarle a Nik el cochecito, pero él lo apartó de su mano. —No voy a ninguna parte hasta asegurarme de que mi sobrino está bien –dijo Nik-. Ahora deja de perder el tiempo y vamos a meter a Danny en casa. Nik se sentó en el único sillón que había y vio cómo Carrie limpiaba su piso con eficiencia. Aún llevaba el atuendo deportivo que debía de usar para trabajar. Sintió como su cuerpo se agitaba al admirar su figura esbelta y, a la vez curvilínea. No cabía duda de que carie se mantenía en forma y había algo increíblemente sexy en sus movimientos mientras se movía por el espacio que parecía hacer las veces de cocina, comedor y salón. El lugar era pequeño, pero estaba bien organizado. El diseño estiloso reflejaba los días despreocupados de Carrie como mujer soltera sin ataduras ni responsabilidades, pero las cosas del niño estaban apiladas ordenadamente y parecía como si hubieran estado allí desde el principio. Danny estaba durmiendo en el dormitorio. Una dosis de aspirina infantil y un vaso de leche caliente era lo único que había hecho falta para que se


quedara dormido. Carrie le había hablado de las dolencias diarias que solían tener los bebés; aparecían y desaparecían rápidamente. Parecía saber de lo que hablaba. Nik se había mantenido alejado de su camino mientras ella se ocupaba del bebé, dándole el espacio y el tiempo que necesitaba. Se había quedado impresionado. Y bastante sorprendido por lo que había visto. Pero reconocer que Carrie tenía algunas cosas buenas como cuidadora no cambiaba sus planes. No quería que su sobrino se criase así. No importaba lo buenas que fueran las intenciones de Carrie; estaba sola y trabajaba a jornada completa. ¿Cómo podría darle al niño lo que él, con todo el poder de Industrias Kristallis, podría darle? 24 https://www.facebook.com/novelasgratis Por ejemplo, el piso era pequeño, y sólo tenía un dormitorio. La cuna ocupaba casi todo el suelo disponible, y no había lugar para colocar una cama junto a la de Carrie cuando Danny creciera. Se le calentó la sangre al pensar en la cama de Carrie; o mejor dicho, en la imagen de Carrie tumbada en ella. Era una cama pequeña, pero doble al fin y al


cabo, y eso significaba que estaba hecha para compartir. —Eso valdrá por ahora –dijo ella, sacándolo de su ensimismamiento-. ¿Café? —Perfecto –contestó Nik suavemente, y vio cómo se daba la vuelta para llenar la cafetera con agua. ¡Era preciosa! Con la espalda hacia él, se estiró para sacar unas tazas de un armario alto. Aquel simple movimiento hizo que se le levantar la camiseta, separándose de sus mallas negras y revelando varios centímetros de piel blanca. Claro que era una mujer guapa. Él era un hombre de sangre caliente y había sido consciente de eso desde el primer momento. Pero de pronto la deseaba con una intensidad que le resultaba sorprendente. Recordaba cómo era el tacto de su piel bajo sus dedos, y cómo aquel cuerpo se había amoldado tan bien al suyo. Pensó en el beso del día anterior e instantáneamente su corazón comenzó a acelerarse. No había pretendido que ese beso fuese más que una simple distracción para poder meter el móvil en el bolsillo de Darren. Pero al abrazarla contra su cuerpo su deseo había amenazado con sobrepasarlo. Y, si no se controlaba pronto, la necesidad de abrazarla y de volver a


besarla se apoderaría de él. ¿Acaso sería tan malo? La parte racional de su cerebro le decía que evitase que una situación difícil de por sí se volviese más complicada. Había visto cómo ella lo miraba y había sentido el modo en que reaccionaba el día anterior. —Sólo es café instantáneo, me temo –dijo Carrie. Girándose para mirarlo por encima del hombro. Carrie tuvo que contener un suspiro y se quedó mirándolo fijamente. La intensidad de su expresión hizo que se le acelerase el pulso. Nik parecía peligroso. Parecía preparado para saltar del sillón y abalanzarse sobre ella. ¿Qué pretendía hacer? —Me parece bien –dijo él. Carrie se agarró a la encimera y se dio la vuelta para controlar el café, tratando de ignorar la mezcla de ansiedad y excitación que la consumía por dentro. ¿Por qué la estaba mirando de ese modo? Sabía que estaba siendo una tonta por reaccionar así ante un extraño. Pero seguía sintiéndose cohibida. Sentía sus ojos quemándole en la espalda. —¿Quieres leche y azúcar? –preguntó sin darse la vuelta.


—No, gracias. Carrie sí quería leche, de modo que se dirigió al frigorífico, siendo consciente de cómo la seguía con la mirada. 25 https://www.facebook.com/novelasgratis ¡Era ridículo! Era una instructora de fitness; acostumbrada a que la gente la mirase. Cada día la gente se fijaba en cómo se movía y observaba su anatomía. Pero, cuando se agachó para sacar el cartón de leche de la nevera, fue consciente de su cuerpo de un modo nuevo para ella. Sentir sus ojos en ella hacía que todas sus acciones estuvieran cargadas de sexualidad. Sabía que no estaba observando su postura ni la forma de sus músculos. Sabía que estaba pensando en el sexo. Todo su cuerpo empezó a temblar. Carrie se incorporó y se dirigió a la encimera para echarse la leche en la taza, pero su cuerpo no cooperó con su precisión habitual. El cartón se le cayó y golpeó en la encimera, derramando la leche sobre su mano y su brazo. —Deja que te ayude –Dijo Nik, colocándose tras ella. —No pasa nada –dijo Carrie apresuradamente. Era plenamente


consciente de su presencia. Estaba demasiado cerca. Si trataba de agarrar una toalla de papel, se chocaría con su pecho. La rodearía con sus brazos y se besarían como la primera vez. La había pillado desprevenida en el estudio de Darren, y su propio cuerpo la había sorprendido al responder tan fervientemente. Sabía que sería una locura dejar que volviese a ocurrir, pero el anhelo iba aumentando dentro de ella. Si Nik la tomaba entre sus brazos, temía perder el sentido común. —Déjame ver –dijo Nik, dando un paso hacia ella y colocando las manos a ambos lados de su cintura. Carrie se dio la vuelta para mirarlo. Al girarse, las manos de Nik recorrieron la circunferencia de su cintura, acariciando la franja de piel desnuda. El tacto de sus dedos en su piel le produjo una reacción en cadena de temblores por el cuerpo que no pudo evitar. Sabía que él tenía que haberlo sentido, porque seguía tocándole la cintura. Carrie tenía la mano manchada de leche levantada frente a ella, casi como si estuviera herida. Tenía la palma hacia arriba con los dedos doblados, tratando instintivamente de contener el líquido derramado.


Se balanceó cuando Nik le soltó la cintura, pero él estiró las manos casi instantáneamente para volver a sujetarla. Colocó una bajo su antebrazo y la otra en su mano. —Las toallas de papel están ahí –dijo ella con vos rasgada. —Sólo es un poco de leche –murmuró Nik-. No necesitamos una toalla. Lenta, muy lentamente, levantó la mano y se la llevó a los labios. Ella siguió el movimiento con los ojos, sin apenas atreverse a pensar en lo que iba a hacer. De pronto lo miró directamente a los ojos y pudo sentir su aliento caliente sobre su mano. Nik separó los labios, y ella vio cómo la lengua emergía de su boca para lamer una gota de leche de uno de los dedos. Carrie suspiró y pensó vagamente en apartar la mano. Pero, antes de que pudiera decidirse, Nik se metió el dedo en la boca. 26 https://www.facebook.com/novelasgratis El calor de su boca pareció extenderse a todo el cuerpo. El tacto de su lengua moviéndose sobre su piel le provocó un torrente de deseo y, sin darse


cuenta de lo que estaba haciendo, sus propios labios se separaron y emitió un suspiro. Nik no dejaba de mirarla, observando su reacción, e inmediatamente tiró de ella. Le soltó el dedo y deslizó la boca sobre la palma de su mano, mordisqueándola y torturándola con los labios y la lengua. Carrie se estremeció. No quería que Nik supiera el efecto que estaba teniendo en ella, pero no podía apartar la mano de él. La acercó más a su cuerpo y le besó la muñeca, acariciándole el pulso con la punta de la lengua. Carrie sintió cómo se le aceleraba la respiración, al igual que el corazón, y cerró los ojos, tratando de bloquear la reacción que iba apoderándose de su cuerpo. Pero, en vez de serenarla, esa acción la dejó completamente ajena a la realidad. Sólo era consciente el modo en que Nik le hacía sentir. ¡Deseaba que la besara! Deseaba sentir su boca en sus labios, sentir su lengua explorándola. Respiraba entrecortadamente y, aunque lo intentaba, no podía pensar en otra cosa. De pronto se dio cuenta de que le había soltado la mano. Abrió los ojos y vio su cara a escasos centímetros de ella. El momento pareció suspendido en el tiempo, aunque sólo duró un


segundo. A cámara lenta, vio cómo Nik levantaba las manos y le rodeaba con ellas las mejillas, inclinando la cabeza para besarla. Cuando sus bocas se juntaron, todo su mundo explotó en un frenesí de deseo. Deslizó las manos por sus hombros anchos y fuertes y presionó su cuerpo contra él. Estiró más los brazos y dejó que sus manos se deslizaran por su espalda, sintiendo el calor de su cuerpo a través de la camisa. Ansiaba tocar su piel desnuda, sentir sus músculos bajo los dedos. No dejaron de besarse en todo el rato, expresión ardiente de su deseo muto, pero Carrie se sentía sin aliento y la cabeza comenzaba a darle vueltas. Finalmente él se apartó, y Carrie advirtió que tenía la respiración tan acelerada como ella. Se quedó mirándolo y, de pronto, regresó al mundo real, ¿Había pedido el juicio? ¿Por qué había dejado que Nik la besara de ese modo? —¿Qué estás haciendo? –preguntó ella. —Nada que no te haya gustado, eso seguro –contestó Nik. —No me ha gustado –Carrie dio un paso atrás y se encontró con la encimera de la cocina. ¿Qué le estaba ocurriendo? Nunca antes se había


dejado llevar. No sabía que pudiera dejarse llevar por el deseo hasta perder la noción de la realidad. —Sí te ha gustado –dijo él-. Y te gustaría si volviera a hacerlo, No me mientas, Carrie. Sé lo que he sentido, lo que hemos sentido. La química entre nosotros es increíblemente poderosa. —No hay nada entre nosotros. —Hace un segundo lo deseabas tanto como yo –dijo Nik. —Te equivocas –murmuró Carrie, mirando el suelo. 27 https://www.facebook.com/novelasgratis —No me equivoco –Nik dio un paso hacia ella y le acarició la mejilla. —¡Estás loco! –dijo ella-. Y eres un arrogante y... y creo que es hora de que te vayas. —No me marcho todavía –dijo Nik-. Aún tenemos cosas que discutir. —No pienso seguir hablando del tema –dijo Carrie-. Ha sido un error y no volverá a ocurrir. —¿Por qué le das tanta importancia? –preguntó Nik- Ya te he dicho que no estoy casado, ni tú tampoco. ¿Tienes novio? ¿Por eso estás tan alterada?


—¡No! Pero eso no es asunto tuyo. Además, ya te he dicho que tu situación sentimental me da igual. —¿No te interesa saber si tus amantes están casados? –preguntó él. —Claro que me interesa –dijo ella, pensando que sería un error hacerle saber que era virgen-. Pero, dado que nunca serás mi amante, ¿por qué debería importarme si estás casado o no? —No estés tan segura. Los dos sabemos lo que sentimos –dijo él-. Además, en el coche me preguntaste si estaba casado. Así que supongo que puedo ser perdonado por dar por hecho que estabas interesada. —Simplemente pensé que tendrías hijos –dijo Carrie-. Con la sillita de bebé y los juguetes. Eso es todo. —Eran para Danny, claro –dijo Nik, aparentemente sorprendido-. ¿Pensabas que iba a venir sin estar preparado? —¿Preparado para qué? –preguntó Carrie-. Fuiste a la guardería de Danny sin mi permiso. ¡Planeabas secuestrarlo! ¡Por eso tenías todas esas cosas! —Realmente tienes una imaginación prodigiosa –dijo Nik con una sonrisa. —¿Entonces cómo es que estabas hablando con la señora Plewman


sobre quién podría sacar a los niños de la guardería? Obviamente te dijo que nadie sin autorización podía llevarse a un niño, así que eso significa que lo preguntaste. —Ya te he dicho que quería saber dónde educaban a mi sobrino – contestó Nik-. Quería comprobar la seguridad. —¡Ibas a llevártelo! ¡Ibas a secuestrarlo para llevártelo a Grecia! ¡Nunca te lo permitiré! —Nunca me llevaría al niño sin que lo supieras –dijo él con los ojos llenos de ira-. ¿Por qué tipo de hombre me tomas? —Por el tipo de hombre que seduce a alguien sólo para acercarse a su bebé –declaró Carrie. —Danny no es tu bebé –dijo Nik-. Y lo que ha ocurrido entre nosotros no tiene nada que ver con él. —No tienes más derecho que yo. ¡Nunca lo apartarás de mí! Carrie se colocó las manos en las caderas y lo miró, desafiante. Nik pronto descubriría que no iba a echarse a un lado y a renunciar al niño que tanto quería. —¡Esto es ridículo! ¿Por qué estás haciendo semejante drama? Te prometo que no secuestraré a Danny ni me lo llevaré del país sin que lo sepas.


28 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Así que primero me lo dirás y luego te lo llevarás? –preguntó Carrie-. ¡Genial, eso hace que me sienta mucho mejor! —No, aún sigo dando por hecho que podemos comportarnos como adultos –dijo Nik-. Creo que podemos trabajar juntos para llegar a un acuerdo. Un acuerdo mutuo que anteponga los intereses de Danny. —¡Das por hecho demasiadas cosas! –exclamó Carrie. —¿Qué podemos comportarnos como adultos? –preguntó Nik. —Que puedes tratar a Danny como si fuera un acuerdo empresarial de los tuyos –dijo Carrie-. Es un ser humano, y desde luego no vamos a llegar a un acuerdo mutuo. ¡No es una propiedad! Capítulo 4 El sol del Mediterráneo le calentaba la espalda mientras Carrie esperaba sentada junto a la piscina a que su clienta, Elaine, saliese de casa para su entrenamiento. Ojeaba las páginas de una revista tratando de no pensar en Nikos Kristallis. Incluso después de tres días tranquilos en la isla de Menorca, seguía nerviosa. Allí no podía acceder a Danny. Ni a ella. Aquella idea le produjo un


escalofrío en la espalda, a pesar del calor del sol. Nik estaba furioso al dejar su piso la otra noche, pero, al pedirle que se marchase por segunda vez, se había ido sin rechistar. Tal vez se hubiera dado cuenta de que aquélla era una batalla perdida. Tal vez hubiera sabido que nunca le entregaría a Danny voluntariamente. Pero eso no detendría a un hombre como Nikos Kristallis. Era el típico que hacía cualquier cosa por conseguir lo que deseaba. Carrie volvió a estremecerse, preguntándose hasta que extremos llegaría. Estaba contenta de haberse llevado a Danny a Menorca. El viaje era un compromiso laboral que llevaba meses preparado, pero, en lo que a Carrie respectaba, era el momento perfecto. Aunque la situación con Nik seguía sin estar 29 https://www.facebook.com/novelasgratis resuelta, todo se había vuelto demasiado intenso. Necesitaba espacio para respirar. Había pensado en hablarle a Nik del viaje, pero finalmente había decidido no hacerlo. ¿Por qué habría de decírselo? Después de todo, él nunca había mostrado consideración hacia ella. Sus constantes aserciones diciendo que


Danny regresaría a Grecia con él estaban empezando a preocuparle, y seguía horrorizada al pensar en lo que podría haber ocurrido si no hubiera llegado a tiempo a la guardería. —Aquí estoy –dijo Elaine, quitándose el albornoz mientras se acercaba a la mesa que había junto a la piscina-. Siento haberte hecho esperar. —Sí, ha sido horrible esperarte aquí, a la luz del sol, leyendo una revista... –dijo Carrie con una sonrisa mientras su amiga se sentaba. Miró hacia la arena bajo los árboles donde la niñera de Elaine y sus gemelas de diez años jugaban con Danny. Era agradable estar en Menorca. A los dos les iría bien un cambio de rutina. Había sido un invierno duro para Carrie y , aunque estaban a primeros de mayo, el buen tiempo se estaba haciendo de rogar en Londres ese año. Era maravilloso escaparse un tiempo y relajarse junto a una piscina bajo el sol español. —Parece que Danny se lo está pasando bien –dijo Elaine-. A las chicas les encanta tenerlo aquí. —Son fantásticas –dijo Carrie, pensando en cómo las niñas habían estado cuidando de Danny-. Sabes lo mucho que me gusta estar con él, pero es genial poder relajarme y ver cómo juega con alguien más.


—No tienes muchas ocasiones así, ¿verdad? –preguntó Elaina-. Trabajas demasiado, Sé que necesitas el dinero, pero el tiempo vuela y no regresa. —Lo sé –dijo Carrie. —¿Algún cotilleo jugoso? –preguntó Elaine, ojeando la revista. —No sé –dijo Carrie-. No estaba leyendo con interés –observó las fotos de la revista, buscando automáticamente caras conocidas. Muchos de sus clientes eran celebridades, y en el pasado había trabajado con más famosos. Tras empezar a cuidar a Danny, había tenido que dejar a algunos clientes. Las horas de entrenamiento requeridas por algunos de sus habituales no encajaban en los horarios de Danny. Se había sentido mal por decepcionar a la gente, pero Danny iba primero. Había tenido suerte al encontrar un trabajo de media jornada en un gimnasio, y el resto de su tiempo se lo dedicaba a clientes como Elaine, que podía entrenar durante el día, cuando Danny estaba en la guardería. —Oh, mira. Son Lulu y Darren –dijo Elaine, quitándole la revisa-. ¿No es ella una de tus clientas? —Sí –dijo Carrie. —Aunque puede que no por mucho tiempo –dijo Elaine-. Mira, aquí dice que Darren la ha echado. —¿Qué? –Carrie recuperó la revista y la colocó en la mesa. ¿Sería culpa


suya? ¿Lulu tenía razón sobre cómo reaccionaría Darren si escuchaba el mensaje 30 https://www.facebook.com/novelasgratis de voz que le había dejado? Si Nik no la hubiese interrumpido, habría podido conseguir el móvil a tiempo. —¿Dice que ella estaba teniendo una aventura con un futbolista! – exclamó Elaine-. Darren los descubrió juntos la semana pasada en una fiesta. Montaron una escena terrible y él la echó. —¡Qué horror! –dijo Carrie, y no pudo evitar preguntarse qué habría estado ocurriendo realmente cuando Lulu le había pedido que consiguiera el teléfono. Ambas contemplaron las pruebas fotográficas; una secuencia de instantáneas en las que aparentemente se veía a Darren y a Lulu discutiendo, seguidas de varias fotos de Lulu abandonando la casa llorando. Había más fotos de invitados a la fiesta. Algunos eran famosos, otros no, pero todos parecían felices de ser fotografiados en la fiesta. Carrie frunció el ceño al pensar en lo caprichosos que eran los medios de comunicación. Eran capaces de ensalzar a una persona si les venía bien, pero más capaces de denostarla con tal de conseguir un buen reportaje.


—¡Madre mía, mira esto! –dijo Elaine, señalando una foto de una pareja besándose. Sus caras estaban muy juntas, ocultando sus identidades. El hombre tenía la pierna entre los muslos de la mujer, levantándole la falda. Y ella tenía la espalda arqueada y los pechos levantados-. ¡Qué indecencia! ¿Qué tipo de fiesta era ésa? ¿estuviste invitada? –preguntó Elaine. —¿Qué? – Carrie se quedó helada al ver la fotografía. ¡Era una imagen de Nik besándola! —Hace que te plantees qué sucede realmente en esas fiestas de famosos –añadió Elaine-. Alguna gente no tiene vergüenza. Harían cualquier cosa con tal de aparecer en las revistas. ¿Viste tú todo esto? —No... no, no me quedé en la fiesta –tartamudeó Carrie-. ¿Estás lisa para tu entrenamiento? –preguntó con la esperanza de que Elaine no se diera cuenta de que estaba temblando. Elaine se rió y tiró la revista sobre la mesa. —¡Por eso me encantas! –dijo con una sonrisa-. Siempre tan centrada. Nunca me dejas perder el tiempo. —Creo que te gustarán los ejercicios que tengo planeados –dijo Carrie. Siguió hablando con la esperanza de parecer alegre y natural, aunque en


realidad lo único que quería era acurrucarse y desaparecer-. Sería bueno aprovecharnos de la piscina mientras estemos aquí. —Siempre que funcione –dijo Elaine, dándose una palmadita en el estómago y mirándose los muslos-. Me queda un poco para entrar en el vestido. —El vestido ya te queda bien –dijo Carrie-. Y estás mucho más en forma. Sabes que lo estás haciendo muy bien –estaba orgullosa de cómo Elaine había recuperado su figura después de una operación que le había impedido hacer ejercicio durante algún tiempo. A Carrie no le importaba realmente lo delgada que estuviera la gente; simplemente deseaba ayudarlos a conseguir sus objetivos para que pudieran disfrutar de la vida al máximo. En su trabajo como entrenadora, siempre hacía hincapié en la forma física más que en los estereotipos de belleza. Pero 31 https://www.facebook.com/novelasgratis comprendía lo importante que era para Elaine sentir que tenía buen aspecto en la boda de su hermana pequeña.


—Bien, vamos a calentar –dijo ella, metiéndose en el agua junto a Elaine. Se concentró en la tarea que tenía entre manos, con la esperanza de que el trabajo duro le quitara el estrés que iba acumulándose en su cuero. Mientas no se permitiera pensar en esa horrible foto, estaría bien. En el pasado siempre había enseñado aqua-aerobic desde fuera del agua, donde pudiera divisar a toda la clase. Pero mientras preparaba la sesión había pensado que sería divertido meterse en el agua y hacerlo ella también; ahora se sentía agradecida por tener que hacer lago que requiriese mayor concentración por su parte. Comenzó suavemente, enseñándole a Elaine los movimientos básicos, y poco después ya estaban las dos inmersas en la rutina. Carrie incluso se sintió decepcionada cuando acabó la sesión. —Ha sido genial –dijo Elaine, saliendo de la piscina y apartándose el pelo de los ojos. —Me alegro que te haya gustado. Lo volveremos a hacer mañana –dijo Carrie mientras salía del agua. Las baldosas que rodeaban la piscina estaban calientes bajo sus pies mojados mientas caminaba hacia la toalla que había dejado en la mesa.


Tomó la toalla para secarse la cara, pero, al cerrar los ojos, sintió un escalofrío en la espalda. Algo iba mal. Elaine había empezado a hablar, pero se había quedado callada de pronto. —¿Qué pasa? –preguntó mirando hacia los niños, que seguían jugando bajo el árbol. —¿Quién es ése que está hablando con John? –preguntó Elaine. Carrie se giró y siguió la mirada de Elaine hacia el camino de entrada, donde su marido, John, se encontraba hablando con un hombre alto de pelo oscuro. Era Nikos Kristallis. —¡No! ¡No puede ser! –exclamó Carrie-. ¿Cómo me ha encontrado aquí? —¿Quién es? –preguntó Elaine, mirándola intrigada-. ¿tienes problemas, Carrie? —Es... es... –Carrie se atragantó y luchó por hablar con la boca seca. Tragó saliva y apretó la toalla con manos temblorosas. No podía creer lo que veían sus ojos. Nik miró a Carrie. La satisfacción al encontrarla a ella y al niño se mezcló con una


poderosa sensación de rabia. Allí estaba, aparentemente pasándoselo bien, junto a la piscina, bajo el sol, mientras que él se había tomado la molestia de averiguar su paradero gracias a sus compañeros del gimnasio y la había seguido hasta España. Las cosas no funcionaban así en su mundo. Se giró y escudriñó el jardín rápidamente. Se fijó en Danny, que estaba sentado en una manta bajo un árbol, con dos niñas y una mujer joven que 32 https://www.facebook.com/novelasgratis parecía estar cuidando de los tres. Las chicas se estaban riendo y construyendo una torre de maderitas frente a él, y la mujer se inclinó hacia delante y le colocó a Danny el sombrero, que casi le había tapado los ojos. Parecía feliz y bien cuidado, pero eso no excusaba el hecho de que Carrie se lo hubiera llevado del país sin informarle. Sabía que había ido allí a trabajar, pero, en lo que a él respectaba, eso no cambiaba nada. Centró su atención en Carrie y, de pronto, el recuerdo de la última velada que habían pasado juntos apareció en su mente. Para empeorar las cosas,


Carrie parecía acabar de salir de la piscina. La reacción de su cuerpo fue incontrolable mientras la observaba, mojada y brillante, vestida con un diminuto bikini. —Necesito hablar con la señorita Thomas –le dijo al caballero inglés dueño de la casa, sabiendo que su tono no dejaba lugar al debate. Nik dio unos cuantos pasos y, en pocos segundos, se colocó frente a Carrie, que se quedó quieta y lo miró, desafiante. —¿Qué crees que estás haciendo aquí? –preguntó ella, colocándose las manos en las caderas y echándose el pelo hacia atrás. En contraste con el negro de su melena mojada, su piel parecía más pálida que de costumbre-. ¿Cómo nos has encontrado? —Tus colegas del gimnasio me fueron de mucha ayuda –dijo Nik, pensando en lo poco que le había costado que soltaran la lengua. —No tenían derecho a decírtelo –dijo ella, apretando los dientes-. Y tú no tienes derecho a entrar en casa de mi clienta. Estoy trabajando. —Tengo todo el derecho del mundo a estar preocupado por el bienestar de mi sobrino –contestó Nik sin dejar de mirarla a la cara y sin ceder al deseo de recorrer su cuerpo con la mirada.


—Bueno, como puedes ver, está perfectamente –dijo Carrie, cruzándose de brazos-. Aunque no es asunto tuyo. Yo cuido de él y decido que es lo mejor. Carrie lo miró con odio, decidida a mantenerse fría, pero no era fácil llevando sólo un diminuto bikini. Nik era tan alto que, estando descalza, tenía que levantar la cabeza para mirarlo correctamente. Hacía calor junto a la piscina, pero el calor del sol de España era insignificante en comparación con el fuego de la mirada de Nik. —Puede que seas la tutora de Danny de momento –dijo él-. Pero si vuelves a hacer algún truco de éstos, verás contra quién te enfrentas. —¿Crees que voy a echarme a un lado y a dejarme hacer lo que te plazca? –preguntó Carrie-. Danny lo es todo para mí. ¿Crees que me importaría tener que ir contra ti? —De hecho creo que sí te importaría venir contra mí... otra vez –Nik ladeó la cabeza y recorrió su cuerpo semidesnudo con la mirada. El roce de su mirada fue casi tan potente como el roce de sus manos. Fue como si hubiese deslizado los dedos por su piel, dejando un trazo de excitación y despertando el fuego en su interior.


33 https://www.facebook.com/novelasgratis Carrie tomó aliento y se rodeó a sí misma con los brazos. Pero sabía que no había logrado evitar que Nik se fijara en sus pezones erectos bajo el tejido del bikini. Y tampoco pudo ocultar el rubor en sus mejillas. Simplemente no estaba acostumbrada a que su cuerpo reaccionara así, y no sabía qué hacer. Nunca se había dado cuenta de que pudiera experimentar uno sentimientos sexuales tan confusos y poderosos. —¿Le digo a este hombre que se vaya? –preguntó Elaine. Se había mantenido al margen para darle espacio a Carrie, pero finalmente se acercó y le entregó su propio albornoz-. John y yo no toleramos que nadie te moleste mientras estés en nuestra casa. Carrie se giró ligeramente y se puso el albornoz. Se ató con fuerza y volvió a mirar a Nik con una seguridad que realmente no sentía. Deseaba que Elaine y su marido hicieran que se fuera, pero sabía que tenía que zanjar el tema ya. Además, dudaba que nadie pudiera echar a Nik de un sitio si no estaba él dispuesto a irse. —La señorita Thomas y yo no hemos terminado aún nuestra


discusión –dijo Nik con arrogancia-. Y nos gustaría tener un poco de privacidad, si le parece bien. —Espere un minuto... –comenzó a decir Elaine. —No pasa nada –dijo Carrie-. Hay algunos asuntos de los que el señor Kristallis y yo tenemos que hablar. —Estaré dentro con John –dijo Elaine-. Llámame si necesitas algo – miró a Nik con desprecio y luego se alejó hacia los niños y la niñera. Carrie volvió a mirar a Nik. Estaba observando a Elaine mientas recogía a Danny y se lo llevaba a la casa. La intensa expresión de su rostro le produjo un escalofrío. Nik continuó mirando hacia la casa durante unos segundos antes de mirarla a ella con frialdad. Pero Carrie estaba preparada y habló primero. —Vamos a dejar las cosas claras –dijo-. No tienes derecho a venir aquí y a exigirme explicaciones. No tengo ninguna obligación de contarte mis planes. —No, no tienes. Al menos no todavía –dijo él-. ¿Pero qué hay de la decencia? —¿Decencia? Muy irónico viniendo de ti; el hombre que besa a desconocidas sólo porque le apetece y que entra en casa ajena sin ser invitado cada vez que le place.


—¿Acaso tú eres perfecta? –preguntó Nik-. Llevándote a Danny del país has hecho exactamente lo que me acusaste a mí de planear. —Yo no lo he secuestrado –dijo Carrie-. Yo decido dónde lo llevo. —¿Y serías tan amable de comunicarme ahora tus planes? –preguntó Nik-. ¿Cuánto tiempo piensas quedarte en Menorca y dónde vas a ir después? —Me quedaré aquí con la familia de Elaine hasta el viernes –dijo Carrie. De pronto no le pareció buena idea complicar más las cosas-. Y luego regresaré a mi piso en Londres y seguiré con normalidad. —De acuerdo –dijo él-. Quédate aquí y cumple con tu contrato laboral. Pero entendiendo que no aceptarás contratos similares en el futuro. 34 https://www.facebook.com/novelasgratis —Mi trabajo no es de tu incumbencia. No necesito tu permiso –dijo Carrie-. No me canso de decírtelo. —Pero dónde vayáis Danny y tú y a quién veáis sí es de mi incumbencia –dijo Nik-. No me canso de decírtelo, pero dado que pareces tener dificultades para entenderlo, dejaré a mi ayudante aquí en Menorca mientras regreso a Londres para finalizar algunas cosas. —¿Vas a dejar a alguien aquí para que me vigile? –preguntó Carrie-. ¿Quién te crees que eres?


—Ya sabes quien soy. Nunca he tratado de ocultar mi identidad ni mis intenciones –dijo Nik-. Tú, por otra parte no puedes decir lo mismo. Olvidemos lo que te proponías cuando nos conocimos. —No me proponía nada –dijo Carrie, sintiendo cómo le ardían las mejillas. Un torrente de imágenes comenzó a circular por su mente; Nik pillándola con las manos en la masa en el estudio de Darren, Nik besándola, la horrible fotografía que había visto en la revista... Apretó los dientes y se quedó mirándolo, negándose a dejar que sus Pensamientos siguieran por ese camino. Se apartó el flequillo mojado de los ojos y trató de parecer segura de sí misma. —Sé lo que me dijiste –dijo él-. No creo que consideres que eso es apropiado. —Le estaba haciendo un favor a Lulu –dijo Carrie-. ¿Qué tiene de malo ayudar a una amiga? —Teniendo en cuenta lo que Lulu se proponía a hacer allí con uno de los mejores amigos de su marido, diría que la respuesta a esa pregunta depende de la aceptación que tengas del adulterio –dijo Nik. —No conoces toda la historia –dijo Carrie a la defensiva, aunque de hecho deseaba haber sabido lo que sucedía antes de hacer el trabajo sucio por


Lulu. Pero no pensaba decirle eso a Nik-. Siempre hay dos versiones en este tipo de cosas. —Tal vez más de dos –dijo Nik-. Después de todo, tú estabas en el estudio de Darren. Tal vez estuvieras allí para encontrarte en secreto con él. —Ahora estás siendo ridículo –dijo Carrie-. En cualquier caso, pensé que era amigo tuyo. No es muy leal por tu parte. —Es un conocido más que un amigo –contestó él-. Pero sé cómo es, y podríamos decir que es bastante parecido a Lulu. Además, como ya he dicho, tú estabas en el estudio del Darren e ibas vestida par impresionar. —Si ése fuera el caso, ¿por qué no le importó ver que me estabas besando? –preguntó ella. —Quizá se dio cuenta de que había encontrado a alguien con quien competir. —Pero si prácticamente te estaba vitoreando –contestó Carrie-. ¡Fue humillante! —¿Eso te pareció? —Claro que ha sido humillante ver mi foto en esa revista. —¿La has visto? –preguntó Nik, como si verse fotografiado en una revista así le diese igual.


35 https://www.facebook.com/novelasgratis —No tenías ningún derecho a ponerme en esa posición –dijo ella. —A mí me dio la impresión de que la posición te excitó bastante –añadió él con una sonrisa perversa, como si encontrar su bochorno divertido-. Pensé que nuestro encuentro te había resultado estimulante. —No quería decir eso –dijo Carrie, mirándolo con odio-. ¡No tenías ningún derecho a arrastrarme a tu mundo de escándalos! —Si no recuerdo mal, fue tu incursión furtiva en el estudio de Darren lo que nos condujo a eso –dijo Nik secamente-. Espero que hayas aprendido la lección y te des cuenta de que no es muy sensato implicarse en ese tipo de cosas. —¡No me trates con condescendencia! –exclamó Carrie-. Si decido hacerle un favor a una amiga, no es de tu incumbencia. —Mientras cuides de mi sobrino, todo lo que hagas es de mi incumbencia –dijo Nik. —¿Y qué hay de ti? –preguntó Carrie-. Fue tu escandaloso comportamiento lo que ha dado pie a esa foto, ¿Quién sabe en qué otras actividades poco apropiadas estarás metido?


—No tengo por qué hacerte una lista de mis actividades –dijo él. —¿Pero crees que yo sí debo darte explicaciones a ti? –lo observó con irritación, allí de pie, con su frialdad y su traje de diseño inmaculado. Rezumaba riqueza y poder-. Tu vida ha sido fácil. No tienes ni idea de lo que es para los demás tener que cuestionar nuestras acciones, preocupándonos sobre si hemos tomado las decisiones acertadas. —Claro que cuestiono mis acciones –dijo Nik-. Tener dinero no te hace inmune a las decisiones difíciles. —No pero hace que sea todo mucho más fácil. —Tengo que vivir con malas decisiones que he tomado, como todo el mundo –Nik se pasó los dedos por el pelo. —Pobre niño rico –dijo Carrie-. ¿Esperas que sienta pena por ti? —De acuerdo, basta ya –se quitó la chaqueta y se la colgó del hombro-. No he venido para discutir contigo. Sólo quería asegurarme que estuvierais aquí. Carrie se quedó mirándolo y de pronto se le aceleró la respiración. Nik estaba observándola de nuevo. Tenía los labios apretados y el ceño fruncido, ensombreciendo sus ojos. Los músculos de su cara estaban tensos.


—¿A qué hora sale tu vuelo de vuelta a Londres? –preguntó él. —A última hora de la mañana del viernes –dijo Carrie-. Volveremos todos juntos. —Mi ayudante, Spiro, se quedará contigo hasta entonces para asegurarse de que Danny y tú estáis bien –dijo Nik-. Por desgracia, yo tengo que volver a Londres para encargarme de algunos asuntos. —No puede quedarse aquí –dijo Carrie-. Ésa no es mi casa, ya lo sabes. N dejaré que estropees las vacaciones de Elaine y de su familia dejando a alguien aquí para que me acose. 36 https://www.facebook.com/novelasgratis —Créeme, no es mi primera opción –dijo Nik-. Pero tendrá que ser así. Si tratas de esquivar a Spiro, regresaré y os pondré a ti y a Danny bajo mi cuidado, en un lugar en el que estés vigilada de cerca. —¿Estás amenazando con secuestrarnos? –preguntó Carrie. —Sigues igual de dramática –dijo él-. Simplemente no hagas ninguna estupidez en los próximos días. Tengo que encargarme de un trato que se vino abajo cuando decidiste desaparecer.


—¿Por qué estás haciendo esto? ¡No te importa Danny en lo más mínimo! Sólo es una inconveniencia porque tuviste que elegir entre él y tu negocio. —No hables de Danny como si no significara nada para mí más que una simple adquisición – dijo él-. Aunque parezcas incapaz de aceptarlo, es mi sobrino y me importa. —¿Entonces por qué esperaste seis meses después de que tu hermano muriera para ir a verlo? Creíste que sería más conveniente esperar a tener que viajar a Londres por negocios. —No sabía de su existencia –dijo Nik-. Hasta hace poco no sabía que existía. Carrie lo miró, sorprendida. ¿Estría diciendo la verdad? Quería preguntarle cómo era eso posible, pero entonces un movimiento en la casa llamó su tención. Elaine se aproximaba con una botella de agua mineral y dos vasos. —Pensé que necesitaríais algo para refrescaros –dijo al acercarse. —Gracias por la preocupación –dijo Nik, girándose para hablar con Elaine-. Pero no es necesario. Estaba a punto de irme. —Pero... –Carrie de pronto se quedó sin palabras, aún pensando en


lo que Nik acababa de decirle. —Te veré en el avión cuando regrese a Londres la semana que viene –dijo Nik, alejándose hacia la puerta de la finca. —Parece que necesites una bebida fría –dijo Elaine, sirviéndole un vaso a Carrie. —Gracias –dijo ella sin prestarle mucha atención a su amiga. No podía dejar de mirar a Nikos Kristallis mientras se metía en su limusina negra. La había asustado al decirle que se había enterado de la existencia de Danny hacía poco. El hecho de que no hubiera esperado seis meses para ir a verlo era inquietante. Parecía dejar claro que sí deseaba quitarle a Danny. Se alegraba de que se hubiera ido, pero se quedó con una odiosa sensación de malestar. 37 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 5 El sofocante calor del aparcamiento subterráneo fue la gota que colmó el vaso mientras Carrie buscaba en su bolso las llaves del coche de alquiler. Las había buscado por todas partes, incluso había vaciado el bolso, sobre el capó del coche, pero las llaves no estaban.


Danny tenía varicela y no paraba de llorar. La cabeza le daba vueltas y las lágrimas le quemaban en los ojos mientras trataba de pensar qué hacer. Una cosa estaba clara. Tenía que sacar a Danny de aquel aparcamiento antes de que le subiera la fiebre. El pobre estaba ardiendo y, si no encontraba las llaves del coche, tendría que encontrar otra manera de llevarlo a un sitio más cómodo, donde pudiera calmarlo. Comenzó a meter las cosas otra vez en el bolso con una mano mientras sostenía a Danny en el otro brazo. No era una tarea fácil, sobre todo con los ojos llenos de lágrimas y un nudo de ansiedad en la garganta. ¿Y si no podía hacerlo? ¿Y si no podía cuidar de Danny correctamente y hacer que se pusiera bien? La pesadilla había comenzado esa mañana, mientras se preparaban para ir al aeropuerto. Danny parecía mareado, y luego una de las hijas de Elaine había visto las manchas rojas. Al principio Carrie no sabía lo que era, pero Elaine lo reconoció inmediatamente. Varicela. El médico del aeropuerto había estado de acuerdo con Elaine y se


había negado a dejar que Danny volase a casa Al principio, Carrie se había mantenido tranquila. Simplemente tendría que quedarse en casa de Elaine hasta que Danny dejara de ser contagioso. No pasaría nada. Sabía dónde estaba todo. Elaine, sin embargo, se había mostrado más preocupada, diciendo que también se quedaría. Pero tenía la boda de su hermana, y Carrie sabía lo mucho que significaba para ella. Entonces John se había ofrecido a quedarse, pero Carrie había insistido en que estaría bien sola con Danny. Después de todo, en Londres cuidaba de él sola. Había hecho tan buen trabajo convenciendo a Elaine y a su familia, que casi se había convencido a sí misma también. Por suerte llevaba el carné de 38 https://www.facebook.com/novelasgratis conducir y John había tenido tiempo de alquilarle un coche antes de tomar el avión. Y finalmente la habían dejado sola con Danny y las llaves de la casa. Al marcharse del aeropuerto, Danny había estado tranquilo, y ella se había sentido orgullosa por su calma. Y al ver el coche del ayudante de Nik por el


espejo retrovisor, había sonreído, pensando que al fin y al cabo no estaba sola del todo. Naturalmente, ya había llamado a Nik para decirle que no iría en ese avión. Había decidido parar en el pueblo para comprar aspirinas infantiles, por si acaso necesitaba más y no tuvieran una tienda cercana a la casa. Ahí había empezado a ir todo mal. Danny había empeorado y, para cuando regresaron al aparcamiento, ya estaba ardiendo y gritando con todas las fuerzas. Por primera vez en toda la semana, el ayudante de Nik había desaparecido, de modo que no podía pedirle ayuda. Estaba tan desesperada, que le habría pedido ayuda a cualquiera. Pero el aparcamiento estaba vacío. Agarró un tubo de crema solar que rodaba por el capó hacia el suelo y trató de meterlo en el bolso, pero la tira había empezado a resbalársele del hombro. Segundos después, el bolso y su contenido estaban tirados en el suelo. —No pasa nada, Danny –dijo-. No pasa nada –repitió al ver que el niño no dejaba de llorar. Cerró los ojos para contener las lágrimas; no podía soportar ver a Danny tan mal. Pero tenía que mantener la calma y pensar en qué hacer.


Se agachó junto al coche y comenzó a recoger las cosas esenciales, como el bolso, la botella de agua de Danny y las llaves de la casa. La crema y el resto de las cosas tendrían que quedarse bajo el coche hasta que supiera qué hacer. Lo más importante era sacar a Danny al aire fresco, darle un analgésico y conseguir que bebiera algo. Entonces, pensaría qué hacer después. —¿Qué diablos estás haciendo? – preguntó una voz detrás de ella-. ¿Por qué no te has subido al avión con los demás? Carrie reconoció la voz de inmediato. Era Nikos Kristallis. —¡Oh, gracias a Dios que estás aquí! –dijo Carrie incorporándose y girándose para mirarlo-. Danny está enfermo y no me han dejado subirlo al avión. Está ardiendo y tengo que sacarlo de este aparcamiento, Pero he perdido las llaves del coche. —¿Qué le pasa? –preguntó Nik, acercándose para tomar al niño en brazos. —Varicela –contestó Carrie-. Lo primero que tenemos que hacer es sacarlo de aquí y refrescarlo. —Vamos –dijo Nik, caminando hacia la salida mientras le dirigía unas


palabras en griego a su ayudante- Deja tus cosas. Spiro las llevará. Carrie se colocó a su lado para que Danny pudiera verla en todo momento. Pero no la estaba mirando realmente. Había dejado de llorar y tenía la cabeza apoyada en el hombro de Nik. No pensaba que eso fuera una buena señal. —Iremos a un hotel y llamaremos a un médico –dijo Nik-. Eh visto un hotel aquí. 39 https://www.facebook.com/novelasgratis Carrie corrió tras él y, poco después, estaban entrando en el vestíbulo del hotel. Estaba mirando a Danny tan atentamente, que apenas fue consciente de la conversación de Nik con el recepcionista, pero pronto fueron conducidos a una espaciosa habitación. —El médico llegará enseguida –dijo Nik-. ¿Qué hacemos ahora? Antes de que llegue. —Tratar de refrescarlo –dijo ella, mirando a Danny-. Que beba algo de agua. Y creo que es hora de darle otro analgésico. Nik tumbó a Danny en la cama y se sentó a su lado para quitarle la ropa, Se quedó mirándolo con sorpresa, horrorizado por las manchas de su cuerpo.


¡Era inaceptable! Ningún bebé Kristallis tendría que pasar por aquello. Ningún sobrino suyo debería ir a lugares públicos estando enfermo. Quién sabía lo que habría hecho Carrie si él no hubiera aparecido. —¡Oh, no! –dijo Carrie-. Tiene el doble de pústulas que esta mañana. —Ya no está tan caliente como antes –dijo Nik, levantando a Danny y colocándolo sobre su rodilla-. Aquí hay aire acondicionado. Tal vez eso esté ayudando. —Seguro que sí –dijo Carrie, arrodillándose junto a ellos y abriendo el bote de analgésico. Comenzó a echar el líquido con cuidado en una cuchara-. Aquí se está bien. El aparcamiento era un infierno. —Sí –dijo Nik. No hacía falta que se lo recordara. Danny no debería haber estado en un lugar así en su estado. —Aquí tienes –dijo Carrie, dándole la medicina al niño-. Esto te pondrá mejor. Ahora un poco de agua. Eso es. Carrie se sentó sobre sus talones y observó a Danny. Comenzaba a sentirse menos nerviosa. —Parece que está un poco mejor –dijo ella, tomándolo en brazos poco después-. Quiero decir que, claro que sigue enfermo, pero su temperatura ha bajado y ahora me mira y trata de sonreír. Me asusté al ver que no respondía. Lo abrazó con suavidad y miró a Nik, que aún seguía sentado en la


cama. —Gracias –le dijo-. Gracias por ayudarnos. —No hace falta que me des las gracias –dijo él, poniéndose en pie-. Danny es mi sobrino. Haría cualquier cosa por él. —Bueno, el hecho de que aparecieras en ese momento ha mejorado las cosas –dijo Carrie-. Aunque nos las habríamos apañado solos. Simplemente tenía que llevar a Danny a un lugar más fresco. —¿Dónde está el médico? –preguntó Nik con impaciencia-. Ya debería haber llegado. —Llegará enseguida –dijo Carrie, para tranquilizarse ella, principalmente. Se incorporó y se dirigió al otro extremo de la habitación. Esperar con Nik estaba haciendo que se sintiera nerviosa. Por suerte, en ese momento hubo un golpe en la puerta, anunciando la llegada del médico. 40 https://www.facebook.com/novelasgratis Carrie vaciló junto a la puerta que unía las dos habitaciones de hotel y miró a Nik. Estaba sentado a una pequeña mesa, trabajando con su portátil. No la había visto entrar, y eso le proporcionó unos segundos para mirarlo.


Su chaqueta y corbata de seda estaban tiradas sobre la cama, y se había remangado la camisa y desbrochado el último botón mientras trabajaba. Estaba completamente metido en su tarea, y tecleaba con una velocidad sorprendente. Carrie miró a su alrededor y frunció el ceño. Nik tenía la única silla, lo que significaba que tendría que sentarse en la cama y quedarse mirando. O salir de puntillas hacia la otra habitación, donde Danny por fin se había quedado dormido. Al principio no se había dado cuenta de que Nik había hecho una reserva de habitaciones contiguas. No sabía lo que pretendía, pero lo único que deseaba hacer era regresar a la casa y esperar a que pudiera llevarse a Danny de vuelta a Londres. El médico había confirmado el diagnóstico previo y le había dicho lo que ocurriría en los próximos días. No pasaría mucho hasta que pudiera volar. De pronto Nik se dio la vuelta y la vio mirándolo. Una sonrisa iluminó su rostro tan rápidamente, que Carrie pensó que se la había imaginado. Luego sintió sus ojos azules atravesándola. Se quedó petrificada por su mirada, y fue casi como


si estuviera arrastrándola hacia él. Ella había estado observándolo hacía un minuto, pero las tornas habían cambiado. —Danny está durmiendo –dijo ella-. Dejaré la puerta entornada por si se despierta. —Ven y siéntate –dijo él-. Tenemos que hablar de nuestros planes inmediatos. Carrie atravesó la habitación y se sentó. No quería sentarse en su cama, pero no era el momento de poner pegas. —Spiro ha traído tus cosas mientras estabas con Danny –dijo Nik, cerrando el portátil. Dio la vuelta a la silla y la miró directamente. —Gracias –dijo ella, y se dio la vuelta para mirar las cosas a las que Nik se refería-. Oh, mi maleta y todo. Estaba metida en el maletero. —Spiro encontró las llaves en el suelo, debajo del coche. Debieron de caérsete del bolso –explicó Nik mientras se masajeaba el cuello con la mano. —Es un alivio –dijo ella mientras veía cómo Nik giraba la cabeza de un lado a otro. Sabía que estaba actuando por instinto, para aliviar la tensión de su cuello, pero le pareció un movimiento sumamente sensual. El corazón comenzó a acelerársele y la boca se le quedó seca. Era una sensación inusual para ella, pero aun así la reconoció por lo que era. Pura


atracción sexual. Nikos Kristallis era el hombre más sexy que jamás hubiera visto, y no sólo por su aspecto físico. El modo en que movía su cuerpo le afectaba de un modo alarmante. Los giros de su cabeza de un lado a otro. El modo en que flexionaba los músculos y movía la mano por su cuello. 41 https://www.facebook.com/novelasgratis Deseaba tocarlo; tocarlo de un modo en que nunca había tocado a ningún hombre. Quería deslizar las manos por su pecho, sentir el calor de su cuerpo, aspirar su olor. —Ya está todo solucionado –dijo Nik. —¿Perdón? –dijo Carrie, agitando la cabeza para aclarar la mente. No le gustó darse cuenta de que había perdido el hilo de la conversación por dejarse llevar por sus pensamientos sobre Nik-. ¿Qué está solucionado? —Spiro va a devolver el coche en el aeropuerto. Ya no lo necesitarás más. —No puede llevárselo. ¡Aún lo necesito! –exclamó Carrie-. Lo necesito para ir a la casa y para moverme hasta que Danny esté bien para viajar. —De eso es de lo que quería hablarte –dijo Nik-. Yo puedo llevarte a casa. —Danny no puede volar.


—No puede volar en un avión público mientras sea contagioso –dijo Nik-. Por suerte, tengo mi propio avión. —¡Tu propio avión! –repitió Carrie, sorprendida-. ¿Por eso has venido hasta Menorca tan rápidamente al no subir yo al avión? —No, simplemente tomé el primer vuelo a Menorca desde Gatwick –dijo Nik-. Era más rápido que ir a mi propio avión, que estaba en otro aeropuerto. Normalmente no utilizo los aeropuertos importantes; demasiada gente, demasiados retrasos. —Ah –dijo Carrie, sin estar muy segura de cómo responder a aquello.Siento que hayas tenido que viajar con gente –miró hacia abajo y vio la corbata de Nik en la cama. Sin pensar, la agarró y la acarició con los dedos-. En cualquier caso, si dejaste tu avión en otro aeropuerto, ¿Cómo puedes ofrecernos volver a casa? —Estará aquí esta tarde –dijo Nik-. Hasta entonces, puedes descansar en el hotel. —No es necesario –dijo Carrie, deslizando el tejido de la corbata entre sus manos. Era tentador aceptar su oferta, pero no quería estarle más en deuda de lo que ya estaba. Seguía resultándole peligroso, y no podía olvidarlo sólo


porque la hubiera ayudado en una situación difícil-. Danny y yo estaremos bien en casa de Elaine. —Creo que es mejor que os lleve a casa –contestó Nik sin dejar de mirarle las manos. Estaba excitándolo. Ver como deslizaba los dedos por su corbata era una tortura absolutamente erótica. Si no sentía esas manos sobre su cuerpo pronto, explotaría-. No puedo quedarme aquí. Tengo trabajo que hacer. —¡No te he pedido que te quedes! –algo en el tono de su voz hizo que Nik levantar al mirada, y la expresión que vio en su rostro le dijo que finalmente se había dado cuenta de lo que estaba haciendo con la corbata. Las mejillas acaloradas revelaron que sabía como le estaban afectando sus movimientos, y cómo su propio cuerpo estaba respondiendo. Lo deseaba tanto como él a ella. Carrie negó con la cabeza y se puso en pie de un salto, dejando caer la corbata como si de pronto le quemase en los dedos. —Te agradezco que aparecieras cuando lo hiciste, pero estaremos bien solos –dijo ella, cruzándose de brazos. 42


https://www.facebook.com/novelasgratis —No hace falta correr riesgos –dijo Nik, acercándose a ella. Deseaba sentir sus manos en su cuerpo acariciándolo como habían acariciado su corbata-. Voy a llevarte a casa esta noche. —Así que, cuando dijiste que teníamos que hablar de nuestros planes, querías decir que tenías que contarme tu plan –dijo ella, llevándose las manos a las caderas. —Si tienes otra idea mejor, la escucharé antes de tomar una decisión –dijo Nik, entornando los ojos e inclinando la cabeza mientras la miraba. Había una ingenuidad muy atractiva en su sexualidad que las mujeres experimentadas normalmente no tenían. Estaba seguro de que había tenido muchos amantes, pero seguía habiendo una frescura en sus acciones que resultaba atrayente. —Aunque no pienses que voy a dejarte sola en un país desconocido sin nadie que te vigile –añadió él. Carrie tragó saliva e, inconscientemente, se mordió el labio inferior, como si estuviera luchando por mantener el contacto visual con él. Apretó los dientes mientras se concentraba, pero su mirada se deslizó hacia abajo, y Nik


imaginó que estaba observando su cuello bronceado. Lo estaba contemplando como si fuera irresistible, y eso le excitaba más que nada. Estaba acostumbrado a que las mujeres se le echaran encima, pero había algo diferente en aquello. Carrie lo deseaba, pero se resistía. Era el mayor afrodisíaco que jamás hubiera experimentado. —¿Sugieres alguna otra cosa? –le preguntó. —¿Qué? –preguntó Carrie-. Lo siento. Había perdido el hilo de lo que estaba pensando. Estaba a miles de kilómetros. —No tan lejos –dijo Nik con voz profunda y seductora-. Estabas aquí todo el tiempo; conmigo. —Estoy cansada –dijo ella. Se apartó el flequillo de la cara y trató de mirarlo, incluso aunque sentía que se sonrojaba por momentos. Tenía que disimular. No podía permitir que Nik supiera lo mucho que le excitaba-. Había sido un día muy largo, pero aún puedo tomar mis propias decisiones. —¿Qué sugieres? –preguntó Nik. Carrie pensó durante unos instantes. —Llévanos a casa –dijo finalmente-. Pero no te hagas ideas equivocadas. Sólo hago lo que es mejor para Danny. —¿Ideas equivocadas?-. ¿Qué tiene de equivocado llevarte a casa?


—Ya sabes lo que quiero decir –insistió Carrie-. No va a ocurrir nada entre nosotros. —¿Incluso aunque lo desees? De pronto pareció que estaba demasiado cerca. Era una presencia abrumadora que hizo que se le pusiera la piel de gallina. Jamás había sentido una atracción tan fuerte por ningún hombre, pero sabía que no podía permitirse distraerse. Estaba cansada, no había comido en todo el día y le estaba agradecida por su ayuda. Pero no debía olvidarse de la amenaza que Nik representaba para la felicidad de Danny y la suya. 43 https://www.facebook.com/novelasgratis —No deseo que ocurra nada entre nosotros –dijo Carrie, cruzándose de brazos. —He visto cómo me miras –dijo Nik-. Deseas hacer el amor conmigo. —¡No! Normalmente apreciaba que la gente hablase con claridad, pero la indiscreción de Nik la dejó sin aliento y con las mejillas sonrojadas. —¿Tienes protección? –continuó él, como si ella no hubiera abierto la boca. —¿Qué?


—Para cuando hagamos el amor. ¿Tienes protección? —¡Ah! –Carrie sintió que las mejillas se le sonrojaban aún más, y se dio cuenta de que estaba hablando de anticonceptivos. Por un momento no pudo creer que realmente se lo hubiera preguntado-. Sí. ¡Quiero decir, no! Mira, no hay de qué preocuparse –dijo. No dejaría que las cosas llegaran hasta ese punto. —Esto está bien –dijo Nik, acercándose más-. Sería un honor hacer el amor contigo. Pero entiendo por qué te resistes. —¡Eres un arrogante! Sé que debes de estar acostumbrado a que las mujeres hagan cola para meterse en tu cama, pero alguna de nosotras somos inmunes a tus encantos. —¿Así que admites que tengo encantos? —No –dijo Carrie, furiosa. —Lo siento –dijo Nik-. Pero sabes que todo saldrá bien. Al fin y al cabo, los dos deseamos lo mismo. —No, no sé que todo va a salir bien –dijo Carrie-. Apenas nos conocemos, así que deja de actuar como si supieras lo que deseo. —Creo que hay más entre nosotros aparte de sexo –dijo Nik, acariciándole una mejilla. —No hay... No hemos... –Carrie tartamudeó, inclinando inconscientemente la mejilla sobre su palma.


—La expresión física de nuestro deseo arde entre nosotros –dijo Nik, desliando la mano hasta su nuca y dando un paso hacia delante-. Los dos sentimos que nos rodea, nos aprisiona, recorre nuestros cuerpos como una corriente eléctrica. —No puedo. . –comenzó a decir Carrie, pero se olvidó de lo que iba a decir cuando Nik se inclinó hacia delante y colocó los labios a escasos centímetros de los suyos. Carrie comenzó a respirar entrecortadamente. El corazón se le aceleró. Sabía que iba a besarla. Deseaba que la besara. —Deseo que me toques –murmuró Nik, rozándole los labios levemente-. Deseo que me toque- repitió. —No... –dijo ella, pero, mientras hablaba, sus labios se rozaron despertando el deseo dentro de ella. Deseaba frotarse contra él besarlo debidamente. —Tócame... como si estuvieras tocando mi corbata –murmuró Nik. —No voy.. –Carrie se detuvo para tomar aliento. Trató de apartarse, pero Nik seguía agarrándole la cabeza por detrás. Cerró los ojos; era imposible 44 https://www.facebook.com/novelasgratis


pensar con claridad. Lo único que deseaba hacer era abrir la boca y deslizar la lengua por los labios de Nik. —Sé que deseas que te bese, y lo haré. Pero primero tienes que tocarme. —No –no pensaba entrar en su juego. Sería como jugar con fuego. —Sé por qué no lo deseas –dijo él, acariciándole la boca con los labios-. Tienes miedo; miedo de que, una vez que hayas empezado, no seas capaz de parar. Querrás arrancarme la ropa y tirarme sobre la cama. Querrás presionar tu cara contra mi piel, saborearme, lamerme, besarme. Carrie emitió un sonido involuntario y apretó los párpados con más fuerza. Nunca antes había pensado en lamer a un hombre, pero ahora que Nik lo había dicho no podía parar de pensar en cómo sabría su piel. ¿Sería excitante para él? ¿Qué le estaba ocurriendo? No quería excitarlo. Quería que la dejase en paz. —Tal vez me equivoque –murmuró Nik mientras deslizaba la otra mano por su brazo desnudo. Carrie contuvo la respiración. Le había hecho exactamente lo mismo la noche del estudio de Darren antes de besarla. Le agarró la mano y se la llevó al pecho, luego se apartó ligeramente


para permitir que hubiera un poco de espacio. Carrie emitió un gemido de protesta cuando sus labios abandonaron los suyos, pero entonces fue consciente de su piel bajo los dedos. Se había desbrochado un botón de la camisa y le había metido la mano dentro. Carrie se quedó muy quita, mirando alarmada su propia mano. Deseaba apartarla, pero al mismo tiempo quería deslizarla por su pecho. No podía hacer ninguna de las dos cosas, porque Nik tenía agarrada su muñeca. —Si me equivoco, y en realidad no deseas tocarme, entonces no debería suponer un problema demostrar lo indiferente que eres –dijo Nik-. Pero yo siento la química entre nosotros. Sé lo que deseas hacer. —No... –Carrie se detuvo para tratar de calmar su voz-. No sé lo que quieres decir. ¿Qué quieres demostrar con esto? —Cuando estabas acariciando mi corbata, deslizando los dedos arriba y abajo, estabas pensando en mí, en acariciarme a mí. —No es verdad –Carrie tragó saliva, tratando desesperadamente de mantener la mano quieta, pero sentía el calor de su piel bajo los dedos y deseaba sentir más. —¿No? Bueno, entonces tal vez sólo fui yo, que fantaseaba con sentir


tus manos en mi cuerpo. Tal vez estuviera proyectando mi deseo en ti. Carrie se mordió el labio. Era incapaz de hablar. Sus palabras le parecían demasiado para asimilarlas, pero su cuerpo ya estaba reaccionando a ella. La idea de que Nik hubiera fantaseado con sus manos sobre su piel hizo que su deseo aumentara inmediatamente. —Muéstrame lo que sientes –dijo Nik-. Desliza la mano por mi cuerpo como lo has hecho con la corbata. Quiero mirarte a los ojos mientras me acaricias. —No, no pienso entrar en tu juego –Dijo Carrie, evitando mirarlo a los ojos. 45 https://www.facebook.com/novelasgratis —He dicho que tenías miedo –dijo él-. Miedo de la atracción que hay entre nosotros. —No tengo miedo. Y no tengo por qué demostrarte nada. —Hazme ese favor –dijo Nik con voz profunda y seductora. Carrie se quedó mirándolo y preguntándose qué hacer. Su cara estaba tan cerca, y le estaba prestando toda su atención. Por un momento se sintió como si fuera la única mujer en el mundo.


Nik deseaba que lo tocara, y ella deseaba lo mismo. Oía las señales de alarma en su cabeza, pero las ignoró. Podría hacerlo. Satisfacer su deseo de acariciarlo y luego apartarse y fingir que no sentía nada. La había desafiado y, si no aceptaba el desafío, nunca dejaría el tema. —De acuerdo –dijo finalmente-. Te mostraré que soy inmune a tus encantos. ¿Pero estás seguro de que tu ego soportará que no me rinda a tus pies? Nik no dijo nada, simplemente inclinó la cabeza y se centró en sus párpados medio cerrados. Le soltó la muñeca, dándole libertad para quitar la mano si quería. No quería. Simplemente no podía resistir la tentación de aprovechar al máximo esa oportunidad. Deslizó la mano suavemente hacia arriba hasta llegar a su hombro. Luego llevó los dedos hasta la base del cuello y deseó tocar más al sentir su piel sedosa y suave. Comenzó a deslizar la mano lentamente hacia abajo, hasta llegar a los pectorales. Había visto su pecho a través de la camisa, y tuvo una inmensa necesidad de sentir sus músculos bajo la piel y encontrar su pezón con los dedos. De pronto su mano quedó bloqueada por el siguiente botón, que


seguía abrochado. —He dicho que quería mirarte a los ojos –dijo Nik, antes de colocarle la mano bajo la barbilla para levantarle la cabeza-. Siéntete libre de arrancar los botones si te dejas llevar por el deseo. —No es necesario –contestó ella, y lo miró a los ojos, decidida a mostrarle su indiferencia. Levantó la otra mano y le desabrochó el siguiente botón, y también el siguiente, para asegurarse. Deslizó la mano hacia más abajo, sintiendo sus músculos, como había anticipado, y finalmente palpó el pezón. Un torrente de deseo invadió su cuerpo. Sus dedos ansiaban tocarlo, pero jamás hubiera imaginado que acariciarlo sería tan excitante. —Mírame –dijo Nik-. Mírame –insistió. Ella parpadeó confusa, dándose cuenta de que sus ojos habían perdido la concentración. Se recompuso y levantó la vista, abrumada por lo poderoso de su reacción. Los ojos de Nik, oscuros y sensuales, estaban puestos en ella. Se preguntó vagamente si sus propios ojos estarían delatándola, pero pronto se dejó llevar por el deseo.


Le rodeó el pezón con los dedos, acariciándolo con delicadeza. Sintió como se endurecía y lo masajeó ligeramente, pellizcándolo después con los dedos. 46 https://www.facebook.com/novelasgratis —Has dicho que no querías tocarme –dijo Nik. —No quería –contestó ella, sorprendida antelo calmada que sonaba su voz-. Estaba demostrando una teoría, como tú querías que hiciera. —Creo que ya lo hemos demostrado. —No –dijo ella. En ese momento Nik dio un paso hacia delante, atrapando su mano entre ambos. —Ahora voy a besarte –dijo él, inclinándose hacia delante para rozar sus labios nuevamente. —No. —Te he pedido que me tocaras –murmuró Nik-. Y, a cambio, te he dicho que te besaría. —No ha sido así –dijo ella-. Haces que suene como... como... —Como si fuéramos dos adultos libres de expresar su deseo y de decir lo que sienten –dijo Nik-. No te preocupes- Me gusta eso en una amante. Quiero saber tus fantasías. Quiero saber cómo satisfacerte.


Carrie sentía que la cabeza le daba vueltas y el cuerpo le ardí de deseo hacia él. Pero su respuesta de pronto le sobresaltó. Había pensado que podía jugar al juego de Nik, pero se había equivocado. Él era un hombre seguro y experimentado. Ella nunca había tenido un novio serio. Se apartó inmediatamente, dando un paso atrás y quedando aprisionada contra el marco de la puerta. Un golpe en la perta hizo que diera un brinco y sacara la mano de la camisa, arrancando varios botones en el proceso. —He llamado al servicio de habitaciones –dijo él-. Pensé que no habrías comido nada. —¿Servicio de habitaciones? –repitió Carrie. —Deberías comer –dijo Nik, dándose la vuelta y abriendo la puerta de la habitación-. Tengo trabajo que hacer antes de irnos. Carrie parpadeó al ver entrar el carrito. Se apoyó contra la pared y trató de recuperarse mientras Nik firmaba la cuenta y le daba la propina al camarero. Pero sabía que necesitaría más tiempo para recuperarse. Le temblaban las piernas y el corazón le latía desenfrenadamente. Los labios aún le palpitaban, y el deseo iba aumentando en su interior. Quería que la besara. Y no era lo único


que quería. —No sabía lo que te gustaba –dijo él, aparentemente ajeno a cómo se sentía ella mientas señalaba hacia el carrito lleno de comida-. Come lo que quieras y, si tengo tiempo después de trabajar, tomaré algo también. Carrie se dio cuenta de que nunca había pretendido besarla. La idea le produjo un vuelco en el estómago, Nik sabía que llamarían del servicio de habitaciones, sabía que serían interrumpidos. Simplemente había estado jugando con ella. —No tengo hambre –dijo, sintiendo cómo las palabras se le atascaban en la garganta mientras caminaba hacia la puerta que daba a su habitación-. Voy a ver cómo está Danny. Luego intentaré descansar un poco. Aunque no había comido en todo el día, la idea de ingerir comida le ponía enferma, y alejarse de Nik era lo más importante. 47 https://www.facebook.com/novelasgratis —Antes de que te vayas... –dijo él-. Necesitaré vuestros pasaportes. —¿Qué? —Para hacer os preparativos –explicó Nik, sentándose frente al portátil.


—Ah –Carrie casi había olvidado que Nik los iba a llevar a casa-. Pero pensé que íbamos a ir en tu avión privado. No necesitamos billetes para eso. —Aún así viajamos de un país a otro –dijo él sin levantar la vista del ordenador, como si acabase de decir algo evidente. —Ah –volvió a murmurar ella mientras se dirigía a por su bolso. No era culpa suya que no estuviese acostumbrada a viajar en un jet privado. No tenía por qué tratarla como a una idiota. —Aquí tienes. Nik siguió sin levantar la mirada, de modo que dejó los pasaportes en la mesa y regresó en silencio a su habitación. Capítulo 6 Carrie se despertó de golpe y se dio cuenta enseguida de que el avión había aterrizado. —Es hora de irnos –dijo Nik-. Ya he llevado a Danny al coche. 48 https://www.facebook.com/novelasgratis —Ya voy –dijo ella, poniéndose en pie. No recordaba haberse quedado dormida-. Lo siento. Estoy un poco dormida. —Has tenido un día difícil –dijo Nik-. No es sorprendente que estés cansada. —Supongo –dijo Carrie. Miró por la ventanilla del avión y frunció el


ceño. Estaba oscuro y no podía ver mucho, pero no le parecía familiar. —Esto no se parece a Gatwick –dijo ella. —No lo es –dijo Nik. Agarró el equipaje de mano de Carrie y se dirigió a la salida. —¿Dónde nos has traído? –preguntó Carrie. Ya le había dicho que utilizaba aeropuertos pequeños. Debía de ser uno de ellos. —Corfú –dijo Nik-. Vamos. Querrás estar con Danny por si se despierta. —¿Qué? –no podía haber oído bien. Ni siquiera alguien tan arrogante y controlador como Nik la habría llevado a un país extranjero sin su permiso-. ¿Corfú? ¡Dijiste que ibas a llevarnos a casa! —No dije a tu casa –dijo Nik-. Ésta es mi casa, y es un lugar mucho mejor para que se recupere Danny. —¡No era decisión tuya! –exclamó Carrie, incapaz de creer lo que estaba oyendo-. Me has mentido. ¡Nos has traído aquí contra mi voluntad! —Es lo mejor –dijo Nik-. No hay necesidad de que estéis en ese piso tan diminuto. Obviamente estaréis más cómodos en mi casa. Puedes relajarte, y Danny recibirá los cuidados que necesita. —Quiero que me lleves a Londres –dijo Carrie-. Es lo que habíamos acordado, y lo sabes. —¿Para qué? ¿Qué hay tan importante en Londres?


—Mi trabajo, la guardería de Danny, nuestra casa... —Danny no puede ir a la guardería mientras esté enfermo –dijo Nik-. Así que no puedes trabajar. Y no esperes que crea que prefieres estar encerrada en ese piso a estar en mi casa. —No pienso discutir esto contigo. Es mi decisión, no la tuya –dijo Carrie con firmeza-. Voy a recoger a Danny y a llevarlo a casa, a Londres, ahora mismo. —¿Y cómo piensas hacer eso? –preguntó Nik-. No podrás meterlo en un avión aquí tampoco, como en Menorca. Lo que es más, no pienso arriesgar el bienestar de mi sobrino dejándolo a tu cuidado cuando obviamente no estás pensando con claridad. —No pensaba con claridad cuando confié en que nos llevarías a casa –dijo Carrie, sintiendo las lágrimas en sus ojos. —Ahora Danny está a salvo en un coche que está listo para llevarlo a mi casa –dijo él-. Si vienes o no, es cosa tuya, pero Danny se viene a casa conmigo esta noche. Se dio la vuelta sin más y comenzó a descender los peldaños hacia la pista de aterrizaje. Carrie corrió tras él.


—¡Espera! –gritó al salir del avión y tropezando en un peldaño-. No puedes hacer esto. —Claro que puedo –dijo Nik-. Ya lo he hecho. 49 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡Pero me has mentido! ¡Esto es secuestro! Nik la observó un instante, sin molestarse en defenderse, y luego sacó algo del bolsillo de su chaqueta. —Aquí está tu pasaporte –dijo mientras se lo lanzaba. Luego dejó la bolsa en el peldaño en el que estaba para que ella pudiera recogerla al pasar-. Puedes hacer lo que quieras. Danny se queda conmigo. —¡Espera! –gritó ella de nuevo-. Dame el pasaporte de Danny ahora mismo –exigió mientras recogía su bolsa del suelo al pasar. —Me voy a casa –dijo Nik por encima del hombro-. Tú haz lo que quieras. Carrie se quedó perpleja, viendo cómo se alejaba. El estómago le ardía y se sentía mareada. No podía creer que le estuviera pasando aquello, pero sabía que, si no iba con él, se llevaría a Danny. Hizo lo único que podía hacer. Agarró su bolso con fuerza y corrió tras él. Carrie miraba por la ventanilla mientras la limusina recorría la ciudad de


Corfú. Era tarde, pero aún había una sorprendente cantidad de gente por la calle. Nunca antes había estado en Corfú. Pero sabía que era un lugar muy turístico, popular entre los británicos. Si tan sólo pudiera alejar a Danny de Nikos Kristallis... Seguro que habría gente a la que pedir ayuda. Miró a Nik. Estaba inclinado hacia delante. Viendo cómo el niño dormía. —Tengo que parar en la ciudad –dijo Carrie, golpeando la mampara que los separaba del chofer-. ¿Puedes pedirle al chofer que pare? —Lo que necesitas lo tendrás en mi casa –dijo Nik, descolgando un teléfono interno para comunicarse con el chofer-. No hace falta que pare. Carrie apretó los dientes y miró hacia la mampara, viendo cómo el hombre hablaba con Nik por teléfono. Había esperado que bajara el cristal que los separaba. Pero sabía que, sin la cooperación de Nik, no tendría ocasión de convencer al conductor para que parase. —Tengo que comprar unas cosas para Danny y para mí. No pensaba estar fuera de casa tanto tiempo –dijo Carrie, volviendo a intentarlo. —Ni se te ocurra hacer una tontería –dijo Nik-. Tengo el pasaporte de Danny y una copia de su partida de nacimiento. Es mi sobrino y mi familia es muy conocida aquí. Nadie te ayudará a sacar al niño de Corfú sin mi permiso.


Carrie se mordió el labio y siguió mirando por la ventanilla. Ahora iban por el campo. Estaba oscuro, pero podía ver que la carretera serpenteaba por entre los olivares. Trató de concentrarse en recordar el camino, para poder recorrerlo ella sola si tenía la oportunidad. Pero lo único en lo que podía pensar era en lo tonta que había sido. Había caído en la trampa de Nik. Habría sido difícil para él llevarse a Danny de Inglaterra sin su consentimiento, pero ello lo había hecho por él. Obviamente ella no podía saber que Danny se pondría enfermo, pero Nik lo había aprovechado en su favor. Nunca debería haber aceptado su oferta de llevárselos a casa. —Mi casa está al otro lado de esta montaña –dijo Nik-. Está bastante apartada, así que, por favor, no intentes escaparte. No quiero que te despeñes. 50 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿De verdad! –preguntó Carrie irónicamente-. ¿Si me caigo y me rompo el cuello, no solucionaría eso tus problemas? —No si te matas en mi propiedad –contestó Nik, con frialdad-. También debería advertirte de que el perímetro de mi terreno está vigilado por un


moderno sistema de seguridad. No podrías irte con Danny. —Quieres decir que soy tu prisionera –dijo Carrie. —En absoluto. Eres libre de irte cuando quieras –contestó Nik. —¿Nadie tratará de detenerme? –preguntó Carrie. —Mis empleados tendrán órdenes de llevarte donde quieras – dijo él-. Pero no te irás con Danny. Carrie se echó el pelo hacia atrás y miró por la ventanilla. Debía estar prestando atención a sus alrededores. La limusina ascendía hacia las montañas, recorriendo lentamente un camino con curvas muy cerradas. No podían estar en la misma carretera en la que estaban hacía un minuto. Aquella era estrecha y serpenteante, pero nada en comparación con la que recorrían en ese momento. Debían de haberse desviado de la principal, pero se había perdido el cruce. La limusina circulaba lentamente, pero Carrie no podía evitar sentirse nerviosa. Solo esperaba que no se encontraran con otro coche de frente. Miró a Nik, pero él parecía completamente ajeno al hecho de que la limusina parecía estar pegándose al lado de la montaña. En vez de eso, observaba a Danny intensamente, con el ceño ligeramente fruncido. —Lleva dormido mucho tiempo –dijo-. ¿Eso es normal?


—Eso creo –dijo ella-. Después de todo, a esta hora ya debería estar durmiendo. —Pero ha dormido mucho por la tarde, y no ha comido ni bebido nada – dijo Nik, inclinándose para ponerle la mano en la frente al niño. —Sin duda lo recuperará mas tarde. Nik se comportaba como un padre preocupado pensaba Carrie. Era agradable que se preocupara por él, pero también hacía que se sintiera inquieta. —¿Deberíamos despertarlo? –preguntó él. —¿Cuánto falta para que lleguemos a tu casa? —Pocos minutos –contestó Nik. —Esperemos a ver si se despierta naturalmente cuando lo movamos – dijo Carrie-. Si no, podemos despertarlo y darle algo de beber, ver si tiene hambre. —Llamaré para que tengan comida preparada –dijo Nik, sacando su móvil-. ¿Qué come? —No pasa nada. Tengo un bote de comida en el bolso –dijo Carrie. —¿Un bote? –repitió Nik con incredulidad y desaprobación-. Obviamente tenemos estándares muy diferentes, pero no pienses ni por un momento que alimentarás a mi sobrino con comida de bote en mi casa. —Es una buena marca –dijo Carrie. Cocinaba cosas frescas para Danny


los fines de semana si podía, pero se sentía un poco culpable por darle comida preparada en otras ocasiones-. Es orgánica y, lo más importante, ahora que está enfermo, es a lo que está acostumbrado. Sé que le gusta. 51 https://www.facebook.com/novelasgratis En ese momento Danny emitió un ligero gemido. Los dos se fijaron en él al instante y vieron cómo iba despertándose. Nik lo miró, alarmado. ¿Era normal para un bebé gritar de ese modo? No lo sabía, pero en la limusina el ruido parecía insoportable. Por fortuna, tardaron poco en llegar a casa. Los condujo por el edificio hasta la suite de habitaciones que había sido preparada para ellos. Habían instalado una cuna junto a la cama de matrimonio que usaría Carrie. —¿Llamo al ama de llaves para que te ayude? –preguntó él en voz alta para hacerse oír por encima del jaleo que seguía armando Danny-. Su inglés no es muy bueno, pero tiene varios nietos y sabrá que hacer. ¿Hay algo más que necesites? —Estoy acostumbrada a hacerlo sola –dijo Carrie, sentándose en una silla y ofreciéndole a Danny un poco de agua-. Pero tal vez un poco de leche caliente


iría bien. —Por supuesto –dijo Nik. Dio un paso atrás, se giró y salió de la habitación, dando órdenes a su ayudante. Se sentó en la habitación contigua y sacó su portátil. Usaría ese tiempo para ponerse al día con el trabajo, y además vigilaría los acontecimientos en la otra habitación. Fue una noche larga. Después de beberse la leche, Danny se calmó un poco, pero no más de unos minutos. Carrie dio vueltas por la habitación con él en brazos. Trató de tumbarlo en la cuna mientras sonaba una melodía de una caja de música. Incluso trató de mecerlo en su carrito. La noche que siguió, pero, por más que Carrie hacía, Danny no se dormía. Empezaba a parecer agotada, y Nik empezaba a pensar que debería llamar al ama de llaves. Finalmente, Danny dejó caer la cabeza sobre el hombro de Carrie y se quedó tranquilo. Nik vio cómo ella se tumbaba en la cama y, milagrosamente, el niño no se agitó. Vio como Carrie cerraba los ojos. Estaba tan cansada, que se durmió al instante. Danny también estaba durmiendo, acurrucado sobre ella, aunque se


había deslizado un poco y se hallaba sobre la cama, con la cabeza apoyada en el brazo de Carrie. Nik la observó dormir. No pudo evitar admirar su belleza mientras contemplaba su pelo negro sobre la almohada blanca, sus largas pestañas enmarcando sus ojos verdes. La luz gris del amanecer estaba apareciendo fuera y había sido una noche muy larga y agotadora. Pero aún no había acabado y, cuando oyó un leve sollozo, Nik miró directamente al bebé. Danny había empezado a agitarse de nuevo. En poco tiempo estaría completamente despierto y gritando con todas las fuerzas. Nik sabía que hacer. Cruzó la habitación rápidamente y se acercó a la cama. Dormida, Carrie se había relajado, y le resultó fácil tomar a Danny en brazos. 52 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 7 El sol se filtraba por las cortinas cuando Carrie se despertó. Se incorporó sobre la cama y miró a su alrededor. Estaba medio dormida y, por un momento, no recordó dónde estaba. 53


https://www.facebook.com/novelasgratis Entonces los acontecimientos del día anterior aparecieron en su cabeza; la varicela de Danny, Nik llevándolos a Corfú y la larga noche tranquilizando a Danny. De pronto se dio cuenta de que Danny había desaparecido. Se puso en pie y miró a su alrededor, pero no estaba en la cama ni en la cuna. ¡Nik se lo había llevado! Probablemente estuviera camino de Atenas, o de cualquier lugar en el que tuviera una casa. Aunque tal vez no. Tenía que mantener la calma hasta que descubriera qué había pasado. Corrió hacia la puerta, pero, a pesar de sus esfuerzos por mantenerse serena, el corazón le latía con fuera cunado abrió y salió corriendo hacia la otra habitación. Se detuvo en seco y se quedó mirando. La habitación parecía estar llena de gente reunida en torno al sofá, donde Danny se encontraba tumbado sobre su manta mientras una mujer griega le cambiaba el pañal. Carrie supuso que debía de ser el ama de llaves de Nik, Irene, porque parecía saber lo que estaba haciendo y mantenía a Danny distraído con una agradable cháchara.


—Estás despierta –dijo Nik, levantando la mirada brevemente antes de devolver la atención al sofá-. Pediré comida. Dio una serie de órdenes y una mujer más joven que había cerca de la puerta salió corriendo. Irene tomó a Danny en brazos y se lo entregó con cuidado a Carrie antes de desaparecer también. El corazón de Carrie había empezado a calmarse y al ver a Danny a salvo. Ya no estaba sonrojado ni sudoroso, como la noche anterior. Parecía mucho más calmado mientras se acurrucaba sobre su hombro. —Me habías asustado llevándotelo así –dijo Carrie-. ¿Qué ocurrió? ¿Por qué no me despertaste? —Apenas habías dormido cuando se despertó –dijo Nik. —Me habría dado igual –dijo Carrie-. Es lo que tiene que cuidar a un niño enfermo. Tienes que pasar sin apenas dormir si el bebé te necesita. —No es necesario que arriesgues la salud de mi sobrino cayéndote al suelo desfallecida –contestó Nik_. Ya no estás sola. Carrie lo miró, enojada. No podía soportar su actitud arrogante, pero no quería empezar a discutir con él con Danny al lado. —En cualquier caso, quiero que me des tu palabra de que no te lo llevarás mientras duermo –insistió ella.


—Ha sido una circunstancia excepcional –dijo Nik, encogiéndose de hombros-. Con suerte el niño no te mantendrá despierta toda la noche próximamente. Su respuesta fue insoportable, pero Carrie se mordió la lengua porque en ese momento regresó la mujer joven con una bandeja llena de comida y bebida. —Aquí está tu desayuno –dijo Nik, haciéndole gestos a la mujer para que llevase la comida al balcón-. Danny ya ha comido y ha bebido algo de leche. Ahora, si me disculpas, tengo cosas que hacer. Sin más, abandonó la habitación, dejándola sola con Danny. Carrie se quedó mirándolo con irritación luego se dio la vuelta y salió al enorme balcón que 54 https://www.facebook.com/novelasgratis parecía extenderse hasta el final de la casa. La joven griega estaba esperando junto a la mesa. —¿Quiere café o algo más de comer? –preguntó educadamente. —No, no, aquí hay más que suficiente –dijo Carrie, dándose cuenta de lo sedienta que estaba al ver la jarra de zumo. —¿Quiere que sujete al bebé mientras come? –preguntó la joven.


—No, gracias –dijo Carrie con una sonrisa-. Puede sentarse en mi regazo. Estaremos bien solos. Gracias –repitió, aliviada cuando la mujer captó la indirecta y desapareció. Carrie se sentó a la mesa y miró la comida, sintiéndose abrumada. Apenas había comido el día anterior y, aunque se moría de hambre, no sabía por dónde empezar. Se sirvió un vaso de zumo y se lo llevó a la boca. Se detuvo antes de beber, y vio, asombrada, la impresionante vista que había desde el balcón. Nik había dicho que su casa estaba en las montañas, pero Carrie jamás hubiera imaginado semejante belleza. Pendientes llenas de verde y de olivos que desembocaban en un mar azul turquesa. Las copas de los cipreses adornaban el paisaje aquí y allá, y las montañas de enfrente proporcionaban un fondo asombroso. Era un perfecto día mediterráneo, y sería difícil imaginar un paisaje más bonito. Carrie se puso en pie y llevó al borde del balcón a Danny, que se había quedado dormido.


Durante los siete años anteriores había vivido en Londres, donde la vista desde su ventana consistía en pisos. Antes de eso, en casa de sus tíos, había tenido una habitación con vistas al tejado del garaje de los vecinos. No podía ni imaginar lo que sería vivir en un sitio tan bonito. Dio un trago al zumo y observó el cielo azul y despejado. Despierta ya por el zumo de naranja, el estómago le rugió, y Carrie regresó a la mesa. Se le hizo la boca agua al ver los higos y el yogur griego acompañado de miel. Se sentó y comenzó a desayunar, recuperando las comidas que se había saltado el día anterior. Carrie dio un último bocado a un pastel cubierto de nueces y sirope de naranja y finalmente se recostó en la silla con un suspiro. Se puso en pie y llevó a Danny dentro, dejándolo en la cuna que había sido colocada en el pequeño salón adyacente al dormitorio. Se echó hacia atrás y contuvo la respiración, con la esperanza de que no se despertara. Luego se fue al dormitorio y entró en el baño, se quitó la ropa que llevaba desde hacía más de veinticuatro horas y se dio una ducha rápida. Minutos después estaba poniéndose un vestido limpio cuando oyó la voz de Nik detrás de ella.


—Está dormido –dijo él-. Bien. Tenemos que hablar. Carrie se dio la vuelta y vio a Nik de pie junto a la puerta, observándola intensamente con sus ojos azules. Le recordaba a un depredador, esperando el momento para atacar. 55 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Tú nunca llamas? –preguntó ella, terminando de abrocharse el vestido apresuradamente. —Siento haberte asustado –dijo Nik mientras entra y cerraba la puerta-. Me he acercado despacio para no molestar al niño. Deberíamos hablar sin distracciones. Carrie observó la puerta cerrada y una sensación de miedo la invadió. Quería sugerirle que se fueran a otra habitación, pero quería que se diera cuenta de que se sentía intimidada por él. Lo miró y se dio cuenta de que él también se había duchado; su pelo aún estaba húmedo y se había cambiado de ropa. La camisa de manga corta color marfil y los pantalones oscuros eran menos formales que sus habituales trajes de diseño, pero no hacían que pareciera menos imponente.


—Estoy aquí para hablar del futuro de Danny –dijo Nik-. Hay que tomar decisiones inmediatamente. —Bien –Carrie estiró los hombros y lo miró fijamente-. Gracias por ir directo al grano, pero, antes de que sigamos, hay algo que tengo que dejar claro. —¿Qué es? —No harás nada sin mi consentimiento –dijo Carrie-. Traernos a corfú sin mi permiso ha sido inaceptable. No volveré a ser tan ingenua como para dejarme engañar de nuevo. —Eso ya pasó –dijo Nik, sin darle la seguridad que buscaba-. Lo que ya ha ocurrido no es relevante. Ahora estamos aquí, con decisiones que tomar que afectarán a nuestras vidas. —Para mí sí es relevante! –exclamó Carrie-. ¡Me mentiste descaradamente! Nos llevaste... —No paras de decir que Danny es importante para ti –dijo Nik-. De ser así, te sugiero que dejes de retrasar la conversación sobre su futuro. —Nunca renunciaré a Danny –dijo ella. —Yo tampoco –dijo Nik-. Por eso he venido a ofrecerte un compromiso. —¿Un compromiso? –repitió Carrie. —Te casarás conmigo. Y como cualquier pareja casada, compartiremos


su educación. Carrie se quedó mirándolo, sorprendida. ¿Lo había oído bien? Tal vez las noches de insomnio estuvieran pasándole factura. Debía de ser eso, porque no podía haber dicho que se casara con él. —¿Qué has dicho? –preguntó. —Nos casaremos. —¿Estás loco? —En absoluto. El matrimonio es la única solución si deseas mantener el contacto con Danny. —No voy a casarme contigo –dijo Carrie-. Nunca en mi vida había oído algo tan ridículo. ¡Ni siquiera me gustas! —Un matrimonio de conveniencia es el único compromiso que estoy dispuesto a ofrecerte –dijo Nik con frialdad-. Y date cuenta de que es una oferta temporal. O aceptas ahora, o pierdes a Danny para siempre. 56 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Cómo puedes llamarlo compromiso? -preguntó Carrie-. A no ser que hables de que voy a comprometer todos mis valores y creencias casándome


con alguien que desprecio. —Soy yo el que se compromete –dijo Nik-. Cásate conmigo y formarás parte de la vida de Danny. Si te niegas, haré que te saquen hoy mismo de mi propiedad y jamás volverás a verlo. —¡No puedes hacer eso! —Puedo hacer lo que quiera. ¿Cuál es tu respuesta? —¡Jamás renunciaré a Danny! –exclamó Carrie, horrorizada al sentir las lágrimas en sus ojos. —Interpreto que entonces estás de acuerdo –dijo Nik, dándose la vuelta para irse-. Comenzaré inmediatamente con los preparativos de la boda. —¡No! –Carrie atravesó la habitación corriendo y le agarró el brazo-. No puedes casarte conmigo sin mi consentimiento. —Tendré tu consentimiento. —¡No lo tendrás! —Tendré cualquier cosa que quiera –la miró de un modo que hizo que saltaran todas las alarmas de su cerebro. Pero, a pesar de la sensación de peligro, un torrente de anticipación recorrió su cuerpo. Nik movió el brazo ligeramente, y Carrie se dio cuenta de que aún lo tenía agarrado.


—Se trata de sexo? –preguntó ella, soltándole el brazo y dando un paso atrás-. ¿Quieres casarte conmigo sólo para llevarme a la cama? —No seas tan ingenua –dijo Nik-. ¿Por qué iba a tomarme antas molestias? Siempre has sido una presa fácil: me has deseado desde el primer momento en que nos vimos en el estudio de Darren. —No... no... eso no es cierto –dijo Carrie, dando otro paso atrás y sintiendo cómo el corazón se le aceleraba y el estómago le daba vueltas. —No es nada de lo que avergonzarse –de pronto Nik recorrió el espacio que los separaba y levantó las manos para rodearle la cabeza-. Es mutuo. Yo también te he deseado desde el principio. —¡Yo no te deseo! –exclamó ella, levantando los brazos para quitarle las manos de encima. —¿Por qué resistirse? –preguntó Nik, agarrándole las muñecas y sosteniéndolas por encima de su cabeza. —¡Porque eres un bestia! –exclamó Carrie. Trató de liberarse, de escapar de él, pero de pronto fue consciente de lo expuesto que estaba su cuerpo con los brazos por encima de la cabeza-. Me mentiste, me secuestraste, y ahora me estás amenazando. —Pero aún así te excito.


—¡No! –exclamó, pero no pudo evitar arquear la espalda y acercar los pechos más a él. —Sí –murmuró él, inclinándose hacia delante para rozar con el torso sus pezones erectos, apartándose después-. Estás desesperada por que te acaricie. —No lo estoy. 57 https://www.facebook.com/novelasgratis —Voy a acariciarte por todas partes –dijo él, tirando de ella hasta que sus pechos se rozaron de nuevo-. Voy a explorar cada centímetro de tu cuerpo, encontrar los lugares secretos que ansían mis caricias, y los haré míos. Carrie cerró los ojos, tratando de ignorar las sensaciones y deseos que le provocaba, pero fue imposible. A pesar de todas las razones por las que sería un desastre dejar que Nikos Kristallis hiciera el amor con ella, no había otra cosa en el mundo en la que pudiera pensar. —No te resistas –dijo él, soltándole las muñecas, y comenzó a deslizar las manos hacia abajo por sus brazos y hasta su espalda-. Los dos lo deseamos y te prometo que será bueno. Carrie lo miró, viendo el deseo en sus ojos. Tenía agarrada su camisa con


los dedos y se dio cuenta de que estaba tirando de él en vez de apartarlo. Y entonces no hubo más tiempo para pensar cuando Nik inclinó la cabeza y la besó. Ella respondió con una pasión equiparable a la suya, abriendo los labios y dejando que su lengua explorase su boca con un movimiento sensual. La cabeza le daba vueltas y el cuerpo le temblaba incontroladamente, pero se aferró a él como si nada más importase. Carrie apenas advirtió las manos de Nik moviéndose por su cuerpo, pero, cuando se cerraron sobre sus pechos, su entro de atención cambió inmediatamente. Nik le agarró ambos pechos suavemente y comenzó a masajearlos a través del vestido, jugueteando con sus pezones con los pulgares. Carrie sentía débiles los músculos de su cuello y, cuando Nik se apartó, ella dejó caer la cabeza hacia atrás, emitiendo un gemido de placer. Era agradable sentir sus manos tocándola, acariciándola, excitándola. Pero quería más, Necesitaba más. Casi inconscientemente, llevó las manos a los botones del vestido y comenzó a desabrocharlos, hasta que Nik cerró las manos sobre las suyas y le


abrió el vestido de golpe. Su sujetador tenía el cierre por delante y en cuestión de segundos, sus pechos quedaron libres. Nik se inclinó y llevó la boca a uno de sus pezones. Ella gimió y enredó los dedos en su pelo, tirando de él. Nik respondió metiéndose el pezón en la boca, absorbiendo e incrementando la presión de las caricias de su lengua. Un torrente de deseo recorrió su cuerpo, haciéndole gemir y retorcerse. Un fuerte impulso sexual comenzó a latir en el centro de su feminidad, haciéndole gemir de placer y apretar sus muslos. Nunca había sentido algo parecido, y no estaba preparada para la intensidad de su propia reacción. Nik la tomó en brazos y la llevó a la cama, donde la tumbó. Se sentó a su lado, inclinándose sobre ella y observándola con los ojos encendidos de pasión. Carrie comenzó a temblar con anticipación. No podía quedarse allí tumbada, esperando a que le hiciera el amor, de modo que levantó las manos y le agarró los hombros para tirar de él. Nik tenía los brazos colocados a ambos lados de su cuerpo, pero dejó que tirara de él lentamente hacia abajo hasta que sus caras estuvieron a centímetros de


58 https://www.facebook.com/novelasgratis distancia. Le mantuvo la mirada durante la mirada durante largo rato, a pesar del hecho de que las manos de Carrie recorrían su cuerpo salvajemente, sacándole la camisa de los pantalones y deslizándose por debajo para tocar su piel. El calor de su cuerpo la atraía irremediablemente, y Carrie deslizó las manos hacia delante para desabrocharle los botones. Deseaba verlo desnudo, deseaba sentir su cuerpo desnudo bajo sus manos. Entonces Nik descendió, atrapándole las manos entre sus cuerpos, y la besó. No fue un beso gentil, sino feroz y apasionado. Su lengua le separó los labios e invadió su boca con fuerza. Ella movió la lengua al mismo ritmo y quedaron inmersos en el beso más erótico que Carrie había experimentado jamás. Al final Nik se apartó ligeramente, permitiéndole mover las manos libremente de nuevo. Lo rodeó con los brazos, deslizando las manos por su espalda, pero él se arrodilló encima y le colocó las manos en los hombros, separándole los muslos con una rodilla y colocando la otra junto a su cadera. Estaba aprisionada debajo de él. Carrie respiraba entrecortadamente y lo miraba con ansia, sin importarle


que su deseo fuera ya evidente. Nik se inclinó hacia delante, usando la pierna para levantarle el vestido. Ella gimió al sentir su muslo duro y caliente entre sus piernas, provocándole un inmenso torrente de placer. Su expresión se intensificó y volvió a mover la pierna subiéndola y bajándola una y otra vez entre las suyas, manteniendo siempre la presión. Carrie comenzó a sentir un intenso placer en la zona en la que su muslo se frotaba contra ella. Gimió de placer y lo miró. Podía ver en sus ojos que la deseaba y, si eso no era suficiente, sentía su erección a través del vestido. Volvió a estirar las manos, encontrando en esa ocasión la hebilla de su cinturón. El cuero era suave y flexible, y logró deslizarlo por la hebilla sin problemas. De pronto Nik se incorporó y le apartó las manos y se despojó del resto de su ropa en pocos segundos. Se quedó de pie, desnudo junto a la cama, y ella observó su maravilloso físico. Estaba dividida entre el deseo de mirar y la necesidad de tocar, pero n tuvo tiempo para ninguna de las dos cosas, pues enseguida se inclinó sobre ella de nuevo y le agarró las bragas con fuerza. Con un movimiento rápido se las bajó y las tiró a un lado.


Carrie sintió cómo el corazón le latía erráticamente cuando Nik se arrodilló entre sus muslos. Todo su cuerpo ardía de deseo por él, pero, en el último momento, sintió un torrente de energía nerviosa. Lo deseaba. Peor aquello era algo que nunca antes había hecho. Lo miró, desnudo sobre ella, y, por muy inexperta que fuera, su cuerpo supo lo que deseaba. Necesitaba sentirlo moviéndose dentro de ella, y esa necesidad era más fuerte a cada instante. Separó las rodillas y levantó las manos para atraerlo hacia ella, hacia dentro de ella. El vaciló un instante, mirándola a la cara mientras su pene palpitaba contra ella. Carrie emitió una carcajada, incapaz de soportar el retraso, y levantó las 59 https://www.facebook.com/novelasgratis caderas hacia él. En ese momento, Nik presionó hacia delante y, cuando sus cuerpo quedaban finalmente unidos, Carrie sintió un dolor momentáneo. De pronto Nik se detuvo, como si hubiera sentido lo que había ocurrido, y la miró con una expresión difícil de interpretar. El dolor cesó en un segundo y, cuando su cuerpo se acomodó, dejó escapar un gemido de satisfacción. Pero eso fue sólo el principio. Nik comenzó a moverse, y con cada


embestida, una ola de placer recorría su cuerpo. Era maravilloso. Todo su cuerpo temblaba de placer, saciándose cada vez más y llenándose de energía. Estaba disfrutando del momento, casi a punto de explotar de placer, acercándose cada vez más al clímax. Instintivamente levantó las rodillas hacia el pecho y dirigió las caderas hacia arriba, dejando que la penetrara con más profundidad. Con cada embestida gemía, aferrándose a él, agarrándose a sus nalgas y apretándolo con todas sus fuerzas. El cuerpo de Nik comenzaba a cubrirse de sudor, y ella deslizaba las manos por su piel húmeda. El placer aumentaba dentro de ella, y sintió que estaba a punto de explotar. Levantó la cabeza y le mordió el cuello mientras él hundía la cabeza en la almohada. De pronto llegó el momento. Retorció los dedos, contuvo el aliento y sintió el clímax recorriendo su cuerpo como una marea de sensaciones. Arqueó la espalda y echó la cabeza sobre la almohada mientras gritaba su nombre. Sintió cada sacudida mientras sus músculos se tensaban y convulsionaban dentro de ella. El orgasmo se prolongó durante segundos, provocándole las sensaciones más poderosas que jamás había experimentado. Nik gritó, y Carrie supo que había llegado al clímax. Se echó hacia atrás y,


durante un segundo, su cuerpo se tensó. Luego se derrumbó sobre ella, respirando entrecortadamente. Ella lo rodeó con los brazos, sintiendo su corazón latir contra su pecho, y dejó que su cuerpo se hundiera sobre la cama, totalmente satisfecha. Nik se quedó así unos segundos, sintiendo su cuerpo debajo. Tenía razón. Hacer el amor con Carrie había sido bueno. No; bueno no era la palabra adecuada. Increíble era un modo mejor de describirlo. Se apoyó sobre los codos y se apartó de encima para tumbarse a su lado en la cama. La miró y esperó a que su corazón se calmase, escuchando el sonido de sus respiraciones. Estaba tumbada boca arriba a su lado, aún con el vestido, que estaba arrugado. La parte delantera estaba ligeramente abierta, mostrando una ligera visión de sus pechos, y la falda estaba por encima de sus caderas. Parecía irresistible, tumbada allí, incluso aunque casi todo su cuerpo estuviera tapado. De hecho, a aparte de haberle desbrochado el sujetador, sus bragas eran la única prenda que le había quitado. Recordó habérselas quitado y haberlas tirado a un lado, y de pronto sintió la necesidad de poseerla otra vez. —Carrie –dijo, sintiendo una mezcla de deseo y rabia en su interior-. ¿Por qué no me dijiste que eras virgen?


60 https://www.facebook.com/novelasgratis Capítulo 8 No era asunto tuyo –dijo Carrie, incorporándose y mirándolo fijamente. Había una expresión desafiante en su rostro, pero, en el fondo de sus ojos verdes, Nik pudo detectar un brillo de inseguridad. —Claro que lo era –dijo él. 61 https://www.facebook.com/novelasgratis —No, no lo era –insistió ella, saliendo de la cama y abrochándose la parte delantera del vestido-. Yo o te he preguntado cuantas amantes habías tenido antes. —No es lo mismo –dijo Nik-. Y, en mi caso, nunca te engañé con respecto a mi experiencia. —Actúas como si te hubiera privado de algo –dijo Carrie. —Me mentiste –dijo él, incorporándose para ponerse los pantalones-. Y eso no será aceptable en el futuro. —Nunca te he mentido –dijo Carrie-. Lo diste por hecho. —Nik la miró, allí de pie, con las manos en las caderas. Saber que seguía


con el sujetador desabrochado debajo del vestido y que no llevaba bragas le produjo un intenso deseo. —Nos casaremos inmediatamente –dijo. —¡No voy a casarme contigo! –exclamó ella. Con todo lo que había ocurrido entre ellos, casi se había olvidado de la descabellada propuesta de matrimonio de antes-. Nunca he accedido a casarme contigo. Se mordió el labio al ver cómo se ponía la camisa. No podía hablar en serio al decir eso. —No era una oferta –contestó Carrie-. Era un chantaje. —Llámalo como quieras, el hecho sigue siendo el mismo. Cásate conmigo y serás parte de la vida de Danny; o vete y no vuelvas a verlo jamás. —Me enfrentaré a ti –dijo ella-. Conseguiré un abogado. —Adelante –dijo Nik, girándose hacia la puerta-. ¿Envío a Irene para que te ayude a hacer la maleta? —¡No! –corrió tras él, y estaba a punto de agarrarle del brazo cuando recordó lo que había ocurrido la última vez que había hecho eso. En el último segundo se puso frente a él y se colocó en su camino con la espalda contra la puerta del dormitorio. —¿No quieres marcharte? –preguntó Nik-. Me alegra que por fin hayas entrado en razón. Será lo mejor para todos.


—No. Aún no hemos terminado nuestra discusión –dijo Carrie, decidida a no dejarse intimidar. Pero de pronto Nik le pareció muy grande y poderoso frente a ella. Estaba demasiado cerca, y aun así sabía que era ella la que se había puesto delante, ocupando su espacio personal. —Sabes que tus opciones son muy limitadas –dijo él-. No permitiré que Danny salga de mi propiedad, lo que significa que, si quieres buscar representación legal, tendrás que dejarlo aquí conmigo. No tengo ningún problema con eso, pero me sorprende que estés dispuesta a abandonarlo. No concuerda con la dedicación que dices tener por él. —Nunca abandonaría a Danny –dijo Carrie. —Entonces debes acceder a casarte conmigo. —No entiendo por qué tenemos que casarnos –dijo ella, intentando ganar tiempo. Tal vez, si le seguía el juego, acabara confiando en ella y podría encontrar la manera de alejar a Danny de él-. Apenas nos conocemos. No sería un matrimonio real. 62 https://www.facebook.com/novelasgratis —Será real –dijo él-. Puedes estar segura de que será un matrimonio en


condiciones en todos los sentidos de la palabra, y se esperará de ti que hagas todo lo que hace una esposa. —¿Pero por qué...? –Carie se quedó sin palabras, mordiéndose el labio inferior. Nik la miró, observando las emociones en su hermoso rostro. No sería buena jugadora de póquer; todo lo que sentía se notaba en su cara. —¿Pero que hay de mi trabajo? –preguntó Carrie. —No necesitarás trabajo cuando seas mi esposa –contestó Nik-. Tengo dinero suficiente para que Danny y tú llevéis una buena vida. —No entiendo qué ganas con todo esto –dijo ella. —No se trata de mí –contestó él. Como ya te he dicho, se trata de lo mejor para Danny. —¿Pero cómo puede ser para él ser educado por dos personas que ni siquiera se gustan? –preguntó ella. —Sí me gustas –dijo él, dando un paso hacia delante, pasándole una mano por el pelo, que aún estaba ligeramente húmedo de la ducha. Se lo apartó del hombro y sintió el escalofrío que recorrió su cuerpo. —No será un matrimonio real –insistió Carrie, mirándolo fijamente, pero Nik sabía que estaba pensando en cómo sería compartir cama con él todas las


noches-. La gente lo sabrá. —Nadie lo sabrá. Nunca dirás ni harás nada para revelar nuestro trato. El propósito de nuestra misión es proteger a Danny, así que le mostraremos al mundo que estamos felizmente casados. —Ni siquiera los matrimonios de verdad son siempre felices –dijo Carrie. —No pretendo que mi matrimonio sea un campo de batalla. No viviré de ese modo –aclaró él-. Sé amable, o puede que retire mi oferta. Un destello desafiante brilló en sus ojos verdes, pero Nik sabía que ya había aceptado la situación. Pronto Carrie sería suya. Carrie miró el anillo de boda que llevaba en el dedo. La ceremonia civil había terminado; era la esposa de Nik. Habían pasado dos semanas desde que le exigiera casarse y, para ella, ese tiempo había pasado en una bruma de cansancio y descrédito. Al principio toda su energía se había ido en cuidar de Danny. Luego, cuando el niño mejoró, había tratado de hablar con Nik, pero él no paraba de trabajar. Había querido asegurarse de que no podía persuadirlo para que cambiara de opinión, pero nunca estaba disponible. Y ya era demasiado tarde. Eran marido y mujer. Observó la luz del sol reflejada en el anillo, apenas incapaz de creer que estuviera casada. Las cosas había ocurrido muy deprisa, y lo único en lo que


había podido opinar era en la elección del vestido de novia. Era como si su vida hubiera escapado a su control. —Estás preciosa –dijo Nik, ofreciéndole una copa de champán. 63 https://www.facebook.com/novelasgratis Carrie levantó la mirada sorprendida y se dio cuenta de que estaban solos. Era la primera vez desde el día en que habían hecho el amor. Los ojos de Nik brillaban con intensidad al mirarla, y el corazón comenzó a latirle con fuerza. —Gracias –dijo ella. Estaban casados. Eran marido y mujer. De pronto todo le parecía diferente, y sintió los nervios en su interior. —Creo que hay un modo de hacer que esto funcione –dijo él, inclinándose hacia ella y acariciándole el cuello con los labios. Carrie se estremeció de placer al sentir su aliento en el cuello, y su mente se inundó con recuerdos de Nik haciendo el amor con ella. Nunca hubiera imaginado que podría ser una experiencia tan abrumadora; sobre todo la primera vez. —Quiero cerrar la puerta con llave y hacer el amor ahora mismo –


murmuró él, deslizando la mano por su espalda y poniéndole el vello de punta. —¿No sabrían todos lo que estamos haciendo? –preguntó ella con voz temblorosa. De pronto todo su cuerpo temblaba de emoción, ansiando disfrutar de las maravillas del sexo. Durante las últimas dos semanas no había sido capaz de dejar de pensar en ello. —Eso no importaría. Estamos casados –le quitó la copa de champán y luego levantó las manos para rodearle la cara-. Pero ahora tengo que irme. —¿Qué? Carrie se apartó y lo miró, confusa. ¿Acababa de decir que se iba? —Tengo compromisos de trabajo que no puedo ignorar –dijo Nik. —¿Ni siquiera hoy? –preguntó ella, sintiéndose humillada. Miró hacia la ventana al oír el sonido de un helicóptero acercándose. —No es lo que habría deseado, pero es importante –se dio la vuelta y se dirigió hacia la puerta. Para cuando salió de la habitación, el cuerpo de Nik estaba rígido, haciendo un esfuerzo por no darse la vuelta y tomarla entre sus brazos. Deseaba cancelar la reunión de negocios, incluso aunque estuviera en la fase fina de una


importante adquisición en la que llevaba tiempo trabajando. En ese momento le parecía menos importante que llevarse a Carrie a la cama. No era propio de él. Era un hombre de sangre caliente con un apetito insaciable por las mujeres; pero siempre había sabido cuándo anteponer el trabajo al sexo. De algún modo, Carrie se le había metido dentro, haciéndole desear hacer cosas que normalmente no haría. Cinco días después, Nik aún no había regresado a casa. Carrie estaba sentada en el balcón, dando de desayunar a Danny y preguntándose en qué se había metido. Nik había dicho que deseaba ser parte de la vida de Danny, que deseaba que su matrimonio pareciera normal; pero no estaba allí. ¿Y si nunca regresaba? ¿Y si simplemente la dejaba encerrada allí, como una princesa en una torre? 64 https://www.facebook.com/novelasgratis Frunció el ceño y miró hacia el cielo. Era hora de dejar de esperar a Nik. Hacía un día maravilloso, y llevaría a Danny a explorar. Ya habían


investigado cada rincón del hermoso jardín, de modo que decidió ir más lejos. Tomaría el camino que había descubierto que llevaba a una playa privada. Se acabó el zumo y sacó a Danny de su silla. —Vamos –dijo con una sonrisa-. ¿Vas a caminar un poco hoy? –estiró las manos y lo guió mientras el niño se movía tambaleándose. Había estado haciendo esfuerzo por levantarse, agarrándose a los muebles, durante u mes más o menos, pero aún no había mostrado interés real por caminar de verdad. Media hora después, Carrie comenzó a caminar por el sendero serpenteante, descubriendo un agradable paseo hacia la playa. La pendiente era inclinada, y se alegró de haber llevado el cochecito que Irene le había proporcionado, pero las maravillosas vistas del mar le habrían parecido igual de impactantes si hubiera tenido que llevar a Danny en brazos. Era maravilloso estar fuera con Danny, y en poco tiempo dobló la última curva del camino y se encontró frente a una hermosa playa. Pero en mitad del camino había una verja de hierro que bloqueaba el paso. Se detuvo en seco y la miró. ¿Estaría cerrada con candado? ¿Tendría que darse la vuelta? En ese momento la puerta se abrió, y Carrie observó una


pequeña cámara con dispositivo de vos sobre el poste. —¡Gracias! –gritó, mirando hacia la cámara. Sin duda también habría cámaras en la playa; su propósito real sería el de evitar que posibles intrusos entraran en la propiedad. Pero, en esa ocasión, pretendían evitar que llamase a algún barco que pasara para escaparse con Danny. De pronto la idea le pareció divertida. A pesar del comentario que había hecho Nik en la limusina, sabía que el sistema de seguridad no estaba instalado para mantenerla prisionera, pero de pronto tuvo el impulso infantil de empezar a actuar sospechosamente para beneficio de las cámaras, sólo para ver qué ocurría. En ese momento Danny gritó y comenzó a reírse. Nunca antes lo había llevado a la playa, y tenía los ojos brillantes mientras o miraba todo con excitación. Carrie empujó el carrito a través de la puerta y se encontró al borde de unos escalones que bajaban a la arena. Se agachó para sacar a Danny del asiento y, segundos después, ya estaba caminando por la arena hacia el mar mientras el niño gritaba excitado contra su mejilla. —¿No es precioso? –murmuró mientras absorbía la belleza del lugar.


Dejó a Danny en la arena y se sentó a su lado, agarrando con los dedos un guijarro. Todos los guijarros estaban redondeados; eran perfectos para ser lanzados. Se inclinó hacia delante y, con un giro de muñeca, lanzó el guijarro hacia el mar. Un bote, dos botes y desapareció bajo el agua. Danny emitió un grito y agarró un puñado de guijarros para lanzarlos al agua. 65 https://www.facebook.com/novelasgratis —Oh, cariño –dijo ella con una sonrisa-. Probablemente no debería enseñarte a tirar piedras –pero, aunque sabía que no debía, no pudo resistirse. Minutos después, alentada por la entusiasta respuesta de Danny, estaba de pie y practicando su habilidades de lanzamiento. Hacía años que no lo practicaba y, por más que lo intentaba, no lograba más de dos botes. De pronto una piedra pasó por encima de su hombro y rebotó en el agua. Uno, dos , tres, cuatro, cinco botes antes de hundirse en el agua. Carrie se quedó con la boca abierta y miró a su alrededor, viendo a Nik en la playa tras ella. Sonreía abiertamente. Era una expresión arrebatadora que jamás había visto antes y, de pronto, sintió mariposas en el estómago.


Le devolvió la sonrisa y sintió la excitación en su interior. Había pasado cinco días lamentando su ausencia, pero, de algún modo, su sonrisa tenía el poder de levantarle el ánimo. De pronto recordó el día en que habían hecho el amor, y recorrió su cuerpo con la mirada. Llevaba puestos unos vaqueros gastados y una camiseta negra ajustada. Iba vestido más informalmente que nunca, pero el estilo le iba bien; las manas cortas mostraban los músculos de sus brazos y los vaqueros resaltaban la fuerza de sus piernas. —Hola –dijo él con una sonrisa-. ¿Cómo estás? ¿Cómo está Danny hoy? —Estamos bien –dijo ella-. Hoy está lleno de energía. —Eso es bueno –contestó Nik-. Siempre me ha gustado venir aquí –se arrodilló junto a ellos y se inclinó hacia delante para captar la atención de Danny-. Hola, ¿qué has estado haciendo? Carrie los observó y tuvo una extraña sensación. Por lo que recordaba, Nik nunca le había hablado directamente a Danny. Parecía como si por primera vez deseara realmente entablar relación con su sobrino.


—Hum. . aprendiendo a tirar piedras –dijo Carrie. —A todo el mundo le gusta tirar piedras al agua –dijo Nik, encogiéndose de hombros y sin dejar de mirar al bebé-. Pero tendremos que enseñarte a tener cuidado cuando haya gente cerca, ¿verdad? Danny sonrió y levantó los brazos, como si quisiera que Nik lo levantara. Nik miró a Carrie y luego tomó a Danny en brazos. —Vamos a pasear –dijo él, y echó a andar por la orilla. Carrie caminó tras ellos, sintiéndose más inquita que antes. Era bueno que Nik estuviera haciendo un esfuerzo con Danny. ¿Entonces por qué se sentía tan extraña al respecto? Se había casado con Nik por el bien de Danny; tendría que estar aliviada de que estuviera intentando tener una relación con él. —Yo solía lanzar piedras con mi hermano –dijo Nik por encima del hombro, aminorando la velocidad hasta que ella se colocó a su lado-. Éramos muy competitivos con eso. —A mí no se me da muy bien –contestó Carrie, dándose cuenta de que era la primera vez que Nik hablaba de Leonidas de un modo personal. —Practicábamos mucho –dijo Nik-. Los dos queríamos se los mejores. —¿En esta playa? –preguntó ella.


66 https://www.facebook.com/novelasgratis —No, pero era una muy parecida, en casa de mis padres, en tierra firme. –dijo Nik-. Yo compré este lugar hace unos años, para cuando necesitase alejarme de la ciudad. Carrie se mordió el labio y miró a Nik. Hablar de su familia le había recordando algo que llevaba tiempo inquietándola, pero no sabía cómo reaccionaría si sacaba el tema. —¿Cómo es que no supiste de la existencia de Danny hasta hace pocas semanas? –preguntó. Nik se detuvo en seco y la miró. —Llevaba tiempo sin hablar con mi hermano –dijo él-. No sabía que se había casado con tu prima, ni mucho menos que había tenido un hijo con ella. No me enteré de su muerte hasta después del funeral. —Pero tu padre sí lo sabía. Él vino al funeral –dijo Carrie-. Y él sí sabía lo de Danny. —No me lo dijo –dijo Nik-. Sólo me dijo que Leonidas había muerto; y no hasta después del funeral. —No entiendo por qué no te dijo algo tan importante –dijo Carrie.


Pero, incluso antes de terminar de hablar, supo la respuesta. Cosmo no quería reconocer a Danny como un Kristallis. Debió de imaginar que Nik querría que el hijo de su hermano formase parte de la familia. —Mi padre era un hombre difícil –contestó Nik. Carrie aguardó, esperando que hablase más. Deseaba saber que había pasado en la familia para que los dos hermanos no se hablasen durante años y que su padre hubiera rechazado a su propio nieto. Sabía la parte de Leonidas... al menos hasta que abandonó Grecia. Pero quería oír la explicación de Nik. Hubo una larga pausa, pero él no continuó. Finalmente, ella rompió el silencio, con la esperanza de que, si ella compartía información sobre su niñez, él también lo hiciera. —Mi padre no es fácil tampoco –dijo-. Durante mi infancia traté de llegar a conocerlo, pero siempre acababa decepcionada. —¿Qué ocurrió? –preguntó él. Carrie lo miró y pensó que parecía realmente interesado en saber sobre su pasado. De algún modo tenía la sensación de que normalmente evitaba ese tipo de temas personales, pero tal vez estuviese dispuesto a hacer una excepción por


su esposa. —Cuando era pequeña, siempre parecía aceptar trabajos lo más lejos posible; era ingeniero marítimo, y su trabajo lo llevaba por todo el mundo. A mis tíos no les parecía bien, y decían que podría conseguir un trabajo más cerca si quisiera. Decían que era adicto al trabajo y que anteponía su profesión a su hija. Yo sabía que nunca me quisieron, pero ingresaban de buena gana los cheques que mi padre les enviaba. Sentía que se ocupaban de mí por dinero. —Eso debió de ser duro –dijo Nik. —Lo fue –Carrie miró hacia las montañas al otro lado de la bahía, pero estaba pensando en su niñez en Inglaterra-. Me decepcionó en varias ocasiones. Nunca se acordaba de mi cumpleaños ni de nada importante. Yo quería hablar con él, pero nunca estaba allí. 67 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Ahora os veis? –preguntó Nik. —Muy poco –Carrie se giró hacia él-. La situación se hizo más fácil de llevar cuando me fui de casa, cuando me hice independiente. Cuando cumplí los


dieciocho, recibí una pequeña herencia de mi madre, Fue suficiente para pagar mi piso en Londres, y comencé a trabajar en la industria del fitness. Siempre me había gustado el deporte; era una buena manera de escapar de vez en cuando. Nik seguía mirándola, escuchando atentamente lo que decía. Carrie tenía la sensación de que comprendía lo difícil que podía ser la infancia a veces. —Mi padre siempre fue consciente de su deber como buen padre. Y se aseguró de que Leonidas y yo conociéramos nuestros deberes como hijos – dijo Nik-. Mi padre nunca se olvidaba de fechas importantes; supongo que su secretaria se lo recordaba. Pero ninguno de nosotros podíamos nunca hablar con él. —Leonidas decía que sólo le interesaban los éxitos en la escuela y cosas que demostraran que llevabais el apellido Kristallis con orgullo –dijo Carrie. Leonidas no quería que Danny creciera siendo juzgado sólo por sus éxitos. Era algo que yo tenía en común con tu hermano. Los dos sabíamos lo que era tener un padre que no se preocupara por nosotros. Leonidas quería que Danny creciera sabiendo que lo querían, sintiéndose capaz de hablar de cualquier cosa.


Dejó de andar y miró al niño en brazos de Nik. Sabía que Nik había visto sus ojos llenos de lágrimas. —Yo también comparto ese deseo –dijo él-. Por eso fui a buscar a Danny; necesita una figura paterna. —Aún no has contestado a mi pregunta –dijo Carrie, parpadeó para quitarse las lágrimas y siguió andando-. Si tu padre no te lo dijo, ¿cómo te enteraste de la existencia de Danny? —Buscando en los papeles personales de mi padre después de su muerte –dijo él-. Había muchas cosas de las que ocuparse, pero, en cuanto vi la referencia al hijo de Leonidas, me puse a seguir el rastro que me llevó hasta ti. —Me alegro de que lo hicieras –dijo Carrie. De pronto se detuvo, sabiendo que había dicho algo sin pensar. —Quería decir que... que... No quiero decir que apruebe el modo en que nos trajiste a Corfú, que fue inaceptable, pero acepto que es bueno para Danny conocer al hermano de su padre. Nik se detuvo junto a ella y la miró. —Carrie... –dijo-. Tenemos que olvidar los acontecimientos que nos han traído hasta aquí. No podemos cambiar lo que ha ocurrido; pero podemos darle una buena vida a Danny.


—Lo sé. —Si pudiera volver atrás y cambiar lo que les sucedió a Leonidas y a Sophie, lo haría –dijo Nik-. Pero eso no está bajo mi control. Más que nada desearía no haber ignorado lo que sí estaba bajo mi control. Debería haber arreglado las cosas antes de que Leonidas muriera. Carrie se quedó mirándolo, abrumada por los sentimientos que inundaban sus palabras. Siempre había parecido muy controlado cuando hablaba de su hermano, pero ahora parecía que mostraba verdaderas emociones. 68 https://www.facebook.com/novelasgratis —¿Qué ocurrió entre vosotros? –preguntó ella. —Fue después de que mi madre muriera –explicó Nik-. Era la única persona que mantenía unida a nuestra familia. Como tu padre, mi padre vivía para su trabajo. El negocio familiar lo era todo para él, y no tenía tiempo para su familia. Mi madre aliviaba las tensiones entre nosotros. Suavizaba a mi padre y evitaba que Leonidas reaccionara exageradamente cuando no podía mirarlo de igual a igual. —¿Qué ocurrió cuando ella murió?


—Leonidas quedó consumido por la pena; como todos –dijo Nik-. Tuvo una pelea increíble con mi padre, que no recuerdo sobre qué fue. Pero él acabó marchándose y diciendo que no quería saber nada más de nuestra familia. —¿No trataste de hablar con él? —Discutimos –dijo Nik-. Lo acusé de tomar el camino fácil. Le dije que no mostraba respeto por la memoria de nuestra madre; ella había dedicado años a mantener junta a la familia y, tan pronto murió, él ya se había marchado. —Debió de ser una época terrible –dijo Carrie. Sabía lo difíciles que podían ser los Kristallis. Después de que Leonidas se casara con su prima, había llegado a quererlo, pero siempre había mostrado su temperamento. Su único encuentro con Cosmo había sido lo único que necesitaba para conocer su personalidad. Y sabía de primera mano cómo se comportaba Nik para conseguir lo que deseaba. —Tengo que regresar a casa –dijo Nik. —Pero... si acabas de llegar –dijo ella-. ¿Por qué tienes que irte tan pronto? —Trabajo –dijo él, entregándole a Danny-. Es inevitable –añadió


mientras se alejaba hacia la verja de hierro. Capítulo 9 Carrie se inclinó sobre la cuna y le acarició el pelo a Danny. Parecía feliz mientras dormía. Y el corazón se le llenó de amor por él. 69 https://www.facebook.com/novelasgratis Cruzó la habitación hacia el balcón que daba al lado de la montaña. El sol se estaba poniendo, y miró hacia el mar, que parecía oro líquido. Era una vista preciosa, pero no mejoró su estado de ánimo. No había vuelto a ver a Nik desde esa mañana, y comenzaba a preguntarse como iba a ser su vida casada con él. Ya comenzaba a sentirse como una princesa encerrada en una torre. Tenía todas las cosas materiales que pudiera desear, pero no tenía la libertad. Danny necesitaría amigos, y ella necesitaba contacto con otra gente. Echaba de menos su trabajo y a sus amigos. Siendo sincera consigo misma, tenía que admitir que ser ignorada por Nik hería sus sentimientos. Ese paseo por la playa le había resultado especial; había sido como si finalmente estuvieran conectando, pero para él obviamente había sido solo algo que hacer cuando no tenía trabajo. Decidió entonces que, la próxima vez que viera a Nik, lo desafiaría.


Había empezado a alberga la esperanza de que hubiera una manera de criar juntos a Danny, pero, si él nunca estaba allí, ¿qué sentido tenía estar casados? Un ligero sonido proveniente del interior captó su atención, y se dio la vuelta para ver qué era. Nik estaba inclinado sobre la cuna, mirando a Danny. Él levantó la cabeza y, al ver que lo miraba, sonrió. Antes de poder evitarlo, Carrie le devolvió la sonrisa, dándose cuenta de pronto de que lo había echado de menos. ¿Por qué su sonrisa tenía la capacidad de hacer que su mal humor desapareciera? Pero, mientras él caminaba hacia ella, Carrie recordó su intención de hacerle hablar del futuro. Se cruzó de brazos y trató de poner una expresión severa. —Lo siento –dijo él-. Te he dejado sola demasiado tiempo y quiero compensarte. —No sirve sólo con decir que lo sientes –dijo Carrie-. No quiero estar aquí sentada todo el día esperando a que nos dediques unos minutos cuando tu agenda de trabajo te lo permite. Tengo que formar una vida buena para Danny y par mí. Y eso implica salir y conocer gente, formar parte de la comunidad, tal vez conseguir un trabajo de media jornada como entrenadora personal...


—No hay prisa por hablar de eso ahora –dijo Nik, dando un paso hacia delante y levantando la mano para apartarle un mechón de la cara. —No podemos retrasar esta conversación –dijo Carrie, tratando de sonar firme-. Por la mañana volverás a marcharte y no volveré a verte en días. —No pasa nada –dijo él, dándole un beso en el cuello-. El trato ya está cerrado, así que podremos hablarlo mañana. No voy a ninguna parte. —Pero yo quiero arreglar las cosas –dijo ella, tragando saliva al sentir que Nik abría la boca y comenzaba a deslizar la lengua por su cuello hacia abajo. Carrie llevaba un vestido sin tirantes y sintió cómo los dedos de Nik rozaban su hombro provocándole escalofríos. Dio un paso atrás y sintió en las piernas las sillas del balcón. —Mañana –dijo él-. Te doy mi palabra. Mañana hablaremos. Carrie abrió la boca para hablar, pero en ese momento Nik la besó, haciéndole olvidar todo. 70 https://www.facebook.com/novelasgratis —Voy a hacer el amor contigo –dijo Nik cuando apartó la boca, mirándola con una intensidad que le produjo un vuelco en el estómago-. Piensa


en esto como la noche de bodas que no tuvimos. —Estás haciendo que me tiemblen las piernas –dijo ella. —Entonces será mejor que te sientes –dijo él, levantándola del suelo y sentándola en una silla-. Porque pronto no podrás caminar. Carrie abrió la boca, y estaba a punto de protestar cundo él detuvo sus palabras con otro largo y apasionado beso. Se arrodilló junto a la silla y le pasó un brazo sobre los hombros, acariciándole el cuerpo suavemente con la otra mano. Finalmente sus dedos se detuvieron deliberadamente bajo el dobladillo de su vestido, a mitad de la cara interna del muslo. Dejó de besarla y la miró. Carrie lo miró, sintiéndose completamente absorbida, Su cuerpo temblaba con anticipación, y lo único en que podía pensar eran sus caricias. Nik comenzó a mover la mano por su pierna hacia arriba, hacia el lugar de su cuerpo que ya palpitaba de deseo y necesidad. Carrie separó las piernas y contuvo, esperando a que sus dedos hicieran contacto con su piel ardiente. —La última vez que hicimos el amor, fui muy descuidado –dijo él, llegando finalmente al final del muslo. En el último momento, cuando ella estaba al borde del placer, esperando a sentir sus caricias, sus dedos cambiaron de dirección y siguieron subiendo hacia su cadera izquierda-. Ésta fue la única


parte de tu ropa que te quité –metió el dedo bajo el elástico de su ropa interior-. No volveré a ser tan precipitado. Puedes estar segura de que pasará tiempo antes de que te las quite esta noche. Carrie suspiró. Apenas tuvo tiempo de reaccionar a su comentario antes de que Nik le levantara el vestido e inclinara la cabeza para darle besos en el estómago. De algún modo se había movido y estaba ya arrodillado entre sus piernas y, al agacharse hacia delante. Carie se sintió expuesta y tremendamente excitada. Una vez más, Nik se apartó y se sentó sobre los talones, mirándola fijamente. Ella lo miró, incapaz de creer lo que estaba ocurriendo. El hombre más atractivo del mundo estaba arrodillado entre sus piernas, haciéndole el amor de la manera más inesperada y maravillosa. —Tu piel brilla con el sol –murmuró Nik, levantando las manos para desbrocharle la parte delantera del vestido-. Quiero ver tus pechos desnudos acariciados por la luz del sol. —Mi piel brilla gracias a ti –dijo ella mientras él le desabrochaba el


vestido y deslizaba las manos por detrás para desabrocharle el sujetador sin tirantes que llevaba. —Eres como una diosa dorada –dijo Nik, rodeándole los pechos dulcemente, mirándola con una expresión de máxima adoración. —Normalmente estoy pálida –dijo Carrie-. Tal vez preferirías a una belleza griega y bronceada. —No, me gusta tu piel blanca –dijo él-. Quiero verla brillar como una perla a la luz de la luna. —Entonces no mires ahora –bromeó ella, sintiendo una seguridad sexual nada propia de ella mientras arqueaba la espalda antes de cerrarse el vestido. 71 https://www.facebook.com/novelasgratis —Oh, sí –murmuró Nik mientras volvía a abrirle el vestido y se inclinaba hacia delante para acariciarle los pechos-. Pienso mirarte y tocarte y tenerte aquí hasta que la luna aparezca en el cielo. —Puede que venga alguien –dijo ella. —Nadie nos molestará, te lo prometo –dijo Nik antes de besarle un pezón. 72 https://www.facebook.com/novelasgratis


Capítulo 10 C arrie suspiró con placer y echó la cabeza hacia atrás. Miró hacia la buganvilla que se extendía por el balcón, y hacia las flores rojas que brillaban como luces de Navidad con los últimos rayos del sol. La lengua de Nik dibujaba círculos alrededor de su pezón, produciéndole las sensaciones más maravillosas. Le acarició el otro pecho con la mano y le colocó el brazo en la espalda. Carrie cerró los ojos y se entregó por completo a sus movimientos. Sintió sus dedos desabrochándole los últimos botones, y la suave brisa acariciando su piel desnuda. Su boca fue después, explorando partes de su cuerpo que, hasta ese momento, nunca había pensado que fueran tan sensitivas. —Tienes frío –dijo el, tomándola en brazos y llevándola al dormitorio antes de que sus palabras hubieran penetrado en su cerebro. —No –dijo ella finalmente-. Tu me mantienes caliente –le dirigió una sonrisa mientras la tumbaba con sólo sus braguitas. —Y tú llevas demasiada ropa –respondió ella, girándose sobre un lado para ver cómo se desnudaba. —Bueno, eso puedo solucionarlo rápido –dijo Nik mientras se quietaba la ropa sin dejar de apreciar sus curvas.


De pronto, Carrie sintió un escalofrío de excitación sexual. Nik le estaba haciendo el amor, y los gloriosos sentimientos que ya estaba experimentando eran sólo el comienzo de lo que iría después. —Bésame –le dijo, arrodillándose y rodeándolo con los brazos. Nik introdujo la lengua entre sus labios y, en ese momento, el tempo de sus preliminares se incrementó. Estaba atento a sus necesidades, pero las suaves y lentas caricias de sus dedos habían desaparecido. Por el contrario, estaba devorándola con una urgencia que se asemejaba a su propia excitación. La aprisionó contra la cama y deslizó la mano por su estómago y bajo sus bragas. Introdujo los dedos suavemente, encontrando el lugar que más demandaba su atención. Al principio la tocó gentilmente, trazando círculos con la más suave de las caricias. Pronto Carrie comenzó a temblar entre sus brazos, respirando entrecortadamente y ansiando más. Carrie se retorció y de pronto Nik incrementó la intensidad de sus caricias. Ella cerró los ojos y presionó la cabeza contra la almohada, rindiéndose a la pasión. Arqueó el cuerpo y comenzó a vibrar con un placer que se extendió a todas sus extremidades.


Nik cerró la boca sobre su pezón, lamiéndolo mientras ella gemía y sentía sus dedos en su interior. —¡Oh! ¡Oh! –gimió-. Te... te... –no podía hablar, sintiendo las sacudidas de placer en todo su cuerpo. Todo su mundo le daba vueltas, y se agarró a Nik para no marearse, absorbida por la excitación que explotó dentro de ella. Nik la tomó entre sus brazos y la levantó, manteniéndola pegada a su cuerpo mientras se estremecía. Poco a poco, Carrie fue consciente de que él estaba respirando tan agitadamente como ella mientras la depositaba de nuevo sobre la almohada. 73 https://www.facebook.com/novelasgratis —Creo que es hora de quitarte esto –dijo él, acariciando sus bragas e incrementando su deseo. —¡Te deseo! –gritó ella. No podía esperar más. Se quitó las bragas ella misma y se estiró hacia él-. ¡Te necesito ahora! Nik gimió y se colocó sobre ella. Se detuvo un momento, mirándola con ojos hambrientos. Ella se mantuvo debajo, de pronto desesperada por sentirlo dentro. La


había preparado y lo necesitaba más de lo que había necesitado nada en su vida. Deslizó las manos por su espalda hasta llegar a sus nalgas, agarrándola con fuerza. Nik presionó las caderas contra ella, penetrándola suavemente. Entonces comenzó a moverse, despacio al principio, pero provocándole un delicioso torrente de placer. Carrie gimió y se agarró a su espalda, arqueando las caderas para sentirlo más dentro. Oyó cómo su respiración se aceleraba a cada embestida, colmándola de placer. Sin romper el ritmo, Nik se apartó ligeramente, permitiendo espacio para que su mano se deslizara entre ellos. Encontrando su clítoris con el dedo y acariciándolo suavemente. Carrie gimió y su cuerpo vibró proporcionándole un placer desconocido hasta entonces. Gimiendo y temblando, se aferró a Nik. Un segundo después, oyó cómo él también gemía, estremeciéndose y jadeando al llegar al clímax. —Me alegro de haber esperado a tener tiempo para estar contigo como es debido –murmuró Nik poco después, mientras deslizaba los dedos por su cuello y


se inclinaba para acariciarle la piel con la lengua. Carrie sonrió cuando él levantó la cabeza para mirarla. Ella levantó la mano y le acarició la mejilla. Todo parecía diferente, pensó mientras contemplaba la cara del hombre con el que había compartido la experiencia más maravillosa. —Han sido unas semanas muy ocupadas –dijo Nik, tumbado a su lado mirándola, acariciándole la cadera con los dedos-. Pero he trabajado duro para sacar tiempo para nosotros. Tendremos tiempo para discutir todos los asuntos que mencionaste antes. —Gracias –dijo Carrie. Sonrió aliviada, creyendo sus palabras. Tenía muchas cosas en la cabeza, y necesitaba saber dónde estaba, pero en ese momento sólo podía pensar en los dedos de Nik sobre su piel. —Es importante para mí que Danny y tú sintáis que pertenecéis aquí – dijo él, deslizando la mano hasta su pecho-. Ahora éste es vuestro hogar, y tendréis todo lo que necesitéis. El brillo en sus ojos le dijo exactamente lo que pensaba que ella necesitaba. Y, si ese mensaje no había quedado lo suficientemente claro, la tomó entre sus brazos y la besó.


74 https://www.facebook.com/novelasgratis A la mañana siguiente, Carrie estaba de buen humor mientras caminaba por el camino hacia la ensenada bajo la casa. Nik iba con ella. Empujaba el cochecito de Danny e iban todos juntos a la playa. Carrie había recorrido ese camino con Danny el día anterior, pero ahora todo había cambiado. La sensación de cercanía que había sentido con Nik la noche anterior seguía allí, envolviéndola. Habían desayunado juntos en el balcón y, por primera vez, sentía que realmente comenzaban a ser una familia. —Anoche dijiste que había muchas cosas de las que querías hablar – dijo Nik. —Sí, las había... quiero decir que las hay –dijo Carrie, y de pronto le costó trabajo recordar qué le había parecido tan importante la noche anterior. En ese instante simplemente deseaba disfrutar del momento, con Nik y con Danny. —Mencionaste que Danny necesita amigos de su edad –dijo Nik-. Tengo varios primos con hijos pequeños. —Ah –dijo Carrie, desconcertada momentáneamente al saber que


Danny tenía tantos parientes griegos. —Pero pensé que sería mejor si pasáramos algún tiempo juntos al principio; conociéndonos mejor antes de comenzar con las reuniones familiares – dijo Nik-. A no ser que pienses que necesita contacto con niños antes. —No, no –dijo Carrie, sintiéndose aliviada ante la intención de esperar de Nik-. Tu plan de no precipitarnos me parece sensato. —Sí que necesitará otros amigos también –añadió él con una sonrisa-. No como los niños Kristallis. Nos ocuparemos de eso. —Gracias –dijo Carrie justo antes de llegar a la verja de hierro que daba a la playa. La verja se abrió suavemente y llegaron a los peldaños. Hacía un día maravilloso. El mar estaba de un azul limpio bajo un cielo sin nubes, y los olivos que flanqueaban la bahía brillaban con la luz del sol. —Vamos al agua –dijo Nik, sacando a Danny del cochecito y bajando los peldaños. Carrie los siguió, viendo cómo el entusiasmo de Danny crecía a medida que se acercaba al agua. Nik se detuvo al llegar a la orilla y, tras quitarse los zapatos, se dio la vuelta y le dirigió una sonrisa. Carrie sintió un vuelco en el corazón y se detuvo en seco. El calor de


su sonrisa se extendió por su cuerpo, filtrándose en su alma, llenándola de felicidad. Era agradable estar allí, sonriéndole, observando sus ojos azules. Nunca antes se había sentido así. Nunca se había sentido tan absurdamente feliz de sonreír a alguien. Nunca había sentido que la sonrisa de alguien la envolviera así. El momento podía haber durado para siempre, pero de pronto Danny hizo un intento de ir al agua. —Eh, ¿qué te propones? –dijo Nik, agarrando al niño con más fuerza y dejando de mirar a Carrie. —Le gusta el agua –dijo Carrie distraídamente. ¿Por qué se habría sentido tan extraña compartiendo una simple sonrisa con Nik. 75 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡Quiere mojarse! –exclamó Nik-. Le quitaré los zapatos y le mojaré los pies. Carrie se apartó el flequillo de la cara y se centró en la situación. —Te costará trabajo mojarle sólo los pies, pero Irene ha preparado un cambio de ropa, así que no te preocupes demasiado. Nik se sentó en la arena, le remangó los pantalones a Danny y le quitó los zapatos y los calcetines. Se los metió en los bolsillos y se puso en pie con


gracilidad, a pesar de los guijarros en sus pies, y comenzó a recorrer la orilla subiendo y bajando a Danny para que sus dedos tocaran el agua. Carrie observó la espalda y los hombros de Nik según subía y bajaba a Danny. El movimiento de sus músculos bajo la camiseta llamó su atención, haciendo que el corazón le latiese con más fuerza. Recordaba muy bien el tacto de esos músculos bajo sus manos, con él encima, haciéndole el amor. Deslizó la mirada hacia abajo y admiró sus pasos largos y atléticos. Recordaba haberle agarrado las nalgas con fuerza, instándolo a que la penetrara más. Su cuerpo comenzó a temblar cuando las sensaciones que la habían abrumado volvieron a invadir su cuerpo. Deseaba volver a sentirse así, estar en brazos de Nik noche tras noche. —El agua aún no está muy caliente –dijo Nik por encima del hombro, hablando en voz alta para ser oído por encima de los gritos de Danny-. Pero te encantará estar aquí en verano. Será perfecto entonces. En julio y agosto el agua está tan caliente como en una bañera, pero los olivos están frescos y proporcionan sombra.


Carrie dejó de nadar y lo miró, sintiéndose confusa por un momento. Había estado tan ocupada pensando en el sexo con Nik, que no estaba muy segura de lo que acababa de decir. El se dio la vuelta y desanduvo sus pasos para colocarse frente a ella. Levantó una mano y le acarició la sien, colocándole los mechones sueltos detrás de la oreja. Carrie sintió un escalofrío inmediato, e inclinó la cabeza para reposar la mejilla sobre su mano. Le devolvió la mirada, perdiéndose en la profundidad de aquellos ojos azules. —Pareces cansada –dijo él, dándole un beso en los labios-. Siéntate y descansa unos minutos mientras yo juego con Danny. Carrie le devolvió la mirada, sorprendida por la ternura de su beso y ligeramente desconcertada por sus palabras. Pero era cierto, se sentía cansada. —De acuerdo –dijo-. Sólo unos minutos –se dio la vuelta y anduvo varios pasos hacia atrás, hasta un montículo que parecía cómodo para sentarse. Nik le dirigió una sonrisa, como si sus acciones le complaciesen, y luego se dio la vuelta para seguir jugando con Danny en el agua. Era una bahía con un gran encanto, rodeada a ambos lados por


acantilados. El mar estaba precioso y una suave brisa acariciaba su pelo. Pero la maravillosa vista no llamaba su atención. Lo único que deseaba era mirar a Nik y deleitarse con su cuerpo y con sus movimientos. Sólo con mirarlo sentía múltiples emociones en todo su cuerpo; y no estaba pensando en hacer el amor con él. Sólo estar cerca de él le hacía feliz, y 76 https://www.facebook.com/novelasgratis verlo jugar con Danny le hacía pensar en el futuro. Sería un buen padre para Danny. Y para sus propios hijos, cuando los tuviera, si todo salía bien entre ellos. Carrie se llevó la mano a la boca. Llevaba tres semanas en Corfú y no había tenido la regla. Nik había hecho el amor con ella el día después de llegar y no había usado protección. ¡Estaba embarazada! Un escalofrío recorrió su espalda, a pesar del calor del sol. Tal vez estuviera embarazada, se dijo a sí misma, tratando de mantener la calma. Compraría un test de embarazo y entonces lo sabría con seguridad. ¿Pero cómo podría comprar un test de embarazo? Nik la tenía


encerrada allí como a su prisionera. No podía salir de su propiedad. Ni siquiera podía ir a una tienda. Una mezcla de ir ay desesperación recorrió su cuerpo, haciendo que se sintiera mareada. Ése era un síntoma del embarazo, pensó amargamente, ignorando el hecho de que no se había sentido mareada hacía un minuto. Siempre había deseado tener un hijo, y siempre había albergado la esperanza de poder darle un hermano a Danny. Pero no así. No tan pronto. Nik lo controlaba todo; la vida de Danny, su vida. Incluso controlaba su habilidad para descubrir si estaba embarazada o no. Si tenía un bebé, sería como entregarse más a su control. ¿Y si las cosas no salían bien entre ellos? Si él no renunciaba a Danny , el hijo de su hermano, nunca, jamás renunciaría a su propio hijo. Se llevaría a su hijo lejos de ella tan brutalmente como la había obligado a casarse con él para conseguir la custodia de Danny. Miró a Nik. Segundos antes se había sentido feliz al verlo jugar con Danny. Pero ahora sus entrañas eran una horrible mezcla de emociones. Tenía que averiguar si estaba embarazada o no. —Tengo que ir a comprar –le dijo a Nik. Comenzó a levantarse, pero


sentí alas piernas débiles, de modo que se quedó sentada, mirándolo mientras caminaba hacia ella. Te llevaré después de comer –dijo Nik. —Quiero ir sola –dijo ella, mirando directamente hacia el sol. Deseaba llevar puestas sus gafas de sol. No le gustaba sentir que él la veía correctamente, que quizá se diese cuenta de que algo había cambiado en ella. Levantó los brazos para que le pasara a Danny. —Te llevaré –dijo él mientras le colocaba al bebé en el regazo-. Si Danny está durmiendo podemos dejarlo con Irene. —No voy a dejar a Danny aquí solo –dijo ella, evitando mirarlo a los ojos. —¿Por qué eres así? Pensé que las cosas iban mejor. Anoche... —Lo único que hicimos anoche fue el amor; aunque no puede llamarse exactamente así. No tuvimos conversación. No ocurrió nada significativo entre nosotros. —¿Hacer el amor no significó nada para ti? 77 https://www.facebook.com/novelasgratis —Lo que significaría algo para mí sería un poco de respeto, un poco de libertad –dijo ella acaloradamente-. Me tienes aquí contra mi voluntad y ni


siquiera se me permite ir de comprar sola. —¿Qué tienes que comprar que sea tan importante? Pueden llevarte lo que quieras a casa. —No se trata de las compras –dijo ella, sabiendo que había sido un error llamar atención sobre eso-. Es sólo que no quiero que me vigilen todo el tiempo –añadió, señalando a la cámara que vigilaba la playa-. Y no quiero estar aquí encerrada todo el tiempo. —¿Qué quieres comprar que yo no pueda ver? –insistió él-. Pensé que habíamos acordado que no habría secretos entre nosotros. —No. No acordamos eso –contestó Carrie-. Como todo lo demás en este matrimonio, me lo impusiste. Anunciaste que era así como debía ser. Nik se quedó mirándola. Podía sentir su ira irradiando de su cuerpo. Se agachó bruscamente, le quitó a Danny y, antes de que Carrie pudiera protestar, la puso un pie y la agarró con fuerza frente a él. —Es hora de regresar a casa –dijo con voz fría. —¿Por qué? –preguntó ella, volviendo a tomar a Danny en brazos-. ¿Porque tú lo dices? —Porque Danny está cansado –dijo Nik-. Y esta conversación ya ha legado demasiado lejos.


—¡Tú no sabes que necesita dormir! –exclamó ella, furiosa por el hecho de que, a pesar de su pelea, Nik hubiera advertido las señales de cansancio de Danny antes que ella-. No puedes irrumpir en su vida y dar por hecho que sabes todo lo que necesita. —Vamos a regresar –insistió Nik, agarrándola del brazo y tirando de ella hacia el cochecito. —Regresa tú, si estás tan decidido. Yo todavía no voy –dijo Carrie. Sentó a Danny en el cochecito, agarró los mangos y lo apartó de Nik-. Lo pondré a la sombra mientras duerme, y luego podré disfrutar de la paz y la tranquilidad de estar sola. —No vas a quedarte aquí sola –dijo Nik, apretando los dientes-. No cuando estás actuando así. —¿Por qué no? Esta bahía no tiene salida. ¿No creerás que voy a tratar de escapar nadando? –Carrie giró hacia el mar y levantó el brazo. Entonces se fijó en un pequeño barco que no había visto antes. Sin pensar, levantó el brazo y comenzó a agitarlo-. Tal vez tengas miedo de que pueda llamar a ese barco. —No seas ridícula –dijo Nik, agarrándola del brazo y llevándola


hacia la verja de hierro. La siguió de cerca con el cochecito, deteniéndose por un momento para decir algo en griego al intercomunicador que había en la puerta. Entonces, antes de que Carrie pudiera hablar, comenzó a subir por la colina empujando el carrito. Carrie sintió cómo el corazón le latía con rabia al oír la puerta cerrándose tras ella. Se giró y la golpeó, luego miró a la cámara, pero no sucedió nada. Se dio la vuelta y miró cómo Nik se alejaba. —¡Estaba atrapada! Encerrada en su propiedad una vez más. 78 https://www.facebook.com/novelasgratis ¡Y Nik se marchaba con Danny! Comenzó a correr colina arriba. Él le sacaba mucha ventaja y ya lo había perdido de vista, pero corrió hasta que le ardieron los pulmones. Bordeó la esquina de la casa y vio a Nik levantado a Danny. —¡No vas a quitármelo! –gritó ella-. Nunca te lo permitiré. —Simplemente iba a meterlo en casa para que durmiera –dijo él. Le permitió tomar al bebé en brazos, pero había una calma amenazadora en sus ojos. —Estabas intentando separarnos –dijo ella-. Cerrando la puerta y


apartándolo de mí. —Si hubiera querido separarte de Danny, te habría encerrado en la playa, no fuera de ella –contestó él, se dio la vuelta y se alejó de ella. Nik apartó bruscamente su silla del escritorio, se puso en pie y se acercó a la ventana de su estudio. Normalmente la vista desde allí era suficiente para calmarlo, pero esa tarde no parecía conseguir ese efecto. Se dio la vuelta y se acercó a la otra ventana, que daba hacia la bahía. El agua estaba turquesa y el cielo seguía sin nubes; que era más de lo que podía decirse de su humor. Desde que habían regresado de la playa, su humor cada vez había ido estando más oscuro. Pensó en el comportamiento de Carrie aquella mañana. Al principio se había mostrado feliz y relajada, pero luego todo había cambiado de repente. Era como si hubiera intentado buscar pelea deliberadamente. Era inaceptable. No soportaría ese comportamiento de nadie; y mucho menos de Carrie. Había accedido a casarse con él y comprendía los términos del acuerdo; o al menos eso pensaba él. —Tenemos que hablar.


Se giró y vio a Carrie en la puerta de su estudio. Su cara estaba pálida, aunque resuelta, y su pelo recogido con una coleta. Llevaba el mismo vestido verde de antes, Era el vestido que llevaba la primera vez que habían hecho el amor. El tono le iba bien, resaltando el color de sus ojos, y el suave tejido acentuaba sus curvas. —Sí, tenemos que hablar –convino él-. ¿Dónde está Danny? —Irene está jugando con él –dijo ella-. No quiero distracciones mientras hablamos. —Bien. Yo tampoco –dijo él. Carrie se había calmado, pero observaba cierto nerviosismo bajo la superficie de su compostura-. Ven y siéntate. —No es necesario. Quiero ser clara –dijo ella sin moverse. —No pienso tener la conversación en la puerta –Nik la agarró del brazo y la hizo pasar a la habitación-. ¿Es que no has comprendido nada de lo que te he dicho sobre ser mi esposa, sobre la discreción? —¡Deja de zarandearme! –exclamó Carrie, soltándose y mirándolo con odio. —Entonces deja de provocarme deliberadamente –dijo él, cerrando la puerta del estudio-. Cuando te casaste conmigo aceptaste mantener las apariencias como si fuéramos una pareja normal. 79


https://www.facebook.com/novelasgratis —¡No te estaba provocando! –dijo Carrie, frotándose el brazo-. Y no hicimos ningún trato. Como todo lo demás, me dijiste lo que tenía que hacer. —Mira, escucha atentamente lo que voy a decirte –dijo Nik-. Te arrepentirás si tratas de buscar pelea en público otra vez. En la playa ha sido inaceptable, pero discutir frente a mis empleados es impensable. —No estaba tratando de buscar pelea –dijo ella, mirándolo fijamente. Era una habitación grande, pero la presencia de Nik parecía dominarlo todo, provocándole un escalofrío-. Estaba triste. El corazón le latía con fuerza y estaba empezando a cuestionarse si haber ido a hablar con él era la decisión correcta. Pero no importaba lo mucho que le costara contarle sus miedos, sabía que tendría que ser ella quien tomara la iniciativa. —¿Por qué estás triste? –preguntó Nik-. Ya te lo dije; no pienso soportar peleas y disputas constantemente. ¿Y bien? ¿Vas a decirme qué es lo que te preocupa? —Creo que puedo estar embarazada –dijo ella por fin. —¿Qué?


—Me di cuenta en la playa esta mañana. —Pero estás tomando la píldora –dijo Nik-. Si te olvidaste de tomártela, era tu responsabilidad decírmelo. —No me olvidé –dijo Carrie-. No tomo la píldora. —¿Entonces a qué juegas? –preguntó él llevándose las manos al pelo-. ¿Por qué me dijiste que tomabas la píldora? —No lo hice –insistió ella. —¿Pretendías atraparme de algún modo quedándote embarazada de mí? -preguntó. Tenía una horrible sensación en la boca del estómago, y apretó los dientes, conteniendo el torrente de emociones que se estaban formando dentro de él. —¡Claro que no! –exclamó Carrie-. ¡Nunca haría una cosa así! —¿Entonces por qué mentir? ¿Por qué me dijiste en Menorca que usabas protección? —No lo hice –dijo Carrie. Entonces se llevó la mano a la boca, recordando la conversación en el hotel. —Dijiste que no teníamos que preocuparnos por eso –dijo Nik, mirándola. Parecía pálida y frágil, pero en ese momento él sólo sentía rabia. —Quería decir que no era un problema porque no tenía pensado


acostarme contigo jamás –dijo Carrie-. Siento que lo malinterpretaras. —Ahora es demasiado tarde. El daño está hecho –dijo Nik-. ¿Estás embarazada o no? —¿cómo puedo saberlo? No es todo culpa mía, ¿sabes? Si no hubieras sido tan incansable, esto nunca habría ocurrido –se detuvo para tomar aliento, apartándose el flequillo de los ojos-. No me ha bajado la regla. Pero, como no puedo ir a comprar un test de embarazo, no puedo saberlo con total seguridad. —Irás al médico esta tarde; lo antes posible –dijo Nik, sacando el teléfono móvil del bolsillo. Era insoportable no saberlo. 80 https://www.facebook.com/novelasgratis —¡No! –exclamó Carrie con voz firme-. No pienso ir al médico; todavía no. Quiero la libertad y la privacidad para averiguarlo por mí misma. Nik bajó el móvil y la miró, entornando los ojos. —Quiero un test de embarazo –dijo ella con convicción. Capítulo 11 Un extraño entumecimiento recorrió el cuerpo de Carrie al observar la línea azul aparecer en el test. Pero sólo confirmaba lo que ya sabía en su corazón. 81


https://www.facebook.com/novelasgratis Estaba embarazada. Se enderezó y se preparó para ir a ver a Nik. No había razón para retrasar el momento de decir la verdad. Lo encontró en su estudio. Se detuvo en la puerta abierta y lo observó junto a la ventana. No la había visto acercarse, y estaba contemplando intensamente el paisaje montañoso. La tensión era evidente en su cuerpo y, de perfil, su cara mostraba una expresión tan rígida como el resto de su anatomía. Carrie sintió el que el corazón se le aceleraba, y tuvo la tentación de retroceder, pero en ese instante él la miró. —¿Tienes el resultado? –preguntó. —Sí –Carrie entró en el estudio y cerró la puerta. Los empleados pronto lo sabrían, pero por el momento protegería su privacidad. —Siéntate –dijo él, indicando dos sillones de cuero junto a la ventana. Carrie cruzó la sala y se sentó al borde de uno de los sillones. Nik se sentó enfrente. Frunció el ceño y apretó los brazos del sillón con fuerza. Ella tomó aliento y le mantuvo la mirada. —Es positivo –dijo finalmente-. Estoy embarazada.


Lo observó, esperando la respuesta, pero él no dijo nada. Un segundo después, Nik se levantó y salió de la habitación. Carrie se quedó mirándolo, sorprendida. Había esperado que se enfadara, pero no aquella expresión de puro terror que había aparecido en su rostro antes de marcharse. Parecía auténticamente horrorizado. Ella se quedó mirando la puerta, sintiéndose extrañamente alejada de la situación. Estaba embarazada; su vida iba a cambiar para siempre. Y el hombre con el que se suponía que tendría que compartirla acababa de marcharse. Carrie estaba sentada en un tronco a la sombra, bajo un olivo particularmente grande. El suelo estaba cubierto por flores blancas en forma de estrella que habían caído de las ramas, y Danny las recogía y se las colocaba en la mano. Era un lugar maravilloso para que un niño jugara. La sombra los resguardaba, y el agua que había más allá de los guijarros brillaba con la promesa de más diversión. Pero Carrie no se lo estaba pasando tan bien como Danny. Se sentía harta, y ligeramente culpable porque se había marchado sin decirle a la nueva niñera de Danny dónde encontrarlos, y ahora no podía


encontrar la voluntad para recorrer el camino de vuelta hasta la casa. No era encontrar la energía para subir, sino la horrible sensación de claustrofobia que le entraba allí lo que hacía que no quisiera regresar. No tenía libertad y parecía que todo el tiempo la vigilaban. Ella no deseaba una niñera, pero Nik se había mostrado inamovible al respecto. 82 https://www.facebook.com/novelasgratis —He contratado a alguien para que te ayude con Danny –había dicho él una tarde, más o menos una semana después de confirmar el embarazo-. Tienes que cuidar de ti misma. —Estoy bien –respondió Carrie, sintiéndose triste porque aquella fuera la primera vez que se había dirigido a ellos, y ni siquiera le había hablado directamente del embarazo-. No necesito ayuda. —Una niñera te dará tiempo para descansar –dijo Nik. —No pienso dejar que otra persona se ocupe de Danny –lo miró furiosa, de pronto decidida a hacerle reconocer al hijo que llevaba dentro-. Y sabes que, cuando este niño nazca, cuidaré de él yo.


—Tienes que ser responsable –dijo Nik-. Y eso significa aceptar algo de ayuda. —No necesito ayuda –dijo Carrie-. Otros padres se las apañan. —Tú no tienes por qué –dijo él categóricamente-. No permitiré que perjudiques tu salud. Ahora deberías descansar, pareces cansada. —¡No me trates con condescendencia! –exclamó ella-. Estoy embarazada, no enferma. —En cualquier caso, tienes que descansar –dijo Nik, dándose la vuelta y alejándose. Y Carrie se daba cuenta ahora de que eso era lo más cerca que había estado de reconocer su embarazo. Se llevó la mano a la tripa y miró hacia el mar. Le gustaba el olivar junto a la playa; era el único lugar en el que se sentía tranquila, y durante el último mes había pasado cada vez más tiempo allí. A Danny también le gustaba, y pasaba horas seleccionando guijarros y jugando junto al agua. Un movimiento llamó la atención y vio a la niñera, Helen, caminando por la playa y alejándose de ellos. Debía de haber atravesado la verja y girado en dirección contraria. —¡Estoy aquí, Helen! –gritó Carrie. Helen era una amable chica


griega que hablaba un inglés perfecto, y, a pesar de la reticencia inicial de Carrie a tener niñera, le caía bien. No quería que caminase innecesariamente hasta el otro extremo de la bahía. —¡Hola! –gritó Helen, agachándose bajo una rama de olivo y dirigiéndole una sonrisa a Danny-. ¿Qué tienes ahí? El niño se carcajeó alegremente y depositó un puñado de flores en su palma extendida. —Siento que hayas tenido que buscarnos –dijo Carrie-. No me sentía con energía para subir la colina. —No pasa nada –dijo Helen con una sonrisa, y de pronto Carrie sintió que tal vez ella también necesitara alejarse de la casa esa tarde. Estar cerca de Nik era cualquier cosa menos relajante, y había adquirido la costumbre de ir a jugar con Danny durante el descanso de la tarde de Carrie. No se le había ocurrido antes, pero la presencia de Nik debía de ser abrumadora para una chica joven, sobre todo teniendo en cuenta el mal humor que tenía desde que descubriera que Carrie estaba embarazada. —¿Quieres que lo lleve a la orilla? –preguntó Helen.


83 https://www.facebook.com/novelasgratis —Por supuesto –respondió Carrie-. Le encanta salpicar, y ya le he puesto crema solar. Observó como Helen se llevaba a Danny al agua y suspiró. A veces era difícil creer lo diferente que era su vida allí y en Londres, con dos trabajos para conseguir llegar a fin de mes. A pesar del trabajo duro, entonces era feliz. Pero ya no estaba tan segura. En su mente no cabía duda de que Danny disfrutaba de estar allí. Pero no podía evitar pensar en ella misma y en el bebé que llevaba dentro. ¿Sería ése el lugar apropiado para ellos? Un movimiento llamó su atención y Carrie levantó la cabeza, viendo a Nik junto a la orilla. Él no la había visto bajo los árboles. Toda su atención estaba puesta en Danny. Una sonrisa iluminó sus hermosos rasgos, y ella sintió un vuelco en el corazón. Si tan sólo la mirase a ella así. ¿Pero por qué debía importarle cómo la mirase?


Porque ser ignorada por él hería sus sentimientos. No, era peor que eso. No dejaba de recordar la horrible expresión de su rostro al decirle que estaba embarazada. Había salido disparado de la habitación, pero había podido verle la cara. Esa mirada de horror aún la atormentaba. Había empezado a jugar con Danny, y Helen se había echado a un lado. Mientas Carrie los observaba caminar por la orilla juntos, sintió una inmensa pena en su alma. Ahora que Nik estaba en la playa, no había otra cosa que mirar. Cada vez que estaba cerca, Carrie se sentía incapaz de apartar los ojos de él. Se había arreglado el pelo y su piel parecía más oscura. Obviamente su bronceado aumentaba con facilidad bajo el sol mediterráneo, a pesar de las muchas horas que pasaba dentro, al teléfono o frente al ordenador. Se preguntaba quién le habría cortado el pelo. Ella llevaba tanto tiempo fuera de casa, que su flequillo también necesitaba un arreglo. Se mordió el labio y frunció el ceño; aquélla era ahora su casa, y tenía que empezar a pensar así.


Se llevó las rodillas al pecho y se preguntó por qué se sentiría tan infeliz. Nik había bajado a la playa para ver a Danny, y eso estaba bien. Pero eso era todo; obviamente no podía soportar verla a ella. Siempre iba a ver a Danny cuando estaba con Helen, porque simplemente no podía pasar tiempo con ella. De pronto los ojos se le llenaron de lágrimas. ¿Por qué deseaba que Nik se acercara al olivo y se sentara a su lado para hablar con ella? Recordaba lo feliz que se había sentido la noche que él había regresado de su viaje de negocios. Habían hecho el amor y había sido maravilloso. A la mañana siguiente se había sentido llena de felicidad. Pero no había sido más que una ilusión momentánea. Miró a Nik con los ojos llenos de lágrimas, deseando que él sintiera lo mismo. Durante un corto periodo de tiempo, había estado llena de felicidad, llena de amor. Tomó aire y se quedó mirando a Nik con los ojos muy abiertos. 84 https://www.facebook.com/novelasgratis Lo amaba.


De algún modo había acabado enamorándose de Nik. Sintió un vuelco en el corazón y la boca seca. No podía ser cierto. No podía haberse enamorado de él sin darse cuenta. ¿Cómo era posible? ¿Realmente lo amaba o era producto de su imaginación? Se pasó los dedos por el pelo, apartándose el flequillo de los ojos, y volvió a mirarlo. Era cierto. Lo amaba. Sentía cómo su amor por él crecía en su interior, haciendo que le doliera el pecho, causándole un temblor que recorría todo su cuerpo. ¿Pero acaso estar enamorada no era algo bueno? Si estaba enamorada de Nik, ¿por qué verlo le hacía sentir tan triste? Sabía la respuesta Porque él no la amaba. Capítulo 12 Para cuando Danny estuvo bañado y listo para irse a la cama aquella noche, Carrie se sentía agotada. Había sido un día difícil, y darse cuenta de que estaba enamorada de Nik había hecho que fuera peor aún. Estaba sentada en la alfombra con Danny antes de la hora de la hora de acostarse, y la inundó un profundo sentimiento de soledad. El tiempo que 85


https://www.facebook.com/novelasgratis pasaba a solas con Danny siempre le resultaba muy preciado, pero ahora era lo único que le quedaba. Se sentía como una traidora; ante ella misma, ante Danny, y también ante su hijo nonato. Estaba encerrada en un matrimonio con un hombre que nunca la amaría. Todos se deseaban algo más que eso. De pronto un llanto impaciente irrumpió en sus pensamientos. Era Danny. Levantó la cabeza y lo vio de pie al otro lado de la sala, agitando un juguete. —Lo siento, Danny –dijo ella-. ¿Te estaba ignorando? Prestándole toda su atención, vio cómo el niño se reía y tiraba el juguete al suelo. Luego, con una mirada traviesa, dio un paso hacia ella. Luego otro. Y otro más. —¡Estás caminando! –exclamó Carrie, estirando los brazos hacia él-. Vamos. ¡Puedes hacerlo! Danny volvió a reírse y dio tres pasos más antes de perder el equilibrio y caerse hacia un lado.


—¡Puedes andar! –lo levantó y lo abrazó con fuerza-. ¡Qué chico más listo! Se sentó en el sofá y le dirigió una sonrisa. Era increíble; Danny estaba caminando. Era un momento muy importante. Debía ir a decírselo a Nik; él también se sentiría orgulloso. Se detuvo y se mordió el labio. No podía ir a buscar a Nik. Había dejado claro que no deseaba verla. Tal vez estuviese interesado en el logro de Danny, pero no sería ella quien se lo dijese. Le daría a Helen la información al día siguiente. De pronto sintió las lágrimas en sus ojos. Deseaba a alguien con quien compartir aquel momento. Al igual que deseaba a alguien que compartiera los momentos especiales cuando naciera su hijo. Al día siguiente iba a ir al hospital a que le hicieran la primera ecografía. Nik lo sabía, pues había visto la cita, pero no se había molestado en mencionarlo. Simplemente no le importaba. Carrie se sentó en el sofá con la esperanza de que el sueño bloqueara la tristeza, pero el sueño no llegaba. Sentía el cuero frío e incómodo


bajo sus mejillas. Se abrazó a un cojín, pero no le proporcionó calor ni confort. No podía creer que las cosas hubieran llegado hasta ese punto. Simplemente deseaba hacer lo mejor para Danny, asegurarse de que tuviera un futuro, pero, cuando miraba a su propio futuro, sólo veía oscuridad. Sentía como si estuviera entrando en un agujero negro y le estuvieran quitando poco a poco la vida. Nik estaba de pie en el balcón mirando al mar. No había nadie más a la vista, que era lo que normalmente le gustaba cuando tenía la oportunidad de tomarse un descanso del trabajo. Pero ese día parecía curiosamente vacío. 86 https://www.facebook.com/novelasgratis Se había acostumbrado a tener a Carrie y a Danny cerca y, aunque él había mantenido la distancia, le gustaba la tener la idea de dónde estaban. Se dirigió hacia su estudio, pero entonces oyó los gritos de alegría de Danny provenientes del jardín. Miró por una ventana y lo vio jugando con su niñera. Frunció el ceño y se dirigió hacia el jardín.


—¿Por qué tienes a Danny ahora? –preguntó Nik mientras caminaba hacia ellos-. Éste no es el momento del día que sueles pasar con él. —La señora Kristallis ha ido al hospital –dijo Helen-. En la cita decían que era preferible no llevar niños cuando se va a hacer una ecografía. Nik se detuvo y miró a Helen. —¿Era esta mañana? —Sí –contestó ella-. Pensé que lo sabía. Sin decir nada más, Nik se dio la vuelta y atravesó el jardín. La ginecóloga pasó el transductor sobre el gel, extendido sobre el estómago de Carrie, y de la máquina de ultrasonidos comenzaron a surgir extraños ecos. Carrie se quedó mirando el monitor, tratando de ver al bebé, pero no entendía aquellas imágenes negras y blancas. ¿Dónde estaba su bebé? ¿Tanto se tardaba en conseguir la imagen del bebé en la pantalla? —¿Está todo bien? –preguntó. La ginecóloga no contestó, y Carrie recordó lo que había descubierto hacía poco, no hablaba inglés. Simplemente se mantenía con el ceño fruncido hacia el monitor con una mirada de intensa preocupación, y siguió moviendo el transductor por el estómago de Carrie.


Carrie se quedó quieta, tratando de calmarse, pero el miedo se había apoderado de ella. Trató de dejar la mente en blanco, pero le resultó imposible. ¿Cuánto se tardaba en conseguir una imagen del bebé? Sabía que se tardaba poco, pero le pareció una eternidad. Deseaba no estar sola. Deseaba que el ginecólogo hablara inglés. Deseaba que su bebé estuviese bien. De pronto la puerta se abrió, y Nik apareció en la habitación. La miró a la cara y se puso a su lado al instante. —¿Qué sucede? –preguntó, tomándole la mano. —No lo sé. Tal vez nada –dijo Carrie con voz temblorosa mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos-. No habla inglés, y aún no he visto a mi bebé en pantalla. Nik maldijo en griego y luego le dirigió unas palabras a la ginecóloga. En ese momento, los sonidos de un corazón llenaron la habitación. —Mira, ahí está el bebé. Eso es su corazón latiendo. Carrie se quedó mirando la pantalla, tratando desesperadamente de ver algo, de distinguir la figura del bebé, y de pronto vio su pequeño corazón latiendo.


87 https://www.facebook.com/novelasgratis Comenzó a temblarle el labio, y tuvo que cerrar los ojos para evitar que le cayeran las lágrimas de alivio. Por un momento había temido realmente que algo fuese mal. —La ginecóloga tiene que tomar algunas medidas –dijo Nik sin soltarle la mano. Miró la pantalla, viendo como el cuerpo del bebé se enfocaba y desenfocaba mientras la ginecóloga seguía moviendo el transductor. De pronto se dio cuenta de que estaba mirando a su bebé. El corazón le dio un vuelco en el pecho. Iba a ser padre. Era la primera vez que lo pensaba realmente. Cuando Carrie le había dicho que estaba embarazada, se había quedado tan sorprendido, que no había sabido qué hacer. En su mente lo había comprendido, pero ahora lo sentía en su corazón. Aquella pequeña figura era su bebé, y ya lo quería. —Mira, veo su cabeza –dijo Carrie-. Y sus brazos y piernas. —Es increíble –convino Nik, observando al bebé atentamente -. Mira, el niño se mueve, y da patadas. ¿Puedes sentirlo?


—No –Carrie se detuvo y miró su estómago, aún plano-. No se siente hasta más tarde. Y aún no sabemos el sexo. Nik la observó mientras ella devolvía la atención al monitor. Cuando había entrado en la sala y había visto el miedo en sus ojos verdes, se había sentido asaltado por la culpa. No tendría que haber ido sola; él debería haber ido con ella. Era su responsabilidad. Pero en ese momento sus sentimientos eran más profundos que la culpa y la responsabilidad. De pronto tuvo un inmenso sentimiento de protección hacia ella. A pesar de la sonrisa en su rostro, parecía tremendamente vulnerable. Estaba más pálida que antes, si acaso era posible, y tenía ojeras. —Lo siento –dijo Nik-. Debería haber estado contigo desde el principio. —Pensé que no te interesaba venir –dijo ella-. Ni siquiera lo mencionaste, aunque sé que estabas al corriente. —No quería que vinieras sola –dijo él-. Simplemente no me di cuenta de que fuera tan pronto. Carrie miró a Nik. Estaba mirando al bebé en la pantalla con cara de asombro. Estaba acostumbrada a ver expresiones intensas en su rostro; era un hombre que sentía las cosas apasionadamente. Pero su expresión de absoluto


asombro mientras miraba la pantalla era extrañamente conmovedora. Una mezcla de emociones recorrió su cuerpo. A Nik sí le importaba el bebé. Tal vez ella no le importaba lo suficiente para recordar la ecografía, pero sí le importaba el bebé. Miró la pantalla, pero la imagen había desaparecido, y de pronto se dio cuenta de que la ginecóloga había retirado el transductor. Deseaba echar un último vistazo al bebé, pero la ginecóloga estaba hablando con Nik, entregándole una pequeña foto. —Todo está bien –dijo él, entregándole la foto del bebé-. Tendrán que hacerte otra más adelante, pero por ahora todo parece normal. Carrie se quedó mirando la foto. Era su bebé. Era real. 88 https://www.facebook.com/novelasgratis —Podemos irnos cuando estés lista –dijo Nik mientras le frotaba el estómago con el papel que la ginecóloga le había entregado para quitarle el gel lubricante. Carrie se quedó quieta, sorprendida por la ternura de sus acciones. Ya la había tocado antes, pero sus caricias siempre habían ido cargadas de sensualidad.


Sin embargo, le estaba limpiando el gel con suma ternura. De pronto sintió una gran decepción. ¿Significaba aquello que, como ella iba a ser la madre de su hijo, ya no le interesaba sexualmente? No se sentía muy sexy, pero la idea de que Nik ya no pensara en ella de ese modo le parecía increíblemente triste. —Te llevaré a casa –dijo Nik mientras la ayudaba a incorporarse, pasándole el brazo por encima de los hombros-. A no ser que prefieras que vayamos a otro sitio ahora que hemos terminado. —A casa está bien –dijo Carrie. Nik seguía con el brazo alrededor de sus hombros, de modo que Carrie se apoyó en su pecho y dejó que el calor de su cuerpo la reconfortara. Llevaba la foto en la mano y, mientras la miraba, Nik la apretó con fuerza. Por un momento se permitió imaginar que eran una pareja de verdad, compartiendo la experiencia de ver a su hijo por primera vez. Había sido increíble ver al bebé, y sabía que a Nik también le había gustado. Era increíble pensar que hubiera un bebé creciendo dentro de ella. Pero para Carrie aquello estaba teñido con una gran tristeza y estrés. Amaba tanto a Nik, que estar cerca de él y saber que no sentí alo mismo era como cualquier dolor físico. —Vamos al coche si estás lista –dijo él.


—De acuerdo –se incorporó, y los dos salieron a la calle, donde se encontraba el coche. —Siéntate y descansa por un momento –dijo Nik, abriéndole la puerta de aquel deportivo negro descapotable que Carrie nunca había visto-. Le diré a Spiro que regrese en el suyo. Carrie se sentó en el asiento del copiloto y se sintió más sola que nunca. Echaba de menos el confort de su brazo sobre los hombros, y de pronto odió el hecho de que ni siquiera hubiera visto antes su coche. Sólo había ido en la limusina con Spiro, y no se le había ocurrido pensar que Nik tuviera un coche para él. Aquella mañana era la primera vez que Nik pasaba más de un par minutos con ella desde que le dijera que estaba embarazada, y se había dado cuenta de dos cosas. Amaba a Nik y ansiaba su compañía más de lo que había imaginado. Estar con él era como una especia de tortura. Tenía múltiples emociones acumulándose en su interior que le provocaban un gran dolor, de modo que apenas podía respirar. Sintió las lágrimas en los ojos y no pudo hacer nada por evitar que cayeran.


89 https://www.facebook.com/novelasgratis Nik regresó al descapotable pensando en lo afortunado que había sido de no perderse la ecografía. Ver a su bebé en la pantalla había sido sencillamente increíble, pero por su reticencia a asumir los recientes cambios de su vida había estado a punto de llegar tarde. No dejaría que algo así volviese a ocurrir. De pronto vio la cara de Carrie por el espejo retrovisor del coche. Lo que vio hizo que se detuviera en seco. Carrie estaba mirando la fotografía de la ecografía con los ojos llenos de lágrimas. Se estremecía ligeramente mientras lloraba, pero no fueron sus lágrimas las que le produjeron un vuelco en el corazón, sino la mirada de desolación en su rostro. Casi sin darse cuenta, comenzó a andar hacia ella. Carrie giró la cabeza cuando se aproximaba y trató de secarse las lágrimas y se puso las gafas de sol para ocultar sus ojos. Le temblaba la mano, y hubo una fragilidad en ella que le produjo un gran dolor. Le dolía que no quisiera compartir con él sus sentimientos, pero sabía que era culpa suya. Él mismo había trazado un muro entre ellos, y ahora


estaban tan separados emocionalmente, que Carrie no podía soportar que la viera triste. Pero tenía que averiguar lo que pasaba. Tenía en la mano la fotografía. Nunca se le había ocurrido preguntarse si estaría feliz de estar embarazada. Abrió la puerta del copiloto y se arrodilló junto al coche, tomándole la mano. —Lo siento –dijo él-. Siento no haber estado ahí. —No pasa nada –dijo Carrie con voz tranquila, pero firme-. Me alegra que pudieras venir al final. —Me dejaste sorprendido cunado me dijiste que estabas embarazada – dijo Nik-. Siento haber reaccionado así, pero hoy me he dado cuenta de lo feliz que soy de tener un hijo. Carrie no dijo nada. Parecía pequeña y desencajada; como si estuviera a un millón de kilómetros de la mujer combativa que él conocía. Y era todo culpa suya. Sintió un nudo en la garganta. No podía ser responsable de la tristeza de Carrie. Pero se había casado con ella por una buena razón. Se trataba de hacer


lo mejor por el hijo de su hermano. Y ahora por su hijo nonato. ¿O tal vez no? De pronto se dio cuenta. Se trataba de Carrie. Desde el día que se conocieron, siempre se había tratado de ella. Claro que la había deseado, desde el momento en que había puesto los ojos en aquel vestido rojo. Pero, cada vez que la había visto desde entonces, la necesidad de poseerla había dio aumentando, y ahora sabía que no era sólo sexual. Era una persona extraordinaria. Lo hacía y lo sentía todo con pasión. Su inherente vitalidad lo había atraído desde el principio y, bajo su personalidad radiante, había visto el nivel de amor y devoción que sentía por Danny. Había renunciado a muchas cosas por cuidar de él y, aunque era un desafío, se había lanzado a ello con la energía que caracterizaba todo lo que hacía. 90 https://www.facebook.com/novelasgratis Cuanto más lo pensaba, más cuenta se daba de que cada decisión que había tomado había sido por Carrie, por asegurarse de que formase parte de su vida.


Y por fin lo había conseguido. Era su esposa. Iba a tener un hijo suyo. ¿Por qué su infelicidad le producía ese dolor? ¡Porque la amaba! El corazón le dio un vuelco y sintió el sudor en la frente. Se había enamorado de Carrie. La miró, apenas incapaz de asimilar aquella certeza; pero entonces vio una lágrima asomar bajo sus gafas de sol. —Oh, amor mío –dijo quitándole las gafas y rodeándole la cara con las manos-. Por favor, no llores. Carrie se quedó mirándolo, sorprendida. Las lágrimas le nublaban la visión, pero la expresión de Nik parecía reflejar la agonía que ella sentía. —Lo siento –dijo ella-. No quería... no puedo... —Soy yo el que lo siente –dijo Nik-. Yo te he hecho esto. Yo te he hecho infeliz. De pronto se inclinó hacia delante y comenzó a cubrirle la cara de besos. Deslizó las manos por sus hombros y se arrodilló ante ella, sujetándola tiernamente con los brazos. Carrie cerró los ojos y se entregó a los sentimientos que sus besos le provocaban. Por última vez se permitiría creer que significaba algo para él. Por última vez se olvidaría del mundo y estaría allí sola con Nik, su amante.


—No puedo soportar haberte causado tanto dolor –dijo él-. ¡Te amo! —¿Qué? —Por favor, perdóname por todo. —¿Qué has dicho? –preguntó Carrie con un susurro. —Siento haberte hecho daño –dijo él-. Y siento que vayas a tener un bebé antes de estar preparada. —Antes de eso –dijo ella. El corazón le latía con fuerza, pero no podía permitirse creer que lo había oído correctamente. —Te amo –dijo Nik. Carrie se quedó mirándolo, asombrada. La esperanza comenzaba a brotar en su corazón, pero no podía darle rienda suelta; aún no. Nik había dicho que la amaba, pero por alguna razón parecía triste al respecto. —Me he enamorado de ti –dijo Nik-. Y no puedo soportar haberte causado tanta tristeza. Carrie finalmente dejó que la felicidad la inundara y le rodeó la cara con las manos. —Estabas tan triste -dijo Nik-. Fue casarte conmigo y quedarte embarazada lo que te puso tan triste. —Estaba triste porque te quiero y pensé que tú nunca me querrías –dijo Carrie-. Siempre me alegré de ir a tener un hijo tuyo. Simplemente deseaba


que nuestro matrimonio fuese real. —¿Me quieres? 91 https://www.facebook.com/novelasgratis Ella asintió y le dirigió una sonrisa de felicidad. Por fin los dos se entendían. Nik emitió un grito de pura alegría y la tomó entre sus brazos, poniéndose en pie con una energía que la levantó del coche. Una vez más, sus ojos se llenaron de lágrimas, aunque en esa ocasión eran lágrimas de felicidad, y no trató de ocultarlas. Nik la besó y la levantó por los aires antes de dejarla en el suelo. Ella se rió, pensando que jamás lo había visto tan guapo. Era increíble. El amor que sentía estaba escrito en su rostro, iluminando sus rasgos. En ese instante, supo que era real. La amaba tanto como ella a él. —¡Eres increíble! –exclamó Nik. — Tu también –dijo Carrie, pensando lo cierto que era. —Me has dado la vida –dijo él de pronto-. Antes de conocerte, mi vida estaba vacía. Yo estaba vacío.


—Así me sentía yo anoche –admitió Carrie-. Y durante la ecografía. Te quiero tanto, que apenas podía soportar estar contigo sabiendo que no me correspondías; pero no podía soportar pensar en la vida sin ti. —Nunca nos separaremos –dijo él mientras la montaba en el coche con él-. Danny y tú lo sois todo para mí, y siempre estaremos juntos. Carrie se acurrucó a su lado, sintiendo los latidos firmes de su corazón mientras la abrazaba. Por primera vez en su vida, sintió que finalmente había llegado a casa. —Los tres estaremos siempre juntos- repitió ella-. Bueno, los cuatro – añadió, llevándose la mano a la tripa. —Tal vez deberíamos pasar un poco de tiempo juntos –respondió Nik con un brillo pícaro en la mirada-. Los dos solos.


Fin 92

Amor en corfu natalie rivers  

El millonario Nikos Kristallis no podía creer que la persona que estaba al cuidado de su sobrino huérfano fuera la entrenadora personal Carr...

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