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Revista RĂ­o Negro 5

ColectivoRioNegro Abril2011


Revista RioNegro Nº5 Revista artístico – Literaria Número 5 Editores: César Castillo Cristóbal Castro Daniela Silva Javier Flores Motivo de portada: César Castillo Web: http://www.colectivorionegro.cl/ http://colectivorionegro.blogspot.com/

Mail: Rionegro.Colectivo@gmail.com (Para colaboraciones) recepcion.obras.rionegro@gmail.com


Índice. Editorial. ........................................................................................................................ 5 Predominantem ........................................................................................................... 6 ente Verticales. .................................................................................................... 6 Danza en mí. ........................................................................................................... 7 LITERATURA IMAGINARIA .................................................................................. 8 NOSTALGIAS............................................................................................................ 9 (Sin Título) ................................................................................................................. 10 DESESPERACION ................................................................................................. 12 VIKAG ....................................................................................................................... 14 Lo nuestro siempre fue como todo lo demás............................................ 15 Mi ciudad ................................................................................................................. 16 Razones del silencio ............................................................................................ 18 Mi playa, mi bosque, mi oasis ........................................................................ 19 La Máquina de Carne .......................................................................................... 20 Predominantemente Horizontales. .............................................................. 21 CUENTO EN BLANCO. ......................................................................................... 23 BURBUJAS PELIGROSAS ................................................................................... 24 EDUCACIÓN SEXUAL COMO EN LOS ‘50 .................................................... 25 Un cuento muy especial. ................................................................................... 29 INCOMPRENSIBLE HOMENAJE A CARLOS DROGUETT O EL ESCRITOR MUERTO EN LA ESCALERA. ....................................................... 31 Palabras caminadas. ........................................................................................... 35 Business is Business ........................................................................................... 36 La agonía de un celular ..................................................................................... 41 Continuarán… .......................................................................................................... 45 Amor Intelectual ................................................................................................... 46 La noche eterna .................................................................................................... 53 Opinión ....................................................................................................................... 58 ESCRITURA Y VERDAD....................................................................................... 59 Lanzamiento Demo Libros ................................................................................ 62 De nuestros compañeros de Ruta. .............................................................. 64


Editorial. Río Salvaje Un hombre, la sombra de un hombre, el alma de un cuervo cruza a través de la niebla de una calle abandonada de Dios, nos toca como un viento frío en la frente y luego desaparece como un felino orgulloso - inspiración, vuelve de nuevo el viejo silencio milenario a colmarlo todo, vuelven otra vez los sueños revividos a arrebatar la carne, a exigir que pongamos un oído sobre la tierra que estamos pisando - queremos hacer sagrado el pavimento -, pelear porque es imprescindible, contra la desidia, puros, sucios como una antigua fotografía, cómplices de todo lo que nos rodea, trascender lejos de los mapas sangrientos que explican las relaciones humanas. Reclamamos líderes justos, y no hay respuestas, reclamamos justicia, y no hay respuestas - entonces creamos, y mientras sucede aparece todo claramente, los templos secretos en el desierto, la sangre perdida en el océano, creamos porque es necesario, desde nosotros y para siempre, humildes y poderosos, dispuestos a entregar y a proteger lo que no se explica con una excusa, lo que no tolera la traición, es la lección de un amigo, es la noche con una mujer, sus sutiles movimientos que no podemos olvidar, - podría ser la muerte de nuevo una y otra vez -, y está en nuestras manos, es increíble pensarlo a lo largo del tiempo, que siempre ha estado y estará en nuestras manos, el grito, la voz, la íntima y elemental habilidad que nos permite escuchar, leernos, pensarnos, interpretar la salvación de un corazón en llamas sin reclamar el castigo, llevar con nosotros sin culpa la luz que surgió de los otros y que llega con la comprensión de un poema, un cuento, en la profundidad hipnotizante y la sabiduría de una fotografía, en los trazos de un dibujo plasmados en segundos como la cálida corteza de un árbol de innegable vida, en la que vemos reflejada nuestra historia en formas que simbolizan nuestras vivencias en el pueblo, las del barrio secreto que echó raíces en la niebla de nuestros cuerpos y que pacta nuestra deuda con el poder del fuego - debemos escuchar para luchar, debemos enfrentar el torrente de la sangre subterránea, para alimentar el corazón que desaparece...

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Predomi nantem ente Vertica les. 6


“Sin título” por César Castillo.

Danza en mí. Movimiento a la perfección comienzan desde hoy si caigo grand plie seguro y si me pierdo improvisación.

Veinticinco del diez mi cuerpo tiembla las luces enfocan el escenario a seguir.

Las últimas melodías llegan el final se acerca satisfecha de la obra escucho los aplausos del fin.

Camila Villaseca Gutiérrez.

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LITERATURA IMAGINARIA

He leído todos los libros de poesía Que tenías en el velador Ahora quiero beberme todas las cervezas de la nevera Y en silencio Imaginar tu cuerpo bajo la ducha Como si lloviera un día de invierno.

Rodolfo de Los Reyes Recabarren (Poema del libro inédito “Mini (ani) malismos”)

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NOSTALGIAS

Delirio con el pasado La chicha dulce de abril Los asados bajo un parrón Las doncellas perdidas en la niebla Los puentes prohibidos El beso clandestino La lujuria desterrada a la hora de la imaginación. Rojas rosas en la tierra El himno de los trabajadores Suena en altoparlante Recuerdos del presidente mártir El atisbo de Septiembre Y la patria es un revoltijo de imágenes e historia Cuando se apresta a nacer mi primer hijo.

Rodolfo de Los Reyes Recabarren (Poema del libro inédito “Mini (ani) malismos”)

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“El día que ganó Allende” por Paul Lowry http://www.flickr.com/photos/paul_lowry

(Sin Título)

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caí de un rostro a otro rostro

en esa inmensidad encontré el silencio

Diego Alegría.

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DESESPERACION

En un mundo de caos y confusión El dolor ataca tu corazón Sientes que caes En un fondo sin liberación Por qué nos duele Por qué sentir Si podríamos vivir Con un corazón infeliz Notamos que vivir Nos cuesta mucho Notamos que sufrir No tiene un fin Desesperación, En un mundo sin liberación Luchando por un corazón En busca de un gran amor El momento llega Y la salida no se encuentra La pena abunda Y el tiempo castiga De mi vida no queda más No quedas más que aprender Aprender de la vida De esta, mi única vida.

María Inés Gazmuri.

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“Homeless” por Adnan Islam http://www.flickr.com/photos/adnanbangladesh

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VIKAG

Celeste cielo en el mapa de caracteres una hoja de parra una libélula y el grito de un pájaro celeste cielo en el verde prado paisajes a lo lejos miradas al azar complejos de asesino o de lobo realeza victoria no pretendo convertir tu paz en un libro tu alegría en una descripción ni tu esencia en un concepto pasto que se mueve al son del viento que a su vez se mueve al son de un son de los beatles que sigue el ritmo de la vida que tiene el brillo de tus ojos la profundidad de tu abrazo la dulzura del durazno colores del color de los colores mismos pasos por los senderos de abrazaderas y de ojos no pretendo escribirte ni demostrarte ni muchos menos matematizarte vivo reflejo del agua la laguna tu abrazo y la fogata fruto del fruto del fruto dios no pide limosna en una esquina los pájaros no nadan a quince metros de profundidad los peces no vuelan por sobre la estratosfera el demonio no construye mediaguas para los pobres las palabras no son capaces de contenerte.

Jorge Ignacio Muñoz.

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Lo nuestro siempre fue como todo lo demás

Lo nuestro… Siempre fue lo mismo Nada más nos tiene aquí Uno sobre otro Algo rojo y sonriente.

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Mi ciudad

Mi ciudad Las calles angostas se pierden de vista Otra vez esta allí Es el olor que ya todos aquí conocen El que apenas sus ingratas narices perciben Pescados Y mientras bajo por la calle con Manuel Mis piernas se atolondran El mercado aún respira Agoniza Frente a el las mismas putas de siempre aguardan Y entre los clientes Mis abuelos, mis tíos y hasta mi padre esperan Y aquí hasta los mismos pensamientos se enredan El tren aúlla Y el cigarrillo de sus bocas se deshace Se escapa Manuel me mira a la cara Sonríe levemente Sólo corremos Nos perdemos entre las putas Entre los viejos fierros Entre la ciudad.

Hernán Caamaño.

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“Ciudad Post-industrial� por Libertinus Yomango http://www.flickr.com/photos/libertinu

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Razones del silencio y escribo para ti para que leas estas líneas de malos versos y de rimas perdidas

escribo para justificar mis silencios mis palabras que se encallan en los pliegues suaves de tu sonrisa

escribo después de casi diez años de un beso en la mejilla que aún recuerdo cuando sólo conocía tu silencio y me asombraba tu cuerpo y tus ojos eran de mar y luego te hablaba de otro nombre que sólo olvidaba cuando tú sonreías

escribo sin decir lo que siento y he pensado en tu mano tomada por la mía cuando mi silencio podría haber gritado esa tarde lo que sigo callando esta noche esperando verte alguno de estos días

Fernando Palacios M.

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Mi playa, mi bosque, mi oasis

Mis pies descalzos sienten el calor de la suave arena al caminar bajo el sol, el mar, con extrema confianza alivia mi dolor al pasar sus suaves olas sobre mí. Estás a mi lado, cabizbajo, leve sonrisa, y una gota en la frente que el sol provocó. Estamos lejos, pero sólo a unas cuadras de la calle. El mundo nos pertenece ¿sabes?. Esto es nuestro, nosotros lo construimos. Seamos como el mar, refresquémonos de nuevos recuerdos. Seamos como el sol, para siempre iluminarnos de buenos pensamientos. Esto es nuestro, nadie lo puede destruir. Caminemos un poco más, entremos al bosque. Los animales notan nuestra presencia, sin embargo no se acercan. Los árboles no reclaman sus cortes sólo porque de boca carecen, y la lluvia llega como un regalo para ellos, pero como un tormento para los animales. Seamos como animales, salvajes y respetuosos. Hagamos que no tenemos boca cuando sea necesario, pero expresémonos como la agresiva lluvia en momentos más complicados. Ahora corramos ¿sientes el viento y la lluvia golpear tu cara?, es fantástico. Corramos más rápido, y descansemos en el desierto. Todo es árido, los animales se esconden, nada verde que ver, pero cada uno tiene su propia belleza. Ven, sígueme. Un oasis, no todo es seco aquí como pensabas. Hagamos que nuestra vida sea como un oasis, cuando ves todo seco, árido y sin esperanza, siempre habrá una planta que sólo con una gota de agua puede volver a crecer.

Antonia Galdames Markusovic.

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La Máquina de Carne

La máquina de carne se vuelve caduca en las rendijas adoloridas de la vejez. La señora Elba-Lazo aún apunta con la punta de su bastón como si fuera un rifle de doble cañón con una mira telescópica que como un todo todo lo ve desde el enojo, el enojo de una hierba mala que jamás morirá. Sus piernas no la acompañan pero el punzeteo que fatigó mi niñez nos hizo jamás conocer, ahora con la afabilidad que te da tu última hora sigues siendo memoriona y llenadora como si timaras al tiempo del recuerdo de la memoria, de la historicidad causada pesadumbres, empero; la máquina de carne no te sigue y te limita a contemplar desde donde el que fuere el bar de los encantos a quienes tú regañabas con ladridos y dientes y muelas por que te diste rabia al ser feliz, pero ahora masticas aire y se te parten los dientes, sueñas que se te parten los dientes te arrepientes y te escondes en tu altar pagano recuerdo masticas duermes no sales gruñes y mientes, mientes mientes para no contradecir tus mentiras de antaño, mentiras que te desvivieron. nunca nos diste la receta de tu largo vivir. así yo, yo así prefiero mascar lauchas.

Cristian Ricardo Guajardo Garrido.

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Predomi nanteme nte Horizon tales. 21


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CUENTO EN BLANCO.

En cierto concurso, un cuentista coloc贸 al ensobrar s贸lo una hoja en blanco. Pese al error, igual obtuvo el segundo premio. Sin embargo fue injusto: la hoja en blanco no resultaba tan mala como el cuento ganador.

H茅ctor Zabala (Tercer Premio en el certamen internacional Microcuento En Rojo, del peri贸dico Claridad, noviembre 2010, Puerto Rico)

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BURBUJAS PELIGROSAS

La fiesta de fin de año de la empresa parece más animada éste año; dejando de lado las diferencias, todos los empleados de la firma han asistido y degustan la cena con placer. La secretaria ejecutiva ha tomado un poco de más y las hormonas le están empezando a hacer ebullición dentro del cuerpo. Como mano derecha del presidente de la empresa está sentada a su lado; al otro lado la esposa de éste charla animadamente con uno de los socios. El flamante presidente ya se ha dado cuenta que algo está ocurriendo con su empleada ya que siempre ha sido muy discreta. En un momento la secretaria se acerca a su oído y le murmura — quiero que me arranques la ropa y me hagas el amor aquí mismo, sobre la mesa, delante de todos— al tiempo que por debajo de la mesa comienza a acariciarle la pierna con su bello pie desnudo. El empresario abre los ojos como platos, esto no estaba previsto en su agenda. En ése preciso instante la esposa del susodicho voltea y los ve secreteando, — ¿…y ustedes en qué andan?— dice divertida, sin sospecha alguna. El marido mira de inmediato a su empleada con una mirada de ruego. —Aquí estamos…—comienza a hablar la discreta secretaria ejecutiva, con voz de ebria y dirigiéndole una mirada amenazante —…le estaba diciendo que ya es hora de dar las licencias. Le sugerí que pusiéramos las fechas sobre la mesa y lo hiciéramos ya, aquí mismo…— finaliza con una risa sarcástica mientras lo mira a los ojos, toma su copa y se va a disfrutar de la fiesta. Patricia O.(Patokata)

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“Chaplain Manuel M. Poliakoff had three unexpected guests” por Center for jewish History.

EDUCACIÓN SEXUAL COMO EN LOS ‘50 El nene jugando en el arenero, el padre sentado en un banco, en esa plaza de Caballito, una mañana cualquiera de domingo. De pronto, surge esa lánguida puntería, que tiene todo nene de sentarse con fruición en el único charco de agua sucia en varias manzanas a la redonda. Sí, justo en el preciso instante en que la página deportiva de La Prensa aparece ante nuestros ojos de padre inflado de sol y arena, media hora después del: Querido, ¿sacarías al nene a la plaza mientras les preparo un rico almuerzo? Textual, como si ella no fuera a comer o se le pudiera decir que no. Raúl, el papá, oye el ¡plaf! sin hacer caso. La página deportiva (único lugar, además, que trae la conformación

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de nuestro equipo favorito) merece un poco de respeto religioso, ¿o no? Cuando ya logre uno pasar del guardavalla –que siempre será el mismo y por ende el menos interesante– el nene se pondrá a lloriquear porque está mojado. Entonces uno (y Raúl no será la excepción) deberá correr con el pañuelo inmaculado antes que el querubín, que parece saberlo todo, se seque las lágrimas por propia iniciativa con manitos y arena pro conjuntivitis. Pero al fin los dos cachetes marrones del pantaloncito nuevo son un factor inapelable para dejar la soleada y silenciosa mañana y rumbear para casa con la felicidad del caso. En el camino, Raúl cavila sobre quién jugará de puntero derecho esa tarde, mientras todavía se lamenta para sus adentros por el pequeño accidente. Sí, porque ¡nunca lo hagas en voz alta que al nene le hace mal!, ¿o ese día no me acompañaste al psicólogo? De pronto el nene pregunta (y nunca sabremos si la sucia zambullida desencadenó alguna rara asociación de ideas): –Papi, ¿qué es eso de los siete vecinos? –¿Qué?, ¿siete qué? –Ayer, mamá y dos vecinas decían que Pablito, mi mejor-mejor amigo, nació siete vecinos. Siete vecinos, siete... Ah sí, sietemesinos. Menos mal que éste no escuchó bien. Parto adelantado –cae en la cuenta Raúl, cuando sus pensamientos ya corrían entre el zaguero izquierdo y el volante central. –No sé, habrá que preguntarle a mami qué quisieron decir (al menos, esta vez zafé). Ya en casa, se encara con su suegra y con Mercedes, su mujer: que a ver si se fijan en lo que hablan delante del nene, che. Pero una vez casi aclarado el asunto, Mercedes contraataca. Lo increpa porque es obligación de padre responder todas-todas las preguntas de tu hijo: que los traumas, que la castración psíquica, que la infancia sin respuestas, que las secuelas temáticas recurrentes, que el psicólogo dice, que las corrientes pedagógicas actuales afirman, que la experiencia médica confirma, que la mar en coche...

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Raúl asiente en silencio (¿le queda otra?) y sale con destino a plaza y arena, una vez que el nuevo pantaloncito no porta dos nalgas mojaditas, y tras la nueva promesa del rico almuerzo. El rostro de Raúl se mantiene tieso. Es el de un condenado regando con su propio sudor los peldaños del cadalso. Espera de nuevo la ya vieja pregunta. Sabe que vendrá. Sabe que los chicos son bastante obsesivos, al menos el que le tocó en suerte. Sí, porque ahora, seguro vuelve y me pregunta cómo es eso de los siete vecinos. Y yo tendré que responderle que no son siete vecinos sino sietemesinos. Él me dirá que no entiende. Yo no haré comentarios, pero él igual me preguntará qué significa. Yo tendré que contestar que... bueno, que se dice así, que la gente grande, porque... ¡porque no son nueve sino sólo siete! Él insistirá con eso de qué es lo que son siete y no nueve. Yo deberé decirle: bueno... los meses. Y cambiaré enseguida de tema, pero él igual arremeterá con ¿qué meses?, y yo le tendré que aclarar: los meses en que la pancita de mamá estuvo un poco hinchada. Pero él, porfiado, seguirá con lo de ¿por qué estuvo hinchada tantos meses? Claro, él no puede recordar porque es hijo único y miraba desde adentro, pero igual habrá que decírselo. Ay, pero a mí no me sale. Soy chapado a la antigua y estos psicólogos modernos, ¡dale que te dale! Y el angelito de dios seguro que machacará y machacará, porque para eso son mandados a hacer, y al fin tendré que explicarle que estuvo así porque los nenes nacen dentro de la pancita de la mamá. Y el muy ladino, seguro que me pregunta: ¿y cómo llegan hasta ahí? Y entonces viene la parte terrible y tendré que decirle lo de la semillita de papá. Y él insistirá con aquello de ¿cómo puede papá ponerle una semillita a mamá? y, encima, ¿dónde? Y pedirá detalles y tendré que decirle algo. Pero no se conformará y pedirá más y más detalles. Pero no puedo, no puedo. Seré antiguo, todo lo que quieran, pero cuando yo era chico a los nenes los traía la cigüeña desde París y sanseacabó, es decir, sanseacababa. Por supuesto, nunca entendí del todo cómo un pajarraco podía traer un bebé, pero bueno, uno no seguía preguntando. Después vinieron a complicarla los psicólogos y los pedagogos. Sólo faltan los

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podólogos. Maldita sea esa Facultad y su carrera de Psicología. Miren, en qué aprietos lo ponen a uno. ¿No ven que es una almita ingenua?, ¿o acaso a nosotros nos traumó el asunto cuando lo supimos de grande?, ¿o no somos gente normal, acaso?, ¿eh? ¿Qué necesidad hay de tener que explicarle cosas casi pornográficas?, ¿qué necesidad de...? –Papi, ya entendí. Ahora me acuerdo. No eran vecinos. Eran mesinos. De meses, ¿viste? Hace mucho lo dijeron las amigas de mamá y después lo vi en la tele. ¡Ah, menos mal, qué suerte! No va a seguirla, ya se conformó. ¡Se acabó, zafé...! –Ahora, papi, otra pregunta, ¿cuándo hiciste el amor con mamá?, ¿siete o nueve meses antes de que yo naciera?

Héctor Zabala (Tercera Mención en el Concurso Nacional de Narrativa y Poesía de Poetas del Encuentro de Villa Ballester. San Andrés (Provincia de Buenos Aires), Argentina, 3 de mayo de 2006)

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Un cuento muy especial.

Se asfixiaba el pez de aquella pecera porque Matías olvidó simplemente enchufar ese pequeño artefacto que produce oxígeno, lo que es necesario para que cualquier ser vivo respire, viva, salte y brinque. El pobre pez no podía respirar, eran pocos los segundo de vida que le quedaban y veía pasar su vida frente a sus pequeños ojos negritos y ovalados, aquellos ojos que un día conquistaron al niño que lo estaba dejando morir. El pececito pensaba en su vida, vida de pez por supuesto, encerrado en una pequeña pecera y admiraba el paisaje de la habitación del mocoso, su desorden, sus días buenos, sus días malos, vibraba con sus alegrías y sollozaba con sus penas, por supuesto el pez no podía llorar y si llegaba a hacerlo nadie lo notaba porque estaba inmerso en esa agua. Matías intentó todo para hacer feliz al pez, todas las mañanas bajaba corriendo y le ponía unos granito de sal al agua, para que su pececito maravilloso se sintiera como en el océano, de donde venía, supuestamente. Los primeros días el niño se empeñaba mucho en alegrar a su nuevo compañero pero a medida que pasaba el tiempo la sal ya no tenía el mismo efecto, el pececito sabía y siempre supo que la sal no le daba ni un gusto de lo que sería estar en el océano, el ser libre y poder recorrer llanuras submarinas, encontrarse con otros peces y todos juntos nadar a buscar burbujas cerca de la superficie. El pececito no pensaba en soltar de su mano ósea su aleta al niño que cada día se empeñaba en hacerle su mojada vida más alegre, sin embargo un día el niño dejó de empeñarse tanto, comenzó a crecer y dejar de darle tanta importancia a la vida del pececito, de vez en cuando le cambiaba el agua y le daba alimento. La vida alegre del pez se volvió rutinaria, un día tras otro los mismo se repetía una y otra vez, y un día la máquina de las burbujas dejó de funcionar y era tan poca la atención y las ganas de hacer feliz a su pez que el pobre murió asfixiado y sin poder nunca decirle que el océano que tanto anhelaba que conociera lo había conocido cuando el se esforzaba por hacer de su vida de pez, la travesía de un tiburón.

Catalina Lorca.

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“Grey Angle Fish Swims Among Branches” por The U.S. national Archives.

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INCOMPRENSIBLE HOMENAJE A CARLOS DROGUETT O EL ESCRITOR MUERTO EN LA ESCALERA.

al rincón de la cama se teje un abismo sin par. le temo. voy corriendo en su filo miro mis pies sangrar y cada paso que doy me sigue gracias al hilillo de rojo líquido que fluye libre fuera de mi cuerpo... me revuelvo entre las sábanas... apareces entre aluviones de agua turbia apareces y desapareces como una Venus entre el barro, pero te hundes y no vuelves a aparecer hasta que te sacan a un niño desde la vagina, un niño que muere apenas nace pero siendo un anciano. Me levanto y bajo a tomar algo de agua, veo el reloj sin mirar la hora, vuelvo a la cama, camino en un campo verde Eloy me saluda corre de los pacos, el olor a muerte le apesta entre los dientes, se aleja peinándose el bigote con la peineta que mi prima usa para peinar su muñeca... Eloy sabe que yo soy un cobarde, que soy uno de esos tristes hombres de la ciudad de los mismos que corren para matarlo... Despierto de un salto miro la ventana y veo las luces anaranjadas que cierran cualquier posibilidad de nueva adolescencia, vivimos el fin de nuestros tiempos dice mi burocrático y profesor amigo, yo me resisto a creerlo y pujo para cagarme en mis propios pantalones él se ríe a carcajadas mientras pone timbres y califica a sus alumnos que se masturban bajo sus mesas. Un otoño aqueja a la biblia y sus hojas se desprenden como mi cabello, de pronto el otrora libro se ciñe sobre mi calva y se funde con ella, camino entre azucenas. Te miro en mi memoria y pienso en la cafeína ingerida durante los últimos meses, un power point muestra el interior de mis vísceras y veo el fosforescente color de mis tripas, llegas a mi lado a preguntar qué estoy mirando y sin haberte respondido comienzas a vomitar, luego me insultas y amenazas con matarme, yo te creo y por ello caigo a tus pies fulminado.

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Una cama de dos plazas se traga a dos amantes seniors. Siendo el titular de la prensa al día siguiente. ¿siguiente de qué? Pienso en el reloj que miré sin ver la hora, vuelvo a estar muerto a tus pies, te explico algunos aspectos de la filosofía de Kierkegard y me contradigo pensando en Descartes, o algo así te explico y tú sabes que yo no entiendo de lo que hablo y que la hora de visita está por terminarse y afuera te esperan tus familiares y tu nuevo amante. una nueva réplica y me doy vueltas en la cama nuevamente. Transpiro y llevo mi mano hasta mi ojo algo duele en él has pensado en que si el dólar está a la baja y subes las tasas de interés habrá un aumento de divisas en el país ya que Chile se convierte en un lugar atractivo para hacer depósitos en dólares, por lo que eso, como dije antes, aumenta el numero de divisas y por ende baja aun más el precio... y a eso súmele la inflación del globo de juanito que se reventó en la cara de la señora gladys y le dio un infarto que la tiene al borde de la muerte que es la misma que yo intuyo mientras camino por el filo de la cama que corta mis pies y que me ata a este lugar por la sangre que voy derramando. al final la filosofía de poco sirve y las abuelas se reúnen a definir cuál será el destino de los próximos cinco minutos del universo, que bien podría ser un zapallo, mientras el reloj tiene tal fuerza que resulta imposible detenerlo pese a la indiferencia que se le quiera dar, misma indiferencia con la que puedes matar un espíritu no puede con la parsimonia de la técnica en su mínima/máxima expresión: el reloj o ¿es el tiempo el culpable? ¿sabría el tiempo de sí mismo si no existieran los relojes? ¿será el reloj al tiempo, lo que el espejo al ser humano? si es que existe un ser susceptible de ser llamado humano... bueno recapitulemos, son las 23:51 es martes es marzo es 2011 y ¿qué más tenemos? un corcho, un par de calzones sucios, migajas de pan, tres recuerdos felices y dos tristes tigres que trigo trababan en un trigal y la fuerza de tu llanto pegado a mi cordura que llora al verte llorar de esa manera, así el precio del dólar

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acabará por el piso y las tetas de la claudia también en unos cinco o diez o veinte o cuarenta o sesenta años más. es de noche y los hombres son libres, las mujeres son libres, las mentes son libres, las mesas son libres, los gnomos, las ardillas parlanchinas también lo son es de noche a la vuelta de la esquina san sebastián cobra a un borracho lo que le adeuda, y al amanecer se les verá salir borrachos de la misma cantina de siempre, y la señora Sabina mirando al cielo refunfuñando que la cuestión ya parece manda y san sebastián se ríe en la cara de la señora y le dice que se deje de ser tan sapa. Marx se rasca la guata, mira con reprobación a través de su ventana el canto de los dos borrachos. Cuando sueña el despertador nadie en la casa puede dormir, chilla y se sacude, si Descartes viera todo esto seguramente correría a confesarse con el Padre Karadima. La leche con café al desayuno me quema el hocico, son las nueve y cuarto de la mañana y ya he quedado desocupado, el despertador sigue con las pesadillas, chilla cada cinco u ocho segundos pero eso al bobi o Carlos, en fin, al niño patas de perro poco le importa... y a los demás perros tampoco... gracias al aullido de la jauría de perros callejeros veo su cadáver en la escalera la misma que lleva al departamento de mi amigo burocrático y profesor. Y al final no le queda de otra que revolcarse en su tumba don Carlos ya que hoy las editoriales no sacan sus libros y hay que conseguirlos pirateados o descargarlos de internet.

Macropovov.

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“Huskies pulling sledge” por State Library of New South Walles Collection.

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Palabras caminadas.

"Los relojes siguen viendo errores, siguen viendo caídos por sus agujas. No se van a detener hasta encontrar a aquel que aprenda a caminar por sus tiempos, parándose en el borde de la manilla a acariciar los minutos. Su alma de eternidad, de delirio, de calma". Es tiempo de cerrar las cortinas, sentarnos frente a un espejo y vernos, vernos en medio de una inmensidad inexistente, que te obliga a ser todo y nada. Esa inmensidad que hace algún tiempo dejó de hablarme y me dejó en una burbuja de pleno invierno. A veces sólo las calles pueden mirarme, sólo el viento puede hablarme y sólo el tiempo escucharme llorar. Mientras el resto me mira sabiendo todo y nada, suponiendo todo y nada, rumoreando todo y nada. Es hora de vernos los ojos, buscar en las pupilas qué fue lo que se quedo atrás, no el pasado, no, el ya no volverá. Es sólo algo que se cayó al paso, quizás fue un consejo, quizás fue una mano, quizás fue una palabra. Una palabra infinita que corre por campos de sabidurías desdichadas, porque siempre son dejadas allí. Una palabra que toca con sus manos el amor para condensarlo en todo lo que el hombre nunca ha sido capaz de describir, en todo lo que respiramos con un espíritu de sumisión absoluta. Una palabra cuyo aliento a despertado la nobleza de los arrebatados, de las casas entrecortadas por una realidad discontinua, que se asoma a nuestros pies para saludarnos. Una palabra que se vuelve sublime y exasperante, una palabra que no entra y sale, ni sale y entra. Una palabra abstracta, que disipa todos los males del mundo, pero que cuando no la toman, los conjuga en su nombre de cómplice.

Alejandra Andrea Cevo Gallardo.

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Business is Business <<Las anécdotas son situaciones diarias en la vida de cada persona. Pueden ser tomadas con humor, o con enojo. Disfruten este último relato, basado en una historia verídica de uno de los escritores>> Estaba yo en el pueblo de Casaverde. Un pueblito ubicado muy a las afueras de Viña del Mar, en el sector rural. A pesar de ser un pueblo campesino, Casaverde es “moderno” (ya que es la única forma de llamarlo que se me ocurre) del lugar, puesto que el resto del sector son tierras de cultivo, o bosques vírgenes de especies nativas. Con callejuelas como laberinto, uno se perdía entre éstas de recién llegado; sin embargo, cada lugar del pueblo era digno de visitarse. En Casaverde casi todos se conocen y se saludan en la calle, ya que, con su pequeña extensión de 10 hectáreas cuadradas, que sólo hospeda a 120 habitantes aproximadamente, es difícil no conocerse. Aquí solo la gente mas adinerada tiene una televisión y sólo cuentan con los canales básicos. Aunque Casaverde tiene un solo supermercado, (y que ni siquiera es tan “súper”) está lleno de locales familiares o “boliches”, tal como la humilde amasandería de Doña Blanquita, de la cual más tarde les hablaré, ya que tiene relevancia en esta historia. En cuanto a mi historia, yo vine de la gran ciudad con mi familia cuando era bebé, ya que la vida allá no era la que querían mis padres para nosotros. Aquí he vivido durante 13 años, y aunque mi padre gana lo justo para las necesidades básicas, yo ya me las he ingeniado para ganar bastante dinero. ¿Cómo?, simple. Sólo digamos que soy “vivaracho” y que actúo bien. Con eso les digo todo. No, no soy ladrón ni estafador. Simplemente me las ingenio para que las cosas salgan bien. Bueno, lamento si he aburrido con la minuciosa descripción de mi pueblo, pero lo vale, ya que sin esta, la historia no se entendería bien. En fin, yo estaba de lo más contento, ya que caminando por los bosques, me había encontrado un billete de 20 mil pesos, más dinero del que mi padre nunca me había dado. Estaba decidido a llevarlo a casa para dárselo a mi padre, sin embargo, pasé frente al almacén llamado “Donde la Blanquita” y mis propósitos se diluyeron…. El almacén era una parte de su casa que ella destinó especialmente para su amasandería. Ahí uno podía ver cómo se hacían las empanadas y el pan, y el olor llenaba tus narices, casi obligándote a comprar algo. Al final me venció la tentación, y me

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acerqué para comprarle una de sus famosas empanadas de pino amortiguado, donde la cebolla ni se nota. Allí estaba, igual que siempre la puerta de la reja abierta a los clientes para que entraran. En el horno estaba la Señorita Francisca, una mujer de mediana edad, vecina de la Señora Blanca que la ayudaba con su trabajo, bastante arduo para sus años. Al notar que estaba sola me acerqué y le dije: -Buenos días Doña Francisca, ¿Cómo está? -Muy bien,-me dijo amablemente igual que siempre.- ¿Se te ofrece algo? -Sí, pero antes, ¿Dónde está Doña Blanquita? -Salió un rato,-me dijo.- Pero mira, ahí viene.- Dijo apuntando con su mano en dirección opuesta a la que yo miraba. Y así era. Caminando con su lento paso venía “La Blanquita”, como todos le decían. Era una mujer de unos 75 años, con canas muy blancas, delicados ojos azules, pero que seguía con la vitalidad necesaria para trabajar como panadera. Medía metro y medio, más o menos una cabeza más baja que yo. Con manos viejas, aunque muy limpias y hábiles hacía las mejores empanadas de Casaverde. Yo la conocía desde que era muy pequeño, y al verme se alegró mucho, ya que hacía un tiempo que no me aparecía por esos lugares. -¡Domingo!-gritó alegre.- ¡Hace tanto tiempo que no venías!, ¿Cómo te ha ido? -Bien, bien Blanquita,-dije dándole un abrazo. -¿Qué se te ofrece, oye? -Una de sus empanadas de pino. -Bueno, pero tu sabes que no te la puedo regalar…el negocio no ha ido muy bien, y tengo que ganar algo. -Pero si yo no quiero que usted me la regale, tome- dije alargando la mano con el dinero. Miró el cobrizo billete bastante extrañada en un principio, y luego desconfiada. -Pero si esto es mucha plata Domingo, ¿Qué has andado haciendo? -Nada doña Blanquita, sólo tuve suerte. -Bueno… eso no me dice mucho, pero en fin. Son $500 por la empanada. Alargué la mano y le pasé el billete. Sacó el vuelto y me lo pasó. Luego, fue hacia el horno, se lavó las manos y me pasó mi empanada envuelta en crujiente papel café. -Toma, recién sacada del horno. -Gracias doña Blanquita, espero que le vaya bien. -Lo mismo digo yo. Pórtate bien Domingo… -Usted también Blanquita.

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Con este último comentario soltó una apagada risita. En fin. Yo me alejé caminando y soplando mi empanada, ya que me bastó con tocarla para entender que estaba casi como hierro al rojo vivo. Sin embargo, obstinado como era yo, le saqué el “cachito” exponiendo mi boca al vapor hirviendo. El olor a pino de carne era increíble, mezclada con el huevo y las pasas y la solitaria aceituna. Vagando por las calles llegué a la plaza. Una plaza cuadrada de unos 50 metros por lado. Su piso era de pastelón, con un diseño de líneas era bastante bueno para andar en bicicleta o en patineta. Con tres palmeras y diversos árboles añosos como robles, a cuya sombra crece un cuidado pasto verde, que le da a la plaza un aire bastante bello y es uno de los lugares preferidos para descansar. Para finalizar la descripción puedo decir que también tiene una gran fuente de agua, en cuyo centro se eleva un plinto con la estatua de un joven nacido en ese lugar, que fue a la guerra del pacífico, y murió como un héroe. Me llamó la atención que en esta ocasión, la plaza estaba llena de carpas blancas con comerciantes ofreciendo productos y mucha gente deambulando; al acercarme más, vi que era la feria del calzado nacional, que había llegado al pueblo. Entonces me acordé que tenía el matrimonio de una prima en unas semanas más, y que mis antiguos zapatos se habían roto por, digamos, desgaste natural o término de vida útil. Me acerqué a la primera carpa y encontré unos zapatos negros de cuero bastante buenos; me acerqué al vendedor. Era un hombre moreno, de mediana altura, con rostro amable, pero con cara de inquietud. Me llamó la atención que dentro de su pelo negro y crispado, tenía un mechón blanco que sobresalía por su frente. Cuando me acerqué no me miró a los ojos sino directamente a mi empanada, consumida ya en un tercio y aunque trató de disimular me dijo: -¿Qué se le ofrece joven? -Quisiera saber cuánto valen esos zapatos. -Valen $16.000… oye, ¿Dónde compraste esa empanada? Supe que le dieron tantas ganas de comérsela como a mí y se formuló un ingenioso plan en mi cabeza. -Donde la Blanquita,- dije dándole un gran mordisco a mi empanadaSon las mejores empanadas de Casaverde. -¿Y está muy lejos?- dijo con cara cada vez más de hambre. -Bastante, de hecho,- dije maliciosamente. -¡Bueno!- dijo despabilándose- ¿Quieres probarte los zapatos? - Sí, por favor.

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Se dio la vuelta para ir a buscar la caja con los negros zapatos. Mi empanada estaba ya a medio comer. Al darse la vuelta se veía indeciso. Finamente, como dándose por vencido me dijo: -Ya, sabís que más, ya no me aguanto, te compro tu empanada. -No sé…- dije tentadoramente- Es que esta muy buena. -Te la compro a luca. Mi plan estaba dando resultado… -Tengo una mejor idea, tú me dejas los zapatos en $12.000 y yo te la regalo. -Pucha, no puedo hacer eso.- Pensó un momento- te la dejo a $14.000. Disculpa, pero sólo es media empanada. -$13.000,- dije regateando simpáticamente- Es mi última oferta. Que conste que a esta mitad le queda todo el huevo, y lo más importante, la aceituna… Esta última palabra la estiré…manteniendo la letra a como flotando en el aire. Al final se dio por vencido y dijo: -Bueno ya, te la compro, pero puro porque me caíste muy bien… y que la empanada huele increíble. Me dio los zapatos y yo le di el dinero. Cuando me iba yendo oí como la señora de la carpa vecina le gritaba- ¡Chis! Segundo cliente con el que haces lo mismo. ¡Erís muy fresco tú! Finalmente opté por emprender el regreso a mi casa con los zapatos y el vuelto de $6.500. Me fui por el camino que pasa al lado del estero, que en esta época del año es bastante torrentoso. Caminando de lo más contento me tropecé con una piedra bastante grande y caí al estero. Cuando saqué la cabeza del agua me di cuenta de que no estaba ni la bolsa con mis zapatos, ni el vuelto en mi bolsillo. Nadé hasta la orilla y cuando logré salir del agua me sentí extraño. La ironía casi se podía saborear. Me había quedado sin pan ni pedazo. Ahora estaba mojado, sin mis zapatos ni mi dinero, y peor que todo… sin mi aceituna. Bueno, pensé, ¿Por qué lamentarse? como dicen los gringos, “business is business”, tan pronto se gana como se pierde, pero la experiencia y la aventura vividas no se la pudo llevar el agua.

Matías Combes Werner.

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â&#x20AC;&#x153;joslyn piloting her bmw and cell phone at nightâ&#x20AC;? por Sean Dreinlinger http://www.flickr.com/photos/seandreilinger

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La agonía de un celular Acomodó el celular en el bolsillo derecho de su pantalón. A Julieta le pasaron ese teléfono, porque lo querían jubilar para la eternidad. Tenía casi quince años tecnológicos que, si lo llevamos al paralelo de la vida humana, equivaldría a unos 75. El aparato ya no funcionaba. Esa maldita manía de los artículos tecnológicos de trabajar cuando a ellos les da la gana. Por eso Rosana, la amiga argentina de Julieta le encargó expresamente matar a ese móvil con un plan que nadie podía conocer… menos ese aparato. - Te digo mujer que este teléfono aún está en buenas condiciones, es cosa de cambiarle el chip-, le decía Julieta exasperada tratando de evitar que se cometiera un homicidio innecesario. De ningún modo iba a cambiar la opinión de Rosana. En su cabeza se había sembrado la idea que ese celular estaba poseído y maldito. - Vos no sabés las desgracias que me ha hecho pasar este móvil… tenés que comprender. El diablo vive adentro de esta cosa, no es un kilombo che, dejáte de pavadas y andá a botarlo al buzón antes que sea tarde. - Pero Rosana, entiende que esas son supersticiones tuyas. ¡El celular no tiene la culpa! -Che, este teléfono fue el que me comunicó las infidelidades de Alberto, la muerte de mi viejo, mis despidos del trabajo, ¿acaso no entendés Julieta querida? En efecto, Rosana le tenía bronca a ese celular, porque gracias a él se había enterado de las peores escenas de su vida, en las cuales interpretó el desagradable papel de protagonista. Había asistido al siquiatra, porque estuvo absolutamente obsesionada con que el teléfono era el culpable del eterno otoño en el que vivía. Los consejos del profesional y las voces que la visitaban cada noche al tratar de dormirse, la motivaron a organizar el homicidio de ese aparato. No tenía el valor para hacerlo. Por eso decidió que lo mejor sería contratar a un sicario. Tampoco tuvo la valentía. Le pidió a una de sus mejores amigas chilenas que lo fuera a fusilar a una fosa común dispuesta en la vieja estación de trenes. Ahí desecharían para siempre a esa máquina del demonio. Paradójicamente Rosana había llamado a Julieta a través de ese mismo teléfono para solicitarle la drástica decisión. Julieta había tratado de hacer justicia con ese indefenso celular justamente, porque sabía que era inocente. Nadie tenía que saberlo, menos el móvil. Cuando Julieta lo recibió, lo primero que sintió fue ternura… hasta guapo lo encontró. Era bonito, moderno y elegantemente exquisito. Vestido de riguroso negro entero, smoking con etiqueta blanca semejando corbata y cuello en M, ese elegante caballero obedecía al nombre de Motorola. En su interior, cada botón estaba en el lugar exacto y adecuado. Aunque éstos se encontraban

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en buen estado, Julieta notó que lucían apagados, señal de que Rosana ya había aplicado un somnífero a la máquina. Apenas Julieta acomodó el celular en el bolsillo derecho, se despidió de beso en la mejilla de Rosana. Se sentía como carro fúnebre trasladando a un muerto hasta el cementerio. Le quedó acechando la idea de que el aparato estaba poseído. No era que le gustara auto flagelarse, pero saboreaba la idea de alojar por unos días al diablo, si es que efectivamente en el interior habitaba el rey de los fuegos. Pasó cuatro días alojándolo. Le había dispuesto un sitio especial en su velador y como enamorada de 15 años se sentó a esperar que el teléfono se manifestara. -Nada. No ha pasado nada. Llevo cuatro días aguardando a que el supuesto teléfono poseído se manifieste y no ha dado ninguna señal de que el diablo esté en su interior-, le respondió Julieta a Gabriel mientras se tomaban un café en plena avenida central. Era el único amigo al que le podía contar la supuesta historia del teléfono del diablo, porque no quería adjudicarse el título de loca como su amiga Rosana. -Te dije millones de veces. No sé cómo pudiste creer en esa absurda historia- respondió Gabriel, reprimiéndole la infantil decisión de cobijar al celular para comprobar la existencia del diablo. Por eso a Julieta, la propia idea de albergar el cuerpo de un móvil la obligó aterrizar hasta la cordura. Había que deshacerse del aparato, cuanto antes, porque era inservible. Se acordó de las instrucciones de Rosana (escucháme bien querida… ponéme atención. El móvil tenés que meterlo en el buzón de la vieja estación, de ninguna manera en otro sitio, porque pudiera eventualmente correr riesgo de que otra persona sea afectada por las maldades del diablo. Allí, fijáte bien en el buzón que dice: “deposite aquí”. Ese es la fosa común de los teléfonos poseídos. Lo dejás y no hacés nada más… por ningún motivo te vayas a distraer en el camino) y como un favor concedido a su amiga decidió continuar al pie de la letra las advertencias. Cuando iba camino al buzón, en la calle, los teléfonos públicos, le parecían valientes guerreros que resguardaban la tranquilidad de la berma. No son más que ancianos inmortalizados, pensaba, no tienen nada que hacer. Tienes suerte de no jubilar como esos viejos, se quejaba ante el celular. Al llegar a la estación de trenes, sintió en el bolsillo derecho del pantalón una vibración que vino acompañado de un majadero rin rin. Sacó su propio teléfono del bolsillo izquierdo, pero el aparato seguía dormido, tal como lo había acomodado en casa. Ni siquiera el insistente y misterioso campaneo que continuaba ni la cara de sorpresa de la chica logró despertarlo. Tocó su bolsillo derecho y el viejo Motorola gritaba insistentemente. -Hola- contestó una aturdida y escéptica Julieta. Al otro lado de la nada la misma respuesta no tardó en escucharse por la boca del

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teléfono. Julieta no logró definir con claridad el tono de la voz, aunque los peritajes mentales que realizó arrojaron que correspondía a una melodía masculina adulta, de tono extranjero y sensible, puesto que ese saludo estaba tropezado por un llanto interminable. Julieta estaba sobrecogida. La decisión de matar al móvil se alejaba de sus manos. La chica estaba paralizada entre la frontera de lo absurdo, la fantasía y la realidad. Se quedó pensando en esa corta conversación. Se suponía que los saludos servían para convocar a la cordialidad. En esta situación Julieta no lograba desanudar los nudos de la trampa atónita en que se encontraba. Me voy a pellizcar para despertar del sueño, pensó. El dolor sólo confirmó la realidad en la que se encontraba. A pocos metros se divisaba el buzón que Rosana le había indicado para sepultar para siempre el móvil. Miró hacia los lados para corroborar que en su alrededor nadie se estuviera riendo de una loca parada sin hacer nada. Emprendió de nuevo el rumbo hacia el buzón, decidida esta vez, a sepultar a ese maldito celular. En eso estaba cuando sintió la vibración en el bolsillo derecho y luego, como una corriente en todo su cuerpo, que la palideció como fantasma. La aguda melodía de sus campanazos retumbó en el estómago que se estrujaba con cada sinfonía. Quería estar segura que no se estaba volviendo demente y metió su mano izquierda en el bolsillo izquierdo y la derecha en el derecho. Montó cada móvil en sus manos y los exhibió para cerciorarse de quién llamaba. La eventual víctima gritaba majaderamente. - Hola, ¿quién habla?- contestó Julieta- ¿me puedes decir tu nombre?- inquirió exaltada. - Hola- contestaron desde el otro lado del teléfono, sin agregar más palabras a la conversación. Julieta trató de revisar las llamadas recibidas, pero el celular no entregó mayores datos, pues al no contar con su batería poco y nada servía en la búsqueda de respuestas. Sus botones no funcionaban, su pantalla estaba muerta y por dentro sus conexiones estaban tan cortadas como la relación entre su antigua dueña y el aparato Julieta estaba decidida a matarlo. Contra todo lo que pasara daría vengativa sepultura en la fosa común a ese inservible aparato. Caminó más rápido hacia el buzón, quedaban pocos metros. El mensaje Deposite Aquí lucía como el epitafio de una fosa común para una decena de celulares inservibles. Ahí estaban todos amontonados como cuerpos inútiles, viejos y jubilados. No tenían derecho a quejarse, menos a una sepultura justa. Cuando se enfrentó de frente le pareció escuchar los quejidos y lamentos de cada uno de ellos. Julieta metió su mano al bolsillo derecho y sacó el cuerpo inerte que por última vez insistió en sus llamadas. Esta vez la chica no iba a contestar, sin embargo, la curiosidad de saber quién avisaba, la obligó a intentarlo por última vez. Al otro lado de la línea se escuchó una voz masculina adulta, extranjera y sensible.

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- Hola. Te habla el diablo y te quiero pedir que no me mates. No quiero morir en esa fosa. - Demasiado tarde- respondió Julieta, asesinando al celular. Luego, contestó otra llamada entrante que tenía en el teléfono móvil del bolsillo izquierdo.

Julio Rivera.

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rán Donde colocamos textos que deberás seguir leyendo en la web, cuál teleserie online venezolana.

Amor Intelectual (I) La mina quedó tirada en la cama, sonriéndome y observándome con una mirada mezcla de ternura y pasión. Yo quería huir, pero fui –soy- muy cobarde. Sólo me quedé parado frente a ella, desnudo, con mi miembro flácido. Sin energía. Vacío. - Te entregué lo más preciado que tenía, lo sabes. Espero que lo valores - Sí. Lo sé – respondí cínicamente. En mi interior sabía que después de esto no la volvería a ver. No me importaba mucho tampoco, pero aun así, disfrutaba observar su inocencia y me provocaba placer pensar que en poco tiempo yo ya no estaría allí y que toda su entrega había sido en vano.

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Perverso. Lo sé. Me senté al borde de la cama y tomé su pequeño rostro entre mis manos. Al poner mi pecho sobre el suyo sentí que su corazón latía a mil por hora. La besé como nunca. Ella me besó como nunca. Nunca lo supe, pero creo que a partir de ese instante se enamoró de mi. Le cagué la vida. Siempre lo hago. Cuando la terminé de besar le acaricié el pelo y le prometí el cielo y la tierra. Y lo que no tenía. Se veía feliz, eso aparentaba al menos. Me vestí, pasé al baño y me refresqué la cara. Cuando entré en el cuarto nuevamente ella me miró con dulzura: - ¿Ya te vas? Yo quería que te quedaras esta noche conmigo. - Debo estudiar. Tengo examen y me queda poco tiempo. - ¿Nos veremos mañana? - Sí. Por supuesto – Le mentí. - Te adoro. Por eso hago todo esto. Me estás salvando de la vida, y eso te lo agradezco. Creo que te amo. Un nudo se formó en mi garganta. Sufrí, pero sólo un poco. Quizá sentí un poco de angustia, pero se me pasó luego. Siempre era así. Soy incapaz de sentir algo por alguien. Aunque quizá esta vez fue – debió- ser distinto. Le di un beso en la frente y me fui. Ella quedó mirándome con felicidad, tirada en la cama. Se veía linda. Tierna. Obviamente no la volví a ver. Huí. Era lo que siempre hacía. Ahora, mientras escribo esto, miro a la cama: Ella duerme. Su cabello pelirrojo le cubre su pálido rostro. Se ve hermosa. Está agotada, pero se le nota feliz. Ya es tarde, creo que quizá es hora de vestirme y salir sin que nadie se dé cuenta. Hay que seguir con la rutina. (II) Quedamos de juntarnos en el café y libros de la calle Mosqueto. Llegué media hora antes de lo acordado, me senté y pedí un jugo de frambuesa. Lo típico. El café estaba casi vacío. Cerca mío, bajo a una estantería repleta de libros de Bukowski y Parra, discutían acaloradamente dos huevones con pinta de intelectualoides fracasados. Que la

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esencia, que la forma, que la materia, qué sé yo… Hablaban tan fuerte que era imposible dejar de escucharlos. El tiempo avanzaba imperturbablemente. El café era bastante cómodo, estaba repleto de espejos en donde pude notar que mi rostro brillaba. Estaba feliz, obvio, por fin había encontrado a alguien que me valoraba por lo que era. Me quería y yo sentía que me estaba enamorando. Puta la huevona ingenua pienso ahora. Lo conocí en una fiesta. En el cumpleaños de la Rocío Plaza. Él estudiaba Sociología en la Chile. Yo estaba conversando con el Pedro cuando él se acercó. Nos quedamos hasta tarde hablando, me fascinaba su mundo. Esa mezcla entre Hippie e intelectual me volvía loca. Esa noche me invitó a su departamento que quedaba cerca de la plaza Los Domínicos. Vivía solo. Su departamento estaba lleno de posters y afiches de Queen, Pink Floyd, Axl Rose. Su pieza era bastante grande y en el fondo había un retrato de él con su madre. Nunca le pregunté, pero al parecer jamás conoció a su papá. Apenas entramos a su departamento nos empezamos a comer escandalosamente. Fue mi primer beso. Siempre fui bastante tímida y los hombres no se acercaban mucho a mí. Con él fue distinto. Me enganché apenas lo vi. Era mi complemento, rellenaba todas mis carencias. Esa noche no pasó nada importante. Conversamos mucho, nos reímos y quedamos de vernos al otro día en el parque forestal. Me acuerdo que esa mañana me levanté temprano, me arreglé mucho y llamé a la Pau y a la Cote Correa para contarles que había conocido al hombre de mi vida. Mis amigas se pusieron felices. Éramos siempre las tres, pero de un tiempo a esta parte ellas estaban consumidas por sus relaciones sentimentales y yo me había quedado sola. Eso me estaba cagando un poco la psiquis. Siempre fui la violinista, ahora las cosas estaban cambiando. Nos juntamos fuera del museo de bellas artes y fuimos a comer a un café del Lastarria. Él amaba ese barrio. Me habló toda la tarde de literatura y autores under que yo no cachaba. Pero igual me fascinaba hablar con él. Tenía tanto mundo, tanta vida. Llamé a mi casa y les dije que no volvería esa noche, que me iría a la casa de la Cote a estudiar.

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Nos fuimos al Parlamento, un hotel que estaba al frente del forestal. Era piola. Nos atendió un tipo que era bastante joven pero aún así tenía una incipiente calva. Pidió una habitación. Tercer piso. Subimos y desde ese momento todo se volvió idílico. La habitación era gigante, colgaban unas lámparas azules, de vidrio que iluminaban el cuarto tenuemente. No estaba del todo oscuro pero la luminosidad escaseaba. La cama estaba salpicada con pétalos de flores, onda motel de película gringa. Apenas entramos él me comenzó a besar. Yo me entregué. Sentí que me daba tanto cariño que tenía que aprovechar. Fue todo tan perfecto, me desvistió con cuidado y nos acostamos. Fue mi primera vez. No me dolió ni nada por el estilo, quizás fue así porque estaba tan obnubilada que olvidé todo lo que pasaba. Se vistió y yo quedé allí tirada. Se tenía que ir a estudiar. Igual me dio lata, porque yo quería quedarme con él toda la noche. Nunca voy a olvidar que le dije que lo amaba. Lo conocía sólo hace tres días pero consideré que tenía que expresarle lo que sentía. Él no me respondió. Se dio la media vuelta y se fue. Quedamos de juntarnos hoy. Aquí y ahora. Mi vaso estaba vacío. Llamé al tipo que estaba atendiendo, un huevón medio chascón y que se le notaba mucho que era gay. Le pedí otro jugo de frambuesa. La discusión de los otros dos tipos había alcanzado otro nivel y ambos estaban rojos. Ya no conversaban. Gritaban. El tiempo siguió corriendo. Diez minutos. Media hora. Una hora. Tomé mi celular y lo llamé. Nadie contestó. Volví a intentar. Lo mismo. Me angustié. ¿Qué le habrá pasado? ¿Y si lo asaltaron? ¿Y si no pudo venir y no tiene como avisarme? Me desesperé y seguí llamándolo. No hubo respuesta. De repente, como en el intento número treinta, me contesta.

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Mi corazón se acelera. Hola flaca, sorry por no avisarte pero no pude ir. Me quedé dormido y ahora me voy a juntar con una amiga. Creo que no cachaste bien la onda, pero igual fue genial lo que pasó anoche, pero quedó ahí, ¿Cachai?, onda, yo no estoy para comprometerme ni mucho menos. Igual prefiero que dejemos de vernos para que no te inventes expectativas. Si querís, después tan amigos como siempre. Cuídate flaca. Igual estuvo bueno el polvo. Quizás algún día se repita. Todo se volvió oscuro. Mi garganta se apretó y algo comenzó a subir. Sin prevenirlo, las lágrimas comenzaron a correr. Primero despacio, luego con desesperación. No podía creerlo. No podía estar pasando. Saqué cinco lucas y las dejé en la mesa. Los huevones que estaban discutiendo se pararon justo cuando yo estaba saliendo. Se profirieron algunos insultos y cada uno siguió su camino. Yo salí llorando y caminé, caminé y llegué a una plaza, al frente del MAC. Uno de los huevones que estaba en el café me siguió y me habló. No sé que me dijo, pero lo abracé y lloré desconsoladamente. Me tiré al pasto y comencé a vomitar. Él se quedó allí, parado mirándome. de repente, se dio media vuelta y se fue. Me quedé sola allí embargada por una amalgama de odio y frustración. Llamé a la Cote, necesitaba a alguien que me socorriera. No me contestó. ¡Vida de mierda! Grité. Y me fui caminando entre medio de los árboles esperando que alguien me rescatara. Como en los cuentos. Nunca pasó. ¿Y a ese huevón? No lo volví a ver. Pero hoy más que nunca, siento que jamás me olvidaré de él.

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(…)

Continúa leyéndolo en http://colectivorionegro.cl/indice-deautores-2/maquetacion-de-la-revista#a22

Por Rorro Honores.

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“Breakup - move on” por Nadir Hashmi http://www.flickr.com/photos/nadircruise

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La noche eterna Del primer Acto

(…) Rodolfo. (Después de un momento, luego que el inquisidor vuelve su mirada hacia él) Preferiría estar aquí con ustedes, si no existe inconveniente. Tal vez pueda serles de ayuda llegado el caso. Inquisidor. Trataremos de no importunarlo caballero. Pero sí, es mejor que permanezca cerca; así sabremos si la bruja intenta inducirlo a liberarla o lo que sea. (Silencio, y luego como hablando consigo mismo:) La oscuridad cada vez se desplaza con mayor voracidad, parece mirarnos e incluso respirar. Rodolfo. Ella es la viuda Macchan ¿Qué hizo? Inquisidor. Según tengo entendido señor, ella no es viuda, más bien su esposo desapareció, la abandonó. Y por cierto, algunos aldeanos declaran que no es del todo cierto; que más bien ella lo hizo desaparecer. Además fueron encontradas en su hogar, al igual que en el de otras imputadas, varias figuras profanas y… Rodolfo. (Interrumpiendo) Restos de la cultura celta: existen algunas ruinas por los alrededores, incluso mis antepasados y los de muchos aquí

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fueron druidas, lo que no nos hace a nosotros ateos o paganos… Inquisidor. (Alzando algo más la voz) No tema por el error de sus antepasados, pero sí a la comprobada culpabilidad de la imputada, y si me permite continuar, lo más importante: es que la oscuridad que se mueve como si estuviera viva tragándose murallas, casas enteras y ahora el sol mismo en este despejado día, es su diabólica obra. (A sus dos ayudantes, que entran moviéndose torpemente, sonrientes, portando un enorme serrucho y viéndose mutuamente con sus ojos adormilados:) déjenlo a un lado de la mesa: limpien las pinzas y traigan más leña (salen con las cabezas bajas). Con su permiso (sale por la otra puerta) Viejo. (Luego que el inquisidor hace mutis) La descubrieron enseñándole a una niña a encontrar objetos perdidos; hoy fue el juicio acusatorio y la mujer que espiando descubrió todo nos lo ha narrado: Ella dijo a la pequeña que así como la luz del sol puede ayudarnos a ver la imagen de nuestro rostro en un espejo, la luz de la luna nos permite ver el reflejo de nuestra alma sobre la tierra. Dijo que al provenir nuestra alma desde Dios, al igual que Él, está en condiciones de acceder a todo el conocimiento, por lo que con sólo poner un dedo en la tierra, exactamente cuando la luna llena esté en el cenit y pensando intensamente en el objeto amado; del dedo se desprenderá una delgada hebra de tu sombra, y esta te llevará al lugar donde el reflejo de tu amor se encuentre. Rodolfo. ¿Y si sólo era un cuento para divertir a la niña? Viejo.

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Luego le dijo Agnia a la pequeña que para acabar con las matanzas, ella había desatado la oscuridad que devoraría al pueblo y convertiría a sus habitantes en polvo y barro si salían de sus hogares. Dijo que había enterrado el símbolo de su amor a las afueras del pueblo para así estar en condiciones de invocar a la maldad oculta en la noche y que ahora, carente de él, la oscuridad la atraparía y no podría romper el hechizo, pero que a un niño nada le ocurriría. Rodolfo. No puedo creerlo. Viejo. El objeto es una cruz de plata. Agnia. Y mientras no salgas a las calles nada te ocurrirá. Ebrio (desde fuera) ¡Qué peste! Aj ¡quieto jumento! (Entra) Esta es nuestra vida; pasarla entre quejidos y lamentos Toser y sudar,…siempre algo duele, o molesta un poco… y sólo te resta el quejarte, Berreas de chico, berreas de viejo. Mira al oscuro bosque bramante; Los lobos te esperan, creen que te pudres en vida, pero es sólo tu condición natural. Tienes que venir dispuesto a luchar, tienes que ser un masoquista y la pasarás bien, Qué torcido muladar.

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Aquí tienes a un andrajoso perdedor; remedo de hombre, pestilente y meado, Hablando incongruencias, divirtiendo a los hipócritas. (Mira con extrañeza ha Rodolfo) No, simplemente no resistí los hechos cotidianos; menudencias insignificantes… El saber que el deseo es algo que jamás se extingue. Te abraza solo un poquito, sólo para que te sientas incómodo; y te das cuenta de que realmente estamos incompletos. Pobre de quien no logra hallar lo que necesita; la peor tortura es la más lenta; Escarnio de infelices pusilánimes, mofa a valientes sin suerte, Venganza de los siglos que quieren volver a dormir. (Ve a los inquisidores) Pero calla, que la madre de las bromas humanas está aquí pronta a consumarse. (Ya no dice nada más y permanece a un costado tambaleándose: Algo negro como el petróleo se mueve entre su cuello y brazo izquierdo). (Los dos ayudantes del inquisidor dejan una pesada silla metálica y salen por donde entraron. El inquisidor se queda ordenando algunos papeles y haciendo anotaciones en un libro) (…) Continúa Leyendo en http://colectivorionegro.cl/indice-deautores-2/teatro

Por Jaime Salazar.

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“Witch” por Oscar Alexander http://www.flickr.com/photos/oscaralexander

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ESCRITURA Y VERDAD

En un poema de Fernando Pessoa, notable poeta portugués, se habla de un enfrentamiento ajedrecístico en Persia, mientras el país es arrasado por una invasión. El devenir de la partida imanta de tal manera la atención de los jugadores que los hace ignorar incluso las escaramuzas del desastre final de su pueblo. Rodolfo Walsh jugaba una partida de ajedrez cuando en un café de La Plata un parroquiano le confesó que conocía a un sobreviviente de los fusilamientos de José León Suárez de 1956. Desde ese momento la vida de Rodolfo ya no fue la misma. Supo cuál era su destino, como diría Borges. Walsh, al contrario de los jugadores persas, no desdeñó el destino de su pueblo y ya supo cuál era su camino. Oponerse al silencio cómplice. Darle voz a los sin voz y en su propio registro. Bajar del olimpo metafísico del escritor para convertirse en un investigador/protagonista. He leído con especial atención la serie de cuentos de los irlandeses. Como se sabe, Walsh pasó cuatro años como pupilo en colegios irlandeses para pobres. Cuando ingresó tenía diez años. De ahí extrajo la experiencia vital para escribir sus relatos. Alguna vez fui celador de un colegio salesiano (como la Morsa de las historias de walsh) y doy fe de la violencia y brutalidad que se practica al interior de esos establecimientos. Pude advertir los códigos, las reglas que impone el establecimiento y cómo los más antiguos las aplicaban con rigidez implacable en los débiles. Walsh sufrió las consecuencias. Y las enfrentó. Para Walsh la sociedad continuó siendo ese internado violento, rígidamente estratificado, con reglas que sólo favorecen a los que detentan el poder. Y dentro, sólo los débiles pueden revertir esta situación crónica, luchando decididamente, sin esperar ayuda externa o providencial, como el Malcolm del cuento Un oscuro día de justicia. Justicia abstracta, como el amor lejano e impenetrable de los religiosos de las instituciones en que estuvo internado. Por eso creía que, frente al estado de cosas de una

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sociedad que sentía ajena, lo mejor era convertirse en desertor, como el Dashwood del cuento Los oficios terrestres. Deserción y subversión para acabar con la prepotencia y la inequidad. Su literatura, aun la más imaginativa, pone sus pies en la realidad. Pero no en una realidad cualquiera. La prefiere contradictoria, adversa, desnuda, ajena a las atávicas convenciones del poder. Sus narraciones testimoniales toman la estructura del relato policial: se cometió un crimen, busca pruebas y testimonios y en un afán que desdeña los tiempos judiciales logra dar con los culpables. Qué importa que los criminales sean cúpulas militares, jueces venales, estructuras corporativas corruptas o políticos cómplices. Walsh denuncia. No retrocede ni se atemoriza. Elucubra hipótesis certeras (alocadas según los defensores de las verdades a medias) que no pueden ser derribadas por sus enemigos. Así lo hizo en Operación masacre. Un puñado de militantes peronista es fusilado en un descampado de José León Suárez. Hay sobrevivientes. El hecho no es reconocido por las autoridades ni es registrado por la prensa. La historia es contada desde el punto de vista de las víctimas, desde su realidad, desde su verdad histórica. De las pequeñas mentiras pasa a la mentira oficial y desde lo más alto descorre el velo del discurso oficial para mostrar la desnudez de los acontecimientos. ¿Qué ve? Impunidad, sólo impunidad. Así lo hizo en ¿Quién mató a Rosendo? Rosendo García, dirigente de la UOM, es asesinado en la confitería La Real de Avellaneda. Su conclusión: la bala que lo mató provino del arma de Augusto Vandor, el líder gremial que subyugó los principios morales a acuerdos espurios con el poder de turno, así sea legítimo o ilegítimo. Y así también lo hizo en El caso Satanowsky. Un abogado judío es asesinado por tres hombres. De los hechos triviales se pasa a los oscuros manejos institucionales para proteger a los instigadores. El acierto de Walsh es identificar a los culpables en las esferas cómplices de los victimarios, allí donde la culpabilidad se

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diluye. Y da nombres y los denuncia. Pero nunca se llega a nada. Walsh pretendía inquietar al lector. Lo ha conseguido. Su pluma transparenta el sistema de poder y muestra sus tumores y contagios. Marca los límites vergonzosos y la inoperancia del sistema judicial. Revela la volatilidad de la memoria de los hombres y sus miserias morales. Pero también revela los casos de resistencia heroica de individuos comunes que luego de haber conocido el infierno se hunden sin estruendo en el olvido. Un final que procuraba el mismo Rodolfo.

Jorge Carrasco.

“Rodolfo Walsh” por Matías Fernández http://www.flickr.com/photos/hablandodelasunto

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Lanzamiento Demo Libros Lanzar libros aún en proceso, no terminados, precisamente como un Demo en música, un pedazo de buenos y queridos trozos que definen el trabajo en curso y entran al diálogo: algo así describía el objetivo de Demo Libros, el pasado 15 de febrero. Eran las 19 horas en el centro de esa ciudad tan llena de desiertos que es Copiapó, mientras esperaba sentado en la orilla del ágora de la Casa de la cultura a que Demo libros, “Artesanos independientes, dedicados a la confección y difusión de literatura hecha a mano” como se dicen, comenzara con el evento. Ese día se presentarían como Editorial y además se lanzarían tres Demos, de tres autores regionales. En orden de aparición en el escenario, estuvo Patricio Encina, joven poeta regional, estrenando “Oferta Mundial”, poemario del cuál leyó algunos fragmentos (de los que aún no me arriesgo a decir nada). Por su parte, el poeta de Huasco, Juan Soñador Rivera, lanzó “Revolución Azul”, un Juan Soñador Rivera conjunto de poemas de los que conservo una sensación alegre y a la vez opaca, dado que en ellos no dejó de estar presente la triste situación ambiental y política de la región, tanto en sus textos como en su polera. Además se lanzó, en su ausencia, el libro “el material de los sueños” de José Lagos, interesante mezcla de poesía-prosa, que aunque a veces peca de académica, incluye un poemita que me gustaría destacar: “Certidumbre en las cañerías de la Lucidez”. Pedazo de poema. El vino estuvo excelente y la idea esta que arde. Algunos enlaces: Demo Libros: http://www.facebook.com/#!/profile.php?id=100001253275763 Juan Soñador Rivera: http://www.poetajuanrivera.blogspot.com/

Texto y fotos: César Castillo.

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Si quieres participa r de esta revista escrĂ­beno s (Con aportes, escribiendo, dibujando, etc.)

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Recepcion.obras.rionegro @gmail.com

De nuestros compaĂąeros de Ruta. (en ningĂşn orden particular)

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Rorro Honores “Mi nombre es Rodrigo. Vivo en Santiago y suelo caminar por las calles observando y succionando imágenes para luego rearmarlas en mi cabeza y dar a luz una historia. Creo que con eso, es suficiente sobre mí.”

Hernán Caamaño. Concepción, 1993. “Estudiante de primer año de pedagogía media en lenguaje y comunicación en la Universidad Católica de la Santísima Concepción. Poesía simple, compacta y sin influencias”.

Camila Villaseca Gutiérrez Cursando el tercero medio en un colegio de la comuna de Talagante, nos dice sobre ella: “Soy una principiante dentro de este "mundo literario" pero debo decir que ha tomado mucha importancia dentro de mi vida en el poco tiempo que llevo dentro. Además de escribir, práctico danza contemporánea, actividad que realmente me apasiona. Pasión que quizás logren ver plasmada frecuentemente en mis obras. En fin los invito a leer parte de mis obras y también esperando cualquier comentario o crítica por mensajería vía Facebook” (http://www.facebook.com/Camila.villaseca)

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Patricia O. (Patokata) Ya casi una colaboradora frecuente de la revista. Escritora y cuentista del Uruguay. Uno de sus blogs http://mismusaslocas.blogspot.com

Alejandra Andrea Cevo Gallardo Sólo sabemos que tiene 16 años y vive en Ovalle, Cuarta región, Chile.

Jorge Ignacio Muñoz “Estudiante de la carrera de licenciatura en física de la facultad de ciencias de la Universidad de Chile, de 23 años, resido en la ciudad de Santiago donde he desarrollado gran parte de mi vida. Me gusta escribir, lo hago desde los quince años en el área de la poesía y desde antes quizás salieron algunos textos cosas varias. Todo eso está perdido, no me aficioné mucho a coleccionar mis textos si no a tratar que fueran mejores, una pretensión que tenemos todos yo creo. Esto será lo primero que salé a la luz, exceptuando por un blog y una pagina de facebook donde acceden algunos de mis amigos y conocidos. Fui invitado a leer un par de veces pero pequé de inseguridad, como uno hace en los tiempos difíciles, ahora no me importa nada en realidad sólo expresarme y tratar de que la gente se reencuentre con sus propios sentimientos al leerme.”

María Inés Gazurri Soto “Soy una chica de 15 años que escribe poesía como aficionada”. Su blog es http://poemasbrujita.blogspot.com/

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Diego Alegría. Mi nombre es Diego Alegría. Tengo 16 años y escribo poesía desde el año pasado. Me ha influenciado: Baudelaire, Rilke, Pound, Huidobro, Anguita y mi padre, quien es artista visual, poeta y ensayista. Mis poemas tratan, a partir de su brevedad o minimalismo, sobre los recuerdos; sobre la soledad, como una fuente de creación y autoconocimiento; sobre el vacío, como un estado o espacio trascendental, donde se encuentra el silencio, la belleza, la contemplación, el amor y la vida.

Rodolfo De Los Reyes Recabarren Escritor y poeta, autor de los siguientes libros de poesía: “Memoria Desterrada” (1993), “Los Libros de Babilonia” (1994), “La Muerte es menos Fría que el Amor” (1995), “Cantigas de Madrugada” (1999), “Apocalipsis” (2000), “Periferias Atómicas” (2007), “Pueblo Heroico” (2008), “Funky” (2008), “Trans () América” (2009), “Los Versos del Ayer” (2009). Colaborador y periodista de los siguientes diarios y publicaciones escritas: Diario La Prensa de Curicó (19912008), Diario El Centro de Talca (2001-2007), “La Época” de Santiago de Chile, (1997), periódico “La Idea de la Semana” (1990-1993), y en las publicaciones de internet www.sepiensa.net, ww.poetascuricanos.cl.tc , www.memoriachilena.cl entre otras más. Fue productor y conductor del programa radial literario “Pluma Ebria” de radioemisoras Alfa Omega de Curicó, y ha sido presidente, fundador de la Agrupación Cultural Francisco Villota, además de miembro y director de la Sociedad de Escritores “René León Echaíz”. Ha ganado diversos premios y distinciones literarias, entre ellas el Primer Lugar para la conmemoración de los 250 años de la ciudad de Curicó, (1993), Primer Lugar Premio Carlos René Correa (1995), Primer Lugar Concurso Provincial de Poesía ANEF (1996). Y otras distinciones más. También ha publicado los trípticos históricos “Lautaro” (2000) y “La Piedra del Sol” (2002) y el breve poemario “Latidos Nocturnos y otras urgencias”(1993). Colaborador en la ediciòn y publicación del libro de historia “Hechos Històricos y Anecdòticos de

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Curico” del Historiador Patricio De los Reyes I. y editor y compilador y critico de la ediciòn postùma del libro “Romances a la Villa de San Josè de Buenavista de Curicò” del desaparecido escritor e historiador Edmundo Màrquez Bretón. Se ha especializado en investigar la vida y obra de los poetas, escritores e intelectuales, Pablo De Rokha, Pablo Neruda, Roque Dalton, etc. Ha realizado reportajes de Brasil y argentina, junto con la búsqueda de lugares mitológicos en la zona central de Chile, y en la Patagonia, exploraciones de las cuales ha publicado sus crónicas en algunos medios regionales.

Matías Combes Werner Nos cuenta que tiene 14 años “(…) y hace 2 años que mi pasión es la escritura de cuentos cortos. Hace unos meses gané el primer lugar en un concurso de cuentos del litoral central, en la categoría de 14 a 17 años”.

Héctor Zabala Buenos Aires, 1946. Narrador y ensayista argentino, director de la revista REALIDADES Y FICCIONES, jefe de redacción de REVISTA SESAM. Jurado en SADE 2009 y en certámenes internacionales de la Sociedad de Escritores de San Martín. Contador público nacional (UBA). Minicuentos: Premio en La Habana, Cuba, 2006, por “Cuento invisible”, y Finalista en “miNatura 2006”, Madrid, España. Premio en San Juan, Puerto Rico, 2010, por “Cuento en blanco”. Finalista en San Juan, Puerto Rico, 2010, por “Cadena perpetua”. Cuentos: Tres Primeros Premios Nacionales (Poetas del Encuentro 2005 y 2008, SESAM 2005). Cuatro Menciones Nacionales (SADEEscobar 2006, OPYC 2005, Poetas del Encuentro 2006 y 2007). Más de cuarenta revistas literarias de varios países han publicado en internet o en papel sus cuentos premiados o algunos de sus artículos.

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Fernando Palacios M. Nos cuenta que por ahí, en 1998, apareció en el libro de poesía “23 escritores de Valparaíso”.

Macropovov Soy el que alcanzo a ser (y a estar), no como otros seres omnipotentes, tengo 24 años a la fecha según el calendario gregoriano, trabajo en el extraño mundo de los programas sociales del gobierno. Mi blog es http://arracional.blogspot.com y mi seudónimo surgió una tarde de verano que dormía bajo el sol y cuando desperté se me apareció ante mis ojos como una revelación.

Antonia Galdames Descubrí el poder de las sílabas por el simple hecho de querer desahogarme, después me creé las historias en mi cabeza para llevarlas a la hoja. Escribo desde los 14, sólo ha pasado un año ya que tengo 15, y no puedo escribir nada mejor que poesía, me gusta explorar el mundo de los sentimientos, ya que no todos experimentan todos. Nací en Iquique, me fui a Brasil, después a Viña del Mar y ahora volví a Iquique, me pregunto por qué he tenido que volver a mi origen. Creo en el poder de la mente para que los deseos más sinceros se realicen, pedí en la sinceridad de mi corazón irme de Viña del Mar, y mi deseo fue concedido.¿Y ahora qué?

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Jorge Carrasco Nació en Carahue, Chile, en 1964. Desde 1985 reside en Villa Regina, provincia de Río Negro, Patagonia Argentina. Obtuvo la nacionalidad argentina en el año 2001. Es profesor de Lengua y Literatura y ejerce su profesión en colegios secundarios de la provincia. Tiene publicados tres libros de poemas (Permanencia de aves, La huella, su andar y Mar muerto). En narrativa publicó una novela (Sombras en el agua) y mantiene inéditas otras dos (El nido de la lluvia y Sombras en el agua); en cuento, editó dos libros (Maldito lunes y Último carbón de invierno). Ha obtenido, entre otros, los siguientes premios: Ganador de la Primera Bienal de Arte Joven de la Patagonia, género poesía, 1993; Ganador del Certamen Patagónico de Cuentos de 1998, organizado por la Fundación Banco Provincia del Neuquén; Ganador del XV premio nacional de poesía “Plaza de los Poetas José Pedroni”, Santa Fe, Argentina, 1993; Mención en narrativa y poesía del Premio Federal de los años 2001 y 2003, organizado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) de Argentina; Ganador del concurso hispanoamericano “Cuentos Políticos”, organizado por la revista literaria digital El Escriba, Buenos Aires, 2005; Ganador del concurso literario “Chile con mis ojos”, en las versiones 2006, 2007 y 2008, organizado por Televisión Nacional de Chile, la Academia Chilena de la Lengua, DICOEX y la Fundación Pablo Neruda; Ganador del premio de poesía “David Aracena”, organizado en el marco del XXVI Encuentro de Escritores Patagónicos, 2008; Seleccionado en narrativa para formar parte del Plan de Lectura nacional, organizado por el Ministerio de Educación de la Nación y el Consejo Provincial de Educación de Río Negro, Argentina. Año 2009; Ganador del concurso de cuentos “En mil palabras”, organizado por el CINPRODH (Centro de Investigaciones y Promoción de los Derechos Humanos), Temuco, Chile, 2009.

Cristian Ricardo Guajardo Garrido. El año 2005 cuando estudiaba religión, en la UCN, tuve una conversación con el regularmente conocido poeta “Oscar Elgeta” el me ofreció el libro “Ruta 5 norte” yo iniciado en las lecturas poéticas salmísticas y evangelistas, debo reconocer que me gusta mas el antiguo testamento; hablamos del arte de sentir, sentirlo todo, abstraer la existencia sublimarla y a cada aspecto de la misma. Yo no sabia que hablamos de poesía.

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2006 E publicado unos textos en prosa poética que luego fueron complementados con imágenes en una revista audio visual “Videos polarizados”,. Durante el mismo año, el cual fue cuando reconocí mi vocación poética, e tenido ocasión de participar en variadas lecturas y manifestaciones poéticas en el entorno juvenil poético de Valparaíso, leyendo en bares, universidades, en la calle y en cuanta comida tertulia y u otra circo-instancias, donde sea propicia. o no la vos poética que me entona mi sentir. El año 2007, participásemos en el concurso de arte emergente que se da en el puerto “Arte Joven” (por que creo en la interdisciplina poética) con una serie de fotografías de partes del cuerpo que dibujada una letra en cada parte, hacia del todo la siguiente frase “Creo para crear o creo para creer” , resultado, mención honrosa. Otras experiencias a destacar, fue la visión y concierto de arte de vanguardia llevada a cabo en la sala SCD, con la coparticipación del músico trovador Andrés Viviani, el pintor Benjamín Pérez, y quien les escribe, presentado en ese entonces como Poeta Chipriota. Bueno esta cuestión de la vanguardia se fue desarrollando tomando diversos matices, llevando de mi parte siempre la poesía, interdisciplinándola y relacionándola con las bellas artes, la música, el teatro y la vida. En el concepto de vanguardia tratado como en el arte de la batalla, guerra, la vanguardia son quienes estaban en la delantera del combate, tratando el conflicto contingente como si fuera parte de la obra misma, sin importar los resultados, sea el ridiculismo (genero literario creado por uno de mis cómplices, Lizardo Jimenez poeta loco y pobre), sea inubicalismo, como tirar la piedra y no esconder la mano.

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Grac ias por


leer .



N°5 Revista Río Negro