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Viernes, 11 de octubre del 201 9

INFORME ESPECIAL

NUEVO NORTE

NUEVO NORTE

A 100 AÑOS DE "LOS HERALDOS NEGROS". CÉSAR VALLEJO YSU ÓPERA PRIMA DESCLAVAN SUS ALAS YSU TRÁNSITO DE ARCILLA Y VUELAN A LA ETERNIDAD DE LA HISTORIA…

Este año se cumple el primer centenario de la publicación de "Los heraldos negro" de César Vallejo. (Foto: Wikipedia)

pudiéramos comprenderte, pequeños aprendices, párvulos de la memoria y de la etiqueta, pobrecitos de nosotros, tanta honestidad en tu opera prima, mi buen César Vallejo, aunque en este escrito puedo tutearte, me tiemblan las piernas al hacerlo y la voz se rehace impostora y el pensamiento se me aquebranta (Permíteme maestro impulsar mi propia lengua). Yo pertenecí a la Bohemia de Trujillo, ¡claro que sí!, donde participaste, yo estuve allí y te soplé mis versos, sombrero gacho, detrás de Antenor Orrego, era yo el que deslumbraba mi voz en los adobes de Chan Chan, en esas líricas e interminables charlas en la que sumergido andabas con nuestros amigos José Eulogio Garrido, Alcides Spelucín, Víctor Raúl Haya de La Torre, Macedonio de La Torre, Francisco Xandoval; era yo el que te cedía mi asiento en el restaurant Morillas, vestíamos todos impecables trajes de gala, y tú mi querido César te nutrias en

esas tertulias de ese verbo candente, edificante que nacía en ti, que se gestaba en tus entrañas Santiaguinas de linaje parroquial, esas letras nacerían con tu verbo primigenio único en el que alumbrarías un idioma Vallejiano que asombrarías al mundo y a mí, perdonándome siempre la poca y pírrica modestia que decanto. *** NERVAZÓN DE ANGUSTIA Dulce hebrea, desclava mi tránsito de arcilla; desclava mi tensión nerviosa y mi dolor... Desclava, amada eterna, mi largo afán y los dos clavos de mis alas y el clavo de mi amor! Regreso del desierto donde he caído mucho; retira la cicuta y obséquiame tus vinos: espanta con un llanto de amor a mis sicarios, cuyos gestos son férreas cegueras de Longinos!

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Sus poemas póstumos fueron agrupados en dos poemarios: Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz, publicados en 1939 gracias al empeño de su viuda, Georgette Vallejo.

“Yo soy humildemente aquel barro pensativo de la poesía" Allá va Vallejo, infinidad de veces retratado, pocas veces entendido, yo en este salón quieto multifacético de Humanidades de la Universidad Nacional de Trujlllo, donde el tiempo se paralizó para ojear a César, que temible llamarlo de esa forma, tan directo, tan confianzudo, tan mundano, quizás sería mucho mejor llamarlo Abraham, Hola señor Abraham, con ese empotrado respeto que se le tiene a los sacerdotes - Cómo está Usted, que hoy cien años atrás en esta camaleónica ciudad se publicó su poemario "Los heraldos negros". Don César Abraham – Yo no sé – Si los – hay golpes en la vida tan fuertes – resuenan en sus oídos con esa misma telúrica fuerza que su corazón latió a mil el instante en que la hoja de papel se vestía de negro para cuestionar a nuestro Dios – Yo no sé!. Que poco tiempo ha pasado César, un mísero siglo, jajajaja, como si en ese pequeño ciento de años

Viernes, 11 de octubre del 201 9

César Vallejo sigue vigente con su poesía.

VALLEJO Y SU PODER PARA POETIZAR

Me deslicé como un vientecillo otoñal esquivando voces y sorteando juglares y me introduje descuidadamente con el pelo desordenado en un espacio y tiempo tan irreal como las nubes quijotescas de un cielo aquejado por el #NiñoCostero Ya parado, en medio de la sala de exposiciones del BBVA, me sorprendió el pánico de verme observado intensamente por una gavilla de insignes y místicos personajes que poblaron un #Trujillo allá en 1917. "La Bohemia de Trujillo" cumple cien años y un día, y #CesarVallejo , Haya de la Torre, Antenor Orrego, Abraham Valdelomar, Ciro Alegría y más compañeros de esa venerada generación continuarán celebrando, conversando, recitando, filosofando, caminando quizás por las veteadas calles de un #Trujillo irresoluto y diametralmente diferente. Continúo en trance, aquí mismo, mientras escribo éstas líneas y esas mira-

das tan profundas me seguirán, me perseguirán, me atraparán y me pondrán, quiera #Dios en una foto junto a ellos. APUNTES BIOGRÁFICOS César Abraham Vallejo Mendoza (Santiago de Chuco, 16 de marzo de 1892-París, 15 de abril de 1938) fue un poeta y escritor peruano. Es considerado uno de los mayores innovadores de la poesía del siglo XX y el máximo exponente de las letras en su país. Es, en opinión del crítico Thomas Merton, «el más grande poeta católico desde Dante, y por católico entiendo universal»​ y según Martin Seymour-Smith, «el más grande poeta del siglo XX en todos los idiomas». Publicó en Lima sus dos primeros poemarios: Los heraldos negros (1918), con poesías que si bien en el aspecto formal son todavía de filiación modernista, constituyen a la vez el comienzo de la búsqueda de una diferenciación expresiva; y Trilce (1922), obra que significa ya la

creación de un lenguaje poético muy personal, coincidiendo con la irrupción del vanguardismo a nivel mundial. En 1923 dio a la prensa su primera obra narrativa: Escalas, colección de estampas y relatos, algunos ya vanguardistas. Ese mismo año partió hacia Europa, para no volver más a su patria. Hasta su muerte residió en París, con algunas breves estancias en Madrid y en otras ciudades europeas en las que estuvo de paso. Vivió del periodismo4​ complementado con trabajos de traducción y docencia. En la última etapa de su vida no publicó libros de poesía, aunque escribió una serie de poemas que aparecerían póstumamente. Sacó en cambio, libros en prosa: la novela proletaria o indigenista El tungsteno (Madrid, 1931) y el libro de crónicas Rusia en 1931 (Madrid, 1931). Escribió también su cuento Paco Yunque, que saldría a luz después de su muerte.

César Abraham Vallejo Mendoza es considerado como uno de los poetas más importantes en lengua española. Sin duda, es el vate más trascendente del Perú. por la desgarradora humanidad de sus versos.

Grupo Norte, tanbién llamado "Bohemia de Trujillo". (Foto: Wikipedia)

Desclávame mis clavos ¡oh nueva madre mía! ¡Sinfonía de olivos, escancia tu llorar! Y has de esperar, sentada junto a mi carne muerta, cuál cede la amenaza, y la alondra se va! Pasas... vuelves... Tus lutos trenzan mi gran cilicio con gotas de curare, filos de humanidad, la dignidad roquera que hay en tu castidad, y el judithesco azogue de tu miel interior. Son las ocho de una mañana en crema brujo... Hay frío... Un perro pasa royendo el hueso de otro perro que se fue... Y empieza a llorar en mis nervios un fósforo que en cápsulas de silencio apagué! Y en mi alma hereje canta su dulce fiesta asiática un dionisíaco hastío de café...! Me retito de mis sueños ominosos y quiméricos y le digo la verdad…No, yo no he pertenecido a su brillante Bohemia de Trujillo ni le he soplado al oído verso alguno, soy un farsante y si en algo mello afrenta a su jueves lluvioso en París le pido con incruenta impericia que me perdone y paso a llamarlo; Excelentísimo Señor César Abraham Vallejo Mendoza; si Usted como genio universal, que en su ópera prima y con pluma de ace-

ro nos ofrece tamaño poema, Don César, no sabe cuánto ESE NERVAZÓN DE ANGUSTIA, se ha apoderado de mi ser y en trance continuo, afiebrado leo de madrugada cuando el sol palidece mi rostro reacciono a esa esotérica belleza que es leer sus poemas. Usted es un genio de la creación de un lenguaje donde las palabras encajan monolíticamente como los grandes palacios de nuestro antepasados indígenas y se erigen monumentales, infinitas, incunables, longevas, maravillosas…insondables. Usted mi peruano Universal, mi poeta que recorre acompasado paso a paso los caminos de su gloria, es nuestro digno caballero de las letras, es el creador ignoto y encumbrado que hizo del verso la perfección del lenguaje castellano, con ese poder hudinesco de hacer magia para deleite de millones de lectores que en trance imperceptible releen mil veces y una flor sus poemas, que aunque le han achacado la estampa de la tristeza, yo me levanto de este anfiteatro afiebrado enarbolando la bandera del amor que Usted desplegó en toda su obra, en la que quiméricamente canta que sólo el amor podrá salvar al barro pensativo y a sus Marías que vendrán!!!. Texto y fotos: Renato Rodríguez García

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“Yo soy humildemente aquel barro pensativo de la poesía"  

Crónica del escritor y periodista peruano Renato Rodríguez García sobre el poeta César Vallejo el centenario de publicación de "Los heraldos...

“Yo soy humildemente aquel barro pensativo de la poesía"  

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