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Impacto

Salman Khan reeducando la educación

Las sedes de lo que rápidamente se ha convertido en la escuelamás grande del mundo, con 10 millones de estudiantes, están equipadas con largos cuartos comunales en un decadente edificio de oficinas de los años sesenta ubicado cerca de las vías de tren en Mountain View, California. A pesar de las circunstancias, el optimismo juvenil en la Academia Khan abunda. En las reuniones semanales, las discusiones acerca de la traducción de sus servicios a docenas de lenguajes son intercaladas con videos de sus empleados haciendo bailes raros con sus manos, y planes para campamentos y viajes de esquí. Salman Khan, el fundador de 36 años de edad, bromea sobre deportes entre una gran masa de personas de estudiantes de múltiples grados del MIT y Harvard. El chiste involucra a LeBron James (un fan de la Academia Khan), tiros de tres puntos y algoritmos sofisticados llamados simulaciones de Monte Carlo. Los 37 empleados de la compañía, mayormente desarrolladores de software con experiencias en lugares como Google y Facebook, son del tipo que saben cuando reír. Y lo hacen. Es un prototipo de la imagen de Sillicon Valley, con una excepción: La Academia Khan, que cuenta con 3.400 vídeos educativos cortos junto con pruebas interactivas y herramientas que permiten trazar el progreso de un estudiante, es una organización no lucrativa, su misión es "una libre educación de clase mundial para cualquier persona en cualquier lugar". No hay


equidad de empleado; no habrá IPO (InitialPublicOffering, oferta pública de venta de activos financieros); el financiamiento proviene de filántropos, no de empresas capitalistas. “Podría haber empezado un negocio con fines de lucro y respaldo empresarial que tuviera un buen espíritu, y creo que hay muchos de ellos – Google por ejemplo,” dice Khan, sus ojos bailan debajo de su autodenominada uniceja. “Quizá podría alcanzar el billón de personas. Eso es de alto impacto, pero ¿que sucede en 50 años?” Es una pregunta justa, con una respuesta cada vez más segura: la próxima mitad del siglo de la innovación de la educación ya está siendo conformada. Luego de décadas de parloteo sobre “reformar”, con más y más dinero gastado en resultados declinantes, la tecnología está finalmente a punto de trasformar la manera en la que aprenden las personas. Y eso crea inmensas oportunidades tanto a empresarios con fines de lucro como a agitadores sin fines de lucro como Khan. ¿Qué tan inmenso? Según un reporte del Consejo de Asesores Económicos del Presidente, los gastos globales en educación son de $3.9 trillones, o el 5.6% del PIB planetario. América gasta más – unos $1.3 trillones al año- sin embargo, los Estados Unidos abarcan la posición 25 de los 34 países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en matemáticas, la posición 17 en ciencias y la 14 en lectura. Y, al igual que en muchas otras áreas de la vida americana, esos promedios obscurecen una brecha más profunda: Alrededor de un quinto de los americanos de 15 años no posee las habilidades básicas en ciencias; el 23% no puede usar las matemáticas en la vida diaria. Son estas últimas estadísticas las que motivan a Khan. El sitio cubre una estratégica colección de temas – desde aritmética básica y álgebra hasta el sistema electoral y la Revolución Francesa. Los videos presentan temas peculiares donde nunca ves el instructor (usualmente el mismo Salman Khan, quien personalmente ha creado cerca de 3,000 de ellos). En cambio, los estudiantes se enfrentan con una pizarra digital en blanco, la cual, en el transcurso de una lección de 10 minutos narrada por el suave tono de voz de Khan, se llena poco a poco de garabatos de colores neón que ilustran conceptos claves. El efecto que se pretende generar es el de trabajar a través de tareas en la mesa de la cocina con tu tío favorito mirando sobre tu hombro. En los últimos dos años los videos de la Academia Khanhan sido vistos más de 200 millones de veces. El sitio es usado por 6 millones de estudiantes únicos cada mes (aproximadamente 45 millones en total durante los últimos 12 meses), los cuales han resuelto colectivamente más de 750 millones de problemas (aproximadamente 2 ½ millones al día), y el material, el cual es ofrecido sin costo alguno, es (formalmente o informalmente) parte del currículo en 20,000 salones de clase alrededor del mundo. Voluntarios han traducido los videos de Khan en 24 lenguajes diferentes, incluyendo Urdu, Swahili y Chino. “Sal es el primer profesorsuperestrella del mundo”, dice Yuri Milner, el físico ruso que fue de los primeros inversores en Facebook, Twitter y Groupon.Detrás de admiradores como Milner, el éxito meteórico de Khanha atraído el soporte financiero de un grupo de alto perfil,


patrocinadores con conciencia social, incluyendo a Ann Doerr, la esposa del multimillonarioJohn Doerr; Bill Gates; el Director Ejecutivo de Netflix, Reed Hastings; NewSchools Venture Fund, cuyo Director Ejecutivo es el ex presidente del Consejo Estatal de Educación de California; y Google, cuyo presidente, Eric Schmidt, es miembro de la comisión académica. En total Khan ha recaudado $16.5 millones, con garantías de que habrá más. “Los números son realmente increibles cuando te fijas en el impacto por dólar”, dice Khan. “Nosotros tenemos un presupuesto de $7 millones, y estamos llegando, a lo largo del transcurso del año, a unos 10 millones de estudiantes de manera significativa. Si colocas cualquier valor razonable, por ejemplo, $10 por año –y ten en cuenta que servimos a la mayoría de los estudiantes mejor que las tutorías – y tienes una expectativa de un retorno del 1,000%”. Aún en términos de internet eso es impresionante para una organización que hace 24 meses consistía en un hombre trabajando sólo en un armario, y 12 meses antes de eso no era más que un excéntrico pasatiempo de un analista de inversiones intelectualmente hiperactivo. Pero las ambiciones de Salman Khan van mucho más allá de eso. “Ahora que existen estas herramientas, donde los estudiantes pueden aprender a su propio ritmo y dominar los conceptos antes de seguir adelante, ¿podemos reformular el modelo educativo que durante cientos de años ha sido estandarizado?”. La tecnología basada en Internet hace tiempo descubrió cómo revolucionar y democratizar todo: desde ventas al por menor hasta subastas y mapas. Entonces,¿por qué tomó tanto tiempo para interrumpir quizás el más largo y más disfuncional campo de todos? Con la educación varias cosas que se necesitaban hasta esta época no habian sido materializadas: banda ancha generalizada, contenidos de bajos costos (tanto creación como distribución) y rápida proliferación de dispositivos móviles. Y de igual importancia, un cambio en las normas sociales que aceptan la eficacia del aprendizaje en línea acompañado por una generación de nativos digitales dispuestos a adoptarlo de todo corazón. Y esta tormenta perfecta está finalmente atrayendo inversiones. De acuerdo con GSV(Global Security Verification)Capital, un firma inversionista con sede en Woodside, California, apenas 3,4 mil millones de dólares en capital de riesgo han sido invertidos en educación en la última década – pero el ritmo se aceleró notablemente. De las 428 ofertas de financiación presentadas durante estos 10 años, 207 de ellas cerraron en el 2010 oen el 2011, que representan el 45% de la financiación. “Lo importante no es sólo la gran cantidad de capital que llega o su crecimiento”, dice el ejecutivo en jefe de GSV,Michael Moe. “Son las personas que siempre anticipan los eventos y usualmente en lo correcto. Es KleinerPerkins. Es Sequoia. Es Benchmark. Es NEA. Es Greylock. Es Bessemer. Las mejores firmas no sólo están haciendo inversiones en la educación informal –Lo están considerando como una gran parte de lo que hacen”. La educación en línea no es del todo nueva. De manera limitada Harvard comenzó a ofrecer material de cursosen línea desde 1997, la Universidad Rice siguió el ejemplo en 1999 y el MIT en 2002. Lo que es nuevo y sorprendente es la escala de estas empresas. Un solo curso (y bastante difícil) de ingeniería eléctrica del MIT atrajo 155,000 estudiantes la


primavera pasada, y Coursera dio inicio a esta modalidad de clases desde 33 universidades diferentes (y recibió $16 millones en financiación a principios de este año), con una demanda de 1,7 millones de personas que se han inscrito en al menos uno de sus cursos. Quizás más dramáticamente,SebastianThrun de Stanford recientemente renunció a su cátedra titular para iniciar Udacity, una empresa con fines de lucro que ofrece cursos de ciencias, ingeniería y espíritu empresarial. Thrun, un científico en computación y robótica queencabezó el desarrollo del auto sin conductor de Google,dio el salto después de que 160,000 estudiantes se inscribieran para su clase de Introducción a la Inteligencia Artificial cuando lo ofreció en línea por primera vez en el 2011. Alrededor del 15% de los estudiantes en línea completaron el curso hasta el nivel Stanford, y 170 de los 200 estudiantes tradicionales prefirieron el Thrun virtual que el de la vida real. “Encontraron el medio virtual mucho más satisfactorio así que decidieron no venir más a clases”, dice Thrun. “Y en mis exámenes de mitad de período y finales su calificación fue superior. He estado impartiendo estos exámenes durante un largo tiempo, y las preguntas eran de dificultad comparable”. Las mayores oportunidades se encuentran en el mundo en desarrollo. Aunque la conectividad de banda ancha es más limitada allí que en otros países más ricos, está lejos de la inexistencia, ylas tabletas súper económicas como la Aakash de $40 están empezando a llegar al mercado. Eso hace posible la distribución de sistemas alternativos. Decenas de videos de la Academia Khan, por ejemplo, podrían caber en una sola unidad de disco USB. “Esta década es la primera oportunidad que hemos tenido de extender la calidad de la educación secundaria en cada niño del planeta” dice Tom VanderArk, un inversionista que encabezó durante el 2006 el programa educativo de la Fundación de Melinda y Bill Gates. “Cuando combinas dispositivos móviles, contenido gratis y un modelo de aprendizaje económico y mixto, puedes servir a los niños de los barrios pobres de Nairobi por sólo $4 al mes y puedes empezar a imaginar una escuela de calidad bastante alta con presupuestos de unos $100 anuales”. Gran parte de nuestro sistema educativo actual deriva del muy nombrado modelo prusiano, y data de los años 1700 cuando el Rey de Prusia introdujo la educación primaria gratuita y obligatoria. Esas escuelas se dedicaron a enseñar a los ciudadanos las tres Rs (lectura, escritura y aritmética), con el objetivo de crear una clase de trabajo dócil acostumbrada a someterse a la autoridad. Un buen acuerdo de nuestro andamio educativo, incluyendo la separación de estudiantes por edad y la separación de materias por el sonido de campanas, data de los tiempos de los prusianos. El modelo prusiano, que fue importado en Estados Unidos por Horace Mann en la mitad del siglo XIX, tiene un número de ventajas. Garantiza a todos los americanos una educación gratis y relativamente buena y garantiza a los empleados una fuerza de trabajo disciplinada con un conjunto de habilidades comunes. Jugó un papel muy importante en el levantamiento de millones de personas a la clase media. Y dado el estado de la tecnología de la época, fue sin


duda la forma más rentable de hacerlo. Pero también tiene inconvenientes significativos, el más notable su estimulación parecida a la de las fábricas. “Tenemos un modelo de talla única para todos, una velocidad igual para todos y un camino igual para todos”, dice Thrun. “Y ese es el resultado de una simple suposición que estamos cuestionando. La suposición es que la educación tiene su lugar del profesor hacia el estudiante a travésde la palabra hablada –mediante palabras habladas no grabadas y sincronizadas. Eso significa que todos los estudiantes tienen que estar en el mismo lugar a la misma hora. Si realmente todo el mundo aprendiera a la misma velocidad y mediante el mismo camino, entonces podrías llenar un estadio y aún tener un útil aprendizaje. Pero no puedes.” Thrun,Khan y muchos de sus colegas disruptivos quieren cambiar eso. La idea base de la transformación del aula es que los estudiantes hagan lecturas y trabajen en un conjunto de problemas establecidos a su propio ritmo y tiempo. Una vez que hayan demostrado dominio sobre un concepto, un software adaptativo sugerirá otros nuevos, al igual que recomendaciones sobre nuevos libros de Amazon. Los profesores se mantienen al tanto del progreso de los estudiantes mediante paneles de control correspondientes. El tiempo de clases dentro del aula se dedicaría a la discusión, y a la tutoría de los estudiantes, uno a uno. Knewton, una joven compañía basada en New York Cityque ha recaudado $54 millones en financiamiento de empresas elite, incluyendoFounder’sFund, AccelPartners y Bessemer, está llevando este concepto a un nuevo nivel. La compañía ha creado una plataforma que puede ser utilizada por cualquier creador de contenidos de grandeseditoriales como Pearsonó por cualquier profesor o escuela de preparación. El software de Knewton registra el desempeño de cada estudiante y personaliza profundamente sus experiencias de aprendizaje. En última instancia, esperan ser capaces de rastrear a los estudiantes y sus hábitos de aprendizaje de la escuela primaria a través de la escuela de posgrado. “Con el aprendizaje basado en dispositivos, se producen tantos datos que sabemos todo acerca de lo que el alumno sabe y cómo aprende mejor” dice el Director ejecutivo de Knewton, Jose Ferreira. “Tú aprendes mejor matemática entre las 9.30 y las 11.00 am. Lo sabemos. Esos 40minutos que les dedicas a la hora del almuerzo? No estás reteniendo nada de eso –pasa el rato con tus amigos. ¿Aprendes mejor ciencias con videos o juegos, en lugar deleyendo textos?¿Aprendes mejor historia en bloques de 22 minutos, y en el minuto 24 tu tasa de aprendizaje decae? Lo sabemos todo respecto a cómo aprendes.” “Pero, ¿dónde deja este espléndido mundo a los profesores? Lo interesante es que puedes imaginar un montón de diferentes roles en los maestros del futuro” dice Michael Horn, coautor con Curtis Johnson de Interrumpiendo la clase:Cómo la Innovación Disruptiva Cambiará la Forma en que el Mundo Aprende (DisruptingClass: HowDisruptiveInnovationWillChangetheWaytheWorldLearns). “Algunas personaspueden ser expertos en el tema, otros pueden ser mentores y algunos que manejen problemas no académicos. Eso es un cambio significativo”.


Las nuevas tecnologías de la comunicación han sido durante mucho tiempo consideradas como un remedio para los males de nuestra educación. En la década de 1920, cuando la radio estaba en auge, más de 200 estaciones educativas se formaron con la esperanza "de que a través de la conectividad de la radio, un maestro deslumbrante podría inspirar a miles de estudiantes aburridos", tal como escribe William Bianchi en su historia del movimiento. En 1937 solo 38 habían sobrevivido. Los albores de la televisión dieron lugar a sueños utópicos semejantes. Sunrise Semester, una producción de CBS y la Universidad de New York, se produjo por 25 años empezando en 1957 y ofreció cursos “vistos en casa” a cambio de crédito. En la década de 1980 las computadoras personales se volvieron comunes en las escuelas; en la última década el Internet de banda ancha lo hizo. Ninguno de ellos ayudó mucho. “Esto ocurre una y otra vez”, dice Steven Gilbert, presidente del TLT Group, una consultoría de tecnología educativa sin fines de lucro. “Siendo niño vi un programa de física en la televisión –en la década de 1950. Y si eraslo suficientemente auto motivado y tenias otras cosas ayudándote, podrías aprender de una buena manera. Lo mismo ocurre con los videos de la Academia Khan, y en su mayoría son muy buenos videos. Lo que hace falta es el reconocimiento de que a una gran cantidad de humanos no les gusta aprender de esa manera o no pueden. Y tenemos enormes evidencias históricas de que ese es el caso.” Pero como buenos revolucionarios que son, los empresarios en la primera línea de innovación descartan esa historia como irrelevante o intepretan algo totalmente diferente a eso. “La historia reciente nos enseña que últimamente Internet revoluciona cualquier industria que tenga información”, dice Ferreira, de Knewton. “Si puede colocar un pedazo de ese producto –no todo, pero mucho de él –a través de un ducto y que lo obtengan las personas directamente, es inevitable. Los últimos dos que aún no han cambiado son el video y la educación, y creo que ambos necesitan más banda ancha y mejores dispositivos.” “Son las personas negativas las que no tienen nada nuevo que decir”, señala Thrun de Udacity. “Casi ningún éxito reciente que ves en la sociedad fue entre comillas ‘nada nuevo.’ Fueron muchas las personas las que dijeron que el Internet no era nueva nuevo. Después de todo, aún tenemos libros y podemos enviarlos por correo. Si no, no habría nada nuevo. Salman Khan no hubiese tenido cientos de millones de visitas.” Al igual que la historia de Bill Hewlett y David Packard dela fundación Hewlett-Packard en un garaje de Palo Alto durante las profundidades de la Gran Depresión, un polvo fino de la hagiografía ya está estableciéndose en torno a la historia de vida de Salman Khan y los orígenes de la Academia Khan. El momento clave de Khan se dio en 2009.A partir de ese punto él ha estado creando videos de YouTube por 3 años (surgieron de las sesiones de tutoría con su prima Nadia cuando él vivía en Boston y ella estaba en Nueva Orleans), y fueron obteniendo cientos de decenas de visitas cada día. Pero a pesar del tiempo que él le dedicó al proyecto, Khan lo veía en gran parte como un pasatiempo.


Luego Khan recibió un correo electrónicode unmuchacho joven que había logrado ser aceptado en la universidad. Pero que aún estaba muy por detrás de sus compañeros, particularmente en matemática. Luego él descubrió los videos de Khan. “Pasé todo el verano en su página de YouTube… y tan sólo quería agradecerle por todo lo que está haciendo” escribió. “La semana pasada apliqué para un examen de colocación de matemática y ahora estoy en la clase Avanzada de Matemática 200… Puedo decir sin duda alguna que ha cambiado mi vida y la de todos en mi familia.” Las palabras sacudieron profundamente a Khan, sobre todo porque se había criado en la pobreza, criado por una madre soltera en Metairie, Los Ángeles. Fueron sólo sus dotes intelectuales –en la secundaria había competido en olimpiadas de matemáticanacionales y regionales- los que le permitieron escapar a Cambridge, Massachussetts y al MIT. Una vez allí Khan se distinguió tanto por su aspecto rebelde –tocó en la secundaria en una banda de deathmetal y aún lucía franelas ajustadas, cabello desarreglado y orejas perforadas –como por la calidad de su mente. Pero para el 2009 los días rebeldes de Sal habían quedado atrás. Tenía un trabajo lucrativo como analista de fondos de inversiones, un hijo pequeño y una esposa que aún se estaba entrenando en su carrera médica. Y a pesar del trabajo, y una Maestría en Administración de Negocios de la Escuela de Negocios de Harvard, los dos tenían ahorrado mucho menos del millón de dólares. Haciendo videos de YouTube a tiempo completo parecía impensable. Pero ese correo electrónico empujó a Khan a decidirse. Renunció a su trabajo, se instaló en un armario en el dormitorio y empezó a producir videos. Su esposa le dijo que podía hacerlo por un año. Diez meses más tarde Khan todavía no tenía financiamiento y estaba casi a punto de darse por vencido. Luego Ann Doerr le escribió su primer cheque. “Decidí que quería enviar una pequeña contribución,” dice Doerr. “Lo que era de verdad impresionante para mí fue que Sal había estado en un número de programas de noticias –CNN y similares – y supuse que él estaba bien situado financieramente. Luego descubrí que era su más grande contribuyente. La otra cosaque descubríera que estaba a punto de llamar un día y conseguir un trabajo ‘real’, que era para mí igualmente aterrador.” Khan ha publicado un libro recientemente, The One World Schoolhouse (2012), que relata la historia de la Academia Khan y esboza una visión radical del futuro de la educación. A Khan le gustaría volver a crear salones de clases con estudiantes de edades mixtas que él cree que alientan a los niños mayores a asumir la responsabilidad por los más jóvenes.Quiere aulas con varios maestros para brindar a los estudiantes diferentes perspectivas. Él aboliría las vacaciones de verano –“un monumental desperdicio de tiempo y dinero”. Y eliminaría las calificaciones con letras completamente, prefiriendoun enfoque más cualitativo para la evaluación, lo que él llama una "narrativa continua multianual”. Es algo embriagador, cosa de ensueño y casi tan probable que ocurra como, bueno, un solo profesor inspirando a millones de estudiantes de todo el mundo usando nada más que videos de YouTube toscamente dibujados.


“Sal Khan es sin duda el educador más impactante del mundo, y lo ha hecho en 24 meses,” dice Moe de GSV. “Eso es realmente genial, emocionante y motivador. Él está liderando la revolución. Mi única decepción es que creo que él podría haberlo hecho igual de bien que con un ente con fines de lucro –aunque es difícil argumentar que tomó la decisión estratégica equivocada.” Khan está perplejo. “Ser un multimillonario es una especie de cosa del pasado”, se encoge de hombros. “Cuando solía tratar de describir lo que era la Academia Khan, yo le decia a la gente que si se tratara de un ente con fines de lucro estaría en la portada de la revista Forbes.” Noer, M. (19 de Noviembre de 2012). Reeducating Education (Traducción: Reeducando la Educación). New York, USA: Forbes, pp. 86-100.


Salman Khan reeducando la educación