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Abril-Mayo 2015/ Año 1, Número 3


Directorio CONSEJO EDITORIAL Marcos Alonso Cabello Valeria Carrillo Jumov Hol Alejandra López Silva José N. Méndez Ricardo Pérez Torres FOTOGRAFÍA Y DISEÑO DIGITAL Ricardo Pérez Torres Jahir Iván Coronado Daniel “Calavera” Pérez


Contenido

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Editorial

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Tere es la reina del castillo Beatriz Villar

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Sin final felíz (por ahora) Ana Cristina Paulín

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Y grita fuego Iván Medina Castro

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Hablando entre cartas Octavio Ollín

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Amarte en cuadros Carolina Canales Castrejón

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Lágrimas de la montaña Ana A. Mendoza G.

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La retórica meretríz demagógica Marcos Alonso Cabello

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Loop Santiago Loret

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Ensayo sobre la muerte o la aventura que trasciende nuestro modo ordinario de pensar Silvia Osorio

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¡Escúchame! Tengo autismo Jorge Ávila García

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Entelequia muda Carlos Iván alvarado Ruíz

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¿En dónde quedó el silencio suave? Ricardo Pérez

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Secov Alejandra López Silva

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¿Acaso has dicho algo? Adrián García

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Editorial L

os idiomas que conocemos en nuestro universo son por medio de la voz. Éstos nacen, mueren o bien pasan a ser idiomas “muertos” o arcaicos. Debemos entender que las lenguas no son estáticas, son cambiantes, es decir, son voces vivas que determinan un lenguaje en el habla existiendo variadas formas para comunicarnos con nuestros semejantes no solamente con la voz misma, también utilizando gesticulaciones, señas u otro tipo de sonidos pero la más importante es el habla entre los seres humanos. Su variada forma de sonidos nos brinda una vasta forma fonológica que manejamos por medio de la lengua ya sea escrita o hablada.

Prestemos atención a la voz de esa muerte que nos acompaña día con día transformando el entorno, esa muerte que no nos abandona jamás. Entre estas páginas conoceremos los ecos que solamente la demencia puede crear esparciendo su sonido más allá de los límites de la cordura llevándonos a cometer actos atroces Voces, voces encerradas en este fanzine. Son para ti, lector, están esperando abras la puerta para ser escuchadas.

Todo idioma por medio de la voz expresa sus sentimientos, pensamientos, contradicciones, molestias o el conocimiento universal de los pueblos y sus individuos. En este número invitamos a utilizar la voz para expresar de una manera viva y con toda la amplitud que tú, lector, colaborador, puedes hacer. Todo está en la mente, en tu intelecto, en la forma que lo desees no solo de manera coloquial sino también de manera formal conociendo los más de 500 mil vocablos que ofrece nuestro idioma español. Usa tu voz y manéjala en toda su extensión permitiendo exprese la dolencia del amor que se marchó dejando pigmentada la piel con los recuerdos, o las voces de los olvidados, los marginados por una sociedad en la que son invisibles y donde una manos desinteresada les brinda la oportunidad de expresarse.

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NARRATIVA

Tere es la reina del castillo

Beatriz Villar FB https://www.facebook.com/beatriz.villar.7505

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ere es la voz del clamor silencioso de los humildes del Barrio Santa Marta de Lomas de Zamora. El Comedor es su vida; hasta dejó su trabajo porque le restaba tiempo para los niños, los “chiquis”, como ella les llama. Las familias concurren en busca de comida, de ropa. Sus voces necesitadas piden con pudor. Los niños asisten a la “juegoteca” y sus voces se transforman en risas y un bullicio sin el que Tere ya no concibe la existencia. Teresa les habla, su voz firme y amorosa les enseña a cuidar y a ordenar los juguetes. Esta heroína alza su voz en nombre de sus vecinos y vecinas. Pide, suplica para los “chiquis” su merienda, pañales para los bebés, para el apoyo escolar, para la cena de los hambrientos ignorados, para los pies descalzos, para los cuerpecitos con frío. María Teresa Nazer nació en Monteros, Tucumán, el 5 de enero de 1961. A los 20 años se fue de su casa con sus cuatro hijitos. Su primer esposo era alcohólico y golpeador, la insultaba mucho. Violenta esa voz cobarde y resentida. A los 23 se enamoró de José, quien le ayudó a criar a sus hijos. Con él tuvo dos hijos más. Seis hijos, seis cesáreas. Festejaron los 15 de las nenas, hicieron su casa. Cuando asesinaron a su hermano Ale, lo velaron en un comedor de su barrio al que Tere fue acompañada por vecinos. Uno de ellos le dijo: “mirá, Tere, ¡qué lindo!, un comedor, y nosotros no tenemos nada en el barrio”. En ese mismo instante, un nuevo comedor nacía en el dolorido Foto: Ricardo Pérez

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corazón de Teresa y la tragedia se transformaría en la misión que se abría ante sus ojos como un horizonte nuevo. El vecino dijo. El vecino habló. Tere escuchó y concretó el sueño. Años después hirieron a su sobrino Darío y a su hijo Carlos, sólo éste sobrevivió. Obtenida la personería jurídica, el Comedor lleva el nombre de su hermano Alejandro José Nazer y de su sobrino Darío Daniel Díaz, asesinados a los 29 y 24 años, respectivamente. Ellos son los inspiradores de la solidaridad sin límites que Tere y su esposo José practican los 365 días del año en su nombre. Juntos, hace más de diez años que trabajan para hacer del comedor un cálido nido, digno, contenedor y amoroso. ¡Ay, Tere!, quisiera poder hacer de tu bendito comedor de sueños el palacio que merecen los humildes. De todos modos, el Comedor “Ale y Darío” es el castillo de los pobres de Santa Marta. Tú, su reina. Y José, el rey. Un coro de aladas estrellas, de infinitos soles, de lunas llenas, de pájaros libres cantan un himno de alabanza y protección para Teresa y sus “chiquis”. Comedor “Ale y Darío”. Neuquén 13 entre las calles Falucho y Lafontaine, Barrio Santa Marta, a 2 cuadras de la Plaza Santa Marta y a 1 cuadra de Martín Rodríguez, Lomas de Zamora. Provincia de Buenos Aires. República Argentina

L Foto: Ricardo Pérez

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ENSAYO

Sin final feliz (por ahora) P

Ana Cristina Paulín @Reinalagarto cris205@hotmail.com

uedo escuchar que gritan pidiendo ayuda. Pero no puedo moverme. Siento que tengo las muñecas clavadas al piso. Me duelen. Las veo sangrar, como si me hubieran crucificado. Trato de hablar y tampoco lo consigo. No puedo hacer nada. Tampoco sé quién pudo haberme hecho esto. No es a mí a quien piden ayuda. Es para mí. Me estoy muriendo. Un cansancio de siglos me obliga a cerrar los ojos. Quizá por fin sea hora de descansar. Mi historia es corta y poco interesante. Un cuento sin final feliz. Había una vez, hace muchos años, una linda princesita. La princesa de papá y mamá que la adoraban y ella los adoraba a ellos. El mundo era bueno y tenía música. Tenía canciones que le alegraban los días. La gente no la veía con miedo ni con compasión. Nadie pensaba que estaba loca por escuchar canciones. Pero un día la música se fue y solo se quedaron voces. Y las voces le hablaban a la princesa, que trataba de ignorarlas, pero no se iban jamás. A veces no decían cosas malas, pero después se enojaban con ella y le decían que ya no era linda, que el mundo no era bueno. La princesa ya no adoraba a papá y a mamá porque la habían engañado y porque la habían hecho triste y sin remedio. Esa era yo, que ya no era princesa sino solo yo en un lugar donde las voces se fueron asentando por años en todos los espacios, empañando mis memorias y sin dejarme ver el futuro. No recuerdo cuándo fue la última vez que vi algún color diferente al gris que se ha metido en mis ojos. No me reconozco, con la piel áspera y el cabello seco, pero sobre todo con la irremediable fuerza con la que todo perdió sentido. Un día comencé

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a cortarme. Hay un nombre para ello, de acuerdo a los expertos soy parte de las estadísticas, creen incluso tener una explicación sobre por qué lo hago. Yo no sé nada de esto, únicamente sé que hay momentos en que todo lo que quiero es rasgarme la piel, verla sangrar sólo para saber que el cuerpo aún me responde. Es el dolor que puedo controlar. El que sé cuándo va a empezar y hasta dónde lo puedo resistir. Es un alivio comparado con el otro que arrastro desde hace tanto tiempo. Poca gente ha visto mis heridas. Cuando alguna queda al descubierto me creen lo que les diga sobre accidentes sin importancia. La mejor explicación es siempre la más simple. He aprendido a herirme donde no se note. Mentir y esconder es mi mejor talento. Hace tiempo, cuando se supo que había algo “diferente” en mí y empezaron los psicólogos, los siquiatras, las pastillas, todo lo que me ofrecía regresarme “a la normalidad”, fue que aprendí a sonreír y a fingir que todo estaba bien para no contestar preguntas con lo que nadie quería escuchar. Me dijeron que podría dejar de destruirme, que poco a poco regresaría a mi mente el silencio. No quiero. El silencio es mucho peor. El silencio me hace pensar y cuando pienso, no puedo sentir. Me vence la desolación, la impotencia, la certeza de que soy un ser corrupto desde siempre, prefiero dejar que sean las voces las que me ataquen y que el silencio se rompa entre gemidos y gritos antes que permitir que me trague el vacío. Las voces no son las que me lastiman. No quiero que se vayan. Hace tanto tiempo que las escucho que ya para mí no hay otra realidad que la que me da su presencia. Tengo miedo a la ausencia de lo que único que conozco, porque no sé lo que quedarà de mí entonces.


Hoy decidí que no puedo vivir así, con heridas de todos los días porque ya no me queda un miembro sin marcas. Si dejo correr toda la sangre de golpe, solo un momento, podría sentir con todo el cuerpo por unos minutos y dejarme ir, como en un último orgasmo, largo, convulso, intenso… y después, paz. O no. Ya perdí la cuenta de los días que pasaron desde entonces. Me tomo el medicamento a la hora que me lo indican. Siempre alguien me acompaña algunos minutos, ahora me vigilan para que no lo esconda en la boca y lo escupa. Una píldora que carga con la consigna de darme ánimos para vivir está lejos de ganar esa batalla, pero ha logrado quitarme la energía con la que podría resistir. Me somete a vivir dócilmente mi presente. Ahora ya la gente sabe de mis heridas, sobre todo de las últimas. Hay quien las mira con asco, hay quien las busca con morbo. Es mucho mejor que la compasión que suelen provocar, por ello aún no he decidido si quiero cubrirlas o mostrarlas. Me

dicen que mi progreso es extraordinario porque ya no me corto. Me sonríen y les sonrío también con la facilidad que tengo para hacerlo; sin que nada delate que, si pudiera, sería capaz de morderme la carne yo misma con tal de verla sangrar. Las voces siguen aquí. A veces se enojan y me insultan, a veces me suplican que no las ignore. A veces, incluso, son buenas y me cantan como cuando era niña. Creo que, irremediablemente, nos vamos a acompañar toda la vida. Todos me dicen que voy a estar bien, aunque nadie me ha dicho aún cómo ni cuándo, pero la confianza con la que lo dicen casi lo hace creíble. Quizá de verdad alguien sepa algo más que yo y que realmente no soy un ser corrompido desde el inicio. Quizá también quienes lo dicen han aprendido a fingir y a mentir como yo. Ahora sé que soy indestructible y que no voy a morir… por ahora. Por ahora sólo puedo estirar la mano y aferrarme a lo único que me queda, a la frágil posibilidad de que algún día voy a estar bien.

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Foto: Ricardo Pérez

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NARRATIVA

Y grita fuego Iván Medina Castro imc_grozny@yahoo.com

Hay cosas que están ahí. No sé si en la mente o en algún otro lugar que no alcanzamos a identificar. Probablemente habiten en el entrecuzamiento del mundo interior con el exterior. Bernardo Esquinca A Fernanda García

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l día que visité la corporación farmacéutica me invadió una sorprendente sacudida de intenso calor. Raro en invierno, pero con eso del cambio climático a las cosas meteorológicas más fenomenales tendremos que acostumbrarnos. Pero como dije, fui a Bayer nada más porque alguien me había dicho que por aceptar un tratamiento médico a prueba pagarían mucha plata. No podía despreciar la oportunidad, el año apenas pasado trajo incertidumbre. Ya estaba harto de quedarme en casa aguantando las quejas de mi mujer y los llantos de mi hija. Por momentos yo también quería llorar y lamentarme cuando no lograba vender las tapas de las coladeras que mi amigo Víctor y yo robábamos de las calles pues apenas tenía para adquirir algo de pan de centeno, salchichas y la leche en polvo para la niña. Pero nunca lo hice, no tenía con quién hacerlo ni tiempo para eso. En una noche de esas, de total desesperanza; fue cuando recibí la llamada de Víctor con la propuesta.

mis dudas pero aquel ser risueño me aseguró que nada negativo podía pasar. Salí del complejo y afuera estaba despejado. Había un soplo de viento muy suave que hacía temblar las hojas de los eucaliptos. Por un momento también temblé al recordar que sostenía entre mi brazo un folder con el contrato de aceptación voluntaria, debidamente informado y sin ningún tipo de amenaza. Me senté en una banca mientras esperaba el transporte público y leí con detenimiento las disposiciones a seguir hasta dar con unas letrillas que decían: “La compañía químico farmacéutica se abstendrá de responder dado el caso en que el medicamento ingerido cause cualquier complicación inesperada o algún efecto secundario”.

Después del primer mes de ingerir cada mañana una gragea púrpura, las cosas en el hogar nunca antes fueron mejor. Yo me sentía pleno, en el rostro de Fernanda volvía a manifestarse la dicha y las carcajadas de mi hija rebosaban a cada instante, Ya en la recepción una señorita, vestida como para incluso mi esposa permitió que tuviéramos ir un domingo a adornar con tulipanes la tumba relaciones sexuales detrás de meses de no hacerlo. de su marido, me atendió con desmedida cortesía Transcurrido el primer semestre del tratamiento convenciéndome de participar en el estudio. Tuve mi vida era feliz. Hasta que de pronto, durante mis

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noches de sueño, tuve la sensación de oír una danza de voces amplificadas en mi mente que irrumpían demandando desatar el fuego proveniente del Averno. Eran voces desquiciantes como un enjambre o, a veces, parecidas a un susurro que se confundía con la brisa. Externé mi malestar a Fernanda y ésta me recomendó consultar a una pariente siquiátrica suya, y aunque el tratamiento de barbitúricos dio resultado en un principio, las voces castradas que resonaban como un diapasón dentro de mí, regresaron demandantes y con mayor intensidad. Los días desfilaron así, llenos de ansia y sometimiento. En un estado de sopor y una extraña fase de duermevela. Vivía con la obsesión de hacer sonar el reino imperecedero de la oscuridad iluminando con llamas sus campanarios. Hasta que un día, un pesado y calcinante silencio se apoderó del ambiente. Llegué muy noche a casa, la habitación estaba a oscuras y hacía mucho frío. No encendí la luz pues no quise despertar a Fernanda. Me metí a la cama y gocé de su calidez. Por la mañana Fernanda subió el volumen del televisor y la Deutsche Welle anunciaba: “Un gran incendio fue provocado en un asilo de ancianos, las llamas eran tan densas que alumbraron por horas el cielo nocturno de Dresden como estrellas centellantes”. En eso, Fernanda, mientras mezclaba mi pastilla púrpura con avena, me reclamó con enfado por qué había dejado la cama oliendo a hollín. No supe que responder, en vez, solté un suspiro largo y profundo. A continuación miré mi rostro ante el espejo y sentí cómo las piernas se paralizaron y cómo el terror se arrastraba hasta las raíces capilares. Fue la primera y última vez en experimentar semejante sensación.

Foto: Ricardo Pérez

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NARRATIVA

Hablando entre cartas Octavio Ollín coatl_quet.99@hotmail.com

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a hora fue la que esperaba:11:30 am.

Me alistè para salir a verla. Nunca imaginè este momento que estaba próximo a vivir. Salí de mi casa y me despedí de mi abuela, quien cuidaba de mì estando aún con ganas de vivir. -Vuelvo a la una-. Le comenté. -Cuìdate, Sandro-. Me dijo mientras mostraba una sonrisa y se despedía de mì. Dìas antes recordé la carta que le envíe a Ditsa: Mis días están atados a los tuyos. Tù que me impulsas a seguir viviendo. Rezar para que te proteja Dios. Maldecir al veneno del Diablo. Besar esos labios y atarnos los dos.

de mis sueños. Por fin llegué al salón donde la encontrarìa. Alcancè a verla desde lejos con unas amigas que la acompañaban, Fernanda, Zara y ella. - Ditsa, ¿cómo estás?- Saludè antes que nada. - Sandro, ¿eres tú?- Me cuestionó. - Claro que soy yo. ¿Acaso no recuerdas aquella carta que te envíe con una foto mía?- Le respondí sin ser tan emotivo.

- Sí, pero han pasado ya varios meses que no ibas al colegio-. Comentó mientras sus amigas hablaban a escondidas. Se alejaron. Decidieron irse y dejarla conmigo. -¡Vaya! Parece que hubiesen sido años desde que Quinta letra de la A a la Z. te perdí-. Le dije a ella. Te escribo estos versos que no son ficción, lo que - Nunca te tomé en cuenta. De verdad lo siento-. ahora anhelo es Comentó con franqueza, aunque dudaba de ella. que vivamos juntos los dos: - Me enamoré de un chico que vive por mi casa, se dos enamorados. llama Agustín. Tenemos planes de estudiar en la misma universidad-. Comentò Ditsa de la que no Le envié esto un 14 de febrero. apartaba la mirada. Era espectacular. - Te entiendo. Entonces, ¿no puede haber una Què tan común y cotidiano debe ser esto. Hacer segunda oportunidad? Decidí hacer el ùltimo una carta con un poema dedicado a Ditsa, la mujer intento por ganarme su corazón.

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Foto: Ricardo Pérez -No, Sandro. Lo lamento pero no, realmente eres un gran chico... Hizo pausa, creí que seguiría. Hasta que fue mejor dejarlo así. Saliendo de la fiesta volví a casa a escribirle una carta más a Ditsa:

Ditsa Santillán es uno de mis tantos olvidos. Hasta pronto lector.

Buen día: Ditsa, no es que èste sea un hasta pronto, un hasta luego ni mucho menos un adiós. Esto sólo es el final de una experiencia más y por ello te digo que ya no me busques ni me hables. Lo que hiciste fue injusto. Sin más por el momento me despido. Cuídate y que te vaya bien. Atte.: Sandro S.

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Terminé la carta que era para un trabajo en preparatoria. Espero ganar. El concurso es para este 14 de febrero. -Se vale ilusionarse-. Dijo mi abuelita.

Decidí olvidarla y deshacerme de todo lo que me dijo. Me di cuenta de que solo éramos dos jóvenes de apenas dieciséis años que vivían en una ilusión.

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NARRATIVA

Amarte en cuadros Carolina Canales Castrej贸n @CaritoC/s CaritoC/s@hotmail.com

Foto: Jahir Iv谩n Coronado

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ielo, ¿cuántas veces podemos soñar una misma cosa? ¿Dos, tres,cinco? Quizás no muchas, pero lo cierto es que soñamos más despiertos que dormidos. Y en lo particular ya no quiero seguir soñando tu silueta entre mis manos. Prefiero arrastrar un lápiz y dejar plasmado el momento justo en que me tenías prisionera entre tus brazos mientras jugabas con mis senos, inmortalizando así tus inquietas manos. Quiero enmarcar en una hoja de papel aquella escena donde tocaba tu cabello suave y alborotado mientras rozabas mi piel con esa tu barba rasposa que tanto adoro. Me gustaría grabar con tinta el instante donde detuviste el tiempo, donde perdidos sobre un vaivén de pasión dos éramos uno en actos dulcemente sincronizados, ríos de pasión desbordados en la anchura de una cama. Tus manos recorriendo mis llanuras. Saboreando cada centímetro de mi piel, sellando con besos cada pausa llenando de éxtasis un momento detrás de una puerta. Pero, ¿cómo dibujar tu fuerza de hombre al tomarme? ¿Cómo pintar lo que tanto me gusta tocarte? Vuelvo a mirar el cielo como esperando la respuesta y te vuelvo a ver en esa figura incandescente, figura de macho poseyendo a su hembra, como ritual sagrado, un juego de labios y dientes donde la lengua siempre se lleva la mejor parte. Quizá después también tome un lienzo para seguir haciendo cuadros. Ahora derramando pintura sobre ellos con el sabor inconfundible de tus besos mezclado con el aroma de tu sexo, aquél que me acompaña siempre después de quedar saciada de ti. ¡Ohhhh! ¡Cuán difícil es dibujar en cuadros tus voces gritando pasión!

¿Cómo dibujar con trazos finos esa voz que embelesa mis oídos? ¿Cómo crear en siluetas tus gemidos que erizan mi piel? ¿Qué material necesito para enmarcar con exactitud aquellas voces que recorren mi ser al interpretar tus silencios? Quiero convertir en dibujos nuestro amor para seguir amándote en pintura, en líneas, en cuadros. Dejando así impresa la diversión de probar lo prohibido, el placer de vivir y sentir sin reglas todos aquellos encuentros salvajes y sensuales que solo tú y yo conocemos. Expresaría sin duda la malicia que hay en tu mirada cuando me sumerjo entre tus muslos conjugada con la dulzura de tus labios y ese aliento que provoca deseo, enfatizando tus dedos traviesos que aceleran mi respiración. Nuestras voces le darían en definitiva el color, le darían vida a tantos cuadros. Y así con pequeñas voces de delirio y lujuria le inyectaría la pasión haciendo de un instante algo perpetuo y en suma delicioso. Pero, ¿cómo plasmar en esta hoja o en cualquier otra superficie el momento exacto en que tus ojos y mis manos ante el mundo nos delatan? ¿Cómo ilustrar el arte de amarnos? ¿Cómo dibujar ese ritual mágico al que vulgarmente le llaman amor? ¿Cómo dibujarlo, si toda la esencia está dentro de ti? ¿Cómo?

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NARRATIVA

Lagrimas de la montaña

Anna A. Mendoza G. mannaaurora@yahoo.com

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Foto: Ricardo Pérez n una espesa montaña donde abundaba el agua más pura y cristalina, los frescos y verdes musgos adornaban las voluminosas rocas formando colchones de humedad para preservar el agua que brota del más puro manantial. Más parecen espejos donde podemos observar la impecable belleza del paisaje, con todo el encanto y la magia de la madre naturaleza. Gran diversidad de flores que sólo en este bello jardín se puedan apreciar, lejos de la contaminación causada

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por el hombre, permanecía resguardada esta maravilla que abastecía las necesidades de muchos habitantes cercanos a este hermoso paraíso. Las aves de mil colores volaban alegres entonando sus majestuosos trinos que se escuchaban a lo largo y ancho de la montaña. Al comenzar el día, cuando apenas comenzaba a brillar el sol, salían de sus nidos a remojar su plumaje y a calmar su sed en las cristalinas fuentes volando de rama en rama, picoteaban recolectando el alimento para sus críos. Diversidad de fauna habitaban este sitio y se agrupaban en manadas para protegerse entre sí y resguardarse de los peligros que los acechan. Para ellos era su casa. Se sentían tranquilos, lo tenían todo: alimento, libertad. Era su hogar, su hábitat. Era este lugar un verdadero paraíso donde reinaba la pureza y la tranquilidad. Los árboles crecían a su antojo. Sus ramas largas con abundantes hojas parecieran sentirse útiles y esto les daba mucha tranquilidad, el brindar albergue a las aves, permitirles que hicieran sus nidos para criar a sus hijos era su mejor satisfacción. En sus pronunciadas bambas dormían los demás animales que muy temprano se levantaban en busca del alimento y por su puesto se los proporcionaba la generosa montaña, vivían muy felices. En este hogar no faltaba nada.

y sombreros. Con máquinas asesinas masacraron el bosque talando muchos árboles, dejando sin nidos a muchas aves y sin refugio a muchos animales. El bosque lloró tanto que llovió durante varios meses. Luego llegaron muchos hombres de overol, cascos, linternas, botas amarillas, carpas y muchas provisiones. Con extrañas maquinarias en busca de minas, gente sin conciencia a la que sólo le interesaban las riquezas que se encontraban en esta frondosa montaña. Voces y risas irrumpieron la calma ignorando que la mayor riqueza la estaban acabando con su ambición desmedida. Cavaron tanto que las fuentes de aguas cristalinas tuvieron que esconderse en el fondo de la tierra, otras se condensaron formando nubes para protegerse. La fuerza de la naturaleza no se hizo esperar provocando un intenso verano, secando todas las vertientes, las quebradas y los ríos redujeron a pequeños hilos de agua ocasionando una mortandad de animales y secando todos los cultivos, tanto que la gente comenzaba a morir de hambre.

De pronto brotó del fondo de la tierra una fuerte voz como un gigante furioso que agrietaba la tierra en medio de un gran temblor, las nubes descargaron toda su furia derramando rayos, truenos y centellas; los ríos y vertientes se desbordaron inundando todas las riberas llevándose a su Cierto día llegó un campesino y con su afilada paso todo lo que se oponía a su cauce, arrasando herramienta de trabajo derribó algunas ramas cultivos y poblaciones aledañas. La gente entre que llevó a su choza para cocinar sus alimentos voces y gritos intentaban salvar sus vidas mientras dejando a muchas aves sin sus nidos y llorando la naturaleza recuperaba su espacio. desconsoladas la pérdida de sus huevos y polluelos. L Continuò así durante mucho tiempo. Los àrboles no pudieron contener las lágrimas que cayeron durante varios días. Cierto día llegaron varios hombres vestidos de campesinos con botas negras

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ENSAYO

La retórica meretriz demagógica

Marcos Alonso Cabello FB https://www.facebook.com/markosmico

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n tiempos posmodernos la retórica y la demagogia son aparentemente primas hermanas y hasta siamesas, pues no se puede concebir ningún discurso demagógico sin un manejo mínimo de la retórica ya sea en el ejercicio del poder, de la persuasión o simplemente en los debates formales e informales; la carga de ambos es significativa en el afán de una imposición ideológica. Dichas herramientas de la lengua se convierten en instrumentos de maniqueísmo poco favorables para la construcción mayeútica del conocimiento y nos remonta al sofismo tan falaz y subjetivo como alejado de la realidad absoluta y verdadera de las cosas. En la psicología inversa aplicada a cualquier función lingüística, principalmente apelativa, se utilizan los conceptos de manera anfibológica y tergiversa con la finalidad de fortalecerse a partir de las debilidades y es en este sentido especialmente importante la herramienta discursiva que como Foucault mencionaba es esencial en el ejercicio del poder. Pues la retórica es un arte, una técnica, un conjunto de procedimientos que permiten al hablante decir algo que tal vez no sea en absoluto lo que piensa, pero que va a tener por efecto producir en aquel a quien se dirige una serie de convicciones, que va a inducir una serie de conductas, que va a establecer una serie de creencias. En otras palabras, la retórica no implica ningún lazo del orden de la creencia entre quien habla y lo que éste enuncia. El buen retórico es el hombre que puede perfectamente y es capaz de decir otra cosa de la Foto: Ricardo Pérez

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que piensa, pero de decirlo de tal manera que, en resumidas cuentas, lo que diga –que no es ni que lo que cree, ni lo que piensa ni lo que sabe- será, llegará a ser lo que creen y creen saber aquellos a quienes él se ha dirigido. En la retórica se deshace el lazo entre el que habla y lo que dice, pero su efecto consiste en establecer una relación vinculante entre la cosa dicha y aquèl o aquellos a quienes èste se dirige. Así todo discurso debe estar estructurado a la manera más convincentemente favorable al aspirante al poder, se pueden maquillar cifras deficitarias con pretextos coyunturales, errores administrativos con aciertos maximizados, desvirtudes comprobadas con demagogias populistas y sobre todo se debe trabajar en una seguridad que descansará en la autoridad intelectual personificada en la figura de un individuo maestro del discurso con un diálogo con tintes sinérgicos de erudición, convicción y sobre todo empatía y conocimiento de las necesidades de los gobernados, no solo de las masas sino también de la élites, un Leviatán de carne y hueso que conoce al Estado, sus virtudes pero sobre todo sus errores y problemáticas y es justamente esa experiencia la que le permite la etiqueta de hombre de Estado. La imagen, la publicidad y la mediaticidad serán importantes, pero el manejo discursivo es sin lugar a dudas el elemento determinante para envolver, convencer y conquistar un electorado.

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ENSAYO

Loop

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o más irónico de todo es que hoy apenas y puedo recordar el sonido de tu voz, esa misma voz que durante tanto tiempo fue el alimento y el agua de mi espíritu, el canto que guiaba mis pasos a través de una senda nunca antes recorrida por mì y que parecía entonces no terminar nunca, escoltada siempre por abetos de alegrías e infinitos destellos etéreos de pasión. Qué lejanas parecen ahora esas tardes en las que una simple palabra pronunciada por tu inefable voz significaba para mí una alabanza y una bendición. Sí, ¡qué lejanas! Pero al mismo tiempo cuán cerca se sienten como si hubieran pasado justo ayer, pues a pesar de los cientos de kilómetros que he recorrido, aún te siento aquí conmigo como si todos mis recuerdos de ti se hubieran quedado tatuados en mi alma y mis sueños y anhelos se quedaran prendidos de tu mirada de la misma forma en que una cometa se prende del viento y se aleja para siempre. Quizá esté empezando a olvidar el sonido de tu voz porque otras miles de palabras provenientes de otras voces suenan ahora dentro de mi cabeza, pero a pesar de ello la tuya sigue ahí, hasta el fondo como la esperanza en la caja de Pandora, negándose a dejar de oírse, a dejar de despertarme cada madrugada y a dejar de mezclarse con todos mis pensamientos e ideas. No importa cuán dulces, cuán alegres, cuán sabias sean las nuevas voces con las que trato de callar la tuya, ahora sé que jamás podré conseguirlo. No reconozco ya ni el sonido de mi propia voz que jamás ha vuelto a escucharse como cuando tú estabas aquí. Qué suerte la mía el haberme perdido de todo el mundo que me conoció en tus tiempos, porque se habrían dado cuenta sin dudar

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Santiago Loret zooloreta@gmail.com

que el brillo de mis ojos se apagó y que la fuerza de mis palabras desapareció. Qué suerte que en este nuevo mundo que habito hoy nadie sabe de ti, porque seguro me preguntarían cómo era tu voz y entonces tendría que mentir y decir lo hermosa y suave que era para no delatarme y confesar que poco a poco se ha ido. Pero a pesar de todo, a pesar de no recordar tus sonidos, sí recuerdo a la perfección cada palabra que me susurrabas y que a la distancia de los lustros se han convertido en mi réquiem y mi epitafio. Sí, he olvidado como era tu voz, pero no tengo ninguna duda que mañana que despierte será lo primero que escuche al abrir los ojos.

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Foto: WEB

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ENSAYO

Ensayo sobre la Muerte o la aventura que trascie ordinario de pensar S

ì, la Muerte no discrimina y nos despoja de todo. La fama, la riqueza y el poder son absolutamente inútiles en el estado de desapego total de los últimos instantes de nuestra existencia. Mientras cruzaba las calles de mi pueblo, recordé que si la vida no es más que la fuga de las partículas y que si éstas pasan a través de una rendija o ranura a otra, la muerte es solo una aventura que trasciende nuestro modo ordinario de pensar. Cuando alguien muere lo hace en la matriz de la vida, porque espacio y tiempo no se comportan de la forma que nuestra conciencia ordinaria nos dice. El espacio y el tiempo son instrumentos, construcciones mentales donde la muerte y la inmortalidad existen en un mundo sin fronteras en los diferentes universos donde las cosas tienen lugar simultáneamente. En el abandono de mis prejuicios empecé a considerar un error pensar que la vida concluye con la muerte porque todo lo que existe y ocurre en el universo está vinculado y tiene un origen dependiente. Lo que llamamos vida es una energía vibrante que fluye a lo largo y a lo ancho de todo el universo, y no tiene principio ni fin; es un proceso continuo y dinámico de cambio. Desde este punto de vista nuestra vida no es una excepción. ¿Por qué hemos de ser nosotros algo finito, caprichoso, aislado y desconectado del ritmo universal de la vida? Si bien en mi juventud concebía la muerte como algo contra natura en un intento irracional por negarla, con el transcurso de los años comprendí que uno vive en torno a ella. Y no era necesario que siguiera gastando mi

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energía negándome a aceptar que todo muere todo el tiempo. Pequeños y grandes organismos desaparecen todo el tiempo, desde que comienza la vida. A menudo me empeñaba en concebirla como un hecho final dramático, doloroso, obsceno y desagradable porque me recordaba mi propia finitud. Luego me enteré que la cesación de la vida es tan segura que no podría escapar de ella, pero sì adquiría una profunda conciencia sobre la irrealidad de la muerte, si pacífica y profundamente aceptaba que se trataba de una transición a una nueva forma de vida, una fase momentánea de quietud y continuidad, algo que se proyectaba en universos paralelos. Si aceptaba que los planetas y las galaxias también nacían y morían, entendiendo que todo lo que se aplica al macro universo se aplica también al micro universo, y ya que nuestro cuerpo está constituido por la misma materia que los astros lejanos, si nuestro envoltorio físico consta de unos sesenta billones de células individuales y lo que llamamos vida no es más que la fuerza que armoniza el funcionamiento infinitamente complejo de ese número de células. Si recordaba que a cada instante cantidades incalculables de ellas morían y eran reemplazadas por otras que nacían, entonces yo estaba experimentando diariamente esos mismos ciclos de nacimiento y muerte. En esta etapa madura de mi vida he llegado a comprender de manera accidental que si al igual que la mayoría de los seres continuaba Foto: WEB


e ende nuestro modo Silvia Osorio silviosorioh@gmail.com chuesteparia@hotmail.com

siendo un ser humano común, si solamente poseía este cuerpo físico, cuando muriera no me quedaría nada de él, porque al estar compuesto por elementos terrestres con la muerte regresaría a la tierra. “Polvo soy y en polvo me convertiré”. Pero si en lo que me resta por vivir lograra hacerme de un segundo cuerpo, no me resultaría imposible hablar de ninguna clase de inmortalidad porque este segundo cuerpo formado por elementos del mundo planetario, podría sobrevivir a la muerte de mi cuerpo físico.

verdadera morada. La muerte solamente marca la transición desde esta vida a la siguiente a través del renacimiento. Entre los budistas, la muerte tiene un gran significado, tanto para el difunto como para los deudos. Para el difunto marca el momento en el que la transición hace comenzar un nuevo modo de existencia en la rueda de renacimientos. Cuando la muerte ocurre, todas las vivencias que el difunto acumuló durante su vida se activan para determinar la nueva forma en la que va a renacer. Para los vivos, la muerte es un recordatorio poderoso de la enseñanza acerca de No sería inmortal en todo el sentido de la palabra la impermanencia. porque después de un cierto tiempo, moriría también. Pero en todo caso no moriría con El cuerpo es la semilla que contiene todo lo que el cuerpo físico. Si poseyera un tercer cuerpo somos… compuesto por elementos del sol, podría existir L después de la muerte de mi cuerpo astral. Este cuarto cuerpo formado por elementos del mundo estelar, cristalizado dentro de los límites del sistema solar, sería inmortal porque no existirá nada dentro de esos límites que lo pudiera destruir. Más allá de esto, lo esencial depende del estado de la mente iluminada y en paz u oscurecida. El miedo a la muerte, a la disolución del “yo”, es el origen de la angustia, miedo y desesperación cuando lo cierto es que el proceso de morir es absolutamente natural como lo es la caída de las hojas en otoño. Cuando morimos es como si retornáramos a nuestro estado original. Todo se disuelve mientras el cuerpo y la mente se deshilachan. Todo este proceso de pureza y sencillez lleva a la mente a su

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ENSAYO

¡Escúchame! Tengo autismo

Jorge Ávila García Jorge.avila12720@facebook.com buhocony@gmail.com

inmediatos. Sé que esto te rebasa porque no lo entiendes, porque estàs repitiendo el esquema que tù viviste, así aprendiste en tus años de escolapio (a), pero estos son otros tiempos, no entiendes uieren que me comporte como todos, que lo que vivo y te “caigo mal”. Te molestas y tu actúe “normal”, haga amigos, socialice respuesta es etiquetarme, exhibirme, humillarme, entienda sus chistes, su ironía, su sarcasmo, sus discriminarme. ¡No sabes qué hacer conmigo! palabras de doble sentido, sus juegos de palabras, Tus quejas me hacen mucho daño y mis padres trabaje en grupo o en equipo. Que me integre a sufren ya que te aferras a vivir tus paradigmas todo lo que me rodea, incluso a sus burlas. tradicionalistas.

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¿Están ciegos? ¿No se dan cuenta? ¿No son capaces Cuando lloro o estoy enojado es porque hay de discernir? ¿No me quieren? algo que me inquieta o algo que no está bien en ese momento. Quiero decirte que solo yo sé lo Quiero decirte algo: yo no distingo tu enojo. Si que estoy viviendo y mi respuesta es el supuesto estás alegre o triste, no soy capaz de hacer amigos berrinche, el niño latoso, el niño inquieto, fuera como tú crees que debo hacerlo. Mi voz es tenue, de sí, y tú, ¿qué haces? ¡Eres un niño TDAH!, ¡un monótona, mecánica y esto me relega de los demás. niño bipolar!, o agregas calificativos hirientes y Digo lo que siento, tal cual en el momento y por agresivos que yo entiendo, no soy comprendido. las costumbres del medio sueno a grosero y soez, ¡Aquí levanto mi voz! ¿Hasta cuándo cambiarán pero no lo soy. Simplemente porque no sé lo que estas circunstancias alrededor de mi persona? ¿O es ser grosero, pero entienden como ofensivo mi voz se asfixiará en la ignorancia, incomprensión lo que digo. Yo te escucho y entiendo lo que me o la ignominia? dices aun sin verte a los ojos como es la costumbre social. Tú supones que no te doy mi atención. ¡Que equivocación! Quiero que sepas que mis sentidos tienen un alto desarrollo y pulcritud, por lo cual emito ¿No te has dado cuenta que yo aprendo sonidos al comer, oigo y memorizo en otro nivel diferente? ¡Por eso tus explicaciones para mí el mundo que me rodea lo que para otros es son intranscendentes, monótonas y aburridas elemental yo lo percibo más diáfano y concreto. mientras ya procesé la información antes que Veo y grabo imágenes con todo su mensaje, color muchos! Mi pensamiento es muy lógico, sin y significado subliminal, aprecio los sonidos y rodeos, sin ejemplos absurdos y sin repeticiones ruidos con su TONO-INTENSIDAD, AGUDEZA incongruentes. Soy muy racional, concreto y mi O GRAVEDAD por lo cual soy capaz de discernir tendencia es orientarme a la realidad de mi entorno. diferente, por ejemplo la música la dimensiono con Soy muy lúdico y práctico al descubrimiento más precisión y la disfruto en otro nivel. En lo que constante. Memorístico y activo con resultados respecta a mi tacto lo tengo muy revolucionado

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tanto que a veces no tolero se me acerquen, menos que tengan contacto físico. Sí, quiero decirte que soy un científico porque la naturaleza la capturo tal cual y distingo los fenómenos fisiológicos y anatómicos de los animales y sobretodo en mi cuerpo sus niveles de organización desde la célula, los tejidos, los órganos y los sistemas de los que estoy conformado. Mi memoria me permite visualizar procesos y funciones básicas.

mi procesamiento de la información que me llega es distinta, tengo dificultad de expresión e identificación de emociones, pero esto no quiere decir que soy antisocial, en otras palabras soy normal en todo solo como lo dicen los científicos tengo ceguera emocional.

Necesito de tu apoyo, capacitación, información, trabajo y sobre todo tu comprensión de cómo formar parte de mi atención, a mi familia, padres ¡Por eso requiero otra alternativa de enseñanza! y amistades que conforman mi mundo. Sé que ¿Es mucho pedir? Solo requiero otro diseño, tu bella profesión de maestro la dignificas en otro enfoque ya que tengo mi propio proceso la práctica diaria con todo tipo de alumnos que de aprendizaje, soy VISUAL, AUDITIVO Y esperan mucho de ti y sobre todo yo te pido que DEDUCTIVO, así como otros compañeros no me abandones a mi suerte. Sabré responder a son más KINESTÈSICOS, INTROVERTIDOS, tus técnicas pedagógicas, al diseño de estrategias EXTROVERTIDOS O LINGUALES, ¡yo tengo mi que necesita mi condición… si me las haces llegar. propia orientación intelectual! Te recuerdo que soy un ser humano que requiere Socialmente tengo un alto índice de valores como: solamente que sepas qué hacer, planear, diseñar para HONESTIDAD, SINCERIDAD, FIDELIDAD, mi trato y en su caso como enseñarme a aprender RESPETO, etc. Y sobre todo los baluartes del con los demás, sin burlas, discriminaciones menos núcleo familiar que me transmiten a diario en casa humillaciones, por ser igual pero diferente en mi y ustedes los maestros en su momento. condición de Asperger. Quiero entender que hay Así elevo mi voz para que me escuchen y me otros individuos que tiene la misma circunstancia acepten tal cual soy en este mundo maravilloso, e ignoro si sus seres queridos o cercanos están que no permitan conmigo la EXCLUSIÓN, Y SÍ al tanto de cómo manejar su condición, que por LA INCLUSIÓN, aclarando que esta INCLUSIÓN cierto, no pedí. Así nací y soy producto de unos sea para que no me obliguen a comportarme padres buenos, amorosos, cariñosos y que no como los demás, espero ser aceptado tal como están al margen de mi atención y quieren como yo, soy. Probablemente aquí está el dilema, ¿cómo vivir en este mundo maravilloso en el cual estás incluirme con todos? ¡Lo que pido es que me tú, mi maestra(o) querida(o) y admirada(o), que acepten como soy! tienes en tus manos la capacidad para cambiar la historia. No olvido que hay muchos personajes, Creo que ya te diste cuenta. Sí, tengo autismo En científicos, literatos, músicos que a pesar de tener el grado de SÌNDROME DE ASPERGER y como esta condición han trascendido, dejándonos trastorno de desarrollo de la esfera neurobiológica, cultura, inventos, música o escritos que prevalecen Foto: WEB

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en la humanidad. Así espero que esta voz no se ahogue, ni se quede en el olvido. Es tiempo de hacer conciencia de que existimos y de que no requerimos de una atención altamente especializada, ni más tiempo invertido en nosotros, ni más trabajo en el aula menos una inversión económica sofisticada, solamente que tengas más información del Asperger como variante del autismo y aplicar en forma diferente y orientada a actividades tecno-didácticaspedagógicas como una alternativa de trabajo acorde a nuestra necesidades. ¿Es mucho pedir? Quizá, pero yo te voy a agradecer eternamente. Hoy es tu tiempo. Además la ética docente te lo exige y te obliga a enfrentar todo tipo de retos. Cuento contigo. ¡Quiero un mundo integrado también por mí! No me excluyan como “bicho” raro, inadaptado o monstruo. Recuerda: solo soy un ciego emocional. Tampoco soy de otro mundo. Tal vez sea mucho pedir, pero quiero una escuela con el gusto de llegar a diario a ella y con el disgusto de salir de ella, porque estoy a gusto… y no quiero salir. Doy por descartado que a partir de hoy seas generoso (a) profesional y ético en tu sagrada misión de la educación que elegiste consciente de enfrentar en tus alumnos estos y otros retos Quiero recordarte siempre como tú tal vez tienes recuerdos de algunos de tus profesores, con admiración y respeto. La pasión de cada profesión requiere su aplicación aún en los casos o circunstancias más complejas.

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CATEGORÍA

Entelequia muda Carlos Iván Alvarado Ruiz FB Jonathan Haller

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a persecución continúa. El follaje de los árboles me causa inquietud y la brisa nocturna invade mi cuerpo sudoroso. El silencio del bosque es violado por la risa atronadora que escapa con euforia de mi garganta lastimada y exhausta por debutar hace una hora sus cuerdas vocales. Ellos se acercan. Están hambrientos de venganza, de mi sangre vil. Soy la presa que usurpó la inocencia. Los hombres de azul claman justicia. No me siento culpable. Es inexistente el remordimiento por el mal concebido por mis ansias, mi envidia y mi fascinación hacia ese hechizo restringido de forma inexplicable para los desdichados como yo. Esa sensación que acaricia los tímpanos dando un mensaje claro, etéreo, tan delicado que puede tergiversarse según el momento y la expresión de cada quien: la voz. Con el crimen perpetuado fui capaz de poseer lo que tanto anhelé toda mi vida. Sin embargo, no puedo controlar esta hilaridad extrema, escalofriante y dolorosa para mis pulmones lacerados. Desde mi alumbramiento he sido privado del grito primerizo de cualquier ser humano. La palabra fue vedada para mí teniendo que conformarme con el ambiguo lenguaje efectuado con señas. Las noches y las mañanas fueron sobrellevadas por el consuelo de los tonos y melodías ofrecidas por la ciudad: los alaridos de los vendedores, los sollozos de infantes, los cláxones de los automóviles y las

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groserías de las prostitutas. En medio de todo ese caos sonoro encontré a un frágil ser dueño de una sinfonía en una voz sublime. Caminaba junto a su madre señalándole toda clase de cosas que llamaban su atención precaria. En el instante en el cual lo escuché sentí una sensación que sobrepasaba al enamoramiento. Difícil de explicar. Fácil de intuir. Con el transcurso del tiempo memoricé cada calle, cada avenida recorrida por ese pequeño privilegiado y su eventual destino. Necesitaba estar con él, necesitaba escucharlo aullar para experimentar ese amor inflexible y desconocedor de límites. Deseaba el eco de su alma. Al filo de la medianoche decidí entrar a su morada. El uso de una ganzúa fue suficiente para abrir la cerradura asegurada con un patético cierre sencillo. El silencio y yo fuimos uno solo. Nadie se dio cuenta de mi intromisión y menos cuando rapté al niño de los brazos de su madre. Una creciente excitación se apoderó de mí. Estaba por extraviarme en un sueño maquilado por las armonías y cadencias del cantar desenfrenado de un ángel. Después de unos fatídicos minutos llegamos a mi guarida. El edificio abandonado nos dio la bienvenida, el único sitio donde encuentro refugio, con privacidad incluida. La residencia era propicia para mis fines: amplia, situada en la


periferia de la urbe e ignorada por los fisgones por su gran deterioro. Sólo yo era capaz entrar, dada mi habilidad para abrir puertas y candados. Entré al sótano, tratando de serenarme para no caer en frenesí. Deposité el cuerpo del durmiente en una mesa ovalada y amarré sus extremidades con rafias. Pasé mis dedos por la comisura de sus labios, auto-complaciéndome así con la sed que sería saciada. Primorosamente lo arrebaté del sueño tocando un requinto en una guitarra española. Cuando despertó el pánico y el desconcierto se hicieron tangibles en sus pupilas. La dulce sonoridad de su llanto me despojó de la cordura, mientras mis manos convulsionaban junto con las cuerdas que con precisión hacía sonar al compás de aquel grito inefable. Transcurrieron algunas horas y el cansancio producido por el esfuerzo del infante fulminó mi deleite. Esta situación provocó el nacimiento de un abismo en mi goce. Me sentí desamparado, ¡como si fuese olvidado por la mismísima gracia de Dios! Mis lágrimas surcaron mi rostro, arrojé la guitarra al piso tratando de liberar un rugido para deshacerme de esa impotencia cargada por los años. Entregué todo mi empeño para conseguir el más mínimo ruido posible, sin embargo nada salió de mi boca. Por este motivo el crío me miró con extrañeza. Nuestras miradas hicieron contacto. Unos segundos bastaron para que una

sonrisa descarada apareciera en su cara nívea. Sus gestos causaron mi furia: estaba burlándose de mí, le resultaba divertido un hombre carente de voz. Me acerqué a él y rompí con mis manos su dedo meñique. Un alarido impactante resonó con vigor. Estuve a punto de caer en el delirio al sentir el dolor convertido en belleza musical. Uno a uno fui quebrando el resto de las pequeñas extremidades de sus manos. El instante cumbre llegó en el momento de fracturar los dedos de sus pies, especialmente cuando su dedo gordo fue torturado por mi rabia. Fue tal su grito que tuve la urgencia insana de abrir mi boca y meterme en la suya para apreciar la intensidad de sus notas agudas en carne propia. Su sonidos feroces llenaron mi ser; fue una vivencia adictiva que parecía no tener fin. Mis labios devoraron los suyos durante mi tormento suscitado contra la criatura. Su piel fue pellizcada y retorcida para conseguir el más selecto eco. Sus brazos fueron fracturados en pos de un orgasmo. Su último suspiro fue robado para devolverme la fe perdida. Por primera vez en mi existencia me sentí feliz. La sangre que saboreaba mi lengua y pintaba mis labios me fortificaron. Descubrí que el asesinato de un inocente es el placer máximo de los hombres sin escrúpulos. Después de limpiar mi boca en el lavabo abandoné el sótano para ir a mi alcoba y descansar. Estaba

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agotado por las emociones desaforadas. Mi plan posterior era arrojar el cuerpo al día siguiente en el río situado en las cercanías de mi hogar. Todo hubiera ido bien de no haber aparecido un infortunado inconveniente: a los pocos minutos de acostarme en mi cama comencé a reír sin control, sin razón alguna. Tapé mi boca con la almohada mas no fue suficiente para acallar el estruendo producido milagrosamente en mí. Busqué otras alternativas, pero todo fue inútil. Mi carcajada nociva fue escuchada por algunos desvelados los cuales empezaron a rodear mi domicilio secreto. Supe lo que tenía que hacer al sentir el peligro cerca. Escapé saliendo por una de las ventanas. La impresión de los merodeadores les impidió seguirme, sin embargo en pocos minutos la policía comenzó su caza. Mi crimen había sido descubierto. Fue entonces que me vi obligado a ocultarme en un bosque. Y aquí estoy. Esforzándome por no perder la respiración, escupiendo sangre, dolido por el furor de este suceso que antes era una fantasía. “Está cerca de este lugar. Se puede escuchar la risotada de ese maldito. No lo pierdan de vista”, ordena el alguacil. Comienzo a ser victimizado por la fatiga. Mis movimientos ceden y caigo extenuado sobre una superficie húmeda y viscosa con un olor acaramelado, pero demasiado excesivo, casi repulsivo. Al principio no adivino sobre qué cosa estoy tumbado hasta que veo la cabeza putrefacta de un animal. Estoy encima del cadáver descompuesto de un coyote. Sus ojos apenas salvados por los gusanos me observan escrupulosos. Conocen mi delito, juzgan mi ultraje. En este animal sin vida puedo ver lo que será de mí: un ente infectado por cientos de insectos, carcomido por aves de carroña,

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asqueroso, hediendo, abominable. El terror se hace presente y hurta mi risa. No obstante el miedo es avaricioso. No se conforma con eso. Lentamente se está llevando mi con… ci…en…

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Liberpopulum Fanzine de expresión mayéutica

Convoca: A todos los escritores y/o artistas gráficos interesados en colaborar en nuestra revista con textos o ilustraciones de creación propia en nuestro próximo número bajo la temática:

La memoria Envía tus textos a la dirección electrónica liberpopulum@gmail.com como archivo adjunto con extensión.doc o tus ilustraciones en formato jpg o png con buena resolución. Para texto los límites de extensión y categorías son: • Cuento, relato o crónica: De 1 a 3 cuartillas. • Microrrelato: Máximo ½ cuartilla o hasta una cuartilla siempre y cuando èsta se conforme por dos o más microrrelatos. • Poema (ya sea verso o prosa poética): De 1 a 3 cuartillas. • Poemínimo: Máximo de 10 líneas o hasta una cuartilla siempre y cuando èsta se conforme de al menos 3 “poemínimos”. • Ensayo (expositivo, argumentativo o literario): De 2 a 4 cuartillas. Nota: Se considerará el espacio que el autor utilice para referencias bibliográficas. • Reseña: Recomiéndanos un libro, disco y/o película en ½ cuartilla como mínimo y 1 cuartilla como máximo, aunado tu colaboración, deberás enviar imágenes concernientes a tu reseña. Dichas colaboraciones deben enviarse en tipo de letra Arial o Times New Roman 12 puntos, en interlineado de 1.5. al correro liberpopulum@gmail.com


ENSAYO

¿En dónde quedó el silencio suave?

Ricardo Pérez Torres https://www.facebook.com/ricardo.perez.5494360 contactoricardoperez@gmail.com A los perioditas mexicanos censurados en el siglo XXI

¿Q

uién se lo ha llevado? Si supiéramos que aún estamos vivos, si cuenta nos diéramos ahora, podríamos fácilmente distinguir entre enmudecimiento y voces reprimidas. Mas no ha sido así. Estamos más que muertos. Mucho más muertos que cuando vivíamos acá. Yo estoy ya muerto y así seguiré ahora en el momento en que te has llevado todo, y mi andar no deja huella alguna, ya no mi voz ni mi guitarra ni esos pajaritos en tu ventanal. ¿Dónde quedó la voz, tu voz tan mía y la mía tan tu voz? Seguramente estás riendo al imaginar tan delirantes argumentos. Sin embargo, es realidad. La voz fue “La Voz”. Trato de apagar un cigarrillo con lágrimas, pero los ojos también han callado, no nos dejan mirar más, no podemos incluso. Ya no queremos. Ya no hay risas en tus ojos, sólo rencor hacia ninguna parte, miradas lejanas que buscan atrapar un no sé qué para envolverlo, jugar con él en serpentina y absurda y aguda y dolorosa mueca. Ojos apuñalados y voces sordas. Reprimida furia que Foto: Ricardo Pérez nos funde y nos confunde para madrearnos cada día más, cada hora, cada segundo. de los sibaritas que alguna vez contemplaron nuestras palabras como estrellitas momentáneas Un piano y un violín hacen las veces de imitadores, en el aire y sus ojos reían como con vida propia. Es pero no son voces nuestras a las que emulan, es el la música que a su vez es la vida misma. Una vida atropello convertido en quimera. Son el regocijo cumplida así… a la de “sin susto”.

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un silencio incómodo y nos avergonzamos de Ahora todas las tardes,nuestras tardes, caen como callar, pero no hicimos nada, solo mirarnos, caen las lágrimas de mi anonimato, sin sentido, el regañarnos, alejarnos sin despedirnos… mirarnos, sentido de la única identidad que tengo y que no avergonzados de la vista obnubilada por sabrá ese es la mía, lágrimas de despojo, de muchedumbres Dios que chingaderas. insensibles, lágrimas de la nada y del mismo llanto ya sin fecha, ya sin causa, ya de todo. La pregunta quedó suspendida en el borde de una tumba inacabada pero exacta. La respuesta Con la voz va el sueño, y con el sueño tus manos, hace mucho tiempo que quedó enterrada bajo cansadas de no hacer nada. Esas manos caídas los escombros de otras tantas respuestas y voces que nunca fueron más allá de un sexo hediondo y y ojos quebrados. ¿Hacia dónde iremos ahora? unas páginas de periódico amarillista, tus manos Ciegos, mudos y apendejados. Al lugar deseado o curtidas de tanto callar a los de al lado, asesinas sin a la verdadera muerte, a la ira eterna o a la calma piedad a quien te contradice. amena de obstinadas sombras que se alargan y se extienden sobre nuestra pútrida existencia. Y pensar que había esperanza. Y pensar que estábamos juntos. Y pensar que: ¡qué poca madre!. No es mi voz, es el sonido de los fantasmas que Ya no tenemos. Te la acabaste ayer en esa caminata hemos dejado escapar en ese alarido colectivo, es el sin sentido en donde tenías tu voz y la mía se ruido de una multitud en marcha, es el hambre de parecía a la tuya y gritaste y me enamoré de ti. sed y la sed de hambre que nos aturde, somos los del ¿Quién se llevó al amor? Tú y yo lo sabemos bien, otro lado. Nuestras bodas, nuestras borracheras, sabemos bien que fueron aquellos cerdos celosos, nuestras nocturnas bailantas y refugios. Es el cielo más temerosos que nuestro propio andar por esas y es el mar, son nuestras gargantas resecas que ya calles del centro de la Ciudad de México, ellos no pueden con el peso de las palabras. Palabras fueron amor mío, los que nos robaron. Lo sabes, que no queremos pronunciar porque sabemos lo sabemos. Sólo ha quedado un largo siseo que que cuando lo hagamos nuestro cómodo estadio marea. Y en la periferia los corazones de los otros colapsará. que nunca tuvieron voz, nos observaron desde sus ratoneras, aquellos a quienes negamos el pan y la Hasta entonces te escribo mi querida luz sin sal, los desamparados sin voz estarán riendo en su sombras, amada del amor negado. mutismo eterno. Ya no hay esperanza. ¿La hubo L alguna vez?, ¿me escuchaste acaso pronunciar tu nombre encimado al mío? Letras sobre letras, palabra sobre palabra. Sombra sobre sombra. La serpiente nos hizo mordernos, desgarrarnos, acabarnos y terminamos llorando en medio de

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NARRATIVA

Secov Alejandra López silva alejandritas40@hotmail.com

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u amanecer fue distinto al de otros. Sintió un gran vacío. Notó con tristeza que algo le hacía falta. No se levantó de inmediato. Acostado miró durante un rato hacia el cielo de concreto pintado en un salmón ya viejo con manchas de origen desconocido junto a ese ojo luminiscente que perdía fuerza ante los rayos del sol atravesando la gastada y sucia cortina. -¡Qué raro! Hace unos días que se marcharon y ya las extraño. Pensó en voz alta .Retiró las cobijas abandonando con pereza la dura cama. Se calzó las pantuflas, sin darse un baño, se dirigió a la minúscula cocina. El silencio era completo, solamente los sonidos por él producidos lo rompían, era lo único que se escuchaba. Desayunó sin prisa un poco de café caliente sin azúcar, las sobras de un pan dulce que guardó la noche anterior. Y una rebanada de jamón: la última. Regresó lentamente a la recámara. El apartamento era pequeño, demasiado modesto en un barrio en donde no conocía a casi nadie, pero tampoco le interesaba darse a conocer. Vistió con desgano saliendo con la vana idea de encontrar un empleo que le ayudase a subsistir, aunque sus antecedentes eran un impedimento para que alguien se arriesgara a contratarlo. Tres años en ese hospital no eran garantía. El hospital, lo echaba de menos. Se sentía seguro en ese lugar, con una blanca habitación tan solo para él… y para ellas que siempre le acompañaban, charlando de mil cosas, entablando pláticas sobre lugares utópicos, enajenantes, fuera

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de este planeta. Sí, fueron buenos tiempos, aunque no recuerda con exactitud cómo fue a parar ahí. Un vago recuerdo lo lleva a la casa familiar. Un día como cualquier otro despertó y ahí estaban. Aparecieron de la nada, sin presentarse siquiera. A partir de esa mañana sin sol y cielo gris, se hospedaron en su cabeza. En un principio se desconcertó sintiendo algo de temor, pero con el paso de los días se acostumbró a tenerlas consigo. Se hicieron amigos. Él les contestaba amablemente. Su madre creyó que se trataba de un juego inventado por ese hijo suyo siempre tan raro, desde pequeño, nunca logró entenderlo. Pero al darse cuenta, después de algún tiempo, que eran en serio esas conversaciones con fantasmas y seres invisibles, y encontrarlo reír, carcajeándose con la nada, se sintió realmente preocupada, desesperada ante tal situación. Tomó la decisión de internarlo, aconsejada por familiares y vecinos, quienes ya no soportaban al “loquito”, inofensivo, pero loco al fin quien no paraba de hablar con el aire.


No opuso resistencia, se dejó llevar siempre y cuando “ellas” no le abandonasen. Tres años transcurrieron. Tres años en ese lugar de sueños en donde a base de largas terapias en solitario, grupales, medicamentos con nombres extraños e impronunciables, algo de paciencia por parte de los doctores, mucha resistencia por parte de él y una mensualidad que la madre milagrosamente lograba reunir, finalmente ellas se marcharon, desaparecieron sin despedirse las mal educadas. -Está curado-, le anunció el hombre de bata blanca y calva deslumbrante. –Puedes ir a casa. No volvió con su madre. La trabajadora social apoyada por una asociación de no sabía qué, le ayudó a conseguir ese apartamento modesto donde ahora vive sin ellas sintiéndose abandonado a su miserable suerte, esperando que un día regresen, se reconcilien y felizmente hagan las paces retomando los eternos coloquios que le hacían sentir tan bien. II -¿Qué hace usted aquí? Hace apenas un par de meses que lo di de alta. -Lo sé, doctor, lo sé. Es que me siento desesperado, no puedo vivir sin ellas, las extraño demasiado. Comprenda, eran mis amigas, mis camaradas. Ahora el silencio que me rodea es insoportable, siento que mi cerebro explotará ante este vacío; necesito escucharlas. Devuélvame las voces o terminaré por volverme loco de verdad. - No entiendo, eso es imposible.Usted está curado, ¿cómo puedo yo hacer eso? -¡Haga lo que sea necesario! Intente todo lo que esté a su alcance, deme medicinas, inyecciones, drogas, experimente conmigo pero ayúdeme para que regresen. -¿Està seguro de lo que està pidiendo?

-Completamente, doctor. Asì lo deseo. -Está bien. Tranquilo. Le daré su cuarto nuevamente. Las voces no han regresado, pero él se siente bien en ese lugar. Cada mañana sale al jardín de descanso, se sienta en una frìa banca de metal durante horas, con la firme idea de escucharlas nuevamente, sentirlas llegar a su cerebro, llenarse con sus palabras, susurros. Su madre, familiares y amigos lo visitan de vez en cuando hablándole sin parar tratando de emular a aquellas que le abandonaron y que él en silencio espera verlas regresar.

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ENSAYO

¿Acaso has dicho algo? Adrian García adriang_8@yahoo.com.mx

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ace tiempo, mucho tiempo desde que las escucho. Parece que las he oído toda la vida. Por primera vez en mis años mozos, cuando me dieron un consejo que cambiaria mi destino, desde allí y hasta ahora, siempre me acompañan. Cada etapa de mi vida ha ido cambiando, mientras he evolucionado en mi existir han evolucionado conmigo, se han convertido así como yo he mutado de pieles. Se han multiplicado en ocasiones, tanto que a veces no he podido soportar sus muchas facetas. Mientras más he leído y aprendido han sido mis fieles moderadoras. En mis momentos de alegría, tristeza, coraje, amor, desesperación y locura me han acompañado, por eso les agradezco el estar aquí a mi lado, compartiendo estas líneas, que serán, con el devenir del tiempo, el legado de mi vida. Tanto que hemos compartido me resulta abrumador. La memoria cambia tan a menudo que tarde o temprano dudarà de lo aprendido y lo que le dicen con diversas manifestaciones, pero las maravillas que me han hecho vislumbrar en mis reflexiones han sido, y serán, lo mejor que me han dado. Cuando escucho el concierto de Aranjuez, el bolero de Ravel, Carmina Burana de Orff, y otras muchas creaciones de ese tipo, me doy cuenta de la infinidad de matices que tienen, son infinitos, de alguna manera perceptibles con formas tan particulares como habitantes hay en la tierra.

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No tengo mucho que decir acerca de ustedes, pero sì mucho que aprender de su parte. Pecaría de mentiroso su dijera que nunca las he oído, creo que a todos nos acompañan durante la vida: internas y externas, a veces coordinadas y reveladoras, a veces desordenadas y estridentes, de alguna manera son como pensamientos que fluyen por el agreste y tortuoso camino que sigue la vida. Pueden derivar en un caos o hacia una genialidad, pero en nosotros està saber encausarlas hacia lo uno o lo otro; manías, psicosis, locuras, obsesiones y otros trastornos son en lo que pueden acabar; pero también creaciones sublimes, arquitecturas prodigiosas, cálculos perfectos, leyes universales. Creo que el planeta y no solo él, sino el entero infinito está lleno de voces. Toda nuestra evolución hacia la unificación comparte un mar de elementos que se modifican día a día, aunque a veces lo cotidiano es repetitivo, monótono y hasta desesperante, sigue en su cauce hasta el límite que nos da el entendimiento. Cada cabeza es un mundo y ese mundo está lleno de lo aprendido, genético y derivado del entorno ambiental, social y educativo que nos toque.Algo que escuchè reza: ‘los ideales son pacíficos, la historia es violenta’, y es cierto: todo lo que creamos en nuestros pensamientos primero es solo ideal, pero cuando pasa al hecho se convierte en manifestación verbal o física, y allí es donde cambia su textura; por eso: ‘dice mucho el que poco habla’. Es curioso que el libre albedrio nos haya dado


la oportunidad de atisbar en lo insondable, de temer a las profundidades de la mente, de querer alcanzar la divinidad; cuando son solo ecos de lo que permanece en nosotros desde el principio de los tiempos, siguen siendo solo manifestaciones de la chispa de inteligencia y reflexión que nos han traído hasta aquí. El entendimiento y la luz que derivan de ellas nos hace comprender cuan imperfectos somos y lo que nos falta evolucionar para alcanzar el grado supremo que todos buscamos, bueno, no todos, a otros les gusta donde se encuentran y no quieren descubrir hasta dònde quieren llegar. Se conforman con lo que tienen y no alcanzan a ver màs allá de su nariz, pero bueno, el mundo es así. En este laboratorio que somos cada uno de nosotros, la retòrica es el ejercicio que debemos practicar constantemente, la formación de conceptos nuevos y el lenguaje perfecto, èse que se manifieste cada vez que se exprese, sin errores; aquí, este humilde servidor ensaya cada vez lo propio, escuchando en su mente todo lo que a su alcance se encuentre, mezclando en el caldero, para crear la pócima perfecta que le dé el ingrediente preciso para la transmutación. Todos somos alquimistas buscando el cambio trascendental, escuchamos las voces y seleccionamos lo que sirve y desechamos lo demás. Buscamos alcanzar esa comunión con la naturaleza que ha sido evadida durante siglos de oscuridad, de represión, de violencia, de muerte.

Hay que buscar lo correcto en lo incorrecto, la verdad en la mentira, lo falso en lo real, la paz en el conflicto; todo esto con el fin de ser ecuánimes en nuestras decisiones y llegar al estado de serenidad que viene después de la tormenta. Seremos más y mejores personas cuando recapacitemos y nos comprometamos a escuchar y hacer lo correcto para el bienestar común, no solo oyendo las voces que violentan al espíritu. ‘El que no oye consejo, no llega a viejo’, y es verdad, pero a veces nos dejamos llevar por los impulsos más que por el entendimiento, esto porque filosofar es tan tedioso que no cualquiera quiere ahondar en ello, pero cuando se le agarra el gusto, aguas, porque es como volar y ver desde lo alto el amplio panorama de las posibilidades; tan vasto como el remontarse sobre las nubes de la incertidumbre y vislumbrar con ojo de halcón a esas presas que son: el razonamiento y el entendimiento, furtivos y de movimientos inesperados. Esas voces que agobian a unos y engrandecen a otros, son lo que mientras nos acercamos a el momento preciso, nos aguardan ocultas a la vuelta de la esquina, como tratando de sorprendernos si estamos desprevenidos, incautos, pero que si tenemos un poco de presentimiento, nos sorprenden con su sabiduría. ‘Oigo pasos’, dijo el sordo; pero, ¿habrá quien no escuche nada? ¿Solo sonidos? ¿Solo expresiones sin sentido? ¿Solo truenos? ¿Solo imágenes? ¿Solo la oscuridad o la luz sin más? ¿Solo el chirrido que

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hace nuestro cerebro para darnos idea de que está funcionando? ¿Es posible estar tan en contacto directo que no haya voces intermedias que se interpongan entre el dicho y el hecho? Nos toca descubrirlo, interpretarlo, aprenderlo... Si cae un árbol en el bosque y no hay quien lo escuche, ¿hace ruido? `Al buen entendedor pocas palabras´ `No hay peor sordo que quien no quiere oír, ni peor ciego que quien no quiere ver´. Y, `el que tiene oídos que oiga´, porque para eso fuimos creados, para dar fe de nuestros actos dentro de los parámetros establecidos de cordura y conciencia, para no ser, como la mayoría que somos: unos salvajes, violentos, sin principios, no objetivos, faltos de ética y moral, envueltos en la vorágine de nuestros pensamientos amorfos, inmersos en el mundo de las pasiones, los deseos, la intranquilidad, los sueños rotos, la corrupción, la morbidez, la podredumbre, y un largo etcétera de sinónimos que se me escapan. Ahora tengo el propósito de escuchar, de aprender de las nuevas generaciones, que se mueven rápido y ya no son pasivas, ni tan tolerantes; las revoluciones que se crean en todos los ámbitos del intelecto humano y se complementan con las creaciones, cada vez más elaboradas y tecnológicamente precisas. Espero que los ecos del tiempo resuenen en las mentes que tienen la paciencia de escuchar esa sabiduría ancestral, esa que permanece inmanente dentro de nuestra

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mente y memoria. Ahora escucho los sonidos del mundo que me rodea, esos que mientras más escudriño màs interpreto como los mensajes del cosmos abierto, de la naturaleza cruda y real de las ideas vagas y diáfanas, deleitándome del todo que me rodea. Las nubes en el cielo me dicen que la renovación de mi conciencia marcha aprisa, aunque sigo siendo presa de mis anhelos y pecados, soy solo un grano de arena más en la inmensa playa que rodea este mar de pensamientos, en la cordialidad que mi entendimiento, acercándome al origen y alejándome de él. Para todos aquellos que buscan escuchar el dulce sonido del viento, aquellos que solo pueden oír los gritos de dolor en sus corazones, aquellos que cantan a todo pulmón las delicias del porvenir lejano, aquellos que luchan con su propio yo por liberarse del ego maltrecho y discordante, aquellos que desesperan en los tiempos sin sentido, aquellos que son el reflejo distorsionado en la retorta del alquimista; para todos ellos son estas voces derivadas que intentan recuperar esos matices de color que se crearon en el prisma de la creación, de la luz primordial, del ente perfecto, del estado puro, del néctar divino que todo cura y todo allana. Así, en estas palabras se plasman las reflexiones rebuscadas que intentan crear un nuevo amanecer en la colectividad redundante; sin embargo, los sueños del que no duerme son pulsaciones creadas


para llegar hasta los más recónditos límites de la cordura y si llegan mas allá, será por mediación de los primordiales, que, alejados del tiempo y el espacio se sirven de la fuente para derramar a sus antojos los privilegios del saber y el conocer. Serenidad y calma pido a todos en el presente cambiante, lo que será, será indudablemente. No ha duda de que llegará el momento preciso en que la metamorfosis se geste y surja de su capullo el ser que debe dar origen a la nueva raza que predominará; la evolución marcha lento pero seguro, por más que se le pongan obstáculos habrá que derivar en el cambio que haya que darse. Sabremos por fin el cómo y el porqué de nuestra existencia, y por fin entenderemos que fue primero: ‘el huevo o la gallina’, sin tener que argumentar que ‘el gallo’. Solo queda decir que la voz en el desierto silba aguda y siempre llena el aire de siseos; hasta el suave perfume de la flor se escucha por la nariz privilegiada que alcanza a escuchar su perfume y oye los movimientos de las ondulantes dunas, quemadas bajo el sol radiante, y degusta las imágenes del entorno seco y árido. Solo el rostro que lo ve todo es capaz de cribar el canto del tiempo, y cuando el águila remonte las alturas, la perspectiva será otra y la voz que resuena en la atalaya, hallará al escucha que la sustente y, que pueda descifrar todo lo dicho hasta ahora, y buscar al creador de la obra para ser portador del designio tanto tiempo resguardado.

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Colaboradores en este número

Alejandra López Silva

Jorge Ávila García

Ana Cristina Paulín

Ana A. Mendoza G.

Beatríz Villar

Octavio Ollín

Ricardo Pérez

Santiago Loret


L Carlos Iván Alvarado Ruíz

Carolina Canales Castrejón

Silvia Osorio

Adrián García

Iván Medina Castro

Marcos Alonso Cabello


Liberpopulum Fanzine de expresión mayéutica

Convoca: A todos los escritores y/o artistas gráficos interesados en colaborar en nuestra revista con textos o ilustraciones de creación propia en nuestros próximos números. Envía tus textos a la dirección electrónica liberpopulum@gmail.com como archivo adjunto con extensión.doc o tus ilustraciones en formato jpg o png con buena resolución. Para texto los límites de extensión y categorías son: • Cuento, relato o crónica: De 1 a 3 cuartillas. • Microrrelato: Máximo ½ cuartilla o hasta una cuartilla siempre y cuando èsta se conforme por dos o más microrrelatos. • Poema (ya sea verso o prosa poética): De 1 a 3 cuartillas. • Poemínimo: Máximo de 10 líneas o hasta una cuartilla siempre y cuando èsta se conforme de al menos 3 “poemínimos”. • Ensayo (expositivo, argumentativo o literario): De 2 a 4 cuartillas. Nota: Se considerará el espacio que el autor utilice para referencias bibliográficas. • Reseña: Recomiéndanos un libro, disco y/o película en ½ cuartilla como mínimo y 1 cuartilla como máximo, aunado tu colaboración, deberás enviar imágenes concernientes a tu reseña. Dichas colaboraciones deben enviarse en tipo de letra Arial o Times New Roman 12 puntos, en interlineado de 1.5. En lo concerniente al área gráfica sólo se aceptarán de una a tres imágenes acordes a la temática previamente establecida y en la mejor calidad que sea posible.


Bases 1. Adjunta a la colaboración (textual y/o gráfica), el autor deberá enviar una semblanza sobre su trabajo y/o persona en un archivo adjunto distinto al texto con el que participa, dicho archivo deberá llevar el nombre o pseudónimo del autor. Ej. “JuanPérez.doc”. 2. Los textos en los que se presenten más de diez errores ortográficos, quedarán inmediatamente descartados, esto en los géneros de cuento, relato, crónica y poema; en lo referente a los “poemínimos” y microrrelatos, más de 5 errores ortográficos causará la descalificación del texto; las imágenes que no tengan la colaboraciones gráficas que no cuenten con la suficiente calidad digital, también serán descartadas. 3. Los autores participantes recibirán un aviso en el cual sabrán que su texto y/o colaboración gráfica; ya está siendo analizado por el equipo de Liberpopulum; sin embargo este aviso no significa que la colaboración ha sido aprobada por el comité editorial, dicho órgano se encargará de dar a conocer a los trabajos seleccionados por medio de su sitio web o enviando una notificación a los mismos. 4. Liberpopulum actúa de buena fe, por lo tanto damos por hecho que todo el material (textual y gráfico) que recibamos durante la presente convocatoria y posteriores; pertenece en su totalidad a quien lo envía, no nos hacemos responsables por cualquier caso de plagio que pudiera suscitarse, siendo este tipo de escenarios, responsabilidad única de quien nos envía su colaboración. 5. El envío de material gráfico y/o textual supone la aceptación de las bases aquí descritas. 6. El material deberá ser enviado antes de la fecha lìmite de lo contrario ya no se tomarà en cuenta.


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No 3 VOCES  

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