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Arquitectura Romana


La arquitectura romana destaca por el espíritu práctico de todas sus construcciones, son obras eminentemente civiles (puentes, acueductos, calzadas…). Sus construcciones denotan una grandiosidad monumental como muestra de su poder y superioridad respecto al resto de los pueblos.


Fundan los sistemas de arquitrabado de los griegos con la soluci贸n del arco y la b贸veda.


Daban mucha importancia a las ciudades, las cuales seguían el trazado etrusco: con dos vías, una de norte a sur (“cardus”) y otra de oeste a este (“decumanus”), en el centro se situaba el “foro”, centro neurálgico de las ciudades.


Las termas fueron originales de Roma, era el lugar de descanso donde se iba a tomar saunas, baĂąos, etc. ademĂĄs habĂ­a juegos, bibliotecas y jardines.


Desde el punto de vista exclusivamente arquitectónico el románico fue un esfuerzo continuo en construir templos perdurables con la mayor grandeza posible pero evitando su posible destrucción. En este empeño la arquitectura románica siguió un proceso evolutivo continuo de perfeccionamiento y de resolución de problemas tectónicos en busca de la altura y la luz.


Para ello el material empleado debía ser piedra fundamentalmente, aunque no se renunció a otro materiales como luego veremos. Otra condición ideal era que el templo debía estar abovedado. Esto era por dos razones: la primera, por dar mayor relevancia simbólica al edificio y otra, más práctica, para evitar los incendios que los techos de madera sufrían con cierta frecuencia.


El templo


A groso modo, un templo romĂĄnico es un edificio de piedra labrada orientado con la cabecera al este con una o varias naves longitudinales que podĂ­an tener otras atravesadas (se verĂĄ en el siguiente apartado). En ocasiones, la fachada o hastial occidental estaba precedida de un nĂĄrtex o antesala abovedada monumental.


La cabecera es la parte más noble de los edificios románicos puesto que es el lugar donde se ubica el altar. De forma invariable en el románico y en otras arquitecturas medievales, la cabecera se encuentra en el extremo oriental de la iglesia.

La razón de esta orientación canónica es la de que los primeros rayos de luz del día debían incidir en ella porque este Sacta Sactorum simboliza a Jesucristo que es, según el Nuevo Testamento "la luz del mundo".

Estructuralmente la cabecera románica suele estar formada por un primer tramo llamado prebiterio, engarzado al ábside.


Los ábsides (escalonados en el caso de cabeceras poliabsidales) suelen ser de planta semicircular, aunque también los hay rectangulares, o incluso tener girola con capillas radiales. Bastante frecuentes en España como influencia superviviente de la arquitectura prerrománica anterior


Sobre el crucero (intersecci贸n del transepto con la nave central) se sol铆a levantar un cimborrio o torre-linterna, de planta cuadrada u octogonal, con ventanales para iluminar el interior.


Además de estos citados cimborrios sencillos, existe un grupo llamado "Cimborrios del Duero”. Presentes en catedrales y colegiatas situadas en el oeste del antiguo Reino de León (Zamora, Toro, Salamanca y Plasencia) mucho más elaborados. Se les ha atribuido influencia bizantina y/o poitivina (Francia). El más primitivo de todos es el perteneciente a la catedral de Zamora. Tiene bóveda gallonada, con cubierta de lajas de piedra y cuatro torrecillas en las esquinas.


También era frecuente la construcción de parejas de torres campanario pareadas. El campanario tenía muchas funciones simbólicas más allá de la mera utilización como instrumento sonoro para convocar a Misa. Se trataba de un símbolo de unión entre Dios y los hombres y del poder de la Iglesia. En ocasiones se trataba también de una especie de torre fortaleza de defensa frente a los enemigos, como en algunos lugares de la Castilla al sur del Duero.


Conclusi贸n


La arquitectura Románica constituye uno los momentos históricos del arte más extensos e interesantes de eras pasadas. El esfuerzo y la maestría de técnicas y su desarrollo son tributo a la grandeza del muy bien descrito “Imperio Romano”.


Gracias


Arte románico