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Orange ¿Dónde está mi media naranja? Susana Acquarone

Random House Mondadori Uruguay —5—


Índice Yo no sabía «hablar» .............................................................. 13 Introducción ............................................................................ 15 1. Conseguir pareja, ¿un problema? ¿El problema soy yo? ............................................................. 2011, amor posmoderno ......................................................... El multiempleo y el acelerado ritmo de vida ............... Se relativiza el concepto de tiempo .............................. Adrenalina, la cima del éxtasis ...................................... Una libertad que desampara ......................................... La imagen por sobre el contenido ................................ Especulación afectiva .................................................... La liviandad de los vínculos ......................................... ¿Es posible creer en un futuro cambio de paradigma social? ...................................................... El amor, ¿un estado del ser? ................................................... Cuando te enamoras, ¿de qué te enamoras? ......................... El sexo une como desune ....................................................... El sexo importa ..............................................................

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Relaciones «sin nombre» ........................................................ 58 Redención ................................................................................ 61 2. Obstáculos en la consecución de una pareja Los códigos actuales de intercambio social .......................... 67 Lucha de géneros ........................................................... 71 El conglomerado del miedo y sus múltiples hebras ............. 81 Mendigos del afecto....................................................... 86 Soberbia y discriminación ............................................ 89 Emociones perturbadoras ...................................................... 93 La pérdida de ilusiones: desesperanza y tristeza......... 95 El sesgo perceptivo con el que interpretamos la realidad ....................................................................... 98 El embotamiento de los afectos: indiferencia y frialdad .................................................. 100 Ansiedad ........................................................................ 101 Ira ................................................................................... 103 La pérdida de contacto con nosotros mismos ..................... 105 3. Constructores. La «cura» del desamor Encontrando el camino. El proceso ..................................... 107 Para volver a amar .................................................................. 110 Confianza ............................................................................... 114

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Autoestima ............................................................................. 118 Auténticos y seguros ............................................................. 123 Algo más sobre elecciones y decisiones ............................... 128 El arte de armonizar .............................................................. 133 Hijos del rigor. Límites firmes, pero amenos ...................... 148 El lábil hilo del deseo ............................................................. 157 Convertirnos en terreno fértil ..................................... 157 La agudeza de la percepción y el análisis de las consecuencias ..................................................... 159 Cuanto más nos dan, si no queremos, menos ganas nos darán ................................................. 161 Cierta dosis de personalismo ayuda ........................... 161 La ausencia genera deseo ............................................. 162 El poder de una negativa .............................................. 163 El lado agridulce del amor ........................................... 164 Un lugar para las preguntas ......................................... 165 No todo puede ser escrito, ni siquiera explicado, pero sí sentido: ¿será el amor una cuestión de energía?...... 166 4. Rupturas. Duelo. Volver a empezar… Manejo de las emociones ....................................................... 173 Superando duelos ................................................................... 182 Tanto va la india con su cántaro a la fuente, que al final este se rompe ....................................................... 193

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5. Recursos de autoayuda Internet, un medio más de intercambio social ..................... 197 Testimonio .................................................................... 199 El vaso siempre estuvo algo más lleno que vacío ............... 202 ¿Cuándo hemos de trabajar con nuestras emociones perturbadoras? .................... 204 ¿Qué nos dice habitualmente la gente cuando nos sentimos mal? ........................................... 205 ¿Qué sería más conveniente que hiciéramos, entonces? ....................................................................... 205 Abastecidos ............................................................................ 209 Vivir concentrados sin dejar de ser un poco testigos de nuestra existencia ................................. 213 Meditando 1: meditación de la respiración .......................... 216 Meditando 2: meditación del corazón .................................. 218 Hay amores… Animarse ....................................................... 220

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1. Conseguir pareja, ¿un problema?

¿El problema soy yo? ¡Cómo duele! Y las lágrimas ya no afloran como cuando era pequeño, pero igual duele. Duele, duele, duele, y solo queda el susurro molesto de una eterna repetición: el problema, ¿fui yo?

Cuando se pierde a quien se ha querido, cómo duele volver a la vida ocupada, a los quehaceres. Cómo pierde sentido la normal rutina. Duele verse no integrado. Duele ver que uno no está siendo quien cree poder ser y ha sido. Duele el recuerdo sensible de ese abrazo tranquilo y apaciguador que una vez se compartió. Duele no poder lograrlo, y es como si todo se transformase en lucha, inquisición y desesperada captura. Duele la intuición o el acierto de no habernos hecho caso. La cabeza insidiosa que vuelve a repasar minuciosamente los hechos, pero nuestros anteojos serán muy parecidos o, lo que es peor, más negativos podríamos volvernos. Duele toparse con el no se puede, y la impotencia más esclaviza al confiado.

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¿Existirá alguien que finalmente nos quiera tal cual somos? ¿Cómo hallar esa feliz respuesta que nos haga creer de nuevo, en un mundo incrédulo? ¿No será esta la manera de entrar al amor? ¿Por qué fracasan las relaciones afectivas apenas comienzan? ¿Por qué no conforma decir: este nuevo intento simplemente no funcionó? ¿Por qué no es un consuelo saber que es algo que a muchas personas les pasa? ¿Es que la reiteración de los desenlaces amorosos abre demasiado la puerta a insoslayables dudas acerca de nuestro propio proceder? Parece que apenas terminado el incipiente vínculo de amor, el otro parece frustrarnos aún más, y es como una eterna repetición que nos susurra al oído: «si hubiera hecho las cosas distinto». Es que en última instancia no se trata del otro que nos ha querido engañar ex profeso, sino que uno mismo se ha dejado llevar por lo que fue solamente una ilusión apenas compartida. Y pretendimos amoldar lo que no se amolda, y más dolidos y lastimados nos sentimos. La esperanza va perdiendo entusiasmo y en su lugar cobra vida un sentimiento de desconfianza. Cada nueva vez la apuesta puede ser menor. Duele la culpa, duele la duda, duele lo hecho y lo por hacer. Duele no tener. Duele la falta de sostén donde dos empezaban a andar juntos por la vida. Duele ver lo que no fue, y duele el realis-

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mo de lo que probablemente no iba a ser nunca, pero igual llenaba el alma. ¡O quién sabe qué llenaba! Quizás fuera la apetencia que va creciendo cuando no se encuentra y que nos hace sujetarnos a quien sea con tal de aferrarnos. Y cuando se termina, en vez de apreciarlo como necesaria bendición, tal vez como la mejor salida posible o como una agradable experiencia que no funcionó según nuestras expectativas, se lo vive como fracaso. Muy probablemente las únicas preguntas verdaderamente provechosas a hacernos sean: ¿Hay algo de lo que me frustra, más allá del desenlace, que se repita una y otra vez? ¿Está a mi alcance hacer algo distinto con ello? ¿Qué nuevas alternativas de solución al problema que me aqueja se me ocurren pensar? Aceptar el nuevo camino que se antepone a nosotros y lo que ha sucedido no es derrota. No se trata de quedarse solo con el desenlace. Un razonamiento más productivo podría ser: esta vez, con esta persona, en este momento y de esta manera, no funcionó. Y algún día, seguramente con empeño y dedicación en lo que tanto deseamos, sí se conjugarán las partes de un todo. Si esta vez pasó tal o cual cosa, es porque varios elementos estuvieron dispuestos para que así ocurriera. No quiere decir eso que nunca más sucederá. Dejemos que las cosas se den como tengan que darse. Cuanto más queramos controlar una relación, menos nos

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estaremos ocupando de ella. Nos obnubilaremos y perderemos visión y alegría. Liberemos el camino y nos liberaremos también del plus de dolor que supone el esfuerzo de intentar manipular nuestras incipientes relaciones de amor. Aceptar no es resignarse como persona, es resignar el impulso tozudo y encauzarlo de otra manera. Es no ir en contra de la corriente dada. Es integrarse y, a partir de lo que haya sucedido, entender que hay sobradas razones que justifican el desenlace, que le dan sentido, que las cosas pasan por algo, por más que no conozcamos todos los motivos. Amar no es luchar haciéndolo todo de un lado solo; mucho menos desarrollar un virulento sentimiento de culpa o la mejor estrategia e inigualable postura, para convertirse en esta forma en inderrotables amantes. No se trata de endurecernos. Nada más alejado del amor. Aceptar el tiempo de espera, una realidad siempre abierta, es encontrarle un nuevo sentido al camino que se nos abre. Nada se cierra, todo se transforma, se modifica y resurge. Sigue su curso. Evitemos estancarlo. Es fácil ver cómo se rompen, por una pequeñez, vínculos en apariencia tan profundos, históricos o muy prometedores. Impotentes y atados afectivamente nos deja cuando esto sucede. Lo que no vemos es lo que no queremos ver: si una pavada basta para cambiar el curso de una historia, tal vez algo en la base de ella había para que así sucediera. Todo lo que nos

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da, nos quita a su vez; y aquello que nos quita, algo más nos aporta. Pensar que no somos o no seremos bien queridos supone un profundo nivel de intimidad con nosotros mismos. Creérnoslo hasta que duela y luego apaciguarse, implica dar vuelta la tortilla y comprender que no es cierto. No depende exclusivamente de uno el ser amado. Estar en pareja en los tiempos que corren supone un gran desafío personal y conyugal. En la base de ello estamos decidiendo en pos de valores. ¿Qué valor ocupa en nosotros compartir la vida con alguien? ¿Cómo lograr materializar los valores que pregonamos? Quien elegimos como amante, ¿compartirá los mismos valores? Todo el mundo merece o ha merecido ser querido; es justamente del desamor o de las «malas formas» de querer que surgen lamentables maldades. El dilema de conseguir-tener pareja se resuelve apreciando la continuidad y el progreso del proceso que vayamos transitando, y no forzando lo que se tuerce o nos es díscolo. Si esta es la aspiración y permanecemos abiertos, en algún momento encontraremos una persona que congenie con nosotros en los aspectos esenciales que están en la base de cualquier relación de afecto, para crear ese maravilloso vínculo que por ahora solo anhelamos. Sanamente, hemos de asumir que quienes primero debemos querernos y aceptarnos, reivindicando y siendo cada

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