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Rezgo Reis 21 de enero a las 13:24

Ayer fuí, lastre y desastre, a un café de artistas madrileño. Iban a hablar,-perdón, tertulia magna, catarsis dialectal, lírico volcan altivo, tu silla - de figuras literarias, de un tal Zeugma, pero no encontré letra entera, escrita o ciega, verso escuálido, flaco o ya ceguera, epílogo cierto, incierto , tu piel de cera, biografía azarosa, manida , perecedera, ni oda sola, sencilla , oxymorona , una moneda. Nada, Zeugma nunca nada, sueño, poema, una cerveza, verso ha escrito y omití, traje del silencio, vino, voz de corbata, hablar de ello. Otra vez quede como un ignorante a los postres postrado, un hiperbaton intelectual siempre descolocado. Pero ya me conoces ,tú me sabes, dos de azucar, prefiero acariciar el café y sorber tu negro pelo enmarañado aparentando ser lo que no soy, artista, poeta, intelectual, yo pago.


Verde antiguo, hoja ahora suelo, parque, me ha recorrido. Azul antigua,verdosa ahora alga, agua, mira dos reflejos de pronombre - alle y lĂŠ- sentados, encendidos, escindidos. Amarillo antiguo,fruto ahora rojo ,sol, toca la piel de adolescencia. Roja joven, antigua ahora gris y a su lado azada, memoria, empezĂł a sembrar olvidos. - Un soida en espejoCeniza antigua , joven ahora arde, historia, que escribĂ­o una cana. Tu voz me llama...


Cuento corto de una noche larga: ...y asi, lentamente, ya en la parada, nos vio pasar tu autobus....


Madrid esta hecha de ruido y silencio, una metáfora encubierta de humo gris, conservando los puños apretados-( mudos ahora deshojados, invierno, antes rudos y tiernos, galvanizados ya como nosotros en las calles de aquel cambio)- de un pasado sin sacudir,... pero eso que mas da, quedan muchos pasos por andar, yo no puedo discutir contigo sin rendir Breda a tus ojos, siempre la misma visita a un museo inagotable, sabes que hace tiempo que óleo no soporto, sabes que tus pasos laten en mármol y silencio, eco en mí doblado. Te espero enfrente,(frente a frente rendidos), tomando el de siempre, (anoche ardiamos).... recuerdas, dos de azúcar, en ese bar,.. ese,... ese,.. si, recuerdas, (memoria de tacto sonriente),.. el de la puerta azulejada, (de azul ojos)... el que guarda esa canción que ayer cantaste (desde esos labios asomada que por media luna me diste de braille mudo),... no te preocupes no la dejare salir,... abriré despacio la puerta, (como a ti suave hendí de sueños acostados).. aquí hay demasiados oídos, mucha calle,coche,compra, acera fuera frio, se perdería y acabaría de gorro lana, como tantos tarareados por el olvido de las frases que pueblan los bancos y calles de este Madrid, que si antes hervía y soñaba, ahora solo mira hacia ningún lugar (como yo hacia ti ). Y sorbiendo nuevamente tu cuerpo y tu curva de cuchara pequeñita que casi no calza tan exigüa porcelana, aquí sentado el sombrero gris de mis cabellos, se.... que no volveré a verte, ....a ti con tu pelo negro y enmarañado, fantasma de un autobús ciego,... a ti que nombre ni siquiera llegué, cobarde de letras flaco, a ponerte,.. a ti cuya voz silencio me llamaba ahora y antes,... a ti con quien compartí mis mejores cuentos cuerpos lentos cuando ni siquiera estabas, ni de piel ... Que estúpido he sido, viejamente, nunca pensé que ella ,que en un descuido se me cayo de las manos al papel incorporada, podría causar una tristeza de ruido y silencio, una metáfora encubierta de humo gris. Rezgo Reis


Diario de vuelo: Yo confieso que desde estas alturas , nubes debajo, reales o ficticias,- “eso que mas da”, digo ahora como me decías entonces-, que quizás tenga miedo a volar, a sujetarme en estas alturas, a este tiempo, estas edades, que quizás no sea capaz de seguir este ritmo que me ha impuesto Narración, y que tu como lector te decepciones. Es verdad, no se si tengo tanta vista, desde aquí un valle, una cordillera , un río parece tan pequeño, el fuselaje mínimo, y ella - esta si existe-, se acordara de que tuve miedo , el asiento en el pasillo de emergencia, largas son mis piernas como frases. Te levantaste, imposible evitarlo, a fumarte un cigarro en el baño, vaya bronca del comandante y yo a tu lado, silbando.. Y ahora dejo atrás tantas cosas, en el aire, dejo tanto pasado en llamas, volcán del Teide revivido, que me asaltan todos esos insanos dolores de espalda temporal y un asiento inocuo a mi lado . Desde estas alas que ya no tengo, dejando atrás oceánicos, nerudianos, recuerdos donde un día te dedique todas mis frases (las gaviotas no se posan ya en las playas). Tu eras mi única, secreta lectora y ahora nuevamente tengo miedo, sin abrigo, hace frío, y tu pecho ¿donde está?, azafata se me ha perdido, lo ha visto. Un mechero rodando por el suelo, esta prohibido fumar, pero tu insistente, vaya bronca del comandante...., pero yo insistente no me voy a ningún sitio, solo vuelo. Recuerdos de azafrán.


Mezclo, gastronómicas historias, historias reales y ficticias , y tus ojos no pueden desentrañar la realidad...solo un sabor a tu paladar dejo...nostalgia... Hace tiempo, quizas unos días, no recuerdo bien, que bebo demasiado, de vida, de pasado y otras marcas...bares, como la presión que soporta el avion, demasiada. Puede que esté agotado el pasado y mis mejores textos , espero que el lector , aterido entre tantas comas inexplicables pueda comprenderlo, dejo atrás un océano entero, de sal, dejo atrás un océano entero de sal, dejo atrás.. demasiada sal. Espero que me esperes lector, cuando recupere vista y distancia, y entonces creas en mi, aunque nunca mis palabras, pero ella existío y tengo miedo de la verdad, por eso miento. Azules parecen todos los cielos....


Hay accidentes que marcan, días de pestañas oxidadas, convalecientes,... crashhh... días que rompen un futuro cierto con cristales rotos de automovil,.. focos..sirenas sin mar.. , una distracción, dos o mas en la barra del bar y la luna , -de la noche, del parabrisas, de las uñas,- cambia, estalla roja sangre negra noche. Y al otro lado rojo:- Adriana estate quieta, Adriana los colores,.. rojo contra azul..., ¡verde saltado!........- Adriana esta quieta.De golpe parachoques azul perdí infancia enfrente, conciencia blanca y mi empleo de manos cirujano. Ahora un dedo perdido es solo una señal de nueva dirección. Estirado, la cama de hospital y un futuro zurdo, impedían la destreza con la que antes navegaba en surcos de venas y arterias, bisturí en el reloj,- “los tiempos cambian” mientras Bob Dylan incendiaba Nueva York. Pequeña... lo siento...tu no tenias que arder...

He de reconocer que si no es por aquellos que de infancia,- balón y patio-, me llevaron a altas cumbres, países lejanos y mesetas extranjeras, sal y tierra, paraíso vertical, cumbre nevada, nepal y nopal, tanto viaje , gastando lo no disfrutado en duras guardias,- entre cansancio y alcohol me dormi... no es excusa..-, vidas en mis manos de látex sin tacto, tanto stress, tanta,- tanta canasta en el patio, con ellos jugaba al balón, en porterías, raros norteamericanos, fiebre- mochila , como ahora a la espalda, valles, trenes . Ya sabes a estas alturas, no me explico, oxigeno, la fiebre... , raíles, vagones , cuentos de comics, libros , guias y lenguas , glaciares. Pequeña... lo siento, tus colores.. no queria, creeme, no queria..


Mi vida cambio conociendo la sabiduría -altitud y nubes- de una vieja y vieja infusión, postrada en suelo ,madera carcoma como años a su piel, arrugas acordilledaras, pelo helado, largo recogido, mantón denso blanco contra fina piel, afuera frió y pelo de yack. Anciana, -Adriana niña... lo siento...- resistente que te invita a descongelar las estalactitas que son tus dedos, tu mente, tu memoria goteando frío, cristal y focos insomnes que gracias e ella de arrugas, alumbran conocimientos densos . Boca sabia, sin dientes ya, que no habla, hasta que no es oportuna la dicción, -jugábamos al balón,- , otra vez ,- portería- helada, mal de altura, oxigeno que no pasa,- pasa, pasa,- estoy solo, fiebre y delirios, una taza de te, calor. Voz baja vieja que susurra y te dice como antaño, levantate, y anda, y ve, tu puedes pintar otros sueños. Volví finalmente, estoy de regreso, curé a agua caliente en frío todas las heridas que llevaba, recompuse el puzzle, aun con secuelas, de faros, sangre, sirena, Adriana desconocida... niña..lo siento... tus colores... pintaré un mundo para ti , oigo mi voz, y su llanto, tus colores, aun por las mañanas. Dolor..., y para cambiar ardía contra las maquinas, coches, otra vez Nueva York, “No hay mejor tiempo que ahora, no hay mejor lugar que este” Comprendí que nada había acabado,.. este es mi sitio , este mi lugar,... y que soy una nueva historia, para dejar paso a las nuevas historias pequeñas, manos pequeñas de colores, para salvar a Adriana, las siguientes Adrianas e impedir el crujido azul contra rojo, tus colores. Y mi vida es una nueva historia... Y soy de colores.. Y es una nueva historia.. Aunque de un ser extraño....


¿Donde duermen mis libros?/cajas, ¿donde velan hojas- pestañas- tintacerradas?/ cajas, 1 caja, en 3, 98 o 27, poetas, en una casa, cárcel, en la que mis ojos, hojas, no pasan, no están. Cerrado Whitman, Garcia Lorca, Baudelaire, Longfellow, letras sin poeta de poeta- ediciones de 1€ o dos x uno, = 1, no había para +, donde caminaba en regreso a aquella puerta-, que a sueño de cartón cierra, ojos hojas de hierba suela, ahora dividi2. Quedaron atrastos Benedetti, Salinas, Valente, (Blake en exceso camina en mi mochila) las ínsulas extrañas que juntos, tuyo , pronombres juntos, caminamos, senderos..........Pessoa, el estanco y tabaco de liar, cuantos mecheros perdi2 en el sofá, 98 o 27, no recuerdo to2, Alexandre lo siento, no te aguanto, y esta maldita generación vuelve atrás , adios, cierra cinta, en bala despedida, juegos de letras, ovejas del poeta y bocas mordidas de un sol limón amargo, ojos de mirar sin ver, nombradlo ya capitana, son las 10, las llaves, adios . Esos libros pequeños, colecciones baratas, Bukowski, Neruda, Garcilaso, Huidobro y esos otros grandes de 2 € el primero, Neruda de nuevo incontinente cantor de un continente, vacio de conteni2 quedamos quemados, juegos de letras, lao tse, lo se, la vi, li po, Tagore fotocopia2. Libros que de canto encuanto encanto canto, literario nos veian, mientras foliabamos en el salón, -abriendocierra libreslibros entrepiernasahora cerra2 recuerdan ciegos, viejos, paredes cartón cantor enumero. Volver a la tierra harto, manchado, me arrancaste la “n”, a x o, coraza, juegos de letras, y ahora exiliadas, ahora matematicas abyectas. acartonadas las letras mueren siendo solo números, enumeracion, 98 o 27, + o -, 1+1=1., marcados a número como presos, celdas cerdas de cartón troquelado y como no las tengo las busco en 1010101001 de redes y peces Algún día los rescataré de su encierro, Miguel Hernandez, o no pueda, quedaron contigo, míos allí, entre tus rejas.


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