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MOVIMIENTO Premio Nacional de Poesía Pedro Leandro Ipuche Intendencia Departamental de Treinta y Tres

Impreso en Gráfica Mosca D.L. 352-235 Primera edición marzo 2010 Tiraje 500 ejemplares Impreso en Uruguay


1er

´ PREMIO NACIONAL DE POESIA PEDRO LEANDRO IPUCHE Intendencia Departamental de Treinta y Tres

URUGUAY


MOVIMIENTO

MARCO GORGOROSO


1

MOVIMIENTO AGUA


2 Se sentía tan desdichado que todas las hojas del otoño pasaban como una ráfaga por sus ojos. Cerró los ojos, y no pudo imaginar nada más que el invierno. Una laguna como un espejo tan perfecta que da ganas de zambullirse contra ella. Líquido mercurio de brillante esplendor, gotas de burbujeante ácido navegando por las venas. La brisa de los campos cuando se agita ante la presencia de la lluvia. Y esos pasos, que se escuchan siempre iguales, encerrado en un cuarto armario.


3 Todos los momentos felices se vieron hincados con resignación. Ahogados de llantos sin razón, y es que las lágrimas caían como una cerrazón

espesa

desde el lugar llamado alma, y es que los rincones donde choca el eco es mi vacío mas probable. Las fotos de caras sonrientes

empezaron a tomar colores

extraños letanías de azufre y coral muerto. Fotos de árboles de navidad de piernas, de almohadones al

sol.


4

Se abriĂł con majestuosidad solemne una cortina de lluvia magnĂĄnima sobre los campos.

Suave y tierna, constante y traslĂşcida.


5

MOVIMIENTO LA ANGUSTIA HABÍA LLEGADO CON TIENTOS ROJOS A ENROSCARME.


6 Claro que

suspiro,

cómo no lo iba a hacer. Un suspiro del estómago hasta el desagote de los pulmones… No muy largo, pero con ganas de sacarse todo el aire de adentro. Como si el aire le hiciera mal, lo pudriera por dentro. El frío era lo mejor. Dejarse inmóvil ante la helada sensación de estar cada vez más inerte, sin ademanes. Le había empezado a crecer una delgada capa de hielo que le cristalizaba, todo movimiento.

¿adónde voy a depositar las ganas? ¿adónde voy a ponerlas?


7

Se abre paso entre la carne, la pudre y no contiene nada en s铆. Sabe en lo m谩s adentro que no es un animal, ni un microsc贸pico agente destructor, pero siente que anda suelto, navegando entre los torrentes del aire. Aire caliente, lleno de suspiros cortados est贸mago amotinado de acidez putrefacta.


8 Se funde. Y ¿cómo voy a reconocerte cuando ya no sepa de qué estoy hecho? No tengo tiempo para curarme las heridas, no tengo tiempo para pensar. Debiera aislarme, asegurarme que nada vale la pena,

pudrirme, ahogarme, dejar que el líquido me reviente por dentro, me devore por dentro,

chorree innecesariamente. ¡De una vez! hasta que el tejido ya no me contenga. Muy tarde para la noche de mar, muy tarde para volver al contenedor.


9

MOVIMIENTO LA FUERZA DE POSEER


10 Corría y corría y la calle levantaba vapor,

corría, corría que corría corría, corría, cada vez más fuerte, no podía parar. Si se tropezaba con seguridad, el mecanismo de la

ira

le seguiría moviendo los miembros hasta que se los amputaran.


11 Y si se iba a escapar;

mejor. Ya no tendría que resistir a los relojes. En su mirada existía un sabor a picardía. Se sabía que no había

mayor engaño para el ojo

que mirar desde el delgado cordón de almidón, siempre tan sintético, casi acartonado. Y es así que surgieron esos sonidos entre sus ojos, es así que ya no

se resistieron.


12 Adentrarse y aterrizar. Ya nunca más tocaría su piel afelpada, ya nunca más podría volverlo a abrazar. Había un hueco que se lo había comido todo, un túnel profundo que ahogaba toda clarividencia. Millones de cristales punzantes-desesperados. Marea adentro es otra cosa, las olas saben que te pueden tragar. Plasma gelatinoso de oscuro color pardo,

olor a ojos lejanos, manos que buscan desesperadas aferrarse al tacto de los objetos.


13

MOVIMIENTO EL EGÓLATRA FANFARRÓN


14 Tan joven y sin aliento, apenas puede copular. ¿A dónde van? ¡Si son todos iguales! Cuando me pierda no me podré volver a encontrar. Te dije que te iba a

doler,

aún así perseguiste con lucha la desidia; ese ansiado parálisis de vida, la ponzoñosa quemazón de la medusa araña. Cuantas veces sea necesario amasar la carne.


15 Dos noches de insomnio lo dijo todo, no se atrevía a sacar un pie afuera de la cama por miedo a que la noche se lo comiese, trataba de recobrar

la somnolencia, pero todo era inútil.

¡Inútil! como todo lo que hacía en la vida, todo recaía en abatimientos y ventarrones pretiles, acantilados nunca vistos. Estaba aterrorizado ya no quería que se le pegara la cama, ni las manos,

ni la luz que no venía nunca en su ayuda.


MOVIMIENTO

LA PIEL NO ME SOSTIENE

16

Se le rompió el frénulo y empezó a sangrar ¿por

qué tuvo que mirar el color? ¿por qué no se quedó quieto?

¿

?

Le hicieron sólo una pregunta - No tuvo miedo No sabía dónde ubicar la palabra en el charco de sangre;

los pedazos de carne estaban chisgueteados por todo

el patio y los veía, como pedacitos de papel esparcidos por las paredes. Ya no entendía que el líquido diamante no se podía contener. Había abierto con garras el pasaje para que el delgado desvanecimiento irrumpiera.


17

Bajé corriendo y subí rápido. Con el corazón creciéndome en el pecho, agolpado de premoniciones fatales. Tal y como si fuese prohibido dirigirse hacia algún lado. Tratando de ser invisible, fomentando la sospecha,

no llegando nunca y no queriendo llegar.


MOVIMIENTO

EL CUERPO DEL OTRO

18

La muñeca estaba perfectamente elaborada para el deseo. Con los labios ampollas

dedal

y la cadera esculpida. Trescientas sesenta y cinco veces le dijeron cosas al oído. Salían de sus lenguas como ranas frías que se le iban adhiriendo al cuerpo; hasta dejarla casi sin respiración. El jaloneo fue tan fuerte y la furia tan grande que quedaron todos mordisqueados.

No bastó con dejarlos volver a entrar, no bastó con olvidar sus nombres.


19 Si no te toco mejor… Mil filigranas de incierto espesor se deslizan desde mis pupilas hasta la forma que te doy en ellas. Fue suficiente, ya nada podía oler bien, todas las tripas estaban quemadas por la desidia. Un movimiento tan lento se desplegaba entre la idea de otro cuerpo. El santo ya estaba disfrazado de arlequín. Ya nunca podría ponerse el vestido de nuevo, Sabía muy en lo adentro que después de sacárselo, perdería toda la magia.


20 MOVIMIENTO Millones de cerezas AMONTONADAS en el hueco de un colchón.

Aire se llama cuando entra, y fuego cuando sale. La madre arrastró por el polvo los colgajos de feto muerto lleno de plasma y sangre a la tierra. Gritó, con agudo violín. Se desmayó

en nervios;

gimió en silencio segundos ahogados.


21 No se pudo con la sensación. Se besaron largamente, casi como si ya no existiese

nada mas que las afelpadas lenguas.

Toda la resistencia no pudo con el aroma de sus ojos,

caminó lentamente sabiendo cómo abrir el estrecho colchón de resortes. Articuló mil

veces la imagen,

la certeza del desapego.

Hinchado de tanta quemazón

dilatado, ahogado de tanto estirar las fibras.


22 Coser la piel, cerrar la ventana, estirar el hilo, cortar con tijera, juntar con fuerza, abrir por el borde, cinco puntos por si se abre, no jalar, no apretar.


23

MOVIMIENTO LA REVANCHA / EL PERFECTO VAIVÉN


24 Ahora ya no lo soportas, Ahora ÂĄya ni te importa!

Tres vueltas de llave y un boleto sin confirmar.

Tres dĂ­as sin poder dormir bien. Demasiado tarde para la noche de mar. Es como si perdiera las ganas de mirar, como si el ojo se resignara. La revancha anida en los corazones llenos de vigorosas ventajas. Alejarse del error, tapar con las patas la caca, escarbar profundo, depositar los huesos, volver a tapar, escarbar mĂĄs hondo, depositar el cuerpo,

tapar.

jĂłvenes


25 Mostraron sus armas para saber con qué contaban. Esgrimieron delicadamente todos los semblantes prendieron fuego todos los cabellos que encontraron barrieron el piso, se refregaron contra la pared. Articularon los movimientos como en un ensayo final. Más grasa, hace falta más grasa, curtir todos los cueros, golpearlos hasta que queden suaves. Más grasa para que suavice la paleada. Frota que te frota,

palo tras palo sintiendo rabia de que la carne no ceda, que toda la angustia se te vaya a las manos que toda la ira no encuentre paz alguna entre tanta carne.


26

Cansado de tanta artimaña tan bien planeada, cautivado por el arte de la mentira platónica.

La revancha se la esgrime en silencio. Cuando está completamente consumada el adversario puede sentir en expansión su poder. Y es el poder de la

duda,

desesperada imaginación que no soporta las profecías.


27

MOVIMIENTO FINAL

Y si se iba a escapar;

mejor ya no tendría que resistir a los relojes. En su mirada existía un sabor a picardía. Se sabía que no había mayor engaño para el ojo que mirar desde el delgado cordón de almidón; tan sintético, casi acartonado. Y es así que surgieron esos sonidos entre sus ojos, es así que ya no se resistieron.

Ya no se pudo dormir más. Estuvo con los ojos enrojecidos por días, sin saber a donde dirigir la mirada. En medio del césped

cayó como anestesia el semen desesperado.


28 Habían pasado tantos aluviones que se sentían gelatinosamente líquidos. El vaivén era suave y la lluvia caía a borbotones por las paredes de la casa. Tus ojos están tan líquidos amor… Se tocó la frente con una señal de que ya no podría más, de que ya era suficiente. Trató de poder volver la vista pero un inmenso hueco le empezó a crecer

desde el pecho hacia el estómago.

El mismo colchón sudado, ahogado de líquidos vivos de olor.

Se echaba y la comía, se dormía y tenía pesadillas.


29 Nunca conducía el auto tan rápido como aquella noche en que el viento le conducía la sensación de la cara. Ya nunca más sabría con qué velocidad

ir.

Puro nervio líquido volaba esa noche en el aire. Había un mantel rojo

extendido en el piso;

cerré los ojos y me imaginé un color.


30 Llegué a la orilla cansado con sangre en los labios, y me estrellé en la playa. Con los ojos lunas de arenas y salada lágrima. Muy tarde para la noche de mar, muy tarde para esconder el corazón de la mano de la ola. Se me fue la sangre del

juego torrente,

se me anquilosó la cabeza con agujas de precisión acupuntura. Llegué a la partida, con extenuante tardanza. Y me fui, consciente de la payasada-circo de la madre abortiva. Concha de mar, seno de leche fermentada

agua que es de estanque rana.


31 Un aguacero torrencial se desprendi贸 del cielo. Como si todo el cuerpo se hubiese desplegado en un aleteo tempestuoso.


32

MOVIMIENTO DESIDIA


33 Es perfecto para la noche, es perfecto para las sombras que no alumbran más que lo que quieren ver, es perfecto lo que dice, pero cuando no dice es aún mejor. Caminando hacia abajo es como encontrar escaleras siempre, adornar toda la piel con otro olor, dejar que el más fuerte domine. Bañados en azúcar cristalizada se deslizan ahogándose en saliva los gusanos, que se comen mi estómago. Como fértiles marañas de fideos anidan mis entrañas adornados de movimientos rítmicos y desacompasados.


34 No pasaran más temporadas al sol, no disfrutarán mas de las sabanas recién lavadas no esperarán esperanzas dichas a los ojos. Y soñará con lugares lejanos, llenos de manos. Amordazado a la barbarie del destino le crecerá en el pecho una mancha llena de incertidumbres ojos con basuritas y manos mojadas.

gigante,


35 NiĂąos zafiros de sĂĄbanas pieles, alimentados con los frutos del paraĂ­so, inundados del poderoso

placer-deseo. Conscientes de la potencia encerrada debajo de su saliva.


36 Lavar, repasar, fregar, refregar, cepillar, pulir, escurrir, repasar, restregar, lijar, mojar, volver a lavar,

dejar secar.

Abrir, mirar, si la mancha persiste‌ Volver a mojar, refregar, amasar, restregar, cepillar, pulir, escurrir y volver

a mirar.

Repita la operaciĂłn cuantas veces sea necesario.


37

Corta, que entra y no refleja, sale que se va, y no deja de entrar. Resbalarse como en un ĂŠter de sueĂąos ĂĄmbar para aterrizar dentro del color rojo.


38

Tengo los ojos cubiertos con una tela de un material raro del alma.



MOVIMIENTO