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Voces No. 7

PUBLICACIÓN DE LA ESCUELA NACIONAL PARA MAESTRAS DE JARDINES DE NIÑOS

¿Burnout, síntoma emergente o parte de la identidad de las educadoras? El conocimiento entre hombres y mujeres en una novela del siglo XIX: Jane Eyre Fomentar el gusto por la lectura... Crear individuos con pensamiento reflexivo y crítico.


Voces editorial

EDITORIAL

DIRECTORIO

SUBDIRECCIÓN ADMINISTRATIVA Juan Álvarez Retana SUBDIRECCIÓN ACADÉMICA Martha M. Mecott Mirón DIFUSIÓN CULTURAL Y EXTENSIÓN EDUCATIVA Alfredo Quezada de los Santos CONSEJO EDITORIAL

Ma. Concepción Feregrino Águila Martha M. Mecott Mirón Blanca E. I. Calzada Ugalde Ma. Concepción Leyva Castillo Karla I. Pool Mejía Analaura Aguilar Díaz Germán E. López García Alberto A. Ponce Cortés Colaboración permanente Ernesto Munguía Diseño e Ilustración Analaura Aguilar Díaz Karla I. Pool Mejía

Voces

CONEXIÓN

Envía tus comentarios, dudas, sugerencias y propuestas para futuros textos a: voceseducadoras@gmail.com o la oficina de Difusión Cultural y Extensión Educativa de la ENMJN Voces es una revista de divulgación de la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños. El contenido de todos los artículos publicados es responsabilidad única de sus autores.

Periodo correspondiente a diciembre 2013

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a Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la parte de ese organismo dedicado para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), proclamaron 1995 Año para la Tolerancia, porque la tolerancia es un factor esencial para la paz mundial. Ello propició que el concepto se pusiera de moda en todo el mundo, así como una animada reflexión en ámbitos académicos en torno de él y su necesidad. La Universidad Nacional Autónoma de México entre muchas acciones que organizó, decidió editar un libro con el título de La Universidad y la Tolerancia. El libro está compuesto de varios ensayos elaborados por renombrados académicos, en los que, de alguna manera, reflexionan, estudian, aclaran que es y porque es necesario asumir una conducta tolerante para construir una mejor sociedad, en la que las personas y los diversos grupos sociales que la componen, convivan respetuosa, armónica y democráticamente. Sabemos que un año para analizar y fomentar la tolerancia no es suficiente, es más seguimos reproduciendo ambientes sociales intolerantes a lo largo y ancho, no solo del país, sino del planeta. Pareciera ser que ese año de 1995 está ya tan lejano, que nos hemos olvidado de actuar con tolerancia y fomentar su práctica. Por eso cabe preguntarnos ¿por qué se produce qué significa? Invariablemente se puede observar que las víctimas de la intolerancia son los de menor poder en los grupos sociales, cualquiera que sea su naturaleza, por tanto es un problema relativo que tiene que ver con el poder, o privilegios que ostentan algunas personas o grupos de personas en detrimento de otros. Hay que tener muy presente que cuando no se tolera, se incita a no ser tolerado, por tanto se abona el campo de la fratricida intolerancia de todos contra todos. Para dar respuesta a la pregunta trazada, retomamos los planteamientos de Adolfo Sánchez Vázquez en su ensayo Anverso y Reverso de la Tolerancia: Veamos pues, qué podemos entender por tolerancia como relación necesaria, valiosa y deseable entre individuos, grupos sociales o comunidades diversas. Con este sentido positivo… podemos caracterizarla por los siguientes rasgos: 1. La tolerancia se da en la relación de un sujeto con otros, cuya alteridad se manifiesta en sus diferentes convicciones, ideas, gustos, preferencias, formas de vida, etcétera. O sea: presupone cierta diferencia entre uno u otro… 2. No basta que se dé efectivamente semejante diferencia para que pueda hablarse de tolerancia; es preciso asimismo que sea reconocida o se tenga conciencia de ella. 3. Tampoco basta lo anterior; es indispensable también que la diferencia reconocida, o de la que se es consciente, nos importe… que no podamos permanecer indiferentes… 4. Pero, a la vez que se reconoce una diferencia que nos importa y afecta, no se le acepta o aprueba al ser medida con el patrón de nuestras ideas… 5. Ahora bien, aunque no se acepte o apruebe lo diferente, por no concordar con las opciones propias, se admite el derecho del otro a ser diferente, y a mantener sus diferencias. 6. Admitir ese derecho no significa para el sujeto tolerante renunciar a lo propio, e incluso a tratar de que el otro cambie sus opciones y asuma otras que, hasta cierto momento, no comparte, pero semejante cambio sólo debe buscarse por la vía del diálogo, la argumentación racional o la persuasión, y no por el de la imposición, la coerción o la fuerza, propias de la intolerancia. Estos rasgos característicos de la tolerancia deberían guiar nuestra conducta, nuestras relaciones en todo grupo social, hay que recordar las palabras pronunciadas por el Rector Javier Barros Sierra, con motivo a la agresión sufrida por la Universidad a manos del ejercito en el movimiento popular estudiantil de 1968. Lo que más profundamente molesta a los enemigos de la Universidad es el ejercicio de las libertades democráticas de reunión, de pensamiento y de expresión dentro de nuestra comunidad. Ciertamente, la Universidad aún no ha dado al pueblo todo lo que debe darle, pero su marcha es ascendente y eso no solo se dice sino que se comprueba diariamente. ¡Viva la discrepancia porque es el espíritu de la Universidad! Pues tenemos que agregar que la discrepancia no sólo es el espíritu de la Universidad, sino de toda comunidad educativa.

textura: http://lostandtaken.com

DIRECCIÓN Ma. Concepción Feregrino Águila


contenido Voces académicas 1

¿Burnout, síntoma emergente o parte de la identidad de las educadoras?

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Estado y ciudadanía: una relación dialéctica.

institucionales 10

Reflexiones actuales en torno a la formación inicial de educadores.

invitadas El conocimiento entre hombres y mujeres en una novela del siglo XIX: Jane Eyre.

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estudiantiles 19

Fomentar el gusto por la lectura... Crear individuos con pensamiento reflexivo y crítico.

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Palabras a la comunidad educativa de la ENMJN.

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El efecto Lucifer: la maldad en todos nosotros.

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Concurso de calaveras 2013

en la cultura Khane-ye doust kodjast? (¿Dónde está la casa de mi amigo?)

Nosotros los Nobles

Todos santos o Día de Muertos, una celebración poco conocida

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¿BURNOUT, SÍNTOMA EMERGENTE O PARTE DE LA IDENTIDAD DE LAS EDUCADORAS? Mtra. Esperanza Reyes Carrion

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l proceso de conformación de la identidad de docentes preescolares es una categoría que requiere especificidad e investigación. “La identidad es un fenómeno humano, complejo, tal concepto no puede entenderse si no se hace referencia a la cultura, la clase social, la raza, la idiosincrasia, la educación, el contexto socio-económico, el tiempo y las redes sociales que se tejen a lo largo de nuestra historia individual y colectiva, entre otras tantas cosas más. En este sentido arribamos a una consideración fundamental, si bien la identidad suele atribuírsele al individuo y en ciertos casos a las colectividades, dada su limitación y alcance restringido, no podemos suponer que se trata de una identidad única y global para hombres y mujeres; por lo tanto, su carácter relacional, temporal, contextual e intersubjetivo permite sostener la existencia de identidades diversas y heterogéneas” (Mercado; 2010:1) La identidad de género tendría que ser un proceso más explicado, que requiere atención cuando hablamos de los contextos estudiantiles, como el de la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños en estos tiempos; para reconocer así fenómenos como el incremento de los embarazos en las alumnas, la diversidad de fenómenos relacionados a la condición de género, la sexualidad, la crianza de hijos/as de madres jóvenes, violencia en el noviazgo, hostigamiento, acoso, trabajo doméstico, supervivencia, pobreza, nutrición, salud, dobles y triples jornadas. Temas necesarios y poco abordados con neutralidad y sin estigmas. Tener conciencia de género y reconocer los costos y la violencia recibida por el hecho de ser mujeres, no es un proceso fácil ni automático, ni común en la formación de docentes preescolares. Es necesario incluir acertadamente ese enfoque, ese saber en la formación de docentes preescolares. Es útil para entenderlas y sensibilizar la forma en que viven el ser mujeres y maestras en formación. Sirve para el reconocimiento de la identidad propia, la de las/ os alumnas/os, la supervivencia en la sociedad contemporánea en las instituciones educativas y en esta convulsionada posmodernidad.

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Las identidades no se establecen de manera fija y definitiva, sino que son móviles, dinámicas. Se conforman y modifican a través de procesos de identificación diversos, y por tanto contingentes”. Alma Dea C.M.

“Lo que hay de nuevo hoy en la juventud, y que se hace ya presente en la sensibilidad del adolescente, es la percepción aun oscura y desconcertada de una reorganización profunda en los modelos de socialización: ni los padres constituyen el patróneje de las conductas, ni las escuela es el único lugar legitimado del saber, ni el libro es el centro que articula la cultura. La lúcida mirada de M.Mead apuntó al corazón de nuestros miedos y zozobras: tanto o más que en la palabra del intelectual o en las obras de arte, es en la desazón de los sentidos de la juventud donde con más fuerza se expresa hoy el estremecimiento de nuestro cambio de época.” (Barbero, 2002) A partir de que nuestra visión hacia ellas: jóvenes actuales, las jóvenes de épocas “pasadas” (nosotras), todas educadoras, nos relacionamos y reconstruímos (es tan compleja y entreverada la identidad, pues todas tenemos algo en común, y/o


académicas Voces diferente). ¿Qué referentes para la construcción de su identidad les estamos aportando? Somos docentes, pero de prácticas, generaciones, recursos, historias, experiencias, condiciones y situaciones particulares. Creo todas queremos que su (nuestro) trabajo cambie, se valore, se reconozca, se distinga y se disfrute. La teoría de género acude ante el cuestionamiento del reconocimiento, la valoración tanto individual como colectiva de nuestro gremio ¿Por qué las mujeres, una vez más, por amor, compromiso, responsabilidad o lo que sea, acabamos haciendo tantas actividades gratuitamente? Cumplimos dobles jornadas, hacemos trabajo invisible. No reconocemos su costo simbólico o práctico. Sea lavar un pañal, dar un biberón, o limpiar una hermosa “naricita”, levantar loncheras, o confortar personas. La tarea educativa es permanente asistencia y preocupación por el otro. Es parte de nuestro trabajo, pero ¿lo vemos como tal?, o es parte de nuestra gratificación afectiva y simbólica que no la traducimos hacia otro poder. Cualquier hombre que medianamente valore su tiempo, formación, y especialización, cobra por lo que sabe hacer, mientras más especializado, más cotizado. Las mujeres, madres y/o educadoras, docentes, somos las únicas que no cobramos por infinidad de quehaceres que solo se reconocen o valoran cuando no se hacen. Entonces la casa, la escuela, el refrigerador, el salón, se quedan terriblemente “desatendidos”. Somos educadoras con una ardua labor asistencial, invisible, rutinaria… gratuita. Puede ofendernos y confundirnos fuertemente mezclar el amor con el costo económico, político o social de lo que hacemos. Otra vez urge la herramienta de la perspectiva de género compañeras…educadoras o no. ¿Cobrar por los cuidados maternos? Son trabajo, tienen valor económico, pero los damos porque queremos a nuestros hijos, a nuestras familias.

“La cultura patriarcal que construye el sincretismo de género, fomenta en las mujeres la satisfacción del deber de cuidar, convertido en deber ser ahistórico natural de las mujeres y, por tanto, deseo propio y, al mismo tiempo, la necesidad social y económica de participar en procesos educativos, laborales y políticos para sobrevivir en la sociedad patriarcal del capitalismo salvaje”(Lagarde, 2013). Las mujeres cuidamos el bienestar, la salud, la vida y la muerte de los otros, sin recordar lo concerniente a nuestra subjetividad e identidad. El autocuidado no es algo común en nuestro género, pero si es común el estar al pendiente del cuidado de otros/as, sean hijas/os, alumnas, etc. Esta condición de cuidadoras, gratifica en términos afectivos y simbólicos. El problema es que en un mundo regido por el dinero y el poder político, ese maternaje, si bien da importantes gratificaciones, no da aportes para el desarrollo individual, ni se puede trasladar a un poder político o institucional. Las educadoras, rodeadas en nuestra profesión de ese maternaje y cuidados, pueden invisibilizarse y olvidar la reflexión y el raciocinio acaso…¿si todo lo hacemos por amor? Subordinadas a los otros y jerárquicamente en posición de inferioridad en relación a la supremacía de los otros sobre ellas, somos mujeres atrapadas en una relación inequitativa entre cuidar y desarrollarse. El concepto del techo de cristal es un referente necesario, para entender esa barrera en el proceso laboral y profesional de las mujeres. Ser mujeres mexicanas, docentes preescolares en condiciones familiares y laborales específicas, con necesidades concretas pueden impedir ese ideal de alejamiento y toma de distancia para reflexionar. Es urgente, necesario, útil construir propuestas con perspectiva de género, que vayan dese el análisis de estas limitantes, hasta acciones concretas con perspectiva de las condiciones de nuestra realidad mexicana urbana y femenina del nivel preescolar y de la modernidad. Las mujeres en general, y las docentes en particular; analizamos bastante poco nuestra identidad, nuestro cuidado de quiénes somos, de cómo estamos enfrentando nuestros roles, mandatos. ¿Sabemos mejor lo que pasa fuera o lo que pasa dentro de nosotras? La violencia es la respuesta que obtenemos por transgredir mandatos, oponernos o no resignarnos de manera sumisa y abnegada. Otra tentadora, pero en esta ocasión “lujosa” posibilidad y suposición: analizar la profesión, la práctica, la identidad profesional. Poner nombre, discurso, lenguaje a la subjetividad docente. ¿Acaso la ejercen personas neutras, sin historia, sin género, sin pasado? No

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Voces verla, omitirla, simularla es violentar las cosas. Violencia, real o simbólica que acaba trasladándose a todas esas “enfermedades profesionales”, que demeritan la calidad educativa, y la calidad de vida. El “burnout” es un fenómeno que tenemos que revisar. Esa angustia, esa doble jornada, esa saturación de “todo” puede tener consecuencias graves si no se atiende. El síndrome de burnout (también llamado síndrome de desgaste profesional o síndrome de desgaste ocupacional (SDO) o síndrome del trabajador desgastado o síndrome del trabajador consumido o incluso síndrome de quemarse por el trabajo como también síndrome de la cabeza quemada) es un padecimiento que consiste en la presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo, ante los factores que nos demandan toda nuestra atención en situaciones emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo; que incluye fatiga crónica, ineficacia y negación de lo ocurrido. Se suele presentar en aquellos ambientes laborales en los que los excesivos niveles de exigencia, se han vuelto un hábito inconsciente e incluso socialmente valorado. Las consecuencias en la salud de este padecimiento pueden ser muy graves: deterioro en las relaciones interpersonales, desgaste o pérdida de la empatía, y síntomas emocionales (depresión) y físicos (insomnio crónico, graves daños cerebrales o cardiovasculares). La población en riesgo somos nosotras, nos demos o no cuenta de ello. Las principales áreas donde se ha investigado este padecimiento han sido la medicina, la docencia y la enfermería, un análisis completo de las investigaciones en la docencia se encuentra en el libro: Docencia, Riesgos y desafíos: el Síndrome de Burnout, realizado por el Dr. Luis Felipe Ali El Sahili González. El síndrome de burnout no se presenta únicamente en el mundo empresarial o criminalístico; ataca directamente a deportistas de élite, teleoperadores (operadores de Centros de llamadas), informáticos, así como a profesiones de auxilio como enfermería, medicina, profesorado. Especialmente las mujeres son víctimas de este síndrome, con más frecuencia que los hombres. En especial padecen del síndrome de burnout personas altamente calificadas y comprometidas, en las que los intereses profesionales predominan sobre los intereses personales. Las relaciones personales o matrimoniales padecen las consecuencias y terminan por romperse. Aunque este síndrome se da mayormente en el ámbito laboral, cada vez más a menudo aparecen casos de burnout en estudiantes. Los afectados suelen ser personas que se esfuerzan excesivamente en sus estudios o que se sienten “agobiados” en las temporadas de exámenes. Esto suele ocurrir

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cuando al estudiante le cuesta mucho trabajo entender y memorizar las cosas, y por ello tiene que esforzarse más de lo normal. Si el síndrome se prolonga, el afectado suele abandonar los estudios y padecer depresión. La Organización Mundial de la Salud considera al estrés laboral como un problema grave, pues afecta adversamente a los individuos tanto a nivel de su salud física y mental, como a las organizaciones en términos de su efectividad. Es importante tener claros cuatro conceptos útiles para comprender las reacciones de estrés: el burnout o desgaste, la contratransferencia o victimización vicaria, la alteración de las creencias y la fatiga de compasión o estrés traumático secundario (Manual de Justicia sobre el Uso y la Aplicación de la Declaración de Principios Básicos de Justicias para Víctimas de Delito y Abuso de Poder, 1999).

En términos generales el burnout o desgaste se caracteriza por ser un estado de cansancio emocional, físico y mental. Usualmente va acompañado de síntomas de fatiga física, alteraciones en el sueño, dolores de cabeza o estómago, dolores corporales o susceptibilidad a resfrío y otras infecciones. Los síntomas emocionales y en el comportamiento incluyen sentimientos de desamparo, irritabilidad, ansiedad, depresión, pesimismo, cinismo, abandono y descuido. La contratransferencia o victimización vicaria ocurre cuando las propias cicatrices y daños del profesional son recordadas por las visiones, sonidos, relatos o temas generados por las víctimas o sobrevivientes. El profesional “retoma” las reacciones emocionales de las víctimas o sobrevivientes. La alteración de las creencias es producto tanto del burnout como de la contratransferencia, lo que puede tener un impacto significativo sobre sus sentimientos, relaciones y vida, y pueden ser muy similares a aquellas que ocurren a las víctimas.


académicas Voces La diferencia para los profesionales es que con las intervenciones reiteradas, estas alteraciones pueden anclarse firmemente, ya que las intervenciones reconfirman la validez de los cambios. Este proceso parece afectar particularmente a los profesionales que en su vida también han experimentado alguna victimización. Los sistemas de creencias susceptibles de cambiar implican percepciones de la longevidad, la seguridad y la integridad, las relaciones con los otros, la autoestima, el sentido o valor de la vida y el sentido de autonomía en las propias acciones o pensamientos. Finalmente, la fatiga de compasión es un término que describe las reacciones de estrés traumático secundario o por proximidad que experimentan los profesionales. Mientras que los elementos del desgaste, la contratransferencia y la alteración de creencias contribuyen a la presencia de fatiga de compasión, ésta se distingue por tres rasgos sobresalientes:

Las futuras docentes de educación preescolar de la capital ¿Qué estrategias de supervivencia estarán implementando? ¿A que niveles estará llegando sus preocupaciones, angustias económicas limitantes, mandatos familiares, escolares, ya profesionales casi? Es necesario reconocer aspectos de las formas en las que esto afecta la salud y los procesos de identidad mencionados.

Síntomas del Burnout

Lo principal es un fuerte sentimiento de impotencia, ya que desde el momento de levantarse se siente cansado. El trabajo no tiene fin y, a pesar de que se hace todo para cumplir con los compromisos, nunca se termina. Lo que anteriormente era motivo de alegría ahora no lo es. Aun cuando se tiene tiempo, se siente siempre estresado. A diferencia de lo que ocurría al principio, el trabajo ya no produce incentivos para la persona afectada con burnout. Visto por otras personas, aparenta sensibilidad, depresión e insatisfacción. A los propios síntomas del estrés a nivel corporal se suman múltiples molestias: insomnio, dolor de cabeza, mareos, dolores musculares, trastornos digestivos, infecciones, manchas o afecciones en la piel, trastornos respiratorios y circulatorios o digestivos (variaciones en el peso). El burnout suele definirse a través de tres dimensiones:

•Cuando experimentan reacciones traumáticas por la empatía establecida con la víctima o sobreviviente, y

•Agotamiento (exhaustion, en inglés) es la sensación de ya no ser capaz de ofrecer más de sí mismo(a) a nivel emocional; •Suspicacia/escepticismo (cynicism, en inglés) es una actitud distante hacia el trabajo, hacia las personas a las que se está ofreciendo el servicio y también hacia los compañeros de trabajo; •Ineficacia (inefficacy, en inglés) es la sensación de que no se están llevando a cabo debidamente las tareas y de que se es incompetente en el trabajo.

•Cuando no pueden distanciarse del hecho.

Causas

•Ocurre cuando los profesionales experimentan un evento traumático al escuchar el relato del hecho.

Si no existe una distancia óptima, los prestadores del servicio, como pueden ser las docentes, pueden comenzar a vivir con el trauma, experimentando el hecho como si les hubiese ocurrido a ellos. Las maestras, psicólogas, trabajadoras sociales, médicas, enfermeras, psicólogas, nos encontramos expuestas a todo lo anterior. Aunado a la problemática por las consecuencias en la salud y estabilidad emocional, existe la problemática económica que las jóvenes viven cotidianamente. Algunas mujeres en todo el país están recurriendo al comercio informal, al autoempleo, u otro tipo de actividades para sobrevivir. Pueden estar expuestas nuevamente a ciertos tipos de violencia, como la trata, la prostitución forzada, el narcotráfico.

El síndrome burnout suele deberse a múltiples causas, y se origina principalmente en las profesiones de alto contacto con personas, con horarios de trabajo excesivos. Se ha encontrado en múltiples investigaciones que el síndrome ataca, especialmente, cuando el trabajo supera las ocho horas diarias, cuando no se ha cambiado de ambiente laboral en largos periodos de tiempo y cuando la remuneración económica es inadecuada. El desgaste ocupacional también sucede por las inconformidades con los compañeros y superiores.

Epidemiología

Las investigaciones mundiales de burnout hablan de un 40 por ciento de casos en el personal médico y de un poco menos de esa cifra entre los docentes. Las investigaciones de El Sahili y Kornhauser en la ciudad de León, Guanajuato, hablan de un 20

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Voces por ciento de casos en esa zona; sin embargo, los estudios del doctor Pando Moreno en Guadalajara, Jalisco, muestran cerca de un 50 por ciento en docentes universitarios.

Modelos explicativos del burnout.

En Docencia: riesgos y desafíos, Luis Felipe A. El Sahili González (2011) menciona 4 modelos que pretenden explicar cómo se produce el burnout. •El de descompensación valoración-tarea-demanda representa uno de los primeros modelos teóricos para explicar el burnout. •El modelo sociológico, propone tres variables: micro (personalidad y profesionalización personal), media (instituciones educativas) y macro (política gubernamental y economía global). El capitalismo presiona para que se logre la eficiencia, y las tareas de alto nivel se transforman en rutinas, lo que hace que el docente se vuelva más técnico que profesionista; la escuela y las características de personalidad del docente se conjugan para dar por resultado el burnout. •El modelo opresión-demografía, considera que las características opresoras del trabajo, en combinación con las características sociodemográficas, son las causas principales del burnout. Entre estas últimas, destaca la vivencia del estrés, la evaluación de los demás y la evaluación de sí mismo. Cabe destacar que este modelo es el más seguido en la actualidad. •El modelo demografía-personalidad-desilusión, propuesto por El Sahili González (2010), incluye los factores sociodemográficos, que se conjugan con la presión emocional, el elevado involucramiento en las tareas, así como la demanda de atención, lo cual engloba el concepto de desgaste por estrés, en conjunto con la desilusión gradual sobre el entorno, todo lo cual genera una pérdida en el interés vocacional y una disminución de la energía. Empieza a ser considerado como una enfermedad laboral, por los especialistas. Las estrategias pueden ser muy diversas si no se cuenta con apoyo profesional, o con acompañamiento humano; que en la modernidad es un recurso con el que no se cuenta.

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Fina Sanz, psicóloga y psicoterapeuta, sexóloga y pedagoga, en Los laberintos de la vida cotidiana, (2002:215) comenta: “Acompañar es saber estar presente sin invadir, sin imponer, con respeto y comprensión. Es estar en la escucha de la persona… y de sus necesidades, apoyar, procurarle buenas condiciones, sonreírle, buscar recursos para mejorar la calidad de vida. En última instancia, cuidarla física y emocionalmente en la medida de nuestros conocimientos y posibilidades”. Es lo que se requiere para humanizar la docencia, probablemente los contenidos académicos, podrán abordarse de otra manera, y así los contenidos humanos, podrán avanzar. Nuestro sistema educativo ha venido sufriendo en los últimos años enormes y rápidos cambios, siempre acompañados por las denuncias de los profesores respecto a la escasa infraestructura personal, institucional y social para resignificar los procesos que viven. En épocas como la actual, en las que se vive más presión que nunca, por parte de diversos actores del proceso educativo, es evidente la necesidad de entender y reflexionar en los estilos de enseñanza y sus consecuencias. Ante la docencia, la asesoría, la tutoría y el acompañamiento. Estamos ante una identidad, cuyo mapa de referencia de si, ya no es uno solo, pues los referentes de sus modos de pertenencia son múltiples, y, por tanto, es un sujeto que se identifica desde diferentes ámbitos, con diferentes espacios, oficios y roles.(Barbero, 2002) las jóvenes docentes (como sujetos contemporáneos de esta época moderna) en su conformación, en su formación identitaria, se encuentran vulnerables, menciona el anterior autor:” mucho más frágil, más quebradizo, pero paradójicamente mucho más obligado a asumirse, a hacerse responsable de sí mismo, en un mundo en que las certezas en los planos del saber, como en el ético o el político, son cada vez menores”. Ante el atrincheramiento de la familia y la escuela, nos encontramos ante una carencia de referentes de estabilidad y contrapeso a la angustia, la carencia de certezas parece ser una constante en sus vidas. La sociedad sigue cambiando con influencia de las nuevas tecnologías que día a día siguen invadiendo nuestras vidas.


académicas Voces Vemos emerger una generación formada por sujetos dotados de una “plasticidad neuronal” y elasticidad cultural que, aunque se asemeja a una falta de forma, es más bien apertura a muy diversas formas, camaleónica adaptación a los más diversos contextos y una enorme facilidad para los “idiomas” del vídeo y de la computadora. Nuestras alumnas leen más en las redes, que en el papel.

Sea bornout, desgaste, mezcla, amor, obligación, gusto, adaptación a las nuevas situaciones y frustraciones de la vida; la identidad sobrevive a los embates de esta modernidad, en la que es preferible se encuentre el proceso lo más consistente posible, ante los emergentes sean provenientes de reformas, cambios o mandatos personales, familiares y / sociales.

Estamos ante identidades más precarias y flexibles, de temporalidades menos largas y dotadas de una flexibilidad que les permite “mezclar” ingredientes provenientes de mundos culturales distantes y heterogéneos, y por lo tanto atravesadas por adaptaciones, introyecciones, hibridas. Comunidades de docentes en formación, grupos, aglomerados, equipos que responden a nuevos modos de percibir y narrar la identidad, y de la conformación de identidades con temporalidades más inmediatas, más ágiles, más precarias pero también más flexibles, capaces de mezclar, de hacer convivir en la misma estudiante ingredientes de universos culturales muy diversos. Se trata de una experiencia cultural nueva, una identidad nueva, unos nuevos modos de percibir y de sentir, de oír y de ver, que en muchos aspectos chocan y rompen con los referentes de identidades pasadas. Un buen campo de experimentación de estos cambios y de su capacidad de distanciar a la gente joven de sus propios padres se halla en la velocidad y la sonoridad. Otro ámbito de los grandes medios, se trata de la aparición de un entorno educacional difuso y descentrado en el que estamos inmersos. Un entorno de información y de saberes múltiples, y descentrado por relación al sistema educativo que aun nos rige, y que tiene muy claros sus dos centros en la escuela y el libro. (Barbero, 2002) La escuela ha dejado de ser el único lugar de legitimación del saber, hay una multiplicidad de saberes que circulan por otros canales, y no le piden permiso a la escuela para expandirse socialmente. Esta diversificación y difusión del saber, por fuera de la escuela, es uno de los retos más fuertes que el mundo de la comunicación le plantea al sistema educativo.

FUENTES DE INFORMACIÓN: Berbero; Jesus Martín, (2002) Jóvenes, comunicación e Identidad; Revista de Cultura, OEI; Pensar Iberoamérica. El Sahili González Luis Felipe A., (2011), Docencia: Riesgos y Desafíos, Trillas, México. Lagarde, Marcela, (2013) “Mujeres cuidadoras, entre la obligación y la satisfacción” Año 21, Num.932, Diario de los Andes, Domingo 22 de septiembre 2013. Sección Palabra de Mujer. Mercado, Eduardo (2010), Iguales y diferentes, el complejo proceso de construcción Identitaria; Conferencia Magistral, UAEM. Perez Martinez Maria Gpe. (coord) (2010) INEEE La educación preescolar en México, condiciones para la enseñanza y el aprendizaje. México INEE. Sanz Fina (2002), Laberintos de la vida Cotidiana, Kairós, Barcelona, España.

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Voces La crisis social, política y económica actual a nivel mundial hace evidente la emergencia de un debate amplio e incluyente que de luz sobre el necesario reordenamiento de los actores y los espacios de organización, gestión y participación social con la intención de atender en el corto plazo el conjunto de problemáticas que aquejan a la humanidad. Este debate involucra la necesidad de crear espacios, o recuperar aquellos que se han perdido, identificando el carácter dialèctico de la relación entre las funciones del estado – nación, hoy en franca decadencia; y el ejercicio pleno y responsable de la ciudadanía como una alternativa

MTRO. MANUEL LÓPEZ SÁENZ de transformación de la realidad en pro del bienestar colectivo. El concepto de ciudadanía se ha desarrollado fundamentalmente por la ciencia jurídica y la teoría política, particularmente con los estudios elaborados por el sociòlogo inglés Thomas Marshall, quien considera la existencia de tres dimensiones de la ciudadanía: la dimensiòn civil (derechos necesarios para la libertad individual), la dimensiòn política (derecho a participar en la elección y/o el ejercicio del poder público) y la dimensiòn social (derecho al bienestar social, económico y cultural). Existen una serie de aspectos que es necesario atender como condiciones fundamentales para el ejercicio de la ciudadanía, así como instancias con distintos niveles de responsabilidad al respecto.

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JUAN RUSSO FORESTO En el caso del estado debe garantizar, mediante las instituciones y sus autoridades, la posibilidad de que los ciudadanos cuenten con las condiciones necesarias para ejercer su libertad de pensamiento, de expresión, de culto, el derecho a la formación de un patrimonio, la celebración de contratos y el derecho a la justicia. Es obligación del estado ser garante de las condiciones que hagan posible la participación libre de la ciudadanía en los procesos de elección de sus representantes, en la posibilidad de ser votados como representantes, y, desde luego, abrir espacios de participación ciudadana que promuevan el diálogo y la toma de decisiones entre gobernados y gobernantes. Es condición necesaria, para la legalidad y legitimidad del estado, el promover y garantizar el estado de bienestar económico, social, cultural y ecológico de la población a la que gobierna, a todo lo largo y ancho de su extensión territorial. Ahora bien, qué nos toca a los ciudadanos para el ejercicio pleno de tal condición, por un lado, es necesario reflexionar sobre todas y cada una de las dimensiones de nuestra ciudadanía, ya que si bien es cierto que esta contempla que el estado nos garantice el cumplimiento de nuestros derechos para su pleno ejercicio, también requiere una participación activa que implica la conciencia


académicas Voces sobre el derecho de libertad y participación y su ejercicio responsable; el cual demanda expresarse, organizarse, asociarse y participar en los espacios y formas previstas en la ley, para reclamar las omisiones del estado respecto de las responsabilidades anteriormente descritas. En particular, recuperar los espacios ciudadanos perdidos, pugnar por el mejoramiento de la democracia, las instituciones y las condiciones de vida de todos los individuos y el reconocimiento de sus diferencias desde una perspectiva pluricultural; así como el cuidado y preservación del ambiente. Al respecto, Juan Russo Foresto señala que: “Desde la perspectiva de la ciudadanía, la democracia y la calidad democrática es lo mismo, se trata de atender principalmente a una dimensión: la expansión de derechos. La democracia consiste en la expansión de derechos a participar en la vida política. Si la participación no se limita al voto, entonces incluye el derecho de oponerse. La participación es la principal característica de la democracia, y supone libertades e igualdades, sin las cuales resulta efímera” (Russo, Juan: 2011). En ese sentido, el contexto nacional e internacional nos muestra evidencias claras de que existe un despertar ciudadano ante la crisis de los estados – nación que busca recuperar su lugar, al parecer perdido o quizá poco reclamado, en el contexto político, económico, social, cultural y ecológico; al respecto qué decir de la revolución Árabe, el movimiento de los indignados (M-15) y en el caso de nuestro país, del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad o el movimiento hash tag #YoSoy132. Particularmente, este último, pues me parece que reclama y sienta las bases para que una sociedad como la mexicana comience a despertar del letargo ciertamente inducido por el estado y la televisión visualizando la posibilidad de empoderarse, participar y erigirse en agentes de cambio de su propia realidad, esto es, de ejercer plenamente la ciudadanía desde una cultura política de participación cuya tendencia, dice Gabriel Almond (1963), a nivel mundial, parece crecer y caminar nuevos senderos de los cuales seremos testigos en los próximos años.

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Voces Al respecto, Juan Russo Foresto señala que: “Desde la perspectiva de la ciudadanía, la democracia y la calidad democrática es lo mismo, se trata de atender principalmente a una dimensión: la expansión de derechos. La democracia consiste en la expansión de derechos a participar en la vida política. Si la participación no se limita al voto, entonces incluye el derecho de oponerse. La participación es la principal característica de la democracia, y supone libertades e igualdades, sin las cuales resulta efímera” (Russo, Juan: 2011). En ese sentido, el contexto nacional e internacional nos muestra evidencias claras de que existe un despertar ciudadano ante la crisis de los estados – nación que busca recuperar su lugar, al parecer perdido o quizá poco reclamado, en el contexto político, económico, social, cultural y ecológico; al respecto qué decir de la revolución Árabe, el movimiento de los indignados (M-15) y en el caso de nuestro país, del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad o el movimiento hash tag #YoSoy132. Particularmente, este último, pues me parece que reclama y sienta las bases para que una sociedad como la mexicana comience a despertar del letargo ciertamente inducido por el estado y la televisión visualizando la posibilidad de empoderarse, participar y erigirse en agentes de cambio de su propia realidad, esto es, de ejercer plenamente la ciudadanía desde una cultura política de participación cuya tendencia, dice Gabriel Almond (1963), a nivel mundial, parece crecer y caminar nuevos senderos de los cuales seremos testigos en los próximos años. Tal y como lo señala el periodista Luis Hernández Navarro en su artículo “La Universalidad del movimiento #YoSoy132”, publicado en el periódico

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La Jornada el 17 de julio de 2012: “Entre la juventud universitaria de México ser #YoSoy132 es lo de hoy. De allí su potencia y su vigor. El movimiento se ha convertido en la seña de identidad principal de una generación. Adscribirse a él es una forma distinguida, original e inédita de relacionarse con la política, la sociedad y la cultura, que rompe con el pasado e inaugura un nuevo tiempo”.


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n este artículo me voy a referir al término reflexión, desde una vertiente en la que recupero la perspectiva de su noción desde la física, que corresponde a un fenómeno o acción que se produce en el campo de la luz; la cual posee tres propiedades básicas: se propaga en línea recta, se refleja como un espejo cuando llega a cualquier superficie reflectante y cambia de dirección si pasa de un medio a otro. Estas cualidades físicas las sumo a la noción de reflexión, con la que se ha venido trabajando desde la implementación del plan 1999 de la licenciatura en educación preescolar que, de manera sucinta puedo decir, es relativa a las cualidades del pensamiento reflexivo suscrito por Dewey desde principios del siglo XX, que alude al proceso que permite pensar detenidamente algo con la finalidad de sacar conclusiones. Aclarado lo anterior, en el desarrollo del artículo advertiré en su momento la aplicación de las nociones anteriores. A más de una década del presente siglo, la problemática docente en su conjunto se ha complejizado y deteriorado aún más, por lo que variados estudios sobre el tema se han realizado, y se perfilan tendencias a nivel internacional y regional para su atención. No obstante, en el campo educativo parece que por más estudios y mejor documentación que se tiene, no se han generado las deseadas transformaciones de la intervención docente, que desde hace mucho tiempo se vienen advirtiendo como imprescindibles, incluso impostergables para arribar a una calidad educativa para la atención de la educación básica.

“ENTRE LA REALIDAD, EL DESEO Y LA POSIBILIDAD”

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Me refiero a que aunque parece acrecentarse la bibliografía y también abultarse la lista de “saberes y competencias docentes deseables”, así como la retórica acerca de las responsabilidades y los nuevos roles docentes, reiterada hasta el cansancio, también se aprecia que se ha agudizado un malestar docente en el gremio, dado que se valoran precarias e imprecisas las condiciones que se advierten necesarias, para hacer más efectivo y de calidad el trabajo docente competente, esto desde el Estado, las instancias competentes e implicadas al respecto, así como la sociedad misma, e incluso la comunidad docente y hasta los organismos internacionales que afirman, que cooperan con el desarrollo educativo de países como México. Lo anterior sugiere inevitablemente preguntarse qué hacer con la cuestión docente y en particular con la formación inicial, para formar mejores educadores, más competentes, que contribuyan a elevar la calidad educativa, Desde mi punto de vista no hay respuesta única, ni posibilidad, ni pertinencia de un exclusivo menú universal y/o prescripción teórica unívoca de recomendaciones, para responder a la pregunta formulada. No la hay por varias razones, una sin duda es la gran diversidad que existe de contextos y situaciones entre regiones, países y dentro de nuestro mismo país, por lo que un asomo de una generalización no corresponde ante la complejidad y la situación, sumamente crítica, a la que ha llegado a nivel global el “problema docente”, del cual la formación inicial profesional es apenas su primer peldaño. En esa secuencia del trayecto por la escuela normal de un educador, es decir, desde ese comienzo de su formación, hay que reconocer la heterogeneidad de ese conjunto de sujetos que, genéricamente, comienzan a agruparse como “futuros docentes” y que, por ende, presentan diametralmente distintas necesidades e intereses personales y profesionales sobre la docencia, y los procesos de contratación para ejercerla. Diversidad

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del alumnado a la que se le suman distintos tipos de acompañamiento a través de la enseñanza que recibe de su escuela formadora, mediante variados significados que se adoptan o se pueden adoptar, en cada caso, en torno a su “formación”, y yendo más lejos respecto a lo que posteriormente recibirá como “capacitación docente”. En consonancia con todo esto, los distintos sentidos y en disputa de eso que se avizora hoy como la educación deseada de calidad, la “nueva educación o “la educación del siglo XXI”, pone en jaque, o por lo menos somete a todo un reto, a aquel que intente dar respuesta a la pregunta antes formulada, ya que se advierte una tendencia dominante, a nivel internacional, de formular diagnósticos y recomendaciones de política educativa uniformes, para lo que se nombra como el “mundo en desarrollo”, para todo un país, región, o localidad. Se trata en definitiva, en la búsqueda de respuestas a lo ya planteado, de un trabajo que logre sobreponerse a la prescripción, que además reconozca que la formación profesional de un docente, no se centra exclusivamente en los aprendizajes obtenidos en la escuela normal, sino que éstos se adquieren de la participación de otras instancias y dimensiones, en el proceso de construcción de saberes y el desarrollo de competencias docentes; como son de las instituciones de práctica, la propia historia escolar y personal de cada futuro educador, que se sumarán a los realizados a lo largo y ancho de la vida dentro y fuera de la escuela, y en el ejercicio mismo de la docencia, que tornan el problema más complejo, y la respuesta no


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puede ser simplista, ni unívoca. En este orden de ideas veo, desde mi perspectiva, que la dificultad de dar respuesta a la susodicha pregunta, que se propaga, se refleja como un espejo y que puede cambiar el sentido de su planteamiento según los recursos con los que se le dé respuesta (a semejanza de la reflexión explicada desde el fenómeno de la física), radica en que, en el trance entre la realidad y el deseo de mejorar la formación inicial de docentes en la actualidad y, por ende, elevar la calidad de la intervención educativa, existe un ámbito de posibilidad, entendida como el escenario en el que se pueden idealizar y suponer acciones concretas sobre una realidad, por lo que se trata entonces de una realidad entendida como un mundo que se elige como posibilidad de ser, estar y hacer, por consiguiente en la que cada quien puede realizarse. Lo anterior es sustantivo para intentar destrabar las prescripciones, idealizaciones y deseos, sobre la transformación docente que se advierte necesaria para formar mejores educadores, competentes que contribuyan a elevar la calidad educativa, y así poder aterrizar en lo posible <como realidad elegida y ejercida>, sobre todo porque, por una parte, la incertidumbre y complejidad del mundo actual, parece estar caracterizado como un período de transición entre dos eras, por así decirlo, debido a que su comprensión desafía los habituales instrumentos de pensamiento y categorías del análisis del futuro, incluso del futuro inmediato sobre el ejercicio docente. Y por otra porque tenemos noticia por varios teóricos de la educación, entre ellos Ruth Mercado, que opinan que hay maestros que pasan de reformas a reformas educativas con deudas del pasado. Es decir, hay docentes que apenas logran comprender y consolidar en su práctica planteamientos del pasado, concretamente de las políticas y reformas que han sido impulsadas desde mediados de los 80 en adelante, bajo el signo del “mejoramiento de la

calidad de la educación”, cuando ya le sobrevienen nuevas propuestas y paradigmas, lo que denota que existe una insuficiencia e inconsistencia del conocimiento disponible, respecto del cambio educativo y de hechos singularmente en torno al aprendizaje - y del aprendizaje docente en particular -, así como de experiencias que muestren avances prácticos en estos ámbitos con planteamientos sólidos y renovados, o por lo menos con la existencia de una praxeología, y/o transposición didáctica, que comprenda la regulación o mediación entre la teoría y la práctica, que contribuya a enfrentar y proponer una ruta crítica a seguir y poder poner en marcha, ante una serie de exigencias e imprecisiones, de las acciones concretas a realizar con el deseo de arribar al perfil de un futuro rol docente competente. En definitiva, hablar de la reflexión en la condición de lo posible en la formación inicial de educadores actualmente, requiere que cada quien se apropie de su realidad, esto es del mundo que elige como posibilidad de realizarse, por consiguiente tanto los docentes, como los alumnos en la formación docente, son abstracciones que requieren afinarse en cada condición concreta de acción, el desafío entonces consiste en construir certezas situadas, contextualizadas y, como diría Brazlavsky Glocales (refiriéndose a las propuestas de localidades concretas sin perder de vista la exigencias globales), de los qué y cómo de la formación docente, lo cual se traduce en un actuar corresponsable. Lo anterior implica también, que cada escuela formadora de educadores asigne o defina, el rol que desempeñará la educación y su inserción al sistema escolar en esta tarea, para lo cual conviene hacerlo desde un modelo educativo que proponga cada normal, sin

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Voces perder de vista que éste deberá estar relacionado con el tipo de sociedad al que se aspira. Sobre todo porque es evidente lo ya dicho, que en la retórica actual, sobre todo de cara a los compromisos asumidos para este siglo XXI, prevalece el planteamiento de la necesidad de un nuevo rol docente y la construcción de una nueva educación, por lo que el perfil y el rol prefigurado de este “nuevo docente” ha terminado por configurar un largo listado de “competencias deseadas”, en el que confluyen hoy, contradictoriamente, principios inspirados en la teoría del capital humano, de enfoques eficientistas de la educación, así como postulados largamente acuñados por las corrientes progresistas de la pedagogía crítica, el desarrollo humano y los movimientos de renovación educativa. Es en ese marco referencial en el que levita el concepto actual de “docente deseado”, “docente ideal”, caracterizado como un sujeto polivalente, que desafía los propios límites de lo humano en el sentido de “super-hombredocente”, poseedor de un conjunto vasto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores en tanto profesional competente. Para concluir estas deliberaciones, emularé la cualidades de la reflexión desde la física, con la pretensión de no llegar a planteamientos cerrados, sino a ideas provisionales sobre las expectativas actuales en la formación inicial de educadores, reconociendo por principio que éstas se han magnificado a través del marco tanto global, normativo y legal, así como se ha propagado en línea recta a través de las reformas educativas de la educación básica y las escuelas normales, situación que se refleja como un espejo a cada escuela normal en general, y a cada actor en lo particular incorporado al sistema educativo, pero hay que recordar que dicho reflejo es sólo posible si se encuentra con una superficie reflectante, esto significa que para serlo habrá que identificar lo que es propio de la realidad de cada quien, y entonces efectivamente ver lo que devuelve el reflejo, como ese mundo que se elige y se hace posible en el actuar cotidiano, pues esa es auténticamente la realidad posible, producto de una reflexión que implica a cada sujeto el poder apropiarse de su realidad. Algunas preguntas de tal reflejo de lo general a lo particular podrían ser: ¿A qué modelo educativo y de sociedad responde el rol docente qué se promueve en cada escuela normal y desde la enseñanza que realiza cada uno de sus maestros? ¿Cómo conectar o hacer congruente el discurso del nuevo rol docente, con la necesidad de un nuevo modelo de formación docente en cada escuela normal y por ende en cada aula? ¿Qué de todo el perfil docente deseable es enseñable y puede ser aprendido en la formación inicial? ¿Bajo qué condiciones, pedagogías y estrategias se promueve el desarrollo de competencias profesionales para la docencia, cuando lo que está en juego es la calidad de los aprendizajes y su reflejo, entre otros, en la práctica docente que atiende a la educación básica? ¿Cómo desarrollar los rasgos de las competencias docentes deseables en situaciones concretas? ¿Cuáles son los requerimientos organizacionales y laborales de una escuela normal que pueden contribuir al desarrollo de las competencias? ¿Cómo superar los vicios de la política y retórica educativa desde nuestra participación para atender las necesidades actuales en la formación de docentes? ¿Cómo aportamos al concepto actual de docente, cuál está siendo nuestra participación desde nuestro ser y hacer docente en el encuentro día a día con nuestros alumnos? ¿De qué es responsable es sistema educativo, entre otras instancias y de qué yo de la transformación educativa en el conjunto de interacciones concretas en el aula? ¿Cuáles son los aportes discursivos que desde la experiencia de cada docente atienden las exigencias del presente, con conceptos y significados que pueden aportar o interpelar a las exigencias actuales?

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institucionales Voces Éstas entre otras preguntas, son las que seguramente se pueden y deben seguir levantando sobre el tema de las expectativas actuales de la formación inicial de educadores, pero finalmente quiero decir que al recuperar la última cualidad de la reflexión, relativa a que puede cambiar de dirección si pasa de un medio a otro, habrá que procurarlo, para ser asertivo en los caminos y cambios a elegir, desde la singularidad de cada escuela normal, como la ENMJN, esto es, antes de intentar responder entonces al para qué, qué, cómo, cuándo y los costos de la formación, habrá que construir la problemática en general en torno al tema y contar para ello con la perspectiva de cada maestro, ya que, consciente o no, el movimiento de la educación acontece con, sin o pese a las reformas, por lo que cada docente realiza su intervención educativa con una perspectiva que le subyace, desde la que puede llevar, sobre llevar, o no, las exigencias de la transformación educativa desde lo que le parece esencial.

transformación Hacerlo permitirá, entre otras cosas, mirar el asunto desde nuevos ángulos superadores de viejas o nuevas antinomias, como por ejemplo saber general/saber pedagógico, contenidos deseables/ contenidos imprescindibles, formación inicial/ formación continua etc., que siguen influyendo en la proyección de lo deseable y posible ante las actuales expectativas de la formación inicial de los educadores, actividad reflexiva que continuará siendo una tarea abierta y de desafío de esta escuela normal y de todas, así como de cada formador de docentes en concreto, para hacer posible la situación deseada como parte de un esfuerzo y estrategia sostenida a corto, mediano y largo plazo que apuntalen al normalismo en su misión y visión hacia el futuro como realidad elegida y ejercida en la formación inicial de educadores. Considero que en nuestra escuela estamos dando pasos firmes hacia esa construcción, esto es de una forma de ser institución de educación superior normalista, como he deliberado a lo largo de este escrito, su cimentación será fruto de la reflexión académica, personal y profesional, de todos y cada uno de los integrantes de nuestra comunidad educativa.

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El conocimiento entre hombres y mujeres en una novela del siglo XIX: JANE EYRE

Por: Lucía Salazar G. Historiadora

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l presente escrito tiene la intención de reflexionar en torno a un libro clásico dentro de la literatura inglesa, la obra de Charlote Brontë, Jane Eyre. El libro apareció por primera vez en 1847, desde el inicio fue un éxito. Relata los problemas a los que se enfrenta una joven huérfana: Jane Eyre; por sobrevivir y ser independiente, en una época y lugar donde los estereotipos determinaban las relaciones entre hombres y mujeres. Dichas relaciones, además

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estaban condicionadas por aspectos políticos, económicos y sociales, en una palabra, por las circunstancias que les tocaba vivir a cada persona. En este aspecto, podemos hacer una primera observación, la protagonista quedó huérfana a temprana edad y fue recogida por un tío; sin embargo éste muere y queda bajo el cuidado de su esposa; entonces no fue educada por la autoridad de un hombre, es cierto que los hombres de principios del siglo XIX no dedicaban tiempo a la educación de los niños, menos para con las


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niñas, sin embargo no podemos perder de vista que la presencia de un padre o un hermano, era significado de protección. No obstante a lo largo de su vida las figuras masculinas fueron seres que permitieron los cambios más importantes en ella; como el tío que la recogió cuando quedó huérfana, el doctor que la atendió y cuya influencia permitió a la joven Eyre salir de Gatehead Hall; el implacable Sr. Brocklehurst, bajo sus severas reglas se educó la protagonista y se delineó su personalidad; el mismo Rochester y St. John, que le permitieron conocer los opuestos de las relaciones amorosas. Por otra, parte en las interacciones que establece con otras mujeres, no parecen haber diferencias abismales; la protagonista no se identifica con las mujeres de la nobleza, por considerarlas “espíritus inferiores”, recordemos que Jane es una mujer culta por ello no siente identificación con aquellas. Existe cierta simpatía de la protagonista para con la servidumbre, por una parte porque las considera mujeres trabajadoras y serviciales, por otra porque al menos de una de ellas recibió compasión en su infancia. Al ser educada en una institución pública, fue educada para saber llevar la administración de una casa, bajo el concepto de que a falta de madre, las maestras tendrían que enseñarle labores del hogar, instrucción imprescindible en la formación femenina. Con las únicas mujeres con las que entablo una relación de igualdad, fue con las hermanas d e St. John (es el nombre de un protagonista), quiénes al igual que la protagonista, son cultas y versadas en diversas materias (Brontë; 1991; p. 254). Observamos entonces que las figuras masculinas delineadas por la autora pueden ser organizadas en dos grupos: aquellos que pueden entender la condición humana de la protagonista y los que no. De este modo aborda un tema que me parece crucial en los estudios de género, la comprensión que

debe haber entre los seres humanos, no sólo de las características físicas o biológicas que distinguen a todos los sujetos, sino de aquello que precisamente nos hace “ser”. Ahora, para nosotros es evidente que las relaciones sociales (familiares, escolares, laborales, etc.) que entablamos cotidianamente y desde la infancia, nos proporcionan información sobre cómo nos perciben los demás, qué esperan de nosotros y por consiguiente definen nuestra propia percepción (cómo nos percibimos), de los demás y cómo esperamos que estos se comporten con nosotros. La reflexión toma relevancia porque para el tiempo en que fue escrita esta novela, era poco común que a las mujeres se les tomará en cuenta como seres individuales, generalmente su vida se vinculaba con otra persona, siempre a hombres: padres, hermanos, tíos, primos, esposos, abuelos… Una mujer sola e independiente era impensable entre hombres y mujeres de la época. Los condicionamientos sociales al respecto, se vinculaban con los morales y religiosos, formando un círculo alrededor de lo que debería ser y hacer una mujer. Sin embargo la novela mantiene actualidad, cuando descubrimos que a lo largo de la trama la protagonista se describe así misma, como un “ser”, en diversos párrafos hace referencia a su ser libre, a su ser consciente, su ser individual, etc.; es decir se aborda el autoconocimiento, un aspecto imposible en una sociedad patriarcal. Al insistir en ese aspecto la autora pone de manifiesto la independencia de la protagonista con respecto a las personas que la rodean y por consiguiente su parcial alejamiento de estereotipos sociales. Así la protagonista, se encuentra en condiciones que la encaminan hacia su independencia emocional y económico social. Ingresa al Colegio de Lowood

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del Señor Brocklehurst, queda sin hogar y se nos presenta como una niña y después mujer, carente de todo tipo de protección y sin cariño; bajo reglas morales estrictas. Con el tiempo se convierte en institutriz de la misma institución. Entonces, siendo ya una mujer joven, con una educación esmerada y estricta, observamos que no pudo fiscalizar su pensamiento, su razón, que la lleva a formar una interpretación propia de sí misma (auto concepto) y de cómo debe relacionarse con el resto de las personas (Brontë; 1991; p. 184); como ya se dijo alejada de los estereotipos vigentes en la época. El camino que ha seguido la protagonista para ser independiente es a través de repetidas reflexiones, que le llevan al conflicto existencial y a la inconformidad por cómo era su vida: “en una tarde me cansé de la rutina de ocho años” (Brontë; 1991; p. 62), se lanza a cavilar sobre cómo transformar su propia vida, la respuesta que encuentra es auto emplearse como institutriz, único trabajo que podría ejercer una mujer como ella: pobre, culta e inteligente. Hasta entonces los hombres que había conocido, la habrían visto como una inválida o peor aún, un estorbo, era “algo”, no un ser con opiniones, sentimientos y capacidades propias. Al momento de buscar colocación como institutriz, se le pide a la protagonista que al menos avise a su tía, la Señora Reed su “guardiana natural”; la respuesta de esta mujer deja en claro el quiebre de los lazos parentales que la unía con la protagonista: “contestó que podía proceder como quisiera, pues ella había abandonado desde hacía tiempo toda intervención en mis asuntos” (Brontë; 1991; p. 65); ahora está totalmente sola, tendrá que depender de su juicio en adelante pues no rendirá cuentas a nadie. Obtener un empleo, pone a la protagonista en posición de autonomía intelectual y económica; las decisiones que tomó hasta entonces también marcan el cómo será vista por los hombres. A diferencia de los anteriores, los Señores Rochester y St. John ven en ella a una persona, con capacidad de tomar decisiones, independiente y valiosa. La autora, describe a esos hombres como cultos e

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inteligentes; sin alejarse de sus roles masculinos, son capaces de discernir sobre sus sentimientos, lo que les concede sensibilidad en el momento de interactuar con otros, ello les permite aprender de las personas y comprenderlas. Así la autora los presenta como hombres que aprecian a las mujeres inteligentes e independientes, a las que pueden considerar como compañeras, como sus iguales, porque pueden dialogar con ellas gracias a su instrucción, porque no se sienten ni actúan como víctimas, son mujeres que enfrentan su condición y las dificultades que esto conlleva con dignidad y valor, así lo manifiesta St. John: “Sé que siempre he querido a mis propias hermanas y sé en que se basa mi afecto por ellas: respeto por su valor y admiración por su talento” (Brontë; 1991; p. 281); Rochester lo expresa de la siguiente manera: “Le solicito que viva la vida a mi lado, que sea mi segundo yo y mi mejor compañero en la tierra” (Brontë; 1991; p. 184).


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La comprensión de la protagonista de las figuras masculinas es también relevante en el establecimiento de sus relaciones, estas dan pauta para percibir cómo se van dando y cómo las afronta, es decir hasta cierto punto alejados de la dominación social, política (podemos mencionar que incluso económica), vigente en las formas de comprensión de la sociedad de la época y del país; pero en otros aspectos apegadas a ellos; así observamos las diferencias en el trato que les da a criados, su relación es de superioridad, por su posición de institutriz, a diferencia de los criados, ella ha sido educada no obstante su origen humilde. Por otra parte, su misma posición la minimiza antes los señores, los nobles de nacimiento, que no son cultos, pero ellos pagan sus servicios como institutriz, por lo

tanto ella se encuentra en una situación inferior. Esta circunstancia, sin embargo, no la desanima porque la protagonista sabe su individualidad y es consciente de que es un ser libre. Las pautas para entender el pensamiento de la protagonista las encontramos precisamente en el reconocimiento que ella misma hace de sus fortalezas y por supuesto sus debilidades. No podemos perder de vista que sus fortalezas las encuentra en su individualidad que ella ha sabido cultivar. De este modo se hace evidente que una lectura detenida del libro nos introduce a observar lo complejo de las relaciones entre hombres y mujeres, su mutuo conocimiento está lleno de usos y significados, cómo se van estableciendo esas relaciones y los significados que hombres y mujeres les dan, son el medio por el que se construyen las relaciones de poder, dominación y subordinación. Si te interesa conocer más te recomiendo leer una de las diversas ediciones que existen. También en audiolibros. Pero si te interesa en película, te recomiendo las siguientes: Jane Eyre, 1943; Dir. Robert Stevenson. Jane Eyre, 1996; Dir. Franco Zeffirelli. Jane Eyre, 2011; Dir. Cary Fukunaga.

BIBLIOGRAFÍA Brontë, Carlota. (1991). Jane Eyre. Editorial Porrúa, S.A.; Segunda Edición; México Hernández García, Yuliuva. (2006) “Acerca del género como categoría analítica” en http://pendientedemigracion.ucm.es/ info/nomadas/13/yhgarcia.pdf (recuperado el 30 de septiembre de 2013) Scott, Joan. “El género, una categoría útil para el análisis histórico” en http://www.herramienta.com.ar/cuerpos-y-sexualidades/el-genero-una-categoria-util-para-el-analisis-historico (recuperado el 26 de septiembre de 2013)

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Fomentar el gusto por la lectura...

Crear individuos con pensamiento reflexivo y crítico Prof. Juan Carlos López Tavera Alumno de la MEBI

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odo proyecto educativo tiene metas que se pretenden alcanzar mediante el logro de objetivos. Estos objetivos se plasman con la intención de mejorar o potencializar cuestiones que convengan al hombre. En el presente texto nos vamos a enfocar a desglosar los principales ejes que demuestran, la faltan de interés de los alumnos por la lectura desde su inicio, en la edad escolar básica. Los principales actores que intervienen para su interés o desinterés por la lectura, son: el maestro, los padres de familia y la sociedad. Se pretende mostrar la importancia de cada uno de estos y su influencia dentro de la cultura de la lectura.

El entorno de la lectura es una construcción cultural, para transmitirla nos disponemos a utilizar nuestro principal instrumento, el lenguaje. Aunque las imágenes, en un mundo como el nuestro, han cobrado una importancia relevante como fuente de socialización y de consumismo, con ello, el desarrollo de nuevas habilidades para el reconocimiento de un renovado lenguaje icónico, la palabra impresa sigue formando parte esencial de los procesos de comunicación, además es un elemento básico para la información y formación de todo ser humano. Sea acompañando a una imagen como eslogan impactante o en textos informativos o narrativos, la palabra es la fuente que nutre el proceso de socialización para cualquier cultura, además de ser el parteaguas de todo comienzo de la sociedad. La lectura como fuente de socialización, puede suponer el mantenimiento del orden establecido sin trabas críticas, pero también puede formar un individuo más crítico y libre, que no acepte sin más lo que se le impone.

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En este sentido, podríamos sostener que sobre la vieja agenda de la escuela pública del siglo XIX, que prioriza el ingreso de los ciudadanos a la cultura escrita, se vuelve necesario discutir aspectos más generales que nos permitan realizar una reconsideración, sobre el sentido de la implementación de políticas de promoción de la lectura, sobre la definición de su especificidad y sus posibles horizontes de impacto.

¿Lectura... y para qué?

Si le pedimos a una persona que nos asocie el término ‘lectura’ con otros términos que le vengan de manera espontánea a la mente, probablemente nos relacione conceptos como cultura, libros,


estudiantiles Voces entretenimiento, placer, novelas, estudio, educación, tiempo libre, cuentos, silencio, concentración, prensa... Sin duda, la lectura es todas esas cosas y muchas más que podríamos añadir. Pero por encima de estas asociaciones más o menos tradicionales, más allá de la lectura como una obligación, la capacidad de leer y los hábitos de lectura se asocian hoy día a los niveles de bienestar social de cualquier comunidad. «La lectura es un hecho complejo; en principio constituye un proceso de construcción de significados y usos sociales de manera permanente que se inicia mucho antes de la escolarización, cuando el niño aprende a ser parte de un núcleo social primario (su familia). En este contexto se construyen los primeros significados del lenguaje, de su uso y funciones con sus vertientes de oralidad y escritura; se construye, entonces, en el núcleo familiar una idea de lo que es la expresión oral y escrita, de los usos y la importancia que

se les confiere a cada una de ellas y, desde luego, dentro de ambos aspectos, o como mediador entre ellas, se construye una idea de la lectura, de los usos que se le dan, de las funciones y el valor que se le confiere»(Zuñiga.1992). En nuestra sociedad por mucho que se trate de fomentar la lectura placentera, a la actividad lectora solo se le suele dar importancia por su dimensión instrumental. A la lectura se acostumbra asociarla con la actividad intelectual, con el aprendizaje, con el estudio y, básicamente, con la transmisión de información y la adquisición de conocimientos. Pero también existe, aunque no de forma tan mayoritaria como deseáramos, la idea que asocia la lectura con el entretenimiento, refiriendo a su carácter relajante y de ocio agradable. Así pues, podemos diferenciar la lectura instrumental, que se hace para obtener información (aprender, estudiar, saber el funcionamiento de algo,…), de la lectura ociosa, por el hecho de que la última se elige de forma libre y voluntaria, con el objetivo de leer por leer, por entretenimiento y autosatisfacción, aunque también pueda aportar conocimiento sin que, en ningún caso, éste sea su objetivo primordial. El lector descubre a través del texto otras realidades y puede llegar a interpretar de forma crítica la suya propia. De esta manera, no puede controlarse el orden establecido, lo que pone en peligro el sometimiento del individuo a las instancias de poder: instituciones, ideologías políticas o religiones. Por ello, aún hoy, no es extraño observar lugares donde se quiere controlar la lectura y actitudes, para así poder ejercer el poder que tiene ciertas personas con ideas que van más allá de un bien común, sino al contrario un beneficio propio. Aquellas sociedades en que la lectura es una práctica habitual extendida entre sus ciudadanos, son también aquellas en las que existen índices más elevados de bienestar social, las que tienen mayores posibilidades de desarrollo individual y colectivo, las que presentan potencialidades más eficaces para afrontar el presente y el futuro, en el actual contexto de permanente desarrollo tecnológico y profundos cambios en la producción y distribución de la riqueza.

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Voces Pero la lectura y la escritura son fenómenos construidos socialmente, a los que se les añade una serie de capacidades que han de tener un valor social, con un significado cultural dentro de su contexto. Por ello, el proceso lector no se reduce a saber leer y escribir, sino que también son sus objetivos la adquisición del razonamiento abstracto y del pensamiento independiente y crítico. Y esta parte es la que se ha dejado a un lado en la educación básica desde los niveles iniciales (preescolar, primaria y secundaria) y que en grados superiores, como lo mencione anteriormente, es un medio instrumental, es decir tiene una causa-efecto, la causa es adquirir el conocimiento necesario que en el momento de vida es indispensable para un desarrollo intelectual, el efecto es la adquisición de un valor a lo aprendido (calificación). Podemos preguntarnos si la lectura es una actividad imprescindible cuando un número considerable de personas, en torno a la mitad de la población, no leen y no parece que ocurra nada. El éxito social no depende del nivel cultural. El éxito social pasa por el consumo y la lectura queda relegada en un segundo plano, como conducta individual, que sólo realizan las minorías. Nuestra cultura tiene su base en la economía y los medios de comunicación nos venden modelos de conducta basados en el consumo y en actitudes superficiales. Los lectores no son modelos sociales. Sin embargo, un hogar con libros sigue siendo más distinguido. Para que una persona se motive en el desarrollo de sus hábitos lectores, es necesario que interprete la lectura como un hecho

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cultural relevante y como una destreza individual importante; pero el significado social se define en términos culturales, no individuales. Por ello, el que el lenguaje escrito y la lectura sean relevantes para el niño, dependerá de la comunidad de referencia. El niño formulará interpretaciones sobre el lenguaje escrito, su naturaleza y propósitos, basándose en la interpretación ofrecida por los otros, indicando con su actividad la importancia de estas acciones, para el funcionamiento adecuado en la sociedad a la que pertenece. Por ello, para desarrollar el valor de la lectura es necesario generar un modelo social donde ésta tome sentido. Si la construcción del lector es una acción social, todos somos responsables. Debemos entender que la lectura incurre a su vez sobre los sujetos de forma individual y sobre la sociedad en su totalidad; construyendo individuos más formados, mejora la sociedad.

El papel de la educación en la lectura La educación como fuente principal de transformación de sociedades por medio de las escuelas, debe de garantizar la educación de manera igualitaria y similar para todos aquellos individuos en edad escolar. La educación hoy en día ha ido modificando su esencia, la cual desde hace más de 70 años, (en el documento que estableció las necesidades de una nación en vías de construir una sociedad con apremio de identidad cultural, social, política y hasta cierto punto económica; la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos) que sentó las bases ya como documento máximo rector de la nación en el año de 1917, sin dejar a un lado su antecesor (1857) que tuvo como referencia la Carta Magna (1824), tuvo grandes cambios para llegar a ser el documento que sería el eje rector de un país en vías de construcción de una nación libre y soberana. Ya establecida la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; se retomara el artículo 3° que es el que nos atañe para tratar de esclarecer como atreves de 70 años ha ido modificando su esencia como tal.


estudiantiles Voces Constitución política de 1857 ARTÍCULO 3 “La enseñanza es libre. La Ley determinará qué profesiones necesitan título para su ejercicio y con qué requisitos se deben expedir.” Constitución Mexicana de 1917 ARTÍCULO 3 “La enseñanza es libre; pero será laica la que se dé en los establecimientos oficiales de educación, lo mismo que la enseñanza primaria, elemental y superior que se imparta en los establecimientos particulares. Ninguna corporación religiosa, ni ministro de algún culto podrá establecer o dirigir escuelas de instrucción primaria. Las escuelas primarias particulares sólo podrán establecerse sujetándose a la vigilancia oficial. En los establecimientos oficiales se impartirá gratuitamente la enseñanza primaria.” Constitución Mexicana de 2013 ARTÍCULO 3 “El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos.}b) Será nacional, en cuanto sin hostilidades ni exclusivismos.... c) Contribuirá a la mejor convivencia humana, a fin de fortalecer el aprecio y respeto por la diversidad cultural, la dignidad de la persona.... d) Será de calidad, con base en el mejoramiento constante y el máximo logro académico de los educandos...”

A lo largo del tiempo la estructura del artículo 3° constitucional ha ido cambiando de acuerdo a las necesidades del país, pero en esencia se habla de una educación gratuita, de calidad, nacional y a la contribución de la mejor convivencia humana, pero hoy en día como se define a la educación en una sociedad de constantes cambios personales, políticos, sociales, tecnológicos y económicos. La esencia de la educación puede ser en la actualidad algo así: “...la educación constituye un instrumento indispensable para la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad, y justicia social...la función esencial de la educación en el desarrollo continuo de la persona y las sociedades...” (Delors.7) Pero en un país como México donde la infraestructura social, política, económica no cubre con las necesidades básicas de su sociedad, como

definir que la educación sea el parteaguas que primeramente pueda formar individuos con sentido de la paz, justicia y libertad social, en la actualidad realmente existe esa igualdad como sociedad entre los mismos individuos de un mismo territorio. Para que esto sea posible el gobierno debe de garantizar dichas necesidades y es necesario tener una educación que permitan llevar acabo lo que cada sexenio se pretende con la educación, que es una educación con calidad, es en este punto donde se reafirma la importancia de la lectura como una herramienta esencial para poder tener individuos con un sentido más humano. Pero ¿cómo lograrlo?, ¿cómo

hacer que un individuo inicie de diferente manera su educación? Como docente y parte de la estructura educativa es necesario ver todos los factores que interviene en el desarrollo del individuo, que le permitan tomar las decisiones pertinentes para su desarrollo personal.

Como sabemos, los niños tienen que adquirir la cultura de su entorno, tienen que asimilar los valores que marcarán sus pautas de comportamiento para construir un estilo de vida. Ese proceso de aprendizaje se realiza a través del modelaje, los niños harán lo que vean hacer a sus mayores, serán sus modelos a seguir e imitar. En un principio serán sus padres, pero pronto entran en juego otros agentes de socialización, actuando también como modelos en este proceso. La lectura por sí misma tiene valor es algo innegable e indiscutible.

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Voces Palabras dirigidas a la comunidad educativa de la Escuela

Nacional para Maestras de Jardines de Niños, por la estudiante Denese Chávez, integrante del consejo estudiantil de esta escuela, después de que se hizo entrega de las instalaciones a las autoridades del plantel. Lunes 28 de octubre de 2013.

“Y esa ola de estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoamérica, esa ola ya no parara más, esa ola irá creciendo cada día que pase, porque esa ola la forman los más, los mayoritarios en todos los aspectos, los que acumulan con su trabajo las riquezas, crean los valores, hacen andar las ruedas de la historia y que ahora despiertan del largo sueño embrutecedor a que los sometieron”. Che Guevara

¡

Buenos días! compañeras, maestros, directivos, administrativos y personal que nos acompaña en estos momentos, ¡Buenos días comunidad ENMJN!; hoy 28 de octubre, volvemos a vernos después de 14 días de lucha, después de 14 días de trabajo conjunto, valiente, político y de investigación, de organización, de crecimiento, de solidaridad, de apoyo, de andar de un lado a otro, de compartir experiencias, de escuchar… Estos días, sin duda alguna, dejan en cada uno aprendizajes de diversos tipos, experiencias distintas, sentimientos distintos; pueden dejar todo menos desunión, menos desigualdad, menos apatía, menos rencor, “Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario” (Che Guevara) estos días podrían dejar todo ¡menos desesperanza! Necesitamos seguir trabajando, seguir organizándonos, seguir tomando acciones y decisiones que nos favorezcan “Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos” (José Saramago). No podemos reconocer a quien de frente hace moción de algo y por atrás nos apuñala, no podemos

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accionar sin antes consultarnos los unos con los otros, no podemos darnos la espalda los unos con los otros, por el contrario, podemos y debemos mantenernos unidos en todo momento, defendiéndonos los unos a los otros, ¡hombro con hombro y codo con codo, la ENMJN somos todos! ; por tanto, cabe mencionar que cada uno de los que conformamos esta comunidad, desconocemos totalmente a aquellas personas que rompen acuerdos, que toman decisiones unilaterales, que no escuchan las demandas de la comunidad, que cierran oídos y ojos ante la realidad, que desconocen la situación y juzgan sin saber. También, desconocemos a toda autoridad que pretenda promulgar una


estudiantiles Voces democracia y respeto cuando ellos mismos carecen de la misma, cuando en ellos mismos no hay congruencia con su hacer, recuerden profesores y directivos “Se predica con el ejemplo, y no hay mejor forma de enseñar que siendo congruentes con nuestro pensar y decir”, de nada nos sirve el discurso si no hay acciones, tengan en cuenta que “La acción más pequeña, es mejor que la intención más grande”. ¡Repudiamos totalmente cualquier acto de represión gestado en días pasados y en días postreros! No vamos a permitir ni olvidaremos actos de represión de cualquier tipo hacia nuestra persona. El cambio ya comenzó para quienes así lo decidimos, y comenzó desde el momento en que fuimos conscientes de nuestra realidad, en el momento en que volteamos a ver a quién desconocíamos y en el momento en que escuchamos y miramos la verdad. Para quien no lo hizo, podríamos decirte a ti que “Ojalá nunca te alcance la realidad”, y que te pedimos tengas respeto hacia quienes tenemos el valor de levantar la voz y de decir ¡Ya basta! Como decía alguna de las pancartas que pegaron compañeras nuestras “Si luchas conmigo, bienvenida, si luchas a parte, se te agradece, si no quieres luchar, lo respetamos, si nos criticas, lo comprendemos, pero si intentas detener nuestra lucha, pierdes tú tiempo” “La burla y la crítica es el medio que emplea el ignorante acomplejado para sentirse sabio”. Esto no concluye hoy, ni mañana, ni pasado, tal vez tengan que cruzar varios años por nuestras vidas para lograr mucho más de lo que hemos logrado. Como comunidad decidimos un cambio de estrategia, un cambio que nos posibilite no dejar de lado nuestra formación profesional, pero que nos posibilite seguir creciendo como personas, un

cambio que permita el crecimiento político, crítico y reflexivo, una estrategia que nos deja muy claro que la lucha sigue y que La Escuela Nacional para Maestras de Jardín de Niños sigue en pie de lucha. No perdamos de vista compañeras, docentes y directivos que esto no concluye aquí y que estaremos alertas ante cualquier llamado de lucha combativa, teniendo como principio que ¡la unión hace la fuerza! Y que “donde quiera que nos encuentre la muerte, ¡bienvenida sea!”. Continuemos instruyéndonos, porque necesitaremos toda nuestra inteligencia; queremos una verdadera educación de calidad, nos comprometemos como estudiantes a asumir nuestro papel en esta tarea, decimos ¡NO! a una reforma laboral disfrazada de reforma educativa, continuemos organizándonos, porque necesitaremos toda nuestra fuerza, continuemos conmoviéndonos, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo. Ante todo, queremos agradecer a todas esas personas que se tomaron el tiempo de apoyar de cualquier forma que lo hicieron, gracias a esos profesores que nos han servido de ejemplo en todo momento y que nunca se nos han desmoronado ¡es un orgullo que formen parte de nuestra escuela y de nuestras vidas!, gracias a esos compañeros que nos aconsejaron y nos hicieron ver las cosas desde otra perspectiva, gracias a los administrativos que se solidarizaron con nosotras ¡es un orgullo que conformen parte de la familia ENMJN!, gracias por todo el apoyo de cualquier tipo que recibimos, recuerden que sin ustedes mucho de esto no hubiese sido tan sencillo. Gracias comunidad por permanecer alerta. La lucha apenas comienza “la única lucha que se pierde es la que se abandona” Che Guevara y nosotras compañeras, ¡nosotras no estamos abandonando!, “el que quiera ser águila que vuele, el que quiera ser gusano que se arrastre, pero que no grite cuando lo pisen” Emiliano Zapata, “Luchemos por una educación que nos enseñe a pensar y no a obedecer” ¡Hasta la victoria siempre!. Gracias. Denese Chávez.

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Khane-ye doust kodjast? (¿Dónde está la casa de mi amigo?) Prof. Germán Enrique López García

“Creo que las películas del cineasta iraní Abbas Kiarostami son extraordinarias. No sería capaz de traducir mis emociones en palabras, así que les aconsejo sencillamente ir a verlas y comprobar a qué me refiero.” Akira Kurosawa 1993, con motivo del estreno en Japón de ¿Dónde está la casa de mi amigo?

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a anécdota argumental de ¿Dónde está la casa de mi amigo?, extremadamente mínima como siempre en el cine del iraní, describe la pequeña odisea vivida por un niño de ocho años de edad (Ahmed), recorriendo los desconocidos caminos y callejones de un pueblo vecino al suyo, en su intento de devolver el cuaderno de tareas, que ha cogido por equivocación a su compañero de banca. Esta sencilla premisa se ve enriquecida y adquiere un valor

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emotivo añadido, cuando Ahmed, y el espectador, saben que de no entregar el cuaderno a tiempo, su amigo no podrá presentar la tarea al día siguiente en clase; será duramente reprendido por el maestro y, probablemente, expulsado del colegio al acumular varias faltas de este tipo, tal es la amenaza del profesor. Ahmed, gracias a su obstinada actitud, deberá superar una y mil veces la incomprensión de los adultos que encuentra a su paso –unos adultos que, paradójicamente, repiten incansablemente la necesidad que tiene el niño de adquirir responsabilidad y madurez, pero que demuestran al mismo tiempo esa misma falta de responsabilidad en ellos mismos–, remarcando de nuevo la recurrente insistencia con la que el realizador iraní, vuelve a hablar-


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nos del enorme poder que reside en la voluntad de todo ser humano. Así, Ahmed, no se dará por vencido en la conquista de su propósito, aun cuando todas las situaciones que se le presenten sean adversas y el objetivo parezca, a cada minuto que pasa, prácticamente inalcanzable. La película es una emotiva oda a la amistad, en la que Ahmed deberá hacer frente a un mundo extraño y desconocido para él, que pondrá a prueba su sentido de la responsabilidad. ¿Dónde está la casa de mi amigo? está llena de un gran valor simbólico. Su título original, ¿Dónde está la morada del amigo?, está extraído de un poema de Sohrab Sepehri, a quien se dedica el film. No han faltado quienes llama la atención sobre la doble lectura que esconde la palabra “amigo” del título (amigo es uno de los nombres de Dios en la tradición poética persa), lo que pudiera llevar a interpretar que el viaje a “la morada del amigo”, representa una búsqueda mística. Ante esta lectura, llama la atención el hermoso momento en el que lo místico, lo sobrenatural, parece irrumpir en la película: aquel en el que Ahmed se retira a su habitación y toma la decisión de realizar la tarea de su amigo arrodillado ante el cuaderno. La fuerza del viento hace que la puerta de su cuarto se abra violentamente, mostrando al niño postrado ante la libreta (con la postura del rezo musulmán) y girado su rostro hacia la puerta. El plano parece dar a este definitivo gesto de amistad la categoría de “sagrado”. En la escena que cierra la película, a la mañana siguiente, Ahmed llega tarde a clase, pero a tiempo

de evitar el regaño y posible expulsión de su amigo. El profesor pregunta la causa de su retraso, Ahmed contesta que viene de Poshteh, lo que confunde ligeramente al profesor, ya que Ahmed vive en Koker, cerca de la escuela. Ahmed rectifica rápidamente, pero hay que estar atento, pues se descubre, en ese gesto del niño, que la epopeya vivida la noche anterior ha perdurado, y esa misma mañana ha repetido su viaje a Poshteh, buscando dar con su amigo una vez más antes de ir a clase. Ahmed tomará asiento junto a su compañero de pupitre, a tiempo de hacerle entrega del cuaderno de tareas, momentos antes de que el profesor lo revise y diga: “Bien. Buen chico”. Espero que este breve comentario los motive a buscar, ver y gozar esta magnífica película de Abbas Kiarostami.

FICHA TÉCNICA: *Título original: Khane-ye doust kodjast? (¿Dónde está la casa de mi amigo?). *Nacionalidad: Irán 1987. *Producción: Ali Reza Zarrin. *Dirección: Abbas Kiarostami. *Guión: Abbas Kiarostami. *Interpretes: Babek Ahmed Poor (Ahmed), Ahmed Ahmed Poor(Mohamed Reda Nematzadeh), Iran Outari (Madre), Kheda Barech Defai (Profesor).

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El efecto Lucifer: la maldad en todos nosotros Por Ernesto Murguía

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asi todos, en algún momento de nuestra vida, nos hemos preguntado de dónde surge la maldad. ¿Qué hace a los hombres comportarse como monstruos y cómo, en circunstancias especiales, gente decente puede cometer las peores atrocidades? El efecto Lucifer, escrito por Philip Zimbardo, profesor emérito de la Universidad de Stanford, se centra en la parte negativa que habita en cada persona, y revela una verdad escalofriante: en circunstancias especiales, cualquiera de nosotros puede ceder a la tentación del mal.

El contexto del mal

Zimbardo define la maldad como “un ejercicio de poder que se manifiesta por medio del daño intencional, físico o psicológico, en contra de las personas”. Para comprender cómo cualquier persona, sin importar su origen ni condición social, puede ser seducida por el mal, Zimbardo analiza tres factores: disposicional (el estado emocional de los abusadores), situacional (el contexto donde se llevó a cabo la violencia) y sistémico (el poder de un sistema político, económico, legal y cultural que propicia la corrupción y facilita la explosión de la violencia). La conclusión: para cambiar al individuo, hay que cambiar la situación; para cambiar la situación, es necesario comprender los factores de poder del sistema.

Responsabilidad diferida

Zimbardo cita el trabajo de Stanley Milgrim, que en 1963, luego de la Segunda Guerra Mundial, investigó la posibilidad de que el holocausto se repitiera en otros países, en otros contextos. Para

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ello, realizó una prueba a más de mil personas “normales”: amas de casa, abogados, profesionistas, empleados del gobierno. El experimento consistía en que cada sujeto seleccionado debía comportarse como maestro y realizar una serie de preguntas a un “estudiante”. Por cada respuesta equivocada, el maestro debía oprimir un botón y castigar al estudiante con una descarga eléctrica. El primer botón era de 15 voltios, el estudiante ni siquiera lo siente. El siguiente agregaba 15 voltios más. Y así sucesivamente. El último botón era de 450 voltios, suficientes para matar a una persona. Los estudiantes (en realidad, actores seleccionados para este estudio) gritaban, se retorcían de dolor. Los maestros, asustados, preguntaban quién iba a ser responsable en caso de que algo malo ocurriera. El encargado del estudio asumía toda la responsabilidad, y tranquilizaba a los maestros para que continuaran con la prueba. La pregunta: ¿cuántos de estos sujetos de estudio, personas normales elegidas al azar, serían capaces de llegar hasta los 450 voltios y poner en peligro la vida de otra persona? La respuesta fue increíble: más del 60% de los participantes, relevados de la


en la cultura Voces responsabilidad de sus acciones, llegaron a al tope de los 450 voltios.

El experimento de Stanford

El tristemente famoso “estudio de la prisión de Stanford” se llevó a cabo a principios de la década de los setenta. La idea era muy sencilla: reclutar a veinticuatro estudiantes universitarios (de setenta candidatos, se eligieron a los más sanos y “psicológicamente estables”), crear una prisión ficticia y asignar a la mitad el papel de reos, a la otra mitad, el papel de carceleros, con el objetivo de documentar el cambio de comportamiento que los estudiantes, cada quien interpretando el rol que se les había asignado. Bastaron cuatro días para que el experimento se descontrolada: los estudiantes elegidos como carceleros estaban, casi literalmente, matando a sus compañeros: abuso físico, psicológico, golpes, castigos. Lo peor, reconoce Zimbardo, era que ni siquiera él, encargado de monitorear el experimento por medio de cámaras, se había percatado de la situación. Hipnotizado por la violencia, fue solo hasta que una de sus colegas llamó su atención que se detuvo el estudio. En 2001 se produjo la película alemana El experimento, inspirada en esta investigación de campo.

Abu Ghraib: desierto de terror

En 2004, el mundo se estremeció cuando se dieron a conocer los abusos a los que fueron sometidos prisioneros iraquíes por soldados norteamericanos. Las fotografías son impresionantes: los reos son desnudados, humillados, azuzados con perros feroces, obligados a simular actos sexuales entre ellos. Zimbardo recuerda especialmente el caso de

un prisionero con problemas mentales que, ante el descuido y la falta de atención, todos los días se embarraba el cuerpo con su propio excremento. Los soldados se burlaban de él, lo obligaban a rodar en la tierra para que no apestara, y lo apodaban “shit boy” (“el chico mierda”). Cuando el caso Abu Ghraib se hizo público, las autoridades de inmediato culparon a los soldados abusadores, denominándolos “manzanas podridas” del sistema. “Pero el problema no eran los soldados ni los alumnos de Stanford ––aclara Zimbardo––. Era la canasta la que estaba mal”. El investigador fue nombrado testigo experto por uno de los oficiales inculpados. Fueron cientos los testimonios y documentos analizados; Zimbardo también tuvo acceso a más de mil fotografías tomadas por los mismos soldados. Estos oficiales, presionados por sus superiores a doblar la voluntad de los reclusos y hacerlos confesar sobre la insurgencia iraquí, documentaron, tenían permiso para “cruzar la raya” con tal de obtener información. Nadie los supervisaba, nadie pedía informes. Eran libres de hacer lo que quisieran, sin ninguna consecuencia.

El mal entre nosotros

Zimbardo concluye que la maldad (entendida, nuevamente, como el abuso del poder en perjuicio de los demás) surge de un entorno donde las personas carecen de supervisión y no enfrentan responsabilidad de sus acciones. Es por ello, por ejemplo, que las tribus en guerra cubren sus rostros con una máscara antes de una batalla. Para convertirse en “otros”: sujetos con una identidad falsa, despersonalizados y carentes de remordimiento. Son los dirigentes militares, los políticos, las fuerzas del orden, las cúpulas del poder que manipulan el “sistema”, quienes fomentan un entorno donde el ejercicio de la violencia carece de consecuencias. Cualquier de nosotros, en un entorno y una situación extraordinaria, podemos convertirnos en verdugos, ceder ante lo que Zimbardo denomina “el efecto Lucifer”.

El efecto Lucifer Philip Zimbardo Edit. Paidós (2007) Ilustraciones: “Angels and devils” y “Circle Limit IV” M.C. Escher

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Película: Nosotros los nobles.

Dirección: Gary Alazraki. País: México. Año: 2013. Duración: 90 minutos. Género: comedia. Actuación: Gonzalo Vega (German Noble), Luis Gerardo Méndez (Javi Noble), Karla Souza (Bárbara Noble), Juan Pablo Gil (Charli Noble)… Guión: Gary Alazraki, Adrián Zurita y Patricio Saiz. Basada la obra de teatro El gran calavera, de Adolfo Torrado, que fue llevada al cine por Luis Buñuel.

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osotros los nobles trata de una familia adinerada de apellido Noble. German Noble es un viudo adinerado con dos hijos y una hija. Un día, de repente (a pesar de que

de alguna manera se lo han dicho), se da cuenta que sus hijos son incapaces de hacer nada bueno con sus vidas y por ello decide darles una lección: dejarlos sin nada (celulares, autos, tarjetas de crédito, casa…) y hacer que cambien sus vidas. El padre inventa que ha habido un fraude en la empresa y han perdido todo, por ello tienen que huir de la mansión a la vetusta y deteriorada casa del abuelo, que se encuentra ubicada en una zona popular. Esta acción en cierta medida representa el regreso a los orígenes. Los hijos descubren una nueva realidad (situación que dará pie a distintos momentos de comicidad), que contrasta con la que han vivido. La casa está inhabitable, no tienen ropa ni comida y los tres tienen que aprender a ganarse la vida: trabajar. Es en estas circunstancias cuando todos tienen oportunidad de convivir, sobre todo el padre

con sus hijos. En esta convivencia, Germán Noble se entera que su hijo mayor es disléxico (a pesar de haberle pagado las consultas médicas), su hija bulímica y el “pequeño”, un joven al que le atraen las mujeres mayores y no le interesan los estudios. A la par que los hijos se van transformando por este nuevo estilo de vida al que se tienen que someter, la casa va cambiando su fisonomía y se convierte en uno de los logros de los tres hermanos. No deja de tener su parte telenovelesca, como la plática del padre empresario con la sirvienta-nana de sus hijos para pedirle consejos. Y el enamoramiento de la joven (quien tiene un prometido) por el sobrino de la sirvienta. La película cumple con su cometido y provoca en el espectador un rato agradable.

"Espera noticias próximamente"

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Concurso de calaveras 2013 E

n noviembre pasado se llevó a cabo el “Concurso de calaveras literarias 2013”. En esta edición se recibieron 34 trabajos. El jurado consideró la imaginación, el ritmo y la calidad literaria de cada una de las calaveras. Finalmente, se decidió de forma unánime que las calaveras ganadoras en la edición de este año fueron:

Primer lugar:

Yolanda Citlali Camacho Rodríguez Grupo 101 En estos días tan cercanos que los muertos nos visitan ¡tengan cuidado señores que a su casa nos invitan! Ya la parca anda rondando la Normal de Educadoras y a las chicas del 101 les prende sus veladoras. El profe de Desarrollo ejercitábase en su patín y la calaca impresionada le dijo: “me gustas Sergio y te quiero, pero ahora en mi jardín”. ¡Auxilio! -gritaba SergioY Ernesto (de TICS) escuchó ¡deja a mi compañero tilica o en las redes te denuncio yo! Retadora la flaca dijo: ¡mira Ernesto Murguía no recibo yo amenazas ya que eres tan fanático de la tecnología me eres útil en mi casa. Julia que era aguerrida en alerta se mantuvo y a los profes del plantel defendió hasta con los tubos. Mas una sucia maniobra de la flaca no esperó: ¡A las profes tan valientes primero me las cargo yo! ¡Usted tiene inteligencia y muchísima información además de ser valiente pa’ que cuide mi panteón! Segundo lugar: Jessica Castañeda - Grupo 102 Ya viene esa blanca, tilica y flaca, celebrando a los muertos nos tiene contentos. Sus alumnas favoritas seremos siempre, aunque nos ponga caritas, y hasta nos repruebe.

Moriríamos del susto si nuestra maestra fuera, por eso preferimos a la maestra Mariela. Hay! Catrina, Catrina, aunque seas divertida, no te quieras quedar con nosotras o nos vas a asustar, pues, catrina querida, ¿qué nos podrás enseñar, que mi maestra Araceli no nos pueda mostrar? Lo siento Catrina pero excelentes maestros tengo Andrés, Rafael y Leticia, Héctor y también Alberto. Pues ya ve señora que aquí no tiene lugar, como docente formadora no la podremos contratar. Mejore su currículo y a la altura estará y con esta gran escuela usted colaborará. Pero mientras, Catrina, como invitada estarás. Tercer lugar: Melisa López - Grupo 102 Maestro de fama El 2 de noviembre llega, fiesta muy tradicional, cuando la parca llega, y a todos nos quiere cargar. Llegó a la escuela, con una idea en la mente, a llevarse para el panteón, a todo personal docente. Se dirigió al sexto A. sostenida bien de sus pies, a llevarse al cementerio, al famoso Maestro al revés. Este profe tenía fama, de poner y quitar puntos, pues él siempre pensaba, que sus alumnos no daban frutos. Adiós maestro querido, sí lo vamos extrañar, a la vez a Dios pedimos, que no lo vaya regresar.

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Voces

Mtro. Alberto Armando Ponce Cortés l motivo principal del siguiente artículo es el propiciar la reflexión en torno a la celebración de “Día de Muertos o Todos Santos”. Para justificar este escrito, retomo las palabras del historiador Marc Bloch, “todo acto y acción del ser humano debe ser explicado, analizado desde sus orígenes o comprender el presente desde el pasado” (Bloch, 1984:27). En México celebramos el día 1 y 2 de noviembre de cada año a los difuntos. Sin lugar a dudas, es una fiesta tradicional mexicana, pero también una combinación ideológica, cultural y comercial norteamericana: Halloween. Producto de que la cultura se reinventa cada día y como efecto, muy a nuestro pesar, encontramos estas dos celebraciones en nuestro país, donde Halloween se impone en la mayoría de los contextos urbanos y solo en algunos lugares el día de muertos. El mejor ejemplo de estas prácticas en las ciudades, lo podemos ver en los recorridos que se hacen en los almacenes, en los festivales de las escuelas públicas y privadas. No deja de ser preocupante la fuerte penetración ideológica norteamericana a nuestra realidad, a final de cuentas Halloween es parte de nuestras celebraciones, pues hemos pasado a ser el traspatio de los Estados Unidos. Sin embargo, la importancia de la celebración de Día de Muertos no solo es de nuestro país, sino también a nivel mundial, el mejor ejemplo es el reconocimiento que hace la ONU, al declararla como “Patrimonio Intangible de la Humanidad”. Son pocos los pueblos que han dejado constancia del reconocimiento a los muertos –de manera documentada-, solo dos culturas del mundo pueden dar cuenta de ello, comEn el caso del mundo occidental, principalmente entre los católicos, la tradición no se

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mantiene pura (propia de algún lugar occidental), en el sentido que tiene una fuerte combinación pagana y romana. Desde el culto católico, dicha celebración se sustenta “en el misterio Pascual, la crucifixión de Jesús, quién murió por redimir a todos sus creyentes para después resucitar, obsequiándoles este poder de resurgir a los fieles, quienes al morir deberán ser siguiendo la costumbre judía de los tiempos en que murió Cristo” (Vera, 1987: 182-200). Es a partir de ese momento, en el afán de significar a todos sus santos, la Iglesia Católica reconoce a todos aquellos que sufrieron o son mártires por defender los dogmas católicos. En ese marco, “a través del abad de Cluny la celebración de Todos los Santos el día 1 de noviembre, fecha en que se recordaba a Los Macabeos (se desprende de la palabra macabro), a partir del siglo XIII la Iglesia romana lo aceptó y así se ha mantenido a través de los siglos, tradición reforzada por el Concilio de Trento” (Gaery, 1965: 41-57). Un elemento que debemos resaltar dentro de la tradición católica para comprender la celebración de muertos, tiene que ver con las “reliquias”; que no son otra cosa, que los restos humanos de los santos, esto motivó verdaderos saqueos de tumbas y un negocio impresionante de su venta. Se creía que


en la cultura Voces tenían “múltiples poderes, entre otros el de servir de intermediarios entre Dios y los hombres en el juicio postmortem, por lo cual deberían de conservarse en el altar debajo de la reliquia mayor, el cuerpo de Cristo” (Pardo, 1984:310-317). Estos restos llegaron a México por el puerto de Veracruz, pero sólo algunos, la inmensa mayoría se quedaron en los naufragios. A partir de que llegaron, los restos de algunos santos a la Nueva España, se adoptó esta tradición. Malvido afirma que estas primeras prácticas de Día de Muertos se asemejaron a las costumbres españolas, muchos de los huesos de piernas y cráneos se hicieron de dulce y pan, en estos términos lo comenta: La costumbre en los reinos católicos de León, Aragón y Castilla, consistió en preparar ciertos alimentos dedicados a estas fiestas, entre los que se destacaron los dulces y panes imitando a las reliquias, es decir, a los huesos que portaron los nombres de los santos: los huesos de santos pudieron ser unas canillas especiales con miel, pero los hubo para cada parte del cuerpo que se veneraba… en la parte catalana se hacen con almendras y se les conoce como Panllets. (Malvido, 2006: 47). A la Nueva España, la tradición de muertos entró por el paladar, muy a imagen y semejanza de las rea-

El cementerio Francés, el de la Piedad, en el mismo rumbo, el de Dolores, en las colinas de Tacubaya, los de Guadalupe, el de San Fernando (cerrado), el del campo Florido al sur de la ciudad y el de los Ángeles al noroeste. Allí están que llorar los mexicanos. El día de Todos Santos en la trde unos pobladores de la capital concurrían, como hoydos que en ellos se veneran y otros débanse prisa para disponer todo lo concerniente a la compostura en los panteones de los sepulcros y monumentos que habían de aparecer el día siguiente vestidos de gala (Prieto, 1985:11). Pero también algo que distingue esta fiesta en nuestra tierra, fue la romería y la fiesta, según documentos del “Archivo del Ayuntamiento lo describe de la siguiente manera: “el 1 de noviembre de 1821 la gente, después de visitar las iglesias, terminó su recorrido en la Catedral frente a la Plaza de Armas o Zócalo, donde se desarrolló la Verbena de Todos Santos. Asimismo, la describe como danza macabra, que duraba dos días enteros y continuos trastocados en una fiesta popular en la Ciudad de México” (Malvido, 2006: 50). Existe documentación que sustenta esta celebración dentro de los rituales católicos y los sitúa en la colonia, a pesar de que se ha querido desvirtuar o manipular para justificar gobiernos nacionalistas (característica de la historia oficial, dentro del paradigma positivista). Con esa finalidad se sitúan los orígenes de esa festividad en la época prehispánica, sin embargo para antropólogos e historiadores, hay muy pocos elementos para fundamentar sus orígenes en el pasado cultural indígena. Malvido comenta: “con Cárdenas en la presidencia, a lo mexicano se le identificó con el grupo prehispánico más desarrollado a la llegada de los conquistadores, los mexicas, y a ellos se les atribuyeron ceremonias que ignoraron los 300 años de colonización, un siglo de independencia y

Día de Muertos es reconocida por la ONU como “Patrimonio Intangible de la Humanidad”. lizadas en la Madre Patria. Así en la cocina poblana, fueron famosos los dulces llamados alfeñiques (palabra árabe), cocinados dentro de los conventos de Santa Clara y San Lorenzo. Posteriormente en el México independiente, muchas tumbas estuvieron en las iglesias, pero con las Leyes de Reforma, fueron trasladadas a los panteones municipales, con la idea de evitar adquirir una enfermedad con los miasmas de los difuntos. Además de separarse Iglesia y Estado, la administración de los panteones quedó bajo el control de los gobiernos civiles y con ello se permitió a la población la celebración de los muertos en los propios campos santos. Ignacio Manuel Altamirano, realizó una descripción de la forma que toma dicha festividad en los panteones: Ya se sabe que en México hay ahora nuevos cementerios, y de diversas formas usadas en otro tiempo.

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años de revolución” (Malvido, 2006:45). No es difícil imaginar los argumentos que se formaron entre el mito y el afán de propiciar la identidad nacional. El gobierno de Cárdenas contrató antropólogos para que ayudaran a construir argumentos que justificaran dicha celebración siempre en el marco nacionalista de la época. Esta celebración, es una tradición mezclada de combinaciones culturales, regionales, como resultado del propio devenir formativo del país. De esta manera las manifestaciones de lo prehispánico, católico y anglosajón están más que presentes en nuestra realidad social, producto de un largo proceso histórico. Lo que realmente debe importar es conocer nuestras tradiciones de manera sustentada, a través de la documentación que de cuenta de los acontecimientos. De ahí la importancia de los acervos históricos, donde podemos desmitificar muchas de nuestras tradiciones que nos llevan a ser sujetos de la manipulación de los grupos en el poder, que controlan nuestro ciclo vital, y nos permiten ser conscientes de que los rituales, al igual que nosotros, son perecederos y modificables. Elsa Malvido explica que los “mexicanos del siglo XlX sufrieron dos separaciones, una de España y otra de la Iglesia, un siglo de guerras internas y de invasiones extranjeras. Migraciones de países antes vetados fueron favorecidas por el avance de la ciencia, con la medicina preventiva y su lucha contra el contagio de las enfermedades que signi-

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ficó una nueva actitud sanitaria. Todo ello modificó una festividad de tres siglos de cultura cristiana, convirtiendo la celebración de Todos Santos en un pretexto “democrático del Día de Muertos”, donde el acercamiento de los humanos a una muerte familiar y laica, les permitió romper con ritos antiguos y crear otros nuevos después de la Revolución, ni mejores ni peores, simplemente humanos, ante la temida muerte”. La celebración de día de muertos no deja de ser una festividad lóbrega, pero muy a la mexicana (única en el mundo), se puede sintetizar en lo que indica un dicho “el muerto al hoyo y el vivo al gozo”. BIBLIOGRAFÍA Altamirano I.M. Paisajes y leyendas. Tradiciones y costumbres de México. Porrúa, México, 1989. Bloch, Martc. Introducción a la Historia, F.C.E. México, 1965. Gaery J.P. Furta Sacra. The effects of relics in the Central Maddle Ages. Princeton University Press. Princeton, 1978. Malvido, Elsa. La Festividad de Todos Santos y fieles difuntos, y su altar de muertos en México. Patrimonio Intangible de la humanidad. En Patrimonio Cultural y Turismo 16. Cuadernos. México, 2006. Pardo A. El culto a los santos, promoción popular cristiana, Madrid, 1983. Vera, Ryan. Pascua, fiesta del Señor, Ediciones Paulina, Madrid, 1987.


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es una publicación institucional de la

Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños Nuestra misión es compartir el conocimiento de los maestros y especialistas de la ENMJN con el objetivo de convertir a esta publicación en vínculo y referencia académica en temas relacionados con la docencia y la educación preescolar.

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