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Aclarando algunas dudas Todas las personas tenemos dos valores de presión arterial, la alta en sístole y la baja en diástole. Es necesario establecer los límites y amplitudes o rangos de ambas, pues estas pueden variar normalmente de una persona a otra. ¿A qué se debe que algunas personas tienen siempre la presión baja? En primer lugar tenemos que definir cuáles son los límites de la presión arterial, para poder hablar de alta o de baja. Valores entre 90 y 140 milímetros mercurio (mmHg) para la sistólica y entre 50 y 90 para la diastólica. Hay personas que funcionan normalmente con una presión de 90 milímetros mercurio sistólica y con una diastólica de 50, pero cuando vamos a hablar de presión anormalmente baja siempre nos referimos a la sistólica, que es la que llamamos la alta, y cuando está bajita, por debajo de 90, puede dar síntomas de debilidad o desgano. Si el paciente cambia de posición, de acostado o sentado y se pone de pie, puede producírsele momentáneamente mareos o visión oscura hasta que la sangre se reajusta a nivel cerebral. Si la presión cursa baja y el paciente puede funcionar sin alteraciones, no debemos de intervenir; solamente debemos preocuparnos si el paciente tiene síntomas atribuibles a perfusión disminuida de algún órgano, generalmente cerebral o está manifestando disfunción en su quehacer diario por tener esa presión baja. A la mente me vienen enfermedades que cursan con presión baja; la más típica de todas es la enfermedad de Addison, en la cual hay una producción pobre e inadecuada de corticoesteroides suprarrenales; esa persona no tiene suficiente sodio y líquido en el cuerpo para mantener un adecuado estado circulatorio, por lo tanto, cursa con presión bajita. El tono cardiovascular con que vivimos es la influencia del cerebro y el sistema nervioso sobre los vasos sanguíneos y el corazón. Algunas personas tienen mayor tono cardiovascular, mayor tono simpático, que le da una presión un poco más alta, y otros tienen tonos bien bajos y la presión es menor. Por otro lado está el estado de hidratación del paciente. Si el paciente está deshidratado puede tener tendencia a la presión baja, no bebe suficiente líquido, trabaja en un lugar donde se suda mucho, entonces tendría tendencia a bajar la presión por deshidratación relativa.

en las extremidades inferiores y no tiene la capacidad de bombear rápidamente de vuelta esa sangre al corazón; sucede en las personas que no hacen mucho ejercicio, que tienen los músculos de las piernas un poco débil. Hay otros pacientes que tienen sencillamente todo normal ( los hemos estudiado a fondo desde el punto de vista cardiovascular, metabólico, renal, hormonal), pero su presión es baja. Si están sintomáticos, a veces tenemos que apelar a prescribir medicamentos que tiendan a retener agua y sal para que así pueda incrementar la presión. Muchas veces también les ponemos medias de compresión en las piernas para hacer que el retorno de la sangre venosa sea mejor. Lo que sí sabemos es que esa presión bajita cursa con un buen pronóstico, y muchas veces estas personas duran igual que las personas normotensas. Hasta cierto punto es una bendición (la de no tener hipertensión), siempre y cuando no interfiera con su estilo de vida, pero no debemos intervenir dando gotas estimulantes o sustancias que exciten el sistema circulatorio de una forma artificial.

Una lectora que sufre de presión baja y se marea, pregunta: ¿cuál es la relación?, a lo cual el doctor contesta: Dependiendo en qué situación ocurran los mareos o desmayos; es muy probable que si está caminando o haciendo ejercicios no tiene desmayos. Ahora, si ella está por ejemplo en la iglesia, y la rutina de la misa la lleva a sentarse, arrodillarse y a pararse, puede ser que en algún momento dado, pues tenga presión baja y falta de percusión cerebral, y hasta podría desmayarse. Es lo que conocemos como síncope postural vasovagal. Las personas con presión baja no necesariamente se desmayan, y si la presión es suficientemente baja puede dar mareos, sobre todo con cambios de posición, y resulta transitorio de unos 1020 segundos.

Dr. Douglas R. Bournigal, FACC Cardiología-Medicina Interna CIPLA, Pedro Henríquez Ureña #137

También es común el paciente que estanca mucha de su sangre 26

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Revista VITA Octubre-Noviembre 2012