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Octubre 2016

Ingenierías + Infraestructuras + Tecnologías

Rompiendo las barreras del agua LA PLATAFORMA

PETROLERA DE

PERDIDO

Suplemento Especial

Explotación Petrolera Mexicana El átomo descontrolado. Chernóbil 30 años El día que México devolvió la luz a los colombianos Thomas Alva Edison y la empresa de electricidad


Ingeniería Civil del siglo xxi

Rompiendo las barreras del agua:

La plataforma

petrolera de Perdido Empresas y empresarios

Ingeniería Civil Mexicana

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Especial

8 La mecánica de suelos

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El andar de Luz y Fuerza del Centro

La explotación petrolera mexicana

Maravillas de la Ingeniería

Ingeniería Civil del siglo xx

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25 Parque Fotovoltaico Bicentenario Panorama Latinoamericano

Chernóbil 30 años Historia de la Ingeniería Civil

34 El día que México devolvió la luz a los colombianos

37 Thomas Alva Edison y la empresa de electricidad

Algunas imágenes, ilustraciones y fotografías empleadas para ilustrar los artículos, han sido obtenidas a través de diversos medios en la Internet. Su uso es meramente ilustrativo, a modo de acompaña­ miento del texto. Salvo indicación en contrario, estos contenidos pertenecen a sus respectivos autores, no poseyendo esta revista ningún derechos sobre los mismos. Si es usted el autor o el titular de los derechos sobre algunos de estos contenidos y desea que se destaque su autoría o que se retire dicho contenido, por favor, contacto con la Dirección Editorial de Vector de la Ingeniería Civil y será atendido rápidamente. El contenido de los anuncios aquí publicados es responsabilidad del anunciante.


Editorial La energía se transforma y transforma a quienes la usan

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La electricidad es el alma del universo

John Wesley

Si de algo podemos estar seguros es que ingenieros de distintas especialidades, economistas de diferentes escue­ las y políticos de facciones opuestas estarán en constante desacuerdo en casi todo, excepto en dos o tres afirmacio­ nes fundamentales, y una de ellas es esta: la energía lo es todo. Y es que, como bien lo saben esos profesionales, ob­ servaciones y estudios de todo tipo han demostrado que la abundancia o escasez de energéticos, y lo que de ellos que se puede extraer o adquirir, determina el carácter de los países y su devenir como casi ninguna otra variable ma­ terial. La energía –la búsqueda y creación de sus fuentes, las continuas mejoras en la eficiencia de su uso y obten­ ción, el reto de la sustentabilidad, etcétera—, ha creado alianzas y rivalidades, competencia y cooperación, fabulo­ sos avances científicos y tecnológicos, y una de las amena­ zas más graves de la historia: el calentamiento global. Así pues, es fácil convenir que el control de la energía es un asunto fundamental para el desarrollo de nuestras sociedades, pero no debemos olvidar que no se trata de una situación nueva, ni mucho menos. A manera de com­ paración, pensemos en esto: la invención de la rueda, ese importantísimo avance seminal que, sin duda, aceleró el progreso en muchas áreas, pudo haber ocurrido hace 3 000 años, o inclusive hace 4 000, según distintos estudios, pero la domesticación del fuego, la verdadera revolución tecnológica que determinó el rumbo de nuestra evolución, tuvo lugar hace no menos de 125 000 años, de acuerdo con los cálculos más conservadores. Y aunque nos tomaría miles de años llegar a entender a cabalidad el proceso que inicia con la energía cinética apli­ cada a un par de piedras, pasa por el salto de una pequeña corriente eléctrica y termina en la liberación de la ener­ gía química almacenada en un puñado de ramas secas, lo relevante del hecho es que ese momento en que el ser humano, o su antecesor inmediato, aprendió a controlar el fuego, fue el momento en que nos convertimos en los primeros organismos en el mundo –y los únicos hasta aho­ ra— capaces de manipular la energía más allá de nuestros procesos metabólicos. De extraerla de toda clase de fuen­ tes y conducirla por un sinfín de transformaciones. En ese momento nos apropiamos de ella, y la convertimos, al mis­ mo tiempo, en una de nuestras necesidades más acuciantes. Octubre 2016 3


Ingeniería Civil del siglo xxi

Rompiendo las barreras del agua:

La plataforma

petrolera de Perdido

Patricia Ruiz Islas

El camino que el ser humano y el petróleo han re­ corrido juntos es largo: no se sabe con exactitud el momento en el que se comenzó a utilizar; quizás, en uno de tantos momentos fortuitos perdido en la noche de los tiempos, el hombre primitivo se en­ contró, tal vez a ras de piso, tal vez flotando en la superficie de algún cuerpo de agua, con una sustan­ cia viscosa que ardía y que podía servirle, no sólo para cocinar sus alimentos (y así enriquecer su die­ ta, al grado de adquirir ventajas evolutivas sobre las especies que dependían de una dieta específica), sino para iluminar su camino, y muy probablemen­ te se le siguió usando de la misma forma durante milenios: el petróleo y algunos de sus derivados, como el gas, se filtraban hacia la superficie terres­

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tre gracias a la porosidad de la roca sedimentaria bajo la cual se encontraban atrapados, de modo que no es descabellado suponer que los primeros contactos entre el ser humano y el producto de las entrañas de la tierra fuera prácticamente inevitable. Hubo de pasar mucho tiempo antes de que el ser humano le encontrara otros usos al regalo que le daba la tierra. Por citar un ejemplo, en Babilonia, seis mil años antes de la Era Común, se emplea­ ba el asfalto en la construcción de muros y torres, así como para impermeabilizante en las embarca­ ciones; en Mesopotamia se empleaba el bitumen con el mismo fin, y también para adhesivos en la creación de mosaicos, joyería y para asegurar las empuñaduras de las armas. En Egipto se empleó


Ingeniería Civil del siglo xxi para embalsamar cuerpos; mientras que en China adquirió aprecio gradual conforme más usos se les encontraban, comenzaron hacia el siglo cuarto aec: en aquél entonces se buscaba y extraía el gas con cañas de bambú, que luego se enviaba a los hoga­ res para proporcionar luz y energía. Marco Polo presenció la recolección de petró­ leo en los campos de Bakú, en la actual Azerbaiyán; el petróleo se empleaba como combustible y para el tratamiento de la sarna en los camellos. Poco a poco, el uso del petróleo como energético y como cura para ciertos males se extendió, aunque no se le encontraba en todos lados. Hacia el siglo xvi, el alumbrado público en algunas regiones de Polonia se alimentaba del crudo que se recolectaba en los Cárpatos. En América, tierra pródiga y rica, cuando brota­ ba el hidrocarburo en fuentes naturales, se utilizaba como combustible y como cura contra la difteria, aunque también como agente impermeabilizante para utensilios diversos, como canastos de carrizo. Fueron los indígenas de la región que actualmen­ te ocupa EStados Unidos quienes les enseñaron a los exploradores europeos el uso del crudo como fuente de iluminación. El “aceite seneca”, así lla­ mado en referencia a la tribu del mismo nombre, se consideraba cosa de gran virtud en el cuidado de la salud respiratoria y se llegó a cotizar a precios muy elevados. En el siglo xix, la industrialización le brindó al energético la posibilidad de lanzarse al gran mun­ do: los pininos en la industria de la refinación dieron como resultado el keroseno, producto muy útil para uso doméstico y para el alumbrado público, aun­ que no exento de riesgos. Otros derivados de la refinación, como los pesados residuos que queda­ ban tras la obtención del keroseno se comenzaron a emplear como lubricantes para maquinaria, lo que prefiguró el nacimiento de lo que en el siglo xx sería la industria que movería al mundo; se desarrollaron productos como gomas de mascar y humectantes para la piel.

A pesar de llevar en operación unos cuarenta años, la industria del petróleo experimentó su au­ téntica revolución con la entrada masiva del auto­ móvil al mercado, en 1908. Ya en 1901 se habían empezado a encontrar y a explotar los grandes ya­ cimientos hallados en Texas; la producción alcanzó cotas que los traficantes de “aceite seneca” jamás hubieran creído, y esto, junto con los yacimientos encontrados en California, catapultó a Estados Uni­ dos como el principal productor de petróleo en el mundo. Quedaba, sin embargo, un obstáculo por sortear en lo que parecía una carrera sin frenos por ob­tener un energético en el que la tierra parecía pródiga, cu­ ya explotación no parecía tener fin mien­tras su de­ manda parecía expandirse hasta el infinito. Como ya se mencionó anteriormente, es posible que uno de los primeros contactos del ser humano con el petróleo se haya dado cerca de la superficie de los cuer­­pos de agua. De ahí a inferir que en los le­

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Ingeniería Civil del siglo xxi chos de las aguas pudieran en­ contrarse yacimientos de cierta importancia no había sino un paso, pero el encontrarlos y ex­ plotarlos no resultaba tan sen­ cillo como perforar pozos en la tierra firme, aunque presentaran dificultades, como en el caso de los arenosos subsuelos de Texas. De manera paulatina fue que las plataformas se adentraron en las aguas: a unos cuantos metros de la orilla del mar, en Bakú; a tres metros sobre el nivel de las aguas en un lago, en Ohio. Casi a la misma velocidad a la que creció la industria, la exploración y explotación del petróleo en aguas profundas y someras evolucionó: al adentrar­ se cada vez más en las aguas y perforar cada vez a mayor pro­ fundidad, lo que parecía casi im­ posible de lograr a partir de las primeras y precarias plataformas de madera, que apenas rozaban la superficie de las aguas, ape­ nas cien años atrás. A lo largo y ancho del planeta, las orgullosas torres de los titanes que extraen el oro negro del lecho marino surgieron de entre las aguas cada vez con mayor capacidad y, huelga decirlo, con tecnolo­ gías más sofisticadas, las cuales hicieron posible operar en un es­ cenario que implicaba no pocos riesgos catastróficos. Junto con los avances llegó la competen­ cia: las compañías, como anta­ ño peleaban por llegar primero al lugar donde se reportara un

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hallazgo, en la actualidad se dis­ putan la construcción de la pla­ taforma con mayor capacidad, con mayor tecnología y, a final de cuentas, la más productiva. Es así que a 354 km de Galves­ ton, Texas, se encuentra la pla­ taforma petrolera Perdido, en el Golfo de México. Si bien no es la más grande del mundo (este lugar lo ocupa Berkut, situada en el mar de Ojotsk), sí puede decirse que es la plataforma flo­ tante que opera a mayor profun­ didad: 2 438 m bajo el nivel de las aguas. El desarrollo de los campos petroleros submarinos comenzó en 2007, y al año siguiente Shell, la compañía que opera actual­ mente, estableció un nuevo hito al completar el pozo en produc­ ción más profundo, a 2 852 m sobre el nivel de las aguas. El casco es una estructura de acero de 173 m de alto y 34 m de diá­

metro, construida por Technip, en Pori, Finlandia; para ello hubo de realizar un viaje de 13 200 km hasta su destino. La superestruc­ tura se construyó en Ingleside, Texas. Nueve cadenas y cabos de amarre de poliéster de 3 km de largo aseguran la estructura, de 45 359 Tn, anclada a 2 383 m de profundidad. La producción se extrae de tres campos, situados al noroes­ te del cañón Alaminos, en la plataforma continental. En estos se operan 22 pozos a través de una red de estaciones de bom­ beo y tuberías que se conectan a cuatro montantes, los cuales, a su vez, se conectan al mástil que lleva el gas y el petróleo a la su­ perficie. Esta estructura cilíndrica, de 169 m de diámetro, se eligió debido a las profundidades a las que se debía de operar y a la ne­ cesidad de perforar numerosos pozos; el cilindro está parcial­


Ingeniería Civil del siglo xxi

mente sumergido y está diseñado para resistir aun los huraca­ nes más feroces. Los tres campos, considerados uno de los mayores hallaz­ gos de petróleo crudo y gas natural, Great White, Silvertip y Tobago, fueron descubiertos entre 2002 y 2004; el pozo de avanzada en Great White se perforó a una profundidad de 6 068 m, y posteriormente se perforó un pozo exploratorio, en el mismo campo, a 4 586 m. En el campo Tobago se perforaron pozos a 5 642 m. Aunque Shell no ha revelado el costo total de la obra, se estima que, debido a su complejidad y tamaño muy bien pudo haber rondado los 4 mil millones de dólares, cifra nada despreciable, pero menos aún lo es la producción de los cinco pozos del campo Great White, de hasta cien mil barriles al día. Entretanto, además de contar con una participación de 37.5% en el proyecto—la otra compañía participante es British Petroleum, con 27.5%—, que abarca la explotación en un radio de 48 km, Chevron ya está buscando el desarrollo de otros ha­ llazgos en la zona que quizás prueben ser tan redituables como Perdido mismo.

Sin duda, la plataforma de Perdido ha representado un éxito rotundo para Estados Unidos, que había visto disminuir su producción de crudo a niveles alarmantes. Dicha estructura ha colocado de vuelta a Estados Unidos a la cabeza en producción a nivel mundial; pero al mismo tiempo, es una intensa campaña de prospección, perfora­ ción y explotación de petróleo allá donde se le encuen­

tre. El fracking, a pesar de ser una práctica tan cuestionable que por lo menos en Francia quedó com­ pletamente prohibida, ha permiti­ do a Estados Unidos continuar ex­ plotando sus recursos energéticos; mientras que la producción de pe­ tróleo de esquisto, igualmente, ha ido a la alza en los últimos años. Al parecer, nos encontramos ante una nueva bonanza en energéticos, ya que los prospectos de yacimientos en aguas profundas parecen ser ha­ lagadores, y tal como se demostró con la plataforma de Perdido, el agua ya no significa un obstáculo para la extracción. ¿Será que ten­ dremos petróleo en el mundo para los próximos cien años? Es imposi­ ble afirmarlo, pero al ritmo al que avanzan las exploraciones y explo­ taciones, tanto en Estados Unidos como en otros países, podría pen­ sarse que hay petróleo no sólo para cien años sino quizás, para muchas generaciones más.

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Empresas y Empresarios

La mecánica de suelos, base fundamental en el desarrollo de los proyectos de infraestructura La demanda nacional de infraestructura que se deri­ va del crecimiento poblacional ha propiciado mayor complejidad de los diseños estructurales, ya que cada vez es más frecuente construir en zonas com­ plejas desde el punto de vista geológico y topo­ gráfico (lomas, terrenos fangosos, zonas de riesgo sísmico, etcétera). Esta es la razón por la que, den­ tro del contexto nacional del desarrollo de proyec­ tos de infraestructura, esté cobrando suma impor­ tancia la interacción entre las diferentes disciplinas de la ingeniería civil. Tal es el caso de la ingeniería geotécnica, una disciplina en la cual también se in­ volucran especialidades tales como la geología, la geofísica, la mecánica de rocas y la mecánica de suelos, entre otras. Por lo anterior, las empresas especialistas en geotecnia han cobrado gran relevancia y se han vis­ to obligadas a implementar nuevos procesos, tanto administrativos como tecnológicos, ya que, en la actualidad, es muy común que en el mercado nacio­ nal se desarrollen proyectos regidos por especifica­ ciones técnicas internacionales, no sólo en cuanto a la inclusión de maquinaria y equipo de vanguardia, sino también en la modelación e interpretación de análisis para el diseño de cimentaciones mediante software de última generación. En TERRAM, empresa joven y líder en el merca­ do, hemos asumido con responsabilidad la apertu­ ra tecnológica y del conocimiento. Participamos de

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forma entusiasta con profesionales de otros países y de distintas especialidades, manteniéndonos siem­ pre abiertos a la implementación de nuevos proce­ sos en el desarrollo de los estudios de mecánica de suelos, necesario y obligados, en todo proyecto de infraestructura. La amplia gama de proyectos en los que hemos participado nos ha brindado la oportunidad de cre­ cer en experiencias y desarrollar investigación inter­ na que hoy nos permite brindarle a nuestros clien­ tes soluciones eficientes y seguras. Como ejemplos, podemos mencionar la amplia gama de propuestas de estabilización de taludes y laderas que hemos presentado en los estados de Tabasco y Veracruz en el sureste del país; las soluciones innovadoras en la conformación de terraplenes aligerados para su construcción en suelos blandos, altamente de­ formables, que hemos implementado, y las técnicas de exploración geotécnica sobre el trazo de líneas de conducción y perforación direccional a través de cuerpos de agua. Asimismo, el proyecto de construcción de un Puente Vehicular (PIV) que formará parte del Li­ bramiento Villahermosa, en el estado de Tabasco. Durante la realización de esta estructura de cruce se enfrentaron graves problemas de fallas en el terreno de apoyo al momento de la construcción de las rampas de acceso, que serían conforma­ das por materiales térreos. Para este proyecto se


´ geotécnica.

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Empresas y Empresarios

implementó una campaña de exploración a detalle, que nos permitió definir con precisión la estratigrafía del lugar y con ello darnos cuenta de la mala calidad de los materiales de apoyo. En respuesta, se mode­ ló una alternativa de solución basada en el uso de Poliesti­ reno Expandido (EPS), que es un material cuyas propiedades de densidad y peso permiten conformar estructuras aligera­ das. Así, demás de interactuar con los ingenieros topógrafos y estructuristas, se implemen­ taron técnicas y software de modelado mediante el Méto­ do de Elemento Finito (MEF). Antes de nuestra participa­ ción –momento de la falla en el terreno de cimentación—, se contaba con un terraplén conformado por arena arcillo­

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sa que transmitía al terreno de cimentación una carga aproximada de 75 Kpa –motivo de la falla. Una vez iniciada nuestra participación en el proyecto y después de modelar e implementar nuestra alternativa de solución, se construyeron terraplenes aligerados con Poliestireno Expandido (EPS) que transmitían al terreno de cimentación una carga del orden de 30 Kpa, lo que hasta la fecha ha permitido el buen fun­ cionamiento de esta estructura. Por lo anterior, consideramos que es un hecho que, en el presen­ te, el desarrollo de la infraestructura nacional nos obliga, como em­ presarios, a detonar la investigación y la cooperación interdisciplinaria.


Ingeniería Civil Mexicana

El andar de

Luz y Fuerza del Centro

Diego Elías García Torres

En un mundo globalizado, el servicio de energía eléctrica ha dejado de ser únicamente un elemen­ to determinante del nivel de vida de la sociedad y es uno de los insumos y ejes fundamentales para el desarrollo. No obstante, en nuestro país, espe­ cialmente en la zona del Altiplano, durante el siglo xx, la prestación del servicio eléctrico encarnado en la primigenia Mexican Light and Power (coloquial­ mente conocida como mexlight), que se convertiría posteriormente en Luz y Fuerza del Centro, ha vivi­ do periodos de tranquilidad y brillo exterior: mien­ tras la cobertura y el servicio no han faltado para la industria y los hogares, la compañía ha vivido a oscuras y con convulsas relaciones como empresa privada y paraestatal con el estado mexicano. Luz y Fuerza del Centro fue un organismo públi­ co descentralizado con personalidad jurídica y bie­ nes propios que generó, distribuyó y comercializó

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energía eléctrica en el centro del país; su área de cobertura originalmente se distribuyó en el Distrito Federal, 80 municipios del Estado de México, 5 de Hidalgo, 2 de Morelos y 2 de Puebla. Mexican Light and Power fue concebida en 1898 en Toronto Ca­ nadá por inversores ingleses que pretendían incur­ sionar en la generación y distribución de la energía eléctrica en el virgen mercado mexicano. El 10 de septiembre de 1902 se constituyó como compañía y recibió la concesión para operar en la cuenca de México, con lo cual absorbió a la ya existente Com­ pañía Mexicana de Electricidad; aunque, para los trabajadores el día que marcó la fundación oficial de la compañía fue el 24 de marzo de 1903, cuan­ do la compañía obtuvo la concesión para explotar las caídas de agua de los ríos Tenango, Necaxa y Xaltepuxtla, en la Sierra norte de Puebla. Tres años después, obtuvo la concesión para expandirse al


Ingeniería Civil Mexicana Estado de México, Puebla, Hida­ go y Michoacán, y hasta 1911 ope­raría la distribución del ser­ vicio en el Distrito Federal y sus pueblos, así como en la región ubi­cada entre Necaxa- MéxicoToluca- El Oro; también se en­ cargaría del funcionamiento de las hidroeléctricas de Necaxa en Puebla y Juanacatlán en Jalisco, la termoeléctrica de Nonoalco y finalmente, la Compañía Eléctri­ ca Irrigadora del Estado de Hi­ dalgo, que en aquel entonces abastecía de electricidad y agua a la ciudad de Pachuca y los pue­ blos mineros adyacentes. En los albores de la Revolu­ ción Mexicana, los trabajadores nacionales y extranjeros de di­ cha compañía realizaban funcio­ nes similares, aunque los últimos percibían mayores ingresos. De­ bido a ello, el 14 de diciembre de 1914, telefonistas de la com­ pañía Ericsson, telegrafistas de la Mexican Telegraph, empleados de tranvías de México Trainways y electricistas de la mexlight, fun­ daron el Sindicato de Em­plea­dos y Obreros del Ramo Eléctrico, nombre que fue modificado en la asamblea posterior (realizada el 21 de diciembre) y con el cual es conocido hasta la actualidad: Sindicato Mexicano de Electri­ cistas (sme); de tal suerte que el puesto de secretario lo ocupó el general Luis R. Ochoa, mientras que Ernesto Velasco fue su secre­ tario interior. A su vez, el go­bier­no comenzó a regular la expansión

de mexlight, primeramente en 1923 con la Comisión para el Fo­mento y Control de la Indus­ tria de Generación de Fuerza que des­pués pasaría a llamarse Co­mi­ sión Nacional de Fuerza Motriz cuyas funciones fueron restrin­ gir las ganancias excesivas, las prác­ti­cas monopólicas, cuidar la fuga de capitales e inversores ya existentes y mediar las quere­ llas surgidas entre particulares y el gobierno con las compañías pres­ta­doras del servicio. Otro ins­ tru­men­to que consolidó la Co­mi­ sión Nacional de Fuerza Motriz, fue la promulgación del Código Nacional Eléctrico en 1926, por mandato del aquél entonces pre­ si­den­te Plutarco Elías Calles, el cual hacía tarea del Estado la vigilan­ cia, regulación y reglamentación de las compañías ge­ne­ra­do­ras y distribuidoras de elec­tri­ci­dad.

Paulatinamente, el sme se consolidaría como un sindica­ to poderoso que iría agluti­ nan­ do trabajadores de las

distintas pequeñas empresas locales que generaban y dis­ tri­ buían electricidad (Nueva Com­pa­ñía Eléctrica Chapa­ la, Compañía Eléctrica de Hi­ dal­go, Servicios Eléctricos de Piedras Negras, entre muchas otras) a lo largo del territorio nacional, muy a pesar de que en el año de 1937 fue creada, a instancias del gobierno del pre­ sidente Lázaro Cárdenas, la Comisión Federal de Electrici­ dad por decreto presidencial con el objetivo de elec­tri­fi­car a todo el país para gradual­ mente ser el único en­te pres­ tador del servicio. Antes de 1960, la Mexican Light and Power Company fue considerada como una de las más avanzadas dentro de su ramo en el mundo, pero el lu­ cro fue un factor determinan­ te que impidió la expansión del servicio en las zonas ru­ rales, puesto que, a conside­ ración de la compañía, estas

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Ingeniería Civil Mexicana

A partir de la fecha en que entre en vigor esta ley, quedarán sin efecto todas las concesiones otorgadas para la prestación del servicio público de energía eléctrica

”.

Las empresas concesionarias entrarán o continuarán en disolución y liquidación y prestarán el servicio hasta ser totalmente liquidados

”.

zonas no parecían económicamente redituables, lo que gestó inconformidad con la iniciativa privada y el sector público; este hecho fue un obstáculo para la modernización y surgimiento de nuevas centrales, puesto que gradualmente la Comisión Fede­ ral de Electricidad creció hasta asimilar a las pequeñas empre­ sas locales. Un primer paso para acabar con los conflictos fue que para 1960, por decreto presidencial se anunció la compra y nacionalización de las dos empresas privadas que prestaban servicio en el centro del país, es decir, mexlight y American and Foreing Power Company. Además, se modificó el artículo 27 constitucional en el cual se le otorgaba facultad al Estado como el único productor y distribuidor de energía eléctrica en todo el país. Se esperaba que, paulatinamente, la Comisión Federal de Electricidad, se hiciera cargo de las operaciones, de tal forma que se adueñara de la generación y distribución fuera de la cuenca de México y el área de influencia de mexlight; no obstan­ te, no sucedió así y Luz y Fuerza del Centro se consolidó en el mercado gracias al aguerrido sindicato de electricistas. Con tal de hacer la nacionalización efectiva y tener el control absoluto de toda la energía eléctrica en el país bajo la jurisdicción de la Comisión Federal de Electricidad, el Gobierno Federal promul­ gó en 1975 la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, que establecía en sus artículos primero y cuarto que:

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Por ello, a partir de ese momento, Luz y Fuerza del Cen­tro entró en liquidación, al circunscribirse a la Divi­ sión Centro de la Comisión Federal de Electricidad. Sin embar­go, dicho procedimiento era más un acuerdo informal, pues­­to que siguió prestando el ser­ vicio muy a pesar de los ama­gos de huelga e indi­ cios de suspensión del ser­vi­cio en la zona más poblada del país, región en donde el prin­ cipal ganador era el Sindica­ to Mexicano de Electricistas, la cual, además de asegurar la per­manencia de la empre­sa, negociaba aumentos sala­ ria­ les año tras año. Sin embar­ go, desde tiempo atrás la ca­­p a­c idad de generación ener­gé­ti­ca había sido rebasa­ da a tal grado que comenzó a abastecerse de suminis­ tros a través de la Comisión Federal de Electricidad (cfe),


Ingeniería Civil Mexicana

con la cual adquiría aproximadamente el 80% de la energía que distribuía. Igualmente, cual­ quier intento gubernamental de modernización o intervención en la empresa era denunciado por la empresa como un intento de volver a entregar la empresa a manos privadas. No fue hasta 1994 cuando, debido a la coyuntura so­ cial y económica se decretó nuevamente el sur­ gimiento de Luz y Fuerza como una empresa paraestatal, con lo cual, además de adquirir personalidad jurídica, delimitó su territorio de cobertura, al tiempo que volvió a reconocer sus bienes inmuebles.

a ser común y constante las quejas por mala atención al público, aunado a la tardanza en restablecer líneas caídas, cobros indebidos, corrupción y robos de energía (en ese tiempo proliferaron los famosos “diablitos”); se volvió muy evidente el mal estado de la infraestructu­ ra física en las calles, además de que eran cons­ tantes las quejas por mala atención al público en sus agencias y oficinas de cobranza. La relaciones entre la compañía y el Gobier­ no Federal se tornaron cada vez más ríspidas, especialmente, debido a la polaridad ideológica de ambos, además de que administrativamen­

En los albores del nuevo milenio el papel de Luz y Fuerza era el de transmisor y comer­ cializador de energía, puesto que sus aportes a la generación del sistema eléctrico nacional era mínimo. También, atrás habían quedado los tiempos de buen servicio, ya que comenzó

te le significaba una carga dados los altos pa­ sivos y costos operativos, por lo que el 11 de octubre de 2009 fue declarada extinta durante la administración de Felipe Calderón. La extin­ ción fue inevitable, y no sucedió antes debido al temor ante las posibles consecuencias polí­

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ticas y el temor ante los posi­ bles enfrentamientos entre el Estado y el Sindicato Mexica­ no de Electricistas (sme). El principal argumento del gobierno mexicano ante el cie­rre de la paraestatal fue la ineficiencia operativa y finan­ ciera. Hasta antes del año de su cierre –entre 2001 y 2008–, las transferencias de recursos públicos a la paraestatal se incrementaron más de 200%. Públicamente se explicó que, entre otros motivos para liqui­ dar al organismo descentrali­ zado, estaba el hecho de que sus ingresos por ventas, entre 2003 y 2008 fueron de 235 738 millones de pesos, mien­ tras que sus costos operativos ascendieron a 433 290 millo­

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nes de pesos, lo que incluía la energía comprada a la Comi­ sión Federal de Electricidad. Adicionalmente el organismo tenía un pasivo laboral de 240 000 millones de pesos, de los cuales sólo 80 000 millones correspondían a sueldos de trabajadores en activo, y el resto al personal jubilado. Fi­ nalmente, el gobierno ocupó la sede central de la colonia Tlaxpana, los locales admi­ nistrativos de cobro y subes­ taciones de distribución. Me­ diante Hacienda y el Sistema de Administración y Enajena­ ción de Bienes, dio marcha a un programa de embargos, liquidaciones y finiquitos que tuvo mucha resistencia por parte del sindicato, que tuvo

como consecuencia moviliza­ ciones a lo largo de toda la República, así como innume­ rables batallas jurídicas; se dice que, a la fecha, el 96% de los 14 000 empleados de la extinta compañía han acep­ tado los finiquitos. Finalmente, el sme se aso­ ció con la portuguesa Mo­ ta-Enguil y renació simbóli­ camente como la Generadora FE­NI­X. Ahora, en los nuevos tiempos de apertura en el mercado energético y con vien­tos de calma, se ha ven­ dido cfe y próximamente, se pretende comercializar con la energía eléctrica producida en 14 plantas hidroeléctricas (Necaxa, Patla, Texcapa y Te­ pexic en Puebla; Juandhó y Cañada, en Hidalgo; Lerma, en Michoacán; Alameda, Te­ mascaltepec, Fernández Leal, Villada, Tlílan, San Simón, San Pedro Zictepec, Zepayaut­ la en el Estado de México), y una termoeléctrica (ubicada en el municipio de Lechería, Estado de México) que será convertida en central de ciclo combinado. La mayoría de es­ tas centrales, antes pertene­ cieron a la extinta Luz y Fuer­ za y estaban en desuso o en comodato con cfe desde la li­ quidación. En la actualidad se pretende que vuelvan a sus antiguos operarios con el ob­ jetivo de aportar sólo el 3.3% del sistema eléctrico nacional.


Especial: La explotaciรณn petrolera mexicana

La explotaciรณn

petrolera

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Especial: La explotación petrolera mexicana

La explotación petrolera en México: los caminos del oro negro

El petróleo, al igual que la ciencia y la historia, está en todas partes. En tiempos recientes, las aplica­ ciones del hidrocarburo son tantas que la humani­ dad se vería sumida en serios problemas si de un momento a otro el llamado “oro negro” desapa­ reciera. Basta con mirar alrededor para percatarse de que buena parte de los objetos en los que des­ cansa la modernidad industrial se relacionan, de un modo u otro, con los plásticos, las fibras sin­té­ticas y los combustibles; es decir, con todo aquello que se obtiene de él. Y más allá del mundo ma­terial, el petróleo se las arregla para, todos los días y a todas horas, introducirse en las noticias, las conver­ saciones, los análisis y los juicios que, por igual, emi­ ten el lego y el iniciado a propósito de las oscila­ ciones del precio internacional del energético, las posibilidades que, para la economía nacional, brin­ da haber encontrado algún nuevo yacimiento o la forma en la que la economía mundial se verá sacudi­ da por los convenios a los cuales llegan un conjunto abigarrado de sujetos localizados en el Medio Orien­ te, África o América Latina, en torno al au­mento o la reducción de sus respectivas producciones.

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Alfredo Ruiz Islas En vista de lo anterior, resulta por demás claro que el petróleo es el eje en torno al cual se mueve el mundo contemporáneo. Sin embargo, su omni­ presencia en nuestra vida diaria no debe llevarnos a olvidar que el hidrocarburo ha acompañado a la humanidad a lo largo de los siglos. Crónicas redac­ tadas en tiempos remotos dan cuenta del uso de cierto tipo de betunes en la construcción de muros y el calafateo de embarcaciones; también hay que recordar que el petróleo ha tenido un uso medici­ nal. Asimismo, en algunas partes del mundo, los residuos superficiales de petróleo proveían a las personas de un excelente combustible con el que alimentar lámparas y antorchas. En 1848, el químico escocés James Young re­ finó por primera vez el petróleo y extrajo de él dos sustancias distintas: una que podría llamarse “fina”, que podría emplear para rellenar sus lám­ paras de aceite, y otra, “gruesa”, que serviría como lubricante. En el transcurso de los siguientes me­ ses, Young trabajó en el perfeccionamiento de sus procesos, hasta conseguir que, mediante la destila­ ción lenta del petróleo, pudieran desprenderse del


Especial: La explotación petrolera mexicana mismo distintos compuestos. La base para la futura refinación del crudo y la extracción de materiales estaba puesta. En México, el contacto con el petróleo era un asunto ya ciertamente vetusto, si se considera que los indígenas emplea­ ban los residuos que aparecían en la tierra para distintas faenas y que, asimismo, en las Reales Ordenanzas de Minería —expe­ didas en 1783— se confería al gobierno de Su Católica Majes­ tad, Carlos III, la propiedad sobre aquello a lo que se denomi­ naba “los jugos de la tierra”, junto con los metales y minerales del subsuelo. Tal propiedad podría ser transferida con fines de explotación a los individuos que los reclamaran mediante una figura conocida como “denuncio”, que no era otra cosa que un escrito en el que se daba cuenta de lo hallado, de su ubi­ cación, de la extensión que parecía tener y, sobre todo, de su carácter libre, que era la forma en la que se había entregado a cuantiosos sujetos la propiedad de minas en el vasto territorio novohispano desde el siglo xvi. Tendría que pasar poco menos de un siglo más para que, en México, el petróleo —que en el mundo se explotaba a través de pozos, como el establecido en los Estados Unidos en 1859— se percibiese como una sustancia susceptible de producir riqueza. En la década de 1860, un sinnúmero de po­ zos fueron perforados y explotados, amparados por concesio­ nes otorgadas tanto por el gobierno Republicano de México como por el de Maximiliano de Habsburgo. En el decenio de 1880 se formaron las primeras compañías petroleras y, empu­ jado por la necesidad, el gobierno de Porfirio Díaz emitió un Código de Minas de la República Mexicana, que dejaba sin efecto las viejas Ordenanzas de Minería. En 1892 se expediría

un nuevo código minero que, en con­ sonancia con los postulados del libera­ lismo imperante en la época, cedía a los particulares la posesión del suelo, del subsuelo y de las riquezas que en él encontraran —metales, minerales, petróleo—, sin que hubiera necesidad de contar con alguna clase de permiso y sin que se debiera pagar algún tipo de compensación a la autoridad, salvo quizá los impuestos correspondientes. Cuando el poder en turno se percató de los alcances que tenía el mencio­ nado código, en 1901 se emitió la pri­ mera Ley del Petróleo, por la que el presidente de la República asumía la responsabilidad de otorgar en conce­ sión —ya no en propiedad— terrenos en cuyas profundidades se localizara el hidrocarburo que, a partir de la dé­ cada de 1890, comenzó a cobrar una importancia inusitada debido a la po­ pularización de uno de sus derivados, la gasolina, que lo mismo se empleaba como eficaz removedor de manchas que como combustible para el artefac­ to que se convertiría en símbolo de la modernidad y estatus a lo largo del si­ glo xx: el automóvil.

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Especial: La explotación petrolera mexicana

inicialmente como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista encargado del Poder Ejecutivo y más tarde, a partir de 1917, como presidente constitucional. Sería éste quien, en 1915, creara la Secretaría de Fomento, como órgano del Poder Ejecutivo en­ cargado de regular las accio­ nes de las petroleras en medio de las convulsiones por las que atravesaba la vida nacional. Y sería también Carranza el en­ cargado de promulgar la Cons­ titución Política de los Estados Unidos Mexicanos en 1917, en la que, entre otras cosas, se es­ tablecía el derecho inalienable del Estado mexicano sobre los

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Los pozos petroleros comen­ zaron a aparecer paulatinamente en la costa del Golfo de México. Los primeros yacimientos explo­ tados eran de carácter superficial y proporcionaban poco crudo para ser procesado. Mientras las compañías petroleras estadouni­ denses instalaban refinerías en las ciudades de México, Vera­ cruz, Tampico y Monterrey, otros individuos, enviados por esas mismas compañías o actuando por encargo, se afanaban en la per­fo­ración de pozos desde Ta­ basco hasta Ta­mau­li­pas sin que la fortuna los acompañara. Solo hasta 1904 se realizó la primera perfora­ción exitosa en El Ébano, San Luis Potosí, aunque no sería sino hasta 1911 que la produc­ ción del pozo fuera tanta como para permitir la exportación. Pareció la señal de partida: de pronto, un número notable de

compañías inglesas y estadou­ nidenses encontraban petróleo a raudales en Veracruz y en Ta­ basco. Los primeros años de la lucha armada coincidieron con el primer auge del petróleo en México, al grado que Francisco Madero, luego de asumir la Pre­ sidencia, decidió que a las arcas nacionales les vendría bien reci­ bir tres centavos por cada barril que se extrajera del subsuelo. A las compañías petroleras no terminó de gustarles el asunto, pero como de cualquier forma el margen de utilidad era conside­ rable, pagaron sin protestar. El desarrollo de las luchas re­ volucionarias determinó que los gobiernos se sucedieran uno tras otro en el lapso de unos pocos años. A Madero le sucedió en la Presidencia Victoriano Huerta — por medios nada ortodoxos—, y más tarde, Venustiano Carranza,


Especial: La explotación petrolera mexicana

recursos que guardara el sub­ suelo, es decir, el petróleo (por encima de otros miles de meta­ les y minerales). Las condiciones del momento, sin embargo, no permitían transformar el status quo vigente; Carranza se limitó a crear el Departamento del Petró­ leo y a imponer una cuota anual a las petroleras, además de cobrar un cinco por ciento de regalías, mientras trataba de resolver los grandes problemas nacionales, desde los levantamientos arma­ dos y la crisis de las finanzas pú­ blicas hasta el desorden político en los estados de la República y, por supuesto, la sucesión presi­ dencial de 1920, asunto que a la postre terminaría costándole la vida. Los sucesores de Carranza —Adolfo de la Huerta, Álvaro

Obregón y Plutarco Elías Ca­ lles— vieron decrecer paulatina­ mente el nivel de producción pe­ trolera. Los enormes depósitos, que hacia 1920 habían permitido el establecimiento de doscientas compañías en la llamada «Faja de Oro» —que abarcaba una buena porción de la Huasteca—, pronto se agotaron. Aunque la escasez hizo subir los precios internacionales del hidrocarbu­ ro, el fenómeno sería efímero: el descubrimiento en 1922 de los ingentes yacimientos petrolí­ feros de Texas y Oklahoma hizo que las cotizaciones del crudo se desplomaran. Como medida de emergencia, las pequeñas com­ pañías petroleras establecidas en México traspasaron sus ope­ raciones a las grandes corpo­ra­ cio­ nes, como Standard Oil. El

gobierno, en tanto, sustituyó al Departamento del Petróleo por una oficina denominada “Control de Administración del Petróleo Nacional”, mientras aguar­daba una recuperación económica. El decenio de 1930 sería de constante agitación, por una parte, se descubrieron los yaci­ mientos cercanos a la localidad de Poza Rica, Veracruz, mismos que fueron controlados por una empresa operada conjuntamen­ te por el gobierno y un grupo de particulares, a la que se deno­ mina Petromex y que, en poco tiempo, sustituyó al Control de Administración del Petróleo Na­ cional. La política económica de los gobiernos posrevoluciona­ rios asignó a Petromex un carác­ ter no solo operativo ni tampoco técnico, sino que le fue confiada

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Especial: La explotación petrolera mexicana

la misión de incidir en el mercado interno y, por ende, en los precios locales del combustible, lo que la obligaba a competir directamente con las empresas foráneas, situación para la cual no contaba con los recursos necesarios. El parteaguas en la historia del petróleo nacional tuvo lugar en 1937, cuando Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, apenas fundado en 1935, se lanzó a la huelga ante la ne­ gativa de las petroleras de firmar con ellos un contrato colectivo de trabajo. Desde su perspectiva, suficiente habían tenido con permi­ tir la formación de la agrupación como para, encima, avenirse a la firma de un contrato colectivo. La Junta de Conciliación y Arbitraje intervino, en 1938, y determinó que, dada la negativa del bando patronal, se rescindía el contrato entre las petroleras y el sindicato. La catástrofe era mayúscula. Para controlar los daños, los ejecutivos de las petroleras se acercaron al presidente de la República, Lázaro Cárdenas, quien, además de no intervenir a su favor en el conflicto, decretó la nacionalización de las industrias petroleras y determinó que solo pagaría las indemnizaciones que fueran necesarias para cu­ brir el importe de la maquinaria y el equipo presentes en sus plantas y campos de explotación, pero nada que tuviera que ver con el monto del crudo localizado bajo tierra, al ser este propiedad de la nación. El país se encontraba al borde del abismo. Los gobiernos extran­ jeros, particularmente el británico y el estadounidense, deseaban castigar con dureza la medida unilateral del gobierno mexicano y, para comenzar, bloquearon todas las exportaciones petroleras del

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país, además de boicotear las ventas al exterior de los produc­ tos mexicanos —la plata, sobre todo, fuente importante de divi­ sas—. El estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 puso fin a toda hostilidad y restableció poco a poco los flujos comercia­ les entre México y el exterior. La razón detrás de ello fue simple: mientras las naciones aliadas se negaban a comprar el petróleo mexicano, las potencias del Eje —Alemania e Italia— estaban más que dispuestas a hacerlo. Y como abrir un eventual fren­ te de batalla en América Latina hubiera resultado suicida, tanto los británicos como los estadou­ nidenses pusieron oídos sordos a los reclamos de los petroleros —que no se resignaban a perder aquello a lo que creían tener de­ recho— y reanudaron sus com­ pras de minerales, entre ellos, del hidrocarburo. El gobierno creó Petróleos Mexicanos —Pemex— para con­ ducir todos los asuntos relacio­ nados con la explotación, la co­ mercialización, la administración y la exploración petrolera. Aun cuando se realizaban descubri­ mientos periódicos de campos petroleros o de depósitos de gas, Pemex operaría con pér­ didas durante veinticinco años. Luego de 1963, la contribución del petróleo a las arcas nacio­ nales sería mínima, incluso des­ pués de haberse creado el Ins­ tituto Mexicano del Petróleo, en


Especial: La explotación petrolera mexicana 1965, como medio para poten­ ciar las posibilidades del crudo y, en un futuro cercano, eliminar la dependencia que México tenía en relación con la tecnología ex­ tranjera. Solo hasta la década de 1970 se presentaría el gran auge petrolero nacional, representado por el yacimiento de Cantarell. La economía del país —y que, según los dictados del modelo económico conocido como de­ sarrollo estabilizador, tendrían la función de apuntalar la planta productiva nacional—, que en aquél entonces dependía de los créditos conseguidos en el ex­ terior, se petrolizó. El gobierno empleó los fondos obtenidos a través de Pemex para ampliar la capacidad instalada de la pro­ pia empresa, pero también para crear y sostener un aparato buro­ crático de proporciones inimagi­ nables, así como construir obras de infraestructura, dotar de ser­ vicios a la población y, cuando las condiciones lo permitieron, crear programas de corte asis­ tencialista y paternalista. Los precios del crudo, sin embargo, carecían de la estabi­ lidad necesaria para convertirse en lo que las autoridades llama­ ban “la palanca del desarrollo nacional”. Así, a breves perio­ dos de bonanza, en los que el gobierno adquirió una deuda que, creyeron, se pagaría a la brevedad con los cuantiosos in­ gresos generados por el petró­ leo, siguieron épocas en las que

la sobreoferta del energético hacía desplomarse su precio, lo que sumía al país en la crisis y, en más de una ocasión, lo llevó al borde de la bancarrota. Para col­ mo, Pemex no era lo que debía haber sido. Por un lado, como cualquier empresa paraestatal, carecía de la autonomía de ges­ tión que le brindaría dinamismo y la tornaría competitiva. Por otro lado, era sometida a un régimen fiscal de suma rigidez, por el que debía entregar al gobierno lo que obtenía al vender el petró­ leo y, además, debía pagar im­ puestos por esas mismas ventas. Por si fuera poco, era víctima fre­ cuente de actos de corrupción, por no hablar del crecimiento desmesurado del personal a su cargo. Mientras los volúmenes extraídos fueran altos, la empre­ sa quizá podría sobrevivir. No obstante, en el momento en que los yacimientos se agotaran, o cuando comenzaran a explotar­ se depósitos de petróleo de me­ nor rentabilidad, era claro que

Pemex dejaría de aportar fondos a la hacienda pública y, en cam­ bio, debería ser asistida finan­ cieramente por alguna instancia gubernamental, con lo que su futuro estaría en entredicho. La reforma energética, pro­ puesta en principio durante el mandato de Vicente Fox, reto­ mada por el de Felipe Calderón y puesta en marcha finalmente por el de Enrique Peña Nieto, respondió a las nuevas condi­ ciones en las que se mueve el petróleo en México. Con los prin­ cipales yacimientos ya en su última etapa de vida, y con Petróleos Mexicanos convertida en una empresa deficitaria, lo que se necesita para reactivar la producción de crudo en el país es contar con capital fresco para emprender nuevas misiones de exploración y, de ser estas exi­ tosas, de explotación de los yacimientos que sean encontra­ dos. La intervención de agentes privados asegura contar con los fondos mencionados, al tiempo

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Especial: La explotación petrolera mexicana

que disminuye las responsabi­ lidades del Estado en materia laboral. Si bien es cierto que también es posible que disminu­ yan los ingresos obtenidos por la comercialización del hidrocar­ buro extraído, quizá sea posible compensar este decremento con la disminución de los gastos —o su completa anulación— en los que se incurriría al realizar las exploraciones y la extracción por cuenta de Pemex, al tiempo que los impuestos obtenidos de las petroleras particulares ayudan a cubrir el hueco fiscal dejado por el retiro de la paraestatal. La moneda, no obstante, aún está en el aire. Hasta el momen­ to, el gobierno solo ha conduci­ do dos licitaciones en relación

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con la exploración petrolera en aguas profundas y la explotación de los yacimientos encontrados, además de haber efectuado unas cuantas operaciones meno­ res relativas al almacenamiento y el transporte de combustibles. Todo ello ante el aviso efectua­ do por parte de la Secretaría de Hacienda en abril de 2016, puesto que debía otorgar a Pe­ mex alrededor de 73 500 millo­ nes de pesos para garantizar su operatividad. En este sentido, si lo que se busca es alguna clase de señal que indique al gobierno federal el momento preciso para acelerar la incorporación del capital privado al ramo del pe­ tróleo, puede que no encuentre otra más clara. Ni más urgente.


Maravillas de la Ingeniería

Parque Fotovoltaico Bicentenario

El parque solar de acceso al público más grande de América Latina Resumen del proyecto En el año 2010, con motivo del festejo del Bicentenario de la Independencia, el Gobierno del Estado de Tamaulipas constru­ yó el Parque Bicentenario en Ciudad Victoria. La función de este nuevo inmueble sería la de albergar a la mayor parte de los funcionarios de gobierno del Estado que trabajan en la capi­ tal tamaulipeca. Seis años más tarde se construyó en el estacio­ namiento del complejo el par­ que solar de acceso al púbico más grande de Latinoamérica: el Parque Fotovoltaico Bicente­ nario. Con una capacidad de 2.6 MW, genera 50% del consumo de energía que consume el Go­ bierno del Estado de Tamaulipas en sus oficinas centrales. La to­ talidad del proyecto fue llevada a cabo por Ertek Energías Reno­

vables, empresa 100% mexicana que desde 2001 se ha enfocado a la investigación y procuración de toda clase de proyectos de ingeniería en México, Guatema­ la y Canadá (ertek.mx). El diseño del proyecto completamente accesible al público implicó con­ siderar una serie de factores de mantenimiento y operación que fueran compatibles con ese uso, además la integración del diseño arquitectónico con un funcional diseño eléctrico y fotovoltaico promete volverse una referencia en proyectos similares. El proyecto se enfoca en ge­ nerar una cubierta de techo para más de mil seiscientos cajones de estacionamiento: dicha cu­ bierta está formada por paneles solares sostenidos por una serie de columnas y trabes que emu­

lan un “bosque solar”, diseño que se ha vuelto referencia mun­ dial para proyectos de este tipo; aunado a esto, en el proyecto se incluyeron más de cinco mil me­ tros cuadrados de áreas verdes adicionales. En conjunto, el dise­ ño y construcción del Parque Fo­ tovoltaico Bicentenario se basó en los siguientes ejes: 1. Mejoramiento del nivel de servicio en la zona de estacio­ namiento. 2.Mitigación del impacto am­ biental generado por las ofici­ nas del Gobierno del Estado. 3. Obtención de ahorros durante más de 25 años. 4. Creación de un hito en el esta­ do, el país y el mundo. Mejoramiento del nivel de servicio en la zona de estacionamiento

El diseño de las celdas solares en forma de vela permite, además de producir energía limpia, tener como doble propósito el techa­ do de mil seiscientos treinta y seis cajones de estacionamien­ to, lo que proveerá un espacio agradable y confortable para los usuarios (funcionarios y público en general) de las instalaciones ubicadas en el complejo; de esta forma se genera un importante ahorro en el costo de la construc­ ción de un sistema de techado y de un sistema fotovoltaico, ya

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Maravillas de la Ingeniería que la integración del proyecto genera una sinergia entre ambos componentes. Mitigación del impacto ambiental generado por las oficinas del Gobierno del Estado Durante el transcurso del año 2015 el Complejo gubernamental del Parque Bicentenario Ciudad Victoria, consumió 6,931 MWH de energía eléctri­ ca; este consumo tuvo un equivalente de más de 3,800 toneladas de dióxido de carbono 1 ; dichas emisiones se generan de forma repetitiva cada año, lo que representa un impacto ecológico significati­ vo en perjuicio de la calidad del medio ambiente. El sistema fotovoltaico está diseñado para producir en conjunto 6 400 MWH por año, lo que elimina el 50% de la huella de carbono del parque. La tabla siguiente muestra el resumen de los sis­ temas fotovoltaicos diseñados para cada uno de los edificios del Parque Bicentenario:

Nombre de edificio

Sistema (KW)

Paneles

Torre Bicentenario

480

1 920

Registro Civil

297

1 189

Recinto Ferial

266

1 064

Polyforum

318

1 272

Oficina Fiscal

160

638

Congreso Local

376

1 502

Archivo Histórico

90

360

Inst. Registral y Catastral

303

1 212

I Recinto Ferial

47

188

I Plaza Bicentenario

30

120

I Oficina Fiscal

52

208

I Polyforum

48

192

I Plaza Águila

32

128

I Registro civil

13

52

RESUMEN

2 511

10 045

Utilizando el factor de emisiones para Gas natural, la mezcla mexicana de energía utiliza también combustibles más contaminantes. 1

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Obtención de ahorros durante más de 25 años El sistema fotovoltaico está diseñado para operar como catorce sistemas independientes interconec­ tados a la red bajo el esquema de generación en pequeña y mediana escala y cuenta con los compo­ nentes de mejor especificación en el mercado cu­ yas garantías son de veinte y veinticinco años pa­ra el caso de los inversores y paneles fotovoltaicos res­pectivamente; sin embargo, de acuerdo con los fa­ bricantes, la vida útil del equipo puede ser mucho mayor. Para fines del análisis económico del sistema se consideran únicamente los veinticinco años que cubre la garantía de los paneles fotovoltaicos que re­ presentan más de 65% del importe del proyecto. El ahorro que se tendrá proviene del contrato de interconexión en pequeña y mediana escala que el Gobierno del Estado celebró con la Comisión Federal de Electricidad. En el escenario considera­ do como “más probable”, el parque generará un ahorro de ciento treinta y cinco millones de pesos durante la garantía del sistema. Creación de un hito en el estado, el país y el mundo. El Parque Fotovoltaico Bicentenario en Ciudad Victoria será el sistema fotovoltaico de acceso al público más grande de Latinoamérica, uno de los


Maravillas de la Ingeniería

sistemas de techado con paneles solares más gran­ des del mundo y, sobradamente, el más grande de México. El concepto del proyecto arquitectónico es el de un “bosque solar” único a nivel mundial que integra la estructura de montaje y la cubierta fotovoltaica en un único elemento que, además de generar los beneficios anteriormente expuestos, se integra al contexto urbano generando un punto de fusión entre la economía, la ecología, la sociedad y el diseño que, sin lugar a duda, será un referente mundial para proyectos similares. Adicionalmente, el proyecto pretende gene­ rar una concientización a nivel estatal y nacional que permita detonar el crecimiento de todas las empresas dedicadas a las energías renovables, ya que la sociedad puede observar de primera mano el funcionamiento, viabilidad y versatilidad de los sistemas fotovoltaicos. El tener un sistema de estas características totalmente accesible al público ge­ nerará un gran interés por parte de la ciudadanía en la aplicación de las energías renovables y será tam­ bién un ejemplo para la implementación de proyec­ tos similares en los demás estados de la República.

cinas del Registro Civil, del Registro Público de la Propiedad y las oficinas fiscales atienden al público en general, además el complejo ferial registró más de noventa mil asistentes a la feria estatal del año pasado. Igualmente, el Polyfórum Dr. Rodolfo Torre Cantú cuenta con una capacidad de entre siete y ocho mil personas, todas y cada una de las cuales requieren estacionamiento y alumbrado público en zonas aledañas. Por otra parte, la mayoría de los casi tres mil doscientos trabajadores de la torre Bicentenario son propietarios de algún tipo de vehículo y utilizan el estacionamiento del complejo. Una de sus ne­ cesidades es encontrar sombra, ya que durante los meses de verano la temperatura de la ciudad pue­ de llegar a los 40 grados centígrados. Con la cons­ trucción de los paneles solares en forma de vela se dará sombra a los mismos. Esta obra colocará a Tamaulipas dentro de los primeros Estados en emplear energías limpias y re­ novables para sus edificios de gobierno, atendien­ do íntegramente a las necesidades de los usuarios y contribuyendo a destacar la eficiencia y funciona­ lidad de la generación de estos tipos de energía.

Participación de la comunidad y otros actores La comunidad exige servicios públicos cada vez más eficientes. El complejo se construyó para hacer más eficiente la administración pública estatal: las ofi­

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Ingeniería Civil del siglo xx

El átomo descontrolado Chernóbil, 30 años Чернобыль, 30 лет Daniel Leyva

Quizás, uno de los mejores ejemplos del impacto que puede llegar a tener una política energética es el accidente nuclear ocurrido hace treinta años en Chernóbil, Ucrania –en aquel tiempo, parte de la urss—, en el momento en que Rusia esperaba emerger como una superpotencia atómica, libre de la dependencia petrolera. Desgraciadamente, diversos descuidos producidos por presiones políticas y burocráticas condujeron a un evento catastrófico que, además de afectar el medioambiente en toda Europa, precipitó (de acuerdo con la opinión de algunos analistas) el final del sistema comunista.

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Ingeniería Civil del siglo xx Asediada en tiempos remotos por turcos y tártaros, arrasada por los mongoles, jaloneada por li­ tuanos y polacos, primero, y por polacos y rusos, después, diez­ mada por dos guerras mundiales y, en la actualidad, amenazada por el Kremlin de Vladimir Pu­ tin, Ucrania, como otras regiones que, por su ubicación geográfi­ ca, son frontera y puente entre civilizaciones, nunca ha tenido el lujo de prolongados tiempos de paz. Su mismo nombre, de acuerdo a la etimología eslava, significa eso: ‘país-frontera’. No por nada sus estepas fueron la cuna de los cosacos de legenda­ ria temeridad. Esto no significa que su historia no tenga páginas doradas, como la llamada Edad de Oro de Kiev de los siglos x y xi, cuando su población abrazó el cristianismo ortodoxo y sus go­ bernantes reinaron sobre el Es­ tado más grande de Europa, en aquel entonces. Además, hasta el día de hoy, su riqueza agrícola continúa asegurándole, a pesar de su crónica inestabilidad polí­ tica, un papel predominante en el Viejo Continente. A principios de la década de los setentas, el poder soviético colocó a la industria ucraniana en una nueva frontera: la de la producción de energía eléctrica a partir de reacciones nucleares. La “ofensiva” inició en 1972, cuando empezaron las labores de construcción de la Estación Nucleoeléctrica V. I. Lenin, desti­

La memoria de la Edad de Oro de Kiev se conserva en monumentos como la espectacular Catedral de Santa Sofía.

nada a ser la central más grande de su tipo en el mundo. En 1977 comenzó la gene­ ración de fluido eléctrico con la puesta en marcha del reactor nu­ clear RBMK-1 000 de fabricación soviética. Al cabo de seis años, otros tres reactores similares se­ rían instalados en la planta –un quinto estaba a punto de ser terminado en las vísperas del ac­ cidente. En conjunto, los cuatro dispositivos llegaron a producir el 10% de la electricidad de la entonces República Socialista. De acuerdo con la filosofía de desarrollo imperante, y al re­ vés de lo que se podría esperar en Occidente, la nucleoeléctrica no se construyó a las afueras de una ciudad importante, sino en nueva ciudad, bautizada Pripiat; ésta fue levantada a corta dis­ tancia del complejo industrial, a unos dieciséis kilómetros de la antigua ciudad de Chernóbil, en la frontera con Bielorrusia, otra

ex república soviética. A pesar de que, por obvias razones, era un lugar inaccesible para visitan­ tes extranjeros, los testimonios de sus habitantes, y las propias rui­nas de esta nueva Pompeya, co­ mo ha sido llamada, hablan de un desarrollo urbano excep­ cionalmente bien planeado y confortable. A pesar de que existen in­ dicios de que llegaron a ocurrir “anomalías” en la planta, los

Central Nuclear Ignalina, Lituania. Parte superior de un reactor de la familia rbmk.

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Ingeniería Civil del siglo xx rumores son difíciles de verificar; lo cierto es que la producción de la planta nunca se detuvo, ni hay registro de heridas o fatalidades. Sin embargo, las causas de la tormenta ya habían empezado a actuar detrás de la aparente calma. De acuerdo con los estudios más confiables, in­ cluyendo las memorias de uno de los oficiales so­ viéticos encargados de analizar la crisis, el principal culpable fue el diseño del reactor. A pesar de que el RBMK era el generador nuclear soviético más avan­ zado hasta el momento, y uno de los más potentes a nivel mundial, varios principios de su funciona­ miento, como la circulación de agua contaminada por la radiactividad a través de todo el sistema, habían sido ya remplazados en otros países, en fa­ vor de diseños más eficientes y, sobre todo, menos inestables en condiciones de bajo rendimiento del reactor. Una constante en el estudio de las catástrofes industriales es la alta peligrosidad del turno noc­ turno en plantas que operan las veinticuatro horas. Chernóbil no fue la excepción. Cerca de la media noche del 26 de abril de 1986, los jóvenes controla­ dores del reactor iniciaron, después de acaloradas discusiones con el capaz pero irascible ingeniero en jefe de la central, Anatoli Diátlov, un procedimien­ to experimental que había quedado inconcluso. En esencia, y debido a que la electricidad generada por el reactor alimentaba sus propias bombas de enfriamiento, todo lo que había que hacer era bajar su rendimiento hasta que éstas se detuvieran, para echar a andar las bombas de emergencia, alimenta­ das con diésel, y así saber cuánto tiempo tardarían en controlar el calentamiento del aparato. Por razo­ nes todavía desconocidas, Diátlov insistió en redu­ cir la marcha del reactor muy por debajo de los lími­ tes de seguridad marcados por el protocolo, con el riesgo de que, si el sistema auxiliar llegaba a fallar, podría no haber suficiente tiempo para reactivar la bomba principal. Un detalle que ninguno de ellos sabía era que, por su diseño, el reactor en condicio­ nes de bajo rendimiento se comportaba de manera

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Pripiat se caracterizó por la abundancia de instalaciones deportivas y recreativas. Esta famosa atracción continúa en pie.

impredecible, sobrecalentándose en partes de la estructura fuera del alcance de los sensores. Minutos después de la una de la madrugada, el controlador principal abortó el experimento, después de que la temperatura del reactor había fluctuado de manera anormal. Como resultado de su acción, las llamadas barras de control, utilizadas para amortiguar las reacciones atómicas, empeza­ ron a bajar al núcleo, que en ese momento empe­ zaba a acelerar su reactividad. Por desgracia, las barras estaban construidas con puntas de grafito, material que al contacto con el agua del reactor au­ menta momentáneamente la temperatura. En ese punto, la presión del vapor de agua, que normal­ mente alimenta las turbinas productoras de elec­ tricidad, provocó una serie de daños estructurales que impidieron que las barras siguieran penetran­ do el núcleo. Nada podía impedir ya que toda el agua del reactor se convirtiera en vapor.


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TEMARIO: Capítulo 1. INTRODUCCIÓN.

•Características básicas del sistema vial •Estudio de tráfico •Diseño geométrico • Estudio de carreteras •Control de tráfico Seguridad vial Capítulo 2. GEOTECNIA EN CARRETERAS

•Estudios de reconocimientos topográficos geológicos, hidrológicos y geotécnicos • Clasificación de suelos y rocas •Capacidad de soporte de suelos •Construcción de terraplenes •Construcción de estructura de pavimentos •Desagüe superficial y subterráneo Capítulo 3. TIPOS DE PAVIMENTOS

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Capítulo 5. ESPECIFICACIONES PARA ESTRUCTURAS DE PAVIMENTO HIDRÁULICO.

Capítulo 6. CONSTRUCCIÓN DE PAVIMENTOS DE CONCRETO HIDRÁULICO.

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Ingenierías + infraestructuras + tecnologías


Ingeniería Civil del siglo xx A la 1:23 am la tapa del nú­ cleo, el llamado ‘escudo biológi­ co’ de cinco toneladas de peso, salió volando por los aires, des­ truyendo el techo del edificio y una de sus paredes. En un ins­ tante, cincuenta toneladas de combustible nuclear quedaron expuestas al ambiente, y una gran cantidad de esas partícu­ las fueron llevadas por el viento y esparcidas por toda Europa, hasta llegar a América y a China. La respuesta del gobierno soviético, encabezado en aquel momento por Mijaíl Gorbachov, ha sido muy criticada, y sobran las razones para hacerlo, ya que la maquinaria política tar­ dó demasiado tiempo en acep­ tar la gravedad de la situación y actuar en consecuencia. Con todo, sería injusto negar que, una vez dado este paso, los ru­ sos no escatimaron recursos y esfuerzo humano para contener el derrame nuclear –que ame­ nazaba con entrar en contacto con los mantos acuíferos debajo de Chernóbil– y limpiar cientos de kilómetros cuadrados de re­ siduos radiactivos. Sin esto, las consecuencias pudieron haber sido cataclísmicas. Merecen mención especial los “robots humanos”, quienes, precariamente equipados, reti­ raron los escombros radiactivos acumulados en el techo del Re­ actor 4, cuando fallaron los apa­ ratos a control remoto, así como los llamados “liquidadores”, en­

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Los habitantes de Pripiat fueron evacuados temporalmente, pocos días después del accidente, pero nunca pudieron regresar por sus pertenencias o sus mascotas.

Las manos de este monumento sostienen una representación de la Estructura Protectora. Al fondo, los restos del Reactor 4, encapsulados por dicha construcción.


Ingeniería Civil del siglo xx cargados de limpiar el polvo de la explosión en los alrededores, y de sacrificar a los animales. Siete meses después de la explosión, quedó concluido el Sar­cófago, una cubierta protec­ tora de 400 000 metros cúbicos de concreto y 7 300 toneladas de refuerzo metálico que en­ vuelven el reactor dañado y las instalaciones adyacentes. Una proeza de construcción realiza­ da en condiciones inimaginables de contaminación radiactiva que merecería una reseña aparte. En cuanto a la industria nu­ cleoeléctrica, definitivamente, no quedó paralizada a raíz de lo acontecido, aunque su creci­ miento sí se vio afectado; des­ pués el desastre de Fukushima, en 2011, cortó de tajo lo que se esperaba que fuera su renaci­ miento en el nuevo milenio. Sin embargo, como muchos de sus defensores apuntan, la fisión nu­ clear ha causado muchas menos muertes y daños que los hidro­ carburos, además de que, en la práctica, no hay ninguna otra fuente de energía limpia –en el sentido de que no incrementa el calentamiento global— que se asemeje en rendimiento por kilo de combustible. Así las cosas, la respuesta a este dilema está, como diría el más reciente Nobel de literatura, en el viento, como las partículas del corazón radiac­ tivo de Chernóbil.

Monumento dedicado a los bomberos de la planta, quienes evitaron que los incendios provocados por la explosión afectaran a los demás reactores, aunque no contaban con equipo ni entrenamiento adecuados.

Corriendo junto a los vagones abandonados, algunos tranvías siguen llevando trabajadores a las instalaciones sobrevivientes, y a esporádicos grupos de turistas extremos.

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Panorama Latinoamericano

El día que México devolvió la luz a los colombianos Diego Elías García Torres Colombia es uno de los pocos países en el mundo en donde la generación de energía hidráu­ lica ocupa el mayor porcentaje de la energía que el país consu­ me –aproximadamente el 80%–, el accidente ocurrido el 15 de febrero del presente año en la hidroeléctrica Guatapé significó un reto mayúsculo no sólo para la paraestatal operaria de la cen­ tral –Empresas Públicas de Me­ dellín– sino para el país entero ya que se corría el riesgo de una crisis nacional en el suministro de electricidad. Aprovechando la escorren­ tía del río Naré que a su vez ali­ menta al río Guatapé, la central hidroeléctrica El Peñol–Guatapé es el principal embalse de Co­

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lombia con sus 1 071 millones de m3 de capacidad; ésta fue puesta en marcha en su primera etapa en 1972 y la segunda en 1979. Está ubicada en el muni­ cipio de San Rafael, al oriente del departamento de Antioquia, a 100 kilómetros de Medellín. Cada etapa cuenta con 4 uni­ dades generadoras tipo Pelton de eje vertical, que contribuyen a la red eléctrica de ese país con sus 2 730 GW de energía media anual. La falla ocurrió a las 14:30 locales, cuando un incendio en el túnel que da acceso a la casa de máquinas dañó los cables de alta potencia del complejo, de­ bido a una falta de coordinación entre los equipos que prestaban

mantenimiento, así como de los operarios de la central que de­ rivó en un corto circuito provo­ cado por una fuga de aceite en el revestimiento de los cables. El incendio los daños que éste ocasionó no sólo obligaron a suspender las operaciones de esta central, sino también en las adyacentes hidroeléctricas de Playas y San Carlos, ya que el río Naré alimenta el cauce para que el río Guatapé también pueda generar energía en las ya men­ cionadas centrales que se ubi­ can en el cauce del mismo. Así, las tres unidades, en conjunto, eran capaces de generar el 15% de la energía de Colombia. El siniestro fue controlado un día después de la falla. Se eva­


Panorama Latinoamericano luaron los daños y se descubrió que la principal afectación fue en los cables mencionados, por lo que fue necesario sustituir­ los en su totalidad, en el menor tiempo posible: de acuerdo con los cálculos, el cese temporal de operaciones en la empresa no sólo reducía hasta casi anular los ingresos por la venta de energía, sino que también existía el ries­ go de un apagón general en el departamento de Antioquia. Por si estas condiciones fueran poco, existía también el riesgo de in­ numerables fallas a lo largo de la red eléctrica de todo Colombia debido a la época de estiaje en las demás centrales hidroeléctri­ cas, lo que se acuentuaba por el fenómeno natural de “El Niño”, que había provocado que el su­ ministro de los embalses estu­ viese en su nivel mínimo. Debido a las apremiantes cir­ cunstancias, la paraestatal con­tac­ tó a la italiana Prysmian Group, que entonces se había consoli­ dado como líder mundial en la fabricación, suministro y diseño de sistemas de cables y acceso­ rios para telecomunicaciones y suministro de energía. La com­ pañía, pese a ello, no tenía en el cable requerido, además de que le llevaría tiempo fabricarlo. No obstante, recomendó contactar a la Comisión Federal de Electri­ cidad en México la cual, durante la transición al hacerse cargo de las operaciones y activos de una

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empresa ya extinta (Luz y Fuerza del Centro), contaba con el ma­ terial necesario entre sus bienes adjudicados. A partir de los cabildeos en­ tre las paraestatales y los gobier­ nos de ambos países se requi­ rió del préstamo de uno de los aviones de carga más grandes del mundo, el ucraniano Anto­ nov 124, con el cual fue posible trasladar, en ocho viajes, los 57 carretes con 30 kilómetros de ca­ ble. Se estimó que la reparación de la central estaría concluida hacia finales de agosto, aunque las labores conjuntas permitieron adelantar casi dos meses el reini­ cio de sus operaciones y fueron concluidas el 25 de junio.

Los nuevos cables instalados garantizaron la protección de los materiales ante incendios, pues­ to que, en lugar de estar recubiertos de aceite y plástico, poseen ahora un polímero de alta densidad. De igual mane­ ra, se evitaron las pérdidas en la paraestatal, ya que sólo eroga­ ron 25 millones de dólares por la mano de obra y materiales, al comprobarse que el corto circui­ to no se debió a un error huma­ no o mal estado de las instala­ ciones; así las demás pérdidas causadas por el cese de opera­ ciones (alrededor de 250 millo­ nes de dólares), fueron cubiertas en su totalidad por la asegurado­ ra de la empresa.


Histroria de la Ingeniería Civil

Thomas Alva Edison

y la empresa de la electricidad Ana Silvia Rábago Cordero

El descubrimiento de la electricidad y sus diversas aplicaciones ha sido de los sucesos más importan­ tes en la historia de la energía. En la actualidad, vivimos en una era que no podría concebirse sin electricidad, pues la mayoría de nuestras activida­ des requieren de alguna forma de ella. Uno de los usos más importantes de la electricidad es el alum­ brado, el cual transformó la forma de vida de la sociedad, al permitir extender las actividades que sólo podían realizarse con la luz del día y significó también una mejora en la seguridad a finales del siglo xix, pues el alumbrado público permitió me­ jorar la vigilancia en las calles. La bombilla o lámpara incandescente es uno de los inventos decimonónicos más importantes hasta la actualidad, ya que revolucionó la vida coti­ diana y es parte de los elementos más notables de la actualidad. Si bien Thomas Alva Edison no fue el

inventor de la bombilla, sí la perfeccionó al mejorar el filamento, lo que redundó en un mayor tiempo de vida; gracias a esto, comenzó a ofrecer los servi­ cios de alumbrado público en diversos lugares. En 1876, tras desarrollar otros inventos relacio­ nados con la electricidad, Edison abrió un laborato­ rio en Menlo Park, en Nueva Jersey, contrató cerca de sesenta personas como ayudantes en su trabajo y desarrollaron diversos inventos y descubrimientos que lograron ser patentados por Edison; entre es­ tos inventos se encontraba la bombilla. A pesar de que Edison no fue la primera persona en diseñarla, buscó la forma de que duraran más tiempo encen­ didas, además de bajar su costo de producción para volverlas rentables. La luz que producían las bom­ billas duraba muy poco, por lo que era demasiado caro producirlas si tenían una vida útil de unas cuan­ tas horas, debido a que el filamento se calentaba

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Histroria de la Ingeniería Civil demasiado rápido y la bombilla terminaba por fundirse. A partir de 1878, Edison co­ menzó a trabajar en un sistema de iluminación eléctrica que pu­ diera sustituir o competir con la iluminación a base de gas o petróleo. Al tratar de solucionar los problemas de las lámparas incandescentes, Edison buscó al­ gún material que fuera resistente al calor y lograra mantener la luz durante un tiempo prolongado. Realizó experimentos con carbo­ no y algunos metales obtenien­ do éxito con un filamento de car­ bono en espiral; a partir de éste, consiguió que una bombilla bri­ llara por aproximadamente cua­ renta y ocho horas. En enero de 1880, Edison consiguió la paten­ te de esta mejora, sin embargo, los experimentos prosiguieron en el laboratorio de Menlo Park hasta descubrir que el uso de un filamento de bambú carboniza­ do podía hacer que una bombi­ lla brillara durante mil doscientas horas. El descubrimiento de Edison y su equipo permitió que el ne­ gocio del alumbrado fuese algo rentable tanto para interiores como para exteriores y se con­ vertiría en una opción más ba­ rata y limpia que las lámparas de petróleo y el alumbrado de gas. En 1878, el inventor fundó en Nueva York la Edison Electric Light Company con la finalidad de proporcionar alumbrado: su principal actividad fue la elabo­

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ración de bombillas. Esta com­ pañía contó con la inversión de algunos hombres de negocios como J.P. Morgan. El 31 de di­ ciembre de 1879, Edison realizó por primera vez una demostra­ ción de su bombilla eléctrica en Menlo Park y durante este even­ to comentó que haría tan barata la electricidad que sólo los ricos encenderían velas. En la demostración que rea­ lizó Edison se encontraba pre­ sente Henry Villard, presidente de la Oregon Railroad and Navi­ gation Company; quedando su­ mamente impresionado con el experimento, le pidió a Edison que instalara bombillas eléctri­ cas en el barco más reciente de la compañía: el Columbia. Des­

pués de dudarlo, Edison aceptó la propuesta, por lo que la ins­ talación en el Columbia fue el primer trabajo remunerado de iluminación, además de que, por primera vez, se comercializó el alumbrado. En 1882, un asisten­ te de Edison, Francis Hehl super­ visó la instalación de luz eléctrica en el teatro Mahen, en la actual República Checa, siendo el pri­ mer edificio público que contó con este tipo de alumbrado. En 1880 se fundó la Edison Illuminating Company, con el objetivo de comercializar el alum­ brado público a partir de elec­ tricidad y competir con las com­ pañías de servicios públicos de alumbrado de petróleo y gas. En esta década, Edison paten­ tó un sistema de distribución de energía eléctrica y para 1882, en Nueva York logró iluminar los negocios de cincuenta y nueve clientes de Manhattan a partir de mil doscientas bombillas. Al año siguiente, consiguió ilumi­ nar una estación de ferrocarril en Londres y continuó con la expan­ sión del alumbrado en Estados Unidos. En 19 de enero de 1883 se inauguró en Nueva Jersey el primer sistema de luz eléctrica que empleaba cables aéreos. En 1883, la Oficina de Paten­ tes de Estados Unidos dictaminó que el trabajo de Edison se ha­ bía basado en los descubrimien­ tos previos de William E. Sawyer, con lo que la patente se conside­ ró inválida. Después de seis años


Histroria de la Ingeniería Civil

El alumbrado eléctrico es uno de los inventos del siglo XIX que han tenido mayor impacto en la vida cotidiana hasta la actualidad, desde iluminar una casa hasta encender las luces de ciudades enteras a menor costo que con lámparas de gas o petróleo, la luz eléctrica posibilitó la realización de actividades que sólo podían llevarse a cabo durante el día, cambió las costumbres de la vida nocturna y revolucionó en general los transportes, los negocios y la vida familiar. La primera gran compañía de alumbrado a partir de bombillas eléctricas fue fundada por Thomas Alva Edison, esta empresa tras consolidarse fue el origen de la General Electric, compañía de gran importancia hasta nuestros días.

de litigio, en 1889 se dictaminó que la patente de Edison sí era válida. La empresa de Edison se dedicaba a suministrar energía a partir de la corriente directa, por lo que comenzó a ser criti­ cado por otras compañías que ofrecían corriente alterna, como fue el caso de la Westinghouse Electric y la Thomson-Houston Electric Company, las cuales fue­ ron una fuerte competencia para Edison, cuya empresa comenzó a perder ganancias porque sólo podía abastecer a grandes clien­ tes que se encontraran a una distancia menor a la que podían abastecer sus competidores.

En 1888 Edison se unió a una campaña de despresti­ gio contra las compañías que instalaban equipos de aire acondicionado que ocupaban

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corriente alterna, pues duran­ te la primavera de aquel año se registró el fallecimiento de muchas personas electrocu­ tadas por estos equipos. A pesar de los esfuerzos de Edi­ son, sus ganancias seguían cayendo, en 1889 la Edison Light Electric Company cam­ bió su nombre a Edison Ge­ neral Electric Company y con­ tinuó en la batalla contra las empresas que ocupaban co­ rriente alterna y podían abas­ tecer a clientes más peque­ ños y numerosos que los de Edison. Finalmente, en 1892 el empresario J. P. Morgan adquirió la compañía de Edi­ son cambiando su nombre a General Electric y sacando a su fundador del negocio de la energía eléctrica. Hasta la fe­

cha, la General Electric es una de las compañías más impor­ tantes de electrodomésticos a nivel mundial y de manejo de energía eléctrica.


Revista Vector Plataforma Petrolera Perdido  

Edición Octubre 2016