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STAFF Número 57

Fundada por Ralph Rothschild en junio 2005

CONSEJO DE DIRECCIÓN

LA MUERTE El año pasado nos ilusionamos con una buena intención. Quizás porque el presidente de Independiente lo hacía, quizás porque aún nos bañamos en las aguas de la ingenuidad, quizás porque... cantaría Sui Generis. La primera señal interesante de una verdadera política para el fin de la violencia y los violentos en las canchas parecía empezar. Impedir el ingreso de las barras a los estadios. Hoy, dos muertos más en un mes, decenas de heridos. Crónica de una semanita. Nada más que una semanita: presidente de Chacarita amenazado de muerte por no dar entradas, balacera entre hinchas de Tigre. Y no andaban las cámaras de seguridad en el maravilloso partido de Tigre, donde ya cansan con eso de Massa y su “política de seguridad”. La maldita Policía santafesina agarra a palos a hinchas de Quilmes. La maldita Policía santafesina agarra a palos a la gente de Belgrano. Los hinchas de Gimnasia se agarran a pistoletazos en una aparente zona liberada. La maldita bonaerense reprime a los hinchas de Chicago que previamente inician desmanes, que previamente son agredidos por algunos objetos lanzados de las tribunas de Gimnasia, que previamente... Las buenas intenciones de Cantero culminaron. Quizás porque nadie lo apoyó, quizás porque se cansó. Quizás porque... Por muchas cuestiones lamentables, no olvidaremos a Julio Grondona cuando abandone su reinado en la AFA, pero la principal será por el tendal de sangre, muertos, heridos, lesionados y pánico que deja. Convirtió al fútbol argentino en un escenario de cuentacadáveres como jamás se ha visto en el deporte mundial. Ir a una cancha en nuestro país, se juegue donde se juegue, es riesgo puro. Y la política de la AFA y sus dirigentes ha sido cero. Sobrevuelan las culpas, sobrevuelan también los lamentos periodísticos, incluido éste. Nadie ya lee, nadie ya piensa, nadie ya actúa. De aquel 2012 con al menos una idea a este presente sin más reflexiones que los comunicados de prensa que lamentan y lamentan más todavía todo lo que ocurre de lunes a lunes. A las siete de la mañana del martes 5 de marzo de 2013, a treinta años de la recuperada democracia, que la muerte se apiade de nosotros.

PABLO LLONTO

Alejandro Caravario Pablo Cheb Terrab Christian Colonna Pablo De Biase Sebastián Domenech Mariano Hamilton Pablo Llonto Fabián Mauri Matías Martin Víctor Hugo Morales Ariel Senosiain SECRETARIO DE REDACCIÓN

Pablo Llonto DIRECCIÓN DE ARTE

Alicia Sliwkin EDITOR DE FOTOGRAFÍA

Fabián Mauri RETOQUE DIGITAL

Anahi Morales CORRECCIÓN

Alejandro Lingenti COLABORAN EN ESTE NÚMERO Ezequiel Acuña, Daniel Arcucci, Guillermo Blanco, Ángel Cappa, Pablo Cavallero, Cecilia Di Genaro, Alejandro Fabbri, Guillermo Gasparini Edgardo Imas, Román Iucht, Alejandro Kaminetzky, Alejandro Kirchuk, Julián Lichene, Martín Macchiavello, Mariano Mancuso, Edgardo Mocca, Ezequiel Fernández Moores, Andrés Gómez Franco, Angel Mosquito, Martín Pérez, Jorge Rinaldi, Diego Roscop, Sebastián Saijo, Stephen Slade, Pedro Saborido, Juan Sasturain, Laura Savio, Carlos Ulanovsky, Gustavo Veiga, Alejandro Wall, Osvaldo Wehbe, Luciano Wernicke, Photogamma.com www.revistauncaño.com.ar www.facebook.com/revistauncanio correodelectores@revistauncanio.com.ar IMPRESIÓN Kollor Press S.A. Uruguay 124 - Bs.As DISTRIBUCIÓN EN CAP.FED Y GRAN BS.AS Sanabria S.R.L. Baigorri 103 - Bs.As DISTRIBUCIÓN EN INTERIOR Bertran SAC. Velez Sarsfield 1950 - Bs.As Esta publicación es propiedad de EAMP S.A, Uruguay 1037 7º Piso. Prohibida su reproducción parcial o total.

ILUSTRACIÓN DE TAPA

Sebastián Domenech

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En 1968, tras un River-Boca, ocurrió la mayor tragedia del fútbol argentino: 71 hinchas murieron en una avalancha frente a una puerta cerrada.

Todo terreno Guzmán DEVOLVÉ TODO

EL ARQUERO DE NEWELL’S ES ACTOR Y ADEMÁS TIENE UN PROGRAMA DE RADIO. “SON COMO HOBBIES, O TERAPIA”, EXPLICA. por Pablo Cavallero

Luego de la entrevista que mantuvo con la presentadora Oprah Winfrey, en la que terminó blanqueando que construyó su carrera con la ayuda del dopaje, el ciclista Lance Armstrong viene bicicleteando las demandas. Sus abogados batallan contra el gobierno de Estados Unidos, que lo acusa de fraude, con la presentación de la empresa de seguros Acceptance, que reclama el dinero en bonos que le pagó por haberse alzado con tres Tours de France (99, 2000 y 2001) y también contra dos fans. Rob Stutzman, consultor de asuntos públicos, y Jonathan Wheeler, chef, se apersonaron ante el tribunal del Distrito Este de California para demandar a Lance porque compraron sus dos libros biográficos, y los mismos “son de ficción, están llenos de mentiras”. Sí, no venían con la letra chica.

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Nahuel Guzmán no es sólo el arquero que el Tata Martino eligió por sobre Sebastián Peratta para defender el arco de su Newell’s. También es actor vocacional, actividad que desarrolló en Mendoza (“hay videos de una presentación al público que están bien guardados, ja”), cuando estuvo a préstamo en Independiente Rivadavia entre 2008 y 2009, y uno de los conductores del programa radial Uno por semana (miércoles de 21 a 23 por FM 88.3 de Rosario), donde se dio el gusto de entrevistar al Mono de Kapanga, al Mago Coria, al Flaco Schiavi y a Héctor Bracamonte. “Hay mucho tiempo libre en el fútbol, y a la vez hay muchas presiones. Y estos vienen a ser como hobbies, o una terapia. Es una forma de salir de la burbuja”, cuenta el Patón. Así como en su incursión por el teatro elegía “la comedia”, en el éter también compone un estilo desenfadado. “El programa es un popurrí. El eslogan es ‘una

reunión con amigos’, nos cagamos de risa. Hay uno de los chicos que es psicólogo, llevamos bandas de rock en vivo… Tratamos de no parcializar porque soy jugador e hincha de Newell’s, no se chapea con eso, aunque a veces sale algún chiste de la gente”, cuenta. Su estilo es arrojado también en el campo, lo que también ha sabido provocar sus emociones. “Es muy lindo ser partícipe de este proceso, por los jugadores que volvieron, el cuerpo técnico, la idea de juego… Asumir riesgos está bueno; si a veces se da el debate, creo, es por la falta de costumbre. A este plantel le gusta jugar con la pelota. El Flaco Vergini y Heinze me la piden todo el tiempo, si no se la das se enojan. ¿Cuál es el límite para salir jugando? Si la perdés, un error. Pero puede pasar”, descontractura, como en las tablas y con el micrófono.


¿Sabías que el técnico Argentino Geronazzo sólo dirigía clubes cercanos a su domicilio, porque le gustaba dormir la siesta?.

Carreras, cocaína, una stripper y una cebra EL HOLANDÉS ANDY VAN DER MEYDE, EX FUTBOLISTA DEL AJAX, EL INTER Y EL EVERTON, REVELÓ EN UNA ENTREVISTA QUE SUFRIÓ ADICCIONES A LAS DROGAS, A LAS MUJERES Y AL ALCOHOL DURANTE SU CARRERA.

por Mariano Mancuso

Andy Van der Meyde tiene 33 años y lleva dos retirado del fútbol profesional. Jugó en Ajax, Inter, Everton y PSV. Y sufrió el deporte más de lo que pudo disfrutarlo. “Un futbolista puede hacer lo que quiera, tiene dinero y se siente Dios”, aseguró el hombre en una entrevista concedida a la BBC, donde reveló su alcoholismo, una serie de aventuras sexuales y una adicción a las drogas que lo atormentaban en su época de jugador. El holandés ya tenía hábitos poco saludables en su club de origen. “Competíamos en carreras nocturnas locas por el anillo de la A10, la autopista que va alrededor de Amsterdam. Zlatan tenía un Mercedes SL AMG, Mido alternaba entre la Ferrari y el BMW Z8”, escribió en su autobiografía., escribió en su autobiografía. “Tomas Galasek me metió en los cigarrillos”, agregó. Cuando le faltaban oportunidades de mostrarse en cancha, durante su paso por el fútbol italiano, se inclinó hacia el alcohol: “Salía a beber así no pensaba sobre el fútbol”, contó. Fue apenas una entre varias frases dolorosas. “Una vez de fiesta en Manchester, me bebí una botella de ron y fui directamente al entrenamiento. En las pruebas hice mis mejores tiempos, pero no podía ocultar que iba borracho”, relató. 6 UN CAÑO MARZO 2013

En Milan también desató su locura por los animales. “Tenía un zoológico en el jardín de mi casa: caballos, perros, cebras, loros, tortugas… Una noche en el garaje, en la oscuridad, vi algo grande y escuché sonidos extraños. Mi mujer había comprado un camello”. Esa particular obsesión lo llevó hasta el Everton, aunque prefería jugar en Mónaco, que también buscaba sus servicios en aquel momento. “Llamé a mi mujer y le dije que en Montecarlo sólo había apartamentos, por lo que no podría tener una cebra. Ella no aceptó y acabamos en Liverpool”. El dinero, claro, también tuvo algo

que ver. “Me ofrecían un sueldo de 37 mil euros por semana, más del doble de lo que yo percibía en el Inter. Fui corriendo. Lo primero que hice fue comprar una Ferrari y emborracharme en el News Bar, uno de los locales más populares de Liverpool”. Ahí se enamoró de una bailarina de striptease. “En aquel mundo, beber y consumir cocaína estaba a la orden del día”, sostuvo. Engañó a su mujer con la stripper durante meses hasta que la perdió. “Iba a casa a buscar ropa y le decía que estaba recuperándome en un hotel”, relató. Cuando un detective lo expuso, con fotos y videos, él negó todo. La realidad estaba fuera de su alcance. Lo peor lo vivió en Inglaterra. “Estaba fuera de control, no podía dormir si no consumía pastillas. Cosas fuertes que tenía que tomar con receta médica. Así que se las robaba al médico del club. Lo hice durante más de dos años. Entonces llegó la cocaína, la tomaba con ron y vino. Me di cuenta de que me tenía que ir de Liverpool o estaría muerto”. En su libro, Van der Meyde también lamentó “haber sido un idiota” y “haber echado a perder” su carrera. Ahora lo único que quiere es volver con su ex y recuperar, de alguna forma, el tiempo que fue desperdiciando.


En 2000, el jugador de Everton Paul Gascoigne no pudo entrar a un local nocturno: el dueño del lugar, hincha de ese club, lo mandó a dormir!

¿Y éste quién es?

JOSÉ MARÍA CASTRO, UN DESCONOCIDO PARA CASI TODO EL MUNDO, ES EL AYUDANTE DE CARLOS BIANCHI EN BOCA. EX FUTBOLISTA Y COLABORADOR DE MASCARDI, SE CASÓ CON LA HIJA DEL PRESIDENTE DEL VILLARREAL.

por Pablo Cavallero

De cabellera raleada como sus antecesores (Ischia, Veglio), una constante en el cuerpo técnico de otro derrotado por la calvicie, hoy es ayudante de Carlos Bianchi. Sus charlas son habitualmente ponchadas por la TV en esta tercera etapa del Virrey en Boca, lo cual incrementa la incógnita sobre su currículum. La cuna une a José María Castro con el DT: los dos surgieron de Vélez. Claro que el asistente se desempeñaba en una posición diferente. Era un lateral derecho que amagó proyección en su paso por las Selecciones juveniles. Ni en Liniers ni en Ferro, club en el que recaló todavía en inferiores, alcanzó a jugar en la elite. Sin mayor suceso, pululó por Sudamérica: integró los planteles de Deportivo Cali y Unión Española de Chile.

Ya retirado, trabajó para el representante Gustavo Mascardi. A veces ofició de guardián de las joyitas del empresario –Martín Palermo, entre ellas-, volante en mano, actividad que, cuando alcanzó el banco de Ferro, fue usina del apodo “El chofer de Mascardi”. Es que, cuando su padrino

MIRÁ EL PAJARITO La liga australiana cuenta con diez equipos. Melbourne Heart, donde juega el argentino Jonathan Germano, la rema en mitad de tabla, pero llamó la atención con una movida de marketing. En el dorso de las casacas,

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en lugar de los nombres de sus jugadores, pusieron sus cuentas de Twitter. En el primer partido, recolectaron 1.600 seguidores nuevos. Ojo, el copyright de la idea es de Jaguares de Chiapas, que lo hizo en 2011.

gerenció Oeste, Castro, munido de su diploma de DT, colaboró en la era de Oscar López y luego fue ungido con el buzo. Sus estadísticas no fueron malas (52 puntos en 34 partidos). A Bianchi se acercó por su amistad con su hijo Mauro. Además, cuando el Virrey dirigía el Atlético de Madrid, estrechó lazos en sus visitas a las prácticas. ¿Cuál había sido la última experiencia laboral de Castro? Fue miembro de la Secretaría Técnica del Villarreal, en donde recomendó, por ejemplo, las incorporaciones de Gonzalo Castellani y Leo Sigali (el último no llegó a jugar en el club). Más allá de sus cualidades, tenía una carta fuerte para tripular el Submarino amarillo: se casó con Elena Roig Negueroles, hija de Fernando Roig, el presidente.


NOU COMEN HIJOS DE.. Ante tantos hechos de violencia en el fútbol argentino (de Primera y del Ascenso, porque la violencia es así de sensata, no discrimina) se podrían escribir miles y miles de notas. Se le podría echar la culpa a la Policía, a los barras, a los hinchas comunes que en las tribunas se desquician... Habría para todos. Sin embargo, elegimos contar la historia de Gustavo Oberman, protagonista del Unión-Quilmes (tercera fecha) que mostró una modalidad de la Policía que a la semana siguiente se hizo costumbre: echar al público visitante de la cancha. Ante las cámaras, y nada de declarar en caliente, Oberman dijo: “No importa si perdés o si te vas a la B. Lo que me preocupa es que en la tribuna estaban mi hijo y mi mujer”. Unas horas después, el jugador tuiteó: “Qué sensación horrible ver a mi hijo salir corriendo con mi mujer de una cancha de fútbol mientras llovían piedras”. Y lo peor es la reflexión final del jugador de Quilmes: “Mi hijo fue a todas las canchas y es feliz viniendo a verme, ahora voy a pensar mejor dónde y con quién va, es triste pero hoy es así”. Y tiene razón Oberman: hoy, en este contexto horrible, él parece un irresponsable por dejar que su hijo vaya a la cancha. Si los que tienen que hacer algo se siguen haciendo los boludos (por tratarlos delicadamente), no va a ir a la cancha el hijo de Oberman ni el de nadie.

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Cuando Ramón Díaz gana y está dulce, se divierte con las declaraciones a la prensa. Eso sucedió en el arranque del torneo y, ante la consulta sobre la vuelta a la actividad de Román, el técnico de River fue contundente: “Riquelme es un jugador de categoría, de mucho nivel. Hay muy pocos de ese estilo. Ojalá que le vaya bien”. Claro, que le vaya bien a Riquelme significa que le vaya bien a Boca. Por eso, ni un segundo tardó el riojano en aclarar: “Pero que le vaya bien a él, ¿eh? Nada más que a él”.

¿Qué le hace una mancha más al Tigre? No, en este caso, Ricardo Gareca destroza la frase hecha con su comportamiento. Recién terminado el Vélez 0-Independiente 1, el técnico del campeón soltó: “El triunfo fue demasiado premio para Independiente”. Dos días después, ya con las pulsaciones más suaves, el Tigre improvisó una conferencia de prensa para... ¡rectificarse! “A veces uno sigue con la adrenalina y no logra enfriarse. Dije que Independiente tuvo demasiado premio por llevarse el triunfo y creo que está mal. Sigo sosteniendo que Vélez no mereció perder. Pero haber dicho lo que dije es como que uno no valora el esfuerzo que hacen todos los equipos. Todos estamos en la misma, todos nos sacrificamos. Sé del gran esfuerzo que está haciendo el cuerpo técnico de Independiente, y sería subestimar un triunfo legítimo que consiguieron. Mis declaraciones fueron desafortunadas. Uno no es quién para decir que fue demasiado premio, y me pareció fuera de lugar”. ¿Se puede agregar algo más? Sí, más actitudes como la de Gareca.


LA FAMILIA UNIDA ¿Qué tienen en común los juveniles Dino Castagno, Nahuel Zarate y Sebastian Palacios? Los tres son jugadores de Boca, sí. Los tres hicieron la pretemporada en Tandil con el plantel profesional. Y los tres, pequeño detalle son representados por Mauro Bianchi, el hijo del técnico. Tampoco es un detalle que dos de los tres refuerzos de Boca para este semestre, Ribair Rodríguez y Chiqui Pérez llegaron de la mano de Uriel Pérez y Julio Tymczyszyn, hombres de estrecha confianza de Mauro.

¿LAS MANOS LIMPIAS? Parece que La FIFA por fin se decidió a usar la tecnología pero sólo para casos extremos. ¿Como cuáles? Los goles, ésos que los árbitros no logran discernir si son o no son. La idea es que en el próximo Mundial de Brasil no se dejen de cobrar goles cuando la pelota cruza la línea y viceversa. Para eso, la FIFA llamará a concurso por el sistema a usar para eliminar el gol fantasma. Y enseguida se nos dispara una pregunta: ¿cuánto tardará en aparecer una nota de nuestro compañero Ezequiel Fernandez Moores contándonos los chanchullos del asunto?

“EL OGRO (FABBIANI) NO SE PUDO MANTENER EN RIVER POR SU ADICCIÓN A LA CENA Y A LOS ALMUERZOS” (NÉSTOR GOROSITO).

NI PREVENIR NI CURAR Marcelo Trobbiani, el entrenador del Sub 20 de la Selección argentina que no logró pasar de ronda en el Sudamericano que se jugó en el país y se quedó afuera del próximo Mundial, ya no trabaja para la AFA. Trobbiani no esperó a que lo despidieran y arregló antes con el Huancayo de Perú. Hasta acá todo más o menos lógico. ¿Quién lo reemplazará? Por ahora, nadie. ¿Por qué? La Selección Sub 20 no volverá a competir oficialmente hasta el 2015, cuando se dispute el Sudamericano de Uruguay, que servirá de clasificatorio para el Mundial de Nueva Zelanda y también para los JJ.OO. de Río de Janeiro. Y como para el 2015 falta tanto... ¿Para qué vamos a ir mirando pibes y preparando un equipo confiable? Eso: ¿para qué?

UN POCO DE JUSTICIA Nahuel Fioretto es un futbolista que juega en Defensores de Belgrano y fue protagonista de una situación insólita. Su equipo perdía de local 3 a 0 contra Morón y debió soportar que un hincha de su propio equipo que se había metido en el campo lo fuera a agredir. Fioretto se defendió con un golpe y acabó expulsado, tal como indica el reglamento. La parte buena, si cabe, es que el Tribunal de Disciplina decidió no suspenderlo. Ahora falta que se animen a sancionar a los que pegan con mala intención y el arbitro no puede ver.

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escriben ALEJANDRO CARAVARIO GUILLERMO GASPARINI CARLOS ULANOVSKY EDGARDO MOCCA PABLO LLONTO ALEJANDRO WALL ÁNGEL CAPPA JUAN SASTURAIN PABLO DE BIASE DANIEL ARCUCCI GUILLERMO BLANCO JORGE RINALDI MARTÍN PÉREZ 12 UN CAÑO MARZO 2013


EL 73 FUE UN AÑO DECISIVO EN LA HISTORIA ARGENTINA. LA MILITANCIA, LAS ELECCIONES DEL 11 DE MARZO, EL TRIUNFO DE CÁMPORA, LA LIBERACIÓN DE LOS PRESOS POLÍTICOS, EL REGRESO DE PERÓN, LA MATANZA DE EZEIZA, LA RENUNCIA DEL TÍO, EL ASESINATO DE RUCCI, LA TERCERA PRESIDENCIA DEL GENERAL Y, COMO PARA CERRAR UN CÍRCULO FANTÁSTICO DE UN IDEALISMO QUE BROTABA POR LOS POROS, EL HURACÁN DE MENOTTI. FUE EL NACIMIENTO DEL FÚTBOL QUE LE GUSTA A LA GENTE, UNA MULETILLA QUE DESPUÉS SERÍA BASTARDEADA, PERO QUE HURACÁN REPRESENTABA MUY BIEN: ERA EL FÚTBOL QUE MOVILIZABA AL PUEBLO, QUE QUEDABA MARAVILLADO ANTE SEMEJANTE DEMOSTRACIÓN DE TALENTO, PICARDÍA Y HABILIDAD. MUCHA AGUA CORRIÓ BAJO EL PUENTE EN ESTOS 40 AÑOS. LAS VERDADES DE AYER YA NO SON LAS REALIDADES DEL PRESENTE. TANTO EN EL FÚTBOL COMO EN LA POLÍTICA. TANTO EN LA MÚSICA COMO EN EL CINE, LA LITERATURA Y EL PERIODISMO. ERAN OTROS TIEMPOS. MAÑANA ES MEJOR. MARZO 2013 UN CAÑO 13


HURACÁN DE PRIMAVERA

EL VERDADERO EQUIPO DE LOS SUEÑOS EL HURACÁN CAMPEÓN DE 1973 ES, PARA MUCHOS, LA CIMA DEL FÚTBOL ARGENTINO. A ESTA ALTURA, LA FORMACIÓN COMANDADA POR MENOTTI TIENE CARÁCTER DE MITO, TANTO COMO AQUEL AÑO EN QUE LAS REVOLUCIONES PARECÍAN ESTAR A LA VUELTA DE LA ESQUINA.

POR ALEJANDRO CARAVARIO

A

LA HORA DE ESTABLECER GENEALOGÍAS FUTBOLERAS, DE paldo de todos los demás, una formación de pies sensibles seleccionar lo mejor de cada casa para ratificar el pres- llamados a tocar y tocar, porque ese era el ritmo de la fitigioso linaje argentino, surge un surtido de nombres losofía que venían a honrar. Todos los demás se llamaban y de equipos. La memoria puede viajar hasta los tiempos Roganti, Chabay, Buglione, Carrascosa y Russo, nombres de Adolfo Pedernera y los cinco fantásticos del River de insustituibles en una formación clavada en los anales delos años ’40, o anclarse en épocas cercanas, digamos en el portivos como un bloque, como el bloque sagrado de la reinado de Diego. Depende de cuánto tire la camiseta de santísima trinidad. ¿Era tan así? los polemistas, de su edad, de sus saberes y de su confianza en las fuentes (tradición oral vs. el irrefutable testimonio EL PROYECTO NACIONAL de los videos). Ahora bien, hay un equipo que no suscita En la redacción de Un Caño, donde abundan las canas y discrepancias y que, entre el rigor histórico, la ensoñación las lustrosas peladas, conservamos un recuerdo de la inromántica y cierta teoría libertaria sobre la majestad de la fancia. Voluntariamente idealizado, claro. Los más viejos gambeta, es votado como uno de -algunos de ellos escriben en este los mejores de la historia, y acaso Cuando casi todos oteaban del otro lado del número- juran que sí, que ese equiel mejor: Huracán de 1973. po fue una bisagra luminosa, que la océano, el Huracán de Menotti impuso un ¿Qué tiene aquel equipo? En rompían, que empujó los límites, principio, la magia del blanco y proyecto que podríamos llamar nacional. que no hubo ninguno parecido. Y negro en las pocas imágenes resque las imágenes ralentizadas de catadas, algo que permite reponer el material faltante no YouTube son apenas una ilustración defectuosa. con la belleza provista por la nostalgia, sino con la fuerza En un año peronista como pocos, Huracán, a su modo, del deseo. En este caso, un deseo que se consuma cua- expresó los aires de época en el pasto ralo de las canchas renta años atrás. Cuando designamos a aquel Huracán de entonces. Aun con un DT filocomunista, por definir campeón del Metropolitano como gran ejemplo nacio- de algún modo al dandy de Menotti, el equipo se pronal, inagotable fuente de maravillas, estamos hablando de ponía revalorizar el acervo local, lesionado por algunas lo que queremos ser. Decimos: esta es la muestra cabal del comparaciones que nos mostraban pesados y arcaicos fútbol argentino. La categoría de Brindisi y Babington, ante la pasmosa velocidad europea. Pues cuando casi toel talento solidario de Larrosa (innovación táctica como dos oteaban del otro lado del océano, donde la preparacuarto volante, orgullo de equipo moderno), la inspira- ción atlética de los futbolistas era el pasaporte al futución de Houseman, genialidad de potrero en estado puro, ro, el Huracán de Menotti (sonora contradicción con el el instinto goleador de Avallay, el coraje de Basile y el res- internacionalismo comunista) impuso un proyecto que

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podríamos llamar nacional. Menotti se postuló, en rigor, como un restaurador, y con ese discurso arribaría luego a la Selección. El grupo de elegidos de Huracán, donde el Flaco había recalado en 1971, actualizaba los mejores atributos de la identidad futbolera argentina. En franco combate al colonialismo alentado luego de la catástrofe del Mundial de Suecia ‘58, en valiente recomposición de la dignidad herida y en freudiano auxilio a un complejo de inferioridad que tendía a estratificarse como una verdad indiscutible. Sin embargo, haría mal cualquier descripción (esta misma, sin ir más lejos) si, en pos de una versión “seria” (con el vocabulario que eso supone), ocultara el carácter festivo que tenían los domingos de Huracán. Las brujerías de Houseman -un wing que jugaba en el aire y se movía como un exquisito bailarín invertebrado, con la pelota atada a los cordones- podían más que mil novedades tácticas. Houseman no es sólo el emblema, el escudito de Huracán de 1973, sino la medida de aquella revolución y la expresión concentrada y perfecta de ese fútbol feliz. AMOR DE PRIMAVERA

Los tiempos políticos también alumbraban un proyecto que se pensaba revolucionario. Fue durante el corto mandato de Héctor Cámpora, emisario de Perón durante el último tramo del exilio y tío querido (así le decían, el Tío)

de la juventud, es decir de los imberbes que el General echaría luego de la plaza, cuando ya había comenzado el fin. Cámpora llegó a presidente (Perón había sido proscripto, esta vez de manera más elegante: una cláusula de residencia, de imposible cumplimiento para un desterrado, le impidió competir en las elecciones de marzo) con el cincuenta por ciento de los votos y un clima de efervescencia que presagiaba una etapa de reparaciones. El pueblo peronista parecía recobrar protagonismo a través de las nuevas generaciones. Pero en esta ocasión, por la mano izquierda de la calle política, en sintonía con Cuba y el Chile de Salvador Allende, lanzado a transformaciones profundas. Cierta jerga exuberante de aquella militancia (que incluía grupos armados) reforzaba el perfil épico de la experiencia. La multitud en los alrededores de la cárcel de Devoto, acompañando la liberación de los presos políticos, es una buena postal de la eclosión. Quizá no tanto por la brevedad (Cámpora duró en el gobierno sólo cuarenta y nueve días), sino por la euforia, se habla de la Primavera camporista. Como la Primavera de Praga. Flores de vida fugaz, estaciones que no regresan. Año de rebeliones, entonces. Prolífico, mítico. Y, sobre todo, intenso. En la política, la cultura y la cancha. De esos días, con más curiosidad y preguntas que ánimo de homenaje, tratamos de arrimarnos en este número de Un Caño.

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HURACÁN DE PRIMAVERA

LOS HERMANOS DE PELÉ UN ANCHO CAUDAL DE BUENOS JUGADORES CARACTERIZABA AL MARAVILLOSO HURACÁN DEL 73 QUE ERA BLANCO DE MOTES Y ELOGIOS. PESE A TODO, HUBO ALGUNAS SOMBRAS. UN TESTIGO DE ÉPOCA EVOCA RAZONES FUTBOLERAS. POR GUILLERMO GASPARINI

L

A MEMORIA, A VECES, CONFUNDE LOS RECUERDOS. A VER, público local ovacionó a los dos equipos. ese equipo de Huracán se repetía de memoria con ¿Cómo jugaban? Las críticas periodísticas señalaban que Héctor Roganti, Daniel Buglione y Jorge Carrasco- en la Argentina se jugaba “a prestarse la pelota”, con poca sa, Nelson Chabay, Francisco Russo y Alfio Basile, René profundidad y sin gran peso ofensivo. Hasta el seleccionador Houseman, Miguel Brindisi, Roque Avallay, Carlos Ba- Enrique Omar Sívori declaraba que “hay que hacer correr bington y Omar Larrosa. Pero son pocos los que recuer- más la pelota y menos al jugador”. No era éste un planteo dan que el día de la consagración -empate con Boca en la similar al del Barcelona actual, el de hacer circular la pelota última fecha-, el ataque fue conformado por Houseman en los pies propios con mucha dinámica y movilidad. Era (luego Adolfo Keurikian), Eduardo Quiroga, Larrosa, un juego más bien lento, sin sorpresa, hasta aburrido. José Rubén Scalise y Leónidas Del Valle. Nombres muy Huracán rompe este panorama a fines del ‘72, cuanpoco conocidos que debieron suplir, en do logró “entrar en el podio”, como la última etapa del torneo, a los afama- Huracán jugaba a mucha titulamos en la revista Goles, tras aldos “hermanos de Pelé”, como se los velocidad, con paredes rápidas. canzar un tercer puesto después de reconocía entonces y se coreaba en las 30 años. Aquella vez deslumbraron, tribunas, al terceto ofensivo de Brindisi, Y todos llegaban al gol. por ejemplo, ganándole 3-0 al camAvallay y Babington. peón San Lorenzo del Toto Lorenzo Muy pocos resaltan, en las notas evocativas, que aquel cuando visitaron Parque Patricios para dar la vuelta olímequipo estelar sufrió la sangría de la concentración de la pica antes del comienzo. Selección para las Eliminatorias del Mundial ‘74. Por enSorprendía la dinámica de Brindisi, el toque exquisitonces, eran Eliminatorias en un triangular y no como to y preciso de Babington, el despliegue de Larrosa, la ahora, que juegan todos contra todos. desfachatez de Houseman y el impactante cambio que El juego atildado de aquel equipo que dominó el tor- había producido Avallay en su juego. Este mendocino, neo hasta la fecha 18, con 13 triunfos, 3 empates y dos que había irrumpido en Independiente con su velocidad caídas (51 goles a favor), tuvo altos rendimientos, como y su escasa habilidad (que alguna vez le provocaron una el 6-1 sobre Argentinos, el 5-2 sobre Atlanta, el 5-0 sobre recordada caída dentro del foso perimetral del viejo estaRacing, otro 5-0 en Rosario ante Central y el 5-2 ante dio de Avellaneda), ahora se había retrasado unos metros Ferro. En el empate 2-2 con Gimnasia, en La Plata, el y se unía al juego conjunto con mucha precisión.

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Huracán jugaba a mucha velocidad, con paredes rápidas, combinaciones que permitían atravesar defensas con toques imparables. Y todos llegaban al gol. Tanto que Larrosa fue el goleador con 15 tantos, seguido por Brindisi con 12, Avallay con 11, Houseman con 10 y Babington con 8. También marcaron, uno cada uno, Basile, Del Valle y Scalise. El equipo no marcaba ni se refugiaba atrás, como ya empezaban a hacerlo los equipos de Juan Carlos Lorenzo, Carlos Griguol, Osvaldo Zubeldía o Carlos Bilardo. Menotti explicaba así el funcionamiento: “No soy el lírico idiota que, por jugar despreocupadamente, pierde. Se respeta la pelota. No se meten pelotazos buscando una cabeza. Pero sí un pase de 30 metros. No va a ser Buglione el que la pase, pero él les da la pelota a Babington o a Brindisi, que tienen justeza y facilidad. Russo, aun con gran manejo, no tiene la capacidad de ellos. Pero Babington no tiene la velocidad de Brindisi para pasar al ataque, y por eso Miguel es el volante más ofensivo. No quiero que Chabay invente nada, quiero que haga lo que puede. Si agarra la pelota y avanza treinta metros no me sirve. Por eso lo rodeo de tipos que puedan meter un pase, que apelen a la gambeta con limpieza”. Y precisaba: “De un jugador talentoso podemos hacer un atleta, de un atleta nunca un talentoso. Y los sistemas son relativos. Huracán tiene un respeto profundo por la

pelota. Se marca en zona, se procura avanzar con la mayor cantidad de gente. Hay que dejar salir a los jugadores. Buscando la marca nos olvidamos del talento. Sin talento, caemos en el fútbol mediocre y preferimos a los atletas”. Ideas sobre el juego que contradicen a muchos en el presente, cuando escuchamos, por ejemplo, a un entrenador como Luis Zubeldía decir que “se puede jugar sin la pelota”. O vemos equipos que juegan a mucha velocidad sin ninguna precisión, aburriendo al espectador con un juego sin llegadas ni gambetas. En la segunda parte del torneo, cuando las figuras Brindisi, Avallay, Babington, Houseman y Russo partieron a la Selección, el equipo apeló a los suplentes. Hasta la fecha 34 (tenían dos fechas libres en cada rueda) el equipo campeón logró seis triunfos, empató cinco veces y perdió tres, con apenas 11 goles a favor en 14 partidos. Volvió Russo por razones personales a las cinco fechas, y Houseman, por un acto de indisciplina en la concentración, también fue mandado de vuelta antes de las Eliminatorias, para la fecha 27. Los triunfos fueron magros, apenas por un gol, y hasta hubo algunos empates 0-0. No hubo lucimiento en esa etapa final: se sufrió hasta lograr el ansiado título. Estas carencias estilísticas de este cierre hicieron escribir a un historiador como Pablo Ramírez que esto de-

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mostraba que son los jugadores quienes determinan el éxito o el fracaso de un entrenador. Con buenos jugadores se hacen buenas campañas y con jugadores mediocres se hace lo que se puede, destacaba. Concepto que sería bueno recordar en estos tiempos, cuando las figuras del espectáculo son los Ramón Díaz, los Carlos Bianchi o los Américo Gallego, olvidando que los DT siempre miran el partido desde afuera de la cancha; son los jugadores los que tratan o destratan a la pelota. Alfio Basile, salido de este Huracán victorioso, recordaba que “lo que nosotros podemos plantear se ve en los primeros cinco minutos. Después, los jugadores se desordenan, y la pelota y ellos van de un lado a otro”. Menotti, para rebatir esos conceptos del historiador, también decía en 1972: “cuando llegué, Babington y Larrosa se iban a Centroamérica, Russo no estaba, Basile estaba medio colgado en Racing, Buglione jugaba en Tercera, Avallay ya tenía el pase. Después llegaron Houseman (de Defensores de Belgrano), Chabay, que estaba libre, Carrascosa y Fanesi por el pase de Roberto Cabral”. Menotti, como conductor, acompañando al Gitano Juárez, ya había estado en el Newell’s de comienzos de los ‘70, bautizado como “La logia de los románticos”, con 18 UN CAÑO MARZO 2013

Mario Zanabria, Ángel Silva y el Negro Héctor Martínez, un equipo que solía deslumbrar. Los 32 partidos los jugaron Roganti, Carrascosa, Chabay y Larrosa; Russo y Basile jugaron 30; Buglione, 28; Houseman, 27; Babington, 23; y Brindisi y Avallay, 19. También entraron Carlos Alberto Leone (20), Eduardo Quiroga (16), Leónidas Del Valle (13), Edgardo Cantú (9), José Rubén Scalise (9), Ricardo Tello (7), Rubén Ríos (3), Adolfo Keurikian (2), Angel Tolisano (2) y Alberto Fanesi, Dante Roma y Carlos Zeballos (uno cada uno). Los hinchas, haciendo justicia, fueron a festejar en las puertas del City Hotel, en la calle Bolívar, lugar donde concentraban los seleccionados Brindisi, Avallay y Babington. Y fue El inglés quien mejor definió las cosas meses después: “El jugador cuando está en acción no se da cuenta de muchas cosas. Las aprecia a la distancia, cuando transcurre un poco de tiempo. Y es verdad que Huracán hizo mucho por cambiar la mentalidad de la mayoría de los equipos de acá. A partir de nosotros, muchos intentaron ser más ofensivos, trataron de jugar mejor”. Ganó el torneo con 46 puntos, cuatro más que Boca, el escolta. En la vuelta olímpica hasta flameó una bandera de Montoneros, además de centenares de Huracán. El equipo de Parque Patricios, aunque tiene como lema “Grande se nace”, pintado en el muro que está frente a la sede social, no había tenido grandes campañas en su paso por el profesionalismo. Aunque había logrado dos títulos en el amateurismo, en Primera sólo destacan luego los terceros puestos de 1939, 1942 y 1972. Y el cuarto de 1943. También resaltaba en su historial aquel 10-4 sobre Central en 1945, que fue durante años el partido de mayor cantidad de goles en la época rentada (igualado por Banfield 13 - Puerto Comercial de Bahía Blanca 1, en 1974). Diego Maradona todavía jugaba en los torneos Evita y Lionel Messi aún no había nacido. Pero fue ante Pelé y el Santos, una noche, que el Huracán de Menotti festejó su título. Fue goleada en contra, pero ¡qué importaba! Al fin Huracán era campeón.


HURACÁN DE PRIMAVERA

GRACIAS POR LAS RISAS PARA 1973 LA REVISTA SATIRICÓN ERA LO QUE SE DECÍA UN BOOM. NUESTRO COLUMNISTA INVITADO VIVÍA UN GRAN MOMENTO ESCRIBIENDO ALLÍ. AUNQUE, HINCHA DE RACING, TAMBIÉN VEÍA A SU EQUIPO EN EL PUESTO 12 DE LA TABLA DE POSICIONES DEL CAMPEONATO ARGENTINO.

POR CARLOS ULANOVSKY*

E

N 1973 ME SENTÍA DIVINO, IMPUNE Y FUNDAMENTALMEN-

te eterno, lo cual no era llamativo porque casi todo ese año tuve menos de 30 años. Era un momento en el que asomaba la esperanza de un cambio profundo, pero – y no todos nos dábamos cuenta de eso– también avanzaba, agazapada y no tanto, la Triple A, decidida a oponerse a cualquier transformación a fuego y a sangre. Durante ese año trabajaba desde muy temprano en una radio que ya no existe, luego era uno de los dos subdirectores de una revista que, sin buscarlo (como debe ser), se convirtió en un éxito, era el crítico especializado de un diario influyente en el área dedicada a los espectáculos y los medios, y colaboraba en todos los lugares posibles. Divertida, iconoclasta, diferente, alegre, muy libre, en noviembre de 1972 había aparecido el primer número de la revista mensual de humor Satiricón. Los que la hacíamos teníamos un poco de cada una de esas características y, en especial, pensábamos todos muy distinto. Tal vez por eso mismo lo que salió fue una publicación que, sin traicionar su naturaleza humorística, tuvo un tono inesperadamente actual y político, independiente, rupturista, provocador, inteligente, tirando a progre. De la nada se transformó en un suceso editorial que, cuando la presidenta Isabel Martínez tuvo a mal clausurarla por moralidad (eso fue luego de la salida del número 24, octubre de 1974), ya interesaba a 350 mil lectores por mes. Cuando busco explicaciones a semejante crecimiento, la

que más me representa es que ese estilo de humor se asociaba con el sonido de la época y de la vida de esa Argentina que estaba en los umbrales de atravesar una de las más amargas etapas de su historia. También en Latinoamérica y en buena parte del mundo el paradigma notorio era el cambio radical o, cuanto menos, su posibilidad, su fantasía, su sueño. En la Argentina se cantaba con convicción creciente que “el Sheraton Hotel se convirtiera en el Hospital de Niños”, y en algunas barricadas de París se estimulaba un mundo fragmentado con “uno, cien, mil Vietnam”. Veo los doce números de 1973 de Satiricón y compruebo que esa revista, a cuarenta años de distancia, todavía arde. Me gusta que hayamos sido autorreferentes y balbuceadores y merodeadores de la sociología y de la psicología en boga; escépticos y desfachatados; chantas y perceptivos olfateadores de costumbres tapadas y combatientes de la fuerte hipocresía local; insolentes y creativos, inconcientes y colectivos, locos y lindos, nacionales y populares, con la consigna de reírnos de todo y de todos pero empezando por nosotros mismos. Nos acusaban de que no queríamos a nadie, pero, doy fe, queríamos a muchos. Satiricón fue una revista que nunca, nunca desmintió su slogan publicitario: “La revista que empieza donde las demás terminan”. * Periodista y escritor. Su último libro es Redacciones, la profesión va por dentro (Sudamericana, 2012).

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HURACÁN DE PRIMAVERA

EL 73, ENTRE NOSOTROS UN AÑO QUE CONDENSA LOS SUEÑOS Y LAS TRAGEDIAS DE LA ARGENTINA. DE LA ILUSIÓN DE LA PATRIA SOCIALISTA A LA PERSECUCIÓN IMPLACABLE. UN RELATO EN PRIMERA PERSONA QUE CONSIGNA QUÉ SENTÍAN MUCHOS JÓVENES EN ESE AÑO CRUCIAL.

POR EDGARDO MOCCA

A

L 73 NOS GUSTA RECORDARLO COMO UN COMIENZO, central y decisivo. Era la resolución de los viejos enigmas como un amanecer. Las plazas y las calles de pron- nacionales, enmarcada en la incorporación del país a un to habían pasado a ser nuestras. Del pueblo, claro. río de transformaciones de época. Allí estaba la revolución Pero de un pueblo de jóvenes. De muchachos de edad cubana para testimoniarlo. Y se había sumado el camino poco mayor que la del final de la escuela secundaria que socialista legal y pacífico iniciado por el Chile de Salvaabrazaban el rock y la política. Que se miraban en el Che dor Allende. Era colectivo el sentimiento de que el muny en Lennon. Que discutían el peronismo y el marxismo do transitaba un camino anticapitalista, aunque existieran como si el pasado estuviera muerto. Como si no hubieran muchas diferencias sobre la naturaleza de ese camino y soexistido las dictaduras, las proscripciones, las persecuciones bre el lugar de cada uno de los actores que lo encarnaban. y la muerte. Y estaban ahí nomás. Hacía menos de un año Desde algún punto de vista, ese ciclo termina con el golde la matanza de Trelew, alucinado adelanto de lo que no pe de marzo de 1976. Eso puede ser así desde el punto de tardaría en convertirse en horror nacional. vista de las instituciones políticas. Pero a partir del enfrentaPero el 73 fue también una miento armado en Ezeiza, cuanagonía y una clausura. En sola- A partir del enfrentamiento en Ezeiza, do Perón regresa (20 de junio mente unos pocos meses sucedecuando Perón regresa, la atmósfera político- de 1973), la atmósfera políticorían el primer regreso de Perón, cultural argentina ya no volvela apertura electoral, el triunfo y cultural ya no volverá a ser la misma. rá a ser la misma. Ya no habrá la renuncia de Cámpora y el reargentinazos ni mundos nuevos torno definitivo del líder, que sería, en la práctica, el final en la escena real de los meses que siguieron. Y una vez más, de la primavera. Fue la agonía de un ciclo corto y riquí- como tantas otras, el cono Sur vivirá una dramática sincrosimo de la historia del país que había comenzado con el nía. Pocos días después de la matanza de Ezeiza, Bordaberry Cordobazo, en mayo de 1969. El Cordobazo, en realidad, convertía, en Uruguay, su presidencia constitucional en una fue el nombre emblemático de un terremoto obrero, es- dictadura. Y pasarían poco menos de tres meses hasta que tudiantil y popular contra la dictadura de Onganía que un clásico y sangriento golpe militar derrocara a Allende e replicaría a través de todo el territorio nacional. Fue el instaurara una dictadura militar en Chile. ciclo de la movilización, de los sueños, de la urgencia y la No podíamos ver en aquel otoño primaveral del 73 que inminencia de la historia. El pueblo joven de 1973 esta- el mundo estaba cambiando, pero en una dirección difeba seguro de haberse subido definitivamente a la historia. rente y en muchos sentidos antagónica de la que soñábaTodo lo que estaba detrás era el prólogo de ese capítulo mos. El mundo capitalista entraba en una aguda crisis eco-

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nómica que terminó siendo el prólogo de una profunda transformación cultural de carácter global. Curiosamente, un año después del final de nuestra primavera, empezaría el movimiento de lo que se dio en llamar la “tercera ola” de la democracia. Empezó en Portugal, siguió en España y Grecia y -según cierta periodización politológica un poco forzada, en boga hace algunos años- abarca la democratización del Cono Sur y la caída de los regímenes socialistas autoritarios a fines de la década del 80. La nueva oleada democrática fue coetánea del triunfo global del relato del neoliberalismo. Nuestros sueños socialistas dejaron el sitio a la pesadilla de Reagan y Thatcher, que iban a proponernos una revolución que liquidaría el paradigma del capitalismo con la protección social del Estado y lo reemplazaría por la aventura de un mundo de individuos centrado en el itinerario de su cuenta bancaria y desligado de cualquier compromiso colectivo y solidario. Para proteger la vida de estos “hombres nuevos” habría un Estado concentrado en vigilar que los que quedan afuera no perturben la ciudad. “La sociedad no existe”, diría Thatcher apenas unos años después de aquel mayo joven del 73. El 73 nos devuelve, a la distancia, fotos amarillentas de barbas, pelos largos y ropas ajustadas. Nos acerca pasiones jóvenes e intensas. También nos trae lecturas, reuniones,

marchas, debates, alegrías y miedos. Y la memoria casi automáticamente une esos recuerdos con el sentimiento de la pérdida. Pérdidas que produjo el terrorismo estatal de la dictadura -precedidas por la tristemente célebre Triple A, durante el gobierno de Isabel Perón- y pérdidas que produjo el mero paso del tiempo. Rostros de compañeros y amigos a los que no volvimos a ver. Pero también la pérdida de una subjetividad política a la que la memoria hegemónica durante casi tres décadas de democracia demonizó como un gran malentendido, como un juego de máscaras vacío e irresponsable. Una poderosa crisis de sentido nos atraviesa cuando volvemos a aquellas imágenes. La conciencia de la profundidad de la derrota de aquellas banderas que sosteníamos y la inaudita gravedad de sus costos nos inhibe de cualquier nostalgia fascinada por aquellos jóvenes que éramos. No tenemos derecho al relato de aquellos días en términos que los idealicen. Porque idealizar equivale a evitar responsabilidades y reducir a la condición de víctimas del salvajismo -que también lo son- a quienes, ante todo, fueron (fuimos) protagonistas concientes de una historia. De una historia trágica. Aquella saga en la que no sabemos bien cómo ni por qué, un día cruzamos el límite que separa la audacia en el combate de la insensibilidad que nos separa de las consecuencias de nuestros propios

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actos. Hoy es muy claro que “no vimos” el rostro real de las fuerzas que combatíamos, la extraordinaria ferocidad que late en las entrañas del poder. Y ése no es un pecado juvenil fácilmente perdonable; es el punto que une -o desune- a la estrategia política y la autoconciencia moral. Claro que la tragedia fue procesada en los climas de época que atravesaron nuestra experiencia política una vez recuperada la democracia. Para la atmósfera democrático-neoliberal predominante hasta la crisis de diciembre de 2001, la experiencia del 73 no fue tanto una derrota cuyos fundamentos eran político-estratégicos como una alucinación colectiva o el resultado brutal de un ejercicio de manipulación política de masas. Con el tiempo, esa versión se fortalecería con el derrumbe de la experiencia del campo socialista, que traía la sensación de que peor que la derrota de los sueños setentistas hubiera sido su victoria, la que nos habría llevado a un autoritarismo tanto o más repudiable que aquel que verdaderamente atravesamos. De la pregunta por el sentido, por los planes y por las tácticas de aquel auge popular que fue de 1969 a 1973 se pasó a su llana demonización, a la incompatibilidad definitiva de la democracia con cualquier utopía que desbordara los ciertamente angostos desfiladeros institucionales de la democracia que supimos conseguir. Pero es sabido que las memorias de época no son definitivas. Las memorias se organizan en el presente, con las 22 UN CAÑO MARZO 2013

certidumbres y los enigmas del presente. Desde 2003 hay un nuevo modo de visitar aquellas calles y aquellas plazas del 73. Algunos le atribuyen el cambio a las maquinarias estatales y paraestatales que trabajan para imponer un relato propio de la historia. Aparatos ideológicos los hay de todo tipo, y no es el caso negarlos. Pero la idea de que los relatos populares son hijos del trabajo de esos aparatos es, hay que decirlo, un caso de fetichismo ideológico que concibe la conciencia social como el mero resultado de las construcciones simbólicas que surgen en ciertas reuniones hiperespecializadas. Nuestro derrumbe político de comienzos de siglo fue también un huracán que removió en profundidad nuestra autoconciencia nacional. En los días febriles de aquella crisis nos vimos a nosotros mismos como en el final de una larga travesía, obligados a revisar nuestros propios pasos, los que nos habían conducido a ese nivel de destrucción social. Si, como dijo Marx, los actores de las nuevas escenas tienden a vestirse con viejos ropajes, ¿con qué ropajes habría de vestirse una escena cuyo acto principal y fundante era la reconstrucción de una imagen de pueblo, de un sentido de dignidad nacional en medio de un naufragio? No podían sino ser las ropas de los ausentes, las de los que perdimos. Lenguajes viejos, claro. De no muy fácil circulación en realidades tan distintas a aquellas. Pero no había otros. Los lenguajes, también se sabe, no son repertorios fósiles ni materia estancada. Se autotransforman en la experiencia colectiva. Aquellas palabras emancipadoras se resignifican hoy. Dialogan de otro modo con la democracia, incluidas sus formas más imperfectas. Confían en los caminos arduos e ingratos de la acumulación política por sobre cualquier espejismo de atajo violento. Se hacen cargo de un horizonte que no es el del mundo nuevo a la vuelta de la esquina, sino, con toda probabilidad, una larga lucha de posiciones para que la crisis capitalista alumbre alternativas moral y políticamente sustentables. Los nuevos usos del viejo lenguaje sostendrán en un lugar central esa compatibilidad esencial entre una estrategia política transformadora y la irrenunciable responsabilidad por la consecuencia de nuestros actos.


HURACÁN DE PRIMAVERA

EL DÍA MÁS MARAVILLOSO EL VIERNES 25 DE MAYO DE 1973 EL TÍO CÁMPORA JURABA COMO PRESIDENTE. NO HAY ARGENTINO –SALVO LOS MALOS – QUE NO RECUERDE LA FELICIDAD DE AQUEL DÍA. CUANDO TODOS CREÍAMOS QUE EL PARAÍSO ERA NUESTRO.

POR PABLO LLONTO

H

E MIRADO ESA FOTO CON ENVIDIA. UNA ENORME VENTA-

na de la cárcel. En la noche, Devoto es otro país, otro mundo. Las banderas de todas las organizaciones guerrilleras quieren ser una manta, y abajo miles de jóvenes, que no se ven en la imagen, llegan y llegan desde la Plaza de Mayo para concretar la libertad a los presos políticos. Un encarcelado, subido a una de las rejas, pronuncia un discurso hacia la calle. Luego, con los años, los archivos prestarán ayuda y una breve reseña del joven que hablaba dirá lo suyo: “En unidad con los compañeros peronistas, con los compañeros que están en la tendencia combativa del peronismo, junto a los sectores progresistas, los sectores cristianos, los sectores revolucionarios campesinos y junto al pueblo, vamos a triunfar en este consecuente camino al socialismo”. La tapa de Crónica del sábado 26 de mayo dice: “Asume Cámpora. Liberan a los presos. El cambio revolucionario con el aporte de todos”. El mismo día, el editorial de un diario poderoso exalta: “El pueblo en camino se convierte en el principal soporte y meta de un Gobierno dispuesto a afrontar la transformación liberadora, así como de la consecuencia del fervor revolucionario con que esa transformación será acometida”. Clarín peronista. ¿Fue aquella noche la noche más maravillosa de nuestra historia? ¿Fue acaso el 25 de mayo de 1973 el día más feliz en la historia de los argentinos? Hoy me rodean abundantes compañeras/os de los tiempos setentistas. Sobrevivientes de la barbarie, el genocidio argentino y las cuevas del horror, me cuentan, entre vinos y vientos, que aquella mañana del 25 ellos marchaban no hacia la Plaza de Mayo, sino hacia la esperanza triunfal.

La asunción de Cámpora, es decir el día que evocamos, ha quedado en la historia con apuntes diversos, menos uno. Sus recuerdos impresos, o fílmicos, o fotográficos, delatan un acto constitucional, multitudes, la presencia de dos presidentes ovacionados como si fuesen ídolos de todos los tiempos (Allende de Chile, Dorticós de Cuba), los soldados retrocediendo por el empuje de las masas juveniles, el dictador Lanusse huyendo por la puerta de servicio. Las columnas cantando “se van se van/se van se van/ se van y nunca volverán”. Sin embargo, el corazón de la multitud, corazón de 17, de 20, de 23 años, es un corazón no registrado. Ese corazón no está en los archivos. Ese corazón tenía entonces una dimensión inusitada que nadie puedo ver. Miles de esos corazones además, ya ni siquiera tendrán el beneficio de la nostalgia, porque miles de esos corazones fueron lanzados a los ríos, a los mares, a las tumbas. Y por esos miles de corazones que estaban en la Plaza se escriben con melancolía estas líneas, homenajeando en una revista deportiva a una época que debió ser el comienzo de una eterna primavera. Nunca sabremos tampoco si aquel canto de vida contagió al Huracán del ‘73, al fútbol, a las infantiles ilusiones de quienes posaban sus talones en las divisiones inferiores (Maradona, con 13 años, no era más que un “cebollita” conocido por unos pocos). Este cronista, no sólo imberbe, sino aún imbécil políticamente hablando, tenía 13 años y no vivía en la Argentina. Allá lejos, en otro país, todos nos preguntaban si a la Argentina estaban llegando la igualdad y la Justicia. Y hoy, con tanto tiempo atrás, nos preguntamos otra cosa: ¿Cuántas veces en la vida merecemos un 25 de mayo de 1973?

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HURACÁN DE PRIMAVERA

EL CUIDADOR DE ESPALDAS COMO AL SOLDADO DESCONOCIDO, UN HOMENAJE ES ALTAMENTE RECONFORTANTE. SI UN EQUIPO ES DE ONCE, ¿POR QUÉ DEBERÍAMOS OLVIDAR AL JUGADOR MENOS NOMBRADO? HURACÁN DEL 73 TENÍA A DANIEL BUGLIONE, UN HOMBRE RECIO ENTRE TANTO BRILLO. POR ALEJANDRO WALL

D

FOTOS FABIÁN MAURI

ANIEL BUGLIONE MIRA LA AVENIDA LA PLATA DESDE LA título de una revista. Ahí está su imagen. “Cuando termiventana. “Yo nací acá, crecí acá”, dice y con su cabeza nó el campeonato -cuenta- Basile le dijo a Menotti: ‘Acá intenta atravesar varias cuadras. Porque esto es Boedo hubo grandes jugadores como Houseman, Brindisi, Bay un poco más allá está Parque Patricios, su barrio: el barrio bington, Larrosa, pero hay que destacar a Daniel Bugliode Huracán. Buglione llegó al encuentro con Un Caño ne, porque a él nadie lo nombra y era el que más corría, caminando por Chiclana. Apareció con una carpeta en la metía y nos cuidaba las espaldas. Y eso nadie lo ve’”. mano y una carterita negra colgándole de sus hombros. A Buglione se quiebra en esas palabras. Llora. “A mí lo los 65 años es el vicepresidente de la Mutual de Veteranos que más me importa es el reconocimiento de mis compade Huracán, un cargo ad honorem, y hace cobranzas de ñeros. Si la prensa no lo ve, no importa”. seguro. “Me gano el manguito con eso”, dice. –¿Sos el menos conocido del Huracán del 73? Buglione abre la carpeta y saca fotos del Huracán 73. En –Soy uno de los menos famosos, pero tuve regularidad. una está con Nelson Chabay, Jorge Carrascosa y Alfio Basile, Jugué casi todos los partidos. Sólo no jugué dos. Porque sus compañeros en la defensa. me echaron contra Buglione muestra fotos con “Superentrenados, no le ganábamos a nadie. Y lo traen a Rosario Central cuanPelé, con Tucho Méndez, y Menotti, que dice ‘acá no corre más nadie, acá la pelota se pone do le pegué una piña a con el Loco Houseman. Saca Daniel Killer. Nos agauna de su padre, Pascual Bu- en el piso, acá vamos a jugar. Ganamos todos los partidos así.’” rramos porque salté a glione, que jugó para Huradefender a Houseman. cán durante la década del 30 junto a Herminio Masantonio A Central le ganábamos siempre, lo teníamos de hijo. Kiy Emilio Baldonedo. ller le pegó una patada a Houseman porque el Loco tenía Un hombre que toma su café en una mesa de la ca- esa particularidad de amagar, de pasarte y volver, entonlle lo saluda. Buglione le muestra la foto de su padre. El ces pensó que lo estaba cargando y le pegó un patadón hombre, canoso, ojos claros grandes, la voz agrietada por terrible. Y ahí me fui encima. Nos echaron a los dos. Me el cigarrillo, le recuerda el viaje en tren para jugar con suspendieron. Central. “Maramajian es mi nombre, fui jefe de la dele–¿Cómo llegaste al equipo? gación para ese partido”. Huracán ganó 5-0 esa vez y el –Venía de inferiores, mi técnico era Emilio Baldoneespectáculo que brindó fue tan maravilloso que los hin- do. Renato Cesarini vino a ver una práctica y se enamoró chas rosarinos aplaudieron de pie. de Babington, de Brindisi, de Edgardo Cantú y por últiEl hombre se va y Buglione sigue mostrando sus fotos. mo de mí. Tenía que elegir entre cuatro jugadores, dijo. “Dicen que Huracán no marca”, se lee con ironía en el A mí me lleva por aguerrido. Salté de quinta a tercera. Yo

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me cuidaba mucho: un domingo jugué medio tiempo –¿Cómo era la relación entre ustedes? en tercera, medio tiempo en reserva y salí al banco de –Excelente, porque además eran todos muy buenos proPrimera. Tenía 17 años. Hasta que debuté con Belgrano fesionales. Fatiga era un tipo muy divertido. Houseman, con de Córdoba en el 69. sus características, era un distinto. Se despertaba a la noche, –¿Cómo viviste la llegada de Menotti? se prendía el grabador y se ponía a escuchar chamamé a las –Antes de Menotti vinieron Osvaldo Zubeldía con cuatro de la mañana. O lo agarraba a Carrascosa, que era Carlos Bilardo de ayudante de campo. serio y muy estructurado, y le decía: “Vos no te hagás pro–La antítesis blema que yo entro mañana, defino el partido y lo ganamos; –Claro. Bilardo era obsesivo, te mandaba las pautas de vos descansá tranquilo”. Carrascosa lo miraba sorprendido. trabajo y entrenábamos tres turnos. No le ganábamos a na- Houseman hacía cosas inéditas. En el tercer gol en la cancha die. Superentrenados, no le ganábamos a nadie. Y lo traen a de Central la gente se paró para aplaudir. Nunca visto. La toMenotti, que dice “acá no corre más nadie, acá la pelota se camos los once. Y de última Houseman se gambetea a todos pone en el piso, acá vamos a jugar. Y especialmente desde y entra con la pelota. Nunca se vio algo así, tanto baile. atrás. Y del lado izquierdo: Carrascosa, Larrosa y Babington”. –¿Fue el mejor partido del equipo? Ganamos todos los partidos así. –Huracán tuvo muchos partidos buenos. En la prime–¿Vos tenías alguna indicación ra ronda sacamos como nueve punespecifica? tos de ventaja. La primera derrota –Mi función era cuidar las espaldas que tuvimos fue en cancha de Boca de Basile y de Chabay. Tenía que tener por 4-1. Después perdimos 1-0 en en cuenta eso. A Basile le gustaba jugar cancha de Huracán con River. Desen el medio con Fatiga Russo. pués, con el equipo desmantelado –¿Tenías que salir jugando? porque muchos se fueron a jugar la –Claro, era igual a lo que pasó eliminatoria con la Selección, perdicon Ángel Cappa en 2009. Cappa mos otros partidos. le copia mucho a Menotti. –¿Carrascosa era la Tienen conceptos iguales. voz más escuchada? “Basile le dijo a Menotti: ‘Acá hubo grandes La idea básica era salir ju–No. El que tenía más gando y siempre por la iz- jugadores... pero hay que destacar a Buglione, porque personalidad era el Coco quierda. Y después venían a él nadie lo nombra y era el que más corría, metía...’” Basile. las apariciones de Brindisi, –Por experiencia Avallay y Houseman. Eran –Carrascosa era muy terribles. Una vez Basile le dijo a Brindisi: “Che, ¿y noso- callado y muy rendidor. Pero era un tipo de una conductros cuándo jugamos?” Porque se jugaba de la mitad para ta intachable. adelante, de la mitad para atrás no se jugaba. –¿Iba en colectivo a las prácticas? –¿Vos sentías tranquilidad cuando tus compañeros –¡Todos íbamos en colectivo! Si nadie tenía coche. Ahotenían la pelota? ra juegan seis meses y tienen unos coches que te caés de –Es que cuando la agarraban Houseman o Brindisi era culo. Nosotros no ganábamos tanta plata. Ganaban los una cosa de locos, una velocidad increíble. Houseman hacía que jugaban en la Selección. Pero el resto no tenía guita. tac tac tac, Avallay y gol. La gente estaba como loca. Yo me di –Ese 1973 fue un año muy movido políticamente la alegría de jugar en Primera y salir campeón, pero la alegría en país, ¿cómo vivían eso? que se dio la gente fue tremenda. Se lo merecían. Porque des–Nosotros estábamos muy dedicados a la profesión y pués de tantos años de insatisfacción poder darle esa alegría no vivíamos tanto lo política. No se le daba la trascenno tenía nombre. ¿Qué más le podía pedir a Dios? dencia que tenía. 26 UN CAÑO MARZO 2013


–Perón les dio una medalla de la “Reconstrucción Nacional”. –Claro, y a Central también. Fuimos a la Quinta de Olivos como campeones del Metropolitano y Nacional. Cuando llegamos lo vemos a Perón que estaba con pijama regando las plantas. No lo podíamos creer. Entonces viene Perón y dice: “¿Qué es lo que pasa acá?” Le respondimos: “Nosotros somos de Huracán y Rosario Central y vinimos porque nos van a entregar una medalla”. El General se enojó: “¡¿Y a mí no me avisan nada?!” Y se fue a cagar a pedos a López Rega y a Isabelita. A los dos. Fue, se arregló y nos entregó la medalla. Nos dijo que le encantaba el deporte y que bregaba por que la actividad deportiva fuera una de las especialidades del país. –¿Vos tenías alguna admiración por Perón? –No especial. Me sorprendía su personalidad y la inteligencia. Cuando murieron mis padres encontré la afiliación de mi papá al partido peronista. –A Menotti le gustaba la política –Sí. Él tenía muchas revistas de política internacional. Leía muchísimo, cuando viajábamos se la pasaba leyendo. –¿Quien era tu amigo en ese equipo? –Mi amigo era el arquero, Héctor Pichín Roganti. Vivíamos cerca. Estábamos todo el día juntos. A la tarde yo lo iba a ver y le decía: “Pichín, vamos al parque así entrenamos un poco cabeza. Así que íbamos a Parque Patricios a practicar. Y yo lo trabajaba a él. Los dos salimos de abajo. Después teníamos amistad con Brindisi y Babington. Íbamos a la casa, éramos un grupo de Huracán muy unido. Después vino Basile, Avallay, Houseman, y Larrosa. Se armó un equipo de buenos jugadores y un buen grupo. En eso tuvo mucho que ver Ricardo Pizzarotti, que ya murió. Trabajó mucho en la unidad del plantel. –¿Quién era el gran jugador de ese equipo? –Si me das a elegir, yo tenía más consideración por Brindisi porque era contundente, un volante con llegada y con gol. Pero el estratega del equipo era Babington. Y también Larrosa. –¿Ahí estaba el fútbol de Huracán? –La jugada se armaba con Carrascosa, Larrosa y Babington. Y después aparecía el Roque Avallay, que era un avión. –“Globo toque, Globo toque, que los goles los hace Roque”, le cantaban

–¡Sí..! La hinchada tenía cada canción. “No hagan olas, no hagan olas, que ahí viene la topadora”. –El que también les dedicó una canción fue Rodolfo Zapata, hincha de Huracán, que te menciona, ¿te la acordás? –Sí… “El de Menotti y de Roganti, de Carrascosa y de Chabay, el de Buglione, Russo y Basile, arriba Globo, dale Huracán”. –¿Es cierto que iban a verlos hinchas de otros equipos? –Sí, claro. Acá éramos todos de San Lorenzo y Huracán. Yo a veces iba a ver San Lorenzo y gritaba el gol del rival. Y cuando venían mis amigos a verme, que eran todos de San Lorenzo, le gritaban al árbitro: “¡Echalo al hijo de puta del 2!”. –¿También la rompían en los entrenamientos? –Sí, eran terribles. Generalmente nos ganaban los suplentes a los titulares. Pero jugábamos para divertirnos. Después, en el partido, no queríamos perder a nada. Nos puteábamos entre nosotros. “Hijo de puta, las reventás todas, salí por abajo”, me gritaba Babington. Cuando Sívori arma la Selección para las eliminatorias al Mundial de 1974 se lleva a Carrascosa, se lleva a Houseman, se lleva a Avallay, nos saca toda la fuerza de la delantera. Teníamos que seguir para no caernos. Así que, cubriendo MARZO 2013 UN CAÑO 27


bien atrás y jugando de contragolpe, nos mantuvimos. –¿Qué otras cosas rescatarías del equipo? –Nelson Chabay, que venía de Racing, había jugado en el Equipo de José. Tenía mucha experiencia acumulada. La personalidad de Larrosa, que la pedía siempre. “Vos dámela, que me puteen a mí”, nos decía. Babington también tenía mucha personalidad. Fatiga Russo era un gran jugador y una gran persona. El Loco Houseman era imprevisible, no sabías lo que podía hacer. Todo lo que era como persona lo desarrollaba en el campo de juego. Había partidos en los que se acercaba a Chabay y le decía: “Che, uruguayo, cómo viniste a chorear, ¿eh? Te juego una apuesta: yo juego de cuatro y vos de siete, a ver quién hace más goles”. ¡En el partido mismo se lo decía! Chabay se calentaba. “Andá, hueso, ladrón, mentiroso, no entrás nunca adentro del área”. Y después venía la inteligencia de Menotti, quien pergeñó todo. Ese Huracán fue su obra maestra. –¿Después de ser campeón te vas al Monterrey de México? –Fue en el 74 cuando muere Perón. Tuve una discusión fuerte con Menotti. Yo terminé mal con él porque lo puso a Fanesi. Cuando me echan me dice: “Buglione, te echaron en Chile porque pegaste una patada a tal, te echaron con Central…”. Y pone a Fanesi. Yo jugaba en Reserva porque se lo pedí para no perder ritmo. Discutimos. Y le dije que me quería ir. Porque me quería Independiente y Newell’s. Así que prefería irme. Ahí apareció 28 UN CAÑO MARZO 2013

un intermediario y me fui a jugar a Monterrey. Me fui justo el día en que muere Perón. –¿No volviste a hablar con Menotti? –No, varias veces nos vimos y nos saludamos... pero nada más. –¿Y cómo te fue en México? –Era una cultura muy distinta. Y dentro de mis posibilidades marqué un momento ahí, hice lo mío. Fui muy querido. Tenía mucha personalidad y cuando jugábamos de visitante eso se notaba. A mí hijo lo hice mexicano porque no había Embajada en Monterrey. Los diarios pusieron al otro día “Nació el che mexicano”. Así que entré mucho en el corazón de la gente. Pero un día me rompieron la rodilla y no me pude recuperar. –¿La pasaste mal después? –Sí, porque tuve que salir a tocar timbre para trabajar y soy un tipo al que no le gusta mangar sino hacerlas por las mía. Había estado tres años afuera y cuando volví tenía que tocar timbre. Y a mí me gustaba que me consideraran por lo que era. Pero es lo que pasa ahora, nadie te considera tu experiencia, nadie te toma por un currículum. Yo me considero n buen técnico. No fracasé en ningún lado. –¿Dónde estuviste? –En la cuarta de Huracán, subcampeones. Fui a All Boys, despidieron a dos técnicos y tomé la Primera. Como empecé a dirigir y me iba bien, me quedé. Hicimos una buena campaña pero nos fuimos al descenso. Me fui a Río Gallegos. Salimos campeón en el Torneo Regional. De ahí me fui a las inferiores de Los Andes y después a la Primera de Barracas Central, dos años. Más tarde a Deportivo Español. Y después volví a Huracán con el Turco Mohamed. Ahí trabajamos con Avallay. Sacamos a Daniel Osvaldo, Mariano Andújar, Pablo Migliore, Gastón Monzón, y otros. Cuando llegó Babington nos echó a todos. Y desde ahí trabajé en cosas chicas. –¿Sentís ingratitud? –No, ingratitud no, pero sí falta de reconocimiento, que no te consideren para trabajar. Eso es lo feo.


HURACÁN DE PRIMAVERA

LA MUJER DEL AÑO UNA FRASE CONSAGRÓ A NORMA SEBRÉ: “ME BAJÁS LA CAÑA, CARLOS”. EN 1973 FUE UNA ESTRELLA DE LA PUBLICIDAD. ERAN TIEMPOS DE LIBERACIÓN. LA MUJER TAMBIÉN ROMPÍA ESQUEMAS: SE PONÍA PANTALONES O MINIFALDAS Y GRITABA VIVA PERÓN. POR ALEJANDRO CARAVARIO

L

A RUBIA ESPERA, ECHADA EN EL SILLÓN DEL LIVING Y HO-

jeando revistas. Hasta que el galán llega, luego de cruzar una puerta corrediza automática tipo Viaje a las estrellas. Ella pregunta con su mejor voz de comehombres: “¿Me bajás la caña, Carlos?”. Él, solícito, alcanza en lo alto del bar giratorio (muy futurista también) la caña quemada Carlos Gardel y le sirve a su ardiente compañera. Corría 1973, y esta publicidad tuvo una enorme repercusión por lo zafada (en la línea de “¡Pamela, qué pan dulce”!, un clásico de los ‘80 igualmente sutil), razón por la cual, tiempo después, fue censurada. La rubia seductora, promedio perfecto entre la elegancia de las modelos y la abundancia de las vedettes, era una bomba llamada Norma Sebré, quien gracias a esa publicidad trepó velozmente al estrellato. Con lazos sanguíneos aristocráticos y primeras nupcias con un diplomático, Sebré era una rara avis en el mundo del espectáculo. Además del célebre aviso, ese año participó en Corrientes y Marrone, por Canal 13, donde compartió cartel con una escultural debutante, Moria Casán, la mitad morocha del plantel de beldades llamadas a mostrar el lomo. Antes y después no hay demasiado de la Sebré. Alguna película picaresca como La colimba no es la guerra, un paso por El Chupete, liderado por Alberto Olmedo, y su rostro anguloso repetido en las revistas. Trabajó en España y lo último que se supo es que, ya madura, se casó con el millonario Federico Zichy Thyssen, conde, para más datos. La hija de Norma, Gabriela Oswald, frecuentó la pantalla por unos días en los ‘90, a causa de un conflicto con su ex marido, que se había llevado a la hija de ambos a Canadá.

Para los menores de 45, Norma Sebré es una desconocida. Como casi todo en aquellos años de vértigo, su esplendor fue fugaz. De todos modos, lo hecho en 1973 bastó para que la revista Gente, siempre atenta al pulso de la farándula y a los bellos cuerpos para ornamentar su tapa, la distinguiera como la mujer del año.

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HURACÁN DE PRIMAVERA

UNA PROMESA DE FELICIDAD HURACÁN DEL ‘73 FUE EL EQUIPO QUE NOS DEVOLVIÓ LA CONFIANZA EN NUESTRA MANERA DE VER Y SENTIR EL FÚTBOL, EL QUE NOS PROVOCÓ LA ILUSIÓN POR ASISTIR EN CADA UNA DE SUS PRESENTACIONES A DEMOSTRACIONES IRREPETIBLES.

POR ÁNGEL CAPPA

CUANDO RENÉ AGARRABA LA PELOTA, LA JUGADA TERen aquel rocoso Boca campeón que lideraba Rattin. minaba en penal o en gol”, me comentó una vez el Ese Huracán del ‘73 convirtió en un mandamiento Flaco Menotti respondiendo a una de las muchas irrenunciable un concepto que empezaba a materializarse preguntas que le hice sobre aquel legendario equipo de en la precisión y conocimiento del juego de Fatiga Russo, Huracán del ‘73. Houseman fue el último talento en in- impecable en la distribución para enlazar inspiraciones tegrarse a un grupo de selectos futbolistas que la sabiduría sueltas: el pase es lo más importante del fútbol. Menotti de Menotti empezó a reclutar a finales de 1971. En el lo proclamó no bien se consagraron campeones en los campeonato siguiente, el del ‘72, quedaron terceros, pero mismos vestuarios de la cancha del Globo, antes de saber ya dieron muestra de un estilo que se afirmaba en dos que habían escrito una página de gloria para la mejor his“pibes” de las inferiores: Brindisi y Babington. Los unía toria del fútbol argentino. “Este es el fútbol que siento y la elegancia, la técnica, el gusto por el juego y la eficacia, que quiero para mi país. Estamos capacitados para jugar cosas que, a pesar de la crítica dominanasí”, dijo el Flaco, a contramano de una Nos enseñó los secretos más creencia generalizada por gran parte te, suelen ir juntas. Babington, fino y combativo a la vez, valiosos y auténticos del del periodismo, que ponía el acento en tenía una pegada exquisita capaz de juego, y nos marcó el camino. la lucha más que en el juego, en el músatravesar espacios congestionados para culo más que en la inteligencia, en lo ponerle la pelota en el pecho a un comtáctico más que en lo estratégico. Tenpañero a 40 metros. Su vocación de estar siempre invo- dencia que comenzó su camino destructivo después del lucrado era propia de un 8 de aquellos tiempos, pero ju- Mundial del ‘58, cuando Argentina perdió y la causa de gaba al revés: era el 10 del equipo. Brindisi, más llegador la derrota se la atribuyeron a la falta de vigor físico y a la y goleador, también tenía el puesto invertido: jugaba esencia de nuestra identidad futbolística, que calificaron de 8 con las virtudes de un 10. Por eso, Fatiga Russo de inoperante y antigua. Por eso aquel Huracán se prentenía que recostarse casi siempre más a su derecha, para dió para siempre en el alma de todos nosotros, porque proteger ese sector. Del otro lado, además del aporte de desmentía semejantes acusaciones y nos reconciliaba con Babington, estaba la talentosa presencia de Larrosa, un nuestra manera de sentir este juego. 11 “mentiroso”, como le llamaban a los wines que parEl equipo de todos que fue el Huracán del ‘73 se afirticipaban en el armado y la recuperación además de la maba en una línea de fondo que lideraba la personalidad definición, oficio que inventó Loustau en la recordada del Coco Basile y seguía en la firmeza de Chabay, el recomáquina de River y que más tarde oficializó Gonzalito rrido inteligente y atrevido del Lobo Carrascosa, acompa-

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ñados por la solvencia de Buglione y la sobriedad del arquero Roganti. La pelota contaba con el respeto solemne de todos y salía bien jugada desde atrás para transitar los caminos que llevan al gol sin prisas, con la sutileza y la seguridad que les daba la confianza en un estilo que era de todos pero también de cada uno. Adelante, Avallay se refugiaba en los lugares donde los defensores lo perdían de vista y aparecía en el momento oportuno a una velocidad imparable para terminar en la red la tarea de distracción que había empezado 60 o 70 metros atrás. Pero no crean que era la única vía a la red. El gol estaba repartido entre casi todos, porque también llegaban a esa situación Brindisi, Babington, Larrosa... Y por supuesto el Loco Houseman, que dejé ex profeso para el final, ya que fue realmente el broche de oro de un equipo que nos sigue maravillando después de cuarenta años. Era frecuente en aquellos tiempos decirles Loco a los wines porque siempre rompían lo establecido para salir por donde solo ellos imaginaban. A René -posiblemente el más loco de todos en ese sentido- lo definió con exactitud el Gitano Juárez, fuente inspiradora del menottismo. Decía el Gitano de René que, en cuanto a inspiración y asombro, era tal vez más que el mismísimo Pelé, “porque Pelé hacía todo maravillosamente bien, pero hacía lo que uno podía suponer, lo que dictaba la razón de la jugada. René, en cambio, siempre hacía lo inimaginable, siempre sorprendía y asombraba”. Hasta era capaz de gambetear en el aire cambiando la dirección del cuerpo, y con esas piernas “sin ligamentos” que tenía, enganchaba la pelota, la escondía y la hacía aparecer por donde menos se esperaba. Babington, con la auto-

ridad que le da haber jugado con él, me dijo una vez: “Para mí, el Loco era mejor que Maradona”. Son opiniones, pero lo que nadie puede negar es que la única comparación que admite René es precisamente la de quien está considerado -y con toda razón- uno de los 3 o 4 mejores jugadores de la historia del fútbol argentino. Lo cierto es que Huracán del ‘73 nos devolvió en esos años confusos, casi tan confusos como los de hoy, la confianza en nuestra manera de ver y sentir el fútbol. La alegría de esperar los partidos como una promesa de felicidad, la ilusión por asistir en cada una de sus presentaciones a algo irrepetible. Nos enseñó los secretos más valiosos y auténticos del juego, y nos marcó el camino. Cuando al Huracán del 2009, del que me tocó participar, lo comparaban con ellos no podíamos menos que considerarlo amablemente exagerado, aunque encontrábamos ahí nuestro más hondo motivo de orgullo. A mí me dolió mucho y me sigue doliendo que nos robaran en aquel último partido del campeonato. Por la forma alevosa con que pisotearon la ilusión de la gente: la del Parque Patricios, pero también la de muchos hinchas de otros clubes que se sentían identificados con el fútbol que jugábamos. Y porque me hubiera gustado poder dedicarle el triunfo final a aquel equipo grandioso. Esa era mi intención más íntima, como forma de agradecerles todo lo que nos dieron. Pero no importa, nos queda la enorme satisfacción de haberles sido fieles hasta el último momento, de no haber renegado jamás de la hermosa herencia que nos dejaron. MARZO 2013 UN CAÑO 31


HURACÁN DE PRIMAVERA

CÓMO GANARSE LA SORTIJA PARA UN VIAJE EN GLOBO ES UN MITO QUE SIGUE HABLÁNDOLE AL PRESENTE. ASÍ DEFINE NUESTRO COLUMNISTA INVITADO AL QUERIDO EQUIPO QUE EVOCAMOS. CON LA ILUSIÓN DE CONTAR CON UNA REPRESENTACIÓN DE AQUELLA ARMONÍA FUTBOLERA RECURRIMOS A ÉL. Y EL TEXTO ES UN PLACER.

POR JUAN SASTURAIN

E

STO NO ES UN MANUAL DE INSTRUCCIONES, PERO TIENE tar con el dedo afilado y los ojos cerrados del arquero zen. algo de mapa de ruta ideológico –si eso existe-, de reEn este caso, el del Huracán del ‘73, la sortija, el precetario acaso inútil para la supervivencia en tiempos mio, es la comprensión, la iluminación del mito que no sólo futboleramente desangelados. sigue hablándole al presente. Y el disfrute compartido Siempre hay cuestiones previas. Quiero decir: para ha- (con partido), claro. El mito no es una mentira, sino un blar del Huracán del ‘73 o del benteveo o de Floreal Ruiz cuento social y personalmente saludable y ejemplar que con Troilo en los ‘40, o del tardío Soñar soñar de Favio, o sirve para pensar (se), soñar (se), imaginar (se). El mito va de Wimpi en la radio, de Locche en el ring o de La mujer por senderos de comprensión y explicación diferentes de sentada en todos lados y en ninguno, de Copi, o del gordo los de la Historia y la puta estadística. Enseña e ilumina Cooke -para ir más lejos-, primero hay que subirse a su desde otro lado. Su hábitat es la memoria, hija y madre hombro, a su barco, a su rama, a su sueño, a su mundo de la identidad y prima no política de la necesaria alegría, personal. Mejor, o simplemente dicho: para ganar la sor- amiga del juego y única condición de posibilidad de lo tija, primero hay que estar subido pleno humano. a la calesita. El Huracán del ‘73 es, como Houseman, Brindisi, Avallay, Babington Ejemplo del pajarito: los pibes, La Máquina, como el Indepeny Larrosa. De derecha a izquierda, una los enamorados, los ornitólogos y diente que terminaba con Grillo los embalsamadores miran / han progresión de la explosión al equilibrio. y Cruz, como el efímero terceto mirado y escuchan / han escuchade Lima 57, como Los Matadodo al mismo benteveo. Pero no me vas a comparar lo que res de Tim en sus dos versiones, como el jogo bonito hacen con él o lo que queda del pajarito en la rama, la del River de Didí, como Los albañiles, como el Rojo oreja, el alma, la jaulita o la repisa. Entre subirse al árbol del Bocha y el Argentinos del Bichi, un mito futbolero para respirar el aire y ver de cerca las hojitas y mirar de argentino no negociable. abajo con un sombrero para que no se te desgracie enciY se revive, como buen mito, en la repetición casi rima. Entre recortar la foto del libro o bajar el video de sus tual. De nombres, de roles, de etiquetas ayudamemoria. gorjeos de YouTube hay distancias de experiencia. Otra Como en todos, o casi todos, los otros casos mencionavez: podés ser incluso la mamá del nene, o el fabricante dos, se trata de una formación, de un equipo. Pero no es del caballito, o el dueño de la cadena de calesitas, pero casual que la referencia que lo identifica, el subrayado, se para ganarte la sortija tenés que subirte al vértigo y apun- encuentra (desde fines de los ’60 en el banco de conduc-

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ción y, desde siempre, en ciertos pobladores de la cancha del medio para adelante. En el caso del Huracán del ‘73, se dice -en el concepto- “el equipo de Menotti”, y en la memoria sensual se menciona la “delantera” todavía completa, recitable del 7 al 11: Houseman, Brindisi, Avallay, Babington y Larrosa. Incluso se ponían siempre así para la foto. De derecha a izquierda, una progresión del calor al frío, de la locura al raciocinio, de la explosión al equilibrio. No vamos a hablar de las consabidas virtudes del incómodo René, del precoz Miguelito, del sabio Inglés, del Larrosa de perfil bajísimo o de Roque, el velocista que una vez frenó para pensar. Pero si uno mira para atrás en la cancha y para arriba en la foto, hay cuatro nombres más que el mito conserva de frente y de perfil: de frente y literalmente encolumnados, Russo en el medio laburante y Basile en el fondo pechador; de perfil por izquierda, en la cancha y en la foto, Carrascosa, callado y de únicos bigotes; por derecha, lisito y tan uruguayo, Chabay. Por razones que sólo el devenir del mito puede explicar el arquero Rigante y el central Buglione –que me perdonen la burrada los quemeros- se desdibujan para el mitómano foráneo. Incluso Cejas, Chocolate Baley y Paolino el

fugaz, que vino de Racing, calzan más y mejor en esos espacios míticos. Como Ardiles, que llegó tarde o cuando por poquito no alcanzó. Que así es la historia. El Flaco Menotti -como pasa con Didí, el peruano adoptivo, o con Tim, el sabio de la manta corta- figura y da carácter al mito no por lo que (im)pone, sino por lo que deja (jugar). Se supondría que con su concepción del juego primordial y del protagonismo de los jugadores no debería estar su nombre en memorable primera fila (¿quién “dirigía” a La Máquina? ¿Qué le decía Stábile a Grillo o a Maschio, Angelillo y Sívori en el vestuario?). Pero sí debe estar, y con justicia histórica y poética, ya que el Flaco es, en perspectiva, un puntual Restaurador de las Formas –menos viejo Rosas que futuro Guardiola- tras el desastre futbolero institucionalizado de la inmediata transición entre décadas: clubes campeones mundiales de modelo utilitario, y Selecciones confundidas. Y eso vale, hasta hoy. O sobre todo hoy, en el páramo. Uno podía y puede ganarse un viaje en calesita, otra vuelta en los autitos chocadores, más fichas para el Scalextric o toda la torta para reinvertir en El Estanciero. Pero se quedaba, se queda ahí. Si uno quiere ganarse la sortija válida para un viaje en Globo tiene que animarse a jugar.

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HURACÁN DE PRIMAVERA

CRACK DE UN TIEMPO EQUIVOCADO ¿ERA UN WING? ¿ERA UN JUGADOR COMPLETO? ¿ERA GARRINCHA? ¿CORBATTA? ¿UN PAYASITO QUE HACÍA CABRIOLAS PARA EL APLAUSO? SOBRE QUIÉN ERA HOUSEMAN TRATA ESTA RECOPILACIÓN DE RECUERDOS DE UN NIÑO QUE PERMANECE EMBELESADO.

POR PABLO DE BIASE

S

malabarista al estilo de Diego, ni como un dribleador casi perfecto como el Bochini de los ‘70, ambos con increíbles nociones estratégicas casi genéticas. No, René no era, strictu sensu, el dueño de una intuición mágica que convirtiera a la pelota en un apéndice de su pie, si bien su sensibilidad era exquisita. Y aunque, sin duda, compartía mucho de la maldición de los wines, los fenómenos de la raya como Garrincha o Corbatta, no era un payasito que hacía cabriolas para que lo aplaudieran como a un mono de circo. IMBROGNO QUERIDO Houseman era un crack absoluto que nació en el tiemAlfredo Imbrogno, quien sería presidente del club en la po equivocado. En los ‘60 y los ‘70, Valentín Suárez & década del ‘80, integró varias comisiones directivas de Cia. alentaron a los Zubeldía, los Lorenzo y una casta de Defensores de Belgrano. Era, además, mediocres a que en nombre de la en el otoño del ‘72, el marido de una Aquella tarde del ’72, en ese modernización impostergable tiraran chica que trabajaba con mi abuela. La pequeño campo de juego, vi a a la mierda a incontables pichones de cuestión es que un sábado me invitó a Houseman hacer todo. Y todo bien. crack. Los que pudieron sobrevivir Núñez, a la cancha de Defe, cuyo rival quedaron hechos mierda, hundidos de esa tarde en el torneo de Segunda en el alcoholismo y la marginalidad. División (Primera C, como ya se llamaba oficialmente) Aquella tarde del ’72, en ese pequeño campo de juego, nunca pude recordar. “¿Querés venir a ver al mejor ju- vi a Houseman hacer todo. Y todo bien. La pedía abajo gador del mundo?”, me había preguntado sin un dejo de y se la llevaba entre extraños y propios. Tenía formato de ironía ante mi incredulidad. “Es un pibe de la villa del wing, sí, por eso se recostaba mucho sobre la derecha, Bajo que se vino de Excursionistas porque quiere pro- pero hacía diagonales, cabeceaba, pateaba tiros libres, gresar”. Al año siguiente, pasaría del campeón de la C de se paraba de 9, o de 10, y entraba en el área por donde 1972 al que sería campeón de la A por primera y única quería. Hizo un gol, hizo hacer goles, eludió hasta a los vez, el Huracán del ‘73. linesman y me provocó una tormenta emocional parecida Con apenas ocho años entonces, disfruté de las “como- a la que sentí cuando escuché Artaud por primera vez, didades” del palco oficial y tuve que darle la razón a Im- unos años después. brogno. Ese wing derecho enjuto y flaquito, el tal HouseRamón Díaz, como su maestro Ángel Labruna, suele man, tenía un manejo de la pelota único. Pero no como un decirles a los más o menos dotados: “Vos hacé lo que saEGUÍ TODA LA CARRERA DE BOCHINI Y UNA PARTE IMPOR-

tante de la de Maradona. Sin embargo, en lo que hace al pico de placer de la experimentación in situ, nadie me partió el balero como René Houseman. Como a muchos de su generación, le tocó la transición al hiperprofesionalismo sin una mínima base emocional ni de contención familiar ni institucional. Como pocos, pudo brillar y le sacó brillo al balón durante cinco o seis años únicos.

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bés”. A los demás, sólo los alienta. La intuición es todo en estos casos. César Luis Menotti, en cambio, en 1973 era un DT joven, curioso e inteligente que buscaba aunar la modernización necesaria con lo mejor de la tradición del fútbol rioplatense. Por eso conversaba mucho con Brindisi, Larrosa o Avallay sobre cómo avanzar y cómo replegarse cuando el contrario tenía la pelota. Ensayaba y experimentaba mucho en los entrenamientos, con pelota y sin pelota, y hablaba horas y horas con su mentor, el Gitano Juárez, y con el 9 de La Máquina, Adolfo Pedernera, en largas sobremesas nocturnas. Sin pizarrón, pero con una infaltable libretita, cuya existencia nunca aceptó, Menotti era un técnico-estratega que quería aprenderlo todo. A Houseman, sin embargo, sólo le decía “usted haga lo que sabe, René”. “Es que René -recordaba muchos años después el Flaco- lo sabía todo. No había nada que enseñarle, sólo había que aprender de él. Hacía jugadas que vulneraban las leyes de la física. Era un fuera de serie como vi muy pocos en el mundo”. EN PROCESO DE EXTINCIÓN

Consagrado en el Mundial ‘74 como crack indiscutido, Houseman siguió deslumbrando en Huracán. Ya sin Brindisi ni Babington, pero con un pequeño 10 que había lle-

gado de Instituto en el ‘76, el Pitón Osvaldo Ardiles, Huracán fue subcampeón (el torneo lo ganó el desangelado Boca de Lorenzo), y lo que hizo Houseman en ese año fue de lo mejor que vi en mi vida. Cambiaba posiciones en el frente de ataque sin soltar la pelota, bajaba a volantear y se juntaba con Ardiles, o podía tenerla varios segundos mostrándosela y ocultándosela al rival, pero no para hacer monerías, sino para soltársela displicente y a la perfección al compañero que llegaba solo para patear al arco. Cuando atacaba, era lo más parecido de aquellos tiempos a Messi: no parecía gambetear, sino que daba más bien la impresión de que la pelota seguía sus pies invisibles, flotaba entre los rivales. Con un tiempo pleno muy breve, hizo 109 goles en partidos oficiales, una enormidad. Si Houseman no se hubiera topado con Menotti en su llegada a Primera, a lo mejor hubiera corrido la suerte de Tomás Carlovich, quien promovido a la Primera de Central se encontró con un burocrático Ignomiriello que lo desterró al Ascenso, las distracciones y los excesos. Houseman, como el Trinche, era -al decir de Menotti- “de esos pibes que tuvieron una pelota como único juguete y nunca se cansaron de jugar”. Garrafa Sánchez quizás ha sido el último exponente de fuste de este tipo de “jugador originario” de los potreros en irreversible proceso de extinción. René fue simplemente el mejor.

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HURACÁN DE PRIMAVERA

EL LOCO DE LA GENTE UN JOVEN ESCRIBIÓ EN 1974, EN SU PUEBLO, UNA BIOGRAFÍA DE RENÉ HOUSEMAN. AÑOS DESPUÉS, EL PERIODISTA YA FORMADO RECUERDA AQUEL HECHO QUE, TAL VEZ, FUE UN HITO FUNDANTE DE SU RICA CARRERA PROFESIONAL.

POR DANIEL ARCUCCI

A

UNQUE SÉ QUE YA ES IMPOSIBLE, CADA VEZ QUE VUELVO A a semana, surgió la idea de algo más ambicioso: un libro. mi pueblo tengo la ilusión de encontrarlo, escondido Definición más pretenciosa que otra cosa, lo construí con entre tantos papeles y revistas que, más que un archi- todo lo que tenía a mano. Fui el escritor, el editor y el imvo, son el origen mismo de mi vocación. Entre ejemplares presor gracias a la Olivetti Lettera 22 de mi viejo, las hojas viejos de El Gráfico y de la revista Codex Deportiva debería en blanco que me regalaron de la sucursal del Banco Naaparecer, me encantaría, aquella biografía de René Orlando ción del pueblo, la tapa de una caja de zapatillas Adidas y la Houseman que alguna vez escribí. abrochadora que mi tío Cuchi tenía en su oficina de la CooCorría 1974, mucho más lento de lo que yo lo hacía perativa Agrícola Ganadera. Corté las páginas (eran A4, lo como wing derecho de la Sexta División de Tiro Federal sé ahora) horizontalmente, por el medio, y empecé a teclear de Puan, bien pegado a la raya, prolijamente sobre ellas, cuicon gambeta bastante fácil y, No sólo escribí sobre él, también le escribí una dando de pasar a la siguiente por supuesto, con las medias carta a la dirección del club pidiéndole, después línea cuando llegaba a la micaídas y el número 7 en la estad vertical. Los números ubide un sinfín de disculpas, una camiseta. palda. Como el Loco. Él era mi cados en los vértices superioídolo, aunque yo no fuera de res me hacen pensar que debo Huracán. Tal vez me deslumbró la belleza del Globo del haber llegado a una veintena de esos cuartitos de páginas ’73, más leída y más escuchada que vista, salvo en algún escritos. El paso siguiente fue ubicarlos sobre el cartón que partido de los que llegaba por TV los viernes por la noche, haría de tapa y, finalmente, abrocharlos. Una de las fotos en blanco y negro y con arroz en la pantalla. O, mejor to- en blanco y negro recortadas fue la portad, y una figurita, davía, la historia deslumbrante de un petiso que se volvía la contratapa. Y el título era, simplemente, “Houseman”. gigante, imparable para sus rivales y muchas veces incomNo tenía mucha poesía en el comienzo: “René Orlanprensible para sus compañeros. Un transgresor. do Houseman nació el 19 de julio de 1953 en La Banda, Los recortes, prolijamente archivados y presentados, iban Santiago del Estero. De chico, todos se dieron cuenta que a parar a una carpeta. Y de tanto armarla y cargarla, semana lo único que lo hacía feliz era jugar a la pelota”. Después ha-

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bría, seguro, algún párrafo plagiado de esas notas de Osvaldo Ardizzone que no podían estar mejor escritas. Por ejemplo, aquella de abril de 1973, que tituló “Shhhh… No lo comente… Houseman no existe… Le digo que es el Loco Corbatta”. Y que en el texto contaba: “Esto es como el folklore. Como esas viejas canciones que se siguen cantando. Están en el aire, las transporta el viento. Y, entonces, siempre nacerán cantores para entonarlas. Sólo que siempre es el mismo canto, que es gran herencia de un pueblo, de un país… Sí, este pibe Houseman es el Loco Corbatta. Es Oreste en el piante. Es Oreste en la picardía. Es Oreste en los inventos. En la habilidad. En la gracia, en la forma de pararse, en la precisión para pegarle. En el amague. Es el mismo piante, el que está en el aire, el que lleva el viento, el que está metido en el folklore de muchos de los pibes de este país”. En El Gráfico lo había presentado un par de meses antes, en febrero: “Habrá que ir pensando ya en un apodo”, decían, sobre la foto casi a página entera, primerísimo plano, camiseta de piqué blanca con el cuellito redondo en rojo y el globito sobre el pecho. “Tiene un wing derecho en la cara y en la pinta”, describían, y me hicieron querer ser tal cual. Por eso, no sólo escribí sobre él, también le escribí a él. Una carta, dirigida a la dirección del Club Atlético Huracán, pidiéndole des-

pués de un sinfín de disculpas por mi osadía, una camiseta. Desde que salió del correo de Puan, fueron meses y meses de ansiosa espera de una encomienda -imaginaba una caja de cartón, atada con hilo zizal, dirigida a mi nombre, con la camiseta adentro- que nunca llegó. Muchos años después, pude conocer a René. Para esa época, ya periodista de El Gráfico, me había dado el gusto de hacerle la primera nota a otro número 7 deslumbrante y transgresor llamado Claudio Paul Caniggia. Reunirlos a ellos dos con Raúl Bernao, otro gran 7, fue un sueño cumplido al que sólo le faltó la presencia de Oreste Omar Corbatta, ya demasiado delicado de salud por entonces como para acercarse a la cancha de Barracas Central, donde hicimos la nota. René tampoco estaba bien: se había tomado la vida de un trago. Todo aquello me sirvió, seguro, cuando ya maradonólogo, me tocó escribir Yo soy el Diego de la gente. Al fin y al cabo, esa autobiografía de Maradona, editada con un respaldo millonario y famosa en todo el mundo, no fue mi primer libro. El primero está en algún rincón de mi casa, en Puan. Volveré a buscarlo cada vez que vuelva allá, para no encontrarlo. Para comerme el amague y pasar de largo como pasaban los defensores que se atrevían a enfrentar a René Orlando Houseman, el Loco de la gente. MARZO 2013 UN CAÑO 37


HURACÁN DE PRIMAVERA

“ERA UN EQUIPO PARA JUGAR EN EL COLÓN” EL HACEDOR. QUIZÁS SEA EL PERGAMINO CORRECTO DE CÉSAR LUIS MENOTTI EN AQUEL HURACÁN. EN ESTE REPORTAJE AFLORAN DETALLES E INTIMIDADES QUE PINTAN UN ESTILO, UNA ÉPOCA Y UN BARRIO. CUARENTA AÑOS DESPUÉS, VEMOS CÓMO SE ARMÓ PIEZA POR PIEZA. POR GUILLERMO BLANCO

E

FOTOS ALEJANDRO KAMINETZKY

L TIEMPO Y EL FASO SE LES ESCURRIERON ENTRE LAS MA–Nunca trabajé con él en el campo, pero se enfermó del nos. El primero por una razón existencial, el segundo corazón y me tuve que hacer cargo. En ese armado necesipor una tajante decisión médica que hay que agra- tábamos juntar plata. Nos gustaba Oberti, y lo voy a ver al decer. Alguna vez se hizo la cuenta de lo que fumó Ce- presidente de Huracán, Seijo, para ofrecerle a Avallay por sar Menotti durante los últimos cuarenta años y, puestos Oberti, que no andaba bien en su club. Después fuimos un cigarrillo al lado del otro, daban unos ¡40 kilómetros! por Zanabria. De aquella transacción me queda una buena Hoy ese número le provoca nostalgia y orgullo, no tanto relación con Seijo. Dirijo los primeros partidos en Newell´s, por el pucho y su dolor de ya no ser, sino porque son los el Gitano se pone bien y en eso Seijo me viene a buscar, años transcurridos desde un triunfo bisagra en el fútbol después de tener a Zubeldía y a Bilardo, primero, y luego argentino, el del Huracán del ´73. a Faraone. Todavía era el ‘71. Y me vengo. Llego y entreno Sin café, pero con memoria suelta el recuerdo de un equipo a un plantel lleno de conflictos pero con buenos jugadores. de alto vuelo que, como el Barcelona Doval, el Bambino, Rendo… Pero hoy, frenó por un rato el avance de “La pelota en los pies de Houseman era yo tenía otra idea, y armamos otro un fútbol arrodillado ante la decaequipo que en el ‘72 fue tercero, foul, penal, pase gol o gol. Todas las que dencia y el pragmatismo. aunque pudimos estar más arriba. –Qué tiempos aquellos, ¿no? agarraba terminaban en algo grande”. Erramos muchos goles en la pri–Huracán fue el comienzo de mera rueda, en la segunda Cabral mi carrera como entrenador, algo se destapó, pero no nos alcanzó que ya soñaba ser en el ‘70, y para ir solidificando la idea fui por poco. Pero en fútbol crecimos muchísimo. al Mundial de México, donde vi muchos entrenamientos de –Y se fue formando el gran equipo… Brasil. Conocía a Clodoaldo, a Edú, a Pelé de mi época en el –Larrosa se iba a Guatemala, se le rompe el auto yenSantos. Compartí charlas con Zagalo, también. Y al volver, do a Ezeiza, pierde el avión y nos encontramos. Yo lo un dirigente de Newell´s me ofreció ser técnico. Le dije que conocía de mi época de jugador en Boca. Era un pibe no por mi amistad con muchos jugadores. Entonces secre- muy destacado, Gandulla lo quería mucho. ¿Por qué no tario técnico, me dijo. Acepté y viajé a Buenos Aires para te quedás, si tenés el pase?, le sugerí. Lo llamé a De Santis, hablar con Miguel (Miguel es el Gitano Juárez, su ex com- porque Seijo ya no se metía tanto. Y Larrosa se quedó. Lo pañero en Central, amigo y referente), que dirigía Platense. traje a Houseman, a Carrascosa, que fue importantísimo, Le propuse la idea y me preguntó: “¿Dónde tenés el auto? y a Fanesi, que nos ayudaba mucho atrás y después se Esperame un minuto”. Fue a la pieza, tiró un bolso con la lesionó. Avallay empezó a funcionar, y Seijo me decía: ropa por el balcón, bajó, se subió y nos fuimos a Rosario. que juegue bien, mirá que me lo hiciste traer vos. Y vaya –¿Y cómo se anuda esto con Huracán? si lo hizo. Era un equipo que había logrado un vínculo

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afectivo con la gente a través del estilo de juego. Newell´s en Rosario, 5 a 2 a Atlanta, 3 a 1 en Santa Fe a –¿Por qué esa devoción tuya por Francisco Russo? Colón, viene Racing y le hacemos 5… Sumamos veintiún –Refrendé mis convicciones durante mi paso por el goles en cinco partidos. Cinco a Central y a Ferro. SumaSantos. Y en Huracán encuentro un 5 como Clodoaldo, mos 46 puntos contando de a dos, cuatro más que Boca, que era Fatiga Russo, Yo quería un 5 así. Tenía dos volan- seis más que San Lorenzo, ocho más que Independiente tes con llegada, y él era ágil, rápido y con buena técnica. y nueve más que River. El día que le ganamos a ArgentiArmamos un equipo con Brindisi y Larrosa por un lado, nos, recuerdo al 2, un petiso que me vino a felicitar pory Houseman y Babington por el otro. Y Fatiga, un juga- que nunca había visto algo igual. Pero triunfo, triunfo fue dor excepcional. Ambos equipos en Rosario con Central. Qué tenían similitudes. Larrosa era “El día que le ganamos a Argentinos, recuerdo rival lo iba a golear 5 a 0 en Rivelino y Brindisi, Gerson. Y su cancha… La gente aplauestaba Houseman. Un Carras- que el 2 de ellos, un petiso, me vino a felicitar día a Huracán, algo insólito. cosa serio y firme. Chabay, con porque nunca había visto algo igual”. Y la goleada a Newell´s tamun oficio total. Basile, con perbién… Y eso que eran buenos sonalidad. equipos… –Hubo un momento en que el equipo decayó, des–Houseman fue algo serio, no demasiado advertido pués de un comienzo fenomenal. por las nuevas generaciones. –Traje buenos jugadores, como Del Valle, de San Juan, –La pelota en los pies de Houseman era foul, penal, y Quiroga, de Córdoba, que aportaron lo suyo cuando Sí- pase gol o gol. Todas las que agarraba terminaban en algo vori convocó cinco para la Selección: Brindisi, Avallay, Ba- grande. Y gambeteaba cerca del área. Salía en la tapa en bington, Houseman y Russo. Por suerte, Fatiga volvió, no todas las revistas. En aquel entonces era único en eso. quería concentrarse, prefería jugar en Huracán. Es cierto, Houseman también quedó como un símbolo de aquel pero era lógico que mermara el nivel. Habíamos empezado equipo. Conmigo, René no tenía problemas. Se lo puse con todo ese Metropolitano: 6 a 1 a Argentinos, 2 a 0 a a Fatiga y estaba todo bien. El comienza a modificar su 40 UN CAÑO MARZO 2013


vida en el ‘74. Hasta entonces era un pibe inocente, pero empieza a salir en todas las revistas, los diarios, hasta en la tapa de Gente. Notas de Ardizzone en El Gráfico, de Goles… Con nosotros pudo bancárselo bien, pero después fue complicada su vida. Y lo salvaba la Selección. Yo lo tenía bastante encerrado. –Ese juego, en la actitud similar al del Barcelona actual, no era común… –Había un aire con otra idea, impuesta por Estudiantes de la Plata, a la que apenas si le hacía frente Independiente. Había una prensa exitista, como siempre, que acompaña al que gana y entonces siempre se decía “Huracán se cae”, “vamos a ver cuánto dura”, hasta que -ante tanta evidencia- “rompe” una nota de Ardizzone en El Gráfico, revista que estaba más con Boca, que por otra parte también jugaba bien con el Flaco (Rogelio) Domínguez. Pero cuando vamos a Rosario y le hacemos cinco a Central, y el equipo se va aplaudido por todo el estadio, el periodismo ya empieza a respetar más. –La gente, el barrio y los referentes populares, agradecidos. –Huracán se asemejaba a un teatro vocacional, con actores que eran los pibes del barrio. Huracán empezó a transformarse en un escenario con artesanos y artistas en un sitio donde había brillado Masantonio, donde habían pasado Pedernera y Di Stéfano, que no eran de ahí pero parecía que sí. Donde caminó Julián Centeya, donde anduvo Homero Manzi por Garay, donde nos venía a ver Alfredo Barbieri, el actor que era el padre de Carmencita e hijo de Guillermo Barbieri, guitarrista de Gardel. Me contaban que Gardel era padrino de Alfredo y venía a ensayar a la casa de ellos. Hasta una plaza hay con ese apellido. Sin olvidar que Accavallo vino a entrenarse y hasta se prendió en algún picado, y Ringo Bonavena era como el dueño de casa, un referente total del barrio. Era un barrio especial, la gente, la platea, ese teatro vocacional que se manifestó con este equipo que jugaba ahí pero era para jugar en el Colón. Y de alguna manera jugó en el Colón, es decir, en La Bombonera o el Monumental. –En qué lugar del fútbol argentino pondrías a ese Huracán. –De lo que yo vi, fue el mejor. Atrás era sólido, preciso, claro en la salida, bien defendiendo, había técnica, tenía un Basile que había sido 5, y eso ayudaba. Carrascosa era un jugador serio, Buglione, que venía de la Tercera, se había asentado, Chabay tenía oficio... De la mitad para arriba, ni hablar. Larrosa no se sabía si era zurdo o derecho, fue el que más goles hizo. Avallay aportaba saliendo y entrando al área, daba bien la pelota. Nadie era picapiedra. –Había una misma idea o hubo que adaptarse. –Mis equipos son como la orquesta de Pugliese, juegan como lo ordenaba don Osvaldo por una razón lógica: había una línea, un estilo, un gusto, un respeto por él y por los demás. No iba a venir un violín o un bandoneón

nuevo que se pusiera a hacer lo que quería. –Cuando fuiste a Boca o River, el achique que tanto pregonás aún tenía una oposición silenciosa en algunos jugadores. En aquel Huracán, ¿qué ocurría? –No se puede jugar al fútbol si no se achica. La virtud del Madrid que le ganó al Barcelona fue ésa: los jugadores resolvieron achicar ellos. Tenés que achicar y poner en juego el reglamento, no es que tirás el fuera de juego y salís corriendo para adelante. Eso sería un disparate. Pero achicar es fundamental, porque si vos atacás con ocho y tu linea de cuatro está a sesenta metros, cada contragolpe es gol. Entiendo que para muchos es más cómodo quedarse metido ahí atrás. Para aplicarlo hay que pensar, y eso no es para cualquiera. En el fútbol argentino, yo inventé jugar once contra nadie. Ya en aquel Huracán del ’73...Teníamos conceptos: pelota para atrás, salíamos… Basile lideraba el tema cuando achicábamos. No acompañábamos las diagonales porque eso no es recomendable. Y si no, pasábamos la línea de la pelota estilo Brasil y presionábamos con Houseman y Larrosa entre el 4 y el 8, y ahí el rival no tenía espacios. Y teníamos un fenómeno como Russo, que quitaba todo lo que pasaba. Y te la daba a un metro, la robaba y te decía ‘tomá’, y te la pedía otra vez. Y a Carrascosa, que metía un zurdazo para Brindisi o Houseman. Y a Babington, que también cambiaba de frente, lo mismo que Larrosa. –Y ahí aparecían los dos pibes del barrio, Brindisi y Babington. –Distraíamos por un lugar y usábamos la facilidad de Brindisi para llegar de atrás. Teníamos dos tipos que podían meter la pelota al agujero del 8, en la época que todos los 10 eran buenos pero marcaban poco; y nosotros, en vez de tener a Babington como el más adelantado, lo hacíamos aportar al equilibrio junto con Fatiga y Larrosa. Y

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los que atacaban más eran Brindisi, Avallay y Houseman. Llegaban todos, todos hacían goles. Teníamos seguridad en la salida cortita, se volvía para atrás todas las veces que hiciera falta. Y contábamos con la precisión de un Brindisi que levantaba la cabeza y le ponía una pelota a Larrosa, po ejemplo. Omar encaraba uno a uno y se iba al gol. –Hubo una persona que trabajó una década con vos, Ricardo Piazzarotti. –Pizzarotti era un gringo leal, disciplinado, muy serio. Entre el doctor Oliva y yo lo volvíamos loco. Venía de la educación física convencional, del atletismo, porque así se enseñaba, pero quería aprender fútbol y ya había ido a las inferiores de Los Andes. Fue muy importante. –El Estudiantes de Zubeldía era la antítesis de esta idea de juego. –Los rivales eran Central y Vélez, donde estaban Griguol y Zubeldía. Yo con Osvaldo tenía relación personal, incluso me hizo una larga nota para Colombia con el Flaco Poletti, antes del Mundial ‘78. Era un buen tipo, atorrante, le gustaban las carreras. Las diferencias eran futbolísticas. A mi me gustaba Estudiantes cuando jugaba en serio, tenía buenos jugadores, pero cuando empezaba con la joda de la pelota y la historia que se tejió en torno al Flaco Poletti, eso de que la saco y no la saco del área, las provocaciones, ya no… Pero podía jugar bien cuando no entraban en ese barullo. Y metían como la concha de su madre. –¿Elegís aquel Huracán del ‘73 o el de Ángel Cappa? –Creo que tenía mejores jugadores el Huracán del ‘73, pero la idea era la misma. Pastore, Bolatti, el mismo Defederico, que con Ángel jugó muy bien. Cuando vino Cappa, volví a la cancha contra Independiente. Fui con su hija y

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mi amigo el doctor Mayorga. Mereció ganar Huracán, pero perdió. Había otro jugador que me gustaba, Goltz, ahora en Lanús. Hace poco me llamó Guillermo Barros Schelotto, le dije que tenía la suerte de contar con el mejor central del fútbol argentino y me comentó que lo había sorprendido para bien. Para mí, es jugador de Selección. –¿Un secreto de aquel equipo tuyo? –Secreto, no. Cuando se juega bien y el hombre está más cerca de la pelota, y nadie le dice que tiene que correr más que los otros y tener que ser más fuerte, en los grupos se disfruta. Acá ocurría esto, y el barrio los abrazaba. Babington nació ahí, Brindisi era el hijo del carnicero, Basile no era de ahí pero sí tenía barrio. El equipo era así. Y había tipos serios, como Carrascosa, y Fanesi, todos sanos de amistad y buena relación. Y hasta yo era joven: tenía 34 años. –¿Por qué te ha costado regresar con más asiduidad a Parque de los Patricios? –Es verdad, me costó volver a Patricios. Cuando empezaron con esta debacle, tuve algunas charlas con dirigentes y veía que Huracán se iba al diablo. No hacía tanto había sido campeón sin serlo, perdió en el último partido... Y al poco tiempo vino el precipicio futbolístico e institucional. Venden los jugadores, se van al descenso… Sufro mucho por Huracán. Una noche, hace menos de un año, fuimos con Cappa a cenar al club Círculo Patricios. Allí fue socio Adolfo Pedernera. Con él hablábamos mucho de Huracán, era un admirador de Masantonio. Cuando pienso en todo esto se me mueve algo. El barrio, el club, la sede, el estadio a 15 minutos del Obelisco. El club de fútbol, de tango, de boxeo... Lo que era la decoración de roble debajo del estadio… No sé si estará o si se afanaron hasta eso.


HURACÁN DE PRIMAVERA

TARDES QUE YA NUNCA VOLVERÁN UN PIBE DE FLORES IBA CASI TODOS LOS DOMINGOS A VER AL HURACÁN DE MENOTTI, PESE A SER HINCHA DE SAN LORENZO. SU PADRE Y UN GRAN AMIGO FUERON LOS PROMOTORES DE UNA SITUACIÓN QUE HOY, CON LA ESTUPIDEZ REINANTE, SERÍA INVEROSÍMIL.

POR JORGE RINALDI

H

A PASADO TANTO TIEMPO… Y AUNQUE LOS RECUERDOS

empiezan a escabullirse, las sensaciones se conservan nítidas como si hubiesen ocurrido ayer. A los 10 años, el fútbol era ya parte de mi vida. Y no había mejor noticia para un domingo que ir a la cancha. Cuando mi viejo, fanático del buen fútbol, me decía que salíamos para algún estadio, la felicidad era absoluta. Mi viejo era muy amigo de Rubén González (tío de Pablo, el periodista deportivo de TyC), quien a su vez era hincha de Huracán, pero antes que nada degustador del buen fútbol. Mi padre y Rubén, por la cercanía del estadio, me llevaban a la cancha de Huracán allá por el 73. Eran el plan del domingo: almuerzo, café y luego pasar a buscar a su amigo. Otros tiempos, casi prehistóricos, ¿no? Una experiencia que empezaba a dar sus frutos en mis gustos futuros: disfrutar del fútbol como un espectáculo y no como un drama. Y así fue como me acerqué a aquel equipo de Menotti, pese a ser hincha de San Lorenzo. Por casualidad y porque mi padre era un cultor de la amistad, sin importar la camiseta. Como debe ser. Aquel Huracán fue el que me inauguró como hombre de tribuna, fue el equipo que protagonizó los primeros partidos que vi “en vivo” y el que me permitió entender qué lindo podía ser el fútbol jugado a ese nivel. Algunos dirán que eran lentos, que en esa época no se marcaba y otros tantos argumentos negativos para denostar un espectáculo que llegó a admirar mucha pero mucha gente. Pero el fútbol sigue siendo una cuestión de gustos: cada uno elige, más allá de tiempos y velocidades. Me acuerdo de que yo no podía creer cómo Brindisi o Babington jugaban con tanta facilidad y “tan bien”, como algún día le dije a mi viejo cuando volvíamos a casa. Ni

que decir del Loco Houseman. No sé si fue la edad, pero me atrevo a decir que, en el fútbol argentino, sólo a Diego le vi hacer cosas tan mágicas como a René. Era como que flotaba, como que no corría igual que los demás. Jugaba por derecha, por izquierda, salía para cualquier perfil... Y el resto acompañaba. Todos eran responsables directos de que hinchas de cualquier equipo, domingo a domingo, concurrieran a ver ese fútbol lujoso. Algo similar a lo que pasó con el Argentinos Juniors de Diego. Con Brindisi me pasó lo de “los sueños hechos realidad”. En el 74 la Selección fue a entrenar a GEBA, club del que yo era socio. Conseguir un autógrafo no era una tarea sencilla. Pero me llevé dos trofeos: uno de Pancho Sá y el otro de Miguel. El tiempo pasó, me hice grande y, ya en la vereda de enfrente, jugando de a ratos en Primera, con San Lorenzo nos enfrentamos al Boca del 81. Al final del partido, como era un “pichón”, nadie me iba a cambiar la camiseta. Por otra parte, en ese tiempo a nadie se le ocurría ir a correr a otro jugador para cambiar la camiseta. Si se daba, se daba. El final me agarró cerca de Miguel; me animé a mirarlo y él, con total humildad, me la cambió como si yo estuviese en su mismo pedestal. En la historia del fútbol existieron equipos que se convirtieron en emblema. Esos equipos que te llevaban a decir para coronar una actuación sensacional: “parecíamos Huracán del 73 u Holanda del 74”. Era como llegar a lo más alto. Existen cosas que te suceden a una edad tan corta que quedan grabadas para siempre, más allá de los colores que después se imponen. Pero, nobleza obliga, este equipo marcó un recuerdo futbolístico diferente. En definitiva, son cataratas de emociones en las que se entremezclan vivencias con tu viejo y tardes que ya nunca se van a repetir.

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HURACÁN DE PRIMAVERA

LIBEREN AL PEZ MIENTRAS LOS MUCHACHOS DE HURACÁN TOCABAN, EL ROCK ARGENTINO RESURGÍA DE SUS CENIZAS DESPUÉS DE LA FRAGMENTACIÓN DE SUS BANDAS FUNDACIONALES Y LUIS ALBERTO SPINETTA COMPONÍA, PARA ARTAUD, SU MÁS REVOLUCIONARIA Y MARAVILLOSA MÚSICA.

POR MARTÍN PÉREZ

C

OMO LA TAPA DE ARTAUD. ASÍ ES EL AÑO 1973. UN AÑO QUE bioso editó tres discos –uno de ellos doble, y otro que no se puede poner en el estante con los demás. No debió haberlo sido- en apenas un año y medio. Cada álcabe. Sobra por todos lados. “La idea es que no esté bum, sin embargo, fue obra de un grupo diferente. Y ese en las bateas”, le dijo por entonces Luis Alberto Spinetta falso álbum solista que resultó ser Artaud fue la forma a su amigo Héctor Starc, intentando explicar la extraña que encontró Spinetta para dejar en claro que Pescado portada de aquel disco que –sumando particularidades– Rabioso, en realidad, era él. estaba firmado por Pescado Rabioso, pero en realidad era Rey Sol de su propio mundo, el Flaco decía –en aquella un álbum solista. “Pero si no está en las bateas no se va a entrevista con Grinberg– haber recibido el repuesto original. vender”, razonó el guitarrista. “¡Y que no se venda!”, fue Había vuelto al comienzo, había empezado otra vez. Un la respuesta final del Flaco, que ideó aquella presentación espíritu que encaja perfectamente con el del ‘73. “Todas las incómoda y movilizadora junto al diseñador Juan Gatti, hojas son del viento/ ya que él las mueve hasta en la muerte”, primer gran responsable de las tapas del rock nacional cantaba desde el primer tema de Artaud, entregándose a ese que años después terminaría –entre otras nuevo estado de libertad. cosas- encargándose de los afiches de las Con este disco, el Flaco Aunque es difícil imaginar a Spipelículas de Almodóvar. netta siguiendo el juego del Huracán dejó en claro que Pescado “Nos subimos a la moto del ‘¿Y por Rabioso, en realidad, era él. de aquellos tiempos –el fútbol y el qué no?’, y logramos hacerla andar por un rock no estaban demasiado unidos entiempo”, explicó mucho después Gatti al tonces–, su participación con una coperiodista Alejandro Lingenti. “Luego el diseño poliédri- lumna regular en el regreso de Satiricón durante los ‘80 co original fue mutilado y encerrado de nuevo en una permite imaginarlo disfrutando de la primera época de tapa cuadrada”. Como el verdadero Antonin Artaud, di- la revista. Pero la coincidencia principal es que, a pesar gamos. O como aquel país del ‘73. Pero no es cuestión de de que -al igual que con el fútbol- el rock no se llevaba adelantarse al final de la historia. Mejor quedarse en ese muy bien con la militancia política, la efervescencia del año excepcional, en ese disco único. momento permitió el cruce de caminos. Algunos años después, durante una reveladora entre“La palabra clave de la Argentina de 1973 era liberavista publicada por Miguel Grinberg en su libro funda- ción. Volvían la democracia y Perón a escena: el candicional Cómo vino la mano, Spinetta explicaría que Pesca- dato del justicialismo, Héctor Cámpora, prometía una do Rabioso “fue el primer eructo después de que uno se patria liberada”, escribió el periodista Pablo Schanton en toma un Uvasal tras haber bebido y comido a mansalva”. la encuesta que consagró a Artaud como el mejor disco Veloz y efímero como aquellos tiempos, Pescado Ra- de la historia del rock nacional según la revista Rolling

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Stone. Schanton recuerda que, a comienzos de ese año, los rockeros porteños comenzaron a reunirse para debatir los domingos en Parque Centenario. “Nos preocupaba saber cuál iba a ser el lugar del arte y la cultura en la sociedad por venir, como la transformación personal y la comprensión del otro podía modificar la sociedad”, recordaba Emilio Del Guercio, quien junto con Rodolfo García –otro ex Almendra- había acudido al llamado de Luis Alberto para grabar en algunos temas de Artaud. “En esa época éramos todos peronistas”, se justificó Grinberg para una reciente nota sobre el aniversario del disco firmada por Oscar Jalil. También recordó haber visto pasar a Spinetta colgado de un camión repleto de gente frente al Teatro San Martín, celebrando el contundente triunfo de Cámpora. “El rock es el impulso natural de dilucidar a través de una liberación total los conocimientos profundos a los cuales, dada la represión, el hombre cualquiera no tiene acceso”, escribía Spinetta en su manifiesto Rock, música dura: la suicidada por la sociedad, que repartió en la presentación de Artaud realizada en el Teatro Astral, durante el último domingo de agosto, en el tan poco rockero horario –y sin embargo habitual en aquel entonces-- de las 11 de la mañana. “No vamos a perder el tiempo discutiendo la validez de usar un término en inglés para definir la nueva música”, escribía Grinberg en un texto titulado Rock y liberación, publicado por la revista Rolanroc junto al manifiesto de Spinetta. Y agregaba, irónico y contundente: “¿Acaso fútbol (football) es un término quechua?” Además de la polémica con quienes hacia afuera del movimiento lo seguían considerando extranjerizante (un cuestionamiento que provenía, principalmente, de la militancia política), la otra polémica de la época era contra quienes, desde adentro, deseaban “mantenerlo como música exclusiva de una élite de iniciados”, según puntualizaba Grinberg en la misma nota. “El rock es energía expansiva,

es posibilidad de plenitud compartida”, agregaba el autor de Cómo vino la mano y entonces compañero cercano de ruta de Spinetta. Sintonizando con el espíritu de la época, e incluso doblando la apuesta, Miguel subrayaba que “la revolución empieza cuando lo creado por el artista es recibido sin filtros ni trabas por la mayor cantidad posible de gente, y no solamente melenudos, sino además la gente formal que también tiene su corazoncito”. Como ese ‘73 de Cámpora, Artaud duró poco. Fue una estrella fugaz. Apenas fue un disco grabado con su hermano Gustavo y un par de amigos de otro tiempo. Un regreso a casa literal, ya que junto a su mujer Patricia, Spinetta volvió al hogar familiar de Arribeños, donde sucedió el big bang de Almendra. La última formación de Pescado se separó “sin pena ni gloria” –según declaró Spinetta—a comienzos del ‘73. A fines de agosto fue la primer presentación del nuevo disco en el Astral, y en octubre Luis estaba invitando a Machi a formar Invisible junto a Pomo. Cuando Artaud finalmente llegó a las bateas, cerca de fin de año, Invisible ya estaba dando sus primeros recitales. Por eso es entendible el “que no se venda”, de Spinetta a Starc. El “mañana es mejor” de un pibe de apenas 23 años, pero que sentía estar de regreso de todo. Y termina de poner en perspectiva una obra maestra que no por efímera ha dejado de ser eterna. Como aquel extraordinario año ‘73.

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EL RÍO (DE JANEIRO) QUE NO SUENA UN CRONISTA DE UN CAÑO APROVECHÓ SUS VACACIONES PARA VER EN QUÉ ANDA EL FÚTBOL CARIOCA. LEJOS DEL GLAMOUR DE SUS ESTRELLAS DE OTRORA, AHORA HAY HISTORIAS MENOS TAQUILLERAS. Y A TODO ESTO, EL MARACANÁ SIGUE EN VEREMOS, A PESAR DE QUE FALTA POCO MÁS DE UN AÑO PARA EL MUNDIAL. POR

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MARTÍN MACCHIAVELLO


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V

aldrá pensar que Messi tendrá otra suerte. turista-futbolero, que quiere ir un poquito más allá con su Que la mía, al menos, lengua afuera, sofocado; mirada miope, más allá de que no deje de toser el polvo del que la de ellos, durmiendo bajo un puente de cemento aún fresco. Todo está por hacerse. Con suerte la acceso al templo, en plena tarde de febrero. Si Blatter final del 13 de julio de 2014 se juega con dos arcos. En fin, meter en pleno verano un viajecito a Río de quiere, si Sabella acompaña, si no nos cortan las piernas, en algo más de un año estaremos dándonos otra vuelta Janeiro implica también surfear los rituales de turno. Plapor ahí. Aunque, esta vez, por dentro. Porque ahora ese ya, sambódromo, Cristo redentor, Pan de azúcar y Mamontón de cemento mítico llamado Maracaná, el mismo racaná, claro, aunque esté en (re)construcción, aunque que los uruguayos desacralizaron en 1950, no es más que dar la vuelta a la gran manzana, a lo Obdulio Varela pero por la calle, a lo Negro jefe, no deje de ser un un pilón de obreros que nacen, viven, se parto entre esas hormigas que suben y bajan reproducen y mueren (entre tantas huelgrúas, entre un reloj maléfico que las apriegas) durante las 24 horas para remendar ta, entre los fantasmas de su mufa: creación el estadio más grande del mundo en la ciuy el olor a corrupción Siglo XXI. Lo cierto es dad más orgiástica del planeta. que, en este barrio pancho de las afueras de A un verano del Mundial, el “potrero la ciudad (¿quién le dio su nombre a quién?), de luxe” que no tendrá los brazos abiertos a casi 400 días del inicio del show, jugar se va de tarjeta postal, pero que emboba tanto a jugar. Porque el futebol se respira en cada como una garota de Ipanema, todavía es granito de arena, como el aroma a cloaca que una incógnita. Sólo se reconoce por baninvade fosas nasales entre el calor, las sobras ners y lindas maquetas. do peixe y la cerveza hecha pis sobre las pareEn Río, en Brasil, en FIFA, se reza por des. Un Caño, para no quedarse en un milagro a la sudafricana: en un abrir y cerrar de ojos, las obras Ahí, debajo de un morro “afavelado”, la chiquita y conformarse con darse una vuelta por el museo –por diez acabaron y la pelota comenzó a jugó el Fla, sin ganas de nada. Si dólares, un afano, pero es lo único rodar blanquita entre albañiles y había 1.500 tipos era mucho. habilitado para el visitante por el vuvuzelas. Por ahora, solamente momento-, se pegó una linda recorripor ahora, es un baldío lleno de da por la megalópolis para espiar de historia con, incluso, familias enteras echadas a la sombra a escasos cinco metros de una qué se trata entonces el fútbol carioca. Qué hay detrás de las entradas que, bien maquilladas, habrá. Y ni siquie- de esa mole redondeada llena de gloria llamada “Jornalisra se trata de pan y circo. Esos morochos en cueros no ta Mario Filho”, Maracaná… La primera salida deportivo-antropológica no resultó tienen ni para un mendrugo. Sin embargo, Havelange, si viviese, o Texeira, de abandonar la guarida, ya les hubie- fácil. En cualquier momento de la historia, ir a ver un partisen acariciado la calva cabecita a los garotos para la foto. do de Flamengo, el equipo con mayor cantidad de torcedores en todo el país, casi obligaba a visitar el fantástico esOrden, progreso e interrogantes. Seguro que a la Pulga le costará menos. ¿Qué ha- tadio de la rua Professor Eurico Rabelo. Por convocatoria, brá ahí adentro? Porque los de afuera somos de palo… cuando jugaba el Mengão, las tribunas se ponían hasta la ¿Dónde jugarán los niños? De la cancha, ni noticias, salvo bandera. Las obras, sin embargo, implicaron mudar localías, imágenes institucionales para calmar a las fieras. La cu- trocar costumbres, aguantarse la que venga, viajes extras, riosidad mata al gato y también al futbolero, periodista- incomodidades, retrocesos… Igual, sarna con gusto no pica.

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Rapid de Viena ganó varias ligas de su país y una en Alemania, en 1941, luego de que Austria fuera anexada por Adolf Hitler.

El fixture del Estadual, torneo nacido a comienzos del siglo pasado que sólo se juega por tradición y fogueo, nos depositó en Madureira, poblado conocido por Portela, su principal escola do samba, y por tener, tal como ellos se jactan, el mercado popular más grande del país. Una vez que el tren te saca de la estación Central (con paso, cuándo no, por las afueras del Maracaná y sus sudados trabajadores life time), es cuestión de esperar una media horita de viaje, bajarse en Mercadäo y empezar a patear derechito por Conselheiro Carvalho, una calle que no deja de ser una sucesión de mayoristas, los máximos proveedores de kioscos y vendedores ambulantes de la ciudad. Al final del camino se puede observar una puerta finita y un largo pasillo. Unos cuarenta metros hacia adentro se ya se nota la aparición de un verde. Sí, es el Aniceto Moscoso, una cancha para 3.000 personas, con extrañas medidas de seguridad, y butacas azules relucientes, sobras, justamente, del Maracaná… “Fala bem do Madureira, eh”, amenazan con onda al argentino. Con fortuna, un club de la B Metro con una camiseta espantosa, una mezcla de azul, amarillo, rojo y marrón. Y con una sala de trofeos de quién sabe qué deporte. Ahí, debajo de un morro “afavelado”, jugó el Fla, sin ganas de nada. Si había 1.500 tipos era mucho. Sólo agitaban sus banderotas y le daban duro y parejo al parche. Pagaron 40 reales (u$s 20) por una entrada a puro

Febo (sólo la plateíta local tenía un techo reparador). Eso se abona por un partido entre un grande y un chico. Si fueran dos tops, la popular sube a 60. Entre pequeños, se ponen con 20. Igual, por lo que se ve en el juego, cualquier cosa parece poco económica. Ni siquiera el hijo de Romario despierta a las masas flamenguistas. Lo más interesante sucedió promediando el segundo tiempo. ¿Un caño? ¿Una rabona? ¿Dos pases seguidos? No, el partido se suspendió un instante por un barrilete que cayó desde una casa vecina. El padre de la criatura ni se inmutó y continuó viendo el 1-1 parado sobre un tanque de agua. El regreso al hostel fue reconfortante. El aire acondicionado funcionaba en el tren. La envidia no es sana. La segunda escala del paseíto peloteril no fue mucho mejor. Al menos, sensación térmica mediante. La vida de los jugadores y de los hinchas poco vale. En Brasil, en Tanzania, también manda la TV. Bangú recibía a Botafogo a las 17, cuando el termómetro casi marcaba 40°. Esta vez, el recorrido fue mucho más largo. El Fogão cayó primero en micro y lo dejó dormir en la calle. La playa de estacionamiento no existía. Seedorf, su máxima estrella, zafó de ver semejante escenario y se quedó en su casita de Barra de Tijuca. Bajado del Súper Vía después de casi una hora, desde la estación Guilhermo de Silveira ya se podía ver el paredón del estadio conocido como Moça Bonita, aunque a la vista, chicas lindas no había… En el trayecto, en MARZO 2013 UN CAÑO 49


esos 200 metros hasta la arquibancada, todos mezclados en los barcitos, con mayoría de visitantes y borrachitos incipientes. La Skol volaba en lata, y los vasos de agua mineral (sí, se vende agua en vasitos transparentes, en envases símil yogur), entre las familias, que abundan. Incluso en miércoles, horario laborable. El club llega después de una gran plaza con cancha de básquet abandonada. Detrás del muro, once largos escalones redondeados rodean un field impresentable. Barro de la línea de cal hacia el alambrado, el Amazonas hacia adentro. Alguna vez, Bangú, en los ‘80 (y con colados), llegó a llenar el Maracaná. Su gente, con mucho piberío, hoy apenas si convoca a 400 personas, mientras que en el pasado este equipo era capo del oeste carioca. Los de Bota, con un 0-0 que se impone desde el minuto inicial, siguen llegando. Cada uno, y no es exageración, tiene un modelo de camiseta distinto. Si no es por el sponsor, es por la marca que los viste. Si no es la principal, es la alternativa. Si no es la oficial, es la trucha. Hasta las chicas visten un modelo propio rosa chillón. Aunque quienes chillan son ellos, porque la pelota no entra. “Buuuuh, el Loco Abreu, buuuh, el Loco Abreu”, gritan alocados mientras los de

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blanco y rojo celebran el punto con un rioplatense “cada día te quero mais…”. Algo nos une, algo nos separa. El tren viene al toque por mí. Viajo con el jefe de la torcida evangelista de Botafogo. Me habla de La Biblia. También de que el entrenador Dorival Junior ya debería irse. ¿Habemus DT? El cielo y el infierno siempre juntos. No todas fueron sobras, claro. El primer mundo también puede estar a la vuelta de la esquina. Y se insiste con el concepto: la envidia no es sana. Se ratifica la opinión al bajarme del railway. Después de tres días de nubes y excursiones, había que regresar al ruedo, esconder el bronceador bajo la alfombra y sacar la lupa examinadora, la comparativa. En 2007, con el fin de ser la cara nueva de los Panamericanos, se levantó un estadio en pleno barrio Engenhão y frente a la estación (junto a la cabecera “Sul”), que fue rebautizada como “Olímpica”. Y hacia allá se partió. Apenas te bajás de un tren que une Norte con Sur, Oriente y Occidente, un ejército de hombres y mujeres en musculosa flúo sale a tu encuentro una vez que se elude a los jazzistas a la gorra. En su pechera se deja leer bien clarito: “Ajuda”. Ellos están para darte una mano. Entrá por acá, entrá por allá, boleterías acullá… La Policía


En Escocia, los estadios de los clubes Dundee Football Club y Dundee United están casi pegados: sólo los separa una calle.

siempre atenta, pero en paz. Se jugaba ni más ni menos los técnicos, aõ vivo, en plena pista de atletismo, antes del que el primer derby que tuvo la historia de la ciudad, el clá- partido, en el entretiempo y con el resultado puesto. No sé sico de la Baixada. Sin embargo, Fluminense (último cam- qué estarán diciendo. Me apuro. Un tren me espera para peón nacional) y Botafogo dieron espectáculo. A cancha devolverme a la gran ciudad. Hasta que no sube el último semi vacía pero espectáculo al fin… Pasto cortito, mojado, hincha, no arranca. Las camisetas se confunden y no hay una pelota que corre sin conejos dentro. Un lujo. Como ni una miradita desafiante. La envidia no es sana. Pero la tomarse una birra en la puerta, tamaño gigante, por cuatro vuelta a la realidad tampoco es lenta. Ya es de noche y, por última vez, sobre rieles, vuelvo a reales. Como los dos tableBrasil y FIFA rezan por un milagro a la pasar por el Maracaná. Lo escaneo ros electrónicos. Como los seis árbitros… ¡Seis árbitros! sudafricana: en un abrir y cerrar de ojos, las de arriba abajo. No sé cómo van a llegar a terminarlo. Una familia La terna clásica, el cuarto obras acabaron y pudo rodar la pelota. entera y despedazada comienza a y los que descansan detrás despertar bajo un puente de accede los arcos, que hasta tienen su PF para realizar el calentamiento previo. Como so. No tienen ni para un mendrugo de pan, aunque están a la de Almirante, la de Boca o la de Merlo, las torcidas se cinco metros del maior circo carioca. Como Ze Pequeño, distribuyen por cada sector de tribunas. Pero hay buena como Mané Galinha, en la maravillosa Cidade de Deus, onda. Y buen fútbol. Seedorf dijo presente. Fred también. quedarán en manos de Deus. Y se perderán el Mundial, Me fumé otro empate y el periodismo “campodejueguista” claro. Su esperanza no está en el mar ni en las antenas de (prevalece la cronista femenina) no descansa: charlan con TV. Messi, seguro, tendrá otra suerte.

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La picadora de carne LA ACUSACIÓN DE ASESINATO QUE PESA SOBRE PISTORIUS TRANSFORMÓ LOS ELOGIOS DESMEDIDOS EN CRÍTICAS DESAFORADAS. SIEMPRE SUCEDE LO MISMO CON LOS ÍDOLOS, SEAN BOXEADORES O VELOCISTAS, BLANCOS O NEGROS, POBRES O RICOS. por Ezequiel Fernández Moores

Oscar Pistorius se paró esa tarde delante de los fotógrafos. Un amigo suyo había atropellado y matado a una persona en una autopista y Pistorius quería evitar que los reporteros siguieran tomando imágenes. “¿Por qué no podemos hacerlo?”, preguntaron. “Porque soy Oscar Pistorius”, respondió el atleta sudafricano. La anécdota nos la cuentan recién ahora. Pistorius ya dejó de ser el ejemplo de millones de niños, el modelo de superación que nos vendía la prensa y la publicidad, una confundida con la otra. Pasó a ser el Carlos Monzón sudafricano. Todo lo que antes se mantenía oculto para proteger al ídolo pasó a ser tapa de los diarios. Que era violento, que la fama se le había subido a la cabeza y que se sentía impune. No hay por qué sorprenderse. Sucede lo mismo con todos los ídolos deportivos, sean boxeadores o velocistas, blancos o negros, pobres o ricos. Cuando no hay modo de seguir tapando la mugre, la picadora de carne no hace distinciones. Una vez ídolo, el deportista, sea cual fuere su origen, color, sexo o religión, sabe que, además de fama y dinero, también gana impunidad. O.J. Simpson -jugador de fútbol americano, también acusado de asesinar a 52 UN CAÑO MARZO 2013

su novia blanca en 1994-, contó una vez que dejaron de tratarlo como un negro –es decir, de modo despectivocuando se convirtió en ídolo. “En una reunión social escuché que uno le dice a otro: ‘mirá, ahí está O.J. Simpson con unos negros’”, reveló. Algo parecido sintió una vez el boxeador George Foreman: “Dejé de ser negro cuando dejé de ser pobre”. El caso de Pistorius carece del componente racial, un dato no menor en la sociedad sudafricana, que hizo de ese punto un tema central de su desarrollo social, político y económico. Fue un blanco exitoso, rico y famoso que, según la acusación, mató a una blanca exitosa, rica y famosa. La prensa era todo glamour hacia ellos. Eran celebrities, juntos o separados. En realidad, Pistorius había desnudado públicamente una parte oculta de su personalidad el día de su última derrota. Venía de convertirse en el primer atleta sin piernas que competía en Juegos Olímpicos y hasta estuvo cerca de subir al podio en Londres 2012. Pero, inesperadamente para casi todos, no para los especialistas, Pistorius fue derrotado días después en los 200 metros de los Juegos Paralímpicos, su especialidad. Acusó a su rival, el brasileño Alan Fonteles, de hacer trampa con

sus modernas prótesis. Los agentes de marketing actuaron de inmediato y Pistorius se rectificó al día siguiente. “En el deporte no se trata de ser el mejor, sino de dar lo mejor”. La Federación Internacional de Atletismo quiso en su momento tratar a Pistorius como uno más. Formó una comisión especial que hizo todos los estudios pertinentes y decidió que Pistorius debía seguir compitiendo como atleta paralímpico, porque sus prótesis de fibra de carbono propiciaban una ventaja artificial frente a atletas olímpicos. La prensa se indignó. Y el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), con pobre rigor científico, rechazó los informes iniciales y decidió que Pistorius debía ser autorizado a correr en Juegos Olímpicos. Casi todo el establishment deportivo celebró la noticia. Pero en el deporte paralímpico, pese al agradecimiento por la visibilidad que le dio Pistorius, algunos expresaron reservas. No les gustó la insistencia del sudafricano para que lo autorizaran a correr con atletas convencionales. “Me gustaría –dijo en ese momento la atleta británica Tanni Grey-Thompson- que los medios cubran a verdaderos atletas corajudos que no son inspiradores por su discapacidad, sino con su discapacidad”.


YO HABLÉ CON EL ASESINO EL AZAR HIZO QUE UN CRONISTA DE UN CAÑO SE ENCONTRARA CARA A CARA CON OSCAR PISTORIUS EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE LONDRES. PARADÓJICAMENTE, LO QUE MÁS LE LLAMÓ LA ATENCIÓN DEL SUDAFRICANO FUERON SU AUTOCONTROL Y SU TRANQUILIDAD.

POR

PABLO CHEB TERRAB

A

penas escuché la noticia me sentí como un de esos vecinos sorprendidos que salen en la televisión para hablar con los micrófonos de los canales de noticias. “Era un tipo tranquilo”, suelen deslizar, mientras uno lee en sus ojos la confusión del que no puede ensamblar las piezas de una lógica que los excede. Inocentes y engañados. En este caso, Oscar Pistorius mató a su novia. No importa si fue intencional o accidental, como intenta determinar la Justicia: él mismo aceptó que tomó un rifle y le disparó en cuatro ocasiones a través de la puerta de un baño. Si hubiera matado a un ladrón, mi asombro habría resultado equivalente: él decidió hacer fuego, hacer daño. Matar fue una consecuencia posible que no detuvo su acción. Tuve la chance de estar mano a mano con el atleta en los Juegos Olímpicos de Londres. Tras la carrera que lo clasificó a las semifinales de los 400 metros -posiblemente el momento más feliz de su vida y la cúspide de su trayectoria deportiva-, Pistorius decidió hacer frente uno por uno a todos los periodistas que esperaban sacarle al menos una palabra por lo extraordinario del suceso. La fila de medios que lo aguardaban era enorme, y él debe haber gastado unas dos horas y media hasta terminar con todas las solicitudes. Yo fui uno de los últimos, y puedo asegurar que durante esa larga recorrida se tomó bien en serio su rol de embajador paralímpico y sudafricano. Parecía tener plena conciencia de las miradas que rodeaban su hazaña. Algunas antipáticas, sí, pero casi todas admiradas. Él se había comportado acorde a la ocasión, como un caballero aprendido. Ese día se abrió a hablar de la supuesta ventaja que

otorgaban sus prótesis, de lo difícil que era haber llegado a ese lugar sin sus piernas, del orgullo que sentía por su país y por sus compatriotas. Cada palabra estudiada. Cada gesto medido. Impresionaba su frialdad para la diplomacia en un momento tan emotivo. Conmovía su tranquilidad, más allá de alguna lágrima dedicada a las cámaras. Deslumbraba su autocontrol. Parecía, uno podía pensar, un político en campaña. Hace poco, Nike le dedicó un anuncio en el que se leía: “Soy la bala en la recámara”. Deportivamente, la frase es difícil de decodificar. Después del escándalo, la cuestión toma otro matiz que la hace más clara: soy la tranquilidad antes del disparo, soy aquello que está a punto de explotar, soy una amenaza. Cuando la bala dejó la recámara, fui yo -entre todos los enterados del mundo- quien se sintió más inocente y más engañado por no reconocer la locura del vecino. MARZO 2013 UN CAÑO 53


“ME GUSTA LA FIGURA DEL JUGADOR ANTIHÉROE” CLEMENTE CANCELA (35) ADMITE “RETORCERSE EN EL SILLÓN CADA VEZ QUE JUEGA INDEPENDIENTE”. EL CONDUCTOR DE GENTE SEXY (FM ROCK & POP) DICE QUE SU EQUIPO NO ES “AMARGO” Y SE ASUME DE BUEN PALADAR PERO CAPAZ TAMBIÉN DE DISFRUTAR UN 1-0 COLGADO DEL TRAVESAÑO. POR

CECILIA DI GENARO

FOTOS DE

ALEJANDRO KIRCHUK

–Sí. Estamos en la era digital, y la foto de mi mujer –¿Cuál es tu primer recuerdo de fútbol? –No lo tengo claro, pero supongo que será alguna la tengo en el celular (risas). Pero en lo artesanal, en lo pelota que me regalaron. Yo vivía en Caballito e iba mu- analógico está Bochini. –Muchos hinchas dicen que Bochini fue mejor que cho a Ferro a jugar porque quedaba a la vuelta de casa. Pero recuerdo que siempre fui hincha de Independiente. Maradona, ¿vos suscribís? –No lo creo. Fueron distintos. En el caso de BochiNací en el ‘77 y cuando tenía 4 o 5 años Independiente tenía un buen equipo. Además, mi padre era hincha de ni hay una cuestión de amor muy grande porque es el último gran ídolo de Independiente. A mí me gusta su Independiente. –¿Era fanático? Porque se dice que los hinchas de tu imagen de antihéroe. –¿Cómo es eso? club no son muy apasionados. –Él no parecía un futbolista. Fí–Eso es mentira. Mi viejo no “No es fácil estar en el lugar de sicamente era un tipo que parecía era un fanático, pero conozco a Cantero. Probablemente, en algo tuvo mayor, era flaquito, peladito. En el muchos fanáticos. Mi viejo me tuvo de grande, entonces me habla- que ceder. Pero para mí no claudicó”. último tiempo jugaba más con la cabeza que con el cuerpo. Más allá ba mucho de Arsenio Erico, De la Mata, Sastre, todos jugadores de fines de la década del de que era un muy hábil, se decía que el Bocha estaba ’30 que fueron la primera delantera gigante del fútbol siempre un segundo adelantado al resto. Y creo que algo nacional. Erico es el mayor goleador que tiene el fútbol de eso hay. Me gusta mucho la figura del antihéroe, me local, más allá de que algunos historiadores le hayan ad- gustan Rocky Balboa y el Bocha. judicado algún gol más a Labruna, solamente para des–En el fútbol se practica la lealtad a rajatabla, esto bancarlo. De todas maneras, Erico jugó mucho menos de seguir a tus héroes aunque sean antihéroes. tiempo. Supongo que a partir de ahí me quedó el amor –Tiene mucho de romanticismo y de irracionalidad. por Independiente. El amor por tu equipo te lleva a tener actitudes y frases –Me dijeron mis fuentes que en tu billetera, en el irracionales que fuera del contexto futbolístico no dirías. lugar donde van las fotos de los hijos, de la mujer, vos La “situación platea” durante un partido invita muchas veces al comentario desafortunado. tenés una foto de Bochini. 54 UN CAÑO MARZO 2013


–Hablando de violencia, ¿te parece que este siste–Para mí no está mal que se debata lo que hacen ma nuevo en el que se van y suben automáticamente los medios y cómo tratan los temas. El único problema tres equipos sirve para contrarrestarla? sería que hagamos sólo eso. En términos deportivos, lo –Es un paliativo, no cambia nada la violencia. El último que pasa es que se nota claramente cuándo se es bueno partido que juegues, en el que se define si te vas o te quedás, y cuándo no. Me parece que lo que tiene ese rubro también es violento. es que, dentro de las diferencias que tiene cada uno, –¿Cuál sería una meentre todos forman un dida acertada para vos? buen plantel. Tenés el “En el tema Aliverti me parece que se opina por su –¿Una sola? La verdad que es más productor, es que escapa a mis cono- ideología política. Lo ideal sería dejar trabajar a la Justicia. el más literario, el de cimientos. Lo primero que escuela, el que se lleva Se murió un tipo y otro pibe se destrozó la vida”. se necesitaría es voluntad, una cometa. y claramente no la hay. –Lo de Tití Fernández y el chivo de su heladería es –El caso Cantero pinta bien esa realidad. una locura. –Totalmente. Por lo pronto, es el único dispuesto a –Cada uno hace lo que le pinta… combatir la violencia. –Hablando de periodismo también, quizás más –Igual, digamos que claudicó y que por eso se fue cerca de lo que vos conocés que puede ser el periodisFlorencia Arietto. mo político o de actualidad, quería preguntarte por el –Para mí no claudicó. Probablemente, en algo tuvo caso Aliverti y el debate que está pendiente sobre las que ceder. No es fácil estar en el lugar de Cantero. Él pue- guardias fotográficas a los tipos famosos que, por alde tener una lucha que es muy noble y que todos vamos a guna razón, están transitando una desgracia. Recuerapoyar, pero cuando el equipo empieza a ir mal futbolísti- do el caso de Spinetta, por ejemplo. camente, esa lucha empieza a dejarle de importar a cierto –Creo que sí se debate. Cuando fue lo del Flaco Spisector de la hinchada. Empiezan a reclamar otras cosas: netta muchos lo mencionamos. Lo que pasa es que el “empezá a arreglar con la barra porque cuando estaba la debate no alcanza. En el caso de revistas como Caras y barra no nos íbamos”. Como si tuviera algo que ver… Gente, una solución puede ser dejar de darles notas, hasta –¿Y no tiene algo que ver? que en un momento tengan que cambiar la metodología –No lo tengo muy claro, pero es una situación de te- de trabajo. Sobre el tema Aliverti, me parece que se opina rror. Esto de las amenazas que sufren los jugadores no demasiado por su ideología política. Lo ideal sería dejar sé qué alcance tiene. No sé en qué momento está de su trabajar a la Justicia. Se murió un tipo y otro pibe se desrelación con la barra, probablemente no sea un momento trozó la vida por una cagada enorme. Todos los demás tal álgido como hace un año. Pero en Independiente esta somos de palo. semana venimos de ganar dos partidos seguidos y todo –Y hablando de temas escabrosos, no puedo dejar se relaja un poco (N. de la R.: la nota se hizo después de los triunfos sobre Vélez y Racing). Son cuestiones absolutamente injustas y arbitrarias que tiene nuestro fútbol. –¿Está bien entonces que baje un cambio Cantero? –Yo no puedo opinar porque no sé lo que es estar ahí. Yo puedo decir que estoy de acuerdo en su lucha contra la barra. Ahora, en qué momento pisa el acelerador y en 1- Mirar buenas series. qué momento pone tercera, ahí toco de oído... Y cuando 2-Coleccionar muñecos antiguos de Star Wars. tocamos de oído tenemos que tener la dignidad de no 3-El humor bien hecho. opinar al pedo. Es algo que no sucede mucho. Si baja es 4-Escuchar música. porque quizás no lo apoya nadie. Quizás tiene que tran5-Ver un buen partido de fútbol. sar un poco. No lo sé. –Hace varios años ya que el periodismo está bajo la lupa. No sólo el deportivo, el periodismo político también. ¿Qué opinás de eso? 56 UN CAÑO MARZO 2013


de preguntarte por el peligro del descenso. –¿Qué descenso? No sé de qué estás hablando. –Tengo entendido que Independiente puede irse por primera vez. –Me parece que a cada uno le pega diferente. Está el que va viviendo el proceso lentamente: pensá que son años de caída, de malos manejos institucionales, de malas compras. Está el que lo vive minuto a minuto, después está el que le cae la ficha tarde. Yo me encontré en este último tiempo reviviendo sentimientos que tenía de chico, viendo un partido retorciéndome en el sillón, aguantando el 0 en el arco propio. Ha cambiado tanto el fútbol en los últimos veinte años que Vélez se convirtió en un equipo gigante, casi perfecto, mientras que Independiente es un equipo que, lamentablemente, ha entrado en una fuerte decadencia. –¿Hay un contexto social o cultural que incide en el futbol? –Sí, claro y se da a nivel global. Por eso, uno de los dos equipos más importantes de Escocia, el Rangers, se fue a Tercera. Pienso en lo que pasó con Ferro en los últimos

veinticinco años, eso es paradigmático. Es la mejor fotografía de la clase media. Un club absolutamente pujante, ganador, lleno de pibes, que le iba bien no solamente en fútbol sino en básquet, en vóley. Ferro es un club vaciado. Lo mismo le paso a Racing en su momento. –¿Cuál sería la respuesta emergente a esa caída? –En principio creo que ante una nueva gestión, que aparenta ser honesta, hay que tener paciencia. Como hincha tengo que entender que si Independiente termina descendiendo no es 100% culpa de esta gestión. Es una acumulación de factores que culminaron en una cancha sin terminar y un club con posibilidad de descenso. Después, si te enterás que Cantero se mandó una cagada, bueno, ahí sí tenés que saltar. Pasa que ahí entra esa irracionalidad que te genera la pasión: “Hacé lo que sea para que no descendamos”. –¿Hay algún otro ámbito en el que detectes una irracionalidad similar? –Últimamente, cuando se habla de política, se discute como se discutiría de fútbol. Si vos pensás diferente sos un hijo de puta.

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–Bueno, pero ese pensamiento necio tiene más que ver con la ignorancia que con las ideologías. –Obvio, no hay nada más fácil que ser un ignorante. Y nada más triste que ser un ignorante por opción propia. Yo entiendo eso de un pibe que no tuvo educación, pero personas como nosotros, que fueron estimuladas, que fueron a buenos colegios… Si vos elegís ser un ignorante, es tu problema. Por eso yo canalizo en la platea, me permito ser un poco irracional pero siempre con la conciencia de que salgo de ahí y listo. El plateísta es un ser particular. –A mí me resulta increíble la postal del padre que se convierte en un animal salvaje y el hijo lo mira desde abajo anonadado pero, a la vez, aprendiendo la lección. –El niño está viendo su futuro, a mí eso no me molesta. Me molesta cuando se van a la mierda. Una cosa es putear por una jugada y otra es bajar un discurso choto, o meterte en alguna rosca peligrosa. Convertirte en un nazi dentro de un estadio no va. –Yo no sé demasiado de fútbol, pero me comen58 UN CAÑO MARZO 2013

taron que los hincha de Independiente son amargos. –Este perfil es bueno: “mirá, yo no sé”. ¿Sabés que así arrancó Macri en la política, no? Dijo “yo vengo a aprender” (risas). –Alfonsín era de Independiente. Y los radicales son bastante amargos… –No tiene nada que ver. Moyano es de Independiente. No puedo creer que esté usando el argumento “Moyano es de Independiente” para defender a mi club. No sé qué decirte, fijate en Google (risas). –Pero se sabe que ustedes, cuando al equipo le va mal, dejan de acompañarlo. –Basta del mito “te acompaño en las malas”. Si estás mucho en la mala necesitás algún tipo de salvoconducto para justificarte desde un lugar positivo. Nosotros no ganamos nunca, pero vamos a todos lados. No quiero hablar de otros clubes porque siempre salta el idiota que cree que estás provocándolo. Lo de “amargos” es parte del folklore del fútbol. Independiente es un club con ganas de ver buen fútbol. –¿Te considerás un hincha de paladar negro? –No. Creo que uno juega de acuerdo a las posibilidades que tiene. A mí, como amante del fútbol, me gusta ver un partido bien jugado, con abrumadora superioridad, pero también disfruto ganar 1-0 en el último minuto colgado del travesaño. El partido de Argentina-Brasil en el Mundial ‘90, cuando nos cagaron a pelotazos durante todo el partido y ganamos con una jugada del Diego que se la da a Caniggia, ése partido es espectacular. Es como aquella pelea entre Locomotora Castro y John David Jackson en 1994. Jackson lo pasó por arriba toda la pelea. Y creo que en último round, cuando ya no veía nada, Jackson se descuidó y Locomotora lo noqueó. Esa fue, en definitiva, la mejor pelea de la historia de Castro.


Asunto: Relatores para pocos De: Néstor Daniel Ruvira

Primero, antes que todo, quiero felicitar a la revista porque es muy buena, de un nivel muy alto y cada vez que llega a mis manos todos los meses me la devoro. El motivo de mi carta es para expresar mi total desagrado con los relatores del Fútbol Para Todos. En Belgrano-River, el relator Rodolfo de Paoli parecía un relator de una emisión partidaria o transmitiendo exclusivamente para los porteños. Siempre diciendo o instando a que River hiciese un gol o que terminara bien la jugada, ignorando por completo al rival. El punto culminante fue cuando destacó la “impresionante cantidad de gente que trajo River”, cuando en realidad el 75% del estadio era de Belgrano. Esto no ocurre solamente en este partido. Sucede también con otros equipos del interior. Ejemplo: “empató San Lorenzo” y nunca San Martín; o “perdió Racing” y nunca “ganó Rafaela”, y así miles de casos. Mi pregunta es: ¿no se dan cuenta de que transmiten para todo el país? ¿O acaso no les importa? Porque nosotros también somos argentinos. Esto

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siempre lo remarca el querido Turco Osvaldo Whebe. Sería bueno que algunos periodistas porteños salieran de la burbuja de la Capital y nos consideren argentinos a aquellos que vivimos más allá de la Gral. Paz. Asunto: Objetividad cero De: Ale Prisco

¡Qué buena carta la de Sergio Daniel Luna! ¡Una persona que dijo lo que realmente veo y pienso! La gran revista Un Caño, en todas sus notas habla de una AFA corrupta, que malgasta sus ingresos, en la que su Presidente se maneja con totalidad dictatorial y ustedes no reconocen ni opinan sobre ese poder que le da la Casa Rosada a esta persona. Por eso a veces creo en que no existe la objetividad, ya que ustedes muchas veces no lo son. Leer decir a Grandinetti que si a uno le interesan los demás, es socialista, y si no le importa nadie más que uno que vote al PRO me descompuso. Como leer que Barone eche del país a quienes piensen diferente. Me hacen acordar a mis amigos vegetarianos e integrantes del glamoroso PETA (Asociación protectora de los derechos del animal), que

me agreden por ser carnívoro y casi ni quieren juntarse conmigo. Siempre digo (y pienso) que la democracia se basa en la libertad de cultos y pensamientos, por eso a veces me molesto con ustedes cuando intentan crear una única verdad universal, basada en sus pensamientos socialistas. Pero se me pasa cuando leo a algunos de sus escritores, que realmente son buenos, y otros que a mi parecer no lo son, pero yo no soy quién para juzgar. Un abrazo grande y no voy a pedir que cambien, porque ya tienen un camino tomado y son una gran propuesta para leer. Respuesta de Un Caño: La objetividad no existe. Estás en lo cierto. Asunto: Retrógradas/retrógrados De: Paula Raimondi

Si bien ya es un poco tarde, recién tengo algo de tiempo para escribirles. Hace tiempo que compro la revista y me sorprendieron mucho los comentarios de Cecilia Di Genaro en la entrevista que le hace a Tognetti, respecto a la vergüenza que le damos las mujeres a las que nos gusta el deporte, entendiendo a este comentario como uno


TWITTER Juan Ferrario @juanferrario Con la @REVISTAUNCANIO en mano, partimos viaje, lectura obligada, gran compañera Juan José Miras @jotacordobesa @REVISTAUNCANIO impresionante la versatilidad que exhiben! E imagino que hablando de Oscar están más cerca de Oscar Mas que de Oscar Garre! guillermo alvarez @uilidevekar @REVISTAUNCANIO chori frio $15, pati seco $12, Coca sin Coca $15, que Ronaldinho juegue en el viaducto a metros de la Saladita no tiene precio! Tincho @granjerazo Que linda chance para el Cholo Simeone jugar la final contra el Madrid. Mas alla de su equipo, desafiante en lo personal... @REVISTAUNCANIO Martin Canziani @martojavier @REVISTAUNCANIO No es tan facil hacer funcionar a 16 personas como maquinas. Por lo que hablan los periodistas deportivos serian super DTs

que podrían hacer los mismos que la periodista tilda de retrógrados y homofóbicos, entre otras cosas. Lamento que en la revista no pueda haber comentarios o notas de mujeres, que vemos el deporte y lo disfrutamos sin dar vergüenza. Porque ya es hora de dejar de lado a los y las retrogradas/ os y machistas que monopolizan el discurso de los medios. Asunto: El fútbol está antes que todo De: Maximiliano Filippini

Como verá, no lo llamo “los Pereyras”. Lo llamo señor, aunque no sé su edad. El que escribe tiene 43 años y ha visto demasiado. Yo sé la historia, no necesito que me la enseñen los canales lavacerebros K. Le cuento además que tengo familiares desaparecidos, que mi papá fue de los primeros hombres que marcharon anónimamente junto a las Madres de Plaza de Mayo, aquellas Madres, no éstas de ahora. Y que pude ser un niño desaparecido (o muerto) alguna vez que el Ejército entró al barrio donde vivía y yo salía para ir al colegio. También le cuento que hace ocho meses estoy sin trabajo

por meterme con el hijo de un poderoso que se sienta muy cerquita de la Presidenta, como antes lo hizo con los demás presidentes. Otro fervoroso K (mañana nadie sabe)… ¿Cuál es el modelo? Crecimiento con inclusión social... Ah, o sea, gobernantes millonarios y a los pobres unas chapas o un plancito, ¿no? ¿No ve el señor Pereyra todo lo que está mal? ¿Nada ve? Podría citar mil chanchullos K, pero los talibanes no ven, sólo actúan, como usted, como los hombres-robot de El Eternauta. Y las únicas sirenas que escucho son las de las ambulancias que llevan las víctimas de la inseguridad ¿Le suena eso? ¿Por qué la revista hoy sale 20 pesos? ¿Habrá inflación? Mmm... Pero esta es una revista de fútbol, la mejor, sin dudas; y aún sin tener un mango me las ingenio para comprarla. Porque amo al fútbol y sus historias (yo también escribo cuentos). Y el fútbol supera cualquier ideología, cualquier tragedia, cualquier error del Estado. Por eso la compro y la leo, evitando la bajada de línea K que sobrevuela todas las paginas. Los noto convencidos de su ideología, como así yo también estoy convencido de

que están equivocados. ¿Definimos por penales? No creo que me dejen patear, porque soy de “la contra”, y el Paraíso K sólo admite fundamentalistas. Los Filippinis siempre se jugaron por el país, sin pedir nada, aun ahora que veo de cerca el fondo del mar. Y digo, sin dudas, que cualquier hecho futbolistico, de los conocidos o de los que están en las sombras de nuestras memorias, es superior a cualquier política de Estado. Un gol de Palermo es la gloria de verdad, sin cadenas nacionales ni cacerolazos. Respuesta de Un Caño: No hay que definir por penales. ¿Por qué hay que definir? Hay que seguir debatiendo entre hombres de buena voluntad, más allá de lo que cada uno piense. Sólo abogamos para que no haya descalificaciones. Cada uno tiene derecho a pensar como desee y a expresar sus ideas con absoluta libertad. Asunto: Fútbol Para Todos De: Jorge Wirz

Creo que Fútbol Para Todos llegó para quedarse. Es cierto que hay muchos intereses económicos en MARZO 2013 UN CAÑO 61


juego, pero por encima de eso está la presión de la mayoría del pueblo argentino. Un hecho demuestra que llegó para quedarse: Macri dijo que si es presidente lo saca, pero su partido no se animó a presentar un proyecto en el Congreso. El proyecto de Pinedo sólo propone un cambio en el financiamiento. Lo que sí hay que mejorar es el nivel de algunos relatores y comentaristas: salvo Pacini, Vicente, Apo y Perfumo, la mayoría deja muchísimo que desear. Otra cosa que debería incorporar Fútbol Para Todos es transmitir algún partido de los torneos Argentino A y Argentino B, donde hay clubes tradicionales y con mucha historia, como Talleres de Córdoba, San Martín de Tucumán, Cipoletti de Río Negro, Racing de Córdoba. En relación al nivel de nuestros seleccionados juveniles, no basta con nombrar un equipo coherente (Tocalli, Romano -el de Vélez-, o Apuzzo -el de Huracán-). Sin perjuicio de que se nombraron técnicos que no conocían mucho de inferiores (Batista -que se había olvidado de convocar a Pastore-, o Perazzo), la estructura de formación en los clubes está en decadencia. Discrepo con quienes dicen que siguen apareciendo buenos jugadores. Los que salen ahora no tienen el nivel de los de otra época. Salen buenos jugadores con cuentagotas. Hay cosas que se repiten que no son verdaderas; por ejemplo, que cada vez se los llevan más jóvenes del exterior. ¿Cuántos jugadores menores 62 UN CAÑO MARZO 2013

de 23 años juegan en los equipos que lideran los campeonatos más importantes (Inglaterra, Alemania, España, etc.)? Ninguno. Los que están (Mascherano, Messi, Higuaín, Tevez, Agüero), ya se fueron hace años. Ir a jugar al Pescara, al Getafe, al Wigan, o a cualquier club de medio pelo, no significa que son grandes jugadores. Podrán hacer diferencia económica (el jugador y el representante; nunca el club). Cuando Bilardo era técnico, me acuerdo de que jugar en Europa te daba derecho a integrar el seleccionado. Así llegaron jugadores que no eran mejores que los de acá, como Lorenzo y Dezotti. Por eso pienso que lo importante sería ver cómo se forman hoy los jugadores en las inferiores. Por otro lado, como hincha, me gustaría ver en la Selección en partidos importantes a jugadores que se destacan en Argentina, como Lisandro López, Ferreyra, Prato, Sebastián Domínguez, Burdisso, Marchesín, Goltz, Fariña, que demuestran que no son menos que los que juegan afuera. Asunto: Más relatores y comentaristas De: Macarena Oliva

Soy mujer. Me gusta el fútbol, pero no entiendo algunas cosas. Fútbol Para Todos fue una medida revolucionaria, sin ningún lugar a dudas. Pero como escribieron algunos comunicadores de Un Caño también tiene sus sombras. No hay variedad de periodistas. Doy ejemplos puntuales: en Fox Sports

salen Pons y Tabares, y al día siguiente desarrollan un partido en la TV Pública. ¿No debería tener recambio FPT en vez de contratar a los mismos periodistas que trabajaron para quienes secuestraron los goles? Trillini, Bricco, Bari, Moine y los citados anteriormente tendrían que seguir en la empresa privada que los contrata y no en el fútbol que vemos todos. Se ve que en cuanto a relatores y comentaristas, sumado a la producción, que me parece (no estoy segura), es de Torneos, FPT mantiene el status quo de las cosas. ¡Que haya otros relatores y comentaristas! Asunto: Contra Baldassi De: Adrián Gómez

No sabía que la revista tenía también una sección humorística. Lo digo por lo del reportaje al ex árbitro que aparece en el ejemplar de febrero 2013. ¿Mejor árbitro? ¿Quién? ¿De qué siglo? ¿Quién se atribuye la elección?? Realmente es cómico. Baldassi fue un pésimo árbitro, pero muy gracioso. Y no sólo mal árbitro. Dudo absolutamente de su honestidad, cosa que en Castrilli (la honestidad) era evidente. Encima ahora viene a postularse como político con el viejo discurso antipolítico... ¿Se es deshonesto sólo por venir de la política? ¿Los empresarios metidos a políticos son honestos? ¿Macri es honesto? Muchachos de Un Caño… ¿primero una serie de notas criticando al viejo capanga de AFA y luego una nota (complaciente) a un epítome del sistema?


Deben ser los buitres, deben ser MACRI, CABLEVISIÓN, EL ESTADO A TRAVÉS DE CANAL 7, EL FÚTBOL Y LA JUSTICIA FUERON RECIENTEMENTE ZÓCALOS DE LA NUEVA CULTURA PERIODÍSTICA. ASÍ PUDO CONOCERSE ALGO MÁS DEL ENTRAMADO ABUSIVO DEL PODER CORPORATIVO. por Víctor Hugo Morales

1-Macri anunció que si llega a Presidente le quitara el fútbol a la gente para ofrecérselo otra vez a los privados, verbigracia, Magnetto. 2-Se conoció el fallo de la Justicia por aquel partido Boca -Madrid, en Tokio, que en el programa Desayuno fue tomado de a ratos a través de una ventanita que permitió -a no se sabe cuanta gente -ver aquello que Macri les había quitado para dárselo a Cablevisión por un millón de pesos. 3-El Defensor del Pueblo bonaerense Carlos Bomicato apreció en 40 millones de pesos lo que Cablevisión le roba a la gente, sólo en ese distrito, facturando 75 pesos más por abonado, de lo que indica la justicia. 1-Macri dijo, nostalgioso, que el fútbol antes era una maravilla con la “otra” TV. Cabe señalar que lo dijo seriamente y no como una broma. Con eso no juega. 2-El fallo estableció que Canal 7 y una productota deberán pagar un millón de pesos más intereses a Cablevisión. 3-El tema del robo a los abonados entra en la Justicia Penal. 1-Macri entiende que hay otras prioridades y no Fútbol para Todos. Deberá agregar que hay otras prioridades para todo lo que haga el estado en lo cultural, musical o deportivo. El presupuesto de la

ciudad es mayor en ese rubro que el del Fútbol para todos. Nada puede hacerse si siempre se dice que “antes debemos pensar en los hospitales y las escuelas”. 2-El fallo de la justicia absolvió al suscripto, pero Clarín anunció apelación. El único que le interesa es justamente el firmante. Pero éste no fue quien tomó la decisión, aunque haya se haya jugado en el discurso contra el monopolio. 3-Cablevisión no quiere cobrar lo que marca la Justicia, y menos devolver la diferencia de lo robado. 1-Macri le ha dado a Magnetto: Boca, el Colón, el negocio de las computadoras y es coherente cuando dice que les devolverá el fútbol. 2-La Justicia hizo prevalecer el derecho de la empresa y la seguridad de los contratos por encima de la libertad de expresión y de informarse. En la colisión, optó por la sanción a quienes dieron aquella mañana de noviembre de 2002 un servicio a los excluidos, del que no se obtuvo ningún beneficio, y sin causar perjuicios económicos. ¿A quién se le ocurriría ver esa ventanita discontinua de Canal 7 si tenía cable? 3-Cablevisión con sus tarifas somete a los usuarios y a las empresas. Si no hay competencia cobra lo que quiere, y si la hay, las abarata

hasta quebrar a sus rivales. 1-Macri se queja de la publicidad que el gobierno hace en FPT, publicidad que si no estuviera allí, se haría de todos modos, sólo que en vez de pagarles a los clubes se les pagaría a Clarín, La Nación, Continental,etc (como era antes); mientras tanto 18 puntos de rating ven cada día la propaganda del Gobierno de la Ciudad en el subte. 2-La Justicia no tuvo en cuenta lo que sucedió en estos años: los derechos de la gente comenzaron a ser respetados a través de la inclusión. Lo de aquella mañana del 2002 tenía el telón de fondo de una pavorosa desocupación. La exclusión era una bofetada más para la gente. 3-Las ganancias siderales y desproporcionadas de Cablevisión,le dan el poder para actuar sobre la justicia, los políticos y el periodismo. 1,2,y 3- Si Macri no le hubiese “obsequiado” los derechos del partido Boca-Real a Cablevisión, el pueblo deportivo de Boca y el resto, lo habría visto por canales abiertos. Lo que Macri les quitó, Canal 7 se lo devolvió a la gente sin perjuicio para nadie. No hubiera habido juicio. Cablevisión no estaría por arrancarle al estado uno (que pueden ser hasta dos y pico) millones de pesos. Cablevisión es un buitre que sabe comer del pasado y del presente. MARZO 2013 UN CAÑO 63


DE TRANSA EN TRANSA HE AQUÍ LA HISTORIA DE UN PARTIDO ARREGLADO EN TIERRAS ARGENTAS. EN LA MONTAÑA DE SOBORNOS, UN JUEZ HÚNGARO FUE COIMEADO PARA DIGITAR UN RESULTADO DEL SUB 20. CÓMO Y POR QUÉ SE HIZO. POR

E

GUSTAVO VEIGA

l señor Tan sabe cómo sacarle jugo al fútbol. No Giammaría, de La Voz del Interior, cuando lo abordó en el se trata de una publicidad subliminal. Tan Seet Eng o hotel para preguntarle por qué había cobrado lo que cobró. Eng Tan Seet -según qué agencia internacional le de- En un artículo titulado “Fútbol con trampa: crónica de una dique unas líneas- vive en Singapur, tiene el rostro aniñado noticia”, el colega recordó el 4 de febrero pasado que el en la única foto que se conoce de él y es buscado por la húngaro le dijo “Sólo hice mi trabajo” y se retiró. Pero su justicia italiana. descripción no terminó ahí: “Detrás, varios señores de traje. El fiscal Roberto Di Martino pidió su captura, pero como Parecían asiáticos. Se fueron con él. Volvimos a la redacción no hay tratado de extradición entre su país y la ciudad es- y llamamos a uno de los organizadores cordobeses. Estaba tado del sudeste asiático, se complicó la detención. ¿Por indignado pero no sorprendido. Nos confirmó que la AFA qué quieren arrestarlo? Muy simple: lo acusan de manejar había traído al árbitro húngaro de rompe y raja, cancelando la mafia de las apuestas ilegales en el fútbol que compró la participación de los jueces argentinos, incluido el mismívoluntades entre árbitros, simo Héctor Baldassi horas anjugadores y dirigentes en El árbitro húngaro dijo “sólo hice mi trabajo” y se tes del partido polémico”. quince naciones distintas Esos son, condensados, los retiró. Detrás, varios señores de traje. Parecían entre 2008 y 2011. hechos que ocurrieron poco asiáticos. Se fueron con él (La Voz del Interior). Tan y sus secuaces no más de dos años atrás en la canse quedaron cortos con los cha de Belgrano y al día siguienpartidos arreglados. En total habrían sido unos 680, y más te del partido en el hotel donde se alojaba Kolos. Tiempo de la mitad en Europa. Pero uno, mencionado a comienzos después, sería detenido en su país, y luego suspendido de de febrero pasado por Rob Wainwright, director de Euro- por vida junto a un grupo de árbitros y jueces asistentes: los pol, como ejemplo de los resultados amañados, se dispu- bosnios Sinisa Zrnic, Kenan Bajramovic y Rizah Ridalovic, más tó en la Argentina el 17 de diciembre de 2010. Su historia los húngaros János Csák y Krisztián Selmeczi, todos por “conos ocupa ahora porque la vivimos de cerca (en Córdoba) rrupción pasiva” e “influir en los resultados contraviniendo la la noche en que un referí húngaro dirigió el amistoso que ética del Código Disciplinario de la FIFA”. nuestra Selección Sub 20 le ganó a la de Bolivia por 1 a 0 en La sanción con que los sacaron de la cancha para siemel minuto 12 de descuento y gracias a un penal inexistente. pre, no obstante, fue por otros partidos y no el de CórdoLengyel Kolos es “un gigantón medio colorado y de ba. Los echaron por los amistosos disputados en Turquía, modos delicados”, como lo retrató el periodista Federico entre Bolivia- Letonia y Estonia-Bulgaria del 9 de febrero

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En el centro Lengyel Kolos, arbitro acusado de influir en el resultado en beneficio de los apostadores. Un amistoso del Sub 20 de Argentina en Córdoba frente a Bolivia.

de 2011. O sea, venían dirigiendo en connivencia con los levantadores de apuestas que los contrataban para cumplir un “servicio”. Estos últimos obtenían ganancias millonarias en Singapur, Tailandia y otros países del sudeste asiático gracias a un penal como el que sancionó Kolos en un amistoso intrascendente. La nota del periodista Giammaría aporta un dato que es clave. La presencia de varios individuos que “parecían asiáticos”. El señor Tan da con ese psyche du rol. No habría que descartar que haya estado en Córdoba. Aunque tendría casi 50 años, en la única imagen que se conoce de él y que el diario alemán Bild publicó en su portada cubriéndole los ojos para no identificarlo, parece bastante más joven. El escurridizo Tan no es el único buscado por el fiscal Di Martino, aunque su nombre vincula a toda la actividad delictiva investigada en Europa y en particular en Italia. En la madrugada del 4 de noviembre del 2011, un individuo vestido de negro llegó al aeropuerto Malpensa de Milán luego de viajar trece horas desde Asia. Estuvo seis horas y media en tierra y se subió a otro avión de regreso, según documentos presentados en la Justicia. ¿Cómo se entiende tan breve estadía? Las autoridades italianas sospechan que entregó dinero en nombre de bandas asiáticas de apuestas para arreglar partidos de fútbol. Esa escena podría haberse repetido en Córdoba, a juzgar por las piezas dispersas de una investigación que ya tiene completados varios casilleros. Un indicio adicional surge de la casilla de correos de Mundo D, el suplemento depor-

tivo de La Voz del Interior, la mañana siguiente al amistoso entre los pibes argentinos y bolivianos. Allí se recibió un mensaje de un tal Chris que decía: “El partido estaba claramente amañado, el árbitro no hizo más que esperar el gol. Sigo el mercado de las apuestas casi todos los días. Me fijé en un precio muy sospechoso en el partido de anoche (por el viernes)”. Con esta información, el medio cordobés siguió su investigación y constató que en los días previos al partido, se señalaba a Kolos como un referí marcado o que estaba arreglado. ¿Qué quiere decir eso? El foro de apostadores se preguntaba y respondía solo: “¿Hay un torneo en Argentina con árbitros fix?”, preguntaba un usuario. “Avisen”, pedía. ¿La traducción de fix? “Arreglo”. Consumada la estafa, lo que siguió fue comprobar que algo más olía a podrido en el torneo hexagonal que jugaron Argentina, Ecuador, Bolivia, México, Perú y Chile. Se habían designado a jueces argentinos para dirigirlo, incluso habían cobrado los viáticos, pero apenas dos días antes de empezar el certamen se decidió cambiarlos por árbitros de Hungría y Bulgaria entre quienes estaba Kolos. Otra irregularidad que informó La Voz del Interior fue que el presidente de la Liga Cordobesa, Emeterio Farías, presentó un informe sobre el irregular desempeño del húngaro. Pero la AFA lo desatendió, según la misma fuente. El penal con que el seleccionado conducido por Walter Perazzo ganó a los 57 minutos de juego del segundo tiempo lo marcó Sergio Araujo. El técnico boliviano, Marco Sandy,

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Declan Hill periodista canadiense que investigó la mafia de las apuestas.

con el resultado puesto, evocó un antecedente arbitral que le había parecido sospechoso. “Fue en el anterior torneo preparatorio en nuestra casa”, comentó. Bolivia y Paraguay habían sido dirigidos por Serge Ilboudo, de Burkina Faso. Como Kolos, le concedió un extraño penal al local que Sandy le ordenó errar al ejecutor de su equipo. La sanción le había provocado vergüenza ajena. Entonces Diego Rivero lo pateó a las manos del arquero. Europa, América, África, Asia, las Eliminatorias mundialistas, la Champions League, la Liga Italiana, la Bundesliga, amistosos de juveniles o partidos de selecciones mayores como los que motivaron la dura sanción a Kolos, en cuatro continentes o en torneos de distinta envergadura, las huellas de la corrupción quedan esparcidas como una gran mancha de petróleo. En buena medida el periodista canadiense Declan Hill, del diario Ottawa Citizen, contribuyó a las pesquisas que hace ahora la Justicia. Siete años investigó a la mafia de los partidos amañados. Los resultados de su trabajo fueron publicados en 2008 en el libro Juego sucio: fútbol y crimen organizado. Su trabajo se publicita como el que sentó “en el banquillo a cien profesionales del fútbol internacional y

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ha motivado a Michel Platini para la creación de un departamento anticorrupción en la UEFA”. El crecimiento de las mafias de las apuestas no había tenido demasiados obstáculos hasta que se desató el escándalo de los 680 partidos, los 13 mil correos electrónicos intervenidos, los cincuenta detenidos y unas ochenta órdenes de arresto más divulgados por Europol en febrero. La reacción tardía de la corporación futbolera no estuvo despojada de negaciones. El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, aseguró que las investigaciones se relacionan con “casos viejos” de corrupción. En la Argentina, cinco meses después de que el húngaro Kolos pasara por Córdoba para recaudar dinero mal habido, su colega Javier Ruiz, un ex árbitro, denunció a políticos, empresarios, dirigentes futbolísticos y colegas. “La conducción de la AFA es, cuanto menos, cómplice”, “y hay árbitros que han cobrado hasta en el entretiempo. Esto es un negoción” señaló. En ese momento dijo que los ascensos de San Martín de Tucumán en 2008 y Chacarita en 2009, más el Apertura 2008 ganado por Boca cuando lo dirigía Carlos Ischia, habían sido arreglados. Guillermo Marconi, el secretario general del SADRA – el sindicato más numeroso de los que representan a los referísse presentó en la Justicia para que se investigara. En 2011, su denuncia recayó en el Juzgado Criminal de Instrucción 17 de Javier Ríos. A fines del año pasado, otro juez, Walter Candela, sobreseyó a todos los acusados por el ex árbitro. Amenazado de muerte el periodista Hill, con riesgo de ser querellado el denunciante Ruiz, quienes hablan de estos temas sufren el ostracismo o consecuencias no deseadas como las recién descriptas. En nuestro país, y pese a más de un intento por instalar las apuestas deportivas, nunca prendieron. Bwin, la empresa de juego virtual no ha tenido grandes posibilidades de instalarse a nivel masivo en la Argentina porque sufrió contratiempos judiciales y fue repudiada hasta por la propia AFA que en los años 90 había alentado ese tipo de iniciativas comerciales como una sociedad de juegos telemáticos con los empresarios Gustavo y Alejandro Mascardi. En la Argentina todavía no apareció un señor Tan con esa connotación mafiosa que se le atribuye para digitar partidos a control remoto desde Singapur. Sí hubo un precedente que debería tomarse en cuenta. Pero como fue un partido amistoso entre juveniles, pasó casi inadvertido. Hasta que el húngaro Kolos adicionó doce minutos y cobró un penal que sólo vio él.


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Mucho más que una buena impresión

Uruguay 124 • Avellaneda • Buenos Aires • Argentina 4208 -1250/1251 • 4209-4121 • 4116-3598/3599/3601 Industria Gráfica


TRAMPOSOS SIN DISIMULO CUALQUIERA QUE ESTUVIERA SIGUIENDO EL SOSPECHADO ARGENTINA-BOLIVIA DE DICIEMBRE DE 2010 EN CÓRDOBA SE DABA CUENTA DE QUE ESA NOCHE PASABA ALGO RARO CON LAS APUESTAS. EXPLICAMOS POR QUÉ SE OLFATEABA EL TONGO. POR

V

CHRISTIAN COLONNA

amos a tratar de explicar de manera sencilla un competencia; y así, las casas de apuestas deportivas tiepedacito del mundo de las apuestas, pero ofrece- nen muy complicado el desembarco en la Argentina. La mos disculpas de antemano por si no nos sale. última que lo intentó fue Bwin, urdiendo mecanismos leEmpecemos por lo más simple: la Quiniela. Se elige un gales confusos que finalmente no pudo sostener. Que ya numerito de 1, 2, 3 ó 4 cifras y luego se decide si jugarlo a no exista bwin.com.ar no significa que no exista bwin.com. la mañana, al mediodía, a la tarde o a la noche, en Nacional Claro que el apostador argentino medio no puede tener o Provincia. Si se acierta el número de 1 ó 2 cifras se mul- acceso a ellas porque las casas de apuestas no aceptan tiplica la cantidad apostada por 70. Si se aciertan 3 cifras, depósitos con tarjetas de crédito emitidas por un banco por 500 y, si son 4, por 3.500. Es decir que el apostador argentino. Y para jugar en una casa de apuestas internainteligente jamás optaría por la Quiniela. ¿Por qué? Vaya- cional no se aceptan pesos. mos al ejemplo de las 2 cifras, que es lo que suele jugar la Aunque bwin.com.ar llegó a tener una buena cantidad mayoría. Hay cien chances posibles (del de clientes, el mundillo de las apuestas 00 al 99), pero si se acierta, te pagan deportivas en Argentina sigue siendo Las ofertas de apuestas son por 70. Es decir: el Estado (o el capitatantas que no se entiende cómo reducido, es una especie de submunlista) se queda con el 30%. Mucho peor do, algo parecido a lo que sucede con llamaron tanto la atención. es si juega a las 3 cifras: ahí ya se queTwitter (en este caso, cada vez menos). da en el camino el 50%. Las 4 cifras ya Para los que no formen parte de ese son directamente un disparate: hay 10.000 opciones pero “universo paralelo”, intentaremos explicar los pormenores si acertás te pagan por 3.500. Por poner otro ejemplo de del partido sospechado que se jugó en Córdoba aquel dijuego cotidiano: en la ruleta, si se juega a los números, hay ciembre del 2010. 37 opciones (del 0 al 36), y si acertás te pagan por 36. Hay Antes, conviene aclarar que en un apostador de deporuna diferencia sustancial, ¿no? tes siente (y a veces sucede) que tiene un cierto poder en Aunque muchos creen que a la Quiniela juegan los la elección. A la Quiniela se elige el numerito y ya. En los jubilados 8 pesitos por día repartidos entre las distintas deportes, en cambio, existe el análisis. Real Madrid le va a Loterías, el dinero que se mueve es asombroso. De hecho, ganar al Barcelona porque Messi no anda muy bien, porque aunque parezca mentira, en Jugadores Anónimos abundan dirige el tercer entrenador y porque los de Mourinho andan los quinieleros. Por eso, ante tamaña magnitud del nego- con ganas de revancha. O el Barcelona le va a ganar al Real cio, es lógico que el Estado (o los capitalistas) no quiera Madrid porque es mejor equipo y sus jugadores le querrán

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dedicar la victoria a su técnico enfermo. O van a empatar porque los dos equipos son muy parejos. Queda claro que siempre se le puede buscar la vuelta para pensar que va a ganar uno, el otro o van a empatar. Usemos el ejemplo de un partido parejo como Real Madrid-Barcelona e imaginemos que las casas de apuestas les ponen a las tres posibilidades las mismas cuotas. Si hay tres opciones, lo lógico sería cobrar por 3 la cantidad apostada. Sin embargo, las casas tienen que hacer su negocio y se quedan con el 10% (nada que ver con el abuso de la Quiniela que, como ya dijimos, retiene entre el 30 y el 65% de lo apostado). Entonces, si gana el Madrid, te pagan por 2,70 (cifra que sale de los 3 menos el 0,30 del 10%). Lo mismo que si gana el Barcelona o empatan. Ahora sí, ya con unas cuantas aclaraciones hechas, nos metemos en otro submundo, el de las apuestas live, las que se hacen mientras se disputa el partido. Porque aquí está la clave: se puede apostar en un partido (de tenis, de fútbol, de básquet, etc.) que se está jugando en este mismo momento. Y las cuotas se van moviendo segundo a segundo de acuerdo a lo que vaya sucediendo en el resultado. Vayamos al partido sospechado de Argentina-Bolivia, por un torneo amistoso Sub 20. Antes de empezar el partido, las cuotas eran: Argentina, 1,10; empate, 7; y victoria de Bolivia, 25. A medida que los minutos van pasando y el partido sigue 0- 0, lo normal es que vaya bajando la cuota del empate. Así, en cualquier encuentro “limpio”, las cuotas al comienzo del segundo tiempo, habrían sido: Argentina,

1,40; empate, 5; y Bolivia 15. Sin embargo, aquella noche, los números no se movieron. No se movieron en ese momento y tampoco se movieron a medida que se acercaba el final. Un 17 de diciembre de cualquier año se reducen mucho las opciones de apuestas (no hay fútbol argentino, se pararon las grandes Ligas europeas por las fiestas o por el frío, todavía no arrancó la temporada de tenis...), y por eso hubo grandes movimientos en ese torneo amistoso, que habría pasado inadvertido en otro contexto. Llegando al minuto 90 y con el partido todavía 0-0, ¿cuánto tenía que pagar el empate? 1,10 o menos. Sin embargo, Argentina seguía pagando 1,10. Era evidente que algo raro había y que las casas de apuestas ya tenían mucho dinero jugado de antemano a la victoria local. Además, se le seguía jugando a Argentina en el live. Y si se le juega tanta plata a algo que ya es muy difícil que suceda (minuto 90, 0-0, más o menos tres minutos de descuento) es porque se olfatea el tongo. Tiempo después se confirmaría, y así lo cuenta Gustavo Veiga en la nota que antecede a ésta. Más allá de este caso, las opciones de apuestas son tantas que los tramposos podrían hacerse un festín (y seguro se lo hacen) sin llamar tanto la atención: el tiempo de descuento, la cantidad de amarillas, el número de córners, el primer expulsado y muchas más. Así que ya lo saben: si van a apostar, que sea con moderación, porque es más sano y porque podrían meterse con un partido que ya tiene el resultado puesto.

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EL BIENAVENTURADO DUERME EN EL CLUB, ATIENDE EL BUFFET, COBRA LAS CANCHAS DE TENIS... Y ES EL TÉCNICO DE LA PRIMERA DE BROWN DE ADROGUÉ. PERSONAJE INUSUAL EN EL FÚTBOL, PABLO VICO MERECÍA UNA NOTA. EL MUNDO DE LOS HUMILDES TAMBIÉN EXISTE. POR

T

EDGARDO IMAS

FOTO DE

FABIÁN MAURI

odos lo saludan. Algunos le piden que les cobre el casa y la cuido como tal”, cuenta. uso de la cancha de tenis o que les venda una bebida. La rutina diaria en su hogar consiste en la práctica del Otros le preguntan a qué hora se entrena la Primera plantel de 8 y media hasta el mediodía. Después almuerza el domingo, si están las camisetas de los infantiles o cuán- y a las 3 se instala en el sector de tenis y se queda hasta do prueban jugadores. El hombre, nacido hace 58 años en las 9 de la noche. Cobra el uso de las canchas y atiende un Parque de los Patricios, enjuto, con gruesos bigotes y arito, pequeño buffet. devuelve cada saludo y responde amable y familiarmente. Vico vive solo, pero desde hace unos años tiene pareja, Claro, no hay nadie que no lo conozca. Se trata de Pablo Doris. Ella también trabaja en Brown: recauda las cuotas de Norberto Vico, coordinador de todo el fútbol de Brown de los juveniles y lo reemplaza en las canchas de tenis por la Adrogué, técnico de la Primera y el empleado que atiende mañana y los días de partido. las canchas de tenis linderas con el estadio. –¿Dónde realizaste las inferiores? En la B Metropolitana, su equipo viene cumpliendo una –No hice. Me trajeron de un potrero en Rafael Calzada notable campaña: en la misma semana de febrero volteó a los para jugar en Primera, cuando Brown estaba en la D. El pricandidatos Atlanta y Platense. Pero en las últimas dos tempo- mer año hice 14 goles; el segundo, 28. En 1979 me prestaron radas ya había logrado casi setenta puntos para ingresar en el a Temperley, que estaba en la B e hizo uso de la opción. En Reducido por el segundo ascenso. 1981 pasé a Tristán Suárez y después a San Ante la elemental primera pregunta Miguel. Ahí me rompí los ligamentos, me “Yo disfruto más de un partido operé, dejé un año y luego jugué en las lide Un Caño asegura que su apellido no lleva tilde, pero aclara que Vicó –como de la C o de la D que si me decís gas de Trenque Lauquen y Pehuajó, hasta lo pronuncian todos– es el nombre arde ir a ver a Boca o a River”. que el cuerpo dijo basta, a los 33 años. tístico. “Queda más coqueto y francés”, –¿En algún momento estuviste cerdice quien se halla a años luz de la exca de jugar en el fútbol grande? posición y el vedetismo de muchos colegas suyos. Y Vico lo –Pudo ser River, porque el contacto era el ex jugador sabe: “Manejo todo pero sin creérmela, con humildad. No Carlos Peucelle, que era de Adrogué. Estando en San Mime gusta vender humo. Tampoco enojarme y patear bote- guel, tenía todo arreglado para ir a Mérida (Venezuela), llas de agua durante el partido. ¿Para qué? Si tenés toda la pero me lesioné el día de mi despedida… semana para laburar”. –En tu época de jugador, ¿trabajabas de otra cosa? Una de las tantas frases hechas en el ambiente del fút–En una casa mayorista de artículos para fumadores, bol es “estoy en mi casa, en familia”. La repiten jugadores cerca del Obelisco. Pero los tiempos no me daban y tuve o entrenadores con escasos meses en un club. En el caso que elegir. Me quedé con el fútbol. Cuando largué, trabajé de Vico es literal: él trabaja en Brown desde hace 16 años y en una casa de ropa. Pero no me sentía cómodo encerrado. desde hace algo menos vive en el club. “Yo me había sepa- Así que empecé a agarrar escuelitas de fútbol. rado y viví tres años solo en una pensión. Era muy triste. En –¿Y cómo recalaste otra vez en Brown de Adrogué? el ‘99 Brown construyó un salón grande y un par de habita–Juan Carlos Vairo, el presidente, me trajo en 1997 a traciones para que el plantel concentrara. Los dirigentes me bajar en baby e infantiles, y a veces con la Primera, como propusieron que viniera a vivir aquí y desde entonces es mi entrenador de arqueros. El club recién ascendía de la C.

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Hasta que me di cuenta de que si quería progresar tenía que hacer el curso de entrenador. Me recibí y pasé a las divisiones juveniles, hasta que me pusieron como coordinador e hice algún interinato en la Primera. Cuando Kopriva dejó el puesto, en marzo de 2009, pedí una chance en los doce partidos que faltaban. Gané cuatro, empaté cuatro y perdí cuatro. Les gustó. Entonces me dejaron armar el plantel para 2009/10. El primer semestre no me fue bien y pensé que me echaban. –Pero seguiste y ya llevás cuatro años. ¿Se viene otro Giunta, otro Pepe Romero? –La continuidad es clave para obtener resultados positivos. Soy un agradecido a la Comisión, que apoyó nuestro proyecto. Esto no es casualidad: detrás hay una forma de trabajo, un concepto, inteligencia para elegir los jugadores. Nuestro presupuesto no alcanza para concentrar. –Entre 1945 y 1997 Brown sólo compitió en la D y en la C. ¿Cuáles son las presiones en un club que tiene pocos hinchas y que estuvo históricamente en las categorías más bajas? –La gente se había acostumbrado a la mitad de la tabla de la B. Hoy exigen el campeonato. Encima son de paladar negro. Parecen hinchas de Independiente. La idea nuestra es el buen juego, pero a veces no se puede… Igual, esto es un paraíso: todos los 15 cobrás y si el 15 cae el domingo, te pagan el sábado. No tengo presiones de barras. Al barra le pegamos un voleo ahí atrás. –Además de la continuidad de un proyecto y la tranquilidad, ¿qué otros factores influyen para realizar buenas campañas? –Vos venís a Brown y te cuesta irte. Es una familia, y no es habladuría. Cuando traigo a un jugador, ya conozco

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todo sobre él antes. Los jueves comemos siempre un asado: plantel, cuerpo técnico, dirigentes, cualquiera haya sido el resultado. Para que funcione así hay que tratar de mantener una base de jugadores. Por eso hace cuatro años tengo el mismo mediocampo. –¿Qué sucedería si te hicieran una oferta de otro club? –Tendría que ver si quien me contrata va a imitar lo que se hace en Brown, porque no tiraría 16 años de trabajo para ir a otro club donde lo único que les interese sea sacar algunos resultados y si pierdo cuatro partidos me echan y chau, me quedo sin el pan y sin la torta. –¿Lo ves a Brown de Adrogué en la B Nacional? –Sería un sueño, pero no voy a disfrutar dirigiéndolo sino mirándolo desde la tribuna. Después de tanto sacrificio que sería el ascenso, si las cosas salieran mal, no me gustaría que descendiera conmigo. Igual, si tengo que dar una mano la doy, pero ojalá pueda ascender y yo, dar un paso al costado. –¿Qué diferencias hay entre tu época de jugador y ahora? –Antes, las prácticas eran fútbol, correr, abdominales y a la cancha. Se golpeaba mucho y no existía eso de ganar con un gol de pelota parada. Se progresó. Hoy se trabaja mucho más, se estudia al rival. Yo tengo siete personas conmigo: dos preparadores físicos, el ayudante de campo, el entrenador de arqueros, gente que me filma los partidos y otra que ve a los rivales. –¿Cuál es la tan mentada esencia del fútbol de Ascenso? –Se juega con mayor amor a la camiseta y todos van por los porotos, pues se están ganando el mango. Yo disfruto más de un partido de la C o de la D que si me decís de ir a ver a Boca o a River.


El lunes del año

COMIENZO DE CLASES Y DEL FÚTBOL PROFESIONAL. EN MILES DE ESCENARIOS EN EL PAÍS HAY CHICOS HABLANDO DE FÚTBOL. DE FÚTBOL ESCOLAR, EL LUGAR DE LA VIDA POR EL CUAL TODOS PASAMOS.

por Osvaldo Alfredo Wehbe

A pesar de algunos cambios que se han operado en la vida de los estudiantes y docentes, siempre ha sido marzo el mes del comienzo de las clases. Un compañero de radio definía a marzo como “el lunes del año”. Y es así. El inicio del año lectivo tiene que ver directamente con el fútbol. Y no con el profesional exactamente. Si bien cuando uno llega al aula recibe algún hiriente comentario de lo sucedido en el torneo pasado o en las primeras fechas del nuevo y hasta alguna referencia al clásico en el verano, hay una adrenalina estudiantil que ocurre desde la primaria hasta la universidad, si se me permite. El premio ansiado en el colegio primario, salvo que seas un crack, te llega en los dos últimos años, si te llega. Esto es, jugar en la Selección del colegio, en el intercolegial. No difiere mucho en el secundario ni en la universidad. Los equipos representativos del establecimiento se forman con los más grandes, salvo, insisto, que a primer año vaya Messi. Pero el cosquilleo diario, en el grado o año que sea, se da en la conformación del cuadro. Del grado -de tercero A, de quinto B-, o del curso

-de segundo C, de cuarto A-. Si venís con el grupo de años anteriores y formás parte de los que arman la cosa, ya está. Pero hay momentos o circunstancias inolvidables en nuestras vidas. Pruebas con obstáculos varios para uno o para los otros. Primer día de clase. En el aula hay dos nuevos. ¿Y estos quiénes son? Entre la mirada para saber si por la pinta alguno de ellos será competidor en el amor de la Nancy, la pregunta surge de inmediato: ¿Te gusta el fútbol? ¿De qué jugás? Si el nuevo sos vos, sabés que en la clase de gimnasia, si el profe lo permite, darás la prueba; o la dará el nuevo, ante la mirada de los demás compañeros que serán una mezcla de Bielsa y Griffa para determinar si servís o no, si puede o no jugar el muchacho a la par del resto. Y si la cosa va bien, durante un tiempo el puesto en el que se desempeña tendrá un pequeño cisma entre el que venía jugando allí y la “adquisición”. Otra escena es la del que repite: un murmullo de aceptación o rechazo de los futboleros se produce apenas se advierte que aquel que fue rival y ahora será compañero. A ese lo cono-

cen. O porque juega bien, o porque es buen tipo; y entonces será un refuerzo considerable o, por el contrario, un malandra con el cual se han peleado en el torneo intercurso del año pasado y habrá que tantearlo para saber si viene para sumar o a hacerse el lindo. En algún momento de la vida colegial hay que conseguir camisetas. Ese es un tema que después de años se convierte en leyenda respecto a por qué el curso tuvo durante años la de Ñuls o la de Banfield. Si alguien metió la cuchara o era lo que había. Hay una columna vertebral del conjunto que viaja por la cancha de la escuela durante todo el ciclo, con altas y bajas lógicas de año a año. Seguramente, a esta hora, en el momento de esta nada pretenciosa referencia, los “cañeros” estarán recordando a un arquero, un cinco, un gol en contra, un profe que se hacía el DT, un goleador bárbaro o un 10 que increíblemente no llegó a Primera. Todo y mucho más en aquel mundo de la escuela. Ese universo que va de la mano con marzo. Aunque ahora las clases arranquen en pleno Carnaval. MARZO 2013 UN CAÑO 73


La calidad está asociada al resultado: en el fútbol nadie quiere ser bueno para perder (Johan Cruyff).

Borges era cuervo SÍ, SÍ, AUNQUE TE PAREZCA MENTIRA, HUBO UNA ÉPOCA EN LA QUE, CUANDO AL ESCRITOR LE PREGUNTABAN DE QUÉ CUADRO ERA HINCHA, RESPONDÍA “DE SAN LORENZO”. ENTERATE POR QUÉ.

por Andrés Gómez Franco

Se sabe: Jorge Luis Borges tachaba al fútbol, sencillamente le causaba rechazo. Lejos de su habitual contenido críptico, el escritor más importante que dio a luz este país fue bastante llano a la hora de describirlo, lo denunció como un nuevo “opio de los pueblos”, menospreció su estética aduciendo que “ver a 22 hombres corriendo detrás de una pelota no es algo especialmente hermoso”, y justificó la adhesión mundial al deporte asegurando que el “el fútbol es popular porque la estupidez es popular”. Tal era la nula gracia que le hacía ver rodar una número cinco, sobre todo inmersa en su circo, en su Coliseo Romano, el día en que la Selección de Menotti debutó en el Mundial ‘78, acaparando la atención de los argentinos de Ushuaia a La Quiaca. Ese día, Borges eligió hurtarle una ración de audiencia ofreciendo una conferencia en Buenos Aires sobre la inmortalidad. Sin embargo, Borges también fue hincha. No saltó en ningún tablón, no padeció con la radio pegada al tímpano, no se devoró El Gráfico, no soñó con un gol de chilena ni evaporó su saliva para defender en una discusión 74 UN CAÑO MARZO 2013

a su equipo. Pero Borges fue hincha. Un hincha inventado ya de grande, bordeando los 40 años. El milagro se dio durante su estadía en la Biblioteca Municipal Miguel Cané, del barrio de Almagro. Allí llegó Borges a trabajar en 1938, gracias a un amigo de su familia. Cuenta el mito que cierta vez, en uno de los varios momentos de ocio que tenían los cincuenta empleados del poco

concurrido local, le preguntaron al más eficiente de los catalogadores de libros de qué cuadro era. “Y yo pensé que se referían a telas o a óleos. Pero parece que no: se referían al cuadro de fútbol. Entonces yo les dije que no sabía absolutamente nada de fútbol, y ellos me dijeron que, ya que estábamos en ese barrio de Boedo y San Juan, yo tenía que decir que era de San Lorenzo de Almagro. Me aprendí de memoria esa contestación, siempre decía que era de San Lorenzo para no ofender a mis compañeros”, contó alguna vez Borges, sin siquiera saber, seguramente, que la camiseta era azulgrana. Sí parece, en cambio, que Borges empezó a pispear los resultados de su equipo. Y mostró una falsa decepción: “Pronto noté que San Lorenzo de Almagro casi nunca ganaba. Entonces fui a hablar con mis compañeros, pero me dijeron que no, que el hecho de ganar o perder era secundario (en lo que tenían razón), pero que San Lorenzo era el cuadro más científico de todos. Eso me dijeron, sí. Se ve que no sabían ganar, pero lo hacían metódicamente”. Como dice el refrán, “se non è vero, è bem trovato”, ¿no?


ASALTO AL TREN EXPRESO EL 12 DE MARZO DE 1933 DEBUTÓ EL EXPRESO, AQUEL FORMIDABLE EQUIPO DE GIMNASIA Y ESGRIMA LA PLATA DEL TERCER CAMPEONATO DE LA ERA PROFESIONAL. MESES DESPUÉS, VENDRÍA EL GRAN ROBO.

POR

G

ALEJANDRO FABBRI

imnasia había ganado el campeonato amateur a Vélez, después victoria ante Tigre por 3-2 en cancha ajede 1929, con un joven de 19 años que pronto sería na, un contundente 5-2 a Argentinos , otro 5-1 a Chacarita ídolo: Francisco Varallo. El Lobo ganó su zona y en Villa Crespo y el primer punto perdido, un empate sin derrotó a Boca por 2-1 en la final, jugada en la vieja cancha goles ante Ferro en Caballito. de River el 9 de febrero de 1930. Fue su único título en El popular diario Crítica lo bautizó “El Expreso platenPrimera. Sin embargo, el equipo de 1933 estaba destinado se” por la velocidad y porque “es un tren que arrasa todo a ganar el torneo de punta a punta. Pero… lo que se le pone enfrente”. Llegó el 5-2 a Boca, con tres Duodécimo en 1931, séptimo en 1932, nada hacía pen- goles del Torito Naón, un 4-2 a San Lorenzo y un festejado sar en un rendimiento espectacular de Gimnasia. Refor- 2-1 a River. Dos caídas en la primera rueda, ante Indepenzado con el cordobés Montañez, el añejo zaguero Reca- diente y Platense, no le impidieron ganar la primera mitad natini, la base del equipo la del torneo, con 27 puntos. conformaban el caudillo y La dirigencia prometió El juez cobró gol. Allí se produjo la reacción única e capitán José María Minella, a los jugadores un premio irrepetible del equipo platense: los jugadores se sen- por ganar la primera rueda. un centrocampista marplatense fino y duro al mismo taron en el campo de juego, hartos de tanta injusticia. Pero la plata no apareció. tiempo, el uruguayo Ángel Los jugadores resolvieron Miguens y Arturo Naón, el no jugar el domingo siTorito, un tripero desde la cuna que se hizo socio a los 7 y guiente: era la primera fecha de la segunda rueda y el debutó como delantero con 18, en 1930. Naón, habilidoso rival era Estudiantes. Fue el 16 de julio, y los suplentes hiy muy efectivo, hizo 95 goles con la camiseta del Lobo y cieron lo suyo. A siete minutos del final, el chico Del Prete es el máximo artillero de su historia. En 1933, con 21 años, venció a Capuano y le dio la victoria al Lobo, festejadísimetió 33 en 28 partidos. Aquel Gimnasia inició su camino ma, claro. Los titulares volvieron una semana más tarde jugando como visitante ante el Estudiantes de los “profe- y perdieron 2-0 en Vélez, pero enseguida aplastaron a sores”: Lauri, Scopelli, Zozaya, Manuel Ferreira y Guaita. Tigre y llegaron a la fecha 26 primeros con dos puntos de Nada pudieron hacer ante el juego del Lobo. 2 a 0 con ventaja sobre Boca. goles de Naón y Tomás González. En la segunda fecha, 4-0 Los muchachos del húngaro Imre Hirschl eran sensa-

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ción. El entrenador europeo fue el primer técnico extranjero –según registran los cronistas- en dirigir en la Argentina. Nacido en Budapest en 1900, Gimnasia lo contrató a fines de 1932, cuando el equipo produjo una levantada con diez triunfos en trece fechas. Hirschl se quedaría un año más conduciendo al Lobo. Aquel 24 de septiembre de 1933, Boca recibió a Gimnasia y lo venció por 3-2. El partido lo dirigió De Dominicis. La Nación tituló “Pudo ser una gran jornada, pero el juez se obstinó en deslucirla”, y El Mundo fue más claro: “La parcialidad del referí malogró la lucida actuación inicial de los visitantes”. El presidente de Gimnasia, Feliciano Diez, explicó: “Nos han robado el partido, yo lo temía, y mis presunciones se han confirmado”. El periodismo criticó al juez De Dominicis, quien fue apartado del arbitraje. Eso sí: los puntos quedaron para Boca. En la fecha 27, Gimnasia superó 2-1 a Independiente y Boca goleó a Ferro por 4-0; quedaron los dos juntos en la cima. Para la fecha 28, el Lobo visitaba al tercero en las posiciones, San Lorenzo. ¿El juez? Alberto Rojo Miró. El Viejo Gasómetro recibió más de 45 mil personas. Cuando San Lorenzo ganaba 2 a 1, el zaguero azulgrana Fossa le cometió una violenta infracción dentro del área al puntero izquierdo Echevarrieta. Rojo Miró decidió cobrarla afuera. A los 27, el arquero Herrera, de Gimna-

sia, detuvo un cabezazo de Diego García, muy cerca de la línea de gol. El juez cobró gol. Allí se produjo la reacción única e irrepetible del equipo platense: los jugadores se sentaron en el campo de juego, hartos de tanta injusticia. Eso sí, Gimnasia sacó del medio y allí se sentaron los jugadores. San Lorenzo hacía un gol y volvían a levantarse para mover la pelota nuevamente y repetir la acción ante otro tanto. El juez no esperó el final del tiempo reglamentario y lo terminó con un 7-1 bochornoso. José María Minella dio al diario Crítica su versión de los hechosl: “Lamento muchísimo que se nos haya obligado a defraudar al público y a deslucir un triunfo que los muchachos de San Lorenzo pudieron lograr en forma legítima. Pero ya estamos cansados de que se cometan injusticias. Sólo hemos querido dar una lección a los malos referís que tanto nos han perjudicado”. Gimnasia quedó cuarto. La actitud de los jugadores de Gimnasia había tenido un antecedente: el 5 de abril de 1925, los futbolistas de Sportivo Almagro decidieron irse de la cancha, tras sentarse en señal de protesta por el gol con la mano convertido por Julián Carreras que le daba el triunfo a Racing por 1-0. ¿Sabe quién condujo la protesta? Humberto Recanatini, figura de aquel Sportivo Almagro que tenía su cancha en la avenida Gaona y que, ocho años después, hizo lo mismo en el famoso Expreso, el campeón moral de 1933.

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PARA ALEGRÍA DE PEKERMAN EL COLOMBIANO SANTIAGO MONTOYA MUÑOZ (21 AÑOS) GRATIFICA A LOS HINCHAS DE ALL BOYS. ZURDO Y ATREVIDO, NO PARECE SÓLO UN GAMBETADOR, TAMBIÉN TIENE UNA EXQUISITA PEGADA Y LLEGADA AL GOL.

Por Roman Iucht

Las luces iluminan a un estadio a tope, veintidós hombres vestidos de jugadores de All Boys y de Boca, y un encuentro cerrado e igualado sin goles. Las cámaras hacen foco en el pibe que recibe la pelota en donde más y mejor se juega. Tiene clase y se destaca por su habilidad. La acción muestra como le gana la espalda a esos mediocampistas a los que hace un tiempo observaba por televisión y con su botín de porcelana clava una asistencia al corazón del área. El final de la escena lo retrata abrazado a sus compañeros por el grito de gol y de lujuria. La obra está hecha. Los aplausos bajan generosos y agradecidos. Cuando Santiago Montoya Muñoz habilitó con maestría a Oscar Ahumada para que el goleador inaugurara la victoria del Albo ante Boca, todos confirmamos que ese zurdo de ciento setenta y dos centímetros, frágil de apariencia, era muy atrevido para inventar fantasías. Atrás quedó la decisión de abandonar el Atlético Nacional y partir de Medellín para probar suerte por estas tierras, las pruebas en la Cuarta División de Argentinos y la apuesta por

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Foto de Photogamma.com

el club de Floresta. Atrás quedó también el año y medio en una pensión como primera vivienda y la casa de su hermana mayor y sus sobrinos como segundo hogar, para sentirse un poco menos ajeno. Cambian los nombres y los equipos, pero la historia del pibe del doble apellido es muy parecida a la de cualquier chico de nuestro país. Jugando desde pequeño en el Envigado, fue la Pony Fútbol (copa auspiciada por una marca de refrescos) su vidriera, cuando a los 12 años llegó a la final del torneo colombiano que muestra a las futuras promesas y del que surgieron nombres como los de Camilo Zúñiga, Jackson Martínez y Amaranto Perea. Tras una ráfaga en inferiores, su paso a la reserva llegó como una consecuencia lógica de su nivel y los comentarios elogiosos que, como reguero de pólvora, se expandieron hasta llegar a José Pepe Romero, quien lo catapultó a la Primera. En un inicio carrilero por la izquierda y con la misión de imitar la función que desempeñaba el uruguayo Juan Pablo Rodríguez, el colombiano debió esperar hasta jugar

en el lugar que más cómodo le sienta: parado por delante de la línea de los medios, la zona del enlace es la que mejor le cuadra y en la que puede hacer pesar su habilidad. Dueño de una gran pegada con su zurda, potente y precisa, se anima a rematar de media distancia, y así ya se apropió de la pelota parada en ataque. La familia lo sigue desde Colombia y su hermano, doce años mayor y según su definición un centrodelantero fantástico al que le gustaba más la noche que los entrenamientos, es su consejero con el mando a distancia. Para evitar cualquier sorpresa, All Boys ya le firmó contrato hasta Junio de 2014.En la medida en que pueda participar del juego con asiduidad y soporte las asperezas de los rivales, el juvenil de Antioquia podrá afirmarse en Primera y ganar experiencia. Admirador de Giovanni Moreno por su habilidad y de James Rodríguez por su dinámica y su pegada, sueña con tenerlos como compañeros en la Selección de Colombia. Sus últimas actuaciones ya lo pusieron en el centro de la escena y ocupó espacios centrales en los medios. Pekerman ya tomó nota.


¿DE QUIÉN ES EL PASE?

El 80% le pertenece a All Boys, y el 20% restante es de Luis Felipe Posso, el representante colombiano que lo acercó al club.

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UN TOQUE DE DIANA PARA MUCHOS, LA MEJOR JUGADORA DE BÁSQUETBOL DEL MOMENTO. PARA OTROS, COMPARABLE CON KOBE BRYANT. LA CHICA, HIJA DE UNA ARGENTINA, SE LLAMA DIANA TAURASI. Y ES UN PLACER VERLA JUGAR. ACTUALMENTE, POR EL PARATE DE LA LIGA ESTADOUNIDENSE, JUEGA UN TIEMPO EN RUSIA.

POR

D

SEBASTIÁN SAIJO

FOTO DE

STEPHEN SLADE

urante los últimos Juegos Olímpicos sentimos el anillo de campeón y la sigla MVP - la jugadora más vaque los deportistas argentinos podrían haber con- liosa- de la Liga, de las Finales y del Juego de las Estrellas seguido más. La cercanía del podio siempre des- de la WNBA, con las Phoenix Mercury, el mismo equipo pierta una posterior desilusión que no es tal. Por eso quizás durante nueve temporadas. uno se aferra a viejas costumbres mentales que elevan el “Es una sensación bárbara por todo el laburo, y un ororgullo de sentirse argentino. Creer que toda persona vin- gullo para mi padre. La Argentina me ayudó mucho en el culada con los argentinos que logra una medalla obtiene un carácter, en la pasión y en el fuego que tenemos”, afirmaba triunfo en celeste y blanco: nos pasó hace poco en Londres Dee unos días antes de conquistar su tercera medalla de con Diana Taurasi, la mejor jugadora de básquetbol en el oro consecutiva con Estados Unidos en los Juegos Olímmundo, la que lleva sangre y crianza argentina. picos de Londres. Durante la previa le tocó enfrentar a En muchas ocasiones Brasil, en un amistoso es comparada con el taen Washington. Pero la En muchas ocasiones es comparada con el talento lento deslumbrante de sensación no era la misdeslumbrante de Kobe Bryant; y en muchas otras más, con ma que aquella que otras Kobe Bryant; y en muchas otras más, con el tempe- el temperamento de la megaestrella de Los Ángeles Lakers. jugadoras sentían por el ramento de la megaestrerival de aquella tarde. En lla de Los Angeles Lakers, especialmente en sus comienzos, Taurasi había otros sentimientos: “Quiero ganarles cada cuando abundaban y se repetían las disputas con árbitros y vez que juego por nuestro país”. Su confesión la alejó del rivales. Nacida en una ciudad llamada Chino, en California, profesionalismo. Diana ha dedicado unas cuantas horas de Diana es hija de una rosarina y un padre italiano. “Comencé su descanso en la concentración estadounidense para oba jugar junto a mi hermana a los seis años por iniciativa de servar los partidos de la Selección de Julio Lamas durante mi padre. Además, toda mi familia vive allá en la Argentina, la madrugada. y en mi casa se habla castellano”. Si bien resulta imprecisa la memoria para recordar la feNombrada dentro de las mejores quince en la historia cha exacta de su llegada a la Argentina, lo cierto es que Diade este deporte, la carrera de la base anotadora está en na, a los 10 años, se encontró en el club Talleres de Villa Goproceso de sumatoria y desbordada de records: arrasó en bernador Gálvez con el entrenador Alejandro Lalo Yjias: el 2009 con 20 puntos de promedio por partido, consiguió “Cuando vino al club, la subieron de categoría y jugó en pre-

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mini junto a su hermana Jessika. Tenía un físico más grande, medio rellenita, con muchísima fuerza y coordinación para tirar al aro de 3,05m. Ella me explicaba que no entendía por qué se jugaba con aros más bajos acá”. Es un año que el club intenta reconstruir ahora entre fotos perdidas y alguna anécdota: “Se enojaba mucho cuando le decían ‘Diana’ y no ‘Daiana’, como se pronuncia allá”, explica Yjias. Recibida con un Major en Socióloga en 2004 y de maestra después de cuatro años con las Huskies de la Universidad de Connecticut, Diana sumó tres campeonatos seguidos de la NCAA, dirigido por Geno Auriemma, actual entrenador del seleccionado de los Estados Unidos. Mencionada como la “Naismith Player of the Year”, en nombre del creador del básquetbol, James Naismith, también obtuvo el “Wooden Award All American”, galardón que recuerda al prestigioso entrenador de la UCLA John Wooden. Duros y desolados caminos ha transitado el básquetbol femenino en nuestro país. Un buen trabajo, reflejado en la gran cantidad de chicas que participan profesionalmente en todo el mundo, marca una victoria contundente de las mujeres. Ornella Bacchini es un ejemplo entre ellas. Estudia y juega en el Lewis Clark State College, y ya en sus primeros pasos allá ha captado el asombro por este fenómeno: “Me sorprende porque todo el mundo la conoce y la idolatra. Y saben que está relacionada con el país. De hecho, en el gimnasio de mi universidad hay un cuadro gigante de ella. Cuando saben que soy argentina, me hablan de Ginobili o Taurasi”. La misma Taurasi lo sabe, es consciente de ello: “Cuando tenga tiempo, mi sueño es viajar a la Argentina para estar con los chicos que disfrutan del baloncesto, porque cada año se está poniendo mejor. Se nota con el masculino y durante el año pasado se notó con el femenino, durante el repechaje Olímpico”. Mientras el comienzo de su décima temporada en la Liga estadounidense está pactado para abril, es una costumbre no frenar y viajar con su capacidad ofensiva a Europa durante el invierno. Con anteriores pasos por Dynamo y Spartak Moscú, de Rusia, y Galatasaray y Fenerbahce, de Turquía, ahora es el UMMC Ekaterinburg, otro equipo ruso en busca de la EuroLiga, el que invirtió un gran número para sumarla a figuras como Sue Bird y Candace Parker, compañeras de Selección y rivales en la WNBA. Al hablar no malgasta ni una sola palabra en inglés, convierte su lenguaje en criollo porque así lo siente, y termina brindando el mejor indicio de su argentinidad: “En casa, mucha milanesa; y empanadas, todos los días”.

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DE SAN NICOLÁS AL MONTE TITANO DANILO RINALDI ES ARGENTINO, LLEGÓ A LA SELECCIÓN DE SAN MARINO Y HASTA SE DIO EL LUJO DE JUGAR CONTRA INGLATERRA EN WEMBLEY, “CON CANILLERAS CON BANDERITAS ARGENTINAS, POR SI METÍA UN GOL”.

Por Julián Lichene

Hay un argentino que está haciendo historia y no juega en el Barcelona. Lo hace en un Estado de algo más de treinta mil habitantes, al que él define como “muy parecido a mi pueblo, Conesa, en San Nicolás”. El hecho histórico es que se trata del primer argentino que integra esa Selección. San Marino es uno de los estados más pequeños de Europa. Y uno de los más antiguos. De hecho, su independencia data del año 301. Está rodeada por Italia en la frontera entre las regiones de Emilia-Romaña y Marcas. Danilo Rinaldi juega en la Sociedad polideportiva La Fiorita, en una liga semi-profesional. Cobra un sueldo mínimo y trabaja como cualquier obrero. “Fui a trabajar a una maderera gracias a un primo, y también a jugar al fútbol. Luego me ofrecieron integrar la Selección. La descendencia viene por un abuelo de mi mamá, así conseguí la ciudadanía”, aclara este jugador que hizo las inferiores en Chacarita y jugó en La Emilia y Conesa Fútbol Club, ambos de San Nicolás. Este delantero de 26 años habla de las rarezas del país en el que vive actualmente: “La gente es muy cerrada.

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Se habla italiano y un idioma parecido, llamado ‘sanmarinés’. En la Selección pedí que me pusieran solo en una habitación en las primeras concentraciones. Después, la comunicación mejoró. El lugar es chico pero tranquilo. Lo raro es que en el medio de la ciudad hay una montaña que se llama monte Titano. Y a la cancha no van más de 50 personas, a pesar de que la nuestra tiene capacidad para 2.000. También es extraño que los campos de juego sean casi todos de pasto sintético”. –¿Qué conocen del fútbol argentino?

–“Es común que hablen de River, Boca y Vélez, pero lo que más conocen son los jugadores argentinos que están en Italia. Por eso no entiendo por qué no van a la cancha”. El año pasado la historia siguió alimentándose. En Wembley, San Marino cayó 5 a 0 ante Inglaterra por las Eliminatorias. Rinaldi, que usó la 10, había declarado que “bailaba en una pata si perdían 4 a 0”. Sin embargo, media hora aguantó la Selección más goleada en la historia de Europa hasta recibir el primer gol. –¿Qué sentiste al enfrentar a los ingleses? –“No quería que nadie del cuerpo técnico pensara que yo lo vivía de manera especial. Aunque en la cancha sentía que me los quería comer, je… Igual, tenía las canilleras con las banderitas de Argentina, por si marcaba un gol”. –¿Te gustaría seguir ser profesional y no tener que trabajar de otra cosa? –Me encantaría. Es cierto que tengo menos obligaciones hoy, pero estoy acostumbrado a jugar en el fútbol argentino y uno sabe que ahí nadie te regala nada.


En 1993, los jugadores de Juventus (Italia) pagaron a su club una multa de u$s 14 mil cada uno por haber perdido 5-1 con el modesto Pescara.

Gay sí, pero no futbolista ROBBIE ROGERS, JUGADOR DEL STEVENAGE INGLÉS Y DE LA SELECCIÓN DE EE.UU., ASUMIÓ ABIERTAMENTE SU HOMOSEXUALIDAD Y AHÍ MISMO ANUNCIÓ SU RETIRO. “EL FÚTBOL ESCONDIÓ MI SECRETO”, ESCRIBIÓ.

por Pablo Cheb Terrab

“Es la una de la mañana en Londres mientras escribo esto, y no podría estar más feliz con mi decisión. Mi secreto ha desaparecido, soy un hombre libre”. La frase pertenece al mediocampista estadounidense Robbie Rogers, futbolista de 25 años cuyo pase pertenece al Leeds United, cedido a préstamo al Stevenage de la Tercera División de Inglaterra. Su decisión fue anunciar públicamente que es gay a través de un blog personal y retirarse del fútbol profesional. “Es hora de descubrirme fuera del fútbol. Me di cuenta de que sólo podría disfrutar mi vida si era honesto. La honestidad es una perra, pero hace la vida mucho más fácil y clara”, sostuvo Rogers en aquel comunicado. Y agregó: “Durante los últimos 25 años había tenido miedo de mostrar quién era realmente. Miedo de que los juicios y el rechazo me apartaran de mis sueños y aspiraciones: ir a un Mundial, a los Juegos Olímpicos, llenar de orgullo a mi familia”.

El joven, que representó a su país a nivel de Selecciones, se sumó así a una pequeña lista de hombres que se animaron a asumir su homosexualidad en un ambiente machista y discriminatorio. “Siempre pensé que podía esconder este secreto. El fútbol era mi escape, mi propósito, mi identidad. El fútbol escondió mi secreto, pero también me dio más alegría de la que podría imaginar”, reflexionó. Algo similar había ocurrido con el también estadounidense David Testo, que salió del placard en 2011, poco tiempo después de haber abandonado la actividad. Consultado acerca del anuncio de Rogers, Testo aseguró que se sentía orgulloso del muchacho, pero también admitió cierta decepción porque no se atrevió a tomar la misma decisión que el propio Testo había eludido: la de convertirse en un atleta abiertamente gay en un equipo profesional de alto perfil. “En el fondo, es lo que todos estamos esperando que suceda”, confesó.

Ya hubo un ejemplo en este sentido en el fútbol femenino. Megan Rapinoe, estrella de la selección de Estados Unidos y una de las diez candidatas al Balón de Oro de 2012, declaró recientemente que llevaba tres años de novia con otra jugadora internacional, la australiana Sara Walsh. De inmediato, se convirtió en un ícono para los atletas homosexuales de todo el mundo. Esa barrera aún no parece haberse traspasado entre los hombres. El único ejemplo de un futbolista de alto nivel abiertamente gay es el del ex jugador inglés Justin Fashanu, que tuvo muchísimos problemas profesionales a partir de su anuncio, fue desmentido sistemáticamente por su familia y terminó suicidándose en 1998, después de que un joven lo denunciara por abuso sexual. En la actualidad, el único futbolista abiertamente gay es el sueco Anton Hysen, que milita en la Cuarta División de su país. “En la sociedad de hoy, ser diferente te hace valiente. Para superar tus miedos, debés ser fuerte y tener fe en tu propósito”, escribió Rogers. Su propósito personal, en este caso, lo desligó de un deporte que no sabe demasiado de tolerancia. MARZO 2013 UN CAÑO 83


UN FOUL TE CAMBIA LA VIDA LA HISTORIA DE RICARDO UÑIGUEZ, MEDIOCAMPISTA DE EL PORVENIR QUE, POR UN PAR DE GOLPES QUEDÓ ATRAPADO EN UN LABERINTO METAFÍSICO. PASADO, PRESENTE Y FUTURO SE CRUZAN EN UNA CANCHA.

Por Pedro Saborido

Ricardo Uñiguez, mediocampista de El Porvenir, sufrió en el año ‘84 un terrible cruce de Sergio Bocha Gutiérrez, temible defensor del Nueva Massachussets de Olavarria, procesado por meterle una piña a un bebé de cuatro meses y responsable de que el físico ganador del Nobel, Stephen Hawking, quedara postrado (fue durante un amistoso contra el personal del buffet de la Universidad de Harvard). Una inusitada plancha le partió el fémur en 36 pedazos y, al despertar en el Sanatorio Garré, en donde el uso de la morfina como analgésico le hizo creer que era el cuñado de Brad Pitt, Uñiguez fue informado de que podría volver a jugar tras treinta y cuatro años de rehabilitación, siempre y cuando la ciencia descubriera cómo hacer que su rodilla izquierda volviera a estar hacia adelante. Uñiguez se retiró del fútbol, puso un kiosco sobre la Avenida Pavón, en Lanús, y si bien el primer mes le fue más o menos, en el segundo obtuvo

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Ilustración de Laura Savio

ganancias que le permitieron comprar el 64% de Ford Motors Argentina. Había dejado el fútbol, pero tenía muchísimo dinero, lo que permitía darse todos los gustos. Dos de esos gustos fueron llenar una pileta de postre Serenito y contratar a Jane Fonda solamente para que le preparara una buseca. Así vive alocadamente Uñiguez, entre el furor de los negocios y la diversión: le paga a Chuck Norris para que lo visite en su cumpleaños, se afeita el bigote delante de sus amigos y se deje gritar “¡Pu-to! ¡Pu-to!” durante dos horas. Sin embargo, una noche, después de pedir a la fábrica que le manden un Ford Sierra solamente para tirarlo desde la terraza del Hotel Castelar y ver qué onda, se va a dormir y, al despertar, ve la cara del Bocha Gutiérrez, que le pide disculpas y le ofrece una mano (increíblemente usa un garfio) mientras se da cuenta de que el partido sigue. Ahí comprende que todo ha suce-

dido en su mente: la fractura, la compra de Ford, Jane Fonda haciendo una buseca, todo, todo fue durante la conmoción que sufrió por el dolor del planchazo. Se incorpora, sigue jugando, aunque algo desalentado por el sueño que no era, y levanta su ánimo pensando que al menos sigue practicando fútbol, su pasión. Es así que salta con muchas ganas a cabecear un centro, cuando observa que junto a él también salta el Bocha Gutierrez. Alcanza a contar cuarenta y dos codazos en un segundo y medio, antes de desmayarse. Se despierta en el sanatorio. Le dicen que se debe retirar del futbol por la conmoción cerebral. Se pone un kiosco, le va bastante bien. Una noche se va a dormir y, al despertar, ve de nuevo al Bocha Gutiérrez, que le pide disculpas, mientras lo ayuda a levantarse del piso. Todo había sucedido nuevamente en su mente, esta vez durante el desmayo por la metralleta de codazos. Esto se vuelve a repetir varias veces durante


el partido. Infracción, hospital, retiro del fútbol, vida nueva, despertarse y encontrarse al Bocha Gutiérrez disculpándose. Todo hasta que una patada de pontín en la garganta lo deja sin aire (otra vez el Bocha Gutiérrez) y lo manda de verdad al hospital. Se retira del fútbol. Y se pone un kiosco. Y le va muy bien (ya tiene tres kioscos, no es tan delirante el asunto como la primera vez). Y conoce a la mujer de sus sueños. Se casa y tiene hijos (maravillosos los cuatro) y lleva una vida plena. Es feliz. Y al acostarse a la noche mira nuevamente a su esposa, de la que sigue enamorado, y hacen el amor, y luego, lentamente, se va durmiendo, como desde hace veintinueve años, con el miedo, cada noche, de despertarse de nuevo en aquel partido y darse cuenta de que todos esos años, esa mujer, esos hijos, todo, todo ha sido una ilusión de la que saldrá al encontrarse con las disculpas del Bocha Gutiérrez.

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¿DÓNDE MIERDA ESTÁ BORDENAVE? EN CRACKS DE NÁCAR, DOS PERIODISTAS DESGRANAN SU PASIÓN POR EL FÚTBOL CON BOTONES. RÓMULO BERRUTI Y ALFREDO SERRA JUEGAN, TOMAN WHISKY Y CONVERSAN. Por Ezequiel Acuña

En la época que vivía con mis padres, compartía con mi viejo un juego absurdo. Se trataba de un juego algo tonto, poco original pero inmediato por aquello que teníamos a mano. Junto a unas botellas de vino, en un carrito de bebidas, había una especie de hielera de vidrio que servía de recipiente de diferentes tipos de corchos que mi viejo juntaba. Una tarde se nos ocurrió llevar el carrito contra una pared del living, dejarlo ahí y utilizar la hielera como una especie de aro de básquet imaginario. Al juego lo bautizamos “el corchito”; era simple y con las reglas más básicas: embocar el corchito dentro del falso canasto. Eran cinco tiros cada uno, desde distintos lugares del ambiente y con un corchito rojo que tenía más valor. Cracks de nácar me hizo acordar a la simpleza que tenía lo que jugábamos con mi padre, una simpleza que, en el caso del documental de Casabé y Dieleke, se vuelve minuciosa, detallista y obsesiva, ya que los protagonistas, los conocidos periodistas Rómulo Berruti y Alfredo Serra, perfeccionan con el correr de los años hasta el hartazgo el “deporte” (fútbol con botones), haciéndolo propio, casi

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como de su propia autoría. Cracks de nácar trata de dos periodistas conocidos, cada uno con un mundo personal y con anécdotas jugosas que marcan el camino del relato a través de un juego. Por un lado está el juego antiguo, que nos remite a la niñez, a la inocencia, a ese botón perdido en una calle. Y por otro, la barra del bar que tiene Serra en su casa, donde toma whisky, fuma y cuenta historias con Berruti. Hay una dificultad clara y conocida que tiene que atravesar la película: cómo hacer entretenido un juego casi primitivo, practicado por dos tipos de 70 años. Y lo más complejo: cómo filmarlo para que no quede sólo en el exotismo. Y más allá de que les cuesta superar esa barrera, Casabé y Dieleke logran eludir el registro que nos trae el recuerdo de los juegos en vivo (otra vez el corchito por un auto de Repetto, o el rally de juegos de Sofovich: balero, manzana y jenga). Por suerte, el documental se distingue de la adrenalina televisiva que recurre a los gritos del conductor de turno, o a alguna vedette mostrando sus tetas para que el rating no decaiga. Es la fantasía la aliada que tiene

la dupla de documentalistas. Los nombres de los botones-jugadores, los clubes -Newbery y Pampero- que tienen cada uno de los protagonistas y algunos momentos visuales que le dan a la narración una pausa o un recurso que oxigena el relato. O la original apertura de títulos, donde el tono ya se hace presente, los separadores que explican la trayectoria y la ficha de un jugador, así como la otra gran secuencia que revela el juego: ellos dicen “son 11 botones, podes jugar 4-3-3”, o “la diferencia con el estilo brasilero es que ellos la pican”. Obviamente, la otra parte es la que necesita balancear la historia, la que se aleja de los botones para centrarse en la charla como telón de fondo. Por un lado, el punto de vista de Romulo Berruti y su origen como crítico de teatro, para luego pasar al cine y llegar a esa dupla bizarra e histórica con Carlos Morelli en las noches de Función privada (también con el whisky de por medio). Por el otro, Serra, un entusiasta de los libros y las fotos (muchas de ellas contribuyen a certificar que las anécdotas, los momentos y las vivencias que tuvieron los personajes fueron verdaderas).


Y si el contrapunto funciona es gracias a que también Serra y Berruti tienen lo suyo, son una especie de extraña pareja. Berruti y su voz nos remiten a lo conocido, a un tono seco que nos lleva a un pasado, mientras que Serra tiene un registro más fresco: “¿Dónde mierda está Bordenave?”, pregunta acerca de su botón jugador-goleador. Y es Serra el que compara dos botones, mostrándolos a cámara y diciendo “son distintos, no tanto como Pobersnik o Maradona, pero son distintos”; o revelando su nostalgia al recordar a un botón que es su arquero porque provenía de un gabán de su madre. La narración es pausada, calma, cálida, como una especie de versión vernácula de Cigarros, de Auster, o Coffee and Cigarettes, de Jarmuch. Esta podría llamarse Whisky y Botones. Al final, el relato quiere cerrar

de una manera clásica, agregando a modo de clímax un desafío con una dupla brasileña. Es el terreno donde menos funciona la película (por suerte, es poco), porque la narración se manipula para crear una ficción obvia y forzada como la de la complicidad en la pérdida del botón Bordenave o la aparición también forzada de los brasileños para el match final. El carisma de Serra y Berruti protege la película, de todos modos. Ellos siguen ahí, lijando botones, tomando whisky y hablando. Así es como dejan claro su vínculo ante los brasileños. Más tradicionales y más románticos, aclaran: “Nosotros jugamos con botones, no con chapas”, y vuelan como barriletes, con sus propias reglas y sus propias imágenes mentales, que sólo podemos asociar cuando la fantasía se apodera de nosotros. Como cuando, en otras épocas, uno

gambeteaba macetas y se relataba a sí mismo creyendo ser un Bordenave, o vaya a saberse quién de su propio mundo. Un universo perdido que en el propio documental huele a pasado, a foto en blanco y negro y a mueble viejo cuidado en el tiempo. Y justamente es a través de Internet que revive, ya que gracias a la Web sabemos que hay ligas en todas partes del mundo, incluso diferentes categorías de fútbol con botones. Es cuando el diálogo entre lo antiguo y lo moderno se vuelve cercano y todo lo que vimos tiene el valor del momento, del juego, de compartir, de lo que fue y sigue siendo: una Play Station en una tarde con tu mejor amigo, o un campeonato de penales en Palermo, acá disfrazado en una mesa de mármol llena de botones, de cracks imaginarios y con dos soñadores haciendo lo impensado.

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OTRAS YERBAS

POR ALEJANDRO LINGENTI

UNA VISITA ILUSTRE PIEDRA ANGULAR DEL PUNK NEOYORQUINO, TELEVISION ES UNA DE LAS BANDAS MÁS INFLUYENTES DE LA HISTORIA DEL ROCK. TOCAN EN BUENOS AIRES EN ABRIL.

Viene Television a la Argentina. En una época de muchas visitas internacionales de renombre, la llegada de esta banda neoyorquina resalta. Se trata de uno de los grupos menos exitosos pero más influyentes de la escena protopunk que creció en torno al mítico CBGB, el lugar que también impulsó las carreras de Patti Smith y los Ramones. Television se apartó del sonido blusero que había dominado en las guitarras del pop y el rock desde los 60 y creó un estilo nuevo, apoyado en los memorables diálogos instrumentales entre Tom Verlaine y Richard Lloyd. La sombra de Marquee Moon, el fundamental álbum debut del grupo, aparecido en 1977 -un año de grandes discos (Rumours, de Fleetwood Mac; Heroes, de David Bowie; My Aim Is True, de Elvis Costello)- se alarga sin pausa. En su momento, Nick Kent, uno de los críticos más lúcidos de la historia del rock, aseguró en la revista inglesa New Musical Express que Marquee Moon era uno de los mejores discos de todos los tiempos. Y hoy casi no hay encuesta en la que ese álbum no aparezca cerca de ese lugar. Con su juego de encajes múltiples, Marquee Moon abrió un mundo nuevo para el rock de guitarras. Un sonido filoso, angular que ensanchó los márgenes del punk hasta acercarlo a la música progresiva (toda una 88 UN CAÑO MARZO 2013

osadía, teniendo en cuenta que el punk surgió, entre otras cosas, como respuesta a la ultrasofisticación de los virtuosos del rock), combinando urgencia con transgresión y rabia con melancolía. Se dice que cuando escuchó Mr. Tambourine Man, de Bob Dylan, Verlaine imaginó que el famoso arpegio de guitarra de ese tema podría sonar mejor con los acordes ordenados a la inversa y las notas tocadas también al revés. Su pericia como guitarrista no le dio para llevar a cabo el experimento, pero sí pudo convencer a su compañero Lloyd, y así nació ese clásico de Television llamado Days. La anécdota describe

muy bien el funcionamiento de esa dupla: un violero con una imaginación musical que superaba incluso su propia habilidad y un socio que hacía posibles sus fantasías creativas. La mala noticia es que Lloyd ya no es parte de Television. Pero lo reemplaza Jimmy Rip, quien ya exhibió sus dotes tocando con Blondie, Mick Jagger y Jerry Lee Lewis. Sí vendrán con el venerado Verlaine Fred Smith (bajo y coros) y Billy Ficca (batería), otros dos integrantes originales. No falten. Television se presentará el martes 23 de abril a las 20 en el Teatro Vorterix.


EL CHICO CRECE ta sonora: sintetizadores, voces etéreas, aires de psicodelia, todo un catálogo más propio del rock indie que del rap. En Vicious Lies and Dangerous Rumours, el músico de Georgia, uno de los mejores MC de los últimos años, se da también el gusto de armar una lista de invitados numerosa, heterogénea y súper actualizada -Phantogram, Wavves, Little Dragon, Kelly Rowland- y nos recuerda una vez más la estatura artística de Prince, cuya llama creativa se parece haberse apagado en los últimos años (Raspberries es un nada velado homenaje al genio de Minneapolis). Es decir, para hacer un disco que dialoga con la tradición pero también se hace cargo del presente.

Pasaron muchas cosas importantes en la música negra de los últimos veinte años, y OutKast es sin dudas una de ellas. La dupla Andre 3000 / Big Boi grabó dos discos impresionantes -Stankonia (2000), Speakerboxxx/The Love Below (2003) y ayudó a ampliar aún más el ya de por sí colorido abanico sonoro del hip hop. De la pareja, Andre 3000 fue siempre el más llamativo -por su talento, su carisma y su estrafalario vestuario-, pero Big Boi se ocupó de ir edificando una carrera solista que obliga a prestarle mucha atención. Luego de un debut que ya mostraba su eclecticismo -Sir Lucious Left Food: The Son of Chico Dusty (2010)-, llega un disco bailable, adhesivo y sorprendente por su apues-

EL MAESTRO PAUL THOMAS ANDERSON En una cartelera atiborrada de películas de Hollywood por lo general descartables, no es aconsejable dejar pasar una oportunidad como la que brinda The Master. El nuevo largometraje del californiano Paul Thomas Anderson (apenas 42 años y una carrera enviadiable: Vivir del azar, Magnolia, Boogie Nights, Embriagado de amor, Petróleo sangriento) es tan atípico como atrapante: su estructura narrativa es sinuosa, escurridiza y tiene el poder de sugestión de la buena poesía. La base de apoyo es la lucha de dominación y poder entre dos personajes memorables: el magnético y charlatán gurú de comunidad religiosa La Causa, Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman, actor fetiche de Anderson, en un rol que despertó resquemores entre los seguidores de la cienciología) y el

atormentado ex marinero Freddie Quell (Joaquin Phoenix, en uno de los mejores trabajos de su carrera), quien no logra integrarse a la hipócrita sociedad norteamericana de los ‘50 y se refugia en el alcohol y los arrebatos de violencia. La transformación física de Phoenix para el papel es notable, y sus impulsos primitivos, un motor para la historia y una alusión nada

velada al salvajismo oculto detrás del american way of life. Con The Master, Anderson termina de perfilarse como un cineasta con un discurso propio, original y convincente, lleno de ideas y de sensibilidad. Su cine, cada vez más oscuro y tortuoso, se eleva claramente por encima de la media de lo que se produce hoy en su país y copa las pantallas detodo el mundo. MARZO 2013 UN CAÑO 89


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Revista Un Caño - Número 57 - Marzo 2013  

Huracán de primavera - Hace 40 años el país se ilusionaba con Perón, Cámpora, la democracia y un equipo legendario.

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