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Promesas

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RODRIGO PFLUCKER

DEFINIRSE COMO PILOTO

En un país donde el kartismo recién empezaba, en una familia donde no había un solo piloto, Rodrigo Pflucker decidió convertirse en uno profesional. Para lograrlo no necesitaría solo de velocidad

Escribe. Carlos Portugal

D

e niño, Rodrigo Pflucker acompañaba a sus papás a hacer las compras al supermercado para que le regalen los carritos Hot Wheels que coleccionaba. A los cuatro años, pasaba las tardes montando bicicleta y se divertía dando vueltas alrededor del parque. A los seis, quería ser piloto de motocicletas, pero veía la Fórmula 1 por televisión. A los siete, estuvo entre el público en una carrera de las Seis Horas Peruanas. A los ocho, subió a su primer kart en la Costa Verde. Dos años después su papá lo llevó al circuito de Santa Rosa. Entonces empezó a tomarlo como un deporte que hacía los fines de semana. El kartismo todavía no era tan difundido en el país: solo habían cuatro pilotos menores de trece años. En el 2010, con catorce recién cumplidos, Rodrigo alcanzó el segundo puesto nacional de la máxima categoría de karts. Pero tuvo que dejar de correr. Al año siguiente, su papá sufrió un

derrame cerebral y él se alejó de las pistas. Su padrastro, al verlo tan triste y desanimado, le propuso apoyarlo para que pueda continuar con su carrera. Entonces regresó en el 2012 y consiguió el campeonato nacional. Un triunfo que repetiría de manera consecutiva y ya en el 2014, ganó la Volkswagen Gol R Cup. Sabía que con esos resultados debía plantearse un salto. Por eso se apuntó en la Fórmula 4 sudamericana. Al inició le costó enfrentarse a pilotos brasileños, chilenos, uruguayos, argentinos y ecuatorianos de excelente nivel, pero conforme avanzaban las carreras entró en confianza. Obtuvo el campeonato en la Copa Argentina y cerró la ubicación general en el segundo puesto durante un torneo que tuvo como escenario las circuitos de Brasil, Argentina y Uruguay. «El objetivo es convertirme en piloto profesional. Tengo la meta de llegar a lo más alto. ¿Qué piloto no quisiera llegar a la Fórmula 1 o la Indy? Pero, en verdad,

Rodrigo Pflucker es un piloto de alto rendimiento auspiciado por el TACP y la FEPAD.

quiero ser piloto profesional que viva de esto», dice Rodrigo, quien dejó la carrera de Economía a un lado para dedicarse de lleno a las carreras. No todos lo comprendieron, pero él tenía claro hacia dónde quería llegar. Viajó a Europa para participar de la Fórmula Renault, un torneo de primer nivel que equivale a un Fórmula 3. Después de dos fechas en una posición de media tabla para arriba tuvo discrepancias con el equipo italiano con el que corría y se separaron. Al regresar a Lima, el Touring y Automóvil Club del Perú y la Federación Peruana de Automovilismo Deportivo patrocinaron sus dos últimas fechas en el Sudamericano F4. Gracias a eso, Rodrigo llegó al circuito de Uruguay y ganó nuevamente. «No solo estoy contento por la victoria, sino por ver un progreso. Estoy en el camino adecuado para lo que quiero», dice. Ahora Rodrigo, de veinte años, planea viajar de vuelta a Europa para probarse con un equipo español. El objetivo es ser campeón y obtener el premio económico que lo ayudará a saltar de categoría. Todos los días entrena físicamente para mejorar el manejo y prueba simuladores cuando no se dirige a las pistas. «Llegué a esto un poco tarde porque no soy de una familia de fierros y tengo que ser pionero. Estoy en el camino y eso es lo importante. Todo lo demás me podía esperar, los autos, no». Su urgencia por la velocidad es impostergable. t

Revista Touring Edición 77  

En esta edición presentamos una atractiva nota sobre Kuélap, también un árticulo dedicado al piloto Rodrigo Pflucker. Además una entrevista...

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