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Coaching

¿Por qué sentimos tanta angustia? A

lrededor de cinco millones de peruanos han sufrido algún problema mental según estadística del Ministerio del Salud. Parece difícil creerlo pero es cierto: la mayoría evita exponer sus crisis y debilidades ante los demás. Ese mismo porcentaje de personas considera que debe resolver sus problema sin ayuda. Solicitarla es visto como un signo de debilidad. Ese mito es capaz de agravar la situación emocional de la persona y de su familia. Es más probable que todas las otras debilidades (reales) de una persona se intensifiquen y la lleven al deterioro de su autoestima. Las personas más fuertes son aquellas que saben sostenerse unas a otras. Es como un edificio: sin un buen cimiento que lo sostenga puede colapsar incluso ante un temblor ligero. Por ello, debemos entender que buscar ayuda es bueno: nos fortalece y nos sostiene. «Ya no soporto mi angustia», me contó una mujer que sentía que, día a día, era más esclava de la vida. Esas palabras quizás les sonarán familiares. Entonces recurrí a la licenciada Anna Blas Montes, experta en temas de Ansiedad y Depresión en Ignoto Dikema, para comprender por qué las personas sienten angustia que no pueden controlar. Ella me dijo que «una persona siente angustia porque no se siente satisfecha, siente que

le falta algo y por tanto se impone metas que tiene que cumplir. Al no lograrlas se angustia y se desespera. Esto sucede porque se ha hecho una idea de cómo debe ser su vida y qué es lo que debería haber logrado».

No entendía por qué alguien se trazaría metas que después le generen angustia. «Un posible origen está en la crianza con padres autoritarios, que han impuesto parámetros que los hijos deben cumplir sin fallar para hacer las cosas bien. Por supuesto, lo hacen con un afán positivo, pues no quieren lastimarlos, pero inconscientemente les generan miedos y temores», me contó Anna. Uno de los grandes problemas es que el individuo no asocia lo que le ocurre hoy con su pasado. Quizás porque ocultamos ese episodio de angustia de la niñez hasta el momento en el que nos sentimos listos para dejarlo salir y entenderlo. Por eso, al revivir eventos similares le atribuimos la responsabilidad a situaciones presentes, como, por ejemplo, la presión del trabajo. El no conocerse hace que una persona trate de ser alguien que no es, que trate de cubrir las expectativas de las personas queridas y de cumplir lo que le han dicho acerca de cómo debe comportarse. Cuando uno empieza el proceso de autoconocimiento, empieza también a aceptarse. Desde allí, puede mejorar y sentirse mejor con lo que hace.

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Hay muchas cosas hermosas en la vida para disfrutar, y todos nos merecemos la oportunidad de vivir tranquilos. Cuando tengas un problema recuerda que está bien pedir ayuda y sentirte sostenido. No tengas miedo de hablar con tus familiares o amigos más cercanos, y sobre todo, recuerda que buscar ayuda profesional es permitir que quienes tienen la experiencia te den la mano que necesitas para ponerte de pie, dar pasos certeros y avanzar con calma. t

Una persona siente angustia porque no se encuentra satisfecha, siente que le falta algo y por tanto, se autoimpone metas que tiene que cumplir. Al no lograrlas se desespera.


Revista Touring Edición 77