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Hazañas

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EL ORIGEN DEL afamado CACAO BLANCO PIURANO (¿y cómo hizo para llegar al mejor restaurante del mundo?)

Un fruto codiciado por chocolateros de todo el mundo se esconde en los cálidos campos de cultivo del norte del Perú. Iván Murrugarra, piurano también, llegó hasta el pueblo de Buenos Aires, en Piura, para conocer el cacao blanco, una variedad que crece de forma silvestre en esa zona. Lo estudió, lo comprendió, se involucró en cada proceso de su producción y se enamoró. Hizo tabletas de chocolate finísimas empleando granos cuidadosamente cosechados. Incluso abrió su propia marca: Magia Piura. Era cuestión de tiempo para que Jordi Roca, del Celler de Can Roca, se lleve un lote de cacao para hacer sus propios postres. Escribe. Manolo Bonilla | Fotos. Magia Piura

C

onocí a Iván Murrugarra en Buenos Aires. Un pueblo de dos mil habitantes en Chulucanas, ubicado en la sierra de Piura, que se proclama como la capital del cacao orgánico del Perú. La postal era ésta: calor abrasante, bosques secos de algarrobos flanqueando la carretera, aire caliente, tierra fértil para una variedad específica de cacao y decenas de familias que lo han cosechado desde hace una década y que, un sábado cuando el sol adormece la tarde,

preparan un té helado con el mucílago del cacao y comen bombones artesanales. En cambio, durante un día cualquiera de la semana, las calles de Buenos Aires en Piura parecen desiertas. Si antes se dedicaban a sembrar plátanos, hoy ofrecen jornadas enteras al cultivo del cacao blanco. Viajé con Murrugarra desde Piura, precisamente, para conocer esos campos durante la cosecha. Hace cuatro años, yo sabía tan poco de cacao como la mayoría de peruanos. Nadie hablaba de cacao ni

se emprendían cruzadas en busca de sus orígenes, como las de Astrid Gutsche, antes de abrir su chocolatería Melate. Desconocía, por ejemplo, que grandes y sofisticadas etiquetas chocolateras de Europa, como Godiva o Valrhona, compraban cacao peruano a granel, como lo hacían en otras mecas del grano como Costa de Marfil o Brasil. Nadie entonces imaginaba el potencial de un producto que crecía ajeno a sus cotizaciones en el mercado internacional.


Revista Touring Edición 77