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Aテ前 I, No. 14 CICLO B, Domingo 29 de abril 2012 DOMINGO IVツー DE PASCUA


INDEX DA CLIC EN EL TÍTULO Y DIRÍGETE AL ARTÍCULO

Editorial p. 3 Frase de la semana p.3 La Palabra de Dios de la Santa Misa de hoy p. 4 ¿Qué te dice Dios este Domingo? p. 5 Mater Dei p.6 Ora, labora, ama p.7 El santo de la semana p.8 Santoral p.8 Avisos y fechas importantes p.9


Editorial

FRASE DE LA SEMANA

“…Y ELLAS ME CONOCEN A MÍ” (Jn. 10, 14c) “Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él.” George Bernard Shaw (1856-1950) La frase de hoy a cargo de un magnífico escritor de origen irlandés, nos habla de una realidad que muchas personas ignoran y que muchos prefieren no hacer caso. Los sueños son posibilidades no realidades, el que una idea sea real depende exclusivamente de alguien real, una idea por sí misma no puede hacer presente en la realidad a otra.

Cuando soñamos, por muy fantástico que el sueño sea, siempre es una posibilidad. Si nos abandonamos a la incertidumbre del “Es imposible”, todo queda en un simple esbozo pero no se pone piedra alguna. Para construir una casa, se necesita primero el diseño, luego se consiguen los materiales y se pone la primer piedra y luego…depende de ti. FaEnMeBa

Por Fausto E. Méndez

Sabemos que Jesús es el buen Pastor del que se nos habla en el Evangelio de este día, ese excelso hombre que da su vida, ese hombre que nos vigila y cuida y que ha dado su vida por nuestra salvación. Decimos que conocemos al Buen Pastor, Él está seguro de que lo conocemos pero ¿en verdad lo conocemos? Porque hay una gran diferencia entre conocer y otra muy diferente en reconocer y es que en nuestro tiempo, parece que Dios se esconde, cuando la realidad es que cada día el busca una forma en la que nos sea más sencillo verlo, desde ese hermoso amanecer, hasta el milagro de poder ver las estrellas en el firmamento nocturno. Tal parece que el hombre se ha vuelto ciego al amor, no puede ver el amor porque está profundamente sumido en las tinieblas de su incertidumbre y en la ilusión de la esperanza de una manifestación divina a la forma de espectáculo. Cuando Jesús vino al mundo, se hizo hombre y un hombre pobre, un galileo que careció de prestigio en su tierra, un hombre divino que cuando hacía milagros suplicaba secreto, un hombre que se revela en la caridad y misericordia, un Dios hecho hombre. Si el amor es nuestro porqué en el hacer y en el no hacer, en todo lo que hagamos estará Dios, todo lo que hagamos será amor y aunque no sepamos que dios actúa en nosotros, él está ahí, esperando que atendamos su voz

NUESTRA MISIÓN EN ESTE MUNDO ES CONOCER A DIOS ENTRE LOS HOMBRES A TRAVÉS DEL AMOR

Feliz Semana

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LA PALABRA DE DIOS DE LA SANTA MISA DE HOY DOMINGO 29 DE ABRIL 2012 IV° DEL TIEMPO DE PASCUA CICLO B

“SÓLO JESÚS PUEDE SALVARNOS”

 “LA PIEDRA QUE DESECHARON LOS CONSTRUCTORES

ES AHORA LA PIEDRA ANGULAR”

 “YO SOY EL BUEN PASTOR, DICE EL SEÑOR; YO CONOZCO A MIS OVEJAS Y ELLAS ME CONOCEN A MÍ”

PRIMERA LECTURA Sólo Jesús puede salvarnos. Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 4,8-12 Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: "Jefes del pueblo y ancianos, ya que hoy se nos pide cuenta del bien que hicimos a un enfermo y de cómo fue curado, sepan ustedes y todo el pueblo de Israel: este hombre está aquí sano delante de ustedes por el nombre de nuestro Señor Jesucristo de Nazaret, al que ustedes crucificaron y Dios resucitó de entre los muertos. El es la piedra que ustedes, los constructores, han rechazado, y ha llegado a ser la piedra angular. Porque no existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos alcanzar la salvación". Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor SALMO RESPONSORIAL Del Salmo 117 R. La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Aleluya. Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna. Más vale refugiarse en el Señor, que poner en los hombres la confianza; más vale refugiarse en el Señor, que buscar con los fuertes una alianza. R. Te doy gracias, Señor, pues me escuchaste y fuiste para mí la salvación. La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente.R.

Bendito el que viene en el nombre del Señor. Que Dios desde su templo nos bendiga. Tú eres mi Dios, y te doy gracias. Tú eres mi Dios, y yo te alabo. Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna. R.

SEGUNDA LECTURA Veremos a Dios tal cual es. Lectura de la primera carta del apóstol San Juan 3,1-2 ¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfn. Jn. 10,14 R. ALELUYA, ALELUYA. Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. R. ALELUYA, ALELUYA. EVANGELIO El buen pastor da la vida por las ovejas. † Lectura del santo Evangelio según San Juan 10,11-18 Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas. Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor. El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre". Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

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¿QUÉ TE DICE DIOS ESTE DOMINGO? Por Christian Rodrigo Barba Macías No hace mucho tiempo tuve la experiencia de estar misionando en comunidades campesinas, nunca antes había tenido la experiencia de ver cómo un verdadero pastor pastoreaba a las ovejas. En cierta ocasión, dos pastores juntaron sus rebaños, y solamente con un tradicional chiflido las ovejas reconocieron a su pastor, es decir, todas las ovejas del pastor que chifló se fueron con él, no se mezclaron entre sí las ovejas de ambos pastores. Con lo anterior, no cabe duda que se me vino a la mente este pasaje del Evangelio que hemos escuchado este domingo. Fue en ese momento cuando entendí por experiencia propia cómo las ovejas reconocen a su pastor. También entendí que las ovejas siempre van a dónde el pastor vaya, comen donde el pastor las ponga, aguantan la trasquila e inclusive dan la vida para que el pastor tenga la remuneración de su oficio. El Evangelio de este domingo nos muestra otro paradigma de pastoreo, pues es aquí donde el mismísimo pastor es quien da la vida por las ovejas, y no al revés. El Evangelio nos muestra esta analogía para hacernos entender cómo es la labor pedagógica de Dios hacia su pueblo. “Yo soy” es la frase con la cual Dios da a conocer su nombre a Moisés. Cuando Jesús dice que “Yo soy El Buen Pastor”, es obvio que Él se predica a sí mismo, pero más aún, esta expresión es una misma revelación de Dios Padre que a través de Jesucristo nos dice que, Dios (Yo soy) es el Buen Pastor, mismo que da la vida por sus ovejas. Con esto Jesucristo nos anuncia que efectivamente quien no tenga como pastor a Dios, no podrá llegar a tener la verdadera vida en él, pues bien, es de Dios Padre Absoluto de quien brota la vida y el ser de las cosas, a través del Espíritu Santo y es el Hijo (Jesucristo) quien recibe toda la acción del Padre. Jesús nos dice que Él no es como el asalariado que abandona a las ovejas cuando las ve en peligro. Esto nos anuncia que Dios es el verdadero Pastor que verdaderamente ama a su rebaño, inclusive a tal grado de entregar la vida a cambio de que su rebaño goce de salud. El Buen Pastor conoce a sus ovejas y ellas lo conocen. Aquí tenemos un factor importantísimo de pastoreo: el conocimiento. El conocimiento recíproco es uno de los factores determinantes para la conducción de todo. Nadie puede educar o guiar a un perfecto desconocido, tampoco un desconocido puede guiar nuestra vida por completo. La pedagogía del pastoreo o de la conducción, implica en sí mismo el conocimiento recíproco entre la oveja y el pastor, entre el alumno y el maestro, entre los gobernantes y el pueblo, por citar ejemplos. Hoy cada uno pensemos en las cosas que directa o indirectamente nos van conduciendo por la vida cotidiana, guardemos silencio en nuestro interior y sepamos descubrir el o los pastores que nos han conducido o que nos siguen conduciendo. Preguntémonos si verdaderamente somos de los que escuchamos claramente la voz de Dios y si tenemos la suficiente docilidad para dejarnos conducir por los planes que Dios tenga con nosotros.

Preguntémonos de igual modo si nosotros hemos sabido también ser buenos pastores en las encomiendas que Dios mismo nos ha otorgado, esto es, hay que cuestionarnos si hemos sabido responder adecuadamente a toda actividad en la cual coordinemos o conduzcamos a nuestros semejantes, puede ser desde el gobierno de una familia, alguna empresa, algún grupo de amigos, si somos profesores, etc. Analicemos si verdaderamente nuestra conducción ha sido ejemplar y motivo de salvación para todos aquellos que Dios nos ha dado para conducirlos. Del mismo modo, analicemos si también hemos sabido responder como buenas ovejas ante nuestros superiores, si hemos hecho lo que verdaderamente nos compete para colaborar en nuestra propia conducción y en la conducción de los demás. Reflexionemos que nadie puede llegar a ser Buen Pastor si antes no ha sido Buena Oveja. A semejanza de Jesucristo Buen Pastor, qué ha sido y es un oveja dócil ante los planes de Dios Padre; así, del mismo modo debemos aprender a mostrar la docilidad suficiente hacia nuestros superiores legítimos. Por último, pidamos a Dios que nos envíe santos y buenos pastores, mismos que sepan conducir al pueblo de Dios por los caminos de santidad y justicia, ya que, esto ha sido una tarea prioritaria de siempre. Tenemos muchos sacerdotes, tenemos muchos gobernantes, tenemos muchos padres de familia, pero desgraciadamente no todos ellos pueden llegar a ser verdaderos pastores. Puede ser muy triste esta realidad, no obstante, tengamos confianza en que Dios que es el Buen Pastor, enviará a los pastores suficientes y capacitados para gobernar y guiar a su pueblo en todo lo competente a cada tiempo de la historia en la cual vivimos. Si bien pareciere que vivimos en un mundo donde no hay pastores que formen a otros pastores, es tiempo justo de tener como ejemplo al mismo Jesucristo para que a su luz, forme en nosotros un corazón dispuesto a comprender a su pueblo y a guiarlo por los caminos de la luz. Ninguno de nosotros está excento de poder desistir ante esta gravísima responsabilidad de guiar al pueblo de Dios, ya que cada uno de nosotros a partir de su realidad, estamos llamados a imitar a Jesús Buen Pastor. Todos en algún momento de nuestra vida seremos pastores, por ejemplo, quizá ocuparemos alguna jefatura de grupo, algún puesto de docencia, alguna responsabilidad político-gubernamental, alguna vez seremos padres/madres de familia, sacerdotes, etc. El seguimiento a Jesucristo no se limita a ser tan sólo ovejas obedientes, sino que habiendo conocido la obediencia, sepamos desarrollar la diligencia en cada una de las obras que encabecemos. Roguemos a Dios para nunca nos falten verdaderos pastores que estén dispuestos a dar su vida por sus ovejas, así como también permanezcamos fielmente en la obediencia a Dios, porque sólo así podremos escuchar la voz del Verdadero Pastor y llegaremos verdaderamente al lugar preparado para nosotros desde la eternidad y desde el amor de Dios.

Confiémonos en Dios que sabe dar cosas buenas a sus hijos, por eso unámonos con el salmista y digamos con nuestras obras: “El Señor es mi Pastor, nada me faltará…”.

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MATER DEI Por César Augusto Jiménez Ramírez otra parte, es deseable que la liturgia pascual, sobre el hilo conductor del dato bíblico (Hch. 1,14), desarrolle culturalmente la relación arcana existente entre el Espíritu, la Iglesia y María". Este deseo ha sido escuchado en parte en la Colección de Misas de la Virgen María. Expresa el sentido mariano del tiempo pascual esta nota que precede las misas del tiempo de Pascua: "En el gran domingo, esto es, durante los cincuenta días que la Iglesia, con alegría y júbilo, celebra el misterio pascual, la liturgia romana recuerda también a la Madre de Cristo llena de gozo por la resurrección de Cristo, dedicada a la oración con los apóstoles y esperando confiadamente con ellos el don del Espíritu Santo. La Iglesia por su parte, al ejercer su función maternal, celebrando los sacramentos de la iniciación cristiana –que son los sacramentos pascuales-, reconoce en la Santísima Virgen el modelo de su maternidad y se da cuenta, además, de que en la Madre de Cristo tiene un modelo y una ayuda en el encargo de proclamar el Evangelio que Cristo le encomendó después de resucitar de entre los muertos (Cf. Mt. 28, 19-20)."

MARÍA EN LA PASCUA Después de mucho tiempo sin aportar a Toma y Lee; les propongo una reflexión sobre la participación de nuestra Señora en la Victoria del Resucitado ( lo bueno es que la Pascua dura 50 días). Como sabemos la Pascua es un tiempo eminentemente cristológico, es el acontecimiento fuera de la historia en que fundamentamos nuestra fe. Este tiempo litúrgico nos orienta hacia la presencia y el don de Cristo Resucitado, que llena esplendor de su luz la vida de los cristianos. Nuestra vida, unida a la de Cristo por el bautismo y por la Eucaristía, participa de la Pascua del Señor. Si vivimos con Él, vivimos de Él. La vida del cristiano participa ya de la eternidad en la que Cristo vive y actúa. Pero no faltan motivos para recordar a María en el tiempo de Pascua y en la espera del Espíritu Santo. Conviene que la espiritualidad de este tiempo esté marcada por su presencia y su ejemplo. Sabemos indirectamente que la Virgen participa de la Pascua de su Hijo, en la alegría de su Resurrección, y como Mujer nueva que ha vivido, como ningún otro, junto al Hombre nuevo, el misterio pascual. María está presente en Pentecostés, en la oración común (Cf. Hch. 1, 14), como Madre de Jesús. La iconografía más antigua representa a María en la Ascensión como figura y modelo de la Iglesia. Es, pues, Virgen de la Pascua del Hijo, Iglesia orante de la Ascensión y en la espera del Espíritu, Madre de Jesús y de los discípulos de Cristo en la efusión del Espíritu Santo (Cf. LG 59). Durante este tiempo brota en la piedad y la tradición de la Iglesia el deseo de ver subrayada la presencia de María en el misterio pascual, cuando escribe que, respetando el sentido del tiempo de Pascua y la debida atención a sus contenidos, la liturgia "debe mostrar la potencia de la Pascua de Cristo y el don del Espíritu operante en María. Por otra parte, es deseable que la liturgia pascual, sobre el hilo conductor

Entre los elementos marianos de la liturgia del tiempo pascual recordamos: el saludo de Completas: Regina coeli; el Magnificat de Vísperas, rezado en la perspectiva pascual de su composición y de los sentimientos de María después de la Pascua, cuando ya en Cristo se han realizado algunas promesas del Magnificat: ha exaltado a los humildes. Tienen un tono mariano algunas oraciones de intercesión que aparecen en Vísperas. La celebración del mes de mayo en honor de María no debe desviar la mirada de esta espiritualidad mariana pascual. La fiesta de la Visitación puede ser contemplada a la luz de Pentecostés, anticipado en María. Se celebra en algunas naciones el lunes después de Pentecostés la fiesta de María, Madre de la Iglesia, con los formularios que ahora se encuentran en el Misal Romano, como misas votivas de la Virgen. Acudamos en este tiempo de Gracia y Santidad, motivo de alegría, de júbilo y esperanza, a la presencia de nuestra Madre Santísima, la Hija de Sión, la que resplandece y participa del gozo pascual, la Asunta para que Ella nos ayude a vivir santamente la Pascua y, como ella, a esperar en actitud orante la fuerza del Espíritu Defensor. Alégrate, Reina del cielo; aleluya. R. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya. V. Ha resucitado, según predijo; aleluya. R. Ruega por nosotros a Dios; aleluya. V. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya. R. Porque ha resucitado Dios verdaderamente; aleluya. ORACIÓN Oh Dios que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el gozo de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

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ORA, LABORA, AMA Por Fausto E. Méndez “Ama y haz lo que quieras” San Agustín de Hipona Quizás llegamos escuchar alguna vez el lema de San Benito de Nursia “Ora et labora”, ora y trabaja; es probable que también muchos lo escucharan y lo consideraron imposible pues, en nuestros tiempos modernos, no hay tiempo para hacer todo lo que queremos. Yo me pregunto ¿hay tiempo para hacer lo que debemos? Tampoco y algunos reafirmaran lo difícil y casi imposible que es orar y trabajar porque cuando por fin tenemos un momento de descanso, queremos hacer todo y terminamos haciendo nada ya que debemos aprovechar ese mínimo tiempo en dormir, relajarse, convivir con la familia, leer ese libro empolvado que hace tiempo se compró, hablarle al amigo que hace tiempo no vemos, rezar, orar y así se nos va un breve momento en pensar en nuestros pendientes y el cuerpo, fatigado tras la jornada y por no encontrarse totalmente satisfecho con los mínimos descansos que el cuerpo le permite, decide por él y lo derrota esa fatiga que no es más que una voz del cuerpo que clama reposo de igual forma que la boca reclama agua con la sed. Si no bebemos agua o cualquier tipo de líquido en cierto tiempo, corremos el riesgo de deshidratarnos y si no hacemos nada por saciar la sed, el resultado es mortal. De la misma manera, el organismo del hombre ocupa descansar para que cuando se requiera nuevamente, pueda responder sin complicación alguna, sin descanso también corremos el riesgo de dañar al organismo y más nuestro ambiente social porque estamos fastidiados, no nos concentramos y no respondemos como es debido, además de que el carácter se vuelve brusco y a veces ofensivo como una consecuencia natural de esa fatiga corporal y psicológica. Este antecedente lo marco porque, de la misma manera que el cuerpo necesita agua y reposo, necesitamos oración, trabajo y amor para que nuestra alma pueda responderle a la vida que Dios nos ha confiado para protección, dignificación, constitución y santificación.

La oración, el diálogo con Dios, ese momento en el que alcanzamos una intimidad donde nuestro corazón se desnuda ante Dios y Él, como Padre misericordioso, nos cobija con el don de la fe, nos da un beso de esperanza y nos abrasa con su amor, sólo para que nosotros podamos abrir nuestro corazón para escucharlo, porque el hombre suele oír su corazón pero no lo escucha; escuchar es una acción más compleja que oír, puedo oír el trinar de un pájaro pero no escuchar su hermoso canto a Dios porque, para el pájaro, yo sólo trino y el habla, le da gracias a Dios a su manera así como yo lo hago a la mía, escuchar es apreciar las palabras y sonidos y que éstos encuentren un receptor que los comprenda y valore. Dios nos escucha en la oración y cambio, lo único que pide es que lo escuchemos también, que si no hemos sabido comprender los gritos del corazón, sepamos escuchar el silencio de Dios en la atenta contemplación de nuestro interior. No siendo yo más que un simple operario del Señor, comparto esta reflexión que hace Santa Teresa de Jesús sobre la oración: “Fuera del Oficio divino, que tan indigna soy de recitar, no me siento con fuerzas para sujetarme a buscar en los libros hermosas oraciones; me produce dolor de cabeza, ¡hay tantas..., y cada cual más hermosa...! No podría rezarlas todas, y, al no saber cuál escoger, hago como los niños que no saben leer: le digo a Dios simplemente lo que quiero decirle, sin componer frases hermosas, y él siempre me entiende...”1 Sin esa intimidad, el amor se vuelve una rosa en el desierto, tiene sol pero no agua, hay tierra pero no raíz, es vida a punto de extinguirse. La oración es necesaria para protegerlo del mal, dignificar su ser como instrumento divino, constituirlo con la fortaleza necesaria para continuar su lucha y santificarlo para hacer presente a Dios en su vida.

El trabajo, que al principio se ve como castigo divino, es un instrumento de salvación porque en él, el hombre encuentra una razón para ser en este mundo, es decir, el hombre adquiere un instrumento para alcanzar la plenitud de sus capacidades y obtener la satisfacción de que a su paso por este mundo, hizo algo más que respirar. Contrario a que quizás me acusen de ser partidario del algún sistema económico, reafirmo la importancia que tiene el ganarse el pan de todos los días con el trabajo de nuestras manos, de tal manera que si sembramos algo, se cuide de tal forma que de fruto y un fruto abundante. Las necesidades del hombre resultan ser cada día mayores y el tiempo para conseguirlas así como los medios, resultan insuficientes. Dice el Papa León XIII en su encíclica Rerum novarum (De las cosas nuevas): “Las necesidades de cada hombre se repiten de una manera constante; de modo que, satisfechas hoy, exigen nuevas cosas para mañana.” 1 Entre sueños y necesidades, nos hacemos esclavos del trabajo, de tal forma que vivimos para trabajar y no trabajamos para vivir, olvidamos el sueño y nos concentramos en el medio para alcanzarlo y llega un punto en que el trabajo nos hace dejar de lado aquello que también es necesario pero por alguna razón se ve insignificante, como la oración y el amor en todas sus formas. El trabajo nos ayuda a protegernos en el sentido en que tenemos un ingreso confiable para poder satisfacer las necesidades del cuerpo y la mente, propias y de los que dependen de nosotros; nos dignifica porque nos hace miembros útiles de la sociedad y a su vez contribuyentes a mejorar la calidad de vida del mundo en que vivimos, además de que es un medio eficaz para aprovechar los talentos que Dios nos concedió según nuestra capacidad, de manera que el trabajo es también un medio por el cual podemos orar, porque confiamos en Dios las obras y acciones que en éste hagamos, es decir, “echar las redes” en el nombre del Señor, para que a pesar de las dificultades y problemas que resulten consecuencia intrínseca de la labor cotidiana, logremos tener un encuentro con Dios a través de nuestra buena disposición para con los compañeros, clientes, autoridades, etc., y así hacer del trabajo una oportunidad para que otros puedan encontrar a Dios en nuestros actos. Es así como el trabajo constituye fortaleza en el cuerpo y aumenta la capacidad de la mente para que siempre consigamos hallar el camino correcto para resolver lo que se presente y así es también el trabajo un medio que nos santifica pues, si cuesta mucho “trabajo”, la recompensa en mayor. El amor, principio y fin de todas las cosas, es la esencia que protege y a la vez hace vulnerable; dignifica y a la vez humilla; constituye y destruye y puesto que donde hay amor está Dios, el amor santifica. El amor como lo que mueve al mundo debe ser también lo que nos mueve a obrar. Si el amor es nuestro porqué en el hacer y en el no hacer, en todo lo que hagamos estará Dios, todo lo que hagamos será amor y por lo tanto si toda nuestra labor es amor, también es oración porque nos mueve el estar más cerca de Dios. Retomemos la frase de San Agustín, donde el que ama puede hacer todo lo que el amor le permita y el amor todo lo puede. Por eso, orar, trabajar aunque tienen diferente finalidad deben tener la misma esencia, el amor. Así pues querido lector, ora, labora, ama.

Feliz fin e inicio de mes

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EL SANTO DE LA SEMANA SANTA CATALINA DE SIENA Terciaria Dominicana, nacida en Siena, el 25 de Marzo de 1347; murió en Roma, el 29 de Abril de 1380. Fue la penúltima de una familia numerosa. Su padre, Giacomo di Benincasa, era tintorero; su madre, Lapa, hija de un poeta del pueblo. Pertenecían a la clase media-baja de la facción de mercaderes y pequeños notarios, conocidos como "el Partido de los Doce", que entre una revolución y otra normó la República de Siena desde 1355 hasta 1365. Desde su infancia Catalina empezó a tener visiones y a practicar austeridades extremas. A la edad de siete años consagró su virginidad a Cristo; a los dieciséis años tomó el hábito de los Terciarios Dominicanos, y renovó la vida de anacoretas del desierto en un pequeño cuarto de la casa de su padre. Después de tres años de visitas celestiales y una conversación familiar con Cristo, experimentó la experiencia mística conocida como los "esponsales espirituales", probablemente durante el carnaval de 1366. Luego ella, viviendo con su familia, empezó a atender a los enfermos, especialmente aquellos infectados con las enfermedades más repulsivas, a servir a los pobres y trabajar por la conversión de los pecadores. A pesar de siempre sufrir terrible dolor físico, vivir largos intervalos de tiempo sin comer nada excepto el Santísimo Sacramento, ella estaba siempre radiantemente feliz y llena de sabiduría práctica no menor que una elevada profundidad espiritual. Todos sus contemporáneos atestiguan su extraordinario encanto personal, que prevalecía sobre las continuas persecuciones de que era objeto incluso por los frailes de su propia orden y sus hermanas en religión. Empezó a reunir discípulos alrededor suyo, hombres y mujeres, quienes formaban una maravillosa confraternidad espiritual, unida a sí por los lazos de amor místico. Durante el verano de 1370 ella recibió una serie de manifestaciones especiales de misterios divinos, que culminaron en un prolongado trance, un especie de muerte mística, en la que tuvo una visión del Infierno, del Purgatorio y del Cielo, y escuchó una orden divina de abandonar su celda y entrar en la vida pública del mundo. Empezó a enviar cartas a hombres y mujeres en toda condición de vida, entró en correspondencia con príncipes y repúblicas de Italia, fue consultada por enviados del Papa acerca de los asuntos de la Iglesia y se ofreció a sí misma para sanar las heridas de su tierra natal quedándose en la furia de la guerra civil y los destrozos de la facción. Imploró al Papa Gregorio XI, dejar Avignon, para reformar el clero y la administración de Estados Papales, y con ardor se lanzó a impulsar la idea del Papa de una Cruzada, con la esperanza de unir los poderes de la cristiandad en contra de los infieles, y restaurar la paz en Italia librándola de las compañías errantes de soldados mercenarios. Mientras en Pisa, en el cuarto domingo de Cuaresma, en 1375, ella recibió los Estigmas, sin embargo, a raíz de su especial oración, las marcas no aparecieron exteriormente en su cuerpo mientras vivió. Entre los principales seguidores de Catalina están Fra Raimondo delle Vigne, de Capua (m. 1399), su confesor y biógrafo, posteriormente General de los Dominicos, y Stefano di Corrado Maconi (m. 1424), quien había sido uno de sus secretarios, y se convirtió en Prior General de los Cartusianos. El libro de Raimondo, el "Leyenda", se terminó en 1395. Una segunda vida de ella, el "Suplemento", fue escrito unos pocos años después por otro de sus socios, Fra Tomaso Caffarini (m. 1434), quien también compuso el "Leyenda Menor", que fue traducido al italiano por Stefano Maconi. Entre 1411 y 1413 las declaraciones de los testigos sobrevivientes de su vida y obra fueron recogidas en Venecia, para constituir el famoso "Proceso". Catalina fue canonizada por Pío II en 1461. Los emblemas por los que se le conoce en el arte cristiano son la azucena y el libro, la corona de espinas, o a veces un corazón --refiriéndose a la leyenda de haber cambiado su corazón por el de Jesús. Su fiesta principal se celebra el 30 de Abril, pero es popularmente conmemorada en Siena el Domingo siguiente. La festividad de sus Esponsales se mantiene el Jueves del carnaval. Las obras de Santa Catalina de Siena figuran entre los clásicos de la lengua italiana, escritas en el hermoso Toscano vernacular del siglo catorce. No obstante la existencia de numerosos excelentes manuscritos, las ediciones impresas presentan el texto en una frecuente condición mutilada y poco satisfactoria.

SANTORAL DE LA SEMANA Domingo 29 de abril Santa Catalina de Siena Lunes 30 de abril San Pío V Martes 01 de mayo San José obrero Miércoles 02 de mayo San Germano

Jueves 03 de mayo Santa Violeta Viernes 04 de mayo Santos Felipe y Santiago apóstoles

Sábado 05 de mayo San Eulogio

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ยกFELIZ FIN E INICIO DE MES!

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Boletín 14