Page 61

Volta. Midiendo la electricidad A pesar de que hay registros del uso de la electrólisis y la galvanización en Egipto y Mesopotamia, su función era más bien la de recubrir objetos con capas de diversos metales. Si bien el hombre siguió experimentando con la electricidad, fue hasta fines del siglo XVIII que se le encontraron usos más prácticos que la galvanización. Alessandro Volta descubrió en 1800 que ciertos fluidos generaban un flujo continuo de energía eléctrica cuando se utilizaba como un conductores. Este principio llevó a la invención de la primera celda voltaica, mejor conocida como batería. El descubrimiento de este italiano tuvo lugar en el momento más oportuno pues el siglo XIX generaría infinidad de descubrimientos e inventos, muchos de los cuales estarían relacionados con principios y preceptos vislumbrados por él. No en balde el sistema internacional de unidades le dio, en su honor, el nombre de volt a la unidad derivada para medir el potencial eléctrico, la fuerza electromotriz y la tensión eléctrica.

Siglo XIX Ideas industriosas 1836 La pila Daniell

La pila inventada por este meteorólogo y químico británico consistía en un recipiente de cobre lleno con una solución de sulfato de cobre y otra de ácido sulfúrico. El problema de la producción de burbujas de hidrógeno en el interior de la pila se eliminaba al utilizar estas dos soluciones electrolíticas.

1844 La pila de Grove

Utilizando un ánodo de zinc sumergido en ácido sulfúrico y un cátodo de platino sumergido en ácido nítrico, separados por barro poroso, esta batería producía casi el doble de voltaje que la pila Daniell, por lo que las redes telegráficas de EUA la usaron durante mucho tiempo.

1859 La pila de plomo-ácido: La primera batería recargable

Gastón Planté, un físico francés que también se dio tiempo para descubrir fósiles, desarrolló una batería que reducía la resistencia interna de sus componentes de forma que podía acumular la energía de la pila durante horas. De ahí el nombre de esa pesada cajota negra en nuestros autos.

1860 La celda de gravedad

En plena revolución industrial, una era exigente e impulsora de desarrollo, un físico francés de apellido Callaud inventó una variante de la pila de Daniell. Más simple, más resistente y capaz de producir energía más fluida, esta batería fue usada tanto en lo telégrafos como en las estaciones de ferrocarril.

1868 La pila Leclanché

Tras estudiar en Inglaterra y emigrar de su país para abrir unos laboratorios en Bélgica, el ingeniero francés Georges Leclanché inventó una batería que funcionaba con cloruro de amonio y dióxido de magnesio con un cátodo de carbono y un ánodo de zinc. Misma química usada en las pilas secas.

Alexander Volta

Aunque el hombre ha experimentando desde hace mucho con la electricidad, fue hasta el siglo XVIII que le encontró usos más prácticos que la galvanización.

Lo que patentó Carl Gassner como una variante de la 1886 La pila de zinc-carbono: pila Leclanché, sería conocida más tarde como la pila La primera celda seca seca debido a que era la primera que no utilizaba un electrolito líquido. En su lugar utilizaba yeso para crear una pasta que extendía notablemente la vida útil de las celdas. 1899 La batería de níquel-cadmio

Waldmar Jungner, inventor e ingeniero sueco, desarrolló una batería recargable que utilizaba electrodos de níquel y cadmio sumergidos en una solución de hidróxido de potasio. Se establecieron así los principios de las baterías alcalinas, que reinarían hasta la llegada de los iones de litio.

59

EDIC. 43 LA BETERÍA DE ION DE LITIO  
EDIC. 43 LA BETERÍA DE ION DE LITIO  
Advertisement