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l agua es indispensable para que quienes habitan un recinto estén a gusto; sin embargo, en cada tubería siempre existe el riesgo de que haya un mal funcionamiento, siendo uno de los problemas más comunes las roturas que ocasionan fugas que, con el tiempo, filtrarán el agua dentro de las paredes o techo (en el caso de edificios o casas con plantas altas), produciendo humedad y su posterior deterioro. El agua, al entrar en contacto con las paredes (hormigón, yeso o madera) irá humedeciéndolas hasta el punto en que las debilitará, lo que supondría un problema grave en la estructura del inmueble si no se soluciona a tiempo. Por otra parte, también puede ocasionar daños considerables en el cableado eléctrico interno que puede repercutir en los aparatos electrónicos que estén conectados a las tomas de corriente.

Las roturas de las tuberías pueden ser producidas por la corrosión o el deterioro del material, como es el caso de las de acero galvanizado, material que tiene una protección exterior en forma de baño fundido, pero que con el paso del tiempo se va desapareciendo quedando sólo el acero. Y por si fuera poco, la tubería es porosa, por lo que no pasará mucho tiempo para que el agua comience a filtrarse produciendo una mancha en la pared. Cuando ocurren con cierta frecuencia, el único remedio es cambiarla por materiales incorruptibles como el cobre y el plástico. Este tipo de tuberías es muy común en casas construidas antes de 1960. Algo similar ocurre con las casas construidas alrededor de los años 70, ya que muchas de ellas aún tienen tuberías de plomo o bien, fueron utilizadas soldaduras de plomo para unir tuberías de cobre que al ser muy viejas, se ven afectadas por la corrosión. Por lo anterior, es muy importante conocer la edad del recinto.

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EDIC. 43 LA BETERÍA DE ION DE LITIO  
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