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Nuestro mundo está cambiando tan de prisa que apenas somos capaces de asimilarlo. Podríamos hablar de cambios necesarios, otros que nos sorprenden, algunos son contradictorios y muchos que podríamos calificar como de Ripley, por no usar una palabra malsonante. Me detendré en uno de estos últimos cambios, aún en estudio. Hace unos días entrevistaban al dueño de Ryanair en el telediario. Explicaba con una sonrisa angelical las diáfanas razones que se debaten para anular la función de los copilotos en los vuelos comerciales. Estos profesionales de alta formación y emolumentos equivalentes, no tienen otra misión que evitar que el piloto se duerma, según afirmaba el entrevistado. Dejó muy claro que esa función la puede desempeñar de maravillas cualquier azafata. Hasta aquí la entrevista. Me pregunto ahora ¿cómo no se dieron cuenta antes de este despilfarro? También resulta más que extraño que los aviones se fabriquen desde siempre con tableros dobles de mando, si con una campanilla habría bastado. Un gran despiste de los fabricantes de aviones. ¿O serán cosas de altura que los de abajo no entendemos? No quisiera dejar en el tintero otro posible cambio del tipo Ripley que está en estudio y también tiene que ver con los vuelos. Se está hablando de una nueva adecuación de los aviones para tramos cortos, entiéndase hasta tres horas de vuelo. He visto los primeros diseños de los nuevos asientos ergonómicos, también en un telediario. Los pasajeros irían prácticamente de pie, apoyados en estos soportes minimalistas. Afirman que es más confortable y más saludable viajar así que sentado. ¡Cuánta creatividad! Me pregunto si el espacio disponible se destinará a la clase business. De todos modos, aprovecharé de viajar como estoy acostumbrada antes de que tenga que hacerlo como un atado de espárragos, sin maletas y, con suerte, vestida… por eso del peso y de lo sostenible, claro está. Erena B. Burattini


En cuanto a la aparición del e-book y a la supervivencia del libro en papel, esto es lo que opino: Yo no creo que desaparezca el libro en papel, lo que creo es que convivirán los dos. Por un lado, apoyo el e-book, aparte de porque es muy práctico, porque es muy ecológico y evitará la tala de muchos árboles. Pero el libro en papel seguirá con nosotros por varios motivos: -El libro en papel más allá de un objeto de lectura se ha convertido en un objeto decorativo, y también de culto. -Un e-book nunca podrá competir con los libros con ilustraciones. No creo que los e-books puedan entrar en la literatura infantil. -Un libro en papel funciona como regalo, puedes hasta dedicarlo y perfumarlo, en cambio, claramente, no ocurre lo mismo con un archivo pdf o .doc. -Un libro es un objeto que se toca, y en el que se refleja su uso y el paso del tiempo, y así, al heredarlo o tomarlo prestado estás conectando de alguna manera con la/s persona/s que lo han leído antes (es lo mismo que pasa con otros objetos como joyas, prendas, relojes,…). El lado más negativo de la incursión del e-book es que ocurrirá con la industria del libro lo mismo que con la de la música, bajarán las ventas, cerrarán editoriales y ya se puede uno imaginar lo que ocurrirá con las imprentas… En fin, que si antes un escritor medio no se forraba, ahora menos todavía. Menos mal que la mayoría de la gente que escribe no lo hace/hacemos con expectativas dinerarias sino vocacionales. Por otro lado, el e-book eliminará intermediarios, y facilitará además el archivo y la búsqueda de libros y fragmentos. Eso por no hablar de la gran ventaja que tiene en cuanto a su circulación se refiere, ya que puede llegar a varios lugares del mundo en cualquier momento y a la vez. Otro beneficio del e-book es que promueve que los lectores formen parte de la publicación y por tanto de la obra a través de sus comentarios, algo que yo entiendo muy enriquecedor tanto para autores como lectores y que lleva más allá y engrandece la comunicación en sí, ese aspecto tan importante y consustancial de la literatura y del espíritu del que ésta nace. Ricardo Guadalupe


Quisiera hacerles llegar unas reflexiones acerca de los temas que me preocupan sobre el futuro literario de España con el que me siento muy identificado. Recordemos que hace muy poco nuestro país sufrió dos experiencias negativas en materia económica, que lo dejaron inmerso en una profunda crisis que todavía estamos soportando: una fue la “burbuja inmobiliaria” y la otra las “hipotecas basura”, que en su momento no se quisieron reconocer como peligrosas. Me pregunto entonces si en España no estará ocurriendo lo mismo en materia literaria. Presiento una “burbuja literaria” cuando veo que toda España (por lo menos Andalucía) está dedicada a escribir, a veces hasta con faltas de ortografía, cuentos, relatos etc., sin buscar un grado de excelencia, lo que los impedirá presentarse hasta en la campaña “Yo, producto andaluz”. Comparo asimismo las “hipotecas basura” por las que se entregaba a sabiendas el dinero necesario para comprar una vivienda a gente que no tenía la capacidad de devolver los créditos, con los premios que se están dando a presentaciones literarias que se sabe no podrían afrontar un análisis serio sobre los valores de las mismas. Que quede constancia que no estoy criticando a los concursos que parecen crecer como hongos en toda España, y que a mi parecer fomentan la formación de autores, sino a los premios de los mismos que se reparten en función de factores que nada tienen que ver con la calidad literaria. Debo recordar asimismo que las especulaciones financieras dejaron un país que tardará en recuperarse, y me pregunto si toda esta mediocridad literaria no dejará estéril y herida a España como quedó después de la dictadura. Archibaldo Solnie Berriotti arsu2000@hotmail.com


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