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M AYO

2017

NÚMERO

R E V I S T A

D I O C E S A N A

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SÍNODO DE LOS OBISPOS 2018

“LOS JÓVENES, LA FE Y EL DISCERNIMIENTO VOCACIONAL” Stella Maris

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Sumario 1

Stella Maris

Revista Diocesana N° 122 Mayo 2017 Domicilio Legal Chacabuco 1701, Valparaíso Fono: 32-225 55 38 E-mail: comunicacionesvalpo@gmail.com

Portada Sínodo “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” 2 Sumario 3 Editorial 4 a 6 Iglesia de Valparaíso trabajando para el Sínodo de los Obispos 7 a 9 El Papa, los jóvenes y la Iglesia 10 - 11 Diaconado Permanente: vocación, servicio y ministerio en nuestra diócesis 12 – 13 Gráficas Diocesanas 14 – 15 El Espíritu Santo es el mismo Ayer, Hoy y Siempre 16 a 18 ¡Reclamamos la Paz! 19 “He venido para que tengan vida en abundancia” 20 – 21 La teología en tiempos actuales: no sólo certezas, sino también interrogantes 22 Decretos 23 Celebraciones 24 Decálogo de la Serenidad

Director Monseñor Rafael Osorio Cofré Editora y Periodista M. Eugenia Quitral Veloso Colaboración Carlos Paredes Nida Diseño y Producción SOUL - Gestión de Recursos Gráficos

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EDITORIAL

Dos Importantes Acontecimientos Eclesiales En Este Año Al finalizar nuestra Misa Crismal y como comienzo del Año Pastoral en la Diócesis anuncié dos acontecimientos importantes de la Iglesia este año 2017: la preparación de un nuevo Sínodo de Obispos para el 2018 y la Celebración, de los 50 años de la Instauración del Diaconado Permanente en Chile. El Santo Padre Francisco nos invita a estar atentos y sensibles a las grandes realidades y desafíos de la cultura de nuestro tiempo. Cuando aún no hemos terminado, ni con mucho, de trabajar y asumir el Documento del anterior Sínodo de los Obispos (“AMORIS LAETITIA Sobre el amor en la familia”) ha convocado el Papa a un nuevo Sínodo de Obispos para el año próximo sobre “Los jóvenes, la Fe y el discernimiento vocacional”. El tema del Sínodo del 2018 es fascinante y urgente. Estamos todos invitados a trabajar en su preparación. Para ello a todos, jóvenes, adultos y adultos mayores, se nos pide aportar desde nuestro lugar en la Iglesia y en el mundo pero escuchando, con oído fino y corazón atento, idealmente a todos los jóvenes, tanto a quienes comparten nuestra fe como a quienes “no están ni ahí” con la Iglesia.

Hay quienes piensan que no están en condiciones de aportar: ancianos, enfermos, postrados, hermanos y hermanas privados de libertad, etc. No es así. En la Iglesia todos podemos y debemos aportar. La fuerza de la oración esperanzada de los sufrientes y la entrega amorosa de sus vidas y sus penas al Señor, con la mirada puesta en Cristo crucificado y en la Virgen Santísima al pie de la Cruz, llega al centro mismo del Corazón del Padre Dios.

El Diácono Permanente, en efecto, aporta al Ministerio Sagrado la vivencia y experiencia propiamente laical, puesto que, en la inmensa mayoría de los casos, se han consagrado en el sacramento del matrimonio y así enriquecen a la Iglesia y al mundo con el testimonio de la vida matrimonial y familiar y el don de los hijos y nietos. Y deben, además, sustentarse a sí mismos y a sus familias con su trabajo laical. No viven del diaconado.

El Diaconado Permanente fue restaurado en la iglesia latina por el Concilio Vaticano II en la Constitución sobre la Iglesia “Lumen Gentium” (N° 29) promulgada el 21 de noviembre de 1964 y precisada por el Motu proprio “Sacrum Diaconatus Ordinem” del Papa Pablo VI de fecha 18 de junio de 1967. Y tres meses después, el 4 de septiembre de 1967, la Conferencia Episcopal de Chile solicitó al Santo Padre la Instauración en nuestra Patria del Diaconado Permanente, solicitud que fue prontamente aceptada. Estamos, pues, prontos a celebrar los cincuenta años de este verdadero acontecimiento eclesial que ha enriquecido enormemente el Servicio Ministerial de nuestra Iglesia.

El primer diácono permanente ordenado en nuestra Diócesis fue el profesor don Guillermo Valdés, ya fallecido, quien recibió la Ordenación en 1969 de manos del entonces Obispo de Valparaíso Monseñor Emilio Tagle Covarrubias.

Liderados por la Vicaría de Pastoral y por las Pastorales Juvenil, Educativa y Vocacional se ha planificado un trabajo intenso de oración, reflexión y diálogo para preparar nuestro aporte como Diócesis de Valparaíso al aporte de la Iglesia en Chile.

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Demos especiales gracias a Dios este año por el don tan importante de la restauración del Diaconado Permanente. También por todos los diáconos, vivos y difuntos, y sus familias, y por la “Escuela Felipe Diácono” para la formación inicial y permanente de los diáconos. Les bendice de corazón, Gonzalo Duarte García de Cortázar ss.cc. Obispo de Valparaíso


ENTREVISTA

Iglesia de Valparaíso trabajando para el Sínodo de los Obispos M. Eugenia Quitral V. Periodista

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l Santo Padre, después de haber consultado, como de costumbre las conferencias episcopales, las Iglesias orientales católicas sui iuris y la Unión de los Superiores Generales, además de haber escuchado las sugerencias de los Padres de la pasada asamblea sinodal y el parecer del XIV Consejo ordinario, ha establecido que en octubre de 2018 se celebrará la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos cuyo tema será: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. El tema, expresión de la solicitud pastoral de la Iglesia por los jóvenes está en continuidad con los resultados de las recientes asambleas sinodales sobre la familia y con el contenido de la exhortación apostólica post-sinodal Amoris Laetitia. Su propósito es acompañar a los jóvenes en su camino existencial hacia la madurez para que, mediante un proceso de discernimiento, descubran su proyecto de vida y lo realicen con alegría abriéndose al encuentro con Dios y con los seres humanos y participando activamente en la edificación de la Iglesia y de la sociedad. Conversamos con el padre Jorge

En octubre del año 2018 se celebrará la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos cuyo tema será: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Martínez, Secretario Ejecutivo de Vicaría Pastoral para ahondar en el proceso que como diócesis estamos viviendo para entregar nuestro aporte a este Sínodo.

Todos estamos llamados a participar Estaremos medio año trabajando en un proceso diocesano para aportar al Sínodo de los Obispos, habrá material, informaciones. Este trabajo involucra a todos los estamentos de la Diócesis, a cada uno de los bautizados. No es un tema sólo de los jóvenes, el tema son los jóvenes, pero es un tema de la Iglesia y tenemos que asumirlo como tal. Mons. Gonzalo Duarte le solicitó a Vicaría Pastoral que condujera este proceso, para ello se conformó un Equipo central en el que están presentes: Vicaría de la Educación, Pastoral Juvenil, Pastoral Universitaria, Pastoral Vocacional, un representanStella Maris

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te de los Movimientos Laicales y un representante del Pontificio Seminario Mayor San Rafael de Lo Vásquez. La idea es que todos los estamentos que tengan alguna relación con los jóvenes puedan ser partícipes. Este proceso está dividido en varias etapas. Un primer momento, fue el tiempo de la conformación de los equipos a diferentes niveles: el central y, además, cada estamento conformó su equipo para trabajar, es decir, cada Colegio, Movimiento, Parroquia. La idea es que toda la diócesis entre en el proceso Sinodal, que todos nos hagamos parte y podamos participar, que, en cada parroquia, movimiento, unidad académica, comunidad religiosa, en el Pontificio Seminario Mayor San Rafael de Lo Vásquez existan dos representantes quienes serán los encargados de llevar el proceso durante estos meses y así iniciar un diálogo en la temática juvenil con sus bases.


ENTREVISTA

Es importante integrar a los jóvenes, si bien no es un tema sólo de ellos, es bueno que también ellos sean parte del proceso. Para escoger a los representantes, sugerimos que sea una persona con un liderazgo para guiar el proceso, que pueda mover a la comunidad, si son jóvenes bendito sea Dios, si son representantes de la Pastoral Juvenil parroquial mejor aún; pero si no hay jóvenes, que sea alguien que le interese trabajar la temática de los jóvenes, que le interese y esté dispuesta a animar este proceso. En la Misa Crismal, el Obispo anunció a toda la diócesis lo que viviríamos este año para poder entregar nuestro a porte para el Sínodo. Durante mayo, junto con conformar los equipos, se realizó el material que será usado por las comunidades en las etapas posteriores. Junto a ello, se implementará una Plataforma On line para así abarcar lo más posible y ser un real aporte para el proceso Sinodal. En la Fiesta de Pentecostés, sábado 3 de junio, cada comunidad con sus bases iniciará este periodo de consulta y así en los meses de junio y julio estaremos dialogando.

Trabajo con las comunidades es fundamental para proceso Sinodal Junto con utilizar el material ya preparado desde el Vaticano para el proceso sinodal, se entregará otro subsidio para levantar más información, la que nos servirá como Diócesis para tratar la temática de los jóvenes y del discernimiento vocacional. El trabajo con las bases es fundamental para el proceso sinodal, por eso es importante que todas las comunidades se hagan parte con un equipo que ellos mismo elegirán. Los dos delegados serán quienes los representen en otras instancias llevando la información de su comunidad. Además, se encargarán de realizar la síntesis de lo trabajado por su comunidad.

Aporte al trabajo nacional Una vez que se haya levantado la información que envíen las bases, ésta se reunirá y se elaborará un documento que se dará a conocer en la Asamblea Diocesana. Los represen-

tantes de las comunidades deberán discernir si este documento interpela lo que emanó de los distintos estamentos a nivel de las bases. No queremos un documento que diga lo que la Comisión Redactora pensó; sino que contenga lo que el pueblo fiel reflexionó. Por eso, la Asamblea se transforma en un lugar donde podemos medir si hemos sabido escuchar en la primera instancia. Cuando tengamos el documento definitivo se enviará a la Conferencia Episcopal de Chile, organismo que preparará el documento final que se mandará al Vaticano como aporte de nuestro país para el Sínodo de los Obispos del año 2018. Nosotros queremos un texto que realmente plasme la realidad juvenil, que sea súper sincero porque eso ayudará a un real diálogo colegiado en el Sínodo de los Obispos.

Escuchemos a los jóvenes La finalidad de este proceso es escuchar a los Jóvenes, dejarnos interpelar por ellos. No darles una respuesta; primero, vamos a dejarnos interpelar, luego nos cuestionaremos qué es lo que quiere decir Dios al respecto y buscaremos caminos para andar juntos. El tema es cómo hacer parte a los jóvenes de la vida de la Iglesia, no es solamente pensar en más jóvenes para que nos ayuden a acarrear las sillas. El Papa lo menciona en su documento preparatorio: ellos quieren ser partícipes, quieren ser constructores no a futuro, siempre hablamos que los jóvenes son el futuro de la Iglesia. No, los jóvenes son parte del presente de la Iglesia. Entonces, cómo construyen y nos ayudan, y cómo nos ayudamos todos a construir una Iglesia donde todos somos parte. ¿Cómo podemos construir con ellos la Iglesia?

¿Cómo acercarse a los que no están en la Iglesia? Es un desafío muy importante, de hecho, en las Orientaciones Pastorales de la Iglesia en Chile cuando se habla de la Iglesia que queremos ser dice: “Queremos ser una Iglesia que participa en la construcción de un país más humano y equitativo”, por tanto, muchos de esos jóvenes quizás no participan en comunidades, no se consideran católicos pero que

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sí están haciendo ese aporte al Reino de Dios. Nos tiene que interpelar porque muchas veces nuestros jóvenes que son católicos, que participan en nuestras comunidades, no son parte de la construcción de un país más justo, más equitativo, más humano y eso también nos tiene que interpelar. Ahí hay un grito muy fuerte, es cosa de ver la presencia en las movilizaciones estudiantiles, y ¿cuál ha sido nuestra voz, la voz juvenil de la Iglesia? No estoy pensando aquí en los obispos, estoy pensando en cómo han ido apareciendo los jóvenes, ¿tenemos algún líder católico que esté liderando una propuesta juvenil ante el tema de la educación, de las pensiones?, ¿dónde estamos nosotros? Eso es cuestionante, los jóvenes sí participan, uno los ve en los movimientos sociales y sí les interesa construir un país más justo, les interesa construir un mundo mejor. Entonces, nosotros tenemos mucho que aportar allí y podemos aportarles mucho a los jóvenes sean o no católicos sobre un mundo más justo, más humano y equitativo porque tenemos mucho que decir de la Enseñanza Social de la Iglesia, pero especialmente del Evangelio, de donde viene la enseñanza social.

Seguiremos trabajando la temática juvenil Como diócesis hemos querido no sólo sumarnos al Sínodo como un acontecimiento importante, sino involucrarnos realmente con la temática juvenil y hacer conciencia de ello comenzando un proceso que va a durar más más allá de la encuesta sinodal. Queremos hacer un proceso que se una al de la Conferencia Episcopal de Chile que durará hasta el año 2019. Queremos continuar este trabajo, por eso la Conferencia Episcopal de Chile ha proyectado realizar un proceso mucho más largo. Se está pensado primero en un período de la escucha y esa es la primera parte de todo este proceso que estamos hablando; pero luego viene otra parte que se extiende hasta el 2019, ya que en ese año se espera que se dé a conocer el Documento Conclusivo de este Sínodo. Y, desde ahí se elaborarán Orientaciones para trabajar la temática juvenil con todas las instancias eclesiales. Este proceso es


ENTREVISTA

Carta a la juventud del Papa Francisco En ocasión de la presentación del documento preparatorio para la realización del Sínodo de los Obispos de 2018, el Papa Francisco dirigió una carta a la juventud en la que los alienta a no tener miedo y seguir por los caminos a los que los llama el Señor. Compartimos algunos extractos de esta carta. Me vienen a la memoria las palabras que Dios dirigió a Abrahán: «Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré» (Gen 12,1). Estas palabras están dirigidas hoy también a ustedes: son las palabras de un Padre que los invita a “salir” para lanzarse hacia un futuro no conocido pero prometedor de seguras realizaciones, a cuyo encuentro Él mismo los acompaña. Los invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo. También a ustedes Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él. ¿Han encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han sentido este impulso a ponerse en camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y el aturdimiento parecen reinar en el mundo, esta llamada continua a resonar en el corazón de cada uno para abrirlo a la alegría plena. Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro. También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. bastante largo, pero es un tiempo que nosotros podemos aprovechar. Lo primero será que nos interpelemos desde nuestra realidad juvenil y no sólo parroquial. Tenemos jóvenes participando en distintas asociaciones, algunas laicas, otras religiosas. ¿Cómo podríamos llegar? y ahí hay un desafío a los jóvenes que no están en la Iglesia y que quizás no van a querer participar en ella, pero nosotros ¿no podríamos tener un diálogo, un trabajo con ellos, que sientan que somos unos amigos que caminan con ellos, aunque no compartan todo lo nuestro?

Frutos y Esperanzas Ya hay varios frutos que se comienzan a dar, lo primero es terminar con una pastoral de estancos, hoy las instancias juveniles están separadas. ¿Por qué no hay un tema común transversal trabajándose? Por

eso conformamos un equipo central con una gran diversidad. Otro fruto que creo puede darse es la real participación de los jóvenes, tomarnos en serio su papel y dejar de pensar de una vez por todas que ellos sólo están para nuestros mandados como si no pudiesen pensar, como si no tuviesen algo que aportar desde su fe para la experiencia de las comunidades, como si no fueran constructores del mundo, ¿en qué nos pueden aportar? Uno anhelo mío es que realmente nos dejemos interpelar y seamos capaces de cambiar lo necesario, todo lo que sea superficial se puede modificar. La experiencia juvenil me ha dado fundamentos para decir que los jóvenes tienen grandes anhelos, perspectivas, una capacidad de amor enorme, lo hemos visto en los incendios de Valparaíso, en el Sur, en el terremoto del 2010, cómo los Stella Maris

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jóvenes se movilizan, quieren hacer un mundo mejor, pero parece que nosotros no los interpelamos. Es muy importante que nos tomemos en serio el lugar de los jóvenes, muchas veces no están ni en los consejos parroquiales. Grandes cosas han hecho los jóvenes, hay quienes ya están casados, tienen familias, hay un mundo juvenil que está laborando, estamos hablando de los adultos jóvenes, hay algunos que ya son gerente de empresas y nosotros no les damos un espacio dentro de nuestras comunidades. No es posible. En los jóvenes Dios está actuando y si nosotros no los hemos interpelado no es que Dios los haya dejado de interpelar, es que quizás nosotros con nuestras metodologías fallamos y eso se pueden cambiar. Si Dios mediante, el Sínodo nos da estas luces bendito sea y sigamos caminando y aprovechemos este tiempo de hermosa comunión que podemos tener, para no sólo obtener un Documento para la Iglesia Universal, sino que sea un movimiento de la Iglesia y podamos vivir la comunión y hacer un aporte a la humanidad. La Iglesia está para ser un aporte al mundo si no es para eso dejamos la misión de Cristo del lado. La Iglesia como dice el Papa Francisco es evangelizadora y misionera y, por tanto, está enfocada hacia el mundo y ahí tenemos que ir, ahí tenemos que estar.

Invitación Espero que nos tomemos en serio esta llamada. Ésta es una manera de vivir la comunión de la Iglesia, es decir, cuando realmente somos el pueblo de Dios y quiere preguntarse dónde está Dios hablando, si nos tomamos en serio eso… entonces tenemos que vivirlo y estamos llamados todos a hacernos parte, no es un llamado de la Diócesis de Valparaíso, es un llamado de la Iglesia Universal. Me motiva la idea de que tengamos un hermoso momento de comunión, de participación y de buscar dónde Dios quiere, ese es mi gran anhelo, porque no me quiero quedar mirando al pasado, sino que estoy mirando lo que Dios va a hacer ahora y eso me da una gran motivación.


CRÓNICA

“El Papa, los jóvenes y la Iglesia” P. Paulo Lizama Silva Asesor Diocesano de Pastoral Juvenil de Valparaíso

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principios de este año, el 13 enero, el Papa Francisco anunció que en octubre del 2018 se realizará un nuevo sínodo de obispos que tendrá como tema: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. El Papa ha insistido en la importancia del tema, reconociendo el especial tiempo de gracia que el Espíritu Santo ha ido manifestando a la Iglesia y al mundo. Pues, después del sínodo sobre

la Evangelización en el mundo actual, y los dos sínodos sobre el amor en la familia, podemos darnos cuenta del especial llamado que nos está haciendo el Señor a profundizar en la experiencia cristiana de la Alegría del encuentro y del gozo de la acción apostólica y misionera. Y qué mejor, poniendo a los jóvenes en el centro de la mirada y de la reflexión eclesial. A lo largo de la historia sagrada y de la Sagrada Escritura podemos ver Stella Maris

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cómo repetidas veces el Señor ha elegido a los jóvenes para llevar adelante grandes misiones. ¿Por qué el sínodo sobre los jóvenes? Ciertamente el Espíritu Santo es quien ha dirigido a la Iglesia y ha hecho posible que en estos tiempos la evangelización anime, acompañe y fortalezca la vida de los creyentes. El mismo Espíritu sigue realizando el llamado del Señor a todos los


CRÓNICA

La invitación del Papa nos involucra a todos, sin excepción. Es imposible alcanzar un objetivo si no nos involucramos y no nos comprometemos, pero no basta sumarnos nosotros, también tendremos que reconocer al otro que me puede interpelar. En este sentido nos invita a tomar en serio a los jóvenes, a todos. Las expectativas sobre el sínodo

hombres para que lo conozcan y tenga vida en Plenitud. Ha sido este mismo Espíritu, quien ha llevado al Santo Padre a invitar a toda la Iglesia a poner su mirada en los jóvenes. Tanto en el “Documento Preparatorio”1 como en la “carta a los jóvenes”2 el Papa explica la importancia de la elección del tema del sínodo. Podemos resumirla en una gran razón, y es que: “Los jóvenes necesitan a la Iglesia y la Iglesia necesita a los jóvenes”. Es conveniente profundizar mucho en la invitación que nos está haciendo el Señor, pues no se nos está permitido ningún reduccionismo que limite la obra que el Espíritu está realizando en la Iglesia. Tenemos una oportunidad maravillosa de colaborar en el proceso de la evangelización y de la renovación eclesial, que supone conocer el mundo y la voluntad del Señor para empaparlo de 1

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En el Documento Preparatorio el Papa explica las mociones que lo llevaron a convocar el sínodo, desarrolla algunos elementos propios del mundo juvenil y profundiza en la necesidad de promover el discernimiento vocacional entre los jóvenes. Junto con el Documento Preparatorio, el Papa ha dirigido a los jóvenes una carta explicándoles el sínodo y la necesidad que tiene la Iglesia del protagonismo juvenil. En la carta los anima a ser valientes y generosos.

su Buena Nueva. Hay muchos ambientes y lugares de muerte que esperan conocer la Vida y la Resurrección de Jesús, por tanto, es urgente ser humildes para escuchar, pero valientes y fuertes para anunciar y servir3. Sabiendo que los jóvenes necesitan a la Iglesia, el Documento Preparatorio reconoce que “la Iglesia ha decidido interrogarse sobre cómo acompañar a los jóvenes para que reconozcan y acojan la llamada al amor y a la vida en plenitud”4 y sabiendo que la Iglesia necesita a los jóvenes, el mismo Documento señala que el sínodo pretende “pedir a los mismos jóvenes que la ayuden a identificar las modalidades más eficaces de hoy para anunciar la Buena Noticia”5. En el texto se nos manifiesta maravillosamente, y en extenso, la importancia del espíritu creyente para asumir este tiempo como un tiempo de gracia para los jóvenes y para la Iglesia. 3

“Una Iglesia que escucha, anuncia y sirve”, Orientaciones Pastorales de la Iglesia en Chile 2014-2020. 4 Documento Preparatorio, Introducción. 5 Ibíd. Stella Maris

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Lo más probable es que la temática de los jóvenes haya levantado muchas expectativas en la Iglesia. La juventud es un “divino tesoro” que necesita acompañamiento, pero al mismo tiempo es depositaria de una fuerza y de una pasión maravillosa. Si dejamos actuar al Espíritu de Dios y colaboramos fielmente podríamos sembrar y cosechar fecundamente. El Señor nos acompañe y bendiga para que las expectativas de todos los que conformamos la Iglesia empapen de alegría nuestro peregrinar. Una idea que cruza transversalmente la invitación del Santo Padre, no es precisamente pensar el Sínodo como un tiempo para mirar y pensar sobre los jóvenes, a fin de que vuelvan a la Iglesia porque “se han alejado y están perdidos”; sino justamente lo contrario, poniendo su mirada en los jóvenes para conocerlos mejor, entenderlos, amarlos y aceptarlos; reconociéndolos no sólo como objetos sino como sujetos, sabiendo que en ellos también resuenan verdades y se manifiesta el Espíritu de Dios. Así, pues, no se puede comenzar el proceso sinodal pensando en el documento o en la Exhortación Apostólica postsinodal, como el manual que nos entregará las respuestas y las soluciones para trabajar con los jóvenes en la Iglesia y lograr “que éstos vuelvan”. Debemos acoger


CRÓNICA

este tiempo como una tremenda oportunidad para la vida de la Iglesia y del mundo; de nuestras pastorales, de la juventud y para la construcción de la civilización del amor, tan urgente y esperada por todos.

Algunas actitudes La invitación del Papa nos involucra a todos, sin excepción6. Es imposible alcanzar un objetivo si no nos involucramos y no nos comprometemos, pero no basta sumarnos nosotros, también tendremos que reconocer al otro que me puede interpelar. En este sentido nos invita a tomar en serio a los jóvenes, a todos. El documento nos invita a cono6

Esta idea es tan fuerte que se repite en tres contextos distintos en el Documento Preparatorio. Quizá debamos profundizar en su significado.

cer mejor a los jóvenes y el mundo en que vivimos. No podemos suponer nada o juzgar a priori, pensando que por el hecho de haber sido jóvenes sabemos lo que es ser joven hoy.

Reconocer los lugares donde ellos están. El primer lugar donde los jóvenes están es la vida cotidiana. También hay unos lugares específicos de pastoral (parroquias, universidades, movimientos eclesiales, acciones sociales, seminarios y casas de formación, etc.). Y considera de modo especial el mundo digital.

Cuidar los instrumentos de evangelización con los jóvenes. Es decir, considerar el lenguaje que usamos, los itinerarios de evangelización y las oportunidades que les damos para encontrarse con el Señor en el silencio.

Esta invitación nos invita a convertirnos hacia los jóvenes con algunas actitudes específicas: •

Caminar con los jóvenes. Esta actitud nos exige salir de los propios esquemas pre confeccionados, encontrando a los jóvenes allí donde están, adecuándonos a sus tiempos y a sus ritmos; en definitiva, tomarlos en serio. Reconocerlos como sujetos y no simplemente como objetos. Esta actitud nos exige tomar en serio a todos los jóvenes, sin excepción, pues todos tienen algo que aportar. También nos pide ofrecerle verdaderos espacios de participación en medio de nuestras comunidades.

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Pidámosle al Señor que nos conceda responder con alegría y entusiasmo a la llamada que nos está haciendo por medio del Sínodo del próximo año. Que nos conceda como Iglesia diocesana, colaborar con la obra de Dios, especialmente entre los jóvenes.


CRÓNICA

DIACONADO PERMANENTE

vocación, servicio y ministerio en nuestra diócesis D.P. Mario Rojas Martínez

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l 11 de Octubre de 1962, SS Juan XXIII, el Papa Bueno, como era llamado, pronunciaba estas palabras ante el colegio cardenalicio en las vísperas del Concilio Vaticano II: “Quiero abrir las ventanas de la Iglesia para que podamos ver hacia fuera y los fieles puedan ver hacia el interior”. De aquel momento han pasado ya 54 años y el sueño del Papa tuvo realizaciones insospechadas. En una época de cambios y revoluciones como lo fue la década del 60, la Iglesia vivió su propia renovación eclesiológica, teológica, litúrgica y asumió una situación de diálogo y entendimiento con el mundo que no había vivido por mucho tiempo. Sin duda que la abertura de puertas y ventanas, significó un cambio vital en

su modo de entenderse con el mundo y en el modo de comprenderse a sí misma y de proyectar su misión. Fue en el Concilio Vaticano II, epicentro renovador de la Iglesia, y en el contexto de la Lumen Gentium, que se restableció para la Iglesia Católica el Diaconado Permanente. Este ministerio por siglos había quedado supeditado sólo a su dimensión transitoria camino al sacerdocio. El 4 de septiembre de 1967, la Conferencia Episcopal de Chile, la primera en pedirlo a nivel mundial, solicitó a la Santa Sede la autorización para establecer el diaconado permanente en Chile, con los siguientes propósitos: «...para mantener la fe en las comunidades aisladas, para fortalecerlas Stella Maris

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en las comunidades numerosas de las ciudades y en los barrios populares, para suplir la escasez de sacerdotes y al mismo tiempo para enriquecer el apostolado de la Iglesia». Con fecha 5 de diciembre de 1967, la Santa Sede aprobó la referida solicitud, según el Motu Proprio “Sacrum Diaconatus Ordinem”. En mayo de 1968, la Conferencia Episcopal de Chile aprobó un breve «Reglamento para el diaconado permanente en Chile». En junio de 1968 es ordenado el primer diácono chileno: el Dr. Rodolfo Rencoret Donoso, ilustre médico fundador del Hospital Clínico UC. Es un caso atípico, ya que fue ordenado por su hermano Alberto, entonces arzobispo de Puerto Montt, en su lecho de


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muerte y como un «premio» a su labor pastoral, sin que ejerciera su ministerio. En 1968 se inician experiencias de formación de diáconos en diferentes diócesis del país, con laicos comprometidos en servicios parroquiales. El primer diácono de nuestra diócesis fue Don Guillermo Máximo Valdés, ordenado el 20 de Diciembre de 1969 de manos del Obispo de Valparaíso Monseñor Emilio Tagle Covarrubias. Actualmente, nuestra diócesis cuenta con 77 diáconos, cuya formación y acompañamiento recaen en el Equipo diaconal y el delegado episcopal para el Diaconado Permanente, Padre Roberto Pinto Urzúa. Para el proceso formativo la diócesis cuenta con la Escuela diaconal Felipe Diácono, creada el año 2005 a petición de nuestro Obispo Mons. Gonzalo Duarte García de Cortázar. La Escuela Diaconal funciona en Villa Alemana, en la Parroquia San Felipe Neri, con un período lectivo desde marzo a diciembre, dividido en trimestres. La Dirección de la Escuela recae en el D.P. Luis Basso Arévalo, quien es acompañado en su labor por un equipo de hermanos diáconos. Cuenta con una malla curricular definida y un equipo de profesores, entre los que se cuentan sacerdotes, diáconos permanentes, religiosas y laicos. Actualmente la Escuela cuenta con una treintena de estudiantes desde el primer a séptimo año. Durante los años de funcionamiento de la Escuela diaconal ha sido forjadora de varias promociones diaconales de manera completa, en agosto del 2010 se ordenaron los primeros 7 diáconos que hicieron toda la formación en ella. Y a la fecha van ordenados 33 diáconos y además el 13 de enero del 2007 se ordenaron ocho diáconos que venían de la formación anterior.

TESTIMONIO DEL DIÁCONO PERMANENTE DON JORGE PIZARRO “No me eligieron ustedes a Mí, Yo los elegí a ustedes y los destiné para que vayan y den fruto, un fruto que permanezca, así lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se los concederá” Jn .15,16 Transcurría el año 1969, cuando mis dos hijos mayores estaban en edad de prepararse para la Primera Comunión. El sacerdote encargado de la Capilla del Buen Consejo era el Padre Luis Fernández quien propuso que a los encuentros de preparación asistieran solamente los padres, aduciendo que a las mamás era más fácil tenerlas cerca de la Capilla. Fue gracias a estas reuniones que comencé a participar en la Capilla, aún después de la Primera Comunión de mis hijos. Luego me invitaron a vivir un Cursillo de Cristiandad, que fue el comienzo de mi conversión... un verdadero encuentro con Jesús y que me mostró lo que era ser cristiano y discípulo... pero aún me faltaba mucho. Un día el Padre Luis conversó conmigo y me invitó a presentarme como candidato para ser ordenado como Diácono Permanente. Después de esa conversación me interesé en conocer lo que eso significaba. Supe que era un ministerio restablecido por el Concilio Vaticano Segundo para que varones casados colaboraran en tareas ministeriales con autorización de la esposa. Fue así como me convertí en candidato y con un informe del Padre Luis y la autorización de mi esposa fui presentado al Obispo Don Emilio Tagle Covarrubias. Me enteré que el Primer Diácono Permanente de la Diócesis de Valparaíso fue Don Guillermo Valdés ordenado en 1969. Mis antecesores más próximos y que se ordenaron en 1972 fueron: Jorge Latorre, Héctor Lillo, Eduardo Bolbarán, Dioniso Polanco y Enrique Orellana. Luego llegó a la Diócesis Orlando Varas, ordenado en La Serena en 1972. Mi formación diaconal comenzó en 1971, junto a Enrique Gálvez, Abraham Zamora, Guillermo Cornejo, Hugo Guerra, Eugenio Lemus y José Valdés. Nuestra formación duró tres años, nos reuníamos los martes y jueves de 19 a 21 horas, después del trabajo cotidiano de cada uno. Alguno de nuestros formadores fueron: el Padre Gustavo Felten, Padre Pedro Caro, Padre Jorge Calderón y Padre Miguel Sáez que me marcó con una frase que repetía: “el cristiano que se siente conforme, es señal que va retrocediendo”. Los cursos duraron tres años y se nos entregó lo fundamental en Teología, Moral y Sagradas Escrituras. Esta formación continuó con cursos especiales después de la ordenación para completar conocimientos y ampliar nuestra cultura religiosa y pastoral. Mi trabajo pastoral lo he ejercido siempre en la Parroquia Santa María Madre de la Iglesia, bajo la tutela de cinco Párrocos: Padre Luis Fernández, Padre José Méndez, Padre Pedro Caro y Padre Jorge Romero. Actualmente, con el Padre Winstor Hardy. Todos ellos han dejado una huella en mí según el carisma de cada uno. Los sacerdotes asesores del Diaconado Permanente en la Diócesis han sido: el Padre Gustavo Felten, el Padre Jaime Da Fonseca, el Padre Alvaro Bernal quien bosquejó la aspiración de la Escuela Diaconal. Actualmente, es el Padre Roberto Pinto quien llevó a cabo esta aspiración creando finalmente la Escuela Diaconal “Felipe Diácono”. Años atrás fui por varios años Delegado de la Diócesis de Valparaíso ante el Consejo Nacional del Diaconado Permanente. Fui parte de la organización del Primer Encuentro Nacional de Diáconos Permanentes de la Provincia Eclesiástica de Santiago que se realizó en el Pontificio Seminario Mayor San Rafael de Lo Vásquez el año 2003, el que fue muy enriquecedor y con muy buena asistencia. Desde el año 2000 al 2004. junto a mi esposa, hicimos acompañamiento a un grupo de esposas de futuros diáconos. Actualmente colaboro en la Escuela Diaconal. Ahora al cumplir los 43 años de diaconado y retrocediendo en el tiempo, parece que todo lo vivido ha transcurrido demasiado rápido. Doy gracias a Dios por todo lo que me ha dado, por todo lo que he recibido, por todo lo que me ha ayudado, por haberme mostrado las enseñanzas de su Evangelio, un libro abierto lleno de sabiduría y misericordia que me guía y acompaña diariamente, que no me abandona y a quien he tratado de servirle con fidelidad durante estos 43 años y hasta cuando Él quiera. “Estoy a la puerta y llamo, si alguien me abre la puerta entraré”.

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GRÁFICAS DIOCESANAS

Una mañana de reflexión, compartir, y proyección se vivió en la “Jornada de Inicio para las comunidades educativas”. En ella participaron delegaciones de colegios de la región: docentes directivos, profesores, asistentes de la educación, administrativos, padres y apoderados, jóvenes de la pastoral y centros de alumnos.

Con una Eucaristía celebró sus Bodas de Plata Sacerdotales el Padre Roberto Pinto Urzúa del Oratorio de San Felipe Neri. En su homilía señaló “Haberme encontrado con un Dios que me ama, que me acepta; que, en la propia realidad de mi historia, Él se hace presente, que sostiene mi cruz y que me elige para poder vivir este camino del sacerdocio, creo que esto es lo fundamental, si hay que dar gracias a Dios es por este acontecimiento”.

Domingo del Buen Pastor: “Somos pocos los sacerdotes, pero eso no nos tiene que desalentar. No podemos caer en una actitud sin esperanza. Dios sigue llamando a jóvenes y señoritas, pero hay que buscarlo, crear un ambiente de oración por las vocaciones en nuestras familias. Los invito a que le pidan a Dios para que, en su misericordia, nos envíe las vocaciones que necesitamos”, señaló el padre Andrés Valenzuela, Rector del Pontificio Seminario Mayor San Rafael.

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GRÁFICAS DIOCESANAS

“No he venido a hacer mi voluntad, sino la de Aquel que me envió” Jn 5, 30b es el lema que acompaña en estos veinticinco años de Vida Religiosa a la Hermana Nilda Miranda de la Congregación Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación.

En la Misa de inicio del Año Académico de Escuela Diaconal Felipe Diácono se presentó al nuevo Director de la Escuela Diaconal, Diácono Permanente Luis Basso Arévalo quien reemplaza al diácono Mario Rojas destinado a la Isla de Pascua.

Éstas y otras noticias las pue encontrar en el Sitio Web delde Obispado de Valparaíso www.obispadodevalparaiso. También puede visitarnos cl en Facebook en la Fan Page Comunicaciones Diócesis de Valparaíso.

48 años de vida celebró el Pontificio Seminario Mayor San Rafael, en la Eucaristía se realizó la toma de posesión litúrgica del padre Andrés Valenzuela Acevedo como Rector del Seminario Mayor San Rafael y del Santuario de Nuestra Señora Purísima de Lo Vásquez. Stella Maris

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REFLEXIÓN

El Espíritu Santo es el mismo Ayer, Hoy y Siempre Pbro. Ramón Tapia Rodríguez. Párroco Nuestra Señora de los Desamparados, Quillota.

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l titulo de este artículo viene de lo que dice la carta a los hebreos: “Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo será para siempre” Heb13,8. Pentecostés también no es un punto de la historia pasada, sino que el Espíritu Santo se sigue manifestando hoy igual que ayer en el primer Pentecostés y lo será siempre. Pentecostés es hoy, es un hoy permanente. Por eso oremos como lo hace la Iglesia en esa fiesta: “Infunde tu Espíritu en el corazón de tus fieles para que obre las mismas maravillas de los comienzos de la predicación evangélica”. El Espíritu no está agotado, no está desgastado, es el mismo de los primeros tiempos y tiene la misma potencia, y así como transformó a los primeros te

quiere renovar a ti y a mí, quiere renovar nuestras comunidades. Por eso, los invito a examinarse personal y comunitariamente cómo estamos en la docilidad al Espíritu Santo. ¿Estamos llenos del Espíritu como aparecen las personas en los Hechos de los Apóstoles? ¿Estamos medio vacíos de Espíritu o vacíos? Veámoslo en las siguientes dimensiones de la vida cristiana. 1. CON EL ESPIRITU PODEMOS AMAR SIEMPRE Y A TODOS. En Rom 5,5 san Pablo nos dice que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que nos ha sido dado. Sin el Espíritu no podemos amar, quedamos a medio camino y nos llenan nuestros juicios, intolerancias y egoísStella Maris

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mos y nos cerramos en nosotros. El Espíritu derramado en nosotros hace posible que amemos incluso al enemigo, que no resistamos al mal poniendo la otra mejilla deteniendo así la violencia. El Espíritu nos da un corazón católico, universal, que ama a todos. 2. CON EL ESPIRITU LA PALABRA DE DIOS ES VIVA Y ACTUAL Y LA CREEMOS (Verbum Domini 5). San Juan Pablo II nos decía que el Espíritu Santo es el maestro interior (Catechesi Tradendae 72): “el Espíritu Santo es pues, prometido a la Iglesia y a cada fiel como un Maestro interior que, en la intimidad de la conciencia y del corazón, hace comprender lo que se había


REFLEXIÓN

entendido pero que no se había sido capaz de captar plenamente” Sin el Espíritu no podemos creer, nos llenamos de preguntas, vacilaciones y quedamos paralizados como los apóstoles antes de Pentecostés. El Espíritu hace que la palabra proclamada en la liturgia, en nuestras comunidades, en nuestra familia se actualiza y nos habla a nosotros hoy. 3. CON EL ESPIRITU SOMOS IGLESIA EN SALIDA SIN MIEDO Y CON ALEGRÍA. EG 280. Para mantener vivo el ardor misionero hace falta una decidida confianza en el Espíritu Santo, porque Él «viene en ayuda de nuestra debilidad» (Rm 8,26). Pero esa confianza generosa tiene que alimentarse y para eso necesitamos invocarlo constantemente. Él puede sanar todo lo que nos debilita en el empeño misionero. Sin Espíritu no evangelizamos, hablamos de cosas humanas, de cosas razonables, de lo que hablan todos. Con Espíritu el que habla que hable Palabra de Dios (1 Ped 4,11). 4. CON EL ESPIRITU COMPARTIMOS TODO. EG 178 Confesar que el Espíritu Santo actúa en todos implica reconocer que Él procura penetrar toda situación humana y todos los vínculos sociales: «El Espíritu Santo posee una inventiva infinita, propia de una mente divina, que provee a desatar los nudos de los sucesos humanos, incluso los más complejos e impenetrables” Sin Espíritu nos llenamos de excusas para vivir la solidaridad como nos dice el Papa Francisco en EG 270:”A veces sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor. Pero Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás. Espera que renunciemos a buscar esos cobertizos personales o co-

munitarios que nos permiten mantenernos a distancia del nudo de la tormenta humana, para que aceptemos de verdad entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y conozcamos la fuerza de la ternura. Cuando lo hacemos, la vida siempre se nos complica maravillosamente y vivimos la intensa experiencia de ser pueblo, la experiencia de pertenecer a un pueblo”. 5. CON EL ESPIRITU VIVIMOS LA ESPIRITUALIDAD DE LA COMUNIÓN. Los Hechos de los Apóstoles nos dice que la primera comunidad tenía un solo corazón y una sola alma (Hech 2,42-47) Vivían la comunión. El Espíritu rompía sus barreras humanas y los ponía en comunión. Se daban cuenta que lo más importante, lo que nos une es la fe en el Señor resucitado y su amor por nosotros. Sin el Espíritu rompemos la comunión, la unidad y el amor muy a menudo como nos recuerda el Papa: EG 98. Dentro del Pueblo de Dios y en las distintas comunidades, ¡cuántas guerras! En el barrio, en el puesto de trabajo, ¡cuántas guerras por envidias y celos, también entre cristianos! La mundanidad espiritual lleva a algunos cristianos a estar en guerra con otros cristianos que se interponen en su búsqueda de poder, prestigio, placer o seguridad económica. Stella Maris

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Por eso Ven Espíritu Santo, a nuestros corazones. Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro. Mira el poder del pecado si no envías tu aliento. Mira Espíritu sin Ti no podemos nada, volvemos a nuestro estado natural y débil. Ven y renuévanos. Ven y llénanos de tus dones. Sopla el fuego del Espíritu a nuestras comunidades para que seamos luz del mundo en tinieblas y sal de la tierra sin alegría. Un obispo ortodoxo en 1968 nos aclaró la diferencia que existe cuando uno se deja guiar por el Espíritu y cuando no lo hacemos. Él dice: Sin el Espíritu Santo, Dios está lejano; Cristo en el pasado; El Evangelio es letra muerta; La Iglesia, una simple organización. La autoridad es una dominación; la misión es propaganda; El culto una evocación; Y el obrar cristiano, una moral de esclavo. Pero en el Espíritu y con el Espíritu, Cristo resucitado está aquí, El Evangelio es potencia de vida, La Iglesia significa comunión trinitaria, La autoridad es un servicio liberador, La misión es un Pentecostés, La liturgia es memorial y anticipación, El obrar humano es deificado... Él es Señor y Dador de vida (Ignacio Hazim de Lattaquié).


REFLEXIÓN

¡RECLAMAMOS LA PAZ!

Juan Pablo Espinosa Arce Profesor de Religión y Filosofía (UC del Maule) Candidato a Magíster en Teología Fundamental (PUC) Laico de la Diócesis de Rancagua

1.

Vivimos una época compleja y violenta Vivimos una época compleja, eso no lo puede dudar nadie. Es la época marcada por el paradigma y el estilo de vida tecnocéntrico, del tener y acumular más. La persona vale en cuanto posee

más, y la dignidad se sustenta en la transacción monetaria. El paradigma y el estilo de vida promovido por el economicismo se acentúa en fuertes relaciones de poder, de destrucción anticipada de la vida de los pobres y también el ecosistema en el cual se desarrolla el pasar cotidiano. Así lo hace notar Kathya Araujo (2009) cuando comenta que “el dinero es un recurso de poder. El dinero en cuanto recurso de poder instrumentalizado, según

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lo recogido, define el curso de los acontecimientos a despecho de si quien lo instrumentaliza tiene o no el derecho de su lado”. En otras palabras, la historia – marcada por relaciones de poder, económico en su mayoría – es escrita desde los que detentan el instrumento de transacción. Así lo había hecho notar antes el filósofo Walter Benjamin (2009), cuando en la XII Tesis sobre la historia recuerda que la ideología del progreso se nutre “de la


REFLEXIÓN

imagen de los antepasados esclavizados, y no del ideal de los nietos liberados”. Y el poder supone enfrentamiento constante, ya que es adicción y dependencia. El poderoso legitima su estatus y el dominado ve que las posibilidades se hacen angostan. Como sostiene Luis Oro (2006), “es un hecho que el poderoso en su momento de éxtasis se eleva por sobre el orden establecido y desafía las convenciones. Pero como todo deleite, el del poderoso también es breve, a pesar de sus promesas de eternidad”. Cuando Oro habla del orden, está pensando en las relaciones establecidas entre los sujetos. Y si las relaciones de poder acentúan las diferencias, es un hecho que la consecución de la paz no es lograda. Mientras haya lágrimas en los ojos de los antepasados esclavizados no podremos pensar ni construir una nueva historia como nietos liberados. Hay un enfrentamiento constante entre las zonas de guerra y las zonas pacíficas. Somos hijos de un siglo marcado por dos guerras mundiales, con el peligro latente de una guerra nuclear. Nuestras ciudades se construyen sobre las dinámicas de exclusión social, económica y cultural. Somos testigos de las grandes migraciones desde Medio Oriente hacia Europa por causa del terrorismo islámico, el cual también afectó con fuerza a Francia desde el 2015. El mediterráneo se ha convertido en una gran fosa mortuoria. En nuestra región americana, vemos con estupor cómo el presidente de

Estados Unidos, lejos de lograr la unidad, dispara bombas como quien fuera un niño jugando con un botón. Hasta los niños son más precavidos. Y desde Corea del Norte tenemos amenazas nucleares. ¿Dónde está la paz? ¿Gozamos de bienestar social? En América Latina, aunque se han logrado acuerdos de paz, por ejemplo en Colombia, aún continúan aconteciendo situaciones de violencia institucional, económica, social y cultural. Los muros de exclusión amenazan dividir a los países e impedir los movimientos interculturales. El otro, el extraño, nos aparece como enemigo ante el cual hemos de protegernos. Bien lo ha hecho notar Bauman (2006) cuando sostiene que la modernidad líquida ha definido a los extraños como a los “merodeadores (en compañía de otros vagos y holgazanes, personajes que no pertenecen al sitio donde aparecen), que representan al diablo, los íncubos, los espíritus y los duendes malignos, el mal de ojo y las brujas”. Y más adelante, haciendo eco de las palabras de Zukin, Bauman (2006) habla de la “política del miedo cotidiano. El estremecedor y perturbador espectro de las calles inseguras aleja a la gente de los lugares públicos y le impide procurarse las artes y oficios necesarios para compartir la vida pública”. ¿Cómo superar el miedo y la violencia? ¿Cómo construir un nuevo estilo de vida basado en la paz?

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2.

Hacia un nuevo estilo de vida desde la paz que supere la violencia Con estas breves anotaciones, se puede desprender que la vida pública, tal y como es descrita por las propuestas teóricas anteriores, no goza de altos grados de bienestar personal ni social. Y a su vez, si la paz se entiende como un estado de plenitud, de gozo, de relaciones estables, es que ella aún continúa siendo un frágil tesoro que es llevado en vasijas de barro. Es en vistas a ello que nuestro artículo busca indagar en una teología de la paz que se entienda así misma como condición de posibilidad de un nuevo estilo de vida. La reflexión altermundista – la del “otro mundo posible”, de un renovado modo de vivir –, debe cimentarse sobre la búsqueda de relaciones comunitarias estables, sobre una renovada cultura del encuentro y de la fraternidad, sobre la paz que brota de la justicia. Este nuevo estilo de vida ya lo ha avizorado el Papa Francisco cuando en ‘Laudato Si’, y a propósito de la ecología humana – que supone el bienestar personal, comunitario y del ecosistema – habla de que es necesario “apostar por otro estilo de vida” (LS 203). Esta nueva fisionomía personal, social y pública, debe tener la capacidad de superar el paradigma tecnoeconómico propuesto


REFLEXIÓN

por el mercado y debe acentuar “la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida” (LS 207). Con esto, el bienestar supone la paz como fundamento de construcción de una sociedad nueva. En palabras del Papa, “cuando somos capaces de superar el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio importante en la sociedad” (LS 208). Con ello, la paz que brota de la justicia y que es uno de los nombres de Dios, posee una clara dimensión política. Construir la paz es edificar redes de comunión sociales y políticas. Es necesario, pues, crear una nueva relacionalidad en clave de paz.

3.

Una nueva relacionalidad en clave de paz Si consideramos la paz como proyecto y estilo alternativo de vida, la paz representa una nueva relacionalidad. En esta perspectiva, Martínez-Otero (2014) sostiene que “la paz y la convivencia no están prefijadas; han de hacerse y de esta realización no podemos sustraernos. Somos los artífices de nuestro camino compartido, un proceso incesante de búsqueda, fomento e intercambio de lo bello, lo bueno y lo verdadero”. La paz comparte los trascendentales, y al presentarlos manifiesta en definitiva a Dios, en quien se reúne la belleza, la vedad y la bondad. La teología de la paz es en definitiva un hablar sobre Dios mismo que en sí mismo es relación. Las Personas Divinas, Padre, Hijo y Espíritu, viven en comunión, y dicha comunión se comunica en la historia de la salvación. Por ello, por la fe sostenemos que nuestras relaciones –y sobre todo las fraternas y las fundadas en la paz– llevan la marca de las relaciones Trinitarias.

Con estas breves anotaciones, se puede desprender que la vida pública, tal y como es descrita por las propuestas teóricas anteriores, no goza de altos grados de bienestar personal ni social. Y a su vez, si la paz se entiende como un estado de plenitud, de gozo, de relaciones estables, es que ella aún continúa siendo un frágil tesoro que es llevado en vasijas de barro.

Junto con esta dimensión teo-lógica, reconocemos en la paz y en las relaciones sociales presentes en ella lo ético y la dimensión pública y civil como elementos constitutivos de la misma paz. Könemann (2016) comenta que “por la dimensión política, la educación para la paz actualmente está relacionada estrechamente con el desarrollo de la sociedad civil, lo cual conlleva oportunidades de participación mucho más fuertes de ciudadanos y ciudadanas en relación los procesos de construcción de opinión y voluntad de la socieStella Maris

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dad”. Cuando buscamos la paz, anhelamos la construcción de una sociedad más democrática, que venga a reducir el concepto de enemigo, que apuesta por la interculturalidad y por el encuentro entre los sujetos. La educación para la paz, supone así una cultura de la paz, con acentos en los valores de respeto por la dignidad humana, el diálogo y la resolución no violenta de los conflictos. Esto lo ha hecho notar con fuerza el teólogo Hans Küng (1999) cuando recuerda cómo la paz mundial constituye un reto para las religiones del mundo. En esto, aparece el desafío de superar los conflictos entre las religiones y que, por medio de un renovado ecumenismo y del diálogo interreligioso como formas de relacionalidad, en este caso religiosa, se construyan los puentes que unan y no dividan. Y en esto, aparece un llamado fuerte a los cristianos y a sus aportes para la construcción de una cultura de la paz. El mismo Küng sostiene que “en la sociedad de nuestro mundo, los cristianos se hallan invitados a asumir una responsabilidad común con las personas de las demás creencias religiosas: en favor de la paz, la justicia, la conservación de la creación y también en favor de una nueva ética. El destino de la tierra nos importa a todos los humanos, independientemente de nuestra religión o de nuestra concepción del mundo”.


CRÓNICA

“He venido para que tengan vida en abundancia” Sor Lidia Igor A. Presidenta de Conferre

L

a vida es el don primero que hemos recibido de Dios, don por el cual nos ha llamado de la no existencia a la existencia humana en este mundo. ¡Don maravilloso y extraordinario, realidad “sagrada” que ha sido confiada a nuestra responsabilidad y, por tanto, a nuestra custodia amorosa, a nuestra “veneración”! Todos los que estamos en este momento en la tierra, estamos vivos ¿o no? Porque Dios nos ha dado la vida porque nos ama y para que la aprovechemos al máximo, pero para que esto sucediera era necesario que Jesús viniera a darnos el ejemplo de cómo vivirla y lo mejor la esperanza de saber que tendremos vida eterna si seguimos el camino que el Señor nos mostró. La vida consagrada de la Diócesis de Valparaíso este año se ha propuesto profundizar este texto bíblico, basado en el evangelio de San Juan. Como vida religiosa zonal, nos hemos propuesto profundizar el tema reflexionado y trabajado en la asamblea nacional: “Renovación y Liderazgo en la Vida Religiosa: Al servicio de la transformación de personas y estructuras”. El Santo Padre el Papa Francisco nos ha interpelado y nos dice que nos dejemos mirar por Dios para hacer que el Espíritu Santo acontezca hoy en nuestra reali-

dad y así salir aprisa al encuentro de la vida, a imitación de María que fue a servir a su prima Isabel, donde formó comunidad de vida y humanidad. Durante este año profundizaremos Los “Horizontes de Novedad en la Vivencia de nuestros Carismas Hoy”. •

Origen y fuente de la vida consagrada

Mística y profecía de la vida consagrada

Resignificar los consejos evangélicos

Compartir Nuestra Espiritualidad con Laicas y Laicos

Vivir Pobres y para los Pobres

Menos Autorreferentes

Intercongregación e Intergeneracional

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El cuidado de la casa Común

Anunciar EL Liderazgo de la Vida Consagrada.

La vida consagrada espera en el “mañana de Dios” y mientras tanto queremos construir un futuro que dé sentido a nuestro presente… saliendo con prontitud al encuentro de nuestros hermanos.

Invitación Con un corazón lleno de alegría y esperanza invitamos a todos los jóvenes que quieran descubrir su vocación como regalos del Padre a una Jornada el sábado 21 de octubre desde las 11.00 a las 16.00 horas en la comunidad del Buen Pastor en Valparaíso, Playa Ancha, cerca del Supermercado Acuenta.


REFLEXIÓN

La teología en tiempos actuales: no sólo certezas, sino también interrogantes Gonzalo Bravo Álvarez Profesor PUCV y Párroco La Matriz

P

or muchos años se pensó que la Teología era una reflexión sobre Dios que se proponía al mundo para fundamentar lo que la Iglesia defendía, debiendo por tanto ser fiel a lo que se había recibido por tradición. En esta concepción, el contexto social, los cambios culturales y los nuevos avances de la ciencia no eran tomados en cuenta. Tal teología, entonces, comienza a generar un campo disciplinar bastante amplio, ya que debía dar

respuesta a varios contenidos al interior de su reflexión. La ‘teología fundamental’ tenía que ver con el estudio de la filosofía y otras ciencias humanas que hacen ‘racional la fe’ o, al menos, probable desde el punto de vista de la razón; la ‘cristología’ se ocupa de todo lo relacionado con la comprensión de la persona de Jesús, tanto a nivel de la Biblia, como también a nivel del Magisterio de la Iglesia; la ‘trinidad’, debería dar luces de cómo es comprendido el ser mismo de Dios Padre, Hijo y Stella Maris

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Espíritu Santo; la ‘mariología’ le compete sintetizar lo referente a la Virgen María y su lugar en la salvación. Podríamos detallar muchas más ramas, tales como la teología espiritual, la dogmática, la teología sacramental, la teología moral, la escatología (que se ocupa del final de los tiempos, y su impacto en el hoy), la visión teológica del ser humano o antropología cristiana. El problema de esta estructura ordenada y desintegrada, es que difícilmente toca la vida


REFLEXIÓN

personal; a lo más sirve para saber de Dios, pero poco lugar se le da a la historia humana, en la cual el Verbo se encarna. Hoy, en cambio, hay una dinámica actual de la teología que no tiene que ver solo con custodiar la tradición que nos ha llegado por diferentes caminos, sino la de hacer vivo y presente el mensaje de Jesús. Desde que el Verbo se hizo carne (cf. Jn 1,14), todo lo humano tiene relación con lo divino; aún más, nada ocurre en la historia humana que no le interese a la teología. Es por ello que la Iglesia debió desarrollar un discurso que pueda ser entendido por todo el mundo, por lo cual, tuvo que adecuarse a las categorías con las cuales éste dialoga. Nace así un esfuerzo, ya no sólo de trasmitir algo del pasado, sino de sembrar el mundo actual con las verdades de la fe; e incluso más, contemplar las semillas de fe en medio del mundo actual. Un documento que vale la pena leer, por su amplia concepción de qué es la teología hoy es, precisamente: ‘La teología hoy: perspectivas, principios y criterios’, de la Comisión teológica internacional del año 2011 (http://www.vatican.va/ roman_curia/congregations/ cfaith/cti_documents/rc_cti_ doc_20111129_teologia-oggi_ sp.html ). Algunas de las verdades más importantes extraídas de ese documento tiene que ver con la certeza que ‘la creación y la historia constituyen el espacio y el tiempo en el que Dios se revela’ (6)1. Por lo tanto, si debo estudiar quién es Dios, su acción en el ser humano y en el mundo, no puedo dejar de adentrarme en la creación y la historia; es por ello que, todas las ciencias, las artes, las culturas, el entorno y lo que le incumbe al ser humano comienza a ser parte 1

El número entre paréntesis alude al párrafo del documento La teología hoy: perspectivas, principios y criterios.

de la teología. En este sentido, la teología no se puede alejar del mundo para llevar adelante su tarea; al contrario, ‘contempla el mundo entero de una nueva manera; lo ve más verdadero porque, fortalecido por el Espíritu Santo, participa de la perspectiva propia de Dios’ (16). Es determinante en la teología católica saber que ‘la Iglesia debería por tanto estar preparada para discernir en «los acontecimientos, exigencias y deseos» del mundo de hoy lo que pueden ser signos verdaderos de la actividad del Espíritu’… Es necesario, por tanto, conocer y comprender el mundo en el que vivimos, sus expectativas, sus aspiraciones y su índole muchas veces dramática’ (51). Tal como se revela en estos números, el ámbito del estudio de la teología no es solo la tradición que nos lleva del pasado, sino el mundo que nos rodea. ‘Todo lo que acontezca en cualquier parte del mundo, sea bueno o malo, no puede nunca resultar indiferente para la Iglesia. El mundo es el lugar donde la Iglesia, siguiendo las huellas de Cristo, anuncia el Evangelio, da testimonio de la justicia y misericordia de Dios y participa en el drama de la vida humana’ (54). La teología en diálogo con el mundo tiene una particular oportunidad ante la ciencia. ‘La presencia de la teología en el debate científico y la vida de la universidad tiene potencialmente el efecto beneficioso de recordar a todos la vocación sapiencial de la inteligencia humana, y la pregunta reveladora que Stella Maris

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Jesús hace en su primera intervención en el evangelio de Juan: «¿Qué buscan?» (Jn 1,38)’ (86). La teología apunta al sentido último de todo quehacer humano, científico y doméstico. Cuando las interrogantes profundas del ser humano surgen, la teología tiene mucho que aportar en dar sentido trascendente a esas preguntas existenciales. Para muchos, hoy la teología no tiene que dar tantas respuestas, sino más bien, debe generar interrogantes. No tiene que profetizar certezas, sino muchas veces suscitar la duda y la sospecha. Vivimos en una sociedad en donde mucha gente vive lo religioso solo en el ámbito privado y escindidas de las instituciones religiosas; otras personas, en cambio, viven como si Dios no tuviera nada que aportarles y la teología es una disciplina completamente desconocida. En ambos casos, la teología tiene una tremenda oportunidad de acompañar la búsqueda de sentido aportando grandes interrogantes y proponiendo sólidas verdades; puede dar nuevos horizontes el dolor humano y hacer cercano el amor divino; puede propiciar espacios de vida interior que, ciertamente, germinará en vida solidaria y fraterna. Me atrevería decir que la teología puede consolidarse al proponerse a la sociedad toda, a las comunidades y a las personas en particular, no como un receptáculo de verdades del pasado, sino como una montaña sólida que cuestiona, ilumina y apoya las interrogantes del presente.


DECRETOS

Decretos • Por decreto con fecha 1° de febrero de 2017, se ha nombrado al Pbro. Claudio Ortíz Vásquez, Párroco de la Parroquia “Santo Nombre de Jesús” de La Calera y Administrador Parroquial de la Parroquia “San José” de la misma ciudad. • Por decreto de fecha 1° de febrero de 2017, ha sido designado el Pbro. Andrés E. Valenzuela Acevedo, Rector del Pontificio Seminario Mayor “San Rafael”. Se le nombra asimismo Rector del Santuario de “Nuestra Señora Purísima de Lo Vásquez” en Lo Vásquez. • Por decreto de fecha 6 de febrero de 2017, fue nombrado Párroco de la Parroquia “San Pío X” de El Belloto, el Pbro. Leonardo Quijada González, css. • Por decreto de fecha 6 de febrero de 2017 fue nombrado Párroco de la Parroquia “San Nicolás” de Hijuelas el Pbro. Víctor Hugo Zapata Ramírez, css. • Por decreto de fecha 6 de febrero de 2017 fue nombrado Párroco de la Parroquia “Santa Isabel” de El Melón, el Padre Marcelo Barra Briones, ocd. • Por decreto de fecha 28 de febrero de 2017 ha sido nombrado Director de la Escuela “Felipe Diácono” para el Diaconado Permanente el diácono don Luis Antonio Basso Arévalo. • Por decreto de fecha 10 de marzo de 2017 fue nombrado Párroco de la Parroquia “Jesucristo Misionero de Reñaca Alto, Viña del Mar, el Pbro. Reinaldo Figueroa Elgueta, ss.cc. • Por decreto de fecha 16 de marzo ha sido prorrogado el nombramiento de Vicario Episcopal para la Educación al Pbro. Edgardo Fernández Apablaza, sin perjuicio de sus funciones como Director del DEC. • Por decreto de fecha 30 de marzo ha sido nombrado Vicario Parroquial de la Parroquia “Nuestra Señora de Lourdes” del cerro Placeres, el Pbro. Augusto Rojas Valdivia, aa. • Por decreto de fecha 7 de marzo ha sido nombrado Administrador Parroquial de la Parroquia “Nuestra Señora de la Merced” de Quillota, el R.P. Ramón Villagrán Arias, O.de M. • Por decreto de fecha 21 de abril ha sido nombrado Juez Instructor del T.E.R. el Pbro. D. Claudio Ortíz Vásquez. • Por decreto de fecha 21 de abril, ha sido nombrado Juez Instructor del T.E.R. el R.P. Augusto Rojas Valdivia, AA.

• Por decreto de fecha 6 de mayo de 2016 fue designado Vicario Parroquial de la Parroquia “San Miguel” de Recreo el R.P. Enrique Contreras Arntz, ofm.cap. • Por decreto de fecha 25 de agosto de 2016 fue nombrado Párroco de la Parroquia “Nuestra Señora de Lourdes” de Agua Santa, Viña del Mar, el R.P. Hernán Vargas Arancibia, CP. • Por decreto de fecha 27 de octubre de 2016 fueron nombrados miembros integrantes del Consejo Directivo de la Fundación “San Felipe Neri del Obispado de Valparaíso” los Padres Wolter Tilmann Dütting y Roberto Pinto Urzúa. • Por decreto de fecha 26 de noviembre de 2016 fueron confirmados por un nuevo período Directores de la Sociedad de Dolores de Valparaíso: Sra. María Teresa Blanco Lobos, D. Sergio Molina Olmedo, D. Mauricio Otaíza Morales, D. Arturo Chicano Jiménez. Confirmado asimismo D. Sergio Molina Olmedo, Tesorero del Directorio. • Por decreto de fecha 26 de noviembre de 2016 fue designado Presidente del Servicio de Bienestar del Obispado de Valparaíso, D. Hernán Tapia Aros, quien obtuviera la mayoría de votos. • Por decreto de fecha 16 de diciembre de 2016 fue confirmado, por un nuevo período de cuatro años, a D. José Ignacio Latorre Zúñiga, como Rector del Colegio Seminario San Rafael. • Por decreto de fecha 8 de diciembre de 2016, ha sido nombrado Administrador Parroquial de la Parroquia “Nuestra Señora de la Esperanza”, del cerro Esperanza, el Pbro. Pedro Zúñiga González con todas las atribuciones y responsabilidades que le confiere el derecho. • Por decreto de fecha 27 de diciembre de 2016, fueron nombrados Vicarios Parroquiales de la Parroquia “Santísima Trinidad” de Limache los Pbros. D. Manuel Alejandro Lizana Lizana y D. Jimmy Osciel Véliz González, ambos pertenecientes al Instituto Voluntas Dei. • Por decreto de fecha 28 de diciembre de 2016 fueron llamados a recibir la Admisión entre los Candidatos al Orden del Diaconado Permanente en la Iglesia de Valparaíso: D. Leonardo Ruz Gallardo, D. Javier de la Cruz Espinoza Ortíz, D. Roberto Prado Fieldler; y D. Luis Sepúlveda Zamudio. • Por decreto de fecha 28 de diciembre de 2016 fueron llamados a recibir el Ministerio del Acolitado, los ministros lectores D. Luis Albanéz García, D. Claudio Fernández Molina, D. Ricardo Jara Aguirre y D. Luis Vergara Meza. Stella Maris

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CELEBRACIONES

Aniversarios Ordenación

Cumpleaños Mayo 25 27 28 31

Mayo Dietrich Lorenz Daiber Ramón Tapia Rodríguez Gustavo Álamos Leal Pedro Aguiar Darrouy

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Junio 18 20

Junio 03 12 13 18 22 26 30

José Pablo Valencia Poblete Felipe Gutiérrez Esquiró

Julio

Reinaldo Orellana Rodríguez Wenceslao Barra Carmona Bernardo Astudillo Basulto Ángel Pascual González Sergio Rojas Sepúlveda Rafael Osorio Cofré Alejandro González Hidalgo

1 1 1 5 8 13 13 14 14 15

Julio 1 4 10 14 26

Pedro Aguiar Darrouy

Jorge Bosagna Aguayo Juan Agustín Rodríguez Gazitúa Jorge Correa Rojas Pedro Zúñiga González Mario Erazo Flores

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Erwin Prieto López Renzo Ramelli Morales Juan Rodríguez Chapa Dietrich Lorenz Daiber Gonzalo Duarte García de Cortázar Sergio Barría Lorca Rafael Osorio Cofré Sergio Murillo Catrileo Luis Enrique Sagredo Gallardo Kepa Bilbao Laca

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Decálogo de la Serenidad San Juan XXIII, el Papa Bueno

1.

Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

7.

2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.

8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también.

9. Sólo por hoy creeré firmemente aunque las circunstancias demuestren lo contrario que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.

4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos. 5.

Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido en mis sentimientos procuraré que nadie se entere.

10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

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Revista Stella Maris N° 122 Mayo 2017  
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