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R I N E V R O P S A GRACI


spoiler alert Dirección: Guillermo Cerminaro Producción: Mariel Parra Oscar Martínez Edición: Patricio Cerminaro Diseño: Ailén Aiani Colaboradores: -Juan Martín Nacinovich -Lucía Matusevic -Juan Manuel Branda Fromprint imprenta gráfica Brandsen 527. San Fernando www.proyectospoiler.com Twitter: @spoilerrevista fb.com/proyectospoiler proyectospoiler@gmail.com Prohibida la reproducción total o parcial de los artículos sin previa autorización. Las opiniones vertidas son de absoluta responsabilidad de sus autores.

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La próxima partitura -jazzera- de Chazelle: La La Land Con Whiplash (2014), Damien Chazelle logró proclamarse no sólo como uno de los cineastas con más proyección sino también como uno de los más talentosos para narrar. Pasando con un éxito rotundo por el festival de Sundance de dicho año, esta pequeña obra maestra dejó con la boca abierta a más de un espectador. Sin embargo, a pesar de que uno imaginaría que luego de Whiplash Chazelle se lanzaría a un proyecto del mismo género o al menos de un tono similar, el director estrenará un musical escrito por sí mismo: La La Land. Protagonizada por Ryan Gosling en el papel de Sebastian y Emma Stone en el de Mia, La La Land explora el romance entre un pianista jazzero de bar y una aspirante a actriz que trabaja en un café. Situada en Los Ángeles, Chazelle parece apoderarse de la ciudad, según lo visto en el trailer, por un lado para poetizarla, pero por otro para reafirmar su postura áspera frente al éxito y la fama tan presente en Whiplash. Incluso, el título del filme sugiere un juego entre las siglas de la ciudad y su reputación de "tierra prometida artística" que

finalmente desecha ilusiones. Si bien en un principio los protagonistas serían Miles Teller y Emma Watson, finalmente ambos se bajaron del proyecto, y allí fue donde surgieron los nombres de Gosling y Stone. Ésta será la tercera vez que la dupla aparezca en la gran pantalla, luego de "Crazy, stupid love" (2011) y "Gangster squad" (2013). Completan el reparto J. K. Simmons (Sí, el profesor de Whiplash), Rosemarie DeWitt e incluso el músico John Legend. Repasando su filmografía, Guy and Madeline on a Park Bench (2009) y Whiplash (2014), encontramos un obvio hilo conductor, que parece ser una de las obsesiones de Chazelle: la música jazz. Su amor por el tempo del género está claramente plasmado en la pantalla, pues sus secuencias musicales están filmadas con una soltura tal que evidencia que el director siente el ritmo del jazz a flor de piel. La La Land llegará a nuestros cines el 2 de febrero del 2017, con algunos avances que prometen y una carismática banda de sonido, que ya está disponible en Spotify.

Juan Manuel Branda


Logan: una despedida a lo grande Año 2024. Los mutantes han sido diseminados en todo el mundo. Los pocos que quedan están ocultos, expectantes. Logan, recluido en una zona desértica e inhabitada, deberá afrontar nuevamente una de las constantes que sufrió durante su extensa vida: volver una y otra vez al ruedo. A esta altura es evidente que más allá de que oculte sus garras, a pesar de la reducción de sus poderes (su habilidad curativa, de regeneración, ya no es la misma), Logan sigue y seguirá siendo Logan, un hábil mutante de corte heroico. Entra en escena Charles Xavier (Patrick Stewart), alma mater y fundador de los X-Men. Parece viejo, enfermo. Logan cuida de él en un oxidado tanque de agua. El Profesor, no obstante, está acompañado de una misteriosa joven. “¿Qué es ella?”, pregunta el protagonista, para la réplica de Charles: “es como vos”. Todo indica que se trata de X-23, el clon femenino de Wolverine, con quien irremediablemente creará una conexión instantánea a pesar de mostrarse reacio. Según varias entrevistas

realizadas al director James Mangold, también en la cámara de la precuela The Wolverine (2013), “el objetivo es hacer algo más humano”, dejando de lado la pantalla verde y el CGI. Y claro que la película tendrá acción, pero el camino elegido es interesante, incluso oportuno puesto que es el trecho final de uno de los superhéroes preferidos por el fandom mundial. Jackman, en efecto, respondió lo siguiente: “es importante ver la película como la narrativa de un hombre que está luchando con la mortalidad y un legado, y saber si el mundo ha estado mejor con o sin él”. De todas maneras, hasta el momento, Logan no es más que un gran trailer –en verdad es un gran trailer, sobre todo en esta época donde escasean–, declaraciones de sus intérpretes y algunas cuantas teorías en agenda sobre viajes en el tiempo y la vacante que dejará. El cierre de la trilogía arribará a las salas en marzo de 2017 y será la última vez que Hugh Jackman se pondrá en la piel de Wolverine.

Juan Martín Nacinovich

Legión: El hijo de... El planeta X-Men sigue creciendo dentro del universo Marvel. Y ahora hasta tiene descendencia. Es que resulta que un tal Charles Xavier tuvo un hijo, un freak dentro de los freaks: es esquizofrénico y autista y (como cada vez que aparece un nuevo mutante), es “el más fuerte que hemos visto jamás”. Legión, la serie que emitirá FX sobre la historia del hijo del profesor calvo, fue desarrollada en base a los comics creados por Bill Sienkiewicz y el mítico Chris Claremont. Además, Noah Hawley, la cabeza detrás de Fargo, fue el encargado de la dirección y los guiones. Los ingredientes y los adelantos que se han visto proponen una estética cuidada, pero una narración más bien punk, con el condimento humorístico que caracteriza a Marvel. Los mutantes atacan de nuevo. Y hay que esperarlos con los brazos abiertos.


Pulenta pulenta

Los Flaming en el país de las maravillas Wayne Coyne es una caja de sorpresas. Aquellos que tuvieron oportunidad de verlo en el Festival BUE en el pasado octubre, pudieron observar el despliegue de un show de The Flaming Lips: desde meterse adentro de una burbuja para caminar arriba del público, hasta subirse a los hombros de un Chewbacca. Pero, detrás de todo este despliegue visual, están las sólidas canciones que acompañaron siempre a la banda. Y por “sólidas canciones” entiéndase “temas de discos viejos”: porque son los más llamativos, porque son los que “conocemos todos”, porque se bancan más en el vivo. Llega el 12 de enero y con él llega Oczy Mlody, un álbum nuevo de The Flaming Lips. El último trabajo de la banda fue The Terror, de 2013, que venía a sacar a Coyne y compañía de la psicodelia ruidosa de Embryonic (2009) para retomar el viejo espíritu con

canciones tranquilas que conformaban un disco hecho y derecho; claro, todo esto si no se cuenta With a Little Help From my Fwends, el tributo a The Beatles. Sobre Oczy Mlody, Coyne dijo en un comunicado de prensa: “Syd Barrett conoce a ASAP Rocky y quedan atrapados en un cuento de hadas futurista”. Después aclaró que solo en el mundo de The Flaming Lips estos dos personajes podrían encontrarse para vivir una historia juntos. El disco incluye canciones con títulos como “There should be unicorns” (“debería haber unicornios” y “Listening to the frogs with demon eyes” (“escuchando a las ranas con ojos de demonio”). Porque si hay algo que caracteriza a esta banda es que nunca se conformaron con las historias del simple mundo terrenal que todos conocen.

Lucía Matusevich

El under goza de un nivel de salud inversamente proporcional a la cantidad de veces que se dice que en la escena nacional no pasa nada. Es más: cada vez que se dice esa frase maldita, la que se fundamenta con el “todo tiempo pasado fue mejor”, se funda una banda. Pero hay un lugar, o más bien un encuentro, que nuclea a todas ellas, estén o no estén allí. El Festipulenta pasó de ser el último bastión del rock al punto de referencia de las bandas emergentes. Y ahora, siete años después de su creación, volverá a celebrarse. En 2009, Juan Manuel Strassburger y Nicolás Lantos, ambos periodistas, ambos melómanos, buscaban un lugar donde poder ver a todas sus bandas favoritas y beber unas cervezas con amigos sin tener que hipotecar la casa. No buscaron más: crearon su propio paraí-

so. En más de 20 ediciones, por el Festipulenta han pasado decenas y decenas de bandas de Argentina y Latinoamérica. Pero no sólo eso: además del festival y el programa de radio, Cosas Pulenta, que se escuchó durante años en Nacional Rock, el movimiento también ha lanzado tres compilados pulentos, logrando más de 6000 descargas en cuatro días en el más reciente lanzamiento, a mediados del 2016. Durante el año que pasó, la cosa estuvo más bien silenciosa. Ahora, del 24 al 28 de febrero en el Club Cultural Matienzo, una nueva edición del festipulenta confirmará que no es un festival de estilos, ni siquiera de música, sino de hermandad. Esa misma hermandad que logró amalgamar a decenas de bandas heterogéneas bajo una misma bandera: la del under local.

Patricio Cerminaro


Una valija cargada de influencias

En La Valija de Benavídez, un profesor de plástica discute con su novia, una joven promesa de la pintura, para conformar una historia que terminará tomando forma de thriller. Stop. Laura Casabé, la directora del film, prefiere aclarar los tantos: “pertenece al género fantástico sin dudas y es un thriller, pero tiene elementos de comedia negra, melodrama y ciencia ficción” explica. Y desde las influencias se entiende el desenlace: “para esta película estudié a Greenaway, Polansky, Arofosnky, Terry Gilliam y algo de John Waters” comenta, antes de confesar sus musas literarias: “puntualmente Bioy Casares y Borges”. Con Norma Aleandro como máxima figura, la película ya ha recorrido el camino de los festivales. Ahora, se encuentra frente al desafío del estreno comercial. ¿Cómo es trabajar con una actriz tan importante como Norma Aleandro? Por un lado, en lo personal fue muy emocionante, pero por el lado laboral fue realmente muy sencillo. Norma fue muy generosa y receptiva y tenía ganas de divertirse con la propuesta, así que charlamos mucho

sobre el guion y el personaje. Fue muy bueno porque coincidimos inmediatamente en lo que pensábamos sobre por donde podía ir la interpretación, así que creo que fue sencillo por eso. Después, verla trabajar en el set era un placer porque de verdad es quirúrgica, con un gesto, una mirada, cuenta muchísimo y si bien eso no era una novedad para mí, verlo en vivo y construir las escenas con ella fue muy enriquecedor. ¿Cómo ves la actualidad del cine nacional? Creo que el cine nacional tiene que apostar a la heterogenidad, variedad de ideas y contenidos que puede ofrecer, porque hay talento por todos lados. Después existe siempre una cuestión económica, la mayoría no dejan de ser pelis de bajo presupuesto que se las tienen que ingeniar para salir adelante con lo que tienen. Pero el gran tema sigue siendo el mismo: habiendo tantas cosas buenas y variadas el desafío es ver cómo se hace para que el público consuma cine nacional.

Guillermo Cerminaro Cine argentino Octavio Getino

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Futbol total “Nosotros siempre tratamos de nutrirnos de todo y de todos pero para seguir siendo Futbol, que fue algo muy difícil, costoso y que nos llevó años y años de laburo exigente” explica Juan Pablo Gambarini, guitarra y voz de Futbol. Y lo que dice se fundamenta en su sonido: para el que los haya escuchado alguna vez, cualquier pasaje de cualquier track remite directamente a ellos. Porque de a poco y con trabajo, han generado una identidad más bien atípica, de guitarra, violín, batería, y una sonoridad particular. Ahora, en ese mismo camino, editan Favio, un álbum con claras reminiscencias a Leonardo ídem. La motivación sigue siendo la misma: “Tememos historias para contar y las plasmamos en un disco, que si bien es un formato casi en desuso consideramos que es la única manera de plasmar las cosas y que queden para la

posteridad” comenta Gambarini, y remata: “buscamos quedar para la posteridad”. ¿Se piensan diferentes las canciones al trabajar con una formación atípica como la de ustedes? Para nada. Nacen de una melodía, idea o letra y cuando está la canción, que se pueda tocar en un asado, la hacemos sonar en la sala para que suene a Fútbol, con nuestra instrumentación y a nuestra velocidad. ¿cuáles son sus influencias extramusicales? Y obviamente la historia local. Nuestras letras reflejan situaciones históricas de la Argentina sobre todo, pero con condimentos mágicos y de ciencia ficción. Así que también la literatura de ciencia ficción por ejemplo, el realismo mágico, y así. También el cine de distintos géneros.

Patricio Cerminaro

Negro, el color de la nieve El 2017 del cine nacional iniciará con Nieve negra, la segunda película de Martín Hodara, luego de "La señal" (2007). En una coproducción hispano-argentina, el elenco consta de Leonardo Sbaraglia en el papel protagónico como Marcos, que, junto a su esposa Laura (Laia Acosta, de excelente labor) deben ir al sur, donde vive Salvador (Ricardo Darín), el hermano de Marcos, quién intentará convencer a su pariente de vender la cabaña en la que vive a un grupo de extranjeros. No obstante, un antiguo conflicto familiar será un elemento central en las negociaciones y en la trama. Por su narrativa, Nieve negra parece una autoconsciente película clásica. Detrás de cada plano hay una idea que se sostiene por un andar hoy injustamente catalogado de lento; el film se toma su tiempo -en el mejor de los sentidospara contar permanen-

temente. Es una película reconociblemente climática la cual se apoya constantemente en la fotografía, las miradas y los largos silencios, acompañados por una banda de sonido a veces dulce, otras tenebrosa. Si bien el primer acto puede quedar un poco largo e inmóvil, Hodara revierte 180° esta situación sobre el final: los últimos 30 minutos son perfectos. Por otro lado, Nieve negra no sólo es una película que explota el fuera de campo como pocas sino que además utiliza esas herramientas para enriquecer por completo sobre todo al personaje de Laia Acosta, quién en un principio parece un personaje tímido, intrascendente e incluso molesto, para luego convertirse además del personaje con más chapa, el más importante de la película. Una lección de narrativa.

Juan Manuel Branda


La ficción pulp, como género, ha revisado clásicos de diferentes épocas, para actualizarlos, deformarlos o repensarlos. Sin embargo, su característica tiene que ver más bien con una cuestión estética más que técnica: se prefiere lo rústico, lo destartalado, lo desabrido antes que lo cuidado, más por una falencia económica propia de lo amateur que por un gusto por lo desprolijo. Sherlock, la ficción que acaba de estrenar su cuarta temporada, se posiciona como un producto de estas características, pero de ejecución pro. Toda expresión artística que escape al género para apostar a una nueva posición, más personal y menos limitada, siempre será bienvenida. Y Sherlock practica a la perfección todos esos conceptos. No hace falta mucho para aclarar su posición pulp. Tan sólo decir lo que es sabido: la serie recupera al famoso Sherlock Holmes del siglo XIX, para desenterrarlo de su pasado, pegarle un par de maquilladas y tirarlo al mundo actual, pleno siglo XXI, meta twitter, Whats App y selfies. A partir de allí, el detective se relaciona con su entorno con las nuevas posibilidades que este le brinda: ahora atrapa criminales con la ayuda de gran parafernalia tecnológica y hasta experimenta cierto magnetismo vicioso con ella. Lo dicho: una historia clásica revitalizada. Sin embargo, esto no funciona como una baratija televisiva, al contrario. Con suma conciencia de los recursos poseídos, sus creadores Steven Moffat y

Mark Gatiss explotan al máximo sus posibilidades: así como Holmes se envuelve con su nuevo entorno, el producto apuesta a una narración propia de los tiempos que corren, de ritmo de Formula 1, aunque con sorprendente tiempo para la reflexión. Y ahí también está el acierto. Porque el Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle fue, sin dudas, una obra que reflejó un momento histórico, con indudable calidad narrativa y descriptiva. Y Sherlock, este detective remixado, funciona también como una serie de época. De esta época. Con esos parámetros generales aclarados, aflora otra cuestión, más relacionada a la narrativa. Todo en la serie puede ser revisado y contrastado con los escritos de Doyle. Porque esa fue una de las premisas: las historias no fueron creadas especialmente para la ocasión. O mejor dicho, la esencia de cada una de ellas no lo ha sido. El arco narrativo de cada episodio está intacto y lo que estaba inmóvil en los escritos sufrió un refresh, un F5 que modifica tan sólo aquello que ha quedado arcaico o que no es funcional a la historia. Porque, una vez más, aquello no era lo importante: él podría ser tan Sherlock en cualquier momento histórico, porque lo que lo hace único es, no sólo su capacidad de deducción, sino más bien su capacidad de narración de sus resoluciones. No importa lo que Sherlock descubra, no importa a qué malhechor atrape o si gana o pierda en la pelea con Moriarty. En las historias de Holmes importa


Sherlock: ¿clásica? y moderna

Mark Gatiss explotan al máximo sus posibilidades: así como Holmes se envuelve con su nuevo entorno, el producto apuesta a una narración propia de los tiempos que corren, de ritmo de Formula 1, aunque con sorprendente tiempo para la reflexión. Y ahí también está el acierto. Porque el Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle fue, sin dudas, una obra que reflejó un momento histórico, con indudable calidad narrativa y descriptiva. Y Sherlock, este detective remixado, funciona también como una serie de época. De esta época. Con esos parámetros generales aclarados, aflora otra cuestión, más relacionada a la narrativa. Todo en la serie puede ser revisado y contrastado con los escritos de Doyle. Porque esa fue una de las premisas: las historias no fueron creadas especialmente para la ocasión. O mejor dicho, la esencia de cada una de ellas no lo ha sido. El arco narrativo de cada episodio está intacto y lo que estaba inmóvil en los escritos sufrió un refresh, un F5 que modifica tan sólo aquello que ha quedado arcaico o que no es funcional a la historia. Porque, una vez más, aquello no era lo importante: él podría ser tan Sherlock en cualquier momento histórico, porque lo que lo hace único es, no sólo su capacidad de deducción, sino más bien su capacidad de narración de sus resoluciones. No importa lo que Sherlock descubra, no importa a qué malhechor atrape o si gana o pierda en la pelea con Moriarty. En las historias de Holmes importa

el cómo y no el qué. Y mientras eso se mantenga intacto, esa posibilidad de que el mago explique el truco, la historia será fiel y a la vez autónoma. En Sherlock, obviamente, todo resulta necesario para su éxito. Y cada vez que se piensa en una capa distinta de la obra, esa parece ser la fundamental. Las actuaciones, claro, forman parte de la esencia. Benedict Cumberbatch, tal vez el actor británico de más crecimiento y proyección de la actual década del ’10, es la perfecta combinación entre un hombre de voz clásica y pesada, con la apariencia de un tipo del siglo XXI, la sobriedad de un cirujano y la vocación humorística del que ríe sin sonreír. Y a su lado, un Watson redefinido, ya no tan estereotipado bajo el pulso de un Robin naif e ingenuo y más ajusticiado bajo la tónica de un tipo zagás y astuto. Y allí resalta la importancia de Martin Freeman, seguramente el último de los bufones británicos de guante blanco. En ese encuentro, de gigante y enano, de belleza excéntrica y cara de bonachón, es donde se produce la dialéctica clave, el rayo que electrifica todo: en su juego de miradas, en lo no dicho, es donde sus personajes toman vida. Allí, entre tanto palabrerío, se coló la importancia británica. Y tomarla tan a la ligera sería no entender su relevancia. Basta con mirar una opción similar y contemporánea, Elementary, en la que un Holmes asentado en Estados Unidos resuelve casos junto a una Watson mujer. En Patricio Cerminaro


Veinte años después Pasaron 20 años y el Britpop tan sólo es un recuerdo lejano y borroso, de presente con hermanos en eterna pelea y bandas en permanente ruptura y reconciliación. Pasaron 20 años y John Major hace mucho que no es el Primer Ministro Británico. Pasaron 20 años y los Chelsea, los Manchester United, los Arsenal ya no ganan la Premier League, la ganan los Leicester. Pasaron 20 años y Gran Bretaña ya no forma parte de Europa. Pero de todos modos, 20 años después de su primer golpe, Trainspotting todavía tiene motivos para una segunda gran aparición. En el año 1996, la aparición de la película dirigida por Danny Boyle causó revuelo de “pero qué barbaridad”, señoras descompensadas por demasiadas drogas y violencia en la pantalla grande y acusaciones de profanación del séptimo arte. Lo que la película

propuso en ese momento es el más tierno Teletubbie de la actualidad. Pero claro, la coyuntura marca la vara del riesgo: en Trainspotting sobraban las agujas penetrando la piel agujereada y sobraban las malas palabras, todo en un contexto post Margaret Tatcher. Allí, el punk se volvió imagen, el Britpop ganó en estética y el rock en general musicalizó a una película que pintó a una generación. Ahora, con el mismo elenco original y la reaparición de Danny Boyle en la dirección, el desafío de esta secuela será, no sólo recrear el nivel de impacto visual y moral que el film original propuso, sino funcionar una vez más como un espejo que refleja la realidad. Motivos sobran. Potencial también.

Patricio Cerminaro


Es un sentimiento, no puedo parar La masa cantaba como un mantra el “Brasil decime qué se siente tener en casa a tu papá”, casi como si el pentacampeonato mundial verdeamarelo no existiera. Y ese canto folclórico se volvió película. Decime qué se siente es la ópera prima de Fernando Frainha, un director brasilero que ha colaborado en un puñado de cortometrajes y publicidades. El disparador de la historia es la pesadilla de

cualquier rivalidad: un brazuca encuentra a su novia en las garras tangueras y maradonianas de un argentino. Para levantar al engañado de su depresión, su mejor amigo lo convence de hacer un viaje a Buenos Aires para buscar una venganza absurda. No podía pasar otra cosa: en este tipo de películas, los planes nunca salen como se esperaba. Casi sin quererlo, el film

aporta un mínimo argumento extra al ridículo canto de paternidad. Argentina tiene a Maradona, tuvo los palos de su lado en Italia 90 y, ahora, también un muchacho se quedó con la novia de otro.

Una nueva serie (de eventos desafortunados) Cada fin de año se publica una lista de las palabras más buscadas del año en los buscadores más populares. Si eso pudiera trasladarse a las conversaciones frente a frente, habría una verdad que sobresaldría: durante 2016, todo el mundo habló de Netflix. Y lo que ya es lugar común, por más esfuerzo que se haga, no puede dejar de mencionarse. Así que, que se escuche de nuevo la frase: se viene una nueva serie original de Netflix. A decir verdad, lo de original es discutible: Lemony

Snicket, una serie de eventos desafortunados será una remake de la película del mismo nombre. O mejor dicho, una re-lectura de los libros de Daniel Handler, quien, a diferencia del film de 2006, tuvo una participación activa en la producción. La pregunta, en estos casos, es siempre la misma: ¿hacía falta? Los personajes habían ganado un desarrollo psíquico más que considerable y el Conde Olaf de Jim Carrey parecía casi insuperable. Ahora,

con Neil Patrick Harris como el protagonista excéntrico, la respuesta a la pregunta inevitable parece estar justificada por el sello de confianza que asegura Netflix.

Argentina for export Qué Canchero: New sound of Argentina es un disco editado por el sitio inglés Sounds And Colors, que se dedica a recopilar y reseñar música de toda Latinoamérica. Allí, en 16 tracks de especial curaduría, están Mi amigo Invencible, Los Espíritus, Julio & Agosto y Faauna, entre otros . Además de escucharse por Bandcamp o Spotify, el material puede conseguirse en formato físico en tiendas de Gran Bretaña, en una edición especial que, además del disco, incluye un pequeño libro con anotaciones sobre el rock nacional y la cultura Argentina en general.

FB: clases de musica laura nagelberg


Salvatierra – Pedro Mairal En 2016 Pedro Mairal publico La Uruguaya, un libro entrañable que se convirtió en un gran éxito. Esta circunstancia hizo que reeditara una obra magnifica de la literatura contemporánea: Salvatierra. El libro cuenta la historia del propio Salvatierra, un hombre que queda mudo y pinta una obra. Cuando muere su hijo, quien relata, siempre en primera persona, es el encargado de rescatar la obra. Allí, en ese encuentro con lo creado por su padre, descubre también su propia historia familiar. Y la historia comienza a pintarse sobre lo pintado.

La escritura fluye como el rio, que retrata la pintura, en principio clama, pero en el final la obra se ensancha y se vuelve tumultuosa. El río siempre fluye, así es la escritura de Mairal. El escritor es uno de esos tenistas a los que los golpes parecen salirle fáciles, o un cantante al que nada le cuesta cantar. Acá confluye todo, una notable historia, una escritura sutil y una sensación de emoción siempre latente. Eso propone Mairal. No hay forma de decir que no.

Poesía Completa - Fogwill Fogwill, Poesía completa, de reciente aparición, reúne por primera vez la obra poética del autor. Fogwill, que murió en 2010, legó al mundo una obra vastísima de la que este libro da cuenta solo en parte (todo sería imposible en un solo volumen). Quizá el aspecto más introspectivo del genial pensador sea el que se pueda ver en cualquiera de sus poemas. Es que eso era Fogwill, un provocador desde el pensamiento. Los poemas son parte de eso, un estiletazo ante el letargo de una sociedad a la que sólo algunos

han logrado interpelar. Es que el autor de Los pichiciegos se mueve con soltura para en pocas palabras hacer reflexionar. Sobre el final, el libro ofrece poemas encontrados entre los papeles de Enrique Fogwill u otros cedidos por quienes los tenían en su poder para ser publicados. Eso permite acceder a un mundo a descubrir, aunque en Fogwill, todo es a descubrir siempre. La complejidad y la profundidad de su obra así lo ameritan.

La puta diabla – Fito Páez Recientemente se ha reeditado la primer novela de Fito Páez, La puta diabla, publicada en el año 2013. Simultáneamente se ha producido la aparición de su nuevo libro Diario de viaje. El rosarino ha sido un experto en contar historias en apenas tres minutos y ha tenido una mirada cinematográfica en muchas de sus canciones. Aquí cuenta una historia, y para ello tiene a mano muchas más palabras. No es lo mismo, está claro. La puta diabla, si bien se trata de una novela, abre un resquicio para la inserción de la poesía. Lo que se cuenta es la historia de

Félix Ure, un exitoso hombre de cine porteño, que se encuentra separado y que incursiona en un mundo de drogas y sexo. El protagonista se enamora de Casimira, y cuando aparece el amor se abre un territorio fértil para la pluma del músico, o del escritor en este caso. Es una historia a lo Fito, nunca edulcorada siempre al límite, sin red. Habrá que ver si el lector acostumbrado a Fito músico se acostumbra a Fito escritor. Y si esta última faceta de Páez puede alcanzar los niveles tan altos que alcanzó aquella.


Ivo Ferrer – 2016 Bruno Mars – 24k Magic El beat es el justo, el groove el necesario: 24k Magic comienza con su track homónimo, un pelotazo en el blanco del hit. Pero aquello que era juguetón, sensual y estimulante se va desinflando a lo largo del disco. Paulatinamente, uno por uno, las composiciones van perdiendo aquella cualidad invisible que obliga a mover la patita, para ganar en somnolencia, preferir el midtempo y atinar el pelotazo ahora doloroso, ya no en el blanco de lo deseado, sino más bien en la cara del oyente.

En 11 minutos y 52 segundos, el actual Los Tremendos resume su sonido: sus pasos son lánguidos y pacientes sobre el formato canción, siempre bajo la búsqueda de la estructura perfecta. Por allí hay cosas, recuerdos, a todos sus contemporáneos, pero también mucho shoegaze, dream pop y una maquillado momento de la tradición rocanrolera de Charly García y Ratones Paranoicos. Con este EP, Ferrer se posiciona una vez más como uno de los trovadores modernos de las redes sociales. Spoiler Alert: no confundir con su hermano tenista, David. No chequeamos bien esta info.

Spoiler Alert: no confundir con su hermano comunista, Bruno Marx.

Peter Doherty – Hamburg Demonstrations

Durante fines de 2016, Peter Doherty se tomó una larga temporada para pasear por Argentina. Pero antes, en algún momento, se hizo un hueco en la agenda para grabar su nuevo disco solista. Y el resultado sorprende por contraste con la desprolijidad de The Libertines. Aquí todo suena ajustado e inspirado, siempre bajo el gusto refinado del té inglés, casi como una merienda clandestina de infusión y la cuota justa de whisky. Hay cosas del indie, del britpop y, sobre todo, mucha canción. Spoiler Alert: tal vez vuelva a Argentina, por su fanatismo, para recluirse en el sur con Elvis y Hitler.

Onda Vaga – OV IV El fogón es sinónimo de rock canción, de tres acordes y listo, de hacerse el guacho pistola con una muchacha. El fogón es sinónimo de Onda Vaga. Sin embargo, con OV IV, la banda formada en Cabo Polonio propone comenzar a destruir su propio estereotipo, electrizar su sonido, como de a poco se electriza la ciudad que la vio nacer. Claro, siempre habrá lugar para los trombones, las guitarras criollas y los cantos a coro, porque la esencia no se cambia, pero ahora todo suena más lleno y menos vago. Spoiler Alert: si se ve al revés el nombre, se lee VIVO. No sabemos si a propósito o de casualidad.


“Me interesa la palabra y todas sus dimensiones” Rotular a Pablo Marchetti resulta una tarea, por lo menos, complicada. Es periodista, sí, claro, pero también se acerca a las palabras, en todos los aspectos posible, desde la poesía hasta los cuentos o las canciones. Pero hay una casilla en la que sí encastra a la perfección: la de los librepensadores. Una búsqueda rápida en su Facebook, en cualquier momento, lo delata: “Atentado en Turquía, atentado en Berlín… el mundo es una locura. Menos mal que en enero asume Trump y arregla todo” dijo hace unos días. Como esas, las frases se repiten, siempre cómicas, aunque también desinhibidas y pesadas. En la actualidad, y como siempre, su vida está en constante cambio de chip: pasa de la radio a grabar un disco, de sacar un libro a guionar una película. Y en el medio, siempre, obligatoriamente, tiene tiempo para pensar las cosas de una manera distinta. ¿Cómo conviven en vos ser comunicador y artista? ¿Cómo surge esto? Para mi estuvo mucho tiempo dividido y no me di cuenta que era la misma cosa. Arranqué a escribir, me gustaba escribir poesía, y me pareció que hacer periodismo era lo más lógico para ganarme la vida escribiendo. Empecé a laburar en La Maga, una revista de culto. Recién fue en Barcelona que me di cuenta que había cosas en común entre la comunicación y el arte. ¿Entonces todo lo que hacés se engloba dentro de lo mismo? Sí, parece que hago un montón de cosas pero es todo más o menos lo mismo, hago todo eso, pero no soy nada de eso. Pero si tuviera que reducirlo a una sola cosa, me interesa la palabra y todas sus dimensiones, ya sea en un texto, la radio, poner la palabra en escena, escribir un guion o una canción. Todo eso tiene que ver

con lo poético en sus múltiples facetas. Tu estilo tiene mucho que ver con jugar con la confusión entre lo que es cierto y lo que no. Porque nos parecen naturales ciertas cosas que son construcciones del lenguaje, construcciones de poder. Si digo “inseguridad” en la que los ladrones son los ladrones, un episodio de gatillo fácil no entra. El jugar con lo que es cierto y nos es cierto nos hace replantear discursos que nos parecen naturales y no lo son. ¿El periodista tiene que tener opinión sobre todo? Hay una necesidad de saber de todo y no es así. Hay una necesidad de ganar discusiones que a mí me parece absurda. Todo se puede justificar desde la real politic y todo puede ser corrido por izquierda. Vivo en un estado de permanentes malos entendidos y confusión. Hay una necesidad de enrolarte en un lugar y nada de eso me define. Para el under, estoy en la tele y escribo en Perfil. Para la tele soy un paria social. Yo quiero llegar a un montón de gente con lo que hago. ¿Cómo convivís con el humor? Falta humor en general en la sociedad. Lo que falta es darnos cuenta que el humor está en muchísimos lados. Bioy Casares llevó un diario de sus encuentros con Borges, los tipos se cagaban de risa de cosas chabacanas ¿Por qué pensamos que el humor solo tiene que estar en programas de humor? Capusotto lee esta época como nadie y se supone que es sólo un programa de humor. ¿Por qué pensar que Peter Capusotto es joda y el de Nelson Castro es un programa serio?

Patricio Cerminaro


A.N.I.M.A.L: presente continuo Hace algunos meses, A.N.I.M.A.L lanzó su primer trabajo discográfico, de CD+DVD, luego de casi 10 años de silencio. “A.N.I.M.A.L Sigue siendo una banda que entrega todo cuando sube al escenario, como lo fue toda la vida” explica su líder, Andrés Giménez, mientras piensa en Vivo en Red House, el trabajo en cuestión. Ahora, con esa deuda saldada y con los motores ya calientes, el teleobjetivo está puesto en el futuro. O más bien, constantemente en el presente. ¿Cómo ven el panorama del metal en Argentina y en Latinoamérica? Andrés Giménez: Hay de todo. Está buenísimo porque hay muchas bandas que son padres de la historia y siguen tocando. Nosotros somos de tocar con muchas bandas, en el exterior y acá, y también vemos muchos chicos de todas las edades tocando. Creo que es un buen momento porque ayudan mucho las redes sociales. ¿Ustedes de qué lado están, del de los “padres de la historia” o del de los que siguen vigentes?

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AG: Estamos del lado de los que siguen vigentes, porque acá estamos. Pero nunca nos olvidamos de dónde venimos. Uno nunca tiene que olvidarse de las raíces. La raíz de A.N.I.M.A.L es tratar de ejecutar bien el instrumento, dejar el alma arriba de un escenario, preocuparse que la gente esté bien, cómoda y feliz en el show, siempre tratar de entregar lo mejor. Creo que eso es algo que cuidamos siempre durante nuestra carrera. Hoy, por supuesto, nos aggiornamos a lo que está pasando en el mundo actualmente, porque sino es como quedarte en el pasado. Y está buenísimo el pasado de A.N.I.M.A.L, pero está bueno que también la gente disfrute del presente de la banda. Leé la entrevista completa en nuestra web.

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2017


Revista Spoiler #8 enero del 2017