Revista Soy - Número 10 - Febrero/Marzo 2019

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AUTOCOMPASION Por Carolina Neira SER MUJER Por Andrea Diaz CENTRO AMARANTA ¿Por qué debemos descansar? DISFRUTAR & DESCANSAR Por Sook Yu LIBROS DEL MES Desafíos para el 2019

REFLEXIONES ❖ ENTREVISTAS ❖ TESTIMONIOS ❖ SALUD ❖ ESPIRITUALIDAD MODA Y BELLEZA ❖ LITERATURA ❖ POEMAS Y CUENTOS ❖ ¡Y MUCHO MÁS!

Número 10 - Enero/Febrero 2019

Soy


Contenidos 2 Editorial: ¡Qué descanses! 3 Verano, playa, descanso… 6 Autocompasión: Posibles causas 14 Historias de vida 16 ¿Qué es el descanso? 20 Rincón Literario 22 Ser mujer 24 Mujer, Dios te ve 26 Libros del mes 30 Cuerpo, alma y espíritu 32 Centro Amaranta: ¿Por qué debemos descansar? 36 Disfrutar & descansar


Editorial ¡Qué descanses! Estamos en pleno verano extra caluroso por una ola de aire caliente en nuestras latitudes (si estás leyendo desde el hemisferio norte, sabemos que ustedes están sufriendo por una ola de frío… ¡lo sentimos!) y obviamente se viene este tiempo especial: cómo puedo descansar bien, cómo disfrutar de vacaciones sin endeudarme hasta el cuello (35% de los Chilenos revientan sus tarjetas de créditos y piden préstamos para las vacaciones de verano), cuáles son mis metas para el 2019, qué pasará en este nuevo año… Si bien esperamos que el verano sea para ti un tiempo hermoso, también te queremos desafiar: desafiarte a preguntarte lo que realmente significa el descanso para ti, para que puedas aplicarlo todo el año; desafiarte a preguntarte lo que harás este año (revisa bien los libros del mes), desafiarte a salir de un ciclo de autocompasión, desafiarte a analizar qué significa ser mujer, y muchos otros temas. Así que toma tu tiempo, disfruta la lectura del número 10 de revista Soy, y ¡qué descanses!

Janaïne Corboz, editora asociada


Verano, playa, descanso…


Ya empezó el 2019. ¿Sientes descanso y paz frente a tus circunstancias? Por Janaïne Corboz Hay tantas etapas durante el año, y en 10 números de revista Soy, hemos pasado por varias de ellas: la vuelta a clases y al trabajo, el cansancio de mitad de año, el renuevo de la primavera, la Navidad y el ajetreo de fin de año… Ahora nos toca iniciar un nuevo año y disfrutar del verano.

Para muchos, el verano es sinónimo de descanso, vacaciones, playa y paz, mientras que para otros significa sufrir por el calor, preocuparse de la falta de dinero, presupuestar los costos de marzos, etc.

Si bien el verano tiene distintos significados para cada uno de nosotros, una cosa le pasa prácticamente a todos a inicios de año: es un tiempo de pensar en metas y objetivos para el nuevo año y tomar decisiones.

Dentro de todas las opciones y preguntas que nos hacemos a inicios de año se presentan las dudas y preocupaciones financieras, las dudas acerca de si seguir o no en nuestro trabajo, la búsqueda o no de un nuevo domicilio, e igualmente decisiones importantes acerca de la familia: casarse o no, tener hijos o no, mudarse de ciudad o no, etc.

No sé en qué circunstancia te encuentras ahora, pero una cosa aprendí con las distintas situaciones en la vida: no hay nada como encontrar descanso y paz en medio de los problemas y las dudas.

Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana». - Mateo 11:28-30

Si hoy te encuentras en una situación complicada, independientemente de cual sea y de lo que implica, te invito a que puedas acercarte a Jesús y dejarlo tomar las riendas. Es la única forma en que, de forma totalmente sobrenatural e irracional, podrás encontrar descanso a pesar de todo.

Pasé los últimos tres años aprendiendo a depender totalmente de la gracia y provisión de Dios en cuanto a trabajo y dinero, y no hay manera de explicar la incomprensible paz que siento cada día al poner mi cabeza en la almohada, a pesar de


presupuesto que humanamente no calza. Cada mes, Dios se muestra y hace milagros inesperados para que no me falte nada. Nunca falla.

Y tú, ¿sientes paz y descanso frente a tus circunstancias? ¿Dónde encuentras calma cuando tu vida está en medio de una tormenta?

Si no conoces a Jesucristo, o si nunca has tomado una decisión radical por confiar en él, te invito a que sea tu mayor decisión del 2019. No me creas. Solo inténtalo. No tienes nada que perder.

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¿Cómo invito a Jesús en mi vida? Simplemente ora, reconociendo que solo no puedes, que eres pecador y tienes falla, y que necesitas de Jesús como tu Señor y Salvador para que te guíe y dirija tu vida.


Promociona aquĂ­ tu negocio o tu emprendimiento



En la edición anterior vimos un artículo sobre vencer la autocompasión. Esta vez, quisiera compartir con ustedes algunas causas que sería bueno que consideremos. Por Carolina Neira Campos Ahora quisiera dedicarle un “No quiero decir que ya haya tiempo a unas líneas más íntimas, logrado estas cosas ni que ya personales e incluso incómodas: haya alcanzado la perfección; mi propia experiencia. pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Quiero que entiendas que lo que Cristo Jesús primeramente me a mí me pasó puede ser muy hizo suyo. No, amados hermanos, distinto a lo que te suceda a ti, no lo he logrado, pero me por lo cual es importante que concentro únicamente en esto: consideres tus tiempos a solas olvido el pasado y fijo la mirada con Dios para que Él te revele lo en lo que tengo por delante, y así que pasa contigo y en ti. avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio En las próximas líneas no hay celestial al cual Dios nos llama por juicio, no estaré culpándote de medio de Cristo Jesús.” nada, simplemente quiero compartirte lo que Dios ha Filipenses 4.12 – 14 estado revelando a mi vida y lo que aún sigue haciendo. ALGUNAS IDEAS A CONSIDERAR: La autocompasión es el La autocompasión en mi vida sentimiento de tristeza por Hay dos versículos que ilustran nosotras mismas, que se produce muy bien este proceso en mi el vernos padecer y que en vida: definitiva creemos que lo merecemos. “Con paciencia esperé que el Tiene su origen dentro de Señor me ayudara, y él se fijó en nosotras por situaciones que han mí y oyó mi clamor. Me sacó del ocurrido en nuestro entorno. No foso de desesperación, del lodo y significa que todas los que hayan del fango. tenido experiencias dolorosas, Puso mis pies sobre suelo firme y manifestarán sentimientos de a medida que yo caminaba, me autocompasión. Muchas veces, estabilizó. Me dio un canto nuevo un episodio actual detona la para entonar, un himno de autocompasión, pero su origen alabanza a nuestro Dios. es el recuerdo de otro evento Muchos verán lo que él hizo y pasado que no fue sanado. quedarán asombrados; Cada una puede ser más o pondrán su confianza en el menos predispuesto a la Señor.” autocompasión y tiene que ver, no con lo que le ha ocurrido, sea Salmo 40.1 – 3 el dolor grande o cruento, sino de las mentiras que puedan estar dominando nuestra mente.


Mientras otros te digan enfócate en las cosas buenas de tu entorno o en tus propias bondades, por mi parte quiero invitarte a que te enfoques en nuestro Dios, fiel, eterno, inmutable y, por sobre todas las cosas, te ama. Vivimos en una confrontación que no terminará hasta que Cristo venga otra vez por nosotras. Por eso, no te extrañes que seas influenciada por pensamientos de oscuridad. Pero tenemos esperanza en Cristo y Él traerá la luz a nosotras. La autocompasión te aleja de las responsabilidades, te infunde temor, te aparta del compromiso y es adictiva. Te hace ver como una persona débil y eso, a veces, nos acomoda. Como ya sabrás somos seres tripartitos: estamos formadas con espíritu, alma y cuerpo. Mientras el cuerpo es la parte de nosotras que está en contacto con nuestro entorno físico por medio de los sentidos (audición, vista, tacto, olfato y gusto), nuestro espíritu es el que está en contacto con el Espíritu de Dios. Por su parte, el alma estará al servicio de uno u otro: espíritu o cuerpo. La autocompasión no sólo es dañina sino también peligrosa. Nos tienta a considerar nuestros males como superiores a los del resto; y a los del resto, como poca cosa (1 Corintios 10.13: “Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel”). Peligrosa incluso cuando nos disponemos a servir a Dios, pero bajo el miedo del rechazo

(necesidad de aceptación) o la necesidad de trascendencia, demostrando así que valemos por lo que hacemos. Todo eso es pecado. Además, tiende a ser como un imán para otros que estarán alimentando tu sentir. Justifica otros pecados y busca la reivindicación del Yo (Ego), volviéndonos ególatras e idólatras. Debes tener claro que una cristiana puede sentir autocompasión. No creas a los que te digan que si crees en Dios entonces no debieras abrigar estos sentimientos. En la Biblia podrás encontrar varios ejemplos («Pero yo, gusano soy y no hombre; la gente se burla de mí, el pueblo me desprecia. Cuantos me ven, se ríen de mí» Salmo 21: 6), pero a continuación te explicaré uno muy real y cercano: mi vida. Situaciones que Dios me mostró dada mi autocompasión.


1. Abuso reiterado: Una de las primeras cosas que Dios hizo, fue revelarme (trajo a mi memoria luego de haberlo reprimido por más de 20 años) una serie de abusos que había sufrido en mi niñez. Por varios años fui víctima del pecado de otros, lo cual fundó en mí una serie de mentiras que configuraron mi comportamiento. Claramente, había una situación real para sentir lástima por mí misma pero ese sentimiento se había volcado en un estilo de vida. La autocompasión se vive en silencio y es muy íntima. Seguí sonriendo cuando por dentro estaba hecha pedazos. Dios comenzó a reforzar el convencimiento que: a) El pecado era de otros y no mío y que no tuve culpa en el acto de otros. (Salmo 37.1-2: No te inquietes a causa de los malvados… como las flores de primavera, pronto se marchitan.)

inadvertida. Le temía al error, al rechazo, a la reprobación, a no cumplir con un estándar esperado. Temía tener nuevas relaciones para no ser nuevamente victimizada. Cuando decía que yo era más bien tímida, no me creían, pero por dentro eso sentía. La autocompasión te confunde, te inseguriza. Dios comenzó a decirme: a) Eres humana y así te amo. Yo quiero cambiar lo que sea necesario (Romanos 12.2: “… cambiar la manera de pensar…” y Filipenses 1.6: “Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva.”)

b) Que Él me ama (Jeremías 31.3: “…desde siempre te amé…)

b) Puedes equivocarte… relájate (1 Juan 2.1: “Mis queridos hijos, les escribo estas cosas, para que no pequen; pero si alguno peca, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre.”)

c)Que debo perdonar (Mateo 6.14: “Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.”)

c)Yo soy la roca inconmovible de los siglos… aférrate a mí (Mateo 7.24: Parábola de los dos cimientos y 1 Timoteo 6.19: “… pongan su seguridad en Dios…”)

d)Y algo que me dio vueltas: Él estuvo ahí (Mateo 28.20: “Estoy contigo todos los días …”)

Y más… d)Cristo sufrió el rechazo en mi lugar y me entiende muy bien. (Isaías 53.3-5: “Fue despreciado y rechazado… para que nosotros estuviéramos en paz”)

2. Inseguridad: Dada la experiencia mencionada, comencé a crear un sentimiento de inseguridad. Me sentía más cómoda pasando

e) Él está conmigo, aunque otros planeen mi mal (Salmo 3.5-6: “Yo


me acuesto, me duermo y vuelvo a despertar, porque el Señor me sostiene. No me asustan los numerosos escuadrones que me acosan por doquier.” Y Salmo 27.3: “Aun cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza.”) 3. Ceguera espiritual: Aunque soy creyente desde niña era necesario que Dios me mostrara algunas verdades que aún estaban ocultas. Muchos versículos aprendidos de memoria comenzaron a tener vida y sentido para mí. Caer en la autocompasión te bloquea los sentidos más fuertes y te hace débil. Dios comenzó a mostrarme que: a) Debía mirar las situaciones de la vida del punto de vista de Dios (Mateo 17.22-23: “Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo por decir semejantes cosas. —¡Dios nos libre, Señor! —dijo—. Eso jamás te sucederá a ti. Jesús se dirigió a Pedro y le dijo: —¡Aléjate de mí, Satanás! Representas una trampa peligrosa para mí. Ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no desde el punto de vista de Dios.”) b) Dios algo estaba haciendo en mí, no me había dejado sumida en mi miseria (Juan 5.17: “Pero Jesús respondió: «Mi Padre siempre trabaja, y yo también».” Y 2 Reyes 6.17: “Entonces Eliseo oró: «Oh Señor, ¡abre los ojos de este joven para que vea!». Así

que el Señor abrió los ojos del joven, y cuando levantó la vista vio que la montaña alrededor de Eliseo estaba llena de caballos y carros de fuego”) Y no sólo eso… c)Dios siempre me espera a pesar de mi condición (Hebreos 10.22: “Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe” y Génesis 3.8-9: “oyeron al Señor caminando por el huerto. Así que se escondieron entre los árboles. Entonces el Señor llamó al hombre: —¿Dónde estás?) d)Aunque a veces la peor condena venía de mí misma, Dios me dice que Él no me condena (1 Juan 3.20: “aunque nuestro corazón nos condene, Dios es más grande que nuestro corazón y lo sabe todo.” Y Juan 8.10-11: “Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer: — ¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó? —Ni uno, Señor —dijo ella. —Yo tampoco te condeno —le dijo Jesús—. Vete y no peques más.”) 4. Falsa Identidad: Hasta los 26 años conocí a Dios sólo como Señor. A esa edad supe que también era mi Padre, por tal razón por un tiempo me sentí huérfana. Antes de eso me costaba entender que pudiera haber más cercanía con Él que el trato de un siervo a su superior. Me era difícil reconocerme como una persona digna de ser amada y peor aún, siempre estaba con la inquietud de no tener valor (ni


ser considerada por los demás) por no tener marido. Fue la etapa donde la autocompasión hizo estragos. La primera reacción ante las situaciones vividas (o al volver a recordarlas) fue “¿Por qué a mí?”. Estaba muy profundamente arraigada la sensación que yo no debía pasar por eso. Después de todo, era una buena hija, aplicada en el colegio, participaba activamente en la iglesia… y bla, bla, bla. Cristiana y todo, pero tenía un alto concepto de mí misma. En definitiva, mi mente me repetía: No te lo mereces, algo salió mal, hubo un error, “alguien” no está haciendo su trabajo. Obviamente, ese “alguien” era Dios y de alguna manera comencé a culparlo. Luego del orgullo descarado, comenzó una etapa más pegajosa y profunda: “En realidad, me lo merezco”. Esta sensación me llevaba a pensar que toda palabra hiriente o nuevos actos de abuso (revictimización) tenían su justificativo de antemano: Me lo merezco Dios comenzó a ministrarme así: a) Soy su hija amada y Él es mi suficiente (Salmo 73.25: “¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra.”) b) Cristo murió por mí porque me ama y Él me da el valor (1 Pedro 1.18-19: “Pues ustedes saben que Dios pagó un rescate para

salvarlos de la vida vacía que heredaron de sus antepasados. No fue pagado con oro ni plata, los cuales pierden su valor, sino que fue con la preciosa sangre de Cristo, el Cordero de Dios, que no tiene pecado ni mancha.”) c)Es necesario que considere lo que Dios piensa de mí y no lo que yo pienso de mí misma (Romanos 12.3: “…ninguno se crea mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos, háganlo según la medida de fe que Dios les haya dado.” Y Efesios 3.10: “somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús”) y sigue… d)Hay un gozo más sublime que mi vergüenza (hebreos 12.2: “Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba.” Y 2 Timoteo 1.12: “Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he confiado. e) Soy hija de la gracia (Lucas 15.21.22: “Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de que me llamen tu hijo”. Sin embargo, su padre dijo a los sirvientes: “Rápido, traigan la mejor túnica que haya en la casa y vístanlo. Consigan un anillo para su dedo y sandalias para sus pies.”)


5. Disfrute del sentimiento: Esta emoción es difícil de explicar y aunque trato de ser coherente, suena absurdo. Pero en cierta medida, me gustaba sentirme así: desprovista, frágil, víctima… abrigaba esa sensación de “pobrecita de mí” y llegaba a mi cuarto para confirmar que todo lo que sucedía, de algún modo, estaba bien. La autocompasión en su máximo esplendor. Dios me mostró lo que debo hacer: a) Debo reconocer lo que siento y dejar que Cristo me libere (Isaías 61.1: “… Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros…” b) Debo dejar de mirarme a mí misma como mesa de centro y ver la necesidad que hay en otros a) (Mateo 9.36: “Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión, porque estaban confundidas y desamparadas, como ovejas sin pastor. “ y Filipenses 2.4-5: “ No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás. Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús.”) 6. Falta de agradecimiento: es más fácil agradecer cuando las alacenas están llenas, pero mucho más difícil será cuando tenemos el sentimiento de la autocompasión en nuestro corazón. Lo anterior produce en nosotras esa sensación de descontento y termina haciéndonos codiciosas.

Además, opacamos el concepto de Dios, al considerarnos mejores de lo que somos o con más mérito para tener mejores cosas. Me enfocaba en lo que había perdido (y quería recuperar) más que en lo que aún tenía y dejé de ser agradecida. Dios comenzó a mostrarme: a) Lo bello de la adoración cuando pensamos en Él y no en nosotros (Salmo 30.1: “Te exaltaré, Señor, porque me levantaste») b) La queja a nada nos lleva, sólo el agradecimiento nos hace crecer (Habacuc 3.17-18: “Aunque la higuera no florezca, ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos; aun así, yo me regocijaré en el Señor, ¡me alegraré en Dios, mi libertador!”) c)Hay un propósito mayor en todo lo que vivimos y Él tiene el control (Romanos 8.28: “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman”) y como si fuera poco… d)Nada puede opacar lo que Dios ha hecho por mí, y aunque no haga nada más (lo que es imposible) ya es suficiente para mi permanente adoración (Efesios 2.8: “Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios.)


e) Que Él me está enseñando a administrar lo que tengo (Mateo 25.23: “Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!””) Base bíblica Me gusta fundamentar todo en lo que Dios dice de mí. No sé si algo de esto te sirva, tal vez todo, tal vez nada. Sólo intenté compartir mi experiencia y espero que pronto puedas conocer la tuya. Pero, ante todo, que el nombre de Cristo sea glorificado. y no olvides…

El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia, sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia. … ¡el amor durará para siempre! 1 Corintios 13:4-8


Historias


de vida


¿Qué es descansar? En Revista Soy, nos encanta conocer la opinión de los demás. Por ello, estuvimos preguntando a varias personas lo que significa para ellos el descanso y éstas son algunas de las respuestas que recibí. Si quieres darnos tu opinión también, comenta en nuestro instagram @revistasoy2018.

En una oración, ¿qué es el descanso para ti?


Confiar que todo estarĂĄ bien

Leer

Hacer lo que mĂĄs me gusta, sentir el placer de hacerlo, sin estar pendiente del tiempo ni preocupaciones

Dormir sin preocupaciones

Desconectarme de todo

Dormir

Jugar Play Station y no hacer nada sin pensar en nada

Tener mucho sueĂąo y poder dormir mucho

Apartar tiempo para el ocio y reposo en medio de una actividadtrabajo-vida

A veces, pegarse un tutito, y otras, orar


Paz

Apoyarme en el pecho de mi polola y traspasarle todas mis preocupaciones y disfrutar de ese relajo

Playa, dormir, comer, sin horario

Tener un million de pesos de ahorro

Solo paz

Llegar en bicicleta a un lugar sin ruido, después de subir un cerro, y llegar a la cumbre

Cuando le cuento a Dios todo lo que me aqueja y luego me quedo dormida, al día siguiente despierto con la sensación de descanso en mi cuerpo, alma y espíritu

Confianza en Jesús

Películas y rica comida


Dejar las preocupaciones de lado

Disfrutar sin pensar en nada mรกs โ ฉ

Poder hacer lo que mรกs me gusta, con tiempo, sin prisa ni apuro

Dejar de preocuparme y hacer lo que Dios me llama a hacer

Haz todo, haz nada

Regalonearme y saber que todo va a estar bien

Aquello que hace falta, aquello que revive al cuerpo/ alma de una


Rincรณn


literario


Ser mujer…


Hace unos años me imaginaba el crecer y el ´´volverme mujer´´ como algo terrible. Bastaba solo con ver a mi mamá encargándose de una casa donde otras 7 personas tenían un desorden personal que tarde o temprano llegaba a ella: cuartos patas arriba, tareas sin hacer, comida que preparar, discusiones por tonterías; Dios mío, ver eso era una tortura, porque allí me dirigía yo.

¿Qué sería de mí el día en que decidiera tener esposo, hijos y una casa propia? ¿Tendría que aguantarme tanta carga gracias a terceros? Y aunque sí que tenía deseos de formar mi propia familia, la idea también me aterraba, porque no quería mortificarme por culpa de otros.

Creí por un tiempo que eso era ser mujer: esposo, hijos, casa limpia y comida a la hora, acompañado por una ración de estrés y amargura.

Estaba equivocada.

Bueno, no puedo decir que hoy en día soy una mujer todavía, tengo dieciocho años y un millón de cosas que madurar antes de considerarme dentro de un concepto tan grande como es ese. Lo que sí ha cambiado es mi panorama a lo que este concepto significa.

Entendí hace poco que ser mujer no es solo tareas, ni estrés, ni pareja, ni hijos. En algún punto estas cosas podrían incluirse al paquete; en realidad trata cosas internas que acaban saliendo para marcar una diferencia en lo que nos rodea. Ser mujer puede ser dureza y delicadeza a la vez, que van de la mano, aunque una resalte más que otra. Es ver lo que otros no ven, es entender lo que otros no entienden, es compasión, inteligencia, fuerza, paciencia —mucha, mucha paciencia—, decisión, servicio y, sobre todo, es amor. Amor a las personas.

Mi madre siempre ha tenido esas cualidades, una mujer con todas las letras, pero al concentrarme en lo malo nunca pude verlo como lo hago ahora. Y ahora que mi visión conforme a esto se ha ampliado, noto que he conocido verdaderas mujeres de todas las edades, situaciones, colores y lugares; cada una, de formas distintas, dejó y sigue dejando una marca en mí sin importa lo cercanas que me fueron. Y les agradezco de corazón cada consejo que me dieron con sus palabras o sus acciones.

Espero un día ser mi propia versión de lo que es ser mujer.

Por Andrea Diaz, 18 años, venezolano radicada en Chile, recién egresada de IV medio.


Mujer, Dios te ve Por Carolina Neira Campos

Corrí para esconderme Las situaciones me ahogaban Sin siquiera adónde ir Mis pies y alma escapaban. Miré a todos lados Y nada me gustaba Hasta que oí tu voz Que me decía que me amabas ¿Qué pasa, amada? - me dijiste ¿Por qué corres desenfrenada? He guardado todas tus lágrimas Ya no eres una abandonada. ¡No temas! – continuaste diciendo Eres mi niña amada No estarás sola ni un momento Si en tu corazón hago mi morada.


Si eres como nosotras y que te gusta tomar un rica taza de té o de café, leyendo un buen libro… Tal vez estás pensando en escribir también. Bueno, aquí está nuestro mejor consejo:

¡Atrévete! ¡Escribe! contacto@revistasoy.cl

literario


 

Libros del mes


Generalmente, soy ordenada y leo un libro a la vez, porque me gusta leer un libro de principio a fin con atención. Pero estos últimos meses me desordené un poco y leí varios libros en paralelo que no puedo evitar compartirles por la riqueza que sus aportes han sido para mí. Se trata de tres libros bien distintos, pero que de alguna manera me parecen excelente para leer durante el verano para replantearse sus planes, metas y objetivos para el año 2019. Por Janaïne Corboz

Radical, David Platt, 2011. No es un libro que salió recientemente pero de todas maneras es un libro que animo a todos a leer. Se trata de un libro que plantea lo siguiente: si realmente existe Dios, y que la Biblia es su p a l a b r a v e rd a d e r a , e n t o n c e s necesitamos ponernos muchos más radicales en la forma de vivir la fe cristiana, con actos visibles y sacrificios evidentes. “Radical” es definitivamente muy norteamericano en su forma de presentar el estado de la iglesia en general, sin embargo podemos extrapolar y aplicar a nuestra propia forma de vivir la fe, la vida de iglesia, y la vida en general como personas que decidieron por Cristo. Está lleno de ejemplos reales y prácticos, pero además nos presenta en el último capítulo “El Experimento Radical” para que cada uno pueda desafiarse a más durante un período de un año.

En mi opinión, es un libro que considerar y leer, ya que nos impulsa a ser más como Jesús y a realmente volver a las raíces de la fe y vivir radicalmente.


Creer, Viviendo la historia de la Biblia para ser como Jesús, Ed. Randy Frazee, 2014. No es un libro de entretención que se lee a la ligera mientras nos estamos relajando en la piscina. Tiene casi 500 páginas y nos lleva por todas las partes de la Biblia para plantear tres ejes fundamentales: Pensar, ¿Qué creo?; Actuar, ¿Qué debería hacer?; Ser, ¿Quién estoy llegando a ser?. En la primera parte se desmenuza en 10 capítulos los fundamentos de la fe cristiana, llevándonos a pensar con claridad y entendimiento en qué creemos. La segunda parte, de otros 10 capítulos, nos lleva a aplicar la fe, es decir, nos lleva a actuar de acuerdo a lo que creemos en forma lógica. Lo que creo debería tener un efecto en cómo actúo. Finalmente, la tercera parte, también de 10 capítulos, nos recuerda que si vivimos de a c u e rd o a l o q u e c re e m o s , entonces toda la riqueza del fruto del Espíritu debería verse en nuestro ser. Un interesante libro de estudio para volver a las bases y aferrarnos a la Palabra de Dios como base de toda nuestra creencia y actuar.


Nuestro Dinero, Gary Chapman, 2007. Ga ry C h apm an es u n a u t o r mundialmente reconocido por su éxito “Los cinco lenguajes del amor”. Es un especialista en todos los temas relacionados con el matrimonio y la familia y dirige el ministerio Marriage & Family Life Consultants, Inc, entre otras actividades en pro de la familia. En este libro, “Nuestro Dinero: La Guía Chapman para Manejar las Finanzas en Su Matrimonio”, el autor nos da consejos prácticos y sencillos para llevar las finanzas de la familia sanamente. Es un libro que recomiendo particularmente a los novios y los recién casados, aunque creo que es de utilidad tanto para los que llevan años casados como los solteros. Sus consejos financieros son bases necesarias para que, como lo plantea Gary Chapman, no seamos esclavos del dinero, sino que el dinero sea nuestro siervo. Una guía corta y precisa para que el 2019 no nos encuentre perdidos en deudas y preocupaciones financieras, sino con un plan y un presupuesto claro.

Y tú, ¿qué estás leyendo? Comparte con nosotros tus libros favoritos o tu lista de lectura del verano en nuestro Instagram @revistasoy2018



Cuerpo, alma y espĂ­ritu


¿Por qué debemos descansar?


Porque el que entra en el reposo de Dios descansa también de sus obras, así como Dios descansó de las suyas. (Hebreo, 4:10 - NVI) Daniela Oyarzo, Psicóloga Clínica y Terapeuta de Centro Amaranta. Ya estamos en verano y una de las primeras cosas que pensamos son en las vacaciones. Familias completas esperando este tan anhelado momento. Soñamos, planificamos y ahorramos para poder darnos un merecido descanso.

Sería clarificador quizás poder dar cuenta de los diferentes significados que ha tenido esta palabra según las personas que hacen uso de ella.

Se entiende por vacaciones a los días en que se descansa sin recibir molestias, días en que se descansa en paz, en que los trabajadores o estudiantes no son interrumpidos por las obligaciones que atienden durante el resto del año. Las vacaciones sirven para que las personas puedan disfrutar de sus pasatiempos y actividades favoritas.

Para otros, las vacaciones se nos presentan como una forma de poder desconectarnos, superar la ansiedad, y dejar atrás momentos o situaciones estresantes con las que estamos lidiando. Sin ir más lejos, hasta principios del Siglo XX, las vacaciones eran terapéuticas, y eran los médicos quienes con mucho cuidado escogían el destino de sus pacientes para el recomendado descanso.

Daniela Oyarzo, Psicóloga

Así mismo, están quienes abogan por las vacaciones familiares y otros por pasarlas con amistades o de forma solitaria, pero sin lugar a dudas, para la gran mayoría las vacaciones son sinónimo de descanso y bienestar.

Entonces, quizás debamos hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué sucede cuando no hay espacio (por exceso de trabajo, por problemas económicos, etc.) para poder descansar?


¿Descanso?, no hay tiempo. Esto lo he escuchado muchas veces, no hay tiempo para salir de vacaciones con la familia, no hay tiempo para descansar y dejar que todas las preocupaciones u obligaciones decanten. No hay tiempo para nada. He visto personas siendo consumidas por sus responsabilidades, y no se dan el tiempo para poder parar, respirar y observar qué es lo que sucede. El gusto por el trabajo excesivo lo toman como un desafío autoimpuesto que deben vencer.

Por otro lado, también están quienes por falta de recursos se privan de este tiempo de reposo, no habiendo o p c i ó n d e p o d e r d e s c a n s a r, distenderse o respirar más calmadamente.

Entonces, cuando no hay espacio para poder descansar se produce el aumento del estrés y desde el punto de vista médico, el estrés es el mayor impedimento de llevar una vida saludable y así evitar accidentes cardiovasculares. Desde lo emocional, la falta de descanso ampara el descontrol sobre nuestra ansiedad, no saber reaccionar de forma adecuada ante las situaciones del día a día, además de disminuir nuestra concentración y favorecer nuestra desregulación emocional.

Por tanto, pareciera ser que el descanso se nos presenta un poco

lejano, como un privilegio al que no se puede acceder de forma fácil o directa, y yo me pregunto por qué… Si hasta Dios descansó de sus obras.

Verano y descanso como una Bendición. Esto lo he escuchado de manera muy coloquial, sin embargo, el descanso realmente es una bendición. Cuando revisamos el Antiguo Testamento y leemos la historia de la Creación de los cielos y la tierra, podemos dar cuenta que una vez que se terminaron los cielos y la tierra y todo lo que hay en ellos Dios descansó, “Al llegar el séptimo día, Dios descansó porque había terminado la obra que había emprendido. Dios bendijo el séptimo día, y lo santificó, porque en ese día descansó de toda su obra creadora” (Génesis 2: 2 y 3).

Del verano, la palabra de Dios nos dice que es Él el Creador de todo, del día y la noche, creador de las estaciones del año, quien hizo que brotaran fuentes y arroyos, “trazaste los límites de la tierra, y creaste el verano y el invierno” (Salmo 74: 17).

Cuando pensamos en lo que nos dice la Palabra de Dios sobre el descanso, las vacaciones toman otro sentido, además del relajo que representa, también vemos la creación de nuestro Dios, la cual pese a que está todo el tiempo frente a nuestros ojos, no somos capaces de apreciarla por estar absortos en nuestras preocupaciones


del día a día. No vemos la creación de Dios por tratar de cumplir con nuestras demandas autoimpuestas, por tratar de cumplir con nuestras pequeñas obras.

¿Será que pensamos que somos tan importante que no merecemos descanso? ¿Creemos que nuestra labor es tan grande que no hay tiempo de descansar?, nuevamente me repito, si hasta Dios descansó de sus obras.

Cuando comprendamos que Dios con todo su poder creó el verano y el invierno y que hasta Él descansó de toda su obra creadora, podremos comprender que el descanso es una de sus tantas bendiciones. Podremos gozarnos en ese descanso y verlo como un reparo a nuestra alma, a nuestro cuerpo, a nuestra mente y corazón. Es así que las vacaciones debieran presentarse como un alto del ajetreo y demanda del día a día y conectarnos con lo espiritual, siendo agradecidos de las bendiciones de nuestro Dios.

El verano y las vacaciones se nos presenta como una oportunidad para poder cargarnos de energía, una oportunidad pasar tiempo con nuestros seres queridos (familia, amigos) y lo más importante, poder conectarnos con las bendiciones de Dios. Es por esto que nuestra invitación es que puedas tomar esta bendición, relajarte y dejarte sorprender por los cuidados de nuestro Señor.


Disfrutar & descansar


La vida se hizo para disfrutar y descansar… Por Sook Yu A lo largo de nuestro diario vivir, nos damos cuenta que el tiempo deja de ser nuestro aliado, y este pasa rápidamente. Es así como las semanas, estaciones y años no tienen piedad y nos superan en esta carrera que pareciera que no tiene fin. Y es que siempre nos encontramos corriendo, y apresurados para llevar a cabo las distintas actividades que se nos presentan a diario y el mismo trabajo (sea éste un trabajo re m u n e r a d o o i n d e p e n d i e n t e ) . Vivimos preocupados de nuestros quehaceres diarios, de ¿Cómo lo haré para llegar a fin de mes haciendo rendir el dinero? ¿Cómo haré para ser un buen trabajador día a día que cumpla bien sus deberes? Si soy una persona que hace muchas cosas, ¿Cómo hacer para que los niños tengan un buen comportamiento y realicen sus trabajos y tareas? (para aquellos que tienen hijos), y ¿Cómo llegaremos a nuestras metas u objetivos, pero nos olvidamos de lo más importante, que es el descanso.

Si bien es importante llevar a cabo todas las labores mencionadas anteriormente, no hay que restarle la importancia que tiene también el descanso. Y cuando hablo del descanso, no hablo de recostarme en una cama, cerrar los ojos y dormir después de que el día termina para comenzar un nuevo día.

Hablo de un descanso pleno, que va más allá de cerrar los ojos y dormir, ya que el descanso no es tan solo físico, también es mental, emocional, sicológico, que se pueden dar por medio de distintas formas: llevando a cabo las actividades que más te gustan, sean estos de lectura, de baile, cantar tocando algún instrumento, escribiendo tu diario/ algún artículo o blog, sacar fotos, ir algún parque, etc.

Antes de que el año 2018 terminara, me encontraba trabajando en una empresa de turismo. Estaba feliz, porque una de mis oraciones (soy cristiana) había sido contestada a lo largo de 5 meses de constante búsqueda y oración mientras buscaba por medio de internet algún empleo que fuera de lunes a viernes. Se preguntarán ¿porque de lunes a viernes?, simple! Porque me di cuenta que trabajar en hoteles o restaurantes no era lo mío, ya que hay muchísima demanda, los turnos son rotativos, por lo que te pierdes de reuniones familiares, juntas con tus amigos, viajes, entre otros. Por lo que empecé a orar por un trabajo que fuera de esas condiciones, hasta que me llamaron de la empresa, me presenté y me contactaron para avisarme que había quedado seleccionada.


Pasaron los meses, mi rutina diaria era la misma y solo cambiaba los fines de semana. Fue a finales de noviembre y diciembre que sentía que ya no estaba durmiendo bien, despertaba antes que la alarma activara, sentía cansancio extremo y empecé a presentar síntomas de mareos y vértigo, náuseas y sueño en exceso. Me costaba mantenerme de pie, y si lo hacía sentía que me iba a desmayar. Hasta que una tarde, mi cuerpo literalmente se apagó cuando me encontraba sentada frente al computador de la oficina. Vinieron los primeros auxilios, estuve más de 30 minutos sin poder moverme ni hablar. El método más eficaz para que me hicieran reaccionar fue pinchándome muy fuerte en el pecho. Me llevaron a urgencia, me “trataron”, volví a la empresa después de que la licencia llegó a su fin, sin embargo, los hechos pasados volvieron a ocurrir. Me tuvieron que derivar a médicos especialistas, y entre un montón de exámenes médicos que me mandaron a hacer, no se mostraba nada grave pero, sí, concluyó la doctora que me estaba viendo, que tenía que ver más con el área emocional que físico, por ende me recalcó que tenía que ir a ver alguna sicóloga.

A medida que pasaron los días, me informaron por parte de la empresa que mi contrato no había sido renovado, ya que no los estaba apoyando como ellos esperaban.

En un comienzo no entendía nada, e incluso me pregunté ¿será que Papá (Dios) lo permitió? O ¿por qué me dio este empleo, si me iba a pasar todo esto? La verdad, es que nunca llegué a una conclusión con respecto a esto, sin embargo, decidí buscarlo todas las mañanas y más que encontrar una respuesta o explicación ante la situación en la que me encontraba, me empecé a aferrar a sus promesas que tenía para mi hasta el día de hoy.

Tras haber vivido dos desmayos consecutivos, y todos los síntomas antes mencionados, empecé a preguntarme seriamente si quería seguir haciendo mi vida aquí en Santiago de Chile y a su vez mi novio me lo preguntaba todos los días y cada vez que lo hacía, dudaba más. Hasta que me empecé a dar cuenta que cada día detestaba más la ciudad. Anhelaba escaparme unos días a la playa, y como unos amigos también lo anhelaban, pasamos el Año Nuevo en Valparaíso y Viña del M a r ( J a rd í n B o t á n i c o ) . E n u n comienzo no teníamos idea que había que pagar entrada para el Jardín Botánico y estuvimos a punto de devolvernos pero como ya habíamos llegado al lugar, solo pagamos y entramos.

Una vez que comenzamos nuestra caminata por ese jardín, me enamoré y literalmente fue a partir de ese momento que comencé a entender lo que era el descanso y porque me gusta tanto el verano:


la playa, arena, enamorarte de tus raíces, callar tu mente y dejarte llevar por la naturaleza, por la hermosura del Creador. Y era justo ese lugar, 3l cual Papá (Dios) me había hablado desde hace tiempo por medio de una visión que Él me puso, solo que no sabía donde era hasta que Él mismo se encargó de mostrármelo y que lo viviera en carne propia sin importar si tenía o no el dinero porque al final Él terminó pagando todo.

Salmos 23:2-4 “En verdes pastos me haces descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre.


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