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En este numero:

1.Benjam铆n Quezada 2.Vraulio 3.Diego Martinez 4.Anianadie... 5.Agustina Lna 6.Vraulio 7.Bilis Negra 8.Ivan Olivares 9.Hip贸lito Quezada 10.Ignacio Mir


Acercamientos hacia Maldoror Si algún día ansiamos recorrer los círculos de infierno, conociendo sus respectivos demonios, hay que ser guiado por Virgilio para no perdernos en esas fauces de interminables dimensiones descritas por Dante1. Y si quisiéramos que se nos fuese revelado la rebelión de los espíritus caídos contra el gran poderoso, Milton esta al tanto del asunto del poeta, la desobediencia del hombre y su castigo2. La metafísica del Castillo de Kafka, los caminos de la libertad de Sartre y así sucesivamente nombrar novelas importantes de la literatura universal, ¿pero donde conseguimos colocar una obra como los cantos de Maldoror? ¿Hasta que punto realmente podemos introducirnos a una obra que no se abre a interpretaciones? si no más bien llena de embriaguez al lector, haciendo florecer la semilla de los cantos, el estado donde somos guiados y embaucados en estrofas interminables. El entrar a los Cantos es entrar a una ligazón de frases que se responden así mismas en un orden lógico correcto, es entrar a una obra más admirada que comentada, un estado demoníaco donde no todos están invitados “ No es bueno que todo el mundo lea las páginas que van a seguir; sólo algunos podrán saborear este fruto amargo sin peligro3” pero, quien pueda explorar las ciénagas de ese cuadernillo se va a encontrar con el fruto amargo que presenta, un estado de estupor que levanta una voluntad parecida a la que podríamos encontrar en una filosofía dura que abarca al hombre y su debilidad frente a la vida, entonces lo despedaza para recoger en él un “algo” interminable, una dualidad que lleva a la confrontación entre la luz y las tinieblas, después de todo Maldoror sufría al cometer algunos actos4. ¿A que nos invitan los Cantos? ¿Qué se puede rescata con una lectura así? Si podemos tener la veracidad de algo sería del papel que juega el lector frente cualquier lectura, y saber que el sumergirse a un relato, poema, filosofía, es entregar una atención rigurosa y el enamoramiento frente a esto (después de todo debemos poner los pies en el obra). Blanchot describe el comentarista“…inevitable, el sentimiento que un día u otro lleva al lector, ante lo que más admira, a sustituirse, a lo que admira, creerse secretamente un poco más sabio que la obra, un poco más real que el autor, por el echo de que la obra se acaba en él y depende de sus razones para admirarla, que son, ellas mismas, obra del tiempo y su obra.5”. En los cantos podemos hallar el asesinato de la palabra sin tener la ausencia de esta, es decir puede desvainar el lenguaje y hacerlo degollar con su propio filo, colocando al lector al comienzo de la historia del surrealismo y centrando al hombre con su debilidad. Aquí hay quienes escriben para conseguir los aplausos de los hombres, por medio de nobles cualidades del corazón que la imaginación inventa o que ellos puedan tener. ¡Yo hago servir mi genio para pintar las delicias de la crueldad! Delicias no pasajeras ni artificiales, sino que, al comenzar con el hombre, terminarán con él6”.Un tema central en el que quisiera embaucarme seria esa voluntad en la cuál trabaja Issidore Ducasse (Conde de Lautréamont) las delicias del mal que plantea y el esfuerzo por esbozar cantos impíos, considero que Lautréamont quiere dar a conocer estados de un ahora constante de acción, que más que revelar el pensamiento que tiene el hombre frente las cosas, es mostrar la acción que tiene frente a los momentos y el asombro, que para el Conde no debería existir7, ¿Por qué seguir asombrándose de cosas que siempre han estado?,


¿Qué misterio buscas? Ni yo, ni las cuatro patas natatorias del oso marino en el océano boreal, hemos podido resolver el problema de la vida”, ahí esta lo que mueve a esta infinitud del hombre para plasmar las cosas, desvelar misterios que no puede responderse, resolver el problema de la vida agobia la inquietud que debe llevar toda en todo momento.

A partir de la ilustración los poetas se vuelven malditos, “poesía y maldición son una sola cosa”. A mediados de 1850 hacia delante Francia da una vuelta de 180 grados en la literatura que se dispondría a dejar de lado los acentos del simbolismo, con la publicación de las flores del mal de Baudelaire, trae la legitimidad de una poesía con carácter y sin cantos alegóricos desprendido de algunos románticos, dirige su poesía la infinidad de la materia, los libros en este momento son solo una cosa, un trabajo completo, un comienzo y un final, y la poesía empieza hace cruda con espasmos tomando en cuenta lo que se ve en las calles, el “spleen de Paris” con todas las casualidades de esta. Ya lo había advertido Blake: “El Bien es lo pasivo y subordinado a la Razón. El Mal es lo activo naciente de la Energía”. ¿Y no fuese, a caso los cantos lo que movió el corazón de todos los surrealistas que se abrirán paso para servirse de un fruto que moldearía lo que creían ver?, pasando por Frans de Geetere hasta Dalí con sus cuadros hacia los cantos. También se ve la influencia en algunos autores latinoamericanos como Gonzalo Rojas, Alejandra Pizarnik o Pablo de Rokha que al igual que Rimbaud querían una literatura que se abriera como un paraguas y para Borges seria un acto de creación íntima y solitaria que sólo puede llevar a cabo el lector R.S. Beal ‘The Picture Makers’ (after DALI) Les chants Maldoror/Ducasse (The Songs of Maldoror) 5 by 7”

Frans de Geetere Les chants de Maldoror (bk. by Comte de Lautréamont in 2 vols. w/65 works & frontispiece)

¿Que se come en los cantos? Podríamos entender que es el hombre irreconocible, y para el mismo se ve desprovisto de verdades que son ilusiones creadas por la virtud, es decir, el proyecto de su existencia plantea que necesita de otras palancas para encontrar en él sus facultades, como la voluntad a la que teme “Hay que saber abarcar con más grandeza el horizonte del tiempo presente” las cosas están dentro del momento, conteniendo la infinidad de posibilidades que pueden surgir de una elección, claro que una elección donde el débil no tiene cavidad, donde el débil es sumergido por la codicia del mal. No es que quiera engendrar un demonio dentro de nosotros (claro que lo hace al pasar por esta lectura) si no más bien optar por el camino del mal es a la vez, optar por el camino del bien…un mal-dolor, es aceptar esa maldad que tiene una simbiosis donde se beneficia y a la vez sufre por aquello, ambos son afectados, sobre todo el procurador de la maldad Pero el desquite de lo que es irracional y la afirmación de las fuerzas oscuras llevan a más que criticar solo admirar la obra,.


Julien Gracq expone “quiza haya que admirarse ante una obra en la que el lector lucido reconoce al mismo tiempo una despreciable, admirable ausencia de lucidez y una creación admirablemente consciente y admirablemente ajena a la conciencia”. No existe una frase que no este trabajada con dedicación y a la vez enredada en sí, tratan de abarcar la descripción del momento con la realidad narrativa que rodea el personaje para terminar la idea que se tiene, “la muerte de este horizonte en el que trabaja es el de la proyección de las cosas”, el ver más allá de las facultades que tiene el hombre nos muestra una figura nacida por una catástrofe que aparentemente no tiene una unidad aparente “Hombre, cuando encuentres un perro muerto boca arriba, apoyado contra una esclusa que le impide partir, no vayas, como los demás, a coger los gusanos que salen de su vientre hinchado, observarlos con asombro, abrir una navaja y después despedazar un gran número de ellos, diciéndote que también tú no serás más que ese perro. ¿Qué misterio buscas? Ni yo, ni las cuatro patas natatorias del oso marino en el océano boreal, hemos podido resolver el problema de la vida8”

A parte de encarar al hombre con la debilidad precedente en él, también Dios juega un papel primordial en el canto segundo “Mi poesía consistirá, solo, en atacar por todos los medios al hombre, esa bestia salvaje, y al creador, que no hubiera debido engendrar semejante basura… 9 ”, y un hecho extraño es que cuando aparece juega el papel más activo, donde Dios se entrega a la crápula haciendo un puente sobre lo que hay mas alto hasta llegar a los actos de bajeza del hombre-sobre todo las del adolescente- consideradas como vergonzosas, pero al parecer el Dios que cae en la borrachera es la caída de la moral, que llevada a espaldas trata de deshacerse de ella, para que esta ya no lo juzgue más, este Dios que nos muestra Lautréamont es uno de los Dioses mas maltratados de la literatura, se les atribuyen todos los crímenes, es un soberano antropófago, que reina en la inmundicia humana. Lautréamont encara así tres grandes caídas en la obra primero la caída de lucifer, el cuál es encarnado por Maldoror, segundo es la caída del hombre y tercero la caída de la divinidad, la cuál la deja como un borracho que pide limosna, dejando a Dios a la par del hombre dando excusas sobre sus actos “¡Oh! humanos, sóis niños terribles; pero os suplico, tratemos de considerar sin rigor a esta gran existencia que aún no ha terminado de fermentar el licor inmundo… ¡Oh! No sabréis jamás cuán difícil puede resultar el sostener constantemente las riendas del universo10”, ¿y que puede resultar de esta caída? Nada, ya que Dios trata de volver paso atrás a los acontecimientos con nuevas mentiras proyectando en el hombre un remordimiento de sus propias faltas, es el último golpe que se le puede dar a la moral, desprendiendo que la lucha por el bien y el mal, o la historia que les posa sobre los hombros seguirá repitiéndose imperturbadamente y en el curso de los cantos (canto V) donde uno se reconoce con el otro, o sea Dios se reconoce en Maldoror y viceversa donde el héroe de Ducasse estaba a veces a servicio de Dios, pero más bien es Dios el que esta al servicio de Maldoror donde surge el espejo fabuloso donde se reconoce las dimensiones de su imagen.


)

Conclusión Este trabajo trata de mostrar un acercamiento a los cantos de maldoror, que a mi parecer es una obra que esta olvidada, al encontrar al hombre de maldoror podemos tragarnos la voluntad que se debe llevar, la astucia y las trabas que no sean la virtud, si no palancas más fuetes, por este motivo no quiere decir que estemos siendo llevados realmente por ese camino, Maldoror se arrepiente de los actos y sufre, el pintar las delicias del mal, hacer ver las cosas que tiene por contradicción como el bien, la caída de Dios de Lautréamont es la caída de la moral y el esfuerzo por conseguirla es un trabajo que se da por el lado de la maldad, ¿Qué tienen los cantos? ¿Y cuál fuese lo más lejos que pudiésemos llegar dentro de ellos? Solo dejo este acercamiento para interesar la lectura por una obra tan exquisita como los cantos de maldoror., donde la interpretación no vale de mucho, pero ese fruto amargo solo algunos lo pueden saborear.

Cada mañana, cuando el sol se levanta para los demás, esparciendo la alegría y el calor saludable por toda la naturaleza, mientras ninguno de mis rasgos se mueve, mirando fijamente el espacio repleto de tinieblas, acurrucado en el fondo de mi amada caverna, con una desesperación que me embriaga como el vino, hago jirones mi pecho con mis poderosas manos. Sin embargo, siento que no estoy atacado de rabia. Sin embargo, siento que no soy el único que sufre. Sin embargo, siento que respiro. Como un condenado que pronto ha de subir al cadalso y ejercita sus músculos mientras reflexiona en su suerte, de pie, sobre mi lecho de paja, con los ojos cerrados, giro lentamente mi cuello de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, durante horas enteras, sin caer muerto. De vez en cuando, cuando mi cuello no puede ya continuar girando en el mismo sentido y se detiene para volver a girar en sentido contrario, miro súbitamente al horizonte a través de los escasos intersticios hechos por la espesa maleza que obstruye la entrada: ¡no veo nada! Nada… a no ser los campos que danzan en remolino con los árboles y las largas bandadas de pájaros que atraviesan los aires. Eso me trastorna la sangre y el cerebro… ¿Quién, entonces, me golpea con una barra de hierro en la cabeza como un martillo que golpeara en el yunque11?


Bibliografía Maurice blanchot, Sade y Lautremont, Ediciones del mediodía Lautremont, los cantos de maldoror, ediciones Cátedra Marcel Raymond, De Baudelaire al surrealismo, fondo de cultura económica 1 2 3 4 5 6

Dante Alighieri, La Divina Comedia John Milton, El Paraíso Perdido

Lautréamont, Los Cantos de Maldoror, Ediciones Cátedra, Madrid, 1988-2008, Pág. 83

Ibídem, canto I, Estrofa VI

Maurice Blanchot, Sade y Lautremont, Ediciones del Mediodía, Buenos Aires, 1967, Pág. 61 Ibídem, Pág. 86

canto 1, Pág. 119 Ibídem, Canto II, Pág. 134 9 Ibídem, Canto 111, estrofa XXXIV 10 Ibídem Canto 1, estrofa VI 7 8


Que nublo la mente de los hombres haciendo

Que el romance se nuble

Y que crean que solo estar es suficiente

No, el amor es mucho más delicado, es belleza

Pureza

Sinceridad

Transparencia del alma

Yo nunca te quise dañar

Solo que no entendiste mi amor Te quiero abrir

Sacar el corazón y comerlo y enterrar cuchillos de indiferencia En los ojos

Para que logres entender que el más fiel De tus sentidos te traiciono

Por haber hecho que me ignores Aunque haya sido un instante El peor de todos

Y tu ni siquiera Te tocaste

Y me perdiste Amor sangrante.


MUJER DRAGON

Son escasas las realmente valientes

Ella es una de estas Con historia

Y con cuchillos en la piel

De manos y alma trabajadora

De poca mente para decidir

Con la locura simplemente enraizada

Por la enfermedad,

Pero sin duda con escamas de dragón

Para mantenerse en pie después de tanta barbaridad

Mujer dragón

Amante eterna

De lo que creías no te correspondía Con tu fuerza sin duda hubieses Logrado todo el mundo

distinto

De alguna u otra forma lo hiciste

Creaste un niño, con las mismas alas


PAZ

La encontré un día en el que yo caminaba por las calles de la soledad

Paz, me dijo como si yo también la tuviese dentro de mí

Y me alegro la existencia

De manos suaves y mirada bondadosa

De cuerpo ligero y sutil

De sexo ardiente y mente intensa

Y extensa

De dedos largos y artista de alma

Paz, paz, paz

De trayectoria rota Como la mía

Sé que nunca,

Nunca nos separaremos

Porque nacimos juntas

Mi paz, por la paz.


Gran Reserva. P or H ipÛ lito Q uez ada.

Ese día Clifford Romero se agarró una borrachera de aquéllas. Dicho con más rigor: otra

borrachera de aquéllas. En el momento que referimos, la resaca había ya tomado el relevo.

Con dificultad evidente transitó una calle tras otra, en busca de alguna fuente de soda,

con el simple objetivo de refrescar el gaznate con alguna bebida exenta de alcohol.

Metió las manos en sus bolsillos. Estaban vacíos. Ya no portaba el moderno aparato –no

muy costoso por cierto– que hacía para él las veces de reloj y de cajita musical. Se preguntó

por la causa de esta ausencia, y enumeró para sus adentros las distintas alternativas: a) Le había sido robado.

b) Lo había perdido, por descuido.

c) Lo había empeñado (acaso para conseguir más alcohol). d) Otra alternativa.

Pero su memoria de los acontecimientos no le devolvía los datos necesarios para

resolver la incógnita.

De modo que siguió caminando, esta vez sin objetivo claro, como un autómata. Hasta

que tropezó (por así decirlo) con un centro comercial que le era familiar. Por cierto, dicho conglomerado mercantil tenía una ventaja difícil de soslayar: sanitarios de uso gratuito. Así

que Romero, sin pensárselo dos veces, ingresó en el establecimiento y, acto seguido, enfiló en dirección a los baños. Y una vez adentro, cómodamente orinó – con visible fruición– y

en los lavamanos se refrescó la cara y las manos y bebió agua a destajo.


Y, apenas saliendo del centro comercial, continuó su periplo sin rumbo fijo por la

ciudad, las manos bien adentro de los bolsillos. La resaca comenzaba a disiparse cuando,

habiendo ingresado en una callejuela poco transitada, decidió por fin tenderse sobre un banquillo y echar una buena siesta. Y no tardó en quedarse profundamente dormido.

Soñó innumerables sueños, cada cual más placentero que el otro, sueños que no viene al

caso detallar aquí. Quizá por este motivo, principiando a despertar sintió un malestar ligero,

pero malestar al fin y al cabo. Claro era que no quería despertar todavía, aun cuando había tenido un descanso verdaderamente renovador.

Y bien, cuando por fin se decidió a abrir los ojos, no pudo ya reconocer su entorno.

Todo alrededor estaba devastado: no quedaba edificio en pie. Sólo un amasijo interminable de escombros de hierro, concreto y vidrio, y ni un alma visible en kilómetros a la redonda.

Columnas de humo se destacaban, por aquí y por allá, en el páramo de ruinas. Masas informes de plástico, deformadas quizá por efecto del fuego, conglomeraban o contenían

ripios de otros materiales, menos moldeables. Aquello parecía la caricatura de una escena del fin de los tiempos.

Un grave silencio, pesado como el acero, unificaba aquel panorama desolado. Silencio al

que el grito de un aguilucho a lo lejos, o el ruido producido por el desplome de unas ruinas no interrumpían: por el contrario, contribuían a él como un recorte de revista contribuye a un collage.

Al encontrarse, de pronto, en medio de todo esto, un extraño dejo de melancolía se

apoderó de Romero. Se sentó a contemplar, con aire evocador, el curioso panorama que le rodeaba cuando, súbitamente, sintió una mano posarse sobre su hombro izquierdo. Por reflejo dio un salto considerable y, lleno de perplejidad, y casi aterrorizado, volteó temerosa

y lentamente la mirada hacia sus espaldas. Y lo que allí vio fue a un individuo harapiento, sucio y barbado, con aspecto de haber pernoctado meses en una isla desierta. É ste último trató enseguida de tranquilizarle:

“Calma, calma” dijo el hombre andrajoso. “Soy de acá, nada hay que temer”.

Y Romero, hombre poco dado a la desesperación, poco tardó en recobrar dicha calma.

“No luces nada mal. De seguro tienes buen refugio” siguió parlando el hombre

andrajoso, mientras su interlocutor asentía con la cabeza, no muy seguro de estar en lo


correcto. “Mira, quizá deberíamos unir fuerzas. Creo… estoy seguro, que es una buena

idea. No está todo perdido.” Romero le miraba fijamente sin pronunciar palabra, lo que no parecía inquietar al peculiar vagabundo.

Tras un breve silencio, el hombre andrajoso miró cautamente en todas direcciones, y

luego sonrió y extrajo de un bolsito una bonita botella de vidrio. Era vino tinto.

“Mira” le dijo a Romero sin menguar su alegría, “mira, un cabernet…” y miró la

etiqueta: “trescientos… ¡ trescientosseis años! Bonito, ¿no? Lo encontré hoy mismo, no

lejos de aquí”. Y, sin proferir otra palabra, comenzó a descorchar la botellita, de setecientos

cincuenta centímetros cúbicos y trescientos seis años (poseía un lujoso descorchador en el bolsito). Dio un buen sorbo, y suspiró contemplando el lánguido horizonte. Aquello debía

de saber como néctar de los dioses, pues soltó el vagabundo una breve risotada de júbilo. Tenía razón: no todo estaba perdido. Acto seguido, con inconfundible gesto amistoso alargó al brazo hacia su nuevo camarada, claramente invitándole a beber un trago. Y Romero no pudo negarse.


Dios es un empleado en un mostrador.- Anonimo

Dios

Dios es una historia de fantasmas Dios es la silla del lado Dios es un verso de Blake que no rima Dios es el zumbido de un tubo fluorescente Dios es el corazón de la oscuridad de Conrad Dios es el cartel que te sugiere dejar de tomar Dios es la línea del tren Dios es el tigre del tigre Dios es el tiempo de tus manos cuando tienes demasiado que escribir Dios es cuando te distraen las risas Dios es el sonido de un auto que está dos comunas más allá Dios es la foto de una mujer que nunca miró la cámara Dios es el ascensorista en un hotel barato Dios es el papel Dios es el lápiz Dios es un chiste cruel sobre lisiados y negros y homosexuales Dios es esa canción que te aburre la tercera vez Dios es un titulo en oferta en un Blockbuster Dios es un quejido de porno softcore Dios es un parlamento de Shakespeare traducido al provenzal que nadie ha leido nunca en voz alta Dios es el reflejo del neon Dios es el interruptor que no enciende ni apaga nada, pero que no está malo Dios es cuando la escuchas y gritas y se mueve, dentro tuyo, algo así como una campana y duele la vibración y las ganas y los tubos fluorescentes y las pizarras en las que está dibujado el mundo Dios es el comentario de baño de hombres que nunca nadie dirá de frente Dios es el mail de la chica que te pone cámara web y te habla sucio y se toca, para luego eliminarte de los contactos Dios es una disonancia en el coro de una sala de clases Dios son las cosas que se le gritan a nadie Dios es una referencia gramatical en un lenguaje que fue olvidado Dios es el grito de carga de Custer Dios es El Alamo y Geronimo y las historias antiguas de hombres que inexplicablemente murieron, en tiempos inexplicables Dios es la formulación de frase encontrada en un poema que pretendía cambiarlo todo Dios es la niña de siete años que te grita porque lo llevas helado de vainilla y no de chocolate Dios es la moraleja de la fábula de la hiena y el tiempo


Dios es un trompo que gira sin cuerda ni punta Dios es la conspiración en la que no calza ninguna conspiración menor Dios es el noveno bolsillo de una gabardina Dios es ese ostracismo en el cual fuiste el único que no votó Dios es un suspiro en la noche, que sabes no vino de ningún lugar Dios son todas las regiones del mundo que empiezan con L, como Lorena Dios es la sonrisa en el centro del mundo Dios es el mapa de una comuna sin bares Dios es la historia del canguro sapiens, definida por extensión Dios es la canción de cuna de los yacaré Dios es una palabra multipoliesdrujula, con cuatro acentos , dos hiatos y una banderita de la RAE Dios es un piano de cola en el cual están malos todos los Mi Dios es la flauta dulce Honner, de color verde, que parece ser como de un hada Dios es un cuchillo desbalanceado hacia el medio Dios es un paper publicado en un foro japonés de origami Dios es el ciempiés de las tormentas Dios son todas las cosas que suenan a acordeón roto cuando se desinflan Dios es el granito en la cabeza que hace insoportable usar gorro Dios es el final de todas las cosas que parecen nunca terminar Dios es un verso escrito sin lentes, y leído sin un lápiz en la mano Dios es una lagrima de un poeta que llora viendo un reality show Dios es el día del padre y de la madre al mismo tiempo Dios es una historia que empieza por el final Dios es mayeutica aplicada Dios es una zapatilla rota en la punta Dios es un director tratando de adaptar La Tempestad a teatro circular Dios es una canción de salsa que nadie sabe como bailar Dios son dos pares y un trío Dios es cuando cambias dos caballos y un alfil por un pan con carne Dios es el venerable anciano de barbas blancas y túnica, buscado por estupro y abuso de menores Dios el manto de Turin, que cubre el brazo de reina de Turin, en Turin Dios es la ecuación de quinto grado con tres soluciones, dos comentarios hirientes y una oferta de pololeo Dios es un sello de cera que no mantiene cerrado nada, ni que está roto Dios es un árbol de pascua que se arma en Mayo Dios es una cuenta corriente sin numero, saldo, cuentacorrentista ni banco Dios es el patas negras del cielo y del infierno, al mismo tiempo Dios es pedir carta teniendo 21 real Dios es tener 14 y coleccionar catálogos de lencería Dios es un 3-5-2 con tres enganches, un creación y una ensalada de papas mayo Dios es una armonía de bocinas que asusta a los perros y solo a ellos


Dios es una aureola hecha de sillas vacías Dios es el ángel, la espada, el fuego, el nombre, el tío que te habla de armas y el barrendero que tararea Para Elisa Dios es Don Wilson y su arenga de adorar al diablo en vez de a Dios, porque Dios mantiene la injusticia Dios es ver al loco Murdoc sacar una caja de cristal-de-litro, desde arriba de su cabeza, encaramado como mono, a 3 metros del suelo, una noche de verano Dios es un cargador que te ofrece gratis el primer marcianito Dios es la yeguita que te levanta para que repares la tela del cielo Dios es un sueldo entero que se va en helados Dios es una cascada por donde cae tiempo en vez de agua Dios es hacer caca en cualquier parte Dios es hablar al mismo tiempo del progreso de la humanidad y de bombas de racimo Dios son las alas con las que se remontan las aves, cuando quieren remontarse más Dios es un torneo de cachipun Dios es la ultima pelotita de la ultima etapa del Pacman Dios es un glifo de ilusión de nivel 23, que te gasta todo el MP Dios es un carrito de completos en Talca, que solo abre de día Dios es una cazuela de pollo, carne, soya y cordero Dios es un profesor vestido de Peter Pan Dios es una parodia porno de Los Venegas Dios es quedarse sin nada que decir pero con ganas de escribir aun Dios es un adoquín en Londres con Paris Dios es el rugido de un león de juguete Dios es el kaleidoscopio que en lugar de cambiar con el movimiento, te cambia a ti Dios son los versos para rellenar poemarios hechos a medias Dios son los olvidos repentinos que parecen ser casuales las primeras tres veces Dios es querer ilustrar todos los poemas Dios es el novelista ruso más fome de todos Dios es el superhéroe más inverosímil de la Marvel y de la DC Dios son los pergaminos en los que hay flores dentro, campos dentro, amores dentro Dios son los dragones que custodian a Dios Dios son las rejas que demarcan a Dios Dios son los terremotos que sepultan a Dios Dios son los maestros sangucheros que moldean a Dios Dios son las postales de hospitales y de filas de Dicom Dios es una casaca que siempre te queda grande Dios es la reiteración más seria del mundo Dios son las mujeres que solo usan poleras Dios es la desnudez de la arenga de un mono rezus Dios es el tercer completo seguido Dios es una catapulta romana que aun funciona


Dios es una maquina de afeitar que te deja siempre picoso Dios son los queques callejeros que nunca te llenan Dios es el ouroburos de sangre que es posible dibujar cada vez que uno se afeita Dios es un poema de Borges que habla de Dios Dios es la tumba de Blake y la cuna de Blake y la shoperĂ­a de Blake Dios es un poema que termina con la palabra pescaos


Era un día frío y la gabardina no ayudaba. La petaca ni la resignación lo cubren a uno bien claro, te calienta el guerguero la primera de ellas suena el teléfono y te dicen hay trabajo hoy así que llegas a la oficina y le das una palmada en el culo a la flaca que te mira como si fuese inapropiado y te entrega una carpeta, te pide la petaca y te sonríe te sientas en el escritorio y lees un archivo de cosas triviales llega quien tenía que llegar y pones cara de que no importa te cuenta una historia usual de malos manejos y tíos lejanos pides veinte diarios y cinco para gastos y cien al resolver el caso te da los primeros veinte y se va, dice espera resultados le das diez a la flaca para que rellene el frasco te dice que va a comprar del malo, por agarrarle el culo sin permiso te ríes y vuelves a la carpeta, a la oficina, a la añoranza de escocés malo decides salir a hacer trabajo de calle tomas la mamadera recién llena y la pones en un bolsillo la gente se pregunta porque las gabardinas tienen tantos yo lo entiendo ahora que estoy en el negocio el negocio de pasar hambre y de estar ebrio y de necesitar meter las manos en un bolsillo que no caliente el whisky que queda por eso más de dos, más de cuatro, más de seis salgo y es como si no fuese el único con reserva de alcohol para el resto del día la temporada de fiestas suele ser buena en esto de la paranoia ajena pero las calles están siempre llenas de gente siempre llena y se vuelve cansador ver tanto copete en tantas bolsas llegas al registro civil a saludar a un amigo saludar con cuatro y un poco más, para que él salude al computador y el computador te salude de vuelta con información te pide le consigas blanca. Blanca navidad. le das un teléfono y una recomendación y vas a bienes nacionales otro oficinista te pide dos y blanca, como si uno fuese el viejo pascuero otro contacto distinto y el nombre de una chica en archivos que no quiere exactamente de la misma blanca, pero que algo quiere algo quiere y te lo dice bajando los lentes no es guapa y no estoy suficientemente ebrio juego a que podemos, si resuelvo el caso cae como nunca cae nadie, cae como si se quisiese dejar caer


salgo con un dossier del tío que en realidad no es el tío con la casa que en realidad no es de nadie y con la razón por la que quieren lo saque del camino todo usual Hola, debes ser C. Si, me dijeron que te buscase por eso, lo encontré un poco ridículo. Si, ridículo, como si fuese de película vieja. Vine porque les dije que venía, porque no tenia nada mejor que hacer, porque me dijeron que quizás ibas a entender. A mi, a lo que digo. Hay que entender muchas cosas, aunque ninguna del todo importante. ¿si fuesen importantes no serían tan difíciles de entender o si?. Me disculpo de antemano por ser tan parlanchín, tiendo a decir lo que tengo en mente y lo que tengo en mente son siempre muchas palabras, largos fraseos francamente innecesarios. Que bueno lo hayas notado, lo hace menos tedioso. No, está bien, no me molestan las preguntas, dan la ilusión de que te hace diferencia lo que digo, como si quisieses saber mas. No, no estoy pasado de copas, solo me tomé un jugo mientras te esperaba, y no tenía vodka. De esa clase de jugos que son fomes, no de los que curan. Si, siempre digo lo que pienso, me hace sentir libre. Como si no hubiese mañana y por tanto, no hubiese nada que guardar y nada que esconder. Lo hago porque se siente agradable, como rascarse el culo. Claro, del tipo de cosas que uno no hace en publico. Para que quede todo expuesto, nada más. Por supuesto que es contraproducente, si fuese de las cosas que salen bien, no necesitaría venir a cosas como esta. No me mires así, no lo dije para ofenderte. Es que son las cosas en las que uno tiende a no ser honesto, a entregar respuestas estándar a preguntas estándar. Como entrevista de trabajo. Así como “ que te gusta en alguien”; A mi me gusta que me entretengan, que llegado el momento en el que me aburra de decir barbaridades, le toque a la otra persona. Bueno, si no lo hace, me paro y me voy, o me quedo y le doy tequila hasta que abra las piernas, así para que no haya sido tequila perdido. No es grosero, es cierto. Las cosas pueden ser groseras y ciertas pero si son ciertas no es tan grave. Podría decir que te vi sacándote un moco y comiéndotelo y sería grosero y falso. Sé que es el tipo de cosas que no se dicen en instancias como estas, pero si te hace diferencia deberías irte ahora y llamar a L y decirle que te debe una o algún tipo de cosa así de comedia romántica. No es que me de igual, es que si te hace diferencia, mejor que te pares ahora y te vayas a que lo hagas en cuatro meses. Uno se acostumbra, por eso. Tiene de terrible que uno se da cuenta así de nada un día que estuvo en algo y que la persona se aguantó las ganas de pararse y correr cuatro meses, y ahí uno empieza a preguntarse que otras cosas fueron la persona aguantándose y que fue verdad. Si, la inseguridad no es nada prometedora, lo sé, pero me remito a lo que ya he dicho, si no te gusta, siempre es un buen momento para irse y que sea otro día. Que bueno te entretenga, yo pensé pensabas en que si L lo había hecho para fregarte o para alegrarte o para algún tipo de lección socrática. Si, latoso como lección socrática, pero si me encuentras latoso quiere decir que el punto quedó claro y que te da lata por eso. Si, creo es lo mejor también, a menos quieras así de la nada sacar todo un arsenal de las cosas que siempre quisiste decir y nunca dijiste por temerle a la respuesta del interlocutor. Se entiende, si no hay feedback, nada que hacer.


Culto Formal Voy a ir a hacer caca, dije en voz alta, porque no había otra cosa que hacer que cagar y hablar. - F I Cuando martillaba la pared, había toda una referencia a las cosas que en el fondo no se podían explicar con palabras. La enunciación es un juego fallido, mientras que pegarle a alguien, o a algo, o a algo como si estuviese uno pegándole a alguien, no, eso no es fallido, eso es un juego directo. Un martillo y una pared y los trocitos del ladrillo contra los lentes y el taladro ahí al lado y uno aun con el martillo y el cincel y el maestro sugiriéndole a uno que lo haga con el taladro y uno ahí, pegándole a la muralla porque es de algún modo mas digno que pegarle a alguien, y porque tiene mas sentido, y porque es lo que hay que hacer y lo que uno accedió a hacer, en vez de una respuesta gatillada frente a estar perdiéndolo todo. Activo en vez de pasivo. La elección de darle a la muralla porque hay que terminar la pega, para que el maestro ponga la caja y se avance algo, contrastada con la elección de darle de martillazos al imbecil de turno para que la puta de turno entienda uno es de verdad y que por verdad se entienda no que uno diga la verdad, sino que la cantidad de violencia que uno puede ejercer, en los contextos apropiados. De verdad. Nunca entendí la violencia de cartón: los tipos que te esperan con los amigos, los combos, las echadas-dechoreá. Nunca las entendí. Me gusta tomar los cuellos porque se siente la vida ahí dentro y porque hace que la gente entienda que eres de verdad. De verdad un imbecil sin autocontrol, de verdad sin nada que perder, de verdad completamente harto de ser apropiadamente violento, de verdad irrespetuoso de todos los discursos medio-hippie con los cuales consiguen meter el pico. De verdad. Así se sentía la pared también, estando ahí para que uno perdiese un poco la noción de lo apropiado, con el cincel contra el sillón, el taladro sobre la escalera y el maestro perdiendo el interés en el idiota cubierto de cemento. Algo a lo que poder pegarle en paz, algo que después no te hace o sentir culpable o algún sentido de moraleja. Algo real y por tanto, abusable, algo que reventar con un martillo por nociones accesorias, como todas las otras cosas que alguien ha querido reventar alguna vez. Esa es la mejor parte, el sentirse destruyendo algo mientras se sabe que no importa, quitándole esto ultimo un poco de sentido de gloria al asunto, volviéndolo como comprar el pan. II El tipo de escritor que usa a Rosencrat y a Guldestrein como si fuesen Melon y Melame.


III Yo quería la ficción de tu amor y lo que podríamos entender como el merchandising de tu amor, yo quería las guirnaldas de tu amor y los ventanales de tu amor y las ampolletas de tu amor. Yo no quería tu amor porque siempre lo supe, que no estaba en ningún lado y que no se puede querer lo que no existe, pero si pueden querer las cosas que existen cerca de lo que no existe; uno se puede acercar, cosas mediante, así como cuando para conocer a alguien le hablas a su prima. Así, aproximándome a tu amor, una palangana a la vez. Algo parecido a tu amor, aunque ese parecido fuese por proximidad y no por sentido. Porque no existían tampoco pero estaban cerca, en esas regiones adonde está todo lo que no existe. Esas que hacen tanto rabiar a los materialistas. Una nada amoblada, llena de personajes que no existen usando cosas que no existen y viviendo rutinas vacías. Cuentas telefónicas inexistentes pagadas por un amor que nunca estuvo en ningún lugar, siempre con una cartera que no existía y unos pantalones en los que lo único real, era el hoyo de las rodillas(porque lo que es vacío en la no existencia, es existencia. No me joda, joda a los griegos). Yo quería los cuentos de cuna de tu amor y las palancas que tu amor movía arriba y abajo en su trabajo, que tampoco era muy real que digamos. Yo quería los polvos de hornear de tu amor, con los cuales tu amor hacia deliciosos pastelitos para dos, que nunca entendí con quienes compartía, aunque no hacia mucha diferencia porque no existía tampoco. Yo quería las vacaciones de tu amor, en playas cuyos mapas no existen, en las que pudiésemos haber comido alguna vez alguna palmera y algún helado, si yo no existiese. III Cuando tenía a Civilizada ahí de boca contra la cama, tapándose sus tetas de niña de diez años con las manos y a causa de ello, con toda la libertad del mundo para morderla tanto como quisiese, donde quisiese que no estuviesen cubriendo sus jeans, que para ser honesto nunca quise sacar, ahí me di cuenta estaba perdido. Jugando a no penetrar a alguien, así de perdido. Me preguntan todos porque no se lo metí por el culo como tanto lo pidió y yo les respondo que porque no me gustan los forros, pero la verdad es que lo que no me gustan son los No. No me gustan los No, chistoso para alguien que anda por la vida negando. Escuchar un No en una cama es el tipo de cosas que me bajan el pico. Así de drástico. Le agarré el cuello y me dijo que No. Le metí las manos debajo de los pantalones, para agarrarle el culo y dijo que No. Que se joda.


Solo se lo meto a quien me dice que si, que quiere mas, que quiere pico dentro, fuerte, o que quiere mordisco o que quiere que se la chupe, o que se yo, algo, algún indicador de que efectivamente quiere estar ahí conmigo para algo. Que diga que Si y que se saque los pantalones ella, que no juegue a la señorita, que si quiere ser señorita que se vaya a culiar con algún caballerito por ahí que no le quiera terminar en la cara ni tratarla como la puta que es, como las putas que son. Que si quiere que no le agarren el cuello y que se la tiren mirardola a los ojos, que si quiere le usen el choro, que se vaya a culiar con el príncipe blanco, en lo posible arriba del caballo, adentro del castillo. Yo soy un conchadesumadre, pero tengo mi dignidad. IV Eras un choro y un culo flotando en la oscuridad, así como un fantasma parcial, inexistente y sin uso alguno otro que los hoyos. No había más y si lo hubiese habido, no me importaría del todo. Eras una techumbre derruida, oxidada por dentro. Eras la polera con la que me gustaba limpiarme al terminar, siempre con olor a semen previo. La silla a medio desarmar, la cajonera desclavada, la cama con chinches, el entretecho lleno de ratones. V Me di cuenta era bueno matando. En la playa, en ese tipo de noche que se va escondido en los callejones de los pueblos interiores, sin luz. Que podía encontrar el punto en el que apuñalar para que no se me manchase la ropa, y la duna perfecta para enterrar a alguien a quien nadie va a buscar nunca. Que no me daba ni miedo ni asco ese borboteo de sangre y ese temblar de los últimos momentos, que no me complicaba esperar esos cuatro minutos en los que todo se llena de sangre y hay que buscar un lugar para esconderse uno, para que nadie lo vea en las proximidades del suceso. Supe era bueno cuando pasaron las semanas sin que me buscase nadie, sin que saliese en las noticias regionales que encontraron un cuerpo dentro de una duna en una población que siempre huele como un lugar adonde el mar se pudre todas las semanas. Bueno. Bueno para matar, aunque suene a contradicción. Mato y soy bueno en ello, tan bueno que puedo estar hablando de eso contigo ahora. Así que dile al imbecil ese que tenga un ojo en la espalda, porque Templo Siquem es una mala calle para caminar y porque la noche es una mala hora para trabajar y porque tengo ganas de probar si es tan fácil esconder a alguien en una calle como en una duna.


No sé como hacerle entender a la gente he estado leyendo poemas de Bukowski Dejé de hablarles a las mujeres sobre supernintendos Mis frases se me van entre querer estar ebrio y estarlo Me duele el pecho, le digo para que se quite la ropa pero a la botella no la desnudo tan facil no se enternece con mis flemas surround Se me va la tarde haciendo como que leo como que como como que veo colegialitas sucias como que me río como que me pongo calzonsillos secos a las cuatro y media, a las cinco Se me va la noche de siesta en fiesta y poemas cortos

Yo me suicido comiendo completos porque las drogas estan muy trilladas y hay mucho imbecil culiandose minas a base de la parada de niñito-bien autodestructivo. La gracia es ser autodestructivo y grotesco al mismo tiempo. Con coca, cualquier imbecil. El truco está en entenderlo como lo mismo, solo que peor y menos obvio. Con mas humor. Para que quería yo verme como modelo de modas si el asunto no es ese, para que las ojeras y los hoyos en los brazos . Pura pose. Coma mayo. Más directo, más al punto.


Yo quería escribir poesía pero tuve que cocinar limpiar los muebles sacar la caca del gato ordenar los libros barrer el piso y parte del techo

Camino y se separan delante de mí los grupos de perros, que tienen un nombre equivalente a cardumen. Como completos a los que no les echaron mayo, insípidos pero más saludables. No me paran las micros, cuando me digno a hacerlas parar. No gano al jugar al Loto. No veo a mi polola durante el fin de semana completo; pienso lo peor, como siempre. Se me hace de noche y hace frío, al contrario de lo ocurrido el resto de la semana; por primera vez no tengo que guardarme el poleron en el culo. Cocino y se sobrecalienta el huevo, quedan crudas las vienesas y los fideos están duros. Ordeno y se me viene la casa encima, un poco de mugre a la vez. Se roda la llave del lavaplatos, se rompe el sachet de Quix, no sale la grasa del sartén. Voy a comprar pan y los peruanos ya tienen todo cerrado. No es un enunciado racista; los locales cercanos son todos peruanos. Es, después de todo, un poco más un enunciado clasista, o un análisis de mercadeo. Diez versos es lo más extenso que he escrito estos últimos cuatro meses Se me ha ido el tiempo pololeando acostumbrándome a cocinar y a ducharme siempre Camino de vuelta de todo y ella llega sola Me gusta como huele después de trabajar cuatro horas se duerme como niña de cinco años y lo deja todo con baba Se me va la tarde también en los intentos infructuosos


Comí pavo con arroz fui a cagar pastoso al terminar el día me rasqué los cocos acostado y desde afuera del calzoncillo una textura como plasticina revisé en el baño nada afuera del pantalon ningun olor nada afuera adentro, caca poca caca esparcida me duché extra jabon liquido, de glicerina acuenta en el culo guardé el slip en una bolsa y me dormí


Contacto: revistasinnombreaun@gmail.com


numero 3  

tercer ejemplar de Revista sin nombre aun

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