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SUMARIO Editorial

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pág. 3

Don Guanella, Pastor con olor a oveja

. . . . . . . . . Pág. 4

Hogar de acogida Juan Vaccari

. . Pág. 8

Seguir apostando por la persona desde la interioridad . . . . . . . . . . . . Pág. 9 Recobrar la vida

. . . . . . . . . . . . . . . . Pág. 10

Encuentro exalumnos “A Raiña Night”

. . . . . . . . . . Pág. 13

. . . . . . . . . . . . . . . . . Pág. 14

El amor misericordioso de Dios en el primer Zacarías . . . . . . . . . . . Pág. 15 “Mis causas valen más que mi vida”

. . . . . . . . . . . . . . . .Pág.21

XX Capítulo general Cosas de Puentes

. . . . . . . . . . . . Pág. 24

. . . . . . . . . . . . . . . Pág.25

Suplemento de la Pía Unión del Tránsito de San José en página centrales

¡Hagamos la familia de todas las familias de todas las naciones! A cuenta de esa Carne, hermana de toda carne, destrozada en la cruz, Hostia del mundo.

Año XXXV ENERO - MARZO 2018

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EDITA: Congregación Siervos de la Caridad DIRECCIÓN: P. Francisco J. Altuna CONSEJO DE REDACCIÓN: P. Fernando de la Torre, DISEÑO Y MAQUETACIÓN: Jorge Antolín DIRECCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: C/ San Luis Guanella, 3 - 34005 Palencia DEPÓSITO LEGAL: P-43/1985 IMPRIME: Gráficas Dehon - Torrejón de Ardoz (Madrid)

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EDITORIAL "Sé bien y lo saben cada una de mis hermanas, que lo que realizamos es menos que una gota en el océano. Pero si la gota le faltase, el océano carecería de algo" . Así hablaba la Madre Teresa de Calcuta. Aquella pequeña hermana llevó la esperanza y la caricia de Dios a tantos desvalidos y enfermos, y su fe y compromiso multiplicó esa acción caritativa y solidaria a través de otras muchas personas que le acompañaron y que siguen su ejemplo hoy, en favor de los más vulnerables. Así es la lógica del Reino de Dios para Jesús. “Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra”. En la vida de San Luis Guanella, ésta también ha sido la realidad; pudo sentirse una pequeña gota en el océano de los pobres y vulnerables, una pequeña semilla, que creció entre múltiples obstáculos, y que ha extendido sus ramas por el mundo. Sin embargo, desde la humildad, pero desde el compromiso con el carisma recibido, hoy la Congregación por el fundada se reúne en Capítulo General para vislumbrar, desde el Evangelio y desde la realidad de los pueblos del mundo del siglo XXI, cómo ha de ser nuestra vida/profecía, nuestra casa, abierta, fraterna e intercultural y nuestro caminar, desde el carisma de la caridad. Como nos dijo el Papa Francisco, ventana abierta al Espíritu de Jesús para la Iglesia, “confiad, mirar y apresuraros” , “con olor a oveja” y con “la alegría del Evangelio” . Y queremos confiarnos a Él, porque es su Obra. Decía Guanella que: “es Dios quien lo hace” ; mirar la realidad de nuestros hermanos y apresurarnos en su servicio. Ni más, ni menos. Un reto. Aun conscientes de ser una pequeña congregación, pero con múltiples presencias por todo el mundo. Toda la familia guaneliana no debiera olvidar que, como dice Galeano, “Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo” . Y más aún, las palabras de Jesús resucitado: He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28, 20). ENERO -MARZO 2018

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Don Guanella, pastor con olor a oveja La caridad pastoral La caridad pastoral es una categoría teológica surgida del Concilio Vaticano II y que han desarrollado otros documentos de la Iglesia para definir la espiritualidad y actividad pastoral de los sacerdotes. Quisiera yo, desde estas palabras, resaltar la caridad pastoral de San Luis Guanella en sus primeros años de sacerdote vividos en una zona rural y de montaña. Don Guanella, antes de ser fundador de dos congragaciones religiosas (Hijas de Santa María de la Providencia y Siervos de la Caridad), realizó una gran actividad pastoral, donde no se limitaba únicamente a la acción sacramental, litúrgica y catequética. Se esforzaba en entrar en la vida del pueblo y promoverlo integralmente. Creo que el periodo de los primeros nueve años de sacerdote trascurridos en el pueblito de Savogno (Italia) nos da una viva imagen de lo que Don Guanella entendía por “caridad pastoral”. Creo que durante este

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periodo Don Guanella responde proféticamente a lo que actualmente el papa Francisco nos propone: “una iglesia misionera, en salida, de pastores con olor a oveja”.

Propagador de una religiosidad callejera Don Guanella fue creando por las calles y senderos de este pueblito un montón de pequeñas capillas para que la devoción no se centrara ni se polarizara en el templo principal, para que el recuerdo de Dios estuviera presente en todos los lugares por donde la gente transitaba; que al pasar delante de ellas se santiguara, rezara o se parase a contemplar la imagen; lo importante era que las personas alimentaran un pensamiento religioso y esto les ayudara a santificar su jornada. Cuentan que el saludo habitual entre la gente ya no era el consabido “buenos días o buenas tardes”, sino “alabado sea Jesucristo”. ¡Qué fuerte! Este detalle nos hace ver

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cómo Don Guanella no quería que la alabanza religiosa se redujera al ámbito litúrgico, sino que estuviera por las calles, inserto en lo cotidiano. Otro hecho curioso es que Don Guanella construyó delante del templo un gran muro de contención y lo rellenó de tierra (no olvidemos que estamos en la montaña); alargó el atrio del templo para que hubiera un lugar para la charla y el encuentro festivo entre sus feligreses. Alargar el templo en la calle donde los niños jugaran alegres, donde los mayores hablaran de sus cosas, donde las personas carentes de movimientos pudieran salir y entrar del templo sin ningún miedo y sin asumir riesgos innecesarios, sobre todo en época de nieves y hielos. Creó un lugar de encuentro para el pueblo.

Albañil del campo santo Por el respeto que le merecían los difuntos, reformó el “campo santo” o cementerio, lugar donde descansan los que ya no están en este mundo y esperan la resurrección del último día; lo adecenta, lo ordena, lo limpia, le pone una tapia perimetral y hace las estaciones del “via crucis”. Su sentido de trascendencia, de vida más allá de esta vida, le lleva a hacer esta reforma en la “aldea de los muertos”.

Defensor de la mujer Acarrear agua a casa siempre ha sido un trabajo de mujeres. Gran esfuerzo para ellas ir hasta el manantial y cargar sus cántaros o recipientes para llevarlos hasta el hogar.

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Viendo Don Guanella esta fatiga de las mujeres, propuso a la gente de la aldea poder encauzar el agua de un manantial y llevarlo a una zona más cercana para beneficio y comodidad de todos. Bien fácil y muy práctico. Además, adecentó y puso un tejado en el lavadero público para proteger a las mujeres del calor, de la lluvia, de la nieve… y las mujeres felices con este joven sacerdote albañil, fontanero y ecologista.

Médico naturista En sus años de seminario, Don Guanella había aprendido las propiedades de las hierbas medicinales,

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quizá, en principio, inducido por el conocimiento de la gente de su Fraciscio natal o también por profesores muy sensibles a esta ciencia. De todas formas el buen Guanella se volvía a ratos médico naturista. Él mismo iba por las montañas recolectando sus “hierbas mágicas” que devolvían la salud y daban calidad de vida a su gente. Decían: “este cura lo cura todo”.

Trabajador social A las personas con discapacidad, que las familias no estaban en grado de ofrecerles una mejor calidad de vida, las llevaba a Turín, a la casa del Cottolengo que Don Guanella bien conocía y donde sabía que eran atendidas con toda dignidad. Y si atisbaba en algún chico o en alguna joven gérmenes de vocación sacerdotal o religiosa se los presentaba a Don Bosco que vivía también en Turín. (La ternura y caridad que veía en la casa del Cottolengo y la creación de talleres junto a la pedagogía que Don Bosco usaba con los jóvenes, le fascinaron por completo. Hay quien dice que el carisma de Don Don Guanella es una síntesis magnífica de estos dos grandes colosos de la caridad).

Maestro y sensibilizador social La batalla más tremenda que Don Guanella tuvo que enfrentar fue la cultural… Había que fortalecer intelectualmente a la gente y prevenirla de los falsos políticos y profetas, de los “encantadores de serpientes”, de los “vendedores de motos”, que siempre ha habido y habrá en el mundo. Para ello fomentó la instrucción; creó una escuela para adultos, pues mucha gente no sabía leer, ni escribir, ni hacer cuentas… Y le parecía excelente que, mientras iban aprendiendo estas cosas elementales, fueran aprendiendo también nuevas formas de cultivar la tierra, cómo atender mejor a sus ganados, qué plantas son

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medicinales y cómo hacer las pócimas, cómo defenderse del pensamiento antirreligioso, “antipapal”, de la gente “come curas”. Sobre estos temas había mucho tutti frutti en tiempos del Guanella. Había que instruir al pueblo pobre y analfabeto. Había que proporcionar libros y que le gente se formara. Había que abrir los ojos al pueblo pobre para que no se vendiesen al mejor postor o al charlatán de turno… Por este motivo, él mismo se estrenó como escritor y publicó un libro en defensa de la fe y los derechos del pueblo, poniendo en evidencia las falsas doctrinas y los pensamientos falaces y erróneos… Claro, este dichoso libro cayó muy mal entre las autoridades y se lo hicieron pagar por muchos años, cerrándole escuelas, acusándolo de ser un hombre perverso y peligroso para el sistema establecido. Unos le tildaban de intransigente político, otros de persona “non grata” y los peores lo consideraban un loco. Las luchas culturales siempre han dejado víctimas por los caminos. Más adelante Don Guanella se rehízo de su mala fama y aprendió que es mejor torear con el arte y el corazón de la caridad que agarrar al toro por los cuernos.

Parroquia samaritana ¿Qué quiero decir con todo esto? Que Don Guanella entendió la caridad pastoral desde las necesidades del pueblo pobre. Necesidades religiosas, estructurales, ambientales, culturales, médicas, relacionales… La vida de ese pueblito de montaña mejoró mucho con la presencia de este joven sacerdote. Supo dar un gran espacio a lo que hoy llamamos pastoral social, sin descuidar las

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otras pastorales, pero implicándose personalmente en la mejora de la calidad de vida del pueblo. Es un periodo magnífico y programático de Don Guanella donde sentó las bases de lo que es una parroquia samaritana. Don Guanella fue un samaritano desde la actividad pastoral. Después de más de 150 años de estos hechos que jalonan la vida de San Luis Guanella me pregunto, ¿seguirá siendo actual esta forma de llevar una parroquia? Seguro que sí. Y si esto es cierto, Don Guanella sigue siendo un profeta, un ejemplo, una persona que se adelantó a su tiempo. Es lo que suelen hacer los santos. Viven el futuro anticipadamente y proyectan luz hacia el horizonte del tiempo.u Alfonso Martínez Herguedas SdC

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Hogar de acogida Juan Vaccari Un nuevo proyecto de la parroquia San Joaquín, en Madrid

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uropa está viviendo un tiempo de cambio, un tiempo diferente, un tiempo que requiere del compromiso y de la acción de toda la sociedad. En el año 2016 se encontraban desplazadas más de 66 millones de personas en todo el mundo. En Europa en el 2016 más de un millón de personas solicitaron asilo. España recibió 15.755 solicitudes de asilo en 2016, y esa cifra ya se había superado en el mes de Julio del 2017, por lo que el año 2017 ha sido un año de record en la llegada de refugiados a España. Todos estos datos nos hablan de las grandes diferencias que existen en nuestro mundo y de la necesidad que tienen muchas personas de salir de su tierra en busca de una vida más digna. Estas cifras nos piden que actuemos, que no nos quedemos parados, tal y como sugiere el Papa Francisco en su visita a una casa de refugiados en Roma “Los conventos no son nuestros, son para la carne de Cristo y hay que convertirlos en casas de refugiados”.

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esde la parroquia San Joaquín se decide ser valientes y no mirar para otro lado y con esa intención nace el Hogar de acogida Juan Vaccari, hogar que pretende dar acogida a familias refugiadas que no encuentran otro espacio en el que vivir.

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A ctualmente estamos arreglando, pintando, amueblando y equipando una vivienda parroquial para esta finalidad. Y en este primer trimestre del año se abrirá el hogar para acoger a una familia refugiada que se encuentre en situación de vulnerabilidad.u

Alberto Perea

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S e gu ir a postand o p o r la p e r s o n a desde la interioridad

D esde hace unos años, la educación en la interioridad ocupa un papel importante en las actividades educativas del centro de día Don Guanella en Madrid, pero hasta ahora tenía otro nombre: Trascendencia. Y entonces, ¿por qué cambiar de nombre? Ya que en realidad seguimos persiguiendo los mismos objetivos. Pues, porque queremos dar un nuevo impulso al cuidado de esta dimensión de la persona y porque queremos destacar la importancia de construir la persona desde su interior. Así lo manifiesta con claridad el “Proyecto Educativo Guaneliano”: “Educar significa formar al ser humano desde su interior y no desde fuera, es decir, ayudarle mediante un proceso intencionado y sistemático para que ponga en marcha todas sus posibilidades, para que se libere de esos condicionamientos que le impedirían ser él mismo. El desarrollo de las personas no es un hecho externo, sino que tiene lugar cuando la persona hace suyos los conocimientos y los valores”. Por eso Don Guanella decía que educar es “una obra del corazón”.

C uando hacemos referencia a la interioridad, estamos hablando de cómo nuestro mundo interior contribuye a la experiencia de todas las dimensiones de la persona (física, psicológica, social y espiritual) y las condiciona. Es por ello que adentrarnos en nuestro interior conlleva autodescubrimiento, autoconocimiento y auto aceptación. Y esto no es para valorarnos negativamente y juzgar todos nuestros errores y defectos, sino para apreciar el misterio profun-

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do de nuestro ser, reconociendo nuestros puntos fuertes y también nuestras limitaciones, y sentir la presencia de Aquel que nos acepta, nos ama y nos guía hacia una vida plena, aunque no sea perfecta.

N o es nuevo porque los que han trabajado en el Centro Don Guanella saben que, desde hace tiempo, se han venido desarrollando actividades al servicio de este fin. Pero no queremos quedarnos estancados, queremos seguir apostando por la formación en esta dimensión de la persona. Por eso llevamos meses de lecturas, formaciones, conferencias, meses de compartir nuestras inquietudes y proyectos con colegios, parroquias y asociaciones, que están dando como resultado un proyecto renovado para trabajarlo en el centro de día.

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al y como decía San Agustín “Hay un momento interno y preciso en el que la persona descubre su propia esencia y su razón de existir” y es precisamente en esto sobre lo que queremos trabajar en el centro de día.u

Alberto Perea

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Recobrar la vida

Recuerdo que hace unos años salió

a la gran pantalla una película, en la que las esculturas de personajes diversos y otras obras de arte, e incluso de animales, a buen recaudo en un Museo, de noche, cobraban vida y aquel museo era un verdadero alboroto Y el guarda de seguridad no daba abasto, al ver que las figuras inertes durante el día, se movían por todo el museo al llegar la noche. Una comedia sin más.

inertes esculturas del museo; y de noche tampoco cobran vida. Hay mucha letra que quedó en papel mojado, aun llevando en sí la fuerza y la energía de una revolución o al menos de una vida nueva. Y hay que destacar, que si el Evangelio, cobrara vida, si la Declaración Universal de los Derechos Humanos, si los documentos de la Iglesia, cobraran vida, y no quedaran a veces en el olvido, la vida sería maravillosa...y para todas las personas.

También… para las personas con Esto me venía a la mente pensando discapacidad. Aunque la realidad nos

que hay grandes textos, elocuentes declaraciones de derechos inalienables etc. que, lamentablemente, han quedado en muchos casos como las

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dice que no es así, sin embargo, siempre es tiempo de esperanza para todos. En Navidad los cristianos celeREVISTA DE INFORMACIÓN GUANELIANA -

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bramos que la Palabra se hizo carne, que el Padre Dios sí tiene palabras de vida eterna y una Palabra definitiva, que se hizo hombre: Jesús de Nazaret. Ahora celebramos su Pascua, la Vida nueva de Jesús, que se nos da, para que desde esta esperanza cierta, desde la fe y el compromiso, como Él, con los empobrecidos y los excluídos de la historia, hagamos con ellos el camino juntos y podamos recobrar una vida cada vez más justa y digna.

Si nos asomamos al Evangelio, des-

cubrimos la apuesta de Jesús por los más vulnerables, no de palabra, sino con los hechos. Anuncia a todos la Buena Noticia del Reino de Dios. Se sienta a la mesa con los excluídos del templo, de la religión y de la sociedad, frente al qué dirán, Él se compromete y está a su lado.

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orque Él ve, y nos hace descubrir, la capacidad, lo positivo de cada persona. “Yo te bendigo, Padre, Señor

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del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños.”(Lc 10,21).

Para Jesús lo importante no son los

dogmas, ni las normas religiosas de su tiempo, sino sobre todo las personas, y las más heridas, por eso, como leemos en el Evangelio, cura en sábado...y se la juega.

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tro hecho significativo. "Cuando se acercaba Jesús a Jericó, había una persona con discapacidad, un ciego sentado al borde del camino, pidiendo limosna.

Al oír que pasaba gente, pregunta-

ba qué era aquello; y le explicaron: «Pasa Jesús de Nazaret. Entonces le llamó a gritos y mientras los que iban delante le regañaban para que se callara, Jesús quiso escucharle y le preguntó qué necesitaba Él dijo: «Señor, que vea otra vez.» Jesús le contestó: «Recobra la vista, tu fe te

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ha curado.» En seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.»(Lc18,35-43)

Frente a los que mandan callar y

excluyen...la actitud de Jesús, que incluye, que se acerca, escucha, acoge y da una vida nueva. Luego, sigue a Jesús y es motivo para que la gente alabe a Dios. La persona con discapacidad-agente pastoral que anuncia la Buena Noticia de Jesús; por tanto, no sólo objeto de la atención de Jesús o de nuestro acompañamiento, sino sujeto activo en la sociedad y en la Iglesia.

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a Iglesia considera a las personas con discapacidad “como protagonistas, como sujetos de la obra de la evangelización” (Sínodo sobre los Laicos, 1987-1988, n. 53) porque ellas son agentes de transformación de la Iglesia y de la sociedad, impulsándolas cada vez más hacia la integración social de todo tipo de discapacidad.

Nuestra Iglesia de Palencia, desde

la Pastoral Social y Caritativa, desde la Pastoral de la Discapacidad que en ella se enmarca, quiere seguir en esa línea porque, como dice el Plan Pastoral de la Diócesis, “somos una familia, que sigue a Jesús, que contagia el Amor de Dios y celebra el Encuentro”.

Y

en palabras de Jean Vanier, "las personas con discapacidad y las personas que sufren son “maestros de humanidad”, y si los escuchamos, nos hacen entrar en la compasión que es el corazón del Evangelio: “sed misericordiosos como el Padre mío es misericordioso". Nos enseñan, si entramos en relación con ellos y nos tocan, a abrir el corazón a una relación que yo definiría de persona a persona, en la que Dios está presente." Ojalá que desde nuestro camino con la gente, y sobre todo con los más vulnerables, podamos contribuir a recobrar la vida.u

Francisco Javier Altuna, SdC

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Encuentro de exalumnos del colegio San José en Aguilar

De nuevo otro año más nos volve- No nos podemos olvidar de esos

mos a reunir los antiguos exalumnos del Colegio San José, esta vez en Aguilar de Campoo, el día 20 de Mayo 2018.

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ugar entrañable, pues aquí fue donde disfrutamos de esos años tan inolvidables.

Recordamos los concursos cultura-

les, las olimpiadas, los paseos, las Tuerces, las nevadas espectaculares, las subidas a la Peña Aguilón, para bajar en plásticos por la nieve, los campamentos de verano, herramienta básica de aprendizaje en convivencia y diversión. Después de recordar todo esto siempre predomina el mismo sentimiento de alegría, pues ha sido parte esencial en nuestras vidas.

valores recibidos en el Colegio San José: el respeto, el compañerismo, el trabajo en equipo, la oración, elementos fundamentales, que nos acompañan en todo momento, tan necesarios e importantes para cualquier persona.

Y

para terminar recordar y agradecer todo lo que hicieron por nosotros Sor Antonina y Sor Clelia. Siempre pendientes de nuestras necesidades. Incansables en su trabajo diario y siempre alegres.

Solamente animaros a que asistáis

al encuentro anual de exalumnos Guanelianos que se celebrará el día 20 de Mayo 2018 en Aguilar de Campoo.

Un abrazo, os esperamos. Julián Díez Cabuérniga (exalumnosguanelianos@yahoo.es)

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Va de jóvenes... nuevas propuestas... ...nuevos caminos “A Raiña Night”

E l pasado sábado 20 de Enero, los Arciprestazgos de Sobrado, Ferreiros

Party”, una Fiesta “diferente” … una fiesta que transforma “sin efectos secundarios”.

y Barbeiros (Diócesis de Santiago de Compostela) donde estamos trabajando también las guanelianas y guanelianos, empezamos una experiencia nueva con los adolescentes: “A Raiña Night”. Se trata de una propuesta distinta, basada en el método de formación católica “Life teen” que pretende acercar a los jóvenes a Cristo a través de dos ejes: catequesis dinámicas y encuentro con Jesús en la Eucaristía.

E l “Horno” donde hemos cocinado la experiencia se llama “A Raiña”

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resentamos el tema en el “Gather”, dimos catequesis en el “Proclaim”, compartimos el tema en pequeños grupos, en el “Break” y rezamos juntos en el “Send”. Temas interesantes y ambientaciones “sorprendentes”; catequesis atractivas; vida compartida; encuentro con Cristo presencia real y auténtica.

C on hemos 14

todos éstos ingredientes preparado “Transformation

pequeña finca de la parroquia de San Martín Cabrui en el municipio coruñés de Mesía: tres laureles gigantes, que, entrelazados, se hacen uno; una casa de oración, una encina y fuentes. El silencio y la naturaleza neutralizan el asfalto y el rugido de los coches.

¿

Proyecto ambicioso? No, simplemente, un “sueño”. Queremos aprender juntos a “soñar” a los jóvenes, como Dios los sueña. María, “La Reina”, bendiga con la mano de su Hijo Jesús a todos los chavales que participaron y participarán en esta iniciativa y a todos nosotros … nos ayude a ser Sus manos visibles en la tierra.

P róximos encuentros “A Raiña Night”: 17 de Marzo y 12 de Mayo de 2018.u

Sor Cristina Valea( Guaneliana) REVISTA DE INFORMACIÓN GUANELIANA -

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PÍA UNIÓN TRÁNSITO SAN JOSÉ DEL

DE

RESPONSABLE SUPLEMENTO:

TELÉFONO:

P. Fernando de la Torre

DIRECCIÓN: c/. Carpintería, 12 28037 Madrid

913 134 144

correo electrónico: piaunion.es@guanelliani.it

El viaje de san José y nuestro viaje

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as escasas citas de los Evangelios de Lucas y Mateo nos revelan, al menos, esto: la existencia de José no fue nunca estática sino en salida, en continuo camino.

Lo encontramos en camino, con María embarazada, hacia Belén. "También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta" (Lc 2, 4-5). Y unos pocos versículos más adelante descubrimos que un ángel de Dios se apareció en sueños a José y le dijo: “«Levántate, toma el niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes quiere encontrar al Niño para matarlo.» José se levantó, tomó al Niño y a su madre, de noche, y se fue a Egipto, y se quedó allí hasta la muerte de Herodes" (Mt 2, 13-14). Pasa el tiempo, quizás unos años, pero en el texto de Mateo transcurren

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sólo seis versículos, y otra vez "un ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: “«Levántate, toma al Niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que trataban de atentar contra la vida del Niño». Se levantó, tomó al Niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel" (Mt 2,1921). Lucas nos informa también de

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ordenaba repudiar a su mujer), más allá del sentido común, más allá del deber, más allá de lo evidente. José viaja sólo por amor a Dios, a María, al hijo. Y el amor tiene siempre prisa... por eso las palabras que los Evangelios le dedican son escasas, apremiantes, bruscas y sin adornos.

Dios tiene que haber sentido un

que "sus padres solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de Pascua", (Lc 2,41). Sabemos que así sucedió hasta que Jesús cumplió doce años, y en la víspera del Bar Mitzvàh, el ritual de la madurez de un hijo, después de su pérdida y posterior hallazgo en el templo, José parece decirnos adiós, y el texto sagrado no volverá a mencionarlo.

Muchos personajes de la Biblia son viajeros. Abraham lo es por una promesa; su viaje es un acto de confianza, de abandono, de ida sin retorno. Moisés sale de Egipto, vaga por el desierto con todo el pueblo y, tras recorrer la estrecha senda que se forma cuando las aguas se separan, vuelve a nacer. Para el otro José –el que vendieron a los egipcios sus propios hermanos- el viaje es mucho más interior: es como volver a unir hilos rotos y lograr, así, un dramático proceso de reconciliación.

¿Y

san José? Para José de Nazaret, el viaje consiste siempre en ir más allá: más allá de la ley (que le

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enorme aprecio por José y José tiene que haber tenido una confianza firme en Dios, que en efecto habla a José como a alguien que ni necesita ser convencido ni halagado. El ángel utiliza un lenguaje directo, cargado de imperativos, y José, enseguida, actúa, planifica, va. Un cuadro de George La Tour (1563-1632, ver imagen), describe de forma visible lo que no se dice del drama interior de José: el ángel le habla por la noche, durante el sueño, en una atmósfera misteriosa.Es de noche y sólo una candela, velada en parte por la propia mano del ángel, ilumina la oscuridad. El ángel le habla al corazón, a esa parte del corazón en que no todo está claro, a esa parte de la conciencia en la que el miedo,la esperanza, la duda y el amor se encuentran como suspendidos y confusos. Y José siempre decide en consonancia con el corazón de Dios, generando así un futuro para María y para Jesús, y ejerciendo una paternidad cada vez más amplia.

¿Y nosotros? ¿Qué nos enseña a nosotros, qué me enseña a mí, la vida en continuo viaje de san José?

Los cristianos, al principio, fueron llamados "los del camino". El Papa Francisco señala de nuevo esta identidad como meta: volver a poner a la Iglesia en camino, y cercana a quienes están en la calle, incluso a

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riesgo de ser heridos; únicamente cuando la Iglesia está en salida es evangélica.

Pero la vida de cada persona es de por sí un viaje, que no puede ser organizado por una agencia, a pesar de que corremos el riesgo de vivir en esta tierra como turistas. La vida es un camino que se hace paso a paso. Jóvenes, adultos, ancianos, niños, hombres y mujeres, todos –querámoslo o no- caminamos. Nuestros días son nuestros pasos. Alguien alegará: "¡Pero a mí ningún ángel ha venido nunca a decirme dónde tengo

que ir!". ¿Es cierto? Quizás sólo se trate de ponerse a la escucha de un Dios que habla de muchos modos, a través de los hechos y de las personas. Quizás se trate de concedernos un poco de silencio, el silencio de José, para dar espacio a algunas preguntas: ¿Con quién estoy viajando? ¿Quiénes son mis compañeros de viaje? ¿Qué me están diciendo? ¿Quién de ellos me está ayudando y quién no? ¿Por qué estoy viajando? ¿Qué es lo que me anima a vivir mis días? ¿Con qué ritmo los vivo? ¿Con qué estoy viajando? ¿Hay algo que frena mi marcha? ¿Qué hay de superfluo en mi vida? “Si haces un viaje largo, lleva un equipaje ligero: te encontrarás menos cansado y más dispuesto a acoger lo que cada día te regalará” (Enzo Bianchi). ¿Dónde me dirijo? (sin negar la evidencia del final del viaje, de mi vuelta a casa). Todos somos caminantes.

Mira, querido san José, nuestras distracciones, nuestras perezas y nuestros cansancios, nuestros extravíos y nuestras caídas, pero también nuestros propósitos y nuestros entusiasmos. Dónanos, querido san José, saber escuchar. Saber dar las gracias por el camino realizado. Saber renunciar a lo que nos ralentiza. Saber ver la meta y, como hiciste tú, sacar alegría del simple hecho de irnos desgastando en este santo viaje, junto a todos los que la vida y la providencia han puesto en nuestro camino.u

Tiziano Civettini

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Visitar para ayudar a sentirse bien

Visitar a los enfermos o averiguar como están, interesarse por ellos, es una práctica habitual. También es una de las obras de misericordia que forman parte del comportamiento cristiano. Al mismo tiempo, es un deber ético que surge de la cercanía a las personas. Por otra parte, es muy normal que aparezca la necesidad de cuidar a algun familiar que está enfermo.

Que alguien nos visite cuando estamos enfermos, cuando no podemos salir a la calle, que se preocupe de nosotros y comparta un rato de su tiempo con nosotros, es una de las cosas que más agradecemos. Sin embargo, todos hemos tenido visitas que hubiesemos preferido evitar, o hemos oido comentarios de visitas

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poco afortunadas. Por eso, no es suficiente visitar a los enfermos, también es importante que la visita sea una oportunidad para ayudarles a sentirse bien.

No se trata de dar recetas, ni de elaborar una guía de buenas prácticas en la visita al enfermo. Se trata sencillamente de intentar ayudar a repensar nuestra forma de visitar a los enfermos para que sea un verdadero acto de amor y misericordia.

En

primer lugar, tenemos que reconocer que no todas las visitas son iguales. En ocasiones visitamos a un ser querido, o muy cercano, porque tenemos una relación fuerte con él y necesitamos verle, saber cómo se encuentra, compartir tiempo con él... hay otras veces en las que visitamos a REVISTA DE INFORMACIÓN GUANELIANA -

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alguien por compromiso, por cumplir, porque nos parece mal no hacerlo. En ambos casos existe el riesgo de que a la hora de hacer la visita tengamos más en cuenta nuestras necesidades que las del enfermo, aunque considero que en el segundo caso existe más riesgo de que sea así y de que la visita no ayude mucho al enfermo.

En la visita a un enfermo entran en juego varias cosas, nuestra capacidad de relación, la capacidad que tenemos de manejar nuestros sentimientos, los valores que nos importan, nuestra dimensión espiritual, los conflictos que pueden surgir de las diferencias con el enfermo... De la capacidad de manejar todo esto dependerá el resultado de nuestra visita. Porque con frecuencia es algo que no tenemos muy en cuenta, pero en la medida que entramos en el mundo del enfermo que visitamos, que acogemos lo que él está viviendo, se nos va revelando, se va haciendo presente, también el nuestro con

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nuestros recuerdos y nuestras heridas. Si no sabemos manejar bien esta vulnerabilidad, nos sentiremos mal nosotros y no podremos ser de ayuda, de ánimo, al enfermo. Pero si nosotros hemos pasado por una experiencia de debilidad y la hemos integrado a través del reconocimiento y la aceptación, seremos capaces de comprender las heridas de los demás. Por lo cual, si logramos conectar con la situación personal del enfermo y compartir lo que en ese momento vivimos, será un encuentro enriquecedor para ambos. Si únicamente nos preocupamos de hacerle compañía o nos sentimos incómodos y tratamos de salir del paso dándole buenos consejos, es posible que acudamos a los tópicos y nuestra visita no será de gran ayuda al enfermo. Y si estamos más pendiente de nuestras cosas y hacemos la visita por cumplir, es muy posible que perdamos la oportunidad de un encuentro importante para ambos. Nadie nace sabiendo, aprendemos de las experiencias. Poner nuestra atención en la forma de hacer nuestras visitas a los enfermos, nos ayuda a ir mejorándolas.

La visita a un enfermo que conocemos, con el que tenemos una relación frecuente, suele ser más serena y es más fácil crear un clima de cercanía. En ocasiones, sobre todo en las que hacemos por compromiso, visitar a un enfermo lo vivimos con ansiedad, nos incomoda y no sabemos qué decir. En estas ocasiones es fácil recurrir a los tópicos o frases

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hechas: “antes o después nos toca a todos”, “otros están peor”, “hay que tener esperanza” “tienes que tener fe y confianza y poner de tu parte”, “llorar solo empeora las cosas”... se podría hacer una lista larga de los tópicos a los que se recurre en estas ocasiones. Son frases que utilizamos cuando no queremos implicarnos con el enfermo, cuando no queremos entrar en su mundo, ni afrontar nuestra debilidad, nuestra impotencia ante la situación. Por eso, es muy importante ajustar la finalidad de nuestra visita a nuestras fuerzas, para que logremos compartir con el enfermo un momento de encuentro que le ayude a sentirse bien, comprendido y querido en ese momento.

La historia de Job es un claro ejemplo de alguien que se encuentra verdaderamente mal, pues ha perdido la salud, la familia, los bienes... y las personas que le visitan no le ayudan mucho a vivir con serenidad su situación. No vamos a fijarnos en las enseñanzas doctrinales de este libro de la Biblia, nos fijaremos en las visitas de sus amigos. Mientras que Job pasa por un momento de gran oscuridad y se lamenta de su situación, la maldice, desea la muerte... los que le visitan ponen en duda su honradez, achacan sus males a no haber obrado bien y le piden que se arrepienta. Era la forma de pensar de su época, la convicción de que Dios premia a los que obran bien y castiga a los que se

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alejan de sus mandamientos, de lo que se derivaba que quien sufría algún mal era por consecuencia de sus actuaciones. En realidad, los que visitan a Job le dicen lo que era habitual decir, lo que sin duda Job había ya pensado, por eso les dice “muchas cosas parecidas he oido, vuestro consuelo no es más que tortura” (16, 1-2), e incluso “¿Hasta cuando pen-

sais atormentarme, aplastarme con tanta palabrería?” (19,2). Acertadamente nos recuerda José Carlos Bermejo que “Job, el hombre sufriente de siempre, nos lanza el reto de ser prudentes con lo que decimos: ¿qué pintan los juicios moralizantes al enfermo?, ¿y el lenguaje exhortativo: hay que ser fuerte, hay que tener paciencia, tienes que poner de tu parte, hay que... hay que...?” Tengamos en cuenta que los tópicos, las frases hechas, lo que se dice siempre, no son respuestas personales, no nacen de nuestro encuentro personal con el enfermo al que estamos visitando y en muchas ocasiones crean una barrera entre él y nosotros.

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Es importante tener presente una serie de cosas que contribuyen a que nuestras visitas a los enfermos sean satisfactorias.

Lo primero es saber estar. A la hora de visitar a otra persona, sobre todo si está enferma, es importante no considerar únicamente cual es el momento mejor para nosotros y tener presente la situación y necesidades del enfermo, buscando el momento más oportuno para él. Por lo tanto, trataremos de no visitarle cuando está descansando, dejar al enfermo con otras visitas y no tratar de imponerle nuestro propio criterio o nuestras prioridades. Se trata de acompañar al enfermo en el dolor, y consecuentemente buscar el momento oportuno para que nuestra visita pueda propiciar el acompañamiento cercano. Y cuando estemos con el enfermo, lo más importante en ese momento es su persona, escucharle y seguir conscientemente su conversa-

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ción, hacer un uso saludable del contacto físico, un prudente uso de la palabra y una gestión moderada de las preguntas. En ocasiones será necesario aprender a estar en silencio, pero estar. Y en otras, lo mejor que podemos hacer será sencillamente compartir algunas actividades de entretenimiento y ocio que distraigan a la persona del riesgo de centrarse solo en la experiencia negativa por la que está pasando.

Junto al elegir el momento mejor para nuestra visita, es importante ser conscientes de nuestros pensamientos y de nuestra realidad. Aunque en nuestro lenguaje familiar lo expresamos así “voy a visitar a un enfermo”, en realidad no visitamos a un enfermo, visitamos a una persona. A pesar de que en ese momento nos mueve a visitarlo su enfermedad, nosotros no vamos a tratar su enfermedad (lo harán los médicos), vamos a visitar a la persona en su totalidad, no solamente su enfermedad, y es a toda la

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persona a la que podemos ofrecer ternura, hacerla consciente de su belleza, de su valor, promover su autocuidado, su autoestima...

Esto nos lleva a que el centro de nuestra visita sea la persona del enfermo. Voy a visitarle, me preocupo por él, le pongo en el centro de mi acción, de mi interés y me acomodo a su situación y sus necesidades. Parece una cosa obvia pero, cuando visitamos a una persona no es sencillo dejar de lado nuestras preocupaciones y urgencias para poner toda nuestra atención en el otro. Y si es molesto hablar con alguien que notamos no nos hace caso, cuando estamos enfermos y alguien nos visita pero notamos que está ausente o a sus cosas, la visita resulta poco gratificante.

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ambién es importante saber escuchar, practicar la escucha. Es posible que algunos enfermos agradezcan que les llevemos noticias a las que ellos no tienen acceso por su situación, pero todos los enfermos necesitan expresar lo que sienten y

están viviendo, sus necesidades, miedos, preguntas... por eso nuestra primera actitud ha de ser la de escuchar y recibir lo que el enfermo necesita expresar. La escucha tiene el poder de sacar a la luz la vida que enterramos en las tinieblas del miedo a ser juzgados. La escucha ilumina los oscuros senderos que hemos construido con nuestros pensamientos irracionales, dando con ello alimento a los sentimientos que tanto nos hacen sufrir secretamente. Por eso la escucha es terapeútica, ayuda a sanar. Además, la atención consciente al enfermo, la escucha atenta y silenciosa nos lleva a captar, en la persona que visitamos, los mensajes que no se oyen, como son: “estoy preocupado” o “tengo miedo” o quizás también “no me atrevo a contarte lo que siento” u otros mensajes ocultos en el silencio. Efectivamente, el silencio puede querer decir: “Estoy contigo”, “me hago cargo”, “no se qué decirte, pero cuenta conmigo”. Quien escucha regala la propia persona al otro.u

Fernando de la Torre, SdC. Continuará...

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El amor misericordioso de Dios en el primer Zacarías

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os profetas, que hemos visto hasta ahora, coinciden todos ellos en afirmar con diferentes expresiones y con palabras entrañables que al Dios Altísimo, Señor del cielo y de la tierra, le mueve un amor verdaderamente apasionado por su pueblo y por cada persona de buena voluntad. Su relación con los hombres está guiada por la bondad y la fidelidad, la justicia y el derecho, en definitiva por una infinita misericordia. Algo que constatamos de forma espléndida en el Libro de Zacarías, compuesto por dos autores distintos. Los primeros ocho capítulos corresponden al que se ha dado en llamar el Primer Zacarías, el escrito que queremos abordar aquí. El resto de los capítulos, del noveno al décimo cuarto, pertenece al Segundo Zacarías, que tiene menos importancia para nuestro tema, aunque merece la pena también ser tenido en cuenta.

1. El profeta del Segundo Templo El autor de este precioso libro (Zac 1-8) desempeñó su misión un poco antes de que se construyera el Segundo Templo, entre los años 520518 a. C. No llegó a conocer la consagración del añorado Tabernáculo, aunque influyó de modo decisivo para que se reconstruyera. Como Ageo, otro sobresaliente profeta, riguroso contemporáneo suyo y un poco mayor que él, pensaba que levantar de nuevo la ciudad de Jerusalén y sobre todo restaurar el esplendor del Templo significaban condiciones necesarias para renovar la fe en el Señor y propiciar que el Reino de Dios se hiciera realidad en el país de los judíos. De esta manera se garantizaba la restauración mesiánica y se recuperaba la identidad nacional, perdida en parte por muchos durante el exilio.

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De hecho sus arengas, juntamente con las exhortaciones de Ageo, lograron que, después de no pocas dificultades, los judíos reconstruyeran el Templo, destruido por los babilonios en el 587 a. C. Un Templo ciertamente

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más austero que el de Salomón, pero en el que iba a brillar de un modo muy especial la bondad y la soberanía de Dios para con los suyos. Lo que hace honor a su nombre de «Zacarías», que significa «El Señor recuerda». Efectivamente el Señor siguió recordando en tiempos de desolación su amor, lleno de magnificencia y compasión, e hizo apremiantes llamadas a la conversión, para derramar sobre los suyos su infinita benignidad.

2. La providencia divina para con su pueblo Con un cuidado lenguaje, repleto de visiones y de oráculos muy cortos, el autor anuncia la buena noticia de la actuación bondadosa de Dios en medio de su pueblo mediante su presencia viva en el Templo. Dios muestra una especial predilección por sus elegidos, sobre todo en un momento que estaban pasando por dificultades sin cuento y corrían el grave riesgo de

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dejar a un lado al Salvador. Se preocupa por su presente, pero también por su futuro, de modo que con su solicitud amorosa abarca los diferentes tiempos históricos, demostrando una gran ternura en su servicio liberador. Del mismo modo promete una salvadora intervención, proyectada hacia un futuro que aún no se puede fijar con precisión. Zacarías expresa de manera magnífica esta buena noticia con algunas de las palabras más inspiradas del Primer Testamento. Están llenas de un encanto muy especial y se encuentran entre las más consoladoras de la revelación: «Así dice el Señor Todopoderoso: voy a liberar a mi pueblo del país del sol levante y del país del sol poniente. Y los traeré para que vivan en Jerusalén. Ellos serán mi pueblo y yo seré para ellos un Dios fiel y salvador»(8,7-8). REVISTA DE INFORMACIÓN GUANELIANA -

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A través del profeta el Señor no se cansa de dirigirse a sus elegidos, para manifestarles su incesante apuesta por ellos. Nunca ha dejado de mostrarles su misericordia mediante hechos históricos de todo signo, que están llamados a ser recordados con memoria agradecida y transmitidos de generación en generación.

3. Dios siente un gran amor por Jerusalén El Primer Zacarías está enamorado de su ciudad y de la colina de Sión, donde se asentaba el Templo, como lo está el Señor a quien representa. Menciona con frecuencia a Jerusalén, para manifestar la cercanía y la pasión desbordada de Dios

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para con ella. Convertida en la capital de la nueva teocracia, en la que va a resplandecer el poder divino, llenará de prosperidad a los habitantes de Israel y a todos los pueblos. Una ciudad singular como ninguna otra, abierta a los pueblos y llamada a convertirse en bandera de paz. ¡Qué pena que no tenga esta promesa continuidad en la Jerusalén de hoy, objeto en la actualidad de innumerables disputas! En esa salvación universal, proyectada hacia el futuro, Jerusalén constituye así un punto de referencia crucial. Está llamada a convertirse en el lugar ideal, donde el Todopoderoso va a mostrar su amor, rico en misericordia, a los judíos y en ellos a todos los pueblos de la tierra. Esta solícita preocupación lleva al Altísimo a hacer encendidas declaraciones, en las que el deseo no puede ser más arrebatador: «Siento un gran amor por Jerusalén y por Sión» (1,14b). «Siento un amor profundo por Sión y me abraso de pasión por ella» (8,2). Dada esta desbordante pasión, Dios va a liberar a su pueblo “para que (8,8a). vivan en Jerusalén” Precisamente en esta fidelidad y salvación se muestra espléndidamente su permanente, nunca retirado y siempre anunciado, amor misericordioso. Las visiones del profeta ratifican una y otra vez ese apasionado amor de Dios por su ciudad predilecta. De hecho la nueva Jerusalén ya no tendrá murallas para acoger a sus hijos dispersos, porque la gloria del Todopoderoso bastará para defenderla (2,5-9: en la llamada visión del agrimensor). Esta intervención divina traerá consigo un tiempo precioso de bienestar y hasta avance en el desarrollo material. El capítulo 8 de sorprendente inti-

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midad y de dulzura insuperable contiene siete oráculos con unas escenas encantadoras de comunión íntima. La agitación y los desórdenes de otros tiempos han pasado y perdido su vigencia. Los sufrimientos y los desórdenes de entonces ya no son más que un recuerdo, que no deben alterar la tranquilidad pronta a irrumpir (8,4-5). El mismo Señor confiesa: «Ahora cambio de actitud y planeo hacer el bien a Jerusalén y a la casa de Judá. No temáis» (8,15). La única condición es que los hombres sean sinceros y honrados entre sí, que imiten a Dios en su amor y estén dispuestos al cambio de vida. Cuando esto suceda, todos los pueblos vendrán a buscar al Soberano del universo y pedirán convertirse en judíos. El final del libro no puede ser más consolador: «En aquellos días, diez hombres de lenguas distintas de entre las naciones se agarrarán al manto de un judío diciendo: “Queremos ir con vosotros, pues

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hemos oído que Dios está con vosotros”» (8,23). De ahora en adelante la elección divina no se dirige ya a una nación y menos a un reino, sino a un modelo humano de convivencia fraterna y civilizada y a una fidelidad en el culto debido.

4. La llamada a la conversión Igual que los profetas anteriores al exilio, el Primer Zacarías urge ante todo revitalizar una religión espiritual, no meramente centrada en ritos exteriores cultuales, sino centrada en la humildad de un corazón convertido. El pueblo elegido, junto con su querida ciudad, está llamado a buscar la verdad, practicar la misericordia y defender el justo juicio, evitando la maldad contra el prójimo postergado, la explotación a los desheredados de este mundo y el rechazo a los extranjeros necesitados, de modo que nadie maquine la maldad en su corazón. En este sentido no puede ser más clara su imperiosa invitación: REVISTA DE INFORMACIÓN GUANELIANA -

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«Pronunciad sentencias justas y practicad el amor y la misericordia unos con otros. No oprimáis a viudas y huérfanos, a emigrantes y pobres, y que nadie ande pensando el mal que va a hacer al prójimo» (7,9s). Dios ejerce su primera misericordia sobre todo en los desprotegidos de sus derechos. Todo el capítulo séptimo, que se acerca al ideal del Sermón de la Montaña de Jesús de Nazaret, constituye una urgente llamada a la búsqueda del Señor mediante la penitencia, el ayuno y las exigencias éticas. Exigencias, que no fueron cumplidas en el pasado y que atrajeron la cólera divina, propiciando la dispersión de los israelitas entre los pueblos (7,11-14). Todo esto ha pasado ya y no puede volver a tener imitadores. El testimonio de amor mediante la práctica de las obras de misericordia constituye una fuerza extraordinaria, para que los humanos se vuelvan al Dios de Israel y hagan suya la salvación que generosamente ofrece.

5. Esperanza y universalismo La segunda parte del capítulo séptimo presenta una mirada retrospectiva a la historia nacional. Bien considerada, la historia judía muestra un camino viciado, cargado de infidelidades. Pero en la restauración mesiánica todo va a cambiar: la nueva comunidad surgida vivirá en obediencia a Dios y en convivencia entre los hombres. Las ocho visiones, que constituyen la mayor parte del libro, pretenden infundir esperanza al pueblo y apuntan todas ellas a la

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confirmación de una restauración sin par, que tendrá lugar en un tiempo que pronto irrumpirá (1,7-6,15). Nuestro autor se encuentra entre los profetas más universalistas del Primer Testamento. Pero ese universalismo tiene una particularidad importante: es ganado desde la restauración del pueblo elegido, que no es otra cosa que el resultado de la bendición divina. Ya hemos dicho anteriormente que el libro concluye con un mensaje universalista (8,23), de modo que «vendrán pueblos numerosos, llegarán poderosas naciones buscando al Señor del universo en Jerusalén y queriendo aplacar al Señor» (8,22). La misericordia divina produce el gran milagro de la salvación de los hombres de buena voluntad, que están dispuestos a acatar los designios divinos.

6. Desenlace final Damos por concluida nuestra larga reflexión en torno al amor misericordioso de Dios en los profetas. Su exposición se ha alargado casi durante dos años en nuestra revista. Las enseñanzas de estos testigos y mensajeros divinos nos han impresionado por la buena noticia que encierran.

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Además nos han anunciado que la misericordia constituye la esencia misma del amor divino, lo que nunca puede faltar para ser verdadero amor y lo que estamos invitados a acoger de una forma directa, sencilla y especialmente agradecida. Esa misericordia acompañó al pueblo judío a lo largo de su agitada historia e indudablemente está presente y actuante también hoy entre los seguidores de Jesús y la gente buena. Esa misericordia es causa de bendiciones sin cuento y posibilita como nada la santificación de los que están prestos a acogerla incondicionalmente. Los profetas dejan bien claro que la misericordia se acredita como el rasgo principal, como el atributo supremo del amor condescendiente, complaciente y benevolente de Dios. Si Dios es Todopoderoso esto es debido al hecho de que pone su omnipo-

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tencia al servicio de su entrañable misericordia. Nunca el poder divino llega más lejos, que cuando se orienta hacia la misericordia para con los hombres de condición pecadora, encadenados de mil modos al pecado. Dios no tiene más causa ni conoce otro motivo que la voluntad de amar hasta el exceso de darse en una misericordia infinita. Su voluntad de ser es voluntad de amar. Quien no experimenta la misericordia divina poco sabe de quién es el Dios de la Escritura Santa. Quien la vive en el seguimiento ha dado con la clave para comprender en lo concreto quién es de verdad el Padre de Nuestro Señor Jesucristo, convertido en nuestro Padre por gracia del Hijo en la comunión del Espíritu Santo.u Luis Ángel MONTES PERAL

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“Mis causas valen más que mi vida” Hace poco tiempo que el obispo Pedro Casaldáliga celebró su 90 cumpleaños y se recuerda que en 1.968, llegó como misionero al Matto Grosso de Brasil, en la época más dura de la dictadura militar. Allí ha vivido y comparte la Buena Noticia de Jesús y de su Liberación para los empobrecidos, los oprimidos, los campesinos, los indígenas, desde la denuncia no violenta de la injusticia de los poderosos. Una vida entregada, como la de muchas otras personas laicas o religiosas, por una vida más digna y más humana. Muchas de ellas quedaron mártires en el camino. Casaldáliga, que se la jugó, vive hoy achacado por el parkinson, nos puede recordar una vieja frase suya que bien podría ser una invitación:... "Mis causas valen más que mi vida"... "Humanizar la Humanidad"... "Pasión por la Utopía... por la Esperanza... por el Reino... que es la pasión de Dios y de su Cristo". Él continúa defendiendo una Iglesia "pobre y para los pobres" como proclama también hoy el Papa Francisco. Su mitra de obispo...un sombrero de paja, su báculo... un remo de madera y su anillo episcopal lo envió a su madre...

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Pablo VI: "¡Quien toca a Pedro, toca a Pablo!" Pablo VI, que le hizo obispo tras el impulso reformador del Concilio Vaticano II, se vio obligado a alzar la voz en Roma para que se supiera que Pedro Casaldáliga era uno de los suyos. "Quien toca a Pedro toca a Pablo".

5 veces intentan expulsarle de Brasil La dictadura militar brasileña intentó expulsar al obispo Casaldáliga cinco veces del país. Su Prelatura de Sao Félix fue invadida cuatro veces en operaciones militares. Pedro Casaldáliga fue perseguido también por los sectores más conservadores de la Curia Romana y de la Iglesia de Brasil y de América Central. Sin embargo así le calificaba la escritora Mª José Souza Moraes: "Casaldáliga, un quijote que lucha contra los monstruos de la injusticia, los monstruos de la discriminación, los monstruos de las violaciones de los derechos humanos".

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LAS SIETE PALABRAS por Pedro Casaldáliga

I. «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» Sabiendo o no sabiendo lo que hacemos, sabemos que nos amas, porque ya hemos visto tus maneras en los ojos y en la boca de tu Hijo Jesús. Ya no eres más para nosotros el Dios terrible. ¡Sabemos que eres Amor! Sabemos que no sabes castigar... Tú eres un Dios vencido en la ternura. Tú esperas siempre, Padre, y acoges y restauras la vida hasta de los asesinos de tu Hijo (que somos todos nosotros). ¡Perdónalos! ¡Perdónanos! Atiende este pedido de tu Hijo en la cruz, prueba mayor de tu amor de Padre. ¡Y acógenos, oh Padre, oh Madre, oh cuna, oh casa de cuantos retornamos buscando tu abrazo!

II. «En verdad te digo: hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso» Tu corazón sin puertas, siempre abierto, ¡qué fácil es robarte el Paraíso! Bandidos todos nosotros, depredadores del Cosmos y de la Vida, sólo podemos salvarnos asaltándote, Cristo, en nuestro «hoy» diarioesa Misericordia que chorrea en tu sangre... Tu blando silbo de Buen Pastor nos llama. Tu corazón reclama, impaciente, a todos los marginados, a todos los prohibidos. Tú nos conoces bien, y nos consientes, hermano de cruz y cómplice de sueños, compañero de todos los caminos, ¡Tú eres el Camino y la Llegada!

III. «¡Mujer, he ahí a tu Hijo! ¡He ahí a tu madre!» Por causa de ese Hombre, el más totalmente humano, ¡tú eres la bendita entre todas las mujeres! Madre de todas las madres, dulce Madre nuestra, ¡por causa de ese Hijo, hermano de todos! ¡Hagamos casa, pues, oh Madre! ¡Hagamos la familia de todas las familias de todas las naciones! A cuenta de esa Carne, hermana de toda carne, destrozada en la cruz, Hostia del mundo. Cansados o perdidos, necesitamos, Madre, tu agasajo, sombra clara de Dios en toda cruz humana, divina canción de cuna en todo humano sueño. Queremos ser discípulos amados, ¡oh Maestra del Evangelio! Queremos ser herederos de Jesús, oh Madre, ¡vida de la Vida! En ese cambio de hijos, tú sabes bien, María, que nos ganas a todos y no pierdes el Hijo ya de vuelta a su Padre, para esperarnos con la Casa pronta.

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IV. «Dios mío, Dios, mío, ¿por qué me has abandonado?» Todos nuestros pecados se hacen hematoma en tu Carne, oh Verbo. Todos nuestros rictus te deforman el Rostro. En tu soledad se refugian todas las soledades de la Historia Humana... En tu grito vencido (¡misteriosa victoria!) detonan, oh Jesús, todos nuestros gritos ahogados, todas nuestras blasfemias... -Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué nos abandonas en la duda, en el miedo, en la impotencia? ¿Por qué te callas, Dios, por qué te callas delante de la injusticia, en Rio o en Colombia, en África, en el mundo, ante los tribunales o en los bancos...? ¿No te importan los hijos que engendraste? ¿No te importa tu Nombre? Es la hora de las tinieblas, del silencio del Padre, para su Hijo. Es la hora de la fe, oscura y desnuda, del silencio de Dios, para todos nosotros...

V. «¡Tengo sed!» Tú tienes sed ¿de qué, oh Fuente Viva? En el manantial quebrado de tu Cuerpo los ángeles se sacian. Y todos los humanos bebemos en tus ojos moribundos la luz que no se apaga. Tierra de nuestra carne, calcinada por todo el egoísmo que brota de la Humanidad, tienes la sed del Amor que no tenemos, ebrios de tantas aguas suicidas... Sabemos, sin embargo, que será de esa boca, reseca por la sed, de donde nos vendrá el Himno de la Alegría, el Vino de la Fraternidad, ¡la crecida jubilosa de la Tierra Prometida! ¡Danos sed de la sed! ¡Danos la sed de Dios!

VI. «Todo está consumado» De Tu parte, ¡sí! De nuestra parte, nos falta aún ese largo día a día de cada historia humana, de toda la Humana Historia. Tú ya lo has hecho todo, ¡Rey y Reino! Todo está por hacer, a la luz del Reino, en esta noche que nos cerca (de lucro y de egoísmo, de miedo y de mentira, de odios y de guerras). El Padre te dio un Cuerpo de servicio y Tú has rendido el ciento, el infinito. Todo está consumado, en el Perdón y en la Gloria. Todo puede ser Gracia, en la lucha y en el camino. Ya has sido el Camino, Compañero. Y eres, por fin, ¡la Llegada! En tu Cruz se anulan el poder del Pecado y la sentencia de la Muerte. Todo canta Esperanza...

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VII. «¡Padre, en tus manos entrego mi Espíritu!» Gloria de su Gloria, Dios de Dios, de siempre igual a Él, Tú has venido del Padre. Y ahora al Padre vuelves desde nosotros, igual a nosotros, Dios y Hombre para siempre. En el seno del Espíritu el Padre te acoge, Hijo Bienamado, Amén de su Amor ya satisfecho. La Muerte ha sucumbido en tu Muerte como un fantasma inútil, para siempre. Y en tus Manos reposan nuestras vidas, vencedoras de la muerte, a su hora. En tu Paz descansa esperanzada nuestra agitada paz. Descansa en Paz, por fin, en la Paz del Padre, eterna, Tú que eres ¡nuestra Paz!

XX Capítulo general de los Siervos de la Caridad. Abril 2018 “Enraizados en el carisma para una misión universal”

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no de los temas elegidos para este Capítulo es el de enraizarnos más en el carisma para entender y servir lo mejor posible, a nuestro mundo actual. La conciencia de ser todos responsables del carisma nos pide también saber discernir, orar y elegir a quien guiará a la Congregación en los próximos años, al nuevo superior general y sus consejeros.

Los temas elegidos por

el XX Capítulo General son “Carisma, interculturalidad y profecía”

El Capítulo general no se vive sola-

mente en las tres semanas en las que se reunirán los delegados de toda la congregación, sino que es un proceso

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que el Espíritu Santo comienza en el corazón de cada cohermano suscitando responsabilidad, disponibilidad y posibilidades que luego continuarán en el poner en práctica las orientaciones del Capítulo para toda la Congregación. El Capítulo general es sobre todo un acontecimiento espiritual que debe prepararse con la oración y con la reflexión personal y comunitaria, involucrando a toda la familia guaneliana. Previo al XX Capítulo General, hubo una reunión preparatoria con las Hijas de Santa María de la Providencia, con los Cooperadores y con los laicos guanelianos del 10 al 12 de noviembre de 2017, un Mini Capítulo de Familia. Así que oremos al Señor el don de su Espíritu.u

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cosas de Puentes · cosas de Puentes · cosas de Puentes · cosas de Puentes ·

Asamblea de Socios de Puentes ONGD 2018

P odemos decir que el pasado 10 de febrero cerramos con éxito el año 2017 y comenzamos a trabajar para que se puedan llevar a cabo los diferentes proyectos que Puentes ONGD se ha comprometido a financiar durante el 2018. Para nuestra asociación, cerrar con éxito un año significa que las personas hacia las que va dirigida nuestra actividad se han seguido beneficiando de nuestros proyectos: personas con capacidades diferentes, ancianos, niños de la calle, personas sin acceso a los recursos más básicos porque viven en lugares remotos…

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uentes ONGD es, ante todo, una apuesta por la construcción de un mundo más justo fomentando la cultura de la gratuidad. Cada uno de los 420 miembros de Puentes, a los que hay que sumar todos los simpatizantes que han colaborado con nosotros este año, hemos puesto nuestro granito de arena para sacar adelante los proyectos que nos comprometimos a apoyar en la Asamblea de febrero de 2017. Quien ha podido aportar una cuota o una donación puntual lo ha hecho; quien ha podido dedicar un poco de tiempo para preparar una actividad concreta lo ha hecho; quien puede aportar sus capacidades a una tarea de la asociación, también lo hace. Y con todas esas pequeñas aportaciones hemos construido algo

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que, dentro de su humildad, es grande. Somos conscientes de que no hemos, ni podemos pretender hacerlo, cambiar el mundo, pero sí que hemos mejorado la vida de bastantes personas durante este año. Personas que, simplemente por haber nacido en un lugar concreto del mundo, o haber recibido unas capacidades diferentes desde su nacimiento, no tienen las mismas oportunidades de desarrollarse como seres humanos que si hubieran nacido en un país como España o hubieran tenido unas capacidades que podrían calificarse como “normales”.

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l convencimiento de que todo ser humano, sin ningún tipo de discriminación ni distinción, tiene el mismo derecho a una vida digna, nos lleva a centrar nuestra atención en colectivos más desfavorecidos, colectivos que frecuentemente la sociedad relega a un segundo plano. Niños de la calle, ancianos, personas con disca-

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pacidad, personas sin recursos… Son colectivos que frecuentemente se ven forzados a “ir a una velocidad más lenta” que el resto de las personas. Si hemos conseguido dar un pequeño “empujón” a estas personas, y haber conseguido escolarizar niños que, de otro modo, no tendrían la oportunidad de ir a la escuela, nuestro esfuerzo habrá valido la pena. Si hemos conseguido que personas que viven en aldeas remotas o zonas marginadas hayan tenido un acceso a la sanidad, nuestro esfuerzo habrá valido la

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pena. Si hemos conseguido que personas discriminadas por sus capacidades diferentes hayan encontrado un lugar donde formar parte de la sociedad, hemos conseguido nuestro objetivo.

Q ue la satisfacción de mirar atrás y alegrarnos por lo hecho durante el año pasado nos sirva como impulso para afrontar este nuevo año 2018. Merece la pena!u

Equipo directivo de Puentes ONGD

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Dios: Ven a visitarme con frecuencia aunque no te recuerde, aunque no te rece, aunque no te merezca. Dios, ven a visitarme con frecuencia. (Gloria Fuertes)

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Revista de difusión de la Caridad editada en España por la Provincia Ntra. Sra. de Guadalupe de la Congregación Siervos de la Caridad. PP Gu...

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Revista de difusión de la Caridad editada en España por la Provincia Ntra. Sra. de Guadalupe de la Congregación Siervos de la Caridad. PP Gu...

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