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SUMARIO Editorial

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pág. 3

42 días de sacerdote

. . . . . . . . . . . . Pág. 4

Un gozo desmesurado

. . . . . . . . . . .Pág.8

El amor misericordioso de Dios en la carta a los Romanos III . . . . . . . . . . . . . . . . Pág. 10 Me quedo en el sofá

. . . . . . . . . . . Pág. 15

Personas con discapaciadad, el regalo de Dios y de los hermanos . . . . . . . . . . . . . . . . Pág. 18 Campeones ...aplaudidos y no nacidos La comunicación

Es la hora de confesar la vida, de hablar poco y vivir mucho, de arriesgarlo todo apostando por Él, de sentarse a la mesa y calentar el corazón, de esperar contra toda esperanza. ¡Es la hora de la vida nueva!

. . . . Pág. 20

. . . . . . . . . . . . . . . Pág. 22

Cosas de Puentes Asamblea de socios 2019

. . . . . Pág.26

Es la hora del paso de Dios por nuestro mundo lavando los pies y las heridas más íntimas, acercándose a nuestras miserias y sembrando esperanza, levantando la vida que se cae o es derribada llenando de semillas nuestras alforjas vacías. ¡Es la hora de la vida nueva! De la poesía ‘Es la hora de la vida nueva’ de Florentino Ulibarri

Suplemento de la Pía Unión del Tránsito de San José en página centrales Año XXXVI ENERO - MARZO 2019

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EDITA: Congregación Siervos de la Caridad DIRECCIÓN: P. Francisco J. Altuna CONSEJO DE REDACCIÓN: P. Fernando de la Torre DISEÑO Y MAQUETACIÓN: Jorge Antolín DIRECCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: C/ San Luis Guanella, 3 - 34005 Palencia DEPÓSITO LEGAL: P-43/1985 IMPRIME: Gráficas Dehon - Torrejón de Ardoz (Madrid)

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REVISTA DE INFORMACIÓN GUANELIANA -

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EDITORIAL

Destellos de luz La actualidad, más o menos cercana, esboza cla-

roscuros en el lienzo de nuestro editorial. Es cierto también que vislumbramos un paisaje multicolor, porque la realidad nunca es solo blanca o negra y tiene sus matices, con sus luces y sus sombras, hay destellos de luz. Podemos descubrir algunos.

Destellos de luz, como los que irradiaron el grupo

de actores con discapacidad intelectual, entre ellos el actor con discapacidad visual Jesús Vidal, de la película “Campeones”, que brillaron más que todas las estrellas del cine y del espectáculo de los Goya.

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estellos de luz, en medio de las sombras y el dolor, en el reconocimiento y denuncia de los delitos y encubrimientos de abusos a menores por parte de la Iglesia y la valentía y generosidad de las víctimas y el compromiso eclesial con la justicia y la protección de los menores, auspiciado por el Papa Francisco.

Destellos de luz, que propician la solidaridad de

todos los que conforman PUENTES ONGD y de las organizaciones que trabajan por un mundo más justo, allí donde muchos países empobrecidos luchan por sobrevivir dignamente.

Destellos de luz en la corta vida del P. Rubén, histo-

ria de vida compartida y entregada a Dios y a los hermanos, desde la enfermedad, en la Congregación de los Siervos de la Caridad, que puso su confianza en Dios y descansa en paz en Él.

Los besos, a los pies del hombre de la cruz, nos

acercan a la realidad del dolor y el sufrimiento humanos, de toda la humanidad, que espera ya la aurora luminosa de la mañana de Pascua. Con Jesús resucitado vayamos aportando luz y vida.

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42 días de sacerdote

En la madrugada del 6 de enero de 2019, el P. Rubén Vargas Villamizar ponía su vida en las manos de Dios. Acababa de ser ordenado sacerdote. 42 días duró su servicio presbiteral. Era natural de Colombia, de personalidad alegre, extrovertida y dinámica. Pasó los últimos tres años de su vida en la comunidad guaneliana del Barrio San Blas, Madrid. Ahí le sorprendió un tumor maligno que luego derivó en metástasis. Dos años y medio bregando con la enfermedad… Nunca se sintió abandonado por Dios ni por las muchas personas que lo querían y apreciaban. Hoy sus cenizas yacen en un nicho en la catedral de Cúcuta (Colombia). Descanse en paz este buen Siervo de la Caridad.

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ún sigue en nosotros la tristeza del fallecimiento del P. Rubén. Todo tan rápido. Todo tan inesperado. Su tumor pudo más que sus antídotos y tratamientos. A primera vista la muerte es como una derrota sobre la vida. Pero tenemos esperanza, la esperanza que nos da la fe en Jesús y su promesa de resucitar para la eternidad. Se nos fue, como dice el dicho madri-

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leño, “de Madrid al Cielo”. Sí, creemos que está en el cielo, liberado de sus dolores y su lucha contra la enfermedad, descansando en la paz del Señor, inmerso en las aguas del amor de nuestro buen Padre Dios. Se nos fue con 45 años y con 42 días de ser ordenado sacerdote y diácono. Se nos fue de sacerdote para seguir celebrando en el cielo las Bodas del Cordero, la alabanza sin fin de los

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santos de Dios. Se nos fue después de haber cumplido una misión, muy cortita pero muy intensa: dar testimonio de que Dios no abandona en la enfermedad, en el dolor, en la muerte. Quizá, fue su padecimiento profundamente religioso, sereno y esperanzado lo que mejor supo hacer nuestro hermano… ese testimonio callado del dolor que nunca pudo apagar su alegría de vivir, su esperanza de sanación y su confianza en una intervención divina. Quizá, esa fue su mejor homilía, su mejor testimonio, su mejor mensaje de WhatsApp nunca escrito. Y es que lo que él paso, es muy semejante a lo que realizó Cristo desde la cruz: orar y padecer, perdonar y confiar en Dios, dar la vida por amor. Como ya escribía nuestro padre General: “ofreció la vida por la Congregación Siervos de la Caridad”.

D ecía Don Guanella a sus religiosos y religiosas: “nuestras misiones

donde unos días antes había sido ordenado sacerdote. En esa fiesta celebramos como el Niño Dios se manifiesta a personas venidas de lugares lejanos, y estos lo adoran y le ofrecen sus regalos. Me hubiera gustado estar presente en esa eucaristía y escuchar su homilía, verle ofrecer el pan y el vino y junto a estos dones ver como ofrendaba su propia vida al Señor. Esta, su última misa, tuvo que ser muy hermosa, muy eucarística (agradecida), unitivamente mística con la muerte y resurrección de Cristo, de calado universal, como lo era la fiesta que se celebraba. Quiero pensar que aquella estrella que guió a los Magos de Oriente hasta Belén, se posó sobre el altar en el momento de la consagración. Quiero pensar que en esa tarde Rubén no le ofreció al Señor ni oro, ni incienso, ni mirra, sino lo que él más quería, su vida y su sacerdocio. Sí, esa fue su mejor ofrenda, esa fue su mejor misa, esa

para que prosperen necesitan víctimas, ¿alguien se ofrece?”. Parece que nuestro hermano Rubén levantó la mano y dio un paso al frente. Son las víctimas las que fecundan nuestra misión y hacen posible que el Reino de Dios crezca más rápidamente. Creo sinceramente que este es el mensaje y la misión más hermosa que nos dejó P. Rubén, aunque tengamos que decirle con humildad al Señor: “tus pensamientos no son nuestros pensamientos, tus caminos no coinciden con los nuestros”. Es el sabor agridulce que nos produce la muerte, la ausencia de este mundo de quien es llamado a regresar a la casa de nuestro buen Padre Dios.

M e llama mucho la atención que P. Rubén, a las 6 de la tarde, del día 5 de enero, oficiara la misa prefestiva de la Epifanía en la parroquia

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fue su oblación que, horas después, culminó en el lecho del hospital. Todo lo que Rubén vivió esa tarde permanece en el silencio y en el secreto de la humana existencia, cuando ésta se hace profunda y es fruto del proyecto de amor de Dios.

E s el tercer cohermano guaneliano que fallece en España. El primero fue el santo hermano Juan Vaccari. Veinticuatro años más tarde, el tan querido y recordado P. Mario Bellarini. Los dos fallecidos en accidentes de carretera. El tercero, veinticuatro después, nuestro querido P. Rubén, muy joven, recién ordenado, venido de lejos para testimoniar el amor alegre y lleno de confianza en el Señor. Es el primer cohermano que fallece en nuestra joven provincia de Guadalupe. Que descanse en paz, en la paz del Señor. Sus cenizas reposan en un nicho que su familia ha adquirió en la catedral de Cúcuta (Colombia),

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donde residen actualmente su madre y sus hermanas. Gracias, P. Rubén, tu vida es semilla de resurrección.u

Alfonso Martínez Herguedas SdC

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La fe en Dios cuando llega la enfermedad “Cuando llega una enfermedad, como el cáncer, nos asusta porque en la mayoría de los casos se conoce que es difícil de asumir, enfrentar, combatir, frenar y erradicar. Es difícil de afrontar, pero no imposible. Se entra en un ámbito de desesperación y en ocasiones en desolación. En la lucha para enfrentar la enfermedad y superarla, entra en juego un don de suma importancia en la vida del ser humano: la FE que, desde mi experiencia, la he vivido y la vivo en tres ámbitos: la fe en mí mismo, la fe en los demás (en este caso en la ciencia) y la fe en Dios. De las tres, la más grande, la más sublime, la que abarca todo es la fe en Dios… La fe en Dios es lanzarse en sus brazos con la confianza y el amor de que Él no te dejara caer. Es abrir la mente, la vida, el corazón y el ser para que Dios obre y moldee tu vida. Es sentir que Él guía tus pasos, ilumina tu mente y te sostiene ante la dificultad. Es seguir adelante y estar seguro que Él actuará. Es abrir el corazón, encontrarte con Él y dejar que Él transforme tu vida. Es necesario que en la vida haya suficiente FE para enfrentar los momentos, las situaciones, las circunstancias difíciles, los retos, los desafíos… pero, al mismo tiempo, es necesario tener la humildad, madurez y la calma suficiente para admitir aquello que, aunque quisiéramos, no podemos cambiar: la voluntad de Dios. Lo que hoy vemos y vivimos como problemas, tristezas, dificultades, angustias, incertidumbres, incluso dudas, mañana para nosotros mismos o para otras personas, serán lecciones de vida”.

(Pensamientos de P. Rubén enviados a su hermana religiosa Yaquelin)

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Un gozo desmesurado Una semana después de elaborar el último número de Servir, el 25 de Noviembre del 2018, era ordenado sacerdote Rubén. En este número queríamos compartir con vosotros la alegría de ese don. Por eso compartimos las palabras con las que Rubén nos describía ese día.

E

s para mí una gran dicha, un gozo desmesurado, la alegría más grande, haber recibido el orden sacerdotal, mi consagración a la iglesia, y por medio de este sacramento ponerme a su servicio en la construcción del Reino de Dios con fe, disposición y entrega, a través del carisma y espiritualidad Guaneliana.

Doy gracias a Dios quien me ha

llamado a ponerme a su servicio. Invitación a la que he respondido libremente, consagrándome en primer lugar como religioso, convirtiéndome en un instrumento de fe, esperanza y caridad; siendo fiel a la llamada y seguimiento de Cristo, fortaleciendo mí vida espiritual por medio de la oración y la Eucaristía. A la Congregación Siervos de la Caridad por confiar en mí, y acompañarme en todo mí proceso de formación vocacional a través del cual he cimentado mi vida humana, intelectual y espiritual, construyendo con la ayuda de todos mis hermanos de comunidad mí camino hacia la santidad. A mis padres quienes fieles a la iglesia, me educaron en la fe, la piedad, la participación a la santa misa, el rezo del santo rosario, los valores evangélicos, el amor a Dios y el respeto a la iglesia.

Ahora que el Señor me ha conce-

dido el don, la gracia y la bendición de

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ser sacerdote para siempre, es mi deseo manifestar el amor, el perdón, la paz, la misericordia, el auxilio de Cristo buen pastor y buen samaritano. Al mismo tiempo deseo seguir acrecentando en mí el auténtico servicio de caridad en favor de los más necesitados al estilo de San Luis Guanella, en comunión con la iglesia particular y universal. Celebraré y viviré la Eucaristía con piedad y devoción sintiendo a Cristo nuestro Señor que se hace presente con su cuerpo y su sangre, para fortalecer nuestra alma y nuestro cuerpo a través de la fe, y nos ilumina con su palabra. Seré instrumento de la Buena Nueva, para REVISTA DE INFORMACIÓN GUANELIANA -

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renovar sus gestos de perdón y asumiendo su proyecto de salvación, principalmente a través del bautismo, la penitencia y la celebración de la Eucaristía. Es mi deseo por medio de los sacramentos, ser instrumento de gracia, de bendición y fe para todos los fieles; y manifestar el amor de Dios y su acción con mi testimonio de vida.

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e pongo en las manos del Señor y la Santísima Virgen Madre de la Divina Providencia, para que me sigan fortaleciendo e iluminando en mi vida presbiteral, y que el espíritu de San Luis Guanella me siga formando para ser un santo religioso Guaneliano.

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Asumo mi vida consagrada y sacerdotal, como signo de mi seguimiento a Cristo, y mi entrega e identidad con la Congregación Siervos de la Caridad.u

Rubén Darío Vargas Villamizar, SdC

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El amor misericordioso de Dios en la carta a los Romanos III

Faltaparte por exponer aún la tercera moral, de la Carta a los

parte, la Romanos, los capítulos 12 al 15. Prescindimos del capítulo 16, añadido posteriormente, ya que ofrece problemas especiales que dejamos aparte aquí. En esta tercera parte San Pablo nos invita encarecidamente a obrar el bien con numerosas recomendaciones, que nos ayudan a avanzar en la vida cristiana. Los dos primeros versículos de especial significación deberíamos aprenderlos de memoria y sobre todo gravarlos en el corazón. Contienen palabras de las más importantes del Segundo Testamento y el Apóstol de las Gentes intenta asentar sobre ellos las dos partes ya tratadas, reforzando así la dimensión ética en el obrar de los creyentes y considerando también la misericordia de la Trinidad en su actuar.

C

on gran lucidez el Apóstol introduce una serie de principios, que han tenido una influencia decisiva en la espiritualidad cristiana y que parten de la misericordia divina, como principio rector de la existencia creyente. «Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que presentéis vuestros cuerpos, como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios; este es vuestro culto espiritual. Y no os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto» (12,1-2).

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1.- ¿Cómo entender la expresión «por la misericordia de Dios?

Además de nuestra traducción

se han propuesto otras para ese «por»: «a la vista de», «bajo el llamamiento de», «a través de», «urgidos por» la misericordia de Dios. En realidad San Pablo quiere decir que cuando exhorta, es la misma Trinidad quien lo hace. En el sentido que no es el Apóstol quien dispone sobre la misericordia divina, sino al revés: la misericordia divina dispone sobre el Apóstol y su misión, de modo que en su calidad de enviado hable en su nombre, mostrando exigencia y protección. Exigencia primero, ya que todo depende de la misericordia divina y protección también, dado que esa misericordia supone una seguridad, un consuelo para cada creyente. REVISTA DE INFORMACIÓN GUANELIANA -

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Esta exhortación presenta entoncaracterística fundante de

ces que la la vida cristiana, va más allá de normas y reglas de conducta concretas, para centrarse en lo esencial, en el amor entrañable del Padre, que no pasa nunca. Deja claro que la misericordia pertenece al ser mismo de la Trinidad y desea verla reflejada en el comportamiento de los creyentes. La existencia creyente en realidad se verifica como una existencia filial para Dios y al mismo tiempo como una existencia fraternal para los semejantes, sabiendo que este último aspecto encuentra su fundamento en el primero. No hay otro principio que pueda conformar nuestro ser y quehacer, si no es el de la misericordia divina.

2.- Crecer como hijos y hermanos

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a misericordia cristiana, cuyo origen se encuentra en la Trinidad, nos lleva a sentir al unísono con el corazón del Padre, manifestado a lo largo de su actividad terrena por el Hijo humanado mediante el aliento vivificador del Espíritu Santo. Lo que nos lleva a asumir dichosos como hijos amados el propio proceder divino, que es siempre el querer bien a los hombres, prestarles ayuda en sus necesidades, aligerando sus sufri-

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mientos siempre que resulta posible. ¡Cuánto podemos aprender del modo de obrar divino con cada uno de nosotros, para volcarnos con generosidad en nuestros semejantes y para no cansarnos de obrar siempre el bien mediante la transformación de nuestros comportamientos y sentimientos en sentida y vivida misericordia!

Esto impone en la vida interior de

los creyentes un proceso continuo e interminable, para ir configurando el hombre nuevo, al que estamos llamados a asumir por opción, vocación y misión, obrando con los otros con entera responsabilidad. Para ello necesitamos la conversión, activar la renovación de la mente y el no amoldarnos al sentir y obrar del mundo. Se trata de una paciente gestación, que en el transcurso de la existencia podrá tener altibajos, pero que resulta imprescindible que nos esforcemos constantemente para su consecución, no perdiendo nunca de vista la meta a la que aspiramos: a crecer como hijos y hermanos en la generosidad y en la misericordia.

3.- Presentar el cuerpo y el espíritu como ofrendas agradables.

Nuestra vivencia cristiana diaria

encuentra auténtica alegría, cuando nos vamos configurando con el amor

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complaciente del Padre, hacemos nuestros los sentimientos del Hijo y nos comportamos con docilidad atendiendo las insinuaciones del Espíritu Santo. El auténtico creyente va creciendo cada día mediante la puesta en práctica de una fe viva, de un amor efectivo y de la permanencia en la esperanza. Todo ello realizado con la implicación de nuestro cuerpo y de nuestro espíritu, que están llamados a ser ofrecidos a Dios como ofrenda agradable a sus ojos, como entrega de un verdadero sacrificio.

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na vida practicada así, nos lleva a buscar y discernir lo bueno, lo bello y sobre todo lo santo, que no son conceptos insignificantes sino realidades concretas, que se van haciendo experiencia práctica en el quehacer de cada día. Lo bueno significa estar constantemente vueltos hacia los demás, preocupados por sus necesidades, sabiendo que El amor misericordioso constituye la cumbre de la bondad: «A nadie le debáis

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nada, más que el amor mutuo; porque el que ama ha cumplido la ley… El amor no hace mal a su prójimo; por eso la plenitud de la ley es el amor» (13,8.10). Un amor que siempre acaba en la misericordia.

Lo bello conlleva no acomodarse

al mal existente en el mundo, sino a realizarse en la dignidad de pertenecer a la familia de Dios, cuyo vínculo permanente siempre es la comunión mutua. Lo santo nos acerca a la Trinidad, que es totalmente Otra entre las demás realidades, porque únicamente es amor, solo amor. Estamos llamados a ser santos y esta santidad crece, cuando nos comportamos con los otros de la misma manera que nos testimonió Cristo y que el Apóstol deja claro en sus argumentaciones. «Que el Dios de la paciencia y del consuelo os concede tener los mismos sentimientos, según Cristo Jesús, de este modo, unánimes, a una voz, glorificaréis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo» (15,5s). Cuando hay unanimidad en crecer en el bien del amor se da glorificación del Padre de los cielos.

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brar así nos lleva a la armonía interior, al estar contentos con nuestra vida, al sentir el gozo de haber sido salvados por pura condescendencia divina. Solo siguiendo este camino llegaremos a ser felices, con la felicidad que en este mundo podemos tener con la ayuda y gracia de la Trinidad Santa. Urge sacudir la mediocridad y trabajar por la santidad, presentada aquí. Detenernos en nuestra marcha no es pararse, es retroceder. Existe un dicho muy sabio y verdadero: «No avanzar significa de hecho retroceder». Esta invitación paulina hace de nosotros no solo receptores, también transmisores de misericordia. El Padre nos presenta sus prerrogativas, como se las prestó a su Hijo humanado, para acoger a los demás y prestarles nuestro apoyo en la debilidad.

4.- El culto espiritual

La Trinidad no se contenta con

un culto exterior y formalista. Lo mismo que se vuelca en los hombres y les da lo mejor de su amor, también quiere para sí lo mejor del interior de

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los hombres. Únicamente practicando la misericordia se puede reconocer la voluntad divina en nosotros, ya que estamos llamados a configurar nuestro obrar como una nueva creación, formada en la salvación de Cristo.

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sta forma verdadera de culto echa sus raíces en el compromiso social, en contraposición con la mera manifestación exterior y formalista. Se concreta en las relaciones intracomunitarias y, digámoslo por última vez, en la puesta en práctica de la misericordia, siguiendo el mismo proceder de la Trinidad. En este culto no se elimina el cuerpo, bien al contrario, la corporeidad, penetrada por el Espíritu, ayuda a conformar la vida de acuerdo con la voluntad divina. De hecho la ofrenda del cuerpo, como lo hizo Cristo con gran novedad, es precisamente lo que comporta el culto espiritual en el que la Trinidad se complace.

5.- La venida a España

E

l Apóstol de las Gentes concluye su carta de un modo sorprendente,

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que nos causa no poca alegría a los españoles. Escribe hacia el año 58 desde Corinto y en ese momento se encuentra en un punto de inflexión en su vida: Ha mostrado el amor misericordioso del Padre en Cristo por el ancho mundo de las comunidades de Oriente y ahora quiere volverse hacia Occidente, hacia España, donde se encuentran los confines del mundo. Su afán misionero no puede ser contenido y así desea continuar su obra evangelizadora allí donde nadie lo ha hecho. De esta manera pone los cimientos de la fe en Cristo Jesús, que ha de ser conocido por todos los hombres.

R

uega encarecidamente a los fieles de Roma, a quienes visitará para que le apoyen en sus propósitos, que oren a Dios por el éxito de su misión, ya que están llenos de bondad y de los mejores propósitos: «Pasaré entre vosotros de camino hacia España -es dice-. Y sé que, cuando vaya a vosotros, lo haré con todas las bendiciones de Cristo… Y si Dios lo quiere, podré disfrutar de algún descanso en vuestra compañía. Y que el Dios de la paz sea con todos vosotros. Amén» (15,28.32s).

6.- Glorificar a Dios mediante la misericordia

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uanto hemos expresado durante varios años sobre el amor misericordioso de Dios en los diversos autores de la Sagrada Escritura podemos condensarlos en estas palabras, que nos inculca el Apóstol en el último capítulo de su carta: «glorifiquemos a Dios por su misericordia» (15,9). Lo que Cristo ha hecho y lo que Pablo ha llevado a cabo a través de su tarea apostólica, se convierten en realidad granada mediante la práctica del amor misericordioso. Nada más apropiado entonces que bendecir y dar gracias al Padre por la inmensa bondad que nos ha mostrado en su querido Hijo mediante la acción santificadora del Espíritu Santo.

L os grandes temas de la teología y de la moral se resumen y concentran siempre de la misma manera: en el esplendor del amor, que llega a su plenitud en la práctica de la misericordia. Esa misericordia, que tiene su origen en el Padre, su realización en la historia mediante la obra salvadora del Hijo y su plenificación en la santificación del Espíritu del Padre y del Hijo. Esa misericordia por la que los hombres somos salvados por pura gratuidad divina. Por pura gracia hemos sido acogidos en el corazón inmenso de la Trinidad, que rompe todos los límites. En él todos cabemos, también los pecadores, incluso los grandes criminales de la historia, que llegarán en su momento a arrepentirse y dolerse de su maldad.u

Luis Ángel MONTES PERAL

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PÍA UNIÓN TRÁNSITO SAN JOSÉ DEL

DE

RESPONSABLE SUPLEMENTO: P. Fernando de la Torre

DIRECCIÓN: c/. Carpintería, 12 28037 Madrid

TELÉFONO: 913 134 144

correo electrónico: piaunion.es@guanelliani.it

Dios indicará el camino

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ariví (Mª Victoria Ostariz) nació en Bilbao, en el que aún reside toda su familia, aunque luego se trasladaría a la Villa de Ezcaray (La Rioja), donde vive actualmente.

“Hace unos ocho años

fui a visitar a mi abuela –contaba entonces 91 años- y en su mesita tenía un calendario de San José. Le pregunté quién se lo había dado. Ella no se acordaba y me dijo que me lo regalaba, pues sabía la devoción que yo tenía a este santo. Yo se lo agradecí mucho y me lo llevé a casa. Y vi en él un teléfono y una dirección. Decidí escribir y me contestó el Padre José Ángel Villegas, que por entonces era el director de la Pía Unión de San José”. De esta manera, Mariví entró en contacto con los guanelianos y también con sus obras, como la Pía

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Unión o Puentes Ongd. Poco después acabaría amadrinando una niña en Guatemala. En 2015, se unió a las celebraciones, en Aguilar de Campoo, del Cincuentenario de la presencia en España de los Siervos de la Caridad, para así conocer personalmente a algunos de los guanelianos con los que mantenía contacto epistolar o telefónico.

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quia, y así se lo he manifestado a la gente de mi entorno. Un buen día supe que una familia madrileña necesitaba ayuda durante un periodo de seis meses. La petición venía de una mujer que solicitaba que alguien le echase una mano durante ese tiempo para cuidar a su marido con alzeihmer y a su hermano con una minusvalía física (parálisis de cintura para abajo)”. Mariví sintió que sus deseos se iban a hacer realidad.

Así, en el otoño de 2018, se pre-

Hace unas semanas, Mariví visitó la sede de la Pía Unión, en el barrio madrileño de San Blas. Se encontraba en Madrid, a punto de terminar su voluntariado en medio de una familia con dos personas enfermas.

Nos llamó mucho la atención su experiencia tan comprometida. Le pedimos que nos hablase de ella, de cómo surgió, de lo que había supuesto en su vida. Y solicitamos su permiso para compartirla con los lectores de Servir.

Desde hace muchos años, Mariví colabora activamente en la parroquia Santa María la Mayor de Ezcaray. Es hermana de diversas cofradías y forma parte del Consejo Parroquial. También es una de las voluntarias que visita a personas ancianas o enfermas, haciéndoles compañía, dándoles consuelo o realizándoles las compras. “Pero siempre había sentido el deseo de hacer algo especial, algo diferente a lo que hacía en mi parro-

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sentó en Madrid.“Los primeros días no fueron fáciles. Dejar el propio hogar, instalarse en una casa ajena, hacer frente a hábitos, horarios y costumbres diferentes…” Todo era nuevo para ella. Por otra parte, “en esos primeros momentos, dudaba de mí misma, de si sería capaz de ayudar, de si podría ser útil para las personas que me necesitaban, de si sabría ofrecer lo que esa familia precisaba”. Pero en ella permanecía vivo el deseo de echar una mano, y de hacerlo con delicadeza y entrega. El corazón siempre tiembla cuando queremos hacer el bien y, sin embargo, dudamos de que realmente así sea.

Mariví recuerda la buena acogida en el nuevo hogar, lo que facilitó mucho las cosas en esos primeros momentos. Al fin y al cabo, tampoco era sencillo para la familia necesitada, pues nunca es fácil meter una persona extraña en casa, aunque venga con las mejores intenciones. La intimidad del hogar es algo tan nuestro, tan propio de cada uno de sus miembros, que siempre crea incomodidad la llegada de un extraño.

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ero Mariví –y esto es lo que cambia el tono y el color- ha vivido esta

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experiencia de medio año no como un trabajo, no como un simple voluntariado altruista, “sino como una misión”. Ella se ha sentido enviada. Y cuando uno se siente ‘en misión’, sabe que no todos será coser y cantar. El sacrificio y la renuncia siempre acompañan los actos de entrega. Y sólo por la belleza de la rosa, aceptamos su cuota de espinas.

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l día a día requería sus trabajos y sus sacrificios. Se levantaba a las 6 de la mañana y a las 9 y media de la noche caía rendida. Echaba una mano en los menesteres diarios: los momentos de levantar y de acostar, del aseo, del baño, y del vestir. Pero también en las comidas, en las curas diarias, en los movimientos por la casa. Asimismo, acompañaba a uno de los enfermos a las curas y consultas al ambulatorio y a los ejercicios de rehabilitación. Al enfermo con minusvalía se le había ulcerado una herida en la pierna. “Yo le hacía las curas diarias o le acompañaba al ambulatorio, y en más de una ocasión la ambulancia tuvo que llevarlo al hospital,

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porque la úlcera era preocupante. Gracias a Dios cuando terminé mi voluntariado la herida estaba curada”.

Mariví confiesa que hubo días de bajón, que tuvo momentos en que las fuerzas le faltaban, hubo nubes grises y tardes de desaliento, pero que siempre se ha sentido querida y apoyada por los tres miembros de esta familia, e incluso por sus familiares. Esto la sostenía en momentos de soledad o tristeza. Podemos imaginar que no ha sido una experiencia fácil, ¿pero es fácil alguna vez la servicialidad?

También el párroco de la iglesia a la que se incorporó y en la que en seguida se puso a colaborar, la ha acompañado, animado y aconsejado espiritualmente. Y por supuesto, Mariví es consciente de la ayuda grande que le ha venido de la oración ante el Santísimo cada jueves.

Al mismo tiempo, además de sentirse cansada tras los seis meses que ha durado la experiencia, Mariví está

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muy satisfecha y contenta porque siente que, a medida que ella se ha ido entregando con naturalidad y humildad, ha ido recibiendo también mucho cariño, mucho amor. Sabe que la familia con la que ha vivido estos meses ha valorado mucho lo que ella ha hecho, y se ha creado un fuerte lazo de amistad y de espiritualidad.

Por ello no duda cuando dice que volvería a repetir la experiencia en cualquier momento; es más, le gustaría seguir teniendo la oportunidad de hacer algo más, y de ir “donde el Señor me lleve” porque “Él es el que indica el camino”: “Claro que me gustaría hacer otra o más experiencias de voluntariado sin importarme el sitio o lugar adonde tenga que ir. Solamente deseo hacer la voluntad de Dios y cada día le ofrezco mi vida, y la pongo en sus manos, porque ello me da la verdadera felicidad. Deseo con todo mi corazón y toda mi alma vivir por Él y para Él...”

Ahora vuelve a su vida anterior y a su ambiente, a la colaboración en la parroquia de Ezcaray, a las visitas a los enfermos y a los ancianos, a las compras de medicinas y alimentos

IV

para las personas a las que les cuesta salir de casa. Está convencida de que esta experiencia la ha marcado y ella cree que en su casa, en su entorno, en su comunidad parroquial, todo va a ser diferente desde ahora.

Pero antes de volver a su querido pueblo de Ezcaray, visitará a su familia en Bilbao, para compartir alegría y quehaceres ante la llegada de un nieto más.

Ella, como tantas mujeres que se mueven en las comunidades cristianas, de manera discreta, casi invisible, es la levadura que hace fermentar la masa de la que nacerá un mundo un poco más humano: “Lo que tengo muy claro es que recibes mucho más de lo que das. Y esto es el gran regalo que Dios te concede. En verdad, en estos hermanos necesitados, yo he visto a Jesús de Nazaret. He sentido al Señor en cada uno de ellos. Y esta es la verdadera felicidad”.u

Juan Bautista Aguado

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Sed santos como vuestro Padre celestial es Santo II

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s muy probable que todos nos hayamos hecho esta pregunta en algún momento: ¿Qué hay que hacer para ser santo? El Papa nos dice que “la respuesta es sencilla: es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que dice Jesús en el sermón de las bienaventuranzas”. Al leer estas palabras hemos caído también en la cuenta de que la respuesta es sencilla, pero vivirla, hacerla realidad no es tan sencillo porque lo que Jesús nos dice en las bienaventuranzas “va muy a contracorriente con respecto a lo que es costumbre, a lo que se hace en la sociedad.” Y para recordarnos lo que nos dice Jesús, en el tercer capítulo de su exhortación “Alegraos y regocijaos”, el Papa va desgranando y comentando cada una de las bienaventuranzas y trazando con ellas las pautas para un camino de santidad, para vivir

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desde la atención constante a Dios y a los hermanos. En ellas, Jesús explica a sus discípulos lo que es el Reino de Dios. Parece que Jesús está muy atento a nuestras objeciones: “ya tenemos bastantes dificultades y sufrimientos en la vida como para buscar más”, “la vida es ya suficientemente complicada como para complicárnosla más”… De hecho nos indica como vivir una vida más plena en medio de las dificultades, nos muestra un camino animado por la alegría más profunda y la felicidad más completa, el camino de la santidad.

«Felices los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» Ser pobre de corazón es santidad porque cuando el corazón se siente rico se siente satisfecho de sí mismo y

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preocupado de no perder nada de lo que tiene, y en ese caso ya no hay lugar, ni tiempo, ni interés para Dios, para su Palabra ni para los hermanos. Es muy frecuente el convencimiento de que “las riquezas no aseguran nada", “que no nos llevamos nada de aquí” “que las riquezas no nos proporcionan la felicidad” pero parece que no podemos hacer por menos de buscar cosas que llenen nuestro corazón y nuestra vida, y cuando tenemos algo, nos atrapa, nos preocupa perderlo y condiciona nuestra forma de vivir.

«Felices los mansos, porque heredarán la tierra» Comportarse con humildad y mansedumbre, sin sentirse con el derecho a criticar o catalogar a los demás por sus ideas, costumbres, forma de vestir… expresa una vida santa que nos permite ver nuestros límites como un motivo para poner nuestra confianza en Dios y los límites de los demás como una oportunidad para ayudarles. Hemos cambiado y tergiversado tanto las cosas que consideramos normal la crítica, la confrontación y la fuerza para conseguir lo que consideramos importante, mientras que quien se comporta con humildad y mansedumbre se le considera, débil o tonto. “Pero cuando miramos los lími-

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tes y defectos de los demás con ternura y mansedumbre, sin sentirnos más que ellos, podemos ayudarles y evitamos degastar nuestras energías en lamentos inútiles.”

«Felices los que lloran, porque ellos serán consolados» Hay situaciones de dolor que ninguna palabra de aliento las puede evitar, y saber acompañar, incluso llorar con quien sufre, compartir con él su dolor es lo único que podemos hacer y Jesús nos dice que es un signo de santidad. Nos suele atraer más compartir los momentos de alegría de los demás. Es muy cierto la afirmación de Francisco: “El mundo nos propone el entretenimiento, el disfrute, la distracción, la diversión, y nos dice que eso es lo que hace buena la vida. El mundo no quiere llorar: prefiere ignorar las situaciones dolorosas, cubrirlas, esconderlas”. Sin embargo la vida está escalonada también de momentos de dolor que hay que afrontar para vivirla en plenitud.

«Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados» Buscar la justicia con hambre y sed es santidad. Porque, nos recuerda el Papa que, hambre y sed son experiencias muy intensas, que resREVISTA DE INFORMACIÓN GUANELIANA -

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ponden a necesidades primarias y tienen que ver con el instinto de sobrevivir. La justicia es necesaria para vivir una vida plena. Vivir en la falsedad, encerrados en nuestro mundo en el amor a nosotros mismos tiene como fruto una vida egoísta y poco satisfactoria. Hay quienes con esa intensidad desean la justicia y la buscan con un anhelo tan fuerte. Jesús dice que serán saciados, ya que tarde o temprano la justicia llega, y nosotros podemos colaborar para que sea posible, aunque no siempre veamos los resultados de este empeño.

«Felices los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» Mirar y actuar con misericordia manifiesta una vida de santidad porque, como nos dice San Lucas, nos asemeja a Dios (“sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” -Lc. 6,36-). Francisco señala que “La misericordia tiene dos aspectos: es dar, ayudar, servir a los otros, y también

perdonar, comprender”. La misericordia no es sólo un sentimiento, una forma de mirar a las personas y al mundo, son obras, es una forma de actuar (de ahí las obras de misericordia).

«Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios» Mantener el corazón limpio de todo lo que mancha el amor es santidad, porque, como nos indica el Papa, en un corazón que de verdad ama a los demás no cabe nada que pueda perjudicarles o ir en contra de ellos. “Cuando el corazón ama a Dios y al prójimo (cf. Mt 22,36-40), cuando esa es su intención verdadera y no palabras vacías, entonces ese corazón es puro y puede ver a Dios”.

«Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios» Sembrar paz a nuestro alrededor es santidad porque cuando hablamos de paz no nos referimos únicamente a los conflictos internacionales o a las guerras entre distintos grupos de una nación, nos referimos también a la paz en nuestro entorno, a las habladurías, las críticas negativas, las mentiras, difamaciones… todo aquello que crea enemistades, que crispa el ambiente y lleva al enfrentamiento. Los que construyen la paz desde la mansedumbre y la humildad de corazón, los que han renunciado a la agresividad y la venganza, al “ojo por ojo y

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diente por diente” para hacer triunfar el derecho, los que no responden a las injurias con violencia, se comportan como verdaderos hijos de Dios.

«Felices los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos» Aceptar cada día el camino del Evangelio, aunque nos traiga problemas, es santidad. Ya el simple hecho de llamarse cristiano y comprometerse con el estilo de vida de Jesús es motivo de discriminación y persecución en algunos ambientes. Luchar por la justicia, buscar la paz y el bienestar por medio de la no violencia, el perdón, la acogida, el servicio… puede molestar a algunos y cuestionar a nuestra sociedad en la que se sigue justificando la violencia como medio para afirmarse y conseguir los propios fines.

El gran protocolo Así titula el Papa la última parte de este capítulo en el que se detiene a recordarnos el “protocolo sobre el que seremos juzgados”, como aparece en el capítulo 25 del Evangelio de Mateo: “Estuve hambriento y me diste de comer, tenía sed y me diste de beber, estuve enfermo y me visitaste, estuve en la cárcel y viniste a verme”. Las bienaventuranzas son el camino que Jesús nos indica para vivir nuestra vida cristiana. Como consecuencia, San Mateo nos recuerda en este capítulo que nuestro amor a Dios se hace realidad en el amor al hermano. Y Francisco, acentúa una vez más, que la oración y el culto a Dios nos tienen que ayudar a descubrir su rostro en aquellos que él mismo ha querido identificarse porque en los pobres y sufrientes se revela el mismo corazón de Cristo, sus sentimientos y opciones más profundas.

Fernando de la Torre, SdC.

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Me quedo en el sofá

Hola amigos de SERVIR,

en este número tenía bastante claro lo que quería compartir con vosotros: el tan merecido premio a Jesús Vidal, actor en Campeones y ganador del Goya al mejor actor revelación.

P

ero justo en este documentar y redactar este artículo, se me ha cruzado una polémica protagonizada por dos periodistas: Arcadi Espada y Risto Mejide. Así que ahora tenía dos grandes ideas en la cabeza; había que elegir una. Me quedé con la segunda.

O

s intento poner en situación. El domingo 17 de febrero, el periodista Arcadi Espada (Barcelona, 1957 escritor en El Mundo y autor de varios libros) apareció en el programa Chester de Risto Mejide (Barcelona, 1970, Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, MBA, presentador de televisión, publicista y escritor). Mejide había invitado a Espada a su programa para “conversar” sobre sus opiniones con las que descalifica gravemente a las personas con síndrome de Down y sus progenitores.

O s resumo algunas de sus “ideas”. En 2009, con dos columnas en el periódico donde escribe, en las que se refería al síndrome de Down

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como una “desgracia” y las calificaba de “enfermos”. En 2013 donde haciendo referencia a la diputada Beatriz Escudero, nos dice que “si alguien deja nacer a alguien enfermo, pudiéndolo haber evitado, ese alguien deberá someterse a la posibilidad, no solo de que el enfermo lo

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denuncie por su crimen, sino de que sea la propia sociedad, que habrá de sufragar el coste de los tratamientos, la que lo haga” y termina tachando a quienes protegen los derechos de las personas con discapacidad como “gente averiada” que “alza la voz histérica cada vez que se plantea la posibilidad de diseñar hijos más inteligentes, más sanos y mejores. Por el contrario ellos tratan impunemente de imponernos su particular diseño eugenésico: hijos tontos, enfermos y peores”. Y, más recientemente, en 2018 y donde en su artículo de opinión titulado “Un programa exquisito”, vuelve a insistir en calificar a las personas con síndrome de Down como “víctimas” y “enfermos”.

Así que con estos antecedentes

se sentaban en el elegante sofá Chester (clásico diseño inglés), Risto y Arcadi. Resumen: el primero expulsó al segundo de su programa por los

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insultos contra las personas con síndrome de Down y antes de que siguiera faltando el respeto a las personas que tienen alguna minusvalía.

Bueno, creo que más o menos, el

relato de los hechos es ajustado; Google os puede ayudar a buscar y leer cada uno de los artículos, además de ver el vídeo del programa en cuestión.

A

partir de aquí varios apuntes o ideas o como lo queráis llamar:

Las personas con síndrome de

Down no están enfermas, simplemente han nacido con una anomalía genética en el par 21 de cromosomas. Referirse a ellas en esos términos denota un profundo desconocimiento. No sólo por el uso de un lenguaje peyorativo sino porque no se ayuda nada a la normalización e inclusión social de este colectivo. REVISTA DE INFORMACIÓN GUANELIANA -

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Las personas con discapacidad,

sus familias, así como las organizaciones que les apoyamos, llevamos décadas trabajando para mejorar su visibilidad social y sus derechos de ciudadanía. Entre estos derechos está el de ser respetados como personas. Es por ello que el único camino para avanzar, pasa por su completa inclusión social. Y esa inclusión, necesariamente necesita de un lenguaje correcto y respetuoso.

La libertad de expresión nunca

puede ser la bandera para defender agresiones a colectivos como el de las personas con discapacidad.

Si podéis, leeros la carta de

Ramón Pinna, padre de una niña con síndrome de Down y socio fundador de la Asociación Achalay España (entidad sin ánimo de lucro con fines

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sociales como la inclusión, la discapacidad y la cooperación) en respuesta a Arcadi Espada: se titula ¿Cuánto tengo que pagar por la vida de mi hija?

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onforme voy terminando me rondan la cabeza dos cosas más. Una: nosotros, TODOS, tenemos la obligación de dar luz al valor de la persona como tal, en su más absoluta y maravillosa dimensión. Que se sepa. No hay excusas. Dos: creo que me sigo quedando con el sofá de casa, no me cambio al elegante sofá estilo Chester. Me quedo con el buen descanso, con el jugar, con el dormir la siesta, con el soñar y cambiar cosas a mejor, juntos.

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uidaros mucho. Un afectuoso saludo.

Demetrio de la Fuente González

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Personas con discapacidad, el regalo de Dios y de los hermanos

Hace unos meses celebramos,

como cada año, el nacimiento de Jesús que aconteció en la historia, sin edulcorantes, que no podemos desligar de su vida posterior que, como dijeron sus amigos, pasó por ella haciendo el bien, liberando a los hombres y mujeres que estaban bajo todo tipo de opresión, política, religiosa, económica… Él miraba y trataba a las personas desde su dignidad de hijos e hijas de Dios, promoviendo la compasión y solidaridad.

Desde las páginas de los evange-

lios descubrimos en múltiples ocasiones cómo fue el encuentro de Jesús con los excluídos de la sociedad de su tiempo, con los enfermos, con las personas con cualquier discapacidad.

El evangelio de Marcos (2, 1-12)

con parálisis fue llevada ante Jesús, por cuatro amigos, que no desistieron ante las dificultades que encontraron: Jesús estaba dentro de una casa y mucha gente impedía su paso, entonces se las ingeniaron y los 4 amigos metieron al paralítico por el techo hasta llegar a Jesús. Y el encuentro entre el paralítico y Jesús tuvo lugar, y viendo la fe de los cuatro amigos, sanó a aquella persona, que se sintió acogida y liberada. Y por su propio pie comenzó una vida nueva alabando a Dios.

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arios aspectos importantes podemos señalar en ese texto:

Jesús que se manifiesta en su

acogida y su cercanía a todos, especialmente a los que sufren, que aporta dignidad, sanación y una vida nueva.

por ejemplo, narra cómo una persona

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La necesidad del paralítico de

encontrarse con Jesús.

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esús aprecia la solidaridad, la fe y la creatividad de los 4 amigos (hoy podríamos hablar también de voluntarias o voluntarios) que comparten su vida con el paralítico.

Con respeto, podemos decir que

todos somos un poco paralíticos, cada uno con sus carencias, pero también somos, todas las personas, por supuesto también las personas con discapacidad, como esos 4 amigos /voluntarios que queremos, acompañándonos, favorecer el encuentro con Jesús, que nos da la vida, y con los hermanos.

Podemos decir que el cariño y

los apoyos técnicos y humanos que podemos ofrecer a las personas con discapacidad es lo más importante para sus vidas, cierto, pero sin olvidar, como decía San Luis Guanella, que hemos de ofrecer en nuestras casas “Pan y Señor”. “Pan”, entendi-

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do como todo lo que favorece el desarrollo humano, educación, salud, alimentación, amistad, desarrollo, vida digna. Y “dar Señor”, compartir la Buena Noticia de Jesús, favoreciendo la alegría del encuentro con Él y el Padre Dios, como una vivencia que es apoyo y sentido importante en nuestras vidas, que nos alimenta, nos cuida, nos fortalece y que construye la fraternidad y empezamos a hacer ya aquí, eso de que los últimos son los primeros y los más importantes son los pequeños y el tuve hambre y me dísteis de comer…

Las personas con discapacidad,

y las personas con discapacidad intelectual, desde su vulnerabilidad y humanidad, desde su solidaridad con los demás, sus sonrisas y abrazos, y desde su fe, nos humanizan y nos ayudan al encuentro con Dios. Ellas y ellos nos ayudan a descubrir el regalo de Dios y de los hermanos y el de la solidaridad.u

Francisco J. Altuna, SdC

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Campeones ...aplaudidos y no nacidos La Dis­ferencia según convenga

C

uando el 6 de abril del pasado año 2018 se estrenó la película CAMPEONES dirigida por Javier Fesser, muchos aplaudimos la idea por ser una apuesta de inclusión valiente con tintes claramente humanos.

E

fectivamente la cinta no deja indiferente al espectador. Te teletransporta inmediatamente al mundo de la DISFERENCIA, de la humanidad más pura mezclada con comedia bien traída y tragedia realista de algunos personajes, entre otros el “aparente protagonista” el afamado actor Javier Gutiérrez a quien unas personas con habilidades diferentes consiguen moverle el sustrato más profundo de su ser hasta cambiarle la vida y el horizonte existencial.

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N os quitamos el sombrero ante esta película, no por su exito en la taquilla, si no más bien por lo que ha podido aportar a la reflexión sobre realidades tan importantes como la inclusión, la diversidad y la visibilidad de las personas con discapacidad.

E n estos mismos términos se expresó el actor con discapacidad visual Jesús Vidal (León 1975) en su magistral discurso de agradecimiento tras recibir el premio al mejor actor revelación en la 43 edición de la gala de los premios Goya (2 de febrero 2019)

E l contenido del discurso no dejó indiferente a nadie por su frescura, espontaneidad y esa inteligencia

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emocional que desbordaban sus palabras y que lograron poner en pie a todos los presentes en la gala.

para conseguir que lo normal sea la misma diversidad.

zón, sin ambajes... y esta es una característica de las personas “disferentes”, dicen lo que piensan y son lo que son por encima de todo. Eso también les hace “campeones”.

5 de febrero titulado: El exterminio de los campeones.

Finalmente comparto cuanto me J esús Vidal logró tocar la fibra de hizo pensar un artículo de Juan muchos con su hablar directo al cora- Manuel de Prada en el XL Semanal del

R esaltamos que también en esa misma Gala se concedió el premio de honor a otra persona en situación de discapacidad: Chicho Ibáñez Serrador. Un maestro y un genio del cine de terror y creador de programas míticos como “un dos tres, etc…” Pero todo el mundo vio “normal” su discapacidad actual y sin embargo a Jesús Vidal le resaltaron su discapacidad fuera de lo normal.

N o sé si se entiende el juego de palabras.Todavía nos falta mucho

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E l autor denuncia con sobradas razones, nuestra ambigüedad sobre el tema de la diversidad y la discapacidad.

P

or una parte aplaudimos a Jesús Vidal por ser un genio cinematográfico especial y nos enternecemos con sus palabras cálidas y por otra apoyamos el genocidio “de los diferentes” no nacidos con apellidos raros como síndrome de down, etc… Vaya hipocresía… cuidado con la sensiblería barata y efímera. Defendamos mejor el derecho de cada persona a nacer, vivir y pensar diferente. En esto radica el progreso de la humanidad.u

Sor Luisa Mª López, HSMP

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La comunicación

C

on gozo inicio mi colaboración en la Revista de la Comunidad Guaneliana. Una comunidad con la que cada día mantengo una mayor y más profunda relación y una sana y auténtica comunicación. Aprovecho para presentarme. Soy un sacerdote diocesano, con la mitad del alma ansiando desde hace años la vida religiosa, la comunidad fraterna, el encuentro con Cristo mediante la vida comunitaria, la relación intensa en torno a unos carismas esenciales en la vida cristiana. Pero, no es fácil dar salida a esa vocación, cuando me pesa tanto mi propia tradición de sacerdote diocesano, de hombre ligado a la Iglesia a través del ministerio episcopal, y, con mucha libertad personal, a las comunidades parroquia-

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les, a las que estoy unido, con dedicación plena, a lo largo de casi 45 años, desde que fui ordenado diácono y posteriormente sacerdote. Esa media alma me lleva a estar deseoso siempre de una relación profunda con la vida religiosa, de modo que podamos intercambiar y aprender mutuamente. Y aquí estoy obedeciendo al amigo y padre Fernando, que me pide colaborar con vuestra Revista SERVIR.

M

e pregunto mucho, y a menudo, por la comunicación entre las personas. Una comunicación que en la mayoría de los casos es convencional, superflua, de supervivencia o de interés. El ambiente cultural y religioso actual, por no citar el político, el ideológico, el sindical o el espiritual, es bastante complejo y desértico.

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Nos encontramos en una sociedad dividida y enfrentada permanentemente. Las redes sociales y las relaciones políticas son suficientemente certeras a la hora de mostrarnos la carencia de una comunicación seria, profunda y sana entre los agentes sociales. Todos constatan la dificultad en la que se encuentra para mantener una comunicación verbal, gestual y corporal con las otras personas sobre las cuestiones básicas de la vida. Y, no digamos, si lo que se pretende comunicar, hace relación al secreto y al misterio que alberga todo hombre y toda mujer, ese pequeño cosmos en movimiento que es cada ser humano.

¿ Por qué nos encontramos de manera generalizada con esta dificultad para mantener una comunicación auténtica, viva, profunda y desveladora del misterio que somos y nos habita? Podemos encontrar diversas cau-

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sas, pero creo que las más significativas hacen relación a la falta de fe y de confianza en nosotros mismos y en las posibilidades que nos brindan las otras personas. Desconfiamos de poder encontrar en el otro, en su ser, en su intimidad, algo que nos apasione o nos haga felices. Desconfiamos de que nos pueda ofrecer algo que nos merezca la pena o que nos entretenga, o que nos reporte algún beneficio. Y como la anemia espiritual en este desierto es muy grande, acabamos creyendo y pensando negativamente, y convencidos de que en las otras personas apenas vamos a encontrar beneficios espirituales que nos merezcan la pena. Y eso nos lleva a una pelea diaria con el teléfono y la tablet, pensando que en ellos vamos a encontrar lo que no encontramos en el ‘tú a tú’ de la vida. Esa es la causa profunda de porqué la mayoría de la gente va colgada de su teléfono a todas horas y en todas partes.

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Constatamos nuestra incapacidad para comunicarnos y nos pasamos el día, por pura necesidad de comunicación, pegados a los medios técnicos, pensando que en ellos vamos a encontrar lo que no nos atrevemos a plantear cara a cara.

O tras causas de la falta de comunicación o de la incomunicación real en la que vivimos son los miedos profundos a no saber comunicar o a carecer de las alas que algún momento alguien nos cortó; son también los prejuicios que nos llevan a considerar a los otros y a los diferentes como poco dignos de nuestras personas; y lo son así mismo los condicionamientos con los que contamos en la vida social, cultural, religiosa, afectiva, etc. Y unas causas, creo que bastante comunes, son la vagancia, la dejadez y la apatía, que ocasionan una sociedad como la nuestra: exquisita, vanidosa, placentera, de prisas y agobios, de intereses, de soluciones inmediatas, y de excesiva manipulación.

Y lo que decimos de las relaciones humanas con los otros, lo podemos afirmar de igual modo y con la misma contundencia, cuando hablamos del otro gran mundo de la comunicación, que es la que mantenemos

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con nosotros mismos. Volvamos a ver las causas que hemos aportado para la falta de relación de profundidad con los otros y veremos que la falta de comunicación con nosotros mismos obedece a unos parecidos criterios y causas. Una imagen interesante para expresar el drama que muchos tienen a la hora de relacionarse con ellos mismos, en su intimidad, es la de imaginar un bosque frondoso, que crece y crece sin control cada día, y se llena de especies más y más raras, incluso peligrosas. Un bosque oscuro que nos atemoriza al pensar que nos podemos encontrar graves peligros, y sentimos miedo a salir trasquilados o a perdernos. Hemos convertido la vida interior en un bosque inhóspito, en el que nos da miedo incluso mirar, pues nos encontramos con profundas heridas no sanadas y con aullidos viejos y misteriosos para los que no tenemos respuestas.

Y quizá lo mismo hemos de decir de nuestra relación más necesaria que es la que intentamos mantener con el Padre Dios, con el Espíritu santo, con Jesús. Muchas veces nos limitamos a repetir oraciones aprendidas de memoria, olvidando que lo que Dios espera y lo que a nosotros nos haría mucho bien, es mantener

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una relación de amigos, como decía Santa Teresa. El objetivo del cultivo de la vida interior no es otro que el descubrimiento de las semillas de vida, incluidas las semillas del Verbo, que existen en nuestro propio ser, en nuestra conciencia dormida u ofuscada.

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os propuestas finales para salir de esta situación como creyentes bautizados: Primero: Hagamos un claro expansivo en el bosque de nuestro corazón y de nuestra mente. Así podremos cultivar un jardín y un huerto interior, en el que sembraremos esas semillas de vida nueva, que hará crecer la gracia de Dios. Y que después podremos compartir con alegría con nuestros hermanos. Y, a la par, crecerá también en nuestro interior, como fruto maduro, un hombre espiritual, nuevo y capaz de relacionarse consigo mismo, con sus hermanos y con Dios.

S

egundo: Y si nos sirve la imagen del bosque y del jardín, también nos puede servir la imagen del desierto. Nuestra sociedad se ha convertido en un desierto de comunicación. Un desierto consumista y tecnológico. Y necesita de la frescura de nuestros frutos cultivados en la oración personal y comunitaria, que es verdadera comunicación, y que hemos de cuidar y cultivar cada día. Nuestras comunidades, nuestras ciudades y nuestro mundo interior necesitan el Agua Viva de la comunicación que nos transforma, como transformó a la Samaritana. En ese desierto podemos hacer que florezca un maravilloso oasis de verdor y frescura, en el que crecerán todas las semillas y las posibilidades que llevamos escondidas, y que no logramos desvelar por nuestro estado de dormición y pasotismo.u

Antonio García Rubio. Vicario de la Parroquia San Blas. Madrid

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cosas de Puentes · cosas de Puentes · cosas de Puentes · cosas de Puentes

Asamblea de socios de PUENTES ONGD 2019 El día 23 de febrero la Asamblea

General de Puentes ONGD aprobó las memorias económica y técnica de nuestra asociación. La transparencia ha sido un rasgo definitorio de PUENTES desde su creación, y por eso es necesario dar cuenta a nuestros socios de la gestión realizada durante el año. Se trataba de resumir con datos numéricos e ilustrarlos con gráficos y algunas fotografías los proyectos de desarrollo y las actividades de sensibilización desarrolladas en 2018. Sin embargo, las cifras no son capaces de cuantificar dos aspectos fundamentales en PUENTES:

Por un lado, la fuerza motriz de

nuestra asociación, que un año más ha conseguido reunir esfuerzos y sensibilidades hacia la consecución de un bien común: el beneficio de unas personas lejanas en el mapa, pero

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con los que nos une un vínculo humano muy estrecho. Es, sin duda, la fuerza del corazón, esa fuerza que cada uno de nosotros tiene en su interior. El día a día, las noticias que acontecen en el mundo, la complicada dinámica de nuestra sociedad … se encargan de cubrir esa fuerza con una capa de polvo que nos puede hacer grises por fuera. Pero basta con limpiar un poco para que salga a relucir esa capacidad que todos tenemos de empatizar con las necesidades del otro. Las cifras tampoco son capaces de medir el fin propio de nuestra asociación. No pueden cuantificar lo que hemos aportado al futuro de los niños de la calle de Kinshasa a través de nuestro proyecto de escolarización, o cuánto hemos mejorado la vida de los ancianos que acuden a los techos fraternos de México DF o Amozoc, por

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es · Cosas de Puentes ·cosas de Puentes

citar sólo ejemplos.

·

cosas de Puentes·cosas de Puentes

algunos

Todo ello es gracias

a una corriente de altruismo, de justicia social, de solidaridad, que nos hace sentirnos partícipes de la deriva de nuestro mundo. Que nuestro mundo evolucione hacia un lugar inhóspito y dividido por muros que separen a los que en el fondo somos iguales, o hacia un hogar de todos donde haya puentes para salvar las diferencias, también depende de nosotros.

La apuesta de PUENTES por el

acceso universal a la educación, la asistencia sanitaria y la dignidad de toda vida humana nos ha llevado y nos sigue llevando a apoyar los proyectos de desarrollo que ejecutan los Siervos de la Caridad en diversos países empobrecidos. Pueden parecer

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gotas de agua en medio de un océano, pero es tan significativo que un grupo de chicos con discapacidad aprendan a llevar a cabo las tareas agrícolas en un entorno rural de Ghana o Nigeria, o que un grupo de adolescentes tengan acceso a la educación secundaria en una aldea de Guatemala, o que exista un dispensario médico que atienda las necesidades sanitarias de las personas en el distrito de Limete (Kinshasa – Congo)…u

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José es custodio de las debilidades para que lleguen a ser firmes en la fe. Pero esa tarea la recibió durante un sueño: es un hombre capaz de soñar. Y es también custodio del sueño de Dios. ¡El sueño de Dios de salvarnos a todos, de la redención, viene confiado a él! ¡Qué grande este carpintero! Silencioso, trabaja, protege, lleva adelante las debilidades y es capaz de soñar. Papa Francisco

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Revista de difusión de la Caridad editada en España por la Provincia Ntra. Sra. de Guadalupe de la Congregación Siervos de la Caridad. PP Gu...

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