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2005 O-160Legal: C o it z s ó Dep 55 Martíne rera, 699-51 avarro ro Cab ISSN: 1 Emilio José N anuel Guerre as, y José rr r: :M Creado e Redacción anuel Valle Po d M Consejo e Rivas, José all Julián V entura Rojas V l e u n Ma sión: e impre Diseño an:

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JUVENTU


Además, como si estuviéramos en una u otra situación, nos hallamos en un momento crítico, pues en 2010 sólo pudieron publicarse dos números y tememos que en el presente este Saigón sea el único de 2011; es decir, somos conscientes de que las dificultades económicas de nuestros apoyos ya han afectado a la periodicidad de nuestra revista y no hemos de obviar que sigan en el futuro. Por ello, este número aparece como quien lee el último capítulo de La conjura de los necios, como quien contempla la última escena de Blade Runner, como quien baila un último y más pasional tango en el lugar más insospechado (citemos los bellos versos de Izet Sarajlic, a quien podremos leer en nuestras páginas gracias a Lara Cantizani): Amor mío, se acaba nuestra maravillosa vida. Llora, llora, si quieres, no estamos en Via Veneto y tal vez sea éste nuestro último baile. Lo imprevisible, lo inesperado y lo irrepetible nos aguarda, como en tiempos de paz, como en tiempos de guerra.

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saigón

editorial

Paz y guerra, motivos de este número, son términos encontrados, pero indisolublemente unidos. Nuestro Premio literario, que han ganado Tomás Illescas Ferrezuelo en la modalidad de poesía y José Bravo Paredes en la de microrrelato, es la excusa para reflexionar y crear acerca de estas dos palabras.


sumario

saigon 05 Editorial 08 Entrevista a Amalia Bautista 19 Abrimos fuego con poesía 21 Tomás Illescas Ferrezuelo 24 NUBES BLANCAS. Ana Isabel Alvea Sánchez 26 EL POETA EN LA BATALLA. Agustín Calvo Galán 28 PALABRAS DE POSGUERRA. Sara Castelar Lorca 30 CAMPO FLORIDO. Luis Alberto de Cuenca 32 LIBERTAD DURADERA. Ángel Manuel Gómez Espada 33 RECORTES DE PERIÓDICO. Ángel Manuel Gómez Espada 34 MI GENERAL. José L. González Cáceres 36 SI HA DE HABER UNA GUERRA… Manuel Guerrero Cabrera 37 Cristina Lacasa 38 INÚTIL ÉXODO. Antonio Llamas 40 PISTOLA DE PALABRAS. Agustín Pérez González 41 ¡QUÉ VIENE EL CORDERO!. José Puerto Cuenca 44 DESPUÉS DE LA BATALLA. Beatriz Ruiz Granados 46 BUSCO UNA CALLE PARA MI NOMBRE. Izet Sarajlic 47 PRINCESA. María Jesús Soler Arteaga 48 VENTANA AL MEDITERRÁNEO. Francisco Vélez Nieto 49 Relatos para la ciudad perdida 51 TÍTERE. José Bravo Paredes 52 HJAVLA. Marco Antonio Lara 53 EL ENEMIGO. Francisco José Segovia Ramos 54 NIÑO DE ÉBANO. Julián Valle Rivas 55 Análisis en la retaguardia 57 LA GUERRA Y LA LIBERTAD. Felisa Lería Mackay 61 LA LITURGIA DE LA GUERRA. Antonio Sánchez Fernández 65 UNA BIBLIOTECA EN LA CONCHINCHINA: EL ARTE DE LA GUERRA DE SUNZI. José Manuel Valle Porras 73 Alto el fuego 75 PUBLICACIONES RECIBIDAS. Redacción 78 TRES LIBROS PRESENTADOS EN CABRA. Redacción 79 UNA EXITOSA NOCHE ROMÁNTICA. Redacción 80 RAP POÉTICO. Redacción 81 PRESENTACIÓN DE SAIGÓN 15 EN CABRA. Redacción 82 ECONOMÍA DE GUERRA. Mª Inmaculada Granados


[0] entrevista


anapatricia santaella


laentrevista Manuel Guerrero Cabrera

Nace en Córdoba. Estudió Trabajo Social y ha colaborado con distintas entidades de índole ética y social. Ha participado en diferentes revistas literarias y ha aparecido en distintas antologías, como Angélica. Revista de Literatura, Tres orillas, Antología de poetas en solidaridad con los afectados del sida, Itinerario interminable y Tintas para la vida, entre muchas otras. Ha obtenido el primer Premio de Poesía en los «IV Encuentros por la paz» (2009) en San Pablo de Buceite (Cádiz) y ha participado en el encuentro «Voces del extremo» (2008) y en Cosmopoética (2009). También ha colaborado en los diversos actos espontáneos a favor de Gaza, «Poesía contra la barbarie» y ha coordinado los ciclos literarios del popular barrio cordobés del Campo de la Verdad y los itinerarios poéticos por los patios del Foro Cultural Puente de Encuentro.

1.- Usted envió sus poemas para publicar en Saigón. ¿Cómo conoció nuestra revista? ¿Qué le ha llamado la atención de ella? Quiero recordar que alguien que la conocía me la envió. Me ha llamado la atención el formato, la fotografía de portada siempre es impactante, y la diversidad de estilos, procedencias y edades de la gente que suele participar, destaco el notable cariño artesanal con el que está hecha, el mimo que ponéis. 2.- Yo la conozco por su labor en el libro Versos para derribar muros. Háblenos de él y de cómo surgió. Versos para derribar Muros es una antología poética a favor de Palestina. Surgió de la necesidad perentoria e ineludible de no permanecer impasibles e inactivos, tras la horrorosa e injustificable matanza perpetrada por el Estado de Israel entre finales de 2008 y principios de 2009, en la que perecieron un millar de personas y que dejó un reguero de mutilados y heridos. La denominaron operación Plomo Fundido. Anteriormente, hubo una iniciativa, que partió de Madrid, en la que los poetas Gsus Bonilla y Francisco Cenamor pusieron en marcha, «Poesía contra la barbarie», pero se trataba sólo de expresar la repulsa. Cundió por muchas ciudades españolas, entre ellas: Córdoba, Sevilla, Granada, Gijón, etc., se trató en este caso,

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de un recital poético simultáneo. Este libro de poemas pretende tener una onda expansiva práctica, recaudando fondos. 3.- ¿Qué se está consiguiendo con él? Estamos consiguiendo llamar la atención y sensibilizar sobre el acoso continuo, el cautiverio forzoso, la vulneración intolerable de derechos y la privación de artículos de primera necesidad para subsistir al que se ve sometido el pueblo Palestino, gracias a que hemos intentado en la mayoría de ciudades –donde hemos ido presentando el libro– acompañar el recital poético de una charla sensibilizadora a través de expertos o expertas, como la periodista Teresa Aranguren, u ONGS que trabajan y desarrollan proyectos en la zona. Esto en primer lugar y, en segundo lugar, la recaudación de fondos, que a través de la ONG cordobesa MZC (Mujeres en Zona de Conflicto) se ha podido canalizar la entrada de alimentos no perecederos y aumentar el número de familias beneficiarias, ya que la escasez sangrante de alimentos está provocando anemias y enfermedades, sobre todo en ancianos, ancianas, niños y niñas, que necesitan ser atendidos. 4.- ¿En qué otros proyectos sobre la paz ha participado? Coordiné durante varios años el Café-Tertulia de las jornadas por la Paz del Distrito Sur de Córdoba, siempre a través de la asociación «Foro cultural Puente de Encuentro», que consistía en un debate y coloquio en torno a la paz. Pasaron por este café muchos poetas y profesorado de colegios e institutos de la zona. Me llamaron también para redactar y dar lectura al manifiesto de las XXV jornadas por la paz de este distrito. 5.- ¿Y cuáles tiene previstos? Inmaculada Calderón y yo –Inmaculada es una poeta muy valiente y además, es la generosísima editora que ha apostado por este proyecto, por Versos para derribar Muros–, tenemos en mente sacar, si nada lo impide, la tercera edición de este libro solidario con una grata e innovadora sorpresa, en su editorial «Los libros de Umsloua». 6.- ¿Se compromete la gente de Córdoba en trabajar por la paz? ¿Conoce «Córdoba

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por la paz» de las personas libro (Proyecto Fahrenheit 451) en el que nuestra asociación participa? Sí, en dos ocasiones hemos participado en actos conjuntos enmarcados bajo el epígrafe de la paz. El acto se llamó «Palabras por la Paz» y fue una iniciativa de las personas libro, que comenzó en 2009, precisamente, por la ofensiva por mar, tierra y aire contra la franja de Gaza; se eligió a Córdoba por ser símbolo de convivencia de culturas. Además, existe la campaña promovida por el Ayuntamiento de esta ciudad, Córdoba, de sensibilización por la vulneración de derechos, del pueblo Saharaui y Palestino. Ha sido muy interesante e intensa y ha aglutinado a muchos colectivos que trabajan permanentemente por estas causas que se ha llamado: «No hay muros para la conciencia». 7.- En nuestro planeta aún hay activas varias guerras, pero en los medios de comunicación españoles más importantes apenas se informa sobre ellas. ¿Qué opinión le merece que unas guerras sean «noticia» y otras no? Me parece inaudito que unas guerras sean conocidas y otras no. El periodismo comprometido debe dar cuenta de todas y no debe demorarse en denunciar y sensibilizar sobre ellas. Hay muchos intereses en juego, como el expolio de materias primas que se produce y el sometimiento de estos pueblos oprimidos mientras dura largo y ancho el silencio. 8.- ¿Cómo puede trabajar por la paz la ciudadanía? Primeramente, tomando conciencia de que cuantos más seamos los disconformes con la violencia, los abusos y expolios, mayor cuota de paz aportaremos al planeta. El siguiente paso es unirse a caulquier ONG seria y comprometida, si ese es su deseo, y, si prefiere aportar algo de manera simbólica, puede, por ejemplo, sumarse a la campaña de la agencia de ayuda humanitaria, UNRWACE, que apuesta por la educación, creando y manteniendo escuelas en Palestina, y apoyando a los refugiados y refugiadas. Puede verse en: www.yotambienmesumo.org, pues aportar dinero entre todos es vital

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y muy necesario. 9.- Háblenos de qué va a publicar próximamente. La editorial cordobesa «Ediciones de papel», que tan bien trabaja, va a publicarme en breve, un conjunto de poemas, bajo el título: Viajes de nube y sol. Las ilustraciones y el papel artesano con el que lo hacen es muy llamativo e interesante. 10.- ¿Qué poema ha aportado para este especial? ¿Y por qué lo ha elegido? He elegido escribir un artículo sobre este tema tan trascendente, de alternativas e iniciativas ciudadanas o no, del mantenimiento y consolidación de la paz. Gracias.

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ANA PATRICIA SANTAELLA

Alternativas e iniciativas de paz. La verdadera historia de Palestina Hay realidades que nos superan, que debieran sacudirnos, estremecernos e invitarnos a la acción inmediata. Pequeños ejemplos hay, ante tragedias infatigablemente prolongadas en el tiempo y en zonas delimitadas del planeta: es el caso sangrante de Palestina y sus territorios ocupados. Hagamos un repaso somero, a los acontecimientos cronológicos más destacables, para poder así visualizarlo: 1917. La Declaración Balfour. La carta que escribe el Ministro de Exteriores británico en la que promete al presidente de la Federación Sionista de Gran Bretaña un hogar nacional judío en Palestina. 1920. Se constituye el mandato británico de Palestina. 1936. Primera intifada, primera reacción contra la instalación de colonos en Palestina. 1947. La Asamblea General de la ONU aprueba la partición de Palestina en dos Estados. Estalla la guerra árabe-israelí. Veinte años después, esa misma Asamblea rechazará la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén. 1948. Se proclama el estado de Israel y se emprende el éxodo árabe de su población bastante desconcertada y aterrorizada. Es conocida esta tristísima fecha como AlNaKba, el desastre, la catástrofe. Empiezan a cometerse numerosas masacres, instaurándose la táctica del terror, cuya finalidad es amedrentar y evacuar con mayor facilidad poblaciones árabes, para que fueran colonizadas seguidamente por colonos judíos venidos de Europa y Rusia. La brutalidad y el hostigamiento son ya imparables, evacuándose más de cuatrocientas aldeas, expulsando masivamente a más de 750.000 palestinos de sus hogares y tierras. Estamos ante un tramo histórico importante, que nos llevaría a comprender la

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complejidad de lo ocurrido, con la ingente cantidad de apoyo internacional, el dinero invertido, la indiferencia de la Unión Europea y de otros Organismos oficiales, que han logrado perpetuar la desintegración total y absoluta del sistema político, militar y social palestino, dejándolos inermes, impotentes y en una situación de miseria, de desabastecimiento por el bloqueo impuesto y de dependencia de la ayuda humanitaria, que muchos de ellos rechazan por ocultar las fuerzas reales de las que disponen y prolongarse el problema de la tierra y la legítima soberanía de sus fronteras sin soluciones eficaces. Veamos ahora, la contraparte, las propuestas ciudadanas de Paz y repulsa hacia las masacres y violaciones de derechos: Acabo de recibir, la revista de derechos humanos de Amnistía Internacional, nº 104. Aparece, casualmente, el artículo que lleva por título: «Rompiendo el silencio. Los soldados israelíes hablan». Breaking the Silence fue creada en 2004 por algunos soldados tras participar en redadas, detenciones, puestos militares de control, arrestos masivos y otras acciones de las que se arrepienten. Fundaron esta organización, en la que participan con charlas y ofrecen sus testimonios. Uno de ellos comenta: No se puede ser neutral en un conflicto como éste. Nada de lo que haces allí con tus armas y tu uniforme es neutral. Una de las cosas que más me molesta es que la gente en Israel sabe muy poco de lo que pasa en el día a día en los Territorios Palestinos. Saben que hay cuestiones de seguridad, pero no saben qué se oculta detrás de esa palabra. Nos dan valores, en la escuela y la familia, sobre respeto, paz o tolerancia, y esos valores se pierden al momento durante una ocupación. Otra interesantísima iniciativa híbrida es la campaña de sensibilización sobre la vulneración de derechos de los pueblos palestino y saharaui, emprendida por colectivos cordobeses y la Delegación de cooperación y solidaridad del Ayuntamiento de Córdoba. «No hay Muros para la conciencia» reclaman dos justas reivindicaciones en el caso del Sahara: su autodeterminación, por medio de un referéndum libre y transparente, y el cese de las violaciones de derechos cumpliendo para ello estrictamente cuantas resoluciones y sentencias se promulguen internacionalmente. En cuanto a Palestina: se reclama la paralización de asentamientos ilegales, la libre movilidad de sus habitantes, incluyendo el acceso a zonas de cultivo, escuelas, edificios

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sanitarios, al trabajo y al abastecimiento del agua. Se han desarrollado para ello animación en la vía pública, teatro, juegos infantiles, charlas, cine, unidades didácticas en colegios, encuentros de relatores y relatoras de experiencias, presentaciones de libros, etc., logrando un buen nivel de asistencia y, a buen seguro, de sensibilización que antes no se tenía. Se ha constituido también el grupo de ONGS por Palestina, que trabajan activamente en el campo de la cooperación, fortaleciendo el trabajo a favor de la paz, los derechos democráticos, el respeto de la legalidad internacional, y la capacitación de la sociedad civil beneficiaria de los proyectos. Podéis verlo en: HYPERLINK "http://www.ongporpalestina.org" www.ongporpalestina.org Quiero destacar este especial dedicado a la Paz de la revista Saigón y de la asociación cultural Naufragio. Una utilísima iniciativa que supone arrimar el hombro, la palabra, la imagen y el aliento a algo tan fundamental para la supervivencia y el entendimiento de personas y pueblos como es la Paz, la ausencia de conflictos y el uso injustificado y abusivo de la dominación y la fuerza. Deseo compartir con vosotros una espontánea y magnífica iniciativa solidaria-cultural que partió de Jerez, que se desarrolló en julio (en plena euforia futbolística), en la Sala Paul, del Ayuntamiento jerezano. Hablo de «Sueños estivales. Versos y música solidaria por la Paz», en la que se implicó total y cariñosamente, el gestor cultural Francisco Carrasco. Nos acompañaron los cantautores Kino Maján, Paco Cifuentes, Ignacio y Fernando Lobo, Martha Perry a la flauta travesera y Laila en el apartado de danza oriental; aderezado con la poesía sutil o desgarrada de los poetas Isabel de Rueda, Inmaculada Calderón, Dolors Alberola, Felipe Lamadrid, Verónica Pedemonte, etc. La recaudación conseguida fue donada íntegra a la Agencia de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Oriente próximo, pues algunas de sus escuelas fueron destruidas tras la horrorosa ofensiva militar denominada «Operación Plomo Fundido», en la que tantos niños y niñas y población civil inocente perecieron. Animamos a toda persona de bien a que haga algo desde su barrio, asociación de vecinos o localidad donde resida. Propaguemos el mensaje de la dignidad de los pueblos, la continuidad de la Paz, la repulsa expresa de las guerras y el exterminio inútil que ocasionan la capacitación autónoma y la No dependencia; porque eso significará que ha cesado el yugo, que se ha parado el arbitrio descomunal de las

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decisiones ajenas y que la sabiduría irrebatible de la Paz ha sembrado su arboleda. «Todos los absurdos que hacen que la historia se asemeje a un largo delirio arraigan en un absurdo esencial: la naturaleza del poder». Simone Weil, escritora y filósofa, que pidió una excedencia en la docencia para trabajar en las fabricas y experimentar el sufrimiento obrero en carne propia.

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abrimosfuego conpoesĂ­a


Tomás Illescas Ferrezuelo NUBES BLANCAS Ana Isabel Alvea Sánchez EL POETA EN LA BATALLA Agustín Calvo Galán PALABRAS DE POSGUERRA Sara Castelar Lorca CAMPO FLORIDO Luis Alberto de Cuenca LIBERTAD DURADERA RECORTES DE PERIÓDICO Ángel Manuel Gómez Espada MI GENERAL José L. González Cáceres SI HA DE HABER UNA GUERRA… Manuel Guerrero Cabrera Cristina Lacasa INÚTIL ÉXODO Antonio Llamas PISTOLA DE PALABRAS Agustín Pérez González ¡QUÉ VIENE EL CORDERO! José Puerto Cuenca DESPUÉS DE LA BATALLA Beatriz Ruiz Granados BUSCO UNA CALLE PARA MI NOMBRE Izet Sarajlic PRINCESA María Jesús Soler Arteaga VENTANA AL MEDITERRÁNEO Francisco Vélez Nieto

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TOMÁSILLESCAS FERREZUELO V Premio «Saigón» de poesía Llegamos tras arduas jornadas de marcha a la provincia hispánica que riegan Betis, Salsum y Singilis, levantada de nuevo contra César. Cruentas fueron las guerras civiles entre él y Pompeyo, y tan digna de elogio o de repulsa una u otra causa –dictador u oligarcas, quien pierde en todo caso el pueblo llano es. Una a una cayeron las hermosas ciudades bien situadas y prósperas: Ategua, Ucubi, Munda y finalmente Corduba. Si en sus campañas César siempre uso de valor y de benevolencia ante el vencido, de quien supo ganarse su respeto, en esta dejó solo destrucción y exterminio movidos por el odio. Nunca me había sentido como hoy, asesino en lugar de soldado –hubo un momento, en el saqueo, que dudé entre atacar a un defensor aterrado o al legionario ebrio de riquezas que apoyaba mi flanco. Ahora vivo asentado en la feraz campiña de Ulia la fiel, viendo crecer el trigo, el olivo y la vid, y ocupando los días en la caza de sus espesos montes, sin señor ni caudillo al que deberme.

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Amo a una ibera de ojos profundos, fiel como la muerte que en tantas ocasiones me acompañó en el campo de batalla. Otros pueblos vendrán que darán a esta tierra merecido esplendor en lugar de rapiña, y nuestras orgullosas construcciones servirán de cantera para sus edificios. Yo, Cayo Quinto, que fui decurión de la X Legión al servicio de César.

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ANA ISABEL ALVEA SÁNCHEZ NUBES BLANCAS

«Imagínate a toda la gente compartiendo el mundo».

Hay niños que ríen y bromean de camino al colegio bajo esponjosas nubes blancas. De repente, un estallido: gritos de terror la mancha de sangre extendiéndose cada vez más es la aniquilación victoriosa y su desgarrador dolor. Miles de anónimos mueren y más miles sufren en Israel y Palestina en Afganistán en Irak en Rusia en Colombia en Ciudad Juárez... –en 22 países, dicen las noticias, 300.000 niños soldados. STOP

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Esponjosas nubes blancas regresan. Allí, donde cayeron bombas los niños corren y juegan alegres y libres. Sí, Lennon, yo también me lo imagino.

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AGUSTÍN CALVO GALÁN EL POETA EN LA BATALLA Venzamos con entero deshonor, perdiendo estandartes y bastiones, huyendo tras la estela de otros vuelos, dando las espaldas al enemigo. Venzamos humillados, la rodilla ahondando la tierra, entregando llaves y cancelas, puertas, posesiones, armadas que descreímos invencibles. Venzamos en la rendición, anhelo que no sobrevive ni reconstruyendo el cuerpo de un país derrotado, áspero y ruinoso. Venzamos sin coraje, cuerpo a tierra, las manos en la nuca, violentados hasta el verso más heroico, emancipado y pestilente del cronista oficial. Venzamos en el pacto desigual, desde la más baja de las posturas, con la honra en hierba viva y la nalga resplandeciente, encadenados y a galeras. Sólo así sabremos del caído, y nunca más seremos reemplazados en el corazón que nos ofrece el dominante.

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Venzamos, reducidos y desalmados, con la Ăşltima mueca posible, en la batalla final, bajo el yugo de las lanzas en el alma de los patriotas tan bellamente iletrados. (De Girapoema, 2009)

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SARA CASTELAR LORCA PALABRAS DE POSGUERRA Llegaron del país donde todo es mentira y nada es más verdad que la miseria, llegaron para quedarse largamente solas contaminando el verbo y el aceite. Como un amor sin fruto parieron soledad y el miedo tuvo forma de paloma encendida, de incandescente frío. Llegaron para atravesar los años de recuerdo y trenzar sobre el agua su rítmica pobreza, su luminaria triste. Fueron como no siendo amor y enredadera y la verdad proscrita que sufre en el asfalto. Hoy duelen todos los fonemas en los ojos de un niño cansado de nacer en los cerrojos de una casa sin puertas. Duelen revoluciones en sus pequeñas manos cosidas al alero de la historia, sólo serán el eco de los hijos dormidos en una generación que se desangra. Llegaron para ser el rezo y la semilla, las palabras, la pérdida perpetua de todo lo que calla de todo cuanto no sabiendo su apellido se nombra como un himno. Llegaron para no volver o quizás sí volvieron, ancladas al poema como una mordedura, como una golondrina en los vagones de los trenes de guerra.

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Pienso la huĂ­da, en la voz circular de los espejos que escriben la memoria, vuelvo a pensar en el poeta, en no volver... Quemar, sĂ­, quemar las naves. (De El Pulso, EH Editores, 2009)

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LUIS ALBERTO DE CUENCA CAMPO FLORIDO Aquí se lucha a cambio de la gloria, si es que la gloria es algo. Aquí las flores del mundo se transforman en espadas. Aquí los caballeros se despiden de sus enamoradas para siempre y queman sus recuerdos en la hoguera de un combate infinito. Éste es el Campo de donde nadie vuelve, donde nadie tiene un nombre, un linaje, una familia, y la guerra es el padre y la madre de todos. Olvida tu pasado. Ven al fuego de las hojas desnudas, de las lanzas rotas y los caballos sin jinete. Ven al fuego perpetuo de los héroes anónimos, al prado de los mitos que no explican el mundo. Y no te tardes, porque Campo Florido va a sumirse en la sombra de un sueño hecho pedazos.

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ÁNGEL MANUEL GÓMEZ ESPADA LIBERTAD DURADERA ¿Será posible esta noche el amor? ¿Habrá en esta ciudad condenada una pareja de jóvenes, insensata, ungiendo su deseo nuevo y recién estrenado al amparo de la luz de sus cuerpos, silenciando con el ritmo de sus gemidos la sutil transparencia de los bombardeos? ¿Será posible esta noche bajo las mantas ese gesto inequívoco de amor en Kabul?

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RECORTES DE PERIÓDICO Como es primavera, debemos marcharnos, criaturas. Vagaremos de frontera en frontera. Nos mirarán extraños, Daremos que hablar, Moveremos a la curiosidad. Pero nadie nos dirá: entra, ésta es tu casa. Ni siquiera los que se han apropiado de nuestra voz Y han hablado en nuestro nombre, Y han matado por nosotros. Seremos residuos, deshechos, restos de la batalla. Correremos la misma suerte que una lata de refrescos. Viviremos a precio de saldo. Así es la vida de frontera. Al menos, la que nos ofrecen. Iremos a donde nos quieran aceptar. A cambio, daremos nuestras vidas por un plato de lentejas Y trabajaremos por una miseria a la semana. Es de bien nacidos estar agradecidos. Eso significa para algunos darnos libertad. Bienaventurados los que hacen la guerra desde el cielo Porque de ellos será el reino de los muertos.

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JOSÉ L. GÓNZÁLEZ CÁCERES MI GENERAL Muchas guerras no pasan de ser una pura ironía. Muchos militares creen salvar la angustia del paro con salarios manchados de sangre; pero terminan enfrentándose a su sensibilidad. Irak es uno más de los casos. –Mi general, ¿Me concede un momento? Me presento ante Usted con todos mis respetos. Le habla mi voluntad, que no mi cuerpo. –Es mi necesidad, no mi deseo quien empuña las armas de muerte. –Mi general, mi conciencia me habla, yo amo las vidas, más no puedo olvidar que he llegado hasta aquí por un sueldo. Ahí dejo mi renuncia y mi placa. –Mi general, mi humildad me hace hombre y me impide ser juez de destinos, que mis dedos anuncien sentencias y mi uniforme, estudiado a conciencia, camufle intención de combate. –Mi general, diariamente, me despierto con iras compradas, como compran mi espacio y mi tino, mi valor, mi inteligencia. Me transportan en nubes de oficio, Me sitúan estratégicamente y me enseñan a matar sin prejuicios, y me encuentro hiriendo voluntades, ejecutando legales homicidios,

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clausurando llantos comprensibles en praderas de odios gratuitos; en nombre de una paz manipulada; en nombre de un dios desconocido. –No es esta mi guerra, mi general. En esta guerra me siento furtivo ¡Envíeme a las guerras del hambre! ¡Ordéneme restaurar enemigos! ¡Mándeme a despertar ilusiones, a mantener los miedos cautivos! –¡Silencio, soldado! Aquí, por sentir, no pagamos los sueldos –....¡Yo...! –¡Silencio! Recoja esa placa, rompa esa carta y separe, soldado, misión de conciencia. En esta contienda, resistir es el verbo.

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MANUEL GUERRERO CABRERA SI HA DE HABER UNA GUERRA… Si ha de haber una guerra, no tenga muerte, ni hambre feroz, ni pena… Ni una pena. Si ha de haber combatientes, soldados sean de afán y afecto, donando vida siempre, disparando alegría con versos o con sueños. Si ha de haber armas… Irreductiblemente, si ha de haber armas, solo sean palabras, que no hieran ni dañen, ausentes de tristeza el pecho y el lenguaje. Si ha de haber una guerra… mejor si no la hubiera.

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CRISTINA LACASA Pequeño gusano que a la noche quieres ahuyentar: Tú estás en mí. Yo tengo más grandes lámparas, aunque en la sombra no fulguren como la tuya diminuta. Sé que puedo herir, matar, algo de mí, de ti, de Dios con un disparo de odio. Y no, gusano, bello ejemplar de tu estirpe: no he de ser yo, rango humano, menos que una luciérnaga que ya intuye en su orbe minúsculo la luz de las esferas. (De Encender los olivos como lámparas, Alfaguara, 1967)

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ANTONIO LLAMAS INÚTIL ÉXODO Están cerca, nos queda poco tiempo. Puedo oír a lo lejos sus palabras, los tambores fatales de sus odios, la calumnia feroz en sus encías, sus ansias de poder. Apaguemos la hoguera, partamos hacia el este. Aprisa, cargad sólo con lo puesto. El viaje será duro, hemos de recorrer largo camino, llegar antes de que anochezca. Porque corren peligro nuestros sueños ya no estamos a salvo en este sitio. Aprisa, salgamos de aquí que viene el hombre. (De Márgenes de un silencio, Córdoba, 2007)

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AGUSTÍN PÉREZGONZÁLEZ PISTOLA DE PALABRAS Te quiero, lo sabes y esas son tus armas. Con ellas eres capaz de disparar impunemente por la espalda, sin miedo a represalias ni respuestas. Todos lo decían, pero no quise ver el revólver en tu mano, me negué a creer que eras tú quien disparaba venganzas y rencores con pistolas de palabras. Hoy he de rendirme a la evidencia. Te he visto apretar el gatillo y vi la bala del odio saliendo del cañón de tu boca. Aunque había soportado mil ráfagas sin acusar un rasguño, hoy he muerto con sólo un disparo de tus labios. Muerto estoy aunque respire, aunque sea capaz de desangrarme en palabras para hilar estos versos.

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JOSÉPUERTO CUENCA ¡QUÉ VIENE EL CORDERO! Yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas. ANTONIO MACHADO If neither foes nor loving friends can hurt you… RUDYARD KIPLING

De pequeño me asustaban con los hombres del saco, con los asombros, con los destripadores y los chupasangres. Me enseñaron a desconfiar de extraños, a temblar imaginando las garras y los dientes y el aliento caliente y ansioso del lobo… Aprendí a leer temiendo al lobo ladino que engañó a aquella niña encendida, redicha y atolondrada, que picoteaba en todas las flores; y al lobo soplagaitas que lanzó la primera burbuja inmobiliaria contra aquellos tres cochinos aprendices de arquitectos; a temer la amenaza del lobo de Pedro y el lobo y hasta a los lobos amaestrados de Felix Rodríguez de la Fuente… Y soñaba con mi madre cosiendo una barriga lobuna rellena de peñascos. ¡Quién sabe, si de haberme abandonado, yo hubiese fundado alguna ciudad eterna, mamando el calostro de la audacia en las ubres orondas de alguna recia loba!... Cuando me hice mozo me enseñaron a atrancar la cabeza si el vecino

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atrancaba la linde, a pintar de rojo mis olivos y las alas de las palomas, a poner rejas y mallas y candados en las ventanas, en las miradas, en los bolsillos… Y después me secuestraron, me metieron en un traje caqui para jugar a la guerra, me plantaron de centinela alerta ante el inminente ataque del enemigo; me hicieron gastador y me adiestraron tirando balas y granadas, tiroteando un año largo de días y horas de desidia… A tiros y a tortas acabaron por convencerme de que al son de la Marcha de Infantes me había hecho todo un hombre de valor supuesto y en mi puesto… Nadie me advirtió que el enemigo me acechaba en casa, nadie que el miedo marcial al enemigo había tejido una maraña lóbrega de zarzas y de espinos en mi pecho, que me creció una tupida almáciga de dientes y de garras en la boca del estómago… Es por eso que llevo media vida, arrancando en mi jardín secreto esas hierbas bélicas, esas púas izadas que cuando rebrotan me transforman haciéndome lanzar cuchillos por los ojos y escupir candela por la boca… Llevo media vida, medio hombre llevo esputando en vuestras caras asombradas al temible enemigo que aposento… He perdido ya muchas batallas pisoteando flores, degollando pájaros, tirando sombrajos y apagando hogueras

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de hogares abiertos y de huertos cándidos, pero confío en ganar esta íntima última guerra antes que se me cumpla el plazo de una vida… Llevo años labrando valor, agolpando firmeza, aquilatando escudos de algodón, rearmándome de sables transparentes, de fusiles de luz y, os lo diré en secreto…, pero, a falta de que me cuadre la última ecuación, tengo casi montada mi bomba atónita privada trazadora de calma y mansedumbre en racimos para desencarnar a nuestros enemigos, para rematar mis lobos y los vuestros, para revivir nuestros corderos dormidos… Ya casi nadie que me hiera podrá hacerme la herida, y casi siempre que os ataque, notaréis abrirse en vuestro pecho una hemorragia blanca…

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BEATRIZRUIZ GRANADOS /despuĂŠs de la batalla/ en la batalla de granito y tiempo donde ya no espera nadie, con un largo destino deshecho por delante donde su mirada juega parada sobre el paisaje, a derretir los rostros y dejarlos allĂ­, en la nada que todo lo aleja su defensa de cerrar los ojos ya no sirve la luz, como un disparo, ha escapado; el suelo ha dejado de rugir todo comienza a tener el color del olvido

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IZET SARAJLIC SÁNCHEZ BUSCO UNA CALLE PARA MI NOMBRE Paseo por las calles de nuestra juventud y busco una calle para mi nombre. Las calles grandes, ruidosas, se las dejo a los grandes, ruidosos, de la historia. ¿Qué hacía yo mientras se hacía la historia? Sencillamente, te amaba. Busco una calle pequeña, una calle cualquiera, por la que, sin llamar la atención de nadie, podamos pasear incluso después de muertos. No hace falta que tenga mucho verde, ni árboles, ni pájaros propios. Lo importante es que cualquier perseguido, sea hombre o perro, pueda hallar refugio. Sería maravilloso que estuviera empedrada, pero tampoco es esto lo que importa. Lo más importante es que en la calle que lleve mi nombre no le suceda nunca una desgracia a nadie. (De Una calle para mi nombre. 4 estaciones, Ayuntamiento de Lucena, Lucena, 2003)

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MARÍAJESÚS SOLERARTEAGA SÁNCHEZ PRINCESA Canta, oh diosa, la cólera del pélida Aquiles. HOMERO

Su cuerpo tendido en el suelo era un cuerpo celeste de princesa. La diosa lo sabía: contempló su muerte arrodillada sobre el lodo, no murió como una princesa, no hubo leyes humanas ni divinas que la asistieran aquella mañana; su cadáver fue arrastrado alrededor de la ciudad sitiada. Tal vez ella murió cantando; tal vez la diosa esté cantando ahora.

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FRANCISCO VÉLEZNIETO VENTANA AL MEDITERRÁNEO Dejé mi ventana abierta y entró el Mediterráneo el de la belleza ajada y sus aguas enturbiadas. Los mitos ya no son mitos son leyendas trasnochadas, las basuras envuelven sus olas ensangrentadas. Los barcos portan tristeza, oro negro, sombra larga. Nadie saluda los puertos la alegría de la descarga. Los pueblos visten de luto, ¡tanta sangre derramada! El poder de la soberbia airea su falsa soflama. Ya no existe la belleza la copla está amordazada, no queda taberna abierta ni amante de noches largas. La muerte inunda los muelles y en la arena de la playa solo belleza arrugada.

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JOSÉ BRAVOPAREDES

Títere V Premio «Saigón» de microrrelato

Se preguntaba qué hacía él allí, solo, semioculto entre los escombros del edificio recién destrozado por las bombas. Le habían dicho que sus principios eran pisoteados. Que su patria era única. Su dios el más grande. Que morir por esos ideales era un gesto de generosidad solo reservado a los héroes. Razonablemente el ejército adversario no lo había descubierto, porque las ráfagas de balas y metralla eran intermitentes. En los intervalos se hacía preguntas: no veía en primera fila a los presidentes de las naciones que habían declarado la guerra, ni en las trincheras al hijo de ninguno de sus gobernantes. No escuchó ningún explosivo, pero sintió en su interior un estallido ruinoso. «¿No me he dado cuenta hasta ahora que manipulan mis sentimientos y voluntad invocando como señuelo mi dignidad de hombre? ¿Qué intereses inconfesables ocultan?» Pronto llegaría la noche. Podría escapar. No lo hizo. Pensaba. ¡Adelante! Ató su camiseta al extremo de un junquillo que encontró entre los cascotes y la exhibió a modo de bandera blanca. Salió lentamente de su guarida. Caminó despacio hacia quienes le habían asegurado que eran sus enemigos. Cuando alcanzó una distancia desde la que le podían oír gritó: «¡Hermanos!, ¿no os parece…»

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MARCO ANTONIORAYA

hjavla nosotros fuimos los primeros en ocultar el corazón dentro de una caja. las trincheras eran los dormitorios que en tu falda fueron búnker y capa de invierno. un refugio. cómo nos alejábamos a cada golpe que nos daban los perros de un solo ojo que veían lejos y leían nuestros pensamientos y vomitaban la más triste de las fieras a plena luz del sol. por ellos aprendimos a temer las altas torres como si fuésemos de mentira. y la huida en los frutales. a veces soñábamos con estar cubiertos de huesos hasta la hora del rescate. nos amábamos escondidos en la paz de los derrumbes. nuestros sexos llenando los huecos de nuestra vista secuestrada y un ojalá de ciruelas llenando las bocas de los soldados. y cuando callaban se sumergían en un mar de cruces. y todos sonreirían. porque en el fondo el asedio iba a acabar sarajevo sería liberada y las colinas dejarían de ser el cinturón de una bruja que busca a los niños. los invasores se quedarían dormidos o muertos y no sabrían de la caja donde teníamos guardado esperando al final de esta gran guerra a nuestro pequeño corazón.

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FRANCISCOJOSÉ SEGOVIARAMOS

El enemigo Estoy solo entre las ruinas de la ciudad y creo que él también es el único superviviente de los suyos. Es un duelo entre nosotros dos, en mitad de ninguna parte. No hay piedad para quien mató a mis compañeros. Tampoco espero perdón de él. Agarro mi fusil con fuerza: es mi único amigo y aliado. Sin él me siento carne de matadero. El frío metal me consuela como un corazón amado y mis venas trasiegan el acero del que está compuesto. Me introduzco en un edificio destruido. Atravieso sus pasillos llenos de escombros. Atisbo sombras que se mueven, pero no son más que meros engaños de mi mente. Mi enemigo anda cerca, lo presiento. Escucho un ruido delator. Él está tras esa esquina, esperándome. Cargo el arma y su chasquido me sobresalta. Ambos sabemos ahora que estamos apenas a un suspiro del enfrentamiento definitivo. Aspiro aire profundamente y, rápido como una tormenta de verano, giro la esquina y apunto contra mi enemigo. Él está allí, y me apunta también con su frío y acerado fusil. Ninguno dispara porque entonces, y solo entonces, descubrimos que él y yo somos la misma persona.

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JULIÁN VALLERIVAS

Niño de ébano Cuando lo vi era un niño. Y sólo han pasado dos meses. Jugaba al balón con otros críos en una explanada polvorienta de su poblado. Piel de ébano perlada por el sudor del esfuerzo, cara sonriente, ojos negros brillantes. Era feliz. A pesar de las carencias, de las dificultades, de las pérdidas. Tan sólo era un niño divirtiéndose con sus amigos. Y lo siguió siendo hasta que un grupo de treinta hombres armados arrasaron el pueblo, violaron a las mujeres, mataron a los hombres rebeldes y secuestraron al niño y a sus compañeros. Actuaron impunemente, ante la indiferente pasividad de los míos. Nos mantuvimos al margen. Mezquinos. Ahora tengo ante mí a aquel niño. Pero su rostro y sus ojos han perdido cualquier signo evocador de la infancia. Ya la ha olvidado. En sólo dos meses. Me tiene a su merced, de rodillas y con las manos en la cabeza, mientras me apunta con un fusil. Quizá me lo merezca. Nada se oye. Mi última visión es la de un resplandor saliendo del cañón, velando una mirada fría, insensible, de familiar impavidez. Sí, quizá me lo merezca. Cosas de la guerra. Cosas de los hombres.

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FELISA LERÍAMACKAY

La guerra y la libertad Con la página en blanco delante de mí, me tiembla la mano porque el tema sobre el que voy a escribir me abruma. Nada más y nada menos que la guerra y la paz. Una tormenta de ideas contradictorias brama en mi cabeza porque de la guerra me aterroriza hasta la propia palabra. Pero doy un repaso mental a la historia y pienso: ¿No han sido las guerras las que nos han hecho tal como somos? ¿Qué sería de nuestras raíces romanas, si Julio César no hubiera vencido a los galos? ¿Y de las cristianas, si Alfonso VIII no hubiera ganado en Las Navas de Tolosa? ¿Qué habría sido de nuestro país, si en la batalla de Bailén hubiera salido victorioso el General Dupont? Atravieso el Atlántico para recordar a los países hispanoamericanos (Bolivia, México, Argentina, Colombia…) que están celebrando el bicentenario de su independencia, y me pregunto: ¿La habrían conseguido sin luchar? Por otro lado, me gustaría hacer un panegírico de la paz, porque, ¿quién no la desea con toda su alma? ¿No es la paz el desideratum de todo hombre que por tal se tenga? Pero el concepto de paz, la palabra «paz», como antítesis de la guerra, se ha convertido en un fetiche, en una especie de ídolo mundial. Esta idolatría pacifista proviene de considerar a la guerra como la apoteosis de todos los males. Se olvida que hay estados de paz vergonzosos, que a veces la dignidad del hombre requiere la rebelión, que el hombre necesita hacer la guerra cuando el poder lo avasalla, que en algunas ocasiones no hay más remedio que arriesgarse a que te partan la cara, porque la alternativa es la humillación.

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Desde luego que todas las guerras producen dolor y muerte y desencadenan un fuerte impacto en la sociedad: en la economía, en la política y en la mentalidad de las personas. Una guerra modifica la vida de los que participan en ella y la de sus descendientes. Pero ese cambio muchas veces es para mejor. He buscado en Internet y he visto que hoy, en pleno siglo XXI, están en guerra Afganistán, Argelia, Birmania, Chad, Colombia, Etiopía Filipinas, India, Iraq, Angola, Burundi, Camboya, Chechenia, Eritrea, Etiopía, Filipinas, Israel, Nigeria, Palestina, Pakistán, Congo, Rusia, Somalia, Sri Lanka, Sudán, Tailandia, Turquía, Uganda, Yemen. Y la guerra encubierta del Sahara. ¡Qué doloroso para nosotros, los españoles! El Frente Polisario fundó la República Árabe Democrática Saharaui Independiente, pero Marruecos proclamó su soberanía y la ocupó. Y ahora, después de más de 30 años desde el abandono español, hay alrededor de 155.000 saharauis en los campos de refugiados del desierto argelino. Hace unos días me desperté con la trágica noticia de que un niño saharaui había muerto tiroteado por soldados marroquíes. ¡Los saharauis eran españoles, caramba! Y por eso yo me pregunto: ¿tendríamos que intervenir? ¿Tendríamos que hacer algo? ¿O no? ¡Pues claro que España tendría que mojarse para que ellos consiguieran la independencia! La situación de los saharauis me entristece, me solivianta, me altera. Releo y compruebo que he escrito «en pleno siglo XXI»; de tanto oírla, he caído en una de las frases hechas que más coraje me da. ¿Qué pasa con que estemos en pleno siglo XXI? ¿Somos quizá mejores que nuestros antepasados? Pues, en pleno siglo XXI hay esclavitud, hay persecución religiosa, hay humillación a las mujeres, hay torturas a prisioneros, hay desapariciones forzadas, hay hambre y hay guerras. Igual, exactamente igual que en toda la historia de la humanidad, desde el Paleolítico inferior, pasando por todas las edades: Antigua, Media, Moderna y Contemporánea. Así pues, no nos sorprendamos tanto, que el hombre, varón o mujer, sigue siendo igual desde su creación: bueno y malo, compasivo y cruel, pacífico y guerrero. Estoy de acuerdo con Marco Aurelio: «Ten presente que, hagas lo que hagas, los hombres siempre serán los mismos». En fin, lo que quiero decir es que llevar las palabras y sus conceptos hasta las últimas consecuencias; que considerar algo, aunque ese algo sea la PAZ, con mayúsculas, como superior a todo, puede no ser beneficioso. Porque, si tuviéramos que elegir, ¿qué preferiríamos: la paz o la libertad? Termino con la letra de una sevillana de Manuel Pareja Obregón (mi preferida de música y de letra). En ella se proclama la libertad como algo que es consustancial al hombre, tan necesaria para su vida como el aire que respira. Y si para conseguirla hay que luchar, se lucha.

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Dios quiso crear el vuelo y por eso le dio alas a los pájaros del cielo; Dios quiso crear el vuelo. También hizo el firmamento repartiendo por el mundo la semilla de los vientos; también hizo del firmamento. Es por eso que la gente lucha contra las cadenas con espíritu valiente, pues libre nació la gente.

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ANTONIO SÁNCHEZ FERNÁNDEZ

La liturgia de la guerra La guerra está en la raíz de la condición humana, emparentada con la lucha animal por la supervivencia. Por ello está muy imbricada en la historia y el desarrollo del hombre. Son innumerables los avances que han sido diseñados por la industria bélica y que después se han incorporado a la vida cotidiana. Por citar sólo dos de los ejemplos más recientes, podemos referirnos a Internet (cuyo germén es el Arpanet desarrollado por el Pentágono) o el localizador GPS (cuya cobertura inicial dependió de la red de satélites militares Navstar). Y uno de los terrenos en los que la guerra ha hecho más aportaciones es el de lo simbólico y ceremonial: el símbolo central de países, ciudades e instituciones es el escudo, y un escudo es en origen un arma defensiva, en la que los soldados dibujaban signos que les identificaran. Lo mismo pasa con las banderas, que proceden de los estandartes de colores vivos que se alzaban en las batallas para que los combatientes, sólo con levantar la vista, pudieran localizar a los suyos. Posiblemente ese trasvase de material simbólico desde el ámbito militar al civil se debe al alto nivel de elaboración y desarrollo que los símbolos y ceremonias han tenido en lo castrense. El desarrollo de la capacidad militar exige un esfuerzo tecnológico, económico, de organización… Y hay un aspecto esencial en ese proceso: el ideológico. La guerra exige a aquellos que participan en ella que asuman el riesgo de morir, de ser mutilados o apresados, y, en el mejor de los casos, condiciones de vida extremas; exige a la población que acepte la posibilidad de que sus casas y bienes sufran bombardeos, incendios o asaltos; y exige de todos que se acepte la suspensión de las más elementales normas morales (no matar, no destruir, respetar al otro).

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Para conseguir que se asuman unas exigencias tan duras es preciso tejer una compleja red de justificaciones, en la que se unan lo emocional y lo estético. Así, a lo largo de la historia lo militar se ha envuelto de una elaborada liturgia. La primera pieza es poner al frente de todo un ideal (sea Dios, la Patria, la Libertad, el Pueblo o la Causa), tan valioso para el receptor como para justificar todas las atrocidades cometidas en su nombre. A partir de ahí hay que desarrollar los elementos y ceremonias. Es preciso que esos elementos hablen a nuestra parte emocional, ya que si le hablaran a la racional, podríamos abrir un proceso de razonamiento que nos llevase a cuestionar lo que está pasando (y uno de los principios básicos de la guerra es no cuestionar las órdenes ni los objetivos). Surge así una parafernalia de fuerte contenido estético (uniformes, condecoraciones, desfiles, himnos, estandartes, ceremonias de jura de bandera u homenaje a los caídos). La estética, y más cuando se tiñe de sentimentalidad, provoca un deslumbramiento inmediato, y es fácil recorrer el camino desde ese deslumbramiento a la adhesión. No es casual el contenido que se da a dichos rituales: el toque de oración, que diariamente recuerda a los caídos en todos los cuarteles y centros militares, es un mensaje claro a los soldados: «Si alguna vez mueres en combate te vamos a tener presente y a homenajear a diario; los que caen en combate son los mejores de los nuestros». El proceso consigue adherir al hecho guerrero conceptos como honor, gloria o heroísmo, de manera que nadie discute la unión entre uno y otros: en las plazas públicas de innumerables pueblos y ciudades hay estatuas dedicadas a combatientes tratados como héroes. Y todos tenemos en la memoria el nombre de grandes batallas, recordadas como hitos que han influido en la historia de la humanidad: Las Termópilas, Salamina, Covadonga, Mülbergh, Ayacucho, Verdún, Stalingrado… Quizás sea saludable desprender la capa de glorificación con que se han envuelto y contemplar los hechos bélicos tal como son: Todos hemos visto alguna vez una pelea de bar, y sabemos lo desagradable que es ver un puñado de jóvenes golpeándose. Una batalla se puede comparar, sólo que no es un puñado, sino miles los jóvenes que se arremeten, y no únicamente se golpean, sino que se arrojan todo el armamento y el material de destrucción que tienen a su alcance. Un campo de batalla no es más que un montón de escombros humeantes sembrado de cadáveres y de moribundos aullando de dolor. Por usar la frase que se atribuye al duque de Wellington después de ganar Waterloo: «Sólo una batalla perdida es peor que una batalla ganada». Y, desde la misma perspectiva, la mayoría de los que consideramos héroes históricos, analizados por criterios desapasionados y objetivos, podrían ser considerados como simples vándalos, o incluso como terroristas. A veces es necesario cuestionarnos verdades que se dan como inmutables y fuera

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de toda duda, lo cual puede requerir un sobreesfuerzo, ya que el complejo aparato propagandístico que justifica la guerra, revistiéndola de épica, se ha ido impregnando a lo largo de los siglos en el imaginario colectivo, penetrando numerosos aspectos de la vida cotidiana (consideramos, por ejemplo, que la palabra caballero designa a alguien honrado y elegante, cuando en origen un caballero era simplemente un soldado a caballo; y son muchas las fiestas populares que conmemoran hechos de armas). Pero ese esfuerzo puede merecer la pena, si nos ayuda a ver que, por más que se justifique, la violencia es sólo violencia.

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JOSÉ MANUEL VALLE PORRAS

Una biblioteca en la Conchinchina: El arte de la guerra de Sunzi Los que vencen al enemigo sin luchar son los maestros en el arte de la guerra1. SUN TZU: El arte de la guerra, Madrid, Ediciones Librería Argentina, 2002, 126 pp. Traducción de Basilio Norberto Tucci Romero.

El universo chino siempre ha ofrecido al hombre occidental el reclamo, la sorpresa y, también, la codicia de lo exótico y ajeno. Siempre nos ha causado impresión su escritura, que en nuestra tradición sólo podemos equiparar a algo casi tan lejano como lo chino: el antiguo Egipto. Sus peculiaridades culinarias han sido objeto de risa. Sus ceremonias nos han asombrado y su pintura encandilado. Y entre las muchas cosas que no logramos entender está su historia: esa extraña continuidad de milenios, que pervive y se prolonga en el hoy y el mañana. Escuelas de pensamiento, conceptos estéticos y una organización estatal que han renacido tras periódicas crisis. Un ejemplo parangonable y cercano de otro pueblo que sea consciente de poseer una historia propia tan prolongada como la china sólo podríamos encontrarlo en un país que, de todas formas, es ya un límite o final fronterizo de un Occidente entendido en su sentido más amplio: Persia. No obstante, incluso aquí la continuidad

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SUN TZU: El arte de la guerra, Madrid, Ediciones Librería Argentina, 2002, p. 31

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política y cultural desde los Aqueménidas se vio contrarrestada por el injerto religioso que trajeron los sucesores de Mahoma. ¿Y qué decir del resto de nuestro mundo? ¿Qué identidad conservan los egipcios islámicos con los de la Antigüedad? ¿Cuándo perdieron los griegos las nociones de paideia y politeia? ¿Qué era Suecia hace apenas 1000 años? ¿Y qué recuerdo real guardan los franceses de los que dicen sus antepasados, los galos? ¿Y los españoles de los íberos, de los que no sabemos siquiera leer lo que nos dejaron escrito? Y, sin embargo, hemos de ir más allá de las apariencias. En lo que parece repetición y perpetuación de los chinos hay que descubrir la reelaboración y profundización a partir de determinadas ideas: como el mismo Estado chino, que, pese la aparente continuidad que nosotros imaginamos, nació en realidad como algo más que la cuenca del Río Amarillo, desde donde no ha dejado de expandirse hasta tiempos recientes. En cuanto a Occidente, el cambio, real, más fiero –sin duda–, ha de atemperarse con la constatación de que muchas veces este ha sido territorial más que de otro tipo. Porque si existe esa cosa a la que no sabemos bien cómo denominar y que convenimos en llamar Occidente, será porque hay alguna continuidad. Esa continuidad no ha hecho que sobrevivan las antiguas Israel o Roma por más que hubiesen querido los sionistas y a pesar de la imaginación de cierto episodio de historia-ficción de la serie Star Trek, con una Tierra en la que el Imperio dura hasta el siglo XX. Sin embargo, lo que sí ha hecho dicha continuidad es que la Biblia, la filosofía griega o el derecho romano sigan siendo, dos mil años después, ejes fundamentales de nuestras creencias, identidad y organización social. Sería, pues, muy recomendable que afrontemos el estudio de la historia y la cultura chinas, porque, como dice Simon Leys, constituye para nosotros «el otro polo de la experiencia humana», más de lo que pueda serlo el mundo árabe-islámico o incluso el indio. Sólo en este país encontraremos un contraste tan grande que nos permitirá medir qué debemos a una herencia universal y qué a una exclusivamente mesopotámica, griega, indoeuropea. «China», continúa Leys,«es ese Otro fundamental sin cuyo encuentro Occidente no podría cobrar realmente consciencia de los contornos y límites de su Yo cultural».2 Uno de los contrastes que podemos observar es el relativo al pensamiento. Se dice que el de China se ha afanado menos en la delimitación de conceptos y en la adquisición y dialéctica entre ideas que en la profundización en el sentido de las Simon LEYS: L'Humeur, l'Honneur, l?Horreur. Essais sur la culture et la politique chinoises, Robert Laffont, París, 1991, pp. 60-61. Citado y traducido en Anne CHENG: Historia del pensamiento chino, Bellaterra, Barcelona, 2002, p. 25.

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cosas, a través, sobre todo, de la reflexión y el comentario de textos que forman un canon –el confuciano, el taoísta... Más que las definiciones que permitan configurar y abarcar la realidad, la tradición china se ha preocupado por los interrogantes sobre cómo ordenar la vida particular y colectiva. Un ejemplo concreto de esta atención preferente al «cómo» sobre el «qué» es la obra de la que a continuación nos ocuparemos, la cual se ha convertido en uno más de los referentes de la cultura china en todo el mundo: El arte de la guerra. Estudiada hoy por militares, políticos y hombres de negocios, esta breve obra tuvo probablemente su origen en la China de fines del período de Primaveras y Otoños (770-476 a. C.) o, más probablemente, a comienzos del siguiente, el de los Reinos Combatientes (475-221 a. C.). Se trata de una época en la que la atomización del poder político bajo los Zhou -que recuerda al feudalismo europeo- es reemplazada por la formación de unos pocos Estados cada vez más grandes y poderosos, los cuales van a enfrentarse entre sí por la hegemonía en China –lo cual semeja en parte la Europa Moderna. Fue, por otro lado, una época muy floreciente en el campo cultural –las «cien escuelas», verbigracia confucianos, moístas, taoístas, lógicos... Esta combinación de lucha permanente, maquiavelismo político y florecimiento espiritual es el marco en el que aparece El arte de la guerra. Atribuida a Sun Tzu o Sunzi, la existencia de este individuo resulta, sin embargo, bastante dudosa, de forma que algunos estudiosos prefieren considerarla una recopilación de máximas realizada en el período de los Reinos Combatientes. Comentaré, de paso, que la transcripción al español del nombre del posible autor es un ejemplo más de la plurisecular dependencia de traducciones francesas en nuestro país. En lugar de recurrir a la lengua original, hemos abusado de traducir traducciones –doble pecado. Tengamos en cuenta que Sun Tzu –como Mo Tzu o Chuang Tzu– es en realidad un compuesto del nombre y el título de Maestro, el cual debe tener en chino una pronunciación similar a Zi, que explica que en francés se transcriba por Tzu, habida cuenta la pronunciación de la u francesa. Para un francés muy bien. El problema es cuando alguien que desconoce el chino traduce una obra de este idioma, del francés al español. Lógicamente, deja el nombre tal cual. Por tanto, parece preferible transcribir Sunzi –«Maestro Sun»– y no Sun Tzu. El arte de la guerra de Sunzi se estructura en 13 capítulos, cada uno de ellos dedicado a un aspecto concreto de la guerra: la estrategia, la fuerza, el orden en la batalla, el terreno, el ataque con fuego, los espías… Dichos capítulos contienen una serie de axiomas, relacionados y deducidos unos de otros. Estas reglas, debidas a Sunzi, se acompañan de comentarios añadidos posteriormente por otros autores –por ejemplo los que hizo el general Cao Cao (155-220)–, siendo esto un ejemplo de ese trabajo en espiral, de profundización en torno a la línea ya iniciada, que dijimos era propio

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del pensamiento chino. Y es que la obra de Sunzi tiene mucho en común con el pensamiento chino de la época. En el primer capítulo, por ejemplo, encontramos la referencia al Tao –o Dao– como medio de unir al pueblo y sus gobernantes en la guerra. El Tao –el camino– es, en efecto, un concepto fundamental del pensamiento chino, comparable a la idea de arjé para los filósofos presocráticos o a la de ser para Heidegger. También se ha dicho que las distintas escuelas de pensamiento que surgieron en la China de los Reinos Combatientes compartían la consideración de la existencia como una lucha permanente, idea a la que no es ajeno El arte de la guerra. Basta leer su primera enseñanza: «La guerra es un asunto de importancia vital para un estado; constituye la base que determina la vida o la muerte; el camino hacia la supervivencia o hacia la aniquilación. Es por lo tanto indispensable conocerla y estudiarla.» Pero quizás sea el taoísmo la corriente con la que esta obra tiene un mayor parentesco, como sugiere la alusión en ella al Emperador Amarillo, personaje de origen mitológico muy vinculado a dicha escuela de pensamiento. Del taoísta Laozi parte la noción de que lo débil vence a lo fuerte, base de las artes marciales del extremo Oriente. Esta premisa de la no-acción –es decir, no agresión– como medio para la victoria tiene un extraordinario parecido con una de las enseñanzas de Sunzi: «Los que ganan todas las batallas no son expertos en el arte de la guerra. Los que vencen al enemigo sin luchar son los maestros en el arte de la guerra». Vencer sin luchar, como vencer por la no-acción, es un buen ejemplo de enseñanza taoísta. Una idea similar expone Laozi recurriendo –como muchos pensadores de su época– al ejemplo del agua: «Nada en el mundo es más blando y débil que el agua/ pero para mellar lo duro y lo fuerte, nada la supera».3 También en esto Sunzi ofrece paralelismos: «El ejército es como el agua, que, por su naturaleza, baja de las alturas hacia lo más bajo precipitándose; la naturaleza del ejército es evitar lo lleno, la plenitud, e ir hacia lo vacío. Evita lo fuerte y ataca lo débil». De nuevo la economía en la guerra: vencer empleando los menos recursos posibles. Para ello hay que atacar donde la resistencia sea menor, pero también se debe buscar una victoria rápida, porque la guerra prolongada, «incluso ganando, vaciará tus arcas, cansará tus tropas y embotará tu espada». Otra consecuencia de la misma idea es que no interesa destruir ni al país ni al ejército enemigos, sino tratarlos bien y atraerlos a tu bando, de forma que aumentes con ellos tus propias fuerzas.

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Anne CHENG: Historia... p.167.

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De Laozi procede, igualmente, el concepto de «vía de lo flexible» o roudao, cuya pronunciación en japonés originó nuestro conocido judô4. La noción de la flexibilidad en el combate también aparece en Sunzi. Este dice que el general ha de conseguir que su tropa reaccione como una serpiente: «Si es atacada por la cabeza, responde con su cola. Si es atacada por la cola, responde con su cabeza. Si es atacada por el costado, responde con su cabeza y su cola». El ahorro de recursos y la flexibilidad en el combate se complementan con otra idea central de Sunzi: «El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando hagas algo, aparenta lo opuesto». El general experto es aquel que hace moverse al enemigo a su gusto por medio de señuelos. Si quieres atacar el frente, le harás creer que lo vas a hacer en su retaguardia, para que deje la vanguardia indefensa. Esto se consigue con el engaño, pero también puedes dejar a tu enemigo sin pistas. De esta forma, si no sabe dónde vas a atacar, «tendrá que defender todas sus posesiones y se dispersará»; pero si intenta protegerse por todas partes, en realidad «estará siendo vulnerable en todas ellas». Para Sunzi, por tanto, la victoria depende no de la superior fuerza, sino sobre todo de la sabiduría: el engaño, la conservación de los recursos, el triunfo rápido, la flexibilidad, el conocimiento de las propias posibilidades y de las del enemigo, etc., son los medios que propone para el éxito. Estas recetas eran fruto de la reflexión en el contexto del continuado enfrentamiento entre los distintos reinos que, en los siglos VI al III a. C., componían China. Pero El arte de la guerra acabó saliendo de las fronteras del «País del Medio» y fue estudiado en otros países asiáticos. Más tarde llegó a Europa, y hoy, como dijimos, es una obra de referencia en los estudios militares. La avala nada menos que la reiterada comprobación de sus aciertos en las guerras del pasado. Y, aunque los entresijos de la historia bélica son para mí poco menos que un arcano, trataré de poner algunos ejemplos. Quizás el caso más conocido, por reciente, sea la guerra de Vietnam. Se cuenta que Giap, el general vietnamita, era un gran conocedor del libro de Sunzi. Recordemos que en este conflicto se enfrentó una guerrilla comunista local muy inferior en armamento y recursos a los ejércitos francés y americano. Sin embargo, lograron la victoria sobre ambos, y ello aplicando, entre otros, el siguiente consejo de Sunzi para actuar ante el enemigo: «Si tus fuerzas son inferiores en número, mantente apartado y elúdelo si puedes». En efecto, apenas se dio un enfrentamiento directo entre el Vietcong y las muy superiores tropas occidentales. Como recordaba el coronel Trinquier, los

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Anne CHENG: Historia... p.168.

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guerrilleros se manifestaron «con acciones menores, muy violentas, desencadenadas por sorpresa, pero con prudencia, para evitar pérdidas. Su dispersión era una necesidad para hacerlos invulnerables». Acometer lo vacío y evitar lo lleno, como vimos antes en la metáfora del agua. Frente a esta estrategia, fracasaban las tres «M» –Men, Money, Material– del general Maxwell Taylor y la lluvia de bombas de la Rolling Thunder5 . La guerrilla estudió al ejército americano para conocer su forma de actuar y atacarlo después en los momentos de desprotección: «cuando estén más débiles, atácalos; cuando estén más fuertes, evítalos». El Vietcong esperaba a que cesaran los bombardeos; sabía que entonces los soldados americanos bajarían a tierra, momento que aprovechan para tenderles emboscadas. Como dice Sunzi, «si conoces a tu enemigo y te conoces a ti mismo, en cien batallas no estarás en peligro; si no conoces a tu enemigo, pero te conoces a ti mismo, tienes iguales opciones para ganar o perder; si no conoces a tu enemigo, ni te conoces a ti mismo, estarás en peligro en cualquier batalla». Pero el mejor ejemplo de las reglas de Sunzi nos lo ofrece la Ofensiva del Tet en 1968, cuando el Vietcong atacó de Vietnam. La guerra fue el medio para el auténtico triunfo, que no fue militar, sino político. No es que el general vietnamita venciera sin luchar, pero sí lo hizo sin apenas ganar batallas. De la Segunda Guerra Mundial también se pueden extraer ejemplos para defender la eficacia de El arte de la guerra. Es el caso del desembarco de Normandía. Esta operación fue largamente preparada por los aliados, que trataron de engañar a Alemania sobre el lugar en que iba a producirse. Para ello hicieron uso del servicio de espionaje: los espías dobles transmitieron a Berlín informaciones falsas, que ayudaron a que las costas más protegidas no fuesen las escogidas para desembarcar por los angloamericanos. Lo cierto es que Sunzi dedica un capítulo entero –el último de su tratado– al espionaje. En él indica que en la guerra es fundamental conocer las intenciones del enemigo, lo cual no puede lograrse «a través de los espíritus, ni por augurios, ni por cálculos»: hacen falta «personas que conozcan al enemigo». Describe luego los cinco tipos de espías: «el espía nativo, el espía interno, el espía doble, el espía liquidable y el espía vivo. Los espías indígenas son los contratados entre los habitantes de la ciudad. Los espías internos se contratan entre los funcionarios enemigos. Los espías dobles se contratan entre los espías enemigos. Los espías liquidables son los que transmiten informes falsos a los espías enemigos. Los espías vivos son los que vuelven con informes del estado enemigo». El espionaje resulta

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Marc NOUSCHI: Historia del siglo XX. Todos los mundos, el mundo, Cátedra, Madrid, 1999, p. 312.

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esencial, porque el ejército se desplazará en función de sus informaciones y viceversa: el enemigo se moverá de acuerdo con tu engaño. El error de Alemania se hizo aún más grave al no respetar otra regla de Sunzi, la que afirma que el soberano ha de limitarse a designar al general y dejar la guerra en manos de este. Las interferencias del gobierno pueden ser nefastas y Hitler, al tomar decisiones militares y al dividir el control del ejército entre distintos generales enfrentados entre sí, es un buen ejemplo de ello. El resultado fue que, pese a las muchas víctimas, el desembarco en Normandía cogió fuera de juego al ejército alemán, cuyas principales unidades del norte de Francia estaban lejos del escenario principal, esperando el ataque en Calais. Se podrían poner muchos otros ejemplos de eficacia de las máximas de Sunzi, pues si hay algo que abunda en los anales de la Historia, eso es la guerra. Pero, curiosamente, a pesar de las agudas lecciones y observaciones de El arte de la guerra, esta obra recoge una gran prevención hacia ella. «La guerra», dice Sunzi, «puede durar muchos años y significa un gran esfuerzo para el Estado, a cambio de la victoria, que pasa en un solo día». Al fin y al cabo, el gran objetivo del general ha de ser vencer sin luchar, triunfar sin padecer muertes o destrucciones, conquistar sin dañar lo adquirido. Quizás sea en esta idea más que en ninguna otra donde el Maestro Sun se nos muestra como un ser clarividente, postulando algo que la humanidad está tardando más de dos milenios en adoptar. Sólo la bomba atómica y la promesa de una plena destrucción mutua nos empiezan a convencer de que es mejor resolver las rivalidades entre los Estados con una guerra sin batallas. La competencia económica, el control de las fuentes de energía, la balanza comercial o la producción industrial, junto con la carrera de armamentos, la rivalidad tecnológica y mediática o las alianzas internacionales configuran los nuevos instrumentos de la guerra. Quizás todo ello tenga que ver con que, en nuestro tiempo, el tratado de Sunzi se haya convertido no sólo en un manual para generales, sino también para ejecutivos o entrenadores de fútbol. De hecho, puede que hasta un profesor de Historia deba aprender que «un verdadero maestro en las artes de la guerra vence ejércitos sin batallar».

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PUBLICACIONES RECIBIDAS Miriam Palma, La huella de las ausencias. Córdoba, Ediciones El Almendro, 2010. Esta obra, que presentamos en Cabra el 2 de octubre de 2010, ofrece el relato en primera persona de la vida de la poeta andalusí Walada, hija del califa omeya Muhammad III al-Mustafki. El discurso literario va indagando en cómo se vería su época a través de sus propios ojos y en cómo se vería ella a sí misma, en cuáles serían los pensamientos y los sentimientos de esa mujer de la que nos ha llegado una imagen de persona culta, inquieta, inteligente, independiente, rebelde, de fuerte carácter y temperamento. En el tejido narrativo se imbrican reflexiones sobre la memoria y el olvido, los procesos de duelo, el amor, la diferencia sexual y la escritura.

VV. AA., Antología del des-amor. Córdoba, Groenlandia, 2010. Con el buen hacer literario-artístico que caracteriza a nuestra amistad de la revista Groenlandia, tenemos una magnífica recopilación en la que hallamos poemas, narraciones, fotografías e ilustraciones sobre el desamor, precedidos por un buen prólogo de Eva Márquez. Entre los artistas invitados figuran algunos colaboradores y amigos de nuestra revista y asociación, tales como Ana Patricia Moya, Antonio J. Sánchez, Manuel Guerrero Cabrera, el Kebrán y Miriam Palma, entre otros. Desde aquí recomendamos la variedad y la exquisitez de los textos que podemos encontrar gratuita y fácilmente en Internet.

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Fernando Gómez Mancha, El cuerpo desobediente. Sevilla, Ediciones Moreno Mejías (Wanceulen editorial), 2010. Esta novela es la última del escritor granadino Fernando Gómez Mancha. Vibrante, llena de significados y guiños, una novela vital y sentida donde el autor pone toda la carne en el asador. Nos preguntamos cuánto hay en el protagonista de Fernando, y, a veces, llegamos a la conclusión que mucho y, otras veces, que nada. Sevilla y Florencia se hermanan en esta historia, comparten protagonismo, aventuras y desventuras, desde el inicio… un inicio desasosegante e intrigante que se irá desvelando en continuos saltos temporales, conforme el relato va avanzando. ¿Qué piensas si alguien te explica que hubo un tiempo, que estuvo en una situación en la que no veía absolutamente nada, en la que tan sólo lograba escuchar una lluvia remota, en la que el único perfume que le alcanzaba era el del otoño, mientras que el sabor del polvo, la sensación de hormigas en su piel y de su tacto convertido en corcho eran los protagonistas de sus sentidos abotargados? Francisco José Segovia, Lo que cuentas las sombras. Valladolid, Alkaid ediciones, 2010. El ganador del IV Premio «Saigón» de Literatura, en la modalidad de poesía, ha publicado este volumen que contiene treinta relatos de terror y misterio. Además de que en cada uno consigue transmitir el ambiente con perfecta narrativa, llama la atención de que no hay motivo que se repita en cada uno: muertes, sacrificios humanos, vampiros, sofás endemoniados, calles misteriosas… Desde aquí le damos la enhorabuena a nuestro premiado por este nuevo libro.

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Intercambio de revistas, 25. Alicante, mayo de 2010. Interesado por nuestras páginas, este «metazine» se puso en contacto con nosotros. Desde las suyas ofrece información de otros fanzines y revistas, así como una entrevista al responsable de ellas (en este número, a Saigón). Sin embargo, lo más llamativo es su montaje y encuadernación, realizada al uso tradicional, sin imprentas, sin encuadernaciones, sino con el papel y la letra –habitualmente salida de una máquina de escribir– como principales protagonistas; y su difusión, mediante el correo tradicional, aunque se puede contactar en cartatradicional@gmail.com .

Javier Lostalé, Tormenta transparente. Madrid, Calambur, 2010. El nuevo poemario de nuestro amigo Javier Lostalé trata sobre el amor. Más de una treintena de poemas para expresar profundamente, con sus sutiles imágenes y su pulido verso, un canto al amor desde el desamor. Emotivos versos para la pasión contenida de este genial y singular poeta.

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Tres libros presentados en Cabra El 1 de octubre nuestra asociación colaboró en la presentación de los libros El incierto destino de los dardos y La breve eternidad de Morfeo, de Rafa ManjónCabeza, fundador de Naufragio, fallecido en 2007, gracias a don Antonio Roldán, que se ocupó de la edición de ambas obras que publica el Ayuntamiento de Cabra. José Antonio Villalba, José Manuel Valle y Manuel Guerrero Cabrera (en la foto) leyeron poemas en el IES Aguilar y Eslava. Al día siguiente, 2 de octubre, presentamos La huella de las ausencias de Miriam Palma Ceballos, profesora de la Universidad de Sevilla, en la Casa de la Juventud, donde la autora nos ofreció rasgos de la vida de la poeta cordobesa Walada.

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Una exitosa noche romántica Nuestra Asociación y la Delegación de Juventud de Lucena, con la colaboración de la Asociación Artefacto de Rute, lograron un éxito inesperado con «Somos románticos: lectura poética del romanticismo», al que numeroso público asistió. Esta actividad fue presentada por nuestra subdirectora ejecutiva, Inma Granados, y en el que una quincena de saigonistas y amistades leyeron poemas del romanticismo español y europeo y el posromanticismo en la Biblioteca Municipal de Lucena. El acto estuvo amenizado por el saxo de Marta López, el piano de Carmen Carvajal y la flauta de Solomiya Antoniyak.

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rap Rap poético ??????

El pasado 20 de noviembre se celebró en la Biblioteca de Lucena la final del Certamen de rap poético, en el que se escucharon los versos de Miguel Hernández de un modo original e inusual. Tras las disputadas actuaciones de Carlos Álvarez, Jesu «el Supra» y Andrés «Ega»; estos dos últimos quedaron empatados y resolvieron el Certamen en un Freestyle que acabó superando Ega, alzándose con el premio. En la foto, de izquierda a derecha, José M. Jiménez (miembro del Jurado), Carlos Álvarez, Manuel Guerrero (director ejecutivo de Naufragio), Ega (con el trofeo), Antonio J. García Viso (presentador y miembro del Jurado) y el Supra.

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Presentación de Saigón 15 El 1 de diciembre en el IES Aguilar y Eslava de Cabra se presentó el número 15 de esta revista. Intervinieron Manuel Guerrero y Carmen García, en ausencia de Carmen Güeto, y leyeron los escritores Julián Valle y Carlos Ruiz, junto a Claudia Luque, Cristina Lucena, Marta Granados y Lidia Martínez, alumnas del centro. Para nuestra asociación, este acto fue el último del año, durante el que se ha realizado una veintena de actividades, que han sido seguidas por más de seiscientas personas como público en su totalidad.

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Economía de guerra MARÍA INMACULADA GRANADOS SEVILLA «Se denomina economía de guerra a la que se aplica en momentos históricos de fuertes convulsiones violentas, sean o no conflictos armados, o en periodos de extrema autarquía y que tiene por objeto mantener el funcionamiento de las actividades económicas indispensables para un país, procurar el autoabastecimiento, desincentivar el consumo privado, garantizar la producción de alimentos y controlar la economía nacional desde el Estado». Hoy los procesos económicos son en gran medida determinantes de los conflictos bélicos y es obvio que la propia guerra es una actividad económica. Requiere grandes inversiones, mucha fuerza de trabajo, industrias de vanguardia, financiación a largo plazo y controlar al máximo la hiperinflación y la autarquía. La guerra no se improvisa, sino que necesita una planificación milimetrada que implica una gestión económica especializada y recursos materiales tan gigantescos como firme sea la voluntad de alcanzar la victoria. Como decía Napoleón, la guerra es «dinero, dinero y dinero». La gran preocupación de una economía de guerra es la inflación, que consiste en una subida elevada y rápida de los precios, por lo que el dinero pierde su valor. La hiperinflación se produce porque el Estado necesita financiación y la manera más sencilla y rápida de producir dinero es aumentando su cantidad en circulación, lo que no está apoyado por un aumento de la producción de bienes y servicios, provocando un desequilibrio entre la oferta y la demanda. Ya los romanos acudían a este sistema cuando necesitaban financiar campañas bélicas y tenemos casos recientes en América entre 1972-1987 con datos de hiperinflación en Argentina de 257% , en Bolivia 602% o en Chile el 802%. Para controlar la hiperinflación es necesaria una adecuada política monetaria la cual no será posible si se lleva a cabo una política de autarquía, en la que un Estado ha de cubrir sus necesidades económicas por sí mismo. Como reflexión personal, la guerra ha comenzado a ser un fenómeno asociado a un momento de conflicto para convertirse en un estado permanente de violencia y la economía de guerra ha dejado de ser parte de la preparación para un conflicto bélico que tenía como motivación la conquista y se ha convertido en una globalizada y presente en la actual de cualquier país. Bibliografía: CUADRADO, JUAN R., Política económica. McGraw-Hill. VV.AA., Historia económica mundial y de España: materiales de estudio. Anroart Ediciones.

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VI PREMIOSAIGÓN DELITERATURA La revista cultural NAUFRAGIO convoca el

VI Premio Saigón de Literatura en la modalidad de Poesía y Microrrelato n PRIMERA Podrán participar en este concurso escritores que tengan 16 o más años el 31 de diciembre de 2011 y de cualquier nacionalidad, siempre que los trabajos presentados estén escritos en castellano y sean originales e inéditos. n SEGUNDA Se establecen dos modalidades: A) Premio para poesía. B) Premio para microrrelato. En esta sexta edición del Premio, el tema es libre para ambas modalidades. La modalidad A deberá tener una extensión mínima de 5 versos y máxima de 64 y la modalidad B no podrá exceder de las 250 palabras. n TERCERA Se establece un premio de un lote de libros en cada una de las dos modalidades. El premio conlleva la publicación de la obra en uno de los números de Saigón que la Asociación Cultural Naufragio pretende editar en 2012. La entrega del premio tendrá lugar en el acto de presentación del número que correspondiera. n CUARTA Los originales se presentarán por duplicado, mecanografiados o en letra impresa New Times Roman tamaño 12 o similar, en papel de tamaño DIN A-4, espaciado a 1.5 sólo por el anverso. No es necesario que se presenten encuadernados. n QUINTA Los trabajos se entregarán sin otra identificación que el lema. En el interior de un sobre cerrado, que acompañará al trabajo, se detallará el nombre, apellidos, dirección, teléfono y dirección de correo electrónico del autor y en el exterior de dicho sobre

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se indicará el título del trabajo, el lema bajo el que se identifica y la modalidad a la que se presenta. n SEXTA Los trabajos se entregarán por correo ordinario (se recomienda –no es obligatorio– que sea certificado) a la siguiente dirección: Revista Saigón Plaza de Aguilar, 7 14900 Lucena (Córdoba). El plazo de presentación comenzará el 30 de enero y concluirá el 30 de septiembre de 2011. Cerrado el plazo de presentación, en el blog de actividades de la Asociación Cultural Naufragio (acnaufragio.blogspot.com) se dará la relación de trabajos que participan en el Premio. n SÉPTIMA El jurado estará compuesto por escritores y estudiosos de la literatura, que mantienen una fuerte relación con Saigón. El jurado leerá los trabajos presentados que reúnan los requisitos formales establecidos en esta convocatoria, produciéndose el fallo en consideración del mérito absoluto de los mismos antes de la convocatoria del próximo Premio «Saigón». El Premio se podrá declarar desierto. n OCTAVA Tras el fallo del jurado, se expondrá en el blog citado en la SEXTA disposición de esta convocatoria el nombre de los ganadores y de las obras premiadas y se les avisará por carta o teléfono. n NOVENA La participación en el concurso implica la aceptación y conformidad con estas bases y, en lo no previsto en las mismas, se estará a lo que dictamine el jurado. n DÉCIMA Las copias de todos los trabajos recibidos quedarán en el archivo de la Asociación. Los autores podrán recogerlos durante un año desde el fallo del jurado. Pasado este tiempo, el Consejo Ejecutivo (o quien este determine) valorará la permanencia en el archivo de los trabajos.

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Saigón 16  

Número dedicado a la paz (y la guerra) de esta revista de creación y análisis. 2011

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