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mente en estas traseras del escenario, una parrilla y unos telares entre cuyas cuerdas pululan sin descanso hombres y mujeres vestidos de riguroso negro para que las luces del espectáculo, siempre indiscretas, no los delaten

El tenor Josep Bros junto al grupo del CAMF

en su trabajo durante la representación. Y aquí fue, entre las bambalinas del escenario preparado para Così fan tutte, donde nos encontramos y nos fotografiamos con el gran tenor catalán Josep Bros, especializado en el bel canto romántico y desde hace ya veinte años, pese a su juventud, una de la voces más solicitadas por todos los teatros de ópera del mundo. Una estrella que nos trató con toda la deferencia imaginable. Preparaba el recital que daría al día siguiente –son nueve los que programa el teatro por temporada con solistas señeros– y no tenía mucho tiempo para atender a nuestra curiosidad. Aún así, nos dedicó unos minutos, sin un mal gesto contra estos curiosos reporteros. Pocos periodistas podrán escribir en su currículo que se han fotografiado con el gran Josep Bros sobre el escenario del Teatro Real de Madrid. Pero la visita dio para mucho más aún. A algunas les gustaron especialmente las mullidas alfombras de los salones de la 2ª planta, a otras los talleres de sastrería, donde se cortan y cosen todos y cada uno de los trajes que lucirán los intérpretes en las representaciones, a otras la zapatería y a todos el taller de caracterización y su colección de “pelucones”… En estas dependencias no se descansa, la tensión brota del trabajo ingente, pero la imaginación deslumbrante relaja el cansancio. Los resultados siempre son a satisfacción. El edificio es laberíntico y parece infinito en sus 65000 m2 de espacios útiles, de los cuales todavía se ocupan 1860 m2 en salas de ensayo de escena (la SEPE), de orquesta, de coro y de ballet, más los estudios para los músicos, todo ello sobre los tejados de la ciudad, unas vistas privilegiadas al Palacio de Oriente y alrededores. Más los once camerinos individuales y los camerinos colectivos para 324 personas. Y por supuesto, la Sala Gayarre, que da mucho juego. Hoy en día el Real está en el circuito de los teatros operísticos de Europa y entre los mayores éxitos de

esta etapa destacan los protagonizados por los tenores Juan Diego Flórez, Aquiles Machado o Josep Bros. El Teatro Real acoge unas 180 funciones de ópera y ballet por temporada, además de un amplio programa de conciertos, recitales y otras actividades. Con todo, la historia del Teatro Real, más de 160 años de vida, no es nada brillante: es una historia de elitismos, abandonos, malos cimientos y ruinas. En su sala principal, de clásica forma de herradura con un aforo de 1746 localidades y el palco real vacío, casi muere de pulmonía en plena representación el gran Julian Gayarre: lo hizo de hecho unos días después. Ocurrió en los últimos años del siglo XIX, la etapa más brillante del teatro, cuando Julian Gayarre compartía éxitos con Adelina Patti y Giulia Grisi, que cantaban a Verdi, el favorito del Real, su Rigoletto, Aida o Il trovatore, a Rossini, Il barbiere di Siviglia, Donizetti, La favorita, o Meyerbeer, L’Africaine o Les Huguenots. Después, durante todo el siglo XX su trayectoria ha sido lamentable, hasta terminar como polvorín durante la guerra civil, que para colmo explotó y dejó al edificio en ruinas. Su reapertura en 1997 como teatro de ópera –antes había sido durante años la sede de la Orquesta Sinfónica Nacional y del Conservatorio– abría una esperanza. Pero su discutible acústica, la mala visibilidad de parte del aforo, sus exagerados precios, que comienzan en lo que en los mejores teatros sería la entrada más cara, y su peor nivel musical, todo hace que el Teatro Real continúe siendo ruinoso, a pesar del los esfuerzos de los programadores, del Ministerio de Cultura, su propietario, y de todos sus patrocinadores. Quisiéramos ser más optimis-

Mecanismo para el movimiento de las plataformas

tas, pero la ópera es hoy un espectáculo aún más elitista que cuando asistía al Real la corte en pleno, su incidencia es nula en el mundo de las ideas o del arte y muy caro su mantenimiento para las arcas del Estado. Porque, eso sí, cada entrada está subvencionada en un 50% del precio final. O sea, que con nuestros impuestos pagamos media entrada a los banqueros y familia para que se diviertan juntos en el Real, vaya chollo.

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PROPOSICIONES Nº 14  

REVISTA CREADA, DISEÑADA Y ESCRITA POR LOS RESIDENTES DEL CAMF DE LEGANÉS.

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