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2015, Noviembre,


"Je suis un homme simple avec des mots qui peinent"

Gaston Miron In memoriam

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Paginas

adentro

Dos hombres solos 4 Hermes Castañeda

Mercy

Atzín Capote

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Laurence anyways, 12 la identidad del quién

Anaïs Veränderung

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Juan Manuel

Nelson Morales: corazón muxhe, lente muxhe .

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Lo superfluo (fotografía)

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Javier Cuétara Priede

Nelson Morales

Sergio Mondragón, 26 el eterno aprendiz de brujo Entrevista

La marginalidad como vanguardia (y primer manifiesto vrutalista) La marcha de la imaginación postsurrealista: Gaston Miron

Entrevista a Hernán Bravo Varela

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Eso que llevas dentro Alex J. Trejo

48 Un aullido de amor

Eskuak


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miscelanea

Dos hombres solos

creacion

Por: Hermes Castañeda Caudana TE HICISTE ACOMPAÑAR de libros

no te diste cuenta como también de la desdicha el odio todos tus fantasmas tatuaje del que fuiste y eres todavía. La búsqueda del padre cegó tus ojos traicionero puño de arena te hizo equivocarte buscar salvación en quien no puede salvarse. Yacen ahora aquí en esta casa llena de objetos Magnífica ocasión para el prejuicio confirmado que dicta: dos hombres no pueden amarse. Se interpone peligrosa similitud en lo vivido


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primera literaria

y tanta disparidad en lo asimilado en lo que se busca se desea y se es. He aquí que somos dos hombres s o l o s en esta habitación helada surcada tan sólo por el silencio.

DECÍA: ERES MI CASA

y te habitaba Deshabitado estás ahora no te alumbra el sol. Eres casa de nadie. Habitación oscura. Morada de fantasmas. Emoción ahogada espacio lúgubre intersticio de recuerdos de aquella casa que fuiste.


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¿CÓMO PODRÉ INVOCARTE para que nazcas? razón fallida replegada por dolores que ahora llevo sangrantes en el alma. No sé cómo continuar s o l o. A quién le importa la razón a medio camino del hastío de quien ayer te quiso tanto que no supiste cómo corresponderle. .

DE QUÉamor SIRVIÓ de otro tiempo desafiar al mundo atacar prejuicios volar presurosos a este país que

se

h u n d e

en savia espesa de miradas que preguntan por promesas incumplidas noches de pasión que se volvieron nada


Amor entre pareja par: sin Eva. Devastado por historias que chocan como trenes de infancia rota y aspiración fallida. Soledad que un día coincidió en la misma sombra que ahora lo devora todo. De qué sirvió. De qué.

7 EL GOLPE SECO

de otro cirián maduro en el patio de esta casa que no florece me devuelve de pronto a la realidad de sueños agonizantes en que vivimos desde que huyó el amor sin la señal de fruto que al caer se abre y deja desnuda la pulpa contenida semilla que no ha de sembrarse corazón expuesto y lastimado del que comerán las aves que sin saber

la desgracia que aquí

se

vive

seguirán llegando a esta casa habitada por sueños heridos y tristes tristes s o l e d a d e s.


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miscelanea

Mercy

creacion

Por: Atzín Capote

"Y vete mucho al demonio, puta, pero quédate, pero vete, pero quédate." La tumba india José de la colina "El ángel levantó el revólver a la altura de la frente del otro y disparó. El trueno del disparo se fue culebriando por entre esos recovecos y socavones llenos de tumbas llenas de eternidad y de gusanos y se quedó resonando por un rato con una voracidad de infinito." La virgen de los sicarios Fernando Vallejo ser ingenuo. No sé si

¿Que por qué la maté?

¡Vaya!, habrá que estaba realmente enamorado o no, tampoco si tuve un ataque de celos como todos creen. Solo hice lo que debía hacer. Ese día la llamé por la mañana antes de ir a trabajar y no me contestó. El pinche teléfono desde donde le marqué se tragó toda la morralla, por eso me tuve que ir caminando al jodido trabajo, luego con esta lluvia que no se quita, peor tantito. Sabía que yo había tenido parte de culpa, pero digo, no era para tanto. Uno tiene sus momentos débiles en ciertas partes de la vida. Esa ocasión me dejé llevar y me perdí en el camino. Aunque como dice mi compadre el gordo: si uno no se acuerda, entonces nada pasó. Por otra parte, Mercy siempre estuvo al tanto de que yo andaba en malos pasos desde antes de conocerla, algo que en su

momento no le importó. El primer día en que nos conocimos por mera casualidad en aquel bar. ¿Lo recuerda?, el de Insurgentes, en dónde se armó la grande y hasta salió en las noticias, ese mero, solo que nosotros salimos por una de las puertas de emergencia. Ella con las medias rotas, un tacón perdido y varias cervezas encima, yo solamente alcance a tirar algunas balas, pero eso sí, con especial dedicación para cierto fulano que ya se andaba queriendo pasar de listo, pero mejor pasó, sin escalas, a la siguiente vida. Así comenzó nuestra peculiar historia, llena de un sin fin de emociones y sobredosis de adrenalina. Éramos el equipo perfecto: en algunos casos, mi


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primera literaria

chula, seducía a las víctimas con sus amplias caderas de mujer madura, en otros, utilizaba sus apetitosos y redondos encantos, fíjese que eran casi tan grandes como mis ilusiones, y por ende nadie podía negarle nada. Yo hacía el resto, ya sabe, lo de siempre: golpes mecos, pocas palabras y mucho dinero. Con ese ritmo tarde o temprano lo nuestro iba a terminar, sobre todo porque ella quería formar una familia común y corriente e incluso adoptar a un perro callejero. Fue en esas fechas cuando me sugirió la idea de un trabajo estable, de esos que son de ocho horas, tienen seguro, te dan vales de despensa, y pura tonterías que te ofrecen para tenerte contento. Lo que comenzó como una sugerencia, luego cómo una opción, al final fue un pinche pretexto para dejar de vernos. Como usted sabe, en este oficio no te puedes detener por nada del mundo, ni siquiera por una mujer que se diga serlo. Dice el refrán: las mujeres de tu vida al infierno te han de llevar. Y siempre es mejor andarse con cuidado. Hace poco me enteré que la mujer de Alfredo lo mató mientras veía la televisión, el pobre vato estaba como si nada, bien quitado de la pena. Ni dolor sintió mi compa, pero eso sí, le volaron todas las ideas que tenía y nada más por andarse paseando con su prima la Ruby allá por Coyoacán. Dizque andaban bien encaramelados caminando de a trenecito. ¡Chales! ¡No!, no, gracias, ya no fumo. Si me van a

encerrar quiero vivir el resto de mis días sin enfermedades ni achaques. Pues mire Lic, lo que pasó en mi caso fue que Mercy se puso sus moños, tiró las muñecas, o sea, hizo berrinche y yo la mera verdad no estaba para bajarla de su altar. Ya le había pasado muchas, de verdad, sobre todo por su madre, todo un pan de Dios la doña, tan linda siempre, hacía un mole poblano que para qué le cuento, bueno ya hasta la boca se me hizo agua. Entonces, sigo diciéndole, después de que le llamé a Mercy y me quedé sin un peso en la bolsa, caminé y caminé, me mojaron y me encabroné. Los calcetines de rombos amarillos estaban mojados por los agujeros en la suela de mis zapatos, pero no me importó. Sabía que cerca del trabajo había un puesto de flores, cambiaría mi último billete de la quincena para comprarle unos girasoles y unos chocolates. Del trabajo hacia su casa era otra hora de camino, por azares del destino escampó un par de horas cuando ya tenía sus flores en mi mano derecha y bajo la izquierda guardaba su caja de bombones favoritos; esos rellenos con chocolate blanco. Por la hora podía deducir que no estaría aún en casa, pero no me importó, quise esperarla sentado en la banqueta. Después de toda la odisea tenía que arreglar las cosas de la mejor manera e intentar volver con ella. A eso de las diez de la noche llegó Mercy. La vi aunque no la reconocí sino hasta que me fijé en sus zapatos rojos de gamuza y su bolsa de mano con el logotipo mal


imitado que decía "Channel". Venía tomada, ya que el tiempo que duró nuestra plática no paró de repetir la muletilla de "y entonces" para reclamarme sobre todo y ni solucionar nada. Al final me dijo que no volvería conmigo hasta que no tuviera un “plan B” o que consiguiera, ahora, otro empleo y mejor pagado. Mientras tanto, seguiría saliendo como hasta ahora lo venía haciendo, con varios prospectos dispuestos a mejorarle la vida. Entenderá usted que mi paciencia se marchó para darle paso a mi orgullo de macho. Las palabras de una mujer matan mejor que las balas de plata. No tenía otra opción, si ella no estaría conmigo tampoco les daría el gusto a otros de disfrutar de lo que yo le enseñé. Cuando estaba por darse la vuelta e irse a su casa, un rayo sonó, y entonces, la lluvia volvió a caer.


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veinticuatro

Laurence Anyways la identidad del quién. crítica

Q u i z á s e l m a y o r m i s t e r i o s o m o s n o s o t ro s , d e s d e adentro. En Beginne rs (2011), Mike Mills es cribe: “Our go o d fortune allowed us to fe el a sadness our parents never had time for”, haciendo alusión a un p erio do nuevo de introsp e c ción s ensible a la que tiene ac c es o la más re ciente generación del siglo XXI. En la actualidad pare c emos reac cionar c omo multitud. Gustave Le Bon – un psic ólogo y s o ciólogo franc és c ono cido p or su estudio s obre las masas, nacido en los últimos años del siglo XIX – p ostuló la existencia de una denominada “alma c ole ctiva”, en donde s e c onstruye una bre cha de p ensamiento que s e diferencia de cada uno de los sujetos que la c onforman, es de cir, aunque existe algo que une a los sujetos, s e sigue, p or omisión, una sup erficie en la que p o d r ía m o s n o e s t a r t o t a l m e n t e d e a cu e rd o. E sta s i d e a s, aunque alejadas en la h i stori a , s e c omplementan c on otros factores más para explicar u n a p a rte de la

Por: Juan Manuel

“(Laurence Alia) – I’m looking for a person who understands my language and speaks it. A person who, without being a pariah, will question not only the rights and the value of the marginalise, but also those of the people who claim to be normal.” – Xavier Dolan, Laurence Anyways. 2012.


,

l

fotogramas cinematográfica

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c on c e p ci ón d e n orm a l i d a d . ¿ Qu é e s s e r n o r m a l ? . L a i d e n t i d a d e s u n a c u e s t i ó n c u yo principio está en el s er, p ero que indudablemente s e halla d e t e r m i n a d a p o r e l m a rc o cultural, s o cial e históric o de un esp acio- tiemp o definido. Xavier Dolan nos pres enta su versión s obre la identidad al retratar c ontinuamente, durante 168 m i n ut o s , l a renovación y reinterpretación de una mujer en una


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forma mas culina que mantiene una relación c on otra mujer. Laurenc e Anyways (2012) inicia c on miradas insistentes que siguen el movimiento de la cámara que sustituye a un p ers onaje; la tensión en el inc ógnito rostro dura cuatro s egundos, lo suficiente para no re c ono c erlo. El símil c on el llamado efe cto de la Mona Lisa – aparentemente la mirada de La Gio conda bus ca al esp e ctador- s e c onfirma cuando en es c enas p osteriores vemos el cuadro c olgado en la cabeza de la cama del protagonista; la p elícula está dotada de p e queñas y grandes significaciones sutiles c omo ésta que c onstruyen tanto a los p ers onajes c omo al film mismo. D es de el c omienzo, la obra cinematográfica no bus ca, de ninguna forma, s er simple: su profundo e ingenios o guión, que s e mantiene en el límite de lo intele ctual y lo pretencios o, c onstruye un vaivénde emo ciones al circular p or las gamas de la des esp eración y la anhelada felicidad. Laurenc e Alia y Fred Belair s on pareja. Se aman. Laurenc e admite no s er real. No dejan de amars e. Fred no sabe qué es real. No miento. Amb os actores prop onen s ólidas y apasionadas interpretaciones que funcionan c omo la c olumna que s ostiene a la obra p orque, s e ha dicho públicamente,la obra no va ac erca de trans exualidad, sino s obre los vínculos amoros os y verdaderos entre dos sujetos apartir de c ómo éstos s e c onciben el uno ante el otro. Pero, sin olvidar des de donde s e enuncia, ¿mediante cuáles parámetros s e c oncibe? E n los últimos años hemos sido testigos de cambios relacionadosa la p erc ep ción de la libertad s exual, sin embargo, la mentalidad c ole ctiva aún s e reniega a proye ctar lo que La u rence A nywa ys dis cute: el amor – la vivencia– debería s er entre p ers onas. La apariencia, otro punto más dentro de la sustancialidad de Dolan, s e mueve gracias a que Anne Pritchard, la dire ctora de arte, logra una de sus mejores c omp osiciones al crear un ambiente lleno de ostentación, tonos que van del pastel al os curo vivo y, c on un trabajo en e quip o, el vestuario y el


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maquillaje ade cuado para justificar la transformación e m o c i o n a l y f ís i c a d e l o s p e r s o n a j e s y l a i m p o r t a n c i a de c ómo nos vemos a partir de c ómo es que los demás nos ven. D es de su título y en el final, Dolan amplía la función del nombre propio – del que s e piensa que no significa, sino identifica– y le otorga la p erdurabilidad de la identidad, es de cir, Laurenc e Alia, en sus últimas líneas pare c e de cirnos que el nombre propio significa el s er siempre identificable. A través de esta no ción, La u rence A nywa ys es una obra cinematográfica que, c on una singularidad audaz, atraviesa extrañamente c on la normalidad y nos prop one más inc ómo das preguntas que respuestas agradables.

Ca l i f i ca ci ó n : 8. 5 /1 0 . 0


to

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Nelson Morales:

reseña

corazón muxhe, lente muxhe Por: Javier Cuétara Priede

CdelomoFestivalparteInternacional de las actividades culturales de la Diversidad

Sexual, el fotógrafo Nelson Morales presentó la exposición “Lo superfluo”, que permaneció abierta al público del 13 de junio al 15 de agosto en la Galería PuNcTuM de la Ciudad de México. La curaduría estuvo a cargo de Juan Antonio Molina. Nelson Morales nos ofreció una colección de 20 fotografías sobre los muxhes del Istmo. En los retratos, Nelson juega siempre con la dualidad: personajes eróticos e inocentes, urbanos y rurales, clásicos y vanguardistas: un provocativo ángel en el Paraíso, una sirena varada, una reina de belleza en su carroza, una Venus nocturna con su guardián. Y un migrante al que cobija una muxhe-Pietà. El tema de las muxhes no es nuevo para Nelson; las ha fotografiado desde hace más de un lustro cuando quiso captar con su cámara formas de vida y aspectos coloridos de la cultura del Istmo. En estas labores, poco a poco fue desarrollando una relación muy especial con los muxhes, lo que le llevó

a explorar y desarrollar un estilo especial para retratar a estos seres cándidos y sensuales, oníricos y sexuales. KitschHermosos. El hecho de que Nelson Morales provenga de esa misma cultura logra un diálogo transparente entre él, sus modelos y su público. En las palabras del autor, “los personajes se convierten en sus musas y en sus cómplices; en escenarios de fantasía y de provocación”. De esta manera, otra función de Nelson ––quizás sin proponérselo–– es difundir la cultura de la comunidad donde nació y creció. Nelson explica qué es ser muxhe: “se le denomina así al homosexual que nace y se cría en el Istmo de Oaxaca, adopta roles femeninos, es libre de expresar su sexualidad y tiene un rol importante en la sociedad”. En sus fotos, Nelson nos ofrece lo cotidiano y lo maravilloso de ese mundo; nos hace admirarlo y desear habitar en él. En esta serie, Nelson Morales se presenta a sí mismo en algunos autorretratos en los que explora su dualidad, como una búsqueda de identidad; se muestra desnudo


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pa

cultural

de cuerpo y nos confiesa su alma muxhe; siempre con un lenguaje franco y una mente sincera. Nelson Morales estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Vasconcelos, de Oaxaca. Desde el 2011 se ha dedicado de lleno a la fotografía como artista independiente; ha tomado talleres con maestros como Sebastián Beláustegui, Joseph, Rodríguez, Stella Johnson y Antoine d’Agata. Actualmente forma parte del Seminario de Fotografía Contemporánea, del Centro de la Imagen y pertenece a los Jóvenes Creadores, del FONCA. Ha participado en múltiples foros, como el Festival Internacional de Fotografía “Paraty em Foco” (Fortaleza, Brasil), el POY Latam 2015 y la Segunda Bienal Fotográfica "Héctor García" y muchos más. En el 2012 fue ganador del concurso de fotografía “Te hace ver más”, del Canal 11. Además, su trabajo se ha publicado revistas especializadas, como Cuartoscuro, Vice, Mexicanísimo, Lat Magazine y L'Oeil de la Photographie, entre otros. Nelson Morales ha expuesto en exposiciones individuales y colectivas dentro y fuera de nuestro país. En México, en espacios como el Instituto Politécnico Nacional, el Museo Universitario del Chopo y el Instituto Sonorense de Cultura, entre otros. En importante mencionar su participación en el PhotoFestAwards, en las Torres Petronas (Kuala Lumpur, Malasia, 2013), y en la exposición de fotografía documental “El trabajo y los días” (Medellín, Colombia, 2013), así como su participación en Photoespaña (Madrid, España, 2015). Actualmente, podemos ver obra suya en el Centro Nacional de las Artes, en la Ciudad de México, en la muestra colectiva “Develar y detonar”, que permanecerá abierta hasta enero del 2016. A través de sus imágenes, Nelson Morales pone ilusiones en nuestra mente; nos abre el apetito por saber y conocer más de este México que se nos antoja limpio y seductor, carnal y evocador. Lo que a primera vista podría considerarse como superfluo, Nelson lo convierte en algo profundo y entrañable; como él mismo, como la cultura y la tierra que lo crió.

A continuación, una muestra de dicha serie:


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Camera fotografĂ­a


©Angel del Paraíso-Nelson Morales

lucida 19

Fotografía


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ŠEl migrante-Nelson Morales

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ŠMaquillaje-Nelson Morales

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ŠSirena Varada-Nelson Morales

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Entrevista entrevista

Sergio Mondrag贸n:

el eterno aprendiz de brujo


extraordinaria

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entrevista

PP: ¿Cómo percibe hoy sus primeros libros Yo

historia. Yo tenía amistad, como muchos soy el otro y El aprendiz de brujo a más de 50 y otros poetas mexicanos en los años sesenta, 40 años de su publicación? con el poeta catalán Agustí Bartra, que era un personaje refugiado en México de la guerra SM: “Yo soy el otro” o civil española. Él vivía algo parecido es una íntegramente dedicado frase que fue proferida a la literatura, tradujo y por Rimbaud. Mi publicó a poetas de las interpretación de ella lenguas inglesa y es que los seres francesa al español, con humanos tenemos un lo cual nos hizo a los potencial todavía lectores un servicio inexplorado, que extraordinario: gracias a podemos ser otra él conocimos a persona distinta de la Apollinaire, a William que somos ahora, Blake, y a muchos otros limitados, ignorantes, poetas. En una de las toda esa serie de reuniones que en características que ocasiones tenían lugar definen al ser humano en su casa, le mostré el común. Pero podemos manuscrito de mi libro y ser diferentes. Siempre le pedí una opinión. A él me gustó esa le gustó y eso fue para afirmación, ese anhelo. mí un espaldarazo Yo la abordé sintiendo extraordinario: que un que puedo ser otro poeta de ese calibre Café-Bar Las Hormigas, Casa del Poeta, ®Borzelli Photography individuo, liberado del incluso le echara lápiz a temor de ser verdaderamente libre. Quizá eso mi libro, lo que fue muy alentador. Sin puede definir lo que he hecho con mi trabajo embargo, yo no tenía título para el libro, pero poético: intentar llegar a ser ese otro. No tenía en el manuscrito un poema que se llama solamente en la literatura, sino en lo humano. así, El aprendiz de brujo. Bartra me aconsejó Y como la poesía está íntimamente ligada a lo titular de ese modo al poemario. Me dijo con humano, de allí sale esa afirmación que da toda humildad: “Nosotros siempre somos título a mi libro. aprendices de poetas. Además, la poesía y la El título El aprendiz de brujo, tiene una magia están muy ligadas.” Y a mí me pareció


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muy bien ese título. Llevé el libro a la editorial Siglo XXI que estaba recién inaugurada y para mi sorpresa lo aceptó el editor Arnaldo Orfila. Sin duda las correcciones que le hizo Bartra a mi libro fueron definitivas. A partir de allí empecé a navegar en la escritura con más confianza.

PP: Hablemos ahora de El corno emplumado,

proyecto que tuvo una gran importancia en la poesía no solo nacional, sino internacionalmente.

SM: A mí me sorprendió la atención

inmediata que los poetas le prestaron desde el primer número al Corno Emplumado. Yo era estudiante en la Escuela de Periodismo “Carlos Septién García”, donde estudiaba también el poeta Homero Aridjis, quien un día me invitó a ir a conocer al poeta norteamericano Philip Lamantia. Fuimos a su casa a verlo y de inmediato empezamos a hacer allí lecturas de poesía con los poemas que estábamos escribiendo en ese momento. Esas lecturas pronto se realizaron en otros lugares, a las que asistían poetas como Raquel Jodorowsky, Juan Martínez, Ernesto Cardenal. Así surgió la idea de hacer una revista. Como en esas reuniones había otros poetas norteamericanos, entre ellos Margaret Randall, se pensó en hacerla bilingüe. No hicimos nada con miras a que la revista trascendiera. Sólo pensábamos en difundir lo que escribíamos. Como editores, o sea los que teníamos que hacer la talacha, quedamos Margaret Randall y Harve Wolin en la parte en inglés, y Sergio Mondragón en la de español. La revista gustó, el primer número y

el segundo pegaron bastante fuerte. Con apoyo precisamente de Arnaldo Orfila, que en ese momento era el editor del Fondo de Cultura Económica, enviamos la revista a países de Sudamérica, a librerías donde se vendían los libros del Fondo. Otros poetas norteamericanos también nos proporcionaron direcciones de librerías en San Francisco y en Nueva York. Casi sin buscarlo se fue dando todo. Cuando volvimos la mirada la revista estaba ya en librerías de toda América Latina y de Estados Unidos. Todo esto implicaba un orden y un trabajo diario. Fue para esto muy importante el sentido de trabajo organizado que tenía Margaret Randall. Así, después de tres o


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cuatro números, la revista ya estaba navegando. Yo creo que la aportación de El corno emplumado no fue aislada, no era la única revista, había muchas otras, tanto en México como en países latinoamericanos, y por supuesto en Inglaterra y Estados Unidos. Poco a poco entablamos una comunicación con otros poetas que dirigían revistas en varias partes del mundo y nos percatamos de que lo que estaba sucediendo en todas partes era una renovación de la lengua. Los poetas ya no escribían como sus predecesores. Todo era parte de la ruptura que distinguió en tantos sentidos a la década de los años sesenta, y no solamente en el terreno literario.

"Estamos aquí para descubrir el mundo, para leer su significado y para entender que hacemos en este medio."

PP: ¿Cuáles son las intuiciones que Sergio Mondragón sigue en el proceso de escritura? ¿Éste ha cambiado con el paso de los años?

SM: Ese proceso de escritura acompaña siempre a un proceso existencial. Estamos en este

mundo para algo. Estamos aquí para descubrir el mundo, para leer su significado y para entender qué hacemos en este medio. ¿Por qué, para qué? Yo todavía me lo sigo preguntando: ¿Por qué? ¿Para qué? Esa fue la pregunta fundamental que tiñó mis primeros libros y lo sigue haciendo hasta hoy, por increíble que parezca. No tengo todavía una certeza. Lo que he escrito es parte de ese proceso para contestar esas preguntas y para intuir respuestas, que son siempre parciales.

PP: ¿Para usted la poesía explica el mundo que no conocemos? SM: Claro, y más que explicación, nos da un atisbo. A veces uno como lector descubre cosas sobre sí mismo y sobre el mundo leyendo a algunos poetas. A mí me ha pasado con los poetas que pienso que han tenido que ver con la evolución de nuestra poesía: el Arcipreste de Hita, Gonzalo de Berceo, San Juan de la Cruz, Octavio Paz y su Cántaro Roto, Juan Martínez con su poema Prendas de la palabra inaudita . Este tipo de poetas me han ayudado a descubrir el significado oculto de las cosas. Uno debe buscar siempre ese otro nivel donde yace el mensaje de la naturaleza.


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PP: Hace poco se publicaron en la Revista de la Universidad unos poemas de usted, lo que hace suponer que ha seguido escribiendo y publicando. ¿Es así? ¿Qué es actualmente de Sergio Mondragón?

SM: Por supuesto que sigo escribiendo y que sigo experimentando con la

escritura. Es decir, sigo buscando el misterio que hay detrás de la escritura. Busco la forma de ir afinando lo que escribo para eliminar todo lo que pueda estorbar a la expresión, al poema. Quiero dejar que el poema se exprese por sí mismo. Que el poema sea cada vez más sincero, más penetrante. Siento que estoy ahora mismo en ese proceso. Creo que lo que aspiro a decir está debajo de la paja de las palabras. Estoy en el granero tratando de llegar a ese punto en donde ya la paja no interfiera con lo que aspiro a decir. No sé si lo lograré. Ni siquiera estoy seguro de saber qué es en realidad lo que quiero escribir. Estoy como al principio. Así me siento. Como alguien que está empezando a ver qué pasa con la escritura de los poemas. Sergio Mondragón & Margaret Randall. Fotografía tomada de la revista Drunken Boat.


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pastiches La marginalidad como vanguardia

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o la columna

(y primer manifiesto vrutalista)

Por: Anaïs Veränderung

Definir la marginalidad es un rasgo de identidad de varios personajes de la literatura del último siglo. ¿Hay, acaso, algo nuevo entre los nuevos escritores de la nueva generación? Luis Jorge Boone, en el cuento “De este mundo” (Largas filas de gente rara , FCE, 2012) habla sobre un personaje peculiar: Uriel Vanegas, un adolescente que tiene como premisa la muerte de la novela, la libertad en la escritura, la liberación de los cánones y, sobre todo, cometer parricidio y eliminar la imitación a los grandes clásicos. Crear una nueva literatura universal: “escribir para el tedio, el horror, la cancelación de todo. O dejar de hacerlo”. La marginalidad de hoy en día es un cierto intento de vanguardia. No basta con ser el Basquiat o el Pollock de las letras (conociendo a fondo las estructuras clásicas para así reinventarlas), sino que realmente hay que romper con todo, dejando sin nada al ya mencionado “canon”. Aplicar la teoría anarquista de Bakunin a las letras: arrancar con todo y empezar de cero. En los últimos años se han generado diásporas distintas (creadas por los “genios incomprendidos” de las letras Mexicanas) desde donde se atacan unos con otros. Hay varios cuyos nombres no mencionaré; sin embargo, es pertinente mencionar un par de casos aislados. Casos del siglo pasado: los Infrarrealistas empezaron como marginales, al modo de Rimbaud siendo un enfant terrible.


y pistaches valeverguista

Es sabido que de ahí han brotado varios íconos de la narrativa actual: Roberto Bolaño (que es, quizá, el mejor narrador muerto de su generación); José Vicente Anaya, Mario Santiago Papasquiaro, que se convirtió en el Dean Moriarty de su generación, y otro tantos más que se dedicaban a leer sus textos y a sabotear tertulias de autores de renombre, como lo era Octavio Paz. Entre los tantos “movimientos literarios” que se formaron a lo largo de las décadas pasadas se ha creado un séquito de alienados hispanohablantes que, sin lograrlo aún, buscan el hilo negro de la literatura actual. De ahí han surgido experimentos importantes. Autores como Fadanelli, Ruvalcaba, Bellatin, Enrigue, entre otros tantos, lo han logrado (si bien no exitosamente, al menos han logrado un reconocimiento intrínseco). Otros como Soler Frost o Melchor (que tienen una literatura experimental, en parte marginal y bien dotada de valor), no han conseguido el nivel de lectores que merecerían. ¿Y qué decir del “escritor apestado” Carlos Flores Vargas, quien luchó por allá de los años 80’s contra una editorial mexicana, haciendo huelga de hambre y, posteriormente, quedando en la lista negra de la literatura y haciendo ediciones de autor? Esta columna tiene, esta vez, todas las intenciones posibles: es vanguardista, posmoderna y marginal. Propongo, incluso, un ejercicio de vanguardia para futuras generaciones, que no deja de ser un juego, pero se queda para quien guste utilizarla. Esta vez el “nuevomovimiento-marginal” va de la mierda y los deshechos. Se llamará Vrutalismo. La idea original es de un amigo:

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«DE LO EFÍMERO COMO VANGUARDIA» » (PRIMER MANIFIESTO VRUTALISTA.) »POR ANAÏS VERÄNDERUNG. »Mirando un pedazo de mierda se advierte lo surreal de la vida, lo efímera y austera que puede llegar a ser: no se le aprecia y en cambio es despreciada al grado tal de que ni siquiera es pertinente darle un pisotón para acabar con su imagen. De esta manera haremos Literatura en general: somos los olvidados que renacen, los que acabaron muriendo entre relámpagos, apagados por el brillo de una gracia perpetua. Ocultémonos de Morelli (brillante erudito inexistente), o nos destrozará con su erudición libre de lo real-imaginario. Sólo escribiremos, y esto se remite enteramente al sentimiento puro de un amor cargado de odio o del odio enamorado, simple belleza. Algo meramente grotesco y sublime, serán nuestras letras cargadas de un vigor personal. »Pero de la mierda venimos y a la mierda vamos, hemos estado tanto tiempo en ella que el aroma ya no nos es inquietante, ya no perturba nuestra calma, nuestro ser… nuestra alma ya se ha acostumbrado a vivir entre las moscas que sobrevuelan nuestro plato, que se bañan en nuestras desgracias y que de ellas viven. Estos seres comunes no entienden nuestra perspectiva: podemos aprender de esa mierda común, mierda humana, defecada, cagada, excremento, detrito, heces, caca… masa desechada del cuerpo como lo que es: un desecho. »Hemos de (y pretendemos) tomar, como seres humanos, como escritores de verdad, como cuentistas, como poetas, como malos redactores, como pésimos existencialistas, como amigos-amantes, como hijos de la rechingada, lo que el “vulgo” desecha para escribir/ dialogar sobre ello y demostrarles la belleza justo en donde no quieren verla, apreciar esa Efímera Belleza en lo que ellos tiraron y nosotros, poetas heridos, malos escritores, escritores malditos, malditos escritores, escribidores, nivolistas, recogimos y aprehendimos para encaminarlo a nuestro ser, perdido también por las circunstancias y el tiempo, acunado entre las fauces de lo moderno (sobre todo lo Pos-moderno, que se joda) y lo materialista (en el contexto material, no filosófico) y mandar todo al carajo o a que se lo chupe la bruja.


»Hemos de escribir de amor y odio, pero hallando otro sentir dentro de esa dupla máxima. Escribir lo sublime basándonos en lo grotesco y remitir ese sentir al amor puro, de todo sentido y al odio que éste conlleva. Escribir de todo lo que se puede, sin estar basados en una cuestión estética. La estética de la nada, la filosofía del todo. Lo inexistente. »Esto NO es un movimiento estético (cabe recalcar), es una cuestión grupal, una grata forma de pasar el rato: echar desmadre de manera pretenciosa, aparentemente culta, como cualquier Breton, Marinetti o Tzara haría en el sótano de su casa después de unos tragos. Displicentes de las mil y un rosas del mal, flores enervantes cargadas de dolo. No sublimar el dolor, sino describirlo para que los demás lo sientan también y se fastidien de él, que lo odien, que nos odien por ser interlocutores, que lo sientan desfasándolo en letras que canalicen su existir como un poema al suicidio del alma, como una elegía a la vida, como un escupitajo al mar. Con este sentir se pretende que el autor se elimine de la obra, que sea inexistente, y que sólo queden sus palabras, su sentir y su idea, que las frases fluyan por si mismas con el alma del autor que les dio vida, con el placer con el que se han gestado tales frases. »El escritor es sólo un camino para que las palabras, ansiosas de hablar y expresarse, puedan llegar al papel. »Lo literario es un objeto alienado de inocencia, depende quién la escriba; la literatura es pura, pues es sólo sentimiento. »Llamemos, ahora, “poesía” a la literatura. »El escritor no existe, son los papás. »Lo subjetivo se adueña de ella y permite que cualquiera que la lea se identifique o la aborrezca, la idea es, pues, que sea odiada o amada, que lo que expresa se sienta y no se juzgue. Que el poeta no sea juzgado, pues, como se explicó antes: el poeta es sólo un medio para que la palabra aparezca de forma idónea en el papel, en el corazón, en la ira. »La palabra habla, el poeta sólo es un medio. »La identidad del que escribe es mera suposición para el que lee. La identidad de un poeta se pierde cuando se conoce el limbo por el cual se mueve, es por ello que, en el sentido humano, el poeta o narrador, que sólo es un camino, deberá dejar a libre interpretación el nombre verdadero.

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Pessoa consideró que es por ello conveniente el uso de heterónimos para ocultar su verdadera identidad, para forjar una máscara que servirá de soporte para llevar a cabo cualquier idea que por su cabeza pase. »El heterónimo es una herramienta poderosa: si el poeta quiere expresar ideas que normalmente no podría hacer con su nombre e identidad real, se crea un heterónimo, una identidad distinta que, esta identidad propia, cree su propia poesía por medio de un nuevo vocablo, por medio de palabras distintas, exigiéndole así mayor rigor literario al que escribe y deja que las palabras hablen, que sus personajes tengan vida, que sus sentimientos abandonados a la intemperie de los carroñeros brillen y se defiendan por sí solos. »El poeta puede tener todos los heterónimos que pueda mantener. »El poeta puede escribir todo lo que quiera, se puede mover en caminos lúgubres, y, en caso de no sentirse cómodo al caminar por ese camino, podrá crearse otra identidad, una personalidad que se adapte y acople a esa lejanía a la que se ha ido abandonando, lejos de su zona de confort. »El poeta, descarnado y acostumbrado al dolor, sabe lo que es el sentirse desplazado. Por ello logrará apreciar pequeños detalles de belleza en donde no se puede ver fácilmente. Los escritores tratan de encontrar un punto álgido de belleza detrás de la cortina que la vida impone, es decir, miran más allá. Como postuló Rimbaud, padre maldito: el poeta se vuelve un vidente y aprecia un nuevo estilo de belleza, “yo es otro” que crea dialécticas de belleza-odio, amor- belleza, sublime-grotesco, y todo aquello que pueda denostar su capacidad de vidente, del ánfora visual del que sus ojos beben para escribir sobre ello, para mostrar lo que pueden provocar tales aspectos en su nueva apreciación estilística. Para rifársela ante el papel. Se volverá un recurso de lo visual, se convertirá en la voz de lo distinto. Se volverá poeta. Independientemente si es un narrador. Es poeta. »El poeta puede ser lo que quiera ser, y sus letras no reflejan su identidad, pero también pueden hacerlo. Sólo si él quiere. »El poeta escribe de lo que quiera con cualquier color. »El poeta tiene permiso de llorar. »El escritor sangra.


»El color Poeta es Rojo Sangre. »El Vrutalismo no es poesía, aunque lo intenta. Puede ser todo, menos poesía. Porque poesía eres tú y los tuyos. »Poesía no es el poeta. »Vrutalismo, con “ve” labiodental para el énfasis y el rigor. »El Vrutalismo como modo de vida, lejos de la esteticidad. »El Vrutalismo para presidente. »El Vrutalismo es demasiado brutal para ser labial. »El Vrutalismo y el Accionismo son como primos jamás reconocidos, porque el primero acaba de nacer. »Hay cuentos vrutales. »Hay poemas vrutales. »Hay novelas vrutales. »Hay ensayos vrutales. »Hay palabras e imágenes vrutales. »En el Vrutalismo el sonido es escaso y, a veces, puede ser gutural. »Guturalismo como segundo plano. »No hay escritor enteramente Vrutal. »El Vrutalismo no somos todos. (#NoTodosSonVrutalistas.) »El que no brinque es puto, el que no escriba también. »A la “Vanguardia” no le gusta esto. »A los críticos tampoco. »A nosotros nos vale verga.

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»A Camus le es indiferente. »El Vrutalismo no es teoría. Pobre de aquel que haga tesis sobre él. »Somos poetas Vrutalistas, y tenemos nombre (y también heterónimos). »El Vrutalismo no ha muerto, ¡larga vida al Vrutalismo! »El Vrutalismo acaba de nacer, hijos de las letras. Estén atentos al Vrutalismo. »El Vrutalismo tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la nueva apuesta por la literatura. »El Vrutalismo está lleno de gracia, el Señor es con él. »El Vrutalismo nunca lleva la contraria, y si la lleva están todos equivocados. »Y da la casualidad de que cuando los movimientos literarios se apaguen o despierten, se darán cuenta de que el Vrutalismo seguía ahí. »Propuesta primordial: hacer de “El Dinosaurio” de Monterroso una novela de 36 tomos. »Hacer de la rabia un lugar para dormir. Y del delirio un complejo de apartamentos. »Hacer de la Rabia un delirio. »”Si destruyen el mundo/ ¿creen que yo voy a volver a crearlo?” ».

Al final uno no sabe si la vanguardia es marginal o si la marginalidad es ya un rasgo indistinto de la literatura. O si qué…


los escritores

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La marcha de la imaginaci贸n postsurrealista

Gaston Miron por

Hern谩n Bravo Varela

entrevista


entrevista

PP. Háblanos de Miron; de tu acercamiento, y del porqué se editó, hace trece años, en México.

HBV. El caso de Miron es infrecuente

porque pertenece a otro orden de poeta regional que escribe en una especie de lengua madrastra, en un país de habla y cultura anglosajona. Escribe en un paréntesis llamado Quebec donde la poesía se vuelve un asunto de identidad. Miron lleva la escritura a un nivel radical, siempre comprometida, sí, con el francés quebecuá, pero sobre todo, con la palabra poética contemporánea. Se desmarca del tono paisajístico, de toda parroquialidad, para instalarse en la vanguardia literaria del siglo XX. El junto con Saint-Denys Garneau (traducido espléndidamente por Luis Vicente de Aguinaga), son dos casos atípicos de la literatura francófona canadiense y también de la poesía norteamericana.

A solicitud de Marco Antonio Campos, en la edición de "Poemas y Ensayos" tenía que aparecer al menos una selección del gran libro de Miron llamada L’homme rapaillé. Fue una delicia colaborar con Marco Antonio en la composición al español de esos poemas trepidantes, formidablemente enérgicos, y de una ternura poco celebrada. Miron siendo el poeta capital de la poesía quebecuá del siglo XX, no es un autor conocido más que otros. Fue todo un aprendizaje trabajar y afinar mis lecciones de estilo como traductor. Marco fue un Virgilio realmente generoso.

PP. ¿Qué hay del espléndido poema «La marcha hacia el amor»?

HBV. Francoise Roy nos entregó la

primera versión de ese poema sumamente fiel al sentido pero, Marco y yo pensamos que carecía de la forma final. Hay que recordar que Miron tenía tradición surrealista: no tenía ninguna limitación por las las formas cerradas. La marcha hacia el amor es probablemente el poema nacional y uno de los poemas amorosos más geniales de la poesía francesa del siglo pasado.

©Fotografía de Antoine Desilets.

por sus lectores

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PP. ¿Miron es poeta nacional quebecuá por el grado de identificación que logra con los habitantes de esta región?

HBV. Dijo Darío "Mi amor está en mi tierra, pero mi

amada está en París." La profunda devoción de Mirón por su tierra no limita el deseo que se genera desde su lengua. Miron estaba viendo con un ojo al gato, y con el otro al garabato. No deja de ser universalmente francés y canadiense.

PP. ¿La poesía de Miron está injustamente rezagada?

HBV. L’homme rapaillé que Marco

decidió traducir, no es la poesía completa de Miron. Muchos poemas se descartaron porque difícilmente les dirían algo a lectores de estas latitudes, por sus regionalismos y sus complicaciones lingüísticas. Si a nosotros nos amedrentó un poco la traducción es comprensible que otros editores no se avienten a la edición de esos poemas.

PP. ¿Para un lector de poesía tiene la misma complicación?

HBV. Es una lectura difícil y

Hernán Bravo Varela

hermética. Pero creo que la oscuridad de Miron no es sino estimulante, en el diagnóstico que hizo Lezama. Es la marcha de la imaginación postsurrealista. La sintaxis de Miron tiene una flexibilidad que raya en el caos. Ese caos y las imágenes generan bellísimos fractales que vale la pena ver más de una vez para entender su intensidad y originalidad.


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miscelanea

Eso que llevas dentro

creacion

Por: Alex J. Trejo

Esilencio so que trae dentro no lo deja dormir. Mauricio contempla en el techo de su habitación mientras Guillermo duerme a su

lado, sin enterarse de nada. Que rico sería dormirse, así, a pierna suelta, ocho horas diarias, pensaba. Sí, que rico sería dormirse, así, en paz y sin sufrimiento; dormir y no despertar, componía una voz en su interior. Mauricio lograba ignorarla la mayoría de las veces, pero en noches como esa, no importaba cuán cansado se sintiera, cuanto sueño tuviera, cuanto trabajo acumulado le esperara al siguiente día; esa voz lo bombardeaba, lo dominaba, y no lo soltaba jamás. Al siguiente día, Guillermo ya se había ido a trabajar cuando se despertó. Era uno de esos trabajadores de oficinas en edificios altos y lujosos. Hacía quién sabe qué cosa en quién sabe cuál empresa. Mauricio encontró en el comedor una taza de café y un pan dulce acompañado de una nota que decía: no llegues tarde a la escuela, ¡dormilón! Además, como extra, a manera de burla, tenía una carita feliz. ¿No podía ser más infantil? ¿Cuándo le vas a decir que esto no funciona, infeliz? Guillermo salió de su modesto departamento en Coyoacán con suficiente tiempo para disfrutar de su camina matutina. El mundo gira y seguirá girando contigo o sin ti. O al menos, eso pretendía. El sol apenas se filtraba por la copa de los árboles que rodeaban todo el camino, las arboledas aún estaban cubiertas de rocío, incluso el aire


primera literaria

parecía limpio. Las aves seguirán cantando y el sol seguirá saliendo, alguien más ocupará tu puesto y alguien más dormirá y cogerá y se la mamará a Guillermo. Pero ahí estaba, ahí seguía esa pesadez que se manifestaba en sus cortos y distraídos pasos. Así de insignificante eres. A pesar de que Mauricio es alegre e incluso parlanchín, en días como aquellos todo el mundo reconoce que algo trae y lo dejan solo. Ni siquiera hacen berrinches sus alumnos, todos obedecen y él sonríe aliviado por no tener que repetirse dos veces. Pura lástima, seguramente ven lo patético que eres. Al medio día, en el receso de veinte minutos, se sentó en la sala de maestros a desayunar. Huevos cocidos, ensalada, milanesa de pollo. ¿No te cansas de comer siempre lo mismo? Como distracción, revisó su celular: ¿Cómo amaneciste?, enviado 9:00am. ¿Te gustó mi café?, enviado 9:05am. ¿Qué tal los niños hoy?, enviado 10:33am. Eres un puto huevón. ¿Por qué no le contestas? Siempre lo dejas esperando, pensará que te haces del rogar. Gracias por el café, los niños se han portado muy bien, escribe. Menos de un minuto después recibe otro mensaje: ¿Quieres ir a cenar afuera? Yo invito. Tres segundos y recibe una carita feliz. Siempre invita él. ¿Y cuándo lo harás tú? Aunque nunca podrías costear sus gustos caros y menos sus restaurantes. Eres su puta de tiempo completo, siempre con el culo disponible. Anda, respóndele. Mauricio le responde, y para no verse mal, incluye una carita feliz también. Las clases terminan por la tarde. Mauricio camina de regreso a casa, en sus pasos se ve el cansancio, el agobio. Ese velo pesado que carga a sus espaldas seguía con él. Cómo quisiera desconectarme del mundo, aunque fuera por un rato, pensaba mientras caminaba de regreso a su departamento. Por un rato, ja. Dirás para siempre. Esto no puede seguir por siempre, razonaba. Oh, cielo. Por supuesto que puede seguir para siempre. La escuela, el trabajo, los niños, la comida, Guillermo, la noche. Harás eso por el resto de tu vida, ¿no lo ves? No tienes a nadie más. Pronto se dará cuenta de lo

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inútil e inservible que eres y te dejará por alguien más joven, más guapo, más rico, más feliz, más interesante, menos patético, o con el pito más grande. Es cuestión de tiempo. ¿Y qué vas a hacer después? Tu familia ya sabe que eres un puto fracasado. Ya sé, buscar ayuda, ¿y cómo te ha funcionado eso? Lexapro, Fluoxetina, Adepsique, Venlafaxina, ¿qué será esta vez? ¿100mg, 200mg, 400mg? ¿O será el budismo, el yoga, la meditación, mente sana, cuerpo sano? Ya deja de buscar excusas para seguir “viviendo”. ¿O es que quieres caer aún más bajo? ¿Se puede ser más miserable de lo que ya eres? Caminó de vuelta a su departamento, subió las escaleras, saludó a la vecina, abrió la puerta y en un momento de sinceridad y abatimiento le contestó al silencio: — ¿Verdad? Yo no sé para qué me hago pendejo si ya sé cómo va a terminar todo esto. Pasó la mayor parte de la tarde en su estudio, leyendo, escribiendo, escuchando música. Luego se dio una ducha, se puso pantalón de vestir, camisa y corbata. Prendió la televisión, esperó un rato. Diez minutos después recibió una llamada: que no, no iba a poder llegar a cenar, hubo una urgencia y había que salir a la planta de Querétaro. No, no, que no lo espere despierto, llegará mañana temprano. Sí, sí, que no se preocupara, iba en un carro de la empresa, muy seguro. Se despidieron con la promesa de que se lo compensaría después. Ni siquiera querías ir. Guillermo suspiró aliviado. La verdad, odiaba vestir de traje. Ya puesto en sus pijamas, vio televisión hasta la media noche. Cuando estaba claro que ese día tampoco iba a poder dormir, fue al gabinete de las medicinas por las pastillas del psiquiatra. Aunque se la habían recetado hace tiempo, rara vez las usaba. Colocó el frasco de pastillas en la mesita de estar junto a un vaso de agua. ¿Pastillas, de verdad? ¿Se puede ser más cobarde? Con lágrimas en los ojos, una tras otra tras otra, Mauricio se las tragó todas. Apagó la tele, cerró la puerta de su recámara y se acurrucó entre las cobijas. A la mañana siguiente, Guillermo entraba a la ciudad en el auto de la empresa. No había mucho tráfico así que pisó el acelerador. Quería llegar temprano, aunque seguro Mauricio seguiría durmiendo, como siempre. Todo por trabajar tanto y preparar bien sus clases. Por eso lo quería tanto. Ensimismado, al pasar bajo un puente peatonal, apenas y vio algo caer hacia la carretera. Se frenó por instinto pero fue demasiado


tarde: pasó por encima del cadáver. En el departamento de Coyoacán, Mauricio abrió los ojos; desorientado primero y confundido después. Un olor a vomito impregnaba todo el cuarto, y la boca le apestaba a muerto. La cabeza le retumbaba como si su cerebro fuera a explotar. Alcanzó el celular con su mano para llamar a una ambulancia, ignorando las 13 llamadas y 23 mensajes de Guillermo. Eso que trae dentro intentó liberarse de su cuerpo, y aunque no lo haya logrado, no significa que otros no hayan tenido éxito. — Ni siquiera morirme sé hacerlo bien — comentó Mauricio en voz alta. La voz que lleva dentro le dio la razón. Se sentó al borde de la cama mientras esperaban oír la sirena de la ambulancia.

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miscelanea

creacion

Un aullido de amor Por: Eskuak @GoraEskuak

“Quienes tiraron sus relojes desde el tejado para emitir su voto por una eternidad fuera del tiempo, y cayeron despertadores sobre sus cabezas día tras día durante toda una década”

Allen Ginsberg

“Los sembradores de maíz en plena selva extranjera, los eternos indocumentados, los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo”

No he visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, ni histéricos, mucho menos famélicos,

muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis, los he visto encarcelados, desaparecidos, muertos en la sierra, buscados y cazados como animales, esclavizados en corporaciones sin alma, ni pies, ni cabeza, ni corazón, ni nada sino dinero, condenados a la eterna noche, a no florecer, difamados, mostrados criminales o terroristas: una amenaza a la paz. Los he visto morirse de paz igual que los cerdos en navidad.

Roque Dalton


primera

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literaria

He visto a las mejores mentes de mi generación con el aguijón de la TV bien adentro de sus sienes mientras un policía les ofrece liberarse de sus penas por 200 pesos. Los he visto condenados a matarse entre sí por producir las drogas que harán brillar a otras mejores mentes de otras generaciones más afortunadas en países con más suerte, los he visto arrodillarse ante un santo ofreciéndole toda la capacidad de respuesta a sus críticas, los he visto condenados al desentendimiento general por no hablar castellano, a su condición de indios, a la eterna compasión de gente que vive en una pútrida urbanidad donde uno se debe de bañar diario, perfumarse para no oler lo podridos y consumidos que estamos por dentro. Por nuestros muertos que ahora el Imperio hace bufones con sus recuerdos Por la sangre derramada que Hollywood menstrua año con año en las reservas del FMI, sangre latinoamericana en las guerras tanto como aliados como enemigos, tanto héroes como terroristas, tantos muertos. Por Artigas del Paraguay que murió como un cabrón sin pena ni gloria Por la piel crujiente de los zapatos que balseaban en Wall Street, jugando a ponerle precio al tiempo de todos. Por el convertible que lavamos por unas monedas fuera de esa afamada expresión democrática llamada Wall Street. Pero nuestra patria sigue vomitando de pena y vergüenza. Quienes calzan sus botas doctor Martens hechas en Hong Kong boleadas en la Condesa después de pisar el vómito de gays hijos de diputados que se drogan en campos militares para pasar el rato.


caminan a través de la carretera de Ek’ Balam para 50 Quienes encontrar que una nube de tormenta los sigue y moja hasta su

alma, intoxicada del LSD que llevan escondido en sus zapatos y debajo de la lengua. Quienes han salvado su infancia entera olvidándola en medio de jeringas, latas con olor a caramelo y casas abandonadas, donde convergen todos los sueños de una generación perdida en el olvido que toma un taxi en medio de la noche y se adentra en los barrios más bajos, esos que encuentras bajo la tierra, bajo nuestra piel para los cuales seguir la vía del metro no es la respuesta y ratas corretean por entre nuestros pies que se derriten junto con la ciudad a la vez que nuestra cabeza se infla como perro muerto en medio de un día soleado. El corazón se ahoga en su propio amor con la arritmia de las jeringas, de los papelitos que juegan por entre todos los dedos de colegas muertos que lloraron de asco, asco a la habitación de un hotel meticulosamente ordenada y aseada. Quienes han recorrido la madrugada con su lengua que pintaba colores en el camino para volver a casa y que su desplazamiento fuera nulo, recorriendo una trayectoria infinita de sueños rotos floreciendo en medio de abrazos de madre e instituciones que prometen la redención e integración a una sociedad a la que nuestra lengua nunca quiso pertenecer y sentían todo lo entumido del camino que inundaba el gris para poder seguir el rastro de colores y calambres en las muelas, el ser más sensibles a la flor de nuestra piel ,de la cabeza del pene que les rosaba en los pantalones y ardía como Troya tomada por invasores llenos de vida ajustando viejas cuentas con la vida. Quienes han tenido sexo tocando pistilos, extrayendo semillas e intentaron dar vida riéndose de los locos que pretendían mamíferos cuando la respuesta era enterrar vida en un jardín del parque a lado del metro para regresar a buscarla con la desolación de haber perdido vida entre tanto muerto por dentro, viendo sus bolsillos escrupulosamente, raspando el tiempo que se les escurre entre las manos con ojos delirantes y rojos perdidos entre la multitud y la luz cegadora de la ciudad. Quienes cargan sus entrañas en países europeos baluartes de revoluciones institucionalizadas, de vidas por las que no se recibe nada, poetas del movimiento del hambre de las putas del alcohol,


los que cargan en los hombros la muerte del continente. Quienes han hecho goteras de sus propias madres, maldiciendo su sangre, respirando por las venas de las calles llenas de paredes con amor a perpetuidad, faroles incandescentes de la vagueza del humano, de su bajeza en promesas siempre rotas, expectantes, con ojos lechosos pariendo frases pasadas y sintiendo sus ilustraciones como las más fieles, siendo las más crueles y las más satíricas por tomarse en serio a sí mismas, bebiendo la ceguera de su alrededor y gimiendo de asco. Quienes con alcohol en las tripas por debajo de la ciudad evocan toda la irreverencia podrida representada por una juventud de plástico con cerebros adormecidos, los cuales han perdido la capacidad de sensación y ahora solo lloran si no hay líquido de frenos. Quienes dentro de las entrañas de la ciudad, en sus órganos más palpitantes se traicionaban a sí mismos, se vendían al mejor postor jactándose de obreros del arte, para que los conquistadores vengan y aplaudan la contribución a una conciencia lastimada, herida, corrupta ,vomitiva ,pútrida perdurando así un discurso anestésico con el cual todos nos sentimos mejor, y alabamos las figuras salidas dentro de la verborrea de ese discurso para tomarnos fotos y sentirnos un poco dignos apaciguando el odio y el rencor que tenemos el deber de sentir por ese discurso que nos satiriza y nos humilla a cada palabra, a cada pincelada, a cada admiración ,a cada aplauso, a cada flashazo, para dejar de sentir así el malestar convulsivo que nos produciría ver nuestra propia realidad dentro de las entrañas de una ciudad adormecida y debilitada por el hambre y la hipocresía, de una lluvia que no ha cesado en 100 años mientras pensamos que los rayos más estruendosos esos que queman nuestras casas y esterilizan los campos son arte y gritos de guerra, de nuestra guerra. Quienes se han presentado en canales de música juvenil preguntándose hasta cuanto está permitido exhibir nuestra idiosincrasia y de qué manera llamar a la insurrección para que en las casitas del barrio alto canten que su soledad los ha estado esperando, cuando la soledad que conocemos acá abajo es la

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la soledad del estómago el único vacío que tenemos es en 52 esnuestras bocas, pero las manos las tenemos llenas del sudor que mantienen los rascacielos en Nueva York y los pisos bien pulidos en el pentágono y el Empire State. Quienes sin sentimientos han derramado su cerveza en el piso de un bar, sorbiendo sus sesos envueltos en aluminio y propaganda política. Para soñar con rostros desaparecidos hace más de un año, evocando las lágrimas que recorren sus arterias, al sexo que humedece sus ventanas y los despierta sollozando de la vida entre sus dedos, siendo verdugos del tiempo. Quienes han sido obligados a escribir en una hoja azul después de un día gris, sin emociones ni reflexiones, después de haber donado toda la vitalidad a la gente que los abraza con las piernas sintiendo solo el constante vacío en su estómago, perdiendo dentro de sus casas a la soledad que ahora los acecha a cada rincón, a cada instante, a cada vuelta de página, a cada ajo, a cada piedra, a cada flor, y después de 5 centímetros de fría aguja consiguen redención.


Revista Primera Página, Número 6  

Sexto Número de la Revista Primera Página. Portada en Homenaje al Corno Emplumado. Número en memoria de Gaston Miron. En este número: Textos...

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