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REVISTA PM SALUDBIENESTAR

DISFRUTEMOS DEL SOL CON RESPONSABILIDAD En verano debemos extremar las medidas de protección solar de nuestra vista, ya que los tiempos de exposición se elevan debido, fundamentalmente, al aumento de actividades al aire libre.

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ebemos recordar que el sol tiene algunos efectos muy beneficiosos, como, por ejemplo, en la síntesis de vitamina D, lo cual es importante principalmente en la población infantil y también en la población de la tercera edad con osteoporosis. Sin embargo, la exposición directa al sol en las horas de mayor radiación (entre 11:00 y 16:00 hrs.) conlleva un alto riesgo de daño cutáneo (envejecimiento prematuro, desarrollo de

Dr. José Luis Yáñez, Oftalmólogo Clínica Bupa Antofagasta

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neoplasias cutáneas, quemaduras, etc.), pero también de daño ocular. Desde el punto de vista ocular, debemos considerar protegernos adecuadamente y evitar en lo posible realizar actividades al exterior en momentos de alta radiación solar. En el caso de los niños, lo primero es tratar de que salgan a jugar fuera de la casa ojalá después de las 16:00, y quienes deseen ir a disfrutar de la playa, tratar de hacerlo por la tarde.

Tenemos que entender que un “buen lente” no es sinónimo de lente caro. Debe cumplir con 3 requisitos: 1. Absorción de luz UV, tanto UVA como UVB. 2. Forma adecuada, es decir, que efectivamente el tamaño de los cristales sea suficiente para evitar que nos entre luz indirecta. En este sentido, los más apropiados son aquellos curvados o tipo lente de seguridad.

Para menores de 4 o 5 años, lo ideal es no exponerlos al sol en el horario de mayor radiación UV. En niños mayores de 5 años ya se puede enseñar el uso correcto de un lente de sol, pero se debe procurar que este sea efectivamente apropiado para su edad.

3. Material apropiado, es decir, que no presente un riesgo frente a la actividad que queramos realizar. Un lente con borde metálico o cristal de vidrio (mineral) será mucho más peligroso por ejemplo frente a un impacto, que un lente de armazón y cristal plástico (orgánico).

Otro aspecto a considerar es el tipo de exposición solar que tendremos, ya que no es lo mismo realizar actividad exterior urbana, que estar en la playa, en el campo o en la montaña. Para exposición intermitente de tipo urbana debería bastar con un lente de sol de tamaño apropiado, que nos permita -por ejemplo- conducir sin disminuirnos la capacidad visual y caminar en la ciudad sin experimentar molestias con los brillos o deslumbramientos.

Frente a una exposición aguda intensa podemos presentar daño tanto en la conjuntiva (piel que cubre la porción blanca del ojo), como en la córnea o parte anterior del ojo. Frente a una exposición crónica y un daño acumulativo, pueden aparecer carnosidades en los ojos; cambios de color en la parte blanca de los ojos por aparición de pigmentación en la conjuntiva (ojos de aspecto más amarillo en área expuesta o lunares en la parte blanca del ojo). También, neoplasias y cáncer tanto en conjuntiva, iris o retina, daño a nivel del lente cristalino (cataratas) o incluso en la retina (maculopatías, degeneración macular).

En el caso de actividad costera o playa, en cambio, necesitaremos un lente más oscuro que bloquee además de la radiación UV, parte del espectro de luz visible para hacer más confortable la visión en ambientes intensamente iluminados. En este sentido se perciben más cómodos aquellos lentes con tinteado más oscuro y también aquellos que tienen algunas otras propiedades como filtro de luz azul, polarizado o cubierta metalizada o espejados.

Si presentas molestias oculares, ojos rojos, lagrimeo o alteraciones visuales, debes consultar con un oftalmólogo/a para que determine el mejor tratamiento para tu patología. Jamás automedicarte. PM Dr. José Luis Yáñez, Oftalmólogo Clínica Bupa Antofagasta

Revista PM Antofagasta - Enero 2017  
Revista PM Antofagasta - Enero 2017  
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