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Autores/ Eva Prats y Ricardo Flores CV/ Ver página colaboradores

1. “ENTRE LA UTOPÍA Y LA REALIDAD, ESTÁ EL TRABAJO” El edificio Walden 7 comparte solar con el Taller de Arquitectura(1), el lugar de trabajo del equipo de arquitectos, matemáticos, ingenieros, escritores y sociólogos que lo ideó. Los dos edificios se pensaron y construyeron en paralelo y, una vez acabado el Walden 7, algunos miembros de este taller decidieron ir a vivir en él. Es en ese momento cuando surge la frase inicial de esta nota, cuando idearon y construyeron este edificio, un trabajo de su propia utopía. En él está su entendimiento de un posible vivir en colectividad que quisieron compartir y ofrecer a su generación. Esta relación de proximidad es una excepción. Diseñar, construir y quedarse al lado del propio experimento trabajando es testimonio de implicación. A la vez, con una carga propositiva tan fuerte, estar cerca del Walden 7 podía ser una manera de ayudar a su explicación y divulgación. Asentarse a trabajar en ese mismo solar era una oportunidad para conocer la evolución de su propuesta y una ayuda a seguir avanzando. “El Taller de Arquitectura se prepara a inventar ciudades que se hagan posibles, llenas de sueños, realizables e imperfectas. Sobre todo imperfectas”(2). El comentario del Taller tiene triple optimismo. Primero, la voluntad de seguir avanzando en sus propuestas, que serán siempre perfectibles, pues están atentas a una realidad externa, que es cambiante. Luego, aceptar la imperfección como una cualidad de las ciudades, siempre inacabadas. Tercero, abrir la posibilidad de la equivocación, un alivio para un equipo que arriesga. Trabajar al lado de uno de tus proyectos en uso hace que este continúe como parte activa del trabajo del día a día, aportando datos variables que ayudan a mover tu evolución como diseñador. En origen, el Walden 7 no fue pensado de forma aislada, iba acompañado de dos unidades más, de tamaño parecido, y de unas piezas habitacionales un poco menores que siguen su geometría y dimensiones quebradas, formando una manzana de mayor entidad para relacionarse con el resto de la ciudad. La propuesta no era el edificio solitario que conocemos hoy. En el solar urbano, las construcciones habitacionales se distribuían en el perímetro y, junto con la antigua cementera, acababan cerrando un vacío central donde asomaban más restos de la

fábrica. Era un espacio público que quedaría cualificado por la topografía del derribo y por algunos volúmenes de la cementera que funcionarían ahora como espacios culturales y educativos. Esta propuesta daba al conjunto un carácter intemporal, donde pasado y futuro se confundían. De esta maqueta se construyen dos piezas: el Walden 7 y el Taller de Arquitectura. El espacio público central queda sin hacer y la posterior ocupación perimetral del lugar, veinte años después, es una evidencia de la construcción habitacional de mercado, el tipo de trabajo al que se quiso confrontar el Taller de Arquitectura cuando ideó su proyecto: “El nombre de Walden 7 viene inspirado por los libros de Thoreau(3) y Skinner(4) sobre la teoría del comportamiento humano, no sigue su ideología pero diseña una concepción psico-sociológica de nuestro entorno urbano, opuesto a los caracteres puramente técnicos y especulativos que dominan la mayor parte de las operaciones actuales”(5).

(1) En 1975 el Taller de Arquitectura estaba formado por: Ricardo Bofill (arquitecto), Anna Bofill (arquitecta), Emilio Bofill (arquitecto), Salvador Clotas (escritor), Ramón Collado (arquitecto), Francisco Guardia (arquitecto), José Agustín Goytisolo (poeta y filósofo), Peter Hodgkinson (arquitecto), Javier Listosella (arquitecto), Joan Malagarriga (arquitecto), Manuel Numez-Yanowsky (arquitecto), Julio Romea (arquitecto) y Serena Vergano (actriz y fotógrafa).

(2) Taller de Arquitectura, AA, L’Architecture d’Aujourd’hui nº 182, noviembre-diciembre 1975. (3) Walden, Life in the woods, Henry D. Thoreau, 1854. (4) Walden 2, de B.F. Skinner, 1948. (5) Taller de Arquitectura, AA, L’Architecture d’Aujourd’hui nº 182, noviembre-diciembre 1975.

2. DERRIBO Y CONSTRUCCIÓN: ACCIONES DE APROPIACIÓN En 1970 el equipo del Taller de Arquitectura está de vuelta de un frustrado viaje a Madrid, en busca de fondos para iniciar el proyecto de “Ciudad en el Espacio”. Ya casi entrando a Barcelona, pasan por delante de un gran solar ocupado por una fábrica de cementos abandonada. De la frustración se pasa a la generación de nueva energía, para dar otra oportunidad a ese concepto de agrupaciones urbanas que llevan desarrollando desde hace cinco años. El nuevo proyecto de “Ciudad en el Espacio” se concreta en tres años, y las obras para transformar el solar y la fábrica durarán dos años más. El edificio Walden 7 y el nuevo Taller de Arquitectura se acaban en 1975; acciones y decisiones han ido rápido y en paralelo. Si del derribo selectivo de la fábrica aparece el Taller, también con el barrido de una parte del solar se hace lugar para el nuevo conjunto habitacional. Al igual que en el solar habrá en paralelo acciones de destrucción y construcción, la posibilidad de realizar una “Ciudad en el Espacio” se destruye y reconstruye en un mismo viaje. Coincidencias en tiempo y espacio de situaciones adversas y su superación son pruebas de la energía del grupo en ese momento. Siendo el mismo equipo quien dirige las dos acciones opuestas,

PLOT 19  

Selección de contenidos del número de Junio-Julio de 2014

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