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PERIPLO • Mar ample

Abril 2010 • Vol. II • PERIPLO • 1


PERIPLO • Jessica Ruth

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About Us PERIPLO somos un grupo de jóvenes, que por diversas circunstancias de la vida, nos hemos visto envueltos en un periplo. Un periplo es un via je, una circunnavegación, y así una exploración. Una revista es una propuesta literaria que sostiene un diálogo, a la manera antigua, que profundiza poco a poco en un océano virgen. Es la propuesta de un itinerario digital y bimestral en el que las letras naveguan con los vaivenes de nuestro tiempo.

PERIPLO será, efectivamente, una tentativa de reconocer los mares que surcamos, uno a uno. Es nuestro objetivo abordar distintas temáticas, que serán la columna vertebral de cada número, desde las más diversas disciplinas humanistas, con el desafío de ser transversales en el tiempo y en el espacio, y con una óptica integradora. Somos cosmopolitas por surgir y habitar ciudades de todo el mundo: nuestros orígenes son diversos, pero nuestra lengua es una y nuestra palabra plural. PERIPLO es, además, hijo de la posmodernidad por estar comprometido a dar testimonio al siglo que vive; considerando la trayectoria histórica de la humanidad, buscará reflejar el pensamiento de un tiempo y sus dudas, sus posibilidades, sus inspiraciones y bloqueos. En una época de cierta incertidumbre cultural, PERIPLO pondrá en relieve las inquietudes de unos cuantos; curiosidades de muchos que, como nosotros, buscan ver el otro lado de las cosas. En la medida en la que no huimos, nuestra pequeña embarcación literaria será un via je que irá dejando rastro y huella por sí, en algún punto, queremos regresar a una costa conocida. Via jar también es perderse. He aquí una brújula por escrito, para aquellos que no teman desprenderse de sus raíces y busquen profundizar en nuevos mares.

Las expediciones de los antiguos dejaban evidencias instructivas documentadas en sus περίπλους (periplous), porque cuando la humanidad quiere dejar asentado algo que considera importante, lo escribe. Nosotros aprendimos el gesto, y sin conocer el destino final de nuestro periplo, decidimos dejar testimonio de nuestro recorrido.

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PERIPLO • Mar ample

Joaquín Bilbao. Especialista en generalidades, vive fascinado por el baile de los planetas. Porteño cosmopolita, pasó por Bogotá, Bahía Blanca y Berkeley. Siempre que puede exclama que Paul es su beatle favorito. joaquinbilbao@revistaperiplo.com

Curiel. Salamanca. Joven poeta que combina la sutileza y la rotundidad dejando la piel en las palabras. Filóloga, bailarina y aficionada a la confiteria, a mirar el techo y al té. Curiel sale a escena con un primer poema de la época en que su ingenuidad se convierte en apariencia.

Ángel Saiz. Historiador y crítico de arte., vallisoletano de nacimiento, burgalés de sangre, instruido en Salamanca y enjuiciando, murmurnado y censurando en Vitoria. Es un buscador de musas, ya que su amor por el arte nunca fue correspondido.

angelsaiz@revistaperiplo.com

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Carlos Martínez Rivera. Periodista puertorriqueño residente en España. Analista minucioso del presente, editor, diseñador, hispanista, politólogo y cómico a tiempo parcial. Carlos es un hombre orquesta. Cafetero empedernido que es sin duda el rigor de nuestro barco.

carlosmartinez@revistaperiplo.com

Pablo Doratti. Cauteloso observador de la antigüedad clásica y sus continuidades. Deambula a menudo por las ciudades y pueblos de la República Argentina, y es el tipo serio que ves en los cafés escribiendo en una montañita de hojas amarillas.

pablodoratti@revistaperiplo.com

Víctor Bermúdez. Humanista breve, teórico del té, la convicción humana y otras vicisitudes similares. Ha crecido en Mexicali y se ilustra en Salamanca, donde el autor aprende sobre los vicios, la avaricia y el fervor vacacional.

victorbermudez@revistaperiplo.com

Maritza Rodríguez Martín. Licenciada en Lingüística y Literatura, músico e investigadora, hija de la arepa santandereana, las colaciones cundinamarquesas oriundas de Colombia y la polifonía de torbellinos, pasillos y sones que se le mezclan en la sangre con los pliegues del bandoneón y la serena herencia de las letras. Viajante con el corazón entre dos patrias.

Fernando Pittaro. Periodista argentino. Nació en Córdoba, sobrevive en Buenos Aires. Buscador incansable de historias callejeras. Nómada declarado. Escribe mucho, escribe de todo, escribe siempre. Sus escritos son un aporte más a la confusión general.

fernandopittaro@revistaperiplo.com

Martha Borrego. Especialista en literatura de vanguardia. Apasionada de los místicos, los tacos, el billar y otras perdiciones similares. Charra de corazón, a caballo entre México y España.

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Cul de sac

En este segundo número de Periplo hablaremos del exilio. Ese sentimiento íntimo que consiste en ser arrancado del lugar de origen para instalarse en tierra a jena y saber que no hay regreso. Ese tránsito doloroso a un lugar desconocido implica desprenderse de las raíces y salir en busca de nuevos horizontes. A lo largo de la historia, la humanidad ha sido testigo de innumerables destierros. Nuestros colaboradores desempolvan el baúl donde duermen los rostros del ostracismo y nos muestran cómo, desde diferentes miradas, cada disciplina lleva el exilio tatuado en la piel.

PERIPLO • Isabel talleda

Joaquín Bilbao hace un lúcido cruce entre la película “Dr. Zhivago” y el escritor Milan Kundera. Ángel Saiz posa su mirada en el doble exilio del fotógrafo Alberto García-Alix. Pablo Doratti hace un minucioso repaso histórico sobre el destierro. Maritza Rodríguez Martín indaga en las raíces de la música caribeña que via jaron desde África; Fernando Pittaro hace una reseña del último libro de Martín Caparrós, Carlos Martínez Rivera hace una revisión de la biografía de Alberto Fujimori y Víctor Bermúdez reflexiona sobre distintas nociones de exilio. Por último, ba jo seudónimo algunas voces jóvenes encuentran en PERIPLO su espacio de expresión.

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PERIPLO • Jessica Ruth

solucítra ed ecidnÍ

Exilio perpetuo [10] remar sin barca [15] Otr a ciudad, otr a mir ada [16] Alberto Fujimori: Condenado al destierro [19] Un r astreo del exilio [23] Estado de excepción [28] nociones del exilio [29] caminos [37] Diáspor a musical [38] Exilio posmoderno [44] Al final [49] Entrevista queti otero [50]

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Heracles

PERIPLO • Mar ample

Aristóteles nos cuenta un episodio de Heracles para ilustar las razones por las que un ciudadano era condenado al ostracismo. Los argonautas se habían detenido cerca de Págasas, en las costas del Golfo de Magnesia. Mientras algunos preparaban la cena, Heracles decidió desembarcar en busca de agua. Ya había empredido su empresa el héroe tebano, cuando una brisa favorable comenzó a soplar. En ese instante el mástil oracular de la nave Argo anunció que no podría seguir soportando el peso de Heracles. Ante esta revelación, los tripulantes decidieron abandonarlo y zarparon antes de que hubiera regresado. Posteriormente se dio a este lugar el nombre de Afete , abandono.

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PERIPLO • Jessica Ruth

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Exilio perpetuo Doctor

ZhivAgo

en el cine Por Joaquín Bilbao

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octor Zhivago, la película del director británico David Lean estrenada en 1965, es una interesante oportunidad cinematográfica para reflexionar sobre los tormentos provocados por el exilio. Durante la Rusia de principios del siglo XX, su protagonista es obligado permanentemente a abandonar su tierra, empezando por su hogar en Moscú y más tarde los que construye en otras partes de Rusia. Este exilio continuo es el motor del filme basado en la novela del mismo nombre escrita por Borís Pasternak. El libro de Milan Kundera La ignorancia, que medita precisamente sobre el tema del exilio, puede esclarecer un análisis de la historia central1 de Doctor Zhivago.2 1. “Porque la noción misma de patria, en el sentido noble y sentimental de la palabra, va vinculada a la relativa brevedad de nuestra vida, que nos brinda demasiado poco tiempo para que sintamos apego por otro país, por otros 1 Se omitirán aquellas partes y elementos del relato que no son relevantes al tema del exilio. 2 Para una breve referencia de Kundera sobre la película ver: Milan Kundera. El arte de la novela. Tusquets editores, 2000, p. 150. 10 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II

países, por otras lenguas” (Kundera, 125). El rostro sonriente de un joven doctor Zhivago revela su felicidad: vive en Moscú, está terminando la carrera de medicina y es un reconocido poeta. Cuenta con la simpatía de la familia Gromeko para casarse con su hija Tonya, que regresó de París. Tal es el reconocimiento de su poesía, que ella le cita halagos de un periódico parisino. Sus profesores alaban su inteligencia y le recomiendan la investigación. Él, sin embargo, decide abocarse a la atención médica y “trabajar con los vivos”. Trabajará con ellos de sobremanera a partir del estallido de la Primera Guerra Mundial. Reclutado como médico militar Zhivago deberá abandonar su tierra y acudir al frente de guerra. Allí el hambre y la desesperación, signos de una Rusia desvastada y frágil políticamente, son parte de la cotidianeidad. Bajo ese caos reinante el destino reencuentra a Zhivago con la bella Lara, alistada como enfermera. La había visto por última vez cuando en un restaurante la joven había intentado asesinar a su amante Komarovsky, notablemente mayor que ella. La impresión de Lara había quedado grabada en su inconciente. Ella deja evidencia de su amor en miradas


PERIPLO •película Doctor zhivago

candorosas. Él, aunque tiene que hablarle desde la sombra, la encara y explícita su amor. Pero, Lara burla el avance aceptando lo recíproco de su amor, aunque rechazándolo. La guerra ha terminado; él volverá a Moscú con su mujer y ella cuidará a su hija en Yuriatin, sabiendo que su esposo Pasha ha muerto en combate. Zhivago acepta pasivamente la negativa, consolidando la añoranza del hogar.

y artística. La hermosa Lara es la especulación de una compañera y amante pasional. La elección de Zhivago es clara: lo conocido a lo desconocido; el regreso al viaje infinito. “(…) entre la dolce vita en el extranjero y el arriesgado regreso al hogar [Ulises] eligió el regreso. A la apasionada exploración de lo desconocido (la aventura) prefirió la apoteosis de lo conocido (el regreso). A lo infinito (ya que

“En español, ‘añoranza’ proviene del verbo ‘añorar’, que proviene a su vez del catalán engorar, derivado del verbo latino ignorare (ignorar, no saber algo). A la luz de esta etimología, la nostalgia se nos revela como el dolor de la ignorancia. Estás lejos, y no sé qué es de ti. Mi país queda lejos, y no sé que ocurre en él” (Kundera, 12). En Moscú esperan Tonya, los Gromeko y la continuación de una exitosa carrera profesional

la aventura nunca pretende tener un fin) prefirió el fin (ya que el regreso es la reconciliación con lo que la vida tiene de infinito)” (Kundera, 14). Zhivago emprende la vuelta a Moscú esperando encontrar lo que su memoria y expectativas le prometían si regresaba a su hogar. Pero, las promesas no se cumplen: en la película de Lean el triunfo de la Revolución Rusa convierte a Moscú en una ciudad fría y Abril 2010 • Vol. II • PERIPLO • 11


PERIPLO •película Doctor zhivago

pálida, deshumanizada bajo una burocracia sin le alerta sobre la prohibición de sus poemas por el nuevo régimen. Su poesía acusa un excesivo rostro. individualismo y abandono a la vida privada. Multitudes de ojos en su propio hogar, 2. Cuando Zhivago llega a la casa de los Gromeko antes invisibles, reafirman estás acusaciones se consterna por la apropiación estatal de la recordándole las injusticias del pasado en el casa, pero agacha la cabeza cuando le echan que Zhivago vivía como miembro de una clase en cara que varias familias duermen donde social acomodada. “(…) se pasan revista, rápida, discretamente, antes sólo lo hacía una. Confinados a un sólo dormitorio viejo, aguardan Tonya y su padre el pelo, las arrugas, los dientes; cada uno sabe recientemente viudo. El dolor es mitigado por la presentación de Sasha, hijo de Zhivago. La alegría del reencuentro no dura demasiado. No hay calefacción adecuada por falta de combustible y la supervivencia al invierno se agrava por la escasez de alimentos. Robando madera de cercas públicas, Zhivago es sorprendido por su medio hermano Yevgrav, un comisario político bolchevique. Lejos de reprimirlo por sus actividades ilegales, Yevgrav 12 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II

lo que busca en el rostro que tiene enfrente y sabe también que el otro busca lo mismo en el suyo. (…) buscan en el otro la muerte que asoma” (Kundera, 62). La censura de sus obras, las penurias alimentarias y la oculta amenaza del tifus obligan a Zhivago a lanzarse a otro viaje. Aprovechando los contactos de Yevgrav, la familia viajará en un hacinado vagón de tren hasta Varýkino, donde los Gromeko tienen


3. La tierra en Varýkino goza de los encantos de la naturaleza, menos cruel que el hombre. Con su mansión clausurada por partisanos bolcheviques, la familia habita la casa de los criados y se dedica a cultivar para combatir el desabastecimiento. Mientras Tonya espera otro hijo, un viaje a Yuriatin reencuentra a Zhivago una vez más con Lara. Inevitablemente, se entregan uno al otro en repetidos episodios ocultos que intranquilizan al doctor. Sin convicción, aunque abatido por el dolor que pudiera infligir en Tonya, Zhivago quiere poner fin a la relación. Lograr la eternidad de esos momentos les es imposible, pero se resisten al porvenir. “El porvenir no le interesaba; deseaba la eternidad; la eternidad es el tiempo detenido, inmovilizado; el porvenir hace imposible la eternidad; deseaba aniquilar el porvenir” (Kundera, 109).

que aniquilara todo porvenir y, en cambio, el porvenir estaba de nuevo allí, invencible, hediondo, repugnante, como una serpiente que se retuerce ante sus ojos, se le enrosca en las piernas y avanza arrastrándose para señalarle el camino” (Kundera, 123). Zhivago termina desertando en medio del duro invierno ruso. Angustiado y enfermo sufre alucinaciones de Tonya y Sasha. Cuando llega a Yuriatin, la desesperación es mayor: su familia ha huido al exterior de las purgas políticas. Exhausto y delirante por la fiebre, acude a Lara que lo recibe con amor y cuidados. 4. Refugiado en la casa de Lara, Zhivago aminorará el dolor por la partida de su familia. Su amor por Lara crece junto a la felicidad que se percibe en el nuevo hogar. La sorpresiva visita de Komarovsky termina con la ilusión: alerta sobre el inminente peligro que corre Zhivago y ofrece ayudarlos gracias a sus conexiones políticas si aceptan marcharse con él bajo sus condiciones. Indignados en su moral y orgullosos por su amor, lo rechazan. En realidad, rechazan adelantar el fin de

El porvenir lo arrastrará al corazón de la la ilusión de una eternidad juntos. Como en Guerra Civil Rusa, alejándolo de su familia y Yuriatin no les queda mucho tiempo prolongar su amante. Volviendo a Varýkino, el ejército partisano bolchevique lo recluta a la fuerza como médico. Sin lugar para despedidas, presenciará durante un año enfrentamientos sangrientos, una masacre de adolescentes y filas de mujeres abatidas con niños que huyen de sus ciudades desvastadas por los enfrentamientos entre los ejércitos rojo y blanco. “Había pensado convertirse en un eternidad

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una casa de campo. A pocos kilómetros de allí, en Yuriatin, también reside Lara con su hija. Comienza un nuevo exilio y la construcción de otro hogar en una tierra diferente.

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PERIPLO •película Doctor zhivago

Sus días en la mansión terminan cuando vuelve a presentarse Komarovsky, esta vez previniendo sobre un nuevo peligro: el marido de Lara, que en realidad no había muerto, fue condenado por el gobierno bolchevique y ahora la buscan a ella. Esta vez aceptan su oferta de escape, aunque a último momento Zhivago abandona al grupo, y Lara, que está embarazada, parte con Komarovsky. Con este final la película alcanza su clímax, reforzado por un epílogo que muestra a el presente y huyen hacia la vieja mansión de Zhivago, visiblemente avejentado, en Moscú. los Gromeko en Varýkino. No ha tenido noticias de Lara en años. Mientras “El amor es la exaltación del tiempo presente” mira las calles transitadas de la ciudad desde (Kundera, 81). la ventana de un tranvía, Zhivago ve pasar a La mansión, completamente cubierta por la Lara. Se baja e inútilmente intenta alcanzarla. nieve, revela en su interior congelado la infancia Su frágil corazón se detiene por la excitación y de Zhivago, que se crío allí. El cuarto donde se muere desparramado en la calle, mientras una instalan mantiene intacto el escritorio donde toma abierta nos muestra a Lara continuando aprendió a escribir. Finalmente, después de su destino. años de perturbante exilio, Zhivago consigue Aquél destino que desperdigó a Zhivago por la serenidad y vuelve a componer poemas. las tierras de Rusia, escapando de su hogar y Los “poemas de Lara”, como se mencionan viviendo en el exilio perpetuo. Sólo consiguió al comienzo de la película, son la mayor obra derrotar ese destierro con la culminación de artística de Zhivago. Lograda tras sufrir el su obra artística: los poemas dedicados a Lara. destierro reiterado que alejaba la plenitud de Una victoria por la que Zhivago pagó un precio, su vida, representa el goce de aquella felicidad a la que no se animó cuando dejó partir a Lara años atrás. “Durante veinte años no había pensado en otra cosa que en regresar. Pero, una vez de vuelta, comprendió sorprendido que su vida, la esencia misma de su vida, su centro, su tesoro, se encontraba fuera de Ítaca, en sus veinte años de andanzas por el mundo. Había perdido ese tesoro, y sólo contándolo hubiera podido reencontrarlo” (Kundera, 40). 14 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II

quizá, demasiado alto. ___________ Bibliografía Milan Kundera. La ignorancia. Barcelona: Tusquets Editores, 2003.


PERIPLO • Víctor Bermúdez

Remar sin barca Consider the odds and sometimes the obvious.

Y rescatarse de ese tedio absurdo de estar vivo de los nos impertinentes que nos frenan y de los sís apresurados que nos fallan. Y ser, estar o parecer en esa barca inmóvil que es mi cama que abarca y que no embarca a estos sujetos que sudan sin tocarse otra mañana.

-Dante’s puppet

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Otra ciudad, otra mirada El doble exilio de Alberto García-Alix Por Ángel Saiz

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uando alguien decide caminar al borde del abismo sabe que está poniendo su vida en un serio peligro, pero también sabe que disfrutará de mejores vistas que los que optan por caminar reservando una pequeña distancia de seguridad. No se si Alberto García-Alix decidió voluntariamente exponerse a una vida llena de excesos o fue la propia vida la que le llevó por ese camino sin preguntarle. Su existencia callejera en los barrios del Madrid de los años ’80 le puso en contacto con los ambientes más sórdidos de la época tras abandonar sus estudios de Derecho recién comenzados. Noches bañadas en alcohol, fríos abrazos en casas de prostitución, chutes de heroína que anestesiasen el dolor y altas velocidades a lomos de una motocicleta de carreras. La juerga parecía no tener fin en aquellos años de libertad generalizada tras la muerte del General Franco y el establecimiento de un sistema democrático en España. La juventud bullía en su optimismo gracias a la nueva situación social. Se formaron movimientos culturales alternativos muy heterogéneos pero que en la prensa de entonces fueron bautizados como La Movida Madrileña. Grupos de música punk-rock como Alaska 16 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II

y los Pegamoides, jóvenes directores de cine como Pedro Almodóvar, dibujantes de cómics como Ceesepe o de arte urbano como Muelle todavía no eran conscientes de la importancia que tendrían en el panorama cultural español tan sólo unos años más tarde. Pues bien, entre ellos se encontraban fotógrafos como Ouka Leele o Alberto García-Alix, con su cámara al cuello y ganas de atrapar cada detalle a través de su objetivo. Aunque García-Alix siempre ha renegado de su consideración como cronista de La Movida, lo cierto es que sus primeras fotos son un magnífico documento que retrata el ambiente creativo de las noches en los barrios madrileños, pero también el mundo de excesos en el que muchos de ellos se vieron involucrados y de los que algunos, con el tiempo, no pudieron salir. Esta fue la escuela de Alberto García-Alix. De formación totalmente autodidacta, sus maestros fueron las calles y los personajes que en ellas se desenvuelven. Pequeños héroes del día a día que a pesar de sus miserias son capaces de desarrollar su existencia con una dignidad envidiable. Le enseñaron a mirar, algo esencial en el


PERIPLO • Isabel Talleda

arte de la fotografía y le aportaron un universo iconográfico riquísimo y prácticamente inexplorado en la todavía germinal fotografía española. Tatuajes, desnudos femeninos, habitaciones de motel, estrellas del porno, barras de bar, yonkis y motocicletas fueron retratados por su viejas cámaras y pronto transformaron al joven Alberto García-Alix en un artista de gran prestigio, reconocido posteriormente con el Premio Nacional de Fotografía en el 1999. Pero, tras unos años de inmejorables vistas al borde del precipicio, pronto llegaría un traspié en forma de Hepatitis C que le hizo tambalearse entre la fina frontera que separa la vida y la muerte. Esta situación le obligó a realizar un primer exilio a la ciudad de París en el 2003 para seguir un duro tratamiento que le salvase el castigado hígado. García-Alix no podía ni quería regresar a Madrid, porque sabía que sería su fin, había decidido quemar sus naves de retorno y si había que morir, hacerlo en la batalla. El hecho de encontrarse solo en una ciudad totalmente desconocida le hizo replantearse la manera en la que hasta entonces se había enfrentado a la

vida. Tenía que librar una dura batalla física contra la enfermedad, pero también una batalla espiritual contra sus propias dudas. Así comenzó su verdadero viaje a lugares desconocidos, un exilio interior que le obligó a analizar sus propias entrañas y enfrentarse con sus miedos, inexistentes hasta ese momento. Y qué mejor manera de reflexionar que a través de su arte, el lenguaje que mejor domina. Así surgió una gran obra, cargada de auto-referencialidad, un auténtico autorretrato interior. El problema es que se da cuenta de que únicamente con la fotografía no consigue expresar todo lo que lleva dentro, su capacidad narrativa resultaba insuficiente y demasiado objetiva para mostrar la profundidad del alma. Hasta ese momento, había desarrollado una fotografía narrativa, se había convertido en un auténtico cazador de imágenes, pero ahora resultaba limitada. Necesitaba tener un principio, pero también un final, una palabra nueva en su vocabulario y que no se había planteado hasta entonces. La solución más factible fue crear una obra en vídeo, en la que se mezclasen fotografías, imágenes en movimiento, música y textos que escribió en esos tristes días de miedo, dramatizados por su propia voz. Se sirvió de todos los campos de expresión que tenía a su alcance para elaborar un guión vital que se convertiría en la obra Tres vídeos tristes. Abril 2010 • Vol. II • PERIPLO • 17


Tres moscas negras cierra la trilogía. García-Alix regresa a Madrid en el 2006 tras tres largos años de exilio, se encuentra consigo mismo, con los lugares de su infancia y de sus locos años de juventus. Ha aprendido a mirar con otros ojos, ha crecido como fotógrafo, pero también espiritualmente. Desde entonces ni García-Alix ni su fotografía han vuelto a ser los mismos. El exilio vino por sorpresa, los periódicos no hablaban de batallas, pues éstas únicamente se desarrollaban en su interior. Abandonarlo todo y partir sin un billete de vuelta no debe ser fácil, sobretodo cuando las esperanzas de regresar son más bien escasas. Pero, aprendió a luchar, contra su cuerpo y sus fantasmas, emprendiendo un nuevo viaje hacia sí mismo. Ésa fue la única manera posible de regresar.

PERIPLO • Isabel Talleda

Mi alma de cazador en juego retrata sus impresiones durante la llegada a París. La ciudad de los sueños, la ciudad del amor, según suele anunciarse en cualquier guía de viaje. Sin embargo, García-Alix se encuentra una ciudad totalmente ajena, con la sombra de la muerte amenazando detrás de cada esquina y que se podría convertir en la más bella de las tumbas. Mira a su alrededor buscándose en extraños escenarios sin encontrar respuestas. Predomina la sensación de desconcierto. No sabe cómo la vida ha podido dar un giro tan brusco y cómo logrará salir de esa situación. Extranjero de mí mismo retrata el periodo del tratamiento médico propiamente dicho. Ve la muerte muy cerca y el pesimismo lo inunda todo. Se siente atrapado en un laberinto en el que da vueltas sin encontrar nunca la salida.

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Alberto Fujimori

Condenado al destierro

Por Carlos Martínez Rivera

“He llegado a la conclusión de que debo renunciar, formalmente, a la Presidencia de la República…”. -Alberto Fujimori Tokio, 19 de noviembre de 2000

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on estas palabras escritas en una carta enviada desde la tierra de sus padres a Valentín Paniagua Corazao, presidente del Congreso de la República del Perú, Alberto Fujimori dio por terminado su periodo en la presidencia peruana, la cual ejerció desde el 1990 hasta ese entonces. Ignorando su renuncia, el Congreso decidió, dos días después de recibir la misiva, aprobar una resolución para declarar la “incapacidad moral del Presidente”, y su puesto como vacante. De inmediato, Fujimori comenzó un exilio autoimpuesto gracias al refugio que le dio la escritora japonesa Ayako Sono. Pero, en vez de quedarse en el exilio, donde no podía ser deportado al Perú por tener la ciudadanía japonesa, decidió el 5 de noviembre de 2005 montarse en un avión privado hacia Santiago. Su plan era usar Chile como puente para luego participar en las próximas elecciones presidenciales peruanas, pese a que lo tenía prohibido. En el estrecho país fue detenido, aunque no fue hasta el 2007 que la Suprema Corte de

Chile decidió extraditarlo al Perú, donde enfrentaría juicio por violación de derechos humanos y corrupción. Tan reciente como abril de 2009, fue sentenciado a 25 años de cárcel por ordenar asesinatos y secuestros. Si esto no fue suficiente, en julio del mismo año la Corte Suprema le añadió otros siete años y medio de cárcel por corrupción. Según la ley vigente, el ex presidente no podrá ser indultado, por lo que permanece aislado en una celda. Definitivamente, el caso de Fujimori es digno de una novela, y como buena novela no basta con sólo conocer un final resumido sino toda su trama. Para entender cómo este político llegó a autoexiliarse y abandonar su destierro hay que remontarse a sus inicios. Outsiders a la conquista Corría el año 1990 cuando el ingeniero Alberto Fujimori, quien era un desconocido para la mayoría de la población, decidió postularse en las elecciones presidenciales. Curiosamente, su principal rival era otro outsider de la política: el escritor Mario Vargas Llosas. Dos extraños en el campo de la política peruana se disputaban por el poder. Pero, ¿qué es un outsider? Según la politóloga Mercedes García Montero, “los outsiders son Abril 2010 • Vol. II • PERIPLO • 19


ajenos y contrarios a ‘la clase política’, a la que culpan de los males que sufren la población, y buscan una vinculación directa con el electorado” (2001: 52). Efectivamente, eran outsiders porque pretendían mejorar la situación del país, la cual se podría catalogar como caótica. El gobierno de Alan García estaba sumergido en una fuerte crisis económica donde el Producto Interno Bruto (PIB) se había desplomado en los pasados años en un 20%. Si lo económico era preocupante, igual era el tema de la violencia política ejercida por grupos como el Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Esta condición de bancarrota, violencia e hiperinflación creó el terreno perfecto para que surgieran actores políticos como los futuros redentores de la nación con características populistas. En la votación de la primera vuelta Fujimori obtuvo el segundo puesto con 24,6% de los votos frente a Vargas Llosas, que se alzó con el 27,6%. Ya en la segunda vuelta el ingeniero obtuvo el 62,4% de los votos, y el autor de La casa verde el 37,6%. Con esta victoria comenzó la década de Fujimori caracterizada por la corrupción y violencia, precisamente cargos por los que sería años más tarde enjuiciado y encontrado culpable. Quizás su acción más polémica de su primer término la llevó a cabo el 5 de abril del 1992. Ese día se presentó en la televisión peruana para anunciar un autogolpe por la fuerte oposición que recibía por parte del Congreso. Esto comprueba su afán narcisista de ser el único en tomar las decisiones. Primero un 20 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II


autogolpe y luego un autoexilio. En el mensaje donde justificaba el autogolpe dijo: “El Perú tiene una sola salida: la reconstrucción nacional. Nada va a cambiar si ésta no se produce y si a la vez no se asegura la voluntad de cambio, el ansia de renovación del pueblo, que no sea boicoteada por el parlamentarismo estéril, por jueces y funcionarios corruptos. El país debe entender que la suspensión temporal y parcial de la legalidad existente, no es la negación de la democracia real sino, por el contrario, es el punto inicial de la búsqueda de una auténtica transformación que asegure una democracia legítima y efectiva…” (1992: 6).

PERIPLO • Isabel Talleda

Con el apoyo de las Fuerzas Armadas cerró el Congreso, destituyó a los miembros de la Corte Suprema y cesó a 150 jueces. En ese momento comenzó un gobierno de emergencia, y un año después logró la aprobación de una nueva Constitución. Este documento constitucional, que fue ratificado por el 52,24% de los votantes, le daba más poderes al Presidente y limitaba al Congreso. No obstante, el cambio principal fue que admitía la reelección, permitiendo así que Fujimori se presentara y ganara las elecciones del 1995. Hasta luego, Perú En el periodo de 1995 al 2000 el gobierno de Fujimori cometió muchas injusticias, que no entraremos en detalles. Nos centraremos en el 2000 cuando a 117 días de haber asumido el poder por tercera vez “El Chino” -como se le era conocido a Fujimori, quien era de descendencia Abril 2010 • Vol. II • PERIPLO • 21


japonesa y no china- decide enviar la famosa carta donde dimite desde Japón. La razón fue sencilla: estaba acorralado. La economía estaba tambaleando y comenzaron a surgir casos de corrupción. Posiblemente, el detonante fue la aparición de un vídeo que evidenciaba actos de corrupción realizados por Vladimiro Montesinos, jefe de facto del Servicio de Inteligencia Nacional del Perú y principal asesor de Fujimori. En el vídeo se veía al funcionario sobornando a miembros de otros partidos para que apoyaran al Presidente. Luego de unos complicados sucesos Montesinos terminó exiliado en Venezuela, pero luego fue deportado al Perú donde se encuentra en prisión. Fujimori justificó su autoexilio diciendo que era parte de una persecución política. Curiosamente, a pocos días de llegar al país asiático negó a los medios su condición de exiliado. Según reportó la cadena BBC, se limitó a decir: “No estoy exiliado en Japón”. Con el tiempo reconocería que está en el exilio por razones políticas. Exilio impuesto Pasaron cinco años en el autoexilio y dos antes de que hiciera su regreso al Perú. Un retorno donde sería recibido con los brazos abiertos por la justicia, ya que llevaba años esperando por darle la bienvenida al exiliado. Luego de un largo juicio fue encontrado culpable del asesinato de 25 personas y permanece hoy día en prisión. La historia no termina ahí porque su hija, Keiko Fujimori, quien es congresista y candidata presidencial para las elecciones del 22 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II

2011, ha manifestado que pretende sacar a su padre de la cárcel. Keiko ha negado que de ganar utilizará su cargo para indultar a Fujimori, sino que recurrirá a los recursos legales para que sea absuelto. De no tener éxito, su progenitor de 72 años seguirá encerrado hasta sus últimos días entre cuatro paredes exiliado del mundo y la realidad. Continuará su exilio perpetuo.

_______ Bibliografía BBC. Fujimori: “No estoy exiliado en Japón”. Publicado el 27 de noviembre de 2000. En Internet: <http:// www.bbc.co.uk/spanish/news/news001127peru. shtml.>. Freidenberg, Flavia. “Alberto Fujimori, un presidente como tú”. La tentación populista: una vía al poder en América Latina. Madrid: Síntesis. 135-146. Fujimori Fujimori, Alberto. Carta a Valentín Paniagua Corazao, presidente del Congreso de la República. Tokio: 19 de noviembre de 2000. Fujimori Fujimori, Alberto. Mensaje a la nación del presidente del Perú, ingeniero Alberto Fujimori Fujimori. Perú, 1992. García Montero, Mercedes. “La década de Fujimori: ascenso, mantenimiento y caída de un líder antipolítico”. América Latina Hoy, Vol. 28, 2001, pp. 49-86. Infolatam. Biografía de Alberto Fujimori, el impasible ex presidente condenado a prisión. En Internet: <http:// www.infolatam.com/entrada/biografia_de_ alberto_fujimori_el_impasib-4129.html.>.


PERIPLO • Víctor bermúdez

Un rastreo del exilio

Por Pablo Doratti

E

l

destierro en la cultura occidental es un sucedáneo de la pena capital, una suerte de muerte atenuada, “civilizada”. Esta percepción surge de dos abstracciones que tienen su correlato en sendas entidades concretas. La primera puede resumirse en la noción de Estado, como corpus de constricciones y prerrogativas y se asienta (cuando no lo reclama) sobre un territorio. La segunda es, aproximadamente, la noción de ciudadano, encarnada a su vez en individuos situados en aquel espacio social, que los hospeda y es sentido como propio. Ambas concepciones se implican y corresponden: sólo hay ciudadanos si hay un Estado que los protege y prescribe sus conductas, de la misma manera que hay Estado siempre que este conjunto de individuos accione

en favor de intereses comunes previamente estipulados, que habitualmente propician la reproducción y perpetuación del Estado. Dicho lo anterior, por supuesto, de modo impúdicamente esquemático y sin atender a las relaciones de poder en virtud de las cuales es modelado un Estado. El resultado de esta compulsa entre actores sociales que desconocen un origen común y no sólo no comparten unánimemente un conjunto de intereses, sino que tienen hasta ambiciones contrapuestas, puede verse también contenido en la noción de Estado. Siguiendo este razonamiento, cuando la conducta de un individuo va en el sentido opuesto de estas empresas comunes, que constituyen en última instancia el Estado, conspira también contra su propia condición de ciudadano. Abril 2010 • Vol. II • PERIPLO • 23


Desde esta perspectiva, este sujeto constituye una amenaza para el conjunto. En tal caso, quien detenta el poder de este colectivo social suele ser depositario de la potestad de resolver sobre la suerte de este díscolo para restablecer el orden alterado. El destierro aparece como un recurso doble: es un castigo, pero a la vez una reparación. Si se quiere, su lógica es del orden de lo estético. La exoneración de un elemento corrupto extramuros, de alguna manera delimita, crea bordes de cohesión e incorpora cierta complejidad de la que carece la pena de muerte. Es en aquél primer

El expediente más usual para conjurar estos males era encontrar a un criminal al que endilgar el oprobio de ese miasma y expulsarlo inmediatamente. Consumada esta purga, el ritmo vital de esa comunidad recuperaba su armonía. Este ritual del chivo expiatorio (pharmakós) evolucionó en Atenas y pasó a formar parte de ceremonias de purificación de la ciudad, celebradas en las fiestas de las Targelias. Se elegía una pareja entre lo que se consideraba la escoria de la población (kakourgoi), rodeaban sus cuellos con collares de higos secos y luego encabezaban El destierro aparece una procesión por toda sentido purificador como como un recurso la entendieron los griegos la ciudad mientras se los doble: es castigo, cuando instituyeron el pero a la vez es golpeaba en los genitales con ostracismo (ostrakismós) a cebollas albarranas, ramas reparación. finales del siglo VI a. C. de higueras y otras plantas Sin duda, no es casual que silvestres. Posteriormente se la institucionalización del destierro se haya los expulsaba1. dado en este momento histórico de Atenas. La El pharmakós evoca ciertos rasgos de la figura instauración democrática es determinante en del soberano legendario, fuente de fertilidad para la serie de innovaciones culturales y jurídicas su pueblo, que comenzaba a ponerse en cuestión que se consolidarán en el siglo posterior. La por estos tiempos. En efecto, una vez escogido institución política del ostracismo comparte este personaje funesto, era cuidadosamente con la tragedia raíces culturales semejantes. solventado por el Estado hasta la ceremonia. Ambos reconocen un origen común que se Los adornos que portaba, así como los golpes remonta a una inveterada tradición de rituales que recibía remitían directamente a la crisis de expiación en la cultura helénica. de fertilidad. El pharmakós desempeñaba en la El advenimiento de una peste (loimós), tanto base de la sociedad un rol análogo al del tirano en las antiguas comunidades rurales como en la cúspide. El Edipo rey de Sófocles es un en las primeras aglomeraciones urbanas, se claro ejemplo de cómo podían invertirse estos manifestaba en el agotamiento de las fuentes extremos. de fecundidad, la enfermedad y la muerte. 1 Es probable que en un principio hayan sido Este poder destructor era adjudicado a una ejecutados por lapidación, quemados y esparcidas sus cenizas por toda la ciudad, según se recoge de los mácula que manchaba a la comunidad toda. escolios a Aristófanes. 24 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II


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El ostracismo heredará esta misión purificadora del ritual de pharmakós y la racionalizará convirtiéndola en una institución reguladora del poder político, aunque con ciertos rasgos arcaicos que la mantendrán alejada de los usos propios del estado de derecho. La función del ostracismo era sencillamente separar al ciudadano que se encumbrare en la ciudad lo suficiente como para acceder a la tiranía. Primero se convocaba a una sesión preparatoria en la que se votaba a mano alzada si se recurriría al ostracismo en el periodo en curso. No se proponían nombres ni se habilitaba debate alguno. Si la votación resultaba afirmativa a favor del recurso, se realizaba una nueva convocatoria, esta vez al Ágora, para una nueva votación. Tampoco en esta oportunidad se producía ningún debate. Cada voto se inscribía en pequeñas piezas de arcilla conocidas como ostrakoî. La asamblea pronunciaba sentencia sin que hubiera mediado denuncia pública ni acusación contra

el damnificado que quedaba de esta forma automáticamente condenado a un destierro temporal de diez años. Tampoco se ofrecía la posibilidad de defensa ni alegato de ninguna clase. La decisión del voto no era resultado de una evaluación minuciosa de antecedentes jurídicos y políticos de la ciudadanía. Lo que primaba era un sentimiento que los griegos denominaban phthonós, una combinación de envidia y desconfianza religiosa al que se eleva por encima del resto. Esta función estrictamente política del destierro adquiere otra característica en Roma. Vimos que el ostracismo no constituía en principio una condena en sí misma, sino que era más bien un mecanismo preventivo de regulación política. En contraste, el exilio en Roma evolucionó siempre en el marco del Derecho. Casi desde un principio se caracterizó por ser una institución punitiva. Si bien el término exilium es el más antiguo y el más usado entre los que designaban la noción de destierro, convivió a lo largo de toda la historia romana con otros vocablos que expresaron diversos matices. Palabras como ablegatio, amandatio, deportatio, eiectio, expulsio, relegatio fueron provocando un desplazamiento semántico de exilium desde lo particular a lo genérico. Su etimología es ciertamente sencilla: es una derivación del verbo exsilire, y éste a su vez de salire, junto a la preposición ex, algo así como “saltar hacia afuera”. Las fuentes del exilium deben buscarse en el derecho gentilicio, en tiempos de la monarquía. En su origen se trataba de una simple migratio por voluntad del individuo y sin Abril 2010 • Vol. II • PERIPLO • 25


ninguna coacción explícita. Las motivaciones que llevaban a semejante determinación eran en ocasiones desacuerdos con decisiones de conciudadanos, como medida de protesta ante determinado rumbo elegido por la gens, o sencillamente como una huida. Como constituía un acto de libre albedrío, en principio no implicaba la pérdida de ciudadanía. Cuando en tiempos de la República, el vínculo gentilicio evoluciona hacia relaciones patricio-plebeyas entre cives, el exilium comienza a teñirse de connotaciones políticas. Se va configurando como un arma para castigar a los derrotados en las confrontaciones políticas, equivalente a la pena capital. Pronto el lenguaje del derecho le dará entidad como figura jurídica. A medida que va ganando terreno en este sentido, términos como

ablegatio y amandatio guardarán aquel significado primigenio alejado de las regulaciones legales. La aplicación del exilium se prescribe como civitatis amissio, es decir, la pérdida total de derechos civiles. Constituía una forma atenuada del summum supplicium, esto es, la condena a muerte. En concreto, al principio funcionaba como una suerte de confesión de parte, puesto que el imputado debía elegirlo como alternativa de la pena capital antes de escuchar la sentencia. Su elección ejercía una influencia determinante en el tribunal. A medida que el derecho evoluciona esta posibilidad del procesado se va perdiendo. La ejecución efectiva de la condena quedaba garantizada por la aqua et igni interdictio. Esto constituía sencillamente la prohibición al condenado de utilizar agua y fuego dentro

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PERIPLO • Víctor bermúdez

de los límites del territorio del que había sido expulsado y, al mismo tiempo, la prohibición a quien pudiera facilitarle tales elementos, bajo amenaza de muerte para cualquiera que la transgrediera. Ya en época imperial, en el año 23 d. C. Tiberio introduce la deportatio, mudando su significado del ámbito militar, relacionado al desplazamiento masivo de ejércitos, para designar una pena que además de las características antes mencionadas para el exilium sumaba la imposición de un domicilio forzoso al condenado, casi siempre una isla desierta. Para entonces, el término exilium ha comenzado a perder paulatinamente su especificidad semántica y se utiliza cada vez más como fórmula más general de designación del destierro, intercambiable con cualquiera de las formas jurídicas irreductibles. El esfuerzo por delimitar el alcance de cada una de las definiciones se deja traslucir en un edicto de Adriano. Allí se tabulan diferentes grados de destierro, desde formas más moderadas, como la relegatio, que parece permitir la preservación de ciertos honores y derechos sobre los bienes del condenado, hasta la deportatio, que implicaba una pérdida absoluta de derechos. En suma, cuando nos acercamos al final del Imperio, los límites de significación de exilium están lo suficientemente difuminados como para considerarlo una referencia al destierro en sentido general, un término del dominio coloquial que no distingue los innumerables matices técnicos del derecho. En el español está atestiguado a partir del siglo XIII en textos de Berceo y Alfonso X

el Sabio. Se conservó en la lengua como un cultismo hasta que el siglo XX, cuando se hizo más extendido su uso a partir del final de la Guerra Civil Española para relatar el desalojo masivo de republicanos. El término ostracismo ha mudado su sentido en nuestro tiempo, pero permaneciendo en el ámbito de lo político. Se aplica hoy al político, que por su propia gestión en la función pública, por acción de sus oponentes o sencillamente por efecto del tiempo se ve obligado a descender de la palestra.

_________ Bibliografía A. Calderini. L’Ostracismo. Como, 1945. Th. Mommsen. Römishes Strafecht. Leipzig, 1899. Th. Mommsen. Römisches Staatsrecht. Berlín, 1887. P. Chantraine. Dictionnaire Étymologique de la Langue Grecque. París, 1968. A. Meillet y A. Ermout. Dictionnaire Étymologique de la Langue Latine. París, 1959. Abril 2010 • Vol. II • PERIPLO • 27


Estado de excepción Hay que desaparecer la esperanza, enclaustrarla en mazmorras de mil años, se hace necesario acribillarla y cerrarle el camino a cada paso. No más expectativa, no más fe -es la mayor condena, la más largase llamará desde hoy desesperanza, y fundará colegios y avenidas y casas para el llanto mal habidas. Se fundirá en los pliegues de la histeria, y cantará en todas las bienvenidas, se paseara liberta y forajida vestida de amazona por la séptima cual bien patrimonial septembrinado.

Quedan rotundamente prohibidos el roce de las manos y los besos, las miradas de amor de los confesos las canciones de amor enardecidas y la fe en los regresos. Se declara culpable irremisible todo brote de risa y volantines: que se cuiden payasos y arlequines de toda subversión inaprensible Que cubran la esperanza con un manto que se escuche marchar a cancerbero, bajo llave estarán tizón, papel o pluma que se acabe la risa y reine el llanto. -AZUL

PERIPLO • Isabel Talleda

Se decreta la aurora sin el sol, no más amaneceres luminosos. Que sea eternamente noche en las ventanas, y dance luna del sol hasta el ocaso.

Se declara lugar la poesía, que no se atrevan las palabras sueltas a deambular por balcones y avenidas que se acate la norma de la proferida que no hay pena peor que ser suicida.

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Nociones del exilio Por Víctor Bermúdez

E

l exilio es una metáfora inagotable de la separación del ser humano y el espacio, del homo interior y el homo exterior, confrontación entre el aspecto sedentario y el aspecto dinámico de la naturaleza humana: corpus versus terra. Es también una metáfora de la soledad, y como tal, de la separación y distanciamiento con respecto a un punto de referencia. Por otra parte, el término exilio ha venido a interferir con otros términos similares referidos a la división entre el individuo y su medio original. Abordemos entonces estas tres ideas, con la precaución de un Sísifo que sabe que nunca podrá llegar a la cima de la montaña, y no por ello deja de intentarlo. Circunnavegantes aleatorios del exilio La primer distinción útil en esta reflexión es la tarea de desmarcar el concepto de exilio de otros conceptos cercanos: Exilio, del latín exilium, derivado de exsilire, “saltar fuera” (Joan Coromines) es ya etimológicamente un desplazamiento exterior, que sale del ámbito originario del sujeto. Tentativa de alejamiento que es un desgarramiento que divide al hombre de un espacio geográfico, una transgresión que, después de manifestarse, construye inevitablemente un vínculo –débil o no- entre el individuo y el espacio.

El destierro, por su parte, es otra manera de expulsión temporal o permanente que comparte con el exilio el carácter de castigo. El destierro se desmarca del exilio acaso en la medida en la que es visto como una total pérdida del punto de referencia; despojado de sus vínculos con el territorio, el desterrado es un hombre sin lugar en el mundo. El exiliado, por oposición, se instala en una tierra que “no le es propia”, aprende idiomas, aprehende culturas y mantiene lazos –fuertes o no- con su lugar de origen. El exilio es una opción forzada, el destierro es un castigo de autoridad. Al lado del destierro situamos el confinamiento, la relegatio, una especie de destierro sin pérdida de los derechos cívicos que obliga a un individuo a vivir temporalmente –y en relativa libertad- en un sitio determinado. Es, según el Diccionario de la Lengua Española, “recluir dentro de límites”. Su distinción del destierro es clara en la medida en la que no es un vagabundeo sin rumbo, y del exilio, en que es un castigo específico bajo condiciones parcialmente consensuadas. La posmodernidad –implícita globalización en ella- sería imposible de comprender sin el movimiento vertiginoso de seres humanos en –casi- todas las direcciones. No es distinto el fondo estructural que lleva a las personas a desplazarse, pero sí lo es el término que Abril 2010 • Vol. II • PERIPLO • 29


cada época utiliza para esto. Ahora llamamos migración al hecho de cruzar una frontera con el objetivo de establecerse al otro lado, a menudo motivado por una necesidad económica o social: su objetivo es sobrevivir. Frente a esto, el exilio se distingue por su carácter político e intelectual. Quien se exilia lo hace por su incompatibilidad con un sistema ideológico, es la oveja negra del rebaño. Pero clarificar la idea de exilio no implica sólo desmarcarlo de otros conceptos similares, sino reflexionar sobre las distintas interpretaciones que se hacen sobre él. De la tradición grecorromana y del Antiguo Testamento se desprenden distintas nociones de exilio, en el que éste pasa de ser visto como una pérdida de referencias territoriales a ser visto como una resistencia contra la autoridad, una subversión. Es la posmodernidad la que anula estas nociones para ir diluyendo el carácter fatalista del exilio, lo que en la antigüedad fue una pena capital hoy es un trámite migratorio; si antes fue un pérdida de identidad hoy es una incomodidad menor. La misma emigración económica se camufla como exilio político. Nuestra época subvierte las penas y ahora ser exiliado es cool. Dos nociones del exilio Las diferentes lecturas del exilio nos llevan a ensayar distintas posibles categorías. Sin ánimo de caer en el pozo del simplismo podríamos hablar de dos comportamientos distintos y opuestos que parten del exilio. Dos escuelas de pensamiento que se imprimen en el pensamiento occidental -y en su literatura- y que constituyen dos modos distintos de situarse en 30 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II

el mundo: nostálgicos y desarraigados. Puestos a rastrear algunas evidencias culturales de estas dos maneras de vivir el exilio, debemos hacer algunas consideraciones –libres y subjetivas-. Edipo, el famoso rey tebano que sin saberlo mató a su padre y se casó con su madre es, en sí mismo, una primera referencia. El nombre de Edipo significa el de pies hinchados, es el que, por ser propio de la tierra, tiene dificultades para desplazarse, para desprenderse de ella. Los griegos creían que recibía ese nombre por tener los tobillos perforados. Edipo en Colono, la tragedia griega de Sófocles, aborda el tema del exiliado razones políticas: Edipo, ciego y desterrado de Tebas, llega a Colono convencido de que este es el lugar donde terminaría su vida, e ignora las peticiones de los habitantes que le piden su retirada. Homero nos trae otro ejemplo de un hombre arraigado fuertemente a su tierra, a su patria y a su hogar. Odiseo es quizás el ejemplo máximo de la voluntad de retorno, y por supuesto, la exaltación de los valores familiares, sociales y fraternales que unen a un hombre con su lugar de origen. Es el Odiseo que atraviesa el mundo conocido, lucha, cumple sus hazañas y conoce nuevos horizontes, sin dejar por ello de ser indivisible de Ítaca. Odiseo se erige como el arquetipo de los héroes bélicos, que salen de su tierra para representar a su país, y vuelven con la gloria para pasar el resto de sus días en casa. Añoranza inmóvil del lugar amado, donde somos, y no sólo estamos. Entre los conocedores de la Antigüedad es famosa una anécdota que cuenta cómo Tales de Mileto andaba caminado mirando y estudiando las estrellas, cuando de pronto se


PERIPLO • Mar ample

cayó en un pozo. Constatación simbólica de la manera en la que la mirada extrínseca del hombre puede revertirse sobre él mismo. Es el –vago- triunfo de la observación astronómica sobre la observación geológica. Será Ovidio, el poeta romano famoso por su Ars Amandi y sus Metamorfosis, quien inaugure clara y determinantemente esta postura ante la vida en la cultura occidental. No sorprende que sea un romano quien lleve esta antorcha, pues es en Roma en donde la noción de ciudadano cobra su fuerza definitiva. En el contexto de un imperium mundi, basado en la creencia de una cultura civilizadora y única, centralizada, que se aparta de la idea de una humanitas que comprendiera a todos los tipos y culturas de los humanos. Ovidio es el portador del temperamento nostálgico y centrípeto consecuente del exilio: no en vano titula Tristas a su obra poética. Tristitia es el latín, que el español convertirá en tristeza-. Podríamos justificar a Ovidio considerando que escribió Tristas en su obligado exilio a Tomis, a raíz de su enfrentamiento con César Augusto, y nunca más volvería a Roma. La fatalidad del

exilio viene con la imposibilidad del acceso a la tierra natal, habitar un sitio que “no es el suyo” refuerza la conciencia y la necesidad de una nación. Ovidio convertirá al exilio en un tema literario a través de la espera y la esperanza del retorno –que idealiza a Odiseo- y su salida será la consolatio, una respuesta nostálgica a los dolores de la vida. El talante ovidiano traspasa las fronteras del tiempo y el espacio y queda impregnado en el pensamiento de occidente. El primer Jorge Luis Borges es también un localista ovidiano cuando en Fervor de Buenos Aires escribe: “Conozco las costumbres y las almas y ese dialecto de alusiones que toda agrupación humana va urdiendo”. Esta manera de ver al exiliado como un relegatio ad insulam supone más claramente el aislamiento, la soledad y la distancia, pues el exiliado está alegóricamente en una isla, solo. Al poeta le quedan pocas herramientas para alcanzar la felicidad, le queda la aspiración Abril 2010 • Vol. II • PERIPLO • 31


de escribir su nombre en el espacio local, en un tiempo histórico concreto. Escribir poesía se convierte en una derrota sistemática y necesaria, y el poética es un crítico distanciado de la sociedad, y eligen vivir en la tranquila soledad de los campos. Su vínculo con el mundo es la poesía, esa intersección que une al poeta y al lector, y los revive a ambos. Para quienes asumen el exilio como una pérdida, el mundo un escenario hostil y melancólico, en el que se vive anclado al pasado, paralizado. Es la vida como dolor pasivo y perpetuo. La contra propuesta surge también en la Antigüedad. La antítesis del temperamento ovidiano se deja intuir ya desde la Escuela Cínica, para la que el hombre más rico es el que menos necesita para realizarse. En este sentido, quien no necesita estar unido a una comunidad, a un territorio o a una bandera es más libre: los cínicos tenían una idea sumamente positiva del exilio. Con los cínicos surge un desarraigo, una búsqueda por la libertad individual que subvierte las costumbres, las convenciones, la idea de patria e introducen un distanciamiento de la sociedad, comunidad limitada que no es ni universal –sino local- ni del todo nuestra. Algunos verían en los cínicos una tentativa jipi –o cuando menos ingenua- de libertad al margen de la sociedad, pero en realidad el cínico es un desterrado por su propia voluntad, “libre vagabundo bajo el sol” (Claudio Guillén, 1995: 25). No están lejos de ellos los estoicos: “Para el estoico el exilio no es una desgracia sino una oportunidad y una prueba, por medio de las cuales el hombre aprende a subordinar las 32 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II

circunstancias externas a su interior”. (Claudio Guillén, 1995: 26). Arístipo, discípulo de Sócrates proclama: “Yo no me reduzco a ningún Estado en particular. Soy extranjero en todas partes” (11-15). Séneca escribe una carta a su madre mientras está en su relegatio, por orden del emperador Claudio, a la isla de Córcega:

Mientras no se les prohíba a mis ojos el espectáculos que nunca los sacia, a saber, mientras me sea dado contemplar el sol y la luna, mientras pueda detener la mirada en otros planetas, mientras pueda estudiar su ascensos y descensos y especular acerca de los reinos que cruzan con paso rápido o más lentos,


PERIPLO • Víctor bermúdez

demás hombres, rompiendo las fronteras de lo local se encamina hacia un sentimiento de solidaridad universal. Hay todo un proceso de universalización como consecuencia del exilio, que atenúa el carácter traumático del exilio, pues de alguna forma concilia diferentes culturas. Es la antesala del cosmopolitismo. Para esta segunda postura, el hombre llega a la realización en el exterior: André Bretón dejó escrito que “L’existance est ailleurs”. Es, y no está, en el exilio. José Emilio Pacheco escribe en su Contraelegía:

observar las numerosas estrellas que lucen en la noche, algunas fijas, otras que no corren por amplia órbita sino que circulan por su propio camino, algunas que irrumpen y deslumbran la vista con una efusión de fuego como si cayeran, o que pasan volando con larga cola de luz brillante, mientras pueda sentirme solidario de ellas y mezclarme con los astros celestes en toda la medida que le es permitida a un mortal, mientras pueda seguir dirigiendo mi espíritu hacia la contemplación de tantos seres hermanos allá en lo alto, ¿qué importa cuál es el suelo que piso? (Riber, Ed., 1966: 121). Esta otra manera de asimilar el exilio pone el acento en la libertad, y ve el desplazamiento como una oportunidad para descubrir y reconocer todo lo que tiene en común con los

“Mi único tema es lo que ya no está. Sólo parezco hablar de lo perdido. Mi punzante estribillo es nunca más. Y sin embargo amo este cambio perpetuo, este variar segundo tras segundo, porque sin él lo que llamamos vida sería piedra”. A Borges le da tiempo una sola vida para cambiar del bando ovidiano al petrarquista. Parte de su literatura tiene por base que la esencia de todos los hombres es común, una poesía que busca comprender al hombre como ser universal y que escapa a lo circunstancial. Borges concilia tradiciones cuando en Límites escribe: “Hay en el Sur más de un portón gastado con sus jarrones de mampostería y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía. Para siempre cerraste alguna puerta y hay un espejo que te aguarda en vano;
 la encrucijada te parece abierta Abril 2010 • Vol. II • PERIPLO • 33


y la vigila, cuadrifronte, Jano. Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
 no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna. No volverá tu voz a lo que el persa dijo en su lengua de aves y de rosas,
 cuando el ocaso, ante la luz dispersa,
 quieras decir inolvidables cosas. ¿Y el incesante Ródano y el lago,
 todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
 Tan perdido estará como Cartago que con fuego y con sal borró el latino. Creo en el alba oír un atareado rumor de multitudes que se alejan;
 son los que me han querido y olvidado;
 espacio y tiempo y Borges ya me dejan”.

Nómada es el que sufre la imposibilidad del arraigo. Es la figura de aquel que se adapta a nuevos escenarios y cambia de roles y de vestuarios con mucha facilidad. Este nomadismo es característica esencial del mundo occidental contemporáneo y es potenciado por la globalización. Creamos, además, tecnología acorde con este sistema de vida, y pensamos siempre en un registro plural, dinámico, que contempla todas las posibilidades a la mano. La gente se desplaza con relativa facilidad y se logran comunidades exóticas antes incompatibles. Estamos convirtiendo el mundo en un aeropuerto. 34 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II

Centro versus perímetro La Edad Media concilia perfectamente estas dos maneras de vivir el exilio. El exilio medieval es visto como un largo viaje, una búsqueda, un camino y una peregrinación. Subyace la idea del viajero como explorador, como personaje que se expone a la aventura. Es también una exploración interior –poética- la de los místicos como Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz que decía “vivo sin vivir en mí”. Y al mismo tiempo, el alma humana vive en el cautiverio de la tierra, lejos del Dios que al que adora y de esa patria celestial (Claudio Guillén, 1995: 64). El conflicto bíblico entre el nómada sin escrúpulos Caín y el pacífico agricultor sedentario, Abel, inclina la balanza a favor de los valores cristianos, familiares, colectivos e igualitarios. No hay lecturas imparciales. Pero toda la historia humana podría redactarse de acuerdo a estos dos criterios fundamentales, lo que Enrique Lynch llama “fases de trashumancia y sedentarismo”. O bien uno esclavo del territorio, o bien es un ciudadano de un mundo que no lo reconoce. Se enfatiza el individuo o la comunidad, la libertad o la solidaridad; hay quienes sólo se sienten felices en el espacio conocido, en su primera lengua y con los de su mismo credo, y los hay que se sienten vivos sólo en la perplejidad, en la curiosidad incesante por el mundo que los rodea: Humanitas que engloba al hombre en su totalidad: “El nómada insatisfecho o el obstinado sedentario representan dos visiones del mundo alternativas pero un mismo modelo de felicidad que se traza y se diseña en –o se refiere a– un territorio” (Enrique Lynch, 2007: 9).


PERIPLO • Víctor bermúdez

Homo viator es el que vive en el camino, cercano sólo a los que lo rodean y que, sin embargo, no olvida la herencia de su recorrido. Es quien se enfrenta a la vida como a un camino a atravesar, es la búsqueda y es la exploración, pero, ante todo, es la felicidad del recorrido –y no del destino, del lugar-. Es la figura que se entraña a los hombres, que asimila las culturas, aprende las lenguas, interioriza lo local y lo universaliza. Utiliza los mapas y las cartografías para situarse, pero es conciente de que estas representaciones estáticas traicionan la realidad, móvil, la naturaleza latente y dinámica. El homo viator sintetiza, sin duda, al Hombre.

_________ Bibliografía Lynch, Enrique. “El lugar sin límites”. Letras Libres. Vol. VI, marzo 2007: 8-9. Guillén, Claudio. El sol de los desterrados: literatura y exilio. 1995. Lorenzo, Riber. “Consolación a la madre Helvia”. Obras completas de Séneca. Madrid: Aguilar, 1966: 121. Coromines, Joan. Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Madrid: Gredos, 2010. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Madrid: Espasa, 2001.

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PERIPLO • Jessica Ruth

eriplo


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Caminos La ruta te llevará lejos, si quieres ir lejos; te llevará cerca, si quieres ir cerca. Y no te llevará a ninguna parte si decides quedarte inmóvil como la propia ruta. Como una obra de arte eterna, el camino vigila el andar de los que vagan sin mirar. -Ferdydurke

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Diáspora musical Por Maritza Rodríguez Martín “Mi señora no me quiere, mi amo no me puede vé; mi señora la chiquita dice que me ha de vendé por un plátano maduro y una totumita e mié. -Mi señora la chiquita, ¡No me venda sumercé!” -Estrofa de antiguo lamento esclavo.

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iempre que repiquetea una melodía lleva en sus alas la misteriosa magia que hace que como una pista de despegue se lancen desde allí los vuelos más sublimes. Los inalcanzables. Tengo en las manos la maravilla de las letras y viajo en los sonidos con el cadencioso volar polifónico preguntándome quiénes y cuántos hombres o mujeres o recuerdos traen en su cola de cometa esta armonía. Si la música es un dios, vivo el aire es su carruaje, su camino, su ladera para descansar, el talle de una mujer, su curva perfecta y el pliegue de una nota su remanso. Hace falta convenir algunos términos para hablar de lo que hoy “tengo” que hablar -parafraseando a Nicolás Guillén. Convengamos que hablaremos de América y su sonido verde, de sus acentos musicales variopintos, de la anarquía de sus notas sincopadas que se mezclan 38 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II

con emoción al evocar los acordes de una vieja canción; acordemos que se hablará de África y el místico ébano de sus raíces, del dorado solar nativo que levanta su música amarilla y caliente por entre sus canales, del agua sonora, de sus rizomas profundos; y tengamos claro que también hablaremos del dolor, de la distancia, de las lejanías y de los abandonos que tejieron el ser natural de esa otra madre patria o de esa tía patria a la que nadie le respalda el título porque la tradición se dio a considerarla algo más puta, un poco loca y de tercera categoría. Hablaremos de la partida, la huida, la marcha, la diáspora de todo un pueblo que sólo llevó a cuestas la punzada y el estrago que produce dejarlo “todo” en una totalidad que espanta. Convenidos los achaques del noble vuelo sólo bastará definir la palabra diáspora que se deriva del griego sporo (semilla) y speira (sembrar), que se refiere al noble oficio utilizado luego para referirse a la dispersión de los judíos, y que hoy se destina para denominar el conjunto de miembros de una comunidad diseminados por el mundo. La diáspora africana la cual va unida a la historia de su pueblo desde los tiempos premodernos con la trata de esclavos en el siglo XVI y a sus descendientes en América, hasta la fuga de cerebros, intelectuales y deportistas que la incrementan en pleno siglo XX. Sin


desconocer que cada paso que el ser humano da para asomarse al mundo tiene tanto de efectivo como de contrario y que si bien el dolor y la huella dejada por la esclavitud es tan honda que, a veces, parece que no la hemos superado. La diáspora, también, representa una ayuda fundamental en el desarrollo económico de sus países de origen. Sin embargo, en este momento nos ocuparemos de un elemento de esa construcción social que se ha “sembrado” en América, especialmente en Centro América, Colombia, Brasil y Venezuela constituyendo el fundamento de lo que hoy podemos llamar la Diáspora Iberoamericana. América: 1492. Lo que está en juego no es un simple descubrimiento sino el encuentro de culturas más exuberante que la humanidad podía llegar a planear por sí misma. Una ruleta del destino juntó a tres pueblos en su más pura

esencia: blancos, negros e indios, en una cita que la historia llamaría descubrimiento, pero que la realidad tuvo que reconocer con otros nombres menos excelsos y más lamentables. Verbos como arrasar, destruir, saquear, aplastar y/o exterminar están en la trastienda de la memoria y el ser humano moderno no supo ver la maravillosa posibilidad de cruzar, amalgamar, fusionar y empalmar las culturas y su miedo oculto disimulado en fuerza cegó el encuentro. No obstante, el esclavo venido de África detentor de una tradición mística y profunda se negó a renunciar a la sapiencia de sus conocimientos y unido a la raíz que no arrancó jamás de su tierra y la que habría crecido prolongándose, atravesando el mar desde el continente de ébano hasta América para acompañarlo. La poética de las cosas pequeñas, la

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magnificencia de lo íntimo alude a los tres procesos fundamentales en ese encuentro cultural: el malungaje, el sincretismo y la santería. Malungaje es una expresión Bantú que hace referencia a la relación que mantuvieron los africanos cautivos que hicieron parte de esa gran aventura trasatlántica que los condujo a las Américas, es un sentimiento de camaradería, una relación de parentesco coyuntural que se produce entre los compañeros de a bordo. Sincretismo, a su vez, se refiere a la amalgama entre los colores, ritmos e ímpetus brunos -de ningún modo aceptada por sus amos- y las excelsas prácticas religiosas de la cultura conquistadora. Fue gracias al subterfugio de un engaño urdido por el hombre africano que logró asirse fuertemente a su tradición para no perderla arrancada a sangre y muerte por el martillo de herejes encargados de prohibir a toda costa otras creencias que no fueran las estipuladas por la religión judeocristiana, dando origen, por consecuencia la sincretización de la cultura. Cuanto más fuerte se hizo la presencia cultural del esclavo, más inconveniente se tornó para el amo, de manera que éste les permitió un día de fiesta para reunirse y manifestarse y allí, con el asueto autorizado, volvieron a celebrar sus rituales oscuros y desconocidos. Es así que el día 6 conocido como el Día de Reyes exteriorizaban su alegría de manera abierta a través de los Cabildos, que era un tipo de comparsa bailable. Todas esas inquietudes traídas de África fueron tomando forma en el suelo americano convirtiendo esta fecha en una de las más importantes, ya que integraban cada vez más a los descendientes africanos 40 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II

de diferentes rincones, ya fueran Dahomey, Bantús o Carabalíes dando origen a lo que hoy disfrutamos como los carnavales, prácticas paradigmáticas de profunda raigambre que dieron inicio a lo que sería la más exuberante muestra de la cultura de nuestros pueblos, producto de la unión de la esencia azabache y la “nuova scuola” impuesta por la Conquista. Este sincretismo impactó directamente a la música. Sin duda, por lo que significa, con la religión, en la construcción de identidad de todo pueblo y con mayor evidencia en el pueblo esclavo recién llegado a América; que en aras de conservar la presencia consoladora y bienhechora de sus dioses, escondió literalmente bajo la faz de los santos impuestos por el séquito religioso venido de España, sus imágenes de bulto simbolización de sus dioses; dando origen así a la llamada santería. El término santería se utilizó para denominar la mezcla entre los ritos de procedencia yorubá con los ritos católicos; sin embargo, muchos confunden la santería con la magia negra y con la brujería y realmente no es así, la santería es una integración de los dioses africanos y católicos. Así, las imágenes de Changó, Obatalá, Yemayá, Agayú, Babalú Ayè, Ochún y otros más, compartían altares, desde la trastienda claro está, con las imágenes de la religión católica de San Lázaro, Santa Bárbara y el mismo Jesús, que seguramente no tuvieron mayor inconveniente en moverse un poco para dar espacio a los recién llegados y que todos cupieran en el altar del nuevo mundo. Armonía que no exhibieron los religiosos para quienes fue imposible conciliar cualquier mínima


los toques de tambor a las alabanzas místicas generando un clima festivo pero a la vez de profunda interacción con sus deidades. Fueron tres las culturas a quienes le debemos el más grande aporte al sincretismo: Yorubá,

sino también en el católico, igual que los cantos de la música sacra y los antiquísimos coros sin acompañamiento que se utilizaba en la liturgia de la Iglesia cristiana primitiva, la canción africana no fue la excepción, menos viniendo de una región tan musicalmente rica. Integraban

Congo o Bantú y Abacua. En ese proceso de sincretización, existía un objeto ritual particular que hacía las veces de significante para toda la comunidad; elemento que dentro del desarrollo del rito santero formó parte integral de la ceremonia, y que fue transformándose

PERIPLO • Jessica Ruth

posibilidad de compartir alabanzas con otros santos diferentes a los que determinaba en su sabiduría providencial. La música siempre ha estado integrada a lo religioso no solamente en el contexto africano

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¡Qué viva Changó! ¡Qué viva Changó!

! ó g n a h C a v i v ¡Qué

¡Qué viva Changó, señores!

paulatinamente para convertirse en el componente vinculador de la nueva expresión musical: hablamos del tambor, ese formidable cuenco de árbol bañado con piel y templado al sol que habla con la voz de todas las voces, de esquina a esquina del continente. Dice la tradición africana que el tambor es el elemento que más se acerca a la voz humana, el que mejor puede similar los gritos, los gemidos, y en cierta manera la integración con los dioses dada la calidad de la piel con la que se fabrique. Es un enlace entre la piel humana y la piel divina donde se fusionan las dos presencias de manera vigorosa. Cuatro eran los tambores fundamentales del rito santero en sus orígenes: Batá, Itotele, Ocóncolo e Illá. Los instrumentos se utilizaban única y exclusivamente para ceremonias de Santería, y eran tan rigurosas las normas para su interpretación, que sólo los sacerdotes podían interpretarlos y su glosa que empezó siendo de exclusiva discreción mística, fue evolucionando para integrarse a la música popular y hacer parte fundamental del repertorio afroamericano, especialmente en la América insular: Cuba y las Antillas. De manera que con el pasar del tiempo, lo que empezó siendo una alabanza 42 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II

se convirtió en la música de fiesta y carnaval; es decir pasó de ser música Santera a ser música de bembé, música vinculada a la juerga, a la zambra y al disfrute. Así los dioses negros fueron abandonando poco a poco el oscuro lugar en la trastienda de los altares blancos para volver a las carnestolendas de donde son realmente sus influjos. Existe una larga lista de santos y dioses sincretizados, que se hacen evidentes en diversas piezas musicales. Uno de los más importantes de la sincretización de la música es Changó; éste ha inspirado muchísimas composiciones no sólo en la música santera sino en la música de Bembé. Es uno de los dioses consentidos de la santería, honrado como orishá mayor, dios del fuego, del rayo, del trueno y de la guerra; sincretiza la belleza, pero a la vez es agresivo y uno de los dioses más inconstantes, sus atributos son el hacha, la copa y el caballo moro y sus collares de alabanza rojo y blanco alternados. Changó está sincretizado en Santa Bárbara, una santa prodigadora de abundancia con su manto rojo, su copa, corona de oro y espada. Este fragmento de la tradición yorubá fue conocido en el ámbito musical en el 1948 con la voz de Celina González y Reutilio


Domínguez en el tema llamado A Santa Bárbara ó Que viva Changó. Fusión sin igual del sincretismo afrocubano donde se combina magistralmente la música guajira tradicional y las raíces africanas, estableciendo una expresión nueva donde la décima hispánica y el estilo del punto guajiro se mantienen, pero dando paso a expresiones tradicionales santeras en su composición.

“¡Qué viva Changó! ¡Qué viva Changó! ¡Qué viva Changó, señores! Santa Bárbara bendita, para ti surge mi lira. Santa Bárbara bendita, para ti surge mi lira y con emoción se inspira ante tu imagen bonita.

reuniones armadas en contra de las tribus que pretendían colonizar y sus rituales difieren de los demás porque no tienen el elemento santero, pero utilizan vocabulario y cantos que tienen que ver con los santos para que los protejan y las evocaciones son al leopardo hechas exclusivamente con acompañamiento del tambor. Así, surcados por tres ríos de caudalosa estirpe, los afros del nuevo continente, integraron ritos, mitos, religión y música para dar vida a un testimonio sonoro irrevocable. Ofrendas de frutas y flores, esencias, cuentas de colores y velas para recibir el aché y los buenos influjos

de su santo patrono y en retribución para la tradición musical de América, babalawos, guajiras, montunos, sones, cumbias, alabaos, salsas, afoxes y guaguancós, cuentan la historia de un pueblo que ha amado su tradición y sigue trasegándola, vadeando nuevas influencias y llevando orgullosos igual que lo hicieran sus ancestros, la fuerza y la presencia del tambor ¡Qué viva Changó, señores!” con el ímpetu destellante de la lengua lucumí que brota desde adentro como esa vieja raíz Otro gran círculo de enorme influencia en el que se niega a desaparecer. sincretismo fue el grupo Congo o Bantú. Los Bantú no se reunieron en cofradías como los anteriores sino en congerías y dieron origen al “palo” o “regla de Palo”. De los Bantú se conoce la brujería más potente, sin embargo hay brujos en todas los demás grupos. Igual los africanos aportaron la música _____ Abacua. Los Abacua dieron nacimiento a Bibliografía la congregación de los Ñáñigos, los que por motivo de los arreglos que tenían Inglaterra Barnet, Miguel. Sobre los cultos congos de origen con diferentes tribus de África para poder bantú en Cuba. La Fuente Viva. La Habana: esclavizar a tribus más pequeñas, crearon Letras Cubanas, 1983. Abril 2010 • Vol. II • PERIPLO • 43


Exilio posmoderno Los que viajan por desesperación Por Fernando Pittaro

E

l escritor argentino Martín Caparrós reflexiona, en su nuevo libro Una luna, sobre las formas de viajar en el siglo XXI. Recorre las historias de vida de cinco personas que, por diferentes motivos, se ven obligadas a dejar su lugar natal. El exilio forzado como vía de desplazamiento en un mundo cada vez más ancho y ajeno. Hay un pandillero salvadoreño, una moldava que su marido vendió, un liberiano que vio la ingesta de su abuela, un maliano que tardó tres años en llegar a Europa y la Zambia que vive sidosa entre sidosos. Caparrós es un viajero incansable. Para él viajar es una forma de vida, una manera de llevarla a cuestas sin que se note demasiado. “Viajo porque viajar es la mejor manera que conozco de derrotar al tiempo. Es, por supuesto, una derrota breve pero, por unas horas, lo consigo. En un viaje, el tiempo se hace diferente: el tiempo del viaje es completamente distinto del tiempo sedentario” (Caparrós, 77). Cuando el Fondo de Poblaciones de las Naciones Unidas le encargó a este escritor calvo de bigotes chanfleados, tipo Cantinflas, la misión

rastros. De esos que no salen fácilmente con

un chorro de agua. Son marcas indelebles que sólo la acumulación de nuevas historias sobre el lomo podrán ir tapando. El resultado, no sólo argumental sino literario, es mucho más enriquecedor que un puñado de entrevistar a cinco jóvenes migrantes, no de historias reales contadas por un cronista dudó en aceptarlo. Le parecía una extraordinaria sudamericano. Se trata de una radiografía oportunidad de combinar sus dos pasiones: escalofriante sobre violencia, injusticia y viajar y contar historias. Aunque sabía que el padecimientos de jóvenes que huyen de su precio a pagar por semejante desafío le dejaría tierra agobiados por el aire que allí se respira. 44 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II


Son historias con nombre y apellido. Portadoras de un traumático pasado, un demoledor presente y un futuro que no saben si algún día llegará. Caparrós escribe en primera persona. Y eso es para agradecer. En un puño cerrado, en apenas cinco historias que resumen millones de casos similares, el escritor vuelca con cara de letras las penurias y miserias de rostros verdaderos azotados por la hostilidad del mundo. Ese al que Caparrós vio desnudo, sin máscara, y a plena luz del día. “El mundo está lleno de pobreza extrema: los barrios de los pobres son miserables en casi todos lados. Pero, no he visto ningún lugar donde los barrios de los ricos sean tan pobres, estén tan destruidos. Los cementerios no tienen paredes: las tumbas irrumpen en cualquier vereda” (Caparrós, 52). A medida que el lector le da vuelta a las páginas se va topando con testimonios que le sacuden la cabeza. Eso es lo extraordinario en Caparrós: su magistral eficiencia discursiva para darle voz a aquéllos que no la tienen, para echar aunque sea un rayito de sol ante semejante oscuridad. Un libro que hay que leer no sólo con los ojos, sino también con las manos, la cabeza, la voz, la respiración, la transpiración. Un libro que se lee con todos los sentidos. Y, sobre todo, se lee con un lápiz en la mano. Es casi una obligación subrayar las páginas que merecen ser marcadas (que son muchas) por nuestra propia sensibilidad. Son esos libros que cobran vida cada vez que la punta del lápiz le da un golpe de suerte a ese párrafo solitario. Pero, el juego es doble. El lector subraya el libro al mismo

tiempo que el libro subraya al lector. Quien lee es marcado, es subrayado, es abrazado por mantas de palabras que a veces dan escalofrío. Te deja, en definitiva, subrayado por dentro. Ser, después de leer Una luna, es ser subrayado. Es imposible no volverse otro. El hombre que pregunta demasiado El libro comienza haciéndose preguntas. Interroga al lector al mismo tiempo que lo hace a sí mismo. Acude a la interrogación como un estado vital permanente. La duda es la ventana desde la cual el escritor elije posarse para contar ese mundo del que nunca sabremos todo, pero del que siempre se puede saber un poco más. Pregunta para conocer, para indagar, para cuestionar(se) lo que ve, oye, piensa, siente, huele. Es consciente que en cada signo de interrogación se esconde una respuesta posible a tanta complejidad, a tanto caos kantiano desparramado por el Planeta. “¿Cuándo fue que decidimos que mirar las nubes desde arriba, los mares desde arriba, montañas desde arriba ya no era privilegio de algún dios? ¿Cuándo fue, sobre todo, que creímos que mirar la tierra desde arriba había dejado de volvernos dioses?” (Caparrós, 8). Caparrós viaja de una ciudad a otra, toma un avión, vuela de Europa a África, pero su cabeza sigue con los pies en la Tierra. Y en todos los viajes lo sigue una luna, siempre en medio de la narración aparece ese trozo anaranjado como queriendo decirnos algo. Da la sensación que la luna está allí como contraste. Como una perfecta metáfora narrativa de lo que se va contando. La luna lo ilumina, lo guía. La luna es lo único que queda, Abril 2010 • Vol. II • PERIPLO • 45


la única que no puede exiliarse. Porque ya se fue, porque está en ninguna parte… y en todas partes. Y de allí marca el paso del viajero, quizá es ese Dios que Caparrós busca, ese dios en el que no cree. “Cada historia nueva se posa sobre el suelo pedregoso de las anteriores, y es cada vez roca, más rasposa: más el mundo como una hostilidad, noche sin luna” (Caparrós, 164). Y Caparrós nos hace sentir que las historias pueden más que la luna, esa que no se mueve. La potencia de su pluma nos hace creer que las historias ocultaron a la luna, para siempre. “Ésa es la verdadera división en clases, la más terrible división en clases: los que nos preocupamos qué vamos a hacer mañana, los que se preocupan por cómo van a comer mañana. Y eso es lo cruel del África: que te lo muestra demasiado. Lo cruel, lo terriblemente cruel del África es que te dice fuerte lo que sabés bajito: que el mundo es una mierda. Y que aceptarlo nos cuenta tan tan poco” (Caparrós, 55). “Hay cosas que no se pueden escuchar impunemente” (Caparrós, 51), escribe Caparrós en este libro híbrido en el que caben apuntes de viajes, sensaciones, entrevistas. Y hay libros que no se pueden leer impunemente, aunque uno haga el esfuerzo por lograrlo. Este es uno de ellos. Hiperviaje Hay formas y formas de viajar. Antes y ahora. Ayer y mañana. El mundo cambia, muta, rueda, y con esa metamorfosis varía no sólo el sujeto que se traslada sino la forma en que este lo hace. Ahora es la hora del Hiperviaje. 46 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II

Sobre este nuevo concepto cabalgamos en el siglo XXI: “Viajes eran aquellos movimientos que un sujeto preparaba durante cierto tiempo y que lo llevaban a un lugar radicalmente otro, donde las costumbres eran diferentes, donde era muy difícil comunicarse con su casa, donde tenía que interactuar con los locales. Ahora es muy difícil salir del hiperviaje: nos desplazamos por el mundo como quien cliquea un link, limpito. Así, de súbito, cambiamos de lugar para llegar a otro que suele ser muy semejante, donde nos pasearemos entre cuatro y quince días chequeando postales previstas o bañándonos en la misma agua o visitando parientes o un amor o comprando o, sobre todo, trabajando, haciendo negocios, en aviones siempre iguales que nos llevan a hoteles que tratan de ser siempre iguales donde nos encontramos con personas parecidas que intentan conseguir lo mismo o algo así” (Caparrós, 59). Caparrós es un crítico del viajero de estos tiempos, es decir: es un crítico de sí mismo. Ahora el viajero no viaja, lo viajan. Son las urgencias las que determinan ese paseo desafortunado, ese periplo desgarrador. Se viaja como gesto de desesperación, como única salida a esos laberintos que impone la hostilidad del mundo.

_______ Bibliografía Martín Caparrós. Anagrama, 2009.

Una

luna.

Barcelona:


APUNTES DEL DIARIO DE HIPERVIAJE “­…los que corren por encima de la patria, los que caminan por debajo. Los que imaginan el mundo como un lugar extenso inabarcable, los que lo piensan como un lugar intenso inabarcable, la astrofísica, la mecánica cuántica” (Caparrós, 63). “…enésima clasificación del mundo: se en aquellos a los que se migara y E, incluso, ‘ratings’: Estados Unidos quince millones de inmigrantes, éste (Caparrós, 99).

podría dividir a los países aquellos a los que no. es primero porque tiene segundo, aquél tercero”

“…lo que me lleva a viajar tanto es la posibilidad de una buena justificación para estar solo. No estoy seguro, pero si fuera cierto me impresionaría” (Caparrós, 116). “…el migrante viaja para quedarse, viaja con la esperanza de no viajar más: busca un lugar definitivo. Yo no termino de llegar a un lugar que ya me voy a otro” (Caparrós, 165). “Solía pensar que el avión era una metáfora del destino: todos entregados a algo que no podemos controlar, que nos lleva sin que podamos hacer nada” (Caparrós, 180). “…para quien lo mira desde el suelo, un avión es un juguete chiquitito, un brillo blanco que se esfuma” (Caparrós, 138). “La patria es el único lugar al que no puedo recordar haber llegado” (Caparrós, 13).

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Al final

PERIPLO • Isabel Talleda

Y ¿qué hacemos aquí luchando? Aguantando, cosechando verdades, ganando disgustos. ¿Por qué matas y alardeas? ¿Por qué haces que te teman? Si a la hora de la muerte, como todos, gritarás ante ella. Rogarás y te arrodillarás, llorarás y pedirás perdón. Como todos. Cuando notes el acero en tu cuello, el sudor en tu frente, el corazón retumbando en tus sienes. Y ¿cómo huele el aire cuando se está muerto? Cuando roza la piel y no eriza el vello. Cuando ves que ha sido en vano. Ya no puedes juntar las manos. Rogar o robar unos minutos más. Quizás hasta pedir al dios del cielo o a nuestro propio cuerpo hacerlo, que aguante un poco más que llegue hasta la final que no corra que no se pare que dé tiempo que acompañe que las prisas no son buenas que el parar es la muerte.

6.IV.2006 -CURIEL

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ENTREVISTA

En el marco de las II Jornadas sobre Memoria de la Mujer, organizado por la Universidad de Salamanca, la historiadora Queti Otero (IES Perpiñán, Francia) ofreció en su conferencia, Transmisiones de un exilio del siglo XX, testimonio personal de una vida en el exilio. Su madre, joven republicana española exiliada en Francia, comienza una vida nueva en el país galo, revelación de un futuro que deja un testimonio biográfico que ahora nos detenemos a observar. Queti Otero otorgó una entrevista a PERIPLO a propósito del exilio.

Periplo - A nosotros nos interesa mucho la juventud en el exilio, o el exilio en la juventud. Por lo que representa como oportunidad para construir un futuro en condiciones adversidad y darle un giro a la vida. En esta línea, ¿cómo se enfrenta al exilio con 20 años?

P. - ¿De dónde viene ese rechazo de construir una familia con una persona francesa? ¿Puede ser visto como un intento de preservar la identidad?

Q. O. - “No sé si le puedo hablar de eso, no lo descarto. Pero era una cuestión de intimidad que no podía tenerse con un forastero, y el Queti Otero - “A esa pregunta no puedo forastero también es uno con el cual se habla el contestar porque yo nací después de los años mismo idioma, que tiene en común un pedazo cincuenta, y mi hermana mayor que nació en el de la historia”. exilio, en 1939, decidió no enfrentarse con esa realidad. Así que la única persona que podría P. - En el exilio ¿se pierde una patria contestarla es mi madre, que tenía veinte o se gana una patria? ¿se pierde una años entonces, que era viuda, embarazada. Y identidad o se gana una identidad? mi testimonio de hoy intenta hablar de este recorrido, de lo que ella sintió, lo que le puedo Q. O. - “Mis padres, no ganaron una patria, decir sin traicionar su manera de pensar es que ello seguro. Nunca encontraron un sitio para ella siempre me dijo: ‘menos mal que una es ellos, pero sobrevivieron; mi padre creó una joven, y que mira la vida sin conocer el peso de empresa, mi madre trabajó también, tuvieron las cosas graves’”. hijos que intentaron arraigarse, pero perdieron 50 • PERIPLO • Abril 2010 • Vol. II


un poco la de España. Cuando mi padre murió lo llevamos a Galicia, porque él nos lo pidió antes de morir, y yo delante de su ataúd dije a la gente que se acercaba a su funeral: ‘por favor cuando pasen delante de la tumba de mi padre, no le llame El Francés, porque él siempre se sentía gallego y español’”.

interior, que después, al medirla y ponerla en contraste con la realidad hay este debate interior”. P. - Qué significa para usted la memoria história y qué puede aportar esta en la construcción de biografías aún pendientes de escribir?

P. - Usted considera que existe en el exilio la obligación interior de representar a Q. O. - “La memoria histórica está hecha de un país. memorias, en plural. Así es que cada biografía es una construcción, mi testominio me Q. O. - “No lo sé decir porque yo nunca me permite por primera vez hablar en subjetivo, he sentido exiliada y no puedo hablar en lugar pero es una contribución. Las biografías son de mis padres. Pero me parece que sí, porque una contribución que podríamos llamar las si no no hubiese ocurrido, sin esta confusión memorias de la memoria”.

Mis padres no ganaron una patria, ello seguro. Nunca encontraron un sitio para ellos, pero sobrevivieron”.

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REVISTA PERIPLO: Homo Viator: el exilio que nos une