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Caleidoscopio

Sandra Blánquez Para el filósofo holandés Spinoza existe una íntima correspondencia entre nuestro cuerpo y nuestra alma, por la que si uno de ellos sufre una alteración, irremediablemente la otra parte experimentará una variación semejante. Esta teoría se podría resumir en la sencilla sentencia “El cuerpo es el espejo del alma”. Es precisamente esto mismo lo que refleja la serie de fotografías de Sandra Blánquez, donde el cuerpo es capaz de reflejar las huellas que las pasiones, los sentimientos, la enfermedad o simplemente el tiempo son capaces de acumular en nuestro cuerpo. Quizá la huella más perceptible sea la cicatriz, el vestigio de la herida, la enfermedad o la mutilación – un rastro, por otro lado, imborrable–, pero no todas las huellas han de ser negativas y carentes de belleza. Ansiedad, paz interior, ardor, muerte o daño son algunas de las impresiones anímicas que esta artista catalana nos expone en esta breve pero contindente serie. Irremediablemente, el cuerpo es capaz de expresar por sí mismo sentimientos que nosotros mismos no controlamos y ahí ha de encontrarse la mirada del fotógrafo para captar el fugaz instante de la emoción.

86 • PERIPLO • DICIEMBRE 2011 • Vol. XII

PERIPLO. Los límites del cuerpo  

PERIPLO. VOL. XII. Los límites del cuerpo

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