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Papeles Náufr agos

¿Cuántas veces pasó lo que pasó? ¿Qué versión soy de mí mismo? Estos eventos ¿son originales? ¿Esta es la primera vez que muero o ya hubo muchas? Se pregunta mamá. Dicen que los muertos entran en divergencia electrónica de tanto pensar en su situación existencial.

¿Hasta cuándo tendría que seguir pagando? ¿Eternamente? Lo que es ella, no tiene ninguna intención de desconectarse. Ya muerta, pretende vivir para siempre. - Lo que no puedo vivir por mi misma, ahora lo puedo vivir a través de ti. ¡AGHHHH! - Vos podés ser mis ojos y mis manos. ¡AGHHHH! ¿Y hasta cuándo? ¿Y quién habrá de pagar para que yo no muera? Decidirme a borrar todo registro de Mamá es una carga muy pesada. Últimamente tengo pesadillas matricidas, arrojándola por la borda, dejando abierto el gas, cambiando las pastillas, limando los soportes del balcón, envenenando su comida, borrándola para siempre de mi memoria. Desde que mamá murió, nuestra relación no se ha visto especialmente afectada. Casi nada ha cambiado y la escasa comunicación entre nosotros ahora ya es puramente telefónica. Hoy, estés donde estés, podés conectarte con tus muertos. O hacer una conferencia en vivo entre difuntos. Casi que hay muertos que se siguen sentando todos los días a la mesa familiar. Que no falte nadie a la reunión de compañeros del colegio. Hasta vinieron Fridman y Piperno, que estaban muertos. Estar muerto tampoco es quedarse fuera de la carrera política. En los consejos directivos hay reuniones de fantasmas electrónicos proyectadas en 3D. Pero eso muy caro. Y en el caso de mamá, además, innecesario. Así que yo elegí el servicio más barato. Ella me puede llamar cuando quiere y yo puedo, si me parece necesario, hacer como que una conversación nunca existió. Puedo decirle, por ejemplo: - Mamá, yo no te llamo porque me deprime. No te lo digo para que hagas nada. Solo para que no te hagas la cabeza con cualquier idea. - A vos no te importa lo que me pasa a mí, ¿verdad? DESHACER - Mamá, yo no te llamo porque me deprime. Es un tema mío. No es que no me importes. Pero es la verdad. - ¿No ves que sos un egoísta? DESHACER - Mamá, yo no te llamo porque me pone mal, no es que no me importes. Vos, me podés llamar cuando quieras. - Ya sé, no te preocupes. Yo me imaginaba que tenías un temita con la muerte. Pero una vez cada tanto vos también me podés llamar ¿no? ¿DESHACER?

PERIPLO • DICIEMBRE 2011 • Vol. XII • 117 •

PERIPLO. Los límites del cuerpo  

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