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SUMARIO En memoria de Jorge Vianes, con afecto, tus compañeros. De tan perseverante con ese barco, nos enseñaste a superarnos.

Editorial

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Taller de Periodismo

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Taller de Escritura

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Deportes

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Especial Cumpleaños

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Otras Voces

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Cartas del Lector

pág. 34

Varieté

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Impreso en: Soluciones Impresas. Av. Mitre 2037 – Munro. ah@solucionesimpresas.com.ar www.solucionesimpresas.com.ar

Manejo Forestal Responsable

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EDITORIAL

Cómo estamos

hoy

Por el Equipo de la Revista

H

ace un año le decíamos chau al hogar Monteagudo y a su anacrónica dirección. Llegaba, para hacerse cargo, gente comprometida con la gente. Traían un proyecto bajo el brazo, sus palabras referían a un cambio: en lugar del clásico “no podés”, instalaron el “podemos”. Así surgía el Centro de Integración Monteagudo, dirigido por Proyecto 7. Atacaron por todos los flancos la problemática de la situación de calle y del desamparo. Desde lo sanitario, se logró asistir y hacer asistir a compañeros que sin el acompañamiento y la ayuda necesaria, hoy serían fantasmas ambulantes. Desde lo laboral, los logros fueron importantes: más de quince hombres insertados en distintas tareas de este mismo Centro. Por otro lado, más de 15 hombres, reciben capacitación en serigrafía y calzado, con salida laboral real a partir de mayo próximo. Todo esto suma el 30% de la población actual del Monteagudo. En lo social, logramos relacionarnos tanto entre nosotros, como con el exterior. Para esto, son 2

importantes las asambleas semanales, donde se discuten y solucionan diferentes aspectos que hacen al funcionamiento del Centro y a nuestra propia convivencia. Desde lo psicológico –de seguro el desafío más grande-, aún hoy se sigue librando batalla contra las adicciones. Ardua tarea del día a día, de la cual muchos han vuelto “del frente” y otros aún siguen allá, peleándola. Y entre todo esto, nuestra querida revista Nunca es Tarde, un orgullo de cada uno de nosotros, y también un orgullo institucional. Ya hace un año comenzamos con el taller literario. Nora, nuestra profesora, es un ejemplo de dedicación y cariño. Guía nuestros escritos con una modalidad de trabajo que parece sencilla: uno lee en voz alta lo que se escribe y de pronto, el texto se muestra tal cual es, con lo peor y con lo mejor, lo rescatable. Así, corrección sobre corrección, tachadura tras tachadura, siempre trabajando para no perder la esencia de lo que queremos contar, logramos llegar al lector con nuestros pensamientos y sentimientos. Nunca es Tarde tiene mucho trabajo en sus páginas, pero no sólo desde lo literario: también participan notas, escritos, chistes, historias que se escriben desde afuera del taller de escritura. Todos los hombres que vivimos acá, en el Monteagudo, podemos -y debe-


Después de todo esto, ustedes pensarán que el Centro de Integración Monteagudo y la revista Nunca es Tarde son un jardín de rosas. Pero no. Es sólo un terreno que cultivamos desde hace un año, y hoy estamos orgullosos de sus brotes.

EDITORIAL

ríamos- participar en esta revista de una u otra forma. El diseño y la diagramación es mérito de la profesional e incansable, Celeste. La máquina fotográfica que logra captar hasta el espíritu de lo que fotografía, la maneja Walter. Ellos tres además, coordinan nuestro grupo, llevando a la práctica nuestras opiniones y decisiones.

Aunque falta nombrar al protagonista más importante de este campo sembrado: usted, amigo lector. Es usted quien apuntala la revista. Con su colaboración económica, ya sea al publicitar, o al concurrir a nuestras peñas, o al colaborar con 2,5 o 10 pesos cuando repartimos la revista en Caseros y Rioja, o con la donación de cosas útiles para nosotros, o para mandar a otros en situación igual o peor a la nuestra. O nos apuntala al mandarnos un mail, o al darnos un apretón de mano. Con todo eso, amigo lector, usted nos dice: adelante con el Centro, adelante con la revista, denle para adelante. Gracias.

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TALLER DE PERIODISMO

El taller de Periodismo intenta acercar algunas herramientas del oficio para faciitar los relatos del barrio y de la vida que los integrantes del Monteagudo tienen para compartir con el resto de la sociedad. El tratamiento de las fuentes, la oportunidad de la pregunta y la presentación de la información son los ejes que nos convocan a la aventura de conocernos y darnos a conocer cada martes.

LA TORMENTA

Por Daniel Mansilla. Fotografías: Liliana Vila.

La tormenta me voló las chapas del techo, se me llenó la casa de agua y se rompieron los vidrios y hoy el barrendero brilla por su ausencia.

De este tipo son las quejas de los vecinos de Chutro al 2900, en Parque Patricios. La misma cuadra en la que un grueso tronco se desprendió del árbol y cayó sobre el techo del utilitario, perteneciente a la iglesia que allí se encuentra; y que por modestia no dieron sus nombres. Sabemos que en el barrio hubo víctimas fatales. La tormenta hizo lo que el gobierno de la ciudad no: podó los árboles. Pero ¿a qué costo? Por el abandono y falta de sensibilidad, la bandera amarilla del macrismo está teñida de rojo sangre ¿Hasta cuando?

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Vi cuando se caían los árboles y el viento tan fuerte, me cagué todo. Mi pensamiento era: ¿qué va a pasar? Sentí mucho miedo ¿sabés porqué? En la vida uno respeta al cielo y en este momento lo respeto. - Señor gracias, gracias Señor, que venga lo que venga si es de vos, no me importa morir si viene de arriba. Esto no es la naturaleza, él está enojado. Yo estaba en la esquina y todo eso fue lo que sentí, los árboles caían uno tras otro y uno cayó arriba de un auto. Gracias a Dios sigo estando.

Liliana, la vecina

¿Vió qué desastre el barrio? A tantos días de la tormenta y todo sigue igual. En las esquinas la basura toda desparramada, ramas y árboles caídos por todos lados, las veredas todas rotas. Las esquinas no tienen la senda para los discapacitados. Estoy cansada de reclamar desde hace tanto tiempo se han olvidado de los barrios, mientras que en el centro está todo limpio. Yo no sé qué hacer.

TALLER DE PERIODISMO

Testimonios

José Barra - Centro Monteagudo

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TALLER DE PERIODISMO

El Rafa

Por “El Oriental”

C

orría el 81’, corría la gente también, pues todos queríamos estar al frente de la televisión los jueves a las nueve de la noche. “El Rafa” nos esperaba. Desde el mundial 78’, muy pocas cosas acapararon la atención en la tv, tal vez le siguió la épica turfística de dos nombres que quedaran en el recuerdo: Marina Lezcano y Telescópico. Marina fue la primera jocketa argentina, eterna encantadora de los 4 patas. Llevó a la victoria a aquel amante de las caricias femeninas, Telescópico. Juntos, ganaron la Polla de Potrillos, el Nacional, el Jockey Club, y el Pellegrini. Cuádruple corona ¿y después? Después “El Rafa”. Aquello de correr lo digo literalmente, ya que en aquellos años los colectivos no pasaban cada tres minutos, ¿se

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acuerda? Entonces, tanto patrones como empleados, cuentapropistas y demás yerbas, cortábamos las tareas una hora antes. Había que llegar a casa en hora. “El Rafa” (Alberto de Mendoza) hipnotizaba tanto a mujeres como a hombres. Las unas, porque veían tanto en el personaje como en el hombre, al ideal masculino. Macho recio pero comprensivo. Hombre de palabra y de familia. Trabajador y derecho como nadie. ¿Y nosotros…? ¿Quién no soñó ser “El Rafa” por un día? Si como cholulos copiábamos dichos o gestos de él. Otros, querían ser como “El Cholo” (Carlos Calvo), su hijo. Fanfarrón, ganador con las mujeres, amante de la buena vida, gracias a que “El Rafa” se rompía el lomo laburando, (¿recuerdan esa frase propia de él?). Y sin olvidar que hablamos de


Y todo esto dónde se podría haber filmado sino en un barrio de cuna arrabalera, en nuestro Parque Patricios. En esa esquina emblemática de Caseros y Rioja. Cuántas “ñatas pegadas contra el vidrio” cuando filmaban escenas en el boliche de la esquina. Filmaciones rápidas que mostraban el profesionalismo de los actores. Aquel boliche, que en nochecitas templadas, sacaba a la vereda sus mesas redondas de hierro y las sillas de mimbre. Se juntaban allí el “negro” José, que nació en el convento de Rondeau; el “Sordo” Caló; Chirilo; Corchito, del mercado Inclán, Saúl Ubaldini; y el Oriental.

Fotos: archivo

TALLER DE PERIODISMO

hace tres décadas y que los ideales eran otros. ¿Cuántas mujeres no se sintieron en la piel de Perla Santalla, esposa de El Rafa?, Y cuantos hombres no deseaban tener una mujer como ella… leal, abnegada y fiel. Se juntaban para arreglar el país, o formar la selección nacional. Pero volvamos a “El Rafa”, volvamos a tener sus valores, sus códigos, su ideal de familia… cosas que se diluyeron con el tiempo. ¿Cómo permitimos que eso pasara? Para saberlo deberíamos pensar un poco, sobre todo acerca de la franja televisiva de 20 a 24hs.

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TALLER DE ESCRITURA

El Taller de Escritura del Centro de Integración Monteagudo funciona desde hace un año. Y acá, en esta

Alfredo Díaz

Yo soy

porque sí. ecido. A Dios, Yo soy el Agrad por el aguante. y compañeros, r su gusto A mis amigos rlos, hacen sabe ce no co n si s A quiene ibo. por lo que escr afecto, s historias. Con ta es n va s A ello Alfredo.

Nueve meses después - ¡Dale vieja, pujá! ¡Pujá que ya voy! ¡Gritá lo que quieras, pero vos pujá! Vengo medio apurado, hacé un esfuerzo más y salgo. Ya asomo la cabeza… los hombros… un último envión y… mirá… ya salí. Alguien me ataja. La partera es una señora grande, con guantes y delantal. Mientras me sostiene con sus manos, te dice: - Es un precioso varón. ¡Precioso varón! ¡Atendé! Bien macho 8

y bien lindo. Ya está, todo viene fenómeno. - ¡Má, ayudame! Estoy patas pa´ arriba y me quiero matar. La señora cortó el cordón y mientras con una mano me alza de los tobillos, con la otra me hace chaschás en la cola. ¿No me oís? Lloro y berreo a lo loco, cabeza abajo, vos seguís acostada sobre las sábanas enchastradas. ¡Puaj! Escupo mocos y no sé qué otra porquería. Un asco. Me limpian la cara y me ponen de pie sobre la cama. ¡Ahora sí! Se termino la tortura… a tomar la leche y a dormir. ¡Minga! Una enfermera me levanta a


upa diciendo: - Bueno… ¡al piletón! ¿Al piletón…? Chau, me llevan a bañar. Tranqui que vuelvo. Y vuelvo limpito y cambiadito, envuelto en una manta. Y vos todavía en la cama con las rodillas levantadas y las piernas abiertas. Menos mal que cambiaron las sábanas. Decime, ese tipo de bigotes que está a tu lado y te sostiene la mano, ¿quién es? No… no digas nada… es mi viejo.

TALLER DE ESCRITURA

sección, mostramos los textos que se trabajan clase tras clase.

- ¡Mirá má! Me ponen sobre tu teta izquierda y de una me prendo al pezón. Me mirás y sonreís. Me acariciás. Qué lindo. Mi viejo te dice cosas: que tengo tus ojos, tu nariz, tu boca… Vos decís que me parezco a él. No sé. Da igual. Vieja… Viejo… todo bien. No más teta. Ya fue. Ahora a hacer la siestita. Se me cierran los ojos. Chau, má. Chau, pá. Hasta luego. Eso sí, lo del nombre, para otra ocasión. Dejenme dormir. No rompan más.

Alfredo Díaz – marzo 2012 9


TALLER DE ESCRITURA

Santi a Alberto

T

an…tan…bam…bam…Ya son las cinco de la mañana y en el cuarto de al lado nuestro hijo empieza a hacer los ruidos de siempre. Un juguete que se estrella contra la pared, algo que se rompe. Los líos de Santi llegan temprano. Mi mujer, sobresaltada, se despierta. Me empuja hacia un costado de la cama y se levanta bastante molesta. Tiene un dolor de cabeza insoportable y lo primero que hace es tomar una aspirina. -Hay que prepararle el desayuno –me dice. ¡El desayuno antes de las siete! Qué horror. Pero de tener que esperarlo, Santi no terminaría con los berrinches. Jugo de fruta o leche, cereales, huevos, y tostadas o galletas. Esta es la primera demanda del día. Mi mujer lee con asombro la lista de quehaceres diarios, y se pregunta cómo puede caberle todo eso en el estómago siendo tan chiquito. Apenas pasa el año y medio y se come con gusto hasta las últimas migajas. Gracias a Dios hay un buen sol esta mañana. Santi la pasa en el jardín, encantado en mirar correr los chicos y los perros del vecino. Esto le permite a mi mujer un tiempo para desayunar y limpiar

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la casa. Santi rara vez sale, salvo para ir al médico. A media mañana se echa una siesta. Tiene su comida fuerte al mediodía. Después de almorzar, se queda un rato solo en su cuarto, antes de recibir la visita tradicional de sus tíos o abuelos. Suele PRVWUDUDVXVLQYLWDGRVTXHSUHÀHUHHVWDU con su madre antes que con cualquiera de ellos. Aunque también es halagueño, y por eso es el centro de todas las conversaciones. ¿Cómo está Santi? ¡Qué gordo está! ¡Se ve que come bien! ¿Llora? ¿Por qué llora? Pero las visitas hoy no vienen. Y Santi, con cierto encanto, trata de convencer a su mamá para que le haga compañía. Se pone a coquetear con ella, pero en ella persiste el dolor de cabeza, frío y sólido como un témpano. Resistiendo a toda estrategia, lo deja solo por lo que el chico DUPDDOÀQXQHVFiQGDORDORVJULWRV0L mujer no sabe qué hacer. Tiene miedo de pegarle: sería lo peor. La jaqueca no para y, en un estado que le parece próximo a la locura, me llama por teléfono. -Y… ¿Qué haremos con él? -No sé, ya veremos -le digo- no te preocupes. Creo que necesitamos un viaje los dos solos. Oigo que llora, llora, no para. Creo que la situación es seria.


María repite esa frase mågica: es un niùo‌ es un niùo‌Resignada, cuelga el telÊfono, va a nuestro dormitorio, y se sienta. Deja que la fustiguen los remordimientos. Muy bien puede vivir sin su

esclava por unas horas, piensa. (QODRWUDKDELWDFLyQDOĂ€QHVWiWRGR tranquilo. En cambio, ella estĂĄ tan cansada... Tan cansada que no puede descansar. Sigue con la mirada el movimiento de las agujas del reloj, que se juntan y se abren para volver a juntarse. Se hacen las cinco y media de la tarde y hay que atenderlo de nuevo. Vamos, es tu hijo y nadie va a

hacerlo por vos, se dice para sí. Va hasta el cuarto de Santi. Encaråndolo, dobla su cuello y se inclina. -A sus órdenes, caballero –le dice. Cuando Santi la ve, se guarda todas sus cóleras, sonríe y agita su mano para que su madre se le acerque. Ella vuelve a ser la víctima de siempre: no puede resistirse y mucho menos estar resentida por el empleo que Êl le da a su vida. ¿QuÊ importa si la envejece prematuramente, si le quita el sueùo, si la amarra a la casa? Él no tiene mås que sonreír y mi mujer, muchacha incauta, se rinde.

TALLER DE ESCRITURA

-Tranquila, mi amor‌ María‌ es un niùo –le digo.

- ¥Upa la la! –lo levanta- ¥Mi amor, ahora, a baùarse! Cansada, de mal humor, todavía con un terrible dolor de cabeza, pero con honda devoción por su hijo –esa que gustan tener WRGDVODVPDPiVOROOHYDÀQDOPHQWHDO piletón. Alfredo Díaz –marzo 2012 11


TALLER DE ESCRITURA

Yo soy

Fabio Menot ti

Soy am ig las flor o del amigo . es y la s muje SoĂąador, adm dĂ­as. res. Tr irador ato de A vece vivir lo de s, sĂłlo s los tran scurro.

Velero E

l terreno del fondo de la casa de mis abuelos era el mås grande de la Gran Manzana: medía ciento veinte metros por treinta. A mis casi ocho aùos me fascinaba regar las plantas y årboles frutales. 'HVFDUDFRODUORVPHOOHYDEDXQÀQGH semana completo. El llamado de mi abuela a tomar la leche me sorprendía mientras cazaba araùas en el velero, que mis padres construyeron mientras aún eran novios. Fue concebido para remontar el Río de los Påjaros en su luna de miel. Pero al ÀQDOODSDVDURQHQ%XHQRV$LUHVYRODron por Pluna. Fue que el velero era tan grande, que para sacarlo del fondo era necesario demoler media casona. Decidido a darle utilidad, acondicionÊ 12

la cabina del timonel para emprender mi propio viaje. Fierros a modo de pedales y palancas, viejas llaves de luz para encender los motores, y dos adoquines que hacĂ­an las veces de baterĂ­a. Una tarde de otoĂąo les comuniquĂŠ a mis abuelos la decisiĂłn de comenzar el viaje esa misma noche. - ÂżA dĂłnde te vas?- preguntaron asombrados. - A Marte - contestĂŠ, y preparĂŠ algunas cosas que creĂ­ necesarias. CaĂ­a la noche y el cielo estaba encapotado, era la hora de partir. Mi abuela me diĂł unos buĂąuelos de banana, por si tenĂ­a hambre en la travesĂ­a. Y una cobija, por si me daba frĂ­o. Mi abuelo encendiĂł la lĂĄmpara de querosene y, junto con mil consejos, me la entregĂł. Me despidieron solemnemente y con un poco de sorna, pensaron que no me animarĂ­a a caminar ciento veinte metros en la oscuridad. Para sorpresa de los tres, lo hice. LleguĂŠ a la nave, trepĂŠ la escalerilla y me encerrĂŠ en la cabina. La llovizna y el frĂ­o pronto empaĂąaron la escotilla. Me envolvĂ­ con la cobija y encendĂ­ motores: mi viaje habĂ­a comenzado.


Los ruidos y los cacareos que venían del gallinero me anunciaban la llegada del monstruo. El gran comedor de huevos y asesino de gallinas estaba allí. A nomás de cuatro metros mío. Su pelo brillaba con los relámpagos, sus garras cavaban rápido para llegar a las gallinas, los ojos rojos parecían estar clavados en los míos. Me agaché por miedo, la gran comadreja ya estaba dentro del galline-

ro, hacía de las suyas. La lámpara se apagó, me quedé dormido, mi viaje continuó. Me despertó mi abuela, amanecía. La taza de café con leche me sacó el frío; su presencia, el miedo. Ya frente al hogar a leña me hicieron mil preguntas que contesté con mil historias diferentes.

TALLER DE ESCRITURA

Yo volaba en el espacio. La tormenta arreciaba y el granizo era para mí una gran lluvia de meteoritos. El viento hacía que las ramas de la palmera se sacudieran, y formaran sombras que yo confundía con monstruos espaciales. Devoré los buñuelos como si fueran un escudo capaz de protegerme. Pero el peor de los monstruos estaba por aparecer, mi abuelo me contaba de él, yo no lo había visto nunca.

A medida que crecí, esa nave espacial se convirtió en máquina del tiempo, esa que aún hoy utilizo en noches de nostalgia: trepo a mis recuerdos y vuelvo a navegar en aquel velero que como yo, no resistió el paso del tiempo. De él, solo quedaron astillas y mi apodo grabado en una de ellas. De mí, solo el apodo.

Fabio Menotti - marzo 2012

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TALLER DE ESCRITURA

Leyenda Dedicado a V. S., alma gemela que no HVWXYRORVXÀFLHQWHFRQPLJR&XPSOt PLSURPHVDGHHVFULELUHVWDOH\HQGD TXHWDQWRWHJXVWDEDHVFXFKDU8QSDVR PHQRVKDFLDHOHVWDUMXQWRVHQODHWHUQLGDG(VSHUDPH

C

uenta la leyenda, que en el principio de los tiempos el creador le dio a la Tierra todo tipo de vida. Cuidó que cada especie formara parte de la cadena alimenticia de las otras. Así hubo un equilibrio natural. Creo también dos ángeles, a quienes encomendó el cuidado de todo lo existente en la Tierra. Luego pobló la tierra con seres inteligentes, capaces de convivir en armonía con lo ya hecho. Así surgió la raza humana. Pero no como la conocemos actualmente. Aquellos seres eran hermafroditas. Con un soplo dio a cada cuerpo un alma femenina y una masculina. Almas gemelas que se comprendían y brindaban lo que la otra necesitara. No conocían la soledad ni la tristeza. Los celos ni la envidia. Todo era paz, armonía y amor. Tanto se admiró el creador de su obra, que les dio longevidad por más de mil años. Y la capacidad de reproducirse así

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mismos. Y así, al ver que la Tierra se poblaba rápidamente y en armonía, él decidió tomarse un descanso. Entonces, a sus ángeles la capacidad de dar almas a cada recién nacido. Un día, los habitantes de la Tierra quisieron agradecer a los ángeles por su tarea. Prepararon exquisitos manjares y vinos para agasajarlos. Los ángeles, embriagados, retomaron sus quehaceres y se confundieron con la selección de almas. Llegaron a dar dos femeninas o dos masculinas a un mismo cuerpo. /RVFRQÁLFWRVQRWDUGDURQHQDSDUHFHU\ se quebró la armonía reinante. El desequilibrio fue tan grande que repercutió en todo el Universo. Enterado, el creador volvió a la Tierra, y al ver semejante caos, ardió de ira. Castigó tanto a los ángeles como a los humanos por haberles dado el vino. A los humanos, les dividió el cuerpo separando lo femenino en una parte y lo masculino en otra. Les borró la memoria, de modo que ninguno reconociera de inmediato a su otra parte. A los ángeles, los volvió humanos para que llevaran la misma vida que los demás. A todos los condenó a vivir no mucho más de una centuria. Al morir, sus almas deambularían un tiempo hasta reencarnarse, ya que no serían creadas más almas. Y les dijo a todos: Vayan por la


Así todo, y aún perdida la memoria, el ser humano busca en cada reencarnación a su alma gemela. Y cuando cree haberla encontrado, se da cuenta que no era la suya. Algunos se resignan en su búsqueda y se conforman con lo que hallaron. Otros, simplemente esperan a que llegue sola, y su vida es una agonía. Solo unos pocos pueden decir haberla encon-

trado y vivir con felicidad completa. Pero en la raza todavía prevalece el instinto. Ese que nos hace sentir la necesidad de meternos adentro del otro. Lo sentimos en el cariño de un abrazo, en la pasión de un beso, en la calidez de una caricia. Pero hacer el amor, es sin dudas, la forma más intensa de querer habitar de nuevo dos almas el mismo cuerpo. Fabio Menotti – febrero 2012

El Principio Esta es la historia de un chico que se crió sin madre: al nacer, si bien el juez de menores le dio el apellido de su madre, lo arrancaron de ella porque ella era menor, y encima no podía decir quién era el padre, porque él era casado. El juez le dio a la madre dos opciones: o ir a un colegio de señoritas, un internado –y que el chico entonces se quedase con el padre-, o la opción de que el chico vaya a Casa Cuna y sea dado en adopción. Eligieron la primera opción.

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Tierra y busquen su alma gemela. Formen de nuevo pareja y reproduzcanse.

Carlos Etcheverry

Yo soy Una persona qu e tiene sus altib ajos, pero pienso que pued o ayudar a los demás. Eso me empuja a seguir. Esto lo digo po rque siempre pensé que mi vi da era una porq uería. Hoy, gracias a Dios, vivo y ayudo a vivir.

El chico se crió pensando que el padre era en realidad su padrino. Se entera de la verdad cuando tenía once años, cuando su padre-padrino se murió. Después de enterarse, el chico se volvió rebelde, dejó de ir a la escuela y comenzó a trabajar, a vender cosas en la calle. Por esa época, fue abusado por un compañero de trabajo, el chico llevó siempre ese secreto, ya que no tenía a quien contar lo que le había pasado. Al crecer, empezó a trabajar en un club bailable, su suerte fue encontrar a su madre. Él la rechazó y le dijo: usted es una señora, no es mi mamá. Maldigo la hora que llevo su apellido. Carlos Etcheverry –marzo 2012 15


l vivĂ­a en la casa de chapa y cartĂłn con su padrino y su madrina. ViviĂł ahĂ­ hasta los once aĂąos. Escuchaba por la radio los partidos y los boxeos.

Cuando llegaba el dĂ­a de reyes, todos los chicos del barrio recibĂ­an sus juguetes y a ĂŠl le daba envidia y bronca. Entonces se los rompĂ­a. A ĂŠl, le decĂ­an que no le habĂ­an llegado los reyes porque se habĂ­a portado mal. Tampoco nunca le festejaban los cumpleaĂąos porque no habĂ­a dinero. A los hijos de los vecinos, sĂ­ se los festejaban, porque estaban en mejores condiciones. Cuando habĂ­a lluvia se escuchaba mĂĄs todavĂ­a por el ruido de la chapa. Y si caĂ­an piedras, la chapa se agujereaba. Lo que se usaba para calefacciĂłn, era un calentador branmetal, o un brasero que se hacĂ­a con latas vacĂ­as de pintura o aceite: se abrĂ­a la ODWD\VHDWUDYHVDEDQĂ€HUURVHQODERFDDELHUWD$ODWDSDVHOHKDFtDQXQRVDJXMHURV y asĂ­ funcionaba como rejilla. Se acomodaba de nuevo la tapa sobre la lata. Arriba, iban los carbones encendidos.

FotografĂ­a: Nazareno Ausa

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La casa de chapa y cartón É

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Él era chico y se despertaba por las mañanas, solo. Y le daba miedo. Y empezaba a llorar. Entonces, se arrimaba alguno de los vecinos y le preguntaban qué le pasaba. No podían abrir la puerta porque estaba cerrada con candado.

Carlos Etcheverry – marzo 2012

De Claudia S

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Ellos tenían una cocina familiar y ahí cocinaban lo que tenían en el momento. El gusto que tenía la comida cocinada a leña no era el mismo que la cocinada a gas. Además de la cocina, en la casa había una pieza. El baño estaba afuera. Era un pozo donde en vez de inodoro había un cajón de madera. Para tirarle agua, se cargaba en latas.

u infancia comenzó a los cinco años. Fué a guardería y a primer grado a la vez. Iba bien hasta unos meses antes de terminar el año, y se enfermó. Estuvo dos meses sin ir a clases. Perdió el año. Al retomar la escuela, fué al gabinete psicopedagógico y las psicólogas decidieron que fuera a una escuela diferencial. Nadie se opuso a eso. Le gustaba la gimnasia, jugar al fútbol, la merienda de la mañana. A los nueve años, también le gustaba Claudia. Un día, salió para el recreo y la quizo abrazar y ella se corrió y él se dio la boca contra el pupitre. Así perdió un diente. Aguantó el dolor y el llanto hasta salir al patio. Ahí, hizo que se tropezó y cuando la maestra le preguntó qué pasó, él le mostró que con la caída se rompió el diente. Claudia nunca se enteró de lo que él sentía. Porque él era una persona muy tímida y no sabía expresar lo que sentía. A partir de ese momento, Claudia pasó a formar parte de su futuro… Repitió por segunda vez el primer grado: nunca terminaba el año porque le aburría estar siempre en el mismo grado. Lo aburrían las manualidades y entonces cuando por la tarde le tocaba aprender a leer y escribir, ya no le quedaba nada en la cabeza.

Carlos Etcheverry – abril 2011 17


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Mario Timoteo

Yo soy

. Les iĂŠn soy. saliendo u q tĂĄ s ĂŠ e ir e d u Te los ro q er nĂşme de todos Es el terc soy compaĂąero colaborador yo r, y muy ue dirĂŠ que ste hoga y compaĂąeros q e n a e d a as H n . que ro s u lg ro anzar a ompaĂąe con los c n movilizar o alc siento ede y no me no se pu lo hago o soy. Pero y ro e gracias lo r los s e cosas, p d r o P ado. as po incapacit ano al hacer cos s to n n a e ie rod . me s s que me ro e Ăą a p com

Tripa gorda T

ripa Gorda era un pibe de barrio, de familia humilde. Su familia no lo soportaba porque se comĂ­a todo lo que veĂ­a en la heladera o en la mesa. Y les dirĂŠ que era de contextura delgada. Mis respetos, por favor. Un dĂ­a, cuando Tripa era chico, se celebrĂł un cumpleaĂąos de una amiguita suya. Fue la primera vez que ĂŠl tuvo XQDLQYLWDFLyQDXQDĂ€HVWDGHFXPpleaĂąos. Todos sus compaĂąeros del barrio se asustaron y le preguntaron a la cumpleĂąera si habĂ­a sido invitado el Tripa. El dĂ­a del cumpleaĂąos el primer invitado que llegĂł, fue ĂŠl. Cuando llegaban los demĂĄs, quedaban sorpren18

didos al ver cĂłmo comĂ­a lo que habĂ­a en la mesa. Pero no tocĂł la torta. Cuando Tripa fue creciendo siguiĂł LJXDOGHFRPLOyQ\Ă DFR3HURFRPRHUD comediante cuando contaba sus chistes y en su forma de conquistar a los demĂĄs, se ganaba la invitaciĂłn a cualquier evento. 8QGtDVHFHOHEUDEDXQDJUDQĂ€HVWD bastantes invitados, gran buffet, harta comida, y una torta de dos pisos. El 7ULSDVHHQWHUyGHHVWDJUDQĂ€HVWDGHO barrio aunque ĂŠl no sabĂ­a de quiĂŠn era el cumpleaĂąos. Cuando entrĂł al salĂłn viĂł la mesa llena de comida y comenzĂł a comer algunos bocaditos. Sus amigos, que tambiĂŠn estaban en la mesa, planearon hacerle una nota en nombre de la cumpleaĂąera que dijera que ĂŠl -Tripa


SonĂł la mĂşsica, ĂŠl avanzĂł unos pasos y la sacĂł a bailar.

Mario Timoteo – marzo 2012

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Gorda- serĂ­a el primero en bailar con ella. Tripa recibiĂł la nota: con una mano la leyĂł mientras que con la otra dejĂł el sandwich que estaba comiendo. VolteĂł la vista \YLyDODFXPSOHDxHUD6HTXHGyĂ HFKDGR1RSXGRFUHHUTXLpQHUD&XDQGRODYLy recordĂł de esos aĂąos de infancia en que ella fue la primera que la habĂ­a invitado a XQDĂ€HVWDGHFXPSOHDxRV

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Soy italiano, m i no y tengo 55 aĂąos mbre es Andrea . A los 9 perdĂ­ a padre, me criĂł mi madre. Y yo mi despuĂŠs cuidĂŠ de nos cuando mi mis dos hermam EmpecĂŠ a trabaj adre trabajaba. ar a los 14 para pagarme los es tudios. Y ahora soy profesor de filo so Vine a la argent fĂ­a y letras. in nes de la vida pe a y por situaciordĂ­ todo, y me encontrĂŠ en la calle con una depresiĂłn trem en encontrĂŠ conten da. En el hogar ci dignidad. Desap Ăłn, y recobrĂŠ la areciĂł la depresiĂłn y ahora te ngo proyectos para salir de esta situ aciĂłn.

Juego A

l principio de todo lo conocido habĂ­a sĂłlo una bolita de energĂ­a LQĂ€QLWD(VWDEDHVWiWLFDFRQWHQLGDHQXQ cascarĂłn de oscuridad, que no dejaba que la energĂ­a de la bolita se manifestase. Un dĂ­a, la bolita se aburriĂł de aquel encierro. Hizo explotar el cascarĂłn de un estallido. La bolita, ahora libre, decidiĂł empezar XQMXHJRVLHQGRSXUDHQHUJtDLQĂ€QLWDVH separĂł y creĂł un dragĂłn. Entonces, necesitĂł de un escenario para el juego y se 20

ivo Foto: arch

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Yo soy

Andrea Cannone

transformĂł en universos, constelaciones y mundos de a millones. Para la bolita de energĂ­a el tiempo no contaba, asĂ­ que jugĂł todos los juegos posibles inimaginables. Y se aburriĂł de vuelta. Se separĂł otra vez y formĂł un leĂłn. Un compaĂąero con el cual jugaron todo lo posible. Y naciĂł el sentimiento de amistad. La bolita, entusiasmada, quiso seguir. CreĂł todos los animales conocidos y empezĂł un teatro, habiendo inventado un guiĂłn que se iba complicando siempre mĂĄs. Se complicĂł a tal punto que necesitĂł de unos personajes aĂşn mĂĄs complejos. La bolita se transformĂł en seres humanos. El teatro se volviĂł apasionante, y la bolita creĂł mĂĄs y mĂĄs amigos. Se mentalizĂł tanto que se ensimismĂł en sus personajes y empezĂł a amarlos. Hasta transformarse en luz, vida, y amor. Y se olvidĂł de quiĂŠn era.

Andrea Cannone – marzo 2012


Por Carlos Etcheverry y Fabio Menotti

-¿Qué hacés, Carlos? Mirá a la hora que llegás… ya prendí el carbón. -Es que me quedé pensando con qué hacerte calentar hoy, Oriental. -No, no vas poder, hoy estoy tranqui ¿Trajiste vino? -Sí, dos botellas de Malbec, pero la copa se la quedó el once Caldas. -¿Qué copa? No estarás hablando de la Libertadores 2004, ¿no? -Sí, la misma. Donde Tévez le hizo la famosa gallinita, valió la pena que lo echaran después de hacer el gol del empate. Qué calentura se agarró tu hinchada… -Y también… que nos carguen en nuestra cancha… -A ver, Oriental, serví el vino y decime la formación gallina, si te acordás…. -Y no, Carlitos, todos no me acuerdo. A ver…Lux, Ameli, Rojas, Mascherano, Husain y Maxi López. Podés tomarte el vino porque no me acuerdo más. -Jajajaja, y te decís hincha de River! Dejate de joder, querés. -Claro, porque vos seguro que te sabés todos los bosteros, ¿no?

-Los estudié, Oriental. El Pato, Shiavi, Burdisso, Rodríguez, Ledesma, Villareal, El Melli, Tévez y Cagna.

DEPORTES

DE COPAS II

-Ta ta, pero lo real es que en los `90 ganamos 2 a 1. Uno del Lucho González y el otro, Nasuti, de cabeza. ¿Qué me decís, Carlitos? -Todo bien, pero partido a partido, viejo. Y en los penales los hicimos de goma. -Y bueh… Salas, Montenegro, Cavenaghi, González, la metieron. Maxi López la tiró a la tribuna. Pero por lo menos no les dio el gusto de que se lo atajaran, Bosterito. -Me hacés reír, no tenés vergüenza, viejo. Nosotros sí que la metimos, todavía estoy gritando los goles de Shiavi, Alvarez, Ledesma, Burdisso, y el quinto gol… lo mete Villar. Silencio total en el gallinero ¿te acordás?!! ¢'HTXpWHUHtVVLDOÀQDOODFRSD quedó en Colombia? Sos gil, Carlos. -No importa, Oriental, ganarles a ustedes fue mejor todavía que llevarse la copa. -Cortala, viejo… andá a salar la carne. Trajiste pan, ¿no? 21


ESPECIAL CUMPLEAテ前S

Compartimos con ustedes algunos de los momentos que vivimos durante todo este aテアo.


OTRAS VOCES

Manual de ejercicios

y meditaciones. Por Andrea Cannone

IntroducciĂłn. Este manual contiene toda la informaciĂłn necesaria para poder recordar y practicar correctamente los ejercicios del Seminario de Potenciamiento y LiberaciĂłn Mental, a travĂŠs del MĂŠtodo Cannone. El mĂŠtodo Cannone ha sido concebido despuĂŠs de treinta y cinco aĂąos de estudio, y experimentaciĂłn vivenciada en la India, Tibet, Alemania, Italia, y Estados Unidos. La informaciĂłn y las prĂĄcticas provienen de tĂŠcnicas descubiertas hace dos mil seiscientos aĂąos. La elecciĂłn de los ejercicios fue dictada por el concepto de comprobaciĂłn, es decir, que solo fueron considerados aquellos ejercicios y mĂŠtodos que demostraron su real efecWLYLGDG)XHURQUHYLVDGRVVLPSOLĂ€FDGRV y adaptados para todo tipo de cultura y nivel de educaciĂłn. 24

Se eligiĂł solo lo que es en verdad demostrable, sin espacio para la duda. /DĂ€QDOLGDGGHHVWHVHPLQDULRHVOD de reorganizar la mente, liberarla del inconsciente y subconsciente, y asĂ­ obtener una capacidad mental superior (que serĂ­a lo natural si la mente no fuese tan desordenada y mĂĄs aĂşn, condicionada). Conseguir claridad y orden mental permitirĂĄ alcanzar logros hasta ahora solo soĂąados. La claridad de la verdad reencontrada, y el descubrimiento de “El Que Sabeâ€? (la energĂ­a vital pura que todo lo comprende), proporcionarĂĄ la capacidad de no cometer mĂĄs errores. /DPHQWHSXULĂ€FDGDSHUPLWLUiKDFHU milagros.


la respiraciĂłn, ya que no es necesario Se eligiĂł como objeto de la meditaciĂłn a pensar para respirar. el de retomar el mando de la mente, El objetivo de este importante ejercicio es mente, ella â&#x20AC;&#x153;desobedeceâ&#x20AC;?, se distrae, se pues si hemos perdido el control sobre la de concentraciĂłn. va â&#x20AC;&#x153;por las ramasâ&#x20AC;?, y pierde asĂ­ capacidad concentrar toda la atenciĂłn en el acto El ejercicio parece muy simple. Se trata de por la nariz. AhĂ­ hay que poner el foco. de respirar, en ese aire que entra y que sale La mente se escaparĂĄ y se apegarĂĄ a Si bien parece algo simple, no lo es tanto. la mente se distraerĂĄ y no cumplirĂĄ con los pensamientos que irĂĄn surgiendo. AsĂ­, que permitir esa distracciĂłn: hay que la orden. Pero ni por un sĂłlo momento hay LHUDSHUPLWLUUHĂ H[LRQHVWDOHVFRPR FRQFHQWUDUVHVyORHQODUHVSLUDFLyQ1LVLTX er la concentraciĂłn. Se formarĂĄn los â&#x20AC;&#x153;estoy respirandoâ&#x20AC;?; eso sĂłlo basta para perd siempre seguirĂĄ escapando. pensamientos mĂĄs disparatados, la mente se ni frustrarse. SĂłlo con paciencia Al principio es asĂ­, no hay que desmoralizar mente hacia la nariz; de igual manera y con cariĂąo se podrĂĄ volver a conducir la cado acompaĂąada de su hijo- sĂłlo con que una madre -que camina rumbo al mer puede conseguir que el hijo -que se parĂł cariĂąo y paciencia, tomĂĄndolo de la mano, a de ahĂ­ y siga su camino original, el de a mirar la vidriera de una jugueterĂ­a- salg Ăąo y con paciencia, conseguiremos estar acompaĂąarla al mercado. SĂłlo asĂ­, con cari sea estresante. serenos, que el ejercicio de meditaciĂłn no , a ir mĂĄs despacio, a acompaĂąar a la De a poco, la mente comenzarĂĄ a calmarse experiencia asombrosa, de gran liberarespiraciĂłn. Atravesar ese momento es una PHQWHSHQVDUiORORJUpTXpPDUDYLOOD\ FLyQ<HQWRQFHVGHLQĂ&#x20AC;QLWDIHOLFLGDG/D y se volverĂĄ al estado de distracciĂłn. de inmediato la concentraciĂłn se perderĂĄ si la mente los deja de lado, si no se Los pensamientos siempre surgirĂĄn, pero juicios y evaluaciones, desparecerĂĄ: la apega a ellos, el caos de ideas, conceptos, no tendrĂĄ mĂĄs energĂ­a que para eso. La mente -que observa sĂłlo a la respiraciĂłnen otro nivel de conciencia. mente deberĂĄ estar continuamente enfocada uesta es que necesitamos trabajar con ÂżDe quĂŠ sirve todo este esfuerzo? La resp stra mente calma y con una alta nuestra mente y para eso necesitamos a nue

OTRAS VOCES

Ejercicio de meditaciĂłn Nro. 1

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OTRAS VOCES

capacidad para la concentración . Para utilizar una metáfora, cua ndo amansamos un caballo salvaje, lo primero es ponerle una soga y atarlo donde lo necesitamos; después vendrán la silla y el jine te. El primer paso es que se acostu mbre a quedarse tranquilo en un lugar, y a ser con ducido con una soga de un lado hacia otro. Eso mismo es lo que haremos con nue stra mente: se tiene que acostumb rar a quedarse quieta y a concentrarse en lo que serán los próximos ejercicios de meditación. Este primer ejercicio se practicará durante treinta minutos en el lug ar más tranquilo de la casa: diez minuto s por la mañana, diez minutos al me diodía antes de comer, y diez minutos en la cam a antes de dormir. Además, se rep etirá unos minutos antes de cada otro ejercic io o meditación. Los efectos serán inmediatos. En seguida se notará una disminuci ón del estrés, más serenidad, y por las mañanas uno se dará cuenta que habrá des cansado mejor. La Postura En todos los ejercicios o medita ciones es necesario tomar la pos ición del cuerpo lo más cómoda posible. Se aconse ja sentarse donde uno quiera, con la columna erecta, pero sin forzarla en absolu to. Las manos con las palmas hac ia arriba, apoyadas en el regazo y con la derech a sobre la izquierda (quien tiene la experiencia de gimnasia yoga, tomará la pos tura de loto). Esto es para poder respirar mejor y para estar relajados sin moverse, porque un movimiento del cuerpo interrump iría la concentración. No se tiene que estar tenso, pero si esto pasa por algún motivo , se soluciona moviendo un poco la parte superior y mediana del torso, y reacom odando el peso hacia la derecha o la izquierda. Los ojos se mantendrán cerrados, para no distraerse con las cosas del alrededor. Pero si la mente empezara a visual izar objetos (proyecciones menta les), se tendrá que entrecerrar los párpados de modo que no se pueda ver el ext erio r ni visualizar, y así la mente no se distraerá.

***

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E

l miedo está en un nivel muy profundo de mi personalidad. Algunos tienen problemas con el poder, otros quieren ser perfectos, mi problema es el miedo. Soy un ser tímido marcado por una fobia paralizante y hostil. Tuve que trabajar mucho para liberarme. Tengo amigos que hacen terapias, escriben, hacen teatro. Me han dicho que hacer improvisaciones es lo más aterrorizante que le puede ocurrir a un miedoso. Y he sabido de gente que para manejar el asunto del pánico hace ciertas cosas como practicar paracaidísmo. Estas cosas ayudan, porque es cuando confrontás la realidad y ves que seguís vivo, que el miedo desaparece, son cosas muy liberadoras. ¿Habrá quizás un método menos extremo para erradicarlo? La respuesta llega con el tono de una canción de los Beatles: “El

Jesús J

Por Alfredo Díaz

DPRUHVODOODYHµ. Un pensamiento un tanto ingenuo pero vivo. El miedo te mantiene lejos del Amor. Y el Amor te proteje de sentir miedo. Si se aprende a amar a la gente y a uno mismo, se puede cambiar.

OTRAS VOCES

Sobre el miedo

Hay que mirar a la gente en la calle: nadie sonríe ni se miran entre sí. Me encanta pensar: “Toda esa gente es querible; estoy seguro de que podría ser buen amigo de cualquiera de ellos”. Descubrir creyendo cual maravilloso puede ser el otro, incluso aquél cuyo comportamiento es complicado, realmente creo que puedo estar de su lado, llegar a un profundo intento de acercamiento. Podemos proyectar lo que el otro es, interpretar sus actos. Y la percepción siempre va a estar inducida SRUHOPRGRHQTXHKHPRVFRQÀDGRHQODV personas que amamos.

Por Octavio Oscar Soria

esús, te pido por todos haz lo mejor que tú puedas por acá, lo mejor por todos. Has lo mejor por mí. Soluciona mi plan familiar. Quisiera subsistir mejor para estar en camino para ver a mi familia. Déjame acercar a la familia que tuve hace unos años atrás y el destino nos jugó una mala pasada al alejarnos. Las palabras expresadas por la justicia fueron: usted se me retira. Si puede o vuelve a caminar, venga y reclame las cosas suyas y a sus hijos con toda su familia. Acá hace unos días recibí una fractura en una de las manos, por gracias a Jesús fue una lesión leve y gracias a Jesús fue rápido, en mi opinión estoy bendecido, sólo él sabe por qué a cada uno de los nuestros nos pasan las cosas que nos suceden. Las palabras me salen de adentro por esa razón todos tenemos alma. 27


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Espero no caer

(Poesía dedicada a mi amigo nipón) (Esta poesía nos la envió José Olivera, paciente del Hospital Borda)

Cuando vayamos volando Espero que no nos bajen Porque en pleno vuelo Tendremos que demostrar Lo mucho que nos queremos Lo hermoso que es amar Nuestras alas no son blancas Nuestras alas no se ven Son las alas de la vida Que nos salen al nacer Quizás necesitemos Tiempo para pensar Quiénes serán los enemigos Quién nos va a derribar Viviremos nuestra vida Buscando felicidad Lucharemos por nosotros En un mundo sin piedad El amor tiene alas El amor nos permitirá Encontrar lo que buscamos La ansiada Libertad. op Sub

Fotografía: Co

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Por Diego Vivanco

El tenía un sueño de ser tan popular, el estudiante sin amigos, hasta que empezó a fumar. Consiguió amigos fácilmente, pero lo hizo en alto precio. Los estudios fueron mal, pero dió igual, los estudios al vacío que sentía adentro. /DVLQÁXHQFLDVWHOOHYDQSRUPDO camino. Mucho tardaste en engañar a tu destino. Niño ingenuo siguió con los porros por diversión, la risa con sus colegas terminó en adicción. El caballito blanco lo atrapó en su telaraña. Prostitución, droga y alcohol fueron su única hazaña. Un niño capaz de matar por un gramo, perdiste tu vida y la transformaste en un caos.

(RAP)

Tu vida fue una fortuna, es por eso que nadie te quiere. Cambiaste a tu familia por cuatro papeles.

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Esta es la historia de aquel niño marginado que siempre sacaba 10 ...

Desde allí a nadie le importas, perdiste a tus amigos, que entre deudas y deudas sólo ganaste enemigos. Costó poco saber que tu vida fue una mierda, siempre tirado en el parque, entre avenidas y aceras estás solo, y lo más duro es vivir en soledad. Para ganarte el pan diario hoy tienes que robar. Delincuente juvenil ¿a dónde llegarán tus pasos? Intentaste ir mejor y todo quedó en fracaso. Esta historia es la de aquel niño atropellado.

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Agua y aceite Por Gerardo Salinas

DespertÊ de una pesadilla en la que soùÊ que nunca mås iba a verte. Mejor encontrarte que perderte. 9RVPXMHUVRVFRPRXQDà RUFXDQGR abrís tus pÊtalos, mejor.

(VWULELOOR Como el agua y el aceite, hemos quedado separados por un mundo sin amor. Como el agua y el aceite, hemos quedado separados por un mundo de ilusiĂłn.

(VWULELOOR Como el agua y el aceite, hemos quedado separados por un mundo sin amor. Como el agua y el aceite, hemos quedado separados por un mundo de ilusiĂłn.

Te sigo amando por siempre Para toda la Eternidad Aunque se que un dĂ­a, cariĂąo Hasta la esperanza se terminarĂĄâ&#x20AC;Ś

Mi vida sin ti, amor, es completamente un desamor. Es como un barco sin mar, es como un FDPSRVLQĂ RU Sos la estrella mĂĄs preciosa del Universo. <HVWRTXHDĂ&#x20AC;UPRQRHVYHUVR Un dĂ­a sabrĂĄs todo lo que sos para mĂ­. Lo profundo que es este amor, aunque a veces cuando te enojĂĄs, sos de terror.

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) N Ă&#x201C; I C N (CA


C

uando tenía 8 años me fui del colegio en el que estudiaba y no volví. Ahí conocí la calle, mi mamá preocupada hizo la denuncia, me llevaba a mi casa y volvía a la calle. En ese tiempo yo no sabía como era. El primer lugar que tuve para dormir fue en C. Pellegrini y en barrio Norte, y en ese tiempo (año 89) había gente que al verte acostado en un umbral, te dejaba plata para comer y primeros vicios como el cigarrillo. Fui conociendo otras cosas como drogarme con Poxi-Ran y después marihuana. Conocí gente grande que me tiraba la bolsita de poxi y me dejaban un porro, me decían que era más sano, mucho mejor. Hoy a los 31 años me doy cuenta lo dañino que era el poxi.

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Carta

Por Guillermo Mendoza. 31 años. Nacido en Quilmes, provincia de Buenos Aires.

Ahí conocía a una señora que se llamaba Rosa y que me ayudó mucho a salir de la situación. Trabajaba en la pizzería UGIS y el encargado, Albornoz, me consiguió trabajo y pude ganarme unos pesos. En el año 93 tocaba en un grupo de cumbia tropical, fui conociendo gente que no debía conocer, por ese motivo llegué a delinquir. Ahora que estoy en el Centro de Integración Monteagudo me siento una persona, no sé si integrado a la sociedad, pero me siento bien. Después de tantos años privado de la libertad encontré un lugar donde la gente te puede escuchar y ayudar personalmente como el Sr. Horacio. Fui criado por mi mamá y éramos tres hermanos. Uno de ellos no le salió perfecto a la madre. También fui criado, a la vez, por el conjunto de cumbia durante ocho años y pude conocer el norte argentino, Salta, Jujuy, Tilcara, Humahuaca, Uhacalera, La Quiaca, y fue muy lindo, tuve fotos que me robaron. Tocando en el conjunto de cumbia conocía a una chica llamada Natalia, era locutora de radio, a la que nunca voy a dejar de querer y amar. Yo la acompañé desde quinto grado hasta quinto año, fuimos compañeros aunque nunca tuve nada con ella. Tengo una gran familia, parte de ella es mi mamá, mi abuela, sobrinos y una sobrina. Estuve en varios grupos de cumbia, algunos muy conocidos, era muy lindo y me gustaría volver a tocar en alguno si tengo todos los instrumentos que quiero. Le dedico esta nota a mi abuela. Agradezco al Sr. Horacio Avila y a Proyecto 7 por escucharme; y a la revista. También a Rosa, Elena y María. 31


OTRAS VOCES 32

Un fuerte E

Por Charly

n la vieja Argentina de los ochenta la gran mayorĂ­a pertenecĂ­amos a la clase obrera. Los mĂĄs afortunados podĂ­an irse de vacaciones a la costa, las sierras o a las cataratas. Los mĂĄs pobres nos conformĂĄbamos con quedarnos en casa. Lo que jamĂĄs se me hubiese cruzado por la cabeza, es que aquel verano del 88 un pequeĂąo incidente me iba a cambiar la vida para siempre. Era el primer dĂ­a de regreso a clases, a principios de Marzo. Y la maestra insistiĂł con el mismo mĂŠtodo pedagĂłgico que venĂ­a usando desde el primer grado: preguntarle a cada alumno a dĂłnde habĂ­an pasado sus vacaciones. Uno a uno iban levantando la mano y diciendo en voz alta los lugares que habĂ­an visitado. Y la inmensa mayorĂ­a tenĂ­a una historia que contar. Las montaĂąas. El mar. La carpa junto al rĂ­o. La nieve en algĂşn lugar remoto. Fue entonces que me cansĂŠ de ser pobre, supongo. O de no haber podido ir a ninguna parte, casi nunca. -Yo no fui a ningĂşn lado, porque no quise â&#x20AC;&#x201C; confesĂŠ con la mano alzada. -ÂżCĂłmo que no quisiste? â&#x20AC;&#x201C;replicĂł la maestra. -Si, porque mi papĂĄ me dijo que podĂ­a elegir: o Ă­bamos a algĂşn lugar de vacaciones o me construĂ­a un fuerte. -ÂżUn fuerte? ÂżCĂłmo que un fuerte? â&#x20AC;&#x201C;contestĂł. A esta altura me habĂ­a ganado la atenciĂłn de toda la clase. Fue la primera vez que sentĂ­a que \RHUDSRUĂ&#x20AC;QLPSRUWDQWHSDUDORVGHPiV\GHjaba de ser el alumno invisible de siempre. Obviamente, lo del fuerte era mentira, pero por alguna razĂłn sentĂ­a que se me habĂ­a ocurrido una buena idea para no ser menos que los demĂĄs. Era justo que por esta vez, me tocara a mĂ­ ser el centro de las miradas y los comentarios.

-Un fuerte de verdad â&#x20AC;&#x201C;agreguĂŠ- un fuerte como tienen los soldados en las pelĂ­culas, con troncos alrededor, con un mangrullo para ver los indios de lejos, con armas, con una banderaâ&#x20AC;Śme lo hizo mi papĂĄ al fondo de mi casa porque el es carpintero. -QuĂŠ bueno. Con semejante regalo es lĂłgico TXHQRKD\DVTXHULGRLUWHGHYDFDFLRQHVĂ&#x20AC;QDlizĂł la maestra. En el recreo me rodearon casi todos los compaĂąeros pidiĂŠndome detalles. Y como ya no me sentĂ­a avergonzado de no haberme ido de vacaciones, no escatimĂŠ en agregarle lo que se me ocurrĂ­a a la virtual construcciĂłn del fondo de mi casa. Dije que era inmenso, tamaĂąo real. Que tranquilamente podĂ­a albergar a toda la clase, que seguramente algĂşn parque de diversiones iba a querer comprarlo, algĂşn dĂ­a. Todos los alumnos me miraban asombrados. Que tipo con suerte. Tener un papĂĄ que te construya un fuerte para uno solo. Esas eran verdaderas vacaciones, si seĂąor. Pero alguien decidiĂł arruinarme el dĂ­a. -Si es verdad, queremos ir a verlo â&#x20AC;&#x201C;dijo un â&#x20AC;&#x153;mal compaĂąeroâ&#x20AC;? que se llamaba Marcelo Negri. -ÂżHâ&#x20AC;Śoy? â&#x20AC;&#x201C;tartamudeĂŠ- hoy no se va a poder, porque mi mamĂĄ estĂĄ muy enferma (a esta altura, una mentira mas era una manchita mĂĄs al tigre). -Entonces maĂąana, Âżo te inventaste todo eso del fuerte? â&#x20AC;&#x201C;dijo. -ÂżCĂłmo me lo voy a inventar? Si les digo que tengo un fuerte, es porque es verdad- respondĂ­ enojado, mientras me daba cuenta que me acababa de meter en un grave problema. Ese dĂ­a volvĂ­ a casa devastado. Mi propia boca me habĂ­a puesto entre la espada y la pared. Pensaba que todo iba a terminar en la clase y jamĂĄs me imaginĂŠ que alguien se iba a empecinar en querer ver mi fuerte. No podĂ­a decir que lo habĂ­amos desarmado porque no era lĂłgi-


un rato a los soldados e indios. Pero a la noche, tuve una charla que no pude olvidar, aĂşn con el paso de los aĂąos. -Lo que hiciste estuvo muy mal- dijo mi papĂĄ- y por eso, vas a tener penitencia. Esta vez te salvĂŠ porque soy tu padre y no querĂ­a que pasaras vergĂźenza. Pero en la vida, tienes que andar con la verdad, siempre, aunque sea fea o no te guste. La verdad es lo Ăşnico que te va a ser una persona de bien. Le pedĂ­ perdĂłn y le agradecĂ­ por salvarme el pellejo. Pero principalmente por ayudarme a comprender el amor de Dios. Hoy ya soy un hombre. Y muchas veces, vuelvo a meter la pata. Me equivoco, callo cuando debĂ­a hablar o hablo cuando debĂ­a haberme callado. Y entonces hoy al no tener a mi padre terrenal, es cuando voy a la presencia del SeĂąor y le digo que estoy consciente que me equivoquĂŠ, pero que por favorâ&#x20AC;Śme construya el fuerte. Le digo que si alguna vez mi papĂĄ lo hizo, El tambiĂŠn puede ayudarme a salir del embrollo. Y en mĂĄs de una madrugada, siento que el Padre me toca el hombro y me dice que de algĂşn modo lo vamos a arreglar. Y me construye el fuerte. Aunque me haya equivocado, no me deja avergonzar. Paga mis deudas, me saca del lĂ­o, saca la cara por mĂ­. Claro que despuĂŠs tenemos que charlar â&#x20AC;&#x153;largo y tendidoâ&#x20AC;?, pero El siempre me ayuda a arreglar esos errores que me devastan el alma. Si a lo mejor te equivocaste feo, o volviste a caer en eso que prometiste no volver, o si te alejaste de lo bueno ,lo correcto,de tu fe en El e hiciste cosas que te da vergĂźenza solo de contarlas. Yo se que es bĂ­blico el tener que asumir ODVFRQVHFXHQFLDVSHURWDPELpQVHTXHLQĂ&#x20AC;QLdad de veces, El puede transformar tus errores en algo bueno. El es capaz de tapar el error. De protegerte de la vergĂźenza. De tenerte una soluciĂłn antes que amanezca. No te lo olvides nunca. El es un gran constructor de fuertes.

OTRAS VOCES

co, ni mucho menos confesar la verdad, porque iba a transformarme en un muerto polĂ­tico para todo el colegio. Y esa fue la peor noche que recuerdo de toda mi niĂąez. Cerca de la una de la madrugada, no aguantĂŠ mĂĄs y me aparecĂ­ en la habitaciĂłn de mis padres, llorando. Les confesĂŠ que me habĂ­a sentido mal por no haber ido a ningĂşn lugar de vacaciones y que me inventĂŠ lo del fuerte. Y lo peor es que Marcelo querĂ­a venir a verlo maĂąana, despuĂŠs de clases. Obviamente, ni vale la pena que transcriba lo que me dijeron y las caras de asombro. Mi madre me mirĂł con cierta lĂĄstima y me dijo que iba a tener que confesarles la verdad a todos y pedirles perdĂłn por semejante mentira. VolvĂ­ a la cama mĂĄs destrozado aĂşn e intentĂŠ dormirme. A los quince minutos, sentĂ­ a mi papĂĄ que me tocaba el hombro. -Carlos, levĂĄntate. Y abrĂ­gate que hace frĂ­o. -ÂżA dĂłnde vamos? -A construir ese fuerte- dijo, y se dio media vuelta. Y esa noche, casi sin hablarnos y bajo el rocĂ­o de la madrugada, ayudĂŠ a mi papĂĄ a construir un fuerteâ&#x20AC;Śo algo parecido. Una vieja cucha del perro hizo de cuartel, unas viejas lonas sirvieron como techo. Algunas ramas de limonero hacĂ­an a su vez, de troncos. Y de mangrullo, pusimos una escalera que me ocupĂŠ personalmente de tapar con hojas de higuera. Cuando terminamos, casi dos horas despuĂŠs, mi papĂĄ, (que por cierto siempre fue un hombre de pocas palabras) me dijo: -Ahora puedes traer a quien quieras, pero cuando se vayan, tĂş y yo vamos a hablar, largo y tendido. El resto de la historia es predecible. Aunque mi amigo comprobĂł que habĂ­a exagerado un poco, no pudo negar que lo que yo habĂ­a dicho era la pura verdad. Y esa tarde, hasta jugamos

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CARTA DEL LECTOR

Con alegrรญa inauguramos esta secciรณn Carta del Lector. Nuestra idea es desarrollar un intercambio de opiniones, experiencias, crรญticas felices y no tan felices. Todo comentario es bienvenido

CORRE

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CARTA DEL LECTOR

si es bien intencionado. Queremos que este espacio crezca, por eso los invitamos a escribir sus comentarios a nuestro e-mail:

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rlos CuitiĂąo

Foto: Juan Ca

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VARIETÉ

HUMOR Por “El Divino”

– ¿cómo se sabe que raúl alfonsín invita a almorzar a todos sus seguidores? – pide un delivery para 6 personas.

os an 2 tip ic t c a r p eres las muj y “yogasto”. o” “yogan

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dios nota que desaparece todo el fuego de la tierra y manda a un ángel a investigar. el ángel descubre que el diablo SE CHOREÓ EL FUEGO. al ver que todo el fuego está en el infierno le pregunta a lucifer: – ¿qué pasa? – está por venir el alma de macri. – y eso ¿qué? – ¿no sabés? ¿y si llega a privatizar el purgatorio? :

de yoga


VARIETÉ

“todo EL VINO QUE CHUPÉ DURANTE TODA LA VIDA fue de arriba, PORQUE sino ME HUBIERA QUEDADO EN LA CALLE” – HORACIO GUARANÍ

“ESTOY TAN FLACO QUE DENTRO DE POCO LAS INYECCIONES ME LAS VAN A DAR EN EL SOBRETODO” – DISCEPOLÍN

OS AN UN UE B A B O Q PR LEGOS LES. AL VER ICE: L A G S DO CIA SD ARTIFI NO DE ELLO ANA S O G E FU AÑ NU CENDÍA ER! ¡ESTA M TE! N E O S N PUEDE TAMEN – ¡NO DÍAN PERFEC PREN

se muere menem. al ver a san pedro nota que en las paredes del despacho hay diferentes relojes, a lo que menem preguntó: – ¿qué significan esos relojes? – cada vuelta de aguja representa un pecado. por ejemplo, aquellos que marcan las 12 en punto son los relojes de juan pablo ii y la madre teresa de calcuta. no tienen pecados. aquel es el de chaplin, marca las 12.30; ese otro es el de kennedy; aquel el de perón; aquel ... – ¡estoy ansioso por ver el mío! – difícil ... tuvimos que poner en su lugar, un ventilador.

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VARIETĂ&#x2030;

Carlitos, el inmortal Por â&#x20AC;&#x153;El Divinoâ&#x20AC;?

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RVHxRUQRHV*DUGHOQL&KDSOLQQLSRUODVWDSDV$GLYLQH([SUHVLGHQWH1DFLGR HQ/D5LRMDPiVSUHFLVDPHQWHHQ$QLOODFR8VDEDSDWLOODV¢4XpPiVVHSXHGH GHFLU"6LQRVHGLyFXHQWDHVSRUTXHXVWHGHVGHRWURSDtV

Se cuenta que las enfermedades hicieURQXQDDVDPEOHDFRQHOĂ&#x20AC;QGHGHFLGLU cual de ellas matarĂ­a al pobre Carlitos. No hubo acuerdo. El Sida dijo: â&#x20AC;&#x201C; Imposible. EstĂĄ rodeado de un ĂĄura que lo proteje â&#x20AC;&#x201C; por no decir que tiene un implacable â&#x20AC;&#x153;espĂ­ritu de forroâ&#x20AC;?, ĂŠl y todos sus secuaces (perdĂłn, â&#x20AC;&#x153;seguidoresâ&#x20AC;?). %LHQRUUDJLD*RQRUUHD\6tĂ&#x20AC;OLVDQWH las declaraciones no dijeron ni mĂş. HablĂł Infarto: â&#x20AC;&#x201C; ÂżA quiĂŠn se le ocurre un ataque al corazĂłn, sin corazĂłn? DespuĂŠs le tocĂł a Meningitis: â&#x20AC;&#x201C; El cerebro es tan pequeĂąo que la Meningitis no da. Le siguiĂł Mal de Chagas: 38

â&#x20AC;&#x201C; Las vinchucas le declararon el ERLFRWFRQVLGHUDQGRHOWUDWRĂ&#x20AC;QDOTXH tuvieron las recordadas avispas que le picaron la cara a Carlitos (el inolvidable tratamiento). Las enfermedades psiquiĂĄtricas lo escuchan hablar y huyen. Mal de PĂĄrkinson dijo: â&#x20AC;&#x201C; No hay forma de hacerlo temblar. AsĂ­ siguieron Gripe, Tuberculosis, Leucemia, CĂłlera, Bruselosis, todos se rinden. No quieren estar en contacto de ninguna manera con tal personaje. Ante tal fracaso deciden contratar a alguien que le pegue un tiro. â&#x20AC;&#x201C; ÂĄEsperemos que me traigan las balas de NorteamĂŠrica, PerĂş, Ecuador, IrĂĄn e Irak!


VARIETÉ ¡Ja! ¡Qué me cuentan! Todas las armas del Golfo Pérsico. ¿Meterlo en un barco y que se unda? Costoso, demasiado costoso. Además, se corre el riesgo de que se cumpla lo que dice la frase popular “cuando el barco se unde, ODPLHUGDÁRWDµ Vamos a pegarle un martillazo en la cabeza. ¡No puede ser, no hay martillo que valga tamaña dureza cránea! – Vamos a electrocutarlo. No hay luz. – ¡Vamos a ahogarlo! No hay agua. – ¡No hay con qué darle a Carlitos! Vos, Carlitos, sos invencible. Tranqui: todavía les queda la del choque del auto, la del avión que se cae, el tren que te pase por arriba y el rayo que te fulmine. Pero ninguna dá. Todo está vendido. ¡Vamos Carlitos! Van a tener que esperar a que te mueras de viejo. Y ustedes... ¡Síganlo! No los va a defraudar. Eso ya lo hizo.

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Revista Nunca es Tarde N°3  

Revista escrita y producida por los hombres del Centro de Integracion Monteagudo para personas en situacion de calle. Parque Patricios, Ciud...

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