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Las caras de la represión

encarcelar la protesta

aislamiento, control de las comunicaciones, registros reiterados... la aplicación del llamado régimen fies* al joven alfon, detenido en la última huelga general, destapa las miserias del sistema penitenciario. Texto: Héctor Juanetey. Fotos: Chema Moya.

*Fichero de Internos de Especial Seguimiento. Régimen creado por Instituciones Penitenciarias para presos conflictivos y peligrosos.

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l tema estaba claro. Con la excusa de los últimos acontecimientos acaecidos en las cárceles españolas, Antoni Asunción, entonces recién ascendido al puesto de secretario general de Gestiones Penitenciarias, y su brazo derecho, Gerardo Mínguez Prieto, entonces subdirector general de Inspección Penitenciaria, determinaron de común acuerdo con el ministro de Justicia, De la Quadra-Salcedo, la aplicación de un régimen especial a todos aquellos reclusos conceptuados como muy peligrosos que hubieran participado en motines, secuestros o evasiones, o que simplemente les resultasen molestos. Así crearon un círculo de cárceles de máxima seguridad dentro de otras cárceles de alta seguridad, auténticos búnkeres en los que enterrarnos, más que encerrarnos. Para ello quebrantaron todas las leyes habidas imponiendo las suyas propias, aquellas que proporcionaban al Estado derecho a todo sobre todas las demás personas”. Así explicaba Xosé Tarrío González el nacimiento del Fichero de Internos de Especial Seguimiento en su libro Huye, hombre, huye. Diario de un preso FIES. Tarrío, alias Che, era un activista anarquista que entró en la cárcel en 1987 por un pequeño robo. Adicto a las drogas y criado en una familia con pocos recursos y con un padre alcohólico que maltrataba a su madre, fue senten-

ciado a poco más de dos años de prisión. No obstante, nunca salió de la cárcel. Murió en prisión el 2 de enero de 2005 tras ver aumentada la pena en varias ocasiones por participar en motines, fugas o intentos de fuga. Instituciones Penitenciarias (II.PP.), dependiente ahora del Ministerio del Interior, implantó el régimen FIES en 1991, en un momento en el que se multiplicaban los motines y protestas en las cárceles del Estado. La masificación, el cumplimiento de las penas lejos del lugar de nacimiento, la reclusión de enfermos en estado terminal y las torturas y tratos vejatorios eran algunas de las quejas de la población reclusa. Todo ello provocó que idease un régimen carcelario más duro que escondería bajo el diseño de un fichero.

control total Con la excusa de la “necesidad de disponer de una amplia información de determinados grupos de internos, en función del delito cometido, su trayectoria penitenciaria y su integración en formas de criminalidad organizada”, el FIES fue presentado como una “base de datos” a través de la cual “conocer las intervinculaciones de los presos” y conseguir “una adecuada gestión regimental, ejerciendo un control adecuado frente a fórmulas delictivas altamente complejas y potencialmente desestabilizadoras del sistema penitenciario”.  89

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Revista Números Rojos 006  

Esta democracia no nos sirve

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